Los árboles aprenden a darnos corazón y vida

Nubes blancas, Ludovico Einaudi (piano) & Alessia Tondo (voz)

[…] encinas de junto al mar
—en Santander—, encinar
que pones tu nota arisca,
como un castellano ceño,
en Córdoba la morisca,
y tú, encinar madrileño,
bajo Guadarrama frío,
tan hermoso, tan sombrío,
con tu adustez castellana
corrigiendo,
la vanidad y el atuendo
y la hetiquez cortesana!…

[…] Brotas derecha o torcida
con esa humildad que cede
sólo a la ley de la vida,
que es vivir como se puede.

Antonio Machado, de Las encinas (1917)

Sevilla, 13/I/2021

Siendo muy joven aprendí que el secreto de la encina es dar corazón, porque según el autor de esta frase tan sugerente, nacido en tierras de Castilla, a la que daría forma en el título de un libro perseguido por la Iglesia oficial franquista, Elogio de la encina, había vivido “ese diálogo vivo entre el desasosiego vertical del chopo, que avanza hacia la altura, y la reciedumbre anclada de la encina. Y no he sabido nunca qué admirar más si el disparatado abalanzarse del chopo hacia los cielos o el amoroso arraigar en tierra de la encina”; “en realidad, no [hago en este libro] elogio exclusivo de ninguno sino que parábola del chopo y de la encina hubiera sido el título más exacto”. Antonio Machado ya lo había explicado magistralmente en su particular elogio de la encina: “con sus ramas sin color / en el campo sin verdor; / con su tronco ceniciento , / sin esbeltez ni altiveza / con su vigor sin tormento / y su humildad que es firmeza”.

Hoy, escuchando a un arbolista -¡qué término tan precioso!-, comentar la realidad de las miles de ramas y centenares de árboles caídos por el peso de la nieve en Madrid y dar razones científicas de por qué había pasado eso en la ciudad y en otros lugares de España, cuando no ocurre lo mismo en circunstancias similares en países del Norte de Europa, me ha asombrado por su respuesta: los árboles aprenden a cuidarse y reaccionan ante estas inclemencias del tiempo, aportando firmeza a sus troncos y ramas de forma programada. Lo que ocurre es que estaban acostumbrados en este país a un clima más benigno y este temporal de nieve y frío los ha cogido por sorpresa, como nos pasa en la vida ordinaria a cada uno de nosotros.

Lo he manifestado en ocasiones anteriores al acercarme al cambio climático: nada de lo que ocurre en la Naturaleza es inocente. Está en boca de todos que la borrasca Filomena no ha sido un fenómeno más del invierno, sino que algo está pasando y no es porque no nos lo hubieran avisado los sabios del lugar en términos puros y propios de Al Gore. Creo que lo sucedido con Filomena nos obliga a reflexionar qué está pasando con el calentamiento global, el cambio climático y el efecto invernadero, seis palabras que atemorizan al capital y a los mercados que no tienen compasión de la Naturaleza en estado puro, nuestra Casa.

La caída de miles de ramas y árboles por el peso de la nieve es un aviso para navegantes, porque sin árboles es muy difícil la vida. Recuerdo ahora lo que aprendí en aquellos años jóvenes que citaba anteriormente: la milenaria encina nos demuestra que su humildad terrena es firmeza para seguir viviendo, nos da corazón y alma, con las ramas en la tierra, aunque vea el desafío de los chopos que a través de su figura esbelta buscan acercarse a los cielos como si no pasara nada en la naturaleza que es la que les aporta vida. Un precioso ejemplo, sin olvidarme del arbolista de hoy que me ha enseñado algo muy importante: la naturaleza es muy sabia y los árboles saben defenderse del cambio climático si los dejamos crecer sin sobresalto humano alguno. En la interpretación de Nuvole bianche (Nubes blancas) por parte de Ludovico Einaudi y la letra de Alessia Tondo. he querido dar una muestra de la posible conversión de las nubes blancas en lo que hoy podría ser ciudades blancas en este país, como una forma de reflexionar sobre lo más importante en la vida, el amor, tal y como nos lo canta de forma muy bella la cantante salentina dando corazón, como la humilde encina, que siempre da, mientras que la respetan y está viva, lo que puede.

NOTA: en la interpretación de Nuvole Bianche, la cantante Alessia Tondo utiliza el dialecto salentino que se habla en El Salento, comarca formada por la extremidad sudeste de la región italiana de Apulia, conocida como el “tacón” de Italia. El texto dice lo siguiente (extraído de https://youtu.be/O-HsW142T5g):

Está bien, déjala dormir,
Ahora ella no lo puede entender,
No, no le hables,
¿Por qué ya no siente su corazón?
El viento tampoco me dice demasiado,
Ahora no puedo entenderlo,
Duerme, duerme y no desea,
no le gusta más éste corazón.
Cuatro vientos y yo sueño solo,
Mis notas ya no tienen fortuna.
Déjame dormir nuevamente,
Déjame morir primero, que esta alma sin amor, no, no la puedes ayudar.
Pasa el tiempo y no me habla
Pasa el tiempo y no me dice nada
Así que ya sabes lo que quería,

Lo que nos pasa
Todavía te siento acá,
Solo si tú puedes, no, solo si tú quieres vuelve conmigo,
Y si quieres mi corazón, éste sigue aquí simplemente cierra los ojos y lo encontrarás.
Canto y pienso en ti
Suspiro y lloro
Ya no tengo tu amor
Tu fuiste mi bien

El viento me dejo solo
Con el tiempo debe regresar
Déjame sufrir solo
Déjame olvidar primero
Mi alma va donde quiere, deja que lo haga.
Pasa el tiempo y no me escucha
Pasa el tiempo y no me dice nada
No te detengas ahora,
Solo, solo debo quedarme
Deja que entre el sol
Debo quedarme bajo el sol
No te detengas ahora
Ella ya no puede amarme
Pasa el tiempo y no habla
Pasa el tiempo y no dice nada
Así que ya sabes lo que quería

Lo que nos pasa
Todavía te siento acá
Solo si tú puedes, no, solo si tú quieres vuelve conmigo
Y si quieres mi corazón, éste sigue aquí, simplemente cierra los ojos y lo encontrarás.
Canto y pienso en ti
Suspiro y lloro
Ya no tengo tu amor
Tu fuiste mi bien.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

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