Es urgente aprobar estrategias públicas ante la soledad no deseada

Yo no creo en la edad.

Todos los viejos
llevan
en los ojos
un niño,
y los niños
a veces
nos observan
como ancianos profundos.

Pablo Neruda, Oda a la edad

Sevilla, 28/IX/2022

En estos tiempos de turbación, es muy positivo que en el Congreso de los Diputados se comience a hablar de un problema social de dimensiones incalculables. Me refiero a la soledad no deseada, una realidad social que ya he abordado en este cuaderno digital y que rescato hoy de nuevo porque, al paso que vamos, no es extraño que imitando al Reino Unido (desde 2018) o Japón (en 2021), acabemos creando un Ministerio de la Soledad, una Consejería específica en nuestra Comunidad Autónoma o Servicios de Soledad en el aseguramiento público y privado. Para ser justos, hay que reconocer que es importante poner el altavoz para que se conozca que el partido político Más País ha presentado en el Congreso una proposición no de ley para combatir el aislamiento involuntario y elaborar un censo nacional para dimensionar el problema, cumpliendo el objetivo de esta actividad parlamentaria consistente en cumplir una función de orientación política. Así lo ha recogido hoy el diario El País, en un interesante artículo, La soledad no deseada: “No es un fracaso individual, sino un fracaso como sociedad”, que pone el foco en una realidad que hace sufrir a muchas personas en nuestro país.

La realidad social de la soledad no deseada, tan lejos aparentemente, tan cerca, ha merecido una atención especial por la Cátedra Cruz Roja Sevilla en Estudios sobre Soledad no Deseada, dirigida por Juan María García González, profesor del Departamento de Sociología de la Universidad Pablo de Olavide (UPO), en Sevilla, que ya comenté en el mes de abril de este año, porque lleva a cabo un trabajo de campo del primer proyecto para conocer principalmente las necesidades de las personas mayores en esta ciudad, que es por donde hay que empezar, trabajando con datos objetivos y no meras conjeturas. Estimo que es una iniciativa de carácter público excelente, con el apoyo incuestionable de Cruz Roja. Se ha elegido para empezar un barrio emblemático de la ciudad, el de La Macarena, para conocer de cerca una situación a la que el año pasado ya dediqué un artículo, La soledad no deseada debería ser una cuestión de Estado, como realidad incuestionable y que merece la atención de la sociedad y la Administración.

En este sentido, vuelvo a publicar el citado artículo porque considero que es una aproximación documentada sobre la soledad no deseada, un oscuro objeto de atención social que se debe abordar institucionalmente con urgencia. Tengo muy claro que si algo califica de humanidad a la mujer y al hombre es la capacidad y necesidad de comunicarse, de no estar solos. A pesar de los tiempos que corren que incluso nos impiden mirarnos a la cara para decirnos algo. Sin ruidos, en silencio y, a veces, en soledad no deseada.

Un dato actual nos permite valorar la importancia de atender en nuestro país y con urgencia absoluta, el abordaje por el Estado, con normas sustantivas, de estrategias públicas concretas ante la soledad no deseada: casi el 20% de la población en España sufría en 2021 esta situación tan dolorosa, lo que significa en términos estadísticos que este problema es una realidad en nuestro país que afecta a cerca de nueve millones y medio de personas, distribuidas entre hombres y mujeres, como población residente en el país, en torno a un 50% por el rango de sexo, con una ligera desviación al alza en las mujeres. Se vive esta alarmante situación no sólo en las personas mayores, claro objeto de este estado dramático, sino también en jóvenes y personas en la madurez de su vida, que pueden acabar en suicidios, así como en niños y niñas de nuestro país que viven de forma dolorosa la separatidad de padres y abuelos, sin mezcla de protección alguna en muchos casos, por vivir en una sodiedad fría y distante de los problemas humanos, que muchas veces les son ajenos. Como señalé en el artículo publicado en abril de este año, la vicepresidenta de la Comisión Europea para la Democracia y Demografía, Dubravka Šuica, manifestaba en el Prólogo del Estudio Soledad en la UE. Perspectivas de encuestas y datos de medios en línea, que cita el artículo del diario El País, citado anteriormente, publicado por el Joint Research Centre (JRC) de la Comisión Europea, difundido en julio de 2021 y que ofrece una descripción general del estado actual de los conocimientos sobre la soledad y el aislamiento social en la UE, que “cualquier comunidad se define, entre otras cosas, por las conexiones significativas entre sus miembros y que la pandemia “nos recordó la importancia de las conexiones personales positivas, de pertenencia a comunidad. El último año y medio sacó a la luz a muchos individuos y desafíos sociales que existían antes, pero que en su mayoría permanecieron ignorados o desatendidos”. Es donde ha cobrado una fuerza inusual el fenómeno de la soledad y el aislamiento social en nuestras sociedades. Es una responsabilidad de la Unión Europea abordar urgentemente esta situación, sobre todo cuando se constata que “existe evidencia científica de que la soledad afecta la salud física y mental y podría reducir la cohesión social y confianza de la comunidad y, en última instancia, en sus resultados económicos”. Por tanto hay que hacerlo como comunidad, para “mejorar la resiliencia de nuestras sociedades y nuestro desempeño económico. Esta es una responsabilidad de todos nosotros, a nivel local, a nivel nacional y de la UE, para las autoridades, la sociedad en su conjunto y todas y cada una de las personas”. Estas son las razones de fondo para haber solicitado el apoyo del Centro Común de Investigación [Joint Research Centre (JRC)], cuyo resultado ahora se presenta en este Estudio”.

La soledad no deseada debería ser una cuestión de Estado

Sevilla, 14/VIII/2021

El dato es rotundo: el porcentaje de españoles que asegura sentirse solos ha pasado del 11,6% al 18,8% (ver tabla adjunta), según un estudio del Joint Research Centre (JRC) de la Comisión Europea, difundido en julio y que ofrece una descripción general del estado actual de los conocimientos sobre la soledad y el aislamiento social en la UE. El estudio, que lleva por título Soledad en la UE. Perspectivas de encuestas y datos de medios en línea, parte de una realidad contrastada por las investigaciones llevadas a cabo, que “muestran que la soledad y el aislamiento social también tienen repercusiones nocivas en la salud física y mental como consecuencias significativas para la cohesión social y la confianza de la comunidad. Por tanto, tanto la soledad como el aislamiento social son cada vez más reconocidos como problemas críticos de salud pública que merecen atención y deben abordarse con eficacia estrategias de intervención”. Obviamente, la pandemia de COVID-19 “también ha reformado drásticamente la vida y las prácticas sociales de los europeos”. Además, “Las restricciones a la movilidad y las medidas de distanciamiento social adoptadas para contener la propagación del virus han provocado discusiones sobre los efectos secundarios no deseados de tales medidas, particularmente en forma de soledad y aislamiento”.

Tengo que reconocer que una frase del Informe me ha impactado por su contenido cara al futuro: “Algunos temen que el precio de la soledad pueda tener consecuencias mucho después de que el virus retroceda”. Para aplicar el principio de realidad que lo sustenta, presenta los principales resultados de dos análisis empíricos realizados por el CCI (Centro Común de Investigación) utilizando dos fuentes de información complementarias, a saber, encuestas y datos en línea: “El análisis basado en datos de encuestas ofrece una imagen de las tendencias recientes en los niveles de autoinformación de la soledad en toda la UE e identifica las características sociodemográficas y geográficas predominantes asociadas con la soledad antes y durante los primeros meses de la pandemia de COVID-19. Los datos de la encuesta muestran que la pandemia ha magnificado el problema. La proporción de encuestados que se sentían solos con frecuencia se duplicó después del brote de COVID-19. Además, los adultos jóvenes fueron golpeados con mayor severidad. El análisis basado en datos en línea analiza las tendencias en los medios en línea que informan sobre la soledad y el aislamiento social entre enero de 2018 y enero de 2021. El volumen de los artículos sobre estos temas se mide mensualmente y por Estado miembro, y los artículos recopilados se analizan en profundidad para identificar los sentimientos predominantes contenidos en ellos y detectar patrones en las narrativas subyacentes”.

La realidad cruda es que cuando se ha trabajado sobre datos en línea publicados en medios sobre la soledad y el aislamiento social, se observa que se han duplicado durante la pandemia. Las narrativas se referían en gran medida “a las consecuencias para la salud de la soledad. El análisis de catálogos de informes de medios en línea, muestran también tipologías y ejemplos de iniciativas políticas destinadas a combatir la soledad y el aislamiento social. Las iniciativas públicas varían de un Estado miembro a otro. Generalmente, la mayoría de las intervenciones están diseñadas a nivel local y rara vez forman parte de programas más sistemáticos”.

Dubravka Šuica, vicepresidenta de la Comisión Europea para la Democracia y Demografía, manifiesta en el Prólogo del Estudio que cualquier comunidad se define, entre otras cosas, por las conexiones significativas entre sus miembros y que la pandemia “nos recordó la importancia de las conexiones personales positivas, de pertenencia a comunidad. El último año y medio sacó a la luz a muchos individuos y desafíos sociales que existían antes, pero que en su mayoría permanecieron ignorados o desatendidos”. Es donde ha cobrado una fuerza inusual el fenómeno de la soledad y el aislamiento social en nuestras sociedades. Es una responsabilidad de la Unión Europea abordar urgentemente esta situación, sobre todo cuando se constata que “existe evidencia científica de que la soledad afecta la salud física y mental y podría reducir la cohesión social y confianza de la comunidad y, en última instancia, en sus resultados económicos”. Por tanto hay que hacerlo como comunidad, para “mejorar la resiliencia de nuestras sociedades y nuestro desempeño económico. Esta es una responsabilidad de todos nosotros, a nivel local, a nivel nacional y de la UE, para las autoridades, la sociedad en su conjunto y todas y cada una de las personas”. Estas son las razones de fondo para haber solicitado el apoyo del Centro Común de Investigación, cuyo resultado ahora se presenta en este Estudio.

Las principales conclusiones de los trabajos realizados en relación con encuestas, muestran que las medidas de distanciamiento social han sido fundamentales para limitar la expansión del virus, pero también que existe una creciente preocupación por el impacto que la remodelación de la vida social del año pasado podría tener sobre la soledad, en particular para las personas que ya eran más propensas a la soledad en el período prepandémico. En tal sentido se compararon dos encuestas llevadas a cabo sobre este asunto en 2016 y en abril-julio de 2021, respectivamente y los resultados no dejan lugar a dudas sobre el aumento drástico de la prevalencia de la soledad en los primeros meses tras el brote de COVID-19. Mientras que en 2016, el 12% de los ciudadanos de la UE indicó sentirse solo más de la mitad, este dato aumentó al 25% en los primeros meses tras el brote de COVID-19. Otras emociones negativas, como sentirse tenso o desanimado siguió la misma tendencia, mientras que las emociones positivas como sentirse alegre, tranquilo, activo o descansado se movió en la dirección opuesta. También es interesante resaltar que hasta ahora se había centrado el debate público sobre la soledad en la población mayor, considerada como las más vulnerable, fundamentalmente porque el envejecimiento se asocia a otros factores de riesgo de soledad: “Sin embargo, durante los primeros meses de la pandemia, los adultos jóvenes han ha sido, con mucho, los más afectados por las medidas de distanciamiento social. Más específicamente, la proporción de personas de 18 a 25 años indica sentirse solo casi cuatro veces más en los primeros meses de la pandemia (del 9% en 2016 al 35% a principios de 2020). A pesar de todo, este sentimiento de soledad entre los adultos jóvenes es de naturaleza transitoria. Sin embargo, hay que destacar que también es una etapa de la vida asociada a menudo con dejar a la familia, la casa y pasar a una nueva etapa en la vida. En este contexto, el impacto de más de un año de reducción de contactos en persona, podría seguir sintiéndose mucho después de que la pandemia desaparezca.

Sin lugar a duda, las personas que viven solas experimentaron un aumento en la prevalencia de soledad en 23 puntos porcentuales en comparación con los niveles observados antes de la pandemia. También hay una serie de factores de riesgo cuya importancia no se ha visto agravada por la pandemia, como es el caso de las condiciones económicas favorables (ingresos del hogar), que protegen contra la soledad: esto era igualmente cierto antes y durante la pandemia. De forma contraria, la salud delicada suele estar asociada con la soledad, porque en el período previo a la pandemia, alrededor del 32% de los encuestados, que se encontraban en mal estado de salud también informaron sentirse solos más de la mitad de su tiempo. Esta situación contrasta con el 8% entre personas con buena salud. En los primeros meses de la pandemia, la incidencia de la soledad se elevó al 46% para los encuestados con mala salud y al 20% para los buena salud. Por lo tanto, la brecha en los niveles de soledad por el estado de salud no cambió mucho después de la COVID-19 y esto sugiere que la incidencia de mala salud como un factor de riesgo de soledad se aplica en todas las circunstancias.

En esta primera parte del estudio, se ha observado que las mujeres han tenido la misma probabilidad que los hombres de sentir soledad. Esto no ha cambiado con la implementación de redes sociales durante las medidas de distanciamiento. Del mismo modo, vivir en una ciudad o en una zona rural área no afectó los niveles de soledad antes o durante la pandemia. Por último, en el período previo a la pandemia, la soledad fue más baja en el norte de Europa, con alrededor del 6% de las personas que informaron que se sentían solas más de la mitad de su tiempo. En Europa occidental, meridional y del Este, se muestra una mayor prevalencia de soledad, en un rango que va del 11% al 13%. Sin embargo, siguiendo los datos en relación con la COVID-19, Europa occidental y septentrional experimentaron el porcentaje más acusado en soledad. Esto es un poco sorprendente ya que el norte de Europa mostró datos más suaves que el sur y Europa Oriental. Es curioso constatar que la pandemia podría haber fomentado inicialmente un sentido de pertenencia en varios países, en particular en el sur de Europa por las características de la población, pero todo obedece también a los patrones de conducta macrorregionales y nacionales. De hecho, cuando contamos con estos factores, observamos que, todo lo demás es igual, dentro de cada país, es decir, “cuanto más difícil es el bloqueo por las medidas COVID, más agudo es el sentimiento de soledad. En definitiva, se ha demostrado con estos datos que las conexiones sociales son fundamentales en nuestra vida diaria y que la angustia experimentada en todo el mundo durante los últimos 16 meses es, en parte, impulsada por las limitaciones impuestas a las interacciones sociales.

En la segunda parte del estudio, las principales conclusiones de los trabajos realizados en relación con la metodología observada, los medios en línea, es decir, el análisis de los medios de comunicación de la UE sobre la soledad y el aislamiento social, realizado mediante la búsqueda del índice de artículos recopilados por el sistema Europe Media Monitor, “un Sistema interno del CCI que procesa más de 300.000 artículos al día, en más de 70 idiomas, con una amplia cobertura de fuentes de noticias nacionales y locales de la UE”, cuyo “procesamiento automático etiqueta cada artículo por emociones (ira, miedo, tristeza, disgusto, sorpresa, alegría) y valores de sentimiento (positivo, negativo y neutral)”, se centraron sobre dos descriptores homologados por todos los países y válidos para estas conclusiones: “soledad” y “aislamiento social”.

El análisis cuantitativo reveló que ambos temas cobraron una gran relevancia en el panorama de los medios de comunicación de la UE, especialmente desde el inicio de la pandemia COVID-19 en marzo de 2020, con reportajes sobre el tema de la soledad, registrando una duplicación del volumen en los primeros meses de la pandemia y siguiendo un patrón similar al de la propia pandemia, disminuyendo en los meses de verano de 2020 y aumentando con nuevos picos en el inicio de la segunda ola. Desde el ámbito cuantitativo, también mostró que los volúmenes de informes, sin embargo, varían ampliamente entre los Estados miembros de la UE, al igual que el número y tipos de iniciativas propuestas para abordar el problema.

En relación con el análisis cualitativo hay que decir que las narrativas subyacentes están relacionadas con los efectos negativos que tiene la soledad sobre la salud, tanto emocional como física, y para las consecuencias económicas de la soledad y el aislamiento social, en términos de costes de salud, desempleo y en el largo plazo el impacto en el desarrollo social y personal, especialmente de la Generación Z y las categorías sociales ya vulnerables. Esto fue especialmente visible durante la pandemia para los jóvenes (19-25 años) y mujeres, las categorías más afectadas por las pérdidas de empleo. Las narrativas también se relacionan con las causas subyacentes de soledad, mirando las tendencias individualistas promovidas por las sociedades occidentales, así como la necesidad de nuevos tipos de arquitectura y planificación urbana para disminuir el aislamiento y la soledad.

En general hay numerosas iniciativas que abordan la soledad en Europa, pero se muestra en el estudio que rara vez forman parte de programas sistematizados para alcanzar los mejores resultados.  El estudio detallado sobre 10 países, que se adjunta al estudio,  muestra que existen grandes diferencias entre los Estados miembros en cuanto a si la soledad se percibe como una preocupación pública o personal, dividiéndose las iniciativas para abordarlo, por tanto, entre programas de apoyo comunitario y soluciones individuales centradas en las consecuencias psicológicas de la soledad.

Visto el panorama y aunque este estudio ofrece datos de gran calidad para ser tomados en cuenta, se propugna desde la UE que junto a la lista inicial de iniciativas y medidas en 10 países, ésta podría desarrollarse y completarse por expertos locales, con la creación de una base de datos europea de iniciativas para la atención a la soledad, de tal forma que las medidas políticas a tomar por los diferentes países, podrían utilizarse en el futuro para crear una red europea de soledad en la que las mejores prácticas se compartan y evalúen de forma más sistemática.

Para finalizar, es muy interesante señalar la relación que aporta el estudio sobre once iniciativas, para atender la soledad: cuidar y cambiar el estado de ánimo, sensibilización, creación de conectividad múltiple, ayuda profesional, red de alarmas, actividades grupales, soluciones tecnológicas, espacios de encuentro, proyectos de innovación social, comunidades intergeneracionales y lucha contra la estigmatización. Soluciones en las que nuestro país muestra un avance considerable en iniciativas públicas y privadas, pero todavía lejos de una acción sistematizada, equitativa y distribuida, sobre todo, desde la perspectiva consagrada de atención al interés general por parte del Estado y como marca la Constitución y cuando sabemos por este estudio que el porcentaje de españoles que asegura sentirse solos ha pasado del 11,6% al 18,8%, en tan sólo cinco años.

Una última reflexión. El silencio se confunde muchas veces con la soledad, aunque no es lo mismo. Pasa como en los tiempos que corren, donde en todos los terrenos sociales, políticos, empresariales, universitarios, familiares, nos esforzamos en hablar porque nos aterra la soledad. Mucho más por el aislamiento aprendido durante el confinamiento y la pertinaz distancia social impuesta por la pandemia. Quizás porque cuando el chimpancé dio el salto a la humanización se dio cuenta de que después de tantos años era necesario un primer motor inmóvil (Aristóteles), algunos lo llaman Dios o deidad, que justificara la puesta en marcha de la maquinaria del mundo y que permitiera a las células controladas por el cerebro articular sonidos estructurados de necesidad y deseo consciente para que nos entendiéramos y, después, lo expresáramos con sentimientos y emociones. Lo escribí hace ya muchos años en torno al silencio que necesita todos los días el cerebro. Si algo califica de humanidad a la mujer y al hombre es la capacidad y necesidad de comunicarse, de no estar solos. A pesar de los tiempos que corren que incluso nos impiden mirarnos a la cara para decirnos algo. Sin ruidos, en silencio y, a veces, en soledad no deseada.

¡UCRANIA, Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Ludovico Einaudi, un músico “clásico” y muy popular (y II)

Dedicado de nuevo, con agradecimiento y afecto especial, a Adrián, Alejandro, Vanessa y Marcos.

Sevilla, 26/IX/2022

Anoche asistí al concierto de Ludovico Einaudi en nuestra ciudad, en un entorno con historia, la Plaza de España, una construcción ciclópea del gran arquitecto Aníbal González, que ya roza el siglo de presencia continua en esta ciudad “en la que se puede ser feliz”, que decía Stefan Zweig al pasear por sus calles y plazas. Si algo me llamó la atención y «me hizo feliz» fue contemplar la tipología del público asistente, familias completas, con una mezcla de personas jóvenes y mayores que asistían a un concierto de un músico que fusiona las composiciones clásicas con la electrónica, si hace falta, respetando el ritmo moderno de cuerdas hasta notas inverosímiles de obtener mediante la cuerda frotada de un violín y un violonchelo. Creo que las tres mil personas que llenaban el aforo preparado para tal actuación, sin una silla libre, organizado por ICÓNICA FEST, demostró con creces que cuando finalizó Einaudi su concierto, junto a los tres músicos que le acompañaron de forma magistral, tuvimos todos la percepción de que el gran aserto de la música clásica, musica laetitiae comes, medicina dolorum (la música es compañera en la alegría y medicina para el dolor), se había hecho realidad en un sitio emblemático de la ciudad, la querida y nunca bien ponderada Plaza de España.

Interpretaron obras de su producción más reciente, Underwater (Bajo el agua), que ya presenté en mi artículo del pasado 24 de septiembre, iniciando el concierto sin mediar palabra con el público asistente, porque lo que pretendió durante las dos horas del concierto y consiguió, era que hablaran sus manos sobre su piano, un fantástico Stainway & Sons, como no podía ser menos para esta ocasión, manos que observé detenidamente en los planos que nos ofrecían las dos pantallas gigantes junto al escenario. Comenzó con Atoms, de Underwater, completándolo después con Wind Song, Natural Lights, Rolling Like a Ball, Swordfish y Flora. Junto a Federico Mecozzi al violín y Redi Hasa al violoncello, interpretó Low Mist, L’Origine Nascota y Fly, donde se incorporó la percusión y electrónica de Francesco Arcuri. Walk y Fossils, completaron esta parte del concierto en conjunto, deleitándonos Einaudi con su archifamoso Divenire, una de sus obras emblemáticas para todas las edades. Continuó el concierto con Luminous, por donde empezó, con el telón de fondo de la presentación en esta gira mundial de su nueva obra, Underwater, seguida de Experience, finalizando en un bis muy especial con Bajo el Agua, (Underwater), sus últimas palabras a través de sus manos.

Plano del escenario del concierto de Ludovico Einaudi, en la Plaza de España (Sevilla), unos minutos antes de comenzar. Su piano está en el centro de la imagen / JA COBEÑA

A pesar de que la noche era gélida, de forma sorprendente en esta ardiente ciudad, sabía que las composiciones de este álbum reciente están muy cerca de la nueva interpretación de la naturaleza como la casa de todos que hay que cuidar. Este estío ha sido especial con sus cosas de calentamiento global, como efecto fundamental del cambio climático, aunque todos podemos contribuir con actitudes diferentes ante esta realidad tan desconcertante pero tan real como la vida misma. Por esta razón, cuando en la recta final del concierto atacó los primeros compases de Nuvole Bianche (Nubes Blancas), cerré los ojos y recordé cómo Einaudi sabe estar cerca de las personas jóvenes para ofrecerles el mejor acompañamiento posible en medio de tempestades diversas y de ahí su éxito entre este público tan heterogéneo como el que ayer estaba a mi alrededor en su concierto. Sé que las Nubes Blancas de Ludovico Einaudi están de fondo, para tranquilizar, más que la conciencia, el alma. Lo recomiendo. En mi memoria de hipocampo recordé en simultáneo una interpretación de esta preciosa canción acompañando a la cantante italiana Alessia Tondo, en la que utiliza el dialecto salentino que se habla en El Salento, comarca formada por la extremidad sudeste de la región italiana de Apulia, conocida como el «tacón» de Italia. Es un ejemplo de cómo sabe estar cerca, con su música, de los jóvenes del mundo, orgulloso de que hayan enriquecido su partitura con una canción de amor. El texto dice lo siguiente, que pueden escuchar en el vídeo que encabeza esta actuación, porque cumplí rigurosamente con lo que nos pidieron cuando nos acomodaron en nuestros asientos de Tribuna, “estaba prohibido hacer fotografías y vídeos durante la actuación”, lo que me impidió obtener una imagen del concierto en vivo para traerla a estas páginas. Ver a Einaudi junto a Alessia Tondo significa mucho más que mil palabras imaginarias.

Está bien, déjala dormir,
Ahora ella no lo puede entender,
No, no le hables,
¿Por qué ya no siente su corazón?
El viento tampoco me dice demasiado,
Ahora no puedo entenderlo,
Duerme, duerme y no desea,
no le gusta más éste corazón.
Cuatro vientos y yo sueño solo,
Mis notas ya no tienen fortuna.
Déjame dormir nuevamente,
Déjame morir primero, que esta alma sin amor, no, no la puedes ayudar.
Pasa el tiempo y no me habla
Pasa el tiempo y no me dice nada
Así que ya sabes lo que quería,

Lo que nos pasa
Todavía te siento acá,
Solo si tú puedes, no, solo si tú quieres vuelve conmigo,
Y si quieres mi corazón, éste sigue aquí simplemente cierra los ojos y lo encontrarás.
Canto y pienso en ti
Suspiro y lloro
Ya no tengo tu amor
Tu fuiste mi bien

El viento me dejó solo
Con el tiempo debe regresar
Déjame sufrir solo
Déjame olvidar primero
Mi alma va donde quiere, deja que lo haga.
Pasa el tiempo y no me escucha
Pasa el tiempo y no me dice nada
No te detengas ahora,
Solo, solo debo quedarme
Deja que entre el sol
Debo quedarme bajo el sol
No te detengas ahora
Ella ya no puede amarme
Pasa el tiempo y no habla
Pasa el tiempo y no dice nada
Así que ya sabes lo que quería

Lo que nos pasa
Todavía te siento acá
Solo si tú puedes, no, solo si tú quieres vuelve conmigo
Y si quieres mi corazón, éste sigue aquí, simplemente cierra los ojos y lo encontrarás.
Canto y pienso en ti
Suspiro y lloro
Ya no tengo tu amor
Tu fuiste mi bien.

Escúchenla y vean el vídeo las veces que estimen necesario. Es maravilloso hacerlo en este tiempo de turbación y mudanzas. Es una representación real de la música clásica de fusión de Ludovico Einaudi y cómo la aman los jóvenes del mundo, en estado puro.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Voy y vuelvo en un país imaginario

Sevilla, 25/IX/23022

Una noticia reciente sobre el director de cine chileno Patricio Guzmán, del que ya he hablado en diferentes ocasiones en este cuaderno digital, porque le admiro y respeto, aprendiendo de él su pasión por el compromiso “político” en el sentido más puro de la acción política transformadora, incluso sin carné de afiliación a unas siglas determinadas, es decir, por ideología pura y dura, me ha llevado a conocer de nuevo el sentir popular de Chile como pueblo imaginario en un país imaginario, con resonancias de un gran poeta chileno, Nicanor Parra, de cuyo nombre quiero acordarme hoy nuevamente.

Yendo del timbo al tambo, como le gustaba decir a Gabriel García Márquez, vuelvo a encontrar una referencia imaginaria en momentos difíciles para el mundo. Recuerdo hoy que en 2018 falleció a los 103 años, en su querida tierra chilena, Nicanor Parra, el antipoeta al que dediqué en 2014 unas palabras en este cuaderno digital que busca islas desconocidas de compromiso activo. Hoy, mejor que nunca, comprendo las palabras que un día ya lejano, dando gracias a la vida, le dedicó a su hermana Violeta Parra, cuando falleció en 1967: Pero yo no confío en las palabras / ¿Por qué no te levantas de la tumba / A cantar / a bailar / a navegar / En tu guitarra? // Cántame una canción inolvidable / Una canción que no termine nunca / Una canción no más / una canción / Es lo que pido. Cuando asistimos a diario a noticias tristes para el mundo de la libertad viva, me acerco de nuevo a Nicanor Parra en la montaña rusa en la que siempre estuvo instalado, dando gracias a la vida, que nos ha dado y sigue dando tanto.

Lo anteriormente expuesto viene a mi memoria porque Nicanor Parra, el poeta que mejor describió al hombre imaginario, al que se recuerda en este país por haber recibido el Premio Cervantes en 2011, me permitió volver a la lectura compleja de la antipoesía que representa, comprometido sobre todo con la contradicción de la vida, porque para él es una fuerza que le permite seguir viviendo, conduciendo su viejo coche del pueblo (Volkswagen), camino de un lugar que muy querido para él: Las Cruces. Y esa forma de pensar, de transgredir la vida instalada, me sorprendió siempre, tanto como el crucifijo que preside el salón principal de la biblioteca que lleva su nombre en la Universidad Diego Portales, con una inscripción memorable escrita a mano en un cartel rutinario, “Voy y vuelvo”, en un permanente tobogán de emociones y sentimientos imaginarios, porque lo imaginario sólo existe en el alma y porque de la ilusión también se vive:

El hombre imaginario
vive en una mansión imaginaria
rodeada de árboles imaginarios
a la orilla de un río imaginario

De los muros que son imaginarios
penden antiguos cuadros imaginarios
irreparables grietas imaginarias
que representan hechos imaginarios
ocurridos en mundos imaginarios
en lugares y tiempos imaginarios

Todas las tardes imaginarias
sube las escaleras imaginarias
y se asoma al balcón imaginario
a mirar el paisaje imaginario
que consiste en un valle imaginario
circundado de cerros imaginarios

Sombras imaginarias
vienen por el camino imaginario
entonando canciones imaginarias
a la muerte del sol imaginario

Y en las noches de luna imaginaria
sueña con la mujer imaginaria
que le brindó su amor imaginario
vuelve a sentir ese mismo dolor
ese mismo placer imaginario
y vuelve a palpitar
el corazón del hombre imaginario.

Patricio Guzmán ha retratado en “Mi país imaginario”, su nuevo documental, la revolución feminista que llevó a la victoria a Gabriel Boric, actual presidente de Chile, como “secuela apócrifa de ‘La batalla de Chile’, donde cuenta los movimientos que cambiaron el país en los últimos años”. El artículo, excelente, que he leído en elDiario.es sobre esta obra de Patricio Guzmán, refleja la mejor sinopsis del documental que podamos soñar: “En Mi país imaginario todos los testimonios son de ellas. De las mujeres que salieron a la calle, que revolucionaron el país, que pidieron tomar la decisión sobre sus cuerpos y sus elecciones. No hay ningún hombre que hable a cámara. Hace tiempo que en Chile las mujeres se organizaron muy bien políticamente. Empezando por las mujeres que protestaron contra los desaparecidos, y a partir de ahí el papel de la mujer nunca dejó de estar presente. Y bueno, ahora estamos con la cuestión de volver a reconstruir Chile, de volver a hacer que las dos grandes corrientes se unan o al menos se toleren o que trabajen juntas para construir en el futuro de Chile”, dice Guzmán, que cree que ese futuro pasa por las mujeres y que confía en que “se va a conseguir”. Pero lo que verdaderamente me ha conmovido son sus palabras sobre lo que él entiende como cine documental, del que Mi país imaginario es una nueva entrega extraordinaria: “El cine documental es una especie de caja de resonancia del pasado más reciente para proyectarlo hacia el futuro. El cine documental nos coloca frente a nuestros problemas grandes que tenemos como país, como personas, como grupo. El documental es una opinión muy personal de cada uno de nosotros y queda guardado para siempre en la memoria chilena. La gente se olvida de las películas de ficción, pero los documentales quedan ahí, machacando siempre”.

Patricio Guzmán recibió este año el premio Goya a la mejor película Iberoamericana, La cordillera de los sueños (2019), a modo de veredicto: para no olvidar que el cine también es memoria histórica. ¡Enhorabuena, de nuevo, por tu compromiso activo a través del cine! Me alegra y reconforta desde una determinada ideología de izquierda, el reconocimiento que te hizo nuestro país el pasado mes de febrero, que tanto debe al pueblo chileno por vuestra acogida a los españoles en el exilio tras la guerra civil y la férrea dictadura que sufrimos años después. Gracias, a través de estas palabras, que aún nos quedan. Aquello fue una misión de amor, que no olvido en la memoria histórica de nuestro país, imaginario también.

Para mí, Chile es un modelo imaginario como país imaginario para alcanzar las libertades imaginarias que todo ser humano aspita a alcanzar un día…, imaginario también. Es así porque cada día voy y vuelvo a mi país imaginario, con el que sueño todos los días, la España de las libertades imaginarias, que también existen.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Ludovico Einaudi sueña bajo el agua (I)

Dedicado con agradecimiento y afecto especial, a Adrián, Alejandro, Vanessa y Marcos.

Sevilla, 24/IX/2022

Mañana me encontraré con Ludovico Einaudi aquí en Sevilla, presentando su última obra, Underwater (Bajo el agua), unas composiciones que nacieron durante el confinamiento por la pandemia de COVID-19, en su residencia del Piamonte italiano. Nos mostrará que sabe “capturar el alma de las personas”, como ha manifestado frecuentemente en esta gira por el mundo, interpretando las doce canciones que conforman este álbum de sueños, un solo de piano que recupera su esencia como músico, recordando que su última obra en este estilo la hizo hace veinte años, con un nombre propio: Giorni (Días): Luminous, Rolling Like a Ball, Indian Yellow1, Flora, Natural Light, Almost June, Swordfish, Wind Song, Atoms, Temple White, Nobody Knows y Underwater (Luminoso, Rodando como una pelota, Amarillo indio 1, Flora, Luz natural, Casi junio, Pez espada, Canción del viento, Átomos, Blanco del templo, Nadie lo sabe y Bajo el agua). En su gira actual está acompañado por tres músicos excelentes: Federico Mecozzi (violín), Redi Hasa (violoncello) y Francesco Arcuri (electrónica y percusión). Estas incorporaciones instrumentales las hará en su interpretación de conocidas obras anteriores de su repertorio, porque “Bajo el agua” es siempre un encuentro a solas con el piano.

Ludovico Einaudi explica que el disco tiene su interpretación interna en el título, Bajo el agua, a modo de metáfora, como una “expresión de una dimensión muy fluida, sin interferencias del exterior”. Mañana será también una metáfora su concierto, cuando a la hora en que dé comienzo ya se sabrán los primeros resultados de las elecciones generales que se celebran en su país, con una clara tendencia alcista de la ultraderecha. Me consta que proviene de una familia con una trayectoria antifascista de renombre, al ser él nieto de un expresidente de la República italiana, Luigi Numa Lorenzo Einaudi (Carrú, 24 de marzo de 1874 – Roma, 30 de octubre de 1961), sintiendo que un músico debe manifestar su ideología cuando lo considere oportuno: “Estoy muy preocupado por el ascenso de la extrema derecha en Italia y en todas partes, así es. Personalmente, no quiero involucrarme con personas que no me agradan en absoluto. Estoy tratando de expresar mis ideas y visiones a través de mi música hasta que sea posible” (1). Dicho queda.

Underwater (Bajo el agua)

El compositor Einaudi está presente en este cuaderno digital, como no podía ser menos, por su persona de todos y por la de secreto, hasta en nueve ocasiones por orden cronológico: Nubes blancas, pero no sólo en Navidad, Einaudi se lamenta en el Ártico, Cosas de estío / 8. Calentamiento global, cambio climático y efecto invernadero, (I y II). Petricor de Otoño, Los árboles aprender a darnos corazón y vida, Cuando en lo alto está la vida, Los nómadas buscamos siempre rincones de tranquilidad y En tiempos de turbación se premian las mudanzas. Son variaciones esenciales sobre diversos temas de Einaudi, siempre, aunque reflejé bien mi respeto a su música cuando escribí en estas páginas en 2021, en plena pandemia, con el mismo telón de fondo que Einaudi, sobre la excelente película Nomadland, expresando que “Cuando me acerco a Nomadland, me considero el protagonista de la última estrofa de la canción de Battiato, un forastero que busca el sentido de la vida, como un nómada impenitente en este loco mundo diseñado a veces por el enemigo: Forastero que buscas la dimensión insondable / la encontrarás fuera de la ciudad, al final de tu camino. Además, Ludovico Einaudi pone música a esta banda sonora tan especial de la película, que le agrega otra garantía de éxito y calidad más allá de los objetivos del mercado”.

Mañana asistiré al concierto de sus últimas composiciones, acompañando también en mi alma de secreto por Franco Battiato, que me susurrará al oído que escuche atentamente a Einaudi, porque somos nómadas de espíritu, recordándome que como ellos sólo soy un “Caminante que vas buscando la paz en el crepúsculo / la encontrarás, la encontrarás al final de tu camino. / Bajo el tránsito de la aparente dualidad, / la lluvia de Septiembre despierta el vacío de mi cuarto / y los lamentos de la soledad aún se prolongan”. En esta ocasión y de aquí en adelante, ya nada será igual si sabemos soñar, bajo el agua, en compañía de Ludovico Einaudi.

(1) Ludovico Einaudi: “Como artista siempre tienes que crear tus propias reglas” (diariodejerez.es)

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Los nadies sufrirán la supresión del impuesto de patrimonio en Andalucía

Eduardo Galeano

Uno de cada cuatro habitantes de la Comunidad [Autónoma de Andalucía] —en torno a 2,2 millones de personas— se encuentra en 2021 en una situación de exclusión moderada o severa.

 Informe territorial sobre exclusión y desarrollo social en Andalucía, 2022

Sevilla, 23/IX/2022

Recién estrenado el otoño y siguiendo los pasos de Ángel González, deseo ver luz, fuego y vida en unos momento difíciles en Andalucía, que sufre desde hace muchos años una pobreza crónica,  después de conocer que la Comunidad se permite el lujo de prescindir del impuesto de patrimonio de los más ricos de la Comunidad, un total de unos 100 millones de euros al año, aproximadamente, que me va y me viene en una actitud solidaria y de ruptura de los silencios cómplices, ante una oposición timorata en el Parlamento de Andalucía que no se hace sentir en las calles de Andalucía. No sólo es un problema de cantidad económica a perder por los que menos tienen, sino de amparo a quien más tiene. Para explicarlo todo, es verdad también que han aprobado simultáneamente la denominada deflactación del tramo autonómico del IRPF, que supondrá según «sus fuentes oficiales» un ahorro de 360 millones de euros para los contribuyentes andaluces, sufriendo una vez más la cultura tributaria de la corresponsabilidad social para el estado del bienestar, en la que siempre hay que trabajar para que no decaiga. Ambas medidas, para los nadies y para los pobres severos en Andalucía, no les benefician en nada, sólo en daños colaterales que sufrirán en recursos de salud, educación y servicios sociales, de carácter público.

Existe una realidad lacerante que asola esta Comunidad, con un ejemplo muy claro y que me produce profunda tristeza y desazón, al comprobar, una vez más, con rigor del dato objetivo y no sólo palabras, facilitados por la publicación del INE “Proyecto de Indicadores Urbanos en España”, edición de 2022, que Sevilla, por ejemplo, ocupa un lugar destacado en la relación de los barrios con menor renta del país, en concreto los dos primeros puestos, que corresponden a las zonas 5-A (barrio Polígono Sur del distrito Sur) y 4-E (barrios de Los Pajaritos y Amate del distrito Cerro-Amate), ambas en Sevilla capital, aunque lo verdaderamente preocupante es que en esta “lista” del INE, figuran seis barrios más de Sevilla, Colores-Entreparques, en cuarto lugar, La Oliva-Letanías, Juan XXIII y Polígono Norte, en decimotercer lugar), algo que debería movilizar con carácter de emergencia social y preferente las respuestas públicas a esta situación, teniendo en cuenta globalmente, en este listado, que de las quince localidades señaladas, once pertenecen a Andalucía. Un ejemplo vale más que mil palabras aunque el fondo y forma del artículo que publiqué al respecto este año con motivo de su proceso electoral, Elecciones al Parlamento de Andalucía 2022 / 5. Andalucía sufre una pobreza crónica, presenta una realidad de pobreza severa en Andalucía que debería preocuparnos ante decisiones políticas como la que trato hoy sobre la supresión de un impuesto importante para esta Comunidad, porque produce bastantes daños colaterales para los más desprotegidos en la sociedad andaluza.

Es verdaderamente incomprensible, incluso indecente, que un elemento de equidad en la desigualdad, el citado impuesto de patrimonio que, repito, afecta sobre todo a los que no les inquieta nada la situación económica actual del Mundo, porque para ellos siempre al derecho que no al revés, se suprima en una presentación a bombo y platillo llevada a cabo por el Presidente de la Comunidad Autónoma de Andalucía, el pasado lunes 19 de septiembre, en un foro patrocinado por una empresa editora, acompañado por la cúpula del Partido Popular y en olor de multitudes de derechas de toda la vida. En aquél foro no había nadies de Andalucía, ni sombra de ellos, a los que describía perfectamente Eduardo Galeano, hace unos años:

Sueñan las pulgas con comprarse un perro
y sueñan los nadies con salir de pobres,
que algún mágico día
llueva de pronto la buena suerte,
que llueva a cántaros la buena suerte;
pero la buena suerte no llueve ayer,
ni hoy, ni mañana, ni nunca,
ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte,
por mucho que los nadies la llamen
y aunque les pique la mano izquierda,
o se levanten con el pie derecho,
o empiecen el año cambiando de escoba.

Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados,
corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:

Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folclore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal,
sino en la crónica roja de la prensa local.

Los nadies que cuestan menos que la bala que los mata.

Con tristeza he recordado la clase a la que asistí este verano en el II Curso de verano para entender el mundo al revés, en la que abordamos una cuestión de Estado: hay que priorizar respuestas de Estado a las condiciones de vida de los nadies, en este caso los de la Comunidad de Andalucía, fundamentalmente porque los asistentes a esta escuela lo teníamos claro, en palabras de Galeano, como alumnos de una contraescuela necesaria, ante decisiones del mundo al revés, de la política al revés, como esta decisión de supresión del impuesto de patrimonio en Andalucía: “La escuela del mundo al revés es la más democrática de las instituciones educativas. No exige examen de admisión, no cobra matrícula y gratuitamente dicta sus cursos, a todos y en todas partes, así en la tierra como en el cielo: por algo es hija del sistema que ha conquistado, por primera vez en toda la historia de la humanidad, el poder universal. En la escuela del mundo al revés, el plomo aprende a flotar y el corcho, a hundirse. Las víboras aprenden a volar y las nubes aprenden a arrastrarse por los caminos”. Desde hace años tengo muy cerca de mi ordenador el libro Patas arriba. La escuela del mundo al revés (1), de Eduardo Galeano, porque si no será muy difícil comprender el hilo conductor de todos los asuntos que suelo tratar en la vida ordinaria o al escribir, por ejemplo, este artículo.

Si hoy recuerdo especialmente esta clase es porque aquel día escogimos, entre todos los alumnos y alumnas asistentes al Curso, la noticia del día o de la semana que más nos hubiera impactado desde la perspectiva del mundo al revés, en el que debíamos tener especial cuidado en su vertiente aplicada a nuestro país. La noticia escogida fue la que había publicado el 29 de junio de este año, referida a los resultados definitivos, publicados por el INE, de la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV). Año 2021, sobre la que había que destacar que el porcentaje de población en riesgo de pobreza o exclusión social (nueva definición) en España aumentó al 27,8%, desde el 27,0% de 2020 y que el 8,3% de la población se encontraba en situación de carencia material y social severa, frente al 8,5% del año anterior [2020]. Para ser objetivos, había que trabajar básicamente sobre la Nota de Prensa oficial del INE, señalando aquellos aspectos que después se debían resaltar en el Curso citado.

Era muy importante considerar un detalle técnico de la encuesta que sigue teniendo unas derivadas muy claras en los resultados obtenidos y que creo conveniente recordar hoy de nuevo. Se trata de la nueva definición de la tasa de riesgo de pobreza o exclusión social, AROPE; (por sus siglas en inglés, ARisk OPoverty or social Exclusion), «que se creó en 2010 a efectos de medir la pobreza relativa en Europa ampliando el concepto de la tasa de riesgo de pobreza, que solo contempla los ingresos. La tasa AROPE se ha venido construyendo con la unión de la población que se encuentra en riesgo de pobreza, o con carencias materiales o con baja intensidad en el empleo. En 2021 se ha introducido un cambio metodológico que ha afectado a dos de sus tres dimensiones. Así, la tasa AROPE (nueva definición 2021) se define como aquella población que está al menos en alguna de estas tres situaciones: riesgo de pobreza (no cambia su definición con respecto al indicador antiguo), carencia material y social severa, y baja intensidad en el empleo (nueva definición 2021). Por tanto, en el indicador nuevo se han modificado dos de sus tres componentes, en concreto la ‘carencia material severa’, que es sustituida por la ‘carencia material y social severa’ y la ‘baja intensidad en el empleo’».

Para que se comprenda bien estos cambios y no abrumar de nuevo con datos ante la decisión política de supresión del impuesto de patrimonio en Andalucía, expongo a continuación los resultados obtenidos en la encuesta en los que se analiza la actualización de la tasa AROPE:

Fuente: Encuesta de Condiciones de Vida (ECV). Año 2021,

Por mi parte, dado el contexto en el que nos encontramos en esta semana trágica para Andalucía, señalo a continuación unos datos que reflejan la situación de dificultad económica actual de los hogares españoles, con cifras que sobrecogen, especialmente cuando me detengo a analizar algunos resultados en mi Comunidad Autónoma, Andalucía, “con la que está cayendo”, que se dice en argot popular, que siempre está “señalada” por encima de la media, punto crítico del debate del grupo de la clase virtual en la que participamos (imaginariamente) alumnos y alumnas de diversas Comunidades:

Fuente: Encuesta de Condiciones de Vida (ECV). Año 2021,

Deseo resaltar también los cambios introducidos en la tasa AROPE enunciada anteriormente, en relación con el segundo indicador, la carencia material y social severa, «que se calcula de forma separada para cada miembro del hogar. Este nuevo indicador se construye con 13 componentes, de los cuales siete se definen a nivel de hogar y seis son personales, diferentes para cada miembro del hogar. Una persona está en situación de carencia material y social severa si padece al menos siete de las 13 limitaciones que forman la lista, definidos a nivel de hogar:

  • No puede permitirse ir de vacaciones al menos una semana al año.
  • No puede permitirse una comida de carne, pollo o pescado al menos cada dos días.
  • No puede permitirse mantener la vivienda con una temperatura adecuada.
  • No tiene capacidad para afrontar gastos imprevistos.
  • Ha tenido retrasos en el pago de gastos relacionados con la vivienda principal (hipoteca o alquiler, recibos de gas, comunidad…) o en compras a plazos en los últimos 12 meses.
  • No puede permitirse disponer de un automóvil.
  • No puede sustituir muebles estropeados o viejos.

    Los seis primeros ya figuraban en la lista anterior y se ha añadido el último. En cambio, desaparecen de la lista de carencias la disponibilidad de teléfono, televisor o lavadora, una vez contrastada su poca utilidad para explicar situaciones de privaciones materiales. Por su parte, los seis nuevos conceptos definidos a nivel de persona son:
  • No puede permitirse sustituir ropa estropeada por otra nueva.
  • No puede permitirse tener dos pares de zapatos en buenas condiciones.
  • No puede permitirse reunirse con amigos/familia para comer o tomar algo al menos una vez al mes.
  • No puede permitirse participar regularmente en actividades de ocio.
  • No puede permitirse gastar una pequeña cantidad de dinero en sí mismo.
  • No puede permitirse conexión a internet.

    En el caso de los menores de 16 años no se dispone de los seis conceptos enumerados anteriormente a nivel de persona. Para estos menores los valores de esos elementos se imputan a partir de los valores recogidos para los miembros de su hogar con 16 o más años.

Sólo un dato más en relación con la población en riesgo de pobreza, que mide fundamentalmente la desigualdad, porque «no mide pobreza absoluta, sino cuántas personas tienen ingresos bajos en relación al conjunto de la población. En 2021 (teniendo en cuenta los ingresos de 2020) el porcentaje de población con ingresos por debajo del umbral de riesgo de pobreza (la llamada tasa de riesgo de pobreza) se situó en el 21,7% de la población residente en España, frente al 21,0% del año anterior».

Fuente: Encuesta de Condiciones de Vida (ECV). Año 2021,

Visto lo visto, una vez más y con cierto dolor existencial, he vuelto a leer páginas de este libro de Galeano que me sigue acompañando como manual ante un mundo o Comunidad Autónoma al revés: “Caminar es un peligro y respirar es una hazaña en las grandes ciudades del mundo al revés. Quien no está preso de la necesidad, está preso del miedo: unos no duermen por la ansiedad de tener las cosas que no tienen, y otros no duermen por el pánico de perder las cosas que tienen. El mundo al revés nos entrena para ver al prójimo como una amenaza y no como una promesa, nos reduce a la soledad y nos consuela con drogas químicas y con amigos cibernéticos. Estamos condenados a morirnos de hambre, a morirnos de miedo o a morirnos de aburrimiento, si es que alguna bala perdida no nos abrevia la existencia. ¿Será esta libertad, la libertad de elegir entre esas desdichas amenazadas, nuestra única libertad posible? El mundo al revés nos enseña a padecer la realidad en lugar de cambiarla, a olvidar el pasado en lugar de escucharlo y a aceptar el futuro en lugar de imaginarlo: así practica el crimen, y así lo recomienda. En su escuela, escuela del crimen son obligatorias las clases de impotencia, amnesia y resignación. Pero está visto que no hay desgracia sin gracia, ni cara que no tenga su contracara, ni desaliento que no busque su aliento. Ni tampoco hay escuela que no encuentre su contraescuela”.

Sigo pensando, luchando y soñando que el mundo al derecho es posible. Me quedo ahora con una frase preciosa de Galeano en mis primeros apuntes en este cuaderno de inteligencia digital para buscar islas desconocidas, en una singladura diaria para comprender qué significa un posible mundo al derecho (los corchetes son míos): “Lo mejor que el mundo [al derecho] tiene está en los muchos mundos que el mundo [al derecho] contiene, las distintas músicas de la vida, sus dolores y colores: las mil y una maneras de vivir y decir, creer y crear, comer, trabajar, bailar, jugar, amar, sufrir y celebrar, que hemos ido descubriendo a lo largo de miles y miles de años”. Respetarlo todo es nuestra gran tarea de aprendizaje actual para vivir y construir diariamente un mundo al derecho, en el que cabemos todos, sin excepción alguna, por mucho que los diseñadores diarios del mundo al revés se empeñen en evitarlo.

Ahí están los datos anteriormente expuestos, desnudos, junto a la gran pregunta que nos compromete a todos, qué hacer en una contraescuela del mundo al revés en nuestro país. En mi Comunidad Autónoma. Personalmente, lo tengo claro: compartir con datos, que sólo con un gobierno de Estado o Comunidad Autónoma, pre-ocupado (así, con guion) por la desigualdad actual económica, laboral y social en la población, no cualquier gobierno, porque todos no son iguales, que dicte leyes con urgencia para solucionar esta situación transformando la sociedad española, podremos avanzar en derechos y libertades que mejoren las condiciones de vida expuestas anteriormente, que afectan a millones de ciudadanos en este país, los más desfavorecidos, los pobres severos, los nadies. Hay que decirlo alto y claro y escribirlo con negrita, como acabo de hacer. Lo decía también hace dos años en este cuaderno digital con motivo de la aprobación del Ingreso Mínimo Vital (IMV): “ […] viene a dar respuesta constitucional a derechos fundamentales en términos de equidad en el acceso a un ingreso económico para determinadas personas y familias que permitirá atender la pobreza estructural del país como itinerario de reconocimiento del conjunto de derechos y deberes constitucionales que ayuden a la población a salir de esta situación con un trabajo digno y bien remunerado: “El Ingreso Mínimo Vital es toda una política social que se engarza alrededor de una prestación, de forma que, más allá de la ayuda monetaria incluye estrategias de inclusión, en coordinación con las comunidades autónomas y los ayuntamientos, que permitan a las personas en vulnerabilidad transitar a una situación mejor. Los beneficiarios contarán con incentivos a la contratación y también se creará un “Sello Social” para las empresas que les ofrezcan formación y empleo”. La palabra “itinerario” me parece excelente porque este reconocimiento es un kilómetro cero para ayudar a salir de la situación de pobreza y no para instalarse en ella en régimen permanente de subsidio. Ese es su gran reto […] porque el ingreso mínimo vital es, fundamentalmente, un ingreso para permitir, a toda la población española, alcanzar la entrada en el itinerario de la dignidad constitucional expresada en sus derechos fundamentales y, concretamente en el recogido en el artículo 35 de la Carta Magna: 1. Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo.

Queda claro que el mundo al revés de la desigualdad tributaria no es inocente y debemos denunciarlo para construir uno nuevo, porque nuestra fuerza es la esperanza, que debe regarse todos los días con rocío, el del conocimiento y la libertad, como respuesta firme a lo que fue en su momento una pregunta inquietante de Neruda: ¿Es verdad que las esperanzas deben regarse con rocío? Uno de los caminos es la denuncia y estas palabras forman parte de ella, como altavoz mundial de lo que se hace en detrimento de los nadies en Andalucía. Sabemos dónde están los pobres en Andalucía y así lo manifesté en la última ocasión que escribí sobre esta realidad, en general, bajo el título Sabemos dónde están los pobres en Andalucía, donde abordaba la realidad de la pobreza y la exclusión social en esta Comunidad Autónoma, de acuerdo con lo publicado en el Informe territorial sobre exclusión y desarrollo social en Andalucía, de 2022, llevado a cabo por Cáritas y la Fundación FOESSA, en el que destaqué algo muy importante y que, lógicamente, es el resultado de la situación social en esos barrios de Sevilla, que indicaba anteriormente, de forma más aguda y lacerante, como representación dolorosa de esta Comunidad: “en 2021, el 41,7% de la población de Andalucía se encuentra en una situación de integración plena, el 32,0% en una situación de integración precaria, el 12,4% en una situación de exclusión moderada y el 13,9% en una situación de exclusión severa. Las personas en situación de exclusión social representan el 26,3% de la población de Andalucía, lo que implica que, aproximadamente, uno de cada cuatro habitantes de la Comunidad —en torno a 2,2 millones de personas— se encuentra en 2021 en una situación de exclusión moderada o severa. Sabemos, por tanto, dónde están los pobres en Andalucía, los nadies, “los hijos de nadie, los dueños de nada. Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos”, a los que describió de forma emocionada tantas veces Eduardo Galeano. Ellos sufrirán, más que nadie, la supresión de este impuesto de patrimonio. De ahí mi enfado, consternación y denuncia.

(1) Eduardo Galeano, Patas arriba. La escuela del mundo al revés, 1998. Madrid: Siglo XXI Editores de España.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Podemos otoñar en otoño

Ángel González

Sevilla, 22/IX/2022

Quien frecuenta estas páginas sabe mi aprecio por Ángel González. También, cuando se acerca el otoño, suelo recordarlo con emoción y conciencia de clase humana. Cuando en la próxima madrugada sean las 3 horas y 4 minutos en horario peninsular (02.04 en Canarias), se igualarán el día y la noche en el hemisferio norte, en una ceremonia temporal y puntual que nunca falla y que los sabios del lugar llaman equinoccio de otoño (aequinoctiumaequus nocte, «noche igual»). Es un aviso para los que nos gusta otoñar, porque también se puede humanizar este tiempo y su momento si somos capaces de aprehenderlo en su justo sentido. Por ejemplo, acudir prestos a compartir esta estación con el poeta Ángel González, aunque él me acompaña siempre a lo largo del año y sus otras estaciones, siendo consciente de que estamos saliendo hoy de un verano obstinado en perpetuarse, / cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste.

Vuelvo a leer en las horas preparatorias del nuevo equinoccio de otoño sus poemas dedicados a los Otoños, en plural, porque existen millones de otoños, los que vive cada ser humano a su forma y manera: mi otoño, tu otoño, su otoño, nuestro otoño, vuestro otoño, el otoño de ellos, de ellas…, el otoñar de todos. De todas formas, los otoños de González me inspiran otra forma de comprender la vida y me gusta compartirlo para hacer más llevadero ese ser y estar en el mundo de todos y cada uno, otoñando la vida. Comienza su entrega de sentimientos y emociones con un poema precioso, El otoño se acerca, que vuelvo a compartir hoy:

El otoño se acerca con muy poco ruido:
apagadas cigarras, unos grillos apenas,
defienden el reducto
de un verano obstinado en perpetuarse,
cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste.

Se diría que aquí no pasa nada,
pero un silencio súbito ilumina el prodigio:
ha pasado
un ángel
que se llamaba luz, o fuego, o vida.

Y lo perdimos para siempre.

Lo he manifestado en otoños anteriores y hoy, vuelvo a buscar el ángel que se llamaba luz, fuego, o vida, y no lo encuentro, rodeado de malas noticias por todas partes, en un país con desasosiego permanente desde hace ya varios años, en este otoño tan especial que sigue entrando con el ruido de los malos augurios de guerras y economía maltrecha, estando obligatoriamente obligados a entenderlo. Al menos, podemos encontrar un ángel, en medio de tantos demonios, de apellido González. Lo agradezco una vez más, porque necesitamos momentos amables en esta azarosa vida, en este otoño en el que también estamos obligatoriamente obligados a otoñar, que es soñar de una forma diferente, para no perder para siempre ángeles que necesita este país, que necesitamos todos, con nombres preciosos y que hoy día tienen más valor que nunca: luz, fuego y vida.

Gracias, Ángel González, un otoño más, porque sé que te llamas así por los solsticios y equinoccios que alumbraron con su cambiante luz, su vario cielo, el viaje milenario de tu carne trepando por los siglos y los huesos (1). No te olvido.

(1) González, Ángel. Para que yo me llame Ángel González, en Áspero mundo, 1956. Madrid: Rialp.

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Días después en Chile

Mario Benedetti / Pablo Neruda

Sevilla, 20/IX/2022

Este año ha pasado mi recuerdo puntual, metódico, del golpe de Estado en Chile en 1973, sin una referencia especial al día 11 de septiembre, fecha que recordaba el 49º aniversario del golpe de estado. La verdad es que como mi pasión es defender a diario que el mundo sólo tiene interés hacia adelante, he estado muy atento a los resultados del plebiscito constitucional del pasado 4 de septiembre, en ese país, que he seguido de cerca, en el que participaron más de trece millones de electores y cuyo resultado me sumió en una profunda tristeza al conocerse que el 61,87% había votado RECHAZO a la reforma constitucional, mientras que APRUEBO había obtenido sólo el 38,13% de los votos, según los datos del Servicio Electoral de Chile. En cualquier caso, el 11 de septiembre es una cita anual de mi calendario del alma que no olvido, junto a la del sangriento atentado de las Torres Gemelas -cada hecho luctuoso en su tiempo y momento-, porque tengo grabado en mi persona de secreto desde hace 49 años ese golpe de estado en Chile, por parte de un general de cuyo nombre no quiero hoy acordarme. Yo había crecido en aquellos años muy cerca de cantores, no cantantes, de ese país y de Latinoamérica (cantante es el que puede cantar, mientras que cantor es el que debe hacerlo, según Facundo Cabral) y, sobre todo, de un grupo inolvidable, Quilapayún, junto a uno de sus fundadores, Víctor Jara. Su vida me marcó en mi juventud. Su muerte…, me creó un desosiego democrático que todavía perdura en mi alma de secreto, aunque utilizo siempre los mismos principios en relación con lo ocurrido, porque no tengo otros, no quedándome en las trincheras del desafío por frustración, sino saliendo al aire libre y de progreso de la vida, frecuentando el futuro propio y asociado, con el tu puedo y mi quiero de todos.

Como, efectivamente, no vivo en las trincheras de la nostalgia paralizante, sólo quiero recordar de nuevo mi agradecimiento a Chile por sus lecciones democráticas, entre las que recojo expresamente de nuevo, en este cuaderno digital, el comportamiento ejemplar con los exiliados españoles que participaron en 1939, al finalizar la guerra civil, en la llamada Misión de Amor (1), una empresa humanitaria que se convirtió en un poema que recibió este título del mismo Neruda y del que decía “Que la crítica borre toda mi poesía. Pero este poema [Misión de Amor], que hoy recuerdo, no podrá borrarlo nadie”. En el puerto de Valparaíso, tan querido para Neruda, desembarcaron el 3 de setiembre de 1939, más de 2.300 exiliados españoles a bordo del Winnipeg, siendo recibidos por el presidente Aguirre Cerdá y por el jovencísimo y recién nombrado Ministro de Salubridad, Previsión y Asistencia Social, Salvador Allende: “[…] Al descender las movedizas escalinatas, ante ellos se abría la posibilidad de rehacer sus vidas y de retribuir con su trabajo y esfuerzos la hospitalidad que generosamente les brindaban el pueblo y el Gobierno chilenos. Manos fraternas acogieron a los inmigrantes, rescatados por el humanitario corazón de Neruda, para quienes, a contar de ese momento, la esperanza comenzó a ser una realidad” (2). Salvador Allende estuvo allí y con estas palabras simbolizo en este Día Después el agradecimiento de nuestro país al pueblo chileno, en clave democrática y de respeto a la memoria histórica. Avanzando en el arduo camino de la vida, pienso mucho en el después de lo acontecido en Chile, en cada Día Después, tal y como lo explicó espléndidamente Mario Benedetti en un poema inédito publicado dos años después de su fallecimiento, El Después, formando parte de un conjunto de poemas seleccionados por el autor en los últimos años de su vida: “El Después nos espera / con las brasas y los brazos abiertos / ah pero mientras tanto / vemos pasar con su cadencia/ la muerte meridiana de los otros / los más queridos y los no queridos” (3).

Han pasado días desde aquél fatídico 11 de septiembre de 1973. En este Día después simbólico, quiero quedarme con todo lo bueno aprendido de Chile, recordando especialmente a Pablo Neruda en un poema dedicado a este mes de septiembre de infeliz memoria, ahora por lo ocurrido en su país con el Golpe de Estado y por el golpe mundial a la democracia y a la paz con el atentado de las Torres Gemelas llevados a cabo en ambos casos un 11 de septiembre. Ha llegado septiembre, el séptimo mes como su propio nombre indicaba en el calendario romano. Una vez más acudo a mi clínica del alma, mi biblioteca, para buscar poesía llamando a su puerta, sabiendo que las oscuras golondrinas de Bécquer no volverán por ahora, sobre todo las que aprendieron nuestros nombres en los momentos en los que no conocíamos lo que vendría después. Esa es la razón que me ha llevado a encontrarme de nuevo con Neruda, porque hoy necesitaba volar sobre sus queridas tijeras del cielo a través de una oda especial, Oda a las alas de septiembre (4), aunque sólo pueda hacerlo en mi imaginario particular y para poder compartir momentos amables con las personas que me acompañan a diario:

He visto entrar a todos los tejados
las tijeras del cielo:
van y vienen y cortan transparencia:
nadie se quedará sin golondrinas.

Aquí era todo
ropa, el aire espeso
como frazada y un vapor de sal
nos empapó el otoño
y nos acurrucó contra la leña.

En la costa del Valparaíso,
hacía el sur de la Planta Ballenera:
allí todo el invierno se sostuvo
intransferible con su cielo amargo.

Hasta que hoy al salir
volaba el vuelo,
no paré mientes al principio, anduve
aún entumido, con dolor de frío,
y allí estaba volando,
allí volvía
la primavera a repartir el cielo.

Golondrinas de agosto y de la costa,
tajantes, disparadas
en el primer azul,
saetas de aroma:
de pronto respiré las acrobacias
y comprendí que aquello
era la luz que volvía a la tierra,
las proezas del polen en el vuelo,
y la velocidad volvía a mi sangre.
Volví a ser piedra de la primavera.

Buenos días, señores golondrinas
o señoritas o alas o tijeras,
buenos días al vuelo del cielo
que volvió a mi tejado:
he comprendido al fin
que las primeras flores
son plumas de septiembre.

Al pueblo de Chile le deseo lo mejor, esperando que se cumplan los presagios de su presidente actual, Gabriel Boric, recordando algunas palabras suyas dirigidas a sus “compatriotas”, en el discurso oficial al conocer los resultados del plebiscito constitucional del 4 de septiembre: “Hoy ha hablado el pueblo de Chile y lo ha hecho de manera fuerte y clara. Nos ha entregado dos mensajes. El primero es que quiere y valora a su democracia. Que confía en ella para superar las diferencias y avanzar. Y eso lo confirma este proceso electoral que ha tenido la mayor convocatoria de ciudadanos y ciudadanas en las urnas en toda nuestra historia. […] Este 4 de septiembre la democracia chilena sale más robusta. Así lo ha visto y reconocido el mundo entero: un país que en sus momentos más difíciles opta por el diálogo y los acuerdos para superar sus fracturas y dolores. Y de esto compatriotas, debemos estar profundamente orgullosos. […] El segundo mensaje del pueblo chileno es que no quedó satisfecho con la propuesta de Constitución que la Convención le presentó a Chile, y por ende ha decidido rechazarla de manera clara en las urnas. Esta decisión de los chilenos y chilenas exige a nuestras instituciones y actores políticos que trabajemos con más empeño, con más diálogo, con más respeto y cariño, hasta arribar a una propuesta que nos interprete a todos, que dé confianza, que nos una como país. Y allí, el maximalismo, la violencia y la intolerancia con quien piensa distinto deben quedar definitivamente a un lado. Como Presidente de la República, recojo con mucha humildad este mensaje y lo hago propio. Y es que hay que escuchar la voz del pueblo, no sólo de este día sino de todo lo acontecido en estos últimos años intensos que hemos vivido. No olvidemos por qué llegamos hasta aquí, ese malestar sigue latente y no podemos ignorarlo. También, quienes hemos sido históricamente partidarios de este proceso de transformación, debemos ser autocríticos sobre lo obrado. Los chilenos y chilenas han exigido una nueva oportunidad para encontrarnos, y debemos estar a la altura de este llamado. Por ello es que me comprometo a poner todo de mi parte para construir, en conjunto con el Congreso y la sociedad civil, un nuevo itinerario constituyente que nos entregue un texto que, recogiendo los aprendizajes del proceso, logre interpretar a una amplia mayoría ciudadana. Y sé que en eso todos y todas nos van a acompañar”

Finalizó el discurso con palabras dignas de un gran mandatario democrático, aleccionadoras: “Ustedes lo saben, es cuando actuamos en unidad, cuando sacamos lo mejor de nosotros mismos. A eso, a volver a encontrarnos para hacer grande a nuestra patria, es a lo que les invito. Un abrazo grande, ¡Qué viva Chile!”. Sus palabras son también y ahora, “plumas de septiembre” en los días después de su amado Chile.

(1) Neruda, Pablo. Misión de Amor, en Memorial de Isla Negra, 1964. Buenos Aires: Losada.

(2) https://winnipeg70.wordpress.com/a-historia-del-winnipeg/

(3) Benedetti, Mario, en Biografía para encontrarme, 2020. Madrid: Alfaguara.

(4) Neruda, Pablo, en Navegaciones y regresos, 1959. Buenos Aires: Losada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Ser guardianes de la igualdad social depende de todos

¿Mostrará la humanidad cómo puede lograr lo que todos antes pensaban imposible e innovar nuestra manera de salir de un agujero profundo? Eso depende de todos nosotros.

Melinda French Gates y Bill Gates, El futuro del progreso

Sevilla, 19/IX/2022

La situación actual del mundo al revés en el que estamos instalados, requiere tomar posiciones claras en defensa de la igualdad humana. Sólo se puede actuar cuando emitimos juicios bien informados, no los que proporcionan los tertulianos de pro que nos asaltan a diario en los medios de comunicación social, por tierra, mar y aire, aunque hay que decir alto y claro que todos no son iguales. En este contexto, el miércoles pasado publicó la Fundación Bill y Melinda Gates un informe, El futuro del progreso, dentro del movimiento Goalkeepers (porteros), “una comunidad de agentes de cambio que están promoviendo los Objetivos Globales [de Desarrollo Sostenible] de diversas maneras. Desde las bases hasta el mundo, estos líderes representan una gama ecléctica de culturas, profesiones e intereses”.

Lo más importante es trabajar con datos y este informe los ofrece: “Cada año, Goalkeepers comparte los últimos datos sobre 18 indicadores de datos clave, que van desde la pobreza hasta la mortalidad materna y la educación. Estos indicadores nos ayudan a comprender nuestro progreso hacia los Objetivos Globales, donde la innovación y la inversión están creando puntos brillantes, y donde colectivamente nos estamos quedando cortos. En conjunto, los datos nos recuerdan que el progreso es posible, pero no inevitable”. Los dieciocho indicadores son: pobreza, retraso en el crecimiento entre los niños menores de 5 años, mortalidad materna, mortalidad neonatal, mortalidad de menores de cinco años, VIH, tuberculosis, malaria, enfermedades tropicales desatendidas, planificación familiar, cobertura universal de salud, tabaquismo, vacunas, educación, igualdad de género, saneamiento, servicios financieros para los más pobres y agricultura.

Los codirectores de la Fundación presentan datos y propuestas claras de soluciones a los problemas actuales enunciados en el citado informe, que reproduzco íntegro por su interés solidario:

Somos personas de datos, y este es un informe de datos. Más o menos. En 2015, los líderes de 193 países acordaron los Objetivos de Desarrollo Sostenible, los ODS. Estos eran objetivos grandes y audaces que queríamos lograr para 2030, desde poner fin a la pobreza hasta lograr la igualdad de género. Y cada año, este informe intenta responder a la pregunta: «¿Cómo está el mundo?» Queremos que la gente comprenda lo que dicen los números sobre la trayectoria del progreso humano. Pero este año, creemos que es igual de importante que la gente entienda lo que los números no pueden decir sobre el progreso. Porque hay dos cosas importantes que ningún dato en este informe refleja plenamente: la crisis y la innovación.

Cuando los expertos en desarrollo de todo el mundo elaboraron los ODS hace siete años, no tenían idea de que dentro de cuatro años, un nuevo virus saltaría a la población humana, provocando una pandemia única en un siglo. No anticiparon que las guerras comenzarían en Ucrania o Yemen, o que desde Afganistán hasta los Estados Unidos, los derechos de las mujeres se retrasarían décadas. Tal como está ahora, tendríamos que acelerar el ritmo de nuestro progreso cinco veces más rápido para cumplir con la mayoría de nuestros objetivos, e incluso eso podría ser una subestimación, porque algunas de las proyecciones aún no tienen en cuenta el impacto de la pandemia, y mucho menos la guerra en Ucrania o la crisis alimentaria que comenzó en África.

Por muy malos que parezcan los datos, la situación real podría ser aún peor. O podría ser mejor. Porque lo que tampoco se refleja en los números es el potencial para el ingenio humano. Ninguna proyección puede explicar la posibilidad de una innovación que cambie el juego porque cuando ocurren esos avances, cambian todas las suposiciones fundamentales incrustadas en esa ecuación. Las matemáticas se rompen (en el buen sentido). Mira lo que pasó con el VIH. Antes de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, existían los Objetivos de Desarrollo del Milenio — los ODM — y uno era revertir la propagación del VIH/SIDA. Esto parecía imposible en ese momento, pero gracias al arduo trabajo y el ingenio de una coalición de defensores, gobiernos y otros, aceleramos rápidamente el progreso. De 2000 a 2020, vimos una reducción de casi el 60% en las muertes anuales. Creemos que es posible que algún día miremos hacia atrás a los datos de este informe de la misma manera que miramos los datos sobre el SIDA del cambio de milenio: con incredulidad por lo rápido y dramático que cambiaron las cosas.

El ingenio humano puede hacer que nuestras proyecciones cuidadosas sean irrelevantes y hacer que nuestras aspiraciones más audaces parezcan tímidas. En los siguientes ensayos, escribimos sobre cómo las nuevas formas de pensar sobre dos viejos problemas, la seguridad alimentaria y la igualdad de género, pueden hacer precisamente eso. De los 17 ODS, estos dos podrían tener el mayor delta entre lo que estamos en camino de lograr y lo que podemos lograr, debido al potencial de avances. Hay momentos en la historia en que el camino del progreso es predecible y lineal; cuando se puede predecir lo que sucederá mañana en función de lo que ocurrió hoy. Pero no vivimos en esos tiempos.

Durante la primera mitad de la era de los ODS, vimos cómo las crisis inesperadas podrían retrasar el progreso de maneras imprevistas. ¿Veremos lo contrario en la segunda mitad de la era de los ODS? ¿Mostrará la humanidad cómo puede lograr lo que todos antes pensaban imposible e innovar nuestra manera de salir de un agujero profundo? Eso depende de todos nosotros.

Recomiendo la lectura de este informe para que podamos emitir juicios bien informados de nuestro presente y futuro mundial, porque nada humano nos debería ser ajeno y, además, “lo que pasa fuera”, acaba afectando a toda la sociedad. Tenemos un ejemplo claro y cercano en la invasión de Ucrania, tan lejos, tan cerca. La metodología científica utilizada en el informe está avalada por el Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud (IHME), que ha utilizado métodos novedosos para generar un conjunto de estimaciones contemporáneas sobre cómo la pandemia ha afectado el progreso mundial en los ODS. Es muy importante analizar estos datos de los dieciocho indicadores señalados anteriormente, porque una sociedad libre es una sociedad informada. Es una condición sin la cual es difícil comprender la situación del mundo actual y comprender por qué nos afecta tanto lo que está ocurriendo, está pasando y lo estamos viendo; al menos, debemos estar informados para tomar las decisiones más oportunas y solidarias como guardianes o “porteros” de la igualdad social en el mundo actual, que también puede ser en relación con nuestra familia, ámbito laboral, barrio, ciudad, Comunidad y País, sin ir más lejos.

Personalmente, estoy convencido de que la economía democrática es un camino que se hace andando, transformando la sociedad, no sólo cambiándola. No es la primera vez que abordo esta realidad social tan urgente, porque recientemente he escrito sobre este constructo avalado científicamente por el eminente profesor de economía Thomas Piketty, especialista en desigualdad económica ​ y distribución de la renta, que también viene siendo un ardiente defensor del socialismo participativo ante la situación económica que estamos atravesando, que exige una urgente revisión científica, técnica y su correlato político imprescindible por parte de los Gobiernos de una determinada ideología de izquierda, que los llevan en la actualidad a armar una democracia económica, con teoría económica científica y aplicando el principio de realidad, ante los signos de ocaso que acusa, en beneficio del interés general de la sociedad en general y no sólo de su élite inmune e impune ante cambios drásticos en la economía, que ahora se siente perjudicada por los derroteros económicos actuales: “Para armar la democracia económica que reclama actualmente Piketty, su propuesta se funde en la idea del socialismo participativo. Visión que se alinea con un federalismo europeo, que defiende la mancomunidad de la deuda soberana de los países de la Unión Europea, la urgencia para que paguen más los que más tienen –y que suelen eludir su responsabilidad fiscal evadiendo capital hacia paraísos fiscales, tal y como han constatado las investigaciones de Gabriel Zucman–. Y, a la vez, se hace una seria advertencia: sólo con fórmulas de gobernanza pero, al mismo tiempo, de contundencia política, los más ricos –ese uno por ciento que se detalla en las estadísticas oficiales, que detenta el grueso de la riqueza mundial (esto no es una opinión: son datos)– se avendrán a pagar lo que les corresponde por justicia social”. Como ejemplo, es lo que hacen en la actualidad, de forma ejemplar, Melinda French Gates y Bill Gates, codirectores del informe citado anteriormente, que aporta claridad y verdad científica ante lo que está ocurriendo en un mundo al revés y totalmente injusto con los que menos tienen, los nadies de Eduardo Galeano.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Tristán de Acuña, ¿la isla más remota del mundo…, o no?

Vista satelital de la isla de Tristán de Acuña, en el sur del Océano Atlántico – JPL/NASA

Sevilla, 17/IX/2022

Siendo un apasionado de singladuras especiales, en busca de islas desconocidas, he localizado una, Tristán de Acuña, la más remota del mundo, con una superficie de 98 kilómetros cuadrados, descubierta por el explorador portugués Tristâo da Cunha en 1506, aunque creo que la isla más remota, a veces, es la que conformamos cada uno de nosotros, tal y como lo cuenta de forma admirable José Saramago en su precioso Cuento de la isla desconocida, tan querido, tan cercano, a través de una mujer admirable que aplicaba siempre el principio de realidad en su vida: “Si no sales de ti, no llegas a saber quién eres, El filósofo del rey, cuando no tenía nada que hacer, se sentaba junto a mí, para verme zurcir las medias de los pajes, y a veces le daba por filosofar, decía que todo hombre es una isla, yo, como aquello no iba conmigo, visto que soy mujer, no le daba importancia, tú qué crees, Que es necesario salir de la isla para ver la isla, que no nos vemos si no nos salimos de nosotros, Si no salimos de nosotros mismos, quieres decir, No es igual…”.

Pero volvamos a Tristán de Acuña, tan lejos, tan cerca: “Esta isla volcánica perteneciente al Reino Unido y con apenas 300 habitantes emerge en pleno Atlántico sur a 2.810 kilómetros de Ciudad del Cabo (Sudáfrica) y a 2.334 de la isla –también británica- de Santa Helena. El peñasco es tan abrupto que no hubo manera de construir un aeropuerto. La única vía de comunicación de Tristán da Cunha con el resto del mundo son dos barcos de una compañía pesquera, el MV Edinburgh y el MV Baltic, que cada dos meses hacen la travesía desde Ciudad del Cabo. El viaje dura unos seis días, si la mar no se pone canalla. Cada barco tiene una capacidad máxima para 12 pasajeros. Los no residentes en la isla tienen además que solicitar un permiso previo para que sea autorizada su estancia en el archipiélago”, formado por las islas Inaccessible, Nightingale, Middle, Stoltenhoff y Gough.

La ciudad más habitada en esta isla tiene un nombre evocador, Edimburgo de los Siete Mares, nombre que sugiere por sí mismo un misterio con el tiempo dentro, más conocido por los lugareños como El Asentamiento, con unos trescientos habitantes que provienen en su mayoría de las siete familias que se asentaron en aquél lugar en 1815, después de un asentamiento militar defensivo establecido allí por la invasión de la isla de Santa Elena por tropas francesas. Los siete apellidos que allí se conservan son un ejemplo claro de su genealogía: Glass, Repetto, Lavarello, Swain, Green, Rogers y Hagan. El nombre del Asentamiento se debe a la visita que hizo el Príncipe Alfredo, Duque de Edimburgo, en 1867 en su viaje alrededor del mundo recorriendo las diferentes posesiones británicas de Ultramar. No tiene los equipamientos habituales de nuestras ciudades, pero sí una iglesia, un museo, un hospital , un centro educativo e incluso un campo de golf. Hay que destacar que grandes autores como Julio Verne o Emilio Salgari, se inspiraron en esta isla, el primero a través de Los hijos del capitán Grant y Un capitán de quince años, y el segundo, en una obra emblemática, El rey del aire.

Internet ha venido a dar un giro copernicano a la isla, porque la telemedicina, junto con la teleeducación, por ejemplo, son esenciales para un dispositivo médico escaso y una organización escolar básica, como casi todo en esta isla, aunque muy reconocidos como servicios a la comunidad desde todos los puntos de vista. Las predicciones meteorológicas, igual, porque saben bien cómo defenderse de las inclemencias del tiempo y del mar, así como de la zona sísmica tan próxima en la que viven en la actualidad, algo que vivieron de forma directa en 1961 por una erupción volcánica que obligó a su evacuación completa en Calshot, muy cerca de Southampton (Reino Unido), aunque dos años después decidieron volver en bloque a su amado Asentamiento en Tristán de Acuña, la ciudad más remota del mundo, a seguir viviendo de la langosta, las postales y los sellos, con series que se entregan al mundo para disfrute de los filatélicos más avezados.

Algo intuí sobre Tristán de Acuña cuando publiqué en 2014, en este blog, un artículo, Islas conocidas, desconocidas y remotas, en el que comentaba un libro que hablaba sobre ella,  Atlas de islas remotas, de Judith Schalansky, conocidas, hasta donde había podido investigar, que personalmente necesitaba leer e investigar sobre ellas, para reforzar la idea de que las islas desconocidas, las que conformamos cada persona en el archipiélago humano más desconocido, necesitan una edición especial, que sería maravilloso compartir en la Noosfera de miles de millones de personas que ahora vivimos en el planeta tierra. Aunque hace una reflexión sorprendente: «El paraíso es una isla. Y el infierno también». Decía entonces que “Ya me comprometí con esta aventura al iniciar la publicación de este blog, aunque he descubierto hasta ahora que sí es posible publicarlo a través de medios digitales, respetando el hilo conductor que me enseñó Saramago, en su Cuento de la isla desconocida: saber a qué puerta se llama de las ofertas reales de cada vida para descubrir el amor que lo mueve todo, pero saliendo cada uno de sí mismo para contemplar lo que hay que cambiar en cada persona de secreto para compartirlo con los demás”.

Hoy, a través de esta singladura especial, refuerzo lo que así escribí un día, no tan lejano, cuando describía la forma de acceder a esas islas tan necesarias, personales intransferibles, para descubrir lo más íntimo de la propia intimidad, para vivir con dignidad humana: «Sigo entretejiendo una telaraña digital en torno a la divulgación científica de las estructuras del cerebro humano, de la inteligencia digital, porque estoy convencido que la Noosfera es la gran aventura por descubrir en toda su potencialidad», porque […] «El viaje de la “Isla desconocida” que me regaló en el más puro anonimato su autor, José Saramago, no se me olvidará nunca. Gracias, a él, porque fueron 43 pequeñas páginas que el 10 de diciembre de 2005, cuando registré este blog, las que aparecieron como por arte de magia en mi memoria a largo plazo como abriéndose paso, hoja a hoja, para tener un sitio preferente –intercaladas– en este cuaderno de derrota, en términos marinos. Quizá fuera porque siempre he insistido en mi vida que lo importante es viajar hacia alguna parte, buscándonos a nosotros mismos y, a veces, en compañía de algunas y algunos, los más próximos y cercanos. Al fin y al cabo, tal y como finalizaba el cuento de Saramago. Su compromiso». Porque el paraíso y el infierno existen, sin lugar a dudas, en el viaje hacia alguna parte, hacia islas desconocidas, que hacemos cada día.

Al fin y al cabo somos, en la mayoría de los casos y a diario, viajeros románticos en nuestra propia vida, como decía Judith Schalansky, en su querido Atlas de islas remotas. Esas islas somos también nosotros.

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Carla Simón es una mariposa blanca

El cine tiene el poder de reparar lo que falta

Carla Simón

Sevilla, 16/IX/2022

No es la primera vez que dedico unas palabras de reconocimiento a Carla Simón, una directora de cine especial que ha alcanzado en estos días su máximo esplendor ante el mundo al haber sido propuesta para representar a España en los Óscar 2023, con su preciosa película Alcarrás, camino que ya recorrió cuando representó también a nuestro país en los Óscar de 2018 con su ópera prima Verano 1993, una joya cinematográfica que me entusiasmó por su profundo contenido autobiográfico. El plano de aquella cara infantil, representando a Carla cuando era una niña, una mezcla de candidez y desafío, no la he olvidado. Ver y asimilar Verano 1993 fue para mí una experiencia maravillosa, como homenaje a Carla Simón y a todas las personas que como ella sufrieron la dureza del SIDA en una España que nos helaba por ello el corazón. Vi la película en el cine comercial y me entusiasmó. En febrero de 2018 volví a citarla en este cuaderno digital con motivo de la entrega de un premio Goya a la mejor dirección novel, como directora de esa preciosa película. También me acerqué a ella cuando le concedieron el Oso de Oro de la Berlinale 2022 por Alcarràs, una película que se aproxima al mundo rural, rodada en catalán y con actores no profesionales. Alcarràs fue el segundo largometraje de Simón, que ya ganó el premio a la mejor ópera prima en el Festival de Berlín de 2017 con su obra ya citada, Verano 1993. Ahora le deseo lo mejor porque lo merece.

Siendo verdad todo lo anterior, hoy quiero acercarme a Carla con mi cazamariposas de cuando era un niño, que no solía utilizar porque me divertía más cogerlas cuando se posaban, observar con cara de asombro el polvillo multicolor en mis dedos y lo mejor de todos, echarlas de nuevo al vuelo. Todo ha ocurrido cuando he conocido que ha participado en la Jornada de los autores del Festival de Venecia, el pasado 3 de septiembre, con un cuento precioso filmado por ella como regalo especial para su hijo Manel, Carta a mi madre para mi hijo, un cortometraje escrito y dirigido por Carla, digno de ser admirado por quienes reconocemos el cine como un gran aliado para transformar también el mundo al revés. No es que ella sepa mucho de su madre, ni la pudo sentir de cerca en sus años en los que la necesitó más, en una separatidad insoportable. Ella, con su dura realidad infantil, quiere explicarle a su hijo quién fue la abuela que no conocerá. Mediante este corto y cuento a su vez, intenta reconstruir una imagen de ella, la mejor imagen para entregársela a su hijo.  

Esta isla desconocida la descubrí en un artículo en elDiario.es, escrito con sensibilidad extrema: “Cuando le llegó la propuesta, enmarcada dentro de los cortos que produce la marca Miu y en los que han trabajado directoras como Agnes Varda o Lucrecia Martel, a las que Carla Simón admira, ella estaba embarazada de su primer hijo. Aceptó el reto y decidió escribir una delicada reflexión sobre la maternidad y la ausencia. Recurre por primera vez a lo simbólico, pero siempre con esa mirada que la caracteriza y que emociona. Un cuento a ritmo de Lole y Manuel que comienza con ella posando desnuda, tomándose las mismas fotografías que tiene de su madre. Simón le regala a su hijo unos recuerdos inventados por ella, porque “esa memoria familiar que falta, cuando no se tiene, hay que inventarla para contarnos a nosotros mismos”, cuenta Simón desde Venecia con el pequeño Manel a escasos metros” Y encontré allí mi respeto infantil y adulto a las mariposas, esos seres alados a los que también he dedicado bastantes páginas en este cuaderno digital.

Lole y Manuel forman parte de la banda sonora de esta película, interpretando Un cuento para mi niño, una canción preciosa y delicada, como eran ellos en sus años felices. Leer su letra reconforta en estos tiempos tan modernos, pero tan difíciles.

Érase una vez, una mariposa blanca
que era la reina de todas las mariposas del alba,
se posaba en los jardines,
entre las flores más bellas,
y le susurraba historias al clavel y a la violeta.

Feliz la mariposilla, presumidilla y coqueta,
parecía una flor de almendro
mecida por brisa fresca…
más llegó un coleccionista, mañana de primavera,
y sobre un jazmín en flor,
aprisionó a nuestra reina
la clavó con alfileres, entre cartulinas negras,
y la llevó a su museo de breves bellezas muertas,
las mariposas del alba lloraban por la floresta.

Sobre un clavel se posó, una mariposa blanca
y el clavel se molestó,
blanca la mariposa y rojo el clavel,
rojo como los labios de quién yo se
rojo como los labios de quién yo se.
Jardines,
entre las flores más bellas,
y le susurraba historias al clavel y a la violeta.

Feliz la mariposilla, presumidilla y coqueta,
parecía una flor de almendro
mecida por brisa fresca…
y llegó un coleccionista, mañana de primavera,
y sobre un jazmín en flor,
aprisionó a nuestra reina
la clavó con alfileres, entre cartulinas negras,
y la llevó a su museo de breves bellezas muertas,
las mariposas del alba lloraban por la floresta.

Sobre un clavel se posó, una mariposa blanca
y el clavel se molestó,
blanca la mariposa y rojo el clavel,
rojo como los labios de quién yo se
rojo como los labios de quién yo se.

Carla puede ser hoy esa mariposilla blanca, a la que deseo que la vida le devuelva el sentido para ser feliz junto a Manel, su hijo, que ahora nos acompaña desde los primeros planos de una película corta, pero densa y aleccionadora en su sentido más profundo. No le faltarán abuelos, ni bisabuelos, ni tíos, como escribe su madre en un cuaderno de notas para él. He entendido bien el cuento: érase una vez una niña, Carla, que soñó ser una mariposilla blanca, una mariposa del alba muy especial, para posarse siempre cerca de su hijo para susurrarle historias sobre su vida.

Deseo manifestar hoy a Carla mediante estas palabras que me ha gustado mucho su cuento y sé que esperaba que alguien le respondiera a su deseo en la película. He comprendido lo que le cuenta a su hijo, que hace cine para poder “inventarle e inventarme” o que puede que lo haga “porque no quieres morir” y me ha inspirado escribir un cuento para mis nietos que comiencen como la canción de Lole y Manuel, Érase una vez, un mariposa blanca / que era la reina de todas las mariposas del alba, / se posaba en los jardines, / entre las flores más bellas, / y le susurraba historias al clavel y a la violeta. Después, les contaré mi historia. Gracias, Carla, porque eres una mariposa blanca del alba, imprescindible, que sabes volar sobre el negro ocaso actual de cada día.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

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