Hace falta un Ministerio para la Respuesta a la Covid-19

Sevilla, 3/XI/2020

Sí, han leído bien. Sobre todo, porque demostraríamos que sabemos aprender del trabajo bien hecho de otros Gobiernos. El de Nueva Zelanda (tierra de la larga nube blanca, en maorí) acaba de anunciar la creación de un Ministerio para la Respuesta a la Covid-19, que tendrá al frente al exministro de Salud, Chris Hipkins, como prioridad absoluta junto al Ministerio de Finanzas e Infraestructuras, con objeto de afrontar los retos que suponen los impactos de la pandemia. Estoy siguiendo desde hace años a Jacinda Ardern, la primera ministra de Nueva Zelanda, que venció en los comicios del pasado 17 de octubre, habiendo obtenido el 49% de los votos. Ha introducido bastantes novedades en su nuevo Gobierno para el que ha obtenido la mayoría absoluta en el Parlamento, en el que prima la diversidad, destacando también la consolidación de la cultura maorí en su estrategia política, al nombrar a cinco ministros maoríes, entre los que se encuentra una veterana en su gobierno, la nueva ministra de Asuntos Exteriores, Nanaia Mahuta, que lleva un tatuaje ta-moko, que representa sus ancestros culturales. Igualmente, ha integrado otra realidad territorial, ministros representantes de las Islas del Pacífico y del colectivo LGTBI. Así lo ha manifestado recientemente: “Este es un Gabinete que está basado en méritos, pero que además es increíblemente diverso y de eso estoy muy orgullosa. Creo que este es un aspecto importante: son personas que han sido promovidas por lo que ofrecen al Ejecutivo, pero también son un reflejo de la Nueva Zelanda que los ha elegido” (1).

Nanaia Mahuta, nueva Ministra de Asuntos Exteriores de Nueva Zelanda

Cuando creíamos que teníamos agotado el Manual de cómo hacer que funcione bien un Gobierno, apareció ayer el que ha nombrado la primera ministra neozelandesa, Jacinda Ardern, para gobernar el país junto a ministros y ministras que representan la diversidad de creencias, identidad sexual y culturas ancestrales de Nueva Zelanda. ¡Qué gran política! Dicen que siempre hay que aprender de lo que hacen bien los demás y esto en política se considera en nuestro país un error. Así nos va. De Nueva Zelanda conocíamos sobre todo a su equipo de rugby y su espectacular danza guerrera, Haka, de felices recuerdos en la Expo-92 de Sevilla, pero casi nadie era capaz de contar qué sucedía a diario en aquél territorio tan lejano hasta la llegada de esta política joven y aguerrida. La verdad es que la primera ministra Ardern saltó a los medios de comunicación internacionales con motivo de dos acontecimientos importantes para su país: el atentado de Christchurch el año pasado, en el que fueron asesinadas 51 personas en dos mezquitas y por la erupción del volcán Whakarii. Durante el atentado exhibió su principal característica personal: la empatía con los demás y sus circunstancias.

Se sabe que su estrategia política ante la pandemia de coronavirus ha sido un éxito, basada en las recomendaciones científicas de un equipo nombrado a tal efecto, que desde el comienzo de la pandemia utilizó medios muy expeditivos para acabar con la pandemia sin medidas blandas o no suficientemente eficaces por la evaluación continua a la que estaban sometidas las mismas. Así lo afirmó en su momento el epidemiólogo Michael Baker, asesor del Ministerio de Sanidad: “Esta estrategia ha funcionado muy bien en Nueva Zelanda, que tiene la mortalidad por covid-19 más baja de la OCDE, con un total de 25 muertes, lo que supone cinco fallecimientos por cada millón de habitantes. También nos ha permitido que la actividad económica y social volviera casi a la normalidad”. Ahora, corrobora su actitud política con la creación del citado Ministerio para la Respuesta a la Covid-19.

La revista Time le ha dedicado un artículo muy interesante a Jacinda Ardern, A Year After Christchurch, Jacinda Ardern Has the World’s Attention. How Will She Use It?,  al cumplirse un año de la tragedia de Christchurch, con una pregunta directa sobre ella: habiendo atraído la atención mundial a raíz del suceso, ¿cómo lo usará? Una candidata mileurista que en 2017 es lanzada al Gobierno y entra en él como Primera Ministra por medio de una coalición compleja, pero que demostró ser capaz de conducirlo a buen puerto, con gran acogida y reconocimiento popular, a pesar de las dificultades extraordinarias que sufrió durante su mandato y que ya he citado anteriormente, sobre todo la del atentado terrorista: “El verdadero don de Ardern es su capacidad para articular una forma de liderazgo que encarna la fuerza y ​​la cordura, al mismo tiempo que impulsa una agenda de compasión y comunidad, o, como ella diría, “idealismo pragmático”.

Ha sido candidata ya al premio Nobel de la Paz por su comportamiento durante el atentado citado y por su discurso coherente con la empatía humana hacia los más débiles en cualquier lugar y en cualquier momento. Según Time, “La gente ha perdido la confianza en sus instituciones, ya sea el gobierno, los medios de comunicación, la religión organizada o la comunidad científica. Cuando los votantes se sienten impotentes y privados de sus derechos, Ardern le dijo a esta revista, en una entrevista en su modesta oficina electoral de Auckland el 2 de febrero pasado, que “Podemos alimentarlo con miedo y culpa, o podemos responder asumiendo alguna responsabilidad y dando algo de esperanza de que nuestras instituciones democráticas, nuestros políticos, realmente puedan hacer algo sobre lo que pensar y sentir cercanía”. Su empatía con todas las personas que sufrieron en Nueva Zelanda por el atentado en dos iglesias de Christchurch, en las que fallecieron 51 personas, demostró algo muy importante en la personalidad de Ardern: “Hizo una demostración plausible de que la bondad era una fortaleza, la compasión era factible y la inclusión era posible”. El mundo musulmán no era vilipendiado, a pesar del credo del asaltante, sino integrado en su justo sentido. No hubo ninguna llamada al odio ni a la venganza, sino a la aceptación de la condición humana en determinados momentos de la vida: “Cuando luego se puso un pañuelo en la cabeza para visitar una mezquita en Wellington, las imágenes llegaron a todas las pantallas, desde Dar es Salaam hasta Dublín”.

En junio de 2019 recogí en un artículo de este blog, Hacia un Presupuesto del Bienestar Social en España, una actuación suya y de su Gobierno que me mereció respeto y admiración: “Dicho y hecho. Lo anunció en el Foro Económico Mundial celebrado en Davos, en Enero pasado: “Debemos abordar el bienestar social de nuestra nación, no solo el bienestar económico” […]. Ya existe una realidad en el mundo político global, desde hoy, a la que hay que mirar siempre desde cualquier punto del mapamundi, que gira en torno al Presupuesto del Bienestar, más allá del clásico culto popular al denominado Producto Interior Bruto, que hasta suena mal. Este lugar al que hay que dirigir ya las miradas de las personas dignas, se llama Nueva Zelanda y su Primera Ministra, Jacinda Ardern, a la que sigo de cerca en los últimos años por su forma de gobernar y hacer política de verdad en clave de Revolución 4.0. Hoy, se ha hecho público el primer presupuesto mundial del bienestar, anunciado por la Agencia Efe: “En nuestro primer Presupuesto del Bienestar estamos midiendo y prestando atención a lo que valoran los neozelandeses: la salud de nuestra gente y nuestro medio ambiente, los puntos fuertes de nuestras comunidades y la prosperidad de nuestra nación”, dijo el ministro de Finanzas, Grant Robertson, ante el Parlamento. “El éxito consiste en hacer que Nueva Zelanda sea un gran lugar para ganar dinero y para vivir”, agregó el ministro al anunciar este presupuesto que acaparó la atención mundial desde que su primera ministra, Jacinda Ardern, lo anunciara en enero pasado durante el Foro Económico Mundial de Davos”.

Recomiendo leer el artículo completo de Time con la atención que merece. Una cosa más para finalizar, porque es de bien nacido ser agradecidos y alegrarse del bien ajeno incluso en política: Jacinda Ardern ha mostrado su reconocimiento internacional al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, como uno de los líderes actuales que más admira, junto con la primera ministra danesa Mette Frederiksen, según afirmó el 30 de septiembre pasado en un debate electoral ante una pregunta relacionada con los líderes políticos mundiales y si podía destacar alguno: “Por supuesto que puedo, “Peter Sánchez”, de España, y a la primera ministra de Dinamarca”. Se conocieron un año antes en Nueva York y compartieron muchos objetivos políticos comunes, centrados en los planes para la transición ecológica y la elaboración de presupuestos inclusivos.

Ahora, espero entrar a partir del viernes próximo en el nuevo Ministerio para la Respuesta a la Covid-19 (es el día de la toma de posesión del nuevo Ministro), porque estoy convencido de que puedo aprender de ellos muchas cosas buenas, en el buen sentido de la palabra “buenas”. Será un Ministerio del Tiempo Nuevo. Nunca olvido a Antonio Machado en momentos difíciles, porque me enseñó a hacer camino al andar, aprender de los demás, buscar juntos la verdad y no mirar atrás excepto si se hace para aprender de la historia propia, la de los demás y, sobre todo, del legado de su memoria digna y ética.

Mi agradecimiento a Jacinda Ardern es pleno. Gracias, en tiempos de coronavirus. Un ejemplo a seguir atentamente.

NOTA: la imagen de la Ministra de Asuntos Exteriores se ha recuperado hoy de https://www.rnz.co.nz/news/election-2017/342346/who-s-who-in-the-new-labour-led-coalition

(1) https://elpais.com/internacional/2020-11-02/jacinda-ardern-nombra-un-gobierno-marcado-por-la-diversidad-en-nueva-zelanda.html

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.