Mis principios digitales

REVOLUCION DIGITAL

Estos son mis principios: si no le gustan tengo otros

Groucho Marx

Se acerca la nueva campaña electoral y es el momento de recordar a los grandes partidos algunos principios digitales, con carácter indicativo y no exhaustivo, que me gustaría que se tuvieran presentes en sus programas. Soy consciente de que la participación popular es muy limitada en la configuración actual de los partidos políticos en nuestro país, pero estamos obligatoriamente obligados, como ciudadanos, a expresar en la Noosfera los principios digitales que se deberían contemplar en la próxima legislatura.

He estado revisando mis últimas aportaciones en este blog y he decidido recopilarlas en una publicación, Principios de política digital, en una nueva lectura contextualizada en el momento político actual, porque a diferencia de la célebre frase de Groucho Marx que encabeza este post y que ha hecho historia, hoy puedo decir que estos son mis principios digitales y si no les gustan…, no tengo otros. La política de salón y bar es muy cómoda, pero prefiero expresar a los cuatro vientos digitales lo que creo que debería tenerse en cuenta en programas políticos que quieran ser respetuosos con la revolución digital en la que estamos inmersos.

Además, estoy convencido de que las ideologías digitales tampoco son inocentes, como no lo son los bits. Por ello, el hilo conductor de las reflexiones que figuran a continuación demuestra que no todo vale en el mundo digital, porque también tiene un trasfondo ideológico. La separación entre mercancías y derechos/deberes digitales establecen la delgada línea roja para comprender bien los axiomas éticos digitales. El principio de equidad en el acceso a las tecnologías de la información y comunicación, básicamente en los derechos y deberes sociales, es un principio estrella que se debería exigir en cualquier programa político con base digital, pero no todas las organizaciones partidistas lo asumen como elemento garantista fundamental y de cohesión social.

Espero que sirva como una aportación a la situación política actual, junto a otras que invito a leer de nuevo y que hice ya hace unos años en referencia al Gobierno Electrónico, Abierto, en Andalucía, porque es un momento que podemos convertir en apasionante si todos nos comprometemos a construir el país desde el puesto que ocupa cada uno en la sociedad.

Gracias anticipadas por si tú o usted, lector o lectora, pasas/a al compromiso activo digital a través de este mensaje explícito.

Sevilla, 16/V/2016

NOTA: la imagen se recuperó el 26 de abril de 2016 de: http://cik.zonalibre.org/

LICENCIA CC

http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/deed.es

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Retratos pintados con palabras

ANTONIO MACHADO1
Joaquín Sorolla, Antonio Machado, 1917

Hoy entrego a la Noosfera, la malla pensante del mundo digital, un nuevo libro, RETRATOS PINTADOS CON PALABRAS, recopilando en este caso los post dedicados a personas que marcan una impronta en la vida, que son necesarias y, a veces, imprescindibles. Una vez más, agradezco su lectura, aunque el prólogo y el epílogo, centran como siempre mis objetivos al pintar estos retratos.

Sevilla, 14/IV/2014

El libro se distribuye bajo una Licencia Creative Commons 4.0 Internacional, basada en una obra centrada en el blog www.joseantoniocobena.com, en los términos que figuran al finalizar un adelanto del Prólogo que reproduzco a continuación:

Prólogo

Pintar retratos con palabras es una oportunidad para recuperar sentimientos y emociones de la intrahistoria de determinadas personas, como las que figuran a continuación, en la clave del que escribió magistralmente Antonio Machado, así como en la interpretación dada por Bertolt Brecht de las personas que he pintado especialmente en mi blog desde 2005, cambiando el término “hombre” por “personas”: hay personas que luchan un día y son buenas, otras luchan un año y son mejores, hay quienes luchan muchos años y son muy buenas, pero están las que luchan toda la vida, y esas son las imprescindibles.

Es muy importante que sean retratos del corazón, tal y como lo recogía el lema “retrato”, en el tesauro de Baltasar Henríquez, en 1679, primer documento en el que figura esta acepción para la posteridad del español, sabiendo que las palabras van a estar presentes siempre en la paleta lexicográfica de este libro:

RETRATO-HENRIQUEZ
HEN B 1679 (Pág: 396,2)

y que nunca más se volverá a recuperar, quedando en el día de hoy sólo varias acepciones que desde 1788 fueron enriqueciendo esta forma de comprender qué significaba retratar a alguien, aunque en la actualidad se mantiene un lema de resultados más pobres en nuestro lenguaje diario:

RETRATO-TERREROS
TER M 1788 (Pág: 368,2)

El Diccionario de mayor divulgación del español, de la Real Academia Española, recoge a partir de 1869 (RAE U 1869 (Pág: 681,1) una acepción extraordinaria de retrato, descripción de la figura y carácter de alguna persona, que ya se ha mantenido hasta nuestros días, enriqueciéndola, en la última edición oficial de 2001: descripción de la figura y carácter, o sea, de las cualidades físicas o morales de una persona, aunque habiendo perdido aquella referencia tan magistral a la que hacíamos referencia al comienzo de este prólogo, es decir, los retratos del corazón.

¿Por qué doy tanta importancia a la palabra y a cómo se pueden pintar retratos con ella? Fundamentalmente, porque no hay nada más humano que la palabra, mucho más cuando en el mundo actual es de las pocas cosas que nos quedan en nuestro interior sin tener que comprarlas a cualquier precio, es decir, podemos librarlas -si queremos- de convertirlas en mercancía, porque la palabra “es un producto de la evolución humana que solo se encuentra en las personas, como resultado de un trabajo de relojería suiza en el cerebro, porque estamos programados para hablar, desde nuestra concepción. Así lo analicé en un post que escribí en este cuaderno, ¿Por qué hablan las personas?, el 13 de abril de 2008: “Sin lugar a dudas, entre otras razones entrelazadas entre sí, por culpa de FoxP2, el gen que, con un juego de palabras más o menos acertado, mejor se expresa. El cerebro vuelve a maravillarnos de nuevo hoy, a través del conocimiento científico del gen FoxP2, que me permite volver a centrar el foco de interés cerebral en la génesis y desarrollo de la habilidad del lenguaje humano, gracias a la expresión correcta y ordenada de este gen”. Y citaba también a Gary Marcus, “que está en los cielos de la investigación actual más solvente, mi autor de los últimos meses, por su interesante aportación a la investigación del cerebro desde la genética, con una reflexión impresionante: “lo que hace interesantes a los humanos no es el hecho de las palabras en sí mismas, sino poder aprender y crear nuevas palabras” .

Espero que este libro sirva a las personas que buscan islas desconocidas en los demás, porque es el auténtico camino para retratar con la inteligencia y las palabras las cualidades que hacen que nuestra especie sea tan extraordinaria al comprender que por encima de todo nos queda la palabra, tal como lo aprendí de Blas de Otero haciendo camino al andar en mi vida, pintando retratos en mi blog:

Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.

Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.
Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.

Sevilla, abril de 2014

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CARTAS DE QUINCE LINEAS1

– Cartas de quince líneas

LA TEGALA DE SARAMAGO2

La tegala de Saramago

PALABRAS DE HIPOCAMPO2

Palabras de hipocampo

ORIGEN Y FUTURO ETICA CEREBRAL2

Origen y futuro de la ética cerebral

Cartas de quince líneas

MEMORIA DE HIPOCAMPO

Entrego hoy a la Noosfera un nuevo libro, CARTAS DE QUINCE LINEAS, recopilando en este caso las cartas que a lo largo de los años he escrito en mi blog. Como siempre, agradezco su lectura, aunque el prólogo y el epílogo, centran bien mis aspiraciones al escribirlas.

Sevilla, 21/III/2014

El libro se distribuye bajo una Licencia Creative Commons 4.0 Internacional, basada en una obra centrada en el blog www.joseantoniocobena.com, en los términos que figuran al finalizar un adelanto del Prólogo que reproduzco a continuación:

Prólogo

Decía Cicerón que en algún momento hay que decir las cosas tal y como son, a pesar de que se demuestre siempre que cuando las personas están ausentes se puede escribir mejor, porque las cartas no se ruborizan, las personas sí. Este es uno de los tres epígrafes de un libro extraordinario de Mario Benedetti, Buzón de tiempo. Es verdad que estamos viviendo una época en que los buzones de cartas ya figuran como piezas decorativas del mobiliario urbano, habiendo perdido el encanto que en su tiempo tuvieron, cuando, en mi caso, me dirigía a ellos para echar una carta, casi siempre desde mi persona de secreto, probablemente pensando también en ese momento que tenía que transcurrir un tiempo inquietante hasta que fuera leída, porque iniciaba un viaje hacia alguna persona, hacia alguna parte. No sabía, a veces, cómo iba a ser interpretada. Yo sí conocía cómo la había escrito y su calidad intrínseca.

El libro que tienes en tu pantalla, no tanto en tus manos, quizá sí en tu dedo índice (dedo maestro en la revolución digital, tal y como lo concibió en su momento Steve Jobs), recopila las cartas que he guardado en mi blog durante muchos años, siendo su fondo y forma el que tanto he defendido a lo largo de mi vida: el mundo sólo tiene interés hacia adelante. Y es curioso constatar que las cartas tienen su valor cuando miramos hacia atrás, porque se escribieron en un momento determinado y por una determinada razón, es decir, escribimos desde dentro, como acusaban a Juan Ramón Jiménez en su etapa de persona que no entendía casi nadie.

A la hora de escribir estas cartas, jugó un papel muy importante la memoria de hipocampo, tantas veces citadas en mi blog y que resumo en un post escrito en 2010: “Hace ya mucho tiempo, se descubrió en un país de nunca jamás, una palabra sorprendente, porque el rey del cerebro (así lo llamaban los habitantes del lugar) no sabía cómo explicarla: emocionentes. Solo se conocía una muy parecida: inteligentes, pero era cierto que tendría que salir a cabalgar en un curioso equino cerebral, el hipocampo (caballo encorvado, caballito del mar) [en la imagen de la portada], que juega un papel tan importante en la carrera de la vida humana, para susurrar a este pequeño corcel, en sus oídos, que hay que identificar bien el largo camino de la memoria. Cabalgando despacio, porque el rey entendió que era posible conocerle bien y saber qué papel tan trascendental juega en la vida de cada una, de cada uno”.

Las cartas suelen respetar siempre su intrahistoria, el momento exacto en que fueron escritas: “Son cosas que ocurren cuando guardamos la vida, las pequeñas cosas que has apreciado y que después han sido el futuro, en cajas de cartón piedra, en un trastero, como un símbolo, pero que no deben detener el tiempo de existir, en su caso, el tiempo de escribir”. Me encanta escribirlas, aunque ya depende de un teclado como es el caso del momento en que estoy escribiendo este prólogo. Ya no se utiliza el cálamo en sus distintas versiones, pero lo importante no es centrarse en el medio con el que se escriben, dependiendo del túnel del tiempo, sino en su fondo, porque las palabras que dan forma de carta, responden a una determinada inteligencia, a una forma de entender la vida y sus cosas, traduciendo probablemente sentimientos y emociones.

Las que figuran a continuación, excepto algunos artículos de contexto, tenían una exigencia de la revista dominical en las que se publicaron o, al menos, enviaba para que fueran publicadas y, en su caso, elegidas como la carta de la semana: no debían sobrepasar quince líneas, muy lejos todavía de la maravillosa concreción que aprendí en su momento de Monterroso, aunque en este caso se refiriera al arte del relato.

Son muy variados los temas tratados, pero todos están salpicados del principio de realidad que motivó escribirlas, porque la lectura de cada número semanal, deparaba una fuente de inspiración maravillosa, sobre todo cuando se trataba de personas que decían o hacían algo especial en la vida, escribiendo de antemano páginas de sus personas de secreto y de todos. Aquello que decían era un motivo más que suficiente para escribir sobre ello, dando mi punto de vista. Nada más. Aunque pensé muchas veces que cuando se leyeran, sus palabras podían ruborizar al lector, situándome frente a Cicerón, como hoy puede ocurrir contigo, lector o lectora de las mismas.

Ahí radicaba el secreto de su escritura, porque no son inocentes. Como las ideologías, tal y como lo escribí en el artículo dedicado a Benedetti: […] El cerebro, en sí mismo, no se ruboriza. Solo pide auxilio a los sentimientos cuando la maquinaria perfecta cerebral atisba el sufrimiento humano. Y siempre queda el buzón de tiempo […]”.

Sevilla, 21 de marzo de 2014

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LA TEGALA DE SARAMAGO2
La tegala de Saramago

PALABRAS DE HIPOCAMPO2
Palabras de hipocampo

ORIGEN Y FUTURO ETICA CEREBRAL2
Origen y futuro de la ética cerebral

La tegala de Saramago

jose-saramago

Hoy publico un nuevo libro, LA TEGALA DE SARAMAGO, en homenaje permanente al escritor José Saramago, en el que he recopilado todas las referencias al autor, a lo largo de los ocho años de vida de mi blog. La convivencia en este tiempo del título y subtítulo de este cuaderno de bitácora/derrota, en lenguaje del mar, es decir, El mundo sólo tiene interés hacia adelante/Cuaderno de inteligencia digital para buscar islas desconocidas, simboliza muy bien el hilo conductor que he intentado tejer en este libro. El Prólogo y el epílogo, descubren la quintaesencia que intento transmitir.

Gracias anticipadas por su lectura, aunque sería maravilloso que te quedaras navegando siempre en el sitio que tienes reservado en la amura de babor de “La isla desconocida”, como homenaje permanente a un hombre y a una mujer que un día se atrevieron a iniciar la mejor singladura de sus vidas.

Sevilla, 12/III/2014

El libro se distribuye bajo una Licencia Creative Commons 4.0 Internacional, basada en una obra centrada en el blog www.joseantoniocobena.com, en los términos que figuran al finalizar un adelanto del Prólogo que reproduzco a continuación:

Prólogo

Necesitamos salir de nosotros mismos. Este aserto lo aprendí de José Saramago, cuando tuve la gran oportunidad de leer su cuento maravilloso, muy breve, El cuento de la isla desconocida, que me acompaña desde 1998 en mi vida de todos y en la de secreto. Si a esta realidad ética le uno el descubrimiento de Teilhard en 1962, dejándome una huella indeleble, en su declaración de que el mundo solo tiene interés hacia adelante, es fácil comprender la quintaesencia de este nuevo libro, que recopila determinados post que escribí en los últimos años a la sombra de la tegala de Saramago.

Siempre he tenido muy presente a este autor en mi quehacer diario. Las personas que me aprecian, saben bien que ha sido un regalo constante en sus vidas, porque las páginas de aquél pequeño cuento, todavía me siguen ofreciendo oportunidades de reinterpretarlas todos los días desde la tegala de Saramago como “lugar de referencia para la población canaria, un lugar en altura suficiente para que los guanches pudieran comunicarse con señales de humo. Señales que desde Tías, desde la calle donde habitó y habitará por muchos años, La Tegala, Saramago hizo y hace al mundo entero para que nos comprometamos con la esencia de la vida, dejándonos llevar por el niño o la niña, ¿inocentes?, que todos llevamos dentro…

Escribiendo y leyendo de nuevo las páginas que siguen, que ya fueron escritas en su momento, que también puede ser en el hoy mío y en el de cada lector o lectora de esta nueva entrega a la Noosfera, doy un paso más en conocer ese niño que cada uno lleva dentro, el mío, el tuyo, el de todos y todas, desde el compromiso adquirido un día para navegar en “La Isla desconocida”, aunque Groucho Marx, con su especial gracejo, interpretó esta necesidad suplicando que lo buscaran inmediatamente [al niño], cuando el comentario general es que la torpeza de estar y ser en la vida, su razón de ser, se conoce y se sufre a veces desde que somos pequeños:

“- ¡Hasta un niño de cinco años sería capaz de entender esto!… Rápido, busque a un niño de cinco años, a mí me parece chino“

Estoy muy agradecido a Saramago, por su testimonio permanente, que resalto especialmente en la última entrega de la serie que le dediqué en torno a su tegala particular, cuando probablemente observa desde no se sabe qué sitio del Cielo, cómo desde Roma se reinterpreta su vida y su obra, sin com-pasión [sic] alguna.

Prefiero quedarme con un mensaje del cuento tanta veces citado, donde pone en boca de una persona muy humilde, la limpiadora del palacio del rey, un gran secreto para ser más felices cada día, todos los días: “Si no sales de ti, no llegas a saber quién eres, El filósofo del rey, cuando no tenía nada que hacer, se sentaba junto a mí, para verme zurcir las medias de los pajes, y a veces le daba por filosofar, decía que todo hombre es una isla, yo, como aquello no iba conmigo, visto que soy mujer, no le daba importancia, tú qué crees, Que es necesario salir de la isla para ver la isla, que no nos vemos si no nos salimos de nosotros, Si no salimos de nosotros mismos, quieres decir, No es igual”.

Sevilla, 10 de marzo de 2014

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PALABRAS DE HIPOCAMPO

El buzón del tiempo me permite ahora cumplir con objetivos que debo a la Noosfera. En esta ocasión, publico un nuevo libro, PALABRAS DE HIPOCAMPO, que tiene alma, tal como la he entendido siempre y como la he ido compartiendo durante toda mi vida, en unas palabras que pinté en 2008: “cuando falta alma, falta la vida. Da casi todo igual. ¡Qué paradoja!, porque ya no hace falta eso: tiempo. Y me vuelvo a mi hombre de secreto, a reflexionar la frase que regaló Lobo Antunes en el acto de recepción del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances, en la Feria Internacional del Libro, en la ciudad de Guadalajara (México), en 2008, transfiriendo una idea preciosa aportada por un enfermo esquizofrénico al que atendió tiempo atrás: “Doctor, el mundo ha sido hecho por detrás”, por si detrás de todo esto está el alma humana que fabrica el cerebro. Porque al igual que manifestó en ese acto: “ésta es la solución para escribir: se escribe hacia atrás, al buscar que las emociones y pulsiones encuentren palabras. “Todos los grandes escribían hacia atrás”. También, porque todos los días escribimos así en las páginas en blanco de nuestras vidas…”.

El libro, que puede/s bajártelo también desde aquí, se distribuye bajo una Licencia Creative Commons 4.0 Internacional, basada en una obra centrada en el blog www.joseantoniocobena.com, en los términos que figuran al finalizar un adelanto del Prólogo que reproduzco a continuación:

Prólogo
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Nos queda la palabra. Nos queda porque tenemos una estructura en el cerebro, el hipocampo, que permite alojarlas para después representarlas de muchas formas. Las palabras de este libro, que las he buscado apasionadamente en mi hipocampo, son bocetos y pinturas de relatos cortos, largos o simplemente letras dibujadas a modo de palabras que pertenecen a mi persona de secreto.

Deseo compartirlas mediante este libro. He dedicado un tiempo a mi memoria para ordenar experiencias y vivencias de lo vivido lejano o a corto plazo, pero siempre cumpliendo con la coherencia de un archivo ordenado por el suelo firme que he procurado cuidar al máximo, la ética personal e intransferible que hay que seguir memorizando y guardando todos los días porque en cualquier momento hay que aplicarla.

Hay una intención no inocente, porque los relatos, cartas y artículos que figuran a continuación, publicados ya en mi blog, son un homenaje continuo a la palabra, porque hace muchos años se nos dotó de una capacidad evolutiva que nos permitió pronunciarlas y guardarlas.

Hoy abro esta caja de secretos, de palabras ordenadas y entrelazadas entre sí. Parcialmente, desde luego, pero con la ilusión de que quien quiera leerlas sepa interpretarlas con la profundidad que en su momento se vivieron antes de escribirlas. Esa es la maravilla de cada hipocampo, personal e intransferible, como el tuyo, lector o lectora, porque “cabalgando despacio es posible que podamos conocerle bien y saber qué papel tan trascendental juega en la vida de cada una, de cada uno”.

Sevilla, en el mes de marzo de 2014.

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Creado a partir de la obra en http://www.joseantoniocobena.com.

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OFEC

Los sueños se cumplen y hoy lo demuestro publicando un nuevo libro, Origen y futuro de la ética cerebral mediante este medio tan extraordinario como es Internet, que se puede conseguir pulsando también aquí, una entrega no situada en el mercado del libro, sino en la inteligencia libre, colectiva y conectiva que da valor a la vida, no confundiendo nunca valor y precio.

Sevilla, 18/II/2014

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Origen y futuro de la ética cerebral por José Antonio Cobeña Fernández se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional

Basada en una obra de www.joseantoniocobena.com

Palabras de hipocampo

PALABRAS DE HIPOCAMPO

El buzón del tiempo me permite ahora cumplir con objetivos que debo a la Noosfera. En esta ocasión, publico un nuevo libro, PALABRAS DE HIPOCAMPO, que tiene alma, tal como la he entendido siempre y como la he ido compartiendo durante toda mi vida, en unas palabras que pinté en 2008: “cuando falta alma, falta la vida. Da casi todo igual. ¡Qué paradoja!, porque ya no hace falta eso: tiempo. Y me vuelvo a mi hombre de secreto, a reflexionar la frase que regaló Lobo Antunes en el acto de recepción del Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances, en la Feria Internacional del Libro, en la ciudad de Guadalajara (México), en 2008, transfiriendo una idea preciosa aportada por un enfermo esquizofrénico al que atendió tiempo atrás: “Doctor, el mundo ha sido hecho por detrás”, por si detrás de todo esto está el alma humana que fabrica el cerebro. Porque al igual que manifestó en ese acto: “ésta es la solución para escribir: se escribe hacia atrás, al buscar que las emociones y pulsiones encuentren palabras. “Todos los grandes escribían hacia atrás”. También, porque todos los días escribimos así en las páginas en blanco de nuestras vidas…”.

El libro, que puede/s bajártelo también desde aquí, se distribuye bajo una Licencia Creative Commons 4.0 Internacional, basada en una obra centrada en el blog www.joseantoniocobena.com, en los términos que figuran al finalizar un adelanto del Prólogo que reproduzco a continuación:

Prólogo
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Nos queda la palabra. Nos queda porque tenemos una estructura en el cerebro, el hipocampo, que permite alojarlas para después representarlas de muchas formas. Las palabras de este libro, que las he buscado apasionadamente en mi hipocampo, son bocetos y pinturas de relatos cortos, largos o simplemente letras dibujadas a modo de palabras que pertenecen a mi persona de secreto.

Deseo compartirlas mediante este libro. He dedicado un tiempo a mi memoria para ordenar experiencias y vivencias de lo vivido lejano o a corto plazo, pero siempre cumpliendo con la coherencia de un archivo ordenado por el suelo firme que he procurado cuidar al máximo, la ética personal e intransferible que hay que seguir memorizando y guardando todos los días porque en cualquier momento hay que aplicarla.

Hay una intención no inocente, porque los relatos, cartas y artículos que figuran a continuación, publicados ya en mi blog, son un homenaje continuo a la palabra, porque hace muchos años se nos dotó de una capacidad evolutiva que nos permitió pronunciarlas y guardarlas.

Hoy abro esta caja de secretos, de palabras ordenadas y entrelazadas entre sí. Parcialmente, desde luego, pero con la ilusión de que quien quiera leerlas sepa interpretarlas con la profundidad que en su momento se vivieron antes de escribirlas. Esa es la maravilla de cada hipocampo, personal e intransferible, como el tuyo, lector o lectora, porque “cabalgando despacio es posible que podamos conocerle bien y saber qué papel tan trascendental juega en la vida de cada una, de cada uno”.

Sevilla, en el mes de marzo de 2014.

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Los sueños se cumplen y hoy lo demuestro publicando un nuevo libro, Origen y futuro de la ética cerebral mediante este medio tan extraordinario como es Internet, que se puede conseguir pulsando también aquí, una entrega no situada en el mercado del libro, sino en la inteligencia libre, colectiva y conectiva que da valor a la vida, no confundiendo nunca valor y precio.

Sevilla, 18/II/2014

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Origen y futuro de la ética cerebral

OFEC

Los sueños se cumplen y hoy lo demuestro publicando un nuevo libro, Origen y futuro de la ética cerebral, mediante este medio tan extraordinario como es Internet, que se puede conseguir pulsando también aquí, una entrega no situada en el mercado del libro, sino en la inteligencia libre, colectiva y conectiva que da valor a la vida, no confundiendo nunca valor y precio.

El libro se distribuye bajo una Licencia Creative Commons 4.0 Internacional, basada en una obra centrada en el blog www.joseantoniocobena.com, en los términos que figuran al finalizar un adelanto del Prólogo que reproduzco a continuación:

Prólogo
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Siempre hay razones de la razón, mucho más que del corazón, para reflexionar sobre el fundamento de las razones éticas que justifican las decisiones humanas, sobre todo en una época histórica en la que los llamados “valores” están en entredicho o simplemente arrinconados por la sociedad que nos ha tocado vivir. También, porque todas las religiones, sin excepción alguna, están pasando una factura a la historia en plena crisis de sus fundamentalismos, que intentaban e intentan justificar la razón última de todas las cosas, de todos los actos humanos. Y cuando se habla de valores hay que acudir irremediablemente a la razón de esos actos humanos, la que los justifica, en una búsqueda que tenga sentido. No hacemos nada porque nos da la gana o porque hemos nacido así, sino porque siempre hay una causa, consciente o inconsciente, que nos lleva a actuar de una determinada forma o de otra, desde la perspectiva ética de cada uno.

Tradicionalmente, se ha analizado esta situación como un auténtico problema ético y esa es la palabra, ética, la que intento desentrañar en los artículos que bajo el formato de post, se incluyen en este libro, previamente seleccionados de mi blog http://www.joseantoniocobena.com, que a lo largo de ocho años he escrito yendo del timbo al tambo, en una frase preferida y muy querida por Gabriel García Márquez.

No he querido escribir un tratado de ética, pero sí ensayar una reflexión compartida de la razón y del corazón, que siempre coexisten, para abordar una tesis que me acompaña en mi persona de secreto desde hace ya muchos años. Se trata, nada más y nada menos, de intentar descubrir que los actos humanos nacen siempre de la solería que hemos ido instalando a lo largo de la vida en nuestro cerebro, es decir, el suelo firme que hemos construido en la vida diaria, que justifica todos los actos humanos, en frase muy feliz del Profesor López-Aranguren, que aprendí hace también muchos años, pero que nunca logré comprender bien hasta que descubrí qué es el cerebro y qué papel juega en nuestras vidas y en su proyección ética.

Esta es la razón de ser de este libro, entregar a la Noosfera, a la malla pensante de la humanidad, es decir, a aquellas personas que lo quieran leer con pre-ocupación [sic] e interés social, unas reflexiones que demuestran que el cerebro es la base donde residen todos los actos humanos, el lugar donde se forja la historia de cada uno, su intrahistoria, en una estructura cerebral que se llama hipocampo, por ejemplo, y entre muchas otras como podrán comprobar, que trabajan incansablemente con independencia de lo que queramos hacer y entender cada día.

Espero que les sea útil. Cada capítulo engloba una serie de reflexiones, con formato de artículo y con base científica en su mayor parte, para que no se convierta en un libro de autoayuda al uso, sino de conocimiento de lo más preciado que tenemos como seres humanos: la inteligencia que se desarrolla a lo largo de la vida en nuestro cerebro, que es único e irrepetible y que nos juega siempre buenas y malas pasadas, a través de unas estructuras cerebrales que condicionan la amplitud de nuestro suelo firme en la vida, lo que llamaba anteriormente “solería” de nuestra vida, o lamas de parqué en términos más modernos, puestas una a una a lo largo de nuestra existencia, dependiendo de cada experiencia construida en el cerebro individual y conectivo, que es la razón que nos lleva a ser más o menos felices. Además, con proyección específica en el mundo real en el que vivimos, en la inteligencia digital. Al fin y al cabo, es lo que pretende el cerebro siempre: devolver en su trabajo incansable, porque nunca deja de funcionar, ni de noche ni de día, es más, durante la noche sobre todo, la razón lógica del funcionamiento de las neuronas, un trabajo maravilloso y que espero que este libro ayude a conocerlas bien, para justificar nuestro origen y futuro humano, el comportamiento de género, la influencia diaria y constante en la inteligencia y en el compromiso para que el mundo propio y el de los demás merezca la pena vivirlo, compartirlo y habitarlo.

Finalizo con el apartado dedicado a los agradecimientos en la construcción de mi solería ética tan particular, que cuando llueve se moja como todas las demás, cuestión que me lo facilita siempre Violeta Parra en su maravillosa interpretación del agradecimiento a la vida:

Gracias a la vida que me ha dado tanto.
Me ha dado el sonido y el abecedario,
con él las palabras que pienso y declaro:
madre, amigo, hermano, y luz alumbrando
la ruta del alma del que estoy amando.

Empiezo por las personas más próximas: María José, esposa, compañera y amiga, porque después de treinta años de convivencia me ha demostrado que Benedetti llevaba razón: hemos cumplido años de perlas que hemos sabido cultivar juntos y guardar en el buzón del tiempo. A Marcos, mi hijo, a quien tanto debo siempre porque tiene una virtud que destaca sobre las demás: sabe esperar en todos los órdenes de la vida, sin buscar nada a cambio, no confundiendo nunca valor y precio. A mi escasa familia, a quien tanto comprendo por la dureza del contexto en que hemos vivido. A mis profesores y maestros, con especial mención a Dª Antonia, aquella maestra en mi colegio del Madrid burgués de los años cincuenta, que me llenaba siempre los bolsillos de caramelos de colores para que fuera feliz en mis tiempos revueltos. A la Iglesia de Roma, porque creí en ella hasta que conocí el pie gastado de San Pedro y de acuerdo con el poeta Alberti, descubrí que había que ser pescador y bajar al río de la vida, porque era lo mío.

A mis amigos y amigas, en la clave de un pájaro perdido de Rabindranath Tagore que aprecio tanto, porque les entrego las cosas pequeñas que van implícitas en este libro. A la Universidad y a la Administración Pública de la Junta de Andalucía, porque me han permitido prestar servicios públicos (casi cuarenta años) persiguiendo exclusivamente el interés general. Y a todos aquellos nombres de los que aprendí tanto, sin dejar a nadie atrás. Por último, a Manuel Rivas, un escritor al que sigo de cerca siempre por su compromiso ético, personal y social tan activo y porque en la frase introductoria y de resumen de este libro, expresa en trece palabras y en voz baja, lo que yo he necesitado decir en más de 171.000. Por eso y por muchas cosas más, gracias maestro Rivas y, sobre todo, gracias a la vida que me ha dado tanto para comprender la ética de mi cerebro, la de todos los días, para poder justificar mis actos y compartirlos con todos.

Sevilla, febrero de 2014

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GOBIERNO ELECTRÓNICO, ABIERTO, EN ANDALUCÍA

ELIGIENDO

Estamos viviendo momentos transcendentales para Andalucía. Ha llegado la ocasión de colaborar una vez más en su construcción a través de lo más preciado que dispone el ser humano, la inteligencia expresada a través de la palabra, que todavía nos queda. Presento hoy una nueva publicación para uso libre en la Noosfera, Gobierno Electrónico, abierto, en Andalucía, con la recopilación de artículos (post) que he escrito en los dos últimos años sobre una realidad que es incuestionable en nuestra sociedad andaluza: el cuidado y atención personal de la inteligencia digital privada y pública, con la ayuda de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación, siendo una necesidad perentoria crear teoría y masa crítica sobre la necesidad de que se atienda en una proyección concreta: la relación con la Administración Pública y viceversa, con la determinación de un Gobierno Electrónico, abierto, que salvaguarde el interés público digital.

He contemplado tres grandes capítulos en esta publicación en la Red: la inteligencia pública digital, la realidad de una nueva Administración simbolizada en la Andalucía Pública 2.0 y, por último, una aplicación tangible, la necesidad de adaptar proyectos europeos en esta Comunidad, mediante la visión de la Agenda Digital de Europa, en Andalucía.

Hago una defensa a ultranza de la capacidad del recurso no agotado en nuestra Comunidad: la inteligencia, porque el cerebro no acepta la destrucción de la inteligencia, de la razón, dado que es su componente esencial, como tantas veces he demostrado en mi blog, El mundo sólo tiene interés hacia adelante. Si la inteligencia es la capacidad que tiene todo ser humano para resolver problemas, es cierto que necesita ideología centrada en la inteligencia social, porque es evidente que ésta no es ni puede ser algo que flota por encima del desarrollo social, algo neutral o imparcial, sino que refleja lo que está pasando en el mundo por la temida crisis y como se reacciona ante ella.

Asimismo, expresan estas páginas la necesidad de frecuentar el futuro, utilizando el tesoro más extendido en el mundo, la inteligencia personal e intransferible, tal y como lo he manifestado en mi cuaderno de bitácora desde 2005: “He estudiado durante muchos años la proximidad real al concepto [la inteligencia] y hoy, más que nunca, comprendo que la mejor definición sería aquella que asume la realidad social de cada uno: ser inteligente es ser capaz de resolver problemas en la relación consigo mismo y con los otros. Desde la perspectiva actual no hay nada más ultramoderno e inteligente, en la clave de José Antonio Marina: explicar, embellecer y transformar la realidad a través de la inteligencia creadora. Siempre que nos demos cuenta que también es importante e inteligente frecuentar el futuro, tal y como recomendaba el Dr. Cardoso al Sr. Pereira en “Sostiene Pereira”: “… deje ya de frecuentar el pasado, frecuente el futuro. ¡Qué expresión más hermosa!, dijo Pereira”.

Estas páginas permiten esa acción, frecuentar el futuro, aunque cuando perdamos en alguna ocasión el principio de realidad, sintamos nostalgia de la vida pasada, pero –por qué no decirlo- también de la futura…, porque es nuestra.

Sevilla, 8/IV/2012

NOTA: recuerda que puedes bajarte el libro, si lo consideras de interés personal y público, pulsando aquí.