El dialecto valverdeño

ALPI PORTADA

Sevilla, 26/VI/2019

Olvidemos / el llanto / y empecemos de nuevo, / con paciencia, / observando a las cosas / hasta hallar la menuda diferencia / que las separa / de su entidad de ayer / y que define / el transcurso del tiempo y su eficacia.

Ángel González, de Nada es lo mismo

Suelo apoyarme, frecuentemente, en las columnas literarias de Manuel Rivas, porque me ayudan a comprender la condición humana y su gran aliada: la palabra. Escribía hace tan solo unos días sobre la importancia de respetar el lenguaje en cualquiera de sus manifestaciones: “Salvar las palabras puede ser una actividad de riesgo. Hubo gente que apostó la cabeza. Yo hoy quería hablarles de Aníbal Otero. Nacido en una pequeña aldea gallega, Ribeira de Piquín, en 1911, hijo de un militar de la guerra de Cuba, se formó en Filosofía y Letras en Madrid, con el magisterio decisivo de Menéndez Pidal. Este sabio presidía el Centro de Estudios Históricos, donde se fraguó el más importante proyecto de investigación lingüística de la historia (y hasta hoy) en los ámbitos de España y Portugal. Se trata del Atlas lingüístico de la península Ibérica (ALPI). Después de muchas dificultades, el sueño de Pidal se puso en marcha en el albor de la II República, dirigido por otro sabio legendario, Tomás Navarro. Un héroe de verdad: asumiría la dirección de la Biblioteca Nacional de España en 1936, en el periodo cruento de asedio y bombardeos fascistas de Madrid, y consiguió mantener a salvo el gran tesoro bibliográfico. En el franquismo, su nombre fue “desaparecido” de los libros que él mismo había escrito. Catedrático en Columbia, murió en el exilio, en Estados Unidos” (1).

Tomás Navarro Tomás explicó en su momento y en breves palabras el objeto de este Atlas: “En 1914 quedaron ya definidas las líneas generales del proyectado atlas. En primer lugar, no se limitaría a la parte de España de lengua castellana, sino que abarcaría toda la unidad lingüística románica de la Península y se titularía Atlas Lingüístico de la Península Ibérica (ALPI). Su objeto sería recoger el material necesario para ofrecer una representación de la lengua popular hablada en pueblos menores y antiguos por personas iletradas o de escasa cultura, entre los cuarenta y los sesenta años de edad”.

Sentí una curiosidad especial en el momento de localizar esta aventura apasionante frustrada por la Guerra Civil. Una primera consulta a fondo de la situación actual del Atlas, gracias a los trabajos que viene desarrollando en relación con este proyecto y sin descanso el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, me llevó a la consulta del único tomo publicado hasta ahora en su página web, Fonética I, y cuya primera edición data de 1962. Mi sorpresa fue mayúscula al descubrir en sus primeras páginas que uno de los dialectos estudiados por el equipo de Tomás Navarro era el ”valverdeño” localizado en Valverde del Camino (Huelva), lugar al que tengo un aprecio especial. Sentí que las palabras antiguas de Valverde permitirían conocer su forma de expresarse y sus orígenes no solo castellanos. Conocí que se había trabajado allí con un cuestionario, el 520, del que se habían tomado referencias interesantísimas sobre palabras de Valverde y sus significados en los años 1931-1936, siendo responsables del trabajo de campo en Valverde, Aurelio M. Espinosa (hijo) y Lorenzo Rodríguez Castellano.

ALPI VALVERDE DEL CAMINO

Figura 1. Fragmento del mapa del Atlas Lingüístico de la Península Ibérica en el que aparece Huelva y la localidad de Valverde del Camino identificada como cuestionario 520 del ALPI.

Es importante resaltar que en la elección de los sujetos informadores en Valverde “se requirió siempre que reflejasen, espontáneamente y con toda fidelidad, el habla popular de la localidad.[…] Eran preferidos los que habían viajado poco y no habían residido fuera del lugar, y también los analfabetos o muy poco instruidos, a fin de que se viesen exentos de la influencia de los dialectos de otras localidades y de la lengua culta”. Solo se entrevistó a hombres trabajadores con terminología casi siempre agrícola, no a mujeres, porque éstas “apenas intervenían en las labores del campo”. Se prefería a los sujetos de edad madura, pero no a los más viejos “pues se deseaba que, además de la plena lucidez mental, no tuvieran defectos dentales que afectaran a la articulación [de las palabras].

Consultado el único libro disponible en la página web del proyecto, a la que puede entrar cualquier persona interesada, se puede ver en el mapa 4 un hallazgo importantísimo en relación con el dialecto valverdeño. Estando bajo el área de la lengua peninsular castellana, es el único dialecto con identidad propia en el estudio frente al andaluz generalizado en las provincias limítrofes, Cádiz, Córdoba y Sevilla, teniéndonos que desplazar hasta Málaga para localizar otro dialecto, el parauteño.

ALPI VALVERDE DEL CAMINO0

Figura 2. Fragmento del mapa 4 del Atlas Lingüístico de la Península Ibérica, en el tomo I, Fonética, en el que figuran las áreas de las lenguas peninsulares, donde Huelva aparece dentro de la lengua castellana y “el nombre dialectal del habla local”, barberdeño [sic], desde la perspectiva fonética.

Hasta este momento de la investigación y al no estar terminados los trabajos de elaboración en todos los lugares analizados, el proyecto ofrece en una página acerca de las bases de datos del Atlas las respuestas a diez preguntas de léxico recogidas en cada uno de los puntos de la red de encuesta, a título de ejemplo y que recomiendo utilizar para constatar el alcance magnífico del Atlas. Estas diez preguntas, elegidas por su riqueza y su interés, pertenecen a varios campos semánticos abordados en el Cuaderno II del cuestionario. Son las siguientes:

ALPI BASES DE DATOS

Como muestra, he entrado en “Llevar a cuestas” para verificar cómo se recoge en el dialecto valverdeño y aparece la expresión “En trunche”:

ALPI EN TRUNCHE2

También he verificado “Dar volteretas” y aparece “dar trompico” o la palabra “levadura” que se conoce en Valverde como “hacer la liuda”, siendo una expresión más desconocida hoy, aunque sigue apareciendo actualmente el lema en el Diccionario de la Lengua Española (RAE) como un adjetivo en desuso: de “leudo”: 1. adj. Dicho de una masa o de un pan fermentado con levadura.

Considero que el trabajo que queda por hacer es ingente, pero recomiendo a quienes se sientan cerca del habla de Valverde que estén alrededor del proyecto y sigan atentamente las actualizaciones del mismo. Creo que las palabras de Ángel González que figuran al principio de este artículo son un programa de acción y respeto hacia nuestros antepasados en este lugar de Andalucía, porque mientras en esta tierra se hablaba el andaluz de forma intensiva, en Valverde quedó muy clara la existencia de un dialecto propio de gran riqueza,  el “valverdeño”, que no se debería olvidar nunca y enseñarlo así en la escuela pública y concertada: Olvidemos / el llanto / y empecemos de nuevo, / con paciencia, / observando a las cosas / hasta hallar la menuda diferencia / que las separa / de su entidad de ayer / y que define / el transcurso del tiempo y su eficacia.

Este proyecto fue una de las víctimas de la guerra civil y sería un buen homenaje a la memoria histórica de este país que se dote al proyecto del CSIC de los recursos necesarios para rescatar el valor primigenio que siempre tuvo. Acérquense al proyecto ALPI porque es extraordinario conocerlo por respeto a quienes lo hicieron posible y a las personas que desde el pueblo andaluz y valverdeño, entre otros muchos del país, participaron en él. Los cuadernos de campo que se utilizaron en aquellos años nos mostrarán, cuando sea posible, la intrahistoria de Valverde, por ejemplo, aunque nada sea ya lo mismo, observando las cosas de Valverde como eran entonces, “hasta hallar la menuda diferencia que las separa hoy de su entidad de ayer”, lo que nos permitirá a través de la palabra de nuestros antepasados en esa zona definir “el transcurso del tiempo y su eficacia”. Es verdad, porque nada es lo mismo.

(1) https://elpais.com/elpais/2019/06/17/eps/1560771178_235326.html

CLÁUSULA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.