Cláusula ética de divulgación

SIEMPRE HACIA LA VERDAD

Siempre hacia adelante – DAR YASIN (AP) | 25-11-2011
El ciclista, en medio de una espesa niebla, mira a cámara mientras no detiene su avance por una de las calles de Srinagar (India)

Sevilla, 17/VI/2019

Hoy he leído por primera vez una “cláusula de divulgación” en un artículo publicado en el diario El País por Steve Bender (profesor clínico auxiliar de Cirugía Oral y Maxilofacial de la Universidad de Texas A&M), ¿Es verdad que pulsar el botón de repetición de alarma ayuda a sentirse mejor?, en la que decía lo siguiente: “Steve Bender no trabaja para ninguna empresa u organización que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte del cargo académico mencionado”.

Con independencia de que el contenido del artículo es de gran interés desde la perspectiva de la divulgación científica, es de suma importancia resaltar la declaración pública de independencia ética frente al mercado en todas y cada una de sus manifestaciones. Agrega, además, que no tiene otras vinculaciones “relevantes” aparte de su cargo declarado también. Todo un ejemplo que debería propagarse por doquier en cualquiera de las manifestaciones humanas que buscan exclusivamente divulgar la verdad en todas sus expresiones posibles, porque nunca debería convertirse en mercancía.

A partir de hoy, voy a publicar al final de mis artículos en este blog la siguiente cláusula de divulgación, como “ex” de todos los cargos públicos y privados que he desempeñado en mi vida: “José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado”. Así, podría hacer extensiva la cláusula ampliando la frase “empresa u organización” con adjetivos llamativos tales como “[organización] religiosa, política, gubernamental o no gubernamental”, reafirmando en todo caso su pertenencia al Club de las Personas Dignas, del que está muy orgulloso de formar parte de él. La “relevancia” de este club depende del sentido de la medida de cada miembro en particular y en cada momento de sus actuaciones marcadas por la ética de situación, respetando el axioma agustiniano de que la dignidad ética constituye “lo más íntimo de la propia intimidad”. Nada más. Cuesta mucho la independencia, pero no hay que apuntarse en ningún sitio, ni pagar nada por ello; solo, luchar por defenderla cada día ganando segundos de la credibilidad personal y colectiva que no gusta al gran bazar del mundo, mirando siempre hacia adelante a pesar de las sombras y la niebla del miedo.

CLÁUSULA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.

 

Memorias de Mozart

He contemplado hoy, ensimismado, una galería de imágenes en el diario El País, dedicadas a Meryl Streep, la excelente actriz ganadora de tres Oscar y reconocida intérprete de películas inolvidables, entre las que escojo “Memorias de África”, que resume a la perfección lo que pienso sobre esta película: “La inolvidable banda sonora de John Barry, su bellísima dirección de fotografía o frases como “Yo tuve una granja en África, al pie de las colinas de Ngong” forman parte para siempre de la memoria colectiva cinematográfica. También la química exhibida por la pareja formada por Streep y Robert Redford, por entonces quizá los dos actores más aclamados del momento en Hollywood”.

La banda sonora de la película, bajo la batuta de John Barry, sigue viva en mi discoteca de secreto, haciendo incursiones en la memoria de hipocampo que, como caballo de mar, sigue surcando historias de búsqueda de islas desconocidas para contarlas en este cuaderno digital. Lo que me sobrecoge verdaderamente es asociar siempre esta película y su trama con Mozart, a través de su maravilloso adagio compuesto para el Concierto para clarinete y orquesta (K. 622), acompañando los recuerdos de Karen. No desmerece esta puntualización, en absoluto, el tema nuclear que suena lentamente en los títulos de crédito que ayudan a comprender mejor los tesoros ocultos para el alma en Kenia. El segundo tema, se hace presente en momentos difíciles para la protagonista en su penoso matrimonio de conveniencia.

Memorias de África está asociada siempre, en mi vida, con Mozart, sin desmerecer el trabajo fantástico de John Barry. También, con la inteligencia humana, mientras escucho atentamente su banda sonora de hoy, de siempre. Vuelvo a recordar que la inteligencia, hoy por hoy, no tiene color. La conjunción de blancos, grises y algunas veces, negros, atribuida a las materias que conforman el cerebro, sigue dándonos muchos quebraderos de cabeza. Sobre todo, porque tenemos que estar muy agradecidos al continente africano y doloridos al mismo tiempo por la muerte letal que les rodea entre enfermedades (sida), esclavitud histórica y de nuevo cuño en pateras, guerras fratricidas y con una deuda histórica mundial: “hace doscientos mil años que la inteligencia humana comenzó su andadura por el mundo. Los últimos estudios científicos nos aportan datos reveladores y concluyentes sobre el momento histórico en que los primeros humanos modernos decidieron abandonar África y expandirse por lo que hoy conocemos como Europa y Asia. Hoy comienza a saberse que, a través del ADN de determinados pueblos distribuidos por los cinco continentes, el rastro de los humanos inteligentes está cada vez más cerca de ser descifrado. Los africanos, que brillaban por ser magníficos cazadores-recolectores, decidieron hace 50.000 años, aproximadamente, salir de su territorio y comenzar la aventura jamás contada. Aprovechando, además, un salto cualitativo, neuronal, que permitía articular palabras y expresar sentimientos y emociones. Había nacido la corteza cerebral de los humanos modernos, de la que cada vez tenemos indicios más objetivos de su salto genético, a la luz de los últimos descubrimientos de genes diferenciadores de los primates, a través de una curiosa proteína denominada “reelin” (1).

Doscientos mil años de memoria de la inteligencia humana que nos ofrecen la posibilidad de disfrutar de Memorias de África, de la memoria de Mozart en su precioso adagio. Para que no olvidemos África y su alma, todavía desconocidas para muchos en junio de 2019. Ni a mujeres excelentes como Meryl Streep y lo que representan para la historia de la humanidad.

Sevilla, 15/VI/2019

(1) Cobeña Fernández, J.A. (2007). Inteligencia digital. Introducción a la Noosfera digital, p. 15-28.

¿Qué será, será…, de este país, de Andalucía?

[…] sin pensar uno ahorra desalientos / porque no espera nada en cada espera / si uno no piensa no se desespera / ni pregunta por dónde van los vientos.

Mario Benedetti, en Testigo de uno mismo

Fellini lo resumió en cuatro palabras: ¡E la nave va! Han pasado ya dos jornadas extraordinarias para la democracia en este país, las elecciones de 28 de abril y 26 de mayo y ya empiezan a formarse los gobiernos de España, de Comunidades Autónomas y Ayuntamientos, muchos en coalición, porque ha quedado claro para todos que se acabaron las mayorías absolutas y el bipartidismo.

Ahora queda esperar el cumplimiento de los plazos legales para que afloren los nuevos equipos de gobernanza de Estado, Comunidades Autónomas y Ayuntamientos. El fallecimiento reciente de Doris Day, un icono de mi infancia que descubrí en el Cine Vergara de Madrid, en la famosa película de Alfred Hitchcock, El hombre que sabía demasiado, donde cantaba dulcemente ¿Qué será, será?, que todos llegamos a tatarear alguna vez, pero de la que desconocíamos su letra almibarada, me ha recordado la gran pregunta en español de la actriz en estos momentos tan especiales.

¿Qué será, será, de los programas políticos, de los compromisos de legislatura, gobierno y coaliciones, tantos y tan profusos y difusos? ¿Qué será del principio de confianza depositado en los votos correspondientes? ¿Qué será de las ideologías detrás de cada voto y votante? ¿Qué será de nuestro futuro político? Y recuerdo el estribillo de aquella famosa canción: “Qué será, será / Lo que tenga que ser será / El futuro no es nuestro para que podamos ver / Qué será, será / Lo que tenga que ser será”. Un fatalismo dulce de los redomados optimistas, es decir, pesimistas bien informados.

No me conformo con seguir escuchando la famosa canción de Doris Day. Como ocurre en la película con su hijo en la ficción, escucho atentamente un silbido de las personas que quiero, como llamándome la atención para no quedarme quieto ante esta situación política extraordinaria en este país, en el conformismo más absoluto. Un ejemplo vale más que mil palabras: acabo de leer el Acuerdo para avanzar hacia una nueva política presupuestaria que refleje el gobierno del cambio en Andalucía, en relación con la Ley del Presupuesto de 2019 para Andalucía, que permitirá aprobarla en próximas fechas, en el que figura la siguiente introducción, que me inquieta cuando lo concreto con la lectura atenta de sus seis páginas que recogen 14 compromisos con incidencia presupuestaria en los ejercicios 2019-2020 y otros 20 relacionados con la normativa en el texto en los ejercicios 2019-2020:

Por primera vez en 10 legislaturas, un nuevo gobierno elabora un presupuesto de cambio, para avanzar en una política presupuestaria, que busca establecer una nueva relación con los administrados basada en la atención de sus demandas. Los andaluces decidieron un cambio, decidieron unas nuevas políticas, impuestos más bajos, menos trabas administrativas, mejor control de la administración, más sanidad, mejoras en los servicios de dependencia, mejor educación, y más oportunidades para el empleo. La configuración del cambio político andaluz fue posible gracias a la voluntad de consenso y generosidad de las tres formaciones PP, Ciudadanos y Vox que suscribieron los acuerdos necesarios para materializar esta nueva realidad. Con la finalidad de dotar al nuevo Gobierno de la estabilidad política necesaria para avanzar en la consecución de los objetivos que se suscribieron en los acuerdos de Gobierno entre PP y Ciudadanos, y de Investidura entre PP y VOX, se establecen los siguientes compromisos a desarrollar en el marco de la política presupuestaria.

El tratamiento genérico de lo que decidieron los andaluces como cambio no me vincula en absoluto en sus políticas concretas recogidas en este acuerdo, creándome especial desasosiego las referencias concretas a la revisión de la nomenclatura de transversalidad de género en favor de la inclusión del concepto igualdad en las políticas presupuestarias: “la documentación cualitativa de los presupuestos para el 2020, sustituirán el concepto actualmente empleado de “transversalidad de género”, por el “principio de igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres”, como mecanismo integrador de las diferentes opiniones e ideologías en la materia”, porque el posicionamiento de ambos partidos nunca ha sido inocente al respecto. Su correlato también supone una medida especial: “El presupuesto del 2020 incorporará las dotaciones necesarias para que la Consejería de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación, ponga en marcha un teléfono de atención debidamente gestionado por personal cualificado para la protección de víctimas de la violencia intrafamiliar, en un sentido amplio. Para ello, se dotarán de los medios técnicos necesarios para su atención y derivación, en su caso, a los servicios sociales o a las propias Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado”.

Igualmente, me inquietan los compromisos en materia de memoria democrática: “La ejecución que se realice por parte de la Consejería de Cultura de las consignaciones presupuestarias del programa 31J Memoria Democrática, se desarrollará estrictamente para realizar actuaciones de recuperación en fosas, investigación y localización de fosas, y banco de ADN. En el caso de realizarse mediante subvenciones a asociaciones sin fines de lucro, la normativa reguladora de las mismas no podrá prever que más de un 20% del total de la subvención venga a financiar gastos estructurales de la asociación, debiendo por tanto el resto corresponder a actuaciones directas en el proyecto que se subvenciona”.

También el tratamiento despectivo hacia los entes públicos instrumentales que, hoy por hoy, están sujetos a derecho y obedecen a finalidades contempladas en la legislación aprobada en el Parlamento de Andalucía, con luz y taquígrafos, tituladas con el soniquete de “Administración paralela”. Como miembro activo de la Junta de Andalucía, defendí siempre la racionalización de los mismos, en todas sus vertientes pero sin descalificaciones genéricas que tanto daño hacen al interés general de la Administración y a quienes sirven: “En la línea de avanzar en la necesaria reestructuración del Sector Público Andaluz y, en particular de aquellos entes que conforman la administración paralela de la Junta, se introducen las siguientes modificaciones en el texto articulado de cara a impulsar, la evaluación, análisis y adopción de medidas ejecutivas que permitan racionalizar la estructura de los diferentes entes llevando a cabo su supresión, reducción o reorganización de funciones de dichos entes o del personal asignado a los mismos”.

Otro compromiso es de dudosa interpretación al menos, es el que figura como número 31 y que se comenta por sí solo: “Se pondrá en marcha el programa “1492: un nuevo mundo”, para la puesta en valor de la herencia histórica que conllevó tanto el descubrimiento de América y otras gestas posteriores como la circunnavegación de la tierra y el establecimiento de relaciones comerciales y culturales con los países hispanos, como elementos determinantes de nuestra historia. A pesar de los múltiples esfuerzos por divulgar la importancia de estos hitos en la historia universal sigue pesando la denominada leyenda negra. El descubrimiento del Nuevo Mundo no solo fue una empresa innovadora y colonizadora, fue una hazaña científica y técnica. Por ello, resulta absolutamente adecuado desarrollar un Programa que desde diferentes vertientes analice este hecho y las repercusiones que el mismo ha tenido en la historia de España y de la humanidad”.

Por último, me ha llamado la atención el compromiso 32) “Investigación en I+D a partir del análisis big-data del Servicio Andaluz de Salud”, sobre cuyo contenido puedo estar de acuerdo en el planteamiento teórico, pero no de forma tan deslavazada y ausente de estrategia pública digital en el ámbito de salud, cuestión sobre la que ya he escrito en numerosas ocasiones en este blog. El SAS merece una atención muy detallada y de transformación global inserto en el Sistema Sanitario Público de Andalucía y no solo en este ámbito de actuación, porque es probable que lo único que consigamos con este compromiso es “digitalizar el desorden”.

No me conformo con la respuesta de Doris Day a qué será, será del Estado español y de Andalucía en los próximos días, porque no es verdad que lo que tenga que ser, será, porque el futuro es nuestro para ver lo que queremos que sea España y Andalucía, sin más espera, con ardiente impaciencia. Dice Mario Benedetti más adelante en el soneto que cito en el encabezamiento de estas palabras que “la mente se acostumbra a ese vacío / no sabe ya de nortes ni de sures / no sabe ya de invierno ni de estío”. Es verdad, porque el conformismo lleva a un electroencefalograma plano de la inteligencia que inhibe para tomar conciencia de que el Sur también existe, como nos pasa con el conformismo en esta tierra de maría santísima, donde nos acaba dando igual el calor que el frío. Lo que ocurre es que cuando se decide salir del conformismo que nos invade, el pensamiento, acostumbrado al vacío, huye de ángeles y tahúres y busca desesperadamente la noche, para pensar en esta tierra…, a troche y moche, porque […] sin pensar uno ahorra desalientos / porque no espera nada en cada espera / si uno no piensa no se desespera / ni pregunta por dónde van los vientos.

Sevilla, 13/VI/2019

Chocolate “libre de trabajo infantil”

WORLD COCOA FOUNDATION

World Cocoa Foundation

Cuando era niño aprendí en casa que “a nadie le amarga un dulce”. Así he crecido en la vida utilizando la frase en muchas ocasiones y en referencia a situaciones placenteras. Hoy, leyendo un artículo periodístico de gran interés social, Cuánto aumentaría el precio de tu tableta de chocolate sin trabajo infantil, ha cambiado algo en mi memoria de hipocampo, lugar excelente donde el cerebro acoge la biblioteca de mi vida de modismos y he comprobado que leyendo ese artículo “a mí, en este aquí y ahora, me amarga la vida el chocolate”.

Los datos que recoge el artículo son escalofriantes, compensando esta dura realidad el trabajo que han desarrollado a tal efecto dos economistas estadounidenses, Jeff Luckstead y Lawton L. Nalley, Estimación de incentivos económicos necesarios para la eliminación del trabajo infantil en la producción de cacao en Ghana. Comienza el artículo con una pregunta inquietante: “¿Cuál es el precio que debemos pagar los consumidores por eliminar el trabajo infantil de la cadena de producción de las deliciosas tabletas de chocolate?” Estos investigadores “han calculado cuánto habría que aumentar el precio del cacao para que siguiera dando los mismos beneficios a sus productores sin necesidad de emplear a niños, más baratos y manejables: un 2,8%. Ese es el precio de sacar a un menor del colegio para ponerlo a trabajar en el campo”. La secuencia para desarrollar un hogar agrícola que viva del cacao es importante definirla, porque el gradiente de encarecimiento del cacao se debe a las tres diferencias que se establecen en este proceso atendiendo a criterios de duración de la jornada laboral y la peligrosidad de las tareas: “Este 2,8% se refiere al aumento que resultaría tras eliminar las formas de trabajo infantil más “extremas” (las que incluyen tareas peligrosas o implican más de 42 horas semanales), suprimir las “normales” (entre 14 y 42 horas semanales), lo elevaría al 12%, mientras que desligar por completo a los menores de la producción de cacao haría que subiese un 47% (trabajar menos de 14 horas semanales)”. ¡Luego dirán algunos que el chocolate es muy caro!

El escenario de esta realidad tan lacerante está, principalmente, en África y, en concreto, en Costa de Marfil y Ghana, con una producción del 40% y 20% del total mundial, respectivamente. El estudio llevado a cabo por estos investigadores se desarrolla en el Cocoa Livelihood Program, “un proyecto de la Fundación Mundial del Cacao, patrocinado por la Fundación Bill y Melinda Gates y destinado a mejorar los medios de vida de más de 200,000 pequeños productores en África subsahariana a través de capacitación, diversificación de cultivos y organizaciones de agricultores”. Gracias al mundo digital y los beneficios obtenidos por la fundación del fundador de Microsoft, el dinero digital puede calmar el hambre en África, porque gracias a los bits los niños y niñas de África pueden llegar a educarse como personas dignas y abandonar trabajos ancestrales para satisfacer el mercado, transformando las mercancías en derechos y deberes sociales.

En determinadas culturas africanas el trabajo infantil no supone problema alguno para la comunidad por lo que “Es extremadamente difícil hacer cumplir la ley de trabajo infantil sin empujar a las familias a la pobreza. Por eso creamos este modelo, porque los hogares de cacao estarían más dispuestos a reducir estas prácticas si no les supone una carga financiera. Además, los consumidores quieren productos obtenidos éticamente, incluido el cacao”, explica uno de los autores del estudio”.

Entiendo ahora mejor que nunca unas palabras de Nicholas Negroponte que cerraban siempre las intervenciones públicas en mi etapa profesional como director de estrategias digitales de carácter público en la Administración: “Los bits no se comen; en este sentido no pueden calmar el hambre. Los ordenadores tampoco son entes morales; no pueden resolver temas complejos como el derecho a la vida o a la muerte. Sin embargo, ser digital nos proporciona motivos para ser optimistas. Como ocurre con las fuerzas de la naturaleza, no podemos negar o interrumpir la era digital. Posee cuatro cualidades muy poderosas que la harán triunfar: es descentralizadora, globalizadora, armonizadora y permisiva” (1).

Se comprende que, a partir de hoy, a muchos nos amargará el chocolate en el que no figure en su etiqueta “libre de trabajo infantil”. Me consta el trabajo que desarrollan múltiples ONG en relación con el comercio justo, al que deberíamos adherirnos sin más dilación en todos los productos amparados por este sello de calidad humana. Hacen un trabajo extraordinario, pero trabajos científicos como el que he conocido y ahora comparto en la Noosfera nos ayudan siempre a ser mejores personas en un mundo bastante injusto y acordarnos de millones de niños y niñas que trabajan de forma inhumana para hacernos la vida más amable. Solo en Ghana, hay más de doscientos mil niños y niñas que agradecerán un día no muy lejano que les liberemos de su pesada carga pagando lo que realmente cuesta recolectar el cacao que después de muchos procesos de mercado se convierte en mercancía con nombre de tableta. Para no olvidar sus derechos.

Sevilla, 8/VI/2019

(1) Negroponte, N. (1995). El mundo digital. Barcelona: Ediciones B, p. 270.

Los cumpledías de Mario Benedetti en mi matusalénica edad

mario-benedetti

Reinterpreto de nuevo el poema Como siempre, de Mario Benedetti, el día que cumplo ochocientos sesenta y cuatro meses, aplicando sus palabras en primera persona, porque así lo he leído siempre en lo más íntimo de mi propia intimidad. Es verdad, porque esta matusalénica edad no se me nota cuando en el instante en que vencen los crueles entro a diario a averiguar la alegría del mundo, volando gaviotamente sobre las fobias, desarbolando los nudosos rencores. He alcanzado una buena edad para cambiar estatutos y horóscopos, dejando que mi manantial mane amor sin miseria.

Soy consciente de que los que me desean hoy un feliz cumpleaños es a veces injusto, porque he tenido la suerte de disfrutar de felices cumpledías, no olvidando tampoco que aunque nada me ha sido fácil en mi vida, eso mismo me ayuda hoy a afirmar mi bienaventuranza diaria.

Para mí no es novedad que mucha gente de este mundo me aprecie, pero sé distinguir muy bien quien me quiere de veras, aunque mi corazón sabe quién me quiere un poquito más que el mundo.

Son palabras que regalo a los que me felicitan por mi cumpledías diario, sintiéndome alguien especial el día que cumplo ochocientos sesenta y cuatro meses, entrando a averiguar la alegría del mundo, volando gaviotamente sobre las fobias y desarbolando los nudosos rencores.

Como siempre

Aunque hoy cumplas
trescientos treinta y seis meses
la matusalénica edad no se te nota cuando
en el instante en que vencen los crueles
entrás a averiguar la alegría del mundo
y mucho menos todavía se te nota
cuando volás gaviotamente sobre las fobias
o desarbolás los nudosos rencores
buena edad para cambiar estatutos y horóscopos
para que tu manantial mane amor sin miseria
para que te enfrentes al espejo que exige
y pienses que estás linda y estés linda
casi no vale la pena desearte júbilos y lealtades
ya que te van a rodear como ángeles o veleros
es obvio y comprensible
que las manzanas y los jazmines
y los cuidadores de autos y los ciclistas
y las hijas de los villeros
y los cachorros extraviados
y los bichitos de san antonio
y las cajas de fósforo
te consideren una de los suyos
de modo que desearte un feliz cumpleaños
podría ser tan injusto con tus felices
cumpledías
acordate de esta ley de tu vida
si hace algún tiempo fuiste desgraciada
eso también ayuda a que hoy se afirme
tu bienaventuranza
de todos modos para vos no es novedad
que el mundo
y yo
te queremos de veras
pero yo siempre un poquito más que el mundo.

Sevilla, 7/VI/2019

La libertad alada

LIBERTAD ALADA

En el Día Mundial del Medio Ambiente, a modo de relato que cuenta cómo unas mariposas nos prestan siempre el símbolo de la libertad de la Naturaleza libre y no contaminada, para que aprendamos de ella y la respetemos sin más demora. Como los sueños están permitidos para los que trabajamos en utopías realizables, que benefician sobre todo el alma de los que pensamos que nada humano nos es ajeno, he verificado que podríamos buscar un símbolo de la libertad a través de las alas de determinadas mariposas, como una lección de respeto a la naturaleza, protegiéndola con urgencia del cambio climático.

¡Despierta, despierta, / Mariposa dormida, Y seamos compañeros!
Matsuo Bashô, Primavera

Si uno las imágenes, no las alas disecadas, de las mariposas de la especia Metálica, de la Selva peruana y de las Guayanas, la Satúrnida de Ghana, la Noctuida negra de Venezuela, la Tigre nocturna de Boston, la Marrón de Guatemala, la Papilio de Nueva Guinea y la Apolo de Suiza, conformo con ellas la palabra LIBERTAD, porque ordenadas como acrónimo, todas ellas, enumeradas por el orden que he expuesto, nos brindan la oportunidad de leer en sus alas esta palabra mágica, libertad, a la que aspiramos alcanzar cuidando con esmero las quimeras de la dignidad. He unido las dos Metálicas, con la L y la I en sus alas; la Satúrnida, mostrándome una B hermosa; la Noctuida, son la E bien trazada; la Tigre, con una R resplandeciente; la Marrón, dibujando una T de Tierra; la Papilio, mostrando una A de asombro y, finalmente, la Apolo, con una D de decisión para volar siempre en sueños posibles. Me he paseado en ellas por el mundo, volando de norte a sur y de este a oeste, en mi mapamundi imaginario de libertad, mostrándome siempre que es urgente no faltar al respeto de la madre naturaleza, en todas y cada una de sus manifestaciones.

Esta reflexión simbólica ronda por mi cabeza desde que el escritor Manuel Rivas me orientó una lectura urgente para almas aladas, El alfabeto alado (1), un libro precioso de Mario Satz, que descubrí por un resumen apresurado del mismo, programático para almas entusiasmadas y por el trabajo llevado a cabo por el naturalista y fotógrafo noruego Kjell Sandved: “Entre el alma humana y las mariposas existe un estrecho parentesco: lo que en una es oscilación y ascenso en las otras es aleteo y color. Aristóteles fue el primero en acuñar la palabra psique para designar ese nexo, y, tras él, poetas y pintores representaron el alma alada, frágil e inasible pero hermosa. Hoy es la fotografía la que documenta la vida de estos espléndidos insectos, cuya milagrosa existencia muestra a su vez cuán volátil y extraordinaria es la vida humana. Breves e intensos, los relatos que Mario Satz reúne en este bellísimo libro dan cuenta de las aventuras y desventuras de esas joyas aladas que han dado lugar a tantos mitos, leyendas y fábulas dignos de ser recordados”.

Libertad alada, libertad. Naturaleza libre y alada, naturaleza. Alma alada y libre, solo alma.

Sevilla, 5/VI/2019

NOTA: la imagen es un montaje fotográfico de elaboración propia, sobre el alfabeto alado descubierto por el naturalista y fotógrafo noruego Kjell Sandved.

(1) Satz, Mario (2019). El alfabeto alado. Barcelona: Acantilado-Quaderns Crema.

Décima contra la guerra

La escuché cantada por Mari Carmen, una alumna del Colegio Público San José Obrero, en Sevilla, durante el acto ISA Lee que tuvo lugar el pasado viernes 31 de mayo, en la Feria del Libro, organizado por la Asociación Iniciativa Sevilla Abierta (ISA), cuya referencia extensa se puede leer con detalle en la página web de la citada Asociación. Desde aquella mañana ha resonado en mi memoria de secreto la voz de esa niña que ponía alma a una décima que ha aprendido de la voz de Jorge Drexler, interpretando La Milonga del Moro Judío:

No hay muerto que no me duela
No hay un bando ganador
No hay nada más que dolor
Y otra vida que se vuela
La guerra es muy mala escuela
No importa el disfraz que viste
Perdonen que no me aliste
Bajo ninguna bandera
Vale más cualquier quimera
Que un trozo de tela triste.

Todos los días asistimos a guerras intestinas en nuestra sociedad más próxima, porque las que decimos “de verdad” siempre las percibimos como que están muy lejos. Las guerras hoy son solo noticias fugaces que figuran en una escaleta en informativos tibios. Cuando las tenemos muy cerca, las de todos los días, incluso las políticas con escasa altura de miras, resuenan estas palabras con la fuerza con la que la cantó Mari Carmen, en la Plaza Nueva de Sevilla. Me quedó claro que la guerra es una mala escuela, que no importa el disfraz que viste. Que, con dignidad, hay que gritar a los cuatro vientos que no nos alistamos bajo ninguna bandera y solo por una razón: vale más cualquier quimera que un trozo de tela triste.

La voz de Mari Carmen resuena más allá de la Feria del Libro, desde un barrio olvidado muchas veces por la Sevilla de toda la vida. En un mundo tan diverso y diferente como es la realidad de nuestro país, que convive a diario con múltiples culturas aportadas por la emigración y el asilo político, resuenan con más fuerza que nunca otras estrofas de esta milonga: Yo soy un moro judío / Que vive con los cristianos, / No sé qué dios es el mío / Ni cuales son mis hermanos. Me lo enseñó también el cantaor Manuel Gerena, en un libro dedicado con mucho aprecio, “al compañero José Antonio, salud y libertad”, en unas letrillas que todavía recuerdo en su dialéctica del compromiso activo: Yo sólo sé lo que veo / y nunca vi ningún Dios. / Nunca precisé yo el templo. / ¡vaya quien busque perdón! Es verdad porque, a veces, no sabemos cuales son nuestros dioses, ni cuales son nuestros hermanos.

En Sevilla, en los barrios que conforman la Macarena, conviven niños y  niñas de 33 nacionalidades, de diferente raza, color y religión, con sus dioses y su forma de llamar hermanos a quienes siempre están cerca y con independencia de su origen. Esa es la gran lección, porque ellos sí saben quienes son los que los quieren y respetan en su búsqueda de paz permanente. Para ellos y ellas, para mí, más valen sus quimeras, nuestros sueños, que un trozo de tela triste.

Sevilla, 3/VI/2019

Una historia triste de libros robados

He leído una historia preciosa y triste al mismo tiempo porque, como ocurre muchas veces en la vida ordinaria, todo depende del color con el que se mire lo que sucede a nuestro alrededor. He conocido que en la Biblioteca Central y Regional de Berlín (ZLB), se está llevando a cabo una acción testimonial y humana, cargada de sentimiento y respeto hacia las víctimas del exterminio nazi, a través del proyecto de devolución a sus legítimos dueños de más de tres millones de libros incautados en Alemania que quedaron en instituciones públicas del III Reich y que actualmente siguen ocupando un lugar en sus estanterías.

El protagonista de esta historia se llama Sebastian Finsterwalder, bibliotecario en la ZLB, que aborda con paciencia benedictina la labor de identificación de “huellas” de cada libro expoliado, de sus legítimos dueños, examinándolos a través de anotaciones, dibujos y señales que puedan llevar a la devolución de cada ejemplar por respeto a la memoria histórica de unos años en un país y en un régimen de cuyos nombres no quiero ahora acordarme. Precisamente, me ha impactado conocer a través de un excelente artículo publicado en diario.es, la referencia a un ejemplar de El Quijote, un ejemplar en español que se encuentra entre los libros a devolver: “[…] una edición impresa en Leipzig fechada en 1874”.

ZLB BERLIN

Biblioteca Central y Regional de Berlín (ZLB),

En una reciente lectura de un libro extraordinario de Alberto Manguel, localicé una cita de un diccionario del siglo VII antes de Cristo que nos indica la importancia de la permanencia de un libro en el lugar en el que lo sitúa su legítimo dueño: “Que Is^tar bendiga al lector que no altere esta tablilla ni la coloque en otro lugar de la biblioteca, y se alce airada contra aquel que ose retirarla de este edificio”. Se puede entrever el respeto reverencial que la historia ha manifestado siempre sobre el cuidado exquisito hacia los libros. Es lo que con el paso de los siglos se ha expresado en roman paladino sobre la “distracción” consciente de los libros, en los que se manifestaba incluso la reserva de excomunión a quien hiciera tal cosa.

No olvido nunca el mensaje de Guido Orefice, el protagonista de La vida es bella, por su ilusión de poner una librería que le jugaría al final una mala pasada por la invasión nazi en Italia, teniendo que explicar a su hijo Josué, de nombre hebreo, qué cartel van a poner en la librería para prohibir determinadas entradas como la que han leído al detenerse en un escaparate para ver un posible regalo para su madre: prohibida la entrada a hebreos y perros. Para quitar hierro a la dramática situación que está viviendo con su hijo, lo resuelve con una respuesta genial:

Josué – Pero nosotros dejamos entrar a todo el mundo en la librería.

Guido: ¡No, mañana mismo también pondremos un cartel!. A ver dime algo que te caiga mal.

Josué: las arañas. ¿Y a ti?

Guido – ¡A mí, los visigodos! A partir de mañana vamos a poner un cartel que diga. “prohibida la entrada a las arañas y a los visigodos”. Me tienen frito los visigodos. Se acabó.

Guido era un  judío pobre que tenía tres ilusiones en su vida humilde: abrir una librería, comprender bien a Schopenhauer (por su canto a la voluntad como motor de la dialéctica pendular de la vida) y saber distinguir el norte del sur (que también existe). Todo quedaría en nada excepto su dignidad humana y el ejemplo para su hijo en el campo de concentración, sin libros ya, casi sin nada.

Que los libros incautados por el III Reich permanezcan en la Biblioteca Central de Berlín, es una oportunidad de reencuentro con las familias de sus propietarios, básicamente por el tiempo transcurrido. Escenas de quema de libros por las facciones políticas fascistas de cualquier cuño, han impresionado muchas retinas, películas fotográficas y de cine. Lo que se ha demostrado siempre es que los libros arden mal, como nos enseña Manuel Rivas en un libro homónimo que inicia su narración en el levantamiento militar del 18 de julio de 1936 contra la República, periodo histórico en nuestro país, en el que lo que verdaderamente se quería quemar era la ideología republicana, con escaso éxito, fundamentalmente porque el alma busca siempre refugio en la dignidad humana, un cortafuegos que suele encontrar su sitio en libros preciosos para comprender la imprescindible condición humana de la libertad. Para que no se olvide.

Sevilla, 30/V/2019

Obligatoriamente obligados a entendernos

[…] El tema 83, la democracia,
el ácido sulfúrico, los ceros,
el tacón, las hambres, el casamiento
orgánico.
 
De este mundo los dos sabemos poco.
Y sin embargo, estamos aquí, obligatoriamente obligados a entenderlo.

Rafael Ballesteros, Ni yo tampoco entiendo

En el álbum musical de mi vida ocupa un sitio privilegiado una canción muy breve interpretada por Aguaviva, Ni yo tampoco entiendo, con letra del poeta malagueño Rafael Ballesteros, que procuro aplicarla todos los días por su mensaje final. Ha finalizado ya un largo proceso electoral de casi cuatro años, con un acelerón último de uno, que muestra de forma clarividente que todos, sin excepción, estamos obligatoriamente obligados a entendernos: partidos políticos y ciudadanía, casi por igual, tanto monta monta tanto, porque los votos son de los ciudadanos que votan. Pretendemos, con nuestro voto, ser dueños de nuestro destino, algunos con más ensoñación democrática de su destino que otros.

Los más antiguos del lugar recordarán esa preciosa canción de Aguaviva y sus estrofas finales, sobre nuestro destino: “De este mundo los dos sabemos poco. / Y sin embargo, estamos aquí, obligatoriamente obligados a entenderlo”. Decía recientemente Manuel Rivas en su columna del pasado superdomingo electoral, en el diario El País, hablando de lo que hace verdaderamente daño a la política, nacional y europea, que “Hay mucha gente desencantada de la política, tal vez porque tenía de ella una visión providencial. Yo no estoy desencantado, ni encantado, porque no espero milagros. Me parece suficiente milagro una política que no haga daño. Aunque imperfecta, que no cause desperfectos. Que no penalice la libertad, que no normalice la injusticia, que frene la guerra contra la naturaleza. Una política que no se nos caiga encima”.

Aquella canción nos dejaba inquietos ante el permanente mundo al revés, tan frecuente en nuestras vidas:

Ni yo tampoco entiendo si se me abre
el grifo y sale una bala tras otra
bala, si abro la puerta y se nos entra
el fusilado y cierro y se me queda
fuera el dedo, si unto amor en el labio entreabierto
y nada, si miro al muro
y todavía distingo los boquetes

Unos días después de los resultados electorales y de los múltiples escenarios que se plantean al desaparecer la estructura monolítica de la política y haber sido sustituida por el multipartidismo, tenemos que reconocer que de este mundo de la política de pactos sabemos poco, pero estamos aquí obligatoriamente obligados a entenderlo. Por encima de todo, amamos una política que no haga daño, “aunque imperfecta, que no cause desperfectos. Que no penalice la libertad, que no normalice la injusticia, que frene la guerra contra la naturaleza. Una política que no se nos caiga encima”.

Sevilla, 29/V/2019

Cuando un Colegio Público es una Isla Cosmopolita

Una isla cosmopolita

Con emoción y sentimiento, que pretendo que se escuchen más fuerte que el viento, según aprendí hace ya muchos años del poeta Rafael Alberti, comparto a continuación la información que ha publicado la Asociación Iniciativa Sevilla Abierta, a la que tengo el honor de pertenecer. Se ha preparado una publicación,  Una isla cosmopolita, con motivo de la celebración de la Feria del Libro de Sevilla, que recomiendo leer con atención reverencial hacia quienes la han preparado con esmero y son auténticos protagonistas de una isla cosmopolita en Sevilla, ejemplar. Se trata de alumnos, alumnas, maestros y maestras del Colegio Público [con mayúsculas] San José Obrero, ubicado en el distrito Macarena Norte, que acoge a niños procedentes de barriadas extramuros de Sevilla, atendiendo a unos 400 alumnos de 33 nacionalidades diferentes y 13 niños del asentamiento de El Vacie. Para que no olvidemos su compromiso social diario, tan cerca, tan lejos, aunque creo que estamos obligatoriamente obligados a entenderlo.

“La Asociación Iniciativa Sevilla Abierta participa por décimo año consecutivo en la Feria del Libro de Sevilla mediante el acto ISA Lee 2019, que tendrá lugar en esta ocasión el viernes 31 de mayo, de 12:00 a 13:00 en el espacio La Red (situado a la espalda del mostrador de información), frente a la fachada del Ayuntamiento de Sevilla de la Plaza Nueva, presentado por la periodista Pilar Lebeña, socia de ISA. El acto ISA Lee está concebido como un acto de entrada libre, ofrecido a toda la ciudadanía porque el espíritu de ISA Lee es reivindicar la vivencia cultural y cívica por parte de los habitantes de Sevilla en los espacios públicos, con las plazas como ágoras de la palabra y del pensamiento.

EL COLEGIO PÚBLICO SAN JOSÉ OBRERO, UNA ISLA COSMOPOLITA

El acto ISA Lee nació en el año 2009 como una manera de expresar públicamente, a través de la lectura, una selección de textos literarios sobre un motivo relacionado con los valores cívicos en nuestra ciudad. En su gestación, la Asociación pensó que la Feria del Libro era de las pocas celebraciones públicas existentes en la ciudad que nacieron de la sociedad civil, y quería contribuir a su desarrollo y consolidación con un acto abierto de participación ciudadana, mediante la selección de los textos y su posterior lectura por parte de ciudadanos con responsabilidad cívica. Asimismo, en la edición del 2016 ISA recibió por parte de la asociación Feria del Libro de Sevilla, el premio de fomento de la lectura por nuestra aportación a la reflexión y a la cultura en nuestra ciudad.

Para el décimo aniversario de ISA Lee hemos elegido el título de ‘Una isla cosmopolita‘, que hace referencia a la canción ‘Movimiento‘ de Jorge Drexler: “Todos somos de ningún lado del todo y de todos lados un poco”. Con este título queremos marcar el derrotero de nuestra circunnavegación por la ciudad hasta encontrar el lugar donde conviven niños de diferentes países y culturas, y en el que se ha creado un viento propicio para que se puedan manifestar todos a través de sus identidades. Nos referimos al Colegio San José Obrero, ubicado en el distrito Macarena Norte, que acoge a niños procedentes de barriadas extramuros de Sevilla, atendiendo a unos 400 alumnos de 33 nacionalidades diferentes y 13 niños del asentamiento de El Vacie. Esta diversidad de alumnado, con culturas, religiones, hábitos, costumbres y formas distintas de ver y vivir la vida, es respetada mediante un modelo de aprendizaje responsable y de contacto continuo con el diferente lo que crea un hábito muy saludable para la convivencia. Dicho colegio ha sido galardonado a nivel andaluz por la calidad de su labor educativa, tanto por el nivel de conocimientos que alcanzan los alumnos como su exitosa integración”.

LECTURAS DEL ACTO ISA LEE 2019

“Asimismo, este año queremos destacar la diversidad cultural como herramienta de convivencia y educación inclusiva. Es por ello que hemos pedido a socios y simpatizantes de ISA, así como a alumnos y profesores del Colegio San José Obrero, que nos proporcionen textos de otros países y autores, que destaquen la multiculturalidad como una riqueza mundana; que en muchos casos ha servido para contar historias de valores universales, otras para inspirar a artistas e intelectuales, y otras para sentir más cercano al diferente. De esta manera, en la programación de este acto, los alumnos y alumnas de Infantil y Primaria de dicho centro escolar realizarán lecturas e interpretaciones musicales de los textos seleccionados por los socios de ISA, así como en torno al V Centenario de la Primera Vuelta al Mundo de Magallanes.

Bajo el título general de ‘Saramago, el Teatro y una Décima’, en la publicación, diseñada por el socio Jesús Sánchez, puede verse en el índice de lectura, por ejemplo:

“El cuento de la isla desconocida” (José Saramago), aportado por el socio José Antonio Cobeña:

El filósofo del rey, cuando no tenía nada que hacer, se sentaba junto a mí,
para verme zurcir las medias de los pajes, y a veces le daba por filosofar,
decía que todo hombre es una isla, yo, como aquello no iba conmigo,
visto que soy mujer, no le daba importancia, tú qué crees, Que es
necesario salir de la isla para ver la isla, que no nos vemos si no nos
salimos de nosotros, Si no salimos de nosotros mismos, quieres decir,
No es igual…

“Cuando los actores se vuelven verdaderos”, texto aportado por la socia Rosalía Gómez:

Cada persona empezó a creer que formaba parte de una
cultura específica, y poco a poco descubrió que lo que creía que
era su cultura solo era el manierismo superficial de esta cultura;
que su cultura y su individualidad más profunda se reflejaban
en algo muy diferente. Para permanecer fiel a sí misma, tuvo que
deshacerse de los rasgos superficiales que se conservan y cultivan
en cada país para propagar la cultura nacional. En varias ocasiones
vimos que solo surge una nueva verdad cuando se destruyen
ciertos estereotipos. […]

Son Jarocho, Canto de Mejorana, Repentismo, Galerón o Payada. La Milonga del Moro Judío” (Jorge Drexler), texto aportado por el socio Eliseo Monsalvete, presidente de ISA:

Por cada muro un lamento
En Jerusalén la dorada
Y mil vidas malgastadas
Por cada mandamiento.
Yo soy polvo de tu viento
Y aunque sangro de tu herida,
Y cada piedra querida
Guarda mi amor más profundo,
No hay una piedra en el mundo
Que valga lo que una vida”.

Sevilla, 28/V/2019

NOTA: la imagen es un trabajo escolar del proyecto “Los Cuadros de mi Cole”, realizado por alumnos de Sexto del CEIP San José Obrero, coordinado por la maestra Mercedes Melero Pozo.