El ocaso de la democracia ya es real en nuestro país

Anne Applebaum, El ocaso de la democracia

El Después nos espera / con las brasas y los brazos abiertos / ah pero mientras tanto / vemos pasar con su cadencia/ la muerte meridiana de los otros / los más queridos y los no queridos

Mario Benedetti, El Después (1)

Sevilla, 2/XI/2026 – 17:11 h CET (UTC+1)

Este artículo lo quise publicar el día del accidente ferroviario en Urda (Toledo), el pasado 28 de octubre. Cuando iba a pulsar “publicar”, saltó en mi pantalla la primera noticia del trágico choque de trenes. Lo que ocurrió ya se sabe y lo hemos visto repetidas veces. Nos quedaba el silencio atronador, la conmoción nacional y asumir que siempre está el después que cada uno, cada una, tiene que asumir como pueda y sepa hacerlo o vivirlo.

Pasado el luto oficial, vuelvo de mi corazón herido a mis asuntos democráticos. Soy muy consciente de que en este Después, me queda la palabra.

oOo

Los árboles de las tragedias humanas tan recientes en el país han impedido —por una actitud personal y colectiva, política y ética sobre todo—, ver el bosque en el que nos adentramos en estos días preelectorales. Este después tan desconcertante, me ha llevado a entrar en mi clínica del alma, mi biblioteca, donde ocupa un lugar preferente desde 2021 un libro que releo con frecuencia, El ocaso de la democracia, con un subtítulo preocupante, La seducción del Autoritarismo.

Lo he recuperado en estos días, recordando su sinopsis oficial, como hago siempre, porque considero necesario animar a los demócratas a leerlo en profundidad, en este caso porque necesitamos hacerlo ahora en nuestro país, más que nunca, por el auge de la derecha extrema vestida con piel de cordero y de la ultraderecha: “Las democracias occidentales modernas están bajo asedio y el auge del autoritarismo es una cuestión que debería preocuparnos a todos. En El ocaso de la democracia, Anne Applebaum (premio Pulitzer y una de las primeras historiadoras que alertó de las peligrosas tendencias antidemocráticas en Occidente) expone de forma clara y concisa las trampas del nacionalismo y de la autocracia. En este extraordinario ensayo explica por qué los sistemas con mensajes simples y radicales son tan atractivos. Los líderes despóticos no llegan solos al poder; lo hacen aupados por aliados políticos, ejércitos de burócratas y unos medios de comunicación que les allanan el camino y apoyan sus mandatos. Asimismo, los partidos nacionalistas y autoritarios que han ido tomando relevancia en las democracias modernas ofrecen unas perspectivas que benefician exclusivamente a sus partidarios, permitiéndoles alcanzar unas cotas de riqueza y poder inigualables. Siguiendo los pasos de Julien Benda y Hannah Arendt, Applebaum retrata a los nuevos defensores de las ideas antiliberales y denuncia cómo estas élites autoritarias utilizan las teorías de la conspiración, la polarización política, el terrorífico alcance de las redes sociales e incluso el sentimiento de nostalgia para destruirlo todo y redefinir nuestra idea de nación. Escrito de forma magistral, y de lectura urgente y necesaria, El ocaso de la democracia es un brillante análisis pormenorizado del terremoto que está sacudiendo el mundo y una apasionante defensa de los valores democráticos”. Literal y real, como la vida misma.

Estamos viviendo unos momentos muy difíciles para la democracia, de norte a sur y de este a oeste del mundo, obviamente también de nuestro país, sin ir más lejos. Se constata por el avance de partidos que basan su ideología en autoritarismos clásicos y de nuevo cuño, porque todo vale en su ideario versátil y acomodaticio con los vientos que soplen en cada momento, que da miedo. De ahí la necesidad de estar bien informados para tomar decisiones en democracia, la del voto sobre todo, para no llamarnos después a engaños.

Este libro de Anne Applebaum puede servir a modo de manual para tiempos convulsos y para defender la democracia por encima de todo. En la página web oficial de la autora, también se informa sobre el hilo conductor de este libro, en el sentido de que las personas no sólo tienen ideologías: “[…] también son prácticas, pragmáticas, oportunistas. Los partidos autoritarios y nacionalistas que han surgido dentro de las democracias modernas ofrecen nuevos caminos hacia la riqueza o el poder para sus seguidores. Al describir a políticos, periodistas, intelectuales y otros que han abandonado los ideales democráticos en el Reino Unido, Estados Unidos, España, Polonia y Hungría, Applebaum revela los patrones que vinculan a los nuevos defensores del antiliberalismo y describe cómo utilizan la teoría de la conspiración, la polarización política, la medios de comunicación y nostalgia por cambiar sus sociedades”.

La democracia peligra ahora más que nunca, porque impera la teoría del mundo al revés y la de que fuera de la nación a ultranza y del autoritarismo único no hay salvación social. Se acabó la diversidad y la singularidad, en cualquiera de sus múltiples manifestaciones, porque el patrón de vida y convivencia tiene que ser único. De ahí la necesidad de defender la democracia, cada uno en su sitio, por tres razones que ya he expuesto a lo largo de la vida de este cuaderno digital, centradas sobre todo en el poder que cada persona tiene a través del voto, situación muy próxima por la convocatoria de elecciones generales, concretamente el próximo 29 de noviembre.

La primera, porque la democracia se construye entre todos y la traducción inmediata para vivir en ella es formar parte activa de su configuración que, hoy por hoy, pasa por participar en procesos electorales y ser consecuentes con lo que cada uno vota, sabiendo que las ideologías no son inocentes y que todos los partidos no son lo mismo. De ahí la necesidad de recurrir a una información veraz y objetiva de los programas y del conocimiento de los líderes que los representan, con objeto de que cada persona pueda emitir juicios bien informados, no sólo en el momento de introducir el voto en la urna, sino también en la convivencia diaria en los días después, tratando de huir siempre de silencios cómplices.

La segunda razón estriba en ejercer la responsabilidad activa de ciudadanía, porque ser responsable es la conjunción de conocimiento y libertad. Conocimiento, porque la inteligencia es el bien más preciado para vivir dignamente, entendida como la capacidad de resolver problemas en libertad de conciencia y acto del día a día, considerando siempre que es lo más bello que tiene el ser humano. Esa es la dialéctica de la responsabilidad, conocimiento más libertad, entendida como respuestabilidad (perdón por el neologismo), quedando probado que se puede librar de convertirse en mercancía cuando se sabe distinguir valor y precio.

La tercera razón, porque hay que pensar en el día después de las elecciones, ya que detrás del voto debe haber siempre un compromiso activo con mi voto fiado a terceros que probablemente ni conozco, a través de un papel de color blanco o sepia, alargado como la sombra ética y decente que lo protege. Es decir, tengo que mantener activo el compromiso diario de mi opción a través de la participación activa, como ciudadano o ciudadana que vive en un ámbito local concreto, en la consecución de aquellos objetivos que me han llevado a elegir una determinada opción política volcada en un programa, que nunca se debe entender como flor de un día. El éxito político, como el campo, es para quien lo trabaja y no hay que olvidar que cuando la política se entiende así podemos ser protagonistas de la misma en mi casa, mi barrio, mi trabajo, mi ciudad, mi país o, simplemente, entre mis amigos o familia del alma. Somos, como bien decía Aristóteles, animales políticos queramos o no, a pesar del negacionismo que impera sobre todo lo que suene o huela a “política”.

Lo que no se comprende en democracia es la abstención masiva, dejar pasar una ocasión mágica de la democracia, no depositando el voto, dejando que el país viaje hacia ninguna parte, como si la cosa política, la res pública y ciudadana, no fuera cosa de todos. El Partido Abstencionista prepara ya los resultados de las próximas elecciones generales, con su mejor encuesta previa. Estamos avisados de nuevo y sabemos que está muy interesado en fomentar la abstención a cualquier precio, porque según sus miembros, “la política y todos los políticos no sirven para nada, todos son iguales, van a lo suyo, a forrarse”.

El autoritarismo tiene así campo libre para imponer su visión de la vida, que también es visión de la muerte, especialmente la de la democracia. Al buen entendedor con pocas palabras basta. Necesitamos defender a toda costa el sentido de la vida y de la dignidad humana en todo el país, sobre todo para millones de personas que malviven por el paro, sin vivienda asequible, también por el dolor de la pobreza extrema y exclusión social en la que malviven a diario, sin techo alguno en el que refugiarse y que a pesar de todo piensan y sueñan en que un día no muy lejano se resolverá su drama personal y familiar.

Los agoreros mayores del reino de España, piensan que fuera de la derecha, en todas sus extensiones posibles, no hay salvación, como nos enseñaban en el catecismo de nuestra infancia sobre la pertenencia salvadora a la Iglesia oficial: extra Ecclesiam nulla salus. Pero no es verdad. Si grave es esto, lo que verdaderamente peligra con gravedad extrema es la democracia, algo mucho más profundo todavía. Estamos avisados.

En estos tiempos tan modernos, rescato a Chaplin y vuelvo siempre a mi rincón de pensar y de escuchar la banda sonora de mi vida, con una fuerte carga ideológica porque la música tampoco es inocente al igual que las ideologías, según Lukács. Aprendí de Víctor Jara en mis años jóvenes, por ejemplo, que “hoy es el tiempo que puede ser mañana”, en su Plegaria a un labrador, fundamentalmente porque estoy avisado de algo grave: la democracia peligra y los autoritarismos acechan en forma de partidos políticos de ultraderecha y líderes políticos autócratas, que manejan el mundo desde un portátil o un teléfono móvil, a través de algoritmos indecentes en redes sociales que funcionan como altavoz de forma ininterrumpida.

La mejor forma de no olvidarlo es atender esta reflexión sobre la democracia en peligro en su hoy, que ahora debe ser el nuestro, porque no ha perdido valor alguno al recordarla en estos momentos cruciales para este país. Sería una forma de salir del silencio cómplice en el que a veces estamos instalados para complicarnos la vida en el pleno sentido de la palabra. Eso se llama movilización ante el voto para sostener democráticamente la socialdemocracia, el Estado del Bienestar.

Merece la pena, porque en la izquierda digna se sabe que mucho más temprano que tarde, se abrirán las grandes alamedas por donde pasen las personas libres para construir una sociedad mejor para todos. Palabra de Allende y ¿por qué no?, nuestra. Para quien la quiera seguir escuchando y practicando a pesar del autoritarismo que sobrevuela sobre nuestras vidas, en pleno ocaso de la democracia mundial y ya instalado en nuestro país casi sin darnos cuenta. Estamos avisados.

(1) Benedetti, Mario, Biografía para encontrarme, 2011. Madrid: Alfaguara.

oooOooo

CIVIO

🕵️‍♀️ Yo apoyo el periodismo que exige transparencia. 🔎 Conoce Civio: https://civio.es/ #TejeTuPropioAlgoritmo

IMPRESCINDIBLE – NUEVA CAMPAÑA: civio.es/perdiendo-amigos

oooOooo

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, IRÁN, ORIENTE MEDIO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

A la gente no le gusta que uno piense en libertad y tenga su propia fe

Si se callan…, el cantor, el compositor, el escritor, el soñador, el bloguero, el político digno, el artista o el ciudadano anónimo, no conformes con las injusticias que pasan en nuestro mundo cotidiano, se calla la vida y la palabra / JA COBEÑA.

Sevilla, 19/X/2026 – 08:15 h CET (UTC+2)

Publico hoy, sin tocarlo porque así fue escrito, un artículo que forma parte de las páginas de este cuaderno digital desde 2024, en un momento político muy delicado para este país siempre tan dual y cainita, en el que no gusta a determinadas personas que uno tenga su propia fe en la socialdemocracia y la mantenga con coherencia, porque impera «el todo vale», la mediocracia, el gobierno mediocre al fin, que cuando tiene poder puede hacer daño a muchas personas.

Como afirmo en el artículo adjunto, repaso hoy de nuevo con mi yo y mi circunstancia a cuestas, la letra de la canción, La mala reputación, creada y cantada por Georges Brassens, porque es un himno a los inconformistas de corazón y mente, a los que no nos da todo igual, porque todos no son ni somos iguales, por mucho que los de siempre, que sabemos quienes son y a qué partidos pertenecen, pretendan agruparnos a todos en un único rebaño y con pensamiento único, porque si algo debe morir para ellos es la inteligencia y la dignidad de la lucha colectiva, en socialdemocracia, por un mundo mejor en beneficio de todos.

oOo

Estamos viviendo tiempos modernos y difíciles, donde la coherencia es a veces flor de un día, precisamente cuando necesitamos más que nunca mantenerla viva, porque sé que el amor y el sufrimiento siempre auna voluntades, tal y como lo cantaba excelentemente Quilapayún en su Cantata de Santa María de Iquique. Ante las guerras en muchas coordenadas mundiales y las más cercanas en nuestro país, según se entienda la palabra ´guerra´, como buenos entendedores que somos, que de todo hay en la viña del señor, debemos blindar nuestras mentes y corazones para salvaguardar la coherencia ética de cada uno ante tanto desvarío.

En este contexto, Paco Ibáñez, de cuyo nombre quiero acordarme hoy, me enseñó hace ya muchos años que a la gente no le gusta que uno tenga su propia fe, yo diría desde una perspectiva más laica todavía, que cada uno, cada una, tenga su propia creencia y la mantenga hasta el final de sus días, por pura coherencia, obstinación según Hesse o porque los principios éticos se defienden siempre, con ardor guerrero, porque no se tienen otros (por coherencia mínima). Repaso de nuevo la letra de la canción, La mala reputación, creada y cantada por Georges Brassens, porque es un himno a los inconformistas de corazón y mente, a los que no nos da todo igual, porque todos no son ni somos iguales, por mucho que los de siempre pretendan agruparnos a todos en un único rebaño y con pensamiento único:

En mi pueblo sin pretensión
Tengo mala reputación,
Haga lo que haga es igual
Todo lo consideran mal,
Yo no pienso pues hacer ningún daño
Queriendo vivir fuera del rebaño;
No, a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
No, a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe.
Todos, todos me miran mal
Salvo los ciegos, es natural.

Cuando la fiesta nacional
Yo me quedo en la cama igual,
Que la música militar
Nunca me supo levantar.
En el mundo pues no hay mayor pecado
Que el de no seguir al abanderado;
No, a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
No, a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe.
Todos me muestran con el dedo
Salvo los mancos, quiero y no puedo.

Si en la calle corre un ladrón
Y a la zaga va un ricachón
Zancadilla pongo al señor
Y aplastado el perseguidor
Eso sí que sí que será una lata
Siempre tengo yo que meter la pata;
No, a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
No, a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe.
Todos tras de mí a correr
Salvo los cojos, es de creer.

No hace falta saber latín
Yo ya se cual será mi fin
En el pueblo se empieza a oír
Muerte, muerte al villano vil
Yo no pienso pues armar ningún lío
Con que no va a Roma el camino mío

No a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe
No a la gente no gusta que
Uno tenga su propia fe

Todos, todos me miran mal
Salvo los ciegos, es natural

Escuchada esta canción de nuevo y leída con atención la letra original, en este tiempo de  deserciones ideológicas continuas y abandonos de barcos de compromiso social activo, vuelvo a tener fe en las personas que comparten esta forma de cantar permanentemente a la vida, porque nos da mucho a cambio del deber de entenderla, sabiendo que de este mundo casi todos sabemos poco, aunque “estamos aquí, obligatoriamente obligados a entenderlo” (así lo cantaban los cantores de Aguaviva, con letra del poeta malagueño Rafael Ballesteros, a los que no olvido). Cantar sentimientos envueltos en palabras y melodías, es una excelente misión para alegrar cada segundo de la vida de cada uno, cada una, dándole sentido. Basta ahora un ejemplo muy enriquecedor, junto a la canción de Brassens interpretada de forma especial por Paco Ibáñez, al recordar también la letra de “Si se calla el cantor”, de Horacio Guarany (1972) e inmortalizada por Mercedes Sosa en mi banda sonora personal, porque sigue más presente que nunca en mi vida cantora:

Si se calla el cantor calla la vida
Porque la vida, la vida misma es todo un canto.
Si se calla el cantor, muere de espanto
La esperanza, la luz y la alegría.

Si se calla el cantor se quedan solos
Los humildes gorriones de los diarios.
Los obreros del puerto se persignan
Quién habrá de luchar por su salario.

Que ha de ser de la vida si el que canta
No levanta su voz en las tribunas
Por el que sufre, por el que no hay
Ninguna razón que lo condene a andar sin manta.

Si se calla el cantor muere la rosa
De qué sirve la rosa sin el canto.
Debe el canto ser luz sobre los campos
Iluminando siempre a los de abajo.

Que no calle el cantor porque el silencio
Cobarde apaña la maldad que oprime.
No saben los cantores de agachadas
No callarán jamás de frente al crimen.

Que se levanten todas las banderas
Cuando el cantor se plante con su grito
Que mil guitarras desangren en la noche
Una inmortal canción al infinito.

Si se calla el cantor calla la vida.

Por estas razones y en el afán de hoy, me basta escuchar a los cantores Miguel Poveda, Paco Ibáñez, Horacio Guarany y Mercedes Sosa (Facundo Cabral afirmaba que cantante es el que puede cantar, mientras que cantor es el que debe cantar). Personalmente, creo que ante tanto grito estéril mundial y la desunión de la izquierda en nuestro país, debía decir hoy algo más valioso que el silencio, aunque sé que a la gente no le gusta que uno tenga su propia fe y que muchos, no todos, creen firmemente que todos no somos iguales. También sé que nos miran mal a los que pensamos así y que ante tanto desatino el canto debe ser luz sobre los campos iluminando siempre a los de abajo y que no calle el cantor, porque el silencio cobarde apaña la maldad que oprime. Estoy convencido de que si se callan…, el cantor, el compositor, el escritor, el soñador, el bloguero, el político digno, el artista o el ciudadano anónimo, no conformes con las injusticias que pasan en nuestro mundo cotidiano, en nuestro país, en nuestra Comunidad, en nuestros entornos familiares, laborales y sociales, se calla la vida y la palabra.

oooOooo

CIVIO

🕵️‍♀️ Yo apoyo el periodismo que exige transparencia. 🔎 Conoce Civio: https://civio.es/ #TejeTuPropioAlgoritmo

IMPRESCINDIBLE – NUEVA CAMPAÑA: civio.es/perdiendo-amigos

oooOooo

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, IRÁN, ORIENTE MEDIO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Recuerdo, en esta etapa preelectoral, que Federico García Lorca hablaba y escribía como un socialista puro

Eduardo Ugarte (i), Pedro Salinas (c) y Federico García Lorca (d), delante del camión de La Barraca

El más terrible de los sentimientos es el sentimiento de tener la esperanza muerta

Federico García Lorca, en Doña Rosita la soltera, o el lenguaje de las flores (1935)

Sevilla, 18/X/2026 – 09:34 h CET (UTC+2)

Siempre respeto el principio de “esperanza democrática”, a pesar de la turbación política que vive el país en esta etapa preelectoral, que aconseja no hacer mudanzas del alma, según aprendí del gran principio ignaciano. Verán por qué, dado que yo no tengo la esperanza muerta en mi lucha por un mundo mejor para todos.

En este contexto y como escuchaor de lo que pasa en mi país en estos días previos a las elecciones generales, tengo que agradecer al cantor Miguel Poveda (sabiendo que cantor es el que debe cantar y cantante el que puede hacerlo, diferencia clave para comprender el compromiso social de los artistas, tal y como aprendí en su día de Facundo Cabral), que me recuerde siempre su pasión por la vida y obra de Federico García Lorca, concretamente su Poema del Cante Jondo, así como la necesidad de rescatar en cada aquí y ahora, su vida y obra como la mejor expresión de que olvidamos el olvido de la memoria histórica y democrática de este país.

El poeta granadino, al igual que hace ahora Miguel Poveda como artista, defendió siempre las expresiones de la cultura al alcance de todos, fundamentalmente de los que menos tienen, implicándose en el proyecto de La Barraca, durante el tiempo que fue posible hasta la llegada de la guerra civil.

En una entrevista del 7 de abril de 1933 en el diario La Voz, García Lorca defendió que en los momentos tan críticos como los que vivía España, el teatro tenía el deber de afrontar los problemas sociales, porque la noción del arte por el arte ya resultaba insostenible. Y con respecto a su última obra, La Casa de Bernarda Alba, manifestó algo que no deberíamos olvidar: «Ahora estoy trabajando en una nueva comedia. Ya no será como las anteriores. Ahora es una obra en la que no puedo escribir nada, ni una línea, porque se han desatado y andan por los aires la verdad y la mentira, el hambre y la poesía. Se me han escapado de las páginas. Mientras haya desequilibrio económico, el mundo no piensa. Ya lo tengo visto. Van dos hombres por la orilla de un río. Uno es rico, otro es pobre. Uno lleva la barriga llena, y el otro pone sucio el aire con sus bostezos. Y el rico dice: ‘¡Oh, qué barca más linda se ve por el agua! Mire, mire usted, el lirio que florece en la orilla.’ Y el pobre reza: ‘Tengo hambre, no veo nada. Tengo hambre, mucha hambre.’ Natural. El día que el hambre desaparezca, va a producirse en el mundo la explosión espiritual más grande que jamás conoció la Humanidad. Nunca jamás se podrán figurar los hombres la alegría que estallará el día de la Gran Revolución. ¿Verdad que estoy hablando en socialista puro?”.

Querido lector, querida lectora, ¿les suenan estas palabras, en el contexto político actual de nuestro país? Por si quedara alguna duda sobre la ideología de Garcia Lorca, tampoco olvido lo manifestado en una entrevista en el diario madrileño El Sol, fechada en 1934, en la que el poeta expresó claramente su posición: “Yo siempre soy y seré partidario de los pobres. Yo siempre seré partidario de los que no tienen nada. Y hasta la tranquilidad de la nada se les niega”. Se refería concretamente a los nadies de siempre, que todavía existen por doquier, a los que dedicó Eduardo Galeano hace ya bastantes años unas palabras especiales, cargadas de un profundo significado: Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada. / Los nadies: los ningunos, los ninguneados, / corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:/ Que no son, aunque sean. / Que no hablan idiomas, sino dialectos. / Que no profesan religiones, sino supersticiones. / Que no hacen arte, sino artesanía. / Que no practican cultura, sino folclore. / Que no son seres humanos, sino recursos humanos. / Que no tienen cara, sino brazos. / Que no tienen nombre, sino número. / Que no figuran en la historia universal, / sino en la crónica roja de la prensa local. // Los nadies que cuestan menos que la bala que los mata.

Vemos a los nadies de hoy a diario, cerca, muy cerca, mucho más cerca de lo que creemos, en nuestro país, en nuestra Comunidad de Andalucía y surge la gran pregunta: ¿qué hacemos por ellos, por los inmigrantes, como un ejemplo paradigmático del mundo actual de nadies y que arrastra tanta hambre? Tristemente poco, porque hay que reconocer que la Gran Revolución, con la que García Lorca soñaba, sigue sin llegar. Mientras, el hambre hace estragos, hambre de casi todo, incluso la de los hambrientos de paz que aspiran a la explosión espiritual más grande que jamás conoció la Humanidad. Son palabras de García Lorca que nos quedan, las de un socialista puro.

Me quedo ahora escuchando la interpretación de Miguel Poveda, ensalzando un poema de García Lorca, ¡Ay!, uno de sus poemas del cante jondo, junto a la guitarra espléndida de Jesús Guerrero, con una buena letra, breve, dos veces buena. Quizás entendamos mejor que nunca la frase enunciada anteriormente, “Yo siempre soy y seré partidario de los pobres. Yo siempre seré partidario de los que no tienen nada. Y hasta la tranquilidad de la nada se les niega”: 

¡Ay!

El grito deja en el viento
una sombra de ciprés.

(Dejadme en este campo,
llorando.)

Todo se ha roto en el mundo.
No queda más que el silencio.

(Dejadme en este campo,
llorando.)

El horizonte sin luz
está mordido de hogueras.

(Ya os he dicho que me dejéis
en este campo,
llorando.)

Escribo estas palabras con alma, para lo que sirva en la próxima campaña electoral al Congreso y Senado de este país, porque algunos, algunas, ¡ojalá fueron cientos de miles de votantes de izquierdas!, soñamos con construir un país diferente, con un Gobierno progresista también, aunque tengamos que aplicar con urgencia el principio esperanza, porque el más terrible de los sentimientos es el sentimiento de tener la esperanza muerta. Palabras de Federico García Lorca, que hablaba en socialista puro.

oooOooo

CIVIO

🕵️‍♀️ Yo apoyo el periodismo que exige transparencia. 🔎 Conoce Civio: https://civio.es/ #TejeTuPropioAlgoritmo

IMPRESCINDIBLE – NUEVA CAMPAÑA: civio.es/perdiendo-amigos

oooOooo

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, IRÁN, ORIENTE MEDIO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Luis Cernuda nos enseñó que ser español es dar voz y libertad a las bocas mudas del país

Ramón Gaya, Retrato de Luis Cernuda, 1932 (Ver nota)

No es el poeta sólo quien ahí habla,
Sino las bocas mudas de los suyos
A quienes él da voz y les libera.

Luis Cernuda, en Es lástima que fuera mi tierra.

Sevilla, 16/X/2026 – 09:53 h CET (UTC+2)

Cuando escucho en estos tiempos tan convulsos el grito ¡yo soy español, español, español!, coreado por miles de personas en manifestaciones diversas, enarbolando banderas de España, tanto constitucionales como otras de épocas pasadas de nuestro país tan dual y cainita, vuelvo a recordar a Luis Cernuda cuando escribió una frase memorable, ya recogida anteriormente en este cuaderno digital, unas palabras hermosas de un poeta español, sevillano por más señas, un “paisano” mío, tal y como él concebía esta etiqueta territorial de pertenencia, transido de dolor por el exilio y el poco aprecio que le profesaban “sus paisanos”, a los que nos dejó palabras inolvidables, que todavía me duelen: Más el trabajo humano / Con amor hecho, merece la atención de los otros (A sus paisanos, en La desolación de la quimera). ¡Cuántas veces he citado estas palabras de Cernuda en intervenciones profesionales!

En el contexto político actual, preelectoral, tan polarizado en intereses nacionales y territoriales de viejo cuño, vuelvo a leer su “Díptico español” (1), dedicado a Carlos Otero (un amigo que conoció en Los Ángeles en 1959), en su primera parte, con un título a modo de aviso para navegantes, “Es lástima que fuera mi tierra”:

Cuando allá dicen unos
Que mis versos nacieron
De la separación y la nostalgia
Por la que fue mi tierra,
¿Sólo la más remota oyen entre mis voces?
Hablan en el poeta voces varias:
Escuchemos su coro concertado,
Adonde la creída dominante
Es tan sólo una voz entre las otras.

Lo que el espíritu del hombre
Ganó para el espíritu del hombre
A través de los siglos,
Es patrimonio nuestro y es herencia
De los hombres futuros.
Al tolerar que nos lo nieguen
Y secuestren, el hombre entonces baja,
¿Y cuánto?, en esa escala dura
Que desde el animal llega hasta el hombre.

Así ocurre en tu tierra, la tierra de los muertos,
Adonde ahora todo nace muerto,
Vive muerto y muere muerto;
Pertinaz pesadilla: procesión ponderosa
Con restaurados restos y reliquias,
A la que dan escolta hábitos y uniformes,
En medio del silencio: todos mudos,
Desolados del desorden endémico
Que el temor, sin domarlo, así doblega.

La vida siempre obtiene
Revancha contra quienes la negaron:
La historia de mi tierra fue actuada
Por enemigos enconados de la vida.
El daño no es de ayer, ni tampoco de ahora,
Sino de siempre. Por eso es hoy
La existencia española, llegada al paroxismo,
Estúpida y cruel como su fiesta de los toros.

Un pueblo sin razón, adoctrinado desde antiguo
En creer que la razón de soberbia adolece
Y ante el cual se grita impune:
Muera la inteligencia, predestinado estaba
A acabar adorando las cadenas
Y que ese culto obsceno le trajese
Adonde hoy le vemos: en cadenas,
Sin alegría, libertad ni pensamiento.

Si yo soy español, lo soy
A la manera de aquellos que no pueden
Ser otra cosa: y entre todas las cargas
Que, al nacer yo, el destino pusiera
Sobre mí, ha sido ésa la más dura.
No he cambiado de tierra,
Porque no es posible a quien su lengua une,
Hasta la muerte, al menester de poesía.

La poesía habla en nosotros
La misma lengua con que hablaron antes,
Y mucho antes de nacer nosotros,
Las gentes en que hallara raíz nuestra existencia;
No es el poeta sólo quien ahí habla,
Sino las bocas mudas de los suyos
A quienes él da voz y les libera.

¿Puede cambiarse eso? Poeta alguno
Su tradición escoge, ni su tierra,
Ni tampoco su lengua; él las sirve,
Fielmente si es posible.
Mas la fidelidad más alta
Es para su conciencia; y yo a ésa sirvo
Pues, sirviéndola, así a la poesía
Al mismo tiempo sirvo.

Soy español sin ganas,
Que vive como puede bien lejos de su tierra
Sin pesar ni nostalgia. He aprendido
El oficio de hombre duramente,
Por eso en él puse mi fe. Tanto que prefiero
No volver a una tierra cuya fe, si una tiene, dejó de ser la mía,
Cuyas maneras rara vez me fueron propias,
Cuyo recuerdo tan hostil se me ha vuelto
Y de la cual ausencia y tiempo me extrañaron.

No hablo para quienes una burla del destino
Compatriotas míos hiciera, sino que hablo a solas
(Quien habla a solas espera hablar a Dios un día)
O para aquellos pocos que me escuchen
Con bien dispuesto entendimiento.
Aquellos que como yo respeten
El albedrío libre humano
Disponiendo la vida que hoy es nuestra,
Diciendo el pensamiento al que alimenta nuestra vida.

¿Qué herencia sino ésa recibimos?
¿Qué herencia sino ésa dejaremos?

¡Cuantos mensajes para este aquí y ahora en nuestro país! Si tuviera que elegir me quedaría hoy con varias estrofas de un calado especial, por ejemplo, cuando dice: Si yo soy español, lo soy / A la manera de aquellos que no pueden / Ser otra cosa: y entre todas las cargas / Que, al nacer yo, el destino pusiera / Sobre mí, ha sido ésa la más dura. / No he cambiado de tierra, / Porque no es posible a quien su lengua une, / Hasta la muerte, al menester de poesía. Lo comprendo mejor cuando lo reflexiono a solas, apoyado también en el retrato autobiográfico de Antonio Machado, como él lo expresa, No hablo para quienes una burla del destino / Compatriotas míos hiciera, sino que hablo a solas / (Quien habla a solas espera hablar a Dios un día), porque escribo en este cuaderno digital para aquellos pocos que me escuchen / Con bien dispuesto entendimiento. / Aquellos que como yo respeten / El albedrío libre humano / Disponiendo la vida que hoy es nuestra, / Diciendo el pensamiento al que alimenta nuestra vida”.

Lo aprendido de Luis Cernuda es la herencia que recibí como españolito que vino al mundo hace ya muchos años, del que me guardó Dios, aunque una de las dos Españas, la fascista integral, me sigue helando el corazón. Este es el motivo de haber escogido hoy a Luis Cernuda para interpretar este día español en octubre, porque soy español como el poeta lo era, sin tener que repetirlo múltiples veces, aunque haciéndome todavía hoy sus dos preguntas finales ante esta realidad actual:  ¿Qué herencia sino ésa recibimos? / ¿Qué herencia sino ésa dejaremos? La de la amada libertad a través de la inteligencia humana, la única que nos puede hacer más libres.

Con estas palabras, cumplo también una petición de Luis Cernuda en un poema, 1936, que no olvido, que “nació en 1961 tras el encuentro del escritor con uno de los brigadistas que vino a España a luchar en 1936 para defender la democracia y la libertad. El poema es un homenaje a todos aquellos que luchan por un ideal, un canto en defensa de la dignidad del hombre y un recordatorio de que solo la memoria del pasado, frente al olvido y la mentira, nos hará seguir avanzando” (2):

Recuérdalo tú y recuérdalo a otros,
cuando asqueados de la bajeza humana,
cuando iracundos de la dureza humana:
este hombre solo, este acto solo, esta fe sola.
Recuérdalo tú y recuérdalo a otros.

(1) Cernuda, Luis, La realidad y el deseo (1924 – 1962), XI – Desolación de la quimera (1956-1962), 1998, Madrid: Alianza Editorial, p. 420-426.

(2) https://complemento-agente.blogspot.com/2012/03/recuerdalo-tu-y-recuerdalo-otros.html?m=1

NOTA: El 27 de diciembre de 2018, el Estado adquirió por 10.000 euros, en el remate final de una subasta de Durán, el Retrato de Luis Cernuda, 1932 (O/L, 65 x 55 cm.), pintado por Ramón Gaya: “Se ofrecía, también de su mano, un dibujito previo, a tinta, muy sencillo, pero como una especie de primera idea o boceto del óleo (23 x 18,5 cm.), fechado también en 1932. Ambos habían estado presentes en la muestra Entre la realidad y el deseo. Luis Cernuda 1902-1963, en la Residencia de Estudiantes en Madrid y en el Convento de Santa Inés en Sevilla, en 2002, y aparecían también, con otras piezas que se subastaban, en el libro A una verdad. Luis Cernuda (Sevilla-Madrid, Universidad Internacional Menéndez Pelayo, 1988), edición coordinada por Andrés Trapiello y Juan Manuel Bonet. Ambos fueron vendidos por los precios iniciales, 10.000 euros el óleo y 3.000 la tinta, y en ese precio fueron adjudicados al Estado cuando ejerció su derecho”.

oooOooo

CIVIO

🕵️‍♀️ Yo apoyo el periodismo que exige transparencia. 🔎 Conoce Civio: https://civio.es/ #TejeTuPropioAlgoritmo

IMPRESCINDIBLE – NUEVA CAMPAÑA: civio.es/perdiendo-amigos

oooOooo

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, IRÁN, ORIENTE MEDIO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Sé lo que entrego al escribir en este blog, no lo que se recibe

Antonio Porchia (1885-1968)

Sé lo que te he dado; no sé lo que has recibido

Antonio Porchia (1885-1968), en Voces.

Sevilla, 16/X/2026 – 16:30 h CET (UTC+2)

Ante el fenómeno de la hoja o pantalla en blanco, con el que me encuentro cada día que escribo en este blog, utilizando a veces mi escritura circular, recuerdo siempre esta frase del poeta ítalo-argentino Antonio Porchia, que me parece extraordinaria y llena de sentido en un momento crucial para los que apreciamos el arte de escribir. Puedo decir todo o nada en lo que doy, pero existe para mí el compromiso ético de decir siempre algo especial, tal y como lo aprendí hace ya muchos años de mi admirado escritor Ítalo Calvino, en palabras encontradas en su obra póstuma “Seis propuestas para el próximo milenio” (1): “…es un instante crucial, como cuando se empieza a escribir una novela… Es el instante de la elección: se nos ofrece la oportunidad de decirlo todo, de todos los modos posibles; y tenemos que llegar a decir algo, de una manera especial” (Ítalo Calvino, El arte de empezar y el arte de acabar)

En definitiva, se trata de respetar el arte de empezar y acabar un artículo, un post, sobre todo porque deseo transmitir a los demás la magia que rodea siempre a las palabras escritas con alma.

Suponiendo que digo algo especial cada día, siempre queda el escenario desconocido de cómo se reciben estas palabras que todavía me quedan, siguiendo de cerca lo que aprendí hace ya muchos años en un poema de Blas de Otero (En el principio, 1955):

Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.

Lo que entrego lo conozco bien, lo he vivido casi siempre y, sobre todo, lo he sentido como especial. Lo que desconozco es qué significan para quien lo lee y lo interioriza o simplemente pasa de puntillas sobre ellas.

La duda de Porchia es hoy la mía, pero tengo clara una razón para seguir escribiendo y entregando palabras especiales a los demás. Verán. Escribir en este cuaderno de inteligencia digital para buscar islas desconocidas, me transforma y renueva continuamente el alma, porque podemos escribir la historia mejor y jamás contada, pero, si le falta alma, no es nada (2): “Y eso el lector lo nota. Intuye que a esa perfección le falta algo”. Se llama corazón, alma, un texto en el cual se nota si el autor se ha enamorado de su libro más allá de las ideas que quiere contar”. Y me reafirmo en lo que ya he expresado en los últimos años sobre escribir con el alma, tal y como lo estoy haciendo ahora. La verdad es lo afirmado por Manguel me ha pasado a mí. Me he enamorado de mis libros y estoy viviendo esos momentos en los que mi alma está pendiente de todo, para que no falte nada a las personas que quiero y a las desconocidas que van a captar esos sentimientos y emociones que adornan siempre la inteligencia conectiva que escribe, que se expresa desde dentro de cada autor, siendo Internet un medio poderoso y lleno de recursos para difundir este momento mágico, dando la razón a San Agustín cuando escribía en un perfecto latín un constructo que me ha acompañado siempre: bonum est diffusivum sui (el bien, se difunde a sí mismo). O lo que es lo mismo: la buena literatura, escrita con alma, se difunde a sí misma.

Miro muchas veces hacia atrás, como aprendí en una ocasión de una experiencia contada por el escritor portugués António Lobo Antúnes, sobre una idea preciosa aportada por un enfermo esquizofrénico al que había atendido tiempo atrás: “Doctor, el mundo ha sido hecho por detrás”, como si detrás de todo estuviera el alma humana que fabrica el cerebro. Porque según Lobo Antúnes “ésta es la solución para escribir: se escribe hacia atrás, al buscar que las emociones y pulsiones encuentren palabras. “Todos los grandes escribían hacia atrás”. También, porque todos los días, los pequeños, escribimos así en las páginas en blanco de nuestras vidas…, aunque nunca lleguemos a saber lo que los demás han entendido sobre aquello que se entrega mediante algo maravilloso que nos queda: la palabra.

(1). Cobeña Fernández, J. A. (2014). ¿Por qué escribo?

(2) http://www.joseantoniocobena.com/?p=3776

oooOooo

CIVIO

🕵️‍♀️ Yo apoyo el periodismo que exige transparencia. 🔎 Conoce Civio: https://civio.es/ #TejeTuPropioAlgoritmo

IMPRESCINDIBLE – NUEVA CAMPAÑA: civio.es/perdiendo-amigos

oooOooo

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, IRÁN, ORIENTE MEDIO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Correos merece como institución pública y ante las elecciones generales, el mismo respeto que Mario, el cartero de Neruda

Sevilla, 8/X/2026 – 13:55 h CET (UTC+2)

Si la literatura nos enseña las mejores claves para interpretar la vida diaria, a veces a través de metáforas, sé que el escritor chileno Antonio Skármeta lo expresó de forma maravillosa en una obra, Ardiente paciencia, adaptada más tarde en un guion impecable para una película inolvidable, El cartero (de Pablo Neruda), rodada en una playa especial de una isla de nombre Pozzo Vecchio, conocida desde entonces como Playa del cartero, situada en Procida (Nápoles), donde se rodó una de sus escenas de más intensidad humana, en la que el cartero Mario (Massimo Troisi) y Beatriz (Mariagrazia Cucinotta) se encuentran por primera vez y se enamoran, lo que le presta un efecto halo especial.

Recuerdo también el canto a la vida ante los silencios cómplices en las dictaduras de cualquier origen que hizo Antonio Skármeta en esa película de fuerte carga ideológica, que me impactó mucho en su día y todavía hoy al recordarla. Mario Jiménez, el cartero preferido de Neruda, aporta a la vida su deseo de aprender del maestro lo que le enseña en el terreno de la metáfora, valora el amor con la experiencia de Beatriz y lo que supone poner el nombre de Pablo Neftalí a su hijo, en homenaje a quien le llevaba siempre puntualmente las cartas hasta que se trunca su oficio de entregas por culpa del golpe de estado de Pinochet, cuando rodean la casa del escritor, donde apoyaba su antigua bicicleta. Recurre finalmente a la transmisión oral para contarle a Neruda lo que no le puede entregar en modo texto. Una gran metáfora, que tanto gustaban a Mario, el cartero, que recordé ayer cuando el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, volvió a la carga para sembrar dudas conspiranoicas muy graves sobre el voto por correo, en las próximas elecciones generales, fundamentalmente por el comportamiento de su personal directivo: “Confío plenamente en los carteros, en los empleados públicos, no confío en los directivos de Correos. Pero no es que no confíe yo, es que no confía la justicia. El expresidente de Correos y la señora Leire están investigados por, entre otras cosas, intentar extorsionar a jueces, fiscales, periodistas y otros ciudadanos». Sorprende, por cierto, que Feijóo ponga en marcha esta máquina de fango, cuando él fue presidente de esta institución desde el 18 de mayo de 2000 hasta el 18 de enero de 2003, y que como empresa pública merece hoy y siempre todo el principio de confianza ciudadana en su larga trayectoria de servicio público, 310 años hasta hoy, transformada en Sociedad Estatal Correos y Telégrafos. Su visión actual es ser “una empresa de referencia en el sector logístico y un instrumento del Estado para prestar Servicios de Interés Económico General, con especial atención a los servicios de proximidad, inclusión social e integración territorial, a través del uso eficiente y sostenible de una red estratégica con capacidad de adaptar sus servicios, en un mundo en constante transformación, a las nuevas necesidades de la ciudadanía mediante soluciones digitales, innovadoras y sostenibles con el fin de mejorar la resiliencia económica y social del país y su compromiso de proteger el medioambiente”.

En este contexto, no olvido que en la campaña electoral de 2023, dijo algo verdaderamente impresentable e insultante para los profesionales de Correos: “Le pido a los carteros que trabajen mañana, tarde y noche, y aunque no tengan los refuerzos suficientes que sepan que custodian algo sagrado”, seguido de un mensaje perturbador: “Les pido, con independencia de sus jefes, que repartan todos los votos”. Bulos históricos, a sabiendas del daño que hacen quienes los transmiten y divulgan a través de medios de comunicación y redes sociales, porque se extienden como una mancha de aceite: «calumnia, que algo queda». Los profesionales de Correos no necesitan estas recomendaciones, ni estas advertencias sobre los directivos de la organización en la que trabajan, cuando menos maliciosas, porque son profesionales de altura, a los que conozco bien por mis años de trabajo en la Administración Pública, donde siempre encontré en ese Organismo un apoyo incondicional a los servicios públicos. Todavía recuerdo el convenio firmado en los años noventa del pasado siglo entre Correos y el Servicio Andaluz de Salud (SAS), para que toda la cartería y paquetería de este Organismo, que utilizaba información sensible que debía estar amparada por la legislación vigente de protección de datos personales, se atendiera corporativamente, con beneficios económicos de ahorros importantes de dinero público, así como de seguridad jurídica en los envíos y recepción de documentos oficiales. Inmediatamente, la Administración de la Junta de Andalucía en su totalidad, suscribió un concierto similar en beneficio del interés general. Puedo asegurar que esta acción pública nunca la he olvidado, llevada a cabo por directivos de ambas instituciones.

De nuevo, ante la inquietud sobre lo que pueda ocurrir el próximo 29 de noviembre, me separo unos segundos de Neruda, cuando pronunció una frase gloriosa al finalizar su discurso en el acto de entrega del Premio Nobel de Literatura en 1971: «En conclusión, debo decir a los hombres de buena voluntad, a los trabajadores, a los poetas, que el entero porvenir fue expresado en esa frase de Rimbaud: sólo con una ardiente paciencia conquistaremos la espléndida ciudad que dará luz, justicia, dignidad a todos los hombres». Hoy, no disfruto de ella en su expresión paciente, sino modulada por el prefijo negativo «im», exactamente como “ardiente im-paciencia”, con el significado que a través de los siglos conocemos: intranquilidad producida por algo que molesta o que no acaba de llegar. Reconozco que estoy instalado en ella, en la impaciencia ardiente, en esta recta final antes del Día de la Democracia, a través del voto, el próximo 29 de noviembre, porque este país se juega el progreso como Estado de Bienestar o el regreso a las cavernas junto a la pérdida masiva de libertades y conquistas sociales.

Reitero alto y claro que los profesionales de Correos, en toda su extensión, no necesitan estas observaciones de Feijóo sobre el personal directivo, porque conocen muy bien su trabajo y saben lo que hacen legalmente día a día. El proceso electoral del voto por correo está sustentado y tutelado por la legislación vigente y aunque ha estado y sigue estando salpicado de la maledicencia actual en relación con manifestaciones impresentables de líderes de la derecha extrema y ultraderecha, que intentan convencer a la ciudadanía de que no vote por correo, estoy convencido de que no interferirán de hecho sobre la continuidad digna de utilización de este recurso democrático habilitado por la legislación electoral vigente.

La metáfora de Skármeta, en su ardiente paciencia, muestra qué papel pueden llegar a jugar los directivos y profesionales de Correos en la vida diaria de los ciudadanos y ciudadanas de este país, dignificando esta profesión. Estas palabras simbolizan su excelente desempeño profesional, que llevarán siempre mi reconocimiento y agradecimiento expreso por su trabajo bien hecho. Estoy convencido de que llegado el caso, ¡ojalá no ocurra!, los trabajadores y personal directivo de esta empresa pública, carteros y carteras de este país para entender esta metáfora, emularían lo que hizo Mario con Pablo Neruda, si no pudieran entregarnos las cartas y los documentos tan esperados, transmitiéndonos de forma oral los mejores mensajes que necesitáramos recibir. Esa es la auténtica metáfora de su valía profesional. ¿Saben por qué? Porque nunca se podrá sustituir el encanto de la espera de mensajes llenos de esperanza, cargados de derechos y deberes, como en este caso la documentación completa para votar, entregados por manos humanas de Correos, un “instrumento del Estado” como ejemplo del mejor servicio público que debemos proteger.

En el día después de las votaciones, a pesar de la mala política de algunos líderes actuales, siempre habrá personas que esperarán sin descanso a su cartero o cartera de siempre o tramitarán documentos ante profesionales de esta empresa pública para recibir palabras que nacen del alma, metáforas, que nunca se podrán empaquetar o ensobrar como si fueran una triste mercancía. Les felicitaremos, de nuevo, por su trabajo bien hecho.

oooOooo

CIVIO

🕵️‍♀️ Yo apoyo el periodismo que exige transparencia. 🔎 Conoce Civio: https://civio.es/ #TejeTuPropioAlgoritmo

IMPRESCINDIBLE – NUEVA CAMPAÑA: civio.es/perdiendo-amigos

oooOooo

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, IRÁN, ORIENTE MEDIO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

El conformismo y la mediocracia política, cómplices del problema de la vivienda en nuestro país

Sevilla, 3/X/2026 – 09:14 CET (UTC+2)

Cartel en la manifestación de ayer, en Sevilla, en defensa del derecho constitucional a la vivienda “digna y adecuada” / JA COBEÑA

Ayer fue un día terrible (terribilis) para la democracia en nuestro país, obviamente para Andalucía. La vivienda se ha convertido en murienda (perdón por el neologismo) para millones de personas, pero el Congreso, la Casa del Pueblo según la Constitución, ¡qué paradoja!, pegó un portazo a las tres de la tarde, a las ciudadanas y ciudadanos vulnerables que esperaban un respiro o la asequibilidad económica, nada más, por la aprobación de dos decretos que llegaban tarde, pero que si se convalidaban, hubieran permitido ver la luz al final del túnel del principal problema del país, según todas las encuestas sociales.

La decepción por la derrota, en sede parlamentaria, fue generalizada para quienes esperábamos un resultado diferente. Pero no fue así. Estoy convencido, junto a Manuel Rivas, de que no hay que esperar de la política que haga milagros, pero lo único que pido “es que no haga daño”, convencido plenamente de que estamos rodeados de políticos aliados con la mediocracia, que ataca a la democracia por tierra, mar y aire. Rentismo y protección al todopoderoso caballero Don Dinero, hicieron su trabajo, con el runrún de las derechas cavernícolas, que ya conocemos: el que pueda hacer, que haga.

No me lo pensé dos veces y ayer tarde me incorporé a la manifestación del Sindicato de Inquilinas y otras organizaciones, con miles de jóvenes (¡qué maravilla!) y mayores, para acompañarles en sus justas reivindicaciones. Las dos horas y media del trayecto a pie desde Las Setas, lugar donde siguen acampados en frágiles tiendas de campaña, hasta San Telmo, la sede del gobierno andaluz, me sirvieron para reflexionar sobre el fondo y forma del artículo 47 de la Constitución, tan lejos de los “lanzamientos” injustificados de familias que por múltiples razones tienen que abandonar sus “muriendas” porque la democracia no es capaz de ofrecer soluciones a problemas vitales de primera necesidad en relación con alquileres y compras asequibles de viviendas para vivir dignamente y no para morir en el empeño, constitucional por cierto.

Artículo 47 – Constitución española

Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos.

Cartel en la acampada reivindicativa de Las Setas, Sevilla – 2/10/2026 / JA COBEÑA

Por las razones expuestas, retomo un hilo conductor de este cuaderno digital, el conformismo y la mediocracia actual, con escritura circular, porque sufro mucho ante el conformismo social que percibo en la sociedad en la que afortunadamente vivo, “afortunado” por disfrutar de una casa, pero acordándome de los miles de jóvenes y mayores que gritaban ayer clamando por viviendas, no muriendas, asequibles para todos.

Acampada reivindicativa en Las Setas, Sevilla – 2/10/2026 / JA COBEÑA

oOo

Hay que desenmascarar a los conformistas y mediocres

Il conformista, Alberto Moravia / Bernardo Bertolucci / Fotocomposición: JA COBEÑA

Estamos asistiendo impertérritos a la implantación de un conformismo personal y social plano de gran parte de la sociedad, ante todo lo que está pasando en estos momentos tan duros y extraños derivados de la gestión política en nuestro país. Junto a una gran aliada, la mediocridad, se han instalado en nuestras vidas. Me preocupa mucho esta situación, porque traduce una enfermedad social de consecuencias trágicas, que deberíamos atender con urgencia si queremos ofrecer un horizonte claro de presente y futuro a las personas que queremos y a las que forman parte del denominado interés general constitucional y político en su sentido más primigenio.

El conformismo fue tratado históricamente el siglo pasado por la literatura y el cine asociado a ella, fuentes que me permitieron conocer, en mis años jóvenes, su cara más cruel y amarga. Me refiero a la obra Il conformista, de Alberto Moravia (Roma, 1927-1990) y a la película homónima, dirigida por el gran cineasta italiano Bernardo Bertolucci (Parma, 1941 – Roma, 2018). Moravia publicó esta obra en 1.951 y refleja en ella su sentir político como una proclama muy dura contra el fascismo. Bertolucci, atraído por el compromiso intelectual y político de Moravia, la llevó al cine en una producción a la americana, en 1970, con el apoyo de la Paramount, obteniendo un resultado extraordinario en la historia del cine europeo e italiano por la adaptación de esta novela a la gran pantalla.

Si lo traigo a colación hoy es porque creo que el conformismo, como fenómeno social emergente, hay que denunciarlo a los cuatro vientos, por la parálisis y desafección ética en el país de todo lo que tiene que ver con la política, porque es una lacra social de consecuencias inimaginables, sobre todo porque camina de la mano de la mediocridad, que nos ataca por tierra, mar y aire, tal y como lo he manifestado ya en muchas ocasiones en este cuaderno digital, que procuro por todos los medios posible que no sea ni conformista ni mediocre.

Estoy de acuerdo con lo expuesto en un artículo muy interesante sobre la película de Bertoluccci, que trata sobre los errores en el doblaje de esta película, probablemente no inocentes, que leí hace ya bastante tiempo, porque “[…] si El conformista es un film tan profundo es por la suma de capas e influencias que lo componen: mezcla de géneros cinematográficos, la melodía de la banda sonora y sus variaciones en clave humorística, obra de Georges Delerue, las múltiples referencias literarias, incluidos los mitos de la caverna y Edipo, la recreación histórica y la fotografía diseñada por otro artista precoz, Vittorio Storaro—, ingredientes que el director consigue armonizar”.

Precisamente, el mito platónico de la caverna, magistralmente tratado por Bertolucci, es algo que hay que rescatar hoy porque es el análisis de la realidad de las sombras que pasan ante miles de personas que estamos recluidos a veces en nuestras propias cavernas, sin poder ver la realidad de lo que está pasando realmente fuera para interpretarlo de la forma más crítica y certera posible, situación que sabe aprovechar muy bien el pensamiento único de determinados partidos que están siempre bordeando la democracia auténtica, en una conversión totalitaria que da escalofríos escucharlos. Lo más duro que asumí de aquella película, a mi edad juvenil y de marcado sesgo revolucionario, era una frase del protagonista, Marcelo Clerici cuando se incorpora a la OVRA (Organización para la Vigilancia y la Represión del Antifascismo) y después de escuchar ejemplos de cómo se puede entender esta militancia por parte de su amigo invidente, Ítalo Montanari, él manifiesta agradecido que ha entendido perfectamente la equivalencia entre un hombre “normal” y un “perfecto fascista”. Conformismo y mediocridad en estado puro.

Tal y como lo he manifestado en ocasiones anteriores y leyendo las últimas noticias de nuestro país, de Andalucía, en relación con el drama del acceso imposible a las viviendas o al desahucio (lanzamiento en argot jurídico) de personas y familias vulnerables), he recordado también ante esta situación descrita a Mario Benedetti, porque escribió en Testigo de uno mismo (1) un soneto del pensamiento, precioso, que leyéndolo de nuevo me ha pre-ocupado (así, con guion), sobre todo por la segunda estrofa: sin pensar uno ahorra desalientos / porque no espera nada en cada espera / si uno no piensa no se desespera / ni pregunta por dónde van los vientos. Cuando preguntamos a nuestro alrededor ¿cómo va la cosa? lo habitual es que te respondan siempre ¿no lo ves? ¡fatal! Y la cosa es un constructo universal que tiene nombres y apellidos de casi todo lo que se mueve. De ahí al conformismo más activo solo hay un paso. No hay pensamiento, aliento, espera, ni preguntas para saber por dónde va la cosa de los vientos del Sur, que también existe y me preocupa mucho esta situación en Andalucía, que se extiende como una mancha de aceite. El conformismo y su gran compañera de viaje, la mediocridad, hacen estragos allí donde nacen, se desarrollan y mueren, porque se instalan en el confort de los tibios y tristes, alejando como por arte de magia a las personas dignas de cualquier movimiento andante. Tengo que reconocer que me dan pánico, pero crecen como por encanto, porque todos coinciden en que la cosa está fatal. Pero ¿qué es la cosa? ¿su cosa?

La cosa es la vida misma, con su parafernalia personal e intransferible en cada persona que vive rodeada de cosas que cosifican, es decir, a la corta, más que a la larga, reducen a la condición de cosa a las personas. Porque ahí radica su peligro extremo: reducen a las personas a una cosificación inaceptable por medio del conformismo brutal que nos invade y que suele diseñarse muy bien por el enemigo, un artista de la mercancía política en hipermercados de la indignidad y de su economía propia y asociada. Muchas veces he ensalzado la figura de Papageno, el protagonista de la ópera de Mozart, La flauta mágica, porque su profesión es un modelo a seguir en muchas ocasiones para los inconformistas de cuna: encantador de pájaros, aunque no sepamos casi nunca a qué tipo de pájaros, con perdón, tenemos que encantar. Cada uno que lo aplique a quien corresponda.

Dice Mario Benedetti más adelante en el mismo soneto citado: la mente se acostumbra a ese vacío / no sabe ya de nortes ni de sures / no sabe ya de invierno ni de estío. Es verdad, porque el conformismo lleva a un electroencefalograma plano de la inteligencia que inhibe para tomar conciencia de que el Sur también existe, como nos pasa con el conformismo en esta tierra de maría santísima, donde nos acaba dando igual el calor que el frío. Lo que ocurre es que cuando se decide salir del conformismo que nos invade, el pensamiento, acostumbrado al vacío, huye de ángeles y tahúres y busca desesperadamente la noche, para pensar en esta tierra…, a troche y moche. ¡Menos mal! Moravia, Bertolucci y Benedetti han dicho algo que nos puede remover hoy las conciencias y no olvido.

Existen personas que ejercen profesiones arriesgadas, que aprecio mucho, nada conformistas y que me han acompañado siempre en el silencio activo que sabe cuidar la persona de secreto que hay en mi vida: determinadas personas que ejercen determinados puestos arriesgados en las salas de máquinas de las embarcaciones y las que no acostumbran a salir de la contramina, como metáfora aplicable al tema tratado hoy sobre el conformismo y la mediocridad, una vez que el ascensor tipo jaula los deja en el trabajo de cada día, en el corazón de la tierra. Son profesiones modélicas para los que perteneciendo a mi Club de las Personas Dignas tienen que tomar una decisión muy importante en situaciones de turbulencias sociales, en estos momentos difíciles para las creencias personales, profesionales y sociales de todo tipo. Fundamentalmente, porque ahora toca abandonar temporalmente la sala de máquinas y la contramina para pasar a una acción en cubierta o a cielo abierto, urgente y necesaria, para estar cerca de los que quieren abandonar el puente de mando de las embarcaciones laborales y políticas o la zona de dirección de los yacimientos de dignidad privada y pública que tan necesarios son en estos momentos, para convencerles que merece la pena seguir luchando por aquellos valores en los que han creído hasta ahora y que en los momentos difíciles es cuando hay que dar la talla ética que tanto se ha defendido con anterioridad al fracaso o a la pérdida de confianza de los demás en nuestra persona pública o de secreto, en nuestras decisiones, hayan sido o no acertadas. Es decir, una declaración de guerra total ante los conformistas y mediocres y las organizaciones que los representan.

Escucho a diario que ya no se puede hacer nada, que todos los políticos son iguales, que al final lo que vale es el dinero que tengas a mano, que el mundo no tiene solución, que la crisis actual va a acabar con las ilusiones legítimas de todos. Conformismo puro y duro que detesto. Y no es verdad que tengamos que estar en actitud paciente o conformista sobre estos juicios de valor, que tengamos que resignarnos a renunciar a ideologías que permiten a personas dignas estar cerca de los demás, de aquellos que menos tienen, de los que luchan por el estado del bien-ser y del bien-estar, por el trabajo bien hecho, el diario, el que puede ser más gris en determinados momentos; por ejemplo, por los que defienden que el trabajo en la Administración Pública tiene que respetar el tiempo, el espacio y el dinero público de principio a fin de jornada, pensando siempre en la persona como ciudadano al que se debe orientar todo lo que se hace en la Administración como acción basada estrictamente en el interés público.

Porque nada ni nadie es inocente. Todo tiene una razón de ser y ahora es necesario subir a cubierta y al cielo abierto para gritar a los cuatro vientos que somos necesarios para transformar el mundo, cada uno donde está en la actualidad, con un trabajo celular, ejemplar, allí donde vive o trabaja cada uno o cada una, porque la solución no viene, seguro, de Trump o de los oligarcas tecnológicos, ni de la Unión Europea, o del Banco Central Europeo, o de la presidenta Úrsula von der Leyen (presidenta de la Comisión Europea), por poner un ejemplo muy actual. Es más probable que la salida a la crisis actual que arrastramos desde hace ya muchos años y agudizada ahora por el ocaso generalizado de la democracia, sea una realidad si prosperamos en plantar cara a la desazón que embarga a muchas personas, porque a las personas que pertenecemos al Club de las Personas Dignas nos interesa ahora dejar temporalmente esas salas de máquinas en las que hemos trabajado durante tanto tiempo o en las contraminas de la sociedad, de los trabajos o de las familias, para gritar a los cuatro vientos, a cielo abierto, que tenemos que seguir luchando para recuperar la dignidad de personas en el silencio o ruido de cada día, el de cada uno, el de cada una, y que sabemos dónde está la clave: en el trabajo serio y callado, coherente, de principio a fin, ejemplar, sobre todo. También, en descubrir y desenmascarar las maniobras oscuras de los conformistas y mediocres.

Sin esperar que vengan los demás a solucionarnos los problemas que nos rodean y, para decirlo bien alto y claro, porque todos no somos iguales. Porque solo debe existir esta igualdad ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social [ante la crisis… de la vivienda (el corchete es mío)], como dice el Artículo 14 de la Constitución. Aunque dentro de unos días, cuando la mar esté en calma y la dirección de la mina no tenga más sobresaltos, tengamos que volver con la cabeza bien alta a la contramina o a la sala de máquinas en la que tanto nos gusta trabajar, para seguir navegando y cavando en la igualdad que tanto necesitamos todos, sin excepción alguna. De lo contrario sucederá lo que ya nos advirtió Benedetti sobre los peligros del conformismo y la mediocridad:  la mente se acostumbra a ese vacío / no sabe ya de nortes ni de sures / no sabe ya de invierno ni de estío. 

(1) Benedetti, Mario (2014, 2º ed.). Testigo de uno mismo. Madrid: Visor Libros, pág. 122.

oooOooo

CIVIO

🕵️‍♀️ Yo apoyo el periodismo que exige transparencia. 🔎 Conoce Civio: https://civio.es/ #TejeTuPropioAlgoritmo

IMPRESCINDIBLE – NUEVA CAMPAÑA: civio.es/perdiendo-amigos

oooOooo

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, IRÁN, ORIENTE MEDIO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Luis Cernuda vuelve pronto a su casa en Sevilla

Casa de Luis Cernuda – Calle Acetres, 6, en Sevilla / JA COBEÑA – 29/09/2926

Desde siempre tuviste el deseo de la casa, tu casa, envolviéndote para el ocio y la tarea en una atmósfera amiga. Mas primero no supiste (porque eso lo aprenderías luego, a fuerza de vivir entre extraños) que tras de tu deseo, mezclado con él, estaba otro: el de un refugio con la amistad de las cosas. Afuera aguardaría lo demás, pero adentro estarías tú y lo tuyo.

Luis Cernuda, La casa, en Ocnos

Sevilla, 30/IX/2026 – 12:47 h CET (UTC+2)

Luis Cernuda está muy presente en mi vida, concretamente en este cuaderno digital a lo largo de sus casi veintiún años de presencia en la Noosfera, la malla pensante de la Humanidad, como se puede comprobar en los 112 artículos en los que de una forma u otra lo cito, como homenaje humilde a su vida y obra. También, como “paisano” suyo que siempre le ha reconocido su trabajo, con amor hecho, que respeto y cuido con esmero, sintiendo un profundo dolor cada vez que leo y recuerdo de memoria unas palabras que nos dedicó en una obra magna, Desolación de la quimera, donde figura un poema, A mis paisanos, que me conmueve todavía hoy al escribirlo:

Más el trabajo humano
Con amor hecho, merece la atención de los otros

Casa de Luis Cernuda, en 2015, donde estaba instalada la Cristalería “Valeriano Díaz” desde 1917, en venta a través de una inmobiliaria, como se puede apreciar en la imagen / JA COBEÑA – 18/05/2015

Recuerdo como si fuese ayer una fecha que hoy, al escribir estas palabras, cobran un sentido especial. Me refiero al 24 de septiembre de 2016, día en el que firmé en la plataforma digital Change.org, una petición promovida por la Asociación de Defensa del Patrimonio de Andalucía (ADEPA), para que la Junta de Andalucía declarase la casa natal de Luis Cernuda como Bien de Interés Cultural. El año anterior ya había escrito en este sentido un post, PALABRAS DEL AMANECER / 4. Donde Luis Cernuda nació…, en el que mostraba mi asombro por haber descubierto una realidad dolorosa en mis paseos matutinos de entonces, por la ciudad de sus sueños: “porque donde hoy habita el olvido de Sevilla es en la casa donde nació Luis Cernuda, que está en venta al mejor postor, sin que se atisbe el rescate digno por parte de organizaciones públicas de su ciudad natal. Soy consciente de que la cultura es la pariente pobre de la situación económica actual y la que está sobrellevando como puede la crisis económica y, sobre todo, de ideas, en la ciudad de sus paisanos”. Por ello, me alegró saber que se había iniciado un camino para que con la declaración de su casa natal como BIC, dos meses después de la petición en Change.org, la cultura andaluza triunfara en un mundo de mercancías, hasta llegar al próximo 16 de diciembre, día en el que se inaugurará definitivamente la Casa de Luis Cernuda.

Confesado lo anterior, me interesa señalar hoy que la conmemoración oficial del aniversario del centenario del encuentro histórico que dio origen al grupo del 27, se celebrará el 16 de diciembre de este año, coincidiendo con la apertura de la Casa Luis Cernuda, su casa, uno de los grandes proyectos patrimoniales y literarios del Ayuntamiento, después de un tortuoso recorrido que he recogido en este cuaderno digital en años anteriores, para respetar la memoria histórica del proyecto controvertido de lo que será la Casa Luis Cernuda, sin incluir el segundo apellido, Bidón, como había expresado en un momento de su vida el poeta.

Placa en bronce, como homenaje a Luis Cernuda, en el Paseo de los Poetas de la Generación del 27, en la calle Tetuán, en Sevilla / JA COBEÑA

Ayer, paseando por esta ciudad tan querida por Cernuda, me acerqué a la calle Tetuán para contemplar las primeras señales de lo que será el Paseo de los Poetas de la Generación del 27, donde el pasado 27 de julio, el alcalde de Sevilla, descubrió una placa de bronce en el suelo, en homenaje al poeta. Está situada allí porque en esa calle se encontraba en 1927 el Ateneo de Sevilla, institución que gracias al buen hacer de su presidente y del responsable de Cultura, José María Romero Martinez, con la inestimable y reconocida colaboración del filántropo, dramaturgo y torero, Ignacio Sánchez Mejías, al que se ha dedicado la primera placa ya colocada en el Paseo, propiciaron un encuentro de poetas el 16 de diciembre de 1927, que abrió el camino de reconocimiento desde entonces de un nuevo movimiento literario, los poetas de la generación del 27, en un acto de inauguración del evento celebrado con motivo del tercer centenario del nacimiento del poeta y dramaturgo cordobés, Luis de Góngora y Argote.

Luis Cernuda, que está ya presente en nuestra calle Tetuán, nos abrirá las puertas de su casa en esta ciudad en la calle Acetres el próximo 16 de diciembre, que ayer visité también para conocer el avance de las obras, sin poder entrar en su interior. Luce en su fachada un color blanco, característico en esta ciudad, habiéndose respetado su fachada, tal y como la conoció Cernuda. La próxima inauguración será la ocasión de que esta ciudad le demuestre que “sus paisanos” le reconocen su trabajo, “con Amor hecho” y que lo respetarán y cuidarán con esmero.

Confieso que la dialéctica entre la realidad y el deseo ha sido una constante en mi vida, siempre bajo la estela de lo aprendido de Cernuda. Podría enumerar muchas palabras, muchos versos y muchos textos suyos que me han servido de acicate en momentos difíciles, pero hoy me quedo con uno, que permite múltiples interpretaciones, pero que quiero conservar en el alma que no se expone a intereses que no respetan las libertades:

“Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien
cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío”
.

Y cada uno, cada una, yo mismo, caminamos siempre entre realidades y deseos que no son del mundo capitalista, “desnudos de toda posesión”, buscando siempre esa libertad ardiente, con escalofríos, tal y como él me lo transmitió hace ya tantos años, que recordamos hoy por su ausencia a veces deseada y deseante: 

“Todo lo que es hermoso tiene su instante y pasa”, es decir, “Sigue, sigue adelante y no regreses, Fiel hasta el fin del camino y tu vida, No eches de menos un destino más fácil, Tus pies sobre la tierra antes no hollada, Tus ojos ante lo antes nunca visto”.

Me honra pensar que junto al dolor que sintió Cernuda por el olvido de sus paisanos, citado anteriormente, también escribió más adelante y en el mismo poema, algo que me reconforta hoy especialmente:

Mas no todos igual trato me dais,
Que amigos tengo aún entre vosotros,
Doblemente queridos por esa desusada
Simpatía y atención entre la indiferencia

[…]

oOo

GALERÍA DE IMÁGENES TOMADAS AYER DE LO QUE ES Y SERÁ “CASA LUIS CERNUDA”

oooOooo

CIVIO

🕵️‍♀️ Yo apoyo el periodismo que exige transparencia. 🔎 Conoce Civio: https://civio.es/ #TejeTuPropioAlgoritmo

IMPRESCINDIBLE – NUEVA CAMPAÑA: civio.es/perdiendo-amigos

oooOooo

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, IRÁN, ORIENTE MEDIO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Otoño 2026 / y 6. La generación Cafrune: aquí, allí y allá

Jorge Cafrune (1937-1978)

Sevilla, 26/IX/2026 – 08:58 h CET (UTC+2)

Pertenezco a la generación que oía diariamente, en mis años jóvenes, al cantor argentino Jorge Cafrune, solo o acompañado por la tutela del Régimen, sobre todo una canción, No soy de aquí ni soy de allá:

No soy de aquí ni soy de allá
No tengo edad ni porvenir
Y ser feliz es mi color de identidad

Cantábamos con coros llenos de alegría por alcanzar la libertad en un país imposible. Hoy, cuando finalizo esta serie dedicada a Ángel González, abro el libro de sus poemas dedicados a los Otoños y leo el último dedicado a la identidad libertaria, Aquí o allí, como un testamento vital al formar parte de su último libro:

Quién es el que está aquí, y dónde:
¿dentro o fuera?

¿Soy yo el que siente y el que da sentido
al mundo?
¿O es el secreto corazón del mundo
-remoto, inaccesible-
el que me da sentido a mí?

Qué lejos siempre entonces ya de todo,
incluso de mí mismo;
qué solo y qué perdido yo,
aquí o allí.

Ángel González (1925-2008)

No la toco ni la interpreto más, porque así es la poesía de Ángel González, su vida. Un ejemplo para no olvidarlo. Vuelvo a escuchar a Cafrune porque me sirve para seguir luchando por la libertad compartida no siendo de aquí o de allá, solo y perdido en un mundo diseñado por el enemigo, siguiendo la palabra sabia de Juan Cobos Wilkins, un poeta entrañable que conoce bien el corazón de la tierra, de este loco mundo al revés.

Gracias por haberme acompañado hasta aquí, lector, lectora, en este otoño, caminando hacia un desconocido allá, el secreto corazón del mundo.

oooOooo

CIVIO

🕵️‍♀️ Yo apoyo el periodismo que exige transparencia. 🔎 Conoce Civio: https://civio.es/ #TejeTuPropioAlgoritmo

IMPRESCINDIBLE – NUEVA CAMPAÑA: civio.es/perdiendo-amigos

oooOooo

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, IRÁN, ORIENTE MEDIO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Otoño 2026 / 5. Resquicios de melancolía

Joan Manuel Serrat, Balada de otoño, 1969

Sevilla, 25/IX/2026 – 08:48 h CET (UTC+2)

Otoño es una estación propicia para la melancolía. Estudié esta realidad psicológica durante mis años de juventud, donde la vivía como algo muy distante en el tiempo. Hice trabajos de investigación sobre esa realidad que va y viene muchas veces a lo largo de la vida. La pérdida de la luz, cada día un minuto por hora, hace que el tiempo de esplendor lumínico se acorte y todo se prepara para recibir el invierno y su cruda realidad.

El otoño de nuestras vidas es un libro escrito en la memoria de secreto. Decir otoño es decir algo que solo se aprende de la naturaleza: las hojas caen, el frío aparece como por ensalmo, el tiempo se acorta para disponer de luz aunque la llevemos dentro y la lluvia aparece y se ausenta peligrosamente a capricho del cambio climático ordenado por el ser humano.

Ángel González cuenta que nació en 1925: “El escenario y el tiempo que corresponden a mi vida me hicieron testigo de innumerables acontecimientos violentos: revolución, guerra civil, dictaduras. En muy pocos años me convertí, de súbdito de un rey, en ciudadano de una república y, finalmente, en objeto de una tiranía. Regreso, casi viejo, a los orígenes, súbdito de nuevo de la misma Corona. Me acostumbré muy pronto a quejarme en voz baja, a maldecir para mis adentros, y a hablar ambiguamente, poco y siempre de otras cosas; es decir, al uso de la ironía, de la metáfora, de la metonimia y de la reticencia. Si acabé escribiendo poesía fue, para aprovechar las modestas habilidades adquiridas por el mero acto de vivir”. Quizá, al leer su poema Estampa de invierno, formando parte de uno de sus Otoños, comprendo perfectamente que su memoria esté desquiciada:

Mientras yo en mi yacija como es debido yazgo
arropado en las mantas y las evocaciones
de días más luminosos y clementes,
por no sé qué resquicio de mi ventana entra
un cuchillo de frío,
un gris galgo de frío
que se afana en mis huesos con furia roedora.

No es de ahora, ese frío.
Viene desde muy lejos:
de otras calles vacías y lluviosas,
de remotas estancias en penumbra
pobladas sólo por suspiros,
de sótanos sombríos
en cuyos muros reverbera el miedo.

(En un lugar distante,
trizó una bala
el luminoso espejo de aquel sueño,
y alguien gritaba aquí, a tu lado.
Amanecía.)

No.
No está desajustada la ventana;
la que está desquiciada es mi memoria.

Hoy, en mi otoño particular, he recordado también las ventanas desvencijadas de mi vida y me he dado cuenta de que el frío que ha entrado en determinados momentos y que he pasado en algunos otoños vividos, son los de la soledad sonora que rodea nuestros pasos, poniendo a funcionar la moviola de la intrahistoria de cada uno. Sobre todo la de aquella absurda guerra civil que tanto afectó a mi familia. La que recordaba perfectamente Ángel González en su trayectoria vital, en este poema.

No ha sido fácil en este país haber vivido una conversión, no paulina en la forma de ser y estar en el mundo, siendo sucesivamente súbditos de un rey, ciudadanos de una república y, finalmente, objetos de una tiranía. Memoria, bendita memoria que se abre hueco a veces en el canto triste de la melancolía.

A pesar de todo, hoy ha amanecido para otoñar de la mejor manera, muy cerca de Ángel González, que no es poco.

oooOooo

CIVIO

🕵️‍♀️ Yo apoyo el periodismo que exige transparencia. 🔎 Conoce Civio: https://civio.es/ #TejeTuPropioAlgoritmo

IMPRESCINDIBLE – NUEVA CAMPAÑA: civio.es/perdiendo-amigos

oooOooo

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, IRÁN, ORIENTE MEDIO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!