El pueblo brasileño elige a Lula como presidente de Brasil, demostrando que otro mundo es posible

Tribunal Superior Electoral de Brasil – Elecciones 2026

Solo con imaginación no cambiamos la realidad, pero sin imaginación corremos el riesgo de quedar presos en el conformismo.

Lula da Silva en Tengo un sueño, 2003

Sevilla, 26/X/2026 – 09:54 h CET ( UTC+2)

En la segunda vuelta, Lula, el padre de los pobres de su país, como millones de personas le atribuyen este título de tanta honra y dignidad humana, ha ganado las elecciones presidenciales en Brasil, un país complejo que necesita redistribuir cada día su riqueza, donde los nadies, entre 214 millones de habitantes que lo pueblan, necesitan este triunfo para garantizar su supervivencia digna, para dejar de pasar hambre y dignificar sus vidas. Vuelve el presidente con una idea fija: incluir a los pobres en el presupuesto y que todos los brasileños hagan tres comidas al día.

Luiz Inácio Lula da Silva

La historia personal de Lula es un auténtico tratado de militancia y resistencia, recordando los 580 días que estuvo detenido de forma injusta y arbitraria en la prisión de Curitiba, desde 2018, donde nunca le faltó el calor humano de la calle, de las personas que sabían cómo había sido su tiempo presidencial, a través de programas como “Hambre 0” y “Bolsa Familia!”, mediante los que se garantizaban tres comidas al día de la población más desfavorecida, con especial preferencia sobre los niños y niñas en pobreza severa, en un país con tantas desigualdades sociales, tan rico en recursos pero tan pobre por los millones de nadies explotados días a día por una sociedad derechizada hasta extremos insoportables, injusta y despiadada.

Imagen de la bandera de Brasil, su en la que Lula apoya su mano izquierda, con el dedo meñique amputado en sus años jóvenes cuando trabajaba como tornero (campaña electoral de 2022)

Siempre he creído en las políticas implementadas por Lula en su larga carrera política y presidencial. Un botón de muestra puede ser el artículo que publiqué en 2008 en este cuaderno digital, No es una persona más que otra…, en el que recogía un fragmento del discurso de agradecimiento que pronunció el Presidente de Brasil, Lula da Silva, en la ceremonia de entrega del Premio Internacional «Don Quijote de La Mancha”, en Toledo, el 13 de octubre de 2008:

En una época carente de valores, como la actual, el Quijote debe verse como una metáfora relevante. En el mundo en transición en el que vivió, luchó por ideales que consideraba vigentes y nobles. Su idealismo, por distante que estuviese de la realidad, acabó, sin embargo, por transformarlo en una referencia fundamental para la cultura mundial en estos últimos siglos. Don Quijote pone de relieve, con su aparente locura, la importancia de la audacia y de la imaginación en la construcción de otro mundo.

En el ciado artículo recordaba que el 11 de octubre de ese año había leído un texto premonitorio, en un anuncio con motivo de la entrega del Premio Internacional Don Quijote de la Mancha, a dos personas a las que admiraba y respetaba mucho: Lula da Silva y Carlos Fuentes: no es un hombre más que otro sino [sic] hace mas que otro. Es una frase cervantina, que sugiere muchas reflexiones si no se la saca de su contexto. Veamos. El texto original de Cervantes dice exactamente: “sábete, Sancho, que no es un hombre más que otro sino [sic] hace mas que otro”, en una expresión llena de sentimiento y esperanza por parte de Don Quijote, en un gesto lleno de ternura hacia Sancho porque “todas estas borrascas que nos suceden son señales de que presto ha de serenar el tiempo, y han de sucedernos bien las cosas, porque no es posible que el mal ni el bien sean durables…”. Extraordinaria construcción de la didáctica humana de la comprensión en el alcance que se expresa con la solidaridad ante situaciones que son personales e intransferibles y que por mucho que se quieran cooptar, en auténtica com-pasión [sic], se demuestra que el sufrimiento no es delegable, ni asumible por los demás en su justa medida, porque las personas no son más que otras si no hacen más que otras. 

Reproducción facsímil del libro El Ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. (2 Volúmenes), Miguel de Cervantes Saavedra. Barcelona: Edicions Universitat, pag. 212 (recuperada de Google, el 12 de octubre de 2008).

Pero es una realidad inquebrantable que sí hay personas que hacen más que otras, yendo más allá del reclamo del anuncio. Y por ello, son más importantes en la sociedad, desde una perspectiva ética, unas determinadas personas que otras. En el caso de los personas premiadas, Lula da Silva y Carlos Fuentes, existían sobradas razones para alinearse tanto con Sancho como con Don Quijote, en el reconocimiento del Premio, porque ante ellos es fácil que nos pudiéramos poner “de pechos” sobre nuestras cabalgaduras vitales “con la mano en la mejilla en guisa de personas pensativas”, intentando solidarizarnos con ellos por tanta tristeza que en algunos momentos nos han trasladado, aunque convengamos con Don Quijote que presto ha de serenar el tiempo y han de sucedernos bien las cosas.

Así lo aprendí de Lula da Silva cuando leí en 2003, con pasión, el libro de recopilación de sus cinco propuestas para cambiar la historia, con un título que sobrecoge todavía hoy con su nueva victoria electoral, “Lula. Tengo un sueño” (1): “Obstinadamente me digo todo el santo día: tengo que realizar un sueño, que no es sólo mío, sino el sueño de todos vosotros; llegará un día que en este país ninguna criatura se irá a dormir sin un plato de comida, y ninguna criatura se despertará sin ningún desayuno (…) Llegará un día en que la gente tendrá conciencia de que este país que sueño y que vosotros soñáis puede ser construido. Depende de nuestra disposición para realizarlo. Depende de nuestro coraje. Depende de nuestra disposición”.

Utilizando el símil del idealismo de Don Quijote, Lula nos dejó en aquél acto de 2022 un mensaje para “cabalgantes”: «Solo con imaginación no cambiamos la realidad, pero sin imaginación corremos el riesgo de quedar presos en el conformismo». Depende de nuestra disposición, como afirmó Carlos Fuentes en aquel acto, con un mensaje aleccionador para los que hacen más que otros: «tenemos un porvenir que desear y un pasado que recordar, pero sólo deseamos y recordamos en el presente. Toda gran obra es un llamado a la acción». Depende de nuestra disposición.

En este contexto quijotesco, el presidente Lula demuestra una vez más que es una persona imprescindible en este mundo al revés, porque se enfrenta a diario a molinos de viento que no son imaginarios, a su estilo, a su aire cervantino, a través de las palabras que le quedan, porque sabe que en su compromiso vital actual no es posible que el mal ni el bien sean durables…

Evidentemente, todo depende de nuestra disposición, porque las personas no son más que otras sino hacen más que otras. Como Lula.

(1) Luiz Inácio Lula da Silva (2003). Tengo un sueño. Barcelona: Península, p. 52s. 

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UCRANIA, IRÁN, ORIENTE MEDIO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Es difícil ser feliz en seis barrios de Sevilla, cuando figuran entre los quince más pobres de España

Rótulo de la calle Andalucía amarga, en el barrio de El Cerro del Águila, en Sevilla, al que tanto amó Salvador Távora (Sevilla, 1930-2019) / JA COBEÑA

No te creas si te dicen que ya no sufre mi pueblo, porque aunque los pobres [andaluces] reímos y algunas veces cantamos, la procesión va por dentro.

Ricardo Cantalapiedra (los corchetes son míos)

Sevilla, 24/X/2026 – 17:03 h CET (UTC+2)

El gran escritor Stefan Zweig, dijo durante su estancia en nuestra ciudad en 1905, que “En Sevilla se puede ser feliz […] ¿No es una maravilla el hecho de que los hombres y el destino trabajen juntos durante siglos para construir una ciudad, y al final resulte una sonrisa en el rostro de la vida? ”. Ciento veintiún años después, los datos aportados esta semana por el Instituto Nacional de Estadística, en la publicación del Informe de Indicadores Urbanos 2026, reflejan una situación muy preocupante de infelicidad para esta ciudad, porque de los quince distritos administrativos o barrios según renta neta media anual por habitante, correspondientes a 2024, seis están localizados en Sevilla capital y tienen la renta media anual más baja del país, encabezados por Los Pajaritos y Amate Distrito Cerro-Amate), con 7.688 euros, seguidos de Polígono Sur (Distrito Sur), 7.941 euros, Torreblanca (9.418 euros), Las 3.000 Viviendas y La Oliva (9.589 euros), El Cerezo, La Palmilla-Doctor Marañón y La Barzola (Distrito Macarena, 10.183 euros), para finalizar con Palmete-Rochelambert (Distrito Cerro-Amate), con una renta anual de 10.490 euros.

Fuente INE Informe de Indicadores Urbanos 2026

Con estas rentas contrastadas por el informe del INE, miles de personas de estos barrios no pueden alcanzar felicidad en sus vidas. Parafraseando lo afirmado por Zweig, en estos barrios de Sevilla podrían ser felices sus habitantes si las políticas públicas atendieran de forma preferente su vulnerabilidad, pobreza extrema y exclusión social, dando preferencia al empleo digno y la accesibilidad a viviendas asequibles, por este orden, junto a un despliegue adecuado a estas realidades de los pilares del Estado de Bienestar: educación, salud y servicios sociales.

Con independencia de las responsabilidades y competencias del Ayuntamiento de Sevilla y otras instituciones dependientes de la Junta de Andalucía en relación con las causas que motivan estos resultados, así como su atención preferente, existe ahora una oportunidad de votar por partidos o coaliciones en las próximas elecciones generales de 29 de noviembre, que recojan en sus programas políticas públicas estatales que protejan el Estado de Bienestar del país y su proyección final en estos barrios, porque todos estamos implicados, también con nuestro voto, en sacar a estos barrios sevillanos y andaluces por extensión, de la lista negra de las quince rentas más bajas del país.

Ampliando la visión de esta tragedia ciudadana en Sevilla, no quiero pasar por alto que junto a estos seis barrios de Sevilla, también figuran en este ranking de pobreza de rentas más bajas del país, tres de Córdoba (Polígono del Guadalquivir, con 9.740 euros, Azahara-Palmeras, con 9.751 y Sector Sur, con 10.418, junto a uno de Málaga, Rosaleda-Palma-Palmilla, lo que significa que el 67% de esta amarga realidad de pobreza está localizada en Andalucía.

Es importante señalar que este estudio de Indicadores Urbanos «se deriva del Proyecto Europeo Urban Audit, que recoge información sobre las condiciones de vida en las ciudades de la Unión Europea y los países candidatos. Se trata de un proyecto puesto en marcha a finales de los años 90 por la Dirección General de Política Regional y Urbana (DG REGIO), coordinado por Eurostat y desarrollado por las Oficinas de Estadística de los Estados participantes. Su objetivo es la recopilación, estimación y publicación de datos estadísticos comparables de contenido socioeconómico para conocer y medir la calidad de vida en un determinado número de áreas territoriales relacionadas con el ámbito urbano. Para despejat toda duda en el nomenclator de este informe es conveniente recordar que el tratamiento de Distrito-Barrio responde a una metodología al abordar la subdivisión de las ciudades en barrios “SCD”: “Dado que dentro de las ciudades se dan también importantes desigualdades, el proyecto europeo Urban Audit contempló desde sus inicios la necesidad de proporcionar datos para niveles inferiores al de la ciudad en su conjunto. Este nivel, llamado “Sub-City District” (SCD), corresponde a una subdivisión de la ciudad en zonas que, en muchos casos, coincide con la división existente en distritos administrativos o barrios. En España se han definido estos niveles para todas las ciudades de más de 250.000 habitantes. Con el objetivo de que estas unidades SCD tengan un tamaño comparable y una homogeneidad interna, deben tener una población entre 5.000 y 40.000 habitantes. Otro principio que deben cumplir es el de coherencia espacial, es decir, las delimitaciones tienen que ser exhaustivas (definiendo todo el territorio del municipio) y continuas” (Proyecto de Indicadores Urbanos de 2022).

Lo expuesto anteriormente, son botones de muestra nada más, que se pueden conocer con detalle en el Informe citado, pero que en el contexto actual electoral, a nivel nacional, deberían contemplarse en los diferentes Programas de los Partidos en liza, porque no son inocentes ni iguales. Es una oportunidad extraordinaria para saber quién está cerca de esta realidad y presenta la mejor forma de abordarla con carácter de urgencia y con prioridad absoluta. Son cifras que sonrojan a cualquiera que considere la dignidad humana como la representación más importante en vida, porque los nadies, los hijos de nadie, los dueños de nada. / Los nadies: los ningunos, los ninguneados, / corriendo la liebre, muriendo la vida, a los que siempre defendió Eduardo Galeano, están presentes en estas listas del INE, que a muy pocos les preocupan y que pocos partidos los representan, porque todos no son ni somos iguales. Tampoco lo olvidaré a la hora de votar el próximo 29 de noviembre, navegando en mi patera ética por la memoria histórica de Sevilla, con sus barrios muy pobres, también de Andalucía, con tantas localidades presas de rentas muy bajas, paro galopante y barrios vergonzantes, protagonistas de unas listas que conmueven mi alma solidaria.

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UCRANIA, IRÁN, ORIENTE MEDIO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Empleo digno y acceso a viviendas asequibles, deberían ser las principales prioridades en los programas políticos de las elecciones generales del 29N

Sevilla, 23/X/2026 – 12:42 h CET (UTC+2)

La ONG Oxfam Intermón acaba de publicar un informe, Cuando trabajar no es suficiente. El impacto del coste de la vivienda en la pobreza laboral, que resume muy bien en sus 19 páginas la tragedia que sufre nuestro país en relación con la accesibilidad a la vivienda y su impacto en la pobreza y exclusión social. La nota de prensa oficial de la ONG destaca un titular que resume bien el contenido del informe: “El coste de la vivienda en España empuja a 770.000 personas trabajadoras más a la pobreza y eleva el total a cerca de 3 millones”.

Es verdad, cuando se recogen en su contenido datos que se han hecho patentes cuando la burbuja del coste de la vivienda ha estallado de forma explosiva en el último mes, propiciando la convocatoria de elecciones generales, pero lo más relevante del mismo es demostrar su correlación con la pobreza laboral, que lleva años sin resolverse. En sus conclusiones, el informe señala que “el crecimiento económico es, por sí solo, incapaz de reducir sustancialmente la pobreza laboral, como muestra el estancamiento de esta desde 2022 hasta 2024 y que conlleva que haya 2,2 millones de personas en pobreza laboral en España”. Por lo tanto si se une a esta situación la crisis de accesibilidad a la vivienda, la situación es una mezcla explosiva: “la crisis de la vivienda tiene un enorme impacto en la pobreza laboral. Agrava la situación de quién tiene salarios más bajos y, además, sume en la pobreza a otras 770.000 personas trabajadoras tras descontar el gasto de vivienda. La relación entre pobreza y vivienda es aún más fuerte si cabe entre personas inquilinas, pues se dispara la pobreza laboral entre quienes viven de alquiler tras descontar los gastos de la vivienda: una de cada tres personas inquilinas cae en la pobreza, a pesar de tener un empleo, una vez paga la vivienda”. El resultado es evidente: la crisis de la vivienda incrementa de forma significativa, en casi 800.000 personas, la pobreza en nuestro país.

Con los datos expuestos anteriormente, según el informe, «el gasto habitacional dispara la tasa de pobreza laboral del 11,48% al 15,49%. Una de cada tres personas con trabajo que alquila a precio de mercado vive en la pobreza tras pagar la renta. La tasa alcanza el 34,08% frente al 10,22% entre quienes hacen frente a una hipoteca y el 7,95% entre quienes tienen su casa pagada. Tener menores aumenta especialmente el riesgo de vulnerabilidad: la pobreza laboral roza el 40% en familias con tres o más hijos e hijas y alcanza el 29,6% en hogares monoparentales. El impacto de los costes de la vivienda varía entre comunidades autónomas, con Madrid a la cabeza del aumento de la tasa de pobreza laboral, seguida de Cataluña y Murcia. A lo largo del análisis se ha relatado cómo la pobreza laboral en España es un problema que está lejos de resolverse. El crecimiento económico es, por sí solo, incapaz de reducir sustancialmente la pobreza laboral, como muestra el estancamiento de esta desde 2022 hasta 2024 y que conlleva que haya 2,2 millones de personas en pobreza laboral en España.

En el apartado de conclusiones destaco tres, junto a lo expuesto anteriormente, por su indudable repercusión en el mercado laboral y de acceso a viviendas asequibles: «La caracterización de la pobreza laboral ha mostrado cómo esta impacta más en las personas con bajo nivel educativo y en las personas migrantes, independientemente en este caso de su nivel formativo. Las personas extracomunitarias sufren los mayores niveles de pobreza laboral y ocupan, en su mayoría, los empleos de los sectores más precarizados: trabajo del hogar y cuidados, agricultura, hostelería y construcción. No se trata, por tanto, de trayectorias laborales individuales y aisladas, si no de una estructura productiva que concentra pobreza en sectores esenciales y donde el poder de negociación es bajo. Por último, los hogares con menores se encuentran siempre en peores niveles de pobreza laboral. Especialmente graves son los casos de las familias numerosas y de los hogares monoparentales, con tasas del 40 % y 30 % respectivamente, lo que deja en una posición de extrema vulnerabilidad a cientos de miles de menores de edad. En definitiva, España enfrenta un problema de cronificación de la pobreza, con tasas por encima del 11 % desde hace años que apenas mejoran a pesar del crecimiento del PIB. Parte de los empleos que se generan no proporcionan las condiciones necesarias para resolver la pobreza. Esto, sumado a la crisis de la vivienda, lleva a que casi tres millones de personas trabajadoras se encuentren una situación de emergencia que exige respuestas».

El informe finaliza con diez recomendaciones que recomiendo leer con la atención ética que merecen, porque son pilares básicos que justifican de forma sobrada la prioridad absoluta que deben contemplarse en los programas políticos de los partidos y coaliciones que se presentan a las próximas elecciones generales de 29 de noviembre:

  1. Medir oficialmente la pobreza laboral antes y después de pagar la vivienda.
  2. Blindar una senda de subida del SMI vinculada al coste real de la vida.
  3. Impulsar convenios sectoriales con salarios mínimos reales por encima del SMI en sectores de alta pobreza laboral.
  4. Reducir la parcialidad involuntaria y garantizar horas suficientes de trabajo.
  5. Reforzar la inspección de trabajo en los sectores con mayor pobreza laboral.
  6. Proteger el trabajo autónomo de bajos ingresos.
  7. Convertir la vivienda asequible en una política contra la pobreza laboral.
  8. Contener los precios del alquiler en las zonas tensionadas.
  9. Reforzar el apoyo económico a la crianza.
  10. Regularizar, reconocer y proteger el trabajo de las personas migrantes.

Por último también es importarte conocer con detalle la metodología que se ha seguido para la elaboración del informe, realizado a través de una explotación propia de la Encuesta de Condiciones de Vida 2025 realizada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), así como las referencias técnicas que lo sustentan: «Por regla general, a lo largo del estudio se ha utilizado la definición de pobreza laboral de Eurostat, que considera persona en pobreza laboral a aquellas que han trabajado al menos siete meses durante el año 2024 y cuyos ingresos en ese año fueron inferiores al umbral de la pobreza. La caracterización de la pobreza laboral según las condiciones laborales se ha realizado utilizando la definición del INE, que considera los ingresos de 2024, pero la situación laboral de 2025. Para analizar el impacto de la crisis de la vivienda en la pobreza se ha comparado la tasa de pobreza laboral antes y después de pagar el coste de la vivienda. Para ello se ha recalculado tanto la renta mediana como el umbral de la pobreza una vez descontada de la renta de los hogares los gastos dedicados a vivienda (hipoteca e impuestos a la propiedad o renta del alquiler). De esta forma se genera una nueva tasa de pobreza una vez descontados los gastos derivados del régimen de tenencia de la vivienda. Esta metodología es ampliamente usada en Reino Unido: el parlamento británico en sus estadísticas sobre pobreza incluye desde 2007 el cálculo de la pobreza antes y después de costear la vivienda. Esta aproximación a la pobreza ha sido utilizada recientemente por organizaciones como el Consejo de la Juventud de España o Fedea».

Una cosa más. En el mes de febrero de este año, publiqué un artículo en este cuaderno digital, Resultados definitivos de la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV-INE 2025), con especial incidencia negativa en Andalucía, publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), Encuesta de Condiciones de Vida (ECV-2025), facilitados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que es el que ha servido de base para el análisis reflejado en el informe de OXFAM Intermón citado anteriormente. En ese artículo me centré en un dato revelador y con aplicación práctica en Andalucía al analizar los resultados por Comunidades Autónomas, en el que señalé con inmenso dolor personal el puesto que ocupaba esta Comunidad en el citado estudio, por lo que extrapolándolos a lo expuesto anteriormente sobre empleo digno y accesibilidad a viviendas asequibles, se pueden reforzar técnicamente y de forma exhaustiva los índices de pobreza en nuestro país, por Comunidades y su repercusión obvia en ambas realidades sociales a atender con urgencia social: «Las tasas AROPE [At Risk Of Poverty or social Exclusion], de riesgo de pobreza o exclusión social más elevadas en el año 2025 se dieron en Andalucía (34,7%), Castilla – La Mancha (34,0%) y Región de Murcia (32,5%). En el lado contrario, País Vasco (14,7%), Illes Balears (15,2%) y Comunidad Foral de Navarra (16,5%) presentaron las tasas de riesgo de pobreza o exclusión social más bajas. Respecto a las tasas de riesgo de pobreza, las más elevadas se dieron en Andalucía (27,7%), Región de Murcia (26,7%) y Extremadura (26,2%). País Vasco (9,3%), Illes Balears (11,6%) y Comunidad Foral de Navarra (12,3%) presentaron las tasas de riesgo de pobreza más bajas. Atendiendo a las dificultades para llegar a fin de mes, Castilla – La Mancha (12,7%), Región de Murcia (12,1%) y Canarias (11,5%) fueron las comunidades autónomas con mayores porcentajes de personas que llegaban a fin de mes con “mucha dificultad” en 2025. Las que presentaron los menores porcentajes fueron País Vasco (3,8%), Aragón (4,7%) e Illes Balears (4,8%)». La desigualdad territorial en estos datos es obvia y es un indicador clave para fijar políticas de Estado al respecto.

Si publico hoy estos datos, es para evaluarlos y para que se puedan emitir juicios bien informados, con la finalidad manifiesta de que se tengan en cuenta a la hora de votar en las próximas elecciones generales en nuestro país. La sociedad no se transforma en tertulias, mesas de camilla, barras de bares o redes sociales, sino en las urnas, emitiendo votos que permitan a este país dejar atrás su amargura interna por decisiones políticas que tanto daño hacen a los pilares del Estado del Bienestar por la pobreza real del país: educación y salud públicas, los servicios sociales y dependencia en general y, por su crudeza actual, un cuarto pilar realista, la falta clamorosa de viviendas accesibles que amparen su base constitucional de derecho inalienable para las personas que las necesitan con urgencia absoluta.

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UCRANIA, IRÁN, ORIENTE MEDIO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Sigo enamorado de la democracia, a pesar del fascismo eterno, según Umberto Eco

Umberto Eco (Alessandria, 1932 – Milano, 2016)

Sevilla, 22/X/2026 – 10:27 h CET (UTC+2)

La visita vergonzosa y vergonzante que hizo ayer a nuestro país el presidente de Argentina, a título personal y privado, no institucional, para insultar al presidente y a todos los “zurdos”de este país durante sus discursos, así como a los periodistas que se le acercaban y él entendía que hacían preguntas incómodas, me llena de indignación y refuerza al mismo tiempo mi defensa de la democracia, porque estas actuaciones son expresión clara del fascismo eterno que nos rodea.

En este contexto y como ya he expresado anteriormente en este cuaderno digital, deseo afirmar con rotundidad que soy consciente de que el mundo honesto y digno se derrumba (¡ay, Casablanca…!) en pleno ocaso de la democracia, víctima propiciatoria del neofascismo, aunque muchos países, gobiernos, partidos políticos y ciudadanos siguen actuando como si no pasara nada, mientras que algunos seguimos enamorados de la democracia. En este contexto es importante recordar que el año pasado se cumplió el 30º aniversario de la conferencia sobre El fascismo eterno (1), que Umberto Eco pronunció en la Universidad de Columbia (Nueva York, en abril de 1995, en conmemoración de la liberación de Europa), en la que presentó al mundo democrático 14 identificadores inequívocos del fascismo, que en este momento crucial de desajustes mundiales de todo tipo, con especial afectación de los nadies defendidos por Eduardo Galeano, que vuelvo a recuperar hoy (ya lo hice en octubre de 2025), para estar bien informados en pleno ocaso de la democracia, con personajes tan nefastos como Trump, Putin, Milei, Meloni, entre otros muchos, entre los que se encuentran líderes de la derecha, ultraderecha y su más allá en nuestro país, de cuyo nombre no quiero expresamente acordarme hoy al escribir estas líneas.

También recuerdo hoy la lectura de un artículo en el diario El País, Fascistas, que me resultó muy didáctica y suficientemente clarificadora para comprender bien el significado de la ola de neofascismo que nos invade por tierra, mar y aire, teniendo en cuenta lo escrito sobre antifascismo por uno de mis maestros durante mi etapa universitaria en Italia, Umberto Eco, de quien conservo, entre otras publicaciones suyas y como oro en paño, una que me acompañó siempre en la elaboración de mi Tesis de Licenciatura y Doctorado, Come si fa una tesi de laurea (2).

Hoy, muchos años después, vuelvo a leer la conferencia citada, El fascismo eterno, al conocer el avance galopante de la ultraderecha en nuestro país gracias a la lanzadera gratuita del Partido Popular en las elecciones de Extremadura, Aragón, Castilla-León y Andalucía, tomando conciencia de que la larga sombra del fascismo trumpiano está invadiendo el nuevo orden de la geopolítica mundial y nacional. Por esta razón, deseo más que nunca asimilar los 14 identificadores del fascismo eterno, Ur-fascismo, proporcionados por Eco, para ajustarlos a la realidad política mundial y de España en particular, porque estamos avisados sobre el ocaso de la democracia y el resurgimiento del eterno fascismo y sus múltiples manifestaciones, días antes de emitir nuestro voto en las próximas elecciones generales del 29 de noviembre.

Acudo de nuevo a lo leído en el artículo periodístico citado, porque en pocas palabras se resumen muy bien esos catorce identificadores descritos magistralmente por Eco, aunque creo obligado recordar algo muy importante que dijo Eco en aquella conferencia, con carácter previo a la presentación de los identificadores citados: “Tales características no pueden reunirse en un sistema; muchas se contradicen entre sí y son  típicas de otras formas de despotismo o fanatismo. Pero es suficiente que una de ellas se presente para hacer que se forme una nebulosa fascista”. Es muy importante esta aclaración antes de pasar a la descripción de los identificadores que figuran en el artículo de El País citado anteriormente: “El primero es el “culto a la tradición”, que no es lo mismo que aceptar las tradiciones o incluso defenderlas, sino más bien venerarlas; el segundo es “el rechazo de la modernidad” y del racionalismo; el tercero es la entrega absoluta a la acción y el desprecio del intelectual; el cuarto es la negación de la crítica: cualquier desacuerdo es traición; el quinto es el miedo a lo diferente; el sexto consiste en aprovechar la frustración social, especialmente la de las clases medias que se sienten desplazadas; el séptimo es convencer del supuesto privilegio de pertenencia a una nación o territorio a quienes carecen o han sido despojados de identidad social; el octavo es un permanente error de cálculo sobre los enemigos, que son “siempre demasiado fuertes y al mismo tiempo demasiados débiles”; el noveno es una concepción de la vida como guerra permanente; el décimo es una suerte de “elitismo popular” que lleva al desdén hacia cualquiera que sea percibido como subalterno. […] El undécimo rasgo es el de pretendido heroísmo; el decimosegundo, el machismo; el decimotercero, el “populismo cualitativo de la televisión o internet, en el que la respuesta emotiva de un grupo seleccionado de ciudadanos puede presentarse y ser aceptada como voz del pueblo”. Lo vemos todos los días en X, por ejemplo, cuyo dueño, Elon Musk, es también el que más seguidores tiene. El decimocuarto indicador del Ur-fascismo, el último, está relacionado con el anterior y es precisamente el “uso de una neolengua”: el trampolín cotidiano de políticos populistas, predicadores y gurús de la autoayuda”.

Impecable descripción. Ahora sólo falta asimilarla, buscar las mejores muestras de que el fascismo está latente y manifiesto en lo que está pasando y estamos viendo a diario a través de los nuevos reyes desnudos de Andersen junto a sus oligarcas, incapaces de detectar el color de la vida digna y en libertad, ultraderechistas y asociados, por más señas, que hacen y deshacen el mundo a su antojo, también en nuestro país, lo que nos demostrará que treinta años después el Ur-Fascismo, el fascismo eterno, según Umberto Eco, está más presente que nunca en nuestras vidas. 

Estamos avisados de nuevo, porque la “nebulosa fascista” es una realidad manifiesta que sobrevuela ya sobre nuestro acontecer diario, sobre el que se decidirá en nuestro país el próximo 29 de noviembre.

(1) Eco, Umberto, Cinque scritti morali, Milano: Bompiani, 1997.

(2) Eco, Umberto, Come si fa una tesi de laurea, Milano: Bompiani, 1977.

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¡Paz y Libertad!

Hablemos de la instauración real del tecnofeudalismo, digital por supuesto

Yanis Varoufakis. Tecnofeudalismo. El sigiloso sucesor del capitalismo.

Los bits no se comen; en este sentido no pueden calmar el hambre. Los ordenadores tampoco son entes morales; no pueden resolver temas complejos como el derecho a la vida o a la muerte. Sin embargo, ser digital nos proporciona motivos para ser optimistas. Como ocurre con las fuerzas de la naturaleza, no podemos negar o interrumpir la era digital

Nicholas Negroponte, El mundo digital

Sevilla, 21/X/2026 – 16:42 h CET (UTC+2)

Lo he leído hoy en un periódico creíble por su trazabilidad histórica en difundir la verdad objetiva de lo que está pasando y estamos viendo a diario: “Esto es lo que significa que los multimillonarios sean los propietarios de los medios de comunicación», decía estos días el senador Bernie Sanders en X: «Meta [Facebook, Instagram, WhatsApp, Messenger], de Mark Zuckerberg, cerró la cuenta de No Kings durante horas en pleno apogeo de sus protestas. Meta suprimió cuentas que apoyaban al presidente de Brasil, Lula da Silva, en las recientes elecciones. TikTok, de Larry Ellison, bloqueó la publicidad de un documental que criticaba a Elon Musk». Y sentenciaba: «Luchad. Derrotad a la oligarquía. Defended la democracia». Y es que eso es lo que está en juego en estos momentos en el mundo: la propia democracia, a menudo imperfecta, incompleta y mejorable”.

Estamos avisados sobre lo que son capaces de hacer en nuestro país en esta etapa preelectoral y en la electoral pura, con bulos, noticias falsas y un ejército de máquinas de fango que contaminarán todo sin inmutarse porque “son máquinas”, pero telecomandadas por mentes no inocentes mediante algoritmos letales. No olvidemos que hablamos del poder omnímodo de los llamados “siete magníficos”, JohnTernus (Apple), Satya Nadella (Microsoft), Mark Elliot Zuckerberg (Meta), Jeff Bezos (Amazon), Sergey Brin (Alphabet), Jen-Hsun Huang (Nvidia) y Elon Musk (Tesla), junto a otros destacados oligarcas tecnológicos actuales que comandan la Inteligencia Artificial, entre los que destaco a Samuel Altman (OpenAI) y Darío Amodei (Anthropic).

En este contexto he recordado que en 2024 se publicó en nuestro país un libro, Tecnofeudalismo, con un subtítulo calculado, El sigiloso sucesor del capitalismo, escrito por Yanis Varoufakis, autor a quien conocimos bien en 2015 como ministro de Finanzas en el gobierno heleno, una época en que Grecia resurgió serena y democráticamente en un amanecer hacia nuevos horizontes políticos que, por desgracia, no tardaron mucho en desaparecer estrepitosamente.

El planteamiento reflejado en esta obra nace de un hilo conductor claro y contundente, sobre la base de que “el capitalismo ha muerto y el sistema que lo reemplaza no es mejor”, según se planteaba en la sinopsis oficial del mismo: “Las dinámicas tradicionales del capitalismo ya no gobiernan la economía. Lo que ha matado a este sistema es el propio capital y los cambios tecnológicos acelerados de las últimas dos décadas, que, como un virus, han acabado con su huésped. Ésta es la principal conclusión a la que ha llegado el prestigioso economista Yanis Varoufakis tras años de estudio dedicados a desentrañar el origen y la transformación del sistema económico mundial. Los dos pilares en los que se asentaba el capitalismo han sido reemplazados: los mercados, por plataformas digitales que son auténticos feudos de las big tech; el beneficio, por la pura extracción de rentas. A partir de esta observación, confirmada por la crisis de 2008 y la provocada por la pandemia, Varoufakis ha desarrollado su teoría del «tecnofeudalismo», según la cual los nuevos señores feudales son los propietarios de lo que llama «capital de la nube», y los demás hemos vuelto a ser siervos, como en el medievo. Es este nuevo sistema de explotación lo que está detrás del aumento de la desigualdad. Sirviéndose de ejemplos que van desde la mitología griega y Mad Men hasta las criptomonedas y los videojuegos, este libro ofrece un arsenal analítico de valor inestimable para poder esclarecer la confusa realidad socioeconómica actual. Comprender el mundo que nos rodea es el primer paso para poder tomar el control, quizá por primera vez, de nuestro destino colectivo”.

Ahora, hay que agregar la entrada en tromba de la inteligencia artificial, una invasión tecnológica sin límites, de la que desconocemos todavía el inmenso poder que tiene y, sobre todo, de hacer daño en procesos electorales como hemos visto recientemente en Brasil y probablemente ocurra en las próximas elecciones generales en nuestro país.

Es verdad que casi todo lo que nos rodea está en la Nube, en no se sabe dónde, también nuestra propia vida y nuestras decisiones antecedentes y consecuentes, porque nuestros datos vitales los poseen unos pocos y casi sin darnos cuenta los manejan a su antojo. Estos nuevos propietarios o reyes digitales, emperadores de nuevo cuño, son los dueños actuales del mundo y casi nada se mueve sin que ellos lo “autoricen” de una forma u otra. Ante esta realidad inexorable, vuelve a ocupar un primer plano la teoría del doble uso de los avances tecnológicos y digitales en el mundo digital, porque lo peor que puede ocurrir ante la lectura de este libro, que nos puede servir de ejemplo para otras lecturas, es que pasemos a formar parte de los tecnófobos radicales, que también existen, porque enfrentarnos a esta realidad sin criterio o principio ético alguno es como poner puertas al campo digital.

La defensa sensata de la ética digital, como elemento revolucionario y transformador de la sociedad actual, que también existe en todas las proyecciones posibles, me lleva a leer con mesura lo expuesto por Varoufakis en su libro. Muestra de ello es que en 2001 ya lo expuse en este cuaderno digital, en un momento especial en mi vida profesional: “No pertenezco a la legión de embajadores del tratamiento de la informática como los proclamadores de la buena nueva digital, del evangelio digital, en frase de Hans Magnus Enzensberger [fallecido en 2022], aquellos que declaran a los ciudadanos como ignorantes molestos. No soy tampoco vendedor de cajas de trucos pragmáticas, en expresión del mismo autor. No me gustan las brechas digitales… Lo que he venido haciendo desde que tengo uso de razón es buscar sentido a la vida cualquiera que sea la posición que se ocupa en ese momento en el vivir diario”.

Ahora, al aproximarme de nuevo al libro de Varoufakis, he vuelto a encontrarme también con Enzensberger, en una entrevista realizada por el maestro Juan Cruz en 2015, que he leído varias veces, porque me volvió a sorprender su frescura mental cuando ya había alcanzado 87 años de experiencia vital, en el marco temporal de la publicación de su último libro, Reflexiones del señor Z. o migajas que dejaba caer, recogidas por sus oyentes. Han pasado muchos años y he recordado de forma entrañable un artículo suyo, El evangelio digital, publicado en Revista de Occidente, que me conmocionó en momentos transcendentales de mi carrera pública digital, fundamentalmente porque hacía una defensa de la ciudadanía tildada presuntamente de “ignorante”, “sierva” según Varoufakis, que ha vuelto a rescatar en el libro citado, sobre todo por las precauciones que hay que tomar en la llamada sociedad de la información y del conocimiento, así como por lo que fabrican algunos intelectuales a través de los departamentos de tonterías [sic], que incluso algunas pueden ser digitales por el uso y abuso desordenado de medios electrónicos (teléfonos inteligentes, tabletas, televisión, nube, etc.): “Sí, en ese sentido hay una parte reaccionaria del señor Z. Naturalmente estos aparatos no le gustan: no tiene móvil, lo rechaza, por tanto no tiene Twitter, ¡no, por favor, qué horror! En él hay todos los aspectos: el sabio, pero también el provocador, el gurú, el payaso… ¡Sí, está entre Sócrates y Jeff Koons! [risas]. Y sí, esta es una enciclopedia que alerta contra la estupidez humana. Pero tengo la cortesía de escribir libros breves; creo que es más amable que imponerle al público libros de mil páginas”.

Indiscutiblemente, hay que leer entre líneas estas afirmaciones sin darles patente de corso, porque es indudable que no dice tonterías de intelectual de tres al cuarto. Me ha preocupado siempre su reflexión acerca de que a veces digitalizamos tantos procesos humanos que se llega a considerar a los ciudadanos como ignorantes molestos por el mundo analógico en el que creemos que están instalados, pasando a formar parte del macromundo de torpes digitales, por qué no, siervos digitales también en el tecnofeudalismo actual. En todo se debe marcar siempre una gruesa línea roja, sobre todo cuando la equidad digital sigue siendo una quimera en la sociedad actual donde se están tomando decisiones desde determinados centros de poder digital, por personas que caben en un taxi (digital, por supuesto) y que pueden llegar a afectar a la quintaesencia del ser humano (1), magníficamente expuesto también por Varoufakis. 

Juan Cruz abordaba con delicadeza una cuestión esencial para una persona de tan dilatada vida intelectual, con la prevención digital que tanto lo ha caracterizado. Su protagonista, el señor Z, “dice que la avalancha de información se evaporará. Y añade que “existe vida más allá de los medios”. Ante esta observación, Enzensberger se mostraba en estado puro: “Yo también digo que en este momento todos los medios hablan de la digitalización y predicen que todo ha de ser digital. ¡Abajo con el papel, es demasiado analógico! No estoy de acuerdo: yo como analógicamente, duermo analógicamente… Este es un sistema analógico. La rodilla es analógica, la lengua no es un ordenador. ¡No hay que exagerar con lo digital, no es la solución de todo! Los industriales dicen que hay que digitalizar lo más posible, porque hay capacidad de reducir el tamaño de las máquinas… ¿No te parece que se muere también analógicamente, no digitalmente?”.

Con esta reflexión, he vuelto a pensar en el maravilloso avance de la sociedad digital, aquél mundo que preconizó Negroponte y que ha aportado a la humanidad avances tan espectaculares y que, personalmente, fue un revulsivo en mi vida personal y profesional. Pero reconozco que tengo una profunda inquietud sobre la deriva digital que se está viviendo en el mundo actual, centrado todo en la acumulación de ese poder -digital por supuesto- en sólo unas cuantas personas que lo detentan sin compasión humana alguna y que se refugian en la llamada “nube”, que no se sabe a ciencia cierta dónde está, ni se la espera en el llamado “principio esperanza” para alcanzar la libertad en democracia, digital también, por supuesto.

Leí con intención sana este libro de Varoufakis, fundamentalmente porque vivo una ardiente impaciencia digital (Neruda, dixit), ya que lo que verdaderamente me preocupa es que todo está tan maravillosamente bien planificado desde la revolución digital en este siglo XXI, superando por goleada a la industrial de antaño, en sus sucesivas versiones, que lo único que sobra realmente es la persona “ignorante molesta”, “sierva digital” en definitiva, a la que no se le suelen ocurrir las tonterías de los intelectuales altaneros, tecnofeudales de nuevo cuño,  a los que criticó hace ya muchos años Hans Magnus Enzensberger.

Ya que hablamos del mundo digital, una cosa más, que diría Steve Jobs en sus intervenciones clásicas. Estoy convencido de que los ordenadores, el software y el hardware inventados por el cerebro humano, incluso la todopoderosa Nube, sobre todo la Inteligencia artificial, es decir, el conjunto de tecnologías informáticas que son el corazón de las máquinas, permiten hoy creer que llegará un día en este “siglo del cerebro”, no mucho más tarde, en que sabremos cómo funciona cada milésima de segundo, y descubriremos que somos más listos que los propios programas informáticos que usamos a diario en las máquinas que nos rodean, en la Nube, gracias o no a la Inteligencia Artificial, porque sé que la inteligencia humana, digital, es decir, la base de esa inteligencia artificial, puede y, sobre todo, debe, desarrollar la capacidad y habilidad de las personas para resolver problemas utilizando los sistemas y tecnologías de la información y comunicación cuando están al servicio de la ciudadanía, fundamentalmente cuando seamos capaces de superar la dialéctica infernal de su «doble uso», es decir, la utilización de los descubrimientos digitales para tiempos de guerra y paz, como en el caso de los drones que sobrevuelan hoy de forma mortífera sobre Ucrania o de la fabricación de los chips que paradójicamente se usan lo mismo para la consola PlayStation que para los misiles Tomahawk.

El principal reto de la Inteligencia Artificial y su “casa” predilecta, la “Nube”, es superar el tecnofeudalismo digital, que sí es verdad que nos invade y que ha venido para quedarse entre nosotros, para que podamos tomar de nuevo el control democrático del mundo actual, humano, por supuesto, en beneficio de todos y sin excepción alguna.

En el contexto comentado anteriormente, la reflexión de Negroponte que encabeza estas líneas sigue estando muy presente en mi vida, después de un largo recorrido digital: Los bits no se comen; en este sentido no pueden calmar el hambre. Los ordenadores tampoco son entes morales; no pueden resolver temas complejos como el derecho a la vida o a la muerte. Sin embargo, ser digital nos proporciona motivos para ser optimistas. Como ocurre con las fuerzas de la naturaleza, no podemos negar o interrumpir la era digital.

Por otra parte, me quedo ahora escuchando la melodía principal de la banda sonora de aquella película, Los siete magníficos, que citaba al principio en relación con los siete tecnooligarcas actuales, extraordinaria obra de Elmer Bernstein, intentando descifrar por qué JohnTernus (Apple), Satya Nadella (Microsoft), Mark Elliot Zuckerberg (Meta), Jeff Bezos (Amazon), Sergey Brin (Alphabet), Jen-Hsun Huang (Nvidia) y Elon Musk (Tesla), son considerados los “siete magníficos” actuales. Sabemos que los siete protagonistas de la película lo tenían todo muy claro, en voz de ellos mismos: “¡Resolver problemas no es lo nuestro. Lo nuestro es el plomo, amigo!, […] los he obligado a tomar decisiones, conmigo solo han de tomar una: hacer lo que yo digo”. Una vez más, estamos avisados, recordando también al asesor de Clinton en aquel exabrupto que dio la vuelta al mundo en su campaña de 1992: ¡Es la economía, idiotas!. Para que no se olvide, en el tecnofeudalismo actual, ni siquiera un momento.

(1) Morozov, Evgeny (2015, 16 de mayo). Siervos y señores de Internet, El País.com. Artículo extraordinario que demuestra que Internet tampoco es inocente.

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UCRANIA, IRÁN, ORIENTE MEDIO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Recuerdo, en esta etapa preelectoral, que Federico García Lorca hablaba y escribía como un socialista puro

Eduardo Ugarte (i), Pedro Salinas (c) y Federico García Lorca (d), delante del camión de La Barraca

El más terrible de los sentimientos es el sentimiento de tener la esperanza muerta

Federico García Lorca, en Doña Rosita la soltera, o el lenguaje de las flores (1935)

Sevilla, 18/X/2026 – 09:34 h CET (UTC+2)

Siempre respeto el principio de “esperanza democrática”, a pesar de la turbación política que vive el país en esta etapa preelectoral, que aconseja no hacer mudanzas del alma, según aprendí del gran principio ignaciano. Verán por qué, dado que yo no tengo la esperanza muerta en mi lucha por un mundo mejor para todos.

En este contexto y como escuchaor de lo que pasa en mi país en estos días previos a las elecciones generales, tengo que agradecer al cantor Miguel Poveda (sabiendo que cantor es el que debe cantar y cantante el que puede hacerlo, diferencia clave para comprender el compromiso social de los artistas, tal y como aprendí en su día de Facundo Cabral), que me recuerde siempre su pasión por la vida y obra de Federico García Lorca, concretamente su Poema del Cante Jondo, así como la necesidad de rescatar en cada aquí y ahora, su vida y obra como la mejor expresión de que olvidamos el olvido de la memoria histórica y democrática de este país.

El poeta granadino, al igual que hace ahora Miguel Poveda como artista, defendió siempre las expresiones de la cultura al alcance de todos, fundamentalmente de los que menos tienen, implicándose en el proyecto de La Barraca, durante el tiempo que fue posible hasta la llegada de la guerra civil.

En una entrevista del 7 de abril de 1933 en el diario La Voz, García Lorca defendió que en los momentos tan críticos como los que vivía España, el teatro tenía el deber de afrontar los problemas sociales, porque la noción del arte por el arte ya resultaba insostenible. Y con respecto a su última obra, La Casa de Bernarda Alba, manifestó algo que no deberíamos olvidar: «Ahora estoy trabajando en una nueva comedia. Ya no será como las anteriores. Ahora es una obra en la que no puedo escribir nada, ni una línea, porque se han desatado y andan por los aires la verdad y la mentira, el hambre y la poesía. Se me han escapado de las páginas. Mientras haya desequilibrio económico, el mundo no piensa. Ya lo tengo visto. Van dos hombres por la orilla de un río. Uno es rico, otro es pobre. Uno lleva la barriga llena, y el otro pone sucio el aire con sus bostezos. Y el rico dice: ‘¡Oh, qué barca más linda se ve por el agua! Mire, mire usted, el lirio que florece en la orilla.’ Y el pobre reza: ‘Tengo hambre, no veo nada. Tengo hambre, mucha hambre.’ Natural. El día que el hambre desaparezca, va a producirse en el mundo la explosión espiritual más grande que jamás conoció la Humanidad. Nunca jamás se podrán figurar los hombres la alegría que estallará el día de la Gran Revolución. ¿Verdad que estoy hablando en socialista puro?”.

Querido lector, querida lectora, ¿les suenan estas palabras, en el contexto político actual de nuestro país? Por si quedara alguna duda sobre la ideología de Garcia Lorca, tampoco olvido lo manifestado en una entrevista en el diario madrileño El Sol, fechada en 1934, en la que el poeta expresó claramente su posición: “Yo siempre soy y seré partidario de los pobres. Yo siempre seré partidario de los que no tienen nada. Y hasta la tranquilidad de la nada se les niega”. Se refería concretamente a los nadies de siempre, que todavía existen por doquier, a los que dedicó Eduardo Galeano hace ya bastantes años unas palabras especiales, cargadas de un profundo significado: Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada. / Los nadies: los ningunos, los ninguneados, / corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:/ Que no son, aunque sean. / Que no hablan idiomas, sino dialectos. / Que no profesan religiones, sino supersticiones. / Que no hacen arte, sino artesanía. / Que no practican cultura, sino folclore. / Que no son seres humanos, sino recursos humanos. / Que no tienen cara, sino brazos. / Que no tienen nombre, sino número. / Que no figuran en la historia universal, / sino en la crónica roja de la prensa local. // Los nadies que cuestan menos que la bala que los mata.

Vemos a los nadies de hoy a diario, cerca, muy cerca, mucho más cerca de lo que creemos, en nuestro país, en nuestra Comunidad de Andalucía y surge la gran pregunta: ¿qué hacemos por ellos, por los inmigrantes, como un ejemplo paradigmático del mundo actual de nadies y que arrastra tanta hambre? Tristemente poco, porque hay que reconocer que la Gran Revolución, con la que García Lorca soñaba, sigue sin llegar. Mientras, el hambre hace estragos, hambre de casi todo, incluso la de los hambrientos de paz que aspiran a la explosión espiritual más grande que jamás conoció la Humanidad. Son palabras de García Lorca que nos quedan, las de un socialista puro.

Me quedo ahora escuchando la interpretación de Miguel Poveda, ensalzando un poema de García Lorca, ¡Ay!, uno de sus poemas del cante jondo, junto a la guitarra espléndida de Jesús Guerrero, con una buena letra, breve, dos veces buena. Quizás entendamos mejor que nunca la frase enunciada anteriormente, “Yo siempre soy y seré partidario de los pobres. Yo siempre seré partidario de los que no tienen nada. Y hasta la tranquilidad de la nada se les niega”: 

¡Ay!

El grito deja en el viento
una sombra de ciprés.

(Dejadme en este campo,
llorando.)

Todo se ha roto en el mundo.
No queda más que el silencio.

(Dejadme en este campo,
llorando.)

El horizonte sin luz
está mordido de hogueras.

(Ya os he dicho que me dejéis
en este campo,
llorando.)

Escribo estas palabras con alma, para lo que sirva en la próxima campaña electoral al Congreso y Senado de este país, porque algunos, algunas, ¡ojalá fueron cientos de miles de votantes de izquierdas!, soñamos con construir un país diferente, con un Gobierno progresista también, aunque tengamos que aplicar con urgencia el principio esperanza, porque el más terrible de los sentimientos es el sentimiento de tener la esperanza muerta. Palabras de Federico García Lorca, que hablaba en socialista puro.

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UCRANIA, IRÁN, ORIENTE MEDIO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Luis Cernuda nos enseñó que ser español es dar voz y libertad a las bocas mudas del país

Ramón Gaya, Retrato de Luis Cernuda, 1932 (Ver nota)

No es el poeta sólo quien ahí habla,
Sino las bocas mudas de los suyos
A quienes él da voz y les libera.

Luis Cernuda, en Es lástima que fuera mi tierra.

Sevilla, 16/X/2026 – 09:53 h CET (UTC+2)

Cuando escucho en estos tiempos tan convulsos el grito ¡yo soy español, español, español!, coreado por miles de personas en manifestaciones diversas, enarbolando banderas de España, tanto constitucionales como otras de épocas pasadas de nuestro país tan dual y cainita, vuelvo a recordar a Luis Cernuda cuando escribió una frase memorable, ya recogida anteriormente en este cuaderno digital, unas palabras hermosas de un poeta español, sevillano por más señas, un “paisano” mío, tal y como él concebía esta etiqueta territorial de pertenencia, transido de dolor por el exilio y el poco aprecio que le profesaban “sus paisanos”, a los que nos dejó palabras inolvidables, que todavía me duelen: Más el trabajo humano / Con amor hecho, merece la atención de los otros (A sus paisanos, en La desolación de la quimera). ¡Cuántas veces he citado estas palabras de Cernuda en intervenciones profesionales!

En el contexto político actual, preelectoral, tan polarizado en intereses nacionales y territoriales de viejo cuño, vuelvo a leer su “Díptico español” (1), dedicado a Carlos Otero (un amigo que conoció en Los Ángeles en 1959), en su primera parte, con un título a modo de aviso para navegantes, “Es lástima que fuera mi tierra”:

Cuando allá dicen unos
Que mis versos nacieron
De la separación y la nostalgia
Por la que fue mi tierra,
¿Sólo la más remota oyen entre mis voces?
Hablan en el poeta voces varias:
Escuchemos su coro concertado,
Adonde la creída dominante
Es tan sólo una voz entre las otras.

Lo que el espíritu del hombre
Ganó para el espíritu del hombre
A través de los siglos,
Es patrimonio nuestro y es herencia
De los hombres futuros.
Al tolerar que nos lo nieguen
Y secuestren, el hombre entonces baja,
¿Y cuánto?, en esa escala dura
Que desde el animal llega hasta el hombre.

Así ocurre en tu tierra, la tierra de los muertos,
Adonde ahora todo nace muerto,
Vive muerto y muere muerto;
Pertinaz pesadilla: procesión ponderosa
Con restaurados restos y reliquias,
A la que dan escolta hábitos y uniformes,
En medio del silencio: todos mudos,
Desolados del desorden endémico
Que el temor, sin domarlo, así doblega.

La vida siempre obtiene
Revancha contra quienes la negaron:
La historia de mi tierra fue actuada
Por enemigos enconados de la vida.
El daño no es de ayer, ni tampoco de ahora,
Sino de siempre. Por eso es hoy
La existencia española, llegada al paroxismo,
Estúpida y cruel como su fiesta de los toros.

Un pueblo sin razón, adoctrinado desde antiguo
En creer que la razón de soberbia adolece
Y ante el cual se grita impune:
Muera la inteligencia, predestinado estaba
A acabar adorando las cadenas
Y que ese culto obsceno le trajese
Adonde hoy le vemos: en cadenas,
Sin alegría, libertad ni pensamiento.

Si yo soy español, lo soy
A la manera de aquellos que no pueden
Ser otra cosa: y entre todas las cargas
Que, al nacer yo, el destino pusiera
Sobre mí, ha sido ésa la más dura.
No he cambiado de tierra,
Porque no es posible a quien su lengua une,
Hasta la muerte, al menester de poesía.

La poesía habla en nosotros
La misma lengua con que hablaron antes,
Y mucho antes de nacer nosotros,
Las gentes en que hallara raíz nuestra existencia;
No es el poeta sólo quien ahí habla,
Sino las bocas mudas de los suyos
A quienes él da voz y les libera.

¿Puede cambiarse eso? Poeta alguno
Su tradición escoge, ni su tierra,
Ni tampoco su lengua; él las sirve,
Fielmente si es posible.
Mas la fidelidad más alta
Es para su conciencia; y yo a ésa sirvo
Pues, sirviéndola, así a la poesía
Al mismo tiempo sirvo.

Soy español sin ganas,
Que vive como puede bien lejos de su tierra
Sin pesar ni nostalgia. He aprendido
El oficio de hombre duramente,
Por eso en él puse mi fe. Tanto que prefiero
No volver a una tierra cuya fe, si una tiene, dejó de ser la mía,
Cuyas maneras rara vez me fueron propias,
Cuyo recuerdo tan hostil se me ha vuelto
Y de la cual ausencia y tiempo me extrañaron.

No hablo para quienes una burla del destino
Compatriotas míos hiciera, sino que hablo a solas
(Quien habla a solas espera hablar a Dios un día)
O para aquellos pocos que me escuchen
Con bien dispuesto entendimiento.
Aquellos que como yo respeten
El albedrío libre humano
Disponiendo la vida que hoy es nuestra,
Diciendo el pensamiento al que alimenta nuestra vida.

¿Qué herencia sino ésa recibimos?
¿Qué herencia sino ésa dejaremos?

¡Cuantos mensajes para este aquí y ahora en nuestro país! Si tuviera que elegir me quedaría hoy con varias estrofas de un calado especial, por ejemplo, cuando dice: Si yo soy español, lo soy / A la manera de aquellos que no pueden / Ser otra cosa: y entre todas las cargas / Que, al nacer yo, el destino pusiera / Sobre mí, ha sido ésa la más dura. / No he cambiado de tierra, / Porque no es posible a quien su lengua une, / Hasta la muerte, al menester de poesía. Lo comprendo mejor cuando lo reflexiono a solas, apoyado también en el retrato autobiográfico de Antonio Machado, como él lo expresa, No hablo para quienes una burla del destino / Compatriotas míos hiciera, sino que hablo a solas / (Quien habla a solas espera hablar a Dios un día), porque escribo en este cuaderno digital para aquellos pocos que me escuchen / Con bien dispuesto entendimiento. / Aquellos que como yo respeten / El albedrío libre humano / Disponiendo la vida que hoy es nuestra, / Diciendo el pensamiento al que alimenta nuestra vida”.

Lo aprendido de Luis Cernuda es la herencia que recibí como españolito que vino al mundo hace ya muchos años, del que me guardó Dios, aunque una de las dos Españas, la fascista integral, me sigue helando el corazón. Este es el motivo de haber escogido hoy a Luis Cernuda para interpretar este día español en octubre, porque soy español como el poeta lo era, sin tener que repetirlo múltiples veces, aunque haciéndome todavía hoy sus dos preguntas finales ante esta realidad actual:  ¿Qué herencia sino ésa recibimos? / ¿Qué herencia sino ésa dejaremos? La de la amada libertad a través de la inteligencia humana, la única que nos puede hacer más libres.

Con estas palabras, cumplo también una petición de Luis Cernuda en un poema, 1936, que no olvido, que “nació en 1961 tras el encuentro del escritor con uno de los brigadistas que vino a España a luchar en 1936 para defender la democracia y la libertad. El poema es un homenaje a todos aquellos que luchan por un ideal, un canto en defensa de la dignidad del hombre y un recordatorio de que solo la memoria del pasado, frente al olvido y la mentira, nos hará seguir avanzando” (2):

Recuérdalo tú y recuérdalo a otros,
cuando asqueados de la bajeza humana,
cuando iracundos de la dureza humana:
este hombre solo, este acto solo, esta fe sola.
Recuérdalo tú y recuérdalo a otros.

(1) Cernuda, Luis, La realidad y el deseo (1924 – 1962), XI – Desolación de la quimera (1956-1962), 1998, Madrid: Alianza Editorial, p. 420-426.

(2) https://complemento-agente.blogspot.com/2012/03/recuerdalo-tu-y-recuerdalo-otros.html?m=1

NOTA: El 27 de diciembre de 2018, el Estado adquirió por 10.000 euros, en el remate final de una subasta de Durán, el Retrato de Luis Cernuda, 1932 (O/L, 65 x 55 cm.), pintado por Ramón Gaya: “Se ofrecía, también de su mano, un dibujito previo, a tinta, muy sencillo, pero como una especie de primera idea o boceto del óleo (23 x 18,5 cm.), fechado también en 1932. Ambos habían estado presentes en la muestra Entre la realidad y el deseo. Luis Cernuda 1902-1963, en la Residencia de Estudiantes en Madrid y en el Convento de Santa Inés en Sevilla, en 2002, y aparecían también, con otras piezas que se subastaban, en el libro A una verdad. Luis Cernuda (Sevilla-Madrid, Universidad Internacional Menéndez Pelayo, 1988), edición coordinada por Andrés Trapiello y Juan Manuel Bonet. Ambos fueron vendidos por los precios iniciales, 10.000 euros el óleo y 3.000 la tinta, y en ese precio fueron adjudicados al Estado cuando ejerció su derecho”.

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¡Paz y Libertad!

Sé lo que entrego al escribir en este blog, no lo que se recibe

Antonio Porchia (1885-1968)

Sé lo que te he dado; no sé lo que has recibido

Antonio Porchia (1885-1968), en Voces.

Sevilla, 16/X/2026 – 16:30 h CET (UTC+2)

Ante el fenómeno de la hoja o pantalla en blanco, con el que me encuentro cada día que escribo en este blog, utilizando a veces mi escritura circular, recuerdo siempre esta frase del poeta ítalo-argentino Antonio Porchia, que me parece extraordinaria y llena de sentido en un momento crucial para los que apreciamos el arte de escribir. Puedo decir todo o nada en lo que doy, pero existe para mí el compromiso ético de decir siempre algo especial, tal y como lo aprendí hace ya muchos años de mi admirado escritor Ítalo Calvino, en palabras encontradas en su obra póstuma “Seis propuestas para el próximo milenio” (1): “…es un instante crucial, como cuando se empieza a escribir una novela… Es el instante de la elección: se nos ofrece la oportunidad de decirlo todo, de todos los modos posibles; y tenemos que llegar a decir algo, de una manera especial” (Ítalo Calvino, El arte de empezar y el arte de acabar)

En definitiva, se trata de respetar el arte de empezar y acabar un artículo, un post, sobre todo porque deseo transmitir a los demás la magia que rodea siempre a las palabras escritas con alma.

Suponiendo que digo algo especial cada día, siempre queda el escenario desconocido de cómo se reciben estas palabras que todavía me quedan, siguiendo de cerca lo que aprendí hace ya muchos años en un poema de Blas de Otero (En el principio, 1955):

Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.

Lo que entrego lo conozco bien, lo he vivido casi siempre y, sobre todo, lo he sentido como especial. Lo que desconozco es qué significan para quien lo lee y lo interioriza o simplemente pasa de puntillas sobre ellas.

La duda de Porchia es hoy la mía, pero tengo clara una razón para seguir escribiendo y entregando palabras especiales a los demás. Verán. Escribir en este cuaderno de inteligencia digital para buscar islas desconocidas, me transforma y renueva continuamente el alma, porque podemos escribir la historia mejor y jamás contada, pero, si le falta alma, no es nada (2): “Y eso el lector lo nota. Intuye que a esa perfección le falta algo”. Se llama corazón, alma, un texto en el cual se nota si el autor se ha enamorado de su libro más allá de las ideas que quiere contar”. Y me reafirmo en lo que ya he expresado en los últimos años sobre escribir con el alma, tal y como lo estoy haciendo ahora. La verdad es lo afirmado por Manguel me ha pasado a mí. Me he enamorado de mis libros y estoy viviendo esos momentos en los que mi alma está pendiente de todo, para que no falte nada a las personas que quiero y a las desconocidas que van a captar esos sentimientos y emociones que adornan siempre la inteligencia conectiva que escribe, que se expresa desde dentro de cada autor, siendo Internet un medio poderoso y lleno de recursos para difundir este momento mágico, dando la razón a San Agustín cuando escribía en un perfecto latín un constructo que me ha acompañado siempre: bonum est diffusivum sui (el bien, se difunde a sí mismo). O lo que es lo mismo: la buena literatura, escrita con alma, se difunde a sí misma.

Miro muchas veces hacia atrás, como aprendí en una ocasión de una experiencia contada por el escritor portugués António Lobo Antúnes, sobre una idea preciosa aportada por un enfermo esquizofrénico al que había atendido tiempo atrás: “Doctor, el mundo ha sido hecho por detrás”, como si detrás de todo estuviera el alma humana que fabrica el cerebro. Porque según Lobo Antúnes “ésta es la solución para escribir: se escribe hacia atrás, al buscar que las emociones y pulsiones encuentren palabras. “Todos los grandes escribían hacia atrás”. También, porque todos los días, los pequeños, escribimos así en las páginas en blanco de nuestras vidas…, aunque nunca lleguemos a saber lo que los demás han entendido sobre aquello que se entrega mediante algo maravilloso que nos queda: la palabra.

(1). Cobeña Fernández, J. A. (2014). ¿Por qué escribo?

(2) http://www.joseantoniocobena.com/?p=3776

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¡Paz y Libertad!

El porqué del refrán “13 y martes, ni te cases ni te embarques, ni de tu familia te apartes”

Sevilla, 13 de febrero y martes de 2026 – 10:27 h CET (UTC+2)

Una vez más y a pesar del pronóstico histórico de los agoreros mayores de nuestro Reino actual sobre esta coincidencia del calendario, 13 y martes, he decidido hacer hoy, ante la pantalla digital en blanco, una singladura corta por islas conocidas de este cuaderno digital, encontrándome en esta bitácora tan especial un mapa muy importante para comprender bien este día de infortunio y superstición, con un título muy atractivo, En martes y 13, ni te cases ni te embarques, que conservo tal cual, en su día y año de autos, 13 de diciembre de 2022, martes por supuesto. 

He vuelto a leer como si fuera hoy lo que escribí ayer (Fray Luis de León, dixit) y he decidido compartirlo de nuevo con la Noosfera, la malla pensante de la humanidad, tal como la definieron en el siglo pasado Teilhard de Chardin y Tom Wolfe, cada uno con su cadaunada existencial. Espero que a todos nos sirva hoy para seguir navegando por los mares procelosos del miedo a la libertad.

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En martes y 13, ni te cases ni te embarques

Dicen algunos miembros de lo que llamo el ‘Club de los tristes, tibios y mediocres’, que hoy, martes y 13, era lo que nos faltaba, en una superstición reflejada en una paremia (refrán, proverbio, adagio o sentencia), con una larga historia, que es constatable en muchos lugares del mundo, es decir, que no ha sido una “tontería humana más”, como algunos la tildan, sino que en compañías aéreas como Iberia, entre otras internacionales, pude constatar muchas veces que suprimía esa fila 13 en su flota de aviones, justificándolo como muestra de respeto hacia pasajeros que sufren una fobia con un nombre bastante raro: triscaidecafobia, definida como “miedo irracional al número 13”, en todas sus manifestaciones posibles.

El Centro Virtual Cervantes, que cuida con esmero nuestro idioma, dedica unas palabras al enunciado básico de este refrán, En martes, ni te cases ni te embarques, explicándolo con las siguientes observaciones: “Se recomienda no hacer nada arriesgado el martes, por considerarse un día aciago, de mala suerte”, este refrán como tal se usa con alta frecuencia, la fuente es oral y de transmisión boca a boca, aunque tiene un especial interés por sus observaciones: “Como el martes estaba consagrado a Marte, el dios de la guerra en la mitología latina, se consideraba día de mal agüero para emprender algo importante. A esa superstición aluden también los refranes En todas partes tiene cada semana su martes y Para un hombre desgraciado, todos los días son martes. En otras culturas, como la egipcia o la turca, era considerado asimismo día aciago. Algunos historiadores españoles relacionaban esta superstición con el hecho de que en martes se produjeron algunas importantes derrotas de los moros a las tropas cristianas. En otros países, el día aciago es el viernes. Este refrán es uno de los pocos refranes supersticiosos que se dicen en la actualidad”. Igualmente, en el enunciado desarrollado, en tal día como hoy, En martes y trece, ni te cases ni te embarques, las variantes que publica son muy curiosas: “En martes, ni tu tela urdas ni tu hija cases (Correas1627 1816); En martes, ni te cases ni te embarques, ni de los tuyos te apartes (Cuba, Panamá) (1001 nº 431); En martes, ni te cases ni te embarques, ni de tu casa te apartes (Colombia, México, Puerto Rico, Rep. Dominicana) (1001 nº 431) y En martes, ni te cases ni te embarques, ni de tu mujer te apartes (Argentina) (1001 nº 431). Merecería la pena conocer los contextos históricos en los que se enraízan estas variantes y una oportunidad comienza con la consulta de los hiperenlaces descritos.

Para completar este día aciago para muchos, no para mí precisamente, traigo a colación una reflexión ya publicada en este cuaderno digital, en torno a este refrán básico y sin variantes. En una sola frase, ¡Cuénteme la verdad!, está encerrado un bello relato de la escritora Diane Setterfield, El cuento número trece, que nace en las primeras páginas de la novela cuando la afamada escritora inglesa Vida Winter escribe una carta a Margaret Lea, persona muy vinculada a una librería de su padre que ha trasteado desde que era pequeña, biógrafa de “perdedores” no de personajes de gran relumbrón y “cuidadora” de libros, pidiéndole que vaya a su casa para hacer algo que siempre está dando vueltas en su cabeza desde que un avispado periodista del Banbury Herald le solicitó en una entrevista que le contara la verdad: “Señorita Winter, cuénteme la verdad”. Ella tenía su propio criterio sobre la verdad con mayúscula y minúscula y así lo manifiesta en la carta citada: “Mi queja no va dirigida a los amantes de la verdad, sino a la Verdad misma. ¿Qué auxilio, qué consuelo brinda la Verdad en comparación con un relato? ¿Qué tiene de bueno la Verdad a medianoche, en la oscuridad, cuando el viento ruge como un oso en la chimenea? ¿Cuándo los relámpagos proyectan sombras en la pared del dormitorio y la lluvia repiquetea en los cristales con sus largas uñas? Nada. Cuando el miedo y el frío hacen de ti una estatua en tu propia cama, no ansíes que la Verdad pura y dura acuda en tu auxilio. Lo que necesitas es el mullido consuelo de un relato, la protección balsámica, adormecedora, de una mentira”.

La carta finaliza comunicando a Margaret Lea que ha llegado ese ansiado momento de contar la verdad, citándola para ese primer encuentro un lunes, en un lugar determinado y a una hora concreta. Lo que viene después hay que trabajarlo con la mente, los sentimientos y las emociones, hasta llegar a descubrir cuál es el cuento número trece, camino que no voy a desvelar hoy por razones obvias. ¿Por qué esta referencia de esta novela en un día como hoy? Fundamentalmente, porque es una fecha y un día de calendario que tiene mala fama, que casi todo el mundo conoce, sobre todo las personas que fijan bodas y cruceros, por ejemplo, por el evidente riesgo popular que corren. Conocer la verdad de por qué esta mala fama, es una búsqueda de la verdad con minúscula que tiene múltiples interpretaciones aunque las más arraigadas culturalmente son las vinculadas con el valor simbólico de los números, donde el doce ocupa un lugar estelar y porque el uno y el tres, cada uno por separado, han jugado un papel muy importante en la historia de la humanidad. La elección de esta novela, de nuevo, es un guiño al poder de la literatura para convertir algo aparentemente inútil en una muestra de nueva interpretación de la vida, de sus secretos más allá de los números queridos u odiados por sí mismos.

El secreto de la distinción entre la verdad y la mentira del número trece lo refleja muy bien Vida Winter en la primera página de la novela, como cita premonitoria y a modo de dedicatoria, que aparece como referencia de sus cuentos famosos: “Todos los niños mitifican su nacimiento. Es un rasgo universal. ¿Quieres conocer a alguien? ¿Su corazón, su mente, su alma? Pídele que te hable de cuando nació. Lo que te cuente no será la verdad: será una historia. Y nada es tan revelador como una historia” (Cuentos de cambio y desesperación). 

Hoy, cuando nos hemos despertado, este cuento sobre el día trece y martes de este tiempo tan complejo sigue con nosotros, esperando su lectura y la mejor interpretación posible de la Verdad. Probablemente, podría ser tu historia, la mía o la nuestra jamás contadas, llenas de verdad, revelación y misterio en un día de calendario normal, según se mire. Eso sí, sin superstición alguna.

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¡Paz y Libertad!

Mañana se celebra la Fiesta Nacional de España, no “de la Hispanidad”

Augusto Monterroso (Tegucigalpa, 1921 – Ciudad de México, 2003 – Eduardo Galeano (Montevideo, 1940 -2015)

Sevilla, 11/X/ 2026 – 12:45 h CET (UTC+2)

Mañana se celebra, exclusivamente, la Fiesta Nacional de España, habiendo desaparecido en 1987 su unión con el Día de la Hispanidad. A pesar de que popularmente y algunas instituciones siguen hablando de ella, nuestro país debería ser muy prudente a la hora de tratar la rémora del Descubrimiento de América en esta fiesta «nacional», rememorando épocas pasadas que no son precisamente encomiables. Sobre todo en aspectos triunfalistas y nacionalistas, que vuelven con la ultraderecha, que nada tienen que ver con las culturas arrasadas en territorios “conquistados”, que ya estaban allí cuando llegaron nuestros antepasados en el siglo XV.

La “hispanidad” que late de fondo en esta fiesta nacional y sus celebraciones, deberían revisarse a fondo con este espíritu. Un ejemplo claro nos lo ofrece Eduardo Galeano, a quien tanto admiro, que lo resumió bien en unas reflexiones suyas sobre el 12 de octubre —fecha que se celebra con fastos de todo tipo en nuestro país, militares también, por supuesto—, de las que entresaco tres, con un epígrafe común, Cinco siglos de prohibición del arco iris en el cielo americano, cuando él sentía en su alma de secreto que en cada cita anual del 12 de Octubre, no hay nada que celebrar:

El Descubrimiento: el 12 de octubre de 1492, América descubrió el capitalismo. Cristóbal Colón, financiado por los reyes de España y los banqueros de Génova, trajo la novedad a las islas del mar Caribe. En su diario del Descubrimiento, el almirante escribió 139 veces la palabra oro y 51 veces la palabra Dios o Nuestro Señor. Él no podía cansar los ojos de ver tanta lindeza en aquellas playas, y el 27 de noviembre profetizó: Tendrá toda la cristiandad negocio en ellas. Y en eso no se equivocó. Colón creyó que Haití era Japón y que Cuba era China, y creyó que los habitantes de China y Japón eran indios de la India; pero en eso no se equivocó.

Al cabo de cinco siglos de negocio de toda la cristiandad, ha sido aniquilada una tercera parte de las selvas americanas, está yerma mucha tierra que fue fértil y más de la mitad de la población come salteado. Los indios, víctimas del más gigantesco despojo de la historia universal, siguen sufriendo la usurpación de los últimos restos de sus tierras, y siguen condenados a la negación de su identidad diferente. Se les sigue prohibiendo vivir a su modo y manera, se les sigue negando el derecho de ser. Al principio, el saqueo y el otrocidio fueron ejecutados en nombre del Dios de los cielos. Ahora se cumplen en nombre del dios del Progreso.

Sin embargo, en esa identidad prohibida y despreciada fulguran todavía algunas claves de otra América posible. América, ciega de racismo, no las ve.

***

El 12 de octubre de 1492, Cristóbal Colón escribió en su diario que él quería llevarse algunos indios a España para que aprendan a hablar («que deprendan fablar»). Cinco siglos después, el 12 de octubre de 1989, en una corte de justicia de los Estados Unidos, un indio mixteco fue considerado retardado mental («mentally retarded») porque no hablaba correctamente la lengua castellana. Ladislao Pastrana, mexicano de Oaxaca, bracero ilegal en los campos de California, iba a ser encerrado de por vida en un asilo público. Pastrana no se entendía con la intérprete española y el psicólogo diagnosticó un claro déficit intelectual. Finalmente, los antropólogos aclararon la situación: Pastrana se expresaba perfectamente en su lengua, la lengua mixteca, que hablan los indios herederos de una alta cultura que tiene más de dos mil años de antigüedad.

***

Para despojar a los indios de su libertad y de sus bienes, se despoja a los indios de sus símbolos de identidad. Se les prohíbe cantar y danzar y soñar a sus dioses, aunque ellos habían sido por sus dioses cantados y danzados y soñados en el lejano día de la Creación. Desde los frailes y funcionarios del reino colonial, hasta los misioneros de las sectas norteamericanas que hoy proliferan en América Latina, se crucifica a los indios en nombre de Cristo: para salvarlos del infierno, hay que evangelizar a los paganos idólatras. Se usa al Dios de los cristianos como coartada para el saqueo. El arzobispo Desmond Tutu se refiere al África, pero también vale para América:

– Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: «Cierren los ojos y recen». Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia.

Un ejemplo más de esta desafección sobre la celebración silenciosa o ruidosa, según se mire, de la Hispanidad, nos lo ofrece también un gran escritor, Augusto Monterroso, maestro por excelencia en expresar la síntesis de la vida a través de sus palabras, a través de un relato que no olvido, El eclipse, que recojo hoy de nuevo, como símbolo de lo que verdaderamente ensombrece la Hispanidad:

Cuando Fray Bartolomé Arrazola se sintió perdido aceptó que ya nada podría salvarlos. La selva poderosa de Guatemala lo había apresado, implacable y definitivamente. Ante su ignorancia topográfica se sentó con tranquilidad a esperar la muerte. Quiso morir allí, sin ninguna esperanza, aislado con el pensamiento fijo en la España distante, particularmente en el convento de Los Abrojos, donde Carlos Quinto condescendiera una vez a bajar de su eminencia para decirle que confiaba en el celo religioso de su labor redentora.

Al despertar se encontró rodeado por un grupo de indígenas de rostro impasible que se disponían a sacrificarlo ante un altar, un altar que a Bartolomé le pareció como el lecho en que descansaría, al fin, de sus temores, de su destino, de sí mismo.

Tres años en el país le habían conferido un mediano dominio de las lenguas nativas. Intentó algo. Dijo algunas palabras que fueron comprendidas.

Entonces floreció en él una idea que tuvo por digna de su talento y de su cultura universal y de su arduo conocimiento de Aristóteles.

Recordó que para ese día se esperaba un eclipse total de sol. Y dispuso, en lo más íntimo, valerse de ese conocimiento para engañar a sus opresores y salvar la vida.

-Si me matáis -les dijo- puedo hacer que el sol se oscurezca en su altura.

Los indígenas lo miraron fijamente y Bartolomé sorprendió la incredulidad en sus ojos. Vio que se produjo un pequeño consejo, y esperó confiado, no sin cierto desdén.

Dos horas después el corazón de fray Bartolomé Arrazola chorreaba su sangre vehemente sobre la piedra de los sacrificios (brillante bajo la opaca luz de un sol eclipsado), mientras uno de los indígenas recitaba sin ninguna inflexión de voz, sin prisa, una por una, las infinitas fechas en que se producirían eclipses solares y lunares, que los astrónomos de la comunidad maya habían previsto y anotado en sus códices sin la valiosa ayuda de Aristóteles.

Los mayas, por ejemplo, sabían mucho de su pasado presente, igual que los aimaras o los aztecas en México. No les hacía falta la insolencia divina y humana del fraile sabiondo que quiso remedar al sabio sol de aquellas tierras, intentando predecir su futuro personal, cuando los que le rodeaban solo conocían el pasado presente a través de los siglos. Al buen entendedor, pocas palabras bastan, porque la inculturación nacionalista, española por supuesto, es lo que sabemos que ocurrió y no con las mejores artes por parte de la Iglesia del siglo XV y siguientes, es decir, el proceso de integración de muchos territorios “conquistados” para la Hispanidad, en la cultura y en la sociedad de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, con la que entró en contacto desde el descubrimiento de América por los españoles, cuando no se respetaron las culturas y creencias propias que ya estaban allí desde hacía muchos siglos antes de que llegara la evangelización a sus tierras y parentelas. También por reyes que asolaron tierras fértiles y con personas dentro.

Al final, un eclipse acabó con aquella aventura de Guatemala, por la insolencia del poder divino sobre el rey Sol de toda la vida. Nada que celebrar hoy, por tanto, como pedía Galeano en sus bellas palabras de denuncia pública de una Hispanidad muy mal entendida. No olvido tampoco a Francisco, cuando dio en 2021 una gran lección al mundo sobre lo que ocurrió, en México concretamente, casi un guion a seguir para reyes y gobernantes de este mundo al revés, purificando la memoria histórica de lo que allí pasó, cuando dirigió una carta a Monseñor Rogelio Cabrera López, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, con motivo del Bicentenario de la declaración de la Independencia del Pueblo Mexicano, en la que manifestaba que lo que hay que hacer con urgencia es fortalecer las raíces y reafirmar los valores de México [cualquier territorio del “Descubrimiento”] como nación (los corchetes son míos), sin menospreciar nada ni a nadie. Así, con todos y cada uno de los países que forman parte de la celebración encubierta del Día de la Hispanidad, sin dejar a ningún país “conquistado” atrás.

Hispanidad no, sólo respeto a la memoria histórica de nuestro país, en permanente revisión.

(1) Galeano, Eduardo, Ser como ellos y otros artículos, 1992. México: Siglo XXI Editores.

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