¡Ésta es España!

 

CONSEJO DE MINISTROS1

Sevilla, 13/IX/2019

La última oferta para un gobierno de coalición efectuada por Pablo Iglesias Turrión al presidente en funciones, revisable al año, me ha recordado al gobierno de Roma en el año 64 antes de Cristo, porque era colegiado, duraba solo un año y sorprendentemente se alternaba cada mes asumiendo siempre la más alta magistratura civil y militar. Al paso que vamos, cualquier día va a ofrecer Pablo esta solución puestos a dar y recibir todos clases de politología electoral y social.

Respeto a la política hasta límites insospechados, también a Pablo Iglesias y a su partido, a sus electores, pero en momentos tan transcendentales para este país, me reafirmo en lo que ya he escrito al respecto en este cuaderno digital en los últimos meses de zozobra de gobernanza de Estado: necesitamos un acuerdo programático de izquierda que atienda al interés general de la ciudadanía de este país. Creo que no es serio ofrecer alianzas temporales de gobiernos de coalición a modo de prueba que, si no gustan, tienen otras seguro, porque lo importante no son los sillones ministeriales sino la política de Estado que se va a decidir en las Cámaras y, después, su implantación y evaluación. Este es el motivo por el que defiendo con ardiente impaciencia que se trabaje y se tome la decisión ya sobre un acuerdo programático de legislatura a lo largo de los cuatro años de la misma, que defina las grandes estrategias de estado que responden al sentir popular en estos momentos, pero no dejándolo al azar de pruebas de gobernanza sino a la respuesta de estado a las necesidades del interés general.

En la época que describo del siglo VII antes de Cristo, en la que los gobiernos eran muy cortos, un año, y además se alternaban los candidatos elegidos, un mes de gobierno cada uno, porque el baile gubernativo era anual y mensual, el candidato Marco, al que Quinto Tulio Cicerón prepara en la campaña electoral del año 64 a.C., debía responder siempre a tres grandes principios: era un hombre nuevo (no tenía antecedentes sociales relevantes y tenía que saber utilizar esta condición), aspiraba al consulado (cargo de la máxima excelencia para gobernar la República) y el lema por el que había que luchar era muy claro: “¡ésta es Roma!”, es decir, debía conocer bien cómo era en su esencia el Imperio Romano, la Ciudad que tendría que gobernar: “una ciudad constituida por el concurso de los pueblos, en la que abunda la traición, el engaño y todo tipo de vicios, en la que hay que soportar las arrogancias, la obstinación, la envidia, la insolencia, el odio y la impertinencia de muchos. Creo que tiene que ser muy prudente y muy hábil el que vive rodeado de tantos hombres con vicios tan diversos y tan graves, para poder evitar la hostilidad, las habladurías, la traición, y para que una misma persona pueda adaptarse a tal variedad de costumbres, de discursos y de intenciones”. Así era el Imperio Romano.

Si fuera válido este baile temporal en el mandato del Consejo de Ministros, como proyección del Gobierno, sería bueno repasar las tres condiciones anteriores de sus máximos responsables: ser “personas nuevas” en el pleno sentido de la palabra, aspirar a los ministerios sabiendo qué significan en su desarrollo legislativo y saber que “ésta es España” en la que en la situación actual, salvando lo que haya que salvar, estamos rodeados de hostilidades, habladurías, traiciones cercanas, en las que un Gobierno tiene que saber adaptarse a la variedad de costumbres, discursos e intenciones que no son inocentes.

Hablamos de un espejismo, de un juego de palabras, porque no es lo mismo, los tiempos han cambiado, pero hay algo que permanece: la prudencia y habilidad de llevar a España a un puerto seguro en la democracia representativa, con un Acuerdo Programático de Gobierno, sin experimentos que la historia ha demostrado que no sirvieron y que llevó al Imperio Romano a la caída más dura que se recuerde. Estamos avisados.

[1] Cicerón, Quinto Tulio (1993). Breviario de campaña electoral. Barcelona: Quaderns Crema.

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de https://es.wikipedia.org/wiki/Consejo_de_Ministros_de_España

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.

Salvador Allende estuvo allí

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Salvador Allende y su esposa, Tencha Bussi, en 1971 junto a sus nietas Marcia Tambutti y Maya Fernández (1)

Sevilla, 11/IX/2019

Cuando se cumple el 46 aniversario del inicio del golpe de estado en Chile, vuelvo a recordar a Salvador Allende y lo que supuso para la unidad popular en Chile, después de unos días en los que he estado muy cerca de Pablo Neruda y del exilio de los españoles que perdieron la guerra que tanto ha marcado a generaciones de este país, por mucho que se quiera arrinconar la memoria histórica de aquellos años terribles. En el puerto de Vaparaíso, el 3 de setiembre de 1939, desembarcaron en ese puerto tan querido por Neruda más de 2.300 exiliados españoles a bordo del Winnipeg, siendo recibidos por el presidente Aguirre Cerdá y por el jovencísimo y recién nombrado Ministro de Salubridad, Previsión y Asistencia Social, Salvador Allende: “[…] Al descender las movedizas escalinatas, ante ellos se abría la posibilidad de rehacer sus vidas y de retribuir con su trabajo y esfuerzos la hospitalidad que generosamente les brindaban el pueblo y el Gobierno chilenos. Manos fraternas acogieron a los inmigrantes, rescatados por el humanitario corazón de Neruda, para quienes, a contar de ese momento, la esperanza comenzó a ser una realidad” (2). Salvador Allende estuvo allí.

Reviso este cuaderno digital y creo que no he faltado un solo año a este recuerdo del golpe de estado en mi persona de secreto: “No lo olvido a pesar del tiempo transcurrido. He crecido con el desgarro de esta noticia en el momento que ocurrió, en mis años jóvenes; he grabado a fuego en mi cerebro las últimas palabras de Allende desde el Palacio de la Moneda, examinándolas todas y quedándome con todo lo bueno que hay en ellas; he seguido de cerca a los embajadores de la cultura chilena en el exilio, el grupo Quilapayún, aprendiendo con ellos que el pueblo unido jamás será vencido y que con el amor y el sufrimiento se aúnan las voluntades para construir un mundo mejor, como clamaban a su cielo particular en la cantata de Santa María de Iquique. También, sé que para pasear por las grandes alamedas como personas libres, tenemos que juntar las manos con las de otros para abrir murallas reales y virtuales”.

Cuarenta y seis años después…, no lo olvido hoy, cuando soy consciente de que podemos pasear en España por grandes alamedas de personas libres. También en Chile.

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Grandes alamedas para personas libres

Horas antes de finalizar este día, cargado de recuerdos amargos para la humanidad, por el terrible atentado de las Torres Gemelas en 2001, deseo recordar también que hoy se cumplen 43 años del golpe de estado en Chile. Las palabras de Allende desde el Palacio de la Moneda en la capital, horas antes de su fallecimiento, sigo leyéndolas e interiorizándolas en muchas ocasiones en su sentido más positivo, a pesar de la tragedia popular que supuso el sangriento golpe militar dirigido por el general Pinochet: “Tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor”.

Marcia Tambutti, nieta del Presidente Allende, ha dirigido un documental, Allende, mi abuelo Allende, que ha supuesto una aportación fundamental para conocer de forma más cercana al presidente tristemente fallecido y que me permitirá conocer aspectos humanos de un líder carismático de mi persona de secreto: “En un relato conmovedor y honesto, es la primera investigación sobre Allende realizada desde el círculo íntimo del mandatario y está hecha sobre la base de 32 entrevistas a personas que lo conocieron de cerca. Son todos testimonios inéditos, como el de Tencha Bussi de Allende, la viuda del Presidente fallecida en junio de 2009, cuando el filme estaba en plena confección. La realizadora también logra hacer hablar a su tía Carmen Paz Allende Bussi, la primogénita del mandatario, que vive en Santiago y que por décadas ha cultivado un bajo perfil, alejado de la prensa. Sentada en el patio de la casa de calle Guardia Vieja de la capital chilena, la vivienda familiar desde 1953 decorada como si el tiempo no hubiese pasado, Tambutti explica que el hecho de que ella estuviera preparada para desempolvar recuerdos, no significaba que su familia también. “Me faltó abuelo, quería saber más de él. Lejos del exhibicionismo y desde el cariño más profundo, a través de este documental me propuse entender las razones de este silencio, que se explica en una inmensa parte por la existencia de episodios dolorosos” (3).

No he olvidado nunca las palabras de Allende y con esta breve reflexión quiero contribuir a no participar en los silencios cómplices de los olvidos, a respetar su memoria y las de miles de chilenos desaparecidos y torturados en la larga dictadura de Pinochet, sobre todo porque paseamos hoy en muchos lugares del mundo, también en España, por grandes alamedas de libertad en las que él soñó, aunque quede mucho por hacer y conseguir. Como decía en 2013, en un post que aprecio y que escribí con ocasión del 40 aniversario del golpe de estado chileno, Ardiente im-paciencia, estas palabras suyas las he seguido sabiendo y practicando, sin ninguna duda. Es mi pequeño homenaje a Salvador Allende y al pueblo chileno, hoy y siempre.

Sevilla, 11/IX/2016

(1) La imagen se recuperó el 11/IX/2016 de: http://allendemiabueloallende.cl/

(2) https://winnipeg70.wordpress.com/la-historia-del-winnipeg/

(3) Montes, Rocío (2015, 1 de marzo). El Tabú de Salvador Allende. El País.com.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.

Blanca Fernández Ochoa y el arte de callar

SIETE PICOS LA PENOTA

Sevilla, 6/IX/2019

Solo se debe dejar de callar cuando se tiene algo que decir más valioso que el silencio

Abate Dinouart. Principio 1º, necesario para callar.

Hemos vivido días de vértigo en torno a la desaparición de Blanca Fernández Ochoa, en los que hemos podido obtener una radiografía de contrastes bastante grises de este país, donde es muy difícil separar la noticia de interés general de la de la página de sucesos. Ha sido un espectáculo memorable en el que se ha dicho de todo sobre la vida y obras de Blanca con un desparpajo que hace temblar cualquier entramado de dignidad humana.

Pero lo que me ha sobrecogido a lo largo de estos días ha sido la fijación sobre su supuesta enfermedad mental (ignorando casi todo el mundo tal realidad excepto su familia, que no ha dicho casi nada al respecto) y si su desaparición ha sido voluntaria en eufemismos casi imposibles para rodear lo que verdaderamente se quiere decir en un juego irresponsable de palabras que refleja el estado del arte ético de este país.

He escuchado a tertulianos y tertulianas hablar de la enfermedad bipolar como por andar por casa, con un desconocimiento científico de lo que significa en la actualidad para la psiquiatría y la psicología, sobrevolando muchas veces como cuervos sobre esta realidad de enfermedad mental muy conocida y bien tratada.

Televisiones no alejadas de la telerrealidad permanente de la vida han dedicado horas y horas de su programación a estirar la cuerda más morbosa de lo ocurrido a Blanca, ignorando un principio fundamental en el arte de callar, que lleva a practicar el silencio como arte sublime, porque solo se debe dejar de callar cuando se tiene algo que decir más valioso que el silencio (Abate Dinouart, Principio 1º, necesario para callar). He escrito muchas veces en este cuaderno digital sobre esta manifestación ética que podemos alcanzar los seres humanos, imprescindible en este tiempo de vocerío, tertulias en el reino mediático de la opinión, falta de teoría crítica y donde todo el mundo se anima a lanzar noticias y publicarlas sin compasión alguna hacia los demás, donde el striptease personal más vergonzante hace estragos en los medios de opinión.

El fin, en este caso, no justifica los medios. Que debemos conocer qué ha pasado con Blanca es legítimo pero hasta un cierto punto. El deseo de la familia es que se conozca la última razón de lo ocurrido, la autopsia en este momento, por supuesto y se debe comunicar si así lo autorizan. Pero también el sentido de la medida y respeto a Blanca, porque ella llevaba una vida normal, en silencio, protegida por su familia y sin hacer ruido mediático. Se merece nuestro silencio y respeto a sus decisiones, a sus ilusiones, a su persona de secreto. No lo olvido: Solo se debe dejar de callar cuando se tiene algo que decir más valioso que el silencio.

NOTA: la imagen de La Peñota, en Siete Picos, se ha recuperado hoy de https://www.telecinco.es/informativos/sociedad/ruta-penota-blanca-fernandez-ochoa_18_2813745165.html

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Misión de amor

WINNIPEG

Que la crítica borre toda mi poesía. Pero este poema [Misión de Amor], que hoy recuerdo, no podrá borrarlo nadie

Pablo Neruda, El Winnipeg y otros poemas, en Para nacer he nacido.

Sevilla, 5/IX/2019

Ayer se cumplió el 80 aniversario de la misión humanitaria del Winnipeg. Misión de amor. Así se llama el poema que Neruda dedicó a la acción que llevó a cabo con exiliados españoles en Francia, una vez acabada la guerra civil, en concreto el 3 de septiembre de 1939, enrolándolos en el barco Winnipeg rumbo a Chile. Neruda había solicitado al Gobierno chileno presidido por Pedro Aguirre Cerdá, de Unidad Popular, que le nombraran cónsul encargado de la emigración española con sede en París. Llevaba en su corazón este país al haber permanecido en él durante años difíciles de la guerra civil, donde había sido cónsul en Barcelona y Madrid.

En estos días en los que estamos viviendo a diario el drama de la emigración debemos recuperar memoria histórica para reconocer las situaciones de miles de exiliados españoles que pidieron asilo en otros países y lo obtuvieron, desterrados por el mero hecho de haber confesado su ideología republicana.

Neruda recordó siempre esta gesta humanitaria y con la ayuda del Servicio de Evacuación de Refugiados Españoles (SERE) en Francia, organizó la expedición del Winnipeg, de la que se beneficiaron más de 2.300 exiliados de toda edad y condición que sabían de antemano que en razón de su conocimiento y oficio iban a colaborar con el pueblo chileno en su renacer diario.

La travesía hacia el puerto de Valparaíso duró un mes y el 3 de setiembre de 1939 desembarcaron en ese puerto tan querido por Neruda, siendo recibidos por el presidente Aguirre Cerdá y por el jovencísimo y recién nombrado Ministro de Salubridad, Previsión y Asistencia Social, Salvador Allende: “[…] Al descender las movedizas escalinatas, ante ellos se abría la posibilidad de rehacer sus vidas y de retribuir con su trabajo y esfuerzos la hospitalidad que generosamente les brindaban el pueblo y el Gobierno chilenos. Manos fraternas acogieron a los inmigrantes, rescatados por el humanitario corazón de Neruda, para quienes, a contar de ese momento, la esperanza comenzó a ser una realidad. Y para el poeta, su misión de amor, el magno poema de toda su creación (1).

Yo los puse en mi barco.
Era de día y Francia
su vestido de lujo
de cada día tuvo aquella vez,
fue
la misma claridad de vino y aire
su ropaje de diosa forestal.
Mi navío esperaba
con su remoto nombre “Winnipeg”
Pero mis españoles no venían
de Versalles,
del baile plateado,
de las viejas alfombras de amaranto,
de las copas que trinan
con el vino,
no, de allí no venían,
no, de allí no venían.
De más lejos,
de campos de prisiones,
de las arenas negras
del Sahara,
de ásperos escondrijos
donde yacieron
hambrientos y desnudos,
allí a mi barco claro,

al navío en el mar, a la esperanza
acudieron llamados uno a uno
por mí, desde sus cárceles,
desde las fortalezas
de Francia tambaleante
por mi boca llamados
acudieron,
Saavedra, dije, y vino el albañil,
Zúñiga, dije, y allí estaba,
Roces, llamé, y llegó con severa sonrisa,
grité, Alberti! y con manos de cuarzo
acudió la poesía.

Labriegos, carpinteros,
pescadores,
torneros, maquinistas,
alfareros, curtidores:
se iba poblando el barco
que partía a mi patria.
Yo sentía en los dedos
las semillas
de España
que rescaté yo mismo y esparcí
sobre el mar, dirigidas
a la paz
de las praderas (2).

Para que cundo juzgamos lo que ocurre en la actualidad con los migrantes no olvidemos nunca esta Misión de Amor.

NOTA: la imagen ha sido recuperada del documental “El Winnipeg, el barco de la esperanza”: https://youtu.be/9HLdZqLbGZo

(1) https://winnipeg70.wordpress.com/la-historia-del-winnipeg/

(2) Neruda, Pablo. Misión de Amor, en Memorial de Isla Negra, 1964. Buenos Aires: Losada.

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Mediocracia o la tiranía de los mediocres

MEDIOCRACIA

Sevilla, 4/IX/2019

Hoy se publica en la editorial Turner un libro muy interesante, necesario, imprescindible, para conocer esta plaga del siglo XXI, Mediocracia. Cuando los mediocres toman el poder, es decir, el gobierno universal de todo lo que se mueve a nuestro alrededor, del que se apropian las personas mediocres, escrito por Alain Deneault, filósofo y escritor, profesor de Sociología en la Universidad de Québec y director del programa del Collège international de philosophie de París.

He leído un extracto de este libro en el diario El País, que recomiendo en todas y cada una de sus líneas: “El término mediocridad designa lo que está en la media, igual que superioridad e inferioridad designan lo que está por encima y por debajo. No existe la medidad. Pero la mediocridad no hace referencia a la media como abstracción, sino que es el estado medio real, y la mediocracia, por lo tanto, es el estado medio cuando se ha garantizado la autoridad. La mediocracia establece un orden en el que la media deja de ser una síntesis abstracta que nos permite entender el estado de las cosas y pasa a ser el estándar impuesto que estamos obligados a acatar. Y si reivindicamos nuestra libertad no servirá más que para demostrar lo eficiente que es el sistema”.

Aunque ya lo he escrito en diversas ocasiones en este cuaderno digital, me sigue preocupando mucho “[…] la situación actual del país y la mediocridad que nos invade en todos los ámbitos posibles, aquí, allá, acullá. He reflexionado en diferentes ocasiones en este cuaderno digital sobre esta lacra social, porque constato que estamos instalados en el reino de la mediocridad. Por esta razón, no hay tiempo que perder y hay que desenmascarar a los mediocres con urgencia vital, dondequiera que estén, porque viven en un carnaval perpetuo. Este país no logra sacar distancia a esta lacra que nos pesa desde hace bastantes años porque ahora, en el país de los tuertos desconcertados, el mediocre es el rey. Es una plaga que se extiende como las de Egipto casi sin darnos cuenta. Los encontramos por doquier, en cualquier sitio: en la política, en las artes, en los medios de comunicación social, en la educación, en los mercados, en las religiones y en las tertulias que proliferan por todas partes en el reino de la opinión. Los mediocres suelen meter la mano en todos los platos de las mesas atómicas y virtuales, en las que a veces nos sentamos, con total desvergüenza. Son personas de “calidad media, de poco mérito, tirando a malo”, como dice el Diccionario de la Real Academia Española. También, tóxicos o tosigosos, que suelen complicar la vida a los demás por su propia incompetencia”.

Mediocridad de mediocridades, (casi) todo es mediocridad. Casi todo es de calidad media, tirando a malo, como nos enseña nuestro Diccionario de la Lengua, pero está de moda. Lo digo una y mil veces: los mediocres están haciendo de cada día su día, su mes, su año. Al igual que Diógenes de Sínope, tendremos que coger una linterna ética y gritar a los cuatro vientos ¡buscamos personas dignas y honestas, no mediocres! Es probable que los mediocres salgan huyendo porque no soportan dignidad alguna que les puede hacer sombra. Si es que alguna vez tuvieron cuerpo presente de altura de miras, que no es el caso. Ni de los que los eligen para puestos claves en la sociedad. ¿Qué quiere decir esto? Que entre tibios, mediocres y tristes anda el juego mundial de dirigir la vida a todos los niveles, nuestro país incluido, con especial afectación en los que nos gobiernan. Cuando se instalan en nuestras vidas, hay que salir corriendo porque no hay nada peor que un mediocre, además triste y tibio. Pero es necesario estar orientados y correr hacia alguna parte, hacia la dignidad en todas y cada una de sus posibles manifestaciones.

 

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Robinsonismo en tiempos modernos

ROBINSON CRUSOE

Sevilla, 1/IX/2019

En los últimos días leo con frecuencia que muchas personas recurren a la obra maestra de Daniel Defoe, Robinson Crusoe, para comprender sus vidas. Por esta razón, he recordado un poema de Jorge Luis Borges, Alexander Selkirk (1), que me dio la clave en un momento determinado de mi vida para comprender la dualidad de la experiencia íntima de Robinson Crusoe en una isla desierta muy desconocida, tentación que tenemos los seres humanos de buscarlas en determinados momentos cruciales de la existencia, aunque al volver a la dura realidad añoremos los momentos amables que pasamos allí, si es que alguna vez las visitamos: 

Sueño que el mar, el mar aquel, me encierra
y del sueño me salvan las campanas
de Dios, que santifican las mañanas
de estos íntimos campos de Inglaterra.

Cinco años padecí mirando eternas
cosas de soledad y de infinito,
que ahora son esa historia que repito,
ya como una obsesión, en las tabernas.

Dios me ha devuelto al mundo de los hombres,
a espejos, puertas, números y nombres,
y ya no soy aquel que eternamente

miraba el mar y su profunda estepa
¿y cómo haré para que ese otro sepa
que estoy aquí, salvado, entre mi gente?

La realidad diaria es que esta tentación tan humana, ante un mundo diseñado a veces por el enemigo, nos devuelve a la orilla de nuestras vidas personales e intransferibles, por mucho que nos agrade emular a Robinson Crusoe: “Lo cierto es que nunca se llega a una isla desierta sin también querer dejarla. Desde tierra firme, soñamos con partir, navegar más allá del horizonte, desembarcar allí donde no hay nadie y donde podremos reconstruir el mundo tal como se nos antoja, rigiendo despóticamente un pequeño universo. Pero una vez en la isla, una vez rodeado de frío, hambre, miedo, aburrimiento y desolación, lo único que pedimos es que nos saquen de allí. Por eso, cuando le preguntaron a G. K. Chesterton qué libro llevaría a una isla desierta, respondió: «Un manual de construcción de barcos» (2).

Voy a leer el libro de Defoe de nuevo, porque necesito retirarme a una isla desierta virtual por un tiempo, aunque lo que me preocupa de verdad, después de haber pasado tantos años de la primera lectura, es confesar que he vivido muchas aventuras que me han alejado de la Providencia y es mal asunto si leo con detalle reverencial el prefacio del autor del libro: “Si alguna vez el relato de las aventuras de un hombre ha sido digno de publicarse y de ser bien acogido por el público, el editor cree que este es el caso de esta historia. Lo portentoso de la vida de este hombre supera (eso cree) a todo lo dicho, siendo difícil hallar en otra vida mayor variedad. La historia está contada con modestia, con seriedad, y haciendo que los hechos sirvan de ejemplarización religiosa, que es como los hombres cuerdos los utilizan siempre; es decir, que sus fines son instruir a los demás con este ejemplo, y justificar y honrar la sabiduría de la Providencia, en todo género de circunstancias, dejando que estas se produzcan como quieran producirse. El editor cree que esta es una historia completamente real, y que no hay en ella ni sombra de invención; habrá, porque siempre tales cosas suscitan opiniones diversas, quien piense en lo aleccionador del relato, quién en lo ameno, quién en lo instructivo, pero todo conduce a lo mismo, y así es como, sin más cortesías para con el mundo, el editor cree, al publicar esta obra, prestar un gran servicio a quien la lea”.

Me queda el consuelo de llevarme otro libro a esta isla desierta virtual, El cuento de la isla desconocida, de Jose Saramago, porque un día ya lejano me dio la clave para estos tiempos difíciles y tan modernos: “Si no sales de ti, no llegas a saber quién eres, El filósofo del rey, cuando no tenía nada que hacer, se sentaba junto a mí, para verme zurcir las medias de los pajes, y a veces le daba por filosofar, decía que todo hombre es una isla, yo, como aquello no iba conmigo, visto que soy mujer, no le daba importancia, tú qué crees, Que es necesario salir de la isla para ver la isla, que no nos vemos si no nos salimos de nosotros, Si no salimos de nosotros mismos, quieres decir, No es igual…”

No voy solo, después de la lección aprendida de Antonio Machado: Converso con el hombre que siempre va conmigo / —quien habla solo espera hablar a Dios un día—; / mi soliloquio es plática con este buen amigo / que me enseñó el secreto de la filantropía. Hablaré, con más frecuencia que antes, con la persona de secreto que siempre va conmigo. Y caminaré en suelo firme con los zapatos coherentes que tanto aprecio.

(1) https://es.wikipedia.org/wiki/Alexander_Selkirk
(2) Defoe, Daniel, Vida y extraordinarias y portentosas aventuras de Robinson Crusoe, de York, navegante, 2015. Madrid: Siruela, p. 10.

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El Después de Brazos Abiertos (Open Arms)

OPEN ARMS

23/VIII/2019

Ya estamos en el Después que explicó espléndidamente Benedetti en un poema inédito publicado dos años después de su fallecimiento, El Después, formando parte de un conjunto de poemas seleccionados por el autor en los últimos años de su vida (1): “El Después nos espera / con las brasas y los brazos abiertos / ah pero mientras tanto / vemos pasar con su cadencia/ la muerte meridiana de los otros / los más queridos y los no queridos”.

En el Después de lo sucedido con la última singladura del Open Arms, vemos que con sus “Brazos Abiertos” ha expuesto ante el mundo, una vez más, la tragedia de la migración hacia Europa de miles de personas que huyen despavoridas de territorios donde la vida no vale nada. Ha dejado ver la errática política europea ante la migración y la falta de poder disuasorio y correctivo, no solo reactivo, para abordar situaciones como la del Open Arms donde la vida de muchas personas ha estado a la deriva durante 20 días sin solución alguna, como las marionetas que recibían golpes sin sentido en mi infancia del Retiro.

Falta una auténtica política europea para afrontar definitivamente el problema de la migración que se concentra en las orillas de Libia, entre otros territorios de muerte en vida, donde la mafia hace estragos a diario. Mientras no exista una acción comunitaria bien armada y en todos los frentes posibles, acción directa económica y social en los países de origen de los migrantes, acción conjunta y solidaria ante la acogida que se pueda producir en el tránsito hasta la solución final y legislación que respete ante todo los derechos humanos en todas y cada una de sus manifestaciones, siempre será necesario tener los “Brazos Abiertos”, un Open Arms de turno como símbolo de solidaridad que recoja del mar a personas que necesitan ser atendidas en su desesperación humana.

Necesito encontrarme, como Benedetti deseaba cuando ya era mayor. En el Después del Open Arms, mientras no se aborden los problemas migratorios de Europa en una Cumbre Especial y Urgente del Después, seguiremos viendo pasar con su cadencia la muerte meridiana de muchas personas en el Mediterráneo en un eterno Después: “¿y qué dirá el Después / después de todo? / tengo la impresión de que sus brazos / empiezan a cerrarse / y es ahora mi muerte meridiana / la que en silencio está diciendo ven / pero yo me hago el sordo”. Es lo que pasa cuando conjugamos el verbo “Callarse”, en silencios cómplices vergonzantes de un presente de indicativo muy triste: yo me callo, tú te callas, él se calla, nosotros nos callamos, vosotros os calláis, ellos se callan…

(1) Benedetti, Mario, Biografía para encontrarme, 2011. Madrid: Alfaguara.

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El silencio clamoroso de Francisco ante el drama del Open Arms

EL PAPA CON REFUGIADOS

Sevilla, 21/VIII/2019

Si algo me ha llamado poderosamente la atención en el largo desarrollo del drama humano del Open Arms durante tres semanas, ha sido el silencio del Vaticano, de Francisco, más aún cuando todo el mundo ha escuchado las bravatas del Ministro del Interior de Italia, Matteo Salvini, en una frase que pasará a los anales de la infamia: “Somos buenos cristianos, pero no tontos”, para justificar el cierre de los puertos italianos para acoger a los migrantes del Open Arms. Es una vergüenza e indignidad católica, apostólica y romana, escuchar estas palabras y que nadie diga una sola palabra en el Vaticano, que Francisco guarde silencio.

Conozco bien el Vaticano por dentro, los eternos silencios cómplices a lo largo de los siglos, su actitud vergonzante durante muchos siglos de la humanidad, su célebre Patio San Dámaso. Me queda solo el consuelo de que coja de su biblioteca personal un libro precioso de Rafael Alberti, Roma, peligro para caminantes, y se detenga en la lectura de un poema que me emociona siempre al leerlo:

Di, Jesucristo, ¿Por qué
me besan tanto los pies?
Soy San Pedro aquí sentado,
en bronce inmovilizado,
no puedo mirar de lado
ni pegar un puntapié,
pues tengo los pies gastados,
como ves.

Haz un milagro, Señor.
Déjame bajar al río;
volver a ser pescador,
que es lo mío.

Rafael Alberti, Basílica de San Pedro

He recordado hoy la visita oficial que las alcaldesas de Barcelona y Madrid, Ada Colau y Manuela Carmena, junto a Oscar Camps, fundador de la ONG Proactiva Open Arms, hicieron en el mes de febrero de este año al Papa en las dependencias del Vaticano: “Los tres mantuvieron una reunión con el subsecretario de la Sección de Migrantes y Refugiados del Dicasterio para la Promoción del Desarrollo Humano Integral del Vaticano, Fabio Baggio, y finalmente se encontraron con el Papa. «Le expuse la situación migratoria, cómo estamos nosotros con el bloqueo… [se refería a la retención del barco Open Arms en el puerto de Barcelona por problemas administrativos] Está muy informado y lo conoce de sobra. Luego le contamos cómo estamos intentando crear una red de ciudades y políticos humanistas, porque todavía los hay en Europa», explica Òscar Camps en conversación con Alfa y Omega”.

Creo que Francisco debe hablar al mundo con urgencia sobre lo ocurrido por razones de lesa humanidad y por solidaridad con las personas rescatadas en alta mar huyendo de tragedias espeluznantes, porque conoce muy bien el problema. Después, comprenderé siempre que desee como San Pedro de Alberti que el Señor haga un milagro y le deje bajar definitivamente al río de la vida, al Mediterráneo virtual o real, para volver a ser pescador de personas y rescatador en la alta mar de la vida, porque, al fin y al cabo, es lo suyo, como persona digna y fuera de los oropeles del Vaticano, Estado Imposible. Lo necesitamos, Papa Francisco.

Cuando escribo estas líneas, con la Plaza de San Pedro al fondo de mi memoria de secreto, solo queda un recurso para quien sabe esperar en el principio esperanza: avanzar por la Via della Concilliazione (calle de la conciliación), precioso nombre, real o virtual, buscando la solidaridad humana desesperadamente.

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de https://www.elconfidencial.com/espana/2019-02-08/el-papa-se-reune-en-privado-con-colau-carmena-y-el-director-del-open-arms_1814394/

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.

Gustavo Dudamel: un cumplidor de utopías, un hacedor de imposibles

Sevilla, 20/VIII/2019

En un día en el que las noticias tristes y dolorosas sobre lo que le ocurre a miles o millones de seres humanos llenan las portadas de todos los medios de comunicación, leo un artículo precioso sobre Gustavo Dudamel, un director de orquesta venezolano de 38 años que me sorprende siempre por lo que aporta de bienestar a este loco mundo: “Gustavito se ponía a dirigir con un palito en la mano cada vez que su padre hacía girar los vinilos de Karajan, bucle premonitorio en la ejecutoria de quien se define a sí mismo como un cumplidor de utopías, un hacedor de imposibles. Dudamel pone como ejemplo el Coro de Manos Blancas. Niños sordos y mudos de Venezuela que interpretan música “porque la llevan dentro”. Una dimensión espiritual que redunda en la devoción de Gustavo a la Divina Pastora de Barquisimeto”.

No es la primera vez que escribo sobre él en este cuaderno digital. Lo sigo y casi persigo en su periplo mundial anual y sé que ha estado recientemente en este país, en el Festival de Perelada (Girona), en un proyecto musical y didáctico al que ha incorporado a su pareja actual, la actriz española María Valverde, presentando junto a la Mahler Chamber Orchestra (MCO) una versión de “El sueño de una noche de verano”, de Mendelssohn, en la que Valverde ha recitado pasajes de la obra de Shakespeare.

Recuerdo ahora una frase suya sobre la “perfección imperfecta” que pronunció unos días antes de dirigir el Concierto de Año Nuevo, en Viena, el 1 de enero de 2017, después de un ensayo de la Suite Escita, opus 20, de Serguéi Prokófiev, con la Filarmónica de Los Ángeles: “No se trata solamente del performance perfecto. Les estaba diciendo que quería una perfección imperfecta. El riesgo, aquel punto donde tú miras y da vértigo, donde tienes el control de todo y al mismo tiempo, no lo tienes. E inspirar a los demás. Porque, fíjate, tú técnicamente puedes conocerlo todo, pero si no inspiras al grupo no vas a hacer nada especial. Nadie quiere escuchar algo completamente limpio, perfecto, pero que no tenga ningún tipo de alma”.

El 5 de mayo de 2017 escribí de nuevo sobre este director de orquesta con motivo de la muerte por la represión venezolana de un miembro del Sistema Nacional de Orquestas de Venezuela, Armando Cañizales Carrillo, violinista de 17 años, que recibió un tiro en la cabeza, convirtiéndose en la víctima número 34 en aquellos días de represión en su país, escribiendo un mensaje en las redes sociales que dio la vuelta al mundo:

Mi vida entera la he dedicado a la música y al arte como forma de transformar las sociedades. Levanto mi voz en contra de la violencia y la represión. Nada puede justificar el derramamiento de sangre. Ya basta de desatender el justo clamor de un pueblo sofocado por una intolerable crisis. Históricamente el pueblo venezolano ha sido un pueblo luchador pero jamás violento.

Para que la democracia sea sana debe haber respeto y entendimiento verdadero. La democracia no puede estar construida a la medida de un gobierno particular porque dejaría de ser democracia. El ejercicio democrático implica escuchar la voz de la mayoría, como baluarte último de la verdad social. Ninguna ideología puede ir más allá del bien común. La política se debe hacer desde la consciencia y en el más absoluto respeto a la constitucionalidad, adaptándose a una sociedad joven que, como la venezolana, tiene el derecho a reinventarse y rehacerse en el sano e inobjetable contrapeso democrático.

Los venezolanos están desesperados por su derecho inalienable al bienestar y a la satisfacción de sus más básicas necesidades. Las únicas armas que se le puede entregar a un pueblo son las herramientas para forjar su porvenir: instrumentos musicales, pinceles, libros; en fin, los más altos valores del espíritu humano: el bien, la verdad y la belleza.

Hoy he recordado de nuevo el pasado de Dudamel por su compromiso social activo a través de la música, a través del Coro de Manos Blancas, “niños sordos y mudos de Venezuela que interpretan música “porque la llevan dentro”: “[…] integrado por 120 niñas, niños y jóvenes, quienes están distribuidos en las dos secciones que conforman el coro: la Vocal, dirigida por el profesor Luis Chinchilla, integrada por niños y jóvenes con déficit visual, cognitivo, impedimento motor, dificultades en el aprendizaje, autismo, así como también aquellos que no tienen ninguna discapacidad; y la Gestual, dirigida por la profesora María Inmaculada Velásquez, constituida por niños y adolescentes con déficit auditivo, a quienes a través del canto coral se les estimula la oralidad”.

Los escucho con emoción y con atención reverencial. Necesitamos estos estímulos humanos para comprender la maravilla de la creación del ser humano. A pesar de todo. Es la única razón que tengo hoy para compartir este ejemplo precioso de dignidad humana en un mundo que diseñan muchas veces nuestros enemigos, insensibles al dolor ajeno, mientras que otras personas, entre las que me encuentro, estamos interesados en cumplir utopías y hacer cosas imposibles trabajando siempre en la utilidad de lo mal llamado “inútil”. Lo dijo hace ya muchos años Antonio Machado. “Todo necio confunde siempre valor y precio”.

 

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.

HAGAMOS UN AGOSTO DIFERENTE / 5. El ejemplo de una paloma equivocada

Sevilla, 19/VIII/2019

Facebook me ha recordado hoy que hace exactamente cinco años publiqué por primera vez el post que llevaba este título, que volví a hacerlo en formato podcast el verano pasado. Sigo pensando lo mismo que en ambas fechas porque estos son mis principios y no tengo otros. De nuevo, comparto estas palabras porque siguen teniendo actualidad plena. La situación del Open Arms frente a la costa de Lampedusa lo demuestra, en el dilema eterno de la equivocación de la paloma de Alberti y su significado para las personas dignas que lo quieran entender, porque hay que “buscar los roles que nos corresponden y ser consecuentes con nuestra persona de secreto, pero sin renunciar a lo que cada uno tiene que hacer en la vida, para no equivocarnos. Es probable que si crecemos en valores, el mar seguirá siendo mar y la noche…, noche, aunque a veces tengamos que dormir en orillas que no nos corresponden, porque otros se han ido por las ramas”.

PODCAST 13: HAGAMOS UN AGOSTO DIFERENTE / 5. El ejemplo de una paloma equivocada

Se equivocó la paloma.
Se equivocaba.

Por ir al norte, fue al sur.
Creyó que el trigo era agua.
Se equivocaba.

Creyó que el mar era el cielo,
que la noche la mañana.
Se equivocaba.

Que las estrellas, rocío;
que la calor, la nevada.
Se equivocaba.

Que tu falda era tu blusa;
que tu corazón, su casa.
Se equivocaba.

(Ella se durmió en la orilla.
Tú, en la cumbre de una rama).

Rafael Alberti, La paloma. Entre el clavel y la espada (1941)

Acabo de leer las noticias del día y he recordado este maravilloso poema de Rafael Alberti, Se equivocó la paloma, en una interpretación para hoy mismo. Lo que ocurre a diario muestra un mundo en permanente confusión, aquí y allá, con daños y duelos diferentes, pero siempre con los interrogantes de una paloma confundida. Para personas que muchas veces pensamos que nos hemos equivocado de siglo al nacer e intentar vivir en otro mundo posible, no el del nunca jamás de Peter Pan, volver a leer pausadamente el poema de Alberti y escuchar la versión tan querida para mí de Serrat, sobre la primitiva del compositor argentino Carlos Guastavino, nos llena de interrogantes positivos que debemos despejar.

Por ejemplo, buscar los roles que nos corresponden y ser consecuentes con nuestra persona de secreto, pero sin renunciar a lo que cada uno tiene que hacer en la vida, para no equivocarnos. Es probable que si crecemos en valores, el mar seguirá siendo mar y la noche…, noche, aunque a veces tengamos que dormir en orillas que no nos corresponden, porque otros se han ido por las ramas.

El problema radica en que estamos viviendo momentos muy difíciles para hacer distinciones tan finas y al final…, mucha gente cree que todos somos iguales. Pero no es así. Todavía hay personas que son capaces de hacer reflexiones como las de Alberti y componer partituras para despejar esa confusión tan vigente hoy.

Es probable que haya palomas que ya no se equivocan, porque han aprendido de sus propios errores. Son las que vuelan alto y son capaces de estar por encima de lo que ocurre a los seres humanos. A cada uno lo suyo, aunque creo que todos estamos convencidos de que las palomas son el símbolo de la paz para las personas de bien, que somos multitud a pesar de que algunos se encarguen de ignorarlo. Aunque a veces se equivoquen y confundan -desgraciadamente para Andalucía- el sur con el norte, tan frío él.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.