Cuando el agotamiento existencial es el que produce la tristeza

Sevilla, 12/I/2025

He leído unas palabras deslumbrantes en un artículo de Gabriel García Márquez, Los 166 días de Feliza, siguiendo los pasos de un escritor también colombiano, Juan Gabriel Vasquez, a través de su última novela, Los nombres de Feliza, una interesante incursión en un fenómeno existencial y a la vez clínico, la tristeza, al que Gabo llamó “agotamiento general”, en el caso de la escultora colombiana Feliza Bursztyn.

Cuenta Juan Gabriel Vasquez que esta obra nació al leer el artículo citado de García Márquez, publicado en el diario El País, el 20 de enero de 1982, según figura en la sinopsis oficial de esta publicación: “Me di cuenta de que entender a Feliza era una empresa difícil. Nada era sencillo cuando se trataba de ella”. El 8 de enero de 1982, la escultora colombiana Feliza Bursztyn murió en un restaurante de París. Tenía cuarenta y ocho años. En el momento de su muerte repentina la acompañaban su marido y cuatro amigos. Uno de ellos, el escritor Gabriel García Márquez, publicó días después un artículo que incluía tres palabras en apariencia simples, pero misteriosas en el fondo: «Murió de tristeza». Juan Gabriel Vásquez parte de esas palabras para investigar en la vida secreta o desconocida de una mujer extraordinaria. Feliza Bursztyn se enfrentó siempre a la sociedad en la que le tocó vivir. Hija de una pareja de judíos expatriados en Colombia, artista revolucionaria en un tiempo de revoluciones políticas, mujer de espíritu libre en un mundo que desconfiaba de la libertad de las mujeres, llevó una existencia que puso en escena las grandes tensiones del siglo XX y, sobre todo, el deseo de ser dueña de sí misma. En Los nombres de Feliza el autor funde con maestría la autobiografía, la realidad y la imaginación para entregar al lector una ficción asombrosa y desgarradora sobre cómo la vida íntima de un ser humano se ve inevitablemente arrollada por las fuerzas de la historia y la política”.

Mi generación creció también con una obra de Françoise Sagan (1935-2004), Bonjour Tristesse (Buenos días, tristeza, 1954), que inspiró la película homónima estrenada en 1958, ambas con un éxito social sin precedentes y con una fuente común, un poema de Paul Eluard, Desfigurada apenas, en La vida inmediata (1932), donde expone su concepción personal de la corriente existencialista y surrealista que afectaba a Europa, a París también, en años difíciles en su intrahistoria bélica y geopolítica:

Adiós tristeza

Buenos días tristeza

Inscrita estás en las rayas del techo

Inscrita estás en los ojos amados

No eres la miseria exactamente

Pues los labios más tristes te anuncian

Con una sonrisa

Buenos días tristeza

Amor de los cuerpos amables

Poder del amor

Cuya amabilidad surge

Como un monstruo sin cuerpo

Cabeza decepcionada

Tristeza con rostro bello.

Vuelvo al artículo de García Márquez, a sus palabras finales, para comprender la tristeza profunda de Felisa Bursztyn, su agotamiento general, tan común, tan extendido en determinados acontecimientos vitales por la ausencia de libertades, compartiendo la última cena con ella en París: “Feliza, sentada a mi izquierda, no había acabado de leer la carta para ordenar la cena, cuando inclinó la cabeza sobre la mesa, muy despacio, sin un suspiro, sin una palabra ni una expresión de dolor, y murió en el instante. Se murió sin saber siquiera por qué, ni qué era lo que había hecho para morirse así, ni cuáles eran las dos palabras sencillas que hubiera podido decir para no haberse muerto tan lejos de su casa”.

Todo lo anterior es lo que llevó a Juan Gabriel Vasquez a escribir Los nombres de Feliza, excelentemente explicado por Berna González Harbour en Babelia (El País), Juan Gabriel Vásquez encuentra a la Madame Bovary del siglo XX: “Quise saber por qué murió de tristeza”, con su habitual buen hacer periodístico, objetivo y veraz. A mí, hoy, la azarosa vida de una mujer, escultora por más señas, triste hasta la muerte por el exilio, por la pérdida de la vida ordinaria en democracia. Un ejemplo aleccionador. Para que no se olvide, ni siquiera un momento. Al buen entendedor o buena entendedora, demócratas, con estas pocas palabras basta.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

José Mujica, un guerrero que tiene derecho a su descanso

No me voy, estoy llegando, me iré con el último aliento y donde esté estaré por ti, estaré contigo, porque es la forma superior de estar con la vida. Gracias, querido pueblo

José Mujica, en su discurso de final de gobierno presidencial, en febrero de 2015.

Sevilla, 11/I/2025

Este cuaderno digital conserva páginas especiales dedicadas a José Mujica, una persona coherente en su larga trayectoria vital, en la que hay que destacar su etapa presidencial en Uruguay (2010-2015), trufada de discursos memorables y de una acción política muy centrada en los nadies, a los que siempre encumbró su paisano Eduardo Galeano.

Si escribo hoy sobre Mujica es a modo de reconocimiento y respeto ante las palabras que ha recogido el semanario uruguayo Búsqueda, pronunciadas el pasado jueves, en una entrevista realizada en su “chacra” en Rincón del Cerro, en la periferia de Montevideo: “Lo que pido es que me dejen tranquilo. Que no me pidan más entrevistas ni nada más. Ya terminó mi ciclo. Sinceramente, me estoy muriendo. Y el guerrero tiene derecho a su descanso”.

Es consciente de que se está muriendo y él mismo lo atestigua: “Me estoy muriendo, […] El cáncer en el esófago (que anunció que tenía el 29 de abril de 2024) me está colonizando el hígado. No lo paro con nada. ¿Por qué? Porque soy un anciano y porque tengo dos enfermedades crónicas. No me cabe ni un tratamiento bioquímico ni la cirugía porque mi cuerpo no lo aguanta”.

Sobran palabras mías en este momento de silencio pedido por José Pepe Mujica. Sólo deseo reconocerle su lección de ejemplaridad y coherencia personal y política en tiempos convulsos y de desafección ética en el ocaso de la democracia. ¡Qué ejemplo, tan extraordinario, para la urgente y necesaria regeneración política en nuestro país! Por esta razón, vuelvo a publicar las palabras de elogio que le dediqué el año pasado, con motivo de su intervención en la conferencia de prensa del 29 de abril de 2024, en la sede del Movimiento de Participación Popular, en Montevideo (Uruguay).

oooooOooooo

Elogio de José Mujica, un maestro de la regeneración política, que tanta falta hace en nuestro país

José Mujica, en la conferencia de prensa, celebrada el 29 de abril de 2024, en la sede del Movimiento de Participación Popular

Sevilla, 30/IV/2024

José Pepe Mujica, expresidente de Uruguay, anunció ayer que tiene un tumor en el esófago: Es un referente en mi vida desde hace muchos años y siento su situación actual, aunque leyendo su comunicación oficial sobre lo que le acontece en estos momentos, tomo conciencia de que sigue con una lucidez encomiable, como ejemplo de una auténtica regeneración política de la que deberíamos aprender en nuestro país, en este tiempo político actual tan complejo. Reproduzco a continuación su intervención en la conferencia de prensa de ayer, en la sede del Movimiento de Participación Popular, en Montevideo (Uruguay), del que es líder en la actualidad:

“Necesito informarles que el viernes pasado concurrí al Casmu a hacerme un chequeo. Resultado del cual se descubrió que tengo un tumor en el esófago, que es algo obviamente muy comprometido y que es doblemente complejo en mi caso, porque padezco una enfermedad inmunológica hace más de 20 años que me afectó, entre otras cosas, los riñones. Lo cual crea obvias dificultades para técnicas de quimioterapia o de cirugía. Todo eso lo están evaluando los galenos, haciendo análisis celular, para ver cómo sigue esta historia.

Yo les quiero transmitir que, en mi vida, más de una vez anduvo la parca rondando el catre. Pero me siguió pastoreando todos estos años. Seguramente que, por obvias razones, esta vez me parece que vengo con la guadaña en ristre. Veremos lo que pasa.Mientras tanto, mientras pueda, yo voy a seguir militando con mis compañeros, fiel a mi manera de pensar. Entretenido con mis verduras, con mis gallinas. Porque no se cambia de matungo [caballo] al final del río. Siempre he sido un terrón con patas y amo a la tierra. Y mientras el rollo aguante, voy a estar.

Quiero sí agradecerles y, además, transmitirles a las pibas y pibes de este país, a los jóvenes, que la vida es hermosa, que se gasta y se va. El quid de la cuestión de triunfar en la vida es volver a empezar cada vez que uno cae. Y que, si hay bronca, que la transforme por la esperanza. Que luchen por el amor. No se dejen engatusar por el odio. Si los llega a atrapar la droga, no se queden solos. Nadie se salva solo. Pidan colaboración, luchen. La única libertad está en la cabeza y se llama voluntad. Y si no la utilizamos, no somos libres. Esto hay que entenderlo.

Este desafío lo tienen las próximas generaciones. La vida es tan hermosa que no tiene sentido que la sacrifiquen por estupideces.

Por lo demás, estoy agradecido. Y al fin y al cabo, que me quiten lo bailado”.

En el buscador de este cuaderno digital se puede verificar que José Pepe Mujica es un referente para mí por su forma de entender y vivir la política digna. En este contexto, he elegido para publicarlo de nuevo hoy, el último artículo dedicado a él en 2023, Noam Chomsky y Pepe Mujica sobreviven en un mundo al revés, en el que intenté reflejar el elogio a su dignidad política, porque resaltaba la auténtica misión de un mandatario político. La vida es una dialéctica en la acción de cada día, que tiene su poso en la condición humana, centrada siempre, según Mujica, entre la defensa de la solidaridad frente al egoísmo. Sorprendente, pero estoy de acuerdo con Mujica en que nada de lo humano nos debe ser ajeno. Todavía resuena en mi alma de secreto la frase final de su discurso final de gobierno en febrero de 2015, convertido en un discurso de agradecimiento al pueblo uruguayo: “No me voy, estoy llegando, me iré con el último aliento y donde esté estaré por ti, estaré contigo, porque es la forma superior de estar con la vida. Gracias, querido pueblo”.

Pepe Mujica y su mensaje a la militancia / 7 de diciembre de 2023

Por último, deseo compartir hoy, en un tiempo nuevo de regeneración política, una lección imprescindible en la escuela del mundo al revés, la de Galeano, a través de un mensaje a la militancia de su querido Movimiento de Participación Popular, que pueden escuchar atentamente a través del vídeo que acompaña a estas palabras. Me ha emocionado escuchar la palabra de Mujica que, afortunadamente, aún nos queda.

NOTA: la imagen que encabeza esta publicación, se ha recuperado hoy del semanario uruguayo Búsqueda.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

El arte de Yassine Chouati para cartografiar exilios

Crisis de identidad, angustias del desarraigo, fantasmas que acosan, que acusan: el exilio plantea dudas y problemas que no necesariamente conoce quien vive lejos “por elección”.

Eduardo Galeano, El exilio: entre la nostalgia y la creación, 1979.

Sevilla, 10/I/2025

Ayer se inauguró en la Fundación Hassan II para los marroquíes residentes en el extranjero, en Rabat (Marruecos), la exposición “Cartografía del desarraigo” del artista marroquí-español Yassine Chouati, en el Espace Rivages, que permanecerá abierta hasta el 8 de febrero. La exposición invita a una profunda reflexión sobre el exilio, el desarraigo y la soledad, a través de dibujos, serigrafías y litografías.

Con motivo de esta muestra, Yassine ha explicado su hilo conductor: “Busco transcribir la soledad y la alienación del exiliado, reconociendo al mismo tiempo los límites del lenguaje frente a la intensidad y complejidad de estas experiencias. Sin embargo, mi enfoque se distingue por su naturaleza visual y sensorial, donde busco traducir lo intangible con una puesta en escena que desestabiliza al espectador”.

Conozco bien a Yassine y las páginas de este cuaderno digital recogen muestras del respeto personal y profesional que le profeso. Quizá sea esta cercanía la que ha propiciado que me invitara a incluir en el catálogo oficial de esta exposición unas palabras mías, que agradezco profundamente, a modo de crítica artística, en su sentido helénico primigenio, es decir, procurando emitir juicios bien informados sobre su azarosa y ejemplar vida personal y profesional, en esta muestra concreta en Rabat.

Estoy convencido de que la exposición será un éxito rotundo en su país de origen y un refuerzo positivo en su trayectoria artística, en el sentido que el gran poeta andaluz, Luis Cernuda, expresó desde el exilio a sus paisanos: “Más el trabajo humano / Con amor hecho, / merece la atención de los otros”.

EL ARTE DE CARTOGRAFIAR EXILIOS

Cartografiar la vida propia es el arte de trazar, dibujar, pintar o fotografiar momentos vitales que fijan, de la mejor forma posible y hasta el último detalle, los sentimientos y emociones que nos acompañan a lo largo de la vida, a modo de guía de “instantes” que, siguiendo a Heráclito, tienen el valor de lo que ocurrió en un momento dado en el alma del artista porque nadie se baña dos veces en el mismo río. La exposición Cartografía del desarraigo, de Yassine Chouati (Tánger, 1988), artista plástico marroquí, doctor en Arte y Patrimonio de la Universidad de Sevilla (España), es un claro ejemplo, didáctico por supuesto, de lo que significa entrar en el alma desarraigada de quien vive su propio exilio, para intentar comprender el significado de los desgarros vitales que quedan grabados para siempre en la memoria del hipocampo alojada en su cerebro.      

A través de cuatro cartas de navegación interior, Cartografía del desarraigoHogarEcos de distancia y Mi piel es mi hogar, Yassine nos invita a explorar su noción del tiempo de exilio en su persona de secreto y en la de todos, como afirmaba Ortega y Gasset, para que nadie convierta su obra objetiva, llena de instantes de exilio, en objetos, sino que, al visionarla, se conozca su alma, plena de experiencias existenciales irrepetibles, fugaces, pero grabadas a fuego en su memoria de artista hecho a sí mismo, a través del dibujo en negro o la pintura que muestra también el arco cromático, negando la acromatopsia humana, la de las personas ciegas al color, que tan maravillosamente explicó Oliver Sacks a lo largo de su vida, para finalizar en esta exposición con la fotografía fija y su proyección con medios audiovisuales de gran impacto emocional, “buscando siempre desestabilizar” emocionalmente al espectador. 

Yassine pretende con su obra artística, presentada en esta excelente muestra, lejos del hermetismo de los academicismos canónicos al uso, exponer abiertamente “su melancolía asociada al exilio”, sin llegar a lo sentido por Víctor Hugo cuando decía que “la melancolía es la felicidad de estar triste”, porque es un artista que busca en su obra los intermedios continuos que vive en su exilio interior, lo más íntimo de su propia intimidad (intimior intimo meo) que decía San Agustín, en una dialéctica permanente entre lo que es y lo que podría ser. Lo verdaderamente atractivo de su exposición, es constatar que hay una búsqueda permanente de diálogo entre quien contempla su obra y los mensajes manifiestos del artista. 

Significantes y significados están presentes en esta muestra, utilizando dibujos, serigrafía y litografías, con temas recurrentes en torno a la melancolía, la nostalgia, la muerte, el tiempo, la identidad y otras cuestionesexistenciales profundas, como la pérdida de pertenencias queridas y desarraigos dolorosos de todo tipo. No he olvidado el día que contemplé en una exposición suya en Sevilla, la imagen de un pasaporte que un día perteneció a alguien que buscaba un mundo diferente donde poder realizarse como persona digna, cruzando a la otra orilla del mal llamado primer mundo. Este espacio situaba al espectador en el estrecho de Gibraltar, donde las imágenes que se contemplan en sus cuadros recogían el sentimiento de pérdida de identidad del fenómeno migratorio, porque en esa dura travesía en busca de la dignidad, se pierde casi todo, incluso lo más preciado del ser humano, la vida. 

Es en esta ocasión cuando aparece de forma esencial el niño que siempre fue Yassine en Tánger, llevando a la pintura en blanco y negro símbolos, como en las películas de los mejores tiempos del celuloide, aunque al contemplarlas se comprende bien que lo que allí figura no es como se decía en los títulos de crédito, “pura coincidencia”, sino su vida misma. En el proyecto “Hogar”, lo afirma de forma rotunda el artista: “La obra puede interpretarse como un viaje metafórico que refleja la experiencia de desarraigo y cruce del Estrecho de Gibraltar, a menudo descrita como una frontera líquida entre dos mundos”. Nadie mejor que él para expresar estos sentimientos, como estados afectivos permanentes, grabados en su alma migrante envuelta en ropaje de exilio. Como buen cartógrafo, evoca “fragmentos dispares de un mapa emocional inacabado”.

La exposición quiere dejar también una huella especial indeleble para sus visitantes, la del desarraigo, íntimamente unida al exilio en su intrahistoria, quizás uno de los espacios de más difícil comprensión, porque el autor “sabe lo que entrega” a través de sus obras, “pero no lo que se recibe”, como bien expresaba el poeta Antonio Porchia en Voces (1958). Yassine Chouati nos muestra cómo su cartografía emocional y sentimental del exilio, que conlleva inexorablemente desarraigos de todo tipo, es un esfuerzo de dibujar, pintar o fotografiar instantes existenciales a modo de piezas de un puzle humano, para ir completando una forma de ser en el mundo especial, diferente, diversa, a través de su obra. Obstinación artística y existencial en estado puro, buscando su propio sentido, el que definió de forma magistral Herman Hesse. 

Sé que su piel es su casa. Yassine vive sin vivir en él porque camina siempre con ardiente impaciencia, próxima a la de Neruda, para transmitir lo que vive en sus “instantes” artísticos, expuestos anteriormente. Algo parecido a lo que describió Francisco de Quevedo en A la brevedad de la vidaCualquier instante de la vida humana / es nueva ejecución, con que me advierte / cuán frágil es, cuán mísera, cuán vana. También, porque en un reciente encuentro personal, me explicó algo muy importante en su vida artística, porque para él “lo personal es análogo a lo político, la comunicación en mi práctica se logra mediante el acto de sugerir más que de informar. Así pues, no pretendo convertir la estética en una forma de activismo, sino que, a través del arte busco plantear preguntas abiertas, interrogar al espectador y hacer que se cuestione a sí mismo”. Es lo que al fin y al cabo, pretende con esta excelente exposición.

Yassine, doctor hoy en Arte y Patrimonio en la Universidad de Sevilla, fue un niño marroquí que dejó un día ya lejano sus zapatos en la orilla de Tánger y quiso navegar hacia la libertad sin olvidar nunca su pasado, su tierra y su parentela, con un mensaje claro de revolución activa, dándole una vuelta a la forma de ser y estar muchas personas en el mundo propio y de los demás. Para que él y su pueblo, también el arte árabe en general, puedan estar arriba después de años de estar abajo, dejando de ser alfombra roja de los poderosos. Y me ha emocionado saber que gracias a personas como él podemos confiar, tal día como hoy, en que otro mundo aún es posible, respetando la migración continua en nuestro país, en Andalucía, mi Comunidad, su Comunidad también, en su país, en su pequeño mundo. En definitiva, porque nos entrega con su obra una excelente cartografía de lo que significa el desarraigo, el exilio (no por elección, según Galeano), en su alma humana.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

¿Qué información verdadera nos une? Ahora, la lectura de “Nexus“

Yuval Noah Harari, Nexus

Sevilla, 9/I/2024

Aprendí de Miguel Hernández, hace ya muchos años, debido a mí matusalénica edad (que diría Benedetti), que para la libertad, sangro, lucho, pervivo, que para la libertad, mis ojos y mis manos, como un árbol carnal, generoso y cautivo, doy a los cirujanos. Por ello creo que la gente de bien, frente a la gente de mal en la alta política, la sociedad en general y en el vehículo principal de información hoy día, las redes sociales, caracterizados por ser mediocres en su esencia, que son legión en el mundo y que pueden hacer mucho daño en nuestro país, en mi Comunidad sin ir más lejos, debemos crear, al igual que deseaba Miguel Hernández, futuras miradas, solidarias, respetuosas con los demás, dignas y luchadoras en favor de una democracia que proteja el bienestar para todos. Aunar voluntades, en definitiva, como aprendí también en el Relato II de la Cantata de Santa María de Iquique: “Así, con el amor y el sufrimiento se fueron aunando voluntades”. Nexo común, Nexus, en estado puro. ¡Escúchenla!

Lo escribí en el mes de septiembre pasado y lo vuelvo a expresar hoy: las razones anteriores son las que me conducen a buscar conocimiento que me permitan proteger valores inalienables y el libro de Yuval Noah Harari, Nexus, que leo ahora con fruición, creo que lo ofrece a raudales, con argumentos convincentes. Harari es un autor al que sigo de cerca desde la publicación de Sapiens, una obra magna y la sinopsis oficial de Nexus ayuda a comprender, en este aquí y ahora existencial e histórico, el hilo conductor de la nueva obra: “En Nexus, Harari contempla a la humanidad desde la amplia perspectiva de la historia para analizar cómo las redes de información han hecho y deshecho nuestro mundo. Durante los últimos 100.000 años, los sapiens hemos acumulado un enorme poder. Pero, a pesar de todos los descubrimientos, inventos y conquistas, ahora nos enfrentamos a una crisis existencial: el mundo está al borde del colapso ecológico, abunda la desinformación y nos precipitamos hacia la era de la I.A. Con todo el camino andando, ¿por qué somos una especie autodestructiva? A partir de una fascinante variedad de ejemplos históricos, desde la Edad de Piedra, pasando por la Biblia, la caza de brujas de principios de la Edad Moderna, el estalinismo y el nazismo, hasta el resurgimiento del populismo en nuestros días, Harari nos ofrece un marco revelador para indagar en las complejas relaciones que existen entre información y verdad, burocracia y mitología, y sabiduría y poder. Examina cómo diferentes sociedades y sistemas políticos han utilizado la información para lograr sus objetivos e imponer el orden, para bien y para mal. Y plantea las opciones urgentes a las que nos enfrentamos hoy en día, cuando la inteligencia no humana amenaza nuestra propia existencia”.

En tiempos de polarización política, pensamiento único, deserciones políticas, corrupción, noticias falsas, máquinas de fango, desencanto con casi todo lo que se mueve, justificaciones imposibles, desafección del compromiso social y mala prensa del sector público, es fácil iniciar conversaciones en las que los que piensan de forma diametralmente opuesta a nuestras convicciones suelen rematar la faena dialógica diciendo con sonrisa sarcástica algo que me enerva: al fin y al cabo, da igual lo que estamos discutiendo porque estamos diciendo lo mismo. Por si había alguna duda sobre este aserto tan vano, agregan un estrambote final más impresentable todavía: es que todos vamos en el mismo barco. No. Hay que huir como de la peste de las personas que opinan de esta forma con maniobras envolventes, para agregarnos al Club de los Tibios, Tristes e Indignos, que todos los días fletan barcos de desencanto y conformismo, porque no soportan verte en la cola del Club que está siempre enfrente: el de las Personas Dignas, siempre abierto, sobre todo para los que navegan en patera, en mares sociales procelosos y no suelen tirarse al mar cuando la sociedad en general va a la deriva. 

Me quedo de nuevo con la última frase de la citada sinopsis: “La información no es el principio activo de la verdad; tampoco una simple arma. Nexus explora el esperanzador término medio entre estos extremos”. Es lo que busco siempre a bordo de mi patera virtual, para alcanzar el objetivo principal de este cuaderno digital: buscar islas desconocidas, las que encontré en una obra homónima, El cuento de la isla desconocida, escrito de forma magistral por José Saramago, que tantas veces he comentado y recomendado en este cuaderno digital, no abandonando el mensaje que transmite: “todas las islas, incluso las conocidas, son desconocidas mientras no desembarcamos en ellas”, aunque sea la mujer del cuento la que conoce mejor que nadie lo que de verdad quiere decir a los cuatro vientos: “Si no sales de ti, no llegas a saber quién eres, El filósofo del rey, cuando no tenía nada que hacer, se sentaba junto a mí, para verme zurcir las medias de los pajes, y a veces le daba por filosofar, decía que todo hombre es una isla, yo, como aquello no iba conmigo, visto que soy mujer, no le daba importancia, tú qué crees, Que es necesario salir de la isla para ver la isla, que no nos vemos si no nos salimos de nosotros, Si no salimos de nosotros mismos, quieres decir, No es igual…”.

Saber qué es exactamente la información que necesitamos para ser y existir, para salir de nosotros mismos en busca de la verdad objetiva, es la cuestión transcendental que plantea de forma magistral Yuval Noah Harari en Nexus, una breve historia de las redes de información desde la Edad de Piedra hasta la Inteligencia Artificial. Para que no se olvide, ni siquiera un momento.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Diversión y compromiso en un mundo patas arriba, al revés (II)

Sevilla, 8/I/2025

Lo he manifestado en diversas páginas de este cuaderno digital: “La verdad es que a veces tengo la sensación de vivir en un mundo al revés. Eduardo Galeano ya nos lo mostró de forma directa y sin paños calientes en una obra que, como tantas otras, han pasado bastante desapercibidas en nuestro país. Nos invitó, hace ya veintiséis años, a entrar en la escuela de ese mundo tan opresivo para personas que buscan otra forma de ser y estar en el mundo de todos y lo sintetizó en unas palabras, Si Alicia volviera,  que no olvido: “Hace ciento treinta años, después de visitar el país de las maravillas, Alicia se metió en un espejo para descubrir el mundo al revés. Si Alicia renaciera en nuestros días, no necesitaría atravesar ningún espejo: le bastaría con asomarse a la ventana. Al fin del milenio, el mundo al revés está a la vista: es el mundo tal cual es, con la izquierda a la derecha, el ombligo en la espalda y la cabeza en los pies” (1).

En este mundo al revés, quiero resaltar hoy, de nuevo, la dialéctica que aprendí en mis años jóvenes del filósofo Blas Pascal, cuando relacionaba diversión (divertissement) y compromiso (engagement). Dos opciones en busca de una solución al largo caminar en la vida.

Cuando comienza en estos días el calendario gregoriano de 2025, quiero detenerme en el análisis de la percepción del mundo al revés por parte de todos y, lógicamente, por el comportamiento de la ciudadanía de este país, reflejado en el último barómetro del CIS, de noviembre de 2024, porque la realidad que gravita sobre la mente de estas personas que emiten juicios de valor, es que el mundo no funciona y que sus respuestas “mundanas” no bastan para explicar lo que está pasando. También, porque cuando opinan necesitan verter hacia el exterior su desencanto y desafección política en la mayoría de los casos, con mucha desorientación en este mundo al revés, que no propicia el aprendizaje de la esencia del compromiso activo (engagement), fundamentalmente porque la educación cívica e ideológica que han recibido está llena de lagunas históricas no inocentes y muy desorientada en cada aquí y ahora, el clásico hic et nunc. De ahí, al divertimento (divertissement) pascaliano, sólo hay un paso

La esencia del problema, desde mi visión particular, está en la realidad del mundo al revés, tan magistralmente expuesto por el escritor uruguayo Eduardo Galeano, en el libro citado anteriormente:

¡Vayan pasando, señoras y señores!

¡Vayan pasando!

¡Entren en la escuela del mundo al revés!

¡Que se alce la linterna mágica!

¡Imagen y sonido! ¡La ilusión de la vida!

¡En obsequio del común lo estamos ofreciendo!

¡Para ilustración del público presente y buen ejemplo de las generaciones venideras!

¡Vengan a ver el río que echa fuego!

¡El Señor Sol iluminando la noche!

¡La Señora Luna en pleno día!

¡Las Señoritas Estrellas echadas del cielo!

¡El bufón sentado en el trono del rey!

¡El aliento de Lucifer nublando el universo!

¡Los muertos paseándose con un espejo en la mano!

¡Brujos! ¡Saltimbanquis!

¡Dragones y vampiros!

¡La varita mágica que convierte a un niño en una moneda!

¡El mundo perdido en un juego de dados!

¡No confundir con las groseras imitaciones!

¡Dios bendiga a quien vea!

¡Dios perdone a quien no!

Personas sensibles y menores, abstenerse.

(Basado en los pregones de la linterna mágica, del siglo dieciocho)

Bajando a nuestra realidad en España, se me ocurre elaborar un nuevo pregón en defensa de los que no comprendemos este mundo al revés: ¡Pasen y vean, el mayor espectáculo del mundo al revés!, como dicen ahora los directores de pista del Circo Nacional, de cuyos nombres no quiero acordarme, pero que casi todos conocemos.

¡Vayan pasando y vengan a ver…, los principales problemas del país!

¡Los problemas políticos en general!

¡La vivienda!

¡La crisis económica y los problemas de índole económica!

¡El paro!

¡La inmigración!

¡El mal comportamiento de los/as políticos/as!

¡Los problemas relacionados con la calidad del empleo!

¡El Gobierno y partidos o políticos/as concretos/as!

¡La sanidad!

¡Los problemas relacionados con la juventud. Falta de apoyo y oportunidades para los jóvenes!

En este pregón de una linterna mágica rediviva, improvisado para describir ahora la realidad de lo que está pasando en este país uno nos gusta, he recogido con exactitud el orden cronológico de las respuestas dadas en el último barómetro del CIS, correspondiente a noviembre de 2024, no el mundo al revés de ficción o el que diseñan los hombres de negro desde un apartamento en Manhattan, sino de lo que de verdad está pasando por la cabeza de las personas de este país representadas en el barómetro y ante la siguiente pregunta con respuestas espontáneas: “¿Cuál es, a su juicio, el principal problema que existe actualmente en España? ¿Y el segundo? ¿Y el tercero?”, dando el resultado por totales según lo expuesto anteriormente, habiendo escogido por mi parte los doce primeros problemas señalados por las personas encuestadas, por orden de relevancia, a los que personalmente añadiría los cinco siguientes, entre otros, a título meramente indicativo, no exhaustivo:

Junto a lo expuesto anteriormente, ¡vayan pasando y vengan a ver…, otros problemas importantes del país!

¡La demolición progresiva del Estado de Bienestar y sus grandes pilares: la educación, la sanidad, los servicios sociales y atención a la dependencia, y el derecho a una vivienda digna!

¡La pobreza severa y exclusión social, con daños importantes en niños niñas del territorio nacional!

¡La falta de acuerdos, unidad y capacidad de colaboración, en el ámbito parlamentario, que desembocan en una alarmante situación de inestabilidad política!

¡La violencia de género y el acoso escolar!

¡Las noticias falsas, los bulos y las máquinas de fango!

Lo expuesto está afectando a la población en general, pero sobre todo a los más jóvenes. La di-versión [así, con guion] y el compromiso, que pueden caminar juntos, hay que plantearlos con este principio de realidad, no olvidando que el sentir común es de sensatez extrema y que lo que necesitamos es que se atienda a lo que realmente nos pasa a todos. Lo que pasa es que los que tienen que tomar decisiones, no saben o ignoran muchas veces lo que nos pasa. Sobre todo, a los más jóvenes, sin olvidar tampoco a los mayores, injustamente tratados en muchos casos, en el ocaso de sus vidas. Divertirse o comprometerse, esa es la cuestión.

(1) Eduardo Galeano (1998). Si Alicia volviera, en Patas arriba. La escuela del mundo al revés. Madrid: Siglo XXI Editores de España.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MISMO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Me preocupan el porvenir, el futuro y el día después personal y el de nuestro país

Ángel González

Sevilla, 7/I/2025

Cuando lo festivo acaba, viene el día después personal y el de donde vivo junto a las personas que quiero, respeto y defiendo en democracia, por los que lucho y pervivo, para la libertad de todos. Lo aprendí de Miguel Hernández. Los que estamos acostumbrados a vivir en un casi permanente carpe diem, nos cuesta aceptar el principio de realidad del Porvenir, el Futuro y el Día Después, de los días de hoy y de después, que son muchos. Acostumbrados a que todo fluya y casi nada permanezca y a aceptar que el mundo líquido (Bauman), al igual que el tiempo, sigue o huye por donde puede o le dejan las circunstancias, ofrece también muchas posibilidades de aprehender lo mejor de lo que nos sucede a diario y que forma parte de nuestra personalidad. Fundamentalmente, porque no es fácil que mediante nuestro esfuerzo nos acostumbremos a ver, cada día, el vaso medio lleno de todo lo que nos ocurre de forma personal e intransferible, no medio vacío, que también es posible, sobre todo a nivel de sentimientos y emociones. Es lo que aprendí de Rafael Alberti en mis años jóvenes, cuando comparaba pensamiento y sentimiento;en un poema precioso que no olvido: Sentimiento, pensamiento. / Que se escuche el corazón más fuertemente que el viento. / Libre y solo el corazón más que el viento. / El verso sin él no es nada. / Sólo verso.

Para empezar, confieso que aprendí del poeta Ángel González a distinguir el futuro del porvenir, porque él entendía que al porvenir lo llaman así “porque no viene nunca” (1), cuestión no baladí en estos tiempos tan convulsos y de continuas mudanzas, incluso las del alma:  Te llaman porvenir / porque no vienes nunca. / Te llaman: porvenir, / y esperan que tú llegues / como un animal manso / a comer en su mano. / Pero tú permaneces / más allá de las horas, / agazapado no se sabe dónde. / … Mañana! / Y mañana será otro día tranquilo / un día como hoy, jueves o martes, / cualquier cosa y no eso / que esperamos aún, todavía, siempre.

Sin embargo, inmediatamente después escribe sobre el futuro, en Sin esperanza, con convencimiento (III), dándonos la oportunidad de descubrir sus bondades a pesar de estar inmersos, muchas veces, en un porvenir perpetuo:

Pero el futuro es diferente
al porvenir que se adivina lejos,
terreno mágico, dilatada esfera
que el largo brazo del deseo roza,
bola brillante que los ojos sueñan,
compartida estancia
de la esperanza y de la decepción, oscura
patria
de la ilusión y el llanto
que los astros predicen
y el corazón espera
y siempre, siempre, siempre está distante.

Pero el futuro es otra cosa, pienso:
tiempo de verbo en marcha, acción, combate,
movimiento buscado hacia la vida,
quilla de barco que golpea el agua
y se esfuerza en abrir entre las olas
la brecha exacta que el timón ordena.

En esa línea estoy, en esa honda
trayectoria de lucha y agonía,
contenido en el túnel o trinchera
que con mis manos abro, cierro, o dejo,
obedeciendo al corazón, que manda,
empuja, determina, exige, busca.

¡Futuro mío…! Corazón lejano
que lo dictaste ayer:
no te avergüences.
Hoy es el resultado de tu sangre,
dolor que reconozco, luz que admito,
sufrimiento que asumo,
amor que intento.

Pero nada es aún definitivo.
Mañana he decidido ir adelante,
y avanzaré,
mañana me dispongo a estar contento,
mañana te amaré, mañana
y tarde,
mañana no será lo que Dios quiera.

Mañana gris, o luminosa, o fría,
que unas manos modelan en el viento,
que unos puños dibujan en el aire.

Sobran interpretaciones. A mí me ha ayudado a distinguir porvenir de futuro y sigo dispuesto a frecuentarlo, a pesar de todo, siguiendo las instrucciones del Dr. Cardoso, médico de la clínica talasoterápica de Parede, cerca de Lisboa, a Pereira, en aquella recomendación que leí hace ya muchos años en Sostiene Pereira, una obra extraordinaria de Antonio Tabucchi, que no olvido: “… deje ya de frecuentar el pasado, frecuente el futuro. ¡Qué expresión más hermosa!, dijo Pereira”. Porque el futuro lo veo claro con esta actitud, Mañana he decidido ir adelante, / y avanzaré, / mañana me dispongo a estar contento, / mañana te amaré, mañana / y tarde, / mañana no será lo que Dios quiera. Ni un porvenir que nunca llega.

Mario Benedetti

Avanzando en el arduo camino de la vida, con su porvenir y futuro dentro, pienso también en el después al que cantó Benedetti, en su Después, tal y como lo explicó espléndidamente en un poema inédito publicado dos años después de su fallecimiento, El Después, formando parte de un conjunto de poemas seleccionados por el autor en los últimos años de su vida: “El Después nos espera / con las brasas y los brazos abiertos / ah pero mientras tanto / vemos pasar con su cadencia/ la muerte meridiana de los otros / los más queridos y los no queridos”. Reconozco que Benedetti me ha ayudado también en este cuaderno a comprender mejor el Buzón de tiempo: decía Cicerón que en algún momento hay que decir las cosas tal y como son, a pesar de que se demuestre siempre que cuando las personas están ausentes se puede escribir mejor, porque las cartas no se ruborizan, las personas sí. Es uno de los tres epígrafes de su libro, Buzón de tiempo: En el buzón del tiempo hay alegrías / que nadie va a exigir / que nadie nunca reclamará / y acabarán marchitas añorando el sabor de la intemperie / y sin embargo del buzón del tiempo / saldrán de pronto cartas volanderas / dispuestas a afincarse en algún sueño / donde aguarden los sustos del azar. 

Asimismo, aprendí en Testigo de uno mismo un soneto del pensamiento, precioso, que leyéndolo de nuevo me ha pre-ocupado (así, con guion), sobre todo por la segunda estrofa: sin pensar uno ahorra desalientos / porque no espera nada en cada espera / si uno no piensa no se desespera / ni pregunta por dónde van los vientos. Cuando preguntamos a nuestro alrededor ¿cómo va la cosa?, sobre todo cuando nos comprometemos en el carpe diem existencial y vemos los resultados en los días de después,  lo habitual es que te respondan siempre ¿no lo ves? ¡fatal! Y la cosa es un constructo universal que tiene nombres y apellidos de casi todo lo que se mueve. De ahí al conformismo más activo solo hay un paso. No hay pensamiento, aliento, espera, ni preguntas para saber por dónde va la cosa de los vientos del Sur, que también existe y… resiste. Gracias, Benedetti.

También aprendí de Benedetti a medir bien las pausas que se viven a flor de piel cada Día Después, a tener siempre sentido de la medida, flor que no suele adornar nuestras relaciones de todo tipo, porque él supo poner hermosura a la vertiente más triste de la vida y nos ofreció una forma de entender las necesarias pausas en el caminar diario personal, familiar, profesional y social: De vez en cuando hay que hacer una pausa / contemplarse a sí mismo / sin la fruición cotidiana / examinar el pasado / rubro por rubro / etapa por etapa / baldosa por baldosa / y no llorarse las mentiras / sino cantarse las verdades. También, a querer siempre sin mirar atrás: Te quiero como para leerte cada noche, como mi libro favorito quiero leerte, línea tras línea, letra por letra, espacio por espacio. 

Cuando en los Días Después de cada pronunciamiento en este cuaderno digital, pienso en qué efectos puede tener en la Noosfera lo que escribo y publico, también acudo a Benedetti para recordar los matices revolucionarios en su intrahistoria, leyendo un texto precioso y lleno de contenido proactivo, Revolución y participación, en su obra Terremoto y después: “La imaginación popular corre junto con los hechos, casi podemos decir que los hechos mismos son imaginativos, porque los hechos, mucho más que las palabras, son los que van abriendo caminos nuevos; los hechos empecinados y tenaces, fueron siempre y son ahora, la vanguardia de una transformación profunda. Las palabras vienen siempre detrás para explicarnos; incluso para explicar por qué se olvidaron de anunciarlos”. Impecable. En roman paladino(Quiero fer una prosa en román paladino en el qual suele el pueblo fablar a su veçino…, Gonzalo de Berceo), hechos son amores en vida y no buenas razones. Avanzando en el arduo camino de la vida, pienso mucho en el después, en su Después, en las incertidumbre diarias que tienen siempre su continuidad en el Día Después, porque sólo esperamos / que alguien nos sueñe sin puñales / de todos modos preparamos / la boca por si vuela un beso / y si no vuela siempre queda / uno que emerge del olvido…

Al comenzar el año me pre-ocupan [sic] el Porvenir, el Futuro y cada Día Después. Sobre todo, por los tiempos que corren en nuestro país, razón por la que busco arroparme con las palabras de Ángel González: Pero nada es aún definitivo. / Mañana he decidido ir adelante, / y avanzaré, / mañana me dispongo a estar contento, / mañana te amaré, mañana
y tarde, /mañana no será lo que Dios quiera.
El mejor Después.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MISMO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

El Rey Proletario, que no Mago, al que siempre esperaba un niño llamado José Saramago (II)

José Saramago (1922, Azinhaga, Golegã – Portugal – 2010, Tías, Lanzarote – España)

Dedicado hoy, especialmente, a las niñas y niños que viven en Sevilla en los barrios con profunda pobreza severa y exclusión social, los considerados «trasteros» de la ciudad, Polígono Sur, Pajaritos-Amate, Torreblanca, Cerro-Su Eminencia, La Oliva y Polígono Norte-Villegas, a sus familias, a los que malviven también en asentamientos chabolistas históricos como El Vacie; a los que viven aparentemente con recursos, pero con una realidad social próxima extremadamente grave, por violencia de género y desestructuración familiar, en cualquier lugar en el que habiten, en esta ciudad, en Andalucía o en los restantes territorios, tan desiguales, tan injustos, socialmente hablando, que conforman nuestro país.

Sevilla, 5/I/2025

A tal Niño, tal Honor de Rey. El niño Jesús proletario, que Saramago llevó también dentro, esperaba siempre que los Reyes le correspondieran según su deseo, porque no estaban en el Mercado sino en la Realidad Proletaria de su pequeño pueblo, Azinhaga, que lo vio nacer hace ya ciento dos años. Sencillamente, los Reyes, tal y como los conocemos hoy, no existían, porque el niño Jesús era el Rey: “En ese tiempo, los Reyes Magos todavía no existían (o soy yo quien no se acuerda de ellos), ni existía la costumbre de montar belenes con la vaca, el buey y el resto de la compañía. Por lo menos en nuestra casa. Se dejaba por la noche el zapato (“el zapatinho”) en la chimenea, al lado de los hornillos de petróleo, y a la mañana siguiente se iba a ver lo que el Niño Jesús habría dejado. Sí, en aquel tiempo era el Niño Jesús quien bajaba por la chimenea, no se quedaba acostado en la paja, con el ombligo al aire, a la espera de que los pastores le llevasen leche y queso, porque de esto, sí, iba a necesitar para vivir, no del-oro-incienso-y-mirra de los magos, que, como se sabe, solo le trajeron amargores para la boca. El Niño Jesús de aquella época era un niño Jesús que trabajaba, que se esforzaba por ser útil a la sociedad, en fin, un proletario como tantos otros” (1).

Esta imagen preciosa de Jesús, Rey Proletario, que nos contó José Saramago en su infancia rediviva de Azinhaga, donde nació hace ciento dos años, no la olvido. Me parece que coincide con la de miles de niños y niñas en Andalucía, que siguen viviendo en umbrales de pobreza, según los datos facilitados por la Red Andaluza de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPN de Andalucía), en su Informe 14º sobre el Estado de Pobreza en Andalucía 2024: “Como en años anteriores, Andalucía registra unas tasas elevadas de riesgo de pobreza y/o exclusión social, siempre superiores a las medidas a nivel nacional, lo que la lleva a ocupar el puesto más elevado de todas las comunidades autónomas en cuatro de los cinco principales indicadores de pobreza y exclusión: AROPE (2), tasa de riesgo de pobreza, pobreza severa, y carencia material y social severa. Además, este último año gran parte de esos indicadores se han deteriorado con mayor intensidad de lo que lo han hecho en el conjunto del territorio nacional. Por otra parte, su renta media por persona, aunque ha aumentado, es la segunda más baja de todas las regiones».

Ofrece datos concretos que son los que «matan los relatos» olvidados y muchas veces contaminados o falsos sobre la realidad social en Andalucía, que atacan sin piedad los objetivos trazados en la Agenda UE 2030: «En 2023 el 37,5 % de la población de Andalucía está en riesgo de pobreza y/o exclusión social, es decir, unos 3,2 millones de personas. Esta cifra es 1,7 puntos porcentuales superior a la registrada en 2022, lo que se traduce en unas 174.000 personas más en AROPE. Además, este incremento es 1,2 puntos porcentuales superior al registrado a nivel nacional (0,5 p.p.). Este aumento sitúa a Andalucía como la región con la tasa AROPE más elevada seguida de Canarias (33,8 %) y Extremadura (32,8 %). Respecto a 2015, designado año de control de la Agenda 2030 y en el que la tasa AROPE era de 43,6 %, este registro supone una mejora de 6,1 puntos porcentuales, lo que supone casi 440.000 personas que dejaron de estar en situación de riesgo pobreza y/o exclusión social».

En un día tan señalado socialmente como hoy, el Informe indica que «como se ha señalado en anteriores informes, las personas que viven en hogares con menores económicamente dependientes registran tasas mucho más elevadas que el resto para los principales indicadores de pobreza y vulnerabilidad. El siguiente gráfico muestra que, a lo largo de toda la serie histórica, la tasa AROPE entre personas en hogares con menores en Andalucía siempre es superior a la de aquellas en hogares sin menores. Así, mientras entre las personas en hogares sin menores la tasa AROPE continúa con su tendencia decreciente y se reduce en 2,1 puntos porcentuales, entre aquellas en hogares con menores se ha incrementado 5,0 puntos, por lo que alcanza su valor más elevado desde 2016»:

Fuente: Informe 14º sobre el Estado de Pobreza en Andalucía 2024, p. 6.


La lectura del Informe nos sitúa en identificar cuáles son los verdaderos regalos de Reyes que necesita este país y esta Comunidad en concreto. Nunca deseo aburrir con números en estos artículos, pero las cifras son elocuentes por sí mismas y recomiendo a tal efecto analizar con detalle el citado Informe en su proyección en Andalucía, sin descartar las consultas necesarias al Informe a nivel nacional para establecer las desigualdades clamorosas que existen en el país porque, en este informe, se constata una vez más que el territorio es una significativa fuente de desigualdad, por lo que la cohesión territorial debería ser, con carácter urgente y con base constitucional, un importante objetivo político. Andalucía lo sufre de forma especial.

En un día como hoy, de espera y esperanza en los Reyes Magos de Oriente, quiero hacer especial hincapié en la Pobreza Infantil, la del niño Jesús proletario de Saramago, que por ahí empecé y que al premio Nobel portugués le gustaría destacar en estos momentos, señalando un dato verdaderamente preocupante: en torno a 600.000 niños y niñas, en Andalucía, lo que esperan hoy es una respuesta a su situación verdaderamente injusta, triste e indigna.

Hoy vuelvo a abrir el libro de las pequeñas memorias de Saramago por las páginas 107 y 108, buscando el final de esta microhistoria navideña del Nobel portugués, aplicado a nuestra navidad y reyes en Andalucía. Y no me sorprende su reflexión de cierre y recuerdo de aquellos días: la ansiada presencia de los ángeles, una recreación de sus mayores, a los que nunca divisó en su cocina real, aunque los adultos que le rodeaban en aquella Nochebuena se empeñaban en demostrar que “lo sobrenatural, además de existir de verdad, lo teníamos dentro de casa”. Y Saramago niño, incluso ya mayor, aun dejándose llevar por el niño que siempre fue, nunca los vio, “ni uno como muestra”, porque el Niño Jesús que llevaba dentro estaba en otras cosas más mundanas, yendo del corazón a sus asuntos proletarios… Los que un día, no muy lejano, atendería como compromisos sociales el Niño-Ciudadano Jesús, un Niño especial que deberíamos recordar siempre en la historia actual y real de Andalucía, la de los niños y niñas, proletarios, en situación de riesgo o viviendo en pobreza extrema. Están, en Sevilla, más cerca de lo que parece. Basta recordar a los niños y a las niñas de los seis barrios más pobres de Sevilla (entre los 15 más pobres de España), por este orden: Polígono Sur, Pajaritos-Amate, Torreblanca, Cerro-Su Eminencia, La Oliva y Polígono Norte-Villegas, donde viven niños y niñas proletarios, como se demuestra en los estudios recientes a nivel europeo y de España, según los datos estadísticos irrefutables que se mencionan en el Informe tratado en estas palabras antecedentes, actualizados de acuerdo con el citado Informe 14º sobre el Estado de Pobreza en Andalucía 2024.

En el caso concreto de Las Tres Mil Viviendas, en Sevilla, un barrio que forma parte del Polígono Sur, a título de ejemplo muy preocupante, el aislamiento social es una realidad tangible, tal y como afirmaba en un reportaje reciente en el diario El País, el párroco del Polígono Sur, Emilio Calderón, desde hace más de 50 años y a quien conozco bien, cuando calificaba de forma rotunda «su barrio»: «Un trastero. Todas las casas del mundo tienen un trastero donde se guardan lo que no sabes dónde meter. Las Tres Mil Viviendas son el trastero de Sevilla. Así lo han querido siempre las administraciones: así tienes todo eso controlado”. Para que no se olvide en este día tan especial de celebración de unos reyes lejanos, no proletarios, a los que nunca conoció José Saramago.

(1) Saramago, J. (2008). Las pequeñas memorias. Madrid: Punto de Lectura, p. 107.

(2) El índice AROPE (ARisk OPoverty and/or Exclusion) mide el porcentaje de la población que se encuentra incluida en al menos una de las tres categorías siguientes (riesgo de pobreza, carencia material severa y baja intensidad laboral).

NOTA: la imagen se recuperó el 23 de octubre de 2018 de https://www.eldiario.es/cultura/libros/diario-oculto-Saramago_0_828017469.html

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MISMO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

¿Cómo se llama el mes que está entre diciembre y enero?

Pablo Neruda

¿Y cómo se llama ese mes
que está entre diciembre y enero?
¿con qué derecho numeraron
las doce uvas del racimo?
¿por qué no nos dieron extensos
meses que duren todo el año?
¿no te engañó la primavera
con besos que no florecieron?

Pablo Neruda, Libro de las preguntas, XLVI

Sevilla, 3/I/2024

En estos primeros días de enero, recuerdo siempre una pregunta concreta y curiosa de Neruda en la que cita este mes y el pasado diciembre. Es verdad que la vida está sujeta a un calendario gregoriano inexorable, católico, apostólico y romano por más señas. Días, meses y años, uno tras otro, sin parar y sin caminos intermedios. Horas, minutos y segundos, uno tras otro también, perfectamente organizados y sincronizados. Me vuelve a sorprender la primera pregunta del capítulo 46 (XLVI) de la obra de Neruda Libro de las preguntas, porque plantea una cuestión íntimamente relacionada con el tiempo y sus circunstancias: ¿Y cómo se llama ese mes / que está entre Diciembre y Enero? Quizás fue un día ya lejano, leyendo a Benedetti, cuando descubrí que él hablaba de cumpledías al referirse al consabido cumpleaños, como siempre, a modo de combate cuerpo a cuerpo con la vida ordinaria, con lo consuetudinario, porque ese cumpledías tiene lugar en un tiempo y en un momento particular de cada uno, “cuando en el instante en que vencen los crueles se entra a averiguar la alegría del mundo y mucho menos todavía se nota cuando volamos gaviotamente sobre las fobias o desarbolamos los nudosos rencores”.

Neruda hace una pregunta inquietante, hilvanada con otras a cual de ellas más interesante, cuando descubrimos que el calendario de nuestra vida es lo más íntimo de nuestra propia intimidad (íntimo íntimo meo, que decía San Agustín), sin casi nada que ver con el almanaque gregoriano que nos invade a través del Mercado, tan medido, tan tirano, aunque todo se presente a veces como las doce uvas de un racimo para simbolizar un año y que tomamos sin sentido durante la ceremonia anual de comer (con perdón) meses:

¿Y cómo se llama ese mes
que está entre Diciembre y Enero?
¿Con qué derecho numeraron
las doce uvas del racimo?
¿Por qué no nos dieron extensos
meses que duren todo el año?
¿No te engañó la primavera
con besos que no florecieron?

Todo es tiempo y ya lo he analizado en varias ocasiones en este cuaderno digital. Casi siempre he enmarcado mis reflexiones en torno a un tratado existencialista, Qohélet (Eclesiastés), donde se detallan veintisiete momentos cruciales del ciclo vital de cualquier persona y su entorno desarrollado con un denominador común llamado “tiempo”, en una dialéctica permanente de contrarios: nacer, morir, plantar, arrancar lo plantado, sanar, destruir, edificar, llorar, reír, lamentarse, danzar, lanzar piedras, recogerlas, abrazarse, separarse, buscar, perder, guardar, tirar, rasgar, coser, callar, hablar, amar, odiar, guerra y paz. Es muy importante destacar que en las diferentes formas de vivir expuestas anteriormente, existen muchas realidades positivas, catorce concretamente: nacer, plantar, sanar, edificar, reír, danzar, abrazarse, buscar, guardar, coser, callar, hablar, amar y vivir en paz. Comprobamos de esta forma que la historia de las experiencias vitales humanas obedece a la búsqueda de un sano equilibrio con los tiempos difíciles de las restantes experiencias que podríamos calificar como negativas (con matices).

Quizás ha llegado el momento de interpretar el tiempo fuera de su encorsetado cronograma y primar esta búsqueda de razones positivas para vivir cada segundo de cada día, de cada mes, para que parezca que el tiempo se detiene en un ciclo que sólo tiene un nombre: felicidad, porque hay que sacar tiempo para disfrutar lo que dice Qohélet (una persona que le gusta vivir en comunidad, compartir), porque era la experiencia de sus antepasados a lo largo de los siglos, aunque para que no se nos suban los humos a la cabeza (todos podemos ser histéricos, palabra derivada de la griega “ústéra”, útero, que explica que los humos se nos suben a la cabeza y así nos va…), él nos dice que seamos prudentes a la hora de valorar las 27 experiencias de los tiempos de cada uno, de cada una, en su totalidad y entender qué significado tiene vivir, aunque sea de forma temporal propia, apasionadamente. Más allá de ese tiempo que se prolonga entre diciembre y este mes de enero, que tiene su propio nombre: felicidad, una supuesta prolongación de la navidad y reyes dirigida por el Mercado, con el tiempo dentro.

Con esta perspectiva, lo de menos es cuantificar el tiempo en horas y días, por ejemplo, cuando parece que se detiene “como si no pasara o se nos fuera casi sin darnos cuenta” en nuestra realidad más próxima. Comprenderemos mejor las preguntas restantes de Neruda, porque cuando somos felices, durante un tiempo, creemos que los meses duran a veces años y que la primavera de besos y abrazos necesarios puede aparecer en cualquier estación del año. O no. De ahí sus inquietantes preguntas para este mes de enero. La respuesta no está en el viento, que diría Bob Dylan, sino en la forma que tiene cada persona de interpretar el tiempo que nos pertenece y atrapa sine die casi sin darnos cuenta.

Descubrimos, entonces, una respuesta inteligente a la pregunta de Neruda: lo de menos es el mes que pasó y en el que ahora vivimos. Lo importante es vivir cada carpe diem en estado puro, porque a cada día le basta su propio afán, sin mezcla de calendario alguno, de días de santos y santas o de reyes por venir.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MISMO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

El “desorden democrático” en España, una realidad muy preocupante

Sevilla, 2/I/2024

Admiro a la escritora Irene Vallejo, mundialmente conocida ya por su excelente libro, El infinito en un junco, bálsamo cultural para quien lo lea atentamente. El pasado 15 de diciembre publicó una Tribuna en el diario El País, Deus ex machina, con una entradilla que me creó gran inquietud, No podemos entregarle todo el poder a alguien que llega clamando ser la solución mientras exhibe su odio al oponente y al diferente y, sobre todo, por la reflexión que citaba en referencia a la juventud actual en este país: “Durante algunas décadas, creímos que la democracia era irreversible, el club que nadie quería abandonar. En la sociedad líquida es duro durar. El tiempo desgasta todo rápido, y se puede morir tanto de éxito como de fracaso, por las expectativas crecientes o por la erosión de los sueños. Hoy crece en las encuestas el número de personas, sobre todo jóvenes, que aceptarían gobiernos no democráticos, siempre que garanticen ciertos niveles de bienestar. El atractivo de la mano dura parece aumentar entre quienes nunca la experimentaron. En su imaginación es solo una idea, y se permiten el lujo de idealizarla”.

Su reflexión es excelente en términos generales, pero me detengo hoy en la referencia citada en relación con la posición de los jóvenes, porque la democracia se tambalea a escala mundial y lo que viene desde este mes, con la toma de posesión de Trump en Estados Unidos, junto a su gran aliado cibernético, Elon Musk, ¿nuevos Dioses ex machina?, no presagia un futuro esperanzador, aunque para muchos sea el prototipo de lo que necesita la sociedad actual, mano dura ante tanto desmán de la gente de mal, caiga quien caiga o lo que caiga, incluso la democracia, bastante erosionada ya en sus cimientos. Es el aviso de Irene Vallejo, en su Tribuna: “El poder es tan peligroso y enloquecedor que casi resulta un rasgo de humanidad mantenerlo diseminado y difuso. Ese fue el ideal de la democracia ateniense y la república romana, experimentos valiosos y valientes, aun en sus contradicciones. Vivir en sociedades de ciudadanos exige afrontar el embrollo cotidiano con creatividad y esfuerzo, incluso ante circunstancias adversas, como intentaron –con altibajos– esos locos antiguos. Quizá por eso, el final de las tragedias reflexionaba sobre el peso y el precio de la libertad humana. Y aunque sea tentador confiar en soluciones drásticas, conviene recordar que los salvadores providenciales, aquellos que ofrecen remedios simples para problemas complejos –recetas ex machina–, son siempre pura tramoya”.

La referencia de Irene Vallejo sobre las personas, sobre todo jóvenes, que aceptarían la elección de gobiernos no democráticos, “siempre que garanticen ciertos niveles de bienestar”, da miedo, pero los datos son tercos tal y como los he verificado en el barómetro El “desorden democrático” en España, elaborado por 40dB. para el diario El País y la cadena SER, presentado en septiembre de 2024, en el que la segmentación entre votantes de los distintos partidos se diseñó a partir de la variable de intención de voto en unas hipotéticas elecciones generales. Sus resultados se presentan en cuatro áreas de análisis:

  1. Valoración del funcionamiento de la democracia
  2. La calidad de la información y la difusión de noticias falsas
  3. La crispación política
  4. La calidad de la información y la difusión de noticias falsas

En este artículo sólo me detengo en la primera línea analizada, sin abrumar con datos numéricos, que se pueden verificar en el documento enlazado, por su referencia expresa a la valoración del funcionamiento de la democracia en nuestro país, hilo conductor de mi reflexión, aunque no me resisto a destacar un dato revelador: un 26% de los jóvenes varones prefiere “en algunas circunstancias” el autoritarismo a la democracia, mientras que ellas, concretamente un 18,3%, casi ocho puntos menos, elegiría una dictadura, lo que traduce una brecha de género muy preocupante que, por cierto, se vuelve a hacer patente a lo largo de los resultados obtenidos. ¿Es una búsqueda desesperada de nuevos dioses ex machina, en pleno ocaso de la democracia?

  1. Valoración del funcionamiento de la democracia:
  • “Libertad” es claramente la idea con la que más españoles identifican la democracia, aunque son casi un 20% quienes relacionan esta forma de organización política con conceptos negativos.
  • Entre los conceptos positivos asociados a la democracia, “libertad” es la más popular entre los electorados de todos los partidos excepto el de Podemos, que prima la idea de “protección social”.
  • Los votantes de partidos conservadores, especialmente los de Vox y Se Acabó la Fiesta, son quienes más identifican la democracia con ideas negativas como “fraude”, “ineficacia” o “inseguridad”.
  • 3 de cada 4 españoles afirman que la democracia siempre es preferible al autoritarismo, mientras que 1 de cada 8 considera que un régimen autoritario puede ser idóneo en algunas circunstancias.
  • El apoyo al sistema democrático se reduce drásticamente entre las generaciones más jóvenes. Especialmente entre los hombres de más corta edad, dicha desafección es canalizada hacia una mayor preferencia por el autoritarismo: 1 de cada 4 varones Z [generación de los nacidos entre 1997 y 2012] cree que puede ser el mejor sistema.
  • Los españoles son críticos con el funcionamiento actual de nuestra democracia: son más quienes lo valoran mal que bien, aunque la mayor parte de ellos opina que funciona regular.
  • La mayoría de los españoles cree que la democracia se está deteriorando, no solo en nuestro país, sino también en Europa y el mundo.
  •  La ciudadanía considera que la corrupción es el mayor problema al que se enfrenta la democracia española, seguida por el incumplimiento de promesas políticas y la falta de igualdad ante la ley.
  • Los electorados del bloque izquierda le confieren mayor gravedad que el resto a la propagación de discursos de odio, al activismo político de algunos jueces y a ciertas malas praxis informativas.
  • La ciudadanía solo considera positiva para la democracia española la acción de la UE. Por su parte, la contribución de la oposición al funcionamiento democrático es peor valorada que la del gobierno.
  • Solo los electorados de Vox y SALF consideran negativa para la democracia española la acción de la UE. Los votantes progresistas creen positiva la contribución del gobierno, y los del PP son los únicos que ven con buenos ojos la acción de la oposición, del senado y del poder judicial.
  • Los españoles apoyan simultáneamente una mayor participación de la ciudadanía en las decisiones políticas y la tecnocratización del gobierno, con mayor peso de expertos y técnicos.
  • Solo la mitad de los ciudadanos afirma sentirse representado por algún partido político, y un escaso 14% cree que los políticos se preocupan por lo que piensa la gente de a pie.
  • Mientras que la derecha se decanta más por establecer un gobierno de expertos, la izquierda lo hace por incluir a la ciudadanía en las decisiones políticas. Por su parte, los votantes del PSOE son quienes más consideran que los políticos tienen en cuenta las opiniones e intereses de la gente de a pie.
  • La ciudadanía piensa que la política española funcionaría mejor si participaran activamente en ella más mujeres, trabajadores del sector privado, jóvenes, y personas económicamente desfavorecidas. La mayor parte de los españoles son aversos a la inclusión de más personas inmigrantes en política.
  • La izquierda considera positiva una mayor participación política de todos los colectivos con poca presencia institucional. Los votantes de la derecha, sin embargo, solo ven beneficiosa la inclusión de más mujeres, jóvenes y trabajadores del sector privado, y se oponen frontalmente a la de inmigrantes.
  • Cuando se trata de imaginar una mayor presencia en cargos políticos de mujeres y personas LGTBI+, se da una importante brecha de opinión entre las españolas y los españoles más jóvenes: mientras ellas creen que estos colectivos mejorarían la política, ellos creen que la empeorarían.
  • Dicha brecha de género, aunque más leve, también puede observarse cuando se trata de dar presencia política a personas de contextos económicamente desfavorecidos y de minoría étnicas.

Una reflexión más a tenor de estos resultados. Para completar esta primera línea, ya de por sí muy preocupante ante los resultados expuestos, es recomendable leer con atención las otras tres, porque en el momento actual tiene una relevancia especial: la calidad de la información y la difusión de noticias falsas, la crispación política y la calidad de la información y la difusión de noticias falsas. Ante la desafección política existente, este país necesita que hablemos de estas realidades “políticas” todos los días, porque es la quintaesencia de la democracia y porque estamos cayendo en un conformismo, indiferencia y polarización política alarmantes, sin que la solución pase por nuevos «dioses ex machina», tal desacreditados por la historia de nuestro país, salvadores de nada y de nadie. Vivimos unos momentos que exigen mucho rigor en la toma de decisiones que facilita la democracia y no todos los programas políticos son iguales, ni los políticos que los ejecutan tampoco. Ser de derechas, centro o izquierda, de sus extremos, también del arriba o abajo actual, en este país, parece que imprime carácter hasta que la muerte te separe y está mal visto socialmente que haya alternancia en la pertenencia a un determinado partido o a otro. Peor todavía, si se habla de ello, porque una gran mayoría de personas dicen a boca llena “no ser políticos o políticas”.

Es verdad que aparentemente parece una gran contradicción estar defendiendo un día los valores de la socialdemocracia más exigente y al otro los del liberalismo más feroz. Normalmente pasa porque las ideologías son un flanco muy débil en nuestro país dado que los partidos no han estado muy finos a la hora de aceptar militantes en sus filas y la formación en la «creencia» en sus idearios brilla muchas veces por su ausencia. Esta es una realidad que hay que aceptar pero lo que no es normal es que haya unos desplazamientos de pertenencia a partidos o de votos, tan agresivos, como a los que estamos asistiendo en la actualidad. El llamado voto de castigo existe, pero deja detrás una gran incógnita: ¿se conocían bien las ideologías y los programas de los partidos a los que se han votado con anterioridad?, ¿se puede cambiar tan fácilmente de chaqueta por los errores de determinados miembros de un partido?, ¿se conocía bien el ideario de un programa, más allá de acciones concretas de algunos representantes eximios del mismo? ¿Por qué no se habla de ello en la familia, en el barrio, en las escuelas, en la Universidad, en el trabajo, en el ocio y negocio de todos los días? Lo que ocurra en este país es asunto de todos y debemos hablar de ello. El escritor Emilio Lledó (1) nos ha recordado muchas veces que la palabra es un medio político inalienable para construir nuestras casas, nuestras ciudades, nuestras amistades, nuestras familias, nuestro trabajo, nuestra ideología, tal y como nos lo recuerda siempre Aristóteles en un texto muy querido para este autor: “Pues la voz es signo del dolor y del placer, y por eso la poseen también los demás animales, porque su naturaleza llega hasta tener sensación de dolor y de placer e indicársela unos a otros. Pero la palabra es para manifestar lo conveniente y lo perjudicial, así como lo justo y lo injusto. Y eso es lo propio del hombre frente a los demás animales: poseer, él sólo, el sentido del bien y del mal, de lo justo y de lo injusto, y de los demás valores, y la participación comunitaria de estas cosas constituye la casa y la ciudad” (2). En definitiva, la auténtica política, porque al igual que este pensador y filósofo afirma de forma rotunda en su obra Sobre la educación, nos debería preocupar “la corrupción mental de determinados representantes políticos, de algunos partidos globalmente o lo que es lo mismo, que un ignorante con poder determine nuestra vida, ante la que hay que vacunarse urgentemente”.

Obviamente, en estos tiempos difíciles de ocaso de democracia, en los que hay que pensar que no hay nada ni nadie en la tierra con un poder superior, ex machina, que nos solucione todos los problemas del día a día, hay que tomar partido y se debe hablar de ello, como decía Gramsci: “Soy partidista, estoy vivo, siento ya en la conciencia de los de mi parte el pulso de la actividad de la ciudad futura que los de mi parte están construyendo. Y en ella, la cadena social no gravita sobre unos pocos; nada de cuanto en ella sucede es por acaso, ni producto de la fatalidad, sino obra inteligente de los ciudadanos. Nadie en ella está mirando desde la ventana el sacrificio y la sangría de los pocos. Vivo, soy partidista. Por eso odio a quien no toma partido, odio a los indiferentes”.

(1) Lledó, Emilio, Sobre la educación. Barcelona: Penguin Random House Grupo Editorial, p. 127, 2018.

(2) Aristóteles, Política. Madrid: Biblioteca Básica Gredos, 1253 a., 2000.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

RTVE presentó un calendario humano, verdadero y breve, de lo que pasó en 2024

Sevilla, 1/I/2025

Fue una gran noche informativa, frente a los bulos, que comenzó con la voz de fondo del omnipresente Raphael, bien traída por el respeto a su trayectoria personal y profesional. Cuarenta y siete minutos duró el año 2024 para Radiotelevisión Española, en su especial informativo del Telediario 2, dirigido por Carlos del Amor, a modo de resumen de lo que ocurrió y hemos visto a lo largo de doce meses cargados de complejidad humana y social.

Eduard Fernández, Victoria Luengo, María Galiana, Barbara Lennie, Aitana Sánchez Gijón, Hovik Keuchkerian, Juan Echanove, Antonio De la Torre, Pablo Pineda y Carolina Marín, en un casting dirigido por Pedro Almodóvar en búsqueda de las mejores versiones humanas de la verdad frente a los bulos que se han convertido al final en noticias falsas y contaminadas en general, se convirtieron en portavoces humanos para contar cómo cada uno, con su cadaunada, había experimentado y asumido acontecimientos verdaderos en la historia de este país a lo largo del año que finalizaba, unas horas después, siendo conscientes que en el vértigo informativo en el que vivimos, había que estar pendientes de la última noticia hasta el último segundo de este año tan complejo, porque a veces pueden suceder cosas impensables.

Me gustó mucho el planteamiento general del resumen de este año, bajo la dirección de Carlos del Amor, a quien tanto admiro y aprecio, como se puede constatar en páginas de este cuaderno digital. Es un representante de la televisión pública que sabe comunicar lo que la ciudadanía conoce como el interés general de las noticias veraces que, como él demuestra, también existen en la televisión pública.

Pasen y véanlo. Estén atentos a cada palabra, cada gesto y canten al unísono con el Coro de la Unió Musical y de la Banda Primitiva de Paiporta, que puso el broche final, excelente, al resumen del 2024, interpretando Un beso, una flor, con el alma valenciana de Nino Bravo. Impecable cierre.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

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