Lula da Silva ha hecho y hace más que otros

Solo con imaginación no cambiamos la realidad, pero sin imaginación corremos el riesgo de quedar presos en el conformismo.

Lula da Silva en Tengo un sueño, 2003

Sevilla, 2/X/2022

Hoy se celebran en Brasil las elecciones generales de ese gran país, en las que las encuestas dan una ligera ventaja al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva (76 años, Garanhuns, Pernambuco). Personalmente, me alegra conocer esta posibilidad porque abrocharía un giro a la izquierda de Latinoamérica, que es una buena señal de las ganancias de los nadies de Brasil, del mundo en definitiva, a los que hay que defender siempre y como aviso para navegantes en el desconcierto político actual, por una galopante ausencia de valores democráticos en casi todo lo que se mueve en el mundo al revés en el que estamos instalados. Durante la presidencia anterior de Lula seguí de cerca su llegada al Gobierno y sus programas políticos, de los que siempre hice mención en algunas de mis intervenciones públicas.

Si escribo hoy por el candidato Lula a la presidencia de la República Federativa de Brasil, es porque necesito creer que la transformación el mundo es posible, después del último varapalo en Italia. Catorce años después de la publicación en este cuaderno digital de un artículo de fondo cervantino, No es una persona más que otra…, creo que resumía en él la quintaesencia de Lula da Silva en su ideología y valores en favor, siempre, de los más débiles. Me reitero en su fondo y forma y vuelvo a publicarlo íntegro porque no ha perdido actualidad alguna. ¡Ojalá venza hoy, democráticamente, Lula da Silva en Brasil! Su sueño actual se habrá cumplido. Uno de los míos, también.

No es una persona más que otra…

En una época carente de valores, como la actual, el Quijote debe verse como una metáfora relevante. En el mundo en transición en el que vivió, luchó por ideales que consideraba vigentes y nobles. Su idealismo, por distante que estuviese de la realidad, acabó, sin embargo, por transformarlo en una referencia fundamental para la cultura mundial en estos últimos siglos. Don Quijote pone de relieve, con su aparente locura, la importancia de la audacia y de la imaginación en la construcción de otro mundo.

(Fragmento del discurso de agradecimiento pronunciado por el Presidente de Brasil, Lula da Silva, en la ceremonia de entrega del Premio Internacional «Don Quijote de La Mancha”, en Toledo, el 13 de octubre de 2008)

El sábado 11 de octubre leí un texto premonitorio de este post, en un anuncio con motivo de la entrega del Premio Internacional Don Quijote de la Mancha, a dos personas a las que admiro y respeto mucho: Lula da Silva y Carlos Fuentes: no es un hombre más que otro sino [sic] hace mas que otro. Es una frase cervantina, que sugiere muchas reflexiones si no se la saca de su contexto. Veamos. El texto original de Cervantes dice exactamente: “sábete, Sancho, que no es un hombre mas que otro sino [sic] hace mas que otro”, en una expresión llena de sentimiento y esperanza por parte de Don Quijote, en un gesto lleno de ternura hacia Sancho porque “todas estas borrascas que nos suceden son señales de que presto ha de serenar el tiempo, y han de sucedernos bien las cosas, porque no es posible que el mal ni el bien sean durables…”. Extraordinaria construcción de la didáctica humana de la comprensión en el alcance que se expresa con la solidaridad ante situaciones que son personales e intransferibles y que por mucho que se quieran cooptar, en auténtica com-pasión [sic], se demuestra que el sufrimiento no es delegable, ni asumible por los demás en su justa medida, porque las personas no son más que otras si no hacen más que otras.

“Levantóse en esto don Quijote y, puesta la mano izquierda en la boca, porque no se le acabasen de salir los dientes, asió con la otra las riendas de Rocinante, que nunca se había movido de junto a su amo —tal era de leal y bien acondicionado—83, y fuese adonde su escudero estaba, de pechos sobre su asno84, con la mano en la mejilla, en guisa de hombre pensativo además85. Y viéndole don Quijote de aquella manera, con muestras de tanta tristeza, le dijo:

—Sábete, Sancho, que no es un hombre más que otro, si no hace más que otro86. Todas estas borrascas que nos suceden son señales de que presto ha de serenar el tiempo87 y han de sucedernos bien las cosas, porque no es posible que el mal ni el bien sean durables88, y de aquí se sigue que, habiendo durado mucho el mal, el bien está ya cerca. Así que no debes congojarte por las desgracias que a mí me suceden, pues a ti no te cabe parte dellas” (1).

Pero es una realidad inquebrantable que sí hay personas que hacen más que otras, yendo más allá del reclamo del anuncio. Y por ello, son más importantes en la sociedad, desde una perspectiva ética, unas determinadas personas que otras. En el caso de los personas premiadas, Lula da Silva y Carlos Fuentes, existen sobradas razones para alinearse tanto con Sancho como con Don Quijote, en el reconocimiento del Premio, porque ante ellos es fácil que nos pudiéramos poner “de pechos” sobre nuestras cabalgaduras vitales “con la mano en la mejilla en guisa de personas pensativas”, intentando solidarizarnos con ellos por tanta tristeza que en algunos momentos nos han trasladado, aunque convengamos con Don Quijote que presto ha de serenar el tiempo y han de sucedernos bien las cosas. Así lo aprendí de Lula da Silva cuando leí con pasión el libro de recopilación de sus cinco propuestas para cambiar la historia, con un título que sobrecoge “Lula. Tengo un sueño”, que guardo con respeto reverencial en mi biblioteca, en mi clínica del alma (2): “Obstinadamente me digo todo el santo día: tengo que realizar un sueño, que no es sólo mío, sino el sueño de todos vosotros; llegará un día que en este país ninguna criatura se irá a dormir sin un plato de comida, y ninguna criatura se despertará sin ningún desayuno (…) Llegará un día en que la gente tendrá conciencia de que este país que sueño y que vosotros soñáis puede ser construido. Depende de nuestra disposición para realizarlo. Depende de nuestro coraje. Depende de nuestra disposición”.Utilizando el símil del idealismo de Don Quijote, ayer nos dejó un mensaje para “cabalgantes”: «Solo con imaginación no cambiamos la realidad, pero sin imaginación corremos el riesgo de quedar presos en el conformismo». Depende de nuestra disposición.Carlos Fuentes resumió en el acto del Premio un mensaje aleccionador para los que hacen más que otros: «tenemos un porvenir que desear y un pasado que recordar, pero sólo deseamos y recordamos en el presente. Toda gran obra es un llamado a la acción». Depende de nuestra disposición.Lula Sancho y Carlos Quijano, cabalgaron ayer juntos al recibir el Premio Internacional Don Quijote, sin descomponer sus figuras. Porque son grandes al enfrentarse a molinos de viento que no son imaginarios, cada uno a su estilo, cada uno a su aire cervantino, a través de las palabras que les quedan, porque saben que en sus respectivos compromisos vitales no es posible que el mal ni el bien sean durables…

Evidentemente, todo depende de nuestra disposición, porque las personas no son más que otras sino hacen más que otras. Como Lula, como Carlos.

Sevilla, 14/X/2008

(1) Cervantes, Miguel de, El Ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha: CVC. «Don Quijote de la Mancha». Primera parte. Capítulo XVIII (4 de 4). (cervantes.es).

(2) Luiz Inácio Lula da Silva (2003). Tengo un sueño. Barcelona: Península, p. 52s.

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de: lula-da-silva-1920-1536×863.jpg (1536×863) (mundopoder.com)

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Luis Cernuda nos enseña a abrir sueños en Octubre

Luis Cernuda Bidón (Sevilla, 21 de septiembre de 1902 – Ciudad de México, 5 de noviembre de 1963)

Dedicado a Loli y a quienes la queríamos y queremos tanto.

Sevilla, 1/X/2022

Siempre recurro a poetas, entre otras fuentes de inspiración, para interpretar la vida presente de forma diferente porque muchas veces, en su cada día, lo que llamamos «vida» es sólo un ensayo personal y colectivo en el gran teatro del mundo y porque nos llevan de la mente, no sólo de la mano, a pensar en símbolos que nos ayudan a soñar en la libertad mental, lejos de la presión de los mercados, a abrir sueños. Conservo en mi mente versos de Juan Ramón Jiménez, inquietantes, bajo el nombre de “Octubre”: Pensé arrancarme el corazón, y echarlo, / pleno de su sentir alto y profundo, / al ancho surco del terruño tierno, / a ver si con romperlo y con sembrarlo, / la primavera le mostraba al mundo / el árbol puro del amor eterno. Son palabras profundas que crean desasosiego ante lo que está pasando porque, a veces, lo que sentimos es que nuestro corazón, hecho trizas, puede servir a propios y extraños para descubrir una nueva semilla que transforme la sociedad a pesar de todo.

Si vuelvo de nuevo a encontrarme hoy con Luis Cernuda en el primer día de Octubre, en los primeros días del Otoño, como hago todos los años a esta altura del año, es para conocer mejor qué pensaba de él sobre este equinoccio, sobre este mes, en su mente tan abierta a la vida. Abro Ocnos, título que encontró en Goethe, como “un personaje mítico que trenza los juncos que han de servir como alimento a su asno”, como símbolo del tiempo que todo lo consume, o del público igualmente inconsciente y destructor”, dedicando una reflexión intimista, la tercera, al otoño en su tierra, que la vuelvo a leer de forma pausada con la ilusión y expectativa de la primera vez, porque me aporta otra forma de vivir con encanto esta estación tan mágica y controvertida, enseñoreada por una palabra mágica, Octubre, el octavo mes del calendario romano, con una asignación ordinal y temporal diferente, desde hace muchos siglos, gracias a la “gracia” de la Iglesia de Roma:

Encanto de tus otoños infantiles, seducción de una época del año que es la tuya, porque en ella has nacido.

La atmósfera del verano, densa hasta entonces, se aligeraba y adquiría una acuidad a través de la cual los sonidos eran casi dolorosos, punzando la carne como la espina de una flor. Caían las primeras lluvias a mediados de septiembre, anunciándolas el trueno y el súbito nublarse del cielo, con un chocar acerado de aguas libres contra prisiones de cristal. La voz de la madre decía: “Que descorran la vela”, y tras aquel quejido agudo (semejante al de las golondrinas cuando revolaban por el cielo azul sobre el patio), que levantaba el toldo al plegarse en los alambres de donde colgaba, la lluvia entraba dentro de casa, moviendo ligera sus pies de plata con rumor rítmico sobre las losas de mármol.

De las hojas mojadas, de la tierra húmeda, brotaba entonces un aroma delicioso, y el agua de la lluvia recogida en el hueco de tu mano tenía el sabor de aquel aroma, siendo tal la sustancia de donde aquél emanaba, oscuro y penetrante, como el de un pétalo ajado de magnolia. Te parecía volver a una dulce costumbre desde lo extraño y distante. Y por la noche, ya en la cama, encogías tu cuerpo, sintiéndolo joven, ligero y puro, en torno de tu alma, fundido con ella, hecho alma también él mismo.

Al igual que el año pasado y el otro y el otro, cuando finalizo su lectura, recupero el sentimiento de otoño que tenía Cernuda, expresado también en otro poema con palabras bellas: Llueve el otoño aún verde como entonces / Sobre los viejos mármoles, / Con aroma vacío, abriendo sueños. / Y el cuerpo se abandona. Me consuela saber que puedo abrir sueños, abandonando todo lo que hoy nos sobra para comprenderlos este otoño, este mes de octubre que comienza hoy, porque el tiempo consume todo lo que ocurre y hay que saber alimentarlo, como sabía hacer Ocnos, el personaje mítico de Goethe que hace muchos años entusiasmó a Cernuda. También, a Juan Ramón Jiménez, cuando pensaba sembrar su corazón hecho trizas para que nacieran árboles puros del amor eterno.

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Gabriel García Márquez tiene siempre quien le escriba

Feria Internacional del Libro (LIBER 22)

Sevilla, 30/IX/2022

Hablar y escribir sobre libros siempre es una experiencia sublime. Hoy, comparto también una excelente noticia: el próximo 5 de octubre se inaugurará en Barcelona la 40 edición de la Feria Internacional del Libro (LIBER 22), en la que Colombia será el país invitado de honor: “Siendo uno de los mercados editoriales más importantes de América Latina, Colombia aprovechará su participación en este evento para impulsar la internacionalización de su rica y variada narrativa contemporánea y recuperar el nivel de exportaciones prepandemia”, según fuentes oficiales de este gran evento relacionado con el mundo libro. Este año, “el sector del libro se reencuentra presencialmente en Barcelona para seguir generando contactos profesionales, oportunidades comerciales y conocimiento compartido”.

En este contexto, se celebrará un evento el día de la inauguración de la Feria, un concierto -lectura para conmemorar el 40 aniversario de la entrega del Premio Nobel a Gabriel García Márquez organizado por la Embajada de Colombia en España en colaboración con la Cámara Colombiana del Libro, la Biblioteca Gabriel García Márquez, la Casa América Catalunya, el Conservatorio Superior de Música del Liceo de Barcelona y la editorial Penguin Random House. En dicho acto se realizará la premiación [así, en el español exquisito que se habla en Colombia] del Concurso literario “El coronel sí tiene quien le escriba”, en una nueva edición del concurso El coronel sí tiene quien le escriba: “Se trata de una iniciativa en la que invitamos a los y las lectoras de Gabo a escribir una carta al coronel, protagonista de la novela El coronel no tiene quien le escriba y personaje mítico en la obra del autor colombiano”. El concurso tiene una base sencilla y muy clara: “Se necesita tener esa paciencia de buey que tú tienes para esperar una carta durante quince años” le dice su mujer al coronel en la novela El coronel no tiene quien le escriba y más adelante leemos “El coronel se metió en la hamaca a leer los periódicos. Pero en realidad estaba apenas sostenido por la esperanza de la carta. Salió a la calle estimulado por el presentimiento de que esa tarde llegaría la carta”. Te invitamos a escribir una carta al coronel, ese personaje tan emblemático dentro de la obra de Gabriel García Márquez y que durante años espera recibir una misiva que le confirme la pensión a la que tiene derecho”.

Concurso literario: “El coronel sí tiene quien le escriba”.

Gabriel García Márquez está muy presente en mi vida. A la espera de conocer la “premiación” de la mejor carta en el concurso citado anteriormente, me gustaría escribir a Gabo , que sí tiene a millones de personas que lo leen y que también le escriben todavía hoy, diciéndole que no olvido el acto conmemorativo que se llevó a cabo el 21 de mayo de 2016, fecha del segundo aniversario de su fallecimiento, en Cartagena de Indias (Colombia), para recibir sus cenizas a su querida hora malva, porque allí nació de nuevo un sentimiento de leerle con pasión, para que lo contáramos los que aún vivimos. Es curioso, porque lo experimentamos a diario con el sobresalto de noticias que se generan en un mundo diseñado a veces por el enemigo y precisamente este viernes lo he vuelto a ver como protagonista de FIRA 22, yendo del timbo al tambo de la vida de secreto, como tantas veces en mi caminar diario.

Gabriel García Márquez, mi querido Gabo, me ha recordado también hoy la necesidad de volver a leer su prólogo de Doce cuentos peregrinos -obra que recomendaré siempre para las mesillas de noche de las personas que me acompañan en nuestra “Isla Desconocida”-, una obligación ética al escribir palabras que se entregan a los demás, cuando se navega en los mares procelosos atómicos y digitales de la turbación ignaciana. Hoy, cuando me enfrento de nuevo a la página en blanco de mi cuaderno digital resuenan sus palabras con una fuerza especial: “Aquí está, listo para ser llevado a la mesa después de tanto andar del timbo al tambo peleando para sobrevivir a las perversidades de la incertidumbre”. Es verdad. Aquí está listo el artículo de hoy, para ser llevado a tu mesa, lector, lectora, cuando voy permanentemente de mi corazón a mis asuntos, del timbo al tambo particular, personal e intransferible. Cerebro y corazón, básicamente el cerebro, para los que nos acercamos con tanto respeto a él, que nos recuerda permanentemente su papel estelar en la vida, porque diversas estructuras cerebrales todavía atómicas hacen posible escribir la historia jamás contada de vivir de forma controlada para no ir del timbo al tambo. A ser posible, para garantizar que se camina en la búsqueda de asuntos importantes para la felicidad. Y estos días que pasan, pero que en algunas y algunos se quedan, estamos viviendo momentos trascendentales para cada persona, para la sociedad, para la política del país, para la ciudadanía, para las familias, para las amigas y amigos a los que queremos, con los que estamos obligatoriamente obligados a vivir, estar y, lo más difícil, ser.

En la hora malva de Gabo, esperando la mejor carta para su querido coronel Buendía, comprendo bien un mensaje implícito: somos peregrinos en un camino hacia alguna parte, aunque a veces vayamos del timbo al tambo, como desorientados por la incertidumbre de lo que nos pasa en la vida, para comprender lo que solo se puede alcanzar en una disciplina de silencio y de encuentro con nosotros mismos, para responder a situaciones, preguntas y fracasos humanos y sociales que no alcanzamos a entender nunca. Por eso doy tantas vueltas a mi corazón, a mis asuntos. Porque no todos vamos en el mismo barco, porque suelo decir que navego casi siempre en patera, al lado de algún barco fletado para orientar a la “Isla Desconocida”, una patera sin quilla pero con Norte. Un barco en el que me suelo sentar en la amura de babor ideológico al que tanto quiero, porque no todas las ideologías son iguales, porque tampoco todas y todos somos iguales, porque no me da lo mismo lo que pasa cada día. Porque no todo es mercancía y mercado. Porque no hay que confundir valor y precio. No es lo mismo, no es lo mismo… Lleva razón Gabriel García Márquez en su prólogo: el que lea estas palabras hoy sabrá qué hacer con ellas. Como me pasa a mí al escribirlas. Porque la perspectiva del tiempo es lo que permite poner cada cosa en su sitio y hacer, de vez en cuando, una parada en la posada más querida. Como hizo él siempre en Cartagena de Indias. Como peregrino de la felicidad, de la vida, feliz ahora, cuando se entregue el próximo 5 de octubre en Barcelona, en la Feria internacional del Libro, la “premiación” de la mejor carta a su coronel querido. A la hora malva, también, cuando salga a la calle de su Cielo particular, «estimulado por el presentimiento» de que hoy llegaría la carta que le he escrito ahora, de puño y alma.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

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Nada tan humano como un gorrión

Sevilla, 29/IX/2022

Nada tan humano como un gorrión es lo que me viene a la cabeza cuando hablo de estas aves diminutas, pero tan cercanas en la vida ordinaria de nuestros barrios y ciudades, porque acuden en masa a ellas en busca de la comida que les falta, cada día más, en el campo. Hace tan sólo unos días, compartieron conmigo un desayuno con tostadas y aceite que provocaban auténticas peleas infantiles, ¡cómo no!, por llevarse el trozo de miga más grande aunque, nunca mejor dicho, eran tan sólo migajas humanas cuando su comida necesaria y preferida no es precisamente esa. La Fundación ENDESA, ha lanzado una campaña en defensa de los gorriones, Gorriones. Un ave de barrio, apoyada por datos de la Sociedad española de Ornitología (SEO/Birdlife), aportando un dato desolador: “En SEO/BirdLife llevamos muchos años trabajando para proteger al gorrión, identificando constantemente sus problemas y promoviendo medidas de protección. Lo hacemos porque somos la organización conservacionista más antigua de España pero también porque un mundo no apto para gorriones tampoco puede ser un mundo para las personas”.

Es verdad que no soy biólogo y que desconozco las diversas variedades de este pequeño pájaro que convive con nosotros a diario, como representante de varias especies de su familia. Junto a los gorriones comunes vuelan y se posan, a veces de forma atrevida y desafiante, en nuestros campos y ciudades, los morunos, chillones, molineros o alpinos, incluso los saharianos cuando deciden venir a España a pasar unos días. Pero al que conozco bien creo que es al gorrión común, al más popular de todos, que tengo asociado a su identificación en Galicia como Pardal, el niño de nombre homónimo y protagonista de un maravilloso relato de mi apreciado Manuel Rivas, La lengua de las mariposas (1), que tantas veces he comentado en este cuaderno digital.

Siento un respeto especial hacia este pájaro tan diminuto, que he conocido bien a lo largo de mi vida. Desde el Parque del Retiro en Madrid, hasta el de María Luisa en Sevilla, es de los pocos pájaros que he distinguido bien en su alegre caminar, saltarín por excelencia y de una nobleza más que encomiable, porque se posa en tu mano con cierto descaro con solo ofrecerle una migaja de pan. Pero hay dos gorriones que me han marcado en mi vida, el de Serrat en su delicada canción Como un gorrión y el de Manuel Rivas, que citaba anteriormente, en su precioso relato La lengua de las mariposas, a través de Pardal (gorrión, en gallego), un niño con ese nombre que llevo dentro de mi persona de secreto. Conocí en 2017 a través de un fotoensayo de Juan Millás que los gorriones desaparecen y sentí entonces como si los gorriones a los que he querido especialmente fueran a desaparecer algún día también de mi vida interior: «Contrariamente a otras aves urbanas que en las plazas nos miran desde el desafecto, el gorrión tiene algo de hombrecillo emplumado que anhela nuestra suerte y forma de vida».

Lo he manifestado en numerosas ocasiones y lo repito ahora: siempre me ha asombrado el papel de Papageno, el protagonista de una ópera especial de Mozart, La Flauta Mágica, por su profesión, encantador de pájaros, por su simbología tan cercana a la vida, frente a la muerte tan propicia para la Reina de la Noche. Todavía recuerdo de mi viaje a Viena en 2007 la mirada de Papageno en su puerta del teatro sobre el río Viena (mi querido Teatro de barrio), sintiéndose cómplice del movimiento de la Secesión, a escasos metros de su deteriorada figura, cubierto de plumas y con su inseparable jaula para meter/sacar los pájaros encantados (sin saber nunca a qué tipo de pájaros –uccellaci o uccellini, pasolinianos- se estaba refiriendo en su larga andanza). He recordado a este personaje tan entrañable como si fuera posible invitarle a rescatar hoy en su jaula a los gorriones en peligro de extinción. Sería una ópera magna inolvidable, sabiendo que el libreto de Millás está garantizado.

Pardal era un niño-gorrión que estaba asombrado con su profesor republicano porque un día le dijo que podría ver la lengua de las mariposas con el microscopio que esperaban con ardiente impaciencia de los de la Instrucción Pública, “[…] una trompeta enroscada como un muelle de reloj. Si hay una flor que la atrae, la desenrolla y la mete en el cáliz para chupar. Cuando lleváis el dedo humedecido a un tarro de azúcar, ¿a que sentís ya el dulce en la boca como si la yema fuese la punta de la lengua? Pues así es la lengua de la mariposa”. Y aquel niño, como un gorrión, tuvo siempre envidia de las mariposas: “Qué maravilla. Ir por el mundo volando con esos trajes de fiesta…”. Así, ensimismado con la vida, hasta que un día el maestro, Don Gregorio, desaparece en una cordada de presos durante la guerra civil española, a los que incluso él insulta y tira piedras por el sinsentido de la vida, por tanto silencio cómplice que nos asola ¡Qué paradoja tan cercana!

Cuántos recuerdos me trajo entonces el reportaje de Millás. Cuando he visto y leído hoy el publirreportaje de la Fundación ENDESA sobre los gorriones, me he retirado a mi rincón de pensar para volver a escuchar la canción de Serrat que tanto me aportó en mi vida joven, porque soy consciente, todavía hoy, que el niño que vive dentro de mí, de nosotros, hace años que nació libre como el viento, / no tiene amo ni patrón / y se mueve por instinto / como un gorrión. Con el estribillo de la vida que cada uno pone a su verdad verdadera. La de Papageno, encantador de pájaros, sin ir más lejos o… sí, para tutearnos con las nubes mientras lo permita el cambio climático. Como un gorrión y con dolor humano al saber que en los últimos veinticinco años se han perdido 9 millones de ejemplares (dato de la Sociedad Española de Ornitología en 2018), un descenso que ya se acerca al 13% desde 1998. Todo por la acción humana que dice quererlos tanto: “la increíble adaptación del gorrión al ser humano está siendo la causa de su desaparición” […] “A los gorriones les afecta el exceso de contaminación atmosférica y la escasez de espacios verdes donde alimentarse equilibradamente. Según los datos que recabamos periódicamente en SEO/BirdLife sobre su estado -gracias a la colaboración de miles de voluntarios- los gorriones sufren anemia, malnutrición y un funcionamiento deficitario de sus sistemas de defensa”, asegura Juan Carlos del Moral, coordinador del Área de Ciencia Ciudadana de SEO/BirdLife”.

Canto del gorrión común / SEO/BirdLife

Leí un día ya lejano a Manuel Rivas en una columna inolvidable en el diario El País que “Según Louis Lefebvre, los gorriones son los mejores estrategas en los procesos de adaptación y los más innovadores según las necesidades. Pero ¿quién escucha hoy en España a un gorrión?”. Lo comenté en un artículo publicado en este cuaderno digital en 2018, que llevaba un título muy cercano a Pier Paolo Pasolini (1922-1975), Pajarracos y pajarillos (Uccelacci e uccellini), al que dedico con estas palabras un nuevo homenaje al cumplirse este año el centenario de su nacimiento. Era una pregunta inquietante para los que queremos seguir aprendiendo el lenguaje de la naturaleza, el de los gorriones, la auténtica vida.

(1) Rivas, Manuel, La lengua de las mariposas, en ¿Qué me quieres, amor?, 1999. Madrid: Alfaguara.

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Es urgente aprobar estrategias públicas ante la soledad no deseada

Yo no creo en la edad.

Todos los viejos
llevan
en los ojos
un niño,
y los niños
a veces
nos observan
como ancianos profundos.

Pablo Neruda, Oda a la edad

Sevilla, 28/IX/2022

En estos tiempos de turbación, es muy positivo que en el Congreso de los Diputados se comience a hablar de un problema social de dimensiones incalculables. Me refiero a la soledad no deseada, una realidad social que ya he abordado en este cuaderno digital y que rescato hoy de nuevo porque, al paso que vamos, no es extraño que imitando al Reino Unido (desde 2018) o Japón (en 2021), acabemos creando un Ministerio de la Soledad, una Consejería específica en nuestra Comunidad Autónoma o Servicios de Soledad en el aseguramiento público y privado. Para ser justos, hay que reconocer que es importante poner el altavoz para que se conozca que el partido político Más País ha presentado en el Congreso una proposición no de ley para combatir el aislamiento involuntario y elaborar un censo nacional para dimensionar el problema, cumpliendo el objetivo de esta actividad parlamentaria consistente en cumplir una función de orientación política. Así lo ha recogido hoy el diario El País, en un interesante artículo, La soledad no deseada: “No es un fracaso individual, sino un fracaso como sociedad”, que pone el foco en una realidad que hace sufrir a muchas personas en nuestro país.

La realidad social de la soledad no deseada, tan lejos aparentemente, tan cerca, ha merecido una atención especial por la Cátedra Cruz Roja Sevilla en Estudios sobre Soledad no Deseada, dirigida por Juan María García González, profesor del Departamento de Sociología de la Universidad Pablo de Olavide (UPO), en Sevilla, que ya comenté en el mes de abril de este año, porque lleva a cabo un trabajo de campo del primer proyecto para conocer principalmente las necesidades de las personas mayores en esta ciudad, que es por donde hay que empezar, trabajando con datos objetivos y no meras conjeturas. Estimo que es una iniciativa de carácter público excelente, con el apoyo incuestionable de Cruz Roja. Se ha elegido para empezar un barrio emblemático de la ciudad, el de La Macarena, para conocer de cerca una situación a la que el año pasado ya dediqué un artículo, La soledad no deseada debería ser una cuestión de Estado, como realidad incuestionable y que merece la atención de la sociedad y la Administración.

En este sentido, vuelvo a publicar el citado artículo porque considero que es una aproximación documentada sobre la soledad no deseada, un oscuro objeto de atención social que se debe abordar institucionalmente con urgencia. Tengo muy claro que si algo califica de humanidad a la mujer y al hombre es la capacidad y necesidad de comunicarse, de no estar solos. A pesar de los tiempos que corren que incluso nos impiden mirarnos a la cara para decirnos algo. Sin ruidos, en silencio y, a veces, en soledad no deseada.

Un dato actual nos permite valorar la importancia de atender en nuestro país y con urgencia absoluta, el abordaje por el Estado, con normas sustantivas, de estrategias públicas concretas ante la soledad no deseada: casi el 20% de la población en España sufría en 2021 esta situación tan dolorosa, lo que significa en términos estadísticos que este problema es una realidad en nuestro país que afecta a cerca de nueve millones y medio de personas, distribuidas entre hombres y mujeres, como población residente en el país, en torno a un 50% por el rango de sexo, con una ligera desviación al alza en las mujeres. Se vive esta alarmante situación no sólo en las personas mayores, claro objeto de este estado dramático, sino también en jóvenes y personas en la madurez de su vida, que pueden acabar en suicidios, así como en niños y niñas de nuestro país que viven de forma dolorosa la separatidad de padres y abuelos, sin mezcla de protección alguna en muchos casos, por vivir en una sociedad fría y distante de los problemas humanos, que muchas veces les son ajenos. Como señalé en el artículo publicado en abril de este año, la vicepresidenta de la Comisión Europea para la Democracia y Demografía, Dubravka Šuica, manifestaba en el Prólogo del Estudio Soledad en la UE. Perspectivas de encuestas y datos de medios en línea, que cita el artículo del diario El País, citado anteriormente, publicado por el Joint Research Centre (JRC) de la Comisión Europea, difundido en julio de 2021 y que ofrece una descripción general del estado actual de los conocimientos sobre la soledad y el aislamiento social en la UE, que “cualquier comunidad se define, entre otras cosas, por las conexiones significativas entre sus miembros y que la pandemia “nos recordó la importancia de las conexiones personales positivas, de pertenencia a comunidad. El último año y medio sacó a la luz a muchos individuos y desafíos sociales que existían antes, pero que en su mayoría permanecieron ignorados o desatendidos”. Es donde ha cobrado una fuerza inusual el fenómeno de la soledad y el aislamiento social en nuestras sociedades. Es una responsabilidad de la Unión Europea abordar urgentemente esta situación, sobre todo cuando se constata que “existe evidencia científica de que la soledad afecta la salud física y mental y podría reducir la cohesión social y confianza de la comunidad y, en última instancia, en sus resultados económicos”. Por tanto hay que hacerlo como comunidad, para “mejorar la resiliencia de nuestras sociedades y nuestro desempeño económico. Esta es una responsabilidad de todos nosotros, a nivel local, a nivel nacional y de la UE, para las autoridades, la sociedad en su conjunto y todas y cada una de las personas”. Estas son las razones de fondo para haber solicitado el apoyo del Centro Común de Investigación [Joint Research Centre (JRC)], cuyo resultado ahora se presenta en este Estudio”.

La soledad no deseada debería ser una cuestión de Estado

Sevilla, 14/VIII/2021

El dato es rotundo: el porcentaje de españoles que asegura sentirse solos ha pasado del 11,6% al 18,8% (ver tabla adjunta), según un estudio del Joint Research Centre (JRC) de la Comisión Europea, difundido en julio y que ofrece una descripción general del estado actual de los conocimientos sobre la soledad y el aislamiento social en la UE. El estudio, que lleva por título Soledad en la UE. Perspectivas de encuestas y datos de medios en línea, parte de una realidad contrastada por las investigaciones llevadas a cabo, que “muestran que la soledad y el aislamiento social también tienen repercusiones nocivas en la salud física y mental como consecuencias significativas para la cohesión social y la confianza de la comunidad. Por tanto, tanto la soledad como el aislamiento social son cada vez más reconocidos como problemas críticos de salud pública que merecen atención y deben abordarse con eficacia estrategias de intervención”. Obviamente, la pandemia de COVID-19 “también ha reformado drásticamente la vida y las prácticas sociales de los europeos”. Además, “Las restricciones a la movilidad y las medidas de distanciamiento social adoptadas para contener la propagación del virus han provocado discusiones sobre los efectos secundarios no deseados de tales medidas, particularmente en forma de soledad y aislamiento”.

Tengo que reconocer que una frase del Informe me ha impactado por su contenido cara al futuro: “Algunos temen que el precio de la soledad pueda tener consecuencias mucho después de que el virus retroceda”. Para aplicar el principio de realidad que lo sustenta, presenta los principales resultados de dos análisis empíricos realizados por el CCI (Centro Común de Investigación) utilizando dos fuentes de información complementarias, a saber, encuestas y datos en línea: “El análisis basado en datos de encuestas ofrece una imagen de las tendencias recientes en los niveles de autoinformación de la soledad en toda la UE e identifica las características sociodemográficas y geográficas predominantes asociadas con la soledad antes y durante los primeros meses de la pandemia de COVID-19. Los datos de la encuesta muestran que la pandemia ha magnificado el problema. La proporción de encuestados que se sentían solos con frecuencia se duplicó después del brote de COVID-19. Además, los adultos jóvenes fueron golpeados con mayor severidad. El análisis basado en datos en línea analiza las tendencias en los medios en línea que informan sobre la soledad y el aislamiento social entre enero de 2018 y enero de 2021. El volumen de los artículos sobre estos temas se mide mensualmente y por Estado miembro, y los artículos recopilados se analizan en profundidad para identificar los sentimientos predominantes contenidos en ellos y detectar patrones en las narrativas subyacentes”.

La realidad cruda es que cuando se ha trabajado sobre datos en línea publicados en medios sobre la soledad y el aislamiento social, se observa que se han duplicado durante la pandemia. Las narrativas se referían en gran medida “a las consecuencias para la salud de la soledad. El análisis de catálogos de informes de medios en línea, muestran también tipologías y ejemplos de iniciativas políticas destinadas a combatir la soledad y el aislamiento social. Las iniciativas públicas varían de un Estado miembro a otro. Generalmente, la mayoría de las intervenciones están diseñadas a nivel local y rara vez forman parte de programas más sistemáticos”.

Dubravka Šuica, vicepresidenta de la Comisión Europea para la Democracia y Demografía, manifiesta en el Prólogo del Estudio que cualquier comunidad se define, entre otras cosas, por las conexiones significativas entre sus miembros y que la pandemia “nos recordó la importancia de las conexiones personales positivas, de pertenencia a comunidad. El último año y medio sacó a la luz a muchos individuos y desafíos sociales que existían antes, pero que en su mayoría permanecieron ignorados o desatendidos”. Es donde ha cobrado una fuerza inusual el fenómeno de la soledad y el aislamiento social en nuestras sociedades. Es una responsabilidad de la Unión Europea abordar urgentemente esta situación, sobre todo cuando se constata que “existe evidencia científica de que la soledad afecta la salud física y mental y podría reducir la cohesión social y confianza de la comunidad y, en última instancia, en sus resultados económicos”. Por tanto hay que hacerlo como comunidad, para “mejorar la resiliencia de nuestras sociedades y nuestro desempeño económico. Esta es una responsabilidad de todos nosotros, a nivel local, a nivel nacional y de la UE, para las autoridades, la sociedad en su conjunto y todas y cada una de las personas”. Estas son las razones de fondo para haber solicitado el apoyo del Centro Común de Investigación, cuyo resultado ahora se presenta en este Estudio.

Las principales conclusiones de los trabajos realizados en relación con encuestas, muestran que las medidas de distanciamiento social han sido fundamentales para limitar la expansión del virus, pero también que existe una creciente preocupación por el impacto que la remodelación de la vida social del año pasado podría tener sobre la soledad, en particular para las personas que ya eran más propensas a la soledad en el período prepandémico. En tal sentido se compararon dos encuestas llevadas a cabo sobre este asunto en 2016 y en abril-julio de 2021, respectivamente y los resultados no dejan lugar a dudas sobre el aumento drástico de la prevalencia de la soledad en los primeros meses tras el brote de COVID-19. Mientras que en 2016, el 12% de los ciudadanos de la UE indicó sentirse solo más de la mitad, este dato aumentó al 25% en los primeros meses tras el brote de COVID-19. Otras emociones negativas, como sentirse tenso o desanimado siguió la misma tendencia, mientras que las emociones positivas como sentirse alegre, tranquilo, activo o descansado se movió en la dirección opuesta. También es interesante resaltar que hasta ahora se había centrado el debate público sobre la soledad en la población mayor, considerada como las más vulnerable, fundamentalmente porque el envejecimiento se asocia a otros factores de riesgo de soledad: “Sin embargo, durante los primeros meses de la pandemia, los adultos jóvenes han ha sido, con mucho, los más afectados por las medidas de distanciamiento social. Más específicamente, la proporción de personas de 18 a 25 años indica sentirse solo casi cuatro veces más en los primeros meses de la pandemia (del 9% en 2016 al 35% a principios de 2020). A pesar de todo, este sentimiento de soledad entre los adultos jóvenes es de naturaleza transitoria. Sin embargo, hay que destacar que también es una etapa de la vida asociada a menudo con dejar a la familia, la casa y pasar a una nueva etapa en la vida. En este contexto, el impacto de más de un año de reducción de contactos en persona, podría seguir sintiéndose mucho después de que la pandemia desaparezca.

Sin lugar a duda, las personas que viven solas experimentaron un aumento en la prevalencia de soledad en 23 puntos porcentuales en comparación con los niveles observados antes de la pandemia. También hay una serie de factores de riesgo cuya importancia no se ha visto agravada por la pandemia, como es el caso de las condiciones económicas favorables (ingresos del hogar), que protegen contra la soledad: esto era igualmente cierto antes y durante la pandemia. De forma contraria, la salud delicada suele estar asociada con la soledad, porque en el período previo a la pandemia, alrededor del 32% de los encuestados, que se encontraban en mal estado de salud también informaron sentirse solos más de la mitad de su tiempo. Esta situación contrasta con el 8% entre personas con buena salud. En los primeros meses de la pandemia, la incidencia de la soledad se elevó al 46% para los encuestados con mala salud y al 20% para los buena salud. Por lo tanto, la brecha en los niveles de soledad por el estado de salud no cambió mucho después de la COVID-19 y esto sugiere que la incidencia de mala salud como un factor de riesgo de soledad se aplica en todas las circunstancias.

En esta primera parte del estudio, se ha observado que las mujeres han tenido la misma probabilidad que los hombres de sentir soledad. Esto no ha cambiado con la implementación de redes sociales durante las medidas de distanciamiento. Del mismo modo, vivir en una ciudad o en una zona rural área no afectó los niveles de soledad antes o durante la pandemia. Por último, en el período previo a la pandemia, la soledad fue más baja en el norte de Europa, con alrededor del 6% de las personas que informaron que se sentían solas más de la mitad de su tiempo. En Europa occidental, meridional y del Este, se muestra una mayor prevalencia de soledad, en un rango que va del 11% al 13%. Sin embargo, siguiendo los datos en relación con la COVID-19, Europa occidental y septentrional experimentaron el porcentaje más acusado en soledad. Esto es un poco sorprendente ya que el norte de Europa mostró datos más suaves que el sur y Europa Oriental. Es curioso constatar que la pandemia podría haber fomentado inicialmente un sentido de pertenencia en varios países, en particular en el sur de Europa por las características de la población, pero todo obedece también a los patrones de conducta macrorregionales y nacionales. De hecho, cuando contamos con estos factores, observamos que, todo lo demás es igual, dentro de cada país, es decir, “cuanto más difícil es el bloqueo por las medidas COVID, más agudo es el sentimiento de soledad. En definitiva, se ha demostrado con estos datos que las conexiones sociales son fundamentales en nuestra vida diaria y que la angustia experimentada en todo el mundo durante los últimos 16 meses es, en parte, impulsada por las limitaciones impuestas a las interacciones sociales.

En la segunda parte del estudio, las principales conclusiones de los trabajos realizados en relación con la metodología observada, los medios en línea, es decir, el análisis de los medios de comunicación de la UE sobre la soledad y el aislamiento social, realizado mediante la búsqueda del índice de artículos recopilados por el sistema Europe Media Monitor, “un Sistema interno del CCI que procesa más de 300.000 artículos al día, en más de 70 idiomas, con una amplia cobertura de fuentes de noticias nacionales y locales de la UE”, cuyo “procesamiento automático etiqueta cada artículo por emociones (ira, miedo, tristeza, disgusto, sorpresa, alegría) y valores de sentimiento (positivo, negativo y neutral)”, se centraron sobre dos descriptores homologados por todos los países y válidos para estas conclusiones: “soledad” y “aislamiento social”.

El análisis cuantitativo reveló que ambos temas cobraron una gran relevancia en el panorama de los medios de comunicación de la UE, especialmente desde el inicio de la pandemia COVID-19 en marzo de 2020, con reportajes sobre el tema de la soledad, registrando una duplicación del volumen en los primeros meses de la pandemia y siguiendo un patrón similar al de la propia pandemia, disminuyendo en los meses de verano de 2020 y aumentando con nuevos picos en el inicio de la segunda ola. Desde el ámbito cuantitativo, también mostró que los volúmenes de informes, sin embargo, varían ampliamente entre los Estados miembros de la UE, al igual que el número y tipos de iniciativas propuestas para abordar el problema.

En relación con el análisis cualitativo hay que decir que las narrativas subyacentes están relacionadas con los efectos negativos que tiene la soledad sobre la salud, tanto emocional como física, y para las consecuencias económicas de la soledad y el aislamiento social, en términos de costes de salud, desempleo y en el largo plazo el impacto en el desarrollo social y personal, especialmente de la Generación Z y las categorías sociales ya vulnerables. Esto fue especialmente visible durante la pandemia para los jóvenes (19-25 años) y mujeres, las categorías más afectadas por las pérdidas de empleo. Las narrativas también se relacionan con las causas subyacentes de soledad, mirando las tendencias individualistas promovidas por las sociedades occidentales, así como la necesidad de nuevos tipos de arquitectura y planificación urbana para disminuir el aislamiento y la soledad.

En general hay numerosas iniciativas que abordan la soledad en Europa, pero se muestra en el estudio que rara vez forman parte de programas sistematizados para alcanzar los mejores resultados.  El estudio detallado sobre 10 países, que se adjunta al estudio,  muestra que existen grandes diferencias entre los Estados miembros en cuanto a si la soledad se percibe como una preocupación pública o personal, dividiéndose las iniciativas para abordarlo, por tanto, entre programas de apoyo comunitario y soluciones individuales centradas en las consecuencias psicológicas de la soledad.

Visto el panorama y aunque este estudio ofrece datos de gran calidad para ser tomados en cuenta, se propugna desde la UE que junto a la lista inicial de iniciativas y medidas en 10 países, ésta podría desarrollarse y completarse por expertos locales, con la creación de una base de datos europea de iniciativas para la atención a la soledad, de tal forma que las medidas políticas a tomar por los diferentes países, podrían utilizarse en el futuro para crear una red europea de soledad en la que las mejores prácticas se compartan y evalúen de forma más sistemática.

Para finalizar, es muy interesante señalar la relación que aporta el estudio sobre once iniciativas, para atender la soledad: cuidar y cambiar el estado de ánimo, sensibilización, creación de conectividad múltiple, ayuda profesional, red de alarmas, actividades grupales, soluciones tecnológicas, espacios de encuentro, proyectos de innovación social, comunidades intergeneracionales y lucha contra la estigmatización. Soluciones en las que nuestro país muestra un avance considerable en iniciativas públicas y privadas, pero todavía lejos de una acción sistematizada, equitativa y distribuida, sobre todo, desde la perspectiva consagrada de atención al interés general por parte del Estado y como marca la Constitución y cuando sabemos por este estudio que el porcentaje de españoles que asegura sentirse solos ha pasado del 11,6% al 18,8%, en tan sólo cinco años.

Una última reflexión. El silencio se confunde muchas veces con la soledad, aunque no es lo mismo. Pasa como en los tiempos que corren, donde en todos los terrenos sociales, políticos, empresariales, universitarios, familiares, nos esforzamos en hablar porque nos aterra la soledad. Mucho más por el aislamiento aprendido durante el confinamiento y la pertinaz distancia social impuesta por la pandemia. Quizás porque cuando el chimpancé dio el salto a la humanización se dio cuenta de que después de tantos años era necesario un primer motor inmóvil (Aristóteles), algunos lo llaman Dios o deidad, que justificara la puesta en marcha de la maquinaria del mundo y que permitiera a las células controladas por el cerebro articular sonidos estructurados de necesidad y deseo consciente para que nos entendiéramos y, después, lo expresáramos con sentimientos y emociones. Lo escribí hace ya muchos años en torno al silencio que necesita todos los días el cerebro. Si algo califica de humanidad a la mujer y al hombre es la capacidad y necesidad de comunicarse, de no estar solos. A pesar de los tiempos que corren que incluso nos impiden mirarnos a la cara para decirnos algo. Sin ruidos, en silencio y, a veces, en soledad no deseada.

¡UCRANIA, Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Ludovico Einaudi, un músico “clásico” y muy popular (y II)

Dedicado de nuevo, con agradecimiento y afecto especial, a Adrián, Alejandro, Vanessa y Marcos.

Sevilla, 26/IX/2022

Anoche asistí al concierto de Ludovico Einaudi en nuestra ciudad, en un entorno con historia, la Plaza de España, una construcción ciclópea del gran arquitecto Aníbal González, que ya roza el siglo de presencia continua en esta ciudad “en la que se puede ser feliz”, que decía Stefan Zweig al pasear por sus calles y plazas. Si algo me llamó la atención y «me hizo feliz» fue contemplar la tipología del público asistente, familias completas, con una mezcla de personas jóvenes y mayores que asistían a un concierto de un músico que fusiona las composiciones clásicas con la electrónica, si hace falta, respetando el ritmo moderno de cuerdas hasta notas inverosímiles de obtener mediante la cuerda frotada de un violín y un violonchelo. Creo que las tres mil personas que llenaban el aforo preparado para tal actuación, sin una silla libre, organizado por ICÓNICA FEST, demostró con creces que cuando finalizó Einaudi su concierto, junto a los tres músicos que le acompañaron de forma magistral, tuvimos todos la percepción de que el gran aserto de la música clásica, musica laetitiae comes, medicina dolorum (la música es compañera en la alegría y medicina para el dolor), se había hecho realidad en un sitio emblemático de la ciudad, la querida y nunca bien ponderada Plaza de España.

Interpretaron obras de su producción más reciente, Underwater (Bajo el agua), que ya presenté en mi artículo del pasado 24 de septiembre, iniciando el concierto sin mediar palabra con el público asistente, porque lo que pretendió durante las dos horas del concierto y consiguió, era que hablaran sus manos sobre su piano, un fantástico Stainway & Sons, como no podía ser menos para esta ocasión, manos que observé detenidamente en los planos que nos ofrecían las dos pantallas gigantes junto al escenario. Comenzó con Atoms, de Underwater, completándolo después con Wind Song, Natural Lights, Rolling Like a Ball, Swordfish y Flora. Junto a Federico Mecozzi al violín y Redi Hasa al violoncello, interpretó Low Mist, L’Origine Nascota y Fly, donde se incorporó la percusión y electrónica de Francesco Arcuri. Walk y Fossils, completaron esta parte del concierto en conjunto, deleitándonos Einaudi con su archifamoso Divenire, una de sus obras emblemáticas para todas las edades. Continuó el concierto con Luminous, por donde empezó, con el telón de fondo de la presentación en esta gira mundial de su nueva obra, Underwater, seguida de Experience, finalizando en un bis muy especial con Bajo el Agua, (Underwater), sus últimas palabras a través de sus manos.

Plano del escenario del concierto de Ludovico Einaudi, en la Plaza de España (Sevilla), unos minutos antes de comenzar. Su piano está en el centro de la imagen / JA COBEÑA

A pesar de que la noche era gélida, de forma sorprendente en esta ardiente ciudad, sabía que las composiciones de este álbum reciente están muy cerca de la nueva interpretación de la naturaleza como la casa de todos que hay que cuidar. Este estío ha sido especial con sus cosas de calentamiento global, como efecto fundamental del cambio climático, aunque todos podemos contribuir con actitudes diferentes ante esta realidad tan desconcertante pero tan real como la vida misma. Por esta razón, cuando en la recta final del concierto atacó los primeros compases de Nuvole Bianche (Nubes Blancas), cerré los ojos y recordé cómo Einaudi sabe estar cerca de las personas jóvenes para ofrecerles el mejor acompañamiento posible en medio de tempestades diversas y de ahí su éxito entre este público tan heterogéneo como el que ayer estaba a mi alrededor en su concierto. Sé que las Nubes Blancas de Ludovico Einaudi están de fondo, para tranquilizar, más que la conciencia, el alma. Lo recomiendo. En mi memoria de hipocampo recordé en simultáneo una interpretación de esta preciosa canción acompañando a la cantante italiana Alessia Tondo, en la que utiliza el dialecto salentino que se habla en El Salento, comarca formada por la extremidad sudeste de la región italiana de Apulia, conocida como el «tacón» de Italia. Es un ejemplo de cómo sabe estar cerca, con su música, de los jóvenes del mundo, orgulloso de que hayan enriquecido su partitura con una canción de amor. El texto dice lo siguiente, que pueden escuchar en el vídeo que encabeza esta actuación, porque cumplí rigurosamente con lo que nos pidieron cuando nos acomodaron en nuestros asientos de Tribuna, “estaba prohibido hacer fotografías y vídeos durante la actuación”, lo que me impidió obtener una imagen del concierto en vivo para traerla a estas páginas. Ver a Einaudi junto a Alessia Tondo significa mucho más que mil palabras imaginarias.

Está bien, déjala dormir,
Ahora ella no lo puede entender,
No, no le hables,
¿Por qué ya no siente su corazón?
El viento tampoco me dice demasiado,
Ahora no puedo entenderlo,
Duerme, duerme y no desea,
no le gusta más éste corazón.
Cuatro vientos y yo sueño solo,
Mis notas ya no tienen fortuna.
Déjame dormir nuevamente,
Déjame morir primero, que esta alma sin amor, no, no la puedes ayudar.
Pasa el tiempo y no me habla
Pasa el tiempo y no me dice nada
Así que ya sabes lo que quería,

Lo que nos pasa
Todavía te siento acá,
Solo si tú puedes, no, solo si tú quieres vuelve conmigo,
Y si quieres mi corazón, éste sigue aquí simplemente cierra los ojos y lo encontrarás.
Canto y pienso en ti
Suspiro y lloro
Ya no tengo tu amor
Tu fuiste mi bien

El viento me dejó solo
Con el tiempo debe regresar
Déjame sufrir solo
Déjame olvidar primero
Mi alma va donde quiere, deja que lo haga.
Pasa el tiempo y no me escucha
Pasa el tiempo y no me dice nada
No te detengas ahora,
Solo, solo debo quedarme
Deja que entre el sol
Debo quedarme bajo el sol
No te detengas ahora
Ella ya no puede amarme
Pasa el tiempo y no habla
Pasa el tiempo y no dice nada
Así que ya sabes lo que quería

Lo que nos pasa
Todavía te siento acá
Solo si tú puedes, no, solo si tú quieres vuelve conmigo
Y si quieres mi corazón, éste sigue aquí, simplemente cierra los ojos y lo encontrarás.
Canto y pienso en ti
Suspiro y lloro
Ya no tengo tu amor
Tu fuiste mi bien.

Escúchenla y vean el vídeo las veces que estimen necesario. Es maravilloso hacerlo en este tiempo de turbación y mudanzas. Es una representación real de la música clásica de fusión de Ludovico Einaudi y cómo la aman los jóvenes del mundo, en estado puro.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

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Voy y vuelvo en un país imaginario

Sevilla, 25/IX/23022

Una noticia reciente sobre el director de cine chileno Patricio Guzmán, del que ya he hablado en diferentes ocasiones en este cuaderno digital, porque le admiro y respeto, aprendiendo de él su pasión por el compromiso “político” en el sentido más puro de la acción política transformadora, incluso sin carné de afiliación a unas siglas determinadas, es decir, por ideología pura y dura, me ha llevado a conocer de nuevo el sentir popular de Chile como pueblo imaginario en un país imaginario, con resonancias de un gran poeta chileno, Nicanor Parra, de cuyo nombre quiero acordarme hoy nuevamente.

Yendo del timbo al tambo, como le gustaba decir a Gabriel García Márquez, vuelvo a encontrar una referencia imaginaria en momentos difíciles para el mundo. Recuerdo hoy que en 2018 falleció a los 103 años, en su querida tierra chilena, Nicanor Parra, el antipoeta al que dediqué en 2014 unas palabras en este cuaderno digital que busca islas desconocidas de compromiso activo. Hoy, mejor que nunca, comprendo las palabras que un día ya lejano, dando gracias a la vida, le dedicó a su hermana Violeta Parra, cuando falleció en 1967: Pero yo no confío en las palabras / ¿Por qué no te levantas de la tumba / A cantar / a bailar / a navegar / En tu guitarra? // Cántame una canción inolvidable / Una canción que no termine nunca / Una canción no más / una canción / Es lo que pido. Cuando asistimos a diario a noticias tristes para el mundo de la libertad viva, me acerco de nuevo a Nicanor Parra en la montaña rusa en la que siempre estuvo instalado, dando gracias a la vida, que nos ha dado y sigue dando tanto.

Lo anteriormente expuesto viene a mi memoria porque Nicanor Parra, el poeta que mejor describió al hombre imaginario, al que se recuerda en este país por haber recibido el Premio Cervantes en 2011, me permitió volver a la lectura compleja de la antipoesía que representa, comprometido sobre todo con la contradicción de la vida, porque para él es una fuerza que le permite seguir viviendo, conduciendo su viejo coche del pueblo (Volkswagen), camino de un lugar que muy querido para él: Las Cruces. Y esa forma de pensar, de transgredir la vida instalada, me sorprendió siempre, tanto como el crucifijo que preside el salón principal de la biblioteca que lleva su nombre en la Universidad Diego Portales, con una inscripción memorable escrita a mano en un cartel rutinario, “Voy y vuelvo”, en un permanente tobogán de emociones y sentimientos imaginarios, porque lo imaginario sólo existe en el alma y porque de la ilusión también se vive:

El hombre imaginario
vive en una mansión imaginaria
rodeada de árboles imaginarios
a la orilla de un río imaginario

De los muros que son imaginarios
penden antiguos cuadros imaginarios
irreparables grietas imaginarias
que representan hechos imaginarios
ocurridos en mundos imaginarios
en lugares y tiempos imaginarios

Todas las tardes imaginarias
sube las escaleras imaginarias
y se asoma al balcón imaginario
a mirar el paisaje imaginario
que consiste en un valle imaginario
circundado de cerros imaginarios

Sombras imaginarias
vienen por el camino imaginario
entonando canciones imaginarias
a la muerte del sol imaginario

Y en las noches de luna imaginaria
sueña con la mujer imaginaria
que le brindó su amor imaginario
vuelve a sentir ese mismo dolor
ese mismo placer imaginario
y vuelve a palpitar
el corazón del hombre imaginario.

Patricio Guzmán ha retratado en “Mi país imaginario”, su nuevo documental, la revolución feminista que llevó a la victoria a Gabriel Boric, actual presidente de Chile, como “secuela apócrifa de ‘La batalla de Chile’, donde cuenta los movimientos que cambiaron el país en los últimos años”. El artículo, excelente, que he leído en elDiario.es sobre esta obra de Patricio Guzmán, refleja la mejor sinopsis del documental que podamos soñar: “En Mi país imaginario todos los testimonios son de ellas. De las mujeres que salieron a la calle, que revolucionaron el país, que pidieron tomar la decisión sobre sus cuerpos y sus elecciones. No hay ningún hombre que hable a cámara. Hace tiempo que en Chile las mujeres se organizaron muy bien políticamente. Empezando por las mujeres que protestaron contra los desaparecidos, y a partir de ahí el papel de la mujer nunca dejó de estar presente. Y bueno, ahora estamos con la cuestión de volver a reconstruir Chile, de volver a hacer que las dos grandes corrientes se unan o al menos se toleren o que trabajen juntas para construir en el futuro de Chile”, dice Guzmán, que cree que ese futuro pasa por las mujeres y que confía en que “se va a conseguir”. Pero lo que verdaderamente me ha conmovido son sus palabras sobre lo que él entiende como cine documental, del que Mi país imaginario es una nueva entrega extraordinaria: “El cine documental es una especie de caja de resonancia del pasado más reciente para proyectarlo hacia el futuro. El cine documental nos coloca frente a nuestros problemas grandes que tenemos como país, como personas, como grupo. El documental es una opinión muy personal de cada uno de nosotros y queda guardado para siempre en la memoria chilena. La gente se olvida de las películas de ficción, pero los documentales quedan ahí, machacando siempre”.

Patricio Guzmán recibió este año el premio Goya a la mejor película Iberoamericana, La cordillera de los sueños (2019), a modo de veredicto: para no olvidar que el cine también es memoria histórica. ¡Enhorabuena, de nuevo, por tu compromiso activo a través del cine! Me alegra y reconforta desde una determinada ideología de izquierda, el reconocimiento que te hizo nuestro país el pasado mes de febrero, que tanto debe al pueblo chileno por vuestra acogida a los españoles en el exilio tras la guerra civil y la férrea dictadura que sufrimos años después. Gracias, a través de estas palabras, que aún nos quedan. Aquello fue una misión de amor, que no olvido en la memoria histórica de nuestro país, imaginario también.

Para mí, Chile es un modelo imaginario como país imaginario para alcanzar las libertades imaginarias que todo ser humano aspita a alcanzar un día…, imaginario también. Es así porque cada día voy y vuelvo a mi país imaginario, con el que sueño todos los días, la España de las libertades imaginarias, que también existen.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

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Ludovico Einaudi sueña bajo el agua (I)

Dedicado con agradecimiento y afecto especial, a Adrián, Alejandro, Vanessa y Marcos.

Sevilla, 24/IX/2022

Mañana me encontraré con Ludovico Einaudi aquí en Sevilla, presentando su última obra, Underwater (Bajo el agua), unas composiciones que nacieron durante el confinamiento por la pandemia de COVID-19, en su residencia del Piamonte italiano. Nos mostrará que sabe “capturar el alma de las personas”, como ha manifestado frecuentemente en esta gira por el mundo, interpretando las doce canciones que conforman este álbum de sueños, un solo de piano que recupera su esencia como músico, recordando que su última obra en este estilo la hizo hace veinte años, con un nombre propio: Giorni (Días): Luminous, Rolling Like a Ball, Indian Yellow1, Flora, Natural Light, Almost June, Swordfish, Wind Song, Atoms, Temple White, Nobody Knows y Underwater (Luminoso, Rodando como una pelota, Amarillo indio 1, Flora, Luz natural, Casi junio, Pez espada, Canción del viento, Átomos, Blanco del templo, Nadie lo sabe y Bajo el agua). En su gira actual está acompañado por tres músicos excelentes: Federico Mecozzi (violín), Redi Hasa (violoncello) y Francesco Arcuri (electrónica y percusión). Estas incorporaciones instrumentales las hará en su interpretación de conocidas obras anteriores de su repertorio, porque “Bajo el agua” es siempre un encuentro a solas con el piano.

Ludovico Einaudi explica que el disco tiene su interpretación interna en el título, Bajo el agua, a modo de metáfora, como una “expresión de una dimensión muy fluida, sin interferencias del exterior”. Mañana será también una metáfora su concierto, cuando a la hora en que dé comienzo ya se sabrán los primeros resultados de las elecciones generales que se celebran en su país, con una clara tendencia alcista de la ultraderecha. Me consta que proviene de una familia con una trayectoria antifascista de renombre, al ser él nieto de un expresidente de la República italiana, Luigi Numa Lorenzo Einaudi (Carrú, 24 de marzo de 1874 – Roma, 30 de octubre de 1961), sintiendo que un músico debe manifestar su ideología cuando lo considere oportuno: “Estoy muy preocupado por el ascenso de la extrema derecha en Italia y en todas partes, así es. Personalmente, no quiero involucrarme con personas que no me agradan en absoluto. Estoy tratando de expresar mis ideas y visiones a través de mi música hasta que sea posible” (1). Dicho queda.

Underwater (Bajo el agua)

El compositor Einaudi está presente en este cuaderno digital, como no podía ser menos, por su persona de todos y por la de secreto, hasta en nueve ocasiones por orden cronológico: Nubes blancas, pero no sólo en Navidad, Einaudi se lamenta en el Ártico, Cosas de estío / 8. Calentamiento global, cambio climático y efecto invernadero, (I y II). Petricor de Otoño, Los árboles aprender a darnos corazón y vida, Cuando en lo alto está la vida, Los nómadas buscamos siempre rincones de tranquilidad y En tiempos de turbación se premian las mudanzas. Son variaciones esenciales sobre diversos temas de Einaudi, siempre, aunque reflejé bien mi respeto a su música cuando escribí en estas páginas en 2021, en plena pandemia, con el mismo telón de fondo que Einaudi, sobre la excelente película Nomadland, expresando que “Cuando me acerco a Nomadland, me considero el protagonista de la última estrofa de la canción de Battiato, un forastero que busca el sentido de la vida, como un nómada impenitente en este loco mundo diseñado a veces por el enemigo: Forastero que buscas la dimensión insondable / la encontrarás fuera de la ciudad, al final de tu camino. Además, Ludovico Einaudi pone música a esta banda sonora tan especial de la película, que le agrega otra garantía de éxito y calidad más allá de los objetivos del mercado”.

Mañana asistiré al concierto de sus últimas composiciones, acompañando también en mi alma de secreto por Franco Battiato, que me susurrará al oído que escuche atentamente a Einaudi, porque somos nómadas de espíritu, recordándome que como ellos sólo soy un “Caminante que vas buscando la paz en el crepúsculo / la encontrarás, la encontrarás al final de tu camino. / Bajo el tránsito de la aparente dualidad, / la lluvia de Septiembre despierta el vacío de mi cuarto / y los lamentos de la soledad aún se prolongan”. En esta ocasión y de aquí en adelante, ya nada será igual si sabemos soñar, bajo el agua, en compañía de Ludovico Einaudi.

(1) Ludovico Einaudi: “Como artista siempre tienes que crear tus propias reglas” (diariodejerez.es)

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Los nadies sufrirán la supresión del impuesto de patrimonio en Andalucía

Eduardo Galeano

Uno de cada cuatro habitantes de la Comunidad [Autónoma de Andalucía] —en torno a 2,2 millones de personas— se encuentra en 2021 en una situación de exclusión moderada o severa.

 Informe territorial sobre exclusión y desarrollo social en Andalucía, 2022

Sevilla, 23/IX/2022

Recién estrenado el otoño y siguiendo los pasos de Ángel González, deseo ver luz, fuego y vida en unos momento difíciles en Andalucía, que sufre desde hace muchos años una pobreza crónica,  después de conocer que la Comunidad se permite el lujo de prescindir del impuesto de patrimonio de los más ricos de la Comunidad, un total de unos 100 millones de euros al año, aproximadamente, que me va y me viene en una actitud solidaria y de ruptura de los silencios cómplices, ante una oposición timorata en el Parlamento de Andalucía que no se hace sentir en las calles de Andalucía. No sólo es un problema de cantidad económica a perder por los que menos tienen, sino de amparo a quien más tiene. Para explicarlo todo, es verdad también que han aprobado simultáneamente la denominada deflactación del tramo autonómico del IRPF, que supondrá según «sus fuentes oficiales» un ahorro de 360 millones de euros para los contribuyentes andaluces, sufriendo una vez más la cultura tributaria de la corresponsabilidad social para el estado del bienestar, en la que siempre hay que trabajar para que no decaiga. Ambas medidas, para los nadies y para los pobres severos en Andalucía, no les benefician en nada, sólo en daños colaterales que sufrirán en recursos de salud, educación y servicios sociales, de carácter público.

Existe una realidad lacerante que asola esta Comunidad, con un ejemplo muy claro y que me produce profunda tristeza y desazón, al comprobar, una vez más, con rigor del dato objetivo y no sólo palabras, facilitados por la publicación del INE “Proyecto de Indicadores Urbanos en España”, edición de 2022, que Sevilla, por ejemplo, ocupa un lugar destacado en la relación de los barrios con menor renta del país, en concreto los dos primeros puestos, que corresponden a las zonas 5-A (barrio Polígono Sur del distrito Sur) y 4-E (barrios de Los Pajaritos y Amate del distrito Cerro-Amate), ambas en Sevilla capital, aunque lo verdaderamente preocupante es que en esta “lista” del INE, figuran seis barrios más de Sevilla, Colores-Entreparques, en cuarto lugar, La Oliva-Letanías, Juan XXIII y Polígono Norte, en decimotercer lugar), algo que debería movilizar con carácter de emergencia social y preferente las respuestas públicas a esta situación, teniendo en cuenta globalmente, en este listado, que de las quince localidades señaladas, once pertenecen a Andalucía. Un ejemplo vale más que mil palabras aunque el fondo y forma del artículo que publiqué al respecto este año con motivo de su proceso electoral, Elecciones al Parlamento de Andalucía 2022 / 5. Andalucía sufre una pobreza crónica, presenta una realidad de pobreza severa en Andalucía que debería preocuparnos ante decisiones políticas como la que trato hoy sobre la supresión de un impuesto importante para esta Comunidad, porque produce bastantes daños colaterales para los más desprotegidos en la sociedad andaluza.

Es verdaderamente incomprensible, incluso indecente, que un elemento de equidad en la desigualdad, el citado impuesto de patrimonio que, repito, afecta sobre todo a los que no les inquieta nada la situación económica actual del Mundo, porque para ellos siempre al derecho que no al revés, se suprima en una presentación a bombo y platillo llevada a cabo por el Presidente de la Comunidad Autónoma de Andalucía, el pasado lunes 19 de septiembre, en un foro patrocinado por una empresa editora, acompañado por la cúpula del Partido Popular y en olor de multitudes de derechas de toda la vida. En aquél foro no había nadies de Andalucía, ni sombra de ellos, a los que describía perfectamente Eduardo Galeano, hace unos años:

Sueñan las pulgas con comprarse un perro
y sueñan los nadies con salir de pobres,
que algún mágico día
llueva de pronto la buena suerte,
que llueva a cántaros la buena suerte;
pero la buena suerte no llueve ayer,
ni hoy, ni mañana, ni nunca,
ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte,
por mucho que los nadies la llamen
y aunque les pique la mano izquierda,
o se levanten con el pie derecho,
o empiecen el año cambiando de escoba.

Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados,
corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:

Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folclore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal,
sino en la crónica roja de la prensa local.

Los nadies que cuestan menos que la bala que los mata.

Con tristeza he recordado la clase a la que asistí este verano en el II Curso de verano para entender el mundo al revés, en la que abordamos una cuestión de Estado: hay que priorizar respuestas de Estado a las condiciones de vida de los nadies, en este caso los de la Comunidad de Andalucía, fundamentalmente porque los asistentes a esta escuela lo teníamos claro, en palabras de Galeano, como alumnos de una contraescuela necesaria, ante decisiones del mundo al revés, de la política al revés, como esta decisión de supresión del impuesto de patrimonio en Andalucía: “La escuela del mundo al revés es la más democrática de las instituciones educativas. No exige examen de admisión, no cobra matrícula y gratuitamente dicta sus cursos, a todos y en todas partes, así en la tierra como en el cielo: por algo es hija del sistema que ha conquistado, por primera vez en toda la historia de la humanidad, el poder universal. En la escuela del mundo al revés, el plomo aprende a flotar y el corcho, a hundirse. Las víboras aprenden a volar y las nubes aprenden a arrastrarse por los caminos”. Desde hace años tengo muy cerca de mi ordenador el libro Patas arriba. La escuela del mundo al revés (1), de Eduardo Galeano, porque si no será muy difícil comprender el hilo conductor de todos los asuntos que suelo tratar en la vida ordinaria o al escribir, por ejemplo, este artículo.

Si hoy recuerdo especialmente esta clase es porque aquel día escogimos, entre todos los alumnos y alumnas asistentes al Curso, la noticia del día o de la semana que más nos hubiera impactado desde la perspectiva del mundo al revés, en el que debíamos tener especial cuidado en su vertiente aplicada a nuestro país. La noticia escogida fue la que había publicado el 29 de junio de este año, referida a los resultados definitivos, publicados por el INE, de la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV). Año 2021, sobre la que había que destacar que el porcentaje de población en riesgo de pobreza o exclusión social (nueva definición) en España aumentó al 27,8%, desde el 27,0% de 2020 y que el 8,3% de la población se encontraba en situación de carencia material y social severa, frente al 8,5% del año anterior [2020]. Para ser objetivos, había que trabajar básicamente sobre la Nota de Prensa oficial del INE, señalando aquellos aspectos que después se debían resaltar en el Curso citado.

Era muy importante considerar un detalle técnico de la encuesta que sigue teniendo unas derivadas muy claras en los resultados obtenidos y que creo conveniente recordar hoy de nuevo. Se trata de la nueva definición de la tasa de riesgo de pobreza o exclusión social, AROPE; (por sus siglas en inglés, ARisk OPoverty or social Exclusion), «que se creó en 2010 a efectos de medir la pobreza relativa en Europa ampliando el concepto de la tasa de riesgo de pobreza, que solo contempla los ingresos. La tasa AROPE se ha venido construyendo con la unión de la población que se encuentra en riesgo de pobreza, o con carencias materiales o con baja intensidad en el empleo. En 2021 se ha introducido un cambio metodológico que ha afectado a dos de sus tres dimensiones. Así, la tasa AROPE (nueva definición 2021) se define como aquella población que está al menos en alguna de estas tres situaciones: riesgo de pobreza (no cambia su definición con respecto al indicador antiguo), carencia material y social severa, y baja intensidad en el empleo (nueva definición 2021). Por tanto, en el indicador nuevo se han modificado dos de sus tres componentes, en concreto la ‘carencia material severa’, que es sustituida por la ‘carencia material y social severa’ y la ‘baja intensidad en el empleo’».

Para que se comprenda bien estos cambios y no abrumar de nuevo con datos ante la decisión política de supresión del impuesto de patrimonio en Andalucía, expongo a continuación los resultados obtenidos en la encuesta en los que se analiza la actualización de la tasa AROPE:

Fuente: Encuesta de Condiciones de Vida (ECV). Año 2021,

Por mi parte, dado el contexto en el que nos encontramos en esta semana trágica para Andalucía, señalo a continuación unos datos que reflejan la situación de dificultad económica actual de los hogares españoles, con cifras que sobrecogen, especialmente cuando me detengo a analizar algunos resultados en mi Comunidad Autónoma, Andalucía, “con la que está cayendo”, que se dice en argot popular, que siempre está “señalada” por encima de la media, punto crítico del debate del grupo de la clase virtual en la que participamos (imaginariamente) alumnos y alumnas de diversas Comunidades:

Fuente: Encuesta de Condiciones de Vida (ECV). Año 2021,

Deseo resaltar también los cambios introducidos en la tasa AROPE enunciada anteriormente, en relación con el segundo indicador, la carencia material y social severa, «que se calcula de forma separada para cada miembro del hogar. Este nuevo indicador se construye con 13 componentes, de los cuales siete se definen a nivel de hogar y seis son personales, diferentes para cada miembro del hogar. Una persona está en situación de carencia material y social severa si padece al menos siete de las 13 limitaciones que forman la lista, definidos a nivel de hogar:

  • No puede permitirse ir de vacaciones al menos una semana al año.
  • No puede permitirse una comida de carne, pollo o pescado al menos cada dos días.
  • No puede permitirse mantener la vivienda con una temperatura adecuada.
  • No tiene capacidad para afrontar gastos imprevistos.
  • Ha tenido retrasos en el pago de gastos relacionados con la vivienda principal (hipoteca o alquiler, recibos de gas, comunidad…) o en compras a plazos en los últimos 12 meses.
  • No puede permitirse disponer de un automóvil.
  • No puede sustituir muebles estropeados o viejos.

    Los seis primeros ya figuraban en la lista anterior y se ha añadido el último. En cambio, desaparecen de la lista de carencias la disponibilidad de teléfono, televisor o lavadora, una vez contrastada su poca utilidad para explicar situaciones de privaciones materiales. Por su parte, los seis nuevos conceptos definidos a nivel de persona son:
  • No puede permitirse sustituir ropa estropeada por otra nueva.
  • No puede permitirse tener dos pares de zapatos en buenas condiciones.
  • No puede permitirse reunirse con amigos/familia para comer o tomar algo al menos una vez al mes.
  • No puede permitirse participar regularmente en actividades de ocio.
  • No puede permitirse gastar una pequeña cantidad de dinero en sí mismo.
  • No puede permitirse conexión a internet.

    En el caso de los menores de 16 años no se dispone de los seis conceptos enumerados anteriormente a nivel de persona. Para estos menores los valores de esos elementos se imputan a partir de los valores recogidos para los miembros de su hogar con 16 o más años.

Sólo un dato más en relación con la población en riesgo de pobreza, que mide fundamentalmente la desigualdad, porque «no mide pobreza absoluta, sino cuántas personas tienen ingresos bajos en relación al conjunto de la población. En 2021 (teniendo en cuenta los ingresos de 2020) el porcentaje de población con ingresos por debajo del umbral de riesgo de pobreza (la llamada tasa de riesgo de pobreza) se situó en el 21,7% de la población residente en España, frente al 21,0% del año anterior».

Fuente: Encuesta de Condiciones de Vida (ECV). Año 2021,

Visto lo visto, una vez más y con cierto dolor existencial, he vuelto a leer páginas de este libro de Galeano que me sigue acompañando como manual ante un mundo o Comunidad Autónoma al revés: “Caminar es un peligro y respirar es una hazaña en las grandes ciudades del mundo al revés. Quien no está preso de la necesidad, está preso del miedo: unos no duermen por la ansiedad de tener las cosas que no tienen, y otros no duermen por el pánico de perder las cosas que tienen. El mundo al revés nos entrena para ver al prójimo como una amenaza y no como una promesa, nos reduce a la soledad y nos consuela con drogas químicas y con amigos cibernéticos. Estamos condenados a morirnos de hambre, a morirnos de miedo o a morirnos de aburrimiento, si es que alguna bala perdida no nos abrevia la existencia. ¿Será esta libertad, la libertad de elegir entre esas desdichas amenazadas, nuestra única libertad posible? El mundo al revés nos enseña a padecer la realidad en lugar de cambiarla, a olvidar el pasado en lugar de escucharlo y a aceptar el futuro en lugar de imaginarlo: así practica el crimen, y así lo recomienda. En su escuela, escuela del crimen son obligatorias las clases de impotencia, amnesia y resignación. Pero está visto que no hay desgracia sin gracia, ni cara que no tenga su contracara, ni desaliento que no busque su aliento. Ni tampoco hay escuela que no encuentre su contraescuela”.

Sigo pensando, luchando y soñando que el mundo al derecho es posible. Me quedo ahora con una frase preciosa de Galeano en mis primeros apuntes en este cuaderno de inteligencia digital para buscar islas desconocidas, en una singladura diaria para comprender qué significa un posible mundo al derecho (los corchetes son míos): “Lo mejor que el mundo [al derecho] tiene está en los muchos mundos que el mundo [al derecho] contiene, las distintas músicas de la vida, sus dolores y colores: las mil y una maneras de vivir y decir, creer y crear, comer, trabajar, bailar, jugar, amar, sufrir y celebrar, que hemos ido descubriendo a lo largo de miles y miles de años”. Respetarlo todo es nuestra gran tarea de aprendizaje actual para vivir y construir diariamente un mundo al derecho, en el que cabemos todos, sin excepción alguna, por mucho que los diseñadores diarios del mundo al revés se empeñen en evitarlo.

Ahí están los datos anteriormente expuestos, desnudos, junto a la gran pregunta que nos compromete a todos, qué hacer en una contraescuela del mundo al revés en nuestro país. En mi Comunidad Autónoma. Personalmente, lo tengo claro: compartir con datos, que sólo con un gobierno de Estado o Comunidad Autónoma, pre-ocupado (así, con guion) por la desigualdad actual económica, laboral y social en la población, no cualquier gobierno, porque todos no son iguales, que dicte leyes con urgencia para solucionar esta situación transformando la sociedad española, podremos avanzar en derechos y libertades que mejoren las condiciones de vida expuestas anteriormente, que afectan a millones de ciudadanos en este país, los más desfavorecidos, los pobres severos, los nadies. Hay que decirlo alto y claro y escribirlo con negrita, como acabo de hacer. Lo decía también hace dos años en este cuaderno digital con motivo de la aprobación del Ingreso Mínimo Vital (IMV): “ […] viene a dar respuesta constitucional a derechos fundamentales en términos de equidad en el acceso a un ingreso económico para determinadas personas y familias que permitirá atender la pobreza estructural del país como itinerario de reconocimiento del conjunto de derechos y deberes constitucionales que ayuden a la población a salir de esta situación con un trabajo digno y bien remunerado: “El Ingreso Mínimo Vital es toda una política social que se engarza alrededor de una prestación, de forma que, más allá de la ayuda monetaria incluye estrategias de inclusión, en coordinación con las comunidades autónomas y los ayuntamientos, que permitan a las personas en vulnerabilidad transitar a una situación mejor. Los beneficiarios contarán con incentivos a la contratación y también se creará un “Sello Social” para las empresas que les ofrezcan formación y empleo”. La palabra “itinerario” me parece excelente porque este reconocimiento es un kilómetro cero para ayudar a salir de la situación de pobreza y no para instalarse en ella en régimen permanente de subsidio. Ese es su gran reto […] porque el ingreso mínimo vital es, fundamentalmente, un ingreso para permitir, a toda la población española, alcanzar la entrada en el itinerario de la dignidad constitucional expresada en sus derechos fundamentales y, concretamente en el recogido en el artículo 35 de la Carta Magna: 1. Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo.

Queda claro que el mundo al revés de la desigualdad tributaria no es inocente y debemos denunciarlo para construir uno nuevo, porque nuestra fuerza es la esperanza, que debe regarse todos los días con rocío, el del conocimiento y la libertad, como respuesta firme a lo que fue en su momento una pregunta inquietante de Neruda: ¿Es verdad que las esperanzas deben regarse con rocío? Uno de los caminos es la denuncia y estas palabras forman parte de ella, como altavoz mundial de lo que se hace en detrimento de los nadies en Andalucía. Sabemos dónde están los pobres en Andalucía y así lo manifesté en la última ocasión que escribí sobre esta realidad, en general, bajo el título Sabemos dónde están los pobres en Andalucía, donde abordaba la realidad de la pobreza y la exclusión social en esta Comunidad Autónoma, de acuerdo con lo publicado en el Informe territorial sobre exclusión y desarrollo social en Andalucía, de 2022, llevado a cabo por Cáritas y la Fundación FOESSA, en el que destaqué algo muy importante y que, lógicamente, es el resultado de la situación social en esos barrios de Sevilla, que indicaba anteriormente, de forma más aguda y lacerante, como representación dolorosa de esta Comunidad: “en 2021, el 41,7% de la población de Andalucía se encuentra en una situación de integración plena, el 32,0% en una situación de integración precaria, el 12,4% en una situación de exclusión moderada y el 13,9% en una situación de exclusión severa. Las personas en situación de exclusión social representan el 26,3% de la población de Andalucía, lo que implica que, aproximadamente, uno de cada cuatro habitantes de la Comunidad —en torno a 2,2 millones de personas— se encuentra en 2021 en una situación de exclusión moderada o severa. Sabemos, por tanto, dónde están los pobres en Andalucía, los nadies, “los hijos de nadie, los dueños de nada. Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos”, a los que describió de forma emocionada tantas veces Eduardo Galeano. Ellos sufrirán, más que nadie, la supresión de este impuesto de patrimonio. De ahí mi enfado, consternación y denuncia.

(1) Eduardo Galeano, Patas arriba. La escuela del mundo al revés, 1998. Madrid: Siglo XXI Editores de España.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Podemos otoñar en otoño

Ángel González

Sevilla, 22/IX/2022

Quien frecuenta estas páginas sabe mi aprecio por Ángel González. También, cuando se acerca el otoño, suelo recordarlo con emoción y conciencia de clase humana. Cuando en la próxima madrugada sean las 3 horas y 4 minutos en horario peninsular (02.04 en Canarias), se igualarán el día y la noche en el hemisferio norte, en una ceremonia temporal y puntual que nunca falla y que los sabios del lugar llaman equinoccio de otoño (aequinoctiumaequus nocte, «noche igual»). Es un aviso para los que nos gusta otoñar, porque también se puede humanizar este tiempo y su momento si somos capaces de aprehenderlo en su justo sentido. Por ejemplo, acudir prestos a compartir esta estación con el poeta Ángel González, aunque él me acompaña siempre a lo largo del año y sus otras estaciones, siendo consciente de que estamos saliendo hoy de un verano obstinado en perpetuarse, / cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste.

Vuelvo a leer en las horas preparatorias del nuevo equinoccio de otoño sus poemas dedicados a los Otoños, en plural, porque existen millones de otoños, los que vive cada ser humano a su forma y manera: mi otoño, tu otoño, su otoño, nuestro otoño, vuestro otoño, el otoño de ellos, de ellas…, el otoñar de todos. De todas formas, los otoños de González me inspiran otra forma de comprender la vida y me gusta compartirlo para hacer más llevadero ese ser y estar en el mundo de todos y cada uno, otoñando la vida. Comienza su entrega de sentimientos y emociones con un poema precioso, El otoño se acerca, que vuelvo a compartir hoy:

El otoño se acerca con muy poco ruido:
apagadas cigarras, unos grillos apenas,
defienden el reducto
de un verano obstinado en perpetuarse,
cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste.

Se diría que aquí no pasa nada,
pero un silencio súbito ilumina el prodigio:
ha pasado
un ángel
que se llamaba luz, o fuego, o vida.

Y lo perdimos para siempre.

Lo he manifestado en otoños anteriores y hoy, vuelvo a buscar el ángel que se llamaba luz, fuego, o vida, y no lo encuentro, rodeado de malas noticias por todas partes, en un país con desasosiego permanente desde hace ya varios años, en este otoño tan especial que sigue entrando con el ruido de los malos augurios de guerras y economía maltrecha, estando obligatoriamente obligados a entenderlo. Al menos, podemos encontrar un ángel, en medio de tantos demonios, de apellido González. Lo agradezco una vez más, porque necesitamos momentos amables en esta azarosa vida, en este otoño en el que también estamos obligatoriamente obligados a otoñar, que es soñar de una forma diferente, para no perder para siempre ángeles que necesita este país, que necesitamos todos, con nombres preciosos y que hoy día tienen más valor que nunca: luz, fuego y vida.

Gracias, Ángel González, un otoño más, porque sé que te llamas así por los solsticios y equinoccios que alumbraron con su cambiante luz, su vario cielo, el viaje milenario de tu carne trepando por los siglos y los huesos (1). No te olvido.

(1) González, Ángel. Para que yo me llame Ángel González, en Áspero mundo, 1956. Madrid: Rialp.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

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