La alta velocidad para vivir cada día, necesita buscar el pensamiento tranquilo

PENSAR RAPIDO

Sevilla, 3/XI/2026 – 07:41 h CET (UTC+1)

Al publicar hoy estas palabras, confieso que han nacido al escuchar unas manifestaciones de un familiar de una persona fallecida en el accidente ferroviario de Urda, cuando expresó lo que sentía como víctima también de este sinvivir con prisas: “estos muertos son los muertos de toda la sociedad. Vivimos en la peor época del capitalismo con prisas. Así como en el pasado se explotaba a los niños en las minas, hoy en día los empresarios «quieren el dinero más rápido que nunca, a la mayor velocidad posible». 

Una vez más, nos queda la palabra.

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Cuando se va del timbo al tambo en el tiempo revuelto que nos rodea, palabras del maestro García Márquez en sus cuentos peregrinos, se añora dedicar una parte del mismo a buscar la opción tranquila de la vida, en todas sus vertientes. Vivimos en unos momentos en los que hay que buscar con linterna, como Diógenes, a las personas que dedican un tiempo a la tranquilidad racional en un contexto revuelto de compulsión global. Y creo que es posible, es más, imprescindible, porque el cerebro lo necesita, entre otras recomendaciones propias y asociadas, para digerir la tragedia ferroviaria de Urda y para sobrellevar unos días preelectorales complejos y como antesala de la campaña electoral para las próximas elecciones generales del 29 de noviembre.

El cerebro está programado y entrenado para organizar la vida propia de cada persona. Y necesita descansar, siendo el sueño un momento de acoplamiento de todas las entradas diarias que necesitan alojarse en compartimentos que todavía las neurociencias no han logrado descifrar, aunque estemos cerca de ello. Y durante la etapa de vigilia de cada persona, el cerebro obedece normalmente a entrenamientos personales e intransferibles a lo largo de la vida, tomando decisiones a cada momento. Aquí es donde se produce todos los días la temible disociación entre las decisiones rápidas y las tranquilas. Más lo primero que lo segundo, aunque hay que reconocer que los juicios y las decisiones rápidas se toman además en un contexto de incertidumbre total, como nos ocurre en la crisis política actual de alcance mundial y local.

Esta es la tesis a descifrar que planteó en 2012, de forma excelente, el Premio Nobel de Economía 2002, Daniel Kahneman, psicólogo de profesión, al que admiro desde que tuve conocimiento de su obra hace bastantes años, cuando publicó Pensar rápido, pensar despacio(1).

 Kahneman describe la vida mental “con la metáfora de dos agentes. El Sistema 1, que produce pensamiento rápido, intuitivo y con apenas esfuerzo, y el Sistema 2, lento, perezoso, no siempre activado y que requiere cálculos complejos y atención. El Sistema 1, por ejemplo, no sabe resolver automáticamente el problema de multiplicar 28×53. El Sistema 2, en cambio, con ciertas limitaciones, es el único que puede seguir reglas, comparar objetos en varios de sus atributos y hacer elecciones deliberadas entre opciones. Esta división del trabajo es muy eficiente, pero siempre hay que tener en cuenta que en el Sistema 1 hay sesgos y no se puede desconectar a voluntad. Así tenemos dificultad de apreciar nuestros errores, aunque nos resulta más fácil detectar los ajenos. En este libro, en definitiva, se muestra que el Sistema 1 es más influyente de lo que nuestra experiencia nos dice, y es “el secreto autor de muchas de las elecciones y los juicios que hacemos” (2).

Cuando se publicó este libro descifré lo que la vida y mi cerebro me ordenan a diario como decisión rápida, inmediata, imprescindible. También aprendí que el mundo de secreto de cada persona hay que pararlo momentáneamente o dejarlo en ralentí, para que en la próxima toma de decisiones no se deje convencer, a través de las decisiones de mi inteligencia, por el secreto autor de la última elección y decisión que tomé en un tiempo revuelto, muy próximo. Y lo mejor. Que no me vuelva a suceder en el aquí y ahora que me acompaña siempre, porque ya estoy entrenando a mi inteligencia creativa y ejecutiva, para que las próximas órdenes decisorias estén garantizadas por mi cerebro al buscar en el almacén de grabaciones tranquilas.

De esta forma, podré frenar las decisiones rápidas con reflexiones lentas, pausadas, gracias a Daniel Kahneman, aunque en un momento de ataque de autosuficiencia de la sociedad mundial, le podamos preguntar ¿qué hace un psicólogo como tú, premio Nobel, en un mundo como éste, de la economía, tan sabia ella…? Probablemente tuviera razón Enrique Morente cuando cantaba aquella soleá de la ciencia, avanzando en nuestra aventura particular de cerebros pensantes, tranquilos, ilusionándonos con el saber compartido sobre la esencia de este palo: interpretar los puntos cardinales de la existencia: la vida, el dolor, el amor y la muerte, desde la inteligencia del Sur:

Presumes que eres la ciencia
Yo no lo comprendo así
Cómo siendo tú la ciencia
No me has comprendido a mí

(1) Kahneman, D. (2012). Pensar rápido, pensar despacio. Barcelona: Debate.
(2) Perdices de Blas, Luis, (2012, 28 de julio), Las limitaciones de la racionalidad, en Babelia (El País), pág. 9.

Recordando hoy a los fallecidos y heridos en el accidente de los trenes AVE e Iryo

Sevilla, 28/X/2026 – 20:10 h CET (UTC+1)

Estoy conturbado hoy por la tragedia de los trenes AVE e Iryo, en el trayecto Madrid-Sevilla, en el que las cifras de fallecidos y heridos conmueven nuestras personas de secreto según avanza el día. Es lo que me lleva a dedicar ahora, ante la pantalla en blanco, unas palabras a este luctuoso suceso.

Lo hago porque he recordado a Jean Paul Sartre, autor muy cuidado por mí durante mis años jóvenes, cuando en su autobiografía Les Mots, confesó por qué escribía: “Escribo siempre. Qué más podría hacer? Nulla dies sine linea [Ningún día sin una línea]. Es mi costumbre y, además, mi oficio”. Tengo que afirmar que ahora, en mi cumpledías diario y llegado a una matusalénica edad, que diría Benedetti, procuro escribir todos los días líneas con palabras, cada día unas líneas, motivado por muchas razones que ya he expuesto en diversas ocasiones en este cuaderno digital.

Hoy, lo hago porque es justo y necesario estar cerca de lo ocurrido, del dolor de las familias de fallecidos y heridos, cada uno de la mejor forma que pueda hacerlo o sepa, personalmente, en mi caso, con palabras, que aún me quedan. También, del reconocimiento a todos los servidores públicos que desde el primer momento están prestando sus servicios de forma encomiable.

Si hoy escribo estas líneas es porque considero que cada día es una pregunta sobre nuestra existencia de vida y muerte, sobre todo tres que me acompañan diariamente desde que las conocí y aprendí en el libro Eclesiastés, (3, 1-22), sintiendo profundamente aquellas palabras de aquél ejemplar ciudadano llamado Jesús, “triste está mi alma hasta la muerte”, que me cuesta descifrar en el terco día a día: ¿Qué gana el que trabaja con fatiga? o en otra variación sobre el mismo tema: ¿qué saca el hombre de todo su fatigoso afán bajo el sol?; ¿quién sabe si el aliento de la vida de los humanos asciende hacia arriba y si el aliento de la bestia desciende hacia abajo, hacia la tierra? y, por último, ¿quién guiará al hombre a contemplar lo que ha de suceder después de él?

A día de hoy, la única respuesta que me sigue pareciendo coherente es la del propio Eclesiastés, un auténtico líder de las asambleas humanas: hay que hacer camino al andar y aprender una gran respuesta provisional en la vida: es mejor caminar con otros, porque si nos caemos siempre habrá alguien que te levante, porque la amistad es como la cuerda de tres hilos: jamás se puede romper.

Es lo que deseo recordar a los familiares de las personas fallecidas. También a las personas heridas y a sus familiares, a las que se han salvado pero les quedará siempre grabado el accidente en su memoria.

Ahora, hay que buscar caminar juntos en la vida, porque ante las preguntas citadas es difícil encontrar respuestas. Eclesiastés lo tuvo claro ante el silencio clamoroso de quienes le rodeaban. La mejor respuesta es caminar, haciendo camino al andar en la vida, con un amigo o amiga, con la familia si así se decide, para que nos ayuden a levantarnos si nos caemos por múltiples motivos, la muerte o heridas de las personas a las que queremos, por ejemplo, porque la amistad, yo le agregaría cariño y afecto, es como una cuerda de tres hilos, que difícilmente se puede romper.

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de RTVEplay

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UCRANIA, IRÁN, ORIENTE MEDIO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Sigo enamorado de la democracia, a pesar del fascismo eterno, según Umberto Eco

Umberto Eco (Alessandria, 1932 – Milano, 2016)

Sevilla, 22/X/2026 – 10:27 h CET (UTC+2)

La visita vergonzosa y vergonzante que hizo ayer a nuestro país el presidente de Argentina, a título personal y privado, no institucional, para insultar al presidente y a todos los “zurdos”de este país durante sus discursos, así como a los periodistas que se le acercaban y él entendía que hacían preguntas incómodas, me llena de indignación y refuerza al mismo tiempo mi defensa de la democracia, porque estas actuaciones son expresión clara del fascismo eterno que nos rodea.

En este contexto y como ya he expresado anteriormente en este cuaderno digital, deseo afirmar con rotundidad que soy consciente de que el mundo honesto y digno se derrumba (¡ay, Casablanca…!) en pleno ocaso de la democracia, víctima propiciatoria del neofascismo, aunque muchos países, gobiernos, partidos políticos y ciudadanos siguen actuando como si no pasara nada, mientras que algunos seguimos enamorados de la democracia. En este contexto es importante recordar que el año pasado se cumplió el 30º aniversario de la conferencia sobre El fascismo eterno (1), que Umberto Eco pronunció en la Universidad de Columbia (Nueva York, en abril de 1995, en conmemoración de la liberación de Europa), en la que presentó al mundo democrático 14 identificadores inequívocos del fascismo, que en este momento crucial de desajustes mundiales de todo tipo, con especial afectación de los nadies defendidos por Eduardo Galeano, que vuelvo a recuperar hoy (ya lo hice en octubre de 2025), para estar bien informados en pleno ocaso de la democracia, con personajes tan nefastos como Trump, Putin, Milei, Meloni, entre otros muchos, entre los que se encuentran líderes de la derecha, ultraderecha y su más allá en nuestro país, de cuyo nombre no quiero expresamente acordarme hoy al escribir estas líneas.

También recuerdo hoy la lectura de un artículo en el diario El País, Fascistas, que me resultó muy didáctica y suficientemente clarificadora para comprender bien el significado de la ola de neofascismo que nos invade por tierra, mar y aire, teniendo en cuenta lo escrito sobre antifascismo por uno de mis maestros durante mi etapa universitaria en Italia, Umberto Eco, de quien conservo, entre otras publicaciones suyas y como oro en paño, una que me acompañó siempre en la elaboración de mi Tesis de Licenciatura y Doctorado, Come si fa una tesi de laurea (2).

Hoy, muchos años después, vuelvo a leer la conferencia citada, El fascismo eterno, al conocer el avance galopante de la ultraderecha en nuestro país gracias a la lanzadera gratuita del Partido Popular en las elecciones de Extremadura, Aragón, Castilla-León y Andalucía, tomando conciencia de que la larga sombra del fascismo trumpiano está invadiendo el nuevo orden de la geopolítica mundial y nacional. Por esta razón, deseo más que nunca asimilar los 14 identificadores del fascismo eterno, Ur-fascismo, proporcionados por Eco, para ajustarlos a la realidad política mundial y de España en particular, porque estamos avisados sobre el ocaso de la democracia y el resurgimiento del eterno fascismo y sus múltiples manifestaciones, días antes de emitir nuestro voto en las próximas elecciones generales del 29 de noviembre.

Acudo de nuevo a lo leído en el artículo periodístico citado, porque en pocas palabras se resumen muy bien esos catorce identificadores descritos magistralmente por Eco, aunque creo obligado recordar algo muy importante que dijo Eco en aquella conferencia, con carácter previo a la presentación de los identificadores citados: “Tales características no pueden reunirse en un sistema; muchas se contradicen entre sí y son  típicas de otras formas de despotismo o fanatismo. Pero es suficiente que una de ellas se presente para hacer que se forme una nebulosa fascista”. Es muy importante esta aclaración antes de pasar a la descripción de los identificadores que figuran en el artículo de El País citado anteriormente: “El primero es el “culto a la tradición”, que no es lo mismo que aceptar las tradiciones o incluso defenderlas, sino más bien venerarlas; el segundo es “el rechazo de la modernidad” y del racionalismo; el tercero es la entrega absoluta a la acción y el desprecio del intelectual; el cuarto es la negación de la crítica: cualquier desacuerdo es traición; el quinto es el miedo a lo diferente; el sexto consiste en aprovechar la frustración social, especialmente la de las clases medias que se sienten desplazadas; el séptimo es convencer del supuesto privilegio de pertenencia a una nación o territorio a quienes carecen o han sido despojados de identidad social; el octavo es un permanente error de cálculo sobre los enemigos, que son “siempre demasiado fuertes y al mismo tiempo demasiados débiles”; el noveno es una concepción de la vida como guerra permanente; el décimo es una suerte de “elitismo popular” que lleva al desdén hacia cualquiera que sea percibido como subalterno. […] El undécimo rasgo es el de pretendido heroísmo; el decimosegundo, el machismo; el decimotercero, el “populismo cualitativo de la televisión o internet, en el que la respuesta emotiva de un grupo seleccionado de ciudadanos puede presentarse y ser aceptada como voz del pueblo”. Lo vemos todos los días en X, por ejemplo, cuyo dueño, Elon Musk, es también el que más seguidores tiene. El decimocuarto indicador del Ur-fascismo, el último, está relacionado con el anterior y es precisamente el “uso de una neolengua”: el trampolín cotidiano de políticos populistas, predicadores y gurús de la autoayuda”.

Impecable descripción. Ahora sólo falta asimilarla, buscar las mejores muestras de que el fascismo está latente y manifiesto en lo que está pasando y estamos viendo a diario a través de los nuevos reyes desnudos de Andersen junto a sus oligarcas, incapaces de detectar el color de la vida digna y en libertad, ultraderechistas y asociados, por más señas, que hacen y deshacen el mundo a su antojo, también en nuestro país, lo que nos demostrará que treinta años después el Ur-Fascismo, el fascismo eterno, según Umberto Eco, está más presente que nunca en nuestras vidas. 

Estamos avisados de nuevo, porque la “nebulosa fascista” es una realidad manifiesta que sobrevuela ya sobre nuestro acontecer diario, sobre el que se decidirá en nuestro país el próximo 29 de noviembre.

(1) Eco, Umberto, Cinque scritti morali, Milano: Bompiani, 1997.

(2) Eco, Umberto, Come si fa una tesi de laurea, Milano: Bompiani, 1977.

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UCRANIA, IRÁN, ORIENTE MEDIO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Hoy recuerdo que un piano bombardeado en Hiroshima sigue teniendo alma

Sevilla, 6/VIII/2026 – 09:33 h CET (UTC+2)

Hoy se recuerda amargamente el ochenta y un aniversario del ataque nuclear a Hiroshima en 1945. En Nagasaki se repitió el ataque el día 9. Con este motivo tan especial y con profundo respeto a la memoria histórica y democrática mundial, vuelvo a recuperar las palabras que escribí en 2017 recordando un hecho insólito, la recuperación de un piano que fue testigo de aquella tragedia, entregándonos metafóricamente su alma, como la de los violines cuando nos entregan también su esencia a través de ella, como pieza clave de ese bello y frágil instrumento.

En estos momentos difíciles para la democracia mundial, vuelvo a escucharlo con una canción de fondo muy querida por el pueblo japonés, Furusato (El pueblo donde nací), porque nos recuerda que debemos volver cada día a nuestro rincón de paz. El piano, la intérprete, los niños y niñas que cantan y la propia canción tienen alma. Y ¿qué es el alma? No hace mucho tiempo, descubrí una respuesta a través de la literatura, en un libro precioso escrito por Mario Satz, “El alfabeto alado”: “Entre el alma humana y las mariposas existe un estrecho parentesco: lo que en una es oscilación y ascenso en las otras es aleteo y color. Aristóteles fue el primero en acuñar la palabra «psique» para designar ese nexo, y, tras él, poetas y pintores representaron el alma alada, frágil e inasible pero hermosa». Lo asombroso es que el piano de Hiroshima también tiene alma: oscilación y ascenso en sus notas, pero también aleteo y color.

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El piano de Hiroshima

Sevilla, 14/XII/2017

Hay noticias que pasan sin pena ni gloria a pesar de su trascendencia. El pasado domingo se entregó en Oslo el premio Nobel de la Paz a la Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares. El día siguiente, se celebró un concierto en honor de los ganadores del premio Nobel en el que hubo un protagonista especial, un piano Yamaha superviviente del ataque nuclear de Hiroshima el 6 de agosto de 1945. Me parece un homenaje con música a un hecho vergonzante para la humanidad y que pervive en la mente del pueblo japonés a pesar del tiempo transcurrido. Como testigo de cargo, el piano todavía mantiene niveles bajos de radiación y se observan en su lacado negro restos de cristales que saltaron por la onda expansiva de la bomba al estar en su radio de acción.

Creo que es una imagen preciosa para recordarnos algo que pervive a través de los siglos, como expresión de paz en momentos de sufrimiento para las personas: Musica laetitiae comes, medicina dolorum, es decir, la música es compañera en la alegría y medicina para el dolor. Lo sigue siendo en ambos mensajes porque ese piano, testigo vivo de una historia que no se debería haber contado jamás, nos entrega alegría a través de composiciones interpretadas por manos maestras. Al mismo tiempo, es medicina para el dolor de la memoria no olvidada.

Mitsunori Yagawa (65 años) ha manifestado recientemente (1) que «Durante el bombardeo de Hiroshima, todo lo que había en los dos kilómetros de la zona cero fue quemado y destruido. Este piano estaba dentro de este límite y sobrevivió milagrosamente». Él ha restaurado el piano y ha tocado en innumerables conciertos por la paz.

El piano tiene un nombre propio: Hibakupiano (el piano bombardeado). Para que no lo olvidemos, aunque se esfuerza, en los conciertos actuales, en entregarnos algo que siempre lleva dentro desde su fabricación en 1938. Los supervivientes que estaban cerca del piano callan todavía hoy porque no quieren hablar de aquella desolación. Entre ellos, el padre de Mitsunori Yagawa. Pero él nos muestra a través de la música la otra cara del horror, con objeto de que no se repita esa página tan triste en la historia de la humanidad.

En el vídeo que encabeza este post, se interpretan en el piano Hibaku tres obras breves de Chopin y Teiichi Okano. Me he detenido en la última porque es una canción que todos los niños y niñas japoneses aprenden en la escuela pública. Se llama Furusato (el pueblo donde nací) y es sobrecogedor cómo las personas asistentes a este concierto acompañan a la pianista Aimi Kobayashi con una letra de recuerdos especiales para todos, cantando al mundo cómo debemos volver cada día a nuestro rincón de paz:

Perseguía conejos en aquella montaña.
Pescaba pececillos en aquel río.
Aún hoy retornan aquellos sueños.
No puedo olvidar mi pueblo natal.

Padre, madre, ¿se encuentran bien?
¿Estarán bien mis viejos amigos?
Hasta cuando la lluvia cae y el viento sopla,
afloran los recuerdos de mi pueblo natal.

Algún día, cuando haya hecho realidad mis sueños,
volveré.
Donde las montañas son verdes, a mi pueblo natal.
Donde las aguas son claras, a mi pueblo natal.

(1) https://www.clarin.com/mundo/piano-sobrevivio-bomba-atomica-hiroshima-sonara-manana-oslo_0_SyFTk65ZM.html

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UCRANIA, IRÁN, ORIENTE MEDIO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Hojas sueltas / 19. ‘Mira que eres linda’, la canción preferida de la cantora cordobesa María José Llergo

Pepe y su nieta, María José Llergo

A todos los que a través de su vida se han emocionado con la copla lejana que viene por el camino, a todos los que la paloma blanca del amor haya picado en su corazón maduro, a todos los amantes de la tradición engarzada con el porvenir, al que estudia en el libro como al que ara la tierra, les suplico respetuosamente que no dejen morir las apreciables joyas vivas de la raza, el inmenso tesoro milenario que cubre la superficie espiritual de Andalucía.

Federico García Lorca, extracto de la presentación oficial en 1922, en Granada, del l Concurso de Cante Jondo.

Sevilla, 10/VII/2026 – 12:17 CET (UTC+2)

Hoy me ha regalado la vida una crónica sobre la actuación ayer de la cantora María José Llergo (Pozoblanco (Córdoba), 1994), en Los Encuentros de El País, presentando su nueva obra «El juego», dedicada a su abuelo Pepe, sabiendo que cantor es el que «debe» y cantante el que «puede» hacerlo, diferencia clave para comprender el compromiso social de los artistas, tal y como aprendí en su día de Facundo Cabral. En los tiempos que corren, conocer su presencia ayer en estos Encuentros es un bálsamo sanador, porque María José Llergo rompe muchos esquemas actuales para enfrentarnos a sobrevivir a duras penas en este mundo hostil.

Lean esta crónica, de la que destaco ahora una frase de María José Llergo, refiriéndose a su nueva entrega musical: «Hago una canción del amor más puro que he tenido, que es el que me ha hecho estar aquí y cantar como canto”, explicó. Se refería a su abuelo Pepe, figura esencial en su vida, que falleció el pasado noviembre. “Tuve el privilegio de crecer en un entorno humilde, en el que mis abuelos vivían de lo que ellos mismos cultivaban”, señaló. “Crecer en un entorno libre de ruido hizo que naciera la música”. Contó que, de pequeña, cuando se enfadaba o entristecía, su abuelo le consolaba con Mira que eres linda, del cubano Antonio Machín. Entre el llanto y la risa, Llergo confesó que durante años creyó que aquella canción la había escrito su abuelo».

En este contexto de recuerdos, he escogido hoy una «hoja suelta» de mi cuaderno digital, en la que escribí en 2022, El enigma de un andaluz, al trasluz de su nieta cantora, una reflexión profunda sobre esta artista andaluza, porque me conmovió conocer la intrahistoria de su vida, también la de su abuelo Pepe. Creo que merecía la pena divulgarla hoy de nuevo. Confieso que soy un «escuchaor» de su vida y obra musical, respetando a Antonio Mairena, ¨[…]  la actitud experimental, la búsqueda, la inquietud y la curiosidad, son cualidades imprescindibles para ser y hacer flamenco. La cantaora y el bailaor, la guitarrista o el fotógrafo que intenta captar el duende inaprensible, así como el oyente o escuchaor -que diría Antonio Mairena- buscan -o deberían buscar- no salir indemnes de la experiencia. Quiero decir con ello que el flamenco no resbala por la piel, sino que la modifica para siempre. Es un elogio de la caricia o, si quieren, una exaltación del impacto” (1).

He aprendido mucho de ella, de su sencillez profunda, cubriendo la superficie espiritual de Andalucía, como nos recordó Federico García Lorca en la presentación oficial en 1922, en Granada, del l Concurso de Cante Jondo.

(1) Ordóñez Eslava, Pedro, Flamenco y vanguardia. En un instante, un quejío y un anhelo, en Andalucía en la historia, 74, 2022, p. 41.

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El enigma de un andaluz, al trasluz de su nieta cantora

Sombra hecha de luz, / que templando repele, / es fuego con nieve / el andaluz. / Enigma al trasluz, / pues va entre gente solo, / es amor con odio / el andaluz. / Oh hermano mío, tú. / Dios, que te crea, / será quién comprenda / al andaluz.

Luis Cernuda, El andaluz, en Como quien espera el alba, 1947

Sevilla, 28/II/2022, en el Día de Andalucía, como homenaje a cada persona de bien que vive en esta tierra, como «escuchaores» del dolor y quejío de los que menos tienen, pero más son, simbolizado en un abuelo andaluz que con su cante sigue transmitiendo lo que muchos andaluces sufrieron y sufren debajo de su piel.

Se llama Pepe, es de Pozoblanco (Córdoba) y es el abuelo de la cantora María José Llergo, porque de acuerdo con Facundo Cabral, no es lo mismo que cantaora, ya que no sólo tiene el oficio de cantaora, porque puede hacerlo, sino que también debe cantar y no callar lo que le transmitió su abuelo. Él no tuvo la oportunidad de aprender a leer y escribir en la España que tenía helado su corazón en el siglo pasado, pero según su nieta tiene más sabiduría que muchos eruditos, porque “tiene corazón”. Reproduce lo que tantas veces he señalado en este cuaderno digital, al referirme a la tradición oral, cuando en los pueblos ribereños del Tigris y el Éufrates, en la actual Iraq, se transmitía la sabiduría y la cultura ancestral a las nuevas generaciones, de padres a hijos y, sobre todo, de abuelos a nietos, hasta que llegó la palabra. Así durante muchos siglos, hasta descubrir una experiencia relatada recientemente por María José Llergo, cantora andaluza, en una entrevista realizada por María Casado en el programa “Las tres puertas”, en RTVE, el pasado miércoles 22 de febrero.

María José Llergo ha ganado recientemente el Goya a la Mejor canción por Te espera el mar, en la banda sonora de Mediterráneo. Ha sido la oportunidad de que el gran público la conozca por sus señas de identidad reflejadas en su manera de cantar ante la sombra de su abuelo, tal y como lo ha contado a María Casado: “Yo aprendí a hablar con sus canciones, es una persona que ríe todos los días de su vida y para mí es un ejemplo; canta por tangos, serranas, livianas, por peteneras, por soleá y se sabe un montón de cantes que no sabe ni cómo se llaman”; “yo lo único que quiero es ser libre, no canto por ambición o un afán de protagonismo: canto porque si no me muero de pena, es una necesidad, es como si a un pajarillo le quitas su canto, es mi manera de conversar con el momento en el que vivo, con la sociedad en la que vivo, es decir, lo que siento, lo que me duele y lo que me gusta, lo que me hace feliz; a veces parece que si hablas de algo que no te gusta pero que no haces nada por arreglarlo no sirve de nada. Entonces, yo canto para ver si así, entre todos, nos damos cuenta de lo que nos duele y nos sanamos”. A continuación, casi sin respiro después de estas profundas palabras, explicó el contenido de su canción “Tu piel”, que interpretó en directo: la canción “habla de que lo que hay debajo de tu piel no es simple, que las apariencias pueden decir lo que quieran pero que lo que importa en tu esencia, lo que tienes aquí dentro, que las pertenencias van y vienen, pero que lo que hay aquí dentro (señalándose la frente) nadie te lo puede arrebatar”:

Lo quе hay debajo de tu piel no еs simple
Lo quе hay debajo de tu piel no еs simple
Lo que hay debajo
Lo que hay debajo
Lo quе hay debajo de tu piel no еs simple

No
No es simple

Tu corazón vacío y tus bolsillos llenos
Todo el mundo quiere ser rico, nadie quiere ser bueno
No existe nada que compre un corazón sincero
Me da lástima del pobre que solo tiene dinero

Ella confiesa que quiere poner de moda “ser buenos”, porque “al final es lo único que te hace vivir y morir tranquilo”. Su abuelo, sus padres y Andalucía son su inspiración: “mi Andalucía”, a través de la luz y el agua que son «mi vida». Todo ello se llama respeto, gracia, dignidad, “se llama Andalucía”. Ha soñado bonito desde que era niña y se imagina que de aquí en adelante va a cantar siendo feliz junto a los suyos, que le han dado tanto. Quiere llenar el mundo de sensibilidad y alegría y dice algo extraordinario: “que no se nos olvide: el amor es lo que importa al final, porque es lo que queda cuando nos vamos”. Ella lo ejemplifica con un fandango de Pepe, su abuelo: Toda la vida trabajando / trabajando para guardar / pero cuando yo me muera / no me voy a llevar ná.

María José se ha pasado la vida escuchando a su abuelo, porque aprovecha cada segundo cuando lo tiene cerca, porque él tiene cuatro columnas bien alineadas: lo que piensas, lo que dices, lo que sientes y lo que haces: “es la persona más coherente que conozco”. María José nos ha hablado de una esencia del ser andaluz, ser escuchaores de la vida. Un abuelo de Andalucía, Pepe, nos lo ha enseñado a todos y Federico García Lorca lo argumentó de forma especial en la presentación oficial en Granada del Primer Concurso del Cante Jondo, que se celebró el 19 de febrero de 1922, en nombre del Centro Artístico, al que la prensa conocía también como la “Simpática Sociedad”, mediante una Conferencia que llevaba por título “Importancia histórica y artística del primitivo canto andaluz llamado cante jondo”, cuyas palabras finales no olvido: “A todos los que a través de su vida se han emocionado con la copla lejana que viene por el camino, a todos los que la paloma blanca del amor haya picado en su corazón maduro, a todos los amantes de la tradición engarzada con el porvenir, al que estudia en el libro como al que ara la tierra, les suplico respetuosamente que no dejen morir las apreciables joyas vivas de la raza, el inmenso tesoro milenario que cubre la superficie espiritual de Andalucía y que mediten bajo la noche de Granada la trascendencia patriótica del proyecto que unos artistas españoles presentamos”. Sé que mi deber como andaluz es convertirme en “escuchaor” de lo que Andalucía canta a través de su dolor, de su quejío.

He comprendido bien que escuchar el dolor actual de esta tierra es un elogio de la caricia o, si quieren, una exaltación de su impacto en mi alma de secreto, para honra de Andalucía y sus gentes, tal y como lo aprendí de las palabras de García Lorca pronunciadas en Granada hace tan solo cien años. O de las que el miércoles pasado expresó María José Llergo, con el alma de su abuelo dentro: “yo lo único que quiero es ser libre, no canto por ambición o un afán de protagonismo: canto porque si no me muero de pena, es una necesidad, es como si a un pajarillo le quitas su canto, es mi manera de conversar con el momento en el que vivo, con la sociedad en la que vivo, es decir, lo que siento, lo que me duele y lo que me gusta, lo que me hace feliz; a veces parece que si hablas de algo que no te gusta, pero no haces nada por arreglarlo, no sirve de nada. Entonces, yo canto para ver si así, entre todos, nos damos cuenta de lo que nos duele y nos sanamos”.

Sigo viviendo con la esperanza de que el dios que corresponda comprenda qué significa hoy ser andaluz o andaluza en Andalucía, más allá de los que nos llevan al diccionario de uso del andaluz corriente como una sola palabra, cuando lo que necesitamos es una definición urgente como personas con luz interior, pero con un enigma de fuego y nieve dentro, escuchaores y escuchaoras por definición cuando el pueblo canta y clama a través de sus “palos”, como palabras hilvanadas en la melodía del dolor diario. Como Cernuda soñó un día esperando el alba de su tierra que, muchos años después, seguimos esperando para todos, sobre todo para los que menos tienen y no pueden salir a día de hoy de las jaulas de pobreza en que viven. Con una realidad exasperante, casi un millón de parados y otro millón de pensionistas en el umbral de pobreza, junto con miles de niños viviendo en pobreza severa, sin ir más lejos, que están entre los andaluces que llevan la soledad dentro, tal y como lo expresó Cernuda, nuestro paisano, que siempre soñó con el despertar del alba de la libertad y dignidad en Andalucía: “Sombra hecha de luz, / que templando repele, / es fuego con nieve / el andaluz. // Enigma al trasluz, / pues va entre gente solo, / es amor con odio / el andaluz. // Oh hermano mío, tú. / Dios, que te crea, / será quién comprenda / al andaluz. Con las letras de su cante jondo, desgarrado, al que escucho hoy con atención reverencial para seguir luchando y viviendo en pleno siglo XXI: no te creas si te dicen que ya no sufre [Andalucía], mi pueblo, porque aunque los pobres reímos y algunas veces cantamos, la procesión va por dentro (Ricardo Cantalapiedra), porque el quejío del flamenco, como escuchaor, no resbala por mi piel, ni debajo de ella, sino que la modifica para siempre.

María José Llergo, Te espera el mar, Goya 2022 a la mejor canción

Lo que recomiendo hoy, Día de Andalucía, es seguir de cerca a García Lorca, como escuchaores de él y de María José Llergo, acompañados por el alma que entrega ella a su abuelo, a través de cada canto, por el dolor y el quejío que llevan dentro. Un ejemplo de coherencia andaluza por lo que piensa, dice, siente y hace, las cuatro columnas bien alineadas de su abuelo Pepe, de Pozoblanco, en Córdoba, en Andalucía, sin ir más lejos.

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UCRANIA, IRÁN, ORIENTE MEDIO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Hondius nos entregó la cartografía de España y Andalucía en el siglo XVII

Imagen del MV Hondius, el barco del brote de hantavirus, a su llegada al puerto de Granadilla de Abona (Tenerife), el 10/5/2026 / RTVE

Sevilla, 12/V/2026 – 13:55 h CET (UTC+2)

Siendo un apasionado de singladuras especiales, en busca de islas desconocidas, ha saltado al noticiario mundial un barco especializado en viajes hacia este tipo de islas, MV Hondius, que he intentado conocer más a fondo en el contexto de un virus letal, llamado hantavirus. Pero creo que es justo y benéfico comenzar hoy por reconocer el éxito internacional de nuestro país, por haber finalizado felizmente la operación de evacuación y repatriación del pasaje y parte de la tripulación del barco más famoso del mundo en estos momentos, el MV Hondius, como núcleo de lo ocurrido con el virus del hantavirus en su última y accidentada travesía expedicionaria. No voy a entrar hoy en mucho detalle, porque se ha podido conocer en vivo y directo todo lo ocurrido, gracias a la televisión pública de forma manifiesta y también, lamentablemente, el comportamiento del presidente de Canarias, con unas maniobras de obstrucción permanente al operativo del desembarco del pasaje y parte de la tripulación del Hondius, que se había solicitado por la Organización Mundial de la Salud, el Gobierno central y autoridades sanitarias de nuestro país. A pesar de las trabas internas, las Naciones Unidas, la Comisión Europea, el Consejo Europeo y la OMS han elogiado a España por su papel en esta crisis. Asimismo, el Papa León XIV agradeció desde Roma, el pasado domingo, “la acogida que caracteriza al pueblo de las Islas Canarias por permitir la llegada del crucero Hondius”. 

Lo sucedido se conoce bien y si escribo hoy estas palabras, con alma, es para manifestar mi satisfacción por la respuesta de nuestro país a una amenaza real por un virus letal, que se conoce científicamente y que, por circunstancias sobrevenidas, ha tenido que atender en un operativo de solidaridad nacional e internacional. Igualmente, porque el nombre del barco, Hondius, recordando a un excelente cartógrafo, grabador y editor flamenco, Jodocus Hondius (Joost de Hondt, 1563–1612, su verdadero nombre), es una metáfora de memoria histórica, porque editó unos excelentes mapas de España (Mapa «Nova Hispaniae Descriptio» (c.a. 1610) y “Andalucía Andaluziae nova descriptio» (1606), que reproduzco a continuación y que hoy deberíamos agradecerle y reconocerle por su divulgación, como pequeño homenaje que nace por el significado del nombre del barco más famoso del mundo en las últimas semanas. Hay que señalar expresamente que los mapas pertenecen a la obra «Atlas sive Cosmographicae Mediationes de Fabrica mundi et fabricati figura» de Gerard Mercator, que Hondius compró y actualizó como experto cartógrafo y editor a lo largo de sus años de vida profesional.

Fuente: BNE – Jodocus Hondius, Mapa «Nova Hispaniae Descriptio» (c.a. 1610)
Fuente: BNE – Jodocus Hondius, Mapa «Andalucía Andaluziae nova descriptio» (1606)

Gracias, Jodocus Hondius, porque nos cartografiaste para que el mundo nos conociera mejor y supiera colocarnos como país y como Comunidad (por primera vez), sobre la base de lo ya cartografiado por Mercator y completado por él, en el lugar que nos corresponde estar, con una precisión encomiable. Su marca como editor, era “un perro apoyado con sus patas delanteras sobre la esfera y, sobre esta una esfera armilar, junto a la leyenda “sub Cane Vigilanti”. Hondius hacía un juego de palabras con su propio nombre, ya que hond en holandés significa perro”.

Detalle de la marca de Hondius como editor: «Sub cane Vigilanti»

Ante lo ocurrido con el Hondius y su especialidad naviera, creo que que la isla más remota por descubrir, a veces, es la que conformamos cada uno de nosotros, tal y como lo cuenta de forma admirable José Saramago en su precioso Cuento de la isla desconocida, tan querido, tan cercano, a través de una mujer admirable que aplicaba siempre el principio de realidad en su vida: “Si no sales de ti, no llegas a saber quién eres, El filósofo del rey, cuando no tenía nada que hacer, se sentaba junto a mí, para verme zurcir las medias de los pajes, y a veces le daba por filosofar, decía que todo hombre es una isla, yo, como aquello no iba conmigo, visto que soy mujer, no le daba importancia, tú qué crees, Que es necesario salir de la isla para ver la isla, que no nos vemos si no nos salimos de nosotros, Si no salimos de nosotros mismos, quieres decir, No es igual…”.

Algo intuí sobre el Hondius y sus afamados viajes de expedición ártica y antártica, cuando publiqué en 2014, en este blog, un artículo, Islas conocidas, desconocidas y remotas, en el que comentaba un libro que hablaba sobre ellas,  Atlas de islas remotas, de Judith Schalansky, conocidas, hasta donde había podido investigar, que personalmente necesitaba leer e investigar para reforzar la idea de que las islas desconocidas, las que conformamos cada persona en el archipiélago humano más desconocido, necesitan una edición especial, que sería maravilloso compartir en la Noosfera de miles de millones de personas que ahora vivimos en el planeta tierra. Aunque hace una reflexión sorprendente: «El paraíso es una isla. Y el infierno también». Decía entonces que “Ya me comprometí con esta aventura al iniciar la publicación de este blog, aunque he descubierto hasta ahora que sí es posible publicarlo a través de medios digitales, respetando el hilo conductor que me enseñó Saramago, en su Cuento de la isla desconocida: saber a qué puerta se llama de las ofertas reales de cada vida para descubrir el amor que lo mueve todo, pero saliendo cada uno de sí mismo para contemplar lo que hay que cambiar en cada persona de secreto para compartirlo con los demás”.

Hoy, a través de estas palabras, para mí una singladura especial, refuerzo lo que así escribí un día, no tan lejano, cuando describía la forma de acceder a esas islas tan necesarias, personales intransferibles, para descubrir lo más íntimo de la propia intimidad, para vivir con dignidad humana: «Sigo entretejiendo una telaraña digital en torno a la divulgación científica de las estructuras del cerebro humano, de la inteligencia digital, porque estoy convencido que la Noosfera es la gran aventura por descubrir en toda su potencialidad», porque […] «El viaje de la “Isla desconocida” que me regaló en el más puro anonimato su autor, José Saramago, no se me olvidará nunca. Gracias, a él, porque fueron 43 pequeñas páginas que el 10 de diciembre de 2005, cuando registré este blog, las que aparecieron como por arte de magia en mi memoria a largo plazo como abriéndose paso, hoja a hoja, para tener un sitio preferente –intercaladas– en este cuaderno de derrota, en términos marinos. Quizá fuera porque siempre he insistido en mi vida que lo importante es viajar hacia alguna parte, buscándonos a nosotros mismos y, a veces, en compañía de algunas y algunos, los más próximos y cercanos. Al fin y al cabo, tal y como finalizaba el cuento de Saramago. Su compromiso». Porque el paraíso y el infierno existen, sin lugar a dudas, en el viaje hacia alguna parte, hacia islas desconocidas, que hacemos cada día.

Al fin y al cabo somos, en la mayoría de los casos y a diario, viajeros románticos en nuestra propia vida, como decía Judith Schalansky, en su querido Atlas de islas remotas. Esas islas somos también nosotros. Y Hondius nos legó en el siglo XVII su concepción de los que significaban España y Andalucía en el mundo.

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UCRANIA, IRÁN, ORIENTE MEDIO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Necesitamos leer «El Principito», porque lo esencial sigue siendo invisible a los ojos

El Principito, hoy

Sevilla, 23/IV/2026

En el contexto de la celebración hoy del Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, publico de nuevo la recopilación de los artículos que escribí en diciembre de 2025, El Principito, hoy, sobre la base de una obra emblemática homónima, El Principito, publicada en 1943 por Antoine de Saint-Exupèry, con una interpretación de su mensaje adaptada a las actuales circunstancias de nuestro complejo mundo al revés, respetando la óptica de este niño-hombrecito-príncipe, tanto monta-monta tanto, texto en el que proyecto mis razones pascalianas de la razón y del corazón al leerlo ya como «persona mayor», como le gustaba decir a nuestro pequeño héroe. 

Así lo explico en el primer capítulo, a modo de prólogo, Todos los mayores han sido primero niños, que reproduzco a continuación, porque ofrece la sinopsis de los que viene después, resaltando su hilo conductor, lo esencial es invisible a los ojos, sin dejar atrás otras valoraciones transcendentales, como la amistad, por ejemplo.

Espero que disfruten con su lectura como yo lo he sentido al escribirlo sobre páginas en blanco, donde he cuidado decir algo esencial, tal y como lo aprendí hace ya muchos años del maestro Ítalo Calvino en El arte de empezar y el arte de acabar. Además, es el mismo sentimiento que tengo hoy al compartirlo con la Noosfera, la malla pensante de la humanidad.

Todos los mayores han sido primero niños

«En la primera edición de El Principito, obra publicada en 1943 por Antoine de Saint-Exupéry, figuraba una dedicatoria que nunca me pasó desapercibida, «A Leon Werth: Pido perdón a los niños por haber dedicado este libro a una persona mayor. Tengo una seria excusa: esta persona mayor es el mejor amigo que tengo en el mundo. Tengo otra excusa: esta persona mayor es capaz de entenderlo todo, hasta los libros para niños. Tengo una tercera excusa: esta persona mayor vive en Francia, donde pasa hambre y frío. Verdaderamente necesita consuelo. Si todas esas excusas no bastasen, bien puedo dedicar este libro al niño que una vez fue esta persona mayor. Todos los mayores han sido primero niños. (Pero pocos lo recuerdan). Corrijo, pues, mi dedicatoria: A LEON WERTH CUANDO ERA NIÑO«

Si recojo íntegra esta dedicatoria es porque pienso que en ella está la quintaesencia de esta obra, acusando una vez más la dificultad de escribir cuentos, para cualquier edad, como confesó en su día Juan Ramón Jiménez en su memorable Platero y yo, cuando afirmaba lo siguiente: «Este breve libro, en donde la alegría y la pena son gemelas, cual las orejas de Platero, estaba escrito para… ¡qué sé yo para quién! …para quien escribimos los poetas líricos… Ahora que va a los niños, no le quito ni le pongo una coma. ¡Qué bien! Dondequiera que haya niños -dice Novalis-, existe una edad de oro. Pues por esa edad de oro, que es como una isla espiritual caída del cielo, anda el corazón del poeta, y se encuentra allí tan a su gusto, que su mejor deseo sería no tener que abandonarla nunca. ¡Isla de gracia, de frescura y de dicha, edad de oro de los niños; siempre te halle yo en mi vida, mar de duelo; y que tu brisa me dé su lira, alta y, a veces, sin sentido, igual que el trino de la alondra en el sol blanco del amanecer! Yo nunca he escrito ni escribiré nada para niños, porque creo que el niño puede leer los libros que lee el hombre, con determinadas excepciones que a todos se le ocurren. También habrá excepciones para hombres y para mujeres, etc.

Acuarela de Antoine de Saint-Exupéry, en El Principito, 1943, capítulo II

Si retomo hoy la lectura nueva de El Principito, como persona mayor que recuerda que he sido niño, salvando la advertencia del autor, es porque sé que esta excelente obra, ha pasado a ser en 2025 de dominio público en este país, algo que me parece maravilloso al obtener la categoría de bien común de la humanidad, pasando de la salvaguarda de los derechos de autor a unos imaginarios derechos permanentes y universales de lectores y lectoras de la misma, así como de las posibles interpretaciones y publicaciones que se puedan hacer sobre ella. En tal sentido, me he propuesto escribir en mi cuaderno digital, como segunda razón y sabiendo que Antoine de Saint-Exupéry la escribió atendiendo a una petición de sus editores estadounidenses «que habían visto sus dibujos y le pidieron que escribiese un cuento de Navidad partiendo de ellos«, una serie de artículos durante la Navidad de este año, que respetaran la estructura y contenidos de esta novela corta, ¿cuento quizás?, desarrollada a través de 27 capítulos, con mi interpretación actualizada en 2025, de lo que el autor quiso dejar como legado de su alma inquieta a la Humanidad. 

Comienzo con estas palabras a volar de nuevo, como persona mayor, en búsqueda de un mundo mejor, acompañado por un pequeño príncipe aleccionador».

El Principito… andaluz

Una cosa más. Les animo a leer también un artículo que publiqué en 2021, El Principito… andaluz, en el que recogí el debate que suscitó en las redes sociales la publicación de este cuento, que presentó en Sevilla el Sindicato Andaluz de trabajadores (SAT), el 9 de mayo de 2017. Aquello fue una revolución mediática por su origen “sindical” que conmovía los cimientos de la “toda Sevilla” y por la novedad de comenzar a traducirse al “andaluz” un cuento de tan larga historia: “Os invitamos a la presentación del libro clásico de «Er Prinzipito» en su traducción al andaluz por el antropólogo Huan Porrah. Entendiendo que será una oportunidad única para poder disfrutar de la filosofía que emana el libro a través de nuestro idioma andaluz. Ô imbitamô a la presentasión der libro klásiko de «Er Prinzipito» en su tradusión a l’andalú po e l’antropólogo Huan Porrah. Arremetiendo ke será una oportuniá unika pa poé difrutá de la filosofía ke mana er libro a trabé de nuettro idioma andalú”. Les encantará leerlo.

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UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

La ley de regulación de la eutanasia, permitió ayer a Noelia Castillo ejercer un derecho individual respetado y respetable

Caminante, no hay camino, sino estelas en la mar (Antonio Machado) / JA COBEÑA

Sevilla, 27/III/2026 – 07:30 h CET (UTC+1)

Noelia Castillo pudo ver cumplido ayer su derecho individual para morir, decisión tomada con la dignidad humana que ha demostrado para llevarla a cabo. Llegó la noticia a mi móvil y tengo que reconocer que me conmovió y conturbó, sin entrar en el incomprensible calvario sufrido por Noelia, casi dos años, por las interferencias legales llevadas a cabo por la Fundación Española de Abogados Cristianos en representación de su padre.

La democracia brilla en todo su esplendor cuando avanza en derechos y libertades individuales y colectivas que tienen fiel reflejo, finalmente, en leyes sustantivas del Estado. Es el caso de la eutanasia, entendida como un derecho individual. El 25 de junio de 2021 fue un día muy importante para la democracia española porque entró en vigor la Ley Orgánica 3/2021 de regulación de la eutanasia.

Soy especialmente sensible a esta realidad humana que tanto sufrimiento supone a las personas y a sus familias. Tengo presentes hoy a centenares de alumnas y alumnos a los que enseñé desde hace ya cincuenta años, que la eutanasia era una buena opción humana, la mejor decisión cuando el hecho de vivir en estadios permanentes de sufrimiento y dolor, sin esperanza alguna, deja de tener sentido. Les hablaba de la ética de situación, como resquicio ético para estos momentos vitales transcendentales, en un país en el que una gran parte de él tenía helado el corazón, jugándome el tipo porque los comisarios políticos del Régimen también asistían a clase camuflados.

Hago esta mención de mi intrahistoria, porque en aquellos años descubrí que era imprescindible abordar la ética de situación como guía y camino para el discernimiento humano más digno, de la que me enamoré para siempre, frente al dogmatismo de la Iglesia Católica que hacía estragos en este país. Aquellas clases del Profesor Häring [del que fui alumno en Roma durante un Curso académico impartido por él] me abrieron los ojos definitivamente sobre la importancia de hacer uso de la libertad en momentos transcendentales de la existencia, tanto en la vida como en la muerte. Me lo explicaba Häring en las clases y personalmente en su humilde habitación del Alfonsianum en Roma, porque había prestado servicios en la aviación alemana de Hitler, como capellán y en Rusia, donde aprendió que tenía que atender siempre a cualquier ser humano aplicando la ética de situación, fuera amigo o enemigo, actitud que le acarreó serios disgustos y la separación final de aquellos servicios militares por ser considerado persona non grata para el ejército alemán. El problema radicaba en que había contemplado mucha muerte indigna en directo y había tenido que ayudar a morir alejado del dogma católico que había aprendido y enseñado en su proceso de evolución ética. Häring sufrió mucho por sus actitudes éticas hasta su fallecimiento, sobre todo por el trato recibido por la iglesia oficial, a la que recordó que cuando era citado en Roma para justificar su doctrina de libertades, le recordaba algo tan grave como estar presente ante Hitler en un juicio sumarísimo. Häring me enseñó a defender la vida digna, en cualquier circunstancia, sin más limitación que la aplicación de la ética de situación en su defensa plena y con el amparo de la ley correspondiente.

La aprobación y entrada en vigor de la ley de regulación de la eutanasia tuvo un recorrido largo y lo verdaderamente lamentable es que esta tardanza legal no permitió que se llegara a tiempo para ayudar a miles de personas a morir dignamente por una elección personal que permite, como dijo Ramón Sampedro, en su obra Cartas desde el infierno, en 1996, antes de elegir una buena muerte ante tanto sufrimiento personal, que llevó a cabo mediante un suicidio asistido, con el auxilio de varias personas en enero de 1998: “No me guía otro interés que el de mostrar que la intolerancia del Estado y la religión son como una idea fija (…) Dejadme cruzar la línea, dejadme saltar”, en un acto de libertad plena para elegir la mejor muerte, sobre todo, la más digna.

En cualquier caso, la ley vigente de regulación de la eutanasia, permitió ayer a Noelia Castillo ejercer un derecho individual respetado y respetable, con todos los requisitos legales cumplidos. La democracia en nuestro país lo ha hecho finalmente posible. A pesar de las interferencias sufridas por Noelia para que desistiera de su decisión a lo largo de dos años, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, el Tribunal Supremo y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos han certificado finalmente que su vida le pertenecía únicamente a ella.

Monterroso y Galeano asumirían hoy las palabras de Felipe VI sobre los “muchos abusos” en la conquista de América

Augusto Monterroso / Eduardo Galeano

El arzobispo Desmond Tutu se refiere al África, pero también vale para América: “Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: «Cierren los ojos y recen». Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia”.

Eduardo Galeano, en Ser como ellos y otros artículos.

Sevilla, 19/III/2026 – 08:00 h UTC (CET+1)

Durante una visita a la exposición La mitad del mundo. La mujer en el México indígena, que se exhibe en el Museo Arqueológico Nacional desde el pasado 3 de diciembre de 2025 y próxima a clausurarse, el Jefe del Estado, Felipe VI, manifestó durante una conversación informal con el embajador de México en España, Quirino Ordaz, que “hubo mucho abuso” y “controversias éticas” en la colonización de América por parte de los conquistadores españoles: “Hay cosas que, cuando las estudiamos, las conocemos, dices: bueno, en nuestro criterio de hoy en día, con nuestros valores, pues obviamente no pueden hacernos sentir orgullosos, pero hay que conocerlo y en su justo contexto, no con excesivo presentismo moral, sino con un análisis objetivo y riguroso”.

Museo Arqueológico Nacional – Exposición sobre “La mujer en el México indígena”

Estas palabras han levantado una polvareda incomprensible en la derecha extrema y en la ultraderecha de este país, con frases como las del líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, en total desacuerdo con lo expresado por el Rey, porque lo que había que respetar era el “legado español” en América y que “hacer ahora un examen en el siglo XXI de las cosas que ocurrieron en el siglo XV es un disparate”. Palabras seguidas por las de la presidenta de la Comunidad de Madrid, en su tono habitual, que se resume en las siguientes palabras como botón de muestra de su verborrea indigna: “Llegamos los de la cruz y pusimos un nuevo orden. Y, sobre todo, una forma de entender que la vida es sagrada y que había que civilizar y trasladarle al Nuevo Mundo una forma diferente de vivir. Es de lo que estoy muy orgullosa y he reivindicado siempre”. Hasta aquí los hechos, sin obviar el nuevo calificativo de desprecio absoluto al Rey, por parte de representantes de la ultraderecha, llamándole “Felpudo VI”.

Visto lo visto ante este ardor celtibérico y nacionalista casposo, hay que señalar que México ha reaccionado bien, entendiendo que estas palabras de Felipe VI significan un acercamiento a la petición de perdón que en 2019 pidió el expresidente mexicano López Obrador al rey, mediante una carta que no obtuvo respuesta.

Estos son los hechos que me han recordado a un escritor de la brevedad, Augusto Monterroso, maestro por excelencia en expresar la síntesis de la vida con sus palabras y prosa poética, a través de un relato que no olvido, El eclipse, que recojo hoy como símbolo de lo que verdaderamente ensombrece el furor actual de la Hispanidad en la conquista de América:

Cuando Fray Bartolomé Arrazola se sintió perdido aceptó que ya nada podría salvarlos. La selva poderosa de Guatemala lo había apresado, implacable y definitivamente. Ante su ignorancia topográfica se sentó con tranquilidad a esperar la muerte. Quiso morir allí, sin ninguna esperanza, aislado con el pensamiento fijo en la España distante, particularmente en el convento de Los Abrojos, donde Carlos Quinto condescendiera una vez a bajar de su eminencia para decirle que confiaba en el celo religioso de su labor redentora.

Al despertar se encontró rodeado por un grupo de indígenas de rostro impasible que se disponían a sacrificarlo ante un altar, un altar que a Bartolomé le pareció como el lecho en que descansaría, al fin, de sus temores, de su destino, de sí mismo.

Tres años en el país le habían conferido un mediano dominio de las lenguas nativas. Intentó algo. Dijo algunas palabras que fueron comprendidas.

Entonces floreció en él una idea que tuvo por digna de su talento y de su cultura universal y de su arduo conocimiento de Aristóteles.

Recordó que para ese día se esperaba un eclipse total de sol. Y dispuso, en lo más íntimo, valerse de ese conocimiento para engañar a sus opresores y salvar la vida.

-Si me matáis -les dijo- puedo hacer que el sol se oscurezca en su altura.

Los indígenas lo miraron fijamente y Bartolomé sorprendió la incredulidad en sus ojos. Vio que se produjo un pequeño consejo, y esperó confiado, no sin cierto desdén.

Dos horas después el corazón de fray Bartolomé Arrazola chorreaba su sangre vehemente sobre la piedra de los sacrificios (brillante bajo la opaca luz de un sol eclipsado), mientras uno de los indígenas recitaba sin ninguna inflexión de voz, sin prisa, una por una, las infinitas fechas en que se producirían eclipses solares y lunares, que los astrónomos de la comunidad maya habían previsto y anotado en sus códices sin la valiosa ayuda de Aristóteles.

Los mayas sabían mucho de su pasado presente, igual que los aimaras o los aztecas en México. No les hacía falta la insolencia divina y humana del fraile sabiondo que quiso remedar al sabio sol de aquellas tierras, intentando predecir su futuro personal, cuando los que le rodeaban solo conocían el pasado presente a través de los siglos. Al buen entendedor, pocas palabras bastan, porque la inculturación es la que sabemos que ocurrió y no con las mejores artes por parte de la Corte y la Iglesia del siglo XV y siguientes, es decir, el proceso de integración de muchos territorios “conquistados” para la Hispanidad, en la cultura y en la sociedad de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, con la que entró en contacto desde el descubrimiento de América por los españoles, cuando no se respetaron las culturas y creencias propias que ya estaban allí desde hacía muchos siglos antes de que llegara la evangelización a sus tierras y parentelas. También por reyes que asolaron tierras fértiles y con personas dentro.

Al final, un eclipse acabó con aquella aventura de Guatemala, por la insolencia del poder divino sobre el rey Sol de toda la vida. Nada que censurar hoy al comentario de Felipe VI, por tanto, adhiriéndonos, junto a este texto iluminador de Monterroso, a las bellas palabras de denuncia pública de Galeano, sobre una Hispanidad y Colonización de América muy mal entendidas.

(1) Galeano, Eduardo, Ser como ellos y otros artículos, 1992. México: Siglo XXI Editores.

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¡Paz y Libertad!

Diario de mi zaratán / 5. Pausa

Sonia Lafuente, patinadora olímpica

Cuando emprendas tu viaje a Ítaca 
pide que el camino sea largo, 
lleno de aventuras, lleno de experiencias. 
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón, 
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta 
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.

Constantino Cavafis, Ítaca 

Sevilla, 15/III/2026 – 07:21 UTC (CET+1)

Estoy haciendo un camino muy largo para vencer a mi zaratán, una singladura ciclópea en su fondo y forma. Durante los fines de semana descanso de los ciclos semanales de radioterapia y hoy lo vivo de forma especial porque finalizo esta difícil etapa terapéutica la semana próxima.

Es verdad que siguiendo al pie de la letra a Cavafis, cada uno de nosotros nos podemos convertir en un Ulises redivivo y pensar que esta dura etapa que vivo en la actualidad es sólo eso, una etapa, un alto en un puerto hasta ahora desconocido, porque el viaje es muy largo: Ten siempre a Ítaca en tu mente. / Llegar allí es tu destino. / Mas no apresures nunca el viaje. / Mejor que dure muchos años / y atracar, viejo ya, en la isla, / enriquecido de cuanto ganaste en el camino / sin esperar a que Ítaca te enriquezca.

También acudo a Benedetti, tan presente en este diario, cuando hago esta pausa para escribir en este largo viaje ético a mi Ítaca particular, porque él siempre supo poner hermosura a la vertiente más triste de la vida, porque nos ofreció una forma de entender las necesarias pausas en el caminar diario personal, familiar, profesional y social con altura de miras éticas hacia la Ítaca de cada uno: De vez en cuando hay que hacer una pausa / contemplarse a sí mismo / sin la fruición cotidiana / examinar el pasado / rubro por rubro / etapa por etapa / baldosa por baldosa / y no llorarse las mentiras / sino cantarse las verdades.

Me acuerdo ahora de un conjunto madrileño de música indie, Izal, ya desaparecido, que lo cantaba extraordinariamente, acompañando una danza visible para quienes tienen los ojos abiertos para otear con dignidad el largo viaje ético hacia la Ítaca de cada uno, de cada una: Yo sólo pido pausa y tú me das ojos de huracán. / Yo sólo pido calma y tú haces espuma el agua del mar. / Sólo pido silencio y gritas que no digo la verdad. / ¿Tú qué sabrás? Si despiertas lejos de esta casa. / ¿Tú qué sabrás? Si no vives dentro de esta jaula. / Yo sólo quiero pausa, tú rebobinar. / Yo sólo busco un ritmo lento, tú velocidad. / Yo sólo pido una dulce mentira, tú toda la verdad. / ¿Tú qué sabrás? Si despiertas lejos de esta casa. / ¿Tú qué sabrás? Si no vives dentro de esta jaula. / ¿Tú qué sabrás? Si nunca nadaste en mis entrañas. / ¿Tú qué sabrás? Si no vives dentro de esta jaula. Sonia Lafuente, patinadora olímpica, bailaba maravillosamente esta pausa necesaria, porque quizá, viéndola, la comprendemos mejor.

Es verdad que solo necesitamos hacer pausas de vez en cuando y no tanto rebobinar, porque no queremos perder el sentido de la vida. Es lo que Herman Hesse llamaba obstinación, una virtud, a la que admiraba mucho, una sola, porque es obediencia a una sola ley que lleva al “propio sentido” de la vida. Fundamentalmente, algo que necesitamos con urgencia: cantarnos las verdades sobre lo que nos pasa, pisando las baldosas que vamos poniendo en nuestra vida a modo de solería, que es lo único que justifica nuestros actos éticos para no tener que llorar las mentiras. Sin prisa, con pausa, buscando con ética personal y de situación la Ítaca que todos tenemos derecho a soñar y alcanzar algún día. Aunque ahora tenga que luchar contra un zaratán, un cíclope con ojos de huracán, al que venceré si mi pensar es elevado, si selecta es la emoción que toca mi espíritu y mi cuerpo. Porque ahora no olvido hacer una pausa ética cuando navego a diario hacia Ítaca, a la que tengo la legítima ilusión de llegar, aunque ahora viva encerrado en una jaula llamada zaratán.

Benedetti hace el resto, cuando leo y releo su mensaje: De vez en cuando hay que hacer una pausa / contemplarse a sí mismo / sin la fruición cotidiana / examinar el pasado / rubro por rubro / etapa por etapa / baldosa por baldosa / y no llorarse las mentiras / sino cantarse las verdades.

No lo olvido.

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CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

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