2020, una función única para aves enjauladas con ganas de volar

Sevilla, 3/I/2021

Estuve en la cola virtual del Teatro de la Zarzuela desde primera hora de la tarde del pasado 31 de diciembre, porque estaba interesado en conseguir una entrada, también virtual, para la sesión de las 9 de la noche. Representaban 2020, única función, protagonizada por José Coronado, aunque tengo que confesar que tuve especial interés en asistir porque el guion era de un profesional de la televisión pública, Carlos del Amor, al que admiro profundamente. Reportaje financiado con dinero público, producido en tiempo público y llevado a cabo por trabajadores de la televisión pública. Un claro ejemplo de eficacia y eficiencia públicas cuando lo que se quiere preservar es el interés general.

Me pareció una idea brillante y no me defraudó. Ha sido un reportaje excepcional, en el que se ha condensado en casi veinticinco minutos, todo lo que nos ha ocurrido en este país en un año extraordinariamente complejo. Los Telediarios de la 1, con una idea muy original y de corte cinematográfico,  han dicho adiós “al año 2020 con un reportaje especial que repasa lo vivido en estos doce meses que han quedado marcados por la pandemia”.

Los primeros planos del reportaje, con las primeras palabras de José Coronado, “Soy 2020, ¡vaya año! […] ahí dentro tendrían que haber remado todos en la misma dirección”, en la puerta de Congreso, presagiaban que podíamos asistir a una retrospectiva de sumo interés general preparada por los servicios informativos de la televisión pública, de la que tanto espero siempre. 2020 habla de trifulcas, con un deseo claro y conciso: ¡Ojalá que el año que me sucede os vea y os escuche poneros de acuerdo en las cosas que a todos importan y que representáis! La referencia a 2019, representado por José Sacristán, es una retrospectiva de un año que recordamos como el “último año” en que pudimos disfrutar de todo, pero que ya no existe y que quizás hemos echado de menos en bastantes ocasiones.

¡Vacío y silencio!, las dos palabras que mejor definen a 2020, pidiéndonos perdón por tantos días sin luz, por las noches en vela, por las lágrimas derramadas, por las no despedidas, por situarnos a todos a dos metros de distancia, por detener nuestra vida. Su despedida es necesaria, ¡que se vaya! Y comienza la representación, que recomiendo verla completa. Casi en el minuto veintiuno, 2020 comienza su despedida: “¡Ojalá hayáis aprendido algo, no lo sé, sinceramente no lo sé…, ojalá el silencio deje paso al bullicio, que no al ruido; ojalá desparezca el dolor y la incertidumbre. Muchas gracias. ¡Cuídense!”.

Finalmente, Rozalén despide a 2020 con una canción preciosa, Aves enjauladas, mirándolo a los ojos, como una premonición de la belleza de la vida a la que volveremos con seguridad ética. Eso sí, corriendo para abrazarnos:

Cuando salga de esta iré corriendo a buscarte
Te diré con los ojos lo mucho que te echo de menos
Guardaré en un tarrito todos los abrazos, los besos
Para cuando se amarre en el alma la pena y el miedo
Me pondré ante mi abuela y de rodillas
Pediré perdón por las veces que la descuidé
Brindaremos por los que se fueron sin despedida
Otra vez, otra vez
Pero mientras los pájaros rondan las casas nido
Una Primavera radiante avanza con sigilo
He zurcido mis telitas rotas con aguja e hilo
Me he mirado, valorado, he vivido

Somos aves enjauladas
Con tantas ganas de volar
Que olvidamos que en este remanso
También se ve la vida pasar
Cuando se quemen las jaulas
Y vuelva a levantarse el telón
Recuerda siempre la lección
Y este será un mundo mejor

Cuando salga de esta iré corriendo a aplaudirte
Sonreiré, le daré las gracias a quién me cuide
Ya nadie se atreverá a burlar lo importante
La calidad de la sanidad será intocable
No me enfadaré tanto con el que dispara odio
Es momento de que importe igual lo ajeno y lo propio
Contagiar mis ganas de vivir y toda mi alegría
Construir, construir
Pero mientras el cielo y la tierra gozan de un respiro
Reconquistan los animalitos rincones perdidos
He bebido sola lentamente una copa de vino
He volado con un libro, he vivido

Somos aves enjauladas
Con tantas ganas de volar
Que olvidamos que en este remanso
También se ve la vida pasar
Cuando se quemen las jaulas
Y vuelva a levantarse el telón
Recuerda siempre la lección
Y este será un mundo mejor

Cuando salga de esta iré corriendo a abrazarte

Impecable reportaje, digno de una televisión pública, con una idea original y guion de Carlos del Amor, a quien profeso admiración y respeto como ciudadano cuidadoso con la cosa pública (res publica). Me emociona hoy compartir este reportaje. Gracias, porque ser o no ser es ahora la única cuestión, pensando sobre todo en las ganas de vivir de las personas mayores de este país que nos acompañan día a día y en los más de 300.000 niños y niñas que han nacido en 2020 en este país y que tienen derecho a vivir y soñar despiertos en un mundo mejor.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.