La belleza, el encanto y la alegría

Sevilla, 20/IX/2019

En un mundo en el que sobrevivimos rodeados por los enemigos del alma humana, es maravilloso que la historia nos recuerde que existen la belleza, el encanto y la alegría, que podemos comprender mejor al contemplar un grupo escultórico inolvidable esculpido por Antonio Canova, Las Tres Gracias, que representa estas tres realidades. Hoy, yendo del timbo al tambo de mi vida, recordando siempre a Gabriel García Márquez en sus cuentos peregrinos, las he descubierto de nuevo escuchando una obra preciosa de Couperin, Pavana, interpretada al clave por C. Rousset que pueden disfrutar también sin dejar de mirar cara a cara estas mujeres con tanto encanto.

He comenzado ya el nuevo Curso de piano y clave en el que me voy a centrar especialmente en este último instrumento. Analizando hoy los temperamentos de mi clave, hasta cinco en total, he descubierto algunos más en un curso de organología al que puedo acceder gracias a internet y en el apartado dedicado al temperamento de Chaumont (1695), he conocido la interpretación de este temperamento “de transición entre el Renacimiento y el Barroco” que se puede disfrutar de él escuchando a Christophe Rousset, tocando “la “Pavane en fa# menor” de la Suite en la menor de Louis Couperin (1626-1661) en un clave Louis Denis 1658 restaurado por Reinhard von Nagel en 2004-2005”.

He querido compartir esta experiencia con la Noosfera y con las personas que lean este post. También he cambiado la imagen de cabecera de este blog sustituyéndola temporalmente por un fragmento de la escultura de Canova, Las Tres Gracias, porque me ha impactado su belleza sobre mármol de Carrara, con una expresión de encanto y alegría entre las tres cárites mitológicas griegas, de cuyo nombre quiero acordarme especialmente hoy: Eufrósine, Aglaya y Thalia. Porque las necesitamos.

Un temperamento es una forma de comprender, componer e interpretar cada escala musical, cada octava y su relación con las demás. Existen muchas formas de ordenar los intervalos musicales y los temperamentos son una muestra de ello. Algo así como los intervalos de la vida, de la política, donde momentos como los que estamos viviendo en este país, nos alejan de la belleza, encanto y alegría de la política mal entendida. En estos tiempos de turbación, la única mudanza que me permito, escapando de la recomendación de San Ignacio, es visitar por Internet el Hermitage y contemplar allí Las Tres Gracias de Canova, en su primera versión (hizo una segunda) para interpretar mejor a Couperin en el clave que me da vida, tocando de la mejor forma posible la Pavana que suena tan maravillosamente bien con el temperamento de Chaumont.

Porque la belleza, el encanto y la alegría también existen. A pesar de todo.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.