El síndrome Greta

GRETA THUNBERG

Sevilla, 8/XII/2019

Greta es un nombre que resuena en la filmoteca de mi vida. Cuando era pequeño y soñaba como pequeño, siempre se recordaba en casa a una excelente actriz sueca, Greta Garbo, de la que se contaban maravillas: que si era enigmática, que nunca reía, que interpretaba la mujer misteriosa tal y como se podrá contemplar próximamente en la Fundación Juan March por la reposición de una película interpretada por Greta Garbo (La Divina), Bajo la máscara del placer, estrenada en 1925, en una de sus primeras apariciones cinematográficas en plena euforia del cine mudo de contenido reivindicativo: “Al finalizar la Primera Guerra Mundial, Viena se ha convertido en una ciudad que esconde, tras una fachada de lujo y elegancia, una realidad de barrios enteros sumidos en la miseria. Es en uno de estos barrios donde las jóvenes Greta y Maria tratan, cada una a su manera, de escapar del hambre y la pobreza”. Todo un símbolo de una joven de nombre Greta, nacida en Suecia.

Hoy está presente en nuestras vidas una nueva Greta, de apellido Thunberg, que también sale de su familia y de su parentela para transmitir al mundo que tenemos que buscar una nueva vida luchando contra el cambio climático, en una actitud ejemplar para todas las personas de buena voluntad que quieran comprenderla. Todo el mundo habla de ella y la mercadotecnia sobre el cambio climático no pierde el tren de la popularidad en esa mezcla de todo vale con tal de vender productos a cualquier precio. Siempre confundiendo valor y precio.

Intento comprender el mensaje alto y claro de Greta Thunberg, sin disimular nunca su síndrome de Asperger. El pasado viernes participó con otros jóvenes activistas en una rueda de prensa en Madrid con motivo de la celebración de la COP25, en la que resaltó la importancia en que todo el mundo se ponga a trabajar ya en luchar contra el cambio climático porque es una realidad inexorable: “Creo y espero de todo corazón que la COP25 lidere y llegue a algo concreto y que produzca más concienciación de la población en general, y que los responsables políticos se den cuenta de la crisis climática, porque actualmente creo que no son conscientes de la magnitud que tiene”.

Admiro a Greta por su valentía y arrojo, transmitiendo también un mensaje sobre su propio síndrome de Asperger, que científicamente está encuadrado dentro del trastorno del espectro autista, de acuerdo con la última clasificación internacional de enfermedades (DSM-V). En este sentido, hay un pronunciamiento científico y diferenciador entre Autismo y Asperger, en el sentido de que teniendo ambos síndromes denominadores comunes de alteración social y de lenguaje (que deben ser examinados siempre de forma individual), en el síndrome de Asperger existe en relación con la alteración social un interés social (que no existe en el autismo) pero con falta de habilidades sociales y con limitaciones en el lenguaje porque es directamente pragmático, no estructurales como ocurre con el Autismo. Greta ha desarrollado un lenguaje de comunicación en relación con el cambio climático excelente que se va enriqueciendo día a día y que defiende con el ardor guerrero que refleja en su expresión facial tan criticada por sus detractores que no entienden casi nada de lo que está pasando. Una gran lección que tampoco deberíamos olvidar.

Nos está permitido soñar, como tantas veces he manifestado en este blog. Hoy lo hago con Greta Garbo, Greta Thunberg, ambas suecas, ambas “divinas”, ambas soñadoras, ambas portadoras de un síndrome de mujeres valientes, enigmáticas, cargadas de palabras que denuncian el amargo silencio de ser diferentes a la hora de enfrentarse a la vida y para comprender un mundo diseñado a veces por el enemigo, aunque todavía su cambio (no climático), es posible.

NOTA: La imagen se ha recuperado hoy de https://www.teenvogue.com/story/attacks-greta-thunberg-climate-deniers

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.

Sigo queriendo a la Constitución como para leerla cada noche

FALTA MAR

Te quiero como para leerte cada noche, como mi libro favorito quiero leerte, línea tras línea, letra por letra, espacio por espacio…

Mario Benedetti, Te quiero sin mirar atrás

Sevilla, 6 de Diciembre de 2019, Día de la Constitución

La Constitución es como el noray para barcos que se amarran a él para asegurar su permanencia en el puerto con todas las garantías, sobre todo para protegerlos de oleajes procelosos como los de la vida misma. Es un símbolo que me emociona siempre y los observo en mis incursiones en puertos seguros cada vez que recalo en ellos con mi “Isla Desconocida” que, un día ya lejano, me regaló José Saramago en un cuento inolvidable.

Hoy, cuando se cumple el 41 aniversario de nuestra Constitución, vuelvo a utilizar las palabras que me quedan en mi persona de secreto y en la de todos, escritas el año pasado recordando este día tan especial para la convivencia de este país. La Constitución se aprobó por las Cortes en sesiones plenarias del Congreso de los Diputados y del Senado celebradas el 31 de octubre de 1978, ratificada por el pueblo español en referéndum de 6 de diciembre de 1978, y sancionada por S.M. el Rey ante las Cortes el 27 de diciembre de 1978.

La Constitución es la base de la identidad del Estado. Así lo vivo y así lo he expresado en varias ocasiones en este cuaderno digital. Es uno de mis principios políticos como ciudadano demócrata en tiempos muy modernos, de turbación, en los que siempre he creído que se pueden hacer mudanzas intelectuales. Además, si no gustan en la actualidad a muchos recién llegados a la política activa o a los pasados de rosca, que haberlos haylos, lo siento porque no tengo otros (a diferencia del gran aserto de Groucho Marx). Para ello, vuelvo a leer reflexiones mías elaboradas y dedicadas a Aristóteles en el rincón de pensar, que nos dejó un tratado de Política con mayúsculas, gran ausente en estos tiempos de cólera independentista y desconcierto andaluz. He vuelto a leer el libro tercero de esta magna obra, que se refiere a la relación del Estado con los ciudadanos y, más en concreto, a la teoría de los gobiernos y de la soberanía, porque recordaba que en ese texto se encontraba una frase que habría que grabar en el Congreso con letras de oro: a la constitución es a la que debe atenderse [siempre] para resolver sobre la identidad del Estado.

No hay que despreciar el contexto en la que lo escribe: “Pero admitamos que el mismo lugar continúa siendo habitado por los mismos individuos. Entonces ¿es posible sostener, en tanto que la raza de los habitantes sea la misma, que el Estado es idéntico, a pesar de la continua alternativa de muertes y de nacimientos, lo mismo que se reconoce la identidad de los ríos y de las fuentes por más que sus ondas se renueven y corran perpetuamente? ¿O más bien debe decirse que sólo los hombres subsisten y que el Estado cambia? Si el Estado es efectivamente una especie de asociación; si es una asociación de ciudadanos que obedecen a una misma constitución, mudando esta constitución y modificándose en su forma, se sigue necesariamente, al parecer, que el Estado no queda idéntico; es como el coro que, al tener lugar sucesivamente en la comedia y en la tragedia, cambia para nosotros, por más que se componga de los mismos cantores. Esta observación se aplica igualmente a toda asociación, a todo sistema que se supone cambiado cuando la especie de combinación cambia también; sucede lo que con la armonía, en la que los mismos sonidos pueden dar lugar, ya al tono dórico, ya al tono frigio. Si esto es cierto, a la constitución es a la que debe atenderse para resolver sobre la identidad del Estado. Puede suceder por otra parte, que reciba una denominación diferente, subsistiendo los mismos individuos que le componen, o que conserve su primera denominación a pesar del cambio radical de sus individuos” (1).

Salvando lo que haya que salvar, mutatis mutandis, es impecable el análisis. Todo cambia y nada permanece (panta rei), siguiendo el adagio de Heráclito de Éfeso. Es verdad. Quienes no se adaptan a los entornos cambiantes, sufren mucho porque pierden seguridad en el quehacer y quesentir (perdón por el neologismo) de todos los días. En España, ante la realidad de Cataluña, hemos reaccionado tarde y mal, agarrándonos a la Constitución como un clavo ardiendo, en lugar de entenderla como un noray al que se deben asegurar los cabos cuando llegamos de la alta mar de los conflictos o del que hay que quitarlos para poder navegar en mares abiertos de libertad. Y la historia demuestra que esta realidad viene de antiguo, desde la etapa presocrática, cuando Heráclito pretendió que las personas dignas nos acostumbráramos a pensar que todo fluye y que nada permanece, como actitud vital, incluso las Constituciones, porque solo hay que pensar en una imagen preciosa: nadie se baña dos veces en el mismo río o en el mismo mar. Porque no controlamos la perpetuidad de lo que hacemos, vivimos, somos, sentimos y conocemos. Es verdad, porque si comprendiéramos estas palabras excelentes de Aristóteles en su tratado más político, pueden cambiar las asociaciones de ciudadanos (el que quiera entender que entienda), las Comunidades, la Constitución, pero hay un magma que aglutina todo, la propia Constitución, que es a la que debe atenderse siempre para resolver sobre la identidad del Estado. Aunque haya un cambio, incluso radical, de los individuos y las organizaciones en las que se integran, que son los que componen el Estado.

Finalmente, vuelvo a analizar también unas palabras esclarecedoras de lo anteriormente expuesto, que se encuentran también en el referido capítulo IV del libro tercero de Política: “todas las constituciones hechas en vista del interés general, son puras, porque practican rigurosamente la justicia; y todas las que sólo tienen en cuenta el interés personal de los gobernantes, están viciadas en su base, y no son más que una corrupción de las buenas constituciones; ellas se aproximan al poder del señor sobre el esclavo, siendo así que la ciudad no es más que una asociación de hombres libres”. Dicho queda por Aristóteles hace muchos siglos y por Baltasar Gracián después: lo breve, si bueno, dos veces bueno.

Es verdad, quiero a la Constitución como para seguir leyéndola cada noche. No la olvido en el marcapáginas que utilizo en el libro de mi vida. El país, Cataluña, nuestra Comunidad, debe aspirar siempre a ser una asociación de personas libres articulada por la Constitución.

NOTA: la imagen que encabeza este post es mía, tomada en Punta Calero (Lanzarote) en agosto de 2010.

(1) Aristóteles. Política · libro tercero. Del Estado y del ciudadano. Teoría de los gobiernos y de la soberanía. Del reinado.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.

José fue un buen compañero

EL RECIEN NACIDO-LA TOUR

Georges de La Tour, El recién nacido (1648, óleo sobre lienzo, 76 x 91 cm, Museo de Bellas Artes, Rennes)

Sevilla, 4/XII/2019

Se acerca la Navidad y el fasto asociado. En mi caso, cada año es una oportunidad para reflexionar sobre una historia, la de José, María y Jesús, que tiene más de dos mil años de antigüedad y que ha inspirado momentos transcendentales en la historia en general y de las artes en particular. Me refiero en esta ocasión a la música, que hoy quiero simbolizar a través de un compositor francés, Michel Corrette (1709-1795), un perfecto desconocido, pero que ha supuesto un descubrimiento extraordinario en mi aprendizaje diario para tocar el clave y el violín e interpretar dignamente sus partituras.

Todo ha surgido al localizar en su ingente obra seis sinfonías dedicadas a la Navidad, preciosas, de las que quiero destacar hoy dos movimientos en concreto: Adán fue un pobre hombre (Sinfonía I, Allegro) y José es un buen compañero (Sinfonía III, Allegro), porque me permiten contextualizar una historia de hombres (en el genérico griego, hoy personas) que han supuesto mucho para el devenir de la humanidad, unas historias que hablan siempre de soledad y silencio ante la libre elección para la difícil tarea de vivir dignamente.

La historia de Adán, el pobre hombre de Corrette que lo lleva al cuarto y último movimiento de su primera Sinfonía, después de títulos sugerentes de los tres restantes movimientos, A la llegada de la Navidad (Moderato), El Rey de los Cielos acaba de nacer (Andante) y He aquí el día solemne (Moderato), por este orden, es una historia contradictoria que siempre me ha fascinado. Entre pobres hombres [sic] y buenos compañeros [sic] anda el juego. Veamos por qué.

Michel Corrette (1709-1795), Adán fue un pobre hombre (Seis sinfonías de Navidad, Sinfonía I, Allegro), interpretado por La Fantasía.

En relación con Adán, ¿un pobre hombre?, la historia nos lo ha recordado siempre como la causa de todos los males de la humanidad. Así lo he interpretado a lo largo de mi vida al analizar la reacción de Adán y Eva en el Paraíso: “Durante muchos siglos, la respuesta [ante la causa del Mal] solo la sabía Dios y cuando tuvimos la oportunidad de haberla conocido, eso sí, cuando Dios hubiera querido, a Adán y Eva no se les ocurrió mejor idea que mudarse de sitio, recordando unas palabras que escribí en este cuaderno de derrota (en argot marinero) en 2007: “Adán y Eva… no fueron expulsados. Se mudaron a otro Paraíso. Esta frase forma parte de una campaña publicitaria de una empresa que vende productos para exterior en el mundo. Rápidamente la he asociado a mi cultura clásica de creencias, en su primera fase de necesidad y no de azar (la persona necesita creer, de acuerdo con Ferrater Mora) y he imaginado -gracias a la inteligencia creadora- una vuelta atrás en la historia del ser humano donde las primeras narraciones bíblicas pudieran imputar la soberbia humana, el pecado, no a una manzana sino a una mudanza. Entonces entenderíamos bien por qué nuestros antepasados decidieron salir a pasear desde África, hace millones de años y darse una vuelta al mundo. Vamos, mudarse de sitio. Y al final de esta microhistoria, un representante de aquellos maravillosos viajeros decide escribir al revés, desde Sevilla, lo aprendido. Lo creído con tanto esfuerzo. Aunque siendo sincero, me entusiasma una parte del relato primero de la creación donde al crear Dios al hombre y a la mujer, la interpretación del traductor de la vida introdujo por primera vez un adverbio “muy” (meod, en hebreo) –no inocente- que marcó la diferencia con los demás seres vivos: y vio Dios que muy bueno. Seguro que ya se habían mudado de Paraíso”. Juzguemos todos lo ocurrido.

Hoy, nos agarramos como a un clavo ardiendo, a Dios, a la naturaleza, a la sociedad o a las personas (Ferrater Mora), en cualquiera de sus múltiples manifestaciones, para justificar nuestras acciones, olvidando que nuestra gran máquina de la verdad, nuestro cerebro, guarda el secreto ancestral de por qué existe el bien o el mal y de por qué actuamos de una forma u otra. Maravillosa aventura para dejar de lado, definitivamente, el drama (¡con perdón!) de la serpiente malvada, tal como se recogió en las famosas diez líneas del libro del Génesis, en la tríada serpiente/Adán/Eva, que son “la quintaesencia de una religión que ha dado vueltas al mundo y ha construido patrones de conducta personal y social. Y cuando crecemos en inteligencia y creencias, descubrimos que las serpientes no hablan, pero que su cerebro permanece en el ser humano como primer cerebro, “restos” de un ser anterior que conformó el cerebro actual. Convendría profundizar por qué nuestros antepasados utilizaron este relato “comprometiendo” al más astuto de los animales del campo [en un enfoque básicamente machista de la ética del cerebro humano]. Sabemos que el contexto en el que se escriben estos relatos era cananeo y que en esta cultura la serpiente reunía tres cualidades extraordinarias: “primero, la serpiente tenía fama de otorgar la inmortalidad, ya que el hecho de cambiar constantemente de piel parecía garantizarle el perpetuo rejuvenecimiento. Segundo, garantizaba la fecundidad, ya que vive arrastrándose sobre la tierra, que para los orientales representaba a la diosa Madre, fecunda y dadora de vida. Y tercero, transmitía sabiduría, pues la falta de párpados en sus ojos y su vista penetrante hacía de ella el prototipo de la sabiduría y las ciencias ocultas. (…) (1).

Michel Corrette (1709-1795), José es un buen compañero (Seis sinfonías de Navidad, Sinfonía III, Allegro), interpretado por La Fantasía.

El caso de José, un buen compañero, es también un hecho que nunca ha pasado desapercibido en nuestras vidas y en nuestras navidades blancas. José, el carpintero de Nazareth, siempre ocupó una segunda fila en la historia más maravillosa jamás contada bien. Era la pareja oficial de María, asunto que me ha emocionado en muchas ocasiones al describirlo así, a pesar de que la historia lo ha encumbrado siempre a los altares. Recuerdo en este momento el óleo de Georges de La Tour, El recién nacido, un pintor desconocido durante siglos para la historia del arte, donde no aparece José por ningún sitio porque realmente nunca fue protagonista de esta historia mágica. Sobrecoge el silencio y austeridad en este cuadro tan realista en los últimos años del pintor: “Sus célebres “noches”, de aparente simplicidad, silenciosas y conmovedoras, dan vida a personajes que surgen con magia en espacios sumidos en el silencio, de colorido casi monocromo y formas geometrizadas. La total inexistencia de halos u otros atributos sacros, así como los tipos populares empleados, justifican la lectura laica que a veces se ha hecho de sus nocturnos en obras como La Adoración de los pastores del Louvre o El recién nacido de Rennes. Sin medallas, sin atributos laicos ni sacros. Sin collares o anillos. Sin nada, solo con el regalo precioso del silencio sonoro de la noche y contemplando a su niño”.

El silencio permanente de José es un secreto a voces de la asunción de su papel en la historia difícil de María. Me gusta recordarlo despojado de su santidad, “ocupando su sitio en la historia, básicamente como un hombre humilde, trabajador y bueno, con un profundo respeto a María, una persona que la historia ha colocado en un sitio muy especial difícilmente entendible si te falta la fe que nos enseñaron nuestros mayores, como le gustaba decir a Antonio Machado”. Creo que fue un buen compañero.

Escucho ahora a Corrette y comprendo mejor que nunca el difícil papel de Adán en la historia de la humanidad y la categoría humana de José, ignorado hasta por el evangelista Marcos: “Solo sabemos que en el capítulo 6, versículos 1 a 3 de su crónica de la muerte anunciada de Jesús (como buen periodista), dijo lo siguiente: “Se marchó [Jesús] de allí y vino a su tierra, y sus discípulos le acompañaban. Cuando llegó el sábado se puso a enseñar en la sinagoga. La multitud, al oírle, quedaba maravillada; y decía: “¿De dónde le viene esto? y qué sabiduría es ésta que le ha sido dada ¿Y esos milagros hechos por sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, de Josét, Judas y Simón? ¿Y no están sus hermanas aquí con nosotros? Y se escandalizaban a causa de él”. José solo ante el peligro.

Adán se mudó un buen día de Paraíso porque no entendió la pregunta del dios desconocido y José no aparecía por ningún sitio en la noticia contada por Marcos pero, dueño de su soledad y de sus silencios, siempre tuvo el sentido de la medida que tanto aprecio. En esta Navidad laica de 2019, me gusta pensar en estas personas, en su verdad verdadera, en su humanidad, porque me ayudan a comprender unas historias casi siempre muy mal contadas. Correttte sabía lo que componía.

(1) Cobeña Fernández, J.A. (2007). Estereotipo machista 4: “¡mujer tenías que ser!”

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.

Valor y precio en el traductor ético de secreto

BLACK FRIDAY

Sevilla, 3/XII/2019

Hemos salido del Black Friday como cada cual ha podido, casi todos con daños colaterales de consumo; quizá hemos pasado de puntillas por el Cyber Monday, que este año ha atacado como si fuera la División Acorazada Guzmán el Bueno y, para agotar el presupuesto, tan mermado ya, hemos llegado hoy a una prolongación del Black Friday con aviso de cartelería en negro porque es uno de los últimos días de este festival de consumo, con un final críptico: hasta agotar existencias, quizá porque el Mercado se compadece de los pobres consumidores y les da una última oportunidad.

Este mes y el que viene nos queda cantar a coro Silent Night, quizá algún que otro Happy Birthday y, para finalizar el año, Happy New Year. Por no decir cómo nos inquietan las Last Minute Deals (ofertas de última hora) de cada día, de cada minuto, de cada segundo, que nos dejan inquieta el alma o la moral por el síndrome de la última versión o del último precio más barato, con el sentimiento de culpa porque no lo he sabido localizar a tiempo. Vamos, un no parar para el traductor virtual y ético que todos llevamos dentro.

Vivimos inmersos en la mercadotecnia pura y dura de factura americana casi siempre. Importamos usos y costumbre del otro lado del Atlántico con una facilidad pasmosa, sobre todo de América del Norte. La Real Academia Española no da abasto con la incorporación paulatina de los anglicismos (yo diría mejor, americanismos) que acaban imponiéndose poco a poco en nuestro cerebro y en el traductor ético que todos llevamos dentro, porque casi todo es consumo.

Ante esta situación de emergencia ética, no olvido una reflexión magistral de Antonio Machado, que deberíamos rescatar en silencio, ante el último segundo antes de comprar algo promovido por el mercado con un vocabulario imposible: Todo necio confunde valor y precio (Proverbios y cantares, LXVIII). Cuando volvamos a las prisas diarias, al estrés puro y duro, finalicen las compras de tantos días americanos y tomemos el control de nuestra vida, nos daremos cuenta de que nos pasa algo de lo que me ocurría a mi cuando era niño: los Reyes Magos de Oriente me traían el caballo de cartón y, pasados unos días, ya no tenía gracia montarme muchas veces en él. Me iba a la habitación a escribir de nuevo a un rey desconocido que me permitiera ser feliz todos los días, porque tenerlo (el juguete…) me permitía comprobar que ya se me había escapado la ilusión por la montura del equino. Y así desde entonces, buscando por todas partes la forma de disfrutar los placeres basados en bienes básicos, necesarios y en personas cercanas bajo la forma de familia, compañeras y compañeros de trabajo, amigos, proveedores conocidos y respetados (en clave de valor) o lo que algunos llaman placeres inútiles, frente a lo que me ofrecen los bienes de consumo (puro precio y mercado).

Tengo activada siempre la traductora ética ante el consumo, por mucho que se empeñen el Black Friday o el Cyber Monday y sus secuaces en hacerme feliz para siempre con la oferta de última hora. En este contexto, hago ahora una última reflexión, que no oferta, barata por cierto: es conveniente soñar junto a las personas que queremos, porque la felicidad es mayor, al trenzarse el amor como una cuerda de tres hilos, que difícilmente se puede romper. Y en este tiempo de campaña de lotería que anima a soñar en cosas caras, a tener y no a ser, quiero probar de nuevo las sensaciones que me proporciona estar atento ante la dialéctica valor/precio de las cosas pequeñas, las que tanto amaba Rabindranath Tagore para regalar a las personas mediante el símbolo de un pájaro perdido.

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¡Bienvenido, Black Friday! (II)

Americanos, vienen a España gordos y sanos
Viva el tronío y viva un pueblo con poderío
Olé Virginia y Michigan
Y viva Texas que no está mal, […] no está mal.

Bienvenido Mr. Marshall (1953)

Sevilla, 29/XI/2019

Como dije hace un año…

Mientras más de dos millones de personas esperaban el sábado pasado un día particular, sin ningún color especial, para poder alimentarse con dignidad durante varias semanas, sin americanismo alguno, gracias a la solidaridad ciudadana con el Banco de Alimentos en todo el país, otros millones importan una iniciativa, Black Friday, en una respuesta compulsiva para no perder la maratón particular del consumo.

Es curioso constatar cómo el Mercado [sic] crea su propio ecosistema a nivel mundial, para crear necesidad de consumo donde no existe la necesidad realmente. El síndrome de la última versión, en tecnología o en moda lista para llevar, porque nos convencemos que lo último de lo último nos estaba esperando en la estantería correspondiente un día como hoy y que lo más barato hay que comprarlo con urgencia para “no ser tontos”, según el eslogan de turno, acaba haciendo estragos en las maltrechas economías de muchas familias.

Sé que estas reflexiones se pueden interpretar como una salida de tono sobre el principio de realidad de lo que está pasando y estamos viendo, pero sigo defendiendo que no es lo mismo valor que precio de lo que realmente necesitamos, como suele confundir todo necio. Además, la dignidad de la vida sencilla está por encima de las mercancías, que a toda costa intentan vendernos los nuevos Míster Marshall que merodean por nuestro país vestidos curiosamente de negro, el color del viernes que intentan justificar como necesario para ser felices. Con su tronío y poderío, porque España… ya sabemos que no es de librerías.

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¡No pongáis vuestras manos o voces sobre Bella Ciao o El pueblo unido, jamás será vencido!

La generación en la que algunos de sus miembros pusieron en su momento sus sucias manos sobre Mozart (1), está viviendo momentos muy difíciles en este país. Crecieron en las mieles de la primera transición, donde sus padres pusieron mucho empeño en cambiar las cosas para que cambiaran de verdad y pudiéramos vivir en democracia. Algunos ya se lavaron las manos y decidieron comprometerse en la búsqueda de futuro marcado por el bienestar común, propiciado por la aprobación de la Constitución en 1978 y por las llamadas políticas de izquierdas a partir de 1982, con la entrada triunfal del partido socialista en el Gobierno. Otros, siguen tocando pianos políticos irreales y de difícil factura social y así va la cosa.

En la banda sonora de cualquier persona de izquierda suenan estas canciones de una forma especial. Si escribo hoy estas líneas es debido a la utilización torticera actual de estas canciones, sus letras y su música. Por una parte, por el mercado puro y duro, que las incluye como banda sonora de películas o música para escuchar a cualquier precio o, por otra, por partidos políticos que entonan estribillos tergiversados del tipo “la derecha unida jamás será vencida”, descontextualizándolas de su auténtico sentido primigenio.

Me revelo contra este imperio del mercado y de la política cutre que maltrata señas de identidad que no les corresponden. Confundir valor y precio es muy mal asunto porque se montan ceremonias de confusión en las que se diluye la maledicencia de los valores casi sin darnos cuenta. Creo que ambas canciones merecen el respeto reverencial de su contexto histórico por lo que significan. En el caso de Bella Ciao, porque es “una canción popular cantada por los simpatizantes del movimiento partisano italiano durante la Segunda Guerra Mundial, cuando luchaban contra las tropas fascistas y nazis. La propagación de «Bella ciao», durante la Resistencia está documentada y parece circunscribirse sobre todo en la región de Emilia Romana, entre los Apeninos boloñeses y las zonas de la República partisana de Montefiorino (sobre los Apeninos de Módena) (2).

Una mattina mi sono svegliato,
o bella, ciao! bella, ciao! bella, ciao, ciao, ciao!
Una mattina mi sono svegliato,
e ho trovato l’invasor.

O partigiano, portami via,
o bella, ciao! bella, ciao! bella, ciao, ciao, ciao!
O partigiano, portami via,
ché mi sento di morir.

E se io muoio da partigiano,
o bella, ciao! bella, ciao! bella, ciao, ciao, ciao!
E se io muoio da partigiano,
tu mi devi seppellir.

E seppellire lassù in montagna,
o bella, ciao! bella, ciao! bella, ciao, ciao, ciao!
E seppellire lassù in montagna,
sotto l’ombra di un bel fior.

Tutte le genti che passeranno,
o bella, ciao! bella, ciao! bella, ciao, ciao, ciao!
Tutte le genti che passeranno,
Mi diranno, Che bel fior!

È questo il fiore del partigiano,
o bella, ciao! bella, ciao! bella, ciao, ciao, ciao!
È questo il fiore del partigiano, morto per la libertà!

 

La canción El pueblo unido, jamás será vencido, es una canción protesta chilena popularizada por el conjunto Quilapayún, que tantas veces he citado en este blog: “El título de la canción estaría inspirado en la frase del líder político colombiano Jorge Eliécer Gaitán pronunciadas en un discurso en la década de 1940, siendo popularizada por manifestantes de la Unidad Popular durante el gobierno socialista del presidente chileno Salvador Allende a comienzos de la década de 1970. Según el propio Sergio Ortega Alvarado, éste compuso la canción inspirándose inicialmente en un joven que gritó la conocida frase mientras él se dirigía caminando a su casa, en Santiago de Chile, en junio de 1973. La canción fue grabada por primera vez en Chile en 1973 durante un masivo concierto de Quilapayún en la Alameda de Santiago,​ sólo tres meses antes del Golpe de Estado de Augusto Pinochet que derrocó a Allende y dio inicio al periodo de dictadura militar. Poco antes de dicho concierto, Salvador Allende había nombrado a Sergio Ortega Alvarado como Embajador Cultural del gobierno de la Unidad Popular, cargo que compartió por un breve tiempo con Víctor Jara, quien fue asesinado días después del Golpe Militar” (3).

El pueblo unido, jamás será vencido,
el pueblo unido jamás será vencido…
el pueblo unido jamás será vencido…
el pueblo unido jamás será vencido…

De pie, cantar
que vamos a triunfar.
Avanzan ya
banderas de unidad.
Y tú vendrás
marchando junto a mí
y así verás
tu canto y tu bandera florecer.
La luz
de un rojo amanecer
anuncia ya
la vida que vendrá.

De pie, luchar
el pueblo va a triunfar.
Será mejor
la vida que vendrá
a conquistar
nuestra felicidad
y en un clamor
mil voces de combate se alzarán,
dirán
canción de libertad,
con decisión
la patria vencerá.

Y ahora el pueblo
que se alza en la lucha
con voz de gigante
gritando: ¡adelante!

El pueblo unido, jamás será vencido,
el pueblo unido jamás será vencido…

La patria está
forjando la unidad.
De norte a sur
se movilizará
desde el salar
ardiente y mineral
al bosque austral
unidos en la lucha y el trabajo
irán,
la patria cubrirán.
Su paso ya
anuncia el porvenir.

De pie, cantar
el pueblo va a triunfar.
Millones ya,
imponen la verdad,
de acero son
ardiente batallón,
sus manos van
llevando la justicia y la razón.
Mujer,
con fuego y con valor,
ya estás aquí
junto al trabajador.

Y ahora el pueblo
que se alza en la lucha
con voz de gigante
gritando: ¡adelante!

El pueblo unido, jamás será vencido,
el pueblo unido jamás será vencido…

No es lo mismo cantar estas canciones, conociendo su letra y contexto histórico, que parafrasearlas con letras imposibles y muy lejos de su verdadero significado. No es lo mismo. Así lo he sentido y así lo he contado para quien lo quiera compartir en estos momentos de confusión de ideologías y principios éticos para personas dignas. Menos, cuando se adultera todo a cualquier precio.

(1) Vicent, Manuel (1980, 22 de marzo). No pongas tus sucias manos sobre Mozart. Triunfo, p. 28 (http://www.triunfodigital.com/mostradorn.php?año=XXXIII&num=895&imagen=28&fecha=1980-03-22).
(2) https://es.wikipedia.org/wiki/Bella_ciao
(3) https://es.wikipedia.org/wiki/El_pueblo_unido_jamás_será_vencido

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.

No estáis solas

NO ESTOY SOLA

Sevilla, 25/XI/2019

Hoy se celebra el Día Internacional contra la Violencia de Género y no es un día más, como otra celebración cualquiera de las que llenan el calendario actual, sino un día en el que se nos pide como ciudadanos de a pie que reflexionemos sobre lo que está ocurriendo en este país ante una realidad que nos asola. La única forma de empezar a tomar conciencia de la gravedad de la situación arranca con la imperiosa necesidad de que tengamos una información adecuada, justa y veraz. He podido leer hoy el análisis preparado por el diario El País con motivo de la celebración de este Día, del que recomiendo su atenta lectura, así como de la página oficial de la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género, donde las cifras son alarmantes en su medida exacta si se consulta su Portal Estadístico.

DGVG1

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DGVG3

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Fuente: Delegación del Gobierno para la Violencia de GéneroPortal Estadístico

En la actualidad, se está llevando a cabo una campaña contra la violencia de género a nivel de Estado, dirigida a la población general, con el lema “No estoy sola”, que “tiene como objetivo lanzar un mensaje de apoyo y de confianza hacia las instituciones claves en el acompañamiento hacia las mujeres que están sufriendo violencia de género en el entorno íntimo. Los recursos y organismos especializados –ámbito social y sanitario- son fundamentales para que las víctimas puedan dar el paso en el proceso de reparación. Especialmente son recursos que juega un papel crucial durante las fases de cambio en las que se tienen que tomar decisiones que afectan de forma trascendental a la vida y seguridad de las mujeres. La ruptura del silencio y la ruptura de la relación de violencia sólo será posible si existe un entorno profesional especializado, de confianza y seguridad absoluta para las mujeres (En la lucha contra la violencia de género, #NoEstoySola)”.

Tenemos responsabilidades públicas y personales que tenemos que asumir sin más dilación. Todos los días, ante la gravedad de la situación, deben ser días contra la violencia de género. Las cifras son aterradoras y es importante estar atentos siempre a los canales oficiales y públicos de información para que no se adulteren contenidos de lo que ocurre en este ámbito así como ante noticias que no responden a la verdad social de lo que ocurre en este ámbito social. También, para que la contaminación política que niega esta realidad se pueda contrarrestar con datos reales, objetivos y veraces.

Contra hechos violentos…, no valen solo argumentos.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.

En memoria de Asunción Balaguer

Sin título

María Lavalle y Asunción Balaguer

Sevilla, 23/XI/2019

Hoy ha fallecido Asunción Balaguer, la compañera fiel de Paco Rabal, a los 94 años de edad. Hasta que cumplió 90 años, trabajó en el teatro, que era su gran pasión de vida relegada a un segundo plano hasta que falleció su marido, Paco Rabal.

La recuerdo siempre con la dignidad, de mujer y actriz, presente en cada una de sus palabras. Esa fue la razón de que le dedicara un artículo hace ya cuatro años en este blog, Los ejes de mi vida, que recupero hoy como homenaje a su memoria como persona y actriz:

Es demasiado aburrido
seguir y seguir la huella
andar y andar los caminos
sin nada que me entretenga

Atahualpa Yupanqui, Los ejes de mi carreta

Cuando contemplé la cara amable de Asunción Balaguer en la promoción de su próxima intervención en el Teatro de La Abadía, en Madrid, dando la réplica a María Lavalle en Atahualpa y los ejes de una vida, dirigida por Jaime Chávarri, recordé inmediatamente la vida compartida con Paco Rabal, en la que estuvo siempre en un segundo plano dejando pasar su persona de secreto, de actriz, como otras tantas mujeres que estuvieron a la sombra de las vidas profesionales de hombres denominados ilustres, cuando ellas podían haber alumbrado la sociedad por ellas mismas, con su saber ser y estar en la vida desde diferentes perspectivas personales y profesionales. Nunca se escribirá lo suficiente sobre esta realidad en la que la mujer ha entregado una vida artística, como Asunción, rescatada ahora a la mayor gloria de la diosa vida.

Me gustó mucho el título de esta representación en homenaje a Atahualpa Yupanqui, que me ha acompañado siempre en la banda sonora de mi vida. La sinopsis del espectáculo es fiel reflejo de una vida apasionada y de emociones sentidas y, lo que es mejor, transmitidas: “La tensión dramática de Atahualpa, los ejes de una vida está señalada por los avatares de una vida que se identifica con una condición humana sobria de ornamentos materiales como rica en poesía e interrogantes filosóficos. El andar por distintos rumbos del continente americano y del mundo le fueron dejando canciones que están unidas a su vida, entre ellas, emblemáticas, son las que refieren exilios. También encuentros significativos como el que tuvo con Edith Piaf que le abrió las puertas de París y el reconocimiento general. La puesta en escena trata de marcar la evolución dramática de una obra que estableció pautas extraordinarias en la canción del siglo XX y que se proyecta a la actualidad con sorprendente eficacia. Su contenido interpela nuestra existencia y nuestro presente histórico. La combinación de actriz, cantante y músicos va ambientada con proyección de imágenes y sonidos que pretenden ante el público dar presencia a distintos momentos de la vida de Atahualpa Yupanqui”.

A veces…, nos llaman abandonados si no engrasamos los ejes de nuestras vidas. Por ejemplo, he recordado uno en especial, personal, el de la docencia. Fue cuando entrevisté en Huelva a Paco Rabal en 1980, en una semana de cine social que celebrábamos en aquellos años de consolidación de la democracia, en mi etapa de director de la Escuela de Trabajo Social. Proyectamos una película en 16 milímetros con nuestros propios medios, El “Ché” Guevara (1968), interpretada por él, que Paco recordaba bien no tanto por su calidad, porque reconocía que no era una joya de la cinematografía, rodada con escasos medios en Italia, sino por su contenido ideológico, donde el Ché merecía ser tratado con calidad personal y testimonial. Nos sirvió aquel encuentro para reforzar el compromiso social en el contexto del activista argentino de razón y cubano de corazón, que era el objetivo de aquella semana cultural abierta a todo el público de Huelva, porque pensábamos en aquel año que esta provincia descubridora necesitaba la educación y la cultura en todos los niveles para seguir descubriéndose a sí misma, como eje engrasado de su futuro. Paco estuvo genial contando mil y una anécdotas de su compromiso activo a través del cine, las peripecias del rodaje con su sempiterno macuto cargado de piedras, respondiendo con ejemplos vitales que supimos comprender sin esfuerzo alguno.

Mientras, Asunción estaba en casa, probablemente en el Arroyo de la Plata, esperando como siempre el regreso plácido y triunfal de Paco, a quien tanto amaba. Por eso la he recordado especialmente, por su ejemplo de vida, que debemos rescatar para fijarlo y darle el esplendor que merece, porque es demasiado aburrido seguir y seguir la huella, andar y andar los caminos sin nada que nos entretenga, reinterpretando ahora a Atahualpa Yupanqui y comprendiendo su mensaje para ahora y siempre: “No necesito silencio; yo no tengo en qué pensar. Tenia… pero hace tiempo… ¡ahora, ya no pienso más!”

 

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.

Cecilia de Roma, Johann Sebastian Bach y Karl Richter

Sevilla, 22/XI/2019

Hoy, festividad de Santa Cecilia (Cecilia de Roma), se celebra el Día Internacional de la Música. Más de una vez me he referido en este blog a un compositor, Juan Sebastián Bach y a un intérprete del mismo, Karl Richter, que escucho y veo con bastante frecuencia, porque representan ambos la esencia de la música y su forma de expresarla. Vuelvo a recoger mis palabras a tal efecto cuando comenzó este año y las entregaba a la Noosfera como un regalo especial. En este día de celebración las comparto de nuevo.

Sobran palabras. Una hora, treinta y ocho minutos, cincuenta y dos segundos, te sumergen en una experiencia musical inolvidable. Los conciertos, que se pueden visualizar y sentir en el vídeo que encabeza estas palabras, fueron grabados del 1 al 10 de abril de 1970 en el Castillo Nuevo de Schleissheim (Munich), bajo la dirección de Karl Richter, probablemente uno de los mejores intérpretes de Bach que han existido. Destaco un momento mágico de Richter, entre otros muchos (más bien diría que a lo largo de todos los conciertos), dirigiendo a la orquesta Bach en posiciones casi imposibles, al simultanear la dirección con la interpretación al clave, moviendo las manos en giros indicadores de melodías preciosas interpretadas por Richter y su orquesta como solo ellos sabían hacer. Me refiero, por ejemplo, al primer movimiento del Concierto número 5, Allegro, donde se puede observar la maestría de Richter en el clave. Pasen, vean y escuchen.

Concierto de Brandenburgo N.º 1 en Fa mayor BWV 1046

Guía práctica

[00:28~] 1º. Allegro

[04:23~] 2º. Andante (en re menor)

[08:12~] 3º. Allegro

[12:53~] 4º. Menuetto; Trío I (2 oboes y fagot);
Menuetto Polacca (violines y violas); Menuetto Trío II (2 cornos y 3 oboes); Menuetto.

Concierto de Brandenburgo N.º 2 en Fa mayor BWV 1047

[20:50~] 1º. Allegro

[26:00~] 2º. Andante (en re menor)

[29:44~] 3º. Allegro assai

Concierto de Brandenburgo N.º 3 en Sol mayor BWV 1048

[32:35~] 1º. Allegro

[38:38~] 2º. Adagio

[39:41~] 3º. Allegro

Concierto de Brandenburgo N.º 4 en Sol mayor BWV 1049

[45:06~] 1º. Allegro

[52:44~] 2º. Andante (en mi menor)

[56:44~] 3º. Presto

Concierto de Brandenburgo N.º 5 en Re mayor BWV 1050

[1:01:48~] 1º. Allegro

[1:11:44~] 2º. Affettuoso (en si
menor)

[1:16:38~] 3º. Allegro

Concierto de Brandeburgo N.º 6 en Si mayor BWV 1051

[1:22:00~] 1º. Moderato

[1:28:22~] 2º. Adagio ma non tanto
(en Mi♭ mayor)

[1:33:07~] 3º. Allegro

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.

¿Existen noticias más allá de toda sospecha?

MAS ALLA DE TODA SOSPECHA

Sevilla, 17/XI/2019

Estamos rodeados de noticias falsas o de medias verdades que todas juntas no llegan a transmitir una verdad entera. Corremos todos los días y en cada momento hacia el areópago griego de toda la vida, es decir, las redes sociales, porque su inmediatez nos lleva a leer de todo y, casi siempre, plagado de opiniones que se elevan a la enésima potencia del saber falso. Es un ejemplo de la huida de la prensa escrita, aunque sea digital, porque el desorden ético periodístico también se puede digitalizar. Todo está intervenido porque la democracia también lo está, como lo exponía recientemente en este cuaderno digital. Por supuesto, vigilada.

Cuando me di de baja en el diario El País, en octubre de 2016, comprendí que la prensa escrita estaba intervenida por el poderoso caballero don dinero. Esto es así porque es la única explicación razonable ante el delirio periodístico que vivía ese periódico en aquellos días aciagos de acoso y derribo contra el secretario general del Partido Socialista Obrero Español, cuestión que detallé ampliamente en un artículo escrito en esos días como consecuencia de una gota que consideré que había rebosado el vaso, por un editorial vergonzante que luego quiso explicarme el director de entonces en una carta que recibí y que envió a todas los lectores que decidimos bajarnos de ese periódico en marcha.

Hoy he leído una columna preciosa de Manuel Rivas (que todavía resiste en ese medio de comunicación), Juventud sin periódicos, donde aborda una realidad palmaria: “¿No será que la gente joven pasa de la prensa tradicional porque esa prensa pasa de la gente joven?” No solo la gente joven, sino los adultos en general, las personas mayores, entre las que me encuentro. Pero lo que me ha asombrado es el conjunto de verdades que expone y que podrían ser atractivas para todos: “Llevar un periódico debajo del brazo podría ser una imagen más vanguardista que anacrónica. Pero ese periódico debería abrirse a lo hoy “prohibido” o marginado. Hablar de lo que no se puede hablar. Las nuevas formas de esclavitud laboral, la renuncia a las políticas sociales en la vivienda, los mecanismos de reproducción del machismo, la guerra contra la naturaleza, el “estatismo” conservador que cada vez achica más las libertades, la fosilización de las leyes que penalizan la protesta, la emigración masiva de jóvenes y la pérdida de talentos, la desigualdad y la corrosión de los vínculos comunitarios, el modelo “nacionalcatólico” vigente todavía en la educación, la hostilidad hacia lo plural y el silenciamiento de las disidencias culturales, mientras se “blanquea” el racismo y la producción de odio”.

¿Por qué busco la noticia escrita con verdad ética? Porque busco la verdad de lo que ocurre en el mundo próximo y lejano, con objetividad plena y con independencia de los poderes fácticos, que son muchos. Algo tengo claro a estas alturas de la película: ya no basta con leer un solo periódico, porque al igual que detesto el pensamiento único considero necesario leer varios y, probablemente, de la diversidad que nos ofrece el mundo digital, que no solo atómico, puede salir la luz de lo que verdaderamente ocurrió, contrastando (comprobando la exactitud o autenticidad de algo, según la RAE) varias fuentes, varios ríos atravesados por quienes pretenden contarnos como lo hicieron por diferentes sitios. Porque la verdad no pertenece a nadie, sino a lo que verdaderamente pasó y ya nos advirtió Heráclito de Éfeso que nadie se baña dos veces en el mismo río. Lo que allí ocurrió solo lo conoceré porque me lo cuentan profesionales con palabras e imágenes, que también están contaminadas en muchas ocasiones, aunque valgan más que mil palabras. Es lo que tiene ser humanos y es verdad que cuando crecemos en la ética de la justificación como justicia, comprendemos mejor que nunca que todo lo humano no nos es ajeno. Ni siquiera el periodismo, ni un buen periódico hecho por profesionales que, en el menor o mayor descuido, se ajustan como ajustamiento de los poderes fácticos, ocultos, manifiestos y sin escrúpulo alguno para tratar la verdad a medias, a cualquier precio y desprecio. Aunque, afortunadamente, todos los periodistas no son iguales. Ni los (buenos) periódicos…, tampoco. En definitiva, es una cuestión de ética periodística y lectora que, por cierto, nunca son inocentes.

Me ha reconfortado esta columna de mi maestro Manuel Rivas, al que un día estreché la mano aquí en Sevilla, diciéndole abiertamente que le agradecía desde hace ya muchos años su coherencia o, lo que es lo mismo, el perfecto entendimiento a través de su obra de lo que dijo Antonio Machado hace ya muchos años: no existen verdades absolutas de unos o de otros, sino solo aquella que se busca en común y en libertad, sin estar mediatizada por nada ni por nadie. ¿Recuerdan?: “Tu verdad. No la verdad. Y ven conmigo a buscarla. La tuya guárdatela”.

Después de leer la columna de Rivas, vuelvo a otro gran maestro, Gabriel García Márquez, en un artículo aleccionador para comprender bien el periodismo, “el mejor oficio del mundo”, del que entresaco estas sabias palabras: “[…] Pero en su expansión se llevaron de calle hasta el nombre humilde que tuvo el oficio desde sus orígenes en el siglo XV, y ahora no se llama periodismo sino Ciencias de la Comunicación o Comunicación Social. El resultado, en general, no es alentador. Los muchachos que salen ilusionados de las academias, con la vida por delante, parecen desvinculados de la realidad y de sus problemas vitales, y prima un afán de protagonismo sobre la vocación y las aptitudes congénitas. Y en especial sobre las dos condiciones más importantes: la creatividad y la práctica”. Los poderes fácticos, acaban después con la ética periodística que se podría resumir como la solería que cada profesional pone a lo largo de su vida como suelo firme de su forma de interpretar lo que ocurre y entregarlo a los demás. Ya lo sintetizó espléndidamente Eugenio Scalfari, el fundador de La Repubblica de Roma, en una frase ante estudiantes españoles en la Escuela de EL PAÍS, en 2014: “Periodista es gente que le dice a la gente lo que le pasa a la gente”. Nada más.

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de http://a53.idata.over-blog.com/460×600/1/21/63/43/2011-Catorce/medios-de-comunicacion1.jpg

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.