Mascarón de proa / 4. Los juguetes más grandes de Neruda

LOS JUGUETES MAS GRANDES

Sevilla, 13/VII/2019

Érase una vez un país del que en España recibíamos solo noticias preocupantes en relación con su democracia interna. Un día recibí un mensaje diferente: los niños y las niñas de Venezuela, así se llama ese país, cualquier niño o niña que cada venezolano o venezolana lleva dentro, estaban de enhorabuena porque podían ser protagonistas de un cuento precioso, Los juguetes mas grandes, de la escritora venezolana Kristel Guirado, como homenaje a Pablo Neruda, que llamaba “juguetes grandes” a sus mascarones y mascaronas de proa y popa, que de todo hay en los mares del señor.

Le verdad es que en una noche de julio, el niño que llevo dentro se entusiasmó con la lectura de este cuento, comprendiendo bien los mensajes que el poeta nos intentó transmitir a través de sus juguetes queridos. La introducción tenía un hilo conductor apasionante, comprendiéndola en el contexto del país que lo publica, escrito por Clodosbaldo Russián Uzcátegui Contralor General de la República Bolivariana de Venezuela:

“La literatura concebida para niños y jóvenes es un medio idóneo para fomentar la práctica de la bondad, el fortalecimiento de las instituciones, el compromiso con el país y la promoción del respeto a las leyes y de la honradez, como paradigmas de comportamiento republicano. En esa convicción, la Contraloría General de la República y la Fundación Instituto de Altos Estudios de Control Fiscal y Auditoría de Estado «Gumersindo Torres» (COFAE), centro de capacitación e investigación creado y dirigido por la Contraloría, promovieron la II Bienal de Literatura Infantil, la cual tuvo un importantísimo alcance al suscitar el interés de 57 participantes, quienes concursaron con trabajos de calidad, demostrando que en el país sus escritores tienen una honorable intención hacia la juventud. En esta ocasión nos complace felicitar a la escritora Kristel Guirado, ganadora de la Bienal con su obra Los juguetes más grandes. A juicio de los distinguidos integrantes del jurado calificador, Guirado incorpora en la obra valores esenciales de convivencia ciudadana, e inserta al lector en un mundo donde lo fantástico se mezcla con la sensibilidad social. La autora enfiló la proa de su talento creador hacia el universo poético de Pablo Neruda y trajo del tesoro de lo vivido por éste, no sólo Los juguetes más grandes encontrados por el poeta en su trashumancia quijotesca por el mundo, sino la historia que cada uno de ellos debió inspirarle en su oceánica visión de la humanidad.

Con la publicación de esta obra en la Colección Grano de Maíz, nos sentiremos orgullosos cuando un niño, joven o adulto se sumerjan en cada una de las palabras que componen este libro, pues éstas le transmitirán, con la magia propia de la literatura, los valores que contribuyen a fortalecer la fraternidad, combatir la exclusión de cualquier signo y enaltecer la solidaridad, como uno de los atributos de la convivencia y de la justicia social”.

Me dijeron también que el veredicto del jurado que premió a la autora de este cuento fue unánime:

Los miembros del jurado evaluador: Rafael Rodríguez Calcaño, Pedro Gil Rivas y Nancy Piñango, convocados para la II Bienal de Literatura Infantil auspiciada por la Fundación Instituto de Altos Estudios de Control Fiscal y Auditoría de Estado «Gumersindo Torres» (COFAE), entidad adscrita a la Contraloría General de la República, reunidos el día 4 de marzo de 2005, acordaron por unanimidad otorgar el premio a Los juguetes más grandes, por tratarse de una colección de relatos de asombrosa hermosura y descollante calidad literaria, ricos en imágenes poéticas y desenfadado vuelo imaginativo hilvanado en torno a la figura universal del poeta Pablo Neruda.

Comencé a leer el cuento con admiración y con ardiente impaciencia, cuyo contrario admiró siempre Neruda, porque sabía que sus juguetes más grandes eran los mascarones de proa de su casa en Isla Negra. Estaba dispuesto a aprender muchas cosas y así fue. El niño Gregorio, el protagonista del cuento, le pidió al abuelo algo maravilloso: inventarles cuentos a los mascarones de proa y popa, ellos y ellas que tanto habían descubierto en mares procelosos y calmos, que tantas cosas nos podían contar.

El abuelo de Gregorio, su papapa, los escribió “[…] pensando que los objetos siempre tendrán una vida secreta que los anima, en ocasiones, a moverse cuando les damos la espalda; que es esa vida oculta en cada cosa la que nos obliga a quererla, cuidarla, atesorarla! que es esa alma revelada en la sombra la que permite que nunca nos sintamos solos en su compañía. Y por esa razón es imposible que los cuentos puedan acabarse. Siempre, de su aparente oscuridad, surgirá un objeto dispuesto a cedernos la magia de su historia, a contarnos la maravilla de su creación”.

Seguí pasando páginas, escuchando de fondo la voz de Neruda: La trovadora del mar, Las mariposas del pirata Morgan, El milagro del ruiseñor de Suecia, Marinera del cielo, María Celeste y El valiente piel roja y el bisonte del mar. Seis cuentos sobre juguetes grandes para hacerlos más felices en su rincón de Isla negra.

Así lo viví y así lo he contado, aunque me quedan muchas cosas que compartir con el niño Neruda que quizá todos llevamos dentro y que sigue disfrutando de sus juguetes grandes, anónimos para muchos y que voy a intentar mostrarles. Quiero quedarme hoy con los sueños de los niños y niñas de Venezuela que sigan las palabras de Kristel Guirado, como una noticia preciosa sobre aquél controvertido país: “nos sentiremos orgullosos cuando un niño, joven o adulto se sumerjan en cada una de las palabras que componen este libro, pues éstas le transmitirán, con la magia propia de la literatura, los valores que contribuyen a fortalecer la fraternidad, combatir la exclusión de cualquier signo y enaltecer la solidaridad, como uno de los atributos de la convivencia y de la justicia social”.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.

Las decisiones ciegas

LOS GIRASOLES CIEGOS

Infame turba de nocturnas aves

Alberto Méndez, Los girasoles ciegos

Sevilla, 12/VII/2019

En el examen de las pruebas de acceso a la universidad (PEvAU) para toda Andalucía, Ceuta y Melilla de este año, de  Lengua Castellana y Literatura II,  los alumnos y alumnas que han elegido un texto literario y no periodístico, es decir la opción A, se han encontrado con algo previsto, un texto que hablaba de “cuando mataron a don Servando, mi maestro, quemaron todos sus libros y desterraron para siempre a todos los poetas que él conocía de memoria”, unas palabras que debían haber leído como “lectura recomendada”. 

El texto era el siguiente:

He encontrado una cabra montés medio comida por los lobos. Todavía quedaban restos abundantes y hoy comeremos sus despojos. Con los huesos y las vísceras he logrado hacer una sopa muy suave que el niño acepta bien.

(Aquí se produce un significativo cambio de la caligrafía. Aunque la pulcritud de la escritura se mantiene, los trazos son algo más apresurados. O, cuando menos, más indecisos. Probablemente ha transcurrido bastante tiempo.)

¿Me reconocerían mis padres si me vieran? No puedo verme pero me siento sucio y degradado porque, en realidad, ya soy hijo de esa guerra que ellos pretendieron ignorar pero que inundó de miedo sus establos, sus vacas famélicas y sus sembrados. Recuerdo mi aldea silenciosa y pobre ajena a todo menos al miedo que cerró sus ojos cuando mataron a don Servando, mi maestro, quemaron todos sus libros y desterraron para siempre a todos los poetas que él conocía de memoria.

He perdido. Pero pudiera haber vencido. ¿Habría otro en mi lugar? Voy a contarle a mi hijo, que me mira como si me comprendiera, que yo no hubiera dejado que mis enemigos huyeran desvalidos, que yo no hubiera condenado a nadie por ser sólo un poeta. Con un lápiz y un papel me lancé al campo de batalla y de mi cuerpo surgieron palabras a borbotones que consolaron a los heridos y del consuelo que yo dibujaba salieron generales bestiales que justificaron los heridos. Heridos, generales, generales, heridos. Y yo, en medio, con mi poesía. Cómplice. Y, además, los muertos.

Este texto se ha extraído del segundo capítulo del libro Los girasoles ciegos: Segunda derrota: 1940 o Manuscrito encontrado en el olvido. Son páginas de un cuaderno con pastas de hule que estremecen el alma, escritas por un difunto desconocido y, en la 12, figura el texto del examen.

Hasta aquí, todo correcto, aunque he podido contrastar una noticia esclarecedora en la que se afirma que desde la Universidad de Granada, cuya rectora ostenta actualmente la presidencia rotatoria de la comisión, “la Junta de Andalucía, como tal, no es la encargada de quitar, retirar, suprimir o sacar nada, pues esta es una competencia de la ponencia de Lengua Castellana y Literatura II, formada por representantes de todas las universidades andaluzas y de las delegaciones de Educación, que es soberana, es ajena a cualquier interés espurio o político, y actúa conforme a criterios exclusivamente académicos y educativos” (1).

La noticia ha pasado sin pena ni gloria, pero a través de estas líneas quiero expresar mi desolación y no participar en el multitudinario silencio cómplice que se ha instalado en nuestro país y, obviamente, en Andalucía, cualquiera que haya sido la fórmula de retirar unas páginas de tanto calado histórico para comprender la intrahistoria de este país.

He buscado el libro en mi biblioteca del alma y he leído varias veces el texto propuesto en el examen. El cuarto párrafo me conmueve por encima de los otros:

He perdido. Pero pudiera haber vencido. ¿Habría otro en mi lugar? Voy a contarle a mi hijo, que me mira como si me comprendiera, que yo no hubiera dejado que mis enemigos huyeran desvalidos, que yo no hubiera condenado a nadie por ser sólo un poeta. Con un lápiz y un papel me lancé al campo de batalla y de mi cuerpo surgieron palabras a borbotones que consolaron a los heridos y del consuelo que yo dibujaba salieron generales bestiales que justificaron los heridos. Heridos, generales, generales, heridos. Y yo, en medio, con mi poesía. Cómplice. Y, además, los muertos.

Me duele y mucho esta acción de política educativa, en el sentido más puro del término “política”. He vuelto a leer la página 53 de El arte de callar, en el que el abad Dinouart cita el último principio necesario para callar, el 14º: “El silencio es necesario en muchas ocasiones, pero siempre hay que ser sincero; se pueden retener algunos pensamientos, pero no debe disfrazarse ninguno. Hay formas de callar sin cerrar el corazón; de ser discreto, sin ser sombrío y taciturno; de ocultar algunas verdades sin cubrirlas de mentiras”. En definitiva, cuido mi alma leyéndolo de nuevo para animarme a denunciar los silencios cómplices que tanto daño hacen a los que inician sus estudios superiores, con el arte de leer la vida que a cada uno dios nos da. Denunciando, además, que se retire cualquier texto igual o parecido a este de Los girasoles ciegos, que impedirán que los jóvenes de este país analicen la memoria histórica de unas acciones por acción u omisión, terribles, que nunca se debieron producir en el contexto de la Guerra Civil.

Aprendí de Víctor Jara que “hoy es el tiempo que puede ser mañana”. La mejor forma de no olvidarlo es atender estas palabras en su hoy, que ahora es el nuestro, porque no han perdido valor alguno al recordarlas en estos momentos cruciales para este país. Sería una forma de salir del silencio cómplice en el que a veces estamos instalados para complicarnos la vida en el pleno sentido de la palabra. Por ejemplo, dando visibilidad como altavoces éticos y dignos sobre esta acción comentada, porque es algo más que un símbolo de los caminos que hacen al andar determinados políticos ciegos. Merece la pena porque en la izquierda digna se sabe que mucho más temprano que tarde, se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor. Palabra de Allende y ¿por qué no?, nuestra.

(1) https://maldita.es/maldito-bulo/no-no-hay-pruebas-de-que-la-junta-de-andalucia-haya-retirado-los-girasoles-ciegos-de-la-lista-de-lecturas-recomendadas-en-segundo-de-bachillerato/

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado..

Mascarón de proa / 2. La Guillermina

GUILLERMINA

La Guillermina / Fotograma del documental Una casa en la arena. Universidad Católica de Chile

Sevilla, 10/VII/2019

Decidí un día ya lejano pensar en las historias asociadas a los mascarones de proa y… de popa, que también existen, porque han visitado mares y océanos de todo el mundo, con múltiples singladuras jamás contadas. ¡Cuánto habrán visto y oído a través de los susurros de las olas o en noches de tormenta! Cuando analizaba esta predilección de Neruda, al iniciar la singladura personal de julio desde la amura de babor de La Isla Desconocida de José Saramago, conocí la historia de La Guillermina, una mascarona especial que sigue presidiendo su despacho en Isla Negra con una mirada enigmática: “[…] Fue una de las últimas piezas que Neruda adquirió. La compró en Perú y al no tener mayores referencias de su origen, decidió bautizarla con el nombre de la niña que lo deslumbró en su infancia sureña y a quien dedicó el poema “Dónde estará la Guillermina?” (1), publicado por primera vez en Estravagario (Losada, 1958):

Cuando mi hermana la invitó
y yo salí a abrirle la puerta,
entró el sol, entraron estrellas,
entraron dos trenzas de trigo
y dos ojos interminables.

Yo tenía catorce años
y era orgullosamente oscuro,
delgado, ceñido y fruncido,
funeral y ceremonioso:
yo vivía con las arañas
humedecido por el bosque
me conocían los coleópteros
y las abejas tricolores,
yo dormía con las perdices
sumergido bajo la menta.

Entonces entró la Guillermina
con dos relámpagos azules
que me atravesaron el pelo
y me clavaron como espadas
contra los muros del invierno.

Esto sucedió en Temuco.
Allá en el Sur, en la frontera.

Han pasado lentos los años
pisando como paquidermos,
ladrando como zorros locos,
han pasado impuros los años
crecientes, raídos, mortuorios,
y yo anduve de nube en nube,
de tierra en tierra, de ojo en ojo,
mientras la lluvia en la frontera
caía, con el mismo traje.

Mi corazón ha caminado
con intransferibles zapatos,
y he digerido las espinas:
no tuve tregua donde estuve:
donde yo pegué me pegaron,
donde me mataron caí
y resucité con frescura
y luego y luego y luego y luego,
es tan largo contar las cosas.

No tengo nada que añadir.

Vine a vivir en este mundo.

Dónde estará la Guillermina?

La Guillermina conoce Madrid, mar adentro. Vino en marzo de 1995, con motivo de una exposición que se celebró del 10 de marzo al 2 de abril, Neruda regresa a España, inaugurada por el presidente chileno Eduardo Frei: “El escritor escribía poesías para sus mascarones, la mayor parte del siglo XVIII y unos pocos del XIX, once mujeres y tres varones, más dos cabezas, todos de proa, menos dos, de popa. De ellos, se pueden ver ahora en Madrid La Guillermina (que el poeta encontró en Lima: antes de verla le dijeron que era una santa o una mona); Jenny Lind (actriz y cantante sueca, supuesta amante de Hans Christian Andersen); La sirena de Glasgow; La sin nombre y La María Celeste, que llora a través de la madera de encina (“durante el largo invierno algunas misteriosas lágrimas caen de sus ojos de cristal y se quedan por sus mejillas”, escribió Neruda. “La humedad concentrada’, dicen los escepticistas. ‘Un milagro’, digo yo, con respeto… Pero, ¿por qué llora?”). También se exponen los dos ángeles trompeteros que, junto a los mascarones, ocupan en Isla Negra la habitación principal, desde cuya ventana las figuras se asoman al Océano Pacífico y observan a diario el paso a ras del mar de bandadas de patos, alcatraces y gaviotas” (2).

Hoy la hemos localizado de nuevo en su casa, en Isla Negra, durmiendo en el regazo del niño Neruda que siempre fue, tal y como nos lo contó hace ya muchos años: “Un niño que no juega no es un niño, pero el hombre que no juega ha perdido para siempre el niño que vivió en el y al que extrañará terriblemente”. No tengo nada más que añadir. Así es La Guillermina, surcando mares de ensueño con sus dos relámpagos azules. Además, lo dijo el poeta para quien lo quisiera escuchar, el día que la conoció: no era una santa. Lo decían también los marineros que la veían a diario en una embarcación anónima, porque se había enfrentado a los dioses y demonios del mar, bajo el bauprés, oteándolo todo. Hasta hoy.

(1) https://www.emol.com/especiales/neruda/20000610.htm

(2) https://elpais.com/diario/1995/03/08/cultura/794617211_850215.html

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.

Mascarón de proa / 1. María Celeste

Sevilla, 8/VII/2019

Navegando al desvío de aguja por las interferencias de la vida diaria, el verano es un tiempo propicio para navegar en libertad. Inicio con este motivo una serie dedicada a un elemento característico de las embarcaciones antiguas, los mascarones y las mascaronas, por igual, que daban brillo y esplendor a significantes de quienes surcaban los mares del mundo.  Pablo Neruda amaba estas piezas marítimas, formando parte esencial de su casa en Isla Negra, en su amado Chile. Dicen los sabios del lugar y del tiempo marítimo que los mascarones de proa pretendían siempre calmar la ira divina a través de figuras amables que estaban autorizadas a romper continuamente las olas. Iban por delante, sin complejos, abriendo surcos marítimos en viajes apasionantes cuando, sobre todo, buscaban islas desconocidas. Voy a surcar también diversos mares de vida a través de ríos que buscan siempre el mar para culminar viajes fascinantes. Para mí, el más importante de todos: el de la palabra que nos queda a través del tiempo.

Jorge Manrique me lo recuerda a través de una copla preciosa, con el mascarón de proa de palabras sentidas: Nuestras vidas son los ríos / que van a dar en la mar, / que es el morir: / allí van los señoríos, / derechos a se acabar / y consumir; / allí los ríos caudales, / allí los otros medianos / y más chicos; / y llegados, son iguales / los que viven por sus manos / y los ricos.

La niña de madera no llegó caminando:
allí de pronto estuvo sentada en los ladrillos,
viejas flores del mar cubrían su cabeza,
su mirada tenía tristeza de raíces.
 
Allí quedó mirando nuestras vidas abiertas,
el ir y ser y andar y volver por la tierra,
el día destiñendo sus pétalos graduales.
Vigilaba sin vernos la niña de madera.

Pablo Neruda, de Mascarón de Proa – Soneto LXVIII

Pablo Neruda amaba a los mascarones y mascaronas de proa. En su casa de Isla Negra vivían con él la Medusa, la María Celeste, la Guillermina, la Rapa Nui y la Venus Cabalgante, entre otros y otras desafiantes figuras de mares surcados en vigilancia perpetua. De esta colección, destacaba sobre todas María Celeste, de cuya historia nos ofrece Neruda tres variaciones sobre el mismo tema. La primera, en Una casa en la arena, editado en 1966 en Barcelona: “Alain y yo la sacamos del mercado de las Pulgas donde yacía bajo siete capas de olvido. En verdad costaba trabajo divisarla entre camas desmanteladas, fierros torcidos. La llevamos en aquel coche de Alain, encima, amarrada, y luego en un cajón, tardando mucho, llegó a Puerto San Antonio. Solimano la rescató de la aduana, invicta, y me la trajo hasta Isla Negra. Pero yo la había olvidado. O tal vez conservé el recuerdo de aquella aparición polvorienta entre la ferraille. Sólo cuando destaparon la pequeña caja sentimos el asombro de su imponderable presencia. Fue hecha de madera oscura y tan perfectamente dulce! Y se la lleva el viento que levanta su túnica! Y entre la juventud de sus senos un broche le resguarda el escote. Tiene dos ojos ansiosos en la cabeza levantada contra el aire. Durante el largo invierno de Isla Negra algunas misteriosas lágrimas caen de sus ojos de cristal y se quedan por sus mejillas, sin caer. La humedad concentrada, dicen los escepticistas. Un milagro, digo yo, con respeto. No le seco sus lágrimas, que no son muchas, pero que como topacios le brillan en el rostro. No se las seco porque me acostumbré a su llanto, tan escondido y recatado, como si no debiera advertirse. Y luego pasan los meses fríos, llega el sol, y el dulce rostro de María Celeste sonríe suave como la primavera. Pero ¿por qué llora?”.

La segunda variación tiene su encanto especial al darnos a conocer la predilección que sentía Salvador Allende sobre aquella enigmática joven, tal y como lo cuenta en Confieso que he vivido: “Yo tengo mascarones y mascaronas. La más pequeña y deliciosa, que muchas veces Salvador Allende me ha tratado de arrebatar, se llama María Celeste. Perteneció a un navío francés, de menor tamaño, y posiblemente no navegó sino en las aguas del Sena. Es de color oscuro, tallado en encina; con tantos años se volvió morena para siempre. Es una mujer pequeña que parece volar con las señales del viento talladas en sus bellas vestiduras del Segundo Imperio. Sobre los hoyuelos de sus mejillas, los ojos de loza miran el horizonte. Y, aunque parezca extraño, estos ojos lloran durante el invierno, todos los años. Nadie puede explicárselo. La madera tostada tendrá tal vez alguna impregnación que recoge la humedad. Pero lo cierto es que estos ojos franceses lloran en invierno y que yo veo todos los años las preciosas lágrimas bajar por el pequeño rostro de María Celeste”.

Decía Neruda que “A plena luz de sol sucede el día, / el día sol, el silencioso sello / extendido en los campos del camino. / Yo soy un hombre luz, con tanta rosa, / con tanta claridad destinada / que llegaré a morirme de fulgor”.  Este precioso poema, El Sol, me recuerda en este estío tan especial para el país que hay que agregar luz a la patria en tiempos revueltos, como ciudadano de a pie que solo camina a veces en la más profunda oscuridad: “Otra vez, ya se sabe, y para siempre / sumo y agrego luz al patriotismo: / mis deberes son duramente diurnos: / debo entregar y abrir nuevas ventanas, / establecer la claridad invicta / y aunque no me comprendan, continuar / mi propaganda de cristalería”. Navegando al desvío de aguja por las interferencias de la vida diaria.

Lo repito una y mil veces: ¡qué tarea política tan hermosa para un ciudadano que ama su ciudad, cumplir con sus deberes diurnos, a plena luz del día, aprovechando el estío, tiempo de luz porque el sol se queda quieto durante mucho tiempo, abriendo ventanas para la libertad, muy comprometido con la propaganda de cristalería por donde pasan rayos de luz teñidos de colores! Es verdad que a veces nos encarga la vida tareas casi imposibles, a personas que aparecemos en el mundo como “enlutados de origen”, sin luz, según Neruda: “A veces pienso imitar la humildad / y pedir que perdonen mi alegría / pero no tengo tiempo: es necesario / llegar temprano y correr a otra parte / sin más motivo que la luz de hoy, / mi propia luz o la luz de la noche: / y cuando ya extendí la claridad / en ese punto o en otro cualquiera / me dicen que está oscuro en el Perú, / que no salió la luz en Patagonia”.

Comprendo a Neruda, mucho más cuando sé que le gustaba contemplar los ojos de María Celeste, su mascarón de proa preferido, que lloraba cada vez que el calor del fuego que ardía en la chimenea de su casa, en Isla Negra, condensaba el vapor en sus ojos de cristal. Que sonreía siempre cuando llegaba el sol. Hoy, en un día largo y con un sol quieto en este verano de 2019, no quiero que los tristes y tibios de siempre perdonen mis sueños y mi utopía, porque no tengo tiempo. La luz de este solsticio, con el sol quieto pero generoso, me ofrece la posibilidad de llegar temprano y navegar hacia otra parte sin más motivo que aprovechar la claridad del día, sabiendo que se rumorea que está oscuro en este país y que a veces no sale la luz en Andalucía. Durante el verano, cuando María Celeste no llora, se queda “mirando nuestras vidas abiertas, / el ir y ser y andar y volver por la tierra, / el día destiñendo sus pétalos graduales”. Eso sí, vigila sin vernos la niña de madera.

THE END2

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.

Hacia un Presupuesto del Bienestar Social en España

JACINDA ARDERN DAVOS 2019

Jacinda Ardern, Foro Económico Mundial – Davos, Enero 2019

Sevilla, 30/VI/2019

Dicho y hecho. Lo anunció en el Foro Económico Mundial celebrado en Davos, en Enero pasado: “Debemos abordar el bienestar social de nuestra nación, no solo el bienestar económico”, según figura en las palabras que acompañan a la imagen de cabecera de este post. Ya existe una realidad en el mundo político global, desde hoy, a la que hay que mirar siempre desde cualquier punto del mapamundi, que gira en torno al Presupuesto del Bienestar, más allá del clásico culto popular al denominado Producto Interior Bruto, que hasta suena mal. Este lugar al que hay que dirigir ya las miradas de las personas dignas, se llama Nueva Zelanda y su Primera Ministra, Jacinda Ardern, a la que sigo de cerca en los últimos años por su forma de gobernar y hacer política de verdad en clave de Revolución 4.0. Hoy, se ha hecho público el primer presupuesto mundial del bienestar, anunciado por la Agencia Efe: “En nuestro primer Presupuesto del Bienestar estamos midiendo y prestando atención a lo que valoran los neozelandeses: la salud de nuestra gente y nuestro medio ambiente, los puntos fuertes de nuestras comunidades y la prosperidad de nuestra nación”, dijo el ministro de Finanzas, Grant Robertson, ante el Parlamento. “El éxito consiste en hacer que Nueva Zelanda sea un gran lugar para ganar dinero y para vivir”, agregó el ministro al anunciar este presupuesto que acaparó la atención mundial desde que su primera ministra, Jacinda Ardern, lo anunciara en enero pasado durante el Foro Económico Mundial de Davos”.

El Presupuesto del Bienestar gira en torno a cinco ejes principales, dando un giro copernicano a la metodología tradicional basada en la gestión de ingresos-gastos o costes-beneficio y considerar prioritarios los objetivos de bienestar de la población: salud mental, la lucha contra la pobreza infantil y la violencia doméstica, financiación desde el Gobierno para proyectos que impulsen el desarrollo de las poblaciones maoríes y del Pacífico y para mitigar los efectos del cambio climático con el objetivo de alcanzar una emisión de carbono cero, excepto la del metano, para el 2050. Ya lo anunció la Primera Ministra en el encuentro del Foro Económico Mundial celebrado en Davos, durante los días 22 a 25 de Enero pasado, a través de su intervención en el panel “Salvaguardando Nuestro Planeta”, interpelando a los miembros de la élite política que no creen en el cambio climático: “Ardern señaló que no hace falta saber de ciencia para ver el cambio que están experimentando las naciones isleñas del Pacífico, y llamó a no estar en el lado equivocado de la historia en materia de cambio climático. Destacó también que su país va a desarrollar unos presupuestos basados en el bienestar, ya que a pesar de que el PIB de un país es importante, no es suficiente si a la vez está contribuyendo a degradar el medio ambiente” (1). Como aparece en la imagen que acompaña a estas palabras, pronunció en Davos, en Enero de este año, unas palabras programáticas de su Gobierno y del Presupuesto de Estado, que ha cumplido con la aprobación hoy del presupuesto en Nueva Zelanda: “Debemos abordar el bienestar social de nuestra nación, no solo el bienestar económico”.

En España estamos ahora ensimismados en otras tareas de importancia extrema como es la de constituir un Gobierno posible que dé la tranquilidad necesaria a un país que lleva varios años desorientado. Otra vez hay que buscar el hilo conductor del diálogo como fuente de inspiración para buscar la mejor alternativa posible a la situación actual. Lo repito en este blog de forma alta y clara: se acabaron las mayorías vergonzantes, el bipartidismo, la alternancia, el tú más, el rodillo, el ninguneo político a la oposición, el decreto-ley como norma categórica del mal gobierno para arrasar todo lo que se considere políticamente correcto. Consenso por aquí, allá y acullá. El Congreso será conocido desde ese día como el Consenso de los Diputados.

¿Qué significa consenso? Según la Real Academia Española, el “acuerdo producido por consentimiento entre todos los miembros de un grupo o entre varios grupos”. Si analizamos bien el lema “consenso”, podemos observar que su definición está acompañada de dos palabras claves para comprenderla en toda su extensión: acuerdo y consentimiento. Es un trío de ases para los dirigentes políticos que tienen en sus mangas los responsables políticos, visto el panorama de fragmentación política en el que estamos instalados desde hace ya varios años. Llama la atención que en el Diccionario de la Lengua Española sólo admita una acepción este lema. Es rotunda esta palabra y por algo será.

Hacer política debe ser practicar la verdad de los programas electorales, porque todos no son iguales: “Pero en este entorno generalizado de decepción e indignación con los gobernantes en todo el mundo, hay países y líderes que permiten seguir pensando aquello de que “la política es el arte de lo posible”. Y la Nueva Zelanda de la primera ministra Jacinda Ardern, del Partido Laborista, es uno de ellos” (2). Es verdad, porque es probable que lo que necesite este país es recibir lecciones desde las Antípodas, basadas en una nueva forma de gobernar frente al imperio de los hombres de negro y por un consenso permanente con las otras fuerzas políticas que conforman los llamados arcos parlamentarios que únicamente deberían perseguir el interés general mediante acuerdos y consentimiento ético. Será la única forma de estar muy cerca del Presupuesto del Bienestar Social para este país en los próximos años.

(1) https://www.gutierrez-rubi.es/newsite/wp-content/uploads/2019/01/Davos_Informe-2019.pdf

(2) https://elpais.com/elpais/2019/05/16/opinion/1558017714_213202.html.

CLÁUSULA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.

La dignidad de un niño gay (II)

DIGNIDAD EN LA SINGULARIDAD

Sevilla, 29/VI/2019

Estamos celebrando el Día Internacional del Orgullo Gay y he vuelto a leer el post que escribí en 2015 que resume mi concepto de respeto a la singularidad sexual. Lo debemos profesar siempre ante las personas diferentes, porque cundo no lo hacemos “dejamos a un lado la inteligencia, como primer distintivo humano que nos hace ser personas y de identidad intransferible y porque no existen dos iguales, por mucho que se empeñe la sociedad de mercado en pasarnos a todos por la máquina de conversión en personas-patrón-para-triunfar-en-el-mundo, empaquetándonos como producto expuesto para que lo compre el mejor postor en todos los ámbitos posibles. Pura mercancía”. En este sentido, vuelvo a publicar aquél post que dediqué a una noticia, terriblemente actual, sobre un niño gay americano que puede ser la historia de cualquier niño o niña en este país que lucha por vivir dignamente en su universo arcoíris sin hacer daño a nada y a nadie.

La dignidad de un niño gay

La doble moral americana no tiene límites. Esta noticia no es una más en la crónica de sucesos indeseables porque tiene un contenido especial, tal y como la hemos conocido en nuestro país a través del Huffington Post: “Cuando un niño tiene miedo de su futuro por ser homosexual es momento de detenernos, reflexionar y analizar si algo está fallando en nuestra sociedad. El 3 de julio, Humans of New York, un proyecto creado hace cinco años por el fotógrafo Brandon Stanton, publicó en su página de Facebook la fotografía de un niño llorando acompañada de la siguiente descripción: “Soy homosexual y me da miedo mi futuro y que no le agrade a las personas”.

El hecho se ha convertido en noticia porque la fotografía tuvo que ser subida dos veces en Facebook, ya que la primera vez fue eliminada por la red social debido a un “problema técnico” que habría dejado la publicación invisible por un tiempo, según informó The Telegraph. La doble moral en una sociedad que practica los vicios privados que se convierten en públicas virtudes, gracias al mercado de los sentimientos que se venden y pagan a cualquier precio, hace su aparición también en las redes sociales, porque estas noticias gráficas molestan en la sociedad del bienestar más que del bienser (perdón por el neologismo).

Nos permite, al menos, hacer hoy una reflexión: necesitamos cantar el elogio de la singularidad, tal y como lo escribí recientemente en este cuaderno de inteligencia digital que busca siempre islas desconocidas: “Creo que más que normalidad, habría que hablar de singularidad. Cuando pretendemos ajustarnos a patrones, la experiencia suele ser nefasta, porque dejamos a un lado la inteligencia, como primer distintivo humano que nos hace ser personas y de identidad intransferible y porque no existen dos iguales, por mucho que se empeñe la sociedad de mercado en pasarnos a todos por la máquina de conversión en personas-patrón-para-triunfar-en-el-mundo, empaquetándonos como producto expuesto para que lo compre el mejor postor en todos los ámbitos posibles. Pura mercancía”.

Este niño tan digno, que representa la situación de miles de niños y niñas singulares, en su universo arco iris de todos los días, necesita solo el reconocimiento de lo que es y de lo que siente, basado en el principio de normalidad. No por lo que tiene o le entrega la sociedad de consumo y mercado, tal como ya definía el lema singularidad en este país el Diccionario de Autoridades en 1739, con la riqueza de nuestra forma de hablar hasta hoy: servir con el talento, no imitar otros, sino beneficiar el que ya dio el Cielo, o mejor: lo que recibimos de nuestros padres en la preciosa evolución genética de su propia vida, que merece siempre el respeto de los demás para que este niño, símbolo de muchos niños y niñas del mundo, no tenga miedo de su futuro y que la gente lo integre como una persona más. Simplemente, porque les agrada estar con él y sin necesidad de ser noticia o que su foto sea incómoda para conciencias timoratas y farisaicas que controlan, a la americana, la ética de las redes sociales.

Sevilla, 9/VII/2015

CLÁUSULA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.

Cláusula ética de divulgación

SIEMPRE HACIA LA VERDAD

Siempre hacia adelante – DAR YASIN (AP) | 25-11-2011
El ciclista, en medio de una espesa niebla, mira a cámara mientras no detiene su avance por una de las calles de Srinagar (India)

Sevilla, 17/VI/2019

Hoy he leído por primera vez una “cláusula de divulgación” en un artículo publicado en el diario El País por Steve Bender (profesor clínico auxiliar de Cirugía Oral y Maxilofacial de la Universidad de Texas A&M), ¿Es verdad que pulsar el botón de repetición de alarma ayuda a sentirse mejor?, en la que decía lo siguiente: “Steve Bender no trabaja para ninguna empresa u organización que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte del cargo académico mencionado”.

Con independencia de que el contenido del artículo es de gran interés desde la perspectiva de la divulgación científica, es de suma importancia resaltar la declaración pública de independencia ética frente al mercado en todas y cada una de sus manifestaciones. Agrega, además, que no tiene otras vinculaciones “relevantes” aparte de su cargo declarado también. Todo un ejemplo que debería propagarse por doquier en cualquiera de las manifestaciones humanas que buscan exclusivamente divulgar la verdad en todas sus expresiones posibles, porque nunca debería convertirse en mercancía.

A partir de hoy, voy a publicar al final de mis artículos en este blog la siguiente cláusula de divulgación, como “ex” de todos los cargos públicos y privados que he desempeñado en mi vida: “José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado”. Así, podría hacer extensiva la cláusula ampliando la frase “empresa u organización” con adjetivos llamativos tales como “[organización] religiosa, política, gubernamental o no gubernamental”, reafirmando en todo caso su pertenencia al Club de las Personas Dignas, del que está muy orgulloso de formar parte de él. La “relevancia” de este club depende del sentido de la medida de cada miembro en particular y en cada momento de sus actuaciones marcadas por la ética de situación, respetando el axioma agustiniano de que la dignidad ética constituye “lo más íntimo de la propia intimidad”. Nada más. Cuesta mucho la independencia, pero no hay que apuntarse en ningún sitio, ni pagar nada por ello; solo, luchar por defenderla cada día ganando segundos de la credibilidad personal y colectiva que no gusta al gran bazar del mundo, mirando siempre hacia adelante a pesar de las sombras y la niebla del miedo.

CLÁUSULA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.

 

¿Qué será, será…, de este país, de Andalucía?

[…] sin pensar uno ahorra desalientos / porque no espera nada en cada espera / si uno no piensa no se desespera / ni pregunta por dónde van los vientos.

Mario Benedetti, en Testigo de uno mismo

Fellini lo resumió en cuatro palabras: ¡E la nave va! Han pasado ya dos jornadas extraordinarias para la democracia en este país, las elecciones de 28 de abril y 26 de mayo y ya empiezan a formarse los gobiernos de España, de Comunidades Autónomas y Ayuntamientos, muchos en coalición, porque ha quedado claro para todos que se acabaron las mayorías absolutas y el bipartidismo.

Ahora queda esperar el cumplimiento de los plazos legales para que afloren los nuevos equipos de gobernanza de Estado, Comunidades Autónomas y Ayuntamientos. El fallecimiento reciente de Doris Day, un icono de mi infancia que descubrí en el Cine Vergara de Madrid, en la famosa película de Alfred Hitchcock, El hombre que sabía demasiado, donde cantaba dulcemente ¿Qué será, será?, que todos llegamos a tatarear alguna vez, pero de la que desconocíamos su letra almibarada, me ha recordado la gran pregunta en español de la actriz en estos momentos tan especiales.

¿Qué será, será, de los programas políticos, de los compromisos de legislatura, gobierno y coaliciones, tantos y tan profusos y difusos? ¿Qué será del principio de confianza depositado en los votos correspondientes? ¿Qué será de las ideologías detrás de cada voto y votante? ¿Qué será de nuestro futuro político? Y recuerdo el estribillo de aquella famosa canción: “Qué será, será / Lo que tenga que ser será / El futuro no es nuestro para que podamos ver / Qué será, será / Lo que tenga que ser será”. Un fatalismo dulce de los redomados optimistas, es decir, pesimistas bien informados.

No me conformo con seguir escuchando la famosa canción de Doris Day. Como ocurre en la película con su hijo en la ficción, escucho atentamente un silbido de las personas que quiero, como llamándome la atención para no quedarme quieto ante esta situación política extraordinaria en este país, en el conformismo más absoluto. Un ejemplo vale más que mil palabras: acabo de leer el Acuerdo para avanzar hacia una nueva política presupuestaria que refleje el gobierno del cambio en Andalucía, en relación con la Ley del Presupuesto de 2019 para Andalucía, que permitirá aprobarla en próximas fechas, en el que figura la siguiente introducción, que me inquieta cuando lo concreto con la lectura atenta de sus seis páginas que recogen 14 compromisos con incidencia presupuestaria en los ejercicios 2019-2020 y otros 20 relacionados con la normativa en el texto en los ejercicios 2019-2020:

Por primera vez en 10 legislaturas, un nuevo gobierno elabora un presupuesto de cambio, para avanzar en una política presupuestaria, que busca establecer una nueva relación con los administrados basada en la atención de sus demandas. Los andaluces decidieron un cambio, decidieron unas nuevas políticas, impuestos más bajos, menos trabas administrativas, mejor control de la administración, más sanidad, mejoras en los servicios de dependencia, mejor educación, y más oportunidades para el empleo. La configuración del cambio político andaluz fue posible gracias a la voluntad de consenso y generosidad de las tres formaciones PP, Ciudadanos y Vox que suscribieron los acuerdos necesarios para materializar esta nueva realidad. Con la finalidad de dotar al nuevo Gobierno de la estabilidad política necesaria para avanzar en la consecución de los objetivos que se suscribieron en los acuerdos de Gobierno entre PP y Ciudadanos, y de Investidura entre PP y VOX, se establecen los siguientes compromisos a desarrollar en el marco de la política presupuestaria.

El tratamiento genérico de lo que decidieron los andaluces como cambio no me vincula en absoluto en sus políticas concretas recogidas en este acuerdo, creándome especial desasosiego las referencias concretas a la revisión de la nomenclatura de transversalidad de género en favor de la inclusión del concepto igualdad en las políticas presupuestarias: “la documentación cualitativa de los presupuestos para el 2020, sustituirán el concepto actualmente empleado de “transversalidad de género”, por el “principio de igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres”, como mecanismo integrador de las diferentes opiniones e ideologías en la materia”, porque el posicionamiento de ambos partidos nunca ha sido inocente al respecto. Su correlato también supone una medida especial: “El presupuesto del 2020 incorporará las dotaciones necesarias para que la Consejería de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación, ponga en marcha un teléfono de atención debidamente gestionado por personal cualificado para la protección de víctimas de la violencia intrafamiliar, en un sentido amplio. Para ello, se dotarán de los medios técnicos necesarios para su atención y derivación, en su caso, a los servicios sociales o a las propias Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado”.

Igualmente, me inquietan los compromisos en materia de memoria democrática: “La ejecución que se realice por parte de la Consejería de Cultura de las consignaciones presupuestarias del programa 31J Memoria Democrática, se desarrollará estrictamente para realizar actuaciones de recuperación en fosas, investigación y localización de fosas, y banco de ADN. En el caso de realizarse mediante subvenciones a asociaciones sin fines de lucro, la normativa reguladora de las mismas no podrá prever que más de un 20% del total de la subvención venga a financiar gastos estructurales de la asociación, debiendo por tanto el resto corresponder a actuaciones directas en el proyecto que se subvenciona”.

También el tratamiento despectivo hacia los entes públicos instrumentales que, hoy por hoy, están sujetos a derecho y obedecen a finalidades contempladas en la legislación aprobada en el Parlamento de Andalucía, con luz y taquígrafos, tituladas con el soniquete de “Administración paralela”. Como miembro activo de la Junta de Andalucía, defendí siempre la racionalización de los mismos, en todas sus vertientes pero sin descalificaciones genéricas que tanto daño hacen al interés general de la Administración y a quienes sirven: “En la línea de avanzar en la necesaria reestructuración del Sector Público Andaluz y, en particular de aquellos entes que conforman la administración paralela de la Junta, se introducen las siguientes modificaciones en el texto articulado de cara a impulsar, la evaluación, análisis y adopción de medidas ejecutivas que permitan racionalizar la estructura de los diferentes entes llevando a cabo su supresión, reducción o reorganización de funciones de dichos entes o del personal asignado a los mismos”.

Otro compromiso es de dudosa interpretación al menos, es el que figura como número 31 y que se comenta por sí solo: “Se pondrá en marcha el programa “1492: un nuevo mundo”, para la puesta en valor de la herencia histórica que conllevó tanto el descubrimiento de América y otras gestas posteriores como la circunnavegación de la tierra y el establecimiento de relaciones comerciales y culturales con los países hispanos, como elementos determinantes de nuestra historia. A pesar de los múltiples esfuerzos por divulgar la importancia de estos hitos en la historia universal sigue pesando la denominada leyenda negra. El descubrimiento del Nuevo Mundo no solo fue una empresa innovadora y colonizadora, fue una hazaña científica y técnica. Por ello, resulta absolutamente adecuado desarrollar un Programa que desde diferentes vertientes analice este hecho y las repercusiones que el mismo ha tenido en la historia de España y de la humanidad”.

Por último, me ha llamado la atención el compromiso 32) “Investigación en I+D a partir del análisis big-data del Servicio Andaluz de Salud”, sobre cuyo contenido puedo estar de acuerdo en el planteamiento teórico, pero no de forma tan deslavazada y ausente de estrategia pública digital en el ámbito de salud, cuestión sobre la que ya he escrito en numerosas ocasiones en este blog. El SAS merece una atención muy detallada y de transformación global inserto en el Sistema Sanitario Público de Andalucía y no solo en este ámbito de actuación, porque es probable que lo único que consigamos con este compromiso es “digitalizar el desorden”.

No me conformo con la respuesta de Doris Day a qué será, será del Estado español y de Andalucía en los próximos días, porque no es verdad que lo que tenga que ser, será, porque el futuro es nuestro para ver lo que queremos que sea España y Andalucía, sin más espera, con ardiente impaciencia. Dice Mario Benedetti más adelante en el soneto que cito en el encabezamiento de estas palabras que “la mente se acostumbra a ese vacío / no sabe ya de nortes ni de sures / no sabe ya de invierno ni de estío”. Es verdad, porque el conformismo lleva a un electroencefalograma plano de la inteligencia que inhibe para tomar conciencia de que el Sur también existe, como nos pasa con el conformismo en esta tierra de maría santísima, donde nos acaba dando igual el calor que el frío. Lo que ocurre es que cuando se decide salir del conformismo que nos invade, el pensamiento, acostumbrado al vacío, huye de ángeles y tahúres y busca desesperadamente la noche, para pensar en esta tierra…, a troche y moche, porque […] sin pensar uno ahorra desalientos / porque no espera nada en cada espera / si uno no piensa no se desespera / ni pregunta por dónde van los vientos.

Sevilla, 13/VI/2019

Chocolate “libre de trabajo infantil”

WORLD COCOA FOUNDATION

World Cocoa Foundation

Cuando era niño aprendí en casa que “a nadie le amarga un dulce”. Así he crecido en la vida utilizando la frase en muchas ocasiones y en referencia a situaciones placenteras. Hoy, leyendo un artículo periodístico de gran interés social, Cuánto aumentaría el precio de tu tableta de chocolate sin trabajo infantil, ha cambiado algo en mi memoria de hipocampo, lugar excelente donde el cerebro acoge la biblioteca de mi vida de modismos y he comprobado que leyendo ese artículo “a mí, en este aquí y ahora, me amarga la vida el chocolate”.

Los datos que recoge el artículo son escalofriantes, compensando esta dura realidad el trabajo que han desarrollado a tal efecto dos economistas estadounidenses, Jeff Luckstead y Lawton L. Nalley, Estimación de incentivos económicos necesarios para la eliminación del trabajo infantil en la producción de cacao en Ghana. Comienza el artículo con una pregunta inquietante: “¿Cuál es el precio que debemos pagar los consumidores por eliminar el trabajo infantil de la cadena de producción de las deliciosas tabletas de chocolate?” Estos investigadores “han calculado cuánto habría que aumentar el precio del cacao para que siguiera dando los mismos beneficios a sus productores sin necesidad de emplear a niños, más baratos y manejables: un 2,8%. Ese es el precio de sacar a un menor del colegio para ponerlo a trabajar en el campo”. La secuencia para desarrollar un hogar agrícola que viva del cacao es importante definirla, porque el gradiente de encarecimiento del cacao se debe a las tres diferencias que se establecen en este proceso atendiendo a criterios de duración de la jornada laboral y la peligrosidad de las tareas: “Este 2,8% se refiere al aumento que resultaría tras eliminar las formas de trabajo infantil más “extremas” (las que incluyen tareas peligrosas o implican más de 42 horas semanales), suprimir las “normales” (entre 14 y 42 horas semanales), lo elevaría al 12%, mientras que desligar por completo a los menores de la producción de cacao haría que subiese un 47% (trabajar menos de 14 horas semanales)”. ¡Luego dirán algunos que el chocolate es muy caro!

El escenario de esta realidad tan lacerante está, principalmente, en África y, en concreto, en Costa de Marfil y Ghana, con una producción del 40% y 20% del total mundial, respectivamente. El estudio llevado a cabo por estos investigadores se desarrolla en el Cocoa Livelihood Program, “un proyecto de la Fundación Mundial del Cacao, patrocinado por la Fundación Bill y Melinda Gates y destinado a mejorar los medios de vida de más de 200,000 pequeños productores en África subsahariana a través de capacitación, diversificación de cultivos y organizaciones de agricultores”. Gracias al mundo digital y los beneficios obtenidos por la fundación del fundador de Microsoft, el dinero digital puede calmar el hambre en África, porque gracias a los bits los niños y niñas de África pueden llegar a educarse como personas dignas y abandonar trabajos ancestrales para satisfacer el mercado, transformando las mercancías en derechos y deberes sociales.

En determinadas culturas africanas el trabajo infantil no supone problema alguno para la comunidad por lo que “Es extremadamente difícil hacer cumplir la ley de trabajo infantil sin empujar a las familias a la pobreza. Por eso creamos este modelo, porque los hogares de cacao estarían más dispuestos a reducir estas prácticas si no les supone una carga financiera. Además, los consumidores quieren productos obtenidos éticamente, incluido el cacao”, explica uno de los autores del estudio”.

Entiendo ahora mejor que nunca unas palabras de Nicholas Negroponte que cerraban siempre las intervenciones públicas en mi etapa profesional como director de estrategias digitales de carácter público en la Administración: “Los bits no se comen; en este sentido no pueden calmar el hambre. Los ordenadores tampoco son entes morales; no pueden resolver temas complejos como el derecho a la vida o a la muerte. Sin embargo, ser digital nos proporciona motivos para ser optimistas. Como ocurre con las fuerzas de la naturaleza, no podemos negar o interrumpir la era digital. Posee cuatro cualidades muy poderosas que la harán triunfar: es descentralizadora, globalizadora, armonizadora y permisiva” (1).

Se comprende que, a partir de hoy, a muchos nos amargará el chocolate en el que no figure en su etiqueta “libre de trabajo infantil”. Me consta el trabajo que desarrollan múltiples ONG en relación con el comercio justo, al que deberíamos adherirnos sin más dilación en todos los productos amparados por este sello de calidad humana. Hacen un trabajo extraordinario, pero trabajos científicos como el que he conocido y ahora comparto en la Noosfera nos ayudan siempre a ser mejores personas en un mundo bastante injusto y acordarnos de millones de niños y niñas que trabajan de forma inhumana para hacernos la vida más amable. Solo en Ghana, hay más de doscientos mil niños y niñas que agradecerán un día no muy lejano que les liberemos de su pesada carga pagando lo que realmente cuesta recolectar el cacao que después de muchos procesos de mercado se convierte en mercancía con nombre de tableta. Para no olvidar sus derechos.

Sevilla, 8/VI/2019

(1) Negroponte, N. (1995). El mundo digital. Barcelona: Ediciones B, p. 270.

Los cumpledías de Mario Benedetti en mi matusalénica edad

mario-benedetti

Reinterpreto de nuevo el poema Como siempre, de Mario Benedetti, el día que cumplo ochocientos sesenta y cuatro meses, aplicando sus palabras en primera persona, porque así lo he leído siempre en lo más íntimo de mi propia intimidad. Es verdad, porque esta matusalénica edad no se me nota cuando en el instante en que vencen los crueles entro a diario a averiguar la alegría del mundo, volando gaviotamente sobre las fobias, desarbolando los nudosos rencores. He alcanzado una buena edad para cambiar estatutos y horóscopos, dejando que mi manantial mane amor sin miseria.

Soy consciente de que los que me desean hoy un feliz cumpleaños es a veces injusto, porque he tenido la suerte de disfrutar de felices cumpledías, no olvidando tampoco que aunque nada me ha sido fácil en mi vida, eso mismo me ayuda hoy a afirmar mi bienaventuranza diaria.

Para mí no es novedad que mucha gente de este mundo me aprecie, pero sé distinguir muy bien quien me quiere de veras, aunque mi corazón sabe quién me quiere un poquito más que el mundo.

Son palabras que regalo a los que me felicitan por mi cumpledías diario, sintiéndome alguien especial el día que cumplo ochocientos sesenta y cuatro meses, entrando a averiguar la alegría del mundo, volando gaviotamente sobre las fobias y desarbolando los nudosos rencores.

Como siempre

Aunque hoy cumplas
trescientos treinta y seis meses
la matusalénica edad no se te nota cuando
en el instante en que vencen los crueles
entrás a averiguar la alegría del mundo
y mucho menos todavía se te nota
cuando volás gaviotamente sobre las fobias
o desarbolás los nudosos rencores
buena edad para cambiar estatutos y horóscopos
para que tu manantial mane amor sin miseria
para que te enfrentes al espejo que exige
y pienses que estás linda y estés linda
casi no vale la pena desearte júbilos y lealtades
ya que te van a rodear como ángeles o veleros
es obvio y comprensible
que las manzanas y los jazmines
y los cuidadores de autos y los ciclistas
y las hijas de los villeros
y los cachorros extraviados
y los bichitos de san antonio
y las cajas de fósforo
te consideren una de los suyos
de modo que desearte un feliz cumpleaños
podría ser tan injusto con tus felices
cumpledías
acordate de esta ley de tu vida
si hace algún tiempo fuiste desgraciada
eso también ayuda a que hoy se afirme
tu bienaventuranza
de todos modos para vos no es novedad
que el mundo
y yo
te queremos de veras
pero yo siempre un poquito más que el mundo.

Sevilla, 7/VI/2019