Podemos hacer un agosto diferente

PRINCESA
Princesa, bebé rescatada en Tarifa en 2014 / M.MORENO/ATLAS

PODCAST 7: Podemos hacer un agosto diferente

[…] Y así granizaron sobre ella [sobre Preciosa] cuartos, que la vieja no se daba manos a cogerlos. Hecho, pues, su agosto y su vendimia, repicó Preciosa sus sonajas, y al tono corriente cantó este Romance […]

Miguel de Cervantes, en La Gitanilla

En estos días de estío, con sus cosas y su aquél, solemos vivir una experiencia especial que se llama “hacer las maletas” para viajar seguros hacia alguna parte, brindándonos la oportunidad de adentrarnos en el próximo mes de agosto de una forma diferente e intentar hacerlo (el mes) de una forma especial. Por ejemplo, yendo a nuestra biblioteca particular antes de este momento mágico de preparar el equipaje y elegir libros y lecturas que a lo largo de los últimos años o meses nos han dejado un poso difícil de olvidar. Probablemente, las necesitamos recordar en aquellas frases o palabras que nos obligaron a levantar la mirada y quedarnos en suspensión de juicio durante segundos o minutos, según la intensidad de lo vivido.

Leo de nuevo a Cervantes y recuerdo que el Diccionario de Autoridades recogió por primera vez esta expresión en el siglo XVIII, hacer el agosto, poniendo el ejemplo de la gitanilla Preciosa y “haciéndolo” como persona digna que era. Guardo en el corazón lo que escribió sobre ella al presentarla en formato de novela ejemplar: “Salió la tal Preciosa la más única bailadora que se hallaba en todo el gitanismo, y la más hermosa y discreta que pudiera hallarse, no entre los gitanos, sino entre cuantas hermosas y discretas pudiera pregonar la fama. Ni los soles, ni los aires, ni todas las inclemencias del cielo, a quien más que otras gentes están sujetos los gitanos, pudieron deslustrar su rostro ni curtir las manos; y lo que es más, que la crianza tosca en que se criaba no descubría en ella sino ser nacida de mayores prendas que de gitana, porque era en extremo cortés y bien razonada. Y, con todo esto, era algo desenvuelta, pero no de modo que descubriese algún género de deshonestidad; antes, con ser aguda, era tan honesta, que en su presencia no osaba alguna gitana, vieja ni moza, cantar cantares lascivos ni decir palabras no buenas. Y, finalmente, la abuela conoció el tesoro que en la nieta tenía; y así, determinó el águila vieja sacar a volar su aguilucho y enseñarle a vivir por sus uñas”.

Hacer el agosto… próximo, este año, se nos plantea como una oportunidad de buscar tiempo perdido y disfrutar de él. He ido a mi hemeroteca digital y he pensado compartir con la Noosfera (la malla de cerebros pensantes que transitan por esta red), a partir de mañana y cada dos días, los artículos publicados en 2014 sobre esta cuestión augusta en formato de serie, en este cuaderno digital que viaja siempre conmigo en la búsqueda apasionada de islas desconocidas. Un dato muy importante y a tener en cuenta es que me centré temporalmente en ellos con un hilo conductor: ensalzar la vida de personas imprescindibles en la vida de cada día, algunas anónimas, pero que hacen que todavía hoy la vida sea más amable para todos.

Podemos iniciar este viaje yendo muy ligeros de equipaje, porque este cuaderno no va a ocupar sitio en maleta alguna. Nos va a dejar solos ante el peligro de leer, cuestión que nos permitirá siempre ser más libres. Lo que si me gustaría es compartir un compromiso: la posibilidad de ampliar el número de personas que nos subimos diariamente a esta Isla Desconocida, sí, la de Saramago, para hacer que el próximo mes de agosto sea especialmente diferente. Solo una condición: los asientos de este barco imaginario que quedan libres están situados en la amura de babor, porque tampoco existen barcos inocentes por muy imaginarios que sean.

Hagamos un agosto diferente en viajes imaginarios y aprendiendo de capitanes de almas, como lo fue Saramago: ”todas las islas, incluso las conocidas, son desconocidas mientras no desembarcamos en ellas”, aunque es la mujer del cuento de la isla desconocida, que limpiaba el palacio del rey, la que conoce mejor que nadie lo que de verdad quiere decir el protagonista a los cuatro vientos: “Si no sales de ti, no llegas a saber quién eres, El filósofo del rey, cuando no tenía nada que hacer, se sentaba junto a mí, para verme zurcir las medias de los pajes, y a veces le daba por filosofar, decía que todo hombre es una isla, yo, como aquello no iba conmigo, visto que soy mujer, no le daba importancia, tú qué crees, Que es necesario salir de la isla para ver la isla, que no nos vemos si no nos salimos de nosotros, Si no salimos de nosotros mismos, quieres decir, No es igual…”.

Aquella respuesta tan hermosa no la olvido haciendo cada día del año: es necesario conocer bien la isla que somos, saliendo de nosotros de vez en cuando para comprender las otras islas que forman el archipiélago humano de la vida, por inaccesibles y desconocidas que parezcan y aunque muchas veces estemos a muchos kilómetros de distancia unos de otros. O de nosotros mismos.

Sevilla, 26/VII/2018

(1) La imagen figura en el post siguiente de la serie citada: https://joseantoniocobena.com/2014/08/13/hagamos-un-agosto-diferente-iv-una-vida-ejemplar-princesa/

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