El negacionismo político actual es una realidad muy preocupante para la democracia de un país, situación de la que no escapa el nuestro. Creo que todos estamos rodeados de personas que afirman, sin pestañear, que ellas “no son políticas”, alardeando de avisar en encuentros familiares o de amigos, que “aquí no se habla de política”. También existen derivadas clásicas del tipo “todos los políticos son iguales”, es decir, lo peor de lo peor y como justificación de su negacionismo activo. Y el estrambote final se puede resumir en lo que llamo el Partido Abstencionista en nuestro país, claro ganador en las elecciones generales o autonómicas, por ejemplo, que obtiene mayorías absolutas, probablemente porque es el momento de proclamar sus “no votantes”, que “no son políticos”, una paradoja inexplicable cuando lo que hay que hacer es votar, en una democracia bien entendida, porque “es el acto político por excelencia”.
No olvido el resultado de las últimas elecciones generales de 2023, en las que la abstención fue del 36,09% del censo electoral, lo que sumó un total de 12.822.326 personas que no emitieron su voto, sobre un total de 35.535.887 electores, sacando una gran distancia sobre los datos del partido vencedor, que obtuvo un 31,50% del total de electores, hasta alcanzar la cifra de 7.046.634 votantes. O lo que ocurrió en Andalucía en las elecciones recientes de mayo de este año, donde lo que llamo “Partido Abstencionista de Andalucía”, “obtuvo” la abstención del 35,15%, lo que suma un total de 2.287.141 personas que no emitieron su voto, sobre un total de 6.505.173 electores. Una “mayoría” aplastante, que se repite en cada convocatoria electoral.
Ante este panorama, bastante desolador por la deriva ultraderechista y de la derecha extrema de este país, he vuelto a leer pausadamente, en este largo y cálido verano, un poema de la poeta, ensayista y premio Nobel de Literatura 1996, Wislawa Szymborska(Kórnik, Polonia, 1923), Hijos de la época (1), que resume bien algo que es la quintaesencia de la vida ordinaria, la realidad incuestionable de que todo es política, se mire como se mire o se viva, o se niegue como se niegue, porque la época en la que nos ha tocado vivir también es política:
Hijos de la época
Somos hijos de la época,
la época es política.
Todos tus asuntos, los nuestros, los vuestros;
asuntos diurnos, asuntos nocturnos, son asuntos políticos.
Quieras o no quieras,
tus genes tienen un pasado político;
la piel, un matiz político;
los ojos, un aspecto político.
Lo que dices, así suena,
lo que callas, también suena,
de cualquier forma, político.
Caminando por el bosque, por la selva,
son políticos tus pasos
sobre un fundamento político.
Los poemas apolíticos son políticos también.
y arriba brilla la Luna,
un objeto no lunático.
Ser o no ser, ésa es la cuestión.
Qué pregunta, contéstame, cariño.
Una pregunta política.
No es necesario siquiera que seas un ser humano
para cobrar importancia política.
es suficiente que seas petróleo,
forraje o materia reciclada.
O una mesa de debates sobre cuya forma
se ha discutido varios meses:
¿dónde negociaremos sobre la vida y la muerte?,
¿en una redonda o en una cuadrada?
Mientras tanto, ha muerto gente,
han muerto animales,
han ardido casas,
y se han perdido campos de cultivo,
como en los tiempos antiguos
y menos políticos.
Una observación final, de acuerdo con lo expuesto anteriormente: las personas apolíticas, son políticas también. Y que estemos sufriendo una oleada de incendios como nunca había pasado en nuestro país, junto con la entrada masiva de migrantes en Ceuta…, y cómo se avisa y se tratan sus consecuencias, atendiendo prioritariamente a los damnificados por estos acontecimientos de amplio espectro, sin prioridad nacional alguna, también es política.
La verdad objetiva es que todos nuestros asuntos diarios son políticos. Para que no se olvide, ni siquiera un momento.
(1) Szymborska, Wislawa, Poesía no completa, Madrid: Fondo de Cultura Económica de España, 2008. Traducción: Gerardo Beltrán y Abel A. Murcia.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
UCRANIA, IRÁN, ORIENTE MEDIO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL
Un año más, vuelvo a tratar un asunto de ámbito estatal que se debería revisar, en este país tan controvertido, “aconfesional” de acuerdo con lo expuesto en el artículo 16 de la Constitución, al celebrarse hoy “la Asunción de la Virgen María a los Cielos”, en cuerpo y alma, según figura en el dogma publicado en la Constitución apostólica Munificentissimus Deus, firmada el 1 de noviembre de 1950 por el papa Pío XII. El texto que sigue es la justificación histórica, católica, de la celebración de esta fiesta nacional, inamovible por más señas, no laboral por supuesto.
[…] Por eso, después que una y otra vez hemos elevado a Dios nuestras preces suplicantes e invocado la luz del Espíritu de Verdad, para gloria de Dios omnipotente que otorgó su particular benevolencia a la Virgen María, para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte, para aumento de la gloria de la misma augusta Madre, y gozo y regocijo de toda la Iglesia, por la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo y nuestra, proclamamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado: Que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, cumplido el curso de su vida terrestre, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial”.
Las palabras finales del citado documento son determinantes, respetando la firmeza vaticana, en este caso no “finezza” precisamente, por si alguien tiene -a esta altura del siglo- alguna duda sobre su contenido: “Por lo tanto, a nadie se le permite infringir Nuestra declaración, proclamación y definición, ni oponerse a ella ni contravenirla. Si alguien se atreve a intentarlo, sepa que incurrirá en la ira de Dios Todopoderoso y de sus benditos apóstoles Pedro y Pablo”.
Hoy, teniendo en cuenta las serias advertencias de la Constitución Apostólica, sobre todo la ira divina y la de sus “benditos apóstoles”, me permito hacer una referencia expresa, también, de la Constitución Española, en la totalidad de lo expuesto en los tres apartados del Artículo 16, de la sección 1ª del Capítulo correspondiente a “derechos fundamentales y libertades públicas”:
1. Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley.
2. Nadie podrá ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias.
3. Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones.
Junto a este Artículo de reconocimiento de la aconfesionalidad de este país, creo que muy parcial y escorado por el Concordato con la Santa Sede, no hay que olvidar por ejemplo lo dispuesto en el Artículo 27.3, de la misma sección y capítulo, en el que se dice que «Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones». Así, hasta hoy y ya han transcurrido 47 años desde la aprobación y publicación de la Constitución Española y 49 desde la firma del Acuerdo base entre el Estado Español y la Santa Sede, conocido como Concordato, firmado el 28 de julio de 1976, que se desarrolla a continuación para explicar las razones que justifican que el festivo de hoy todavía continúe vigente.
Es importante señalar también que sólo cinco días después de que entrara en vigor la nueva Constitución (BOE del 29 de diciembre de 1978), se firmaron en el Vaticano el 3 de enero de 1979, los Acuerdos entre el Estado español y la Santa Sede sobre Asuntos Jurídicos, sobre Enseñanza y Asuntos Culturales y sobre asistencia religiosa a las Fuerzas Armadas y el servicio militar de clérigos y religiosos, complementarios del Acuerdo de 1976. En el primero es donde se «reconoce a la Iglesia Católica el derecho de ejercer su misión apostólica» y se «garantiza el libre y público ejercicio de las actividades que le son propias y en especial las de culto, jurisdicción y magisterio», destacando en el artículo III, el reconocimiento por el Estado «como días festivos [de] todos los domingos» y que «de común acuerdo se determinará qué otras festividades religiosas son reconocidas como días festivos» [la negrita es mía], y en el Artículo IV «el ejercicio del derecho a la asistencia religiosa de los ciudadanos internados en establecimientos penitenciarios, hospitales, sanatorios, orfanatos y centros similares, tanto privados como públicos».
Ante lo anteriormente expuesto, es sorprendente que la población laica de nuestro país, más allá del hecho aconfesional, constitucionalmente hablando, tenga que asumir en pleno siglo XXI este «calendario nacional» y laboral, que ampara celebraciones de fiestas anudadas a dogmas de la religión católica en un Estado aconfesional.
Queda mucho camino por recorrer hasta la laicidad de nuestro Estado, pero la dignidad de la población inmigrante de nuestro país, con sus correspondientes creencias, debe ser respetada en su integridad como ciudadanos amparados por este Artículo 16, constitucional por supuesto, que acusa ya el paso de los años. Por ahora, saben que hoy es un día en el que no se trabaja, que forma parte de un «puente», algo tan castizo y español, que se celebra una fiesta que no es suya y que no la sienten ni les pertenece y que esperan que cuando deseen celebrar las suyas, se respete íntegramente el Artículo 16 de la Constitución Española, en sus tres apartados, sobre todo el primero, en el que se reconoce que en este país se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley.
Espero que al escribir estas palabras, no se descargue sobre mí la ira divina y vaticana, por supuesto, tal y como figura en
Si alguien se atreve a intentarlo, sepa que incurrirá en la ira de Dios Todopoderoso y de sus benditos apóstoles Pedro y Pablo”.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
UCRANIA, IRÁN, ORIENTE MEDIO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL
Monumento dedicado a Blas Infante, en el lugar de su fusilamiento (Gota de Leche), en la madrugada del 11 de agosto de 1936 / JA COBEÑA
Sevilla, 11/VIII/2026 – 13:13 h CET (UTC+2)
Luis Cernuda escribió un poema durante su exilio en México, 1936, dedicado a un antiguo soldado de la Brigada Lincoln, que guardo en mi memoria de secreto, donde decía lo siguiente: recuérdalo tú, recuérdalo a otros, que hoy quiero cumplir al pie de la letra al recordar a Blas Infante, Padre de la Patria Andaluza, reconocido como tal por el Parlamento de Andalucía en abril de 1983, al cumplirse en la madrugada de este día el noventa aniversario de su fusilamiento por orden gubernamental, militar por supuesto y sin juicio previo, dados sus antecedentes políticos, veinticuatro días después del inicio de la guerra civil española, el 18 de julio de 1936. Cuatro años después, se dictó una condena a muerte en su contra «por haberse significado como propagandista para la constitución de un partido andalucista o regionalista andaluz».
1936
Recuérdalo tú y recuérdalo a otros, cuando asqueados de la bajeza humana, cuando iracundos de la dureza humana: este hombre solo, este acto solo, esta fe sola. Recuérdalo tú y recuérdalo a otros.
[…]
Con tal motivo, hemos ido esta mañana mi compañera de vida y yo a rendirle un modesto homenaje en el monumento construido en su memoria histórica y democrática, en la zona conocida como la Gota de Leche, en Sevilla capital, donde fue fusilado sin más contemplaciones. Hemos puesto una rosa roja a sus pies y junto a las voces de Rocío Jurado y Joan Manuel Serrat, hemos cantado al unísono el Himno de Andalucía:
La bandera blanca y verde vuelve, tras siglos de guerra, a decir paz y esperanza, bajo el sol de nuestra tierra.
¡Andaluces, levantaos! ¡Pedid tierra y libertad! ¡Sea por Andalucía libre, España y la Humanidad!
Los andaluces queremos volver a ser lo que fuimos hombres de luz que a los hombres, alma de hombres les dimos.
¡Andaluces, levantaos! ¡Pedid tierra y libertad ¡Sea por Andalucía libre, España y la Humanidad!
Hemos contemplado su figura y he adquirido el compromiso de volver a leer su obra emblemática, El ideal andaluz, para no olvidar lo que defendió durante tantos años y que tanto ha supuesto hasta alcanzar la plena autonomía andaluza.
Rocío Jurado y Joan Manuel Serrat cantan el Himno de Andalucía, durante la Gala conmemorativa desde Almería, con motivo del Día de Andalucía, el 28 de febrero de 1996, emitida por Canal Sur
En un día como hoy deseo recordar algo por lo que trabajó incansablemente Blas Infante hasta su ignominiosa muerte y que Luis Cernuda lo recogió de forma extraordinaria en unos versos inolvidables: Andalucía es un sueño que varios andaluces llevamos dentro. Creo que no todos, como se traduce hoy por la alianza de PP y VOX, un partido -este último- que reniega de Blas Infante, con las últimos acusaciones de islamismo radical por si faltaba algo de lo que acusar hoy al padre de la patria andaluza. Esta apreciación de algunos y no todos no era inocente para Cernuda porque él, mejor que nadie, sabía del comportamiento de sus paisanos en muchas manifestaciones sociales, culturales y políticas, porque todos los andaluces no somos iguales: «Más el trabajo humano, con amor hecho, merece la atención de los otros» (A sus paisanos, en La desolación de la quimera).
Somos un enigma a pesar de la luz interior que el dolor de nuestra historia no olvida, al recordar hoy lo sucedido a Blas Infante, siempre con el tiempo dentro, amor desbordante, pasión en nuestra música que acompaña siempre la alegría y calma el dolor, que compartimos hasta buscar la luz con el tiempo fuera. Nos tratamos como hermanos, cuando a veces no sabemos si somos amigos o seres lejanos, porque lo único que sabemos, en tiempos políticos, es que unos de otros -no inocentes- lejos estamos, como Manuel Gerena me enseñó personalmente en un poema suyo muy querido. Con la esperanza de que el dios que corresponda comprenda qué significa hoy ser andaluz en Andalucía, más allá de los que nos llevan al diccionario de uso del andaluz corriente como una sola palabra, cuando lo que necesitamos es una definición urgente como personas con luz interior, pero con un enigma de fuego y nieve dentro. Como Blas Infante lo detalló como sueño hecho realidad en su ideal andaluz. Como Cernuda soñó un día esperando el alba de su tierra.
Detalle del Monumento dedicado a Blas Infante / JA COBEÑA
Son mis principios andaluces y no tengo otros. Son mi ideal andaluz. Es verdad, porque Andalucía es un sueño que varios andaluces, todavía hoy y con la que está cayendo, llevamos con su luz y su tiempo dentro. Blas Infante merecía hoy nuestro respeto y recuerdo. También, porque deseábamos cumplir el mandato de Luis Cernuda: lo sucedido a Blas Infante, recuérdalo tú, recuérdalo a otros.
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UCRANIA, IRÁN, ORIENTE MEDIO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL
Mundir, de tres años, en una acera de Ceuta junto a sus padres, hasta la acogida por la Asociación Cardijn en el Centro San Antonio / S. Iñesta
Sevilla, 10/VIII/2026 – 13:35 h CET (UTC+2)
Poner nombres y apellidos a las tragedias como la del pasado 30 de julio, por la entrada masiva e incontrolada, no inocente por supuesto, de inmigrantes a Ceuta, es muy importante, porque junto a las razones de Estado que obliguen a conocer un argumentario de lo que ha pasado y no alcanzamos a comprender la mayoría de ciudadanos y ciudadanas de este país, a veces contradictorio en relación con la acogida o expulsión encubierta de los participantes, dejan al descubierto profundas heridas personales y colectivas que no cicatrizarán en mucho tiempo. Lo aprendí hace tiempo de la escritora y poeta colombiana Piedad Bonnett (Amalfi, Colombia, 1951), de un poema, Cicatrices, que no olvido (1):
No hay cicatriz, por brutal que parezca, que no encierre belleza. Una historia puntual se cuenta en ella, algún dolor. Pero también su fin. Las cicatrices, pues, son las costuras de la memoria, un remate imperfecto que nos sana dañándonos. La forma que el tiempo encuentra de que nunca olvidemos las heridas.
Lo he podido constatar en un reportaje publicado hoy en elDiario.es, Los vecinos levantan campamentos para acoger a mujeres y niñas que llegaron a Ceuta: “Durante días no conseguimos comer», confesando que me conmueve y conturba al conocer de cerca qué está pasando, por ejemplo, con las mujeres, jóvenes y niñas que han participado en la entrada masiva del pasado 30 de julio. Gracias a la solidaridad vecinal de la barriada de Sidi Embarek en Ceuta, se ha habilitado un espacio muy precario en el que han acogido a cerca de 200 mujeres, jóvenes y niñas que cruzaron la frontera de diversa formas, el ya célebre día 30 de julio. Once días después, siguen viviendo en unas condiciones difíciles, aunque gracias a la solidaridad de varias organizaciones de ayuda reciben todos los días comida y una limitada atención de aseo personal, porque tienen que hacer sus necesidades en el monte próximo, al aire libre, aunque nos parezca mentira a la altura que estamos desde la fecha de esta entrada masiva en Ceuta.
La situación es muy compleja y difícil de entender cuando no la vivimos en vivo y en directo. Me consta que a los menores no acompañados se les está prestando algo esencial, la identificación personal para categorizar su estatus desde la entrada en la frontera y así proteger sus derechos, tarea encomiable de las autoridades para ordenar el caos actual. Pero es indudable que la situación ha desbordado a todos y sólo basta prestar atención a las imágenes que diariamente retransmiten por los medios de comunicación, para comprender que queda mucho por hacer en la atención esencial y humana a los inmigrantes que siguen al aire libre las 24 horas del día, con calor extremo y con carencias básicas de atención humana y social, por mucho que hacen y así lo podemos comprobar a diario, instituciones y organizaciones de ayuda públicas y privadas. .
Hoy he conocido la tragedia personal y familiar de Fatna y su hijo de tres años con parálisis cerebral, que ya han sido acogidos por la Asociación Cardijn, a través de Cáritas, junto a su marido, que también hizo la travesía a nado con ellos,: «He venido con él y por él. Está enfermo y necesito que le den tratamiento”, dice la madre, embarazada de seis meses. Cruzó desde Castillejos —localidad fronteriza con el Reino alauita— “por el mar, no a pie bordeando el espigón”. Vino acompañada de su marido, también alojado en el campamento, y del pequeño, al que “la Guardia Civil tuvo que sacar del mar, salvándole la vida”.
Es sólo una historia, pero hay miles todavía por conocer, que nos sirvan para tomar conciencia de lo que está pasando y estamos viendo a diario con la inmigración, no sólo en Ceuta, sino en otros territorios de nuestro país y de Europa, con una reacción nacional y europea de la derecha extrema y ultraderecha muy preocupante. Ante lo expuesto, debemos ayudar a los que ayudan, como ha hecho por ejemplo la Asociación Cardijn, por mediación de Cáritas y Cruz Roja, con Fatna, con una trayectoria encomiable en el ámbito de la provincia de Cádiz. Necesitan, como el resto de Asociaciones y ONG solidarias, nuestro apoyo incondicional. Cada uno, cada una, como pueda, sepa y quiera hacerlo. Mundir, así se llama el niño acogido, ya no duerme junto a su madre en aceras ni en campamento vecinal. Sus padres han buscado un mundo mejor y posible para poder atenderlo dignamente.
Lo aprendí de Eduardo Galeano: «Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo».
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UCRANIA, IRÁN, ORIENTE MEDIO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL
Augusto Monterroso (Tegucigalpa, 1921 – Ciudad de México, 2003)
Sevilla, 9/VIII/2026 – 10:04 h CET (UTC+2)
No se habla de otra cosa en el país, que si el eclipse se verá mejor en tal sitio o en tal otro, pagando una millonada, que será un día histórico, que si las mejores gafas para contemplarlo son de tal marca, que si patatín, que si patatán. Eso sí, todo controlado por el poderoso caballero don dinero, bajo los mandatos de una mercadotecnia arrolladora y no inocente.
En este contexto astronómico, con la que de verdad está cayendo en el país, en una cuenta atrás democrática casi olímpica, he recordado un microrrelato de Augusto Monterroso, El eclipse, que recomiendo leer con atención, porque nos deja mensajes muy sabrosos para estos segundos estelares del próximo 12 de agosto. Pasen y vean. Lo he leído en muchas ocasiones, sobre todo como símbolo de lo que verdaderamente ensombrece la Hispanidad, tan traída y llevada con Latinoamérica. Para estos momentos estelares, también es válido.
El eclipse
Cuando Fray Bartolomé Arrazola se sintió perdido aceptó que ya nada podría salvarlos. La selva poderosa de Guatemala lo había apresado, implacable y definitivamente. Ante su ignorancia topográfica se sentó con tranquilidad a esperar la muerte. Quiso morir allí, sin ninguna esperanza, aislado con el pensamiento fijo en la España distante, particularmente en el convento de Los Abrojos, donde Carlos Quinto condescendiera una vez a bajar de su eminencia para decirle que confiaba en el celo religioso de su labor redentora.
Al despertar se encontró rodeado por un grupo de indígenas de rostro impasible que se disponían a sacrificarlo ante un altar, un altar que a Bartolomé le pareció como el lecho en que descansaría, al fin, de sus temores, de su destino, de sí mismo.
Tres años en el país le habían conferido un mediano dominio de las lenguas nativas. Intentó algo. Dijo algunas palabras que fueron comprendidas.
Entonces floreció en él una idea que tuvo por digna de su talento y de su cultura universal y de su arduo conocimiento de Aristóteles.
Recordó que para ese día se esperaba un eclipse total de sol. Y dispuso, en lo más íntimo, valerse de ese conocimiento para engañar a sus opresores y salvar la vida.
-Si me matáis -les dijo- puedo hacer que el sol se oscurezca en su altura.
Los indígenas lo miraron fijamente y Bartolomé sorprendió la incredulidad en sus ojos. Vio que se produjo un pequeño consejo, y esperó confiado, no sin cierto desdén.
Dos horas después el corazón de fray Bartolomé Arrazola chorreaba su sangre vehemente sobre la piedra de los sacrificios (brillante bajo la opaca luz de un sol eclipsado), mientras uno de los indígenas recitaba sin ninguna inflexión de voz, sin prisa, una por una, las infinitas fechas en que se producirían eclipses solares y lunares, que los astrónomos de la comunidad maya habían previsto y anotado en sus códices sin la valiosa ayuda de Aristóteles.
Los mayas sabían mucho de su pasado presente, igual que los aimaras o los aztecas en México. No les hacía falta la insolencia divina y humana del fraile sabiondo que quiso remedar al sabio sol de aquellas tierras, intentando predecir su futuro personal, cuando los que le rodeaban solo conocían el pasado presente a través de los siglos. Al buen entendedor, pocas palabras bastan, porque la inculturación de la mal llamada “conquista de América”, es la que sabemos que ocurrió y no con las mejores artes por parte de la Iglesia del siglo XV y siguientes, es decir, el proceso de integración de muchos territorios “conquistados” para la Hispanidad, en la cultura y en la sociedad de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, con la que entró en contacto desde el descubrimiento de América por los españoles, cuando no se respetaron las culturas y creencias propias que ya estaban allí desde hacía muchos siglos antes de que llegara la evangelización a sus tierras y parentelas. También por reyes conquistadores que asolaron tierras fértiles y con personas dentro.
Al final, un eclipse acabó con aquella aventura de Guatemala, por la insolencia del poder divino sobre el rey Sol de toda la vida. El eclipse próximo pasará y sería aleccionador quedarnos con el profundo mensaje de Monterroso en su precioso relato. En pleno frenesí del eclipse en España, no deberíamos olvidar la sabiduría del pueblo maya, para bajar nuestros humos científicos y turísticos, porque Monterroso nos enseñó que ellos ya conocíanlas infinitas fechas en que se producirían eclipses solares y lunares, que los astrónomos de la comunidad maya habían previsto y anotado en sus códices sin la valiosa ayuda de Aristóteles.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
UCRANIA, IRÁN, ORIENTE MEDIO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL
Rafael Alberti, Federico García Lorca, Juan Chabás, Mauricio Bacarisse, José María Romero Martínez, Manuel Blasco Garzón, Jorge Guillén, José Bergamín, Dámaso Alonso y Gerardo Diego, en el salón de actos de la Sociedad Económica de Amigos del País, en Sevilla, el 16 de diciembre de 1927 / Sin firma, atribuida a Pepin Bello y publicada en El Liberal, el 17 de diciembre de 1927
Mas el trabajo humano, Con amor hecho, merece la atención de los otros
Luis Cernuda, A sus paisanos, en La desolación de la quimera (La realidad y el deseo)
Sevilla, 8/VIII/2026 – 17:14 h CET (UTC+2)
El pasado 27 de julio, el alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, inauguró en una céntrica calle de esta ciudad, Tetuán, una placa de bronce en homenaje al poeta Luis Cernuda, formando parte del Paseo de los Poetas de la Generación del 27, con el patrocinio en esta ocasión del Colegio de Abogados de Sevilla, recordando la titulación académica del poeta. Está situada allí porque en esa calle se encontraba en 1927 el Ateneo de Sevilla, institución que gracias al buen hacer de su presidente y del responsable de Cultura, José María Romero Martinez (el quinto por la izquierda en la foto de cabecera), con la inestimable y reconocida colaboración del filántropo, dramaturgo y torero, Ignacio Sánchez Mejías, al que se ha dedicado la primera placa ya colocada en el Paseo, propiciaron un encuentro de poetas el 16 de diciembre de 1927, que abrió el camino de reconocimiento desde entonces de un nuevo movimiento literario, los poetas de la generación del 27, en un acto de inauguración del evento celebrado con motivo del tercer centenario del nacimiento del poeta y dramaturgo cordobés, Luis de Góngora y Argote.
Placa en bronce, como homenaje a Luis Cernuda, en el Paseo de los Poetas de la Generación del 27, en la calle Tetuán, en Sevilla
La inauguración de esta placa no está exenta a día de hoy de polémica, al haberse denunciado por parte de herederos del poeta que tiene tres errores: el acento en el nombre “Luís”, la inclusión del segundo apellido, Bidón, al que el poeta no tenía aprecio alguno, como lo demuestran las firmas autógrafas de sus obras y en su vida privada, así como un espacio en blanco antes de la fecha de su fallecimiento, que no figura antes del guion de separación de la fecha de nacimiento. Lamentable, mucho más si recuerdo en este momento unos versos tristes, transidos de dolor, que llevo escritos en mi persona de secreto, dirigidos “a sus paisanos”, sevillanos por supuesto, en La desolación de la quimera, al no valorar su trabajo poético, su obra en general: “Mas el trabajo humano, con amor hecho, merece la atención de los otros”. Sin más comentarios, respecto de la placa actual, en su fondo y forma.
De todas formas, quiero quedarme con el vaso medio lleno de esta iniciativa municipal, el Paseo de los Poetas de la Generación del 27 (yo incluiría también a las Poetisas, que haberlas hubo), que como se comunicó oficialmente, “es un homenaje impulsado por el Ayuntamiento de la ciudad […], en la calle Tetuán, escenario histórico de los encuentros que dieron origen al movimiento literario más trascendente del siglo XX en lengua española. Esta iniciativa, puesta en marcha a través de la Gerencia de Urbanismo, se integra dentro del programa de actividades diseñado por el Consistorio para conmemorar el centenario de una de las generaciones más brillantes de la cultura española contemporánea. […] Queremos que esta celebración trascienda a las instituciones y se convierta en una tarea compartida por universidades, academias, fundaciones, entidades culturales, empresas y ciudadanos. Que toda Sevilla se sienta partícipe de una efeméride que reivindica nuestro pasado, pero que también mira al futuro. Queremos que la ciudad vuelva a ser referente cultural y literario de primer nivel, la gran capital de las letras en España”.
Igualmente, se ha comunicado que el Paseo de los Poetas del 27 es un proyecto mediante el que se propone “transformar el propio pavimento de esta emblemática vía del casco histórico, donde estuvo ubicado el histórico Ateneo de Sevilla, en un espacio de memoria viva. A lo largo de la calle se dispondrán placas de bronce de 35 x 35 centímetros, integradas en el suelo, en las que figurará el nombre de cada uno de los miembros de la Generación del 27. De este modo, el paseo urbano se convertirá en un recorrido cultural y emocional, en el que vecinos y visitantes caminarán literalmente sobre la huella de quienes renovaron la poesía, el teatro y el pensamiento estético del siglo XX. Cada placa recogerá el nombre del poeta o poetisa homenajeado, sus años de vida y los símbolos que identifican tanto a la ciudad como a la conmemoración centenaria. El proyecto tiene un carácter participativo: instituciones, empresas, colectivos y ciudadanos patrocinarán las placas de los distintos miembros del grupo.
Comunicado lo anterior, me interesa señalar hoy que la conmemoración oficial del aniversario del centenario del encuentro histórico que dio origen al grupo del 27, se celebrará el 16 de diciembre de este año, coincidiendo con la apertura de la Casa Luis Cernuda, uno de los grandes proyectos patrimoniales y literarios del Ayuntamiento, después de un tortuoso recorrido que he recogido en este cuaderno digital en años anteriores, para respetar la memoria histórica del proyecto controvertido de la Casa Luis Cernuda (sin Bidón, su malogrado segundo apellido).
Está previsto que a partir de esa fecha emblemática, 16 de diciembre de 2026, se llevará a cabo una programación “que incluirá la gran exposición que acogerá la Real Fábrica de Artillería, en colaboración con la Junta de Andalucía, y un congreso organizado conjuntamente con la Universidad de Sevilla, el Ateneo de Sevilla y la Real Academia Sevillana de Buenas Letras. El programa se extenderá hasta diciembre de 2027”.
El Ateneo de Sevilla, institución que hizo posible aquel encuentro fundacional de 1927, será junto al Ayuntamiento uno de los principales actores de esta conmemoración. El alcalde hizo hincapié en el carácter colectivo del proyecto: “Este homenaje no puede ser solo del Ayuntamiento, sino de toda Sevilla».
Una cosa más, porque es justo y necesario reconocerla hoy. El Estado, a través del Ministerio de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, publicó al comienzo de este año, en el Boletín Oficial del Estado, un Real Decreto (53/2026, de 28 de enero), por el que se creaba y regulaba la Comisión Nacional para la conmemoración del Centenario de la Generación del 27. Su exposición de motivos es muy clarificadora en su responsabilidad institucional de Estado en relación con este evento: “En 2027 se cumplen cien años del acontecimiento que dio nombre a un grupo poético de enorme significado y relevancia en la historia y la literatura españolas: la Generación del 27. La celebración del III Centenario de la muerte de Góngora en el Ateneo de Sevilla reunió a una serie de escritores dispares en edad, intereses y estilos, pero de una extraordinaria inteligencia, sensibilidad y poder expresivo. Aunque la literatura fue su principal dedicación, sus inquietudes los empujaron a relacionarse con otras artes, como el cine o la pintura, y su cosmopolitismo favoreció una estimulante apertura a las vanguardias que por entonces recorrían Europa. Todos compartieron un fuerte amor por la cultura y el ser humano, y también destacaron por un sólido compromiso con su tiempo y, en su momento, con la República, como demuestra la participación de varias de estas personas en las Misiones Pedagógicas o el proyecto de La Barraca. La Guerra Civil y la represión posterior marcaron un fin abrupto a una generación inolvidable; algunas personas acabaron asesinadas, como Federico García Lorca, y otras se vieron obligadas a partir al exilio, contribuyendo así a la riqueza cultural de los países de acogida. Hacía tres siglos que no confluía en la literatura española un grupo creativo de un talento tan indiscutible. En el caso de la Generación del 27, a su contribución a la cultura se sumó su gran relevancia e influencia en la vida cultural, social y política de su tiempo. Las circunstancias históricas, con el exilio masivo de los supervivientes y el largo periodo de la dictadura, no han permitido que se haya rendido un homenaje a la altura de sus méritos a toda la generación en su conjunto, si bien su talento fue distinguido a título individual de muchas maneras, incluido el Premio Nobel de Literatura concedido a Vicente Aleixandre en 1977. Este real decreto pretende, además, poner especial énfasis en la recuperación y visibilización de las mujeres escritoras y creadoras de la Generación del 27, que fueron preteridas por su condición de mujeres, colocándolas en el centro del centenario: «Las Sinsombrero».
Lean esta disposición completa, que ayuda a comprender el contexto del Paseo de los Poetas de la Generación del 27, creado en Sevilla. Luis Cernuda está ya presente en nuestra calle Tetuán, nos abrirá las puertas de su casa en esta ciudad en la calle Acetres el próximo 16 de diciembre y será la ocasión de que esta ciudad le demuestre que “sus paisanos” le reconocen su trabajo, “con Amor hecho” y que lo respetarán y cuidarán con esmero.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
UCRANIA, IRÁN, ORIENTE MEDIO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL
Hoy se recuerda amargamente el ochenta y un aniversario del ataque nuclear a Hiroshima en 1945. En Nagasaki se repitió el ataque el día 9. Con este motivo tan especial y con profundo respeto a la memoria histórica y democrática mundial, vuelvo a recuperar las palabras que escribí en 2017 recordando un hecho insólito, la recuperación de un piano que fue testigo de aquella tragedia, entregándonos metafóricamente su alma, como la de los violines cuando nos entregan también su esencia a través de ella, como pieza clave de ese bello y frágil instrumento.
En estos momentos difíciles para la democracia mundial, vuelvo a escucharlo con una canción de fondo muy querida por el pueblo japonés, Furusato (El pueblo donde nací), porque nos recuerda que debemos volver cada día a nuestro rincón de paz. El piano, la intérprete, los niños y niñas que cantan y la propia canción tienen alma. Y ¿qué es el alma? No hace mucho tiempo, descubrí una respuesta a través de la literatura, en un libro precioso escrito por Mario Satz, “El alfabeto alado”: “Entre el alma humana y las mariposas existe un estrecho parentesco: lo que en una es oscilación y ascenso en las otras es aleteo y color. Aristóteles fue el primero en acuñar la palabra «psique» para designar ese nexo, y, tras él, poetas y pintores representaron el alma alada, frágil e inasible pero hermosa». Lo asombroso es que el piano de Hiroshima también tiene alma: oscilación y ascenso en sus notas, pero también aleteo y color.
oOo
El piano de Hiroshima
Sevilla, 14/XII/2017
Hay noticias que pasan sin pena ni gloria a pesar de su trascendencia. El pasado domingo se entregó en Oslo el premio Nobel de la Paz a la Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares. El día siguiente, se celebró un concierto en honor de los ganadores del premio Nobel en el que hubo un protagonista especial, un piano Yamaha superviviente del ataque nuclear de Hiroshima el 6 de agosto de 1945. Me parece un homenaje con música a un hecho vergonzante para la humanidad y que pervive en la mente del pueblo japonés a pesar del tiempo transcurrido. Como testigo de cargo, el piano todavía mantiene niveles bajos de radiación y se observan en su lacado negro restos de cristales que saltaron por la onda expansiva de la bomba al estar en su radio de acción.
Creo que es una imagen preciosa para recordarnos algo que pervive a través de los siglos, como expresión de paz en momentos de sufrimiento para las personas: Musica laetitiae comes, medicina dolorum, es decir, la música es compañera en la alegría y medicina para el dolor. Lo sigue siendo en ambos mensajes porque ese piano, testigo vivo de una historia que no se debería haber contado jamás, nos entrega alegría a través de composiciones interpretadas por manos maestras. Al mismo tiempo, es medicina para el dolor de la memoria no olvidada.
Mitsunori Yagawa (65 años) ha manifestado recientemente (1) que «Durante el bombardeo de Hiroshima, todo lo que había en los dos kilómetros de la zona cero fue quemado y destruido. Este piano estaba dentro de este límite y sobrevivió milagrosamente». Él ha restaurado el piano y ha tocado en innumerables conciertos por la paz.
El piano tiene un nombre propio: Hibakupiano (el piano bombardeado). Para que no lo olvidemos, aunque se esfuerza, en los conciertos actuales, en entregarnos algo que siempre lleva dentro desde su fabricación en 1938. Los supervivientes que estaban cerca del piano callan todavía hoy porque no quieren hablar de aquella desolación. Entre ellos, el padre de Mitsunori Yagawa. Pero él nos muestra a través de la música la otra cara del horror, con objeto de que no se repita esa página tan triste en la historia de la humanidad.
En el vídeo que encabeza este post, se interpretan en el piano Hibaku tres obras breves de Chopin y Teiichi Okano. Me he detenido en la última porque es una canción que todos los niños y niñas japoneses aprenden en la escuela pública. Se llama Furusato (el pueblo donde nací) y es sobrecogedor cómo las personas asistentes a este concierto acompañan a la pianista Aimi Kobayashi con una letra de recuerdos especiales para todos, cantando al mundo cómo debemos volver cada día a nuestro rincón de paz:
Perseguía conejos en aquella montaña. Pescaba pececillos en aquel río. Aún hoy retornan aquellos sueños. No puedo olvidar mi pueblo natal.
Padre, madre, ¿se encuentran bien? ¿Estarán bien mis viejos amigos? Hasta cuando la lluvia cae y el viento sopla, afloran los recuerdos de mi pueblo natal.
Algún día, cuando haya hecho realidad mis sueños, volveré. Donde las montañas son verdes, a mi pueblo natal. Donde las aguas son claras, a mi pueblo natal.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
UCRANIA, IRÁN, ORIENTE MEDIO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL
Imagen oficial de la UMFP (Unión Marroquí de Futbolistas Profesionales)
Sevilla, 5/VIII/2026 – 11:16 h CET (UTC+2)
Faten Ben Omar El Azizi, con tan sólo veinte años, que jugaba al fútbol en el club Moghreb Atlético Tetuán, murió el pasado jueves, cuando intentaba alcanzar a nado la costa de Ceuta en busca de un futuro mejor. Nunca será una noticia de portada, pero gracias a un reportaje publicado hoy en elDiario.es, he podido conocer un ejemplo conmovedor de la auténtica cruz del fútbol mundial, frente a la cara que circula hoy de Lamine Yamal, aunque sólo sea por aproximación de origen.
Una frase de la madre, expresa con profundo dolor lo ocurrido: “Yo sabía que mi hija quería ir a Europa, lo estaba intentando a través de su pasión, el fútbol. Jugaba desde los siete años. Tiene que quedar claro: no he enviado a mi hija a cruzar la frontera. ¿Tú crees que todas las madres que lloramos su pérdida o desaparición han mandado sus hijas a morir? Faten no solo era mi hija, también era mi amiga”.
Con la resaca del mundial y con el importante resultado final para nuestro país, he creído justo y necesario recordar hoy a esta jugadora marroquí de fútbol, que creyó que otro mundo futbolístico era posible en Europa, lanzándose al mar en una aventura hacia lo desconocido, pero que refleja la situación de desamparo juvenil que atraviesa el país vecino, sufriéndolo ella en su condición de mujer que abraza un deporte de corte profundamente masculino en su país. En Marruecos las mujeres no pueden vivir del fútbol, tal y como cuenta la madre de Faten Ben Omar El Azizi: “A ella solo le pagaban algo cuando ganaban algún partido. Si perdían, nada. Le ponía muy triste”.
La migración es un hecho irreversible en el mundo al revés actual. Por eso estoy muy preocupado con la deriva de nuestro país, donde la derecha con piel de cordero y la ultraderecha han tratado el problema de Ceuta de forma despiadada, apoyados por la Unión Europea en un acto que deja ver las costuras antiinmigracionistas europeas de forma cruel y descarnada.
Otro aviso más ante el ocaso de la democracia en nuestro país. Lean el reportaje citado, como homenaje póstumo a esta joven jugadora de fútbol marroquí, que soñó que llegando a nado a Ceuta podía comenzar un futuro prometedor. También, a los casi 90 jóvenes y niños que han muerto, junto a ella, en el intento de alcanzar algún día algo tan importante como poder vivir dignamente en un mundo mejor.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
UCRANIA, IRÁN, ORIENTE MEDIO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL
[…] El tema 83, la democracia, el ácido sulfúrico, los ceros, el tacón, las hambres, el casamiento orgánico.
De este mundo los dos sabemos poco. Y sin embargo, estamos aquí, obligatoriamente obligados a entenderlo.
Rafael Ballesteros, Ni yo tampoco entiendo
Sevilla, 4/VIII/2026 – 11:13 h CET (UTC+2)
He escrito bastantes veces, en este cuaderno digital, sobre algo que me preocupa en estos difíciles días para el país, porque mi generación sabe mucho de desconcierto existencial bajo el yugo de una dictadura, en la que teníamos claro que el país sólo tenía interés personal y social si iba hacia adelante, hacia la consolidación plena de la democracia. Ya la tenemos, sin lugar a dudas, pero malherida y en pleno ocaso mundial y nacional, lo que nos lleva a un nuevo desconcierto político en este país tan dual y cainita, trufado de corrupción reciente desde la izquierda, que tanto nos duele, aunque Terencio nos recuerde cada segundo vital que “nada humano nos es ajeno”.
Lo he manifestado públicamente en este cuaderno digital a lo largo de sus veinte años de amable existencia: en el álbum musical de mi vida ocupa un sitio privilegiado una canción muy breve interpretada por Aguaviva, Ni yo tampoco entiendo, con letra del poeta malagueño Rafael Ballesteros, que procuro aplicarla todos los días por su mensaje final. Estamos viviendo unos momentos dramáticos para el país, para su supervivencia democrática pura, por la corrupción en la cúpula directiva y algunos asociados, del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) o la causa abierta contra el expresidente Zapatero, que afectan directamente a la credibilidad del Presidente del Gobierno, por razones obvias, por decirlo claramente y sin medias tintas.
Por esta situación, vemos inmerso el país en un desconcierto político mayúsculo, de consecuencias todavía desconocidas por el avance de las alianzas PP-VOX, pero que intuimos que no es para nada bueno. Por estas razones también, creo que los demócratas, sin excepción, estamos obligatoriamente obligados a entendernos: partidos políticos y ciudadanía, casi por igual, tanto monta monta tanto, porque frente a lo que está pasando, en democracia somos dueños de nuestro destino, algunos con más ensoñación democrática de su destino que otros, cada uno con su cadaunada, con su ideología y su búsqueda de puntos de encuentro, constitucionales por supuesto, para romper el bloqueo político actual, que se evidencia en el Congreso, que nos lleva al estancamiento insufrible en el que nos encontramos, por la obstrucción permanente de la oposición en su creencia lamentable de que el actual gobierno “no es legítimo” y corrupto.
Los más antiguos del lugar recordarán una preciosa canción de Aguaviva, Ni yo tampoco entiendo, en sus estrofas finales sobre nuestro destino: “De este mundo los dos sabemos poco. / Y sin embargo, estamos aquí, obligatoriamente obligados a entenderlo”. En tal sentido, recuerdo lo que dijo el escritor Manuel Rivas en una columna del superdomingo electoral de mayo de 2019, en el diario El País, hablando de lo que hace verdaderamente daño a la política, nacional y europea: “Hay mucha gente desencantada de la política, tal vez porque tenía de ella una visión providencial. Yo no estoy desencantado, ni encantado, porque no espero milagros. Me parece suficiente milagro una política que no haga daño. Aunque imperfecta, que no cause desperfectos. Que no penalice la libertad, que no normalice la injusticia, que frene la guerra contra la naturaleza. Una política que no se nos caiga encima”.
Aquella canción nos dejaba inquietos ante el permanente mundo al revés, tan frecuente en nuestras vidas:
Ni yo tampoco entiendo si se me abre el grifo y sale una bala tras otra bala, si abro la puerta y se nos entra el fusilado y cierro y se me queda fuera el dedo, si unto amor en el labio entreabierto y nada, si miro al muro y todavía distingo los boquetes
Todo lo que viene ocurriendo estos días atrás, trufado de continuos informes elaborados por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, bajo supervisión judicial, echan por tierra la ideología que la izquierda, representada en este caso por el PSOE, que estaba obligatoriamente obligado a proteger y defender siempre: prestar los mejores servicios públicos a la sociedad, de forma limpia y transparente, teniendo en cuenta -solo y exclusivamente- el interés general de la población a la que el gobierno constituido sirve, teniendo en cuenta sobre todo a los más débiles, a los que menos tienen, a los que no tienen trabajo, a los que necesitan estructuras sanitarias públicas saludables para vivir y llegar a ser mayores con todas las garantía sociales que ofrece el Estado de Bienestar.
Creer en el interés público, el general, en el que tanto insiste la Constitución actual, por encima del personal o el de partido con siglas concretas, es la única solución para caracterizar la dignidad de un partido político, en este caso el PSOE y por extensión a quien ostenta en nombre de ese partido la presidencia de este país, aunque siga personalmente creyendo en su limpieza ética de gobierno. Merece la pena que la izquierda se entienda urgentemente en este galimatías de corrupción, incluso con la aceptación de una convocatoria de nuevas elecciones para que el pueblo decida ante la situación actual insostenible, aunque nos duelan desde la izquierda los presagios de una llegada en tromba de la derecha ultramontana, porque en la izquierda digna se sabe que mucho más temprano que tarde, se abrirán las grandes alamedas por donde pasen las personas libres para construir una sociedad mejor. Palabras de Allende y ¿por qué no?, nuestras. Para quien las quiera seguir escuchando y practicando a pesar de todo. A mí, me quedan.
Las estructuras tradicionales de la política en este país a través del bipartidismo han desaparecido, por mucho que a algunos votantes les cueste creerlo. El multipartidismo ha venido para quedarse definitivamente en el Congreso y en el Senado. Tenemos que reconocer que de este mundo de la política de pactos, legítimos por supuesto, frente a sus detractores, sabemos poco, pero estamos aquí obligatoriamente obligados a entenderlo. Por encima de todo, amamos una política que no haga daño, “aunque imperfecta, que no cause desperfectos. Que no penalice la libertad, que no normalice la injusticia, que frene la guerra contra la naturaleza. Una política que no se nos caiga encima”. La izquierda constitucional está obligatoriamente obligada a entenderse por el bien de todos los ciudadanos que vivimos en este país tan heterogéneo por sus territorios, lenguas, creencias y culturas, y que, con el día a día de nuestro voto, aspiramos a vivir en paz en él y sin hacernos daño.
¿Reflexión buenista de un optimista redomado? No, aplicación del principio de realidad de un pesimista bien informado (Benedetti, dixit) sobre lo que está ocurriendo y estamos viendo, con profundo dolor ideológico desde la izquierda digna.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
UCRANIA, IRÁN, ORIENTE MEDIO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL
¿Qué iba a haber escrito desde mi vida? Demasiado he hecho. Queramos o no, el hoy inmediato y el mañana es del pueblo.
Blas de Otero, en una carta dirigida a Vicente Aleixandre en 1955.
Sevilla, 3/VIII/2026 – 08:56 h CET (UTC+2)
La empresa donde tengo alojado mi cuaderno digital, me recuerda a diario lo artículos que escribí tal día como hoy, el año pasado y anteriores. Lo llaman “edición en retrospectiva”. La verdad es que se convierte en un examen temporal para valorar si sigo siendo el mismo, respondiendo a uno de mis grandes principios: verba volant, scripta manent o lo que es lo mismo, las palabras (habladas) vuelan, las escritas permanecen. He vuelto a leer el artículo de 2025 y suscribo todas y cada una de sus palabras, actualizando sólo alguna cuando lo considero necesario. En este caso, ‘verba manent’.
Es verdad que en estos primeros días de agosto me suelo refugiar en la poesía, porque sé que está elaborada con palabras que llevan el alma dentro, que es de lo poco que nos queda como algo personal e intransferible, en el proceso de creación desde el cerebro de cada uno, cada una.
Si a alguien le debo la localización de este refugio anímico es al poeta Blas de Otero, de quien aprendí el valor laico de la palabra, porque en mi infancia en tierras de Castilla, me enseñaron sólo su valor sagrado, en un juego de palabras bastante enrevesado para un niño: el Verbo se hizo Carne. Así, sin más explicaciones, porque todo era un asunto de fe.
Por estas razones, vuelvo a publicar hoy el artículo que en 2023 dediqué a un poeta especial, Blas de Otero y la palabra que le quedaba en agosto de 1955, porque él me enseñó el auténtico valor de la palabra, sobre todo en tiempos difíciles como los actuales, tan maltratada, ninguneada, manipulada, adulterada y utilizada de forma violenta contra todo el que no piensa de forma uniforme, mediocre, capitalista, dictatorial o… fascista, por resumirlo en una palabra.Sobre todo, porque aprendí de él algo que me impactó mucho cuando dijo que, ante las adversidades de su vida, “yo no me desanimo y llegaré a la muerte deshecho pero no vencido”. Hermosas palabras, que en mí quedan.
Buscando islas desconocidas en este mes de agosto tan especial, he encontrado una carta del poeta Blas de Otero (Bilbao, 1916 – Majadahonda, Madrid, 1979) dirigida a Vicente Aleixandre, el 18 de agosto de 1955, que me ha parecido una lección histórica de importancia capital para conocer a este poeta, con una trazabilidad familiar muy compleja y desde el punto de vista existencial también, con pérdida de fe incluida:
Querido Vicente: Te escribo esta carta aunque me da vueltas la cabeza, pero estoy tan solo que necesito hablar con alguien y creo que mejor que contigo… Por eso tu carta me hizo como siempre mucha compañía y además el regalo que me anuncias, yo sé que tú me has visto bien aunque yo me enseño tan poco y por eso lo que escribas estará bien y lo de menos es el estilo que es tan puro («buen sentido…») como he visto en el de Hidalgo. Pero pasa luego que la vida, no acabo de poder con ella, no me tengo a mí mismo, esta es la verdad y encima han sucedido tantas cosas, y las verdaderas son las que no sabe nadie no las que dicen. Pero tú ya sabes que yo no me desanimo y llegaré a la muerte deshecho pero no vencido. Yo no miento pero mi libro que quieren darlo en «Cantalapiedra» no sé qué hacer no me considero al nivel de mi palabra, ojalá fuese cierto lo que en este sentido dicen. Lo de menos es que los poemas sean regulares para mí, pero es lo que publiqué, no para otros, pero la conciencia es cada vez mayor, me está resultando ya monstruosa. ¿Qué iba a haber escrito desde mi vida? Demasiado he hecho. Queramos o no, el hoy inmediato y el mañana es del pueblo. Yo no escogí mi sitio de nacimiento y luego toda esta España, la de los periódicos y la censura que no es broma en mi caso y el no tener ahora un medio de vida todavía, ni la mujer, pero así es más bonito, lo que hace falta es que tenga fuerzas que vencimiento jamás lo tendré. Perdona todo esto, Vicente. Es para ti, claro, por eso lo he hecho. No sé qué contarte de otras cosas, ahora no tengo ganas.
Un fuerte abrazo
Blas
Dámaso no me envió el libro, será el verano, ya lo recibiré.
En el contexto de su situación personal, en una revolución interior constante hacia la poesía social, cuando dice “Cantalapiedra” se refiere a su obra Pido la paz y la palabra, que se publicó ese año, 1955, en Ediciones Cantalapiedra, en Torrelavega (Santander), siendo la palabra lo único que de verdad le quedó siempre y que tan maravillosamente nos legó en un poema de este libro que no olvido, En el principio, que he citado en numerosas ocasiones en este cuaderno digital:
Si he perdido la vida, el tiempo, todo lo que tiré, como un anillo, al agua, si he perdido la voz en la maleza, me queda la palabra.
Si he sufrido la sed, el hambre, todo lo que era mío y resultó ser nada, si he segado las sombras en silencio, me queda la palabra.
Si abrí los labios para ver el rostro puro y terrible de mi patria, si abrí los labios hasta desgarrármelos, me queda la palabra.
Al leer varias veces la carta dirigida a su amigo del alma, Vicente Aleixandre, he comprendido mejor que nunca este poema tantas veces citado por mí y que permanece intacto en mi persona de secreto. Aún así, he querido compartirlo hoy de nuevo, comprendiendo la soledad sonora de Blas de Otero: ¿Qué iba a haber escrito desde mi vida? Demasiado he hecho. Queramos o no, el hoy inmediato y el mañana es del pueblo. Para que no se olvide, en momentos de turbación política, ni siquiera un momento, siguiendo sus pasos cuando decía que “yo no me desanimo y llegaré a la muerte deshecho pero no vencido”.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
UCRANIA, IRÁN, ORIENTE MEDIO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL