El siglo de la revolución digital /1 – Watson solo sabe que no sabe nada


Darío Gil, El ABC de los entornos cognitivos

Inicio con este post una serie dedicada a la revolución digital, que deja atrás por nanosegundos a la industrial y que está desarrollando unas formas nuevas de ser y estar en el mundo. Nadie puede negar a las alturas de este siglo que la era digital se está viviendo ya en todos los continentes, en todos los ecosistemas humanos, con la única excepción de los que menos tienen, que son millones de personas a los que no llega esta realidad para hacerles la vida más llevadera, porque la tecnología no soluciona estos problemas de lesa humanidad, de acuerdo con una reflexión de Negroponte que me acompaña siempre: “Los bits no se comen; en este sentido no pueden calmar el hambre. Los ordenadores tampoco son entes morales; no pueden resolver temas complejos como el derecho a la vida o a la muerte. Sin embargo, ser digital nos proporciona motivos para ser optimistas. Como ocurre con las fuerzas de la naturaleza, no podemos negar o interrumpir la era digital.”

He confiado siempre en la revolución digital, a través del constructo “inteligencia digital” que todos tenemos la oportunidad de poseer, conocer y practicar, porque se traduce sencillamente en la capacidad humana de resolver problemas con la ayuda de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación. De tal forma que ya tenemos a disposición de la sociedad proyectos tan maravillosos como el de creación de sistemas cognitivos, en supercomputadoras del tipo Watson, que aprenden a dar respuestas a interrogantes humanos en campos tan sensibles como el de la salud y la enfermedad, gracias a la interacción humana que les ayuda a descifrar la lógica de los sentimientos, emociones y decisiones cognitivas, que no las conoce por sí misma la supercomputación, pero que gracias a la interacción de los cogs (unidades de software que permitirán construir entornos cognitivos interactivos), ofrece a la inteligencia digital de los seres humanos información estructurada, que no respuestas, que el cerebro por sí mismo no sería nunca capaz de conocer.

WATSON Y COGS
Watson y la sociedad de los cogs

Desde la divulgación científica digital, recomiendo la lectura de un reportaje publicado hoy en El País Semanal, La nueva era de la computación, por su dimensión humana, sabiendo que es un científico español, Darío Gil, el que dirige esta experiencia tan sobrecogedora de la computación cognitiva, con muchas preguntas sin resolver, pero que el mundo necesita desarrollar aún a riesgo de que se utilice este conocimiento con filosofía de doble uso, porque ya lo he manifestado en muchas ocasiones: las tecnologías de la información y comunicación no son inocentes. Estamos, por tanto, ante una auténtica revolución digital: “Si las máquinas y la tecnología lograron que el hombre transformara el mundo más allá de lo que sus músculos le permitían, Watson es el primer paso para llevarle a un estadio que las dimensiones de su cerebro no le permiten alcanzar. Darío Gil, ingeniero español formado en el prestigioso Massachusetts Institute of Technology (MIT) de Boston que dirige el centro de investigación de sistemas simbiótico-cognitivos de IBM, lo expone así: “La revolución industrial nos dio fuerza donde terminaba el músculo. La revolución cognitiva nos amplía los conocimientos donde termina el cerebro. Expande nuestra capacidad mental. Es una tecnología con un tremendo potencial transformador. Tendremos superpoderes cognitivos”.

Darío Gil lo simplifica de forma muy didáctica y aleccionadora: “… no se trata de sustituir al hombre, sino de complementarlo: “El trabajo con un sistema cognitivo es un diálogo, una relación simbiótica. ¿Qué aportamos los humanos? Los problemas, nuestros conocimientos, nuestro sentido común, nuestra intuición y nuestros valores en la toma de decisiones. El sistema cognitivo aporta su capacidad de análisis y de descubrimiento, su capacidad para encontrar conexiones en todo el conocimiento digital disponible. De esta manera es como Watson trabaja, por ejemplo, con algunos de los principales oncólogos del mundo”.

Dejemos trabajar a Watson, porque está convencido de que solo sabe que no sabe nada. Necesita siempre la colaboración humana y eso no lo va a olvidar nunca. Ha aprendido, por ejemplo, que el ojo que tú ves no es ojo porque tú lo veas, es ojo porque él te ve. Y que un día ya lejano, estas palabras nos las regaló Antonio Machado, un poeta sobre el que se lo sabe casi todo, aunque necesita que le expliquemos cómo se sentía al escribirlas. Y Watson no se emociona, pero te devuelve todo lo que sabe de su vida, que a los seres humanos tanto nos importa y a veces escapa a nuestro conocimiento. Es lo que cantaba de forma excelente Enrique Morente, en su soleá de la ciencia, sin que por ello tenga que ruborizarse Watson, tan listo él:

Presumes que eres la ciencia
Yo no lo comprendo así,
Porque si la ciencia fueras
Me hubieras comprendido a mí,
¿por qué siendo tú la ciencia
No me has comprendido a mí?

Sevilla, 5/VII/2015

La tercera singladura ó la maravilla del día a día digital

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Extracto de la derrota y acaecimientos más notables del viaje de la nao Magallanes desde el Puerto de Acapulco a la Bahía de Manila con caudales y frutos del comercio de Filipinas en el año de 1808. AMN. Ms. 577 (recuperado de http://www.museonavalmadrid.com/archivo/expediciones_cientificas.asp, el 9 de diciembre de 2007)

Mañana, 10 de diciembre de 2007, cumplo dos años navegando en Internet con la ayuda de este cuaderno de derrota [sic], guardado en una bitácora (para ser exactos) americana virtual, por paradojas de la vida. Inicio, por tanto, la tercera singladura del día a día. Es verdad que este año ha sido crucial para descubrir islas desconocidas, habiendo entregado a la Noosfera un libro sobre inteligencia digital que preparé a lo largo de 2006 y que ya se lo han bajado algunos navegantes desconocidos, en honor al nombre reiterado de la isla recién descubierta (no me preocupa la cantidad de personas que lo hayan hecho, sino que a determinadas personas les haya parecido interesante para navegar en la inteligencia digital).

Aquí en Sevilla, cuando algo tarda mucho ó se demora más de la cuenta se dice que “está durando más que la obra de la catedral”. Es que se recuerda una fecha trascendental: el 10 de diciembre de 1606 finalizaron las obras de construcción de la misma, después de 203 años de trabajos continuados. El símil es muy interesante, porque no quiero perpetuar la escritura en este cuaderno al igual que lo hizo el celo catedralicio de la ciudadanía de Sevilla, la de toda la vida, pero sí me sobrecoge pensar que su finalización justificó de forma sobrada una simbología de creencia que solo se ha valorado porque la obra solo tuvo interés cuando fue hacia adelante, día a día, como esta aventura a la que hoy te has acercado.

He vuelto a abrir el cuaderno de derrota, sabiendo que el rumbo ó dirección me lleva siempre a alguna parte previamente analizada en cartas náuticas/neuronales desplegadas en la corteza cerebral. O no, porque la isla desconocida guarda en sí misma un secreto a voces: solo se la conoce cuando se sale al exterior de uno mismo: es necesario salir de la isla para ver la isla, que no nos vemos si no nos salimos de nosotros, Si no salimos de nosotros mismos, quieres decir, No es igual (José Saramago, El cuento de la isla desconocida).

Gracias.

Sevilla, 9/XII/2007

Entre Marcos y Jose Afonso

25 de abril. San Marcos y las santas revoluciones. Mañana celebramos el recuerdo de por qué decidimos en 1984 llamar Marcos a nuestro hijo. Poner nombres. También recuerdo año a año aquella revolución portuguesa de 1974, diez años antes, donde Jose Zeca Afonso jugó un papel trascendental. Me hice con su canción de forma un poco artesanal, pero Grandola, vila morena me ha acompañado siempre en mis revoluciones interiores, donde estuviera o viviese, que ha sido en muchos puntos cardinales del mundo. Marcos y la revolución de Zeca, el cuadro del niño con el fusil y el clavel, las manos anónimas sujetándolo, que compré a un hijo imaginario en Roma, muy cerca de Rafael Alberti, en la Librería Rinascita, edificio emblemático de su casco antiguo, donde hoy vive gente adinerada por la contradicción del comunismo, en la calle de las bodegas oscuras, que tantas veces paseé en busca de la libertad no vigilada por la conciencia insolidaria.

En cada esquina un amigo, en cada rostro igualdad. Maravillosa letra para componer canciones para después de las guerras particulares. Y Marcos creciendo de la mano de soledades sonoras porque la revolución silenciosa seguía adelante en el primer mundo. Sigue el cuadro en su cuarto de sueños y trabajo, como mensaje subliminal de que hay que estar cerca de quienes aportan a la sociedad amistad e igualdad, con letra y música de José Afonso.

Porque el pueblo es quien más ordena, Marcos, a la sombra de una encina de la que yo no sabía su edad, juré tener por compañera a una persona, Marcos, su voluntad. Tu nombre fue un compromiso para el proyecto que mas ordena nuestras vidas, cuando solo tenías segundos de vida real, porque queríamos que fueras un programa de vida compartida en la cultura de Marcos, aquel cronista del siglo I después de Cristo, que nos contó de forma admirable cosas de Jesús de Nazareth, tan humano que a veces le vencía el cansancio y se dormía apoyado en el cabezal del barco, soñando que otro mundo era posible. De un ser que sigue dando que hablar a las multitudes que siguen creyendo en las revoluciones que permiten a cada persona ser feliz con sus proyectos particulares de vida sin estar mediatizados por el consumo de turno. El pueblo es quien más ordena, Marcos. Te lo recuerdo porque yo lo aprendí de Marcos del siglo I y de Jose Afonso en su pequeño rincón de Grándola.

Sevilla, 24/IV/2007

De Profundis

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Desde ayer estoy preparándome para descubrir un tesoro cinematográfico, una película de más de 40.000 pinturas al óleo, animadas, De Profundis, que me entusiasma por segundos. El 19 de enero se estrenó y ya la estoy siguiendo en superficie porque los viajes marinos me agradan y siempre me provocan metáforas mentales que me animan a seguir navegando en diversos mares. Ya lo he expresado en este cuaderno de bitácora muchas veces.

Según la información que he podido recuperar desde el fondo de Internet, el título de la película, De Profundis, que nada tiene que ver con la novela epistolar de Oscar Wilde, alude al lugar donde se sitúa la película: el fondo del mar. El argumento, que apenas sirve de excusa, cuenta que un pintor viaja como marinero en un pesquero. Cuando se desencadena una tormenta, y una ola gigantesca hunde la embarcación, la mujer del pintor, desde la soledad de su casa, intuye y presagia la tragedia. El filme es “un paseo onírico de un personaje a través de una historia de amor alterada por su mundo creativo. Y es un homenaje al mar, nuestra reserva de vida y esperanza, y símbolo de nuestras pesadillas y sueños”. Fascinante.

Espero de forma impaciente poder disfrutar de esta oportunidad de navegar en la corteza cerebral viendo y sintiendo la película, con muchas posibilidades de descubrir islas desconocidas de la nueva forma de ser en el mundo. En estos tiempos de dureza existencial, manifestaciones artísticas como De Profundis vienen a devolver confianza en los cerebros humanos porque se demuestra que son capaces, también, de crear belleza y mensajes de paz y libertad interior.

He estado viendo el making of de la película e imágenes de la misma. Verdaderamente es una obra sinfónica de voluntades creadoras. Desde el gran creador, Miguelanxo Prado, pasando por la música adaptada a la realidad que quiere explicar Nani García, la voz vanguardista de Ainhoa Arteta, la orquesta Sinfónica de Galicia, la Coral Infantil y Juvenil Cantábile, Pancho Casal, como productor, las Instituciones y Organismos que han posibilitado desde el dinero público esta joya gallega para todos, todos merecen nuestro respeto y reconocimiento, en la clave del mensaje a sus paisanos de nuestro poeta Luis Cernuda: “el trabajo, con amor hecho, merece siempre la atención de los otros”. Lo comentaré  más a fondo cuando pueda guardar en el hipocampo (el caballo encorvado), sede de la memoria personal e intransferible, este tesoro rescatado desde el fondo del mar de la poesía integrada. En principio, gracias por esta nueva oportunidad de ser feliz. Invito, además, a quien lea estas páginas, a que disfrute de forma compartida y antecedente de esta maravilla, visitando las páginas dedicadas a sus imágenes y a su video promocional, que permite conocer paso a paso como se concibió la idea principal de la película.

Un aviso para navegantes del propio Miguelanxo: “A quien le aburra contemplar un atardecer durante 10 minutos, le resultará tediosa la película”. Quizás, también lo sea para los que se niegan a navegar en mares que llevan a islas desconocidas para sí mismo, pero que pueden ofrecer la oportunidad de nacer a una nueva vida.

Sevilla, 21/I/2007

Marcado

Desde ayer estoy “tocado” por el imperativo categórico de haber sido “marcado” para que cuente cinco realidades personales, “cosas” que casi nadie conozca. Son las andanzas de Internet, pero me ha picado la curiosidad de hacer una experiencia de conocimiento alternativo y que puede crecer en función de que, en mi caso, alguien se considere marcado. Una variación sobre el mismo tema: la inteligencia conectiva, digital.

Las más ligeras órdenes se pueden convertir en los más severos mandatos aún siendo digitales. Esta es la razón de participar en los “marcajes”, aunque en este caso es muy difícil negarse ante la invitación y los descubrimientos de una persona adorable: mi hijo Marcos.

He comenzado a buscar en mi caja de tesoros ocultos y me he encontrado con los cinco primeros. Se dan pequeños codazos, porque quieren salir al exterior, como personajillos llenos de vida animada por la libertad:

1. Siempre quise ir al conservatorio. Para mis padrinos, con los que vivía, eso era perder el tiempo. En Madrid, a mis seis años soñaba con ser un gran músico. Me dolió la muerte de Ataúlfo Argenta, un director de orquesta extraordinario, padre de Fernando Argenta a quien sigo apasionadamente en sus clásicos populares. Todavía recuerdo aquella portada en color sepia de ABC, anunciando el fallecimiento de un ídolo de niñez, en el periódico –paradojas de la vida- en el que aprendí a conocer la vida, que se leía en casa como la Biblia. Ahora, tengo un piano muy cerca y la banda sonora de la afamada película. Aprenderé a tocarlo bien.
2. A los diez años lanzaba globos desde el balcón de mis amigos, en la calle Padilla, con cestas cargadas de mensajes. Estudiábamos Astronomía y el Sputnik nos llenó de proyectos la cabeza. Lanzábamos cohetes “tripulados”, en fundas de puros habanos, con moscas encapsuladas, en el campo de La Campana, donde hoy está el Pirulí de Televisión Española. Segunda tarea latente. ¡Hay que seguir investigando!.
3. Me ha preocupado siempre estar cerca de las personas menos válidas para la sociedad, las más desprotegidas. Y ha sido un hilo conductor para muchas experiencias: enfermos, personas mayores solas, niñas y niños con problemas, familiares de enfermos que se quedaban solos, estudiantes desconcertados en la dictadura. Con 20 años creé una Asociación para atender estos problemas, junto a amigos extraordinarios. Recuerdo cómo venían a las asambleas generales los inspectores del Gobierno Civil. Otras épocas. El régimen franquista. Lucha por la libertad para todos.
4. Escribí una carta a  Ernesto Cardenal cuando tenía 21 años. Me quise ir con él a Nicaragua, a Solentiname. Me emocionaba su generosidad y entrega. Y Helder Cámara, con su didáctica para contener la espiral de la violencia. Fueron motores para ser una persona comprometida en el mundo. Anónima, por supuesto. Divertirse ó comprometerse, esa era la cuestión (Pascal dixit).
5. Solo concibo la vida ”hacia adelante”. Incluso en los momentos más difíciles. También en la monotonía del placer. Por supuesto, en estos momentos de desconcierto por la conducta ante todas las preposiciones posibles que soporta la tragedia de la existencia de ETA: a, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde, en, entre, hacia, hasta, etcétera, etcétera, etcétera…Tras.

Salieron al exterior de la vida. El poeta argentino Porchia lo ha definido muy bien: espero que se reciban estas palabras con la misma calidad que yo las he entregado. Son las cosas “marcadas” por la revolución digital, por supuesto.

Sevilla, 14/I/2007

Reconocimiento mundial a la investigación del cerebro en Andalucía

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El pasado 22 de diciembre saltaba a la Noosfera digital una gran noticia: un trabajo realizado en la Universidad Pablo de Olavide (UPO) de Sevilla, bajo la dirección del investigador José María Delgado-García, ha sido seleccionado por la prestigiosa revista Science editada por la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (EE UU), en su número de 22 de diciembre de 2006 (vol. 314), junto a otros referidos a la potenciación a largo plazo (LTP), como uno de los diez principales avances de la ciencia en 2006. Otros nueve descubrimientos, enumerados sin un orden específico de prioridad o importancia, completan el cuadro de honor.

En la nota de difusión del Gabinete de Prensa y Comunicación de la UPO, se explica de forma sucinta el contenido del artículo que ha propiciado esta elección, Involvement of the CA3–CA1 Synapse in the Acquisition of Associative Learning in Behaving Mice, publicado el 25 de enero de 2006 en la revista The Journal of Neuroscience (J Neurosci., Jan 2006; 26:1077-1087) y que fue recibido en la misma el 10 de julio de 2005 (para fijar bien la entrega a la comunidad científica). En el resumen del mismo se demuestra la relación entre las sinapsis y los procesos de aprendizaje y memoria que suponen un importante paso en el conocimiento de los mecanismos cerebrales en el hipocampo, como sede de los diferentes tipos de memorias. Los investigadores de la División de Neurociencias de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, Agnés Gruart y José María Delgado-García y la investigadora del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, María Dolores Muñoz, han demostrado por vez primera en animales vivos -hasta ahora se realizaban mediante estudios histológicos o en preparaciones in vitro-, que las sinapsis (sitios donde hacen contacto unas células nerviosas con otras) potencian la intensidad de sus contactos eléctricos durante el proceso mismo del aprendizaje, es decir, en el momento en que algo se está aprendiendo.

Asimismo, de acuerdo con la citada Nota oficial, estos autores han demostrado que si se induce esta potenciación a largo plazo de manera experimental se perturba de tal manera la potenciación natural o fisiológica que es imposible aprender. Por último, sostienen que si se bloquea mediante productos químicos selectivos el receptor se impide el aprendizaje en los ratones y también la potenciación de los contactos sinápticos de las neuronas. Desde la época de Ramón y Cajal se suponía que los sitios donde hacen contacto unas células nerviosas con otras (denominados sinapsis) es donde ocurren los cambios estructurales del cerebro que acompañan a los procesos de aprendizaje y memoria. Por otra parte, desde los años 70 del pasado siglo se sabía que esos contactos sinápticos son susceptibles de aumentar la potencia o intensidad de sus conexiones, mediante el proceso denominado potenciación a largo plazo.

Se suponía, asimismo, que si se altera dicho mecanismo de potenciación no es posible aprender. Dicho proceso de potenciación a largo plazo ocurre mediante la activación de un receptor para el aminoácido glutamato, el cual se localiza en la membrana de muchos tipos neuronales. Es el denominado receptor NMDA. La importancia de este estudio reside, en gran parte, en las ingeniosas técnicas de microestimulación y de registro eléctrico desarrolladas por este grupo de investigadores. El diseño y puesta a punto de dichas técnicas ha sido realizado en los laboratorios de la División de Neurociencias de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla.

Con esta referencia deseo hacer un reconocimiento expreso a los autores citados por Science, sabiendo que gracias al dinero público (Estado y Junta de Andalucía) se ha podido llevar a cabo esta investigación en una operación retorno que ha alcanzado los resultados pretendidos y de los que se beneficia ya el  conocimiento compartido y científicamente entregado a la investigación mundial en neurociencias. Así figura en las referencias públicas en el artículo merecedor de este reconocimiento: This work was supported by Spanish Ministerio de Ciencia y Tecnología Grant BFI2002-00936 and Junta de Andalucía Grant CVI-122. Al mismo tiempo, me parecía una injusticia dejar pasar sin pena ni gloria esta excelente aportación personal e intransferible de magníficos profesionales que trabajan en una Universidad andaluza, al conocimiento científico de la inteligencia basada en el aprendizaje y en la forma de recordarlo o evitarlo cada persona.

Sevilla, 5/I/2007

La esperanza todavía estaba allí

El día 23 de marzo de este año, a las nueve de la noche, escribí unas líneas sobre el alto el fuego de ETA y lo entregué a la red de inteligencias digitales, sabiendo que entraba en vigor tres horas después. Terminaba mi pequeña contribución digital al principio de la esperanza con un símil en relación con el cuento más breve y más famoso de Augusto Monterroso: cuando despertamos, después de entrar en vigor el alto el fuego de ETA, la esperanza todavía estaba allí… Hoy, cuando he conocido la realidad del nuevo atentado de ETA, a las nueve de la mañana, no tuve duda alguna sobre su autoría y de que el final del cuento, colorin, colorado, para muchos se ha acabado…

Personalmente, no comparto estos finales de amargura. Sigo creyendo que la esperanza merece ser trabajada sin descanso, en alta disponibilidad para construirla segundo a segundo. Desde esta situación comunicativa, conectiva, deseo contribuir con palabras de concordia, de paz y de esperanza renovada, afirmando con mi conducta que la paz es posible, que otro mundo puede ser una realidad, pero que hay que empezar por los movimientos celulares, otra vez. Cuando en épocas pretéritas luchábamos por cambiar el país, contra la dictadura, teníamos que trabajar en el silencio a gritos de la lucha boca a boca y puerta a puerta. Conozco bien este tipo de trabajo y no hablo de memoria.

En relación con el final de ETA, creemos siempre que todo radica en un territorio, lejano a veces, “en los vascos”, despreciando el hecho de que la violencia solo se puede erradicar cuando crecemos todos en códigos de paz. Si no, nos engañamos todos, porque hoy es ETA pero mañana puede ser otra forma de terrorismo, el machista, por ejemplo, o el de los mensajes de programas llamados de realidad, donde se permite que un protagonista “gran hermano” proclame a los cuatro vientos que los homosexuales son enfermos y que los gitanos, los negros y los moros son seres inferiores y que a las mujeres ó se les paga el sexo de una vez ó se les prorratea el precio. Todo rodeado de risas, gestos, recriminaciones, máquinas de no se sabe qué verdad, anuncios por doquier, donde a una dirección de cadena televisiva parece que no le importa nada este terrorismo televisivo, que deja tantas víctimas en el camino, en el silencio cómplice, porque al final, ganar dinero es lo único que funciona. Por eso creo que debemos luchar en el cuerpo a cuerpo de la paz, la que muchos entendemos y queremos. Porque el estallido de una furgoneta bomba es para muchos una mera noticia, para otros, los que viajan hoy en Madrid y tienen que estar en la Terminal T-4 de Barajas, un fastidio, para la oposición un consabido “ya lo veníamos diciendo: a ETA ni agua”. Y a los que nos llaman “idealistas redomados”, les pediría, por favor, que nos permitan seguir creyendo en personas que aún equivocándose pretenden devolvernos a todos segundos de paz. Hablar de días o de nuevos tiempos, francamente, es mucho.

Nos conformamos con menos. Porque sabemos lo que cuesta crecer en paz y armonía en el día a día.  Y porque a pesar de lo ocurrido hoy en Barajas, bien vale seguir luchando por la paz duradera, en la de las pequeñas vidas, en la de las pequeñas cosas.

Sevilla, 30/XII/2006

Ciudadano Jesús

Hace veintidós años escribí este artículo en un periódico de Huelva, La Noticia, muy querido por mí, y siempre lo he recordado en cada navidad posterior. Hoy lo entrego a la comunidad digital de Internet, como símbolo de respeto a una tradición pero que sigue vigente para mí sólo por la quintaesencia, no los fárragos, de la personalidad cercana de Jesús, como ciudadano en el mundo, en una parte crucial de su interesante pasado.

Hoy, veinticuatro de diciembre de 1984, es un día más para gran parte de la humanidad. La quintaesencia del recuerdo del renacimiento de Jesús de Nazareth está en el olvido de un progreso cultural cuestionado por días. Hoy se inician vacaciones, fiestas, se intercambiarán regalos y se consumirá en cotas insospechadas el turrón más caro de España (así aparece en los anuncios)… Hoy, veinticuatro de diciembre de 1984 seguirá clamando en nuestros oídos la realidad tangible del sinsentido de la pobreza o miseria. Este mes de diciembre que transcurre en medio de situaciones dolorosas para la humanidad es en sí mismo una pura reflexión. Etiopía, Chad, San Juanico, Bhopal, Afganistán, son una pregunta dura a la simbología cultural de la Navidad, de cualquier día del año que pasa, del año que viene.

A pesar de todo, estamos en las fiestas navideñas. Un todo cada vez más aceptado y asumido en la tranquilidad de la mesa de camilla y del colchón multielastic. Un todo de intranquilidad manifiesta, no latente, de una humanidad que se encuentra en una situación de desconcierto y sinsentido preocupante. Las mejores fotos del año suelen ser de miseria, de hambre, fotos que ganan grandes premios por traernos ante los ojos al niño más triste del globo o a la madre más desconsolada que se pueda encontrar, horrorizada ante los cadáveres de los hijos maltratados por la guerra.

Y en medio de todo el marco incomparable de la sociedad de consumo, utilizando su propia fraseología de las fiestas de diciembre, se trabaja la necesidad de la paz, concordia, buena voluntad, amor, sabiendo utilizar la paga extraordinaria y el toque del perfume que subyuga al amanecer del día veinticinco, después de una juerga nocturna donde todo está permitido, todo autorizado «porque estamos en Navidad». Y todo este montaje «dorado» se debe a que unos cronistas del siglo quinto antes de Cristo, comenzaron a tomar apuntes de un hecho sociológico interesante en sí mismo: el empadronamiento y, en un momento dado de la historia, el ordenado por el emperador romano César Augusto. José y María de Nazareth, ciudadanos responsables, buenos demócratas en su sentido primigenio, acuden a empadronarse a Belén, en hebreo «casa del pan», y allí, fuera del drama que siempre nos han pintado del rechazo a la familia «sagrada», al no encontrar sitio en la posada porque estaba hasta los topes, debido al empadronamiento masivo, se le cumplen los días a María, «estaba cumplida», y nace Jesús, niño-ciudadano, en el acto de empadronamiento de sus padres. María estaba loca de contenta por las cosas «maravillosas» que los pastores decían del «niño».

Había también por allí una profetisa anciana de nombre Ana, que conocía muy bien a la gente del Templo, y hablaba a todo el mundo de las cosas del niño. Y Jesús comenzó su vida normal, creciendo en todos los sentidos. El cronista de la época ha sido muy escueto en sus manifestaciones, pero constituyen en sí mismas un dato muy importante para la humanidad: es necesaria la revolución en las épocas de estancamiento social, de aburguesamiento en todos los sentidos.

La clave de Jesús estaba en su presencia como revulsivo ante los conformismos manifiestos. Toda su vida está llena de intervenciones puntuales en determinadas problemáticas personales y sociales de sus paisanos o ciudadanos próximos. Viene a llamar las cosas por su nombre, que además en hebreo o arameo, tiene una importancia vital. A Jesús de Nazareth se le ha situado tan alto que para muchos no hay posibilidad de entenderlo en su justo sentido. Quizás el cronista Marcos ha sido el más sencillo de todos los profesionales de la época para traemos a la lectura actual una figura de Jesús rica en contenidos humanos. Su enseñanza con autoridad es entendida en contraposición a los profesionales de la fe de su época, es decir, se le notaba que lo que decía era importante para el mismo Jesús, en vocabulario actual, «se lo creía»… a diferencia de los «jefes espirituales» de siempre, que ya no convencían a nadie por su falta de testimonio y compromiso con los sencillos, pobres, marginados y enfermos psíquicos o sociales que les rodeaban a diario.

Para un intérprete progresista de la fe, lo lógico era sufrir los reveses del poder vigente. Su muerte estaba anunciada de antemano. Nadie se debía escandalizar. Molestaba y. no interesaba. Y sabía que al final se iba a quedar solo. Así fue. Así se hizo. Muchos les delataban.

Se podía convertir en un desaparecido cualquiera. Y al fin, este hombre molesto para la sociedad vigente, es eliminado por el procedimiento de la época. La misma autoridad que empadrona, es la autoridad que mata, apoyada por la institución religiosa, por la muchedumbre aborregada, que compara a Jesús con Barrabás. Esa es su miseria.

Esta Navidad podía ser algo diferente. No sería bueno entrar en maniqueísmos desfasados, pero sí sería conveniente no malinterpretar el contenido revolucionario del mensaje del ciudadano Jesús. Con normalidad, con alegría, con coherencia, pero sabiendo de antemano que trabajar en su ideología y actitud de creencia lleva indefectiblemente a encontrarse de lleno con la actitud oceánica de la sociedad actual, donde el oleaje de consumo, violencia y desprecio humano suele ser el acicate para todo aquel que prescinde de la realidad del compañero. Porque nuestro sistema democrático vigente debe mucho al ciudadano Jesús, sobre todo a su actitud ante la necesidad de cambiar una sociedad tranquilizada con el bienestar codificado por las multinacionales de la alegría navideña.

Sevilla, 24/XII/2006

Persona del año

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Me han llamado la atención los titulares que aparecen hoy en todos los periódicos del mundo y en los medios de comunicación, en general, por la portada de la revista TIME, en su próxima edición: Tú. Hace alusión a que todos los que estamos convencidos de las bondades de los sistemas y de las tecnologías de la información y comunicación, hemos sido elegidos “personas del año”. La verdad es que es un reconocimiento que se convierte inmediatamente en producto, mucho más con la presión mediática actual de Risto Mejide (el personaje estrella de Operación Triunfo), al que todas las semanas esperan con ardiente impaciencia millones de personas de este país, de teledivertidos y telesufridores (cada uno se divierte y sufre como puede y sabe…), para escuchar frases que muchos sienten y que a otros ofenden, porque dados los actuales convencionalismos sociales prefieren quizá no decirlas ni aceptarlas, en sus formas, en los tiempos que corren. Todo es producto, hasta la forma de ser persona, mucho más desde lo televisivamente correcto. Casi nada, derechos, porque en la sociedad que nos toca vivir y experimentar día a día, si no “consumes los productos” estás fuera de la ley… de mercado, de las gafas y pose de Risto, como símbolo, para entendernos.

Por eso, cuando me han dado la oportunidad en el periódico digital El País.com de opinar sobre la noticia de Time, he escrito a las 14:00:36:

El movimiento celular que genera Internet y el de los cuadernos de bitácora es una nueva oportunidad para alcanzar libertad de expresión y conductas de proactividad para ser más felices. Si además se puede compartir algo, en cualquier momento, será mejor que tener que hacerlo porque el mercado nos dice que es Navidad, por ejemplo. No, es Internet.

Es decir, no me conmueven estos productos, mucho más cuando cada año se eligen personas que no son un ejemplo a seguir. A la historia de Time me remito. No es inocente, porque compartir estas mieles con determinados personajes que también han sido declarados personas más influyentes del año 2006, me hace temblar. Sinceramente, prefiero ir al puente de mando de mi barco “La Isla desconocida II” y navegar por Internet con la ilusión puesta en aprender a compartir con otras y otros navegantes, pensamientos y sentimientos alojados en un lugar muy concreto de nuestros cerebros y de los que todavía nos asombraremos más al saber cómo se construyen a través de la inteligencia digital.

Sevilla, 17/XII/2006

Cumpleaños de una declaración de principios

Pasado mañana cumplo un año como piloto de este cuaderno de bitácora. Han ocurrido muchas cosas en trescientos sesenta y tres días, en torno a la experiencia que inicié el 11 de diciembre de 2005, al asomarme a una pequeña ventana del mundo Internet y compartir las hojas escritas de mi blog escribiendo sobre pantallas en el blanco del a priori en red, con el riesgo comprometido que adquirí un día muy lejano en el tiempo, muy cercano en el alma, por la lectura compartida con Ítalo Calvino. Era una aventura hacia lo desconocido, en la clave de Saramago, aprendida de un pequeño texto fantástico, programático, paradigmático y mágico, El cuento de la isla desconocida, en el que nunca tuve duda alguna sobre el barco que me podía llevar a una isla, mejor, a muchas islas, que forman parte de un archipiélago digital, extenso y comunicado en todas las direcciones posibles. Y he descubierto que esta configuración del mundo solo es posible a través del mar digital de Internet.

Y escribo desde un puerto firme, de salida, donde he recalado hasta doscientas veces, en el ejercicio del compromiso con la esfera de la inteligencia, porque el oleaje que practico es el de la inteligencia digital. En la singladura anual he descubierto mundos con islas desconocidas:

1. La inteligencia digital permite gobernar los barcos que se consiguen pilotar llamando a las puertas de las peticiones soñadas y saliendo después por las puertas de las decisiones, para navegar y descubrir islas desconocidas.
2. La inteligencia está en islas por descubrir pero que ya están. Así lo reafirma la ciencia y este año me ha permitido descubrir islas cerebrales que nos permiten justificar la inteligencia. El sistema límbico alojado en la parte más central del cerebro nos va ofrecer sorpresas muy gratas para la felicidad humana cuando lo interpretamos bien y todo el mundo lo conozca. Es una isla por descubrir, científicamente hablando.
3. La importancia de la isla digital, en cualquiera de sus representaciones para las personas, manifiestan la necesidad de compartir el descubrimiento, porque permiten que seamos más inteligentes, más capaces de resolver problemas cotidianos, con la ayuda de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación. Basta reflexionar sobre los beneficios del teléfono móvil y del mando a distancia.
4. Estoy empeñado en que muchas personas conozcan este barco (Internet) y esta posibilidad de navegar. Me emocionó el fragmento del cuento de Saramago que decía así, en un diálogo crucial entre el rey el hombre que pide el barco, para entender este mensaje: Y esa isla desconocida, si la encuentras, será para mí, A ti, rey, sólo te interesan las islas conocidas, También me interesan las desconocidas, cuando dejan de serlo, Tal vez ésta no se deje conocer, Entonces no te doy el barco, Darás. Al oír esta palabra, pronunciada con tranquila firmeza, los aspirantes a la puerta de las peticiones, en quienes, minuto tras minuto, desde el principio de la conversación iba creciendo la impaciencia, más por librarse de él que por simpatía solidaria, resolvieron intervenir en favor del hombre que quería el barco, comenzando a gritar. Dale el barco, dale el barco. El rey abrió la boca para decirle a la mujer de la limpieza que llamara a la guardia del palacio para que estableciera inmediatamente el orden público e impusiera disciplina, pero, en ese momento, las vecinas que asistían a la escena desde las ventanas se unieron al coro con entusiasmo, gritando como los otros, Dale el barco, dale el barco. Ante tan ineludible manifestación de voluntad popular y preocupado con lo que, mientras tanto, habría perdido en la puerta de los obsequios, el rey levantó la mano derecha imponiendo silencio y dijo, Voy a darte un barco, pero la tripulación tendrás que conseguirla tú, mis marineros me son precisos para las islas conocidas.
5. La experiencia del cuaderno de bitácora se enriquece con la lectura de los post. Y los lectores son la tripulación de esta nave. Y hay que conseguirla, en el terreno de los derechos para vivir, contratarla en el argot de mercado. Y aquí nace la voluntad ética de contar con personas que quieran compartir la aventura en régimen de libertad. Cuando alguien ha leído mi post y ha dejado un comentario sé que le ha interesado conocer la aventura. Más interesante me parece el lector desconocido en la clave que expongo. Tripulantes desinteresados pero comprometidos con una forma de navegar en la vida, pero a los que no conozco en su interés. Casi setenta y cinco mil en un año. Y solo queremos navegar bien y seguros…
6. Me ha ilusionado crear un espacio denominado Género y vida, dedicado a la mujer. Cada vez que me ha dolido el daño que hace la humanidad a la mujer y que así lo he sentido, he navegado contracorriente de la vida y he gritado a los cuatro vientos del mar de Internet que algo tenemos que hacer, por pequeño que sea, para detener esta contrainteligencia humana, vinculada a los hombres que hacen daño a las mujeres, fundamentalmente porque quieren ser libres y dejar de barrer los palacios de hombres-rey. Y vuelve Saramago a escribir en su cuento:  La aldaba de bronce volvió a llamar a la mujer de la limpieza, pero la mujer de la limpieza no está, dio la vuelta y salió con el cubo y la escoba por otra puerta, la de las decisiones, que apenas es usada, pero cuando lo es, lo es. Ahora sí, ahora se comprende el porqué de la cara de circunstancias con que la mujer de la limpieza estuvo mirando, ya que, en ese preciso momento, había tomado la decisión de seguir al hombre así que él se dirigiera al puerto para hacerse cargo del barco. Pensó que ya bastaba de una vida de limpiar y lavar palacios, que había llegado la hora de mudar de oficio, que lavar y limpiar barcos era su vocación verdadera, al menos en el mar el agua no le faltaría. No imagina el hombre que, sin haber comenzado a reclutar la tripulación, ya lleva detrás a la futura responsable de los baldeos y otras limpiezas, también es de este modo como el destino acostumbra a comportarse con nosotros, ya está pisándonos los talones, ya extendió la mano para tocarnos en el hombro, y nosotros todavía vamos murmurando, Se acabó, no hay nada más que ver, todo es igual.
7. El 10 de diciembre de 2005, contraté mi dominio (me dieron el barco…) y diseñé el cuaderno de bitácora, siguiendo las instrucciones del rey: que el barco navegara bien y que fuera seguro. Y aprendí que aunque no era un hombre de Internet, quería serlo, aprender este nuevo lenguaje de los blog, un medio que me respeta y que me ayuda a respetar a los demás, porque el lenguaje creo que lo conozco y puede ser un buen medio para hacerme a la mar digital. Y recordé una frase preciosa del cuento: todas las islas, incluso las conocidas, son desconocidas mientras no desembarcamos en ellas. Y esta isla me fascinó, por sus inmensas posibilidades por descubrir. Y me hice a la mar y desembarqué en ella. Cada día que pasaba abría con la ilusión del primer día la página de estadística de accesos. Y he descubierto que tengo deuda ética con setenta y cinco mil personas, que acceden a esta navegación, que posiblemente están todavía en las puertas de los regalos ó en las de las peticiones, pero que posiblemente un día han pensado en una actitud muy inteligente, con inteligencia digital, que merecía la pena traspasar el umbral de la puerta de las decisiones para embarcar en esta nueva forma de hacerse al mar de la libertad. Porque el mundo sólo tiene interés hacia adelante. Porque la mujer de la limpieza quiere ser libre aún en lo desconocido, baldeando barcos de libertad.
8. Y me hice con una carabela digital, elaborada de forma colaborativa por nuevos carpinteros de ribera digital: wordpress. Es muy recomendable, porque sufre arreglos y adaptaciones y se curte con los aires marinos de Internet.
9. Me he dado cuenta que es difícil encontrar tripulación, porque mucha gente piensa que ya no hay islas desconocidas. Y por otra parte asisto al espectáculo diario de cómo se hacen a esta mar millones y millones de personas que se hacen al océano de Internet a sabiendas que el mayor coste es mantener el rumbo, día a día, para no morir en el intento. Ahora somos unos sesenta millones de capitanas y capitanes, a veces grumetes intrépidos, que luchamos por buscar islas desconocidas y explorar su existencia real y efectiva.
10. He aprendido a lo largo del año que salir al mundo Internet, aún cuando sientas la tentación de Groucho, de querer bajarte en un momento dado del mismo, es una experiencia extraordinaria y con mucha carga vital: Si no sales de ti, no llegas a saber quién eres, El filósofo del rey, cuando no tenía nada que hacer, se sentaba junto a mí, para verme zurcir las medias de los pajes, y a veces le daba por filosofar, decía que todo hombre es una isla, yo, como aquello no iba conmigo, visto que soy mujer, no le daba importancia, tú qué crees, Que es necesario salir de la isla para ver la isla, que no nos vemos si no nos salimos de nosotros, Si no salimos de nosotros mismos, quieres decir, No es igual.   

Y he decidido ampliar el horizonte de miras del cuaderno de bitácora, con nuevas y blancas letras: cuaderno de inteligencia digital para buscar islas desconocidas… Es lo que hicieron los protagonistas del cuento de Saramago al finalizar su microhistoria y, quizá, la tuya y la mía, la vuestra, queridos tripulantes digitales: Después, apenas el sol acabó de nacer, el hombre y la mujer fueron a pintar en la proa del barco, de un lado y de otro, en blancas letras, el nombre que todavía le faltaba a la carabela. Hacia la hora del mediodía, con la marea, La Isla Desconocida se hizo por fin a la mar, a la búsqueda de sí misma.

Con mi agradecimiento personal e intransferible.

En Sevilla, a 9 de diciembre de 2006, porque todavía me dedico al acopio de avíos en tierra para poder navegar mejor.