Hojas sueltas / 12. Sigo esperando algo personalmente exaltante

Gabriel Celaya (Hernani, 1911- Madrid, 1991)

Cuando ya no se espera nada personalmente exaltante,
más se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmando,
con un pulso que golpea las tinieblas,

Gabriel Celaya, en La poesía es un arma cargada de futuro

Sevilla, 19/VI/2026 – 09:42 h CET (UTC+2)

Estoy tocando el fondo. Por esta razón, reconozco que frente al comienzo realista y pesimista del poema de Celaya, necesito ahora más que nunca y como “optimista bien informado” (Benedetti dixit), esperar siempre algo exaltante, que me conmueva, que me ofrezca algo de luz ante tanto desatino político en el ocaso de la democracia.

Necesito seguir creyendo en el compromiso social y democrático como ciudadano de este mundo al revés. Por esta razón, también, rescato hoy mi reflexión de 2024 sobre las bellas palabras de este poema de Celaya, La poesía es un arma cargada de futuro, como “hoja suelta” predilecta en la escritura circular de mi cuaderno digital, trayéndola a este aquí y ahora, “hic et nunc” que decían los clásicos. Golpe a golpe y verso a verso me acoge en mi clínica del alma, mi biblioteca.

Tengo que reconocer que me reconforta hacerlo, como si fuera la primera vez que leyera este precioso poema de Celaya, tan actual, tan presente, tan necesario y tan vivo.

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Cuando ya no se espera nada personalmente exaltante

Sevilla, 6/VII/2024

Hoy he vuelto a encontrarme con la poesía combativa de Gabriel Celaya, leyendo una crítica de cine escrita por Carlos Boyero, a quien sigo en esta bella proyección cultural. Precisamente, porque inicia sus palabras con una frase de un poema de Gabriel Celaya, «Cuando ya no se espera nada personalmente exaltante», que resume bien hasta qué punto el hartazgo sobre lo que está pasando y estamos viendo a diario, satura nuestras almas inquietas, no conformistas. Por esta razón, abro mi cuaderno digital por la página dedicada en agosto del año pasado a este excelso poeta, a quien tanto aprecio, porque le dediqué un pequeño homenaje a uno de los poemas que más me ayudó a comprender el compromiso social en nuestro país, en los tiempos difíciles de la dictadura, «La poesía es un arma cargada de futuro», con un objetivo claro: que no se me olvide, ni siquiera un momento. Hoy, rescato lo esencial de aquellas palabras siguiendo mis pasos en la escritura circular, que también existe, trayéndola a este aquí y ahora, que decían los clásicos. Tengo que reconocer que me reconforta como si fuera la primera vez que leo este precioso poema de Celaya, tan actual, tan presente, tan necesario y tan vivo, “porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno. Estamos tocando el fondo”.

La poesía es un arma cargada de futuro, poema de Gabriel Celaya (Hernani, Guipúzcoa, 1911 – Madrid, 1991), musicalizado e interpretado por Paco Ibáñez.

Gabriel Celaya y su poesía, un arma cargada de futuro en el presente agosto

Sevilla, 8/VIII/2023

Agosto sigue muy presente en la memoria histórica y democrática de la cultura. Un ejemplo lo tenemos en Miguel Hernández, cuando impartió una conferencia en el Ateneo de Alicante, el 21 de agosto de 1937, con el título  “La poesía como un arma”, que suponía una elocuente declaración de principios: “La poesía es para mí una necesidad y escribo porque no encuentro remedio para no escribir. La sentí, como sentí mi condición de hombre, y como hombre la conllevo, procurando a cada paso dignificarme […]. En la guerra, la escribo como un arma, y en la paz será un arma también, aunque reposada” (1). Si traigo a colación esta cita es porque hoy quiero dedicar unas palabras especiales a la poesía social de Gabriel Celaya, simbolizada en el poema La poesía es un arma cargada de futuro, publicado en 1955 (2), que se considera prototipo de ella, denostado muchas veces por algunas voces críticas, pero alabado en numerosas ocasiones por quienes se han acercado y se acercan hoy a él salvando su texto y contexto personal y social:

Cuando ya no se espera nada personalmente exaltante,
más se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmando,
con un pulso que golpea las tinieblas,

cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades,
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.

Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.

Con la velocidad del instinto,
con el rayo de prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.

Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.

Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.

Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse
.

Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.

Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica, qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.

Tal es mi poesía: poesía–herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.

No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.

Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra, son actos.

La verdad es que sobrecoge la lectura de este poema, en un género literario que muchos consideran inútil, porque para ellos es una mera contemplación burguesa de lo que está pasando, a través de bellas palabras, pero sin mezcla de compromiso personal y social alguno, aunque personalmente comprendo muy bien y comparto abiertamente la tesis mantenida en el tiempo, que expresó de forma magistral Nuccio Ordine, sobre la utilidad de lo aparentemente inútil, a lo largo de sus obras más significativas.

Es verdad, también, que la poesía no sólo es un arma de futuro, sino de presente, que puede y debe transformar la sociedad a través de la palabra, que en definitiva puede ser “útil” en el mundo actual frente al estereotipo que se le cuelga muchas veces de “inútil”. Luis García Montero, poeta y escritor al que aprecio y admiro, lo resumió perfectamente en un artículo que no olvido (3): “Por respeto a la poesía, debemos negarnos a que se convierta en una carta blanca para decir o escribir tonterías. Se puede estar en contra de la hostilidad de John Locke contra la poesía, sin caer en la trampa de despreciar lo útil. Me parece más interesante afirmar, contra los gobernadores y los buitres del negocio, que la poesía es tan útil como la ciencia o la técnica. El asunto no es superficial. Está en juego el espacio del saber democrático. El libro de Nuccio Ordine [La utilidad de lo inútil] da suficientes datos para abandonar la vieja polémica entre letras, ciencias y técnica. Es una inercia reaccionaria el desprecio de las ciencias y las letras. Conviene tenerlo claro para afirmar después que es también muy reaccionario despreciar el saber humanístico. Estamos hablando de cosas decisivas, como los programas de estudio, las universidades y la educación”. Queda claro en estos momentos tan delicados en el país, por el desprecio a la cultura y la censura galopante que ejercen las derechas, de teórico centro y ultras, autodenominadas “gentes de bien”, ante el resto, el populacho, que somos según ellos millones y, por supuesto, gente de mal: la poesía debe ser un arma para transformar el presente, que construye el mejor futuro de un país.

Entiendo así, mejor que nunca, las palabras de Celaya en el poema citado hoy como ejemplo: Maldigo la poesía concebida como un lujo / cultural por los neutrales / que, lavándose las manos, se desentienden y evaden. / Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse, porque su poesía No es una poesía gota a gota pensada. / No es un bello producto. No es un fruto perfecto. / Es algo como el aire que todos respiramos / y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos. / Son palabras que todos repetimos sintiendo / como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado. / Son lo más necesario: lo que no tiene nombre. / Son gritos en el cielo, y en la tierra, son actos. Así lo dejó escrito y así lo comparto, para el presente y para la posteridad, una sucesión de presentes útiles.

(1) cargada_bague_PASAVENTO_2017_V5_N2.pdf (uah.es)

(2) Celaya, Gabriel,  (1969), en Cantos íberosPoesías completas, Madrid: Aguilar, 1969.

(3) La utilidad de lo inútil por Luis García Montero (infolibre.es)

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UCRANIA, IRÁN, ORIENTE MEDIO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Con gratitud plena, los cumpledías de Mario Benedetti están presentes hoy en mi vida, como siempre

mario-benedetti
Mario Benedetti (Paso de los Toros, Uruguay, 1929 – Montevideo, Uruguay, 2009)

Dedicado especialmente a todas las personas que hoy se acordarán de mí por mi cumpledías. También, a los que me acompañan sin descanso alguno, día a día y de una forma u otra, en este largo y complejo desfiladero vital.

A todos y a todas, les entrego hoy estas palabras de agradecimiento, un regalo con estela y profunda gratitud (1).

Sevilla, 7/VI/2026 – 08:14 h CET (UTC+2) / Actualizando la hoja suelta original de 7 de junio de 2021

Mi infancia son recuerdos de mi nacimiento, tal día como hoy, hace setenta y nueve años, en una calle de Sevilla, Jesús del Gran Poder, en un edificio cargado de historia (todavía en pie), porque se construyó en el siglo XIX sobre el solar que quedó al derribarse, después de la desamortización de Mendizábal, el Colegio de la Purísima Concepción regentado por los Jesuitas y que hacía esquina con la calle Becas, edificio en el que se alojaba también un cine de verano con nombre programático: Ideal.

Tengo solo vagos recuerdos de aquellos primeros años, antes de viajar a Madrid como niño del Sur, para quedarme allí durante bastante tiempo y sin volver más a esta tierra que me vio nacer. Así empezaban unos apuntes de la autobiografía que comencé a escribir en 2014, Cinema Ideal, que abandoné unos meses después porque sentí el vértigo del rabino jasidista, Bunam de Przysucha, que intuyó la dificultad de escribir algo sobre el hombre, que fuera convincente y tuviera fronteras: al calibrar la «locura» de su empresa dijo: «Pensaba escribir un libro cuyo título seria «Adán», que habría de tratar del hombre entero. Pero luego reflexioné y decidí no escribirlo». Calibré mi locura y decidí no escribirla.

Hago esta reflexión hoy porque el título que escribí en aquellos días era, en el fondo, un homenaje a una película que me ha marcado para siempre: Cinema Paradiso. Mi vida ha sido también una película sin fin, de muchos géneros en uno solo: vivir apasionadamente. Me sentí reflejado en la misma de principio a fin, por el amor al cine, porque siendo muy niño hacía mis propias películas con dibujos animados, impregnándolos en aceite que, una vez secos, los unía y pasaba por rodillos laterales de un escenario, también hecho a mano, para imprimirles movimiento a demanda. Más o menos, observando aquel descubrimiento mágico con la cara de Totó, mi querido protagonista de la película de verdad, que sigue presente en la imagen de la portada de este cuaderno digital. También, porque seguí siempre el consejo de su gran amigo Alfredo cuando decía a ese niño que amaba tanto el cine, mi alter ego, que debía salir de sí mismo para buscar islas desconocidas, las que describía extraordinariamente Jose Saramago en su cuento “La isla desconocida”. En aquella escena memorable de la estación, Alfredo, ya ciego por el incendio del cine, le dice en un susurro inolvidable a Totó: “La vida es más difícil… Márchate…, el mundo es tuyo, … no quiero oírte más, solo quiero oír hablar de ti… Hagas lo que hagas, ámalo”. Le ayudó a salir de su zona de confort y nunca he olvidado aquellas escenas ni aquellas palabras. Todo un símbolo: hagas lo que hagas, ámalo.

En este contexto de visita al alma de secreto, repasando en mi matusalénica edad lo que he hecho, amándolo, reinterpreto de nuevo el poema Como siempre, de Mario Benedetti, el día que cumplo veintiocho mil ochocientos treinta y cinco días, aplicando sus palabras en primera persona, porque así lo he leído siempre en lo más íntimo de mi propia intimidad. Es verdad, porque esta matusalénica edad no se me nota cuando en el instante en que vencen los crueles entro a diario a averiguar la alegría del mundo, volando gaviotamente sobre las fobias, desarbolando los nudosos rencores. He alcanzado una buena edad para cambiar estatutos y horóscopos, dejando que mi manantial mane amor sin miseria.

Soy consciente de que los que me desean hoy un feliz cumpleaños es a veces injusto, porque he tenido la suerte de disfrutar de felices cumpledías, no olvidando tampoco que aunque nada me ha sido fácil en mi vida, eso mismo me ayuda hoy a afirmar mi bienaventuranza diaria.

Para mí no es novedad que mucha gente de este mundo me aprecie, pero sé distinguir muy bien quien me quiere de veras, aunque mi corazón sabe quién me quiere un poquito más que el mundo.

Son palabras que regalo a los que me felicitan por mi cumpledías diario, sintiéndome alguien especial el día que cumplo novecientos cuarenta y ocho meses, otra versión de cumpledías acumulados, entrando a averiguar la alegría del mundo, volando gaviotamente sobre las fobias y desarbolando los nudosos rencores.

Como siempre

Aunque hoy cumplas
trescientos treinta y seis meses
la matusalénica edad no se te nota cuando
en el instante en que vencen los crueles
entrás a averiguar la alegría del mundo
y mucho menos todavía se te nota
cuando volás gaviotamente sobre las fobias
o desarbolás los nudosos rencores
buena edad para cambiar estatutos y horóscopos
para que tu manantial mane amor sin miseria
para que te enfrentes al espejo que exige
y pienses que estás linda y estés linda
casi no vale la pena desearte júbilos y lealtades
ya que te van a rodear como ángeles o veleros
es obvio y comprensible
que las manzanas y los jazmines
y los cuidadores de autos y los ciclistas
y las hijas de los villeros
y los cachorros extraviados
y los bichitos de san antonio
y las cajas de fósforo
te consideren una de los suyos
de modo que desearte un feliz cumpleaños
podría ser tan injusto con tus felices
cumpledías
acordate de esta ley de tu vida
si hace algún tiempo fuiste desgraciada
eso también ayuda a que hoy se afirme
tu bienaventuranza
de todos modos para vos no es novedad
que el mundo
y yo
te queremos de veras
pero yo siempre un poquito más que el mundo.

Gracias por haber llegado hasta aquí en la lectura de estas palabras, que aún me quedan, tal y como aprendí de Blas de Otero. Para mí, el mejor regalo hacia ti, lector o lectora, como símbolo de mi gratitud plena.

(1) Cobeña Fernández, José Antonio (1987). La estela del regalo, en Teatro de barrio. Huelva, pág. 99.

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UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Hojas sueltas / 5. Sigo haciendo un camino de belleza para que todo en belleza acabe

Eduardo Galeano / El contador de historias

Que en belleza camine.
Que haya belleza delante de mí
y belleza detrás
y debajo
y encima
y que todo a mi alrededor sea belleza
a lo largo de un camino de belleza
que en belleza acabe.

Eduardo Galeano, Quise, quiero, quisiera, del «Canto de la noche», del pueblo navajo, en El cazador de historias

Sevilla, 3/VI/2026 – 09:04 h (UTC+2)

La elección de la “hoja suelta” de hoy, como siempre, no es inocente, porque responde en mi tiempo de silencio a un contexto sociopolítico mundial que es la antítesis de la belleza. Necesito aferrarme a principios éticos que me permitan pisar el suelo firme de mi existencia, en una búsqueda constante del “principio esperanza” envuelto en la belleza de vivir despiertos, superando la ceguera de este mundo al revés.

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Camino en belleza para que todo en belleza acabe

Sevilla, 4/XII/2021

Hoy, como casi todos los días cuando me pongo a escribir sobre la página en blanco, he tomado conciencia de algo que aprendí de Eduardo Galeano leyendo su precioso libro, El cazador de historias: “Camino y en mis adentros las palabras caminan también, en busca de otras palabras, para contar las historias que ellas quieren contar. Las palabras viajan sin apuros, como las almitas peregrinas que vagan por el mundo y como algunas estrellas fugaces que a veces se dejan caer, muy lentamente,  en los cielos del sur. Las palabras caminan latiendo. Y en esos días, por pura casualidad, me entero de que en lengua turca caminar y corazón tienen la misma raíz (yürümekyürek) (1).

En la serie que dediqué este verano a Eduardo Galeano, bajo el epígrafe “El buscador de historias”, comencé esa andadura con unas palabras dedicadas a los caminantes del mundo, en las que decía que él había escrito ese libro a modo de testamento espiritual, porque “a través de innumerables historias nos entrega su alma convertida en palabras recogidas en cuatro capítulos de su vida, «Molinos de tiempo», «Los cuentos cuentan», «Prontuario» y «Quise, quiero, quisiera», que agrupan palabras sentidas y sintientes para él y para todos, en un ejemplo de su generosidad literaria y de compromiso activo a través de la palabra. El último, «Quise, quiero, quisiera», corresponde al poema navajo [que da título a estas palabras] y que escogió personalmente para abrochar su obra, con tres tiempos verbales que encierran en sí mismos toda su vida y que he elegido para abrir el largo caminar de estas líneas”.

Caminar y buscar se funden en un abrazo de la vida que me acompaña todos los días para seguir caminando el mundo en el que vivo, estoy y soy. Siento como mías las palabras de Galeano, porque en cada camino y búsqueda diaria del sentido de la vida, las palabras caminan también en mis adentros, “en busca de otras palabras, para contar las historias que ellas quieren contar”, como me ocurre ahora mismo al teclearlas y dejarlas con su vida adentro. Sé que ellas viajan sin apuros, porque caminan latiendo, sobre todo cuando ya sé que en nuestros antepasados turcos, caminar y corazón tienen la misma raíz (yürümekyürek).

En la orilla que me encuentro en la actualidad, en la singladura que inicié hace unos días para seguir buscando islas desconocidas de esperanza, en un mundo terco que se encarga a diario de arrebatárnosla, considero que Galeano me acompaña para hacer este camino o singladura, tanto monta monta tanto, cuando pasado el ecuador de esta pandemia nos acercamos a una isla especial que suele inspirar también mi alma de secreto y, a veces, la de todos: el principio esperanza, que se inspira en el camino de la belleza que puede presentarse en la vida de cada uno cuando nos lo proponemos: Que en belleza camine. / Que haya belleza delante de mí / y belleza detrás / y debajo / y encima / y que todo a mi alrededor sea belleza / a lo largo de un camino de belleza / que en belleza acabe. Él lo cuenta de una forma especial al detallarnos la historia de la tribu Pawnee, junto al río Platte, en el relato Las Estrellas (2), del que he escogido sus palabras finales, porque representan lo que me ha sucedido a lo largo de la vida, fundamentalmente porque soy un caminante del mundo que late a través de la palabra, que nos queda y… además, es bella:

A orillas del río Platte, los indios pawnees cuentan el origen.
Jamás de los jamases se cruzaban los caminos de la estrella del atardecer y la estrella del amanecer.
Y quisieron conocerse.
La luna, amable, las acompañó en el camino del encuentro, pero en pleno viaje las arrojó al abismo, y durante varias noches se rio a carcajadas de ese chiste.
Las estrellas no se desalentaron. El deseo les dio fuerzas para trepar desde el fondo del precipicio hasta el alto cielo.
Y allá arriba se abrazaron con tanta fuerza que ya no se sabía quién era quién.
Y de ese abracísimo brotamos nosotros, los caminantes del mundo
.

(1) Galeano, Eduardo, El cazador de historias, 2016. Barcelona: Siglo XXI España.

(2) Galeano, Eduardo, Ibidem, p. 20.

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¡Paz y Libertad!

Tiempo de silencio, recordando las melenas de campanas

Detalle de las campanas y sus melenas, en La Giralda de Sevilla

Sevilla, 22/V/2026 – 09:23 h CET (UTC+2)

Respetando el arte de callar tantas veces citado en este cuaderno digital, durante el tiempo de silencio anímico en el que vivo actualmente y del que sólo saldré cuando deba decir algo más importante que lo sustituya, he entrado en mi biblioteca, a la que llamo también mi clínica del alma, buscando a Antonio Machado y recordando su poema A un olmo seco (Campos de Castilla, CXV), escrito en Soria en la primavera de 1912, en momentos personales muy delicados por la enfermedad reciente de Leonor, su compañera tan amada y necesaria en su vida, que fallecería el 1 de agosto de ese año. Es la razón de por qué, hoy, dejo de callar aunque sólo sea por un momento.

En este poema, Machado refleja su dolor personal asimilándolo al del olmo seco, herido, en el que al contemplarlo atisba un rayo de esperanza en su vida:

Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido
.

Añora la ausencia, junto a él, de álamos cantores que suelen albergar ruiseñores, como nos sucede en la vida ordinaria al sentir la lejanía de personas y situaciones políticas, portadoras de buenas noticias:

No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.

Un olmo así o una persona afectada por el rayo de la vida y por la edad, tiene muchos destinos, del que destaco uno, precioso, que me ha llamado la atención. Me refiero al verso en el que Machado escribe sobre uno de los destinos de la madera del olmo derribado, propios de su época, al poder convertirse también en melena de campana (1):

Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;

Es una expresión muy desconocida en la actualidad, pero que encierra un mensaje esperanzador. La melena o yugo, armazón de madera [de olmo] unido a la campana que sirve para voltearla, tiene un papel transcendental en los campanarios de nuestros pueblos y ciudades porque, gracias a sus “melenas”, las campanas puedan voltear y sonar por sus propios medios manuales o mecánicos. Me ha parecido una comparación que viene ahora como anillo al dedo, porque hace falta mucha resistencia física, psíquica y social para que nuestra vida voltee y suene como una campana, aferrados solamente a la quintaesencia de nuestras personas de secreto y a la ética que fundamenta nuestras vidas y todos los actos humanos.

Recordando la melena de la campana, Machado anota también en su cartera “la gracia de su rama verdecida”, la que ya observó en su primer verso. Y me recuerda hoy algo muy importante junto a un olmo seco o a nuestras almas dolidas y dolientes: nuestros corazones pueden esperar siempre que se haga la luz y la vida en nuestra particular existencia, porque son imprescindibles para seguir viviendo. Además, en tiempos de tanta convulsión política y de silencio, las necesitamos desesperadamente, tal y como lo expresaba Machado en sus versos finales que hoy, al interrumpir el silencio, no olvido:

Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.

También, personalmente, espero otro milagro del próximo verano y del otoño que sigue, para volver a ser melena de campanas con la compañía de Machado, cuando ya en Baeza, en el Sur que siempre existió en su alma solitaria y poética, cantó de nuevo a Leonor en el otoño de su existencia, en versos que inundan el alma de sana melancolía: Los caminitos blancos / se cruzan y se alejan, / buscando los dispersos caseríos / del valle y de la sierra. / Caminos de los campos… / ¡Ay, ya no puedo caminar con ella! (Caminos, CXVIII). Sobre todo, porque la esperanza del corazón nunca debe ser olvido de nada, de nadie, de lo que tanto quieres.

NOTA: la imagen se ha recuperado de Miradores de Sevilla | Sevilla City Centre

(1) Melena 6.f.: yugo de la campana (se introdujo por primera vez, como 6ª acepción, en el Suplemento del Diccionario de la lengua española (Usual), Decimonovena edición, Real Academia Española, Madrid: Espasa-Calpe, 1970. Yugo 2. m. Armazón de madera unida a la campana que sirve para voltearla (REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: Diccionario de la lengua española, 23.ª ed., [versión 23.8.1 en línea]. <https://dle.rae.es&gt; [21/5/2026].

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¡Paz y Libertad!

Recuerdo en esta campaña electoral que Federico García Lorca hablaba como socialista puro

Eduardo Ugarte (i), Pedro Salinas (c) y Federico García Lorca (d), delante del camión de La Barraca

El más terrible de los sentimientos es el sentimiento de tener la esperanza muerta

Federico García Lorca, en Doña Rosita la soltera, o el lenguaje de las flores (1935)

Sevilla, 3/V/2026 – 12:40 h CET (UTC+2)

Como escuchaor de mi tierra, tengo que agradecer al cantor Miguel Poveda (sabiendo que cantor es el que debe y cantante el que puede hacerlo, diferencia clave para comprender el compromiso social de los artistas, tal y como aprendí en su día de Facundo Cabral), que me recuerde siempre su pasión por la vida y obra de Federico García Lorca, concretamente su Poema del Cante Jondo, así como la necesidad de rescatar en cada aquí y ahora, su vida y obra como la mejor expresión de que olvidamos el olvido de la memoria histórica y democrática de este país.

El poeta granadino, al igual que hace ahora Miguel Poveda como artista, defendió la necesidad de las expresiones de la cultura al alcance de todos, fundamentalmente de los que menos tienen, implicándose en el proyecto de La Barraca, durante el tiempo que fue posible hasta la llegada de la guerra civil. En una entrevista del 7 de abril de 1933 en el diario La Voz, García Lorca defendió que en los momentos tan críticos como los que vivía España, el teatro tenía el deber de afrontar los problemas sociales, porque la noción del arte por el arte ya resultaba insostenible. Y con respecto a su última obra, La Casa de Bernarda Alba, manifestó algo que no deberíamos olvidar: «Ahora estoy trabajando en una nueva comedia. Ya no será como las anteriores. Ahora es una obra en la que no puedo escribir nada, ni una línea, porque se han desatado y andan por los aires la verdad y la mentira, el hambre y la poesía. Se me han escapado de las páginas. Mientras haya desequilibrio económico, el mundo no piensa. Ya lo tengo visto. Van dos hombres por la orilla de un río. Uno es rico, otro es pobre. Uno lleva la barriga llena, y el otro pone sucio el aire con sus bostezos. Y el rico dice: ‘¡Oh, qué barca más linda se ve por el agua! Mire, mire usted, el lirio que florece en la orilla.’ Y el pobre reza: ‘Tengo hambre, no veo nada. Tengo hambre, mucha hambre.’ Natural. El día que el hambre desaparezca, va a producirse en el mundo la explosión espiritual más grande que jamás conoció la Humanidad. Nunca jamás se podrán figurar los hombres la alegría que estallará el día de la Gran Revolución. ¿Verdad que estoy hablando en socialista puro?”.

Querido lector, querida lectora, ¿les suenan estas palabras, en el contexto actual de nuestro país, de nuestra Comunidad? Por si quedara alguna duda sobre la ideología de Garcia Lorca, tampoco olvido lo manifestado en una entrevista en el diario madrileño El Sol, fechada en 1934, en la que el poeta expresó claramente su posición: “Yo siempre soy y seré partidario de los pobres. Yo siempre seré partidario de los que no tienen nada. Y hasta la tranquilidad de la nada se les niega”. Se refería concretamente a los nadies de siempre, que todavía existen por doquier, a los que dedicó Eduardo Galeano hace ya bastantes años unas palabras especiales, cargadas de un profundo significado: Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada. / Los nadies: los ningunos, los ninguneados, / corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:Que no son, aunque sean. / Que no hablan idiomas, sino dialectos. / Que no profesan religiones, sino supersticiones. / Que no hacen arte, sino artesanía. / Que no practican cultura, sino folclore. / Que no son seres humanos, sino recursos humanos. / Que no tienen cara, sino brazos. / Que no tienen nombre, sino número. / Que no figuran en la historia universal, / sino en la crónica roja de la prensa local. // Los nadies que cuestan menos que la bala que los mata.

Vemos a los nadies de hoy a diario, cerca, muy cerca, mucho más cerca de lo que creemos, en nuestro país, en nuestra Comunidad y surge la gran pregunta: ¿qué hacemos por ellos, por los migrantes, como un ejemplo paradigmático del mundo actual de nadies y que arrastra tanta hambre? Tristemente, poco, porque hay que reconocer que la Gran Revolución, con la que García Lorca soñaba, sigue sin llegar. Mientras, el hambre hace estragos, hambre de casi todo, incluso la de los hambrientos de paz que aspiran a la explosión espiritual más grande que jamás conoció la Humanidad. Son palabras de García Lorca que nos quedan, las de un socialista puro.

Me quedo ahora escuchando la interpretación de Miguel Poveda, ensalzando un poema de García Lorca, ¡Ay!, uno de sus poemas del cante jondo, junto a la guitarra espléndida de Jesús Guerrero, con una buena letra, breve, dos veces buena. Quizás entendamos mejor que nunca la frase enunciada anteriormente, “Yo siempre soy y seré partidario de los pobres. Yo siempre seré partidario de los que no tienen nada. Y hasta la tranquilidad de la nada se les niega”: 

¡Ay!

El grito deja en el viento
una sombra de ciprés.

(Dejadme en este campo,
llorando.)

Todo se ha roto en el mundo.
No queda más que el silencio.

(Dejadme en este campo,
llorando.)

El horizonte sin luz
está mordido de hogueras.

(Ya os he dicho que me dejéis
en este campo,
llorando.)

Lo escribo, con alma, para lo que sirva en esta campaña electoral al Parlamento de Andalucía 2026, porque algunos, algunas, ¡ojalá fueron cientos de miles de andaluces y andaluzas!, soñamos con construir una Comunidad diferente, con un Gobierno diferente también: El más terrible de los sentimientos es el sentimiento de tener la esperanza muerta. Palabras de Federico García Lorca, que hablaba en socialista puro.

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CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, IRÁN, ORIENTE MEDIO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

León Felipe nos recuerda hoy que hay que ganar, junto al pan, la luz con el dolor de los ojos

Xulio Formoso: León Felipe

He venido a escuchar otra vez esta vieja sentencia en las tinieblas:
Ganarás el pan con el sudor de tu frente
“y la luz con el dolor de tus ojos”.
Tus ojos son las fuentes del llanto y de la luz.

León Felipe, en El dolor (Ganarás la luz1975)

Sevilla, 1/V/2026 – 19:45 h CET (UTC+2)

En el día internacional dedicado al trabajo, me acerco un año más al gran poeta León Felipe, para encontrar un sentido a una celebración que este año, de acuerdo con las grandes organizaciones sindicales del país, se dedica a la lucha para alcanzar grandes objetivos laborales: “Derechos, no trincheras. Salarios, vivienda y democracia”, con una movilización central que ha tenido lugar en Málaga, haciéndola coincidir con el inicio de la campaña electoral de las elecciones al Parlamento de Andalucía.

A las reivindicaciones sindicales expresadas agrego personalmente, como en años anteriores, una especial: ganar más luz por el dolor que a veces contemplan nuestros ojos por lo que está pasando en el ocaso de la democracia a escala mundial y, obviamente, en nuestro país.

Si traigo hoy a colación, de nuevo, al poeta León Felipe, en un día tan especial, es porque recuerdo con profundo respeto la lectura de un poema suyo, El dolor, que simboliza también el mejor homenaje a las personas que desean dar un nuevo sentido a la vida a través del trabajo digno, bien remunerado y desarrollado con todas las garantías de realización personal, rechazando el denostado reconocimiento como meros “recursos humanos”, tal y como nos recordaba Eduardo Galeano, porque somos “seres humanos”, mucho más que nadies que necesitan trabajar a diario: los hijos de nadie, los dueños de nada. Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida… Con ojos que son fuentes del llanto y de la luz también.

El dolor

No he venido a cantar
No he venido a cantar, podéis llevaros la guitarra.
No he venido tampoco, ni estoy aquí arreglando mi expediente
para que me canonicen cuando muera.
He venido a mirarme la cara en las lágrimas que caminan hacia el mar,
por el río
y por la nube…
y en las lágrimas que se esconden
en el pozo,
en la noche
y en la sangre…

He venido a mirarme la cara en todas las lágrimas del mundo.
Y también a poner una gota de azogue, de llanto,
una gota siquiera de mi llanto
en la gran luna de este espejo sin límites, donde
me miren y se reconozcan los que vengan.
He venido a escuchar otra vez esta vieja sentencia en las tinieblas:
Ganarás el pan con el sudor de tu frente
“y la luz con el dolor de tus ojos”.
Tus ojos son las fuentes del llanto y de la luz.

Muchas personas de este país, crecimos con el mensaje bíblico de las primeras palabras de Dios sobre el trabajo humano, aquello de “conseguir el pan con el sudor de la frente”, lo que nos permite comprender mejor a León Felipe, con sus palabras llenas de exilio interior y físico, porque una de sus razones laicas es que se puede ganar, con el trabajo digno, la luz para iluminar el día a día de nuestras vidas.


LA INTERNACIONAL, coro de Quilapayún con la Orquesta Sinfónica de Chile dirigida por Sergio Ortega

También he recordado hoy un himno especial para celebrar este día, La Internacional, en una versión de Quilapayún que forma parte de la banda sonora de mi vida. Hay dos estrofas que me sigue ilusionando cantarlas y vivirlas con especial ilusión, sobre todo con el coro de este grupo chileno que me marcó para siempre y a los que tanto aprecio: El día que el triunfo alcancemos / ni esclavos ni dueños habrá / los odios que al mundo envenenan / al mundo se extinguirán // El hombre del hombre es hermano / derechos iguales tendrán / la tierra será el paraíso / patria de la humanidad.

Todo lo expuesto tiene hoy un sentido especial, en el Primero de Mayo y su más allá, sin quitar un ápice de importancia a la luz que este tiempo tan complejo también lleva dentro. Sobre todo, cuando el trabajo de cada día, de cada uno, de todos, es digno.

NOTA: la imagen la he recuperado de https://periodistas-es.com/leon-felipe-medio-siglo-muerte-recuerdo-zamora-9657

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¡Paz y Libertad!

Día del Libro 2026: somos lo que leemos

Cartel oficial de este año, diseñado por Carme Solé, Premio Nacional de Ilustración 2013

Si físicamente somos lo que comemos, espiritualmente somos lo que leemos.

Gonzalo Celorio, Premio de Literatura en Lengua Castellana ‘Miguel de Cervantes’ 2025

Sevilla, 23/IV/2026 – 07:32 h CET (UTC+2)

El Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor se celebra cada 23 de abril, recordando la fecha exacta de fallecimiento en 1616, de insignes escritores, Cervantes, Shakespeare e Inca Garcilaso de la Vega, “habiendo sido escogida por la Conferencia General de la UNESCO, en 1995, como una forma de fomentar la lectura, reconocer la figura del autor y procurar el fortalecimiento de la industria editorial de cada país”.

De acuerdo con lo expresado oficialmente por el Ministerio de Cultura, a través de la Dirección General del Libro, del Cómic y de la Lectura, “este año se ha preparado una agenda de actividades literarias en torno a la celebración del Día del Libro y del Derecho de Autor, que se desarrollarán del 20 al 27 de abril, durante la bautizada como Semana Cervantina”.

El cartel oficial de este año, ha sido diseñado por Carme Solé, Premio Nacional de Ilustración 2013: “La obra se ha inspirado en una cita del actual Premio de Literatura en Lengua Castellana ‘Miguel de Cervantes’ 2025, Gonzalo Celorio: “Si físicamente somos lo que comemos, espiritualmente somos lo que leemos”. Esta cita me ha recordado otra de Federico García Lorca, recogida en su sobrecogedora Alocución al pueblo de Fuente Vaqueros (septiembre, 1931), cuando dijo […] no olvidéis este precioso refrán que escribió un crítico francés del siglo XIX: «Dime qué lees y te diré quien eres». Se refería a François Mauriac. Y también recuerdo otra, en ese acto, no menos relevante por su contenido anímico: “Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros? ¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: «amor, amor», y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras”.

Una vez más, acudo a mi clínica del alma, mi biblioteca, para leer a Irene Vallejo en su Manifiesto por la lectura (1), que ya he comentado en este cuaderno digital y que tanto aprecio como regalo a las personas que admiro, haciendo un canto precioso a la lectura: “Somos seres entretejidos de relatos, bordados con hilos de voces, de historia, de filosofía y de ciencia, de leyes y leyendas. Por eso, la lectura seguirá cuidándonos si cuidamos de ella. No puede desaparecer lo que nos salva. Los libros nos recuerdan, serenos y siempre dispuestos a desplegarse ante nuestros ojos, que la salud de las palabras enraíza en las editoriales, en las librerías, en los círculos de lecturas compartidas, en las bibliotecas, en las escuelas. Es allí donde imaginamos el futuro que nos une”.

Para mí los libros tienen algo especial, porque estremecen el alma. Me lo recuerda también Irene Vallejo en el libro citado, concretamente en uno de sus capítulos caligráficos dedicado al estremecimiento de agua, trayendo a colación unas palabras de Federico García Lorca en el contexto de la alocución al pueblo de Fuente Vaqueros, un discurso leído en la inauguración de su biblioteca pública en el mes de septiembre de 1931, sobre el que ya he tratado algunos de sus párrafos, en varias ocasiones, en este cuaderno digital: “Nadie se da cuenta al tener un libro en las manos, el esfuerzo, el dolor, la vigilia, la sangre que ha costado. El libro es sin disputa la obra mayor de la humanidad. Muchas veces, un pueblo está dormido como el agua de un estanque en día sin viento. Ni el más leve temblor turba la ternura blanda del agua. Las ranas duermen en el fondo y los pájaros están inmóviles en las ramas que lo circundan. Pero arrojad de pronto una piedra. Veréis una explosión de círculos concéntricos, de ondas redondas que se dilatan atropellándose unas a las otras y se estrellan contra los bordes. Veréis un estremecimiento total del agua, un bullir de ranas en todas direcciones, una inquietud por todas las orillas y hasta los pájaros que dormían en las ramas umbrosas saltan disparados en bandadas por todo el aire azul. Muchas veces un pueblo duerme como el agua de un estanque un día sin viento, y un libro o unos libros pueden estremecerle e inquietarle y enseñarle nuevos horizontes de superación y concordia” (2).

Federico García Lorca junto a su hermana Isabel, con un libro en sus manos

En un día como hoy, comprendo muy bien el interés de Irene Vallejo por ilusionarnos con la lectura, retirándome por unos momentos, al preparar estas líneas, “a una habitación interior” donde me han hablado personas ausentes, es decir, fantasmas visibles solo para mi (en este caso, Federico García Lorca, Irene Vallejo y Gonzalo Celorio, entre otros autores) y donde el tiempo pasa al compás de mi interés por escribir de la mejor forma posible, porque comprender y compartir lo que soy, a través de lo que leo, es bello y la mejor vacuna contra los males del alma.

(1) Vallejo, Irene, Manifiesto por la lectura, Madrid: Siruela, 2020.

(2) Alocución al pueblo de Fuente Vaqueros. Discurso leído por la inauguración de la biblioteca pública de Fuente Vaqueros (septiembre, 1931) / Federico Garcia Lorca | Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes (cervantesvirtual.com)

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¡Paz y Libertad!

Diario de mi zaratán

Jacarandás de Sevilla / JA COBEÑA

Sevilla, 18/IV/2026 – 13:36 h CET (UTC+2)

Publico hoy en este cuaderno digital en formato libro, descargable, el diario que escribí en este cuaderno digital el pasado mes de marzo, con un título, Diario de mi zaratán, que explicaba el día de su presentación y que ahora reproduzco a continuación.

Este formato facilitará su lectura completa y descarga gratuita. Una vez más lo pongo a disposición de la Noosfera, la malla pensante de la humanidad, para quien esté interesado en leerlo y, si es posible, comprenderlo en su justo sentido.

La lectura de la elegía andaluza, El zaratán, publicada en 1946 por el poeta universal de Moguer (Huelva) y premio Nobel, Juan Ramón Jiménez, me ha inspirado para escribir este diario sobre mi zaratán personal, quedándome con una idea que he asimilado de nuevo como hilo conductor de mi experiencia particular, a la hora de enfrentarme a un zaratán (cáncer) al que el Sistema Sanitario Público de Andalucía me ayuda a curar con el buen hacer de sus profesionales, en mis figuraciones, tal y como soñaba el adolescente juanramoniano del relato, para convertirme en un Perseo redivivo, Persefito, dispuesto a luchar contra mi zaratán y vencerlo para siempre.

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Diario de mi zaratán

Juan Ramón Jiménez, El zaratán, Méjico D. F., 1946

Zaratán. Una palabra de origen árabe, que según el Diccionario de Autoridades (RAE, tomo VI, 1739) tiene un significado mantenido en el tiempo, como “un género de enfermedad de cancer, que dá à las mugeres en los pechos, el que les vá royendo, y consumiendo de tal suerte la carne, que por lo regular vienen à morir de esta enfermedad. Covarrubias dice es voz Arábiga, que en su Lengua significa lo mismo. Lat. Carcinoma, tis”. Este lema se ha modulado posteriormente hasta nuestros días, en la última versión del Diccionario de la Lengua Española (RAE: 23.ª ed., 2014), como voz “derivada del árabe hispánico saraṭán, y este del árabe clásico saraṭān, literalmente ‘cangrejo’”, con un significado rotundo: “cáncer de mama en la mujer”.

ZARATÁN, Diccionario de Autoridades, RAE, Tomo VI, 1739

Con estos antecedentes lexicográficos, recordé en días pasados y con motivo de un diagnóstico personal de cáncer de próstata (un zaratán redivivo) que me comunicaron en el pasado mes de diciembre, que Juan Ramón Jiménez, el inolvidable poeta moguereño y autor de Platero y yo, había publicado un relato, más bien una elejía [sic] andaluza, con este título, El zaratán, que leí por primera vez en un libro precioso del poeta, Por el cristal amarillo, que compré en Moguer hace ya cincuenta años en la Casa Municipal de Cultura “Zenobia y Juan Ramón”, hoy sede de la Casa-Museo y de la Fundación homónimas.

Moguer me ofreció siempre, en los años setenta del siglo pasado, una acogida de día y noche que no puedo olvidar. Por las mañanas, porque preparaba mis clases como docente en las Escuelas de Enfermería y Trabajo Social de Huelva, en un despacho en la citada Casa Municipal, gracias a Pepito, su guardián celoso y servicial, muy atento a que mi estancia allí fuera tranquila y segura, alejándome a veces del clamor infantil en las visitas de la mañana a la sala-biblioteca que existía en la planta baja de aquella época. Además, en el arco de la escalera del patio principal, leía todos los días un mensaje alentador y programático: Amor y poesía, cada día… Por las noches, porque me ofrecía conocimiento y libertad para comprender en sus recónditos bares, uno de ellos muy querido, La Parrala, lo que significaba tomar algo a modo de cena, siempre acompañado por personas que conocí a pie de barra. Sobre todo, Mateo, un hombre tosco y aguerrido, que hablaba todos los días con su caballo, en conversaciones imposibles, probablemente porque Platero lo había marcado de por vida, haciéndome partícipe de sus ilusiones y frustraciones diarias. Después, en un paseo iluminado siempre por los mensajes de personas y paredes de azulejos con pasajes de Platero y yo, me alojaba en el Hotel situado junto al Ayuntamiento, en una habitación que me asignaba el encargado-conserje, Pepe, que en su soledad sonora y amable, procuraba proteger mi estancia para que la vida me permitiera descansar como caminante que siempre pretendía hacer camino al andar.

Son recuerdos imborrables, porque el relato El zaratán que figuraba en el libro citado, que compré un día a Pepito, que él sacaba con esmero de un baúl, sellándolo con las firmas autógrafas de Zenobia y Juan Ramón Jiménez, quedó guardado en mi memoria de hipocampo, en mi alma de secreto, hasta que este acontecimiento personal ha traído a mi mente ese relato entrañable, excepcional, convirtiendo mi cáncer en mi zaratán particular, porque el simbolismo árabe podía apropiármelo en una ocasión tan transcendental: un cangrejo acechaba mi vida.

Cuando leí por primera vez esta elejía andaluza, me conmovió profundamente, porque al protagonista lo identifiqué inmediatamente como el poeta cuando sólo tenía trece años, utilizando un heterónimo, Josefito Figuraciones, su alter ego de la infancia, Juanito Figuraciones, como le llamaba cariñosamente su madre, en sus primeros años de vida en Moguer. Supe desde el principio que Juan Ramón Jiménez me regalaba unas páginas inolvidables de su infancia, en su pueblo, con una experiencia de amor adolescente hacía Cinta Marín, la gran protagonista de la historia, su amada en sueños, una viuda muy joven enferma de cáncer, por un zaratán que Josefito pretendió acabar con él de todas las formas posibles y que la presentaba con estas palabras:

“—TIENE un zaratán.

—Lo tiene en el pecho.

—Se le está comiendo viva ese maldito zaratán.

Josefito Figuraciones veía a Cinta Marín con el zaratán en el pecho, entre los pechos, enmedio del pecho blanco, blanco de leche. Porque la mejilla de Cinta, su mano, su muñeca eran blancos mates de leche. Y ella se miraría el zaratán rojo en su pecho blanco, con sus ojos negros”.

Esta elejía se publicó en Madrid por primera vez en el diario El Sol, el domingo 12 de enero de 1936, editándose posteriormente en formato libro en 1946, en México, con 19 grabados de Alberto Beltrán, autorizados de forma extraordinaria por el poeta, que no acostumbraba a introducir ilustraciones en sus obras.

He vuelto a leer El zaratán, siguiendo la cronología exacta de las dos primeras publicaciones, que guardo como oro en paño en mi biblioteca, mi clínica del alma, a la que he acudido estos días por razones especiales, nunca mejor dicho. Sobre todo la edición original mexicana, publicada en mayo de 1946, como número 20 de la colección “Lunes” y editada por los hermanos Pablo y Henrique González-Casanova. Estas lecturas me han inspirado para escribir este diario de mi zaratán personal, que publicaré por entregas en este cuaderno digital a partir de hoy, quedándome con una idea que he asimilado de nuevo como hilo conductor de mi experiencia personal a la hora de enfrentarme a un zaratán al que el Sistema Sanitario Público de Andalucía me ayuda a curar con el buen hacer de sus profesionales, en mis figuraciones, tal y como soñaba el adolescente juanramoniano del relato, para convertirme en un Perseo redivivo, Persefito, dispuesto a luchar contra mi zaratán y vencerlo para siempre.

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NOTA: A quien se anime a leer “El Zaratán”, conociendo la dificultad para acceder a las ediciones citadas, le recomiendo una edición de la Fundación Juan Ramón Jiménez, publicada en 1990, cuidada con esmero por un poeta al que conozco y aprecio, Juan Cobos Wilkins, sobre todo porque el extenso prólogo, escrito por Arturo del Villar, ayuda a comprender bien esta bella obra, una “figuración”, como él explicaTambién, pueden leer una edición, publicada en Huelva en 2017, por la editorial Niebla, que valoro positivamente, en la que se incorporan los 19 grabados de la edición de Méjico de 1946.

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¡Paz y Libertad!

Elecciones al Parlamento de Andalucía 2026 / 19. La política digna lava el alma del barro de la vida cotidiana

Sevilla, 18/IV/2026 – 08:51 h CET (UTC+2)

Una cosa es la realidad política actual y otra el deseo de dignificarla cada día. Decía Berthold Auerbach que la música lava el alma del polvo de la vida cotidiana (Music washes away from the soul the dust of everyday life) (1). También se atribuye a Picasso idéntica frase pero referida al arte en general. Hoy, doy un paso más y me atrevo a asignar a la política digna ese rol de limpieza ética de la vida cotidiana, como arte de lo posible, en palabras de Aristóteles o del canciller Bismark. En esta etapa preelectoral, que no está siendo precisamente un modelo de arte político, necesitamos redoblar todos los esfuerzos para demostrar que es posible llevar a cabo esta proyección ética de la vida ordinaria, siempre que cumplamos, unos y otros, con los deberes políticos que tenemos asignados en esa vida cotidiana, porque no son los mismos. 

Si nada humano nos es ajeno, que decía Terencio, el gran éxito de la política es hacer posible la transformación de la sociedad con medios legítimos, a pesar de todo, siendo el principal el del voto y sus circunstancias. El problema es que se adultera este sentido del voto y los representantes elegidos hacen con ellos muchas veces lo que no se debería hacer, porque el voto no es un cheque en blanco para el que se beneficia de él, sino un mensaje con ilusiones dentro, probablemente de cambiar y transformar aquello que no gusta en la sociedad actual. Por ello, es una equivocación utilizar en precampañas y campañas electorales el grito y la metodología del “y tú más”, lo peor de lo peor, como ocurre en la actualidad, porque siempre se debería partir de la base de que la condición humana es la que es y no nos debe ser ajena, es decir, sabemos que en todos sitios cuecen habas y lo importante es presentar en sociedad la parte más digna de la política, mostrando lo que es: una ideología en beneficio del interés o del bienestar general, con la tutela del Estado democrático, porque de lo contrario no es posible alcanzar beneficio alguno. De ahí el interés por presentar esta visión tan motivadora: la política es el arte que posibilita limpiar el alma del polvo de la vida cotidiana.

¿Hay algo más cotidiano que la vida digna en la ciudad, en el pueblo, en la aldea más recóndita? Si partimos de esta base, de que lo importante es vivir en paz, ayudemos a quitar el polvo del alma, algunas veces barro, que todos los días “ensucia” el devenir político y humano, por más señas. De ahí la importancia de los programas políticos en liza, porque no nos engañemos: todos no dicen lo mismo, ni persiguen los mismos objetivos, por mucho que se esfuercen las redes sociales y determinados medios de comunicación tergiversada, en difundir los clásicos bulos populares como mantras que sobrevuelan sobre nuestras cabezas y enriquecen las bases del Partido Abstencionista y de la ultraderecha y derecha extrema: ‘todos los políticos son lo mismo’, ‘vienen a enriquecerse’, “la derecha os hará libres’, ‘comunismo o libertad’, ‘el Estado no se rompe ni se negocia’, ‘el “comunismo bolivariano” acabará con todo’, ‘la nación está en peligro’, ‘hay que acabar con el “sanchismo”, ‘los migrantes nos roban y nos quitan los trabajos’, ‘la violencia de género es ideología que hay que erradicar, así como el gasto público asociado a ella’, ‘la protección legal de la diversidad sexual es un engaño’, ‘el cambio climático es un invento de los ecologistas extremos’, ‘Europa no es necesaria como Unión de Estados’, ‘la cultura es una ideología controlada por el aparato del Estado’ y así, centenares de mensajes que consiguen calar, como la gota malaya, en los sentimientos populares. 

Ante este tsunami ideológico de derechas y ultraderechas, en la actual precampaña, vuelvo a reivindicar un esfuerzo para comprender lo que se está haciendo bien en esta legislatura en la España al derecho, no al revés, en beneficio del interés general, de nuestra Comunidad, para demostrar que una política digna y eficaz limpia el alma del polvo y del barro de las máquinas especializadas en este menester, que propicia la política indigna y mal intencionada. Hay que limpiar la desinformación y la contaminación de los resultados verdaderos que se han conseguido por el Gobierno actual, que nos lleve a comprender lo que verdaderamente supone ya, de facto, una transformación de nuestra realidad social, atendiendo como prioridad absoluta a los que menos tienen en el país, en nuestra Comunidad.

Lo dicho: dediquémonos a resaltar el trabajo político bien hecho, como Luis Cernuda nos lo enseñó hace ya mucho tiempo, desde el exilio, cuando se dirigió expresamente a sus paisanos andaluces, sevillanos por más señascon unas palabras que no olvido: Más el trabajo humano / Con amor hecho, / merece la atención de los otros (A sus paisanos, en La realidad y el deseo. XI: La desolación de la quimera). Será una forma extraordinaria de comprender la política digna como el arte posible de limpiar el alma ciudadana del polvo y barro perversos de la política indigna en la vida cotidiana.

(1) Berthold Auerbach, En las alturas (On the Heights), Volumen 2, Editorial B. Tauchnitz, 1867. Página 64.

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Elecciones al Parlamento de Andalucía 2026 / 18. Defendamos el claro objeto del sueño andaluz

Galileo en prisión. Detalle de la obra atribuida a Murillo o su taller (ca. 1643), cuando estaba en posesión de Jules van Belle, Roulers, Belgium (1)

Andalucía es un sueño que varios andaluces llevamos dentro.

Luis Cernuda, en José Moreno Villa o los andaluces en España (1931)

Sevilla, 17/IV/2026 – 08:53 h CET (UTC+2)

Hoy dedico esta reflexión electoral a las personas que piensan que Andalucía puede cambiar e iniciar un camino diferente, nuevo e ilusionante a través de las elecciones próximas del 17 de mayo. No sé si tú, lector o lectora de estas palabras, tienes la misma sensación que yo, pero estando tan cerca estas elecciones, fecha histórica en cualquier calendario democrático, no se aprecian movimientos especialmente reivindicativos de la participación popular en este proceso electoral, como si se hubiera instalado en Andalucía una santa indiferencia, cansancio y desafección política de dimensiones incalculables, ante problemas sociales de tanta envergadura como la situación actual de desmantelamiento de la sanidad pública, a través de esperas imposibles en atención primaria, especializada y quirúrgica, no digamos en salud mental, los de la educación también pública en todos sus niveles, afectando también al universitario con la entrada en vigor de la reciente y preocupante Ley Universitaria para Andalucía, por no olvidar la ardiente impaciencia de miles de personas afectadas por discapacidades, la pobreza severa y exclusión social, el paro real y las dificultades extremas para acceder a alquileres razonables de viviendas.

Se podría decir en términos fellinianos e la nave va, y no su antónimo, e pur niente si muove (y, sin embargo, nada se mueve), como fiel reflejo de la realidad actual. En este contexto, cuenta una leyenda que una pintura atribuida a Murillo o a su entorno (1), Galileo en prisión, captó perfectamente esta expresión tan atrevida del movimiento revolucionario de la Tierra que descubrió Galileo (eppur si muove) y así lo dejó pintado en una esquina del citado cuadro y que alguien se encargó de ocultar, probablemente los que introducían la palabra nada en cada paso de su vida, porque preferían que todo siguiera igual. Es muy preocupante esta situación, porque en unas elecciones se trata, nada más y nada menos, que de posibilitar cambios imprescindibles en la forma de hacer política en Andalucía y debería interesar tanto a la ciudadanía y a quienes gobiernan habitualmente, como a la oposición que hasta ahora se ha enfrentado, con escaso éxito, al rodillo de la mayoría del partido gobernante, el Partido Popular, en el Parlamento andaluz.

El hartazgo por corrupción de determinados líderes políticos ha hecho estragos en los últimos años de la vida política de este país y la falta de ejemplaridad política también. He comprendido el sentido de la frase repetida en muchas ocasiones por Michael Ignatieff, el candidato malogrado a primer ministro de Canadá, en su experiencia política desde 2008 a 2011, liderando la oposición y con una clara opción a gobernar ese país: nada te va a causar más problemas en la política que decir la verdad. Ahí está parte de la cuestión actual a la que se debe enfrentar cualquier político, por el hartazgo ante tanto mandatario instalado en la mentira. Es escalofriante el poder de esta reflexión, porque es una realidad ciudadana que emerge sobre todas las querellas más o menos criminales en torno a las personas que trabajan en política, porque muchas personas están convencidas de que en política se miente continuamente: “los políticos, mienten más que hablan”. Es una realidad flagrante, que solo se puede combatir si el poder político en todas sus escalas se instala de una vez por todas en la verdad, teniendo una clave machadiana contundente al respecto: “¿Tu verdad? No, la verdad. Y ven conmigo a buscarla. La tuya guárdatela”. Así de sencillo, pero así de difícil en la situación actual, porque si no, solo nos quedará en nuestro pensamiento y sentimiento una reflexión con retranca gallega de fondo que se podría convertir los próximos días en trending topic popular a todas luces: si nos dicen la verdad (algunos políticos, no todos), mentirían. Aprendiendo con humildad de la paradoja de Epiménides, cuando afirmó que todos los cretenses eran unos mentirosos, porque casualmente…, él también lo era.

Basta un ejemplo para certificar este pacto de silencio cómplice que existe en la actualidad. Nos sentimos muy poco concernidos con los programas políticos que se presentarán oficialmente dentro de unos días, porque con independencia de que deban obedecer a las ideologías que inspiran cada partido político, la participación ciudadana universal debería ser un primer mandamiento de la ética política actual: qué piensa, desea, valora, opina y necesita decir la ciudadanía, para ser escuchada en clave de empoderamiento compartido.

Sabemos por el último barómetro elaborado por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), correspondiente al mes de marzo de 2026, que ante la pregunta ¿Cuál es, a su juicio, el principal problema que existe actualmente en España? ¿Y el segundo? ¿Y el tercero? (RESPUESTA ESPONTÁNEA). (MULTIRRESPUESTA), los datos recogidos fueron los siguientes:

Fuente: Centro de Investigaciones Sociológicas – Barómetro Marzo 2026

He tomado en consideración sólo las diez primeras respuestas de un total de 58, porque creo que representan bien el estado anímico de la Nación y por extensión lógica el de Andalucía, dado que —porcentualmente hablando— son muy significativas en el momento político que está atravesando el país y nuestra Comunidad. Queda claro que un gran problema es el de la percepción y valoración ciudadana de la política actual, no sólo la crisis económica o el paro, porque de las diez respuestas, tres de ellas, referidas a asuntos políticos, suman un total del 26,4%, es decir, ocuparían el primer puesto en esta clasificación estadística al darles un tratamiento homogéneo, desplazando al primer problema de la vivienda, con un 24,3% del total. Es muy significativo el resultado porque en política, en este país, no se salva nadie, ni el Gobierno y partidos o políticos concretos/as, ni los problemas políticos en general y, tampoco, el mal comportamiento de los/as políticos/as. La verdad es que es un resultado lamentable, que debería hacernos reflexionar ante las próximas elecciones al Parlamento de Andalucía.

Es una breve reflexión en la antesala de las elecciones andaluzas y tengo que afirmar de nuevo que se nos presenta una nueva oportunidad para generar cambios copernicanos en nuestra Comunidad mediante el voto. Lo he afirmado en diversas ocasiones en este cuaderno digital, en esta serie, y no me cansaré de repetirlo: ante este panorama tan complejo y preocupante, es necesario reflexionar en voz alta sobre las actuaciones que pueden ayudar a despejar las incógnitas electorales que nos abruman en estos días que anteceden al 17 de mayo.

Hay que considerar, en primer lugar, una base política, como ciudadanos de a pie, como punto de partida para preparar un voto razonable y que lo sustente. Se resume en una sola palabra, ideología, porque cuando existe la ideología, que forja siempre una creencia, la política se hace virtud ciudadana, porque es consecuente, porque somos ciudadanos políticos, en la clave que enseñó Aristóteles. Las ideologías no son inocentes, como tantas veces he explicado en este blog. Solo me refiero en la situación actual a las ideologías democráticas, las que pueden considerarse por su contenido de respeto a las personas y a la sociedad en general, en el largo camino que existe desde la izquierda a la derecha del arco político actual.

La ideología es una proyección fantástica de la inteligencia, entendida ésta como la capacidad que tiene todo ser humano para resolver problemas, gran objetivo de la política a través de programas electorales. La inteligencia que vehiculizamos a través de la ideología podemos llamarla inteligencia social o inteligencia política, porque es evidente que ésta no es ni puede ser algo que flota por encima del desarrollo social, algo neutral o imparcial, sino que refleja lo que está pasando en el mundo que nos rodea y cómo se reacciona ante estos momentos electorales donde se decide cómo se van a abordar los problemas reales y actuales en Andalucía, a través de los programas de los partidos que participen en esta primera etapa anual de participación ciudadana.

El cerebro necesita claridad conceptual, ideología, para comprender lo que ocurre y ahí está la clave de la no inocencia. Mientras unos o muchos entorpecen el conocimiento de la verdadera dimensión social de lo que ocurre, otros desean introducir cordura en la comprensión y vías de salida a la misma. Es decir, la ideología que está detrás de los partidos no es inocente y el cerebro necesita ordenar ideas fundamentales para llegar a caracterizar el pensamiento y proyectarlo en la realidad social económica, educativa, de salud y bienestar social que cada persona debe elegir para ser y existir todos los días, de acuerdo con el programa político que mejor responde a la ideología de cada persona, a su creencia. Así lo ha fijado, limpiado y dado esplendor a través del lema ideología, el Diccionario de la Lengua Española, en su segunda acepción (texto en cursiva). Por algo será. Y los Gobiernos, los partidos, los representantes políticos lo saben, es decir, tampoco son inocentes y no vale cualquier respuesta a las ideas fundamentales, mediante el voto, en unas elecciones, porque todos no son ni somos iguales en Andalucía.

Afortunadamente, creo que podemos creer en el futuro de Andalucía con el voto próximo, porque e pur si muove, como el mejor homenaje que podemos ofrecer a nuestro pintor universal, Murillo. Sin escondernos en la esquina del cuadro actual andaluz que pintan ahora, con escaso éxito, los gobernantes y agoreros de turno.

(1) Fahie, J. J., Memorials of Galileo (1564–1642). London: Leamington, 1929, p. n85.

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