La carta anual de Bill y Melinda Gates: se acerca el final del principio en la pandemia

El momento en el que nos encontramos nos recuerda una frase de Winston Churchill. En el otoño de 1942, pronunció un famoso discurso que marcó una victoria militar que creía que sería un punto de inflexión en la guerra contra la Alemania nazi. “Esto no es el final”, advirtió. “Ni siquiera es el principio del final. Pero quizás sea el final del principio”

Bill y Melinda Gates, Carta anual 2021

He leído con atención la carta que Bill y Melinda Gates han publicado el pasado miércoles 27 de enero, siguiendo una costumbre que sigo desde que comenzaron a escribirlas a las personas que las quisieran leer y escuchar. Un apasionado del mundo digital, como es mi caso, sigue de cerca estas manifestaciones porque creo que suponen una aportación inteligente para solucionar una parte del problema actual, tal y como exponen en las líneas que siguen. Lo mejor es leerla sin contaminación alguna y para ello he utilizado la versión original en inglés (con comentarios de los autores al margen) y la traducción al español que ha facilitado la propia Fundación.

En el momento en que estamos, el final del principio, es importante leer documentos veraces como éste que nos alumbren la salida del túnel. Como he manifestado en mi libro “La ventana discreta”, publicado al finalizar la primera ola de la pandemia, “necesitamos pensar ya en la Reconstrucción del Mundo para poder reconstruir España. Así de claro y contundente. Es difícil salir de este túnel amargo de la COVID-19 sin una visión estratégica de alcance planetario que siente las bases para establecer un nuevo orden mundial político y económico para salvaguardar la salud pública, económica y democrática del planeta Tierra. Las soluciones que hasta ahora cohesionaban el mundo declarándolo una aldea común ya no valen y los ordenadores portátiles de los hombres de negro han comenzado a cerrarse masivamente sin capacidad de reinicio alguno. Eso sí, habiendo salvado previamente la totalidad del dinero invertido, dejando a millones de ciudadanos y Estados a su “mala” suerte. En este contexto, he recordado como tarea preparatoria un cuento precioso de Jorge Luis Borges, El Congreso, que ya he comentado una vez en este cuaderno digital, porque traduce una realidad existencial del devenir del mundo en el que todos estamos ahora obligatoriamente obligados a comprenderlo para entendernos mejor. Leerlo es casi una obligación de Estado”. Leer esta carta, casi igual.

NUESTRA CARTA ANUAL EN 2021

El año en que la salud mundial se volvió local

El mundo tiene una importante oportunidad de convertir las lecciones duramente aprendidas de esta pandemia en un futuro más saludable y equitativo para todos.

27 de enero de 2021

Estamos escribiendo esta carta tras un año como ningún otro en nuestras vidas.

Hace dos décadas creamos una fundación centrada en la salud mundial porque queríamos utilizar los beneficios generados con Microsoft para mejorar la vida del mayor número posible de personas. La salud es la piedra angular de cualquier sociedad próspera. Si la salud de uno está comprometida —o si uno teme contraer alguna enfermedad mortal— es difícil concentrarse en otra cosa. Mantenerse en vida y en buena salud se vuelve una prioridad con detrimento necesariamente de todo lo demás.

Este último año muchos de nosotros hemos vivido en carne propia esta realidad por primera vez. Ahora nos planteamos las cosas de forma diferente al tomar cualquier decisión y nos preguntamos cómo minimizar el riesgo de contraer o contagiar la covid-19.

Es probable que haya epidemiólogos que estén leyendo esta carta, pero pensamos que la mayor parte de las personas este último año se han visto obligadas a reorientar sus vidas en torno a conceptos totalmente nuevos como el “distanciamiento social”, el “aplanamiento de la curva” o el “R0” de un virus. (Y dirigiéndonos al epidemiólogo que esté leyendo estas líneas, apostamos que nadie está más sorprendido que usted de vivir en un mundo en el que su compañero Anthony Fauci aparece en la portada de la revista InStyle).

Cuando redactamos nuestra última Carta Anual, el mundo estaba apenas empezando a comprender lo grave que podía volverse una nueva pandemia de coronavirus. Si bien nuestra fundación se había visto concernida desde hace tiempo por el espectro de una pandemia —sobre todo después de la epidemia de ébola en África occidental— nos asombró sobremanera ver cuán drásticamente la covid-19 ha trastocado las economías, los empleos, la enseñanza y el bienestar en todo el mundo.

Tan solo pocas semanas después de haber oído por primera vez la palabra “covid-19” cerrábamos las oficinas de nuestra fundación y nos uníamos a miles de millones de personas por todo el planeta, adaptándonos a formas de vivir radicalmente diferentes a las que conocíamos. Nuestros días se transformaron en una confusión de videoconferencias, noticias preocupantes y comidas que recalentábamos en el microondas.

Sin embargo, esos ajustes que ambos hemos realizado no son nada comparados con el impacto que la pandemia ha tenido en la existencia de otros. La covid-19 se ha cobrado vidas, enfermado a millones de personas y llevado a la economía mundial a una devastadora recesión. 1.500 millones de niños han perdido tiempo de escolaridad y puede que algunos nunca vuelvan a las aulas. Los trabajadores esenciales están haciendo trabajos imposibles corriendo y haciendo correr a sus familiares grandes riesgos. El estrés y el aislamiento han provocado impactos de amplio alcance en la salud mental. Las familias en todos los países han tenido que renunciar a tantos momentos trascendentales de la vida: graduaciones, bodas, incluso funerales. (Cuando el padre de Bill falleció el pasado septiembre, se hizo aún más doloroso por el hecho de que no pudimos reunirnos todos para llorar su pérdida).

Quedarán grabados en la historia estos últimos dos meses como los momentos más dolorosos de toda la pandemia. Pero brilla un rayo de esperanza en el horizonte. Si bien nos queda mucho camino por recorrer hasta que logremos recuperarnos, el mundo ha logrado grandes victorias frente el virus al poner a punto nuevas pruebas, tratamientos y vacunas. Estamos convencidos de que estas nuevas herramientas pronto empezarán a flexionar la curva de forma rotunda.

El momento en el que nos encontramos nos recuerda una frase de Winston Churchill. En el otoño de 1942, pronunció un famoso discurso que marcó una victoria militar que creía que sería un punto de inflexión en la guerra contra la Alemania nazi. “Esto no es el final”, advirtió. “Ni siquiera es el principio del final. Pero quizás sea el final del principio”.

Por lo que a la covid-19 se refiere, somos optimistas y pensamos que se está acercando el final del principio. También somos realistas y sabemos lo que se ha necesitado para llegar aquí: se ha desplegado el mayor esfuerzo de la historia de la humanidad en materia de salud pública, en el que se han visto involucrados legisladores, investigadores, trabajadores de la salud, líderes empresariales, organizadores comunitarios, comunidades religiosas, y muchos más actores que cooperan de manera novedosa.

Ese tipo de esfuerzo compartido es importante, porque en una crisis global como la actual, uno no quiere que las empresas tomen decisiones impulsadas por un afán de lucro o que los Gobiernos actúen con el objetivo limitado de proteger únicamente a sus propios ciudadanos. Se necesita a muchas personas y que haya una conjunción de intereses obrando de buena voluntad para que toda la humanidad se vea beneficiada.

La filantropía puede ayudar a facilitar esa cooperación. En la medida en que nuestra fundación lleva décadas trabajando sobre enfermedades infecciosas, tenemos relaciones sólidas y duraderas con la Organización Mundial de la Salud, con expertos, con Gobiernos y con el sector privado. Y como nuestra fundación se centra específicamente en los desafíos que enfrentan las personas más desfavorecidas del mundo, comprendemos la importancia de garantizar que el mundo también tome en consideración las necesidades específicas de los países de bajos ingresos.

Hasta la fecha, nuestra fundación ha invertido 1.750 millones de dólares en la lucha contra la covid-19. La mayor parte de esa financiación se ha destinado a producir y adquirir suministros médicos esenciales. Por ejemplo, apoyamos a los investigadores que desarrollan nuevos tratamientos contra la covid-19, incluidos los anticuerpos monoclonales y trabajamos con socios para garantizar que estos medicamentos se formulen en formatos fáciles de transportar y usar en los lugares más pobres del mundo con el fin de que todo el mundo en todas partes pueda beneficiarse de ellos.

También venimos apoyando los esfuerzos para encontrar y distribuir vacunas seguras y efectivas contra el virus. Durante las últimas dos décadas, nuestros recursos respaldaron el desarrollo de 11 vacunas que han sido certificadas como seguras y efectivas, y nuestros socios aplican las lecciones que hemos aprendido al desarrollo de vacunas contra la covid-19.

Es posible que en el momento en que lea usted esta carta, usted mismo o alguien que conoce ya haya recibido la vacuna contra la covid-19. El que éstas ya estén disponibles es para nosotros algo bastante remarcable, sobre todo si se toma en cuenta el hecho de que el virus de la covid-19 era un patógeno prácticamente desconocido a principios de 2020 y si se considera lo riguroso que es el proceso para demostrar la seguridad y eficacia de una vacuna. Es importante que las personas comprendan que, si bien estas vacunas han sido desarrolladas en un plazo muy reducido, tenían que cumplir no obstante con unas pautas estrictas antes de ser aprobadas.

Ningún país o empresa podría haber logrado esto solo. Los financiadores de todo el mundo juntaron recursos, los competidores compartieron los resultados de la investigación y todos los involucrados tuvieron una ventaja gracias a muchos años de inversión global en tecnologías que han ayudado a abrir una nueva era en el desarrollo de vacunas. Si el nuevo coronavirus hubiera aparecido en 2009 en vez de en 2019, el camino hacia una vacuna habría sido mucho más largo.

Por supuesto, crear vacunas seguras y efectivas en un laboratorio es solo el comienzo de la historia. El mundo necesita miles de millones de dosis para proteger a todas las personas amenazadas por esta enfermedad, por ello ayudamos a los socios a plantearse la fabricación de vacunas a la vez que se realizaba su desarrollo (un proceso que generalmente ocurre de forma secuencial).

Ahora, el mundo tiene que hacer llegar esas dosis a todas las personas que las necesitan, empezando por los trabajadores sanitarios de primera línea y otros grupos de alto riesgo. Nuestra fundación ha trabajado en el pasado con fabricantes y socios para entregar otras vacunas a bajo costo y a gran escala (incluyendo a 822 millones de niños en países de bajos ingresos a través de Gavi, la alianza para la vacunación), y estamos haciendo lo mismo con la covid-19.

Nuestra fundación y sus socios se han adaptado también para enfrentar los desafíos de la covid-19 de otras maneras. Cuando nuestro amigo Warren Buffett donó prácticamente toda su fortuna para duplicar los recursos de nuestra fundación en 2006, nos instó a mantenernos enfocados en los problemas que desde siempre han sido la base de nuestra misión. Abordar la covid-19 fue una parte esencial de cualquier trabajo de salud mundial en 2020, pero no ha sido nuestro único objetivo durante el último año. Nuestros colegas siguen progresando en todas las áreas de nuestro programa.

El equipo encargado de la malaria ha tenido que repensar cómo distribuir mosquiteros en un momento en que ya no es seguro organizar un evento masivo para entregarlos a un gran número de personas al mismo tiempo. Estamos ayudando a los socios a comprender el impacto que la covid-19 tiene en las mujeres embarazadas y en los bebés y nos aseguramos de que siguen recibiendo servicios de salud esenciales. Nuestros socios educativos están ayudando a los profesores a adaptarse a un mundo donde su ordenador portátil se ha transformado en su aula. Dicho de otra forma, seguimos capacitados y apuntando al mismo objetivo que venimos persiguiendo desde la creación de nuestra fundación: asegurarnos de que todos los habitantes del planeta tengan la oportunidad de vivir una vida saludable y productiva.

Hay un motivo por el que somos optimistas en cuanto a la vida después de la pandemia y es este: si bien la pandemia ha obligado a muchas personas a asimilar un nuevo vocabulario, también ha aportado un nuevo significado a términos antiguos como “salud global”.

En el pasado el término “salud global” rara vez se usaba para referirse a la salud de todos, en todas partes del mundo. En la práctica, la gente de los países desarrollados usaba esta expresión para referirse a la salud de las personas de los países pobres. Un término más exacto probablemente habría sido “salud de los países en desarrollo”.

El año pasado, sin embargo, esto cambió. En 2020 la salud mundial se volvió local. Las distinciones artificiales entre países ricos y países pobres se derrumbaron ante un virus para el cual las fronteras y la geografía no existen.

Todos vimos con nuestros propios ojos lo rápido que una enfermedad de la que nunca has oído hablar en un lugar en el que quizá nunca hayas estado se convirtió en una emergencia de salud pública en nuestra propia casa. Los virus como el que causa la covid-19 nos recuerdan que, a pesar de todas nuestras diferencias, en el mundo en que vivimos todos estamos conectados biológicamente por una red microscópica de gérmenes y partículas, y que, nos guste o no, estamos todos en el mismo barco.

Esperamos que la experiencia vivida por todos nosotros el año pasado genere un cambio a largo plazo en la manera en que las personas se plantean la salud global —y ayude a la gente de los países ricos a darse cuenta de que las inversiones en la salud mundial benefician no solo a los países de bajos ingresos sino a todos. Nos emocionó ver que Estados Unidos incluyó millones de dólares en GAVI dentro de su último paquete de ayuda para luchar contra la covid-19. Inversiones de este tipo nos permitirán estar mejor armados para superar los próximos desafíos globales.

Así como la Segunda Guerra Mundial fue el evento que definió a la generación de nuestros padres, la pandemia de coronavirus que nos azota actualmente definirá la nuestra. Y así como la Segunda Guerra Mundial sentó las bases para una mayor cooperación entre los países con el fin de proteger la paz y priorizar el bien común, pensamos que el mundo tiene ahora ante sí una gran oportunidad para convertir las lecciones aprendidas a la fuerza con esta pandemia, en un futuro más saludable y equitativo para todos.

En el resto de esta carta, escribimos sobre dos áreas que consideramos esenciales para construir ese futuro mejor: priorizar la igualdad y prepararnos para la próxima pandemia.

¿Podemos salir de esta pandemia con un mayor nivel de equidad que el que teníamos antes de ella?

MELINDA: Una de las cosas que más he echado de menos este último año ha sido viajar para ver en acción el trabajo de nuestra fundación. Tengo fotos por toda nuestra casa de las mujeres que conocí en aquellos viajes. Ahora que trabajo desde casa, sus rostros me acompañan constantemente.

A menudo me pregunto qué percepción tienen ellas de la pandemia y cómo la están enfrentando. Cuando hablo con expertos y líderes mundiales por videoconferencia, trato de imaginar cómo van a afectar a estas mujeres y a sus familias las decisiones que se toman en el marco de estas conversaciones. Me recuerdan día tras día la importancia de garantizar que la respuesta mundial a la covid-19 no deje a nadie por el camino.

Desde el sida hasta el zika y el ébola, los brotes de enfermedades tienden a seguir un patrón sombrío. Lastiman a algunas personas más que a otras y no es por azar. A medida que infectan a las sociedades, explotan las desigualdades preexistentes.

Lo mismo ocurre con la covid-19. Para las personas más desfavorecidas la situación es peor que para las más pudientes. Los trabajadores esenciales se enfrentan a mayores riesgos que los que pueden realizar teletrabajo. Los estudiantes que no tienen acceso a Internet se están quedando a la zaga con relación a aquellos que siguen sus clases a distancia. En Estados Unidos, las comunidades de color tienen más probabilidades de enfermarse y morir que otros estadounidenses. Y en todo el mundo, las mujeres que llevan tiempo luchando para empoderarse y tener influencia sobre sus vidas ven ahora cómo décadas de frágil progreso se hacen añicos en cuestión de meses.

En Estados Unidos, muchos de nuestros esfuerzos de lucha contra el coronavirus se superponen con nuestro trabajo sobre la equidad racial. Por ejemplo, según las estadísticas, los estadounidenses negros tienen tres veces más probabilidades que los estadounidenses blancos de contraer la covid-19, y también es más probable que vivan en un área con acceso limitado a las pruebas para la covid-19. Para ayudar a satisfacer la demanda de pruebas de la comunidad local, nuestra fundación se ha asociado con colegios y universidades históricamente afroamericanos para ampliar la capacidad de realizar pruebas de diagnóstico en sus campus.

También estamos abordando desde otro enfoque el impacto desproporcionado de la pandemia en las personas de color, a través, por ejemplo, del trabajo educativo que nuestra fundación realiza en EE UU. Nos preocupa que los estudiantes se queden a la zaga en todos los niveles (cuando los colegios cerraron en la primavera pasada, el estudiante promedio perdió meses de aprendizaje). Sin embargo lo que más nos preocupa es que la covid-19 pueda exacerbar las barreras a la educación superior que existen desde hace mucho tiempo, particularmente para los estudiantes que son negros, latinos o procedentes de familias de bajos ingresos. Los ingresos medios de por vida de los graduados universitarios representan el doble de los de los graduados de el colegio secundario, de ahí la importancia de lo que está en juego para los jóvenes. Con el fin de ayudar a los estudiantes a superar los obstáculos de la covid-19, nuestra fundación amplió su asociación con tres organizaciones que tienen un historial comprobado de uso de herramientas digitales para ayudarles a seguir orientándose hacia la obtención de un título universitario. Pensamos que los modelos y enfoques que estas organizaciones están perfeccionando ahora seguirán ampliando también las oportunidades que los estudiantes podrán aprovechar después de una pandemia.

En cuanto a nuestro trabajo fuera de Estados Unidos, yo me he centrado en hacer un llamamiento a los líderes mundiales para que pongan a las mujeres en el centro de su respuesta a la covid-19. Si los Gobiernos ignoran el hecho de que la pandemia y la recesión resultante están afectando a las mujeres de manera diferente, la crisis se prolongará y se ralentizará la recuperación económica para todos.

Por ejemplo, debido a los cierres económicos del pasado año, cientos de millones de personas en países de bajos ingresos han necesitado la ayuda de su Gobierno para satisfacer sus necesidades básicas. Pero la cruel ironía es que las mujeres que más necesitan estos recursos económicos tienden a ser invisibles para sus Gobiernos. Es difícil enviar dinero en efectivo de forma segura y rápida a una mujer que no aparece en las listas de contribuyentes, que no tiene una identificación formal o que no posee un teléfono móvil. A menos que los sistemas financieros estén diseñados específicamente para incluir a estas mujeres, es probable que dichos sistemas las excluyan, marginalizándolas aún más de la economía. Nuestra fundación ha trabajado con el Banco Mundial para ayudar a los países a superar estos obstáculos y crear programas digitales de transferencias de efectivo tomando en consideración las necesidades de las mujeres.

De forma más general, apoyamos los esfuerzos para diseñar planes de respuesta económica dirigidos a mujeres y trabajadores con salarios bajos. En los países de ingresos bajos y medianos, las personas más pobres tienden a trabajar por cuenta propia en el sector informal como agricultores o vendedores ambulantes, por ejemplo. Los legisladores a menudo pasan por alto a estos trabajadores y las medidas de estímulo tradicionales no satisfacen sus necesidades. Las reducciones de impuestos en realidad no ayudan a las personas que no pagan impuestos; ¿quién paga por la baja remunerada de una persona si dicha persona trabaja por su cuenta? Nuestra fundación ayudó a financiar la investigación sobre cómo los Gobiernos pueden reparar estos agujeros en la red de seguridad dando prioridad a medidas como subvenciones en efectivo, ayuda alimentaria y moratorias sobre el alquiler y los servicios públicos.

El año pasado ha puesto de manifiesto también el trabajo no remunerado de las mujeres, tema que ya he abordado anteriormente en esta carta. Con miles de millones de personas que ahora se quedan en casa, la demanda de servicios de cuidado no remunerado —cocinar, hacer la limpieza y cuidar de los niños— ha aumentado. Las mujeres ya hacían alrededor de las tres cuartas partes de este trabajo. Ahora, durante la pandemia, están asumiendo una parte aún mayor de estos servicios. Si bien se trata de un trabajo no remunerado su coste es sin embargo enorme: a nivel mundial, un aumento de dos horas de la prestación de cuidados no remunerada de las mujeres se correlaciona con una disminución de 10 puntos porcentuales en la participación de la mujer en la vida laboral. A medida que los Gobiernos reconstruyen sus economías, es hora de comenzar a tratar el cuidado infantil como una infraestructura esencial, tan digna de financiación como las carreteras y los cables de fibra óptica. A largo plazo, esto ayudará a crear economías postpandémicas más productivas e inclusivas.

No obstante, Bill y yo estamos profundamente preocupados por el hecho de que, además de poner de manifiesto tantas viejas injusticias, la pandemia desate una nueva: la desigualdad en la inmunidad, un futuro donde las personas más ricas tengan acceso a una vacuna contra la covid-19, mientras que el resto del mundo no pueda acceder a la misma.

Las naciones ricas ya llevan meses comprando con antelación dosis de vacunas para empezar a inmunizar a su población en cuanto dichas vacunas sean aprobadas. Pero habida cuenta de la situación actual, los países de ingresos bajos y medianos solo podrán vacunar a aproximadamente una de cada cinco personas de dichos países durante el próximo año. En un mundo donde la salud mundial es local, eso debería preocuparnos a todos.

Desde el comienzo de la pandemia, hemos instado a las naciones ricas a recordar que cuando la covid-19 afecta a un lugar cualquiera es una amenaza en todos los lugares. Hasta que las vacunas lleguen a todo el mundo, seguirán apareciendo nuevos focos de la enfermedad que irán creciendo y extendiéndose. Los colegios y oficinas cerrarán nuevamente. El ciclo de desigualdad continuará. Todo depende de que todo el mundo aúne sus esfuerzos para garantizar que la ciencia que salva vidas desarrollada en 2020 salve tantas vidas como sea posible en 2021.

Crisis existenciales como estas arrasan todas las áreas de nuestra vida. Sin embargo las soluciones que son dignas de estos momentos históricos también tienen repercusiones. Exigir una respuesta inclusiva salvará vidas y medios de subsistencia ahora —y sentará las bases para un mundo post-pandémico más fuerte, más equitativo y más resiliente.

No es demasiado pronto para empezar a pensar en la próxima pandemia

BILL: Una de las preguntas que más me hacen es cuándo creo que el mundo volverá a la normalidad. Entiendo por qué. Todos queremos volver a la vida pre-covid-19. Sin embargo, hay un lugar al que espero no volver nunca: nuestra complacencia con las pandemias.

La triste realidad es que la covid-19 podría no ser la última pandemia. No sabemos cuándo llegará la próxima, si será una gripe, un coronavirus o alguna enfermedad que aún no conocemos. Sin embargo, lo que sí sabemos es que no podemos permitirnos que nos tome por sorpresa. La amenaza de la próxima pandemia seguirá cerniéndose sobre nuestras cabezas, a menos que el mundo tome medidas para prevenirla.

La buena noticia es que podemos adelantarnos a los brotes de enfermedades infecciosas. Aunque el mundo no haya logrado de muchas formas prepararse para hacer frente a la covid-19, todavía nos beneficiamos de las acciones tomadas en respuesta a brotes pasados. Por ejemplo, la epidemia de ébola dejó claro que necesitábamos acelerar el desarrollo de nuevas vacunas. Así que nuestra fundación se asoció con Gobiernos y otros patrocinadores para crear la Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias. CEPI ayudó a financiar una serie de vacunas candidatas contra la covid-19, incluidas las de Moderna y Oxford AstraZeneca, y está fuertemente involucrada en el trabajo sobre el acceso equitativo a las vacunas, tema sobre el que escribió Melinda.

Para evitar que se repitan las dificultades de este último año, la preparación ante una pandemia debe tomarse tan en serio como una amenaza de guerra. El mundo necesita duplicar las inversiones en I+D así como en organizaciones como CEPI que han demostrado ser invaluables en el marco de la covid-19. También necesitamos desarrollar capacidades completamente nuevas que aún no existen.

Detener la próxima pandemia requerirá gastar decenas de miles de millones de dólares por año, una gran inversión, pero recuerde que se estima que la pandemia de la covid-19 le costará al mundo 28 billones de dólares. El mundo necesita gastar miles de millones para ahorrar billones (y prevenir millones de muertes). Yo considero esto como la mejor y más rentable póliza de seguro que el mundo podría comprar.

La mayor parte de esta inversión debe provenir de países ricos. Los países de ingresos bajos y medios y las fundaciones como la nuestra tienen un papel que desempeñar, pero los Gobiernos de los países de ingresos elevados deben encabezar la marcha aquí porque los beneficios para ellos son enormes. Si uno vive en un país rico, le conviene que su Gobierno despliegue grandes esfuerzos para prepararse para la irrupción de una pandemia en todo el mundo. Melinda escribió que la covid-19 en cualquier lugar es una amenaza para la salud en todas partes; lo mismo se aplica a la próxima posible pandemia. Las herramientas y los sistemas creados para detener el avance de los patógenos deben abarcar todo el mundo, incluso a los países de ingresos bajos y medianos.

En primer lugar, los Gobiernos deben seguir invirtiendo en las herramientas científicas que nos están ayudando a superar la actual pandemia —incluso una vez que la pandemia haya pasado. Los nuevos avances nos darán una ventaja la próxima vez que surja una nueva enfermedad. Se necesitaron meses para disponer de la suficiente capacidad para realizar pruebas de la covid-19 en Estados Unidos. Pero es posible crear diagnósticos cuya implementación puede ser muy rápida. Para la próxima pandemia, tengo la esperanza de que tengamos lo que yo llamo plataformas de megadiagnóstico que podrían hacer pruebas hasta al 20% de la población mundial cada semana.

Estoy convencido de que también dispondremos de mejores tratamientos la próxima vez. Una de las terapias anti covid-19 más prometedoras son los anticuerpos monoclonales. Si un paciente los recibe con la suficiente antelación su tasa de muerte puede reducirse hasta en un 80%.

Nuestra fundación ha financiado la investigación sobre anticuerpos monoclonales como posible tratamiento contra la gripe y la malaria durante más de una década. Estos anticuerpos se pueden utilizar para tratar diversas enfermedades. El inconveniente que presentan es la duración del plazo necesario para su desarrollo y fabricación. Es probable que se necesiten otros cinco años para perfeccionar la tecnología antes de que podamos producirlos rápidamente en respuesta a nuevos patógenos.

También espero que veamos grandes avances en los próximos cinco años en nuestra capacidad para desarrollar nuevas vacunas, merced, en gran parte, al éxito de las vacunas de ARNm contra la covid-19. Escribí extensamente sobre este tema en mi Resumen del Año, pero para decirlo en unas cuantas palabras, las vacunas de ARNm son un nuevo tipo de vacuna que facilitan instrucciones a nuestro cuerpo para que éste pueda combatir un patógeno. Aunque nuestra fundación financia desde 2014 la investigación de esta nueva plataforma, no se había aprobado el uso de alguna vacuna de ARNm antes del mes pasado. Esta pandemia ha acelerado enormemente el proceso de desarrollo de la plataforma.

De la misma forma que creo que veremos enormes mejoras en el diagnóstico y los anticuerpos monoclonales, predigo que las vacunas de ARNm se desarrollarán más rápido, será más fácil multiplicar su número y serán más estables con lo cual se almacenarán mejor durante los próximos cinco a diez años. Esto sería un gran avance tanto para futuras pandemias como para otros desafíos de salud mundial. Las vacunas de ARNm son una plataforma prometedora para enfermedades como la provocada por el VIH o la tuberculosis y la malaria. Los progresos en I+D realizados como resultado de la covid-19 podrían algún día proporcionarnos las herramientas que necesitamos para terminar de una vez por todas con estas enfermedades mortales.

En cuanto a la prevención de pandemias, las herramientas científicas por sí solas no son suficientes. El mundo también necesita capacidades sobre el terreno que realicen un monitoreo constante de los patógenos problemáticos y que puedan desplegarse en cuanto se necesiten. Aún quedan muchos flecos por ultimar, como por ejemplo definir dónde se alojarían estas capacidades y cómo se estructurarían exactamente. Pero he aquí el fruto de mi reflexión general:

En primer lugar debemos detectar los brotes de enfermedades tan pronto como ocurren, donde sea que ocurran. Eso requerirá un sistema de alerta global, que actualmente no tenemos a gran escala. El elemento vertebrador de este sistema serían las pruebas de diagnóstico. Supongamos que es usted enfermera en una clínica de salud rural. Observa que aparecen más pacientes con tos de los que cabría esperar en esta época del año, o incluso que mueren más personas de lo normal. Entonces, realiza pruebas para detectar los patógenos comunes. Si ninguno de ellos da positivo, se envía su muestra a otro lugar para que sea secuenciada y profundizar la investigación.

Si en su muestra se detecta un patógeno súper infeccioso o completamente nuevo, entra en acción un grupo de socorristas de primera línea para las enfermedades infecciosas. Piense en este cuerpo como un escuadrón de bomberos que interviene contra una pandemia. Al igual que los bomberos, son profesionales completamente capacitados que están listos para responder a posibles crisis en cualquier momento. Cuando no están respondiendo activamente a un brote, mantienen ágiles sus habilidades trabajando sobre enfermedades como la malaria y la polio. Calculo que necesitamos alrededor de 3.000 socorristas en todo el mundo.

Para aprender cómo sacar el mejor provecho de estos equipos de primera intervención, el mundo necesita ejecutar regularmente juegos con gérmenes, simulaciones que nos permitan practicar, analizar y mejorar nuestra respuesta frente a los brotes de enfermedades, al igual que los juegos de guerra permiten que los militares se preparen para la guerra en la vida real. La velocidad tiene su importancia en una pandemia. Cuanto más rápido se actúe, más rápido se detiene el crecimiento exponencial del virus. Los lugares que recientemente lidiaron con brotes de infecciones respiratorias —como Taiwán con el SARS y Corea del Sur con el MERS— respondieron a la covid-19 más rápidamente que otros lugares porque ya sabían cómo actuar. La ejecución de simulaciones garantizará que todos estemos listos para actuar rápidamente la próxima vez.

En última instancia, lo que me hace sentir más optimista en cuanto a nuestra capacidad de estar preparados la próxima vez es de lo más sencillo: el mundo ahora comprende cuán seriamente debemos tomarnos las pandemias. Nadie necesita que se le convenza de que una enfermedad infecciosa podría matar a millones de personas o cerrar la economía mundial. El dolor que se ha padecido el año pasado quedará grabado en las mentes de las personas durante una generación. Espero que se apoyen los esfuerzos que nos garantizan mantenernos fuera de las dificultades que hemos experimentado. Ya estamos viendo aparecer nuevas estrategias de preparación para una pandemia, incluso desde el G7 de este año liderado por el Reino Unido, y espero ver aparecer más estrategias en los meses y años venideros.

El mundo no estaba preparado para la pandemia de la covid-19. Creo que la próxima vez será diferente.

Un futuro más saludable y esperanzador para todos

Por muy difícil que sea imaginarlo actualmente, cuando aún sigue habiendo tantas personas afectadas por la covid-19, esta pandemia llegará a su fin algún día. Tal momento, será testimonio de la impresionante labor de los líderes surgidos durante el último año para guiarnos a través de esta crisis.

Cuando decimos “líderes”, no nos referimos únicamente a los responsables políticos y a los representantes electos que están a cargo de la respuesta oficial del Gobierno. Nos referimos también a los trabajadores sanitarios que están en primera línea sobrellevando traumas inimaginables. Los profesores, padres y madres y cuidadores que redoblan esfuerzos para asegurarse de que los niños no se retrasen en el colegio. Los científicos e investigadores que trabajan incansablemente para detener este virus. Incluso los vecinos que están cocinando comidas adicionales para asegurarse de que nadie pase hambre en su barrio.

Su liderazgo nos ayudará a superar esta pandemia y por ellos debemos recuperarnos y volvernos más fuertes y mejor preparados para el próximo desafío. El año pasado una amenaza global afectó a casi todas las personas del planeta. De aquí al próximo año, esperamos que una respuesta a la covid-19 equitativa y efectiva también haya llegado a todo el mundo.

Esperamos que usted y los suyos se mantengan a salvo y en buena salud en estos tiempos difíciles.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

España Inteligente (Smart Spain)

He leído y analizado con atención preferente la experiencia Smart Nation implantada en Singapur en 2014 y con tres áreas de actuación de importancia extrema: la atención a los mayores, la movilidad urbana y la seguridad de los datos. Creo que es un ejemplo a seguir -salvando lo que haya que salvar- en la implantación de políticas digitales a nivel de Estado para convertir a España en una nación inteligente y, por extensión, en Comunidades Autónomas Inteligentes, perfectamente conectadas entre sí a través de ecosistemas digitales de amplio espectro. Es una oportunidad histórica que no debe esperar más tiempo para ser considerada cuestión o problema de Estado en nuestro país, sin fisura alguna y, probablemente, donde se podría mostrar que la cohesión territorial es más posible partiendo de esta concepción de inteligencia conectada y auspiciada por el Gobierno digital correspondiente.

Es asombroso constatar cómo lo que aquí se vive como un auténtico problema, en Singapur se considera una oportunidad. Me refiero por ejemplo al envejecimiento de la población, porque son conscientes con este programa de Smart Nation que las tecnologías van a ser el gran aliado para atender la demanda imparable de servicios de salud y dependencia que esta realidad mundial inexorable necesita atender con carácter de urgencia. Y esta realidad se hace patente, obviamente, si se atiende también de forma intensiva y por inmersión digital a su contrario existencial, a la educación en todos sus niveles, dotándola de medios digitales y programas curriculares donde la programación informática sea materia troncal desde la enseñanza primaria. Razón digital: la preparación masiva en ingeniería informática y ramas afines como la bioingeniería serán piezas clave en el tratamiento del envejecimiento poblacional y en sus antecedentes laborales y profesionales, porque se podrá intervenir digitalmente de forma antecedente y no solo consecuente, como hacemos habitualmente y solo con medios atómicos.

Para que se entienda bien esta cuestión, basta un ejemplo en el campo de la salud. Una historia de salud, digitalizada y tratada como dato masivo por el servicio público correspondiente, podría ser programada para ser atendida con medios digitales en ámbitos tan necesarios como dietas, rehabilitación en casa, aviso farmacológico, calendarios vacunales, visitas médicas virtuales, que permitirían desarrollar miles de aplicaciones informáticas para ser usadas mediante el teléfono inteligente y su proyección en televisiones también dotadas de la inteligencia necesaria para interrumpir un programa cuando esté indicado tomar un medicamento o irse a descansar. Una cuestión importante y nada baladí: debería ser una política digital de Estado porque las economías y beneficios de escala serían espectaculares.

smart-nation

http://www.smartnation.sg/

La tecnología informática es cara cuando solo se desarrolla por y para “exquisitos” digitales, que permite la proliferación descontrolada de chiringuitos digitales de amplio espectro, que suelen crecer como por esporas y, muchas veces, con intereses ocultos y mediocres. Cuando tiene vocación de servicio público, los costes se abaratan espectacularmente y los beneficios son extraordinariamente masivos. Es lo que diferencia una nación inteligente, Smart Nation, de otra que no lo es, porque en definitiva es una cuestión de tener muy clara la diferencia que existe entre políticas de inversión ética digital y las de gasto no controlado ni ético desde una perspectiva digital, como he abordado tantas veces en este cuaderno de inteligencia digital.

En un país tan descreído y autosuficiente como el nuestro, donde rápidamente juzgamos estas experiencias como de ciencia ficción, se debería atender el ejemplo de Singapur para extraer de él aquello que nos puede ser útil, porque “nosotros también podemos inventar” o copiar dignamente lo que hacen bien otros. Puede que con esta actitud entendamos mejor por qué nos deben preocupar los resultados del informe PISA en España y Andalucía. Singapur, es todo un ejemplo y la experiencia tan novedosa de lo que pueden hacer los niños y las niñas allí, mediante el programa Smart Nation, lo confirma. Quizá comprendamos mejor también las palabras de Tan Kok Yam, responsable gubernamental del programa Smart Nation, al querer convertir Singapur en “un lugar donde las ideas se hagan realidad en el menor tiempo posible”. Porque debería haber “prisa digital” atendida por el Gobierno correspondiente, obviamente.

Sevilla, 13/XII/2016

Una carta diferente de mujeres dalit

Hemos recibido una carta de un grupo de mujeres dalit, la casta más pobre de la India, que viven en Ranginepalli, un pueblo de Anantapur en el estado de Andhra Pradesh (India). Nos ha emocionado constatar que están alcanzando espacios de libertad en una sociedad dominada por la tradición en la que las mujeres no ocupan lugar alguno de dignidad y tienen que recuperarla a través de organizaciones tan extraordinarias como la Fundación Vicente Ferrer. Creo que su lectura atenta es una lección de dignidad que deseamos compartir con las personas que están atentas a la lucha por la libertad concreta, no solo de palabra sino de cooperación real y efectiva.

CARTA FVF

La transcribo completa, con la traducción del hindi, sin más comentarios. Esperamos que disfrutes con su lectura tanto como nosotros al recibirla y leerla con emoción y respeto. Si además te animas a participar en este proyecto, De mujer a mujer. Sociedad Cooperactiva, la misión de estas palabras habrá cumplido un objetivo especial de solidaridad celular a través de las pequeñas cosas que pueden cambiar el mundo imitando el efecto mariposa:

Grupo de Mujeres MM0759

Ranginepalli, 17/04/2015

Queridos amigos:

Somos las mujeres del pueblo de Ranginepalli que les escribimos con cariño.
A través del fondo de desarrollo de la mujer de la Fundación Vicente Ferrer 8 mujeres compraron búfalas, 10 mujeres compraron cabras y 2 mujeres compraron material para tejer saris de seda. Un total de 20 mujeres recibimos préstamos para hacer diferentes negocios.

Cada vaca da entre 4 y 7 litros de leche. Llevamos la leche de 8 búfalas a la lechería donde la vendemos entre 30 y 35 rupias por litro. También criamos cabras para poder tener más y 2 mujeres tejen saris para venderlos.

Gracias a este tipo de negocios ha subido nuestra autoestima, no dependemos de nadie y nos desarrollamos económicamente. Así somos respetadas en nuestras familias y en nuestra sociedad.

Muchas gracias por su amable ayuda.

Con cariño, las mujeres del grupo.

Sevilla, 14/VI/2015

Malala Yousafzai, Premio Nobel de la Paz

La noticia hace justicia a unas vidas de riesgo y testimonio activo en la construcción de la paz donde todo es guerra, pobreza y falta de dignidad. La paquistaní Malala Yousafzai y el activista indio Kailash Satyarthi, presidente de la Marcha Global contra el Trabajo Infantil, han recogido hoy el Nobel de la Paz en una ceremonia en el ayuntamiento de Oslo (Noruega).

Hace dos años escribí un post sobre el testimonio de Malala que dio la vuelta al mundo. Lo reproduzco a continuación como homenaje simbólico a una persona ejemplar, extraordinaria, con agradecimiento expreso por permitirnos pensar que otro mundo es posible.

Sevilla, 10/XII/2014

Malala Yousafzai: un ejemplo de compromiso digital

La noticia ha dado la vuelta al mundo. Una niña paquistaní, Malala Yousafzai, Premio Nacional de la Paz por su defensa de los derechos humanos frente a los ataques de los integristas talibanes, recibió dos tiros en el cerebro y en el cuello, el pasado 9 de octubre. Según las noticias de agencias (Reuters/EP), “Malala Yousufzai fue atacada el martes [9/X/2012] cuando regresaba a su casa desde su escuela, ubicada en Mingora, la principal ciudad del valle del Swat. Yousufzai se ha significado por su defensa, desde los once años, del derecho a la educación de las niñas paquistaníes y por su denuncia de la represión talibán en el valle del Swat”.

Junto a la noticia, lo que me ha admirado sobre todo lo ocurrido en su activismo en la Noosfera a través de su blog, donde de forma incansable ha escrito a favor de los derechos de las niñas en Pakistán tan amordazadas por la cultura talibán. Desde los 11 años ha escrito en un blog con la ayuda de la BBC, donde se puede deducir un compromiso activo digital que se convierte en un ejemplo a respetar y seguir.

Sobran muchas palabras. Siempre he creído que este medio tan poderoso es una oportunidad para desarrollar la inteligencia digital, mucho más cuando es inviable vivir como persona en un medio tan hostil como el de Malala. El compromiso intelectual, también digital al escribir en un blog, es una necesidad y esta niña/mujer lo ha demostrado ante la intolerancia talibán donde afirman que lo intentarán de nuevo.

Acompaño a Malala en esta aventura digital, al escribir en un blog, como compromiso activo. Mucho más cuando he visto el video reportaje del videoperiodista Adam Ellick, en un trabajo de investigación con la joven y su familia, porque su padre es maestro y también activista en favor de la educación y de los derechos de las mujeres. Aquí todo es más fácil (Europa/España/Sevilla), pero el compromiso con ella se puede demostrar como el movimiento, haciendo camino digital al andar. Y ante el momento actual de crisis permanente, casi existencial, la revolución digital puede hacer viable otro mundo, porque el conocimiento se enriquece día a día a través de este medio, otorgando la capacidad de ser cada día más responsables, es decir, que podemos tomar mejores decisiones al tener mayor acceso a la información que se torna en conocimiento, y a la libertad para interpretarlo y tomar decisiones con la ayuda de las tecnologías de la información y comunicación.

Inteligencia digital en estado puro, como el que ha demostrado desde hace tres años Malala. Gracias, por tanto, porque es un ejemplo extraordinario para trabajar sin descanso en Política Digital, que nunca debe ser inocente, neutral, por cierto.

Sevilla, 21/X/2012

Juan se fue a su Cielo

CAMINANDO

Nos dicen: Sed alegres.
Que no escuchen los hombres rodar en vuestros cantos
ni el más leve ruido de una lágrima.
Está bien. Yo quisiera, diariamente lo quiero,
más hay horas, hay días, hasta meses y años
en que se carga el alma de una justa tristeza
y por tantos motivos que luchan silenciosos
rompe a llorar, abiertas las llaves de los ríos.

Rafael Alberti, Retornos del otoño

Se nos ha muerto como del rayo, Juan, a quien tanto queríamos, un amigo de sus amigos, persona a la que conocí antes de que me la presentaran, porque era muy especial. Todos me hablaban muy bien de él porque era diferente, sobre todo bueno en el buen sentido de la palabra bueno. Estos momentos son muy dados a panegíricos de la persona que se fue de este mundo, pero solo pretendo hacer un alto en el camino y reflexionar sobre la muerte humana, la muerte de Juan.

Las personas que quiero saben que siempre comento la muerte como una pregunta en vida de muy difícil respuesta, como a otras cuestiones que nos ocupan y pre-ocupan [sic] todos los días. Ante esta situación siempre recuerdo la voz de la experiencia histórica de una persona de comunidad, de nombre Eclesiastés, que tuvo que enfrentarse al auténtico problema de la muerte, que en el fondo es un problema de cómo comprendemos y valoramos el tiempo. Y he encontrado en él una sabia respuesta.

En la vida hay tiempo para casi todo, porque todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo: nacer, morir, plantar, arrancar lo plantado, matar, sanar, destruir, edificar, llorar, reír, lamentarse, danzar, lanzar piedras, recogerlas, abrazarse, separarse, buscar, perder, guardar, tirar, rasgar, coser, callar, hablar, amar, odiar, guerra, y paz.

Ante este panorama complejo, cuando se aproxima la realidad de la muerte, todo se encierra en tres preguntas fundamentales sobre el factor tiempo en vida:

– ¿Qué gana el que trabaja con fatiga? o en otra variación sobre el mismo tema: ¿Qué saca cualquier persona de todo su fatigoso afán bajo el sol?
– ¿Quién sabe si el aliento de vida de los humanos asciende hacia arriba y si el aliento de vida de los animales desciende hacia abajo, a la tierra?
– ¿Quién le guiará a contemplar lo que ha de suceder después de él?

No conocemos las respuestas, cuestión que nos deja solos ante el peligro de un mundo diseñado muchas veces por el enemigo. La verdad es que el Eclesiastés ya lo advirtió hace muchos siglos, a las personas que tenían creencias: las respuestas no las vamos a conocer nunca porque “[Dios] también ha puesto el afán en sus corazones, sin que el hombre llegue [nunca] a descubrir la obra que Dios ha hecho de principio a fin” (Eclesiastés 3, 11).

Para los que buscamos desesperadamente comprender estas ausencias sin el apoyo de Dios, el Eclesiastés nos dejó una clave maravillosa que enmarca una respuesta posible: caminar juntos buscando la felicidad y hablar de Juan con entusiasmo, de sus cosas, de su alegría contagiosa, de su amor apasionado, de cómo nos enseñó a amar por encima de todo, en su Cielo tan particular, incluso de forma que no todo el mundo comprende: más valen dos personas que una sola, pues obtienen mayor ganancia de su esfuerzo, pues si cayeren, una levantará a la otra; pero ¡ay de la persona sola que se cae!, que no tiene quien la levante. Si dos se acuestan, tienen calor; pero la persona sola ¿cómo se calentará? Todo es más sencillo así, porque la amistad es como la cuerda de tres hilos, que no es fácil romper.

Ni incluso cuando ya sabes que nos falta una persona tan especial, Juan, que comprendía muy bien la necesidad de hacer camino en la vida, juntos…, al andar.

Sevilla, 26/XI/2014

Elogio de la sencillez

Como su nombre, todo es sencillo en él: su pintura realista, la escultura viva hasta la muerte, los dibujos en blanco y negro, gracias a su tío maestro de Tomelloso. Su forma de ver la vida a través del color del membrillo, paciente hasta la extenuación para que no se escape nada de lo rutinario, de lo cotidiano que verdaderamente es porque está ahí, pendiente de que alguien lo capte. Antonio López (Magazine del 19/VI/11), trabajador del arte, ha dicho recientemente que ahora es más libre que cuando era joven, que le ha costado mucho llegar a algo parecido a la estima por la vida y por él mismo, que el camino ha sido complicado y que ha sido doloroso hacerse a sí mismo. Una persona de alma grande, en un modo de vivir y ser muy sencillo. Como una pintura inacabada para mí, que inicié en 2005, una copia de sus lirios y hojas verdes en un patio muy particular, que no pretenden decir nada más que sus pinceles pintan la vida con un realismo mágico que no te permiten perder detalle alguno de lo que pasa, de lo que ocurre, de lo que las personas sienten. Sencillez y maestría en estado puro.

Carta publicada en Magazine, de 3 de julio de 2011

Hambrientos y alocados

Hace mucho tiempo, mi hijo Marcos me hizo un regalo precioso: una dirección en Internet que me permitió aproximarme a la persona de secreto de Steve Jobs, el fundador de Apple. Era una conferencia que Steve Jobs pronunció el 12 de Junio de 2005 en la Ceremonia de Graduación —Commencement— de la Universidad de Stanford (1). Nunca la he olvidado. Ahora, con ocasión de la lectura de un reportaje en la revista dominical Magazine, el domingo 13 de febrero de 2011, que se distribuye conjuntamente con 25 diarios de toda España, con una tirada de un millón de ejemplares, donde se volvía a citar esta referencia histórica de Jobs, escribí esta carta. En agradecimiento especial a Marcos, a la Noosfera. Obviamente, a Steve Jobs, porque sigo hambriento y alocado.

El reportaje sobre las creencias de Steve Jobs (Magazine, 13/II/2011), finaliza con un mensaje sorprendente que lleva años dando vueltas en internet: “Seguid hambrientos, seguid alocados”. Que las personas jóvenes de espíritu sigan este aserto es una forma noble de emular a personas como Jobs, que ha demostrado que se puede triunfar siendo diferentes, teniendo creencias firmes a pesar de los fracasos.

El hambre y la locura recomendadas por Jobs deben ser entendidas como la capacidad de alternar la crudeza de la vida diaria con el bienestar personal, mediante “lecturas especiales/ideales” de lo que está ocurriendo. Necesitamos contar con una base: creer en la naturaleza o en la sociedad, en las personas o en un Dios. Como Jobs, que siempre creyó en Apple.

Carta publicada en Magazine, 27/II/2011

(1) http://socrates.ieem.edu.uy/articulos/archivos/323_sigan_hambrientos.pdf

Estremecido de admiración

MAGAZINE

La obra de Saramago se amplifica cada vez que surge la posibilidad de conocer al escritor. Así ha sucedido con la entrevista a Pilar del Río en el Magazine de 23 de enero. Mientras viva su obra en cada uno de nosotros, permanecerá no solo en el recuerdo sino también en el trabajo diario de divulgar sus palabras en todas las manifestaciones posibles.

“Estremecido de amor”, era una frase muy querida para él. Una parte desconocida del autor es su sensibilidad para llegar a confesar que le daba mucha pena no saber narrar historias para niños, al finalizar su maravilloso cuento La flor más grande del mundo. Una aldea, un niño que descubre una flor seca, una búsqueda de agua, una flor agradecida y una moraleja por haber permitido que la flor volviera a crecer y dar sombra. Vuelvo a recordarlo al leer las palabras de Pilar, con la esperanza de que todos hagamos un esfuerzo por leerlo, siguiendo la recomendación de José, contando historias, al menos, igual de bonitas para estremecernos, para regalarlas a las personas que queremos…, sin tener que recurrir a la mercadotecnia que nos invade hoy, mañana y pasado mañana, por tierra, mar y aire.

Carta publicada en Magazine, de 6 de febrero de 2011

El equilibrio de Nash

Hacía tiempo que no constataba de forma tan directa el nuevo elogio de la inteligencia genial que para la ciencia y la literatura es, algunas veces, de la locura. El reportaje de Magazine, de 13 de septiembre, sobre el apasionante retorno del Premio Nobel John Forbes Nash a la cordura no conformista, lo deja bien claro: la locura es un sueño del que se puede despertar. La visión de Nash sobre el conocimiento humano no deja resquicio a la desesperanza. Todo el reportaje es un canto al interés de que el mundo solo tiene interés cuando se va hacia adelante en la vida, en cualquier plano y, sobre todo, en el del conocimiento. No sobra una línea del mismo, todas sus palabras se cruzan con perspectivas saludables, en clave de constante pensamiento racional frente a cualquier irracionalidad de viejo o nuevo cuño.

Los consejos de Nash a los jóvenes estudiantes, tras su viaje de ida y vuelta a la estereotipada normalidad, es un canto a la vida racional creativa: la felicidad no depende de resultados académicos, necesitamos el riesgo, hay que asumir los propios fracasos y atreverse a abordar la maravillosa creatividad haciendo cosas que nos diferencian de los demás, pensar por sí mismos. En definitiva, vivir en permanente equilibrio, según el paradigma de Nash, sabiendo que la locura de vivir es una estrategia para ganar todos al despertar de sueños reales.

Carta enviada a la revista dominical Magazine, el 13 de septiembre de 2009

Sevilla, 4/X/2009

Soñar en Afganistán


Niño afgano. Fotografía recuperada del blog: Marta mira alrededor, el 31 de agosto de 2009

Leyendo el reportaje sobre Afganistán, “Democracia entre susurros” (Magazine del 16 de agosto), podemos constatar que la lucha por la libertad en ese país es muy difícil, casi un sueño, al encontrarse muchas personas con el “corazón negro”, en palabras de comerciantes que se asombran por presenciar las compras imposibles en cualquier calle comercial, donde el miedo hace estragos a diario por bombas. Esta situación tan oscura obedece a la negación permanente de la inteligencia humana, al estar instalados en el gobierno unos señores de la guerra analfabetos que son protegidos, paradójicamente, por algunos gobiernos occidentales, en una visión del mundo al revés que se simboliza en el símbolo de urnas electorales transportadas a lomos de asnos, que todavía son leales.

Por otra parte, he sabido hoy [18 de agosto de 2009, dos días antes de las elecciones generales] que a preguntas de un periodista, un niño afgano en Kabul, aguador profesional, vive con la ilusión de volar muy alto porque quiere ser piloto. El problema radica en que cuando se le pide que concrete el sitio, no sabe responder sobre lugares alternativos a su dura proximidad, porque no conoce otra posibilidad que volver a su casa cada día, volando bajo, con unos cuantos afganis que recauda, quizá, por la sed de expertos en matar sueños.

Carta publicada en la revista dominical Magazine, el 30 de agosto de 2009