Hojas sueltas / y 20. En defensa de Manu Sánchez, al que tanto aprecio

Momento en el que Manu Sánchez, durante la entrevista a Paula Vázquez, cuenta en su programa «El perro andaluz» (9 de julio de 2026), las amenazas que está recibiendo en diferentes medios y redes sociales

En todas partes he visto / caravanas de tristeza, / soberbios y melancólicos / borrachos de sombra negra, / y pedantones al paño / que miran, callan, y piensan / que saben, porque no beben / el vino de las tabernas. / Mala gente que camina / y va apestando la tierra…

Antonio Machado, He andado muchos caminos, 1903

Sevilla, 11/VII/2026 – 13:27 h CET (UTC+2)

Finalizo hoy la serie que inicié el pasado 24 de mayo, bajo el título “Hojas sueltas”, páginas escritas en este cuaderno digital a lo largo de veinte años y que he escogido en este tiempo de silencio en el que vivo en la actualidad, recordando reflexiones y mirando siempre hacia adelante, tal y como lo aprendí hace ya muchos años de Federico García Lorca, en “Así que pasen cinco años”, para mí veinte: hay que recordar hacia mañana.

Hoy pongo punto final a esta recogida saludable de reflexiones a lo largo de veinte años, con una “hoja suelta” que quiero dedicar a Manu Sánchez, un humorista, cómico y payaso de profesión, andaluz por más señas, al que admiro como personaje hecho a sí mismo y que está luchando de forma ejemplar y con la ayuda de profesionales del Sistema Sanitario Público de Andalucía, junto a las personas que quiere, para vencer su cáncer, un “zaratán”, como lo llamaba Juan Ramón Jiménez en un relato conmovedor homónimo.

La hoja suelta de hoy, ¿Qué pasa en el cerebro de las personas polarizadas, que mienten más que hablan para hacer daño a los demás?, trataba en 2024 de explicar la maledicencia humana desde una perspectiva científica, porque siempre me ha obsesionado conocer por qué existen malas personas, como por ejemplo las que son capaces de atacar a Manu Sánchez, la mala gente que camina / y va apestando la tierra, como las señaló Antonio Machado en un poema inolvidable.

Me ha conmovido conocer que en el programa del pasado jueves de El perro andaluz, presentado por Manu Sánchez, dijo que desde que lo estrenó está viviendo un acoso continuo: “Llevo cinco semanas, desde que se estrenó el programa, recibiendo amenazas de muerte, deseos de que el cáncer haga su trabajo y yo me muera pronto y mal. Amenazas a mi familia, padres, hijos, mujer, entorno… por hacer mi trabajo”. Igualmente, cuando comentó durante el programa que hay que dejar de utilizar la palabra cáncer cuando quieren decir algo malo. Déjennos luchar a los que estamos librando esta batalla», en referencia a las lamentable comparación que hizo el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, recientemente, criticando duramente el absentismo laboral como un «cáncer» para la economía del país, entre otras perlas incalificables, que no se sostienen y sin fundamento alguno. Una auténtica vergüenza, fruto del avance de la maledicencia citada en nuestro país, con protagonistas de la derecha vestida con piel de cordero, extrema y de la ultraderecha envalentonada, con amplio apoyo de sectores capitalistas y medios de comunicación asociados, que utilizan las redes sociales como máquinas de fango contra personas del espectro progresista, sin freno y compasión alguna.

Yo no me callo y quiero salir en defensa de Manu Sánchez y de tantos comunicadores como él, que son coherentes alzando la voz contra las injusticias y tropelías que se cometen a diario en este país por personajes perfectamente identificados, por el mero hecho de defender la verdad y nada más que la verdad, pagando un precio muy alto por hacer muy bien su trabajo. ¡Basta ya de silencios cómplices, que tanta soledad y daño gratuito hacen a las personas dignas que se comprometen a diario con defender la democracia, la ideología progresista y de izquierdas en nuestro país!

Porque deseo construir siempre en democracia crítica, mi última «hoja suelta» creo que puede ayudar a comprender qué pasa en el cerebro de esas malas personas que insultan, amenazan, abrazan bulos y se convierten en profesionales de la mentira, demostrándose -lo diré una y mil veces- que son mala gente que camina, que va apestando la tierra.

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¿Qué pasa en el cerebro de las personas polarizadas, que mienten más que hablan para hacer daño a los demás?

Sevilla, 19/XI/2024 – 09:00 (UTC+1)

No es la primera vez que me aproximo a través de la ciencia a esta pregunta tan inquietante o lo que es lo mismo, ¿qué pasa por el cerebro de la personas que se convierten en agentes del mal? En los tiempos de maledicencia que estamos viviendo en la actualidad y que hemos podido comprobar de primera mano con  la DANA de Valencia, con mentiras y bulos para todos los gustos, por parte de instituciones y personas que las representan, medios de “incomunicación” y redes sociales muy próximas a las derechas ultramontanas, desinformación en estado puro, maledicencia expresa también a través de agentes anónimos del mal escondidos en esas redes sociales que la mayoría sabe cuáles son y quiénes son sus jefes, o los que sin ningún rubor dan la cara sin escrúpulo alguno, con fondos monetarios detrás de todo tipo que los financian, porque se sienten seguros a tenor de la desenvoltura con la que se mueven a diario, sin mezcla de control democrático alguno que amortigüe su maldad intrínseca, aparece algo de luzcuando leemos entrevistas científicas, como la que recientemente se ha publicado en el diario El País, con la neurocientífica Clara Pretus (Barcelona, 1988), que manifiesta sin ambages que  “hay agentes del mal que están sacando rédito al generar este nerviosismo”, estudiando “cómo las personas caen en el extremismo y cómo el cerebro procesa la desinformación en situaciones polarizadas”.

Me ha interesado entrar al detalle de sus manifestaciones y, sobre todo de sus trabajos antecedentes en este ámbito tan preocupante de la sociedad: “En su trabajo más celebrado, escanearon el cerebro de jóvenes que querían participar en actos violentos yihadistas para entender los mecanismos personales y sociales que activaban esa vocación. En un trabajo más reciente, lo que pusieron bajo la lupa fue la materia gris de votantes de Vox para entender por qué difundían mentiras en temas importantes para ellos, como la inmigración: lo que descubrieron es que al planteárselo se activaban áreas de su cerebro social. “No son las típicas zonas de toma de decisiones, sino las que sirven para inferir qué piensan los demás”, explica Pretus, de la Universitat Autónoma de Barcelona. Es decir, difundían bulos teniendo en mente la aprobación del grupo”.

Recomiendo la lectura de esta entrevista, pero adelanto algunas precisiones que me han preocupado bastante, en este caso como profesional de la salud mental, comenzando con la primera reflexión que se expone en la entrevista citada, vinculada expresamente a la DANA pasada: “Cuando estás en peligro, te vale más la pena creer cualquier información que pueda salvarte o que pueda favorecerte”, […] criticando a su vez algo que “se ha utilizado por varios actores políticos para sacar provecho”. Pretus sabe que en situaciones de peligro y ansiedad surgen actores interesados que saben que el uso de palabras de alta carga emocional nos “hackea el sistema nervioso. Debemos tenerlo en cuenta, porque cada vez habrá más emergencias de este tipo, muy propicias para la desinformación y sacar provecho político”, añade. En 2017 abordé ya esta realidad del “jaqueo” de cerebros humanos, cuando escribí que había leído “un artículo inquietante del historiador israelí Yuval Noah Harari, Los cerebros “hackeados” votan, con una entradilla demoledora: “Algunas de las mentes más brillantes del planeta llevan años investigando cómo piratear el cerebro humano para que pinchemos en determinados anuncios o enlaces. Y ese método ya se usa para vendernos políticos e ideologías”. En ese momento recomendé su lectura por activa y por pasiva, utilizando las redes al alcance de mis dispositivos móviles, porque consideré que era de lectura obligada ante la ingenuidad atómica que nos rodea. La verdad es que la lectura del artículo abría unos interrogantes que van dirigidos directamente a la línea de flotación de la humanidad. Creo que estamos avanzando históricamente con bastante falta de altura de conocimiento y libertad, no cuidando una inteligencia propia de los seres humanos a la que vengo llamando desde hace ya muchos años, inteligencia digital, que cubre el ciclo vital completo de todo ser humano, desde que nacemos hasta que morimos, porque nos va a acompañar siempre, llevando desde el equipamiento digital que corresponda a cada persona el manual de instrucciones para conocer el funcionamiento del gran artífice digital de la vida: el cerebro bien informado en mi yo y mis circunstancias.

Clara Pretus aborda también en su entrevista una cuestión fundamental: ¿por qué consumimos desinformación?: “para reafirmar nuestra pertenencia, no solo a nivel abstracto, sino también con nuestro entorno inmediato, la audiencia que tenemos en redes sociales. Estamos motivados a compartir información que sabemos que nuestra audiencia va a recibir bien y nos va a servir para reafirmarnos. Y esto es más importante cuanto más crítica es la información. Por ejemplo, en una emergencia o cuando es muy clave para la identidad de grupo”. Continúa abordando situaciones muy preocupantes en estos momentos y de extrema actualidad, tales como por qué se difunden los bulos de forma deliberada, la aparición de las estrategias de fact-checking (verificación de datos) combatiendo cada bulo, así como la necesidad de que se aprueben a corto plazo leyes contra los bulos.

La entrevista finaliza con una pregunta inquietante, acerca del ejercicio deliberado de desinformación que nos invade “para minar toda la confianza en las fuentes oficiales, ¿lo provocan porque cuando no se cree a nadie, se puede creer cualquier cosa?”. La respuesta de la doctora Pretus no está en el viento, pero plasma un presente muy preocupante: “Claro, todo el mundo está desautorizado, deslegitimado, como fuente de información. Es una muy buena estrategia para hacer un cambio de poder. Si tenemos un statu quo, unas instituciones que han estado décadas, es la mejor manera de dinamitar lo que hay”.

En este contexto expuesto por la doctora Pretus, acudo a la lectura del nuevo libro de Yuval Noah Harari, Nexus, autor al que sigo desde la publicación de Sapiens, una obra magna. La sinopsis oficial ayuda a comprender el hilo conductor de la nueva obra: “En Nexus, Harari contempla a la humanidad desde la amplia perspectiva de la historia para analizar cómo las redes de información han hecho y deshecho nuestro mundo. Durante los últimos 100.000 años, los sapiens hemos acumulado un enorme poder. Pero, a pesar de todos los descubrimientos, inventos y conquistas, ahora nos enfrentamos a una crisis existencial: el mundo está al borde del colapso ecológico, abunda la desinformación y nos precitamos hacia la era de la I.A. Con todo el camino andando, ¿por qué somos una especie autodestructiva? A partir de una fascinante variedad de ejemplos históricos, desde la Edad de Piedra, pasando por la Biblia, la caza de brujas de principios de la Edad Moderna, el estalinismo y el nazismo, hasta el resurgimiento del populismo en nuestros días, Harari nos ofrece un marco revelador para indagar en las complejas relaciones que existen entre información y verdad, burocracia y mitología, y sabiduría y poder. Examina cómo diferentes sociedades y sistemas políticos han utilizado la información para lograr sus objetivos e imponer el orden, para bien y para mal. Y plantea las opciones urgentes a las que nos enfrentamos hoy en día, cuando la inteligencia no humana amenaza nuestra propia existencia”.

Me quedo hoy con la última frase de la citada sinopsis: “La información no es el principio activo de la verdad; tampoco una simple arma. Nexus explora el esperanzador término medio entre estos extremos”. Es lo que busco ahora a bordo de mi patera virtual, en los mares procelosos de la desinformación, de la invasión de agentes del mal, convencido de que entre información y verdad anda el verdadero juego de la vida.

El cerebro contiene un instinto básico que nos lleva a actuar bien o mal con patrones construidos hace millones de años. La estructura cerebral reptiliana que todavía permanece en nuestro cerebro guarda un gran misterio de millones años que debemos descubrir. Es probable que de esta forma sufriéramos menos en el difícil día a día de nuestra existencia y comprendiéramos mejor nuestros propios actos sorprendentes y, lógicamente, los de los demás, aprendiendo día a día qué es la com-pasión (el sufrimiento con o junto a los otros). Básicamente en términos de responsabilidad personal y social, sabiendo que “responsabilidad” es la capacidad de dar respuesta individual o colectiva, con conocimiento y libertad entendidos como sus dos elementos esenciales, a cualquier situación que se nos presenta en el acontecer diario. Bien o mal, y hasta qué grado de compromiso o consecuencia, es harina de otro costal. Quizá, de un conjunto de estructuras cerebrales en funcionamiento permanente, sin descanso, que todavía no conocemos, bajo el mando del cerebro reptiliano todavía presente en las llamadas respuestas éticas.

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UCRANIA, IRÁN, ORIENTE MEDIO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Hojas sueltas / 19. ‘Mira que eres linda’, la canción preferida de la cantora cordobesa María José Llergo

Pepe y su nieta, María José Llergo

A todos los que a través de su vida se han emocionado con la copla lejana que viene por el camino, a todos los que la paloma blanca del amor haya picado en su corazón maduro, a todos los amantes de la tradición engarzada con el porvenir, al que estudia en el libro como al que ara la tierra, les suplico respetuosamente que no dejen morir las apreciables joyas vivas de la raza, el inmenso tesoro milenario que cubre la superficie espiritual de Andalucía.

Federico García Lorca, extracto de la presentación oficial en 1922, en Granada, del l Concurso de Cante Jondo.

Sevilla, 10/VII/2026 – 12:17 CET (UTC+2)

Hoy me ha regalado la vida una crónica sobre la actuación ayer de la cantora María José Llergo (Pozoblanco (Córdoba), 1994), en Los Encuentros de El País, presentando su nueva obra «El juego», dedicada a su abuelo Pepe, sabiendo que cantor es el que «debe» y cantante el que «puede» hacerlo, diferencia clave para comprender el compromiso social de los artistas, tal y como aprendí en su día de Facundo Cabral. En los tiempos que corren, conocer su presencia ayer en estos Encuentros es un bálsamo sanador, porque María José Llergo rompe muchos esquemas actuales para enfrentarnos a sobrevivir a duras penas en este mundo hostil.

Lean esta crónica, de la que destaco ahora una frase de María José Llergo, refiriéndose a su nueva entrega musical: «Hago una canción del amor más puro que he tenido, que es el que me ha hecho estar aquí y cantar como canto”, explicó. Se refería a su abuelo Pepe, figura esencial en su vida, que falleció el pasado noviembre. “Tuve el privilegio de crecer en un entorno humilde, en el que mis abuelos vivían de lo que ellos mismos cultivaban”, señaló. “Crecer en un entorno libre de ruido hizo que naciera la música”. Contó que, de pequeña, cuando se enfadaba o entristecía, su abuelo le consolaba con Mira que eres linda, del cubano Antonio Machín. Entre el llanto y la risa, Llergo confesó que durante años creyó que aquella canción la había escrito su abuelo».

En este contexto de recuerdos, he escogido hoy una «hoja suelta» de mi cuaderno digital, en la que escribí en 2022, El enigma de un andaluz, al trasluz de su nieta cantora, una reflexión profunda sobre esta artista andaluza, porque me conmovió conocer la intrahistoria de su vida, también la de su abuelo Pepe. Creo que merecía la pena divulgarla hoy de nuevo. Confieso que soy un «escuchaor» de su vida y obra musical, respetando a Antonio Mairena, ¨[…]  la actitud experimental, la búsqueda, la inquietud y la curiosidad, son cualidades imprescindibles para ser y hacer flamenco. La cantaora y el bailaor, la guitarrista o el fotógrafo que intenta captar el duende inaprensible, así como el oyente o escuchaor -que diría Antonio Mairena- buscan -o deberían buscar- no salir indemnes de la experiencia. Quiero decir con ello que el flamenco no resbala por la piel, sino que la modifica para siempre. Es un elogio de la caricia o, si quieren, una exaltación del impacto” (1).

He aprendido mucho de ella, de su sencillez profunda, cubriendo la superficie espiritual de Andalucía, como nos recordó Federico García Lorca en la presentación oficial en 1922, en Granada, del l Concurso de Cante Jondo.

(1) Ordóñez Eslava, Pedro, Flamenco y vanguardia. En un instante, un quejío y un anhelo, en Andalucía en la historia, 74, 2022, p. 41.

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El enigma de un andaluz, al trasluz de su nieta cantora

Sombra hecha de luz, / que templando repele, / es fuego con nieve / el andaluz. / Enigma al trasluz, / pues va entre gente solo, / es amor con odio / el andaluz. / Oh hermano mío, tú. / Dios, que te crea, / será quién comprenda / al andaluz.

Luis Cernuda, El andaluz, en Como quien espera el alba, 1947

Sevilla, 28/II/2022, en el Día de Andalucía, como homenaje a cada persona de bien que vive en esta tierra, como «escuchaores» del dolor y quejío de los que menos tienen, pero más son, simbolizado en un abuelo andaluz que con su cante sigue transmitiendo lo que muchos andaluces sufrieron y sufren debajo de su piel.

Se llama Pepe, es de Pozoblanco (Córdoba) y es el abuelo de la cantora María José Llergo, porque de acuerdo con Facundo Cabral, no es lo mismo que cantaora, ya que no sólo tiene el oficio de cantaora, porque puede hacerlo, sino que también debe cantar y no callar lo que le transmitió su abuelo. Él no tuvo la oportunidad de aprender a leer y escribir en la España que tenía helado su corazón en el siglo pasado, pero según su nieta tiene más sabiduría que muchos eruditos, porque “tiene corazón”. Reproduce lo que tantas veces he señalado en este cuaderno digital, al referirme a la tradición oral, cuando en los pueblos ribereños del Tigris y el Éufrates, en la actual Iraq, se transmitía la sabiduría y la cultura ancestral a las nuevas generaciones, de padres a hijos y, sobre todo, de abuelos a nietos, hasta que llegó la palabra. Así durante muchos siglos, hasta descubrir una experiencia relatada recientemente por María José Llergo, cantora andaluza, en una entrevista realizada por María Casado en el programa “Las tres puertas”, en RTVE, el pasado miércoles 22 de febrero.

María José Llergo ha ganado recientemente el Goya a la Mejor canción por Te espera el mar, en la banda sonora de Mediterráneo. Ha sido la oportunidad de que el gran público la conozca por sus señas de identidad reflejadas en su manera de cantar ante la sombra de su abuelo, tal y como lo ha contado a María Casado: “Yo aprendí a hablar con sus canciones, es una persona que ríe todos los días de su vida y para mí es un ejemplo; canta por tangos, serranas, livianas, por peteneras, por soleá y se sabe un montón de cantes que no sabe ni cómo se llaman”; “yo lo único que quiero es ser libre, no canto por ambición o un afán de protagonismo: canto porque si no me muero de pena, es una necesidad, es como si a un pajarillo le quitas su canto, es mi manera de conversar con el momento en el que vivo, con la sociedad en la que vivo, es decir, lo que siento, lo que me duele y lo que me gusta, lo que me hace feliz; a veces parece que si hablas de algo que no te gusta pero que no haces nada por arreglarlo no sirve de nada. Entonces, yo canto para ver si así, entre todos, nos damos cuenta de lo que nos duele y nos sanamos”. A continuación, casi sin respiro después de estas profundas palabras, explicó el contenido de su canción “Tu piel”, que interpretó en directo: la canción “habla de que lo que hay debajo de tu piel no es simple, que las apariencias pueden decir lo que quieran pero que lo que importa en tu esencia, lo que tienes aquí dentro, que las pertenencias van y vienen, pero que lo que hay aquí dentro (señalándose la frente) nadie te lo puede arrebatar”:

Lo quе hay debajo de tu piel no еs simple
Lo quе hay debajo de tu piel no еs simple
Lo que hay debajo
Lo que hay debajo
Lo quе hay debajo de tu piel no еs simple

No
No es simple

Tu corazón vacío y tus bolsillos llenos
Todo el mundo quiere ser rico, nadie quiere ser bueno
No existe nada que compre un corazón sincero
Me da lástima del pobre que solo tiene dinero

Ella confiesa que quiere poner de moda “ser buenos”, porque “al final es lo único que te hace vivir y morir tranquilo”. Su abuelo, sus padres y Andalucía son su inspiración: “mi Andalucía”, a través de la luz y el agua que son «mi vida». Todo ello se llama respeto, gracia, dignidad, “se llama Andalucía”. Ha soñado bonito desde que era niña y se imagina que de aquí en adelante va a cantar siendo feliz junto a los suyos, que le han dado tanto. Quiere llenar el mundo de sensibilidad y alegría y dice algo extraordinario: “que no se nos olvide: el amor es lo que importa al final, porque es lo que queda cuando nos vamos”. Ella lo ejemplifica con un fandango de Pepe, su abuelo: Toda la vida trabajando / trabajando para guardar / pero cuando yo me muera / no me voy a llevar ná.

María José se ha pasado la vida escuchando a su abuelo, porque aprovecha cada segundo cuando lo tiene cerca, porque él tiene cuatro columnas bien alineadas: lo que piensas, lo que dices, lo que sientes y lo que haces: “es la persona más coherente que conozco”. María José nos ha hablado de una esencia del ser andaluz, ser escuchaores de la vida. Un abuelo de Andalucía, Pepe, nos lo ha enseñado a todos y Federico García Lorca lo argumentó de forma especial en la presentación oficial en Granada del Primer Concurso del Cante Jondo, que se celebró el 19 de febrero de 1922, en nombre del Centro Artístico, al que la prensa conocía también como la “Simpática Sociedad”, mediante una Conferencia que llevaba por título “Importancia histórica y artística del primitivo canto andaluz llamado cante jondo”, cuyas palabras finales no olvido: “A todos los que a través de su vida se han emocionado con la copla lejana que viene por el camino, a todos los que la paloma blanca del amor haya picado en su corazón maduro, a todos los amantes de la tradición engarzada con el porvenir, al que estudia en el libro como al que ara la tierra, les suplico respetuosamente que no dejen morir las apreciables joyas vivas de la raza, el inmenso tesoro milenario que cubre la superficie espiritual de Andalucía y que mediten bajo la noche de Granada la trascendencia patriótica del proyecto que unos artistas españoles presentamos”. Sé que mi deber como andaluz es convertirme en “escuchaor” de lo que Andalucía canta a través de su dolor, de su quejío.

He comprendido bien que escuchar el dolor actual de esta tierra es un elogio de la caricia o, si quieren, una exaltación de su impacto en mi alma de secreto, para honra de Andalucía y sus gentes, tal y como lo aprendí de las palabras de García Lorca pronunciadas en Granada hace tan solo cien años. O de las que el miércoles pasado expresó María José Llergo, con el alma de su abuelo dentro: “yo lo único que quiero es ser libre, no canto por ambición o un afán de protagonismo: canto porque si no me muero de pena, es una necesidad, es como si a un pajarillo le quitas su canto, es mi manera de conversar con el momento en el que vivo, con la sociedad en la que vivo, es decir, lo que siento, lo que me duele y lo que me gusta, lo que me hace feliz; a veces parece que si hablas de algo que no te gusta, pero no haces nada por arreglarlo, no sirve de nada. Entonces, yo canto para ver si así, entre todos, nos damos cuenta de lo que nos duele y nos sanamos”.

Sigo viviendo con la esperanza de que el dios que corresponda comprenda qué significa hoy ser andaluz o andaluza en Andalucía, más allá de los que nos llevan al diccionario de uso del andaluz corriente como una sola palabra, cuando lo que necesitamos es una definición urgente como personas con luz interior, pero con un enigma de fuego y nieve dentroescuchaores y escuchaoras por definición cuando el pueblo canta y clama a través de sus “palos”, como palabras hilvanadas en la melodía del dolor diario. Como Cernuda soñó un día esperando el alba de su tierra que, muchos años después, seguimos esperando para todos, sobre todo para los que menos tienen y no pueden salir a día de hoy de las jaulas de pobreza en que viven. Con una realidad exasperante, casi un millón de parados y otro millón de pensionistas en el umbral de pobreza, junto con miles de niños viviendo en pobreza severa, sin ir más lejos, que están entre los andaluces que llevan la soledad dentro, tal y como lo expresó Cernuda, nuestro paisano, que siempre soñó con el despertar del alba de la libertad y dignidad en Andalucía: “Sombra hecha de luz, / que templando repele, / es fuego con nieve / el andaluz. // Enigma al trasluz, / pues va entre gente solo, / es amor con odio / el andaluz. // Oh hermano mío, tú. / Dios, que te crea, / será quién comprenda / al andaluz. Con las letras de su cante jondo, desgarrado, al que escucho hoy con atención reverencial para seguir luchando y viviendo en pleno siglo XXI: no te creas si te dicen que ya no sufre [Andalucía], mi pueblo, porque aunque los pobres reímos y algunas veces cantamos, la procesión va por dentro (Ricardo Cantalapiedra), porque el quejío del flamenco, como escuchaor, no resbala por mi piel, ni debajo de ella, sino que la modifica para siempre.

María José Llergo, Te espera el mar, Goya 2022 a la mejor canción

Lo que recomiendo hoy, Día de Andalucía, es seguir de cerca a García Lorca, como escuchaores de él y de María José Llergo, acompañados por el alma que entrega ella a su abuelo, a través de cada canto, por el dolor y el quejío que llevan dentro. Un ejemplo de coherencia andaluza por lo que piensa, dice, siente y hace, las cuatro columnas bien alineadas de su abuelo Pepe, de Pozoblanco, en Córdoba, en Andalucía, sin ir más lejos.

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Hojas sueltas / 18. El filósofo Byung-Chul Han nos enseña cómo podemos sobrevivir en la sociedad del cansancio

La sociedad del cansancio

Sevilla, 9/VII/2026 – 10:09 h CET (UTC+2)

Acusamos cansancio existencial por la pérdida de valores en este mundo al revés. He tratado este problema en varias páginas de este cuaderno digital y hoy he elegido una especial por lo que significa aprehender bien el constructo “sociedad del cansancio”, analizado de forma magistral por el filósofo coreano Byung-Chul Han.

Pasen y lean. No les va a defraudar, porque como afirmaba el año pasado, la lectura de “La sociedad del cansancio” nos invita a tomar conciencia del “desacuerdo” íntimo con lo que está ocurriendo a nuestro alrededor, que nos cansa por su tozudez, siendo curiosamente el verdadero motor para salir de ese cansancio cansino, que nos lleva a actuar para vencer las situaciones sociales que ocasionan este mal físico, psíquico y social.

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Byung-Chul Han nos explica qué significa sobrevivir en la sociedad del cansancio

Sevilla, 23/X/2025 – 07:13 h (CET+2)

Continúo hoy con la pequeña serie dedicada al filósofo coreano, nacionalizado alemán, Byung-Chul Han (Seúl, 1959), con motivo de la entrega del Premio de Comunicación y Humanidades 2025, mañana, en el Teatro Campoamor de Oviedo, en la ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias.

El segundo artículo de este pequeño homenaje personal, publicado en el mes de enero de este año en este cuaderno digital, se centra en otro hilo conductor de su obra, el abordaje de una “sociedad cansada” y la búsqueda de respuestas a este fenómeno acuciante, porque “detecta que en las últimas décadas se ha producido en nuestras sociedades occidentales avanzadas un cambio de paradigma y que la anterior sociedad disciplinaria –basada en imperativos y prohibiciones externos– ha pasado a ser una sociedad del rendimiento, en la que los individuos se afanan por explotarse a sí mismos. Si antiguamente el quebrantamiento de la norma acarreaba el castigo, ahora el incumplimiento del anhelo provoca frustración”.

Abordar este nuevo paradigma es un reto ético y existencial. De ahí la importancia que otorgo a sus planteamientos filosóficos, en los que aplica siempre el principio de realidad freudiano sobre lo que está pasando y estamos viendo a diario. En la identificación urgente del sentimiento o de la conciencia de “clase cansada” o no, está la cuestión de dar la mejor respuesta a este enemigo público número uno de la democracia.

Vivimos en la sociedad del cansancio

Sevilla, 15/I/2025

La locución verbal coloquial “estar cansado o cansada” hace estragos en nuestro país. Yo, tú, él, ella, nosotros, nosotras, vosotros, vosotras, ellos y ellas, demostramos a diario que no falta nadie para participar en el mantra que se propaga a diario con una etiqueta a modo de locución también: estamos cansados y todos formamos parte de la sociedad del cansancio. En este contexto, sigo compartiendo con la Noosfera las tesis del filósofo coreano Byung-Chul Han, casi un clásico popular ya en este cuaderno digital, en esta ocasión haciendo referencia a una publicación suya, La sociedad del cansancio, emblemática e iniciática en su trayectoria de conocimiento compartido, ahora en torno a este espinoso asunto.

Como suelo hacer habitualmente para no caer en espóiler, utilizo la sinopsis oficial de la obra para dar a conocer su hilo conductor: “La sociedad del cansancio puede considerarse una de las obras más emblemáticas de Byung-Chul Han. En ella, con una visión casi profética, se presentan los grandes temas que el filósofo surcoreano desarrollaría luego durante más de una década, alcanzando celebridad mundial. En conmemoración de toda esa trayectoria filosófica, y por su rotunda actualidad, volvemos a presentar ahora esta obra en una nueva traducción. Byung-Chul Han detecta que en las últimas décadas se ha producido en nuestras sociedades occidentales avanzadas un cambio de paradigma y que la anterior sociedad disciplinaria –basada en imperativos y prohibiciones externos– ha pasado a ser una sociedad del rendimiento, en la que los individuos se afanan por explotarse a sí mismos. Si antiguamente el quebrantamiento de la norma acarreaba el castigo, ahora el incumplimiento del anhelo provoca frustración. Cifrar la plenitud personal y el sentido de la vida en la incesante autoexigencia de rendir cada vez más conlleva como resultados culturales la nivelación de todas las diferencias, el infierno de lo igual y la pura positividad. Como consecuencias psicológicas acarrea cansancio, aburrimiento e indiferencia y como secuelas psiquiátricas ocasiona diversos síndromes: de hiperactividad, impaciencia, desatención y agotamiento. De este modo, el precio vital exige la renuncia al ánimo festivo, a la pura celebración de la vida”.

Para comprender desde el principio el significante y significado del cansancio humano, Byung-Chul Han presenta en el Prólogo un prototipo histórico: Prometeo extenuado: “EL mito de Prometeo se podría reinterpretar como una escenificación de la estructura psíquica del hombre contemporáneo: un sujeto que, viéndose forzado a aportar rendimiento, se inflige violencia y guerrea contra sí mismo. Aunque este sujeto forzado a aportar rendimiento se figura que es libre, lo cierto es que, en realidad, está tan encadenado como Prometeo. Un águila devora su hígado, el cual se va reproduciendo constantemente conforme es devorado. Esa águila es el alter ego del sujeto contemporáneo, y este guerrea contra aquel. Si lo pensamos así, la relación entre Prometeo y el águila es una relación del sujeto consigo mismo, una relación de autoexplotación. En principio, el hígado sería un órgano insensible, pero aquí sí sufre un dolor, que es el cansancio. Es seguro que a Prometeo, como sujeto que se explota a sí mismo, lo acometerá una fatiga infinita. Prometeo es el arquetipo de la sociedad del cansancio”.

Lo verdaderamente sorprendente viene a continuación en este prólogo: “En su críptico relato «Prometeo», Kafka hace una interesante relectura del mito: «Los dioses se cansaron. Las águilas se cansaron. La herida, de cansancio, se cerró». Kafka está pensando aquí en un cansancio curativo, en un agotamiento que no abre heridas, sino que las cierra. La herida, de cansancio, se cerró. Inspirado por esa misma idea, también este ensayo es una invitación a meditar sobre una fatiga lenitiva: un agotamiento que no es la irritada extenuación que nos entra cuando nos ensoberbecemos desaforadamente, sino la sana lasitud que nos sobreviene cuando deponemos cordialmente nuestro ego”.

Lo que me preocupa de verdad es la somatización hasta límites enfermizos, de esta manifestación humana, fabricada por un mundo que agota al más listo de la clase, porque cada día hay que tener más y más y poseer la última versión de todo, aunque de verdad no se comprenda nada de lo que está pasando y así, miles de veces, hasta la extenuación. El filósofo coreano nos invita a tomar conciencia del “desacuerdo” íntimo con lo que está ocurriendo a nuestro alrededor, que nos cansa por su tozudez, siendo curiosamente el verdadero motor para salir de ese cansancio cansino, que nos lleva a actuar para vencer las situaciones sociales que ocasionan este mal físico, psíquico y social.

Un ejemplo de la justificación del “cansancio de clase” mal entendido lo conocí de forma sorprendente hace casi cincuenta años, durante una larga estancia en Italia. Personalmente, ya era consciente de que la tecnificación prometeica estaba jugando malas pasadas al ser humano, porque su secreto más íntimo se resistía a ser calculado a nivel de computadoras. También recuerdo a este propósito mi experiencia en el Hospital Psiquiátrico de Racconigi (Cuneo), pueblo italiano que me enseñó mucho sobre los problemas últimos de la enfermedad mental. Allí tuve la oportunidad de conectar con un eminente neuropsiquiatra turinés, profesor mío, que había trabajado en varios centros psiquiátricos de Turín y Cuneo. En una conversación inolvidable, salpicada de anécdotas escalofriantes, me recordó la realidad del Hospital de lvrea (Turín), un centro psiquiátrico famoso. Este pueblo «vivía» en torno a la fábrica «Olivetti», multinacional en aquella época que fabricaba máquinas de escribir y calculadoras electrónicas. El diez por ciento de los enfermos allí ingresados procedía de la fábrica, en concreto, de un departamento dedicado a la elaboración completa de un determinado tipo de calculadora. El esfuerzo que se exigía al trabajador era tal, azuzado por el famoso acicate del “tú puedes”, que no era raro acabar tarde o temprano en el hospital. Las preguntas que podemos hacemos a tenor de los hechos, afloran casi sin damos cuenta. ¿Es justo que se sacrifiquen cerebros humanos y familias enteras, en aras de alcanzar los mil objetivos que el trabajo o el mercado nos anuncia cada día? Esta anécdota de Olivetti e Ivrea, muy simbólica en el momento actual de la inteligencia artificial, que no deja de ser importante, es un pequeño botón de muestra de la «locura», de los cansancios patológicos que crea la sociedad actual por el atosigamiento continuo del tener frente al ser. Ante esta realidad, ¿debemos seguir aceptando de forma impasible este sinsentido?

Elaborar un esquema electrónico podía costar la vida y el cerebro a trabajadores de Olivetti, porque su cansancio no tenía límite, había que producir a cualquier precio y coste humano, pero elaborar la conducta de personas “cansadas” a través de los programas informáticos, puede llevar a la humanidad, a la sociedad del cansancio, a enfermedades mentales y sociales de todo tipo, mucho más grave cuando estas situaciones provocan discriminaciones terribles en una sociedad ya cansada, que no sabe reaccionar ante el poderoso caballero don dinero o don prestigio, para mí simbolizado perfectamente en aquella pancarta de los universitarios de Padua (Italia), en los años setenta del pasado siglo, que decía así: «Los hijos de los ricos siempre están cansados, pero los hijos de los pobres siempre están locos».

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UCRANIA, IRÁN, ORIENTE MEDIO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Hojas sueltas / 17. La mediocridad se instala en la sociedad, protegida por el neofascismo

La rebelión de los maniquíes | Love Valencia

Lo mediocre es peor que lo bueno, pero también es peor que lo malo, porque la mediocridad no es un grado que pueda mejorar o empeorar, es una actitud.

Todo mediocre cree haber descubierto lo que es poder: poder es poder hacer sufrir.

Jorge WagensbergAforismos

Sevilla, 8/VII/2026 – 08:28 h CET (UTC+2)

Como primera declaración de principios hoy, manifiesto abiertamente que detesto la mediocridad en todas sus manifestaciones posibles. En tal sentido he escogido una “hoja suelta” de 2021, La mediocridad se ha instalado en nuestras vidas, que mantiene su valor intrínseco ante la proliferación de la mediocracia, también tratada habitualmente en este cuaderno digital.

El aforismo de Jorge Wagensberg sobre la mediocridad y sus agentes, mediocres por definición, me sobrecoge cada vez que lo leo o recuerdo: “Todo mediocre cree haber descubierto lo que es poder: poder es poder hacer sufrir”.

Estamos avisados.

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La mediocridad se ha instalado en nuestras vidas

Sevilla, 22/II/2021

Al ir del timbo al tambo en nuestra vida, algo que frecuentaba García Márquez y que cita expresamente en sus Cuentos peregrinos, nos encontramos con una frecuencia desaforada a una legión de personas mediocres que lo inundan todo por tierra, mar y aire. He escrito en reiteradas ocasiones sobre esta perversidad social y vuelvo hoy a tratarlo porque el mundo camina por derroteros mediocres, a través de determinados políticos mediocres (no todos son iguales) que gobiernan creyendo que lo están haciendo muy bien, en un acusado efecto Dunning-Kruger que supone para ellos mismos creer que lo saben todo sin tener en muchas ocasiones idea de casi nada. Es un mal endémico que hace estragos en cualquier estamento social, no sólo en la política, que acaba afectando a todos los órdenes de la vida. 

Este escalafón tan alto de la mediocridad hace que las personas que la practican en general crean que lo que hacen es siempre lo correcto, sobreestimando su conocimiento, sus habilidades y sus actitudes, en una tríada conductual que da pánico. También, tienen una incapacidad metafísica que les impide reconocer que los demás pueden hacer algo bien y, por último, son incapaces de reconocer de alguna manera que casi todo en su vida es una gran mentira y que son extremadamente insuficientes, es decir, mediocres en estado puro.

El efecto citado de Dunning-Kruger se denomina así en honor a sus descubridores, Dastin Dunning y Justin Kruger, investigadores de la Universidad de Cornell (EEUU), que publicaron un estudio al respecto en el Journal of Personality and Social Psychology, en diciembre de 1999, partiendo de una hipótesis que ya había anunciado Darwin varios siglos atrás: “la ignorancia genera confianza más frecuentemente que el conocimiento”. Es verdad, porque las personas mediocres suelen ser ignorantes en casi todo lo que dicen y tocan. Los dos investigadores exponen en su trabajo científico que las personas tienden a tener puntos de vista excesivamente favorables de sus habilidades en muchos ámbitos sociales e intelectuales, porque las personas que no están calificadas en estos campos sufren una doble carga: no sólo llegan a conclusiones erróneas y toman decisiones desafortunadas, sino que su incompetencia es tal que les roba la capacidad metacognitiva para darse cuenta de lo que les ocurre.

La mediocridad centrada en el discurso de la ignorancia elevada a categoría suprema y omnisciente me sigue preocupando mucho y cada día que pasa y vemos lo que nos rodea, más todavía por “[…] la situación actual del país y la mediocridad que nos invade en todos los ámbitos posibles, aquí, allá, acullá. He reflexionado en diferentes ocasiones en este cuaderno digital sobre esta lacra social, porque constato que estamos instalados en el reino de la mediocridad. Por esta razón, no hay tiempo que perder y hay que desenmascarar a los mediocres con urgencia vital, dondequiera que estén, porque viven en un carnaval perpetuo. Este país no logra sacar distancia a esta lacra que nos pesa desde hace bastantes años porque ahora, en el país de los tuertos desconcertados, el mediocre es el rey. Es una plaga que se extiende como las de Egipto casi sin darnos cuenta. Los encontramos por doquier, en cualquier sitio: en la política, en las artes, en los medios de comunicación social, en la educación, en los mercados, en las religiones y en las tertulias que proliferan por todas partes en el reino de la opinión. Los mediocres suelen meter la mano en todos los platos de las mesas atómicas y virtuales, en las que a veces nos sentamos, con total desvergüenza. Son personas de “calidad media, de poco mérito, tirando a malo”, como dice el Diccionario de la Real Academia Española. También, tóxicos o tosigosos, que suelen complicar la vida a los demás por su propia incompetencia”.

Lo repito hoy hasta la saciedad: mediocridad de mediocridades, (casi) todo es mediocridad. Casi todo es de calidad media, tirando a malo, como nos enseña nuestro Diccionario de la Lengua, pero está de moda. Lo digo una y mil veces: los mediocres están haciendo de cada día su día, su mes, su año, de forma silenciosa. Al igual que Diógenes de Sínope, tendremos que coger una linterna ética y gritar a los cuatro vientos ¡buscamos personas dignas y honestas, no mediocres! Es probable que los mediocres salgan huyendo porque no soportan dignidad alguna que les puede hacer sombra, si es que alguna vez tuvieron cuerpo presente de altura de miras, que no es el caso. Ni de los que los eligen para puestos claves en la sociedad. ¿Qué quiere decir esto? Que entre tibios, mediocres y tristes anda el juego mundial de dirigir la vida a todos los niveles, nuestro país incluido, con especial afectación en determinados partidos que nos representan. Cuando los mediocres se instalan en nuestras vidas, en nuestra política o en nuestro trabajo diario, hay que salir corriendo porque no hay nada peor que una persona mediocre con poder equivocado, además triste y tibia, sin dignidad alguna. Pero es necesario estar orientados y correr hacia alguna parte, hacia la dignidad en todas y cada una de sus posibles manifestaciones. Es la mejor forma de luchar contra la lacra social de la mediocridad y sus indignos representantes, porque intentan invadirnos por tierra, mar y aire, sin compasión alguna. Cada vez tenemos menos tiempo para descubrirlos, aunar voluntades para ocupar su sitio y, de forma celular, boca a boca, recuperar tejido crítico social para crear nuevos liderazgos en nuestro país, tan dañado en la actualidad y que tanto los necesita.

Me reafirmo en la siguiente actitud proactiva contra la mediocridad: busquemos la nueva linterna de Diógenes para poder encontrar personas dignas, aunque hay que tener claro que no está en los catálogos del mercado, porque no es mercancía, sino en nuestra conciencia individual y social de pertenencia a una ideología de clase, no inocente, que luche por un mundo que merezca la pena vivirlo y compartirlo de la forma más digna posible. Vuelvo a leer ahora un libro que me ayuda a comprender lo que está ocurriendo con esta plaga tan peligrosaMediocracia. Cuando los mediocres toman el poder, una reflexión seria y fundamentada sobre esta plaga del siglo XXI, que se ha hecho fuerte y pretende tomar el gobierno universal de todo lo que se mueve a nuestro alrededor. Su autor es Alain Deneault, filósofo y escritor, profesor de Sociología en la Universidad de Québec y director del programa del Collège international de philosophie de París. El libro es recomendable para almas inquietas y que estén saturadas de la mediocridad que ha instalado sus bases en nuestros entornos más cercanos. La sinopsis del libro nos aclara su hilo conductor: “Si los de arriba no cuestionan ni imaginan nada, ¿a qué podemos aspirar? El político ambivalente afín a progresistas y conservadores; el profesor de universidad que ya no investiga, sino que rellena formularios burocráticos; el reportero que encubre los escándalos fiscales y hace ruido en la prensa amarillista o el artista revolucionario, pero subvencionado… El rigor y la exigencia han dejado paso al esquema carente de referentes que inspira esta crítica mordaz. Da igual si es el ámbito político, académico, jurídico, cultural o mediático: se mire por donde se mire, se constata el triunfo de lo mediocre. El autor analiza con un estilo ingenioso cómo las aspiraciones mediocres que invaden la sociedad no dan como resultado sino ciudadanos también mediocres”.

Todo muy medido, donde las personas somos a veces maniquíes que como el rey del cuento de Andersen vamos desnudos ante la intemperie de la mediocridad imperante, mucho más cerca de nosotros de lo que realmente pensamos. Estamos avisados.

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¡Paz y Libertad!

En Andalucía, vivimos horas amargas por la firma del Acuerdo de Gobierno PP-VOX para esta legislatura

Rótulo de la calle Andalucía amarga, en el barrio de El Cerro del Águila, en Sevilla, al que tanto amó Salvador Távora (Sevilla, 1930-2019) / JA COBEÑA

 Sevilla, 6/VII/2026 – 07:53 h CET (UTC+2)

No me refiero hoy de manera formal a la obra que Salvador Távora (Sevilla, 1930-2019) hizo famosa en 1979, Andalucía amarga, de feliz recuerdo ideológico por su acerado trato de la emigración en general y andaluza en particular, que también viene bien recordarlo, sino a una realidad lacerante de fondo, amarga por supuesto, por la firma el pasado jueves del Acuerdo de Gobierno PP-VOX en Andalucía.

Lo he leído y analizado detenidamente a través de sus 60 páginas, que contienen tres apartados: las bases del acuerdo, 150 medidas en quince títulos (Fiscalidad, Inmigración y Energía, Industria y Empleo, Familia, Cultura y Turismo, Vivienda, Movilidad y transporte, Educación, Justicia, Sanidad, Sector Primario, Medio Ambiente, Gasto superfluo, Leyes ideológicas y una Cláusula final), con sus plazos correspondientes y, por último, la distribución de responsabilidades, que se concretan en una macroconsejería de Turismo, Desregulación, Justicia y Administración Local, más una vicepresidencia primera en la Mesa del Parlamento y la designación autonómica de un Senador.

Cabecera y firma conjunta del Acuerdo de Gobierno PP-VOX en Andalucía

Estas son las mimbres del Acuerdo, cuyas bases descubren el verdadero sentir de la derecha vestida con piel de cordero y su abrazo descarado con la ultraderecha a través de 150 medidas, bordeando en bastantes casos la Constitución y la legalidad vigente. Comenzando por las Bases, dicen algo que es una verdad democrática incuestionable, al referirse a los resultados “irrefutables” de las elecciones del pasado 17 de mayo, conseguidos por ambas formaciones, que les permite alcanzar este Acuerdo al haber obtenido conjuntamente una mayoría suficiente de 68 escaños sobre 109, que al sumar el 62,4% del total, también supone las 3/5 partes del Parlamento, cifras importantes para la toma de decisiones transcendentales en esta legislatura.

Por ello, en el Acuerdo se afirma que “hoy se ofrece a los andaluces un pacto de gobierno llamado a hacer de Andalucía un modelo de convivencia, sentido común y firmeza frente al modelo de la mentira que tiene su mayor exponente en el Palacio de la Moncloa”. Creo que esta última expresión junto a otras muchas del Acuerdo, reflejan que la denominada “vía andaluza” de moderación y buenas formas, personalizada en la marca “Juanma Moreno”, tan cacareada por el PP, ya es una “vía muerta” con la firma de este Acuerdo de gobierno y estabilidad para Andalucía.

Además, ambas formaciones coinciden en algo sustancial:

También me ha llamado la atención la siguiente declaración de principios, porque leyendo detenidamente en este documento palabras tales como “dignidad”, “humanidad”, “justicia” e “igualdad”, suenan hoy terriblemente huecas por mucho que el presidente, en su toma de posesión ayer, quiera ahora justificar la firma del Acuerdo: “La dignidad inherente a todo ser humano es un postulado irrenunciable y un compromiso ético absoluto y permanente para los firmantes de este acuerdo. En este sentido, la política social de este Gobierno estará fundamentada en los principios de justicia, igualdad y humanidad, que son los que defiende la Constitución Española y el Estatuto de Autonomía para Andalucía”. Casa mal esta base del acuerdo con las medidas previstas en un denominador común a las 150 medidas acordadas, la “prioridad nacional”, cuando se abordan medidas sociales de todo tipo frente a la inmigración, por ejemplo hasta 12 en el segundo apartado del Acuerdo. Cualquiera de las doce medidas de este apartado es un despropósito legal y humanitario, pero es en la medida 18 donde adquiere signos dramáticos la denominada prioridad nacional, que se desarrolla sin rubor alguno y con un plazo de implantación muy claro, “desde los primeros avances del inicio de la legislatura”: “El acceso a todas las ayudas, subvenciones y prestaciones públicas se inspirará en el principio de prioridad nacional, que procure la asignación prioritaria de los recursos públicos a quienes mantienen un arraigo real, duradero y verificable con el territorio”.

Igualmente, otra vuelta de tuerca en la prioridad nacional está presente al desarrollar las medidas de vivienda, cuando se aborda la medida 49 referida al acceso a la vivienda protegida y el alquiler social. Más adelante, leo con estupor la medida 64 sobre el “Fin del Programa de Lengua Árabe y Cultura Marroquí (PLACM)”, por entenderse por parte de los firmantes que es un ejemplo de adoctrinamiento en las aulas de Andalucía, como una injerencia a combatir.

Quizá me ha dolido más la medida 100, en el apartado de Sanidad, junto a otras más generalistas y nunca inocentes, como meras declaraciones de intenciones, referida a la realización de una “Auditoría anual del coste sanitario derivado de la atención a extranjeros en Andalucía”, donde vuelven a aparecer las personas sin residencia legal acreditada y urgencias, entre otras tipologías a auditar, señaladas una vez más como oscuro objeto de deseo político en este Acuerdo.

Por deformación profesional, me he detenido especialmente en el apartado de Sanidad, que contiene 28 medidas, en un todo revuelto como meras declaraciones de principios, de muy difícil concreción, porque el problema radica en la falta de creencia de los firmantes en la verdadera esencia de la sanidad pública, como una de las piedras angulares del Estado de Bienestar. La colaboración público-privada sobrevuela este apartado, con una inquietante referencia a acudir a ella “cuando sea útil para reducir listas de espera, pruebas diagnósticas o actividad asistencial demorada”. ¿Dónde queda la Proposición de Ley, de iniciativa legislativa popular, de recuperación de los niveles de calidad del sistema sanitario público en Andalucía, aprobada por el Parlamento en el mes de noviembre pasado? Sé que VOX se abstuvo, no lo he olvidado, pero es una gran propuesta que se debería rescatar con urgencia.

Respecto de las medidas relativas al apartado de “Gasto superfluo”, qué injusto es leer el contenido de la 144 sobre eficiencia en el uso de los recursos públicos, cuando expresa lo siguiente: “se impulsarán las reformas necesarias para avanzar de forma progresiva en la reducción, hasta su eliminación, de aquellas subvenciones o ayudas públicas que no contribuyan de forma directa y verificable a la mejora de la calidad de vida de los andaluces, con atención especial a las destinadas a la cooperación internacional al desarrollo”. De nuevo, el mantra de la “prioridad nacional”. ¿Dónde está la humanidad y la solidaridad en esta medida?

Por último, quiero resaltar el apartado sobre “leyes ideológicas”, con dos medidas, la 148 y 149, que me producen una indignación total, al acordar la primera la aprobación de una “Nueva Ley de Concordia” antes de que finalice este año, que derogará y sustituirá a la actual Ley andaluza en materia de memoria histórica. La medida 149 se refiere a revisar y, en su caso, derogar, entidades públicas, ayudas y leyes ideológicas, garantizándose que “toda la acción de gobierno de la Junta de Andalucía se inspirará en los principios de libertad, eficiencia y austeridad, renunciando expresamente a todo intento de imprimir cualquier sesgo ideológico o condicionar el libre pensamiento y juicio de los ciudadanos”. Verdaderamente sorprendente y vergonzoso.

Quedan sin citar aquí otras muchas medidas muy preocupantes, por ejemplo respecto del cambio climático, aceptando plenamente este documento el negacionismo en este ámbito y el blindaje del sector primario en relación con la Agenda 2030, alejando cada vez más de Europa a nuestra Comunidad, que tanto nos da en Fondos de Desarrollo Regional. El Acuerdo tiene ausencias clamorosas, por ejemplo sobre la violencia de género, pero creo que nuestra obligación democrática es divulgarlo para que se conozca, dado el ocultismo con el que se ha tratado, haciéndose público sólo media hora antes de la celebración del pleno parlamentario para votar la elección del nuevo presidente de la Junta de Andalucía.

Al buen entendedor democrático, con las 150 medidas del Acuerdo, basta para denunciarlo y divulgarlo para general conocimiento de la ciudadanía andaluza. Es la única forma de que en democracia se puedan emitir juicios bien informados. Estamos avisados.

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Hojas sueltas / 16. Egeria fue una viajera gallega muy curiosa

FRESCO POMPEYA
Fresco de Pompeya de una mujer romana antes de escribir

Como soy un tanto curiosa, quiero verlo todo

Egeria, en Itinerarium ad Loco Sancta (siglo IV d. C.)

Sevilla, 28/VI/2026 – 14:28 h CET (UTC+2)

El verano es un tiempo propicio de viajes, que nos permite hacerlos con libros a modo de buenos compañeros de aventuras y si es posible, como recomendación personal, buscando “islas desconocidas”, siguiendo al pie de la letra el cuento homónimo de José Saramago. Con tal motivo, he recordado una “hoja suelta” de este cuaderno digital, publicada en tiempos difíciles de la pandemia de 2020, porque me permitió descubrir una historia preciosa de Egeria, una viajera gallega y peregrina por más señas.

Egeria escribió una obra, Itinerarium ad Loco Sancta, a modo de guía de viaje a los llamados “lugares sagrados”, 37 folios en pergaminos, tal y como lo afirma su descubridor, el investigador José Eduardo López Pereira, catedrático de Filología Latina y autor de Viaje de Egeria. Es maravilloso constatar cómo una mujer revolucionó la forma de conocer el mundo en un siglo tan controvertido: “La importancia de estas averiguaciones es evidente. Estaríamos, posiblemente, en presencia de la primera escritora española de nombre conocido cuya obra haya llegado a nuestras manos. Y su relato, el primer libro español de viajes”.

En un mundo imaginario de cultura ética viajera, que también existe, “compren” hoy este billete para un viaje especial, acompañados por Egeria, una “viajera muy curiosa”. No les defraudará.

Instituto Cervantes / Egeria, la primera viajera escritora hispana

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Egeria, una viajera muy curiosa

Sevilla, 10/VII/2020

Les presento a Egeria, una gran desconocida en nuestro país. No se conservan piezas teselares ni pinturas que nos permitan reconocerla y me ha parecido interesante rescatar la imagen que preside estas palabras para representarla de la mejor forma posible, que corresponde a un fresco precioso de la ciudad de Pompeya, en el que aparece una mujer romana en una posición reflexiva e inquietante antes de escribir. En tiempos de coronavirus y cuando estamos dando los primeros pasos en la nueva normalidad veraniega, puede ser reconfortante conocer una historia apasionante, la de una mujer viajera muy curiosa, de origen gallego (de la Gallaecia), que nació y vivió en el siglo IV (d. C.) en esta provincia, una de las cinco en las que el Imperio había dividido Hispania en tiempo del emperador Diocleciano (a. 298): Lusitania, Tarraconense, Cartaginense, Bética y la propia Gallaecia.

Su espíritu aventurero lo reconocía ella misma en las primeras páginas que se han encontrado de su obra, Itinerarium ad Loco Sancta, que se descubrió en 1884 por el investigador italiano Gian Francesco Gamurrini en la Biblioteca della Confraternitá dei Laici (o de Santa María) en Arezzo (Italia), un códice en pergamino de 37 folios y escrito en latín popular tardío: “Como soy un tanto curiosa, quiero verlo todo”, a modo de declaración de intenciones dirigida en formato de carta a sus compañeras, en las que detalla hasta la saciedad todas sus andanzas: “Al parecer, la redactora escribía a unas lejanas dominae et sorores (“señoras y hermanas”) que habrían quedado muy lejos, en la patria común, a la cual ella confiaba en volver, según indicaba al final de su relato. La autora había realizado un largo periplo, desde «tierras extremas» hasta los lugares bíblicos, y describía estos a sus remotas destinatarias con una frescura y candor de lenguaje que cautivaban desde el primer momento: aquella era una obra singular” (1).

Egeria inició su viaje en Gallaecia, “[…] y tras recorrer el Sur de la Galia y el Norte de Italia, llegó a Constantinopla en el año 381 después de cruzar en barco el mar Adriático. De Constantinopla se trasladó a Jerusalén, visitando también Jericó, Belén, Nazaret y Cafarnaúm. Viajó a Egipto en el 382, donde visitó Alejandría, Tebas, el mar Rojo y el monte Sinaí. Posteriormente Egeria se desplazó a Antioquía, Edesa, Mesopotamia y Siria antes de volver a Constantinopla, donde se pierde su pista” (2).

Es una historia apasionante que recomiendo como libro iniciático de viajes en estos días especiales de estío. Es interesante conocer que «El de Egeria es el primer viaje de sacrificio y peregrinación de la historia. Antes había habido otros viajes literarios o de recreo, pero no de peregrinación». Así lo ha afirmado el catedrático de Filología Latina e investigador José Eduardo López Pereira, uno de los mayores especialistas en la figura de la peregrina gallega y traductor de su Itinerarium, que se puede conocer con detalle en la presentación que hizo de esta viajera en el I Fórum del Camino de Santiago, celebrado en Santiago de Compostela en octubre de 2015.

Si animo a conocer a Egeria es porque supone un hallazgo que debemos compartir en la Noosfera, en esta singladura a la que invito a formar parte de su tripulación virtual cada vez que nos subimos a “La Isla desconocida”, tal y como lo explicita el autor de Viaje de Egeria. Sobre todo porque es maravilloso constatar cómo una mujer revolucionó la forma de conocer el mundo en un siglo tan controvertido: “La importancia de estas averiguaciones es evidente. Estaríamos, posiblemente, en presencia de la primera escritora española de nombre conocido cuya obra haya llegado a nuestras manos. Y su relato, el primer libro español de viajes. Porque, aunque fuera redactado con otros propósitos, concretamente desde la piedad religiosa, lo cierto es que el texto de Egeria constituye un auténtico diario de ruta, que anticipa en bastantes siglos lo que algunos exploradores medievales convertirían en género literario, y no digamos los viajeros románticos, mucho después. Incluso el vehículo formal de sus observaciones y anotaciones —la forma epistolar— es un molde adoptado por escritores viajeros de todas las épocas”.

Su personalidad es apasionada y apasionante, esencialmente curiosa en el buen sentido de la palabra “curiosidad”: “cuidado y diligencia que se pone para hacer alguna cosa con perfección y hermosura” (RAE A 1729, 708,2). Lo que Egeria hizo y escribió en su cuaderno de notas sigue aportando sentido a la vida, lo que la hace más hermosa cada día. El placer de la curiosidad sabia no es transmisible automáticamente a los demás, sino que es imprescindible adquirir el conocimiento liberador, trabajarlo internamente a través del esfuerzo de cada persona a la hora de plantearse gozar de los que algunos llaman placeres inútiles para alejarlos del poderoso caballero don dinero. Así lo reconocía hace ya muchos siglos Sócrates en su diálogo Banquete: “Estaría bien, Agatón, que la sabiduría fuera una cosa de tal naturaleza que, al ponernos en contacto unos con otros, fluyera del más lleno al más vacío de nosotros. Como fluye el agua en las copas, a través de un hilo de lana, de las más llena a la más vacía”, porque siempre está presente en almas curiosas la dialéctica del valor y precio de lo que se descubre, de lo que se admira y de lo que se goza a cambio de nada. Utilidad de lo inútil en estado puro porque la curiosidad es sólo, a veces, un hilo de lana tratado con perfección y hermosura.

(1) Pascual, Carlos. Viaje de Egeria: El primer relato de una viajera hispana, 2017. Madrid: La Línea del Horizonte, p. 14.

(2) https://terraeantiqvae.com/profiles/blogs/egeria-la-primera-peregrina-de-la-historia

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Hojas sueltas / 15. Hay cerebros ciegos al color de la vida

CEREBROS CIEGOS
El día de salida. Ammar Awad (REUTERS) – 25-03-2011

¿Ciego a qué?
No a la luz:
a la vida.

Ángel González, Ciegos

Sevilla, 27/VI/2026 – 12:34 h CET (UTC+2)

Hoy he escogido una “hoja suelta” publicada hace quince años, Los cerebros ciegos al color, porque no ha perdido actualidad alguna, ante el mundo gris y al revés en el que estamos instalados.

Este cuaderno digital tiene muchas páginas dedicadas a la acromatopsia, la enfermedad de los ciegos al color, declarada formalmente por un maestro en mi vida, el neurólogo Oliver Sacks, tan presente en estas páginas. Si la rescato hoy de nuevo es porque creo que también existe su vertiente ética y política, la de aquellas personas y líderes políticos que todo lo ven gris y son ciegos al color de la vida en todos sus matices posibles.

Lo dije en 2011 y lo repito hoy: la vida de cada una, de cada uno, que es lo más parecido a una película en blanco y negro, con la acromatopsia ética que corresponda, permite descansos, para recuperar esos momentos que tanto nos reconfortan y que nos devuelven felicidad. Pero también sabemos que la dialéctica de las sonrisas y las lágrimas, permite apartarnos junto a una pared de la vida personal e intransferible, sentir el abrazo de los que nos quieren, aunque inmediatamente nos llamen mediante megafonía para seguir rodando, viviendo en definitiva, en la filmación jamás contada.

Para lo que sirva, escrito está en este cuaderno, con palabras que aún nos quedan. Vuelvo a entrar en mi clínica del alma (mi biblioteca) y leo unos versos preciosos de Ángel González:

¿Ciego a qué?
No a la luz:
a la vida.

¿Sordo a qué?
No al sonido:
a la música.
Abre los ojos,
oye:
nada ve,
nada escucha.

Como si al mundo entero
una nevada súbita
lo hubiese recubierto
de silencio y blancura.

oooOooo

Los cerebros ciegos al color

Sevilla, 26/III/2011

La foto que antecede estas líneas me ha recordado una enfermedad que estudié hace años, la acromatopsia [ceguera del color, enfermedad que no permite agregar a la óptica de la vida el color], atraído por la lectura de un libro excelente, La isla de los ciegos al color, de Oliver Sacks, que ya presenté en noviembre de 2009, con motivo de la experiencia sentida por una foto de Erick Lessing, que comenté en un post: Nuevas sonrisas, nuevas lágrimas

Mujeres, vestidas de negro, en actitud de oración y sumisión. Todas menos una, con una gorra blanca, teléfono con cámara digital en mano, que se levanta simbólicamente, captando un mensaje de necesidad de progreso en el conocimiento, en la libertad: manifestantes contra la tiranía en Yemen. También aparece un niño, con camiseta azul, buscando algo perdido: ¿libertad? Es una imagen que sugiere muchas interpretaciones, sobre todo la que representa la necesidad de integrar la vida en todas sus capacidades cromáticas. Porque en el mundo árabe, el color siempre fue interpretado con matices de belleza, con policromías que hemos heredado en este país, por ejemplo, por las cerámicas tan maravillosamente trabajadas con las manos. 

La vida es algo más que el blanco y negro, que los grises. Porque el cerebro está preparado para interpretar todos los matices cromáticos de la vida en libertad, sin dejar ninguno atrás, como reflexionaba en el post citado: la vida de cada una, de cada uno, que es lo más parecido a una película en blanco y negro, con la acromatopsia ética que corresponda, permite descansos, para recuperar esos momentos que tanto nos reconfortan y que nos devuelven felicidad. Pero también sabemos que la dialéctica de las sonrisas y las lágrimas, permite apartarnos junto a una pared de la vida personal e intransferible, sentir el abrazo de los que nos quieren, aunque inmediatamente nos llamen mediante megafonía para seguir rodando, viviendo en definitiva, en la filmación jamás contada. O para protestar, en clave religiosa, como el símbolo fotográfico de esta mujer de Yemen. Toda una lección.

NOTA: La imagen de cabecera, El día de salida, recoge la instantánea de una mujer usando su teléfono móvil para filmar a manifestantes durante una concentración que exigía la destitución del Presidente Ali Abdullah Saleh, de Yemen (Fotografía recuperada de El País, el 27 de marzo de 2011).

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¡Paz y Libertad!

Hojas sueltas / 14. La historia asombrosa de la mariposa Vanessa Cardui, una “dama pintada”

Sevilla, 26/VI/2026 – 08:27 h CET (UTC+2)

Siempre acuden a nuestro país buscando nuestro calor natural. Así lo anunciaba recientemente una noticia de elDiario.es, La mariposa que desafía continentes: 7.000 kilómetros de vuelo y una escala que ha teñido de colores los campos de Mallorca, superando marcas registradas con anterioridad: “Un viaje de 7.000 kilómetros desde el África subsahariana hasta el norte de Europa, atravesando el Mediterráneo y haciendo escala en Balears, no está al alcance de cualquiera. Mucho menos de un pequeño lepidóptero que apenas se distingue a simple vista. Sin embargo, esa es la extraordinaria travesía que realiza cada primavera la mariposa cardera -o vanesa de los cardos-, una de las especies migratorias más sorprendentes del planeta”. Su ciclo migratorio también es asombroso: “La migración, eso sí, se repite cada año. La cardera vive un ciclo migratorio de alrededor de diez generaciones desde el África tropical hasta el norte de Europa. Luego realiza el mismo recorrido de vuelta: de los países verdes noreuropeos a países más pegados al Ecuador. Los ejemplares avistados en Balears habrían iniciado su recorrido en el norte de África, cruzando el Mediterráneo hasta alcanzar el archipiélago”.

Esta bella noticia ennoblece el alma humana por su encanto natural y deseo compartirla hoy rescatando una “hoja suelta” de este cuaderno digital de 2024, con antecedentes de 2016, porque su quintaesencia me hace reflexionar siempre sobre nuestra intrahistoria humana de migración hace tan sólo… 50.000 años. ¡Qué paradoja actual, cuando a los inmigrantes los queremos repatriar desde Europa, desde nuestro territorio también, donde se asentaron por primera vez hace decenas de miles de años!

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Confirmado el vuelo transoceánico de la mariposa Vanessa Cardui

Sevilla, 3/IX/2024

Cuando constatamos que el turismo se ha incrementado potencialmente en el mundo, alcanzando cifras extraordinarias de viajes imaginarios de personas que dan muchas veces la vuelta a este curioso mundo al revés, más acá o allá de los ochenta días de la novela homónima, se demuestra científicamente que una sencilla mariposa, de nombre científico Vanessa Cardui, con un cierto toque de diva cinematográfica y con el sobrenombre de «Dama pintada», acaba de batir un récord de su largo viaje por el mundo, tal y como se acaba de publicar en la revista Nature, en un artículo sorprendente con amplia participación de científicos españoles en su elaboración y redacción final.

El resumen del citado artículo, Un vuelo transoceánico de mariposas pintadas, más de 4.200 km, explica esta realidad científica en los siguientes términos: “La extensión de los flujos aéreos de insectos que circulan alrededor del planeta y su impacto en los ecosistemas y la biogeografía siguen siendo enigmáticos debido a los desafíos metodológicos. Aquí informamos sobre una travesía transatlántica de mariposas Vanessa Cardui que se extendió al menos 4200 km, desde África occidental hasta Sudamérica (Guayana Francesa) y duró entre 5 y 8 días. Aún más, inferimos un probable origen natal para estos individuos en Europa occidental, y el viaje Europa-África-Sudamérica podría expandirse a 7000 km o más. Este descubrimiento fue posible a través de un enfoque integrador, que incluyó estudios de campo costeros, modelado de trayectorias de viento, genómica, metacodificación de barras de polen, modelado de nichos ecológicos y geolocalización multiisótopos de orígenes natales. El viaje general, que fue energéticamente factible solo con la asistencia de los vientos, es uno de los más largos documentados para insectos individuales y potencialmente el primer cruce transatlántico verificado. Nuestros hallazgos sugieren que podemos estar subestimando la dispersión transoceánica de los insectos y resaltan la importancia de las autopistas aéreas que conectan los continentes mediante los vientos alisios”.

Conozco las aventuras viajeras de Vanessa Cardui desde 2016, cuando ya dije en este cuaderno digital que no era muy conocida en el mundo del arte, pero que desde hace millones de años viaja por el globo terráqueo desde que un día decidió abandonar África, como hicimos los primeros humanos hace más de 50.000 años, para asentarse en los cinco continentes posteriormente, aunque se caracteriza por algo especial: huye del frío constantemente y busca siempre calor, aunque tenga que hacer miles de kilómetros al año y pasar por una evolución continua de seis generaciones anuales. Esta mariposa, pintada como una dama, pertenece al género Vanessa, según la taxonomía de Linneo en 1758 y desde entonces se la conoce por este atractivo nombre, aunque su campo de asentamiento sea siempre algo no tan atractivo como los cardos, de ahí su denominación científica, Vanessa Cardui. En América se la conoce también con el sugerente nombre de “La dama pintada”, citado anteriormente. Hay que pensar también qué ha aportado África al mundo, cuando sabemos que, efectivamente y como decía anteriormente, los africanos, que brillaban por ser magníficos cazadores-recolectores, decidieron hace 50.000 años, aproximadamente, salir de su territorio y comenzar la aventura jamás contada. ¿Igual que Vanessa Cardui? Aprovechando, además, un salto cualitativo, neuronal, que permitía articular palabras y expresar sentimientos y emociones. Había nacido la corteza cerebral de los humanos modernos, de la que cada vez tenemos indicios más objetivos de su salto genético, a la luz de los últimos descubrimientos de genes diferenciadores de los primates, a través de una curiosa proteína denominada “reelin”. Empezó la aventura de una mente maravillosa que sigue siéndolo en nuestros días y que ya alcanza la cima de más de ocho mil millones de mentes pensantes.

Hablar hoy de esta elegante dama pintada, de nombre cinematográfico, Vanessa Cardui, es solo una metáfora de la vida. Los humanos buscamos continuamente calor para vivir mejor, porque el frío nos enmudece, no digamos la tibieza y deberíamos copiar sin rubor alguno la experiencia de esta mariposa que como pasa en la vida, se asienta en los cardos cuando no hay nada mejor donde estar. En un país que nos hiela el corazón con tanta frecuencia últimamente, es interesante saber que científicos catalanes, hace ya más de diez años y hasta hoy, han descubierto que estas mariposas “son capaces de recorrer 4.000 kilómetros hasta asentarse en la sabana tropical africana” y que gozan de unos recursos extraordinarios para llevar a cabo estas hazañas voladoras y de subsistencia, según manifiesta uno de sus principales investigadores de campo, Roger Vila: “Durante unos días migran hasta donde su instinto les dice […] detectan el norte magnético, perciben la temperatura y la presión atmosférica, son capaces de seleccionar los vientos adecuados y pueden guiarse por el sol” (1). Ahora, con la publicación citada anteriormente en este año, sabemos que gracias a la reconstrucción de los 10 años de investigaciones llevadas a cabo sobre esta asombrosa realidad de una mariposa alada y de colores elegantes, se demuestra el insólito vuelo transoceánico de tres ejemplares de Vanessa Cardui, desde África a la Guayana Francesa, en un viaje de 4.200 kilómetros, explicado con profundo detalle en un artículo reciente publicado en el diario El País, del pasado 26 de agosto (2), El autor finaliza con una reflexión muy actual, cuando estamos sobrecogidos por el llamado «virus del Nilo»: «Pasados 10 años, los científicos han podido resolver el gran misterio de las mariposas Vanessa Cardui aparecidas al otro lado del océano, aunque siguen siendo muchas las preguntas. ¿Hasta qué punto ha sido una casualidad? ¿Este tipo de viajes son más habituales de lo que pensamos? ¿Cómo puede afectar a un ecosistema la llegada de insectos migrantes transmisores de virus y bacterias?

La mariposa Vanessa Cardui nos muestra hoy que científicos españoles dignifican este país desde Barcelona y Harvard, y nos dan el calor que nos falta para comprender lo que en 2013 decía el eminente cardiólogo Valentín Fuster: “Yo puedo estar hablando todo el rato del desastre que hay en España. Pero igual podemos sacar unos minutos para saber si algo funciona…” o lo que es lo mismo, puedo estar hablando todo el rato de las cosas que se hacen mal en Andalucía, pero igual podemos sacar unos minutos para saber si algo funciona…. Y comprobaremos que es verdad, que funcionan muchas cosas en este controvertido país y en esta maravillosa región. Lo que ocurre es que no nos ponemos a ello, como lo hace siempre Vanessa Cardui, porque lo único que sabemos que nos pasa es que no sabemos a veces lo que nos pasa. Ella, sorprendentemente, sí y esa es su gran lección a lo largo de los siglos. Lección magistral, por cierto.

(1) Quinteros, Micaela (2016, 7 de octubre). La mariposa que recorre 4.000 kilómetros en busca del calor. El País.com.

(2) Sánchez, Diego, 2024, 26 de septiembre). El misterio de las mariposas que aparecieron al otro lado del Atlántico. El País.com.

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Romanza para un verano de 93 días, que entra hoy con música especial de fondo

Salvador Bscarisse, Romanza, segundo movimiento del Concertino para guitarra y orquesta en La menor, 1952 / Orquesta de la Universidad de Granada. Guitarra: Marcos Victora Wagner, 2011

Sevilla, 21/VI/2026 – 08:53 h CET (UTC+2)

Hoy comienza el solsticio (sol quieto) del verano en el hemisferio norte, a las 10 horas 24 minutos hora oficial peninsular, según cálculos del Observatorio Astronómico Nacional (Instituto Geográfico Nacional – Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible), que durará aproximadamente 93 días y 16 horas, y terminará el 23 de septiembre con el comienzo del otoño.

Como suelo hacer siempre en esta fecha, la uno a la celebración especial del Día Europeo de la Música. Desde hace años tengo asociada esta fecha con el recuerdo de una obra memorable de Salvador Bacarisse, el Concertino en La mayor, sobre todo en su sobrecogedor segundo movimiento, Romanza (con un tempo Andante), partitura completa que forma parte del legado de su obra a la Fundación Juan March, porque siempre me transmite paz en medio de tanta turbación y mudanzas del alma, sentimiento que deseo compartir hoy, de nuevo, con la Noosfera.

Siempre he pensado que la conjunción de esta llegada del verano y la celebración del día europeo de la música, ofrecen la oportunidad de creer que otro mundo es posible, sobre todo cuando se aúnan esfuerzos y voluntades en torno a la música en un tiempo tan abierto a la vida como es la estación del verano y con un denominador común sobre la ciclópea tarea de reconstruir permanentemente la vida en otro mundo diferente, que funciona al revés casi siempre. Como no podía ser de otra forma, he elegido hoy, de nuevo, una obra que conjugara estas realidades y que guardo en mi banda sonora vital y en páginas de este cuaderno digital: el Concertino citado, interpretado por primera vez por la Orquesta de la Radiotelevisión Francesa, actuando Narciso Yepes como solista a la guitarra y bajo la dirección de Ataúlfo Argenta. Lo he vuelto a escuchar con profundo respeto y admiración gracias al fondo que figura en la Fundación Juan March (1), como legado que su hijo cedió a la citada Fundación y al que se puede acceder para conocer en profundidad la vida en el exilio y la obra de Bacarisse. En concreto, en la página dedicada al fondo radiofónico en su etapa como productor en numerosos programas en lengua española de la RTF (Radiodiffusion-Télévision Française), A propósito de Salvador Bacarisse (1964). Programa-homenaje a Bacarisse con entrevistas a personalidades de la cultura. Presentador: Narcís Bonet”.

Como en aquella ocasión, reinterpreto hoy el título como Romanza para un verano de 93 días, que entra hoy con música especial de fondo, donde los sentimientos y emociones pueden volar muy alto, cambiando también lo que haya que cambiar. Eso espero en la esperanza de que creamos siempre en la forma de ser nuevas personas en España, también en política, acompañados por la música y cantando, como diría Alberti: Creemos el hombre nuevo cantando, / el hombre nuevo de España cantando, / el hombre nuevo del mundo cantando. / Canto esta noche de estrellas / en que estoy solo y desterrado. / Pero en la tierra no hay nadie / que esté solo si está cantando. […] Nada hay solitario en la tierra / creemos el hombre nuevo cantando. También, porque la música es compañera en la alegría y medicina para el dolor (Musica laetitiae comes, medicina dolorum).

La Romanza tiene un tempo de andante (ejecutado con dulzura, poco a poco), al que he dedicado palabras llenas de sentimiento en este cuaderno digital, fundamentalmente en una modesta operación rescate de un músico excelente que tuvo que salir de España en condiciones lamentables con motivo de la guerra civil. Esta obra completa de Bacarisse, el Concertino en La menor, a través de sus tres movimientos, Entrada (Allegro), Romanza (Andante lento) y Scherzo (Allegretto), en su particella original para clavecín y orquesta (que conservo), me entrega siempre paz interior y me permite viajar por sueños posibles. Hoy, más que nunca, necesitamos escuchar romanzas, porque son composiciones de aire tierno y sencillo, que solo quieren transmitir sentimientos y paz interior.

Cada vez que me aproximo a esta partitura busco comprender mejor qué quiso transmitir el autor en ella. Hace años dediqué unas palabras especiales a Ataúlfo Argenta, gran amigo de Bacarisse y creo que me acerqué a su verdadero sentido: “Buscando esta verdad de Ataúlfo Argenta, he seguido de cerca a Fernando Argenta en mi vida nómada, escuchándolo siempre con enorme respeto en la radio del coche, en viajes siempre hacia alguna parte. El mismo que él tenía hacia su padre cuando nos presentaba el Concertino para guitarra y orquesta en La menor, de Salvador Bacarisse (sobre todo su Romanza), nada apreciado por el Régimen franquista por su deriva republicana y que dirigió en un concierto memorable en París el día de su estreno [15-X-1953, París (Théátre des Champs-Élysées), interpretado por Narciso Yepes (guitarra) y L’Orchestre National, en un concierto público organizado por la Radio Televisión Francesa)], del que guardo un recuerdo entrañable en mi memoria de hipocampo, de secreto”.

Recomendaba en aquella ocasión, como hago hoy de nuevo, que escuchen esta versión de la Romanza con la pasión de músicos muy jóvenes de la Orquesta de la Universidad de Granada, que recogen el testigo de lo que quiso transmitir Bacarisse desde el exilio en París. El Sur también existe en el Día Europeo de la Música a través de jóvenes intérpretes, el futuro musical y más amable de nuestra Comunidad y de nuestro País.

Guardo también en mi persona de secreto un tesoro musical: la obra compilada de Salvador Bacarisse en la Fundación Juan March, con un prólogo emocionante de su único hijo, Salvador Bacarisse Cuadrado, con quien tuve la oportunidad en 2018 de cruzar un mensaje en el que me autorizó a disponer de una copia del manuscrito original del Concertino para clavecín y orquesta, op. 72 bis (a través de la Fundación Juan March) y en los que me agradecía la cercanía a su padre: “Yo me fui a vivir a Inglaterra pero mis padres siguieron en París, en el pisito del 7 de la rue Cassette que ocuparon más de treinta años. Cuando murió mi madre en 1976, trece años después que mi padre, yo quité el piso de la rue Cassette, y me llevé a Escocia todos los papeles y libros de mi padre. Desde aquel día permanecieron a salvo, y yo creía olvidados, hasta la fecha memorable en que llamó a la puerta de mi casa Emilio Casares, quien venía a pedirme autógrafos y otros materiales para una exposición de “La música en la Generación del 27” que estaba organizando y que tuvo lugar en Granada en julio de 1986. Esa exposición y el magnífico catálogo que publicó el Ministerio de Cultura fue el primer reconocimiento de aquellos músicos olvidados durante el franquismo, entre los que figuraba mi padre. En Granada, durante la exposición y hablando con Rodolfo Halffter, que había venido de Méjico, y con otros, decidí hacer lo que en realidad ya sabía que tenía que hacer: mandar los manuscritos de Salvador Bacarisse a su tierra, a España. Por muy hijo de francés, emigrado a España, que fuera mi padre, nunca se sintió sino español. Vivió treinta años en París, desarraigado y triste lejos de su querido Madrid”.

Conocí su extensa y desconocida obra a través de esta publicación extraordinaria, que está al alcance de quien desee conocer de cerca a este gran compositor olvidado durante la dictadura franquista. Fue un hallazgo que me permitió acercarme a Bacarisse, a su vida y a su preciosa obra. En la Fundación está el legado completo del compositor, llevado a cabo por su hijo en 1987, que incluía todas las partituras que obraban en su poder.

Cuando escribo estas palabras, deseo compartir hoy, de nuevo, este sentimiento de respeto y agradecimiento a un autor muy desconocido en su querido país, pero que tuvo el reconocimiento mundial fuera de él alternando su labor de composición y de dirección de orquesta con el trabajo que desarrolló en el exilio en París, en la Radiodifusión-Televisión Francesa, como productor de programas en español para Hispanoamérica. Es la razón de por qué lo he buscado tantas veces en el fondo de programas de radio en los que trabajó Salvador Bacarisse.

Es necesario conocerlo y escucharlo, compartiéndolo de nuevo con el club virtual, con sede social en la Noosfera, de las personas dignas y libres. Disfruten de esta maravillosa composición en la celebración del Día Europeo de la Música, cuando entra el verano con el sol quieto (solsticio), que me sigue emocionando como la primera vez que decidí conservarla en mi memoria de secreto.

(1) El concierto fue emitido por la Radiodiffusion-Télévision Française en 1964, en un programa en homenaje a Bacarisse con el título “A propósito de Salvador Bacarisse (1964)”. Durante dos programas fue entrevistado Narciso Yepes y el Concertino en la menor fue emitido íntegro. Los dos programas completos están disponibles en la web de la Fundación en “Bacarisse y la radio”. No he podido localizar grabación alguna comercial de este evento y la referencia me ha sido proporcionada, amablemente, por la citada Fundación. De ahí la importancia de esta referencia, verdaderamente sobrecogedora, escuchando también a Narciso Yepes, su amigo e intérprete preferido y a quien dedicó Bacarisse esta obra excepcional.

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Hojas sueltas / 13. ¿Quién tiene la culpa de la indiferencia que cierra los ojos para la decencia y los abre grandes a las apariencias?

¿Quién tiene la culpa si la paloma sueña ser águila?
¿Quién tiene la culpa de que la flor se muera de espaldas?
¿Quién tiene la culpa de la indiferencia que cierra los ojos para la decencia y los abre grandes a las apariencias
?

Ni yo ni usted ni el vecino, ni siquiera sus parientes, la culpa de todo esto, la tiene la gente

María y Federico, ¿Quién tiene la culpa?

Sevilla, 20/VI/2026 – 09:24 h CET (UTC+2)

Leyendo estos días lo que está ocurriendo en relación con los migrantes en nuestro país, en Comunidades donde ha entrado en tromba VOX, con el consentimiento vergonzante del PP, que les niegan el pan y la sal no sólo a ellos sino a las ONG que los cuidan y protegen, la reacción insolidaria sobre el proceso de regularización iniciada en el país, con denuncias ante Tribunales para paralizarla, lo que está aprobando Europa sobre los centros de internamiento, así como las medidas represivas contra ellos, en general y en este mundo tan globalizado, pero al revés, resuena en mi persona de secreto una gran pregunta multisecular y muy actual, ¿quién tiene la culpa?, que necesita una respuesta urgente, porque está muy claro y lo estamos viendo a diario.

El nuevo imperialismo americano personalizado en Trump y su séquito político transfronterizo, el tecnofeudalismo con Musk a la cabeza y el neofascismo representado por las derechas vestidas con piel de cordero y ultraderechas, a escala mundial y local, son los responsables directos y verdaderos culpables del desastre humanitario al que estamos asistiendo a diario, también en nuestro país.

Por estas razones, publico hoy una “hoja suelta” de mi cuaderno digital, ¿Quién tiene la culpa?, publicada en 2022 porque, salvando lo que haya que salvar, no ha perdido actualidad alguna ni en su fondo ni en su forma, como nos lo recordó también el Papa León XIV, el pasado 11 de junio, en el “muelle de la vergüenza” de Arguineguín (Gran Canaria), de triste memoria, cuando dijo que «la dignidad humana no tiene pasaporte ni pierde valor al cruzar la frontera».

Para que no se olvide, ni siquiera un momento. La culpa de todo lo expuesto, “no la tiene la gente”…, migrante o pobre, por supuesto.

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¿Quién tiene la culpa?

Sevilla, 27/VI/2022

La culpa de lo que pasó el viernes 24 de junio en Melilla, día fatídico en el que murieron 37 migrantes -sin certeza plena de lo que verdaderamente ha ocurrido-, que intentaban saltar la valla de Melilla, camino de un mundo mejor a iniciar en España, dicen que la tiene la mafia que trafica con seres humanos y los lleva a este callejón sin salida. No dispongo de toda la información que me permita evaluar lo ocurrido con objetividad plena, pero sobre el papel y las imágenes que hemos visto, las muertes, heridos y palizas por parte de la gendarmería marroquí en las proximidades de la frontera de Marruecos con en Melilla, tienen difícil justificación humana, razón por la cual se pide que desde instancias independientes se analice en profundidad lo ocurrido, sobre todo para que se instaure el modus operandi de los silencios cómplices a todos los niveles institucionales y sociales que podamos imaginar.

Los 133 migrantes que lograron cruzar esa valla maldita, de forma “irregular”, cuentan a través de las rejas del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), en Melilla, lo que llevan pasado desde hace años, deambulando por África desde sus orígenes subsaharianos, en busca de un lugar donde vivir dignamente. Con una frecuencia enfermiza volvemos a tratar diariamente del largo camino de los subsaharianos en búsqueda de una vida mejor. Lo que ha pasado con estas muertes y la llegada a Melilla de estos 133 migrantes, arrancan compasión y rabia por la injusticia mundial que abre cada día más la brecha de la existencia y convivencia entre los seres humanos. ¿Quién tiene la culpa? Desde luego, no sólo las mafias, ni la gente en general. Sobran las palabras. Quizá tengamos que acudir a la memoria de Augusto Monterroso para repetir a los cuatro vientos una idea que podría pasarnos por la cabeza ante tanta desgracia ajena: Cuando vemos sus caras de dolor en el CETI, no hay duda alguna de que “la injusticia humana todavía está allí”. Para que esta realidad nos obligue a vivir despiertos al verlos cara a cara.

Lo digo y seguiré diciendo mil veces si hace falta. Me niego a admitir que todos somos iguales respecto de la culpa original de lo que está ocurriendo. Ahora, la culpa de todo lo que se mueve en el mundo la tiene la guerra de Ucrania, como pantalla fácil para los hombres de negro que controlan el mundo. Mañana…, no sabemos. Tenemos un origen común, sin lugar a duda, una condición humana que compartimos, probablemente complicada y compleja, pero muchas personas, millones, no son culpables de nada, porque a esa señora, la culpa, nunca se la han presentado, ni se han quedado con su cara, no la conocen. Los migrantes, tampoco. Unos pocos, vinculados casi siempre a los fondos de inversión y que caben en un taxi, están decidiendo en este momento, en un piso de cualquier rascacielos de Manhattan, por ejemplo, cómo se reparte hoy la miseria del mundo y la respuesta es pulsar un botón para distribuirla, nada más. Esa acción no está al alcance de cualquiera y la mayoría silenciosa o ruidosa mundial no acaba de entender nunca por qué viniendo de donde venimos, ya sean creacionistas o evolucionistas, estamos alcanzando la más alta cota de la miseria actual. Y lo que es peor, con el solo esfuerzo de algunos que han demostrado hasta la saciedad que no son inocentes. De lo que estoy convencido es de que la culpa de todo esto no la tenemos ni yo, ni usted, ni el vecino, ni siquiera sus parientes, ni la gente común, mucho menos los nadies de Galeano, los hijos de nadie, los dueños de nada. Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida. Ni los migrantes que luchan por llegar a Europa en busca de un mundo mejor para ellos, con un recuerdo en el alma de los que han muerto el viernes en esta etapa de sus vidas jóvenes, llenas de ilusión por alcanzar sueños legítimos de una mínima dignidad humana.

NOTA: la imagen se recuperó de Decenas de inmigrantes entran en Melilla tras saltar la valla fronteriza | Actualidad

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