Breviario de elecciones generales 2019

SOLERIA ETICA

Publico hoy un BREVIARIO DE ELECCIONES GENERALES 2019, que es la recopilación de artículos escritos recientemente en este cuaderno digital en referencia a este evento transcendental para un país tan desordenado actualmente como el nuestro. Adelanto el Prólogo del mismo para comprender en su fondo y forma la justificación de entrega a la Noosfera de estas palabras escritas con alma. Espero que lo compartan para que el tejido crítico pre-electoral crezca en razonamientos para participar activamente en la campaña electoral y en su momento transcendental que es el depósito del voto responsable en la urna correspondiente.

Gracias anticipadas por comprender este mensaje y por navegar conmigo en la amura de babor (no inocente) de “La isla desconocida”, el barco imaginario de Saramago que nos ayuda siempre a salir de nosotros mismos para compartir la vida con los demás, sabiendo que nada humano nos es ajeno.

Sevilla, 14/IV/2019

BREVIARIO DE ELECCIONES GENERALES 2019

Prólogo

Hace más de dos mil años, Quinto Tulio Cicerón escribió un breviario para la campaña electoral (Commentariolum Petitionis)[1], en la que su hermano Marco aspiraba al consulado de la república de Roma, en el año 63 antes de Cristo, que finalmente ganó compartiéndolo con Gayo Antonio. Su gobierno, colegiado, duraba solo un año, alternándolo cada mes y asumiendo la más alta magistratura civil y militar. Es un libro precioso que sigue vivo en su fondo y forma, salvando lo que hoy haya que salvar (mutatis mutandis) en el contexto actual de las elecciones generales de 2019. Las consideraciones que contiene son perfectamente aplicables en estos tiempos tan modernos, porque tiene un hilo conductor entretejido en tres grandes principios que debía atender el candidato Marco: era un hombre nuevo (no tenía antecedentes sociales relevantes y tenía que saber utilizar esta condición), aspiraba al consulado (cargo de la máxima excelencia para gobernar la República) y  “ésta es Roma”, es decir, debía conocer bien cómo era en su esencia el Imperio Romano, la Ciudad que tendría que gobernar: “una ciudad constituida por el concurso de los pueblos, en la que abunda la traición, el engaño y todo tipo de vicios, en la que hay que soportar las arrogancias, la obstinación, la envidia, la insolencia, el odio y la impertinencia de muchos. Creo que tiene que ser muy prudente y muy hábil el que vive rodeado de tantos hombres con vicios tan diversos y tan graves, para poder evitar la hostilidad, las habladurías, la traición, y para que una misma persona pueda adaptarse a tal variedad de costumbres, de discursos y de intenciones”.

En este marco histórico, actualizado, he recopilado unas consideraciones (en el sentido etimológico de breviario, epítome o consideraciones breves) ya publicadas en mi blog, El mundo sólo tiene interés hacia adelante, bajo el epígrafe de “Elecciones generales 2019”, una serie de once artículos publicados entre febrero y marzo de 2019, en el que he tratado a modo de breviario de campaña electoral, asuntos muy relevantes a tener en cuenta por los partidos políticos en liza y por sus líderes, con un hilo conductor ideológico y de creencia situado en la izquierda, no inocente, en la amura de babor de la embarcación imaginaria de Saramago en su Cuento de la isla desconocida. El breviario de campaña electoral que público recoge los siguientes principios: la construcción de grandes alamedas de libertad para que puedan pasear por ellas las personas libres, la dignidad de la izquierda por encima de todo y la elaboración de programas ajustados al principio de realidad; el aviso claro de que el Partido Abstencionista prepara ya su campaña, la defensa del sufragio de las personas discapacitadas y la imprescindible austeridad del gasto en las campañas electorales;  la presencia en las mismas de los jóvenes como claro objeto de deseo electoral, la verdad política en los programas electorales y el aviso sobre un enemigo político que acecha siempre: la corrupción de la mente; la declaración prioritaria de políticas sociales y la ética del voto que, como la palabra, siempre nos queda.

Animo a leer estas reflexiones, a modo de breviario urgente para una campaña electoral transcendental para nuestro país, para que vuelva a normalizarse la vida “política” en el sentido más puro del término. Lo necesitamos como agua de abril, para recuperar serenidad suficiente que nos permita vivir con la libertad a la que aspiran las personas dignas. Esta es la razón que puede llevar a muchas personas indecisas a votar, como acto supremo en democracia, confiando en candidaturas dignas, porque todas no son iguales. Así lo decía Quinto a su hermano mayor Marco Tulio Cicerón en el breviario de referencia: “Cuentas con muchas personas, haz que sepan la importancia que les das. Si consigues que deseen apoyarte los que están indecisos, éstos te ayudarán mucho”. Porque los ciudadanos, es verdad, responsables importamos mucho.

Sevilla, 12 de abril de 2019, en el primer día de campaña electoral para las elecciones generales

[1] Cicerón, Quinto Tulio (1993). Breviario de campaña electoral. Barcelona: Quaderns Crema.

Día del libro, de quienes leen

IDA VITALE

Hoy se celebra el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, conmemorando el día de la muerte de Cervantes y Shakespeare y el del nacimiento o muerte de otros ilustres escritores, como Garcilaso de la Vega. A nivel internacional fue promulgado por la UNESCO en 1995, a iniciativa de España. En nuestro país, se celebra con un acto especial, la entrega del Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes 2018 a la escritora uruguaya Ida Vitale.

No es un día más, sino que tiene algo especial porque nos permite prestar atención a los libros y a quienes los leen. Personalmente, leo porque me permite descubrir palabras articuladas en frases preciosas, cuando lo que se lee nos permite comprender la capacidad humana de aprehender la realidad de la palabra escrita o hablada. Maravillosa experiencia que se convierte en arte cuando la cuidamos en el día a día, aunque paradójicamente tengamos que aprender el arte de leer siendo mayores, porque la realidad amarga es que no lo sabemos hacer: “¿Pero qué queremos decir con “saber leer”? Conocer el alfabeto y las reglas gramaticales básicas de nuestro idioma, y con estas habilidades descifrar un texto, una noticia en un periódico, un cartel publicitario, un manual de instrucciones… Pero existe otra etapa de este aprendizaje, y es ésta la que verdaderamente nos convierte en lectores. Ocurre algunas afortunadas veces, cuando un texto lo permite, y entonces la lectura nos lleva a explorar más profunda y extensamente el texto escrito, revelándonos nuestras propias experiencias esenciales y nuestros temores secretos, puestos en palabras para hacerlos realmente nuestros” (1).

En este día, me acuerdo… de Guido Orefice, el protagonista de La vida es bella, que tenía tres grandes proyectos en su vida: distinguir el norte del sur, leer a Schopenhauer por su canto a la voluntad como motor de la vida y abrir una librería. De todo hizo un arte para vivir, para enseñar a leer las señales de la vida, porque hablar es solo cosa de personas. Leer, igual de bello. Es una maravilla constatar que estamos preparados desde la preconcepción y a través del cerebro, para leer, cuando todo está conjuntado para comenzar a unir letras y grabarlas con unas determinadas formas en el cerebro. Agregando, además, sentimientos y emociones en relación con lo que nuestro cerebro lee.

La lectura es un acto de libertad intelectual que se modula a lo largo de la vida, convirtiéndose poco a poco en arte. Desde la escuela infantil y hasta los últimos días de la vida, tenemos millones de posibilidades de leer todo lo que se pone por delante para invitarnos a dar forma a unos caracteres que en sí mismo no son nada sin nuestra intervención personal e intransferible, porque aunque alguna vez leamos algunas palabras junto a alguien, lo que se graba en cada cerebro es irrepetible. Como si fuéramos bibliotecas ambulantes conteniendo siempre lecturas diferentes de textos llenos de palabras sueltas o frases que hemos acumulado en ellas a lo largo de la vida.

Tiene razón Ida Vitale: hay libros que ven en nosotros lo que de nosotros ignoramos. Preciosas palabras, que aún nos quedan.

Sevilla, 23/IV/2019

(1) Manguel, Alberto (2015, 18 de abril). Consumidores, no lectores. El País, Babelia, p. 7.

 

 

Nuestra Señora del Mundo

Ver el incendio veloz de Notre Dame de París, es contemplar cómo desaparecen en horas siglos de historia de la humanidad. Nuestra Señora de París se convierte en Nuestra Señora del Mundo, de las Lágrimas, ante un desastre que la pericia de los vigilantes del fuego (preciosa denominación de los bomberos en italiano)  han logrado contener para salvar obras de arte y la propia estructura de piedra medieval con diseños casi imposibles.

Escucho ahora el órgano principal, que se ha salvado y siento su sonido como un regalo de la intrahistoria de la catedral de París, del Mundo, con sus cinco teclados, 109 teclas y 8.000 tubos. También escucho las voces del coro titular y recorro sus naves con la luz multicolor de sus rosetones, algunos de ellos milagrosamente salvados, fundamentalmente los de los siglos XII y XIII. Para no olvidarlo, sobre todo viendo llorar a Nuestra Señora del Mundo, acompañada por la música celestial de un órgano que suena ahora mejor que nunca.

Sevilla, 16/IV/2019

Breviario de elecciones generales 2019

SOLERIA ETICA

Publico hoy un BREVIARIO DE ELECCIONES GENERALES 2019, que es la recopilación de artículos escritos recientemente en este cuaderno digital en referencia a este evento transcendental para un país tan desordenado actualmente como el nuestro. Adelanto el Prólogo del mismo para comprender en su fondo y forma la justificación de entrega a la Noosfera de estas palabras escritas con alma. Espero que lo compartan para que el tejido crítico pre-electoral crezca en razonamientos para participar activamente en la campaña electoral y en su momento transcendental que es el depósito del voto responsable en la urna correspondiente.

Gracias anticipadas por comprender este mensaje y por navegar conmigo en la amura de babor (no inocente) de “La isla desconocida”, el barco imaginario de Saramago que nos ayuda siempre a salir de nosotros mismos para compartir la vida con los demás, sabiendo que nada humano nos es ajeno.

Sevilla, 14/IV/2019

BREVIARIO DE ELECCIONES GENERALES 2019

Prólogo

Hace más de dos mil años, Quinto Tulio Cicerón escribió un breviario para la campaña electoral (Commentariolum Petitionis)[1], en la que su hermano Marco aspiraba al consulado de la república de Roma, en el año 63 antes de Cristo, que finalmente ganó compartiéndolo con Gayo Antonio. Su gobierno, colegiado, duraba solo un año, alternándolo cada mes y asumiendo la más alta magistratura civil y militar. Es un libro precioso que sigue vivo en su fondo y forma, salvando lo que hoy haya que salvar (mutatis mutandis) en el contexto actual de las elecciones generales de 2019. Las consideraciones que contiene son perfectamente aplicables en estos tiempos tan modernos, porque tiene un hilo conductor entretejido en tres grandes principios que debía atender el candidato Marco: era un hombre nuevo (no tenía antecedentes sociales relevantes y tenía que saber utilizar esta condición), aspiraba al consulado (cargo de la máxima excelencia para gobernar la República) y  “ésta es Roma”, es decir, debía conocer bien cómo era en su esencia el Imperio Romano, la Ciudad que tendría que gobernar: “una ciudad constituida por el concurso de los pueblos, en la que abunda la traición, el engaño y todo tipo de vicios, en la que hay que soportar las arrogancias, la obstinación, la envidia, la insolencia, el odio y la impertinencia de muchos. Creo que tiene que ser muy prudente y muy hábil el que vive rodeado de tantos hombres con vicios tan diversos y tan graves, para poder evitar la hostilidad, las habladurías, la traición, y para que una misma persona pueda adaptarse a tal variedad de costumbres, de discursos y de intenciones”.

En este marco histórico, actualizado, he recopilado unas consideraciones (en el sentido etimológico de breviario, epítome o consideraciones breves) ya publicadas en mi blog, El mundo sólo tiene interés hacia adelante, bajo el epígrafe de “Elecciones generales 2019”, una serie de once artículos publicados entre febrero y marzo de 2019, en el que he tratado a modo de breviario de campaña electoral, asuntos muy relevantes a tener en cuenta por los partidos políticos en liza y por sus líderes, con un hilo conductor ideológico y de creencia situado en la izquierda, no inocente, en la amura de babor de la embarcación imaginaria de Saramago en su Cuento de la isla desconocida. El breviario de campaña electoral que público recoge los siguientes principios: la construcción de grandes alamedas de libertad para que puedan pasear por ellas las personas libres, la dignidad de la izquierda por encima de todo y la elaboración de programas ajustados al principio de realidad; el aviso claro de que el Partido Abstencionista prepara ya su campaña, la defensa del sufragio de las personas discapacitadas y la imprescindible austeridad del gasto en las campañas electorales;  la presencia en las mismas de los jóvenes como claro objeto de deseo electoral, la verdad política en los programas electorales y el aviso sobre un enemigo político que acecha siempre: la corrupción de la mente; la declaración prioritaria de políticas sociales y la ética del voto que, como la palabra, siempre nos queda.

Animo a leer estas reflexiones, a modo de breviario urgente para una campaña electoral transcendental para nuestro país, para que vuelva a normalizarse la vida “política” en el sentido más puro del término. Lo necesitamos como agua de abril, para recuperar serenidad suficiente que nos permita vivir con la libertad a la que aspiran las personas dignas. Esta es la razón que puede llevar a muchas personas indecisas a votar, como acto supremo en democracia, confiando en candidaturas dignas, porque todas no son iguales. Así lo decía Quinto a su hermano mayor Marco Tulio Cicerón en el breviario de referencia: “Cuentas con muchas personas, haz que sepan la importancia que les das. Si consigues que deseen apoyarte los que están indecisos, éstos te ayudarán mucho”. Porque los ciudadanos, es verdad, responsables importamos mucho.

Sevilla, 12 de abril de 2019, en el primer día de campaña electoral para las elecciones generales

[1] Cicerón, Quinto Tulio (1993). Breviario de campaña electoral. Barcelona: Quaderns Crema.

Violencia legal, no de género

No me guía otro interés que el de mostrar que la intolerancia del Estado y la religión son como una idea fija (…) Dejadme cruzar la línea, dejadme saltar

Ramón Sampedro, Cartas desde el infierno, 1.996

Este país enloquece por segundos en idas y venidas directas, indirectas y circunstanciales, yendo del timbo al tambo político con una frecuencia inusual. Acabamos de conocer lo ocurrido en relación con el traspaso del suicidio asistido de María José Carrasco a un juzgado de violencia de género.  Es un despropósito, con todos los respetos que quepan, de tamaño natural, porque la auténtica violencia que se está produciendo en torno a la eutanasia es de carácter legal, con responsabilidad directa del poder legislativo en un Estado de Derecho como es España.

Desde que el mundo es mundo, ya sea desde la perspectiva evolucionista o creacionista, el dolor humano terminal no se comprende bien por quienes lo sufren directamente o quienes lo presencian en una compañía llena de dolor y sufrimiento desgarrador. Durante siglos se ha encauzado el dolor y la muerte con sentido cristiano, católico, apostólico y romano, respetable pero no como remedio universal a enfermedades incurables o situaciones terminales que no deberían eternizarse en el tiempo, sobre todo cuando quien lo sufre no quiere prolongar tiempos incomprensibles de agonía en vida. Como es verdad que es un acontecimiento de causas y efectos múltiples, más allá del ámbito discrecional de quienes lo sufren, hace falta una legislación al respecto, pero ésta no se puede eternizar con argumentos peregrinos, confesionales, paliativos de palabras y no de soluciones que dignifiquen la vida humana de personas que, a veces, tanto sufren.

Vuelvo a publicar el artículo que recientemente he escrito en relación con el bien morir: Eutanasia y muerte digna. La ética antecedente a toda decisión sobre la vida y la muerte debe tener fiel reflejo en la legislación correspondiente, que ampare estas decisiones legítimas de corte individual, humano, ético por encima de todo. Si una persona no quiere seguir viviendo en condiciones infrahumanas, sostenidas en el tiempo solo gracias a fármacos o a la paciencia humana infinita propia o asociada, del que no es creyente en el más allá, debe tener amparo legal para que pueda decidir para no seguir caminando por el suelo firme de su existencia, que al fin y al cabo es la ética en estado puro.

Lo que pasó y conocimos el 4 de abril de 2019 entre la pareja formada por María José Carrasco y Ángel Hernández, es una muestra de respeto y cariño inconmensurable, en el marco del mejor ejemplo de dignidad humana que podamos conocer y que no tiene parangón con nuestros cánones actuales. No fue un caso de violencia de género, no, sino un caso de amor extraordinario, donde Ángel solo fue en un momento especial de sus vidas “las manos” de María José para ser ambos más felices con las decisiones éticas que estaban tomando y que una esclerosis múltiple había mermado para siempre. Un Estado de Derecho no puede ni debe mirar a otro lado. No debe practicar la violencia legal bajo ningún concepto, porque deshonra la democracia. Nada más.

Sevilla, 12/IV/2029

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Eutanasia y muerte digna

Creo que el vídeo que se propagó de forma viral por el mundo el jueves pasado, en el que se mostraba de forma descarnada el suicidio de María José Carrasco, enferma de esclerosis múltiple, ayudada por su marido, “sus manos”, ha conmocionado a millones de personas dignas. Huyo del espectáculo de la muerte a cualquier precio, como aprendí de aquella película maravillosa, Muerte en directo, dirigida por Bertrand Tavernier, pero la muerte asistida por su marido, Ángel Hernández, la tengo grabada en las páginas especiales de mi memoria de secreto y me ha llevado a poner en marcha una parte de la moviola de mi vida en la que fui profesor de Ética Médica en las Escuelas de Enfermería de Sevilla y Huelva, durante algunos años. También he recordado mi etapa como alumno del profesor Bernhard Häring, en Roma, en un Curso sobre Ética Médica que hice en la Academia Alfonsiana en los años 1976 y 1977, del que aprendí que la ética es el suelo firme de la vida, la solería moral que uno va adquiriendo a lo largo de la vida para el bien vivir y el bien morir. Así procuré transmitirlo siempre a mis alumnos y alumnas de una etapa maravillosa de mi vida.

Hago esta mención de mi intrahistoria porque en aquellos años descubrí que era imprescindible abordar la ética de situación como guía y camino para el discernimiento humano más digno, de la que me enamoré para siempre, frente al dogmatismo de la Iglesia Católica que hacía estragos en este país. Aquellas clases del Profesor Häring me abrieron los ojos definitivamente sobre la importancia de hacer uso de la libertad en momentos transcendentales de la vida, tanto en la vida como en la muerte. Me lo explicaba Häring en las clases y en su humilde habitación del Alfonsianum, porque había prestado servicios en la aviación alemana de Hitler, como capellán y en Rusia, donde aprendió que tenía que atender siempre a cualquier ser humano aplicando la ética de situación, fuera amigo o enemigo, actitud que le acarreó serios disgustos y la separación final de aquellos servicios militares por ser considerado persona non grata para el ejército alemán. El problema radicaba en que había contemplado mucha muerte indigna en directo y había tenido que ayudar a morir alejado del dogma católico que había aprendido y enseñado en su proceso de evolución ética. Häring sufrió mucho por sus actitudes éticas hasta su fallecimiento, sobre todo por el trato recibido por la iglesia oficial, a la que recordó que cuando era citado en Roma para justificar su doctrina de libertades le recordaba algo tan grave como estar presente ante Hitler en un juicio sumarísimo. Häring me enseñó a defender la vida digna, en cualquier circunstancia, sin más limitación que la aplicación de la ética de situación en su defensa plena y con el amparo de la ley correspondiente.

Ha sido necesaria esta retransmisión en directo para que tomemos conciencia de la urgencia que plantea la necesaria legislación sobre la eutanasia. Es vergonzoso constatar que a pesar del esfuerzo del Partido Socialista para que España abordara definitivamente y desde la perspectiva legal ese problema real como la vida misma, no ha sido posible avanzar hasta el día de hoy por la oposición cerril de partidos de derechas con el telón de fondo de la Iglesia, como muros infranqueables para el libre discernimiento ante la muerte. Aquella proposición de ley relativa a la regulación de la eutanasia fue presentada en el Congreso de los Diputados por la portavoz socialista, Adriana Lastra, el 26 de junio de 2018, como “una cuestión sobre la que el PSOE considera que existe una opinión mayoritaria y “un elevado consenso” en la sociedad española para que se regule este nuevo derecho”.

Como referencia técnica y puntual recojo sus primeras palabras al respecto en aquella sesión: “Señora presidenta, señorías, hoy nuestro grupo parlamentario somete a la consideración de esta Cámara la proposición de ley de regulación de la eutanasia; un nuevo avance legislativo en materia de derechos que, como siempre en la historia de nuestro país, viene de la mano del Partido Socialista. Lo hacemos, como no puede ser de otra manera, recordando a personas como Ramón Sampedro, Inmaculada Echevarría o tantos otros que abrieron camino socialmente a un debate necesario, importante y ahora ya urgente. Presentamos esta ley sobre regulación de la eutanasia desde el respeto a la dignidad, a la libertad y a la autonomía de la voluntad de esas personas cuya única perspectiva actual es sufrir y desean poner fin a su calvario”.

Hasta el jueves pasado aquellas palabras no sirvieron para que se llevara a cabo la regulación que se proponía, a pesar de los esfuerzos de la izquierda en el Congreso. Es simbólico recordar que en la transcripción fiel del Diario de Sesiones de aquella sesión, al finalizar la primera exposición de Adriana Lastra, se recoge entre paréntesis la palabra “(Rumores)”, de sus señorías, a las que tuvo que mandar callar la presidenta de la Cámara, pidiendo silencio. Al final, solo rumores… y silencio.

El 25 de octubre de 2018, el Partido Popular se quedó sólo en defensa de su enmienda de totalidad a la Proposición de Ley Orgánica de regulación de la eutanasia, que el Pleno del Congreso rechazó finalmente por 208 votos en contra y 134 a favor. Sin comentarios, pero con datos exactos para que no se olvide dónde está situado el partido popular, que decía en boca de su presidente, Pablo Casado, que la eutanasia es un debate que no existe en España, que no existe una mayoría social que la reclama y que es un asunto que el Partido Socialista se inventa para dividir a los españoles.

En esta ardiente impaciencia hasta que en el Congreso de los Diputados se apruebe por mayoría la ley que regule definitivamente la eutanasia en el momento actual, finalizo esta reflexión con palabras tomadas de la organización Derecho a morir dignamente (DMD) ante la muerte por decisión libre personal y de pareja de María José Carrasco: “[…] El acto de Ángel Hernández de ayudar a morir a su mujer, a la que ha cuidado durante décadas, sólo puede entenderse como un acto de amor que no debería recibir ningún reproche penal. La asistencia a las personas más vulnerables, como M.ª José, con respeto a sus valores y a sus decisiones, es una medida de la calidad humana de una sociedad civilizada. En ninguna otra cuestión hay tanta distancia entre los deseos de la ciudadanía y la legislación como en el de la regulación de la muerte asistida. Más del 80% de la población está a favor de despenalizar la eutanasia y el suicidio asistido. Sin embargo, el artículo 143 del Código Penal sigue castigándola con penas de prisión. DMD exige a los futuros diputados y diputadas que regulen y despenalicen la eutanasia urgentemente. Hacerlo se ha vuelto ya un imperativo moral”.

Sevilla, 6/IV/2019

¿Concejal o concejala?: esa no es la única cuestión

Carmen de Burgos, en Mujeres en la historia (RTVE)

Pero como toda idea de superioridad en sentido genérico es absurda, hay que convenir en que los dos sexos pueden ser completamente iguales

Carmen de Burgos Colombine (1867-1932)

Se ha publicado recientemente una antología, Carmen de Burgos Colombine. Periodista universal (1), que reúne 350 artículos de Carmen de Burgos, Colombine o Perico de los Palotes, “borrada de la historia de la literatura y el periodismo españoles durante la dictadura por su compromiso social”, autora a la que he dedicado ya un artículo en este cuaderno digital: Perico el de los palotes, Colombine. Es una publicación muy cuidada a cargo de Concepción Núñez Rey, experta en la vida y obra de Carmen de Burgos. Me llamó la atención una observación que se recogía en un artículo recientemente publicado en El País, en el que se hacía mención expresa de esta publicación y de la verdadera importancia que Carmen de Burgos dio en su época al lenguaje inclusivo, que no es solo un problema hoy sino de hace más de un siglo en nuestro querido y nunca bien ponderado país: “Lo que más importancia ha tenido hasta ahora, en lo que se llama pomposamente “progreso del feminismo en España”, es discutir si se debe decir concejal o concejala…”, escribía Carmen de Burgos Colombine en Nuevo Mundo, el 5 de diciembre de 1924 en su artículo ¿Concejal o concejala? No, la polémica de usar términos como portavoza o miembra no pertenece a la nueva ola de feminismo, ya hace un siglo se cuestionaban estos asuntos sobre el lenguaje inclusivo en la prensa. Y quien lo señala es una periodista nacida en Almería en 1867, la primera redactora en plantilla en un periódico en España y la primera corresponsal de guerra del país: Carmen de Burgos. Una mujer a quien el franquismo y la Iglesia borraron eficazmente de la historia de las letras españolas”.

He comenzado a leer los dos tomos de la citada publicación, muy cuidada, comenzando por el artículo citado (2) del que entresaco algunas reflexiones dignas de mención hoy y que cobran en este momento especial atención. Lo que deja entrever en su artículo es que la novedad en la palabra concejala hay que analizarla para entender que no se refiere a la mujer del concejal, como la tradición histórica y popular la había comprendido hasta ese momento, sino que tenía que tener su razón de ser a través de la acepción común del sustantivo común “concejal”, en la que la importancia estriba en el artículo que determina a una persona: la concejal, como se acepta hoy día junto a “concejala”, según el Diccionario panhispánico de dudas (RAE), en la única edición que existe hasta la actualidad, publicada en 2005: concejal. ‘Miembro de una corporación municipal’. Por su terminación, puede usarse como común en cuanto al género (el/la concejal; → género2, 1a y 3i): «La concejal y ex dirigente sindical […] anunció que este año se realizarán dos campañas de prevención» (Tiempos [Bol.] 15.2.97). Pero el uso mayoritario ha consolidado el femenino específico concejala: «La concejala del bloque justicialista […] dijo que se cobraría una tasa solidaria» (NProvincia [Arg.] 11.2.97)”. Es importante señalar que el Diccionario de la lengua española (RAE) no recoge hoy día esta acepción, dirigiendo la búsqueda de la palabra “concejala” a la de “concejal”.

Para comprender mejor esta aclaración sustantiva de Colombine, es importante comprender el sentido pleno de estas palabras en el artículo de referencia, al defender básicamente que se debe utilizar solo su forma común, cambiando solo el artículo: “El género común admite a los dos sexos solo con variar el artículo: el mártir y la mártir, el testigo y la testigo; el concejal y la concejal. ¿No es este el caso? Yo creo que sí, salvo que alguien se dé por ofendido al incluirlo en este género”. El absurdo actual de las desinencias en “o” o en “a” pueden llevarnos a derroteros tan ilógicos como los que exponía Carmen de Burgos en su artículo: “Si a las damas concejales se las llama concejalas habrá que denominar a los hombres policías policíos y a los centinelas centinelos, y no hará falta el artículo más que a los que dicen la Pepa o el Paco”.

Como se ve, es un asunto de gran actualidad en su fondo y forma. Para que no se olvide en debates estériles, aunque la Real Academia Española deba estar atenta siempre a las palabras que se utilizan a diario, para limpiarlas, fijarlas y darlas su auténtico esplendor, tal y como lo expresó hace unos años la académica Carmen Riera: “no cuidar una lengua es una aberración y un desastre (…) Nuestro pensamiento -subraya- se expresa a través del lenguaje. La comunicación entre nosotros necesita de la lengua hablada. Hablar bien implica tener bien amueblada no solo la cabeza, sino el alma, todo lo que es el espíritu”. Es justo reconocer que Carmen de Burgos se anticipó a esta grandiosa tarea.

Sevilla, 9/IV/2019

(1) Núñez Rey, Concepción (2018, Estudio y edición). Carmen de Burgos Colombine. Periodista universal (2 Vol.). Sevilla: JUNTA DE ANDALUCÍA. Consejería de Cultura.

(2) de Burgos, Carmen (Nuevo Mundo, 5-12-1924). ¿Concejal o concejala?, en Núñez Rey, Concepción (2018, Estudio y edición). Carmen de Burgos Colombine. Periodista universal, págs. 978-981.

Eutanasia y muerte digna

No me guía otro interés que el de mostrar que la intolerancia del Estado y la religión son como una idea fija (…) Dejadme cruzar la línea, dejadme saltar

Ramón Sampedro, Cartas desde el infierno, 1.996

Creo que el vídeo que se propagó de forma viral por el mundo el jueves pasado, en el que se mostraba de forma descarnada el suicidio de María José Carrasco, enferma de esclerosis múltiple, ayudada por su marido, “sus manos”, ha conmocionado a millones de personas dignas. Huyo del espectáculo de la muerte a cualquier precio, como aprendí de aquella película maravillosa, Muerte en directo, dirigida por Bertrand Tavernier, pero la muerte asistida por su marido, Ángel Hernández, la tengo grabada en las páginas especiales de mi memoria de secreto y me ha llevado a poner en marcha una parte de la moviola de mi vida en la que fui profesor de Ética Médica en las Escuelas de Enfermería de Sevilla y Huelva, durante algunos años. También he recordado mi etapa como alumno del profesor Bernhard Häring, en Roma, en un Curso sobre Ética Médica que hice en la Academia Alfonsiana en los años 1976 y 1977, del que aprendí que la ética es el suelo firme de la vida, la solería moral que uno va adquiriendo a lo largo de la vida para el bien vivir y el bien morir. Así procuré transmitirlo siempre a mis alumnos y alumnas de una etapa maravillosa de mi vida.

Hago esta mención de mi intrahistoria porque en aquellos años descubrí que era imprescindible abordar la ética de situación como guía y camino para el discernimiento humano más digno, de la que me enamoré para siempre, frente al dogmatismo de la Iglesia Católica que hacía estragos en este país. Aquellas clases del Profesor Häring me abrieron los ojos definitivamente sobre la importancia de hacer uso de la libertad en momentos transcendentales de la vida, tanto en la vida como en la muerte. Me lo explicaba Häring en las clases y en su humilde habitación del Alfonsianum, porque había prestado servicios en la aviación alemana de Hitler, como capellán y en Rusia, donde aprendió que tenía que atender siempre a cualquier ser humano aplicando la ética de situación, fuera amigo o enemigo, actitud que le acarreó serios disgustos y la separación final de aquellos servicios militares por ser considerado persona non grata para el ejército alemán. El problema radicaba en que había contemplado mucha muerte indigna en directo y había tenido que ayudar a morir alejado del dogma católico que había aprendido y enseñado en su proceso de evolución ética. Häring sufrió mucho por sus actitudes éticas hasta su fallecimiento, sobre todo por el trato recibido por la iglesia oficial, a la que recordó que cuando era citado en Roma para justificar su doctrina de libertades le recordaba algo tan grave como estar presente ante Hitler en un juicio sumarísimo. Häring me enseñó a defender la vida digna, en cualquier circunstancia, sin más limitación que la aplicación de la ética de situación en su defensa plena y con el amparo de la ley correspondiente.

Ha sido necesaria esta retransmisión en directo para que tomemos conciencia de la urgencia que plantea la necesaria legislación sobre la eutanasia. Es vergonzoso constatar que a pesar del esfuerzo del Partido Socialista para que España abordara definitivamente y desde la perspectiva legal ese problema real como la vida misma, no ha sido posible avanzar hasta el día de hoy por la oposición cerril de partidos de derechas con el telón de fondo de la Iglesia, como muros infranqueables para el libre discernimiento ante la muerte. Aquella proposición de ley relativa a la regulación de la eutanasia, fue presentada en el Congreso de los Diputados por la portavoz socialista, Adriana Lastra, el 26 de junio de 2018, como “una cuestión sobre la que el PSOE considera que existe una opinión mayoritaria y “un elevado consenso” en la sociedad española para que se regule este nuevo derecho”.

Como referencia técnica y puntual recojo sus primeras palabras al respecto en aquella sesión: “Señora presidenta, señorías, hoy nuestro grupo parlamentario somete a la consideración de esta Cámara la proposición de ley de regulación de la eutanasia; un nuevo avance legislativo en materia de derechos que, como siempre en la historia de nuestro país, viene de la mano del Partido Socialista. Lo hacemos, como no puede ser de otra manera, recordando a personas como Ramón Sampedro, Inmaculada Echevarría o tantos otros que abrieron camino socialmente a un debate necesario, importante y ahora ya urgente. Presentamos esta ley sobre regulación de la eutanasia desde el respeto a la dignidad, a la libertad y a la autonomía de la voluntad de esas personas cuya única perspectiva actual es sufrir y desean poner fin a su calvario”.

Hasta el jueves pasado aquellas palabras no sirvieron para que se llevara a cabo la regulación que se proponía, a pesar de los esfuerzos de la izquierda en el Congreso. Es simbólico recordar que en la transcripción fiel del Diario de Sesiones de aquella sesión, al finalizar la primera exposición de Adriana Lastra, se recoge entre paréntesis la palabra “(Rumores)”, de sus señorías, a las que tuvo que mandar callar la presidenta de la Cámara, pidiendo silencio. Al final, solo rumores… y silencio.

El 25 de octubre de 2018, el Partido Popular se quedó sólo en defensa de su enmienda de totalidad a la Proposición de Ley Orgánica de regulación de la eutanasia, que el Pleno del Congreso rechazó finalmente por 208 votos en contra y 134 a favor. Sin comentarios, pero con datos exactos para que no se olvide dónde está situado el partido popular, que decía en boca de su presidente, Pablo Casado, que la eutanasia es un debate que no existe en España, que no existe una mayoría social que la reclama y que es un asunto que el Partido Socialista se inventa para dividir a los españoles.

En esta ardiente impaciencia hasta que en el Congreso de los Diputados se apruebe por mayoría la ley que regule definitivamente la eutanasia en el momento actual, finalizo esta reflexión con palabras tomadas de la organización Derecho a morir dignamente (DMD) ante la muerte por decisión libre personal y de pareja de María José Carrasco: “[…] El acto de Ángel Hernández de ayudar a morir a su mujer, a la que ha cuidado durante décadas, sólo puede entenderse como un acto de amor que no debería recibir ningún reproche penal. La asistencia a las personas más vulnerables, como M.ª José, con respeto a sus valores y a sus decisiones, es una medida de la calidad humana de una sociedad civilizada. En ninguna otra cuestión hay tanta distancia entre los deseos de la ciudadanía y la legislación como en el de la regulación de la muerte asistida. Más del 80% de la población está a favor de despenalizar la eutanasia y el suicidio asistido. Sin embargo, el artículo 143 del Código Penal sigue castigándola con penas de prisión. DMD exige a los futuros diputados y diputadas que regulen y despenalicen la eutanasia urgentemente. Hacerlo se ha vuelto ya un imperativo moral”.

Sevilla, 6/IV/2019

Me acuerdo de…, Rafael Sánchez Ferlosio

SANCHEZ FERLOSIO

He conocido la noticia hace solo unos minutos: ha fallecido en Madrid, a los 91 años, el escritor Rafael Sánchez Ferlosio, un amante de la libertad en estado puro. Cuando comienzo a repasar la memoria de secreto, intentado recordar a Sánchez Ferlosio en este cuaderno digital, aparecen como por ensalmo unas palabras de Guillermo Altares que leí hace ya bastantes años sobre los “Me acuerdo…” de Joe Brainard: “Algunos Me acuerdo son pedazos inocentes de memoria, otros escarban en las partes ocultas de nuestras vidas, algunos tienen sabor, olor, luz, algunos son crepúsculos dorados y otros amaneceres tristes, muchos ni siquiera sabemos dónde han estado escondidos, los hay que son como las magdalenas proustianas y aparecen a borbotones. (¿En el fondo qué es En busca del tiempo perdido si no un gigantesco Me acuerdo?), pero todos ellos son importantes, todos ellos son nosotros. Los Me acuerdo son algo que tenemos que tal vez hayamos perdido, pero que hemos recuperado” (1).

Dicho y hecho. Me acuerdo… que hace tan solo un año y medio (8/XII/2017) dediqué unas palabras a Sánchez Ferlosio en una fecha inolvidable, porque cumplía exactamente 90 años. Si importante era aquél día, a mí me pareció genial su sorna al responder de forma muy inteligente cuando le preguntaron si alcanzada esa edad seguiría escribiendo. Él, de forma solemne, recordó una anécdota que recogí en mi artículo, con una respuesta llena de gracejo y sabiduría infinita: “Se hará lo que se pueda”.

Adjunto de nuevo aquellas palabras hilvanadas en torno a su salida genial. No lo he olvidado hoy, cuando nos ha dejado en el silencio sonoro de sus palabras, haciendo siempre lo que ha podido en su admirado oficio.

“El escritor Sánchez Ferlosio ha cumplido noventa años y en el homenaje que le tributaron el lunes pasado en Madrid le preguntaron si seguiría escribiendo. Con su sorna habitual, respondió que «se hará lo que se pueda», recordando una famosa anécdota de Juan Belmonte y Valle-Inclán en la que el escritor le decía al torero, «no te falta más que morir en la plaza», a lo que él respondía, «se hará lo que se pueda, don Ramón».

Es verdad. Ante un mundo diseñado por el enemigo solo podemos hacer, a veces, lo que se puede, porque vivimos en un desbordamiento perpetuo de intereses espurios, que se produce por los que no nos dejan hacer casi nada. Es algo así como sucede con el cambio climático. Sabemos qué es lo que hay que hacer, nos lo recuerdan los que saben de ello, pero los dueños del mercado universal actúan sin compasión alguna. Nada es inocente, ni siquiera lo que hacemos si nos dejan hacerlo. Eso, Sánchez Ferlosio lo sabe. La realidad pura y dura es que el saber hacer cosas no ocupa lugar, pero en nuestros cerebros cada vez tenemos menos sitio. Y menos tiempo y libertad para hacerlas”.

Sevilla, 1/IV/2019

NOTA: la imagen se recuperó el 8 de diciembre de 2017 de http://www.jotdown.es/2012/07/sanchez-ferlosio-la-prosa-anfetaminica-de-un-personaje-de-caracter/

(1) Altares, Guillermo (2009, 28 de marzo), Cuando un recuerdo es algo que tenemos, El País (Babelia), p. 8.

Eric Clapton visita todos los días el cielo

Hace muchos años regalé a mi hijo un disco de Eric Clapton, Complete Clapton, con canciones que estaban grabadas en la banda sonora de mi vida. Recuerdo que escuchábamos, una y otra vez, Tears in Heaven. Hoy, al leer un artículo magnífico sobre la intrahistoria de esa canción, dedicada a su hijo Conor, que falleció de forma trágica cuando solo tenía cuatro años, ha puesto en marcha la moviola de mi vida, repasando canciones que me aportaron un sentido especial para afrontar aquellos años difíciles en los que una de las dos Españas tenía helado el corazón a un españolito que quería vivir y a vivir dignamente empezaba.

¿Sabrías mi nombre si te viese en el cielo? / ¿Sería lo mismo si te viese en el cielo? / Debo ser fuerte, y seguir adelante. / Porque sé que no encajo aquí en el cielo

Comparto hoy con la Noosfera esta canción preciosa que hizo cambiar a Clapton para luchar cada día por una prioridad: la abstinencia del alcohol para ser más feliz cantando siempre ese homenaje precioso a la vida, Tears in Heaven, muy cerca de su hijo, Conor, compartiendo con él todos los días su particular cielo.

Sevilla, 29/III/2019

El hombre, si quiere, no es un lobo para el hombre

Cuando el sábado pasado escuchaba a un niño de 14 años, Jaime Infante, interpretar el tema principal de la película de Spielberg, La lista de Schindler, en el programa Prodigios, comprendí mejor que nunca que el hombre, si quiere, no es un lobo para el hombre, reinterpretando a Thomas Hobbes. Aquella frase fue trending topic, es decir, marcó tendencia en el siglo XVII, copiándola de Plauto (254-184 a. C.): el hombre es un lobo para el hombre (homo homini lupus), aunque en la construcción del comediógrafo latino la frase era más aleccionadora todavía: lobo es el hombre para el hombre, y no hombre, cuando desconoce quién es el otro.

Desde entonces no he dejado de dar vueltas a la posibilidad que existe siempre de arrancar de nuestras personas de secreto el lado más amable, incluso en precampaña electoral. Por esta razón, escuchando a Itzhak Perlman, he vuelto a recordar un artículo que escribí en 2014 refiriéndome a este aserto de Hobbes, pero donde sacaba una conclusión importante: el hombre, si quiere, puede ser una hormiga para el hombre. Entre lobos y hormigas anda el juego.

La especie marca tendencia y la humana de manera especial, aunque nos diferenciemos muy poco de las hormigas. Somos muchos seres vivos sobre la tierra y las hormigas también y los que nos une es que vivimos muchos años y el factor reproductivo funciona hasta determinados límites, fundamentalmente por desórdenes internos sociales y por el cambio de hábitat. Lauren Keller, presidente de la Sociedad Europea de Biología Evolutiva y el mejor amigo de las hormigas, lo ha manifestado en diversas ocasiones: “Sí, las hormigas viven muchos años. El récord lo tiene la hormiga reina de una especie en concreto que vive hasta 28 años, lo cual es muchísimo para ser un insecto, cuya vida suele contarse por días o semanas. Equivaldría a que un primate viviera 4.000 años. En otras especies de hormigas las reinas suelen vivir entre diez y 15 años”.

Precisamente, la longevidad es el resultado de que siendo tantas se organicen perfectamente, “viven como un grupo, trabajan para el grupo, colaboran, se protegen, se ayudan, hasta pueden fabricar medicamentos para evitar que ciertas bacterias se propaguen en el interior de una colonia. Es lo mismo que ha ocurrido con el ser humano”. Fascinante. Así, siglos y siglos, desde que unos africanos salieron a dar una vuelta por el mundo hace millones de años, al igual que las hormigas, que también viajaron y mucho. Hasta que la división del trabajo llegó a la sociedad humana, extrapolada de lo que ya venían haciendo hace millones de años las hormigas, tan pequeñas y laboriosas ellas. Y este descubrimiento trajo soluciones y problemas sociales, porque la unión hace la fuerza, en palabras de Keller: “Todo ello mejora enormemente la productividad, surgen las ciudades modernas y todo esto, unido a las mejoras en la sanidad y la higiene, dispara en muy poco tiempo la población mundial. En 1930 ya había unos 2.000 millones de personas en el mundo, y eso no es nada: hoy hay más de 7.000 millones, y ciudades con más de diez y veinte millones de personas. Como se suele decir, la unión hace la fuerza”.

Y surgen los problemas de convivencia, la dialéctica entre el lobo y las hormigas, por ejemplo: “Y surgen los conflictos, que ya tienen una base genética en las hormigas: “Existen rebeliones internas en las colonias y guerras entre hormigas, cuando combaten por un mismo espacio. Por ejemplo, esto se está dando con las especies invasoras que están llegando a Europa sobre todo de América Latina, y estas especies son muy agresivas y luchan contra las hormigas europeas. Y también hay una base genética para el conflicto”.

Tenemos hormigas para rato, porque a pesar de que intentemos imitarlas hasta la saciedad, cosa que no nos iría mal en principio, tenemos que asumir como la cigarra altiva de la famosa fábula de Esopo que saben más que nosotros, porque saben hacer las cosas muy bien, porque cunde el ejemplo entre ellas del trabajo bien hecho y, curiosamente, se admiran unas a otras. Además, parecen inmortales “como especie prácticamente sí que lo son, han sido capaces de sobrevivir a todo y lo seguirán haciendo”, dice Keller. Y sobrevivirán al ser humano, tan altivo él, porque siguiendo a Plauto el ser humano suele desconocer a los demás con frecuencia, cosa que no hacen las hormigas. Debería cundir su ejemplo hasta hacerse real esta nueva experiencia, es decir, poder gritar a los cuatro vientos: homo homini formica o lo que es lo mismo, las personas son como las hormigas para las mismas personas, porque trabajan, viven, se ilusionan y comparten todo con los demás. A pesar de las castas, por mera necesidad política, en el sentido más puro del término.

He vuelto a escuchar el tema precioso de La lista de Schindler, en una versión extraordinaria por la conjunción de John Williams, el compositor de esta obra maravillosa y la interpretación magistral del que considero uno de los mejores violinistas de la historia de la música que aún comparte vida con nosotros: Itzhak Perlman. Escucharlo y sentirlo al mismo tiempo nos permite comprender que, efectivamente, el hombre, si quiere, no es un lobo para el hombre, porque todo lo humano no nos es ajeno, es más, nos pertenece.

Sevilla, 27/III/2019