Voy y vuelvo en un país imaginario

Sevilla, 25/IX/23022

Una noticia reciente sobre el director de cine chileno Patricio Guzmán, del que ya he hablado en diferentes ocasiones en este cuaderno digital, porque le admiro y respeto, aprendiendo de él su pasión por el compromiso “político” en el sentido más puro de la acción política transformadora, incluso sin carné de afiliación a unas siglas determinadas, es decir, por ideología pura y dura, me ha llevado a conocer de nuevo el sentir popular de Chile como pueblo imaginario en un país imaginario, con resonancias de un gran poeta chileno, Nicanor Parra, de cuyo nombre quiero acordarme hoy nuevamente.

Yendo del timbo al tambo, como le gustaba decir a Gabriel García Márquez, vuelvo a encontrar una referencia imaginaria en momentos difíciles para el mundo. Recuerdo hoy que en 2018 falleció a los 103 años, en su querida tierra chilena, Nicanor Parra, el antipoeta al que dediqué en 2014 unas palabras en este cuaderno digital que busca islas desconocidas de compromiso activo. Hoy, mejor que nunca, comprendo las palabras que un día ya lejano, dando gracias a la vida, le dedicó a su hermana Violeta Parra, cuando falleció en 1967: Pero yo no confío en las palabras / ¿Por qué no te levantas de la tumba / A cantar / a bailar / a navegar / En tu guitarra? // Cántame una canción inolvidable / Una canción que no termine nunca / Una canción no más / una canción / Es lo que pido. Cuando asistimos a diario a noticias tristes para el mundo de la libertad viva, me acerco de nuevo a Nicanor Parra en la montaña rusa en la que siempre estuvo instalado, dando gracias a la vida, que nos ha dado y sigue dando tanto.

Lo anteriormente expuesto viene a mi memoria porque Nicanor Parra, el poeta que mejor describió al hombre imaginario, al que se recuerda en este país por haber recibido el Premio Cervantes en 2011, me permitió volver a la lectura compleja de la antipoesía que representa, comprometido sobre todo con la contradicción de la vida, porque para él es una fuerza que le permite seguir viviendo, conduciendo su viejo coche del pueblo (Volkswagen), camino de un lugar que muy querido para él: Las Cruces. Y esa forma de pensar, de transgredir la vida instalada, me sorprendió siempre, tanto como el crucifijo que preside el salón principal de la biblioteca que lleva su nombre en la Universidad Diego Portales, con una inscripción memorable escrita a mano en un cartel rutinario, “Voy y vuelvo”, en un permanente tobogán de emociones y sentimientos imaginarios, porque lo imaginario sólo existe en el alma y porque de la ilusión también se vive:

El hombre imaginario
vive en una mansión imaginaria
rodeada de árboles imaginarios
a la orilla de un río imaginario

De los muros que son imaginarios
penden antiguos cuadros imaginarios
irreparables grietas imaginarias
que representan hechos imaginarios
ocurridos en mundos imaginarios
en lugares y tiempos imaginarios

Todas las tardes imaginarias
sube las escaleras imaginarias
y se asoma al balcón imaginario
a mirar el paisaje imaginario
que consiste en un valle imaginario
circundado de cerros imaginarios

Sombras imaginarias
vienen por el camino imaginario
entonando canciones imaginarias
a la muerte del sol imaginario

Y en las noches de luna imaginaria
sueña con la mujer imaginaria
que le brindó su amor imaginario
vuelve a sentir ese mismo dolor
ese mismo placer imaginario
y vuelve a palpitar
el corazón del hombre imaginario.

Patricio Guzmán ha retratado en “Mi país imaginario”, su nuevo documental, la revolución feminista que llevó a la victoria a Gabriel Boric, actual presidente de Chile, como “secuela apócrifa de ‘La batalla de Chile’, donde cuenta los movimientos que cambiaron el país en los últimos años”. El artículo, excelente, que he leído en elDiario.es sobre esta obra de Patricio Guzmán, refleja la mejor sinopsis del documental que podamos soñar: “En Mi país imaginario todos los testimonios son de ellas. De las mujeres que salieron a la calle, que revolucionaron el país, que pidieron tomar la decisión sobre sus cuerpos y sus elecciones. No hay ningún hombre que hable a cámara. Hace tiempo que en Chile las mujeres se organizaron muy bien políticamente. Empezando por las mujeres que protestaron contra los desaparecidos, y a partir de ahí el papel de la mujer nunca dejó de estar presente. Y bueno, ahora estamos con la cuestión de volver a reconstruir Chile, de volver a hacer que las dos grandes corrientes se unan o al menos se toleren o que trabajen juntas para construir en el futuro de Chile”, dice Guzmán, que cree que ese futuro pasa por las mujeres y que confía en que “se va a conseguir”. Pero lo que verdaderamente me ha conmovido son sus palabras sobre lo que él entiende como cine documental, del que Mi país imaginario es una nueva entrega extraordinaria: “El cine documental es una especie de caja de resonancia del pasado más reciente para proyectarlo hacia el futuro. El cine documental nos coloca frente a nuestros problemas grandes que tenemos como país, como personas, como grupo. El documental es una opinión muy personal de cada uno de nosotros y queda guardado para siempre en la memoria chilena. La gente se olvida de las películas de ficción, pero los documentales quedan ahí, machacando siempre”.

Patricio Guzmán recibió este año el premio Goya a la mejor película Iberoamericana, La cordillera de los sueños (2019), a modo de veredicto: para no olvidar que el cine también es memoria histórica. ¡Enhorabuena, de nuevo, por tu compromiso activo a través del cine! Me alegra y reconforta desde una determinada ideología de izquierda, el reconocimiento que te hizo nuestro país el pasado mes de febrero, que tanto debe al pueblo chileno por vuestra acogida a los españoles en el exilio tras la guerra civil y la férrea dictadura que sufrimos años después. Gracias, a través de estas palabras, que aún nos quedan. Aquello fue una misión de amor, que no olvido en la memoria histórica de nuestro país, imaginario también.

Para mí, Chile es un modelo imaginario como país imaginario para alcanzar las libertades imaginarias que todo ser humano aspita a alcanzar un día…, imaginario también. Es así porque cada día voy y vuelvo a mi país imaginario, con el que sueño todos los días, la España de las libertades imaginarias, que también existen.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Ludovico Einaudi sueña bajo el agua

Dedicado con agradecimiento y afecto especial, a Adrián, Alejandro, Vanessa y Marcos.

Sevilla, 24/IX/2022

Mañana me encontraré con Ludovico Einaudi aquí en Sevilla, presentando su última obra, Underwater (Bajo el agua), unas composiciones que nacieron durante el confinamiento por la pandemia de COVID-19, en su residencia del Piamonte italiano. Nos mostrará que sabe “capturar el alma de las personas”, como ha manifestado frecuentemente en esta gira por el mundo, interpretando las doce canciones que conforman este álbum de sueños, un solo de piano que recupera su esencia como músico, recordando que su última obra en este estilo la hizo hace veinte años, con un nombre propio: Giorni (Días): Luminous, Rolling Like a Ball, Indian Yellow1, Flora, Natural Light, Almost June, Swordfish, Wind Song, Atoms, Temple White, Nobody Knows y Underwater (Luminoso, Rodando como una pelota, Amarillo indio 1, Flora, Luz natural, Casi junio, Pez espada, Canción del viento, Átomos, Blanco del templo, Nadie lo sabe y Bajo el agua). En su gira actual está acompañado por tres músicos excelentes: Federico Mecozzi (violín), Redi Hasa (violoncello) y Francesco Arcuri (electrónica y percusión). Estas incorporaciones instrumentales las hará en su interpretación de conocidas obras anteriores de su repertorio, porque “Bajo el agua” es siempre un encuentro a solas con el piano.

Ludovico Einaudi explica que el disco tiene su interpretación interna en el título, Bajo el agua, a modo de metáfora, como una “expresión de una dimensión muy fluida, sin interferencias del exterior”. Mañana será también una metáfora su concierto, cuando a la hora en que dé comienzo ya se sabrán los primeros resultados de las elecciones generales que se celebran en su país, con una clara tendencia alcista de la ultraderecha. Me consta que proviene de una familia con una trayectoria antifascista de renombre, al ser él nieto de un expresidente de la República italiana, Luigi Numa Lorenzo Einaudi (Carrú, 24 de marzo de 1874 – Roma, 30 de octubre de 1961), sintiendo que un músico debe manifestar su ideología cuando lo considere oportuno: “Estoy muy preocupado por el ascenso de la extrema derecha en Italia y en todas partes, así es. Personalmente, no quiero involucrarme con personas que no me agradan en absoluto. Estoy tratando de expresar mis ideas y visiones a través de mi música hasta que sea posible” (1). Dicho queda.

Underwater (Bajo el agua)

El compositor Einaudi está presente en este cuaderno digital, como no podía ser menos, por su persona de todos y por la de secreto, hasta en nueve ocasiones por orden cronológico: Nubes blancas, pero no sólo en Navidad, Einaudi se lamenta en el Ártico, Cosas de estío / 8. Calentamiento global, cambio climático y efecto invernadero, (I y II). Petricor de Otoño, Los árboles aprender a darnos corazón y vida, Cuando en lo alto está la vida, Los nómadas buscamos siempre rincones de tranquilidad y En tiempos de turbación se premian las mudanzas. Son variaciones esenciales sobre diversos temas de Einaudi, siempre, aunque reflejé bien mi respeto a su música cuando escribí en estas páginas en 2021, en plena pandemia, con el mismo telón de fondo que Einaudi, sobre la excelente película Nomadland, expresando que “Cuando me acerco a Nomadland, me considero el protagonista de la última estrofa de la canción de Battiato, un forastero que busca el sentido de la vida, como un nómada impenitente en este loco mundo diseñado a veces por el enemigo: Forastero que buscas la dimensión insondable / la encontrarás fuera de la ciudad, al final de tu camino. Además, Ludovico Einaudi pone música a esta banda sonora tan especial de la película, que le agrega otra garantía de éxito y calidad más allá de los objetivos del mercado”.

Mañana asistiré al concierto de sus últimas composiciones, acompañando también en mi alma de secreto por Franco Battiato, que me susurrará al oído que escuche atentamente a Einaudi, porque somos nómadas de espíritu, recordándome que como ellos sólo soy un “Caminante que vas buscando la paz en el crepúsculo / la encontrarás, la encontrarás al final de tu camino. / Bajo el tránsito de la aparente dualidad, / la lluvia de Septiembre despierta el vacío de mi cuarto / y los lamentos de la soledad aún se prolongan”. En esta ocasión y de aquí en adelante, ya nada será igual si sabemos soñar, bajo el agua, en compañía de Ludovico Einaudi.

(1) Ludovico Einaudi: “Como artista siempre tienes que crear tus propias reglas” (diariodejerez.es)

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Los nadies sufrirán la supresión del impuesto de patrimonio en Andalucía

Eduardo Galeano

Uno de cada cuatro habitantes de la Comunidad [Autónoma de Andalucía] —en torno a 2,2 millones de personas— se encuentra en 2021 en una situación de exclusión moderada o severa.

 Informe territorial sobre exclusión y desarrollo social en Andalucía, 2022

Sevilla, 23/IX/2022

Recién estrenado el otoño y siguiendo los pasos de Ángel González, deseo ver luz, fuego y vida en unos momento difíciles en Andalucía, que sufre desde hace muchos años una pobreza crónica,  después de conocer que la Comunidad se permite el lujo de prescindir del impuesto de patrimonio de los más ricos de la Comunidad, un total de unos 100 millones de euros al año, aproximadamente, que me va y me viene en una actitud solidaria y de ruptura de los silencios cómplices, ante una oposición timorata en el Parlamento de Andalucía que no se hace sentir en las calles de Andalucía. No sólo es un problema de cantidad económica a perder por los que menos tienen, sino de amparo a quien más tiene. Para explicarlo todo, es verdad también que han aprobado simultáneamente la denominada deflactación del tramo autonómico del IRPF, que supondrá según «sus fuentes oficiales» un ahorro de 360 millones de euros para los contribuyentes andaluces, sufriendo una vez más la cultura tributaria de la corresponsabilidad social para el estado del bienestar, en la que siempre hay que trabajar para que no decaiga. Ambas medidas, para los nadies y para los pobres severos en Andalucía, no les benefician en nada, sólo en daños colaterales que sufrirán en recursos de salud, educación y servicios sociales, de carácter público.

Existe una realidad lacerante que asola esta Comunidad, con un ejemplo muy claro y que me produce profunda tristeza y desazón, al comprobar, una vez más, con rigor del dato objetivo y no sólo palabras, facilitados por la publicación del INE “Proyecto de Indicadores Urbanos en España”, edición de 2022, que Sevilla, por ejemplo, ocupa un lugar destacado en la relación de los barrios con menor renta del país, en concreto los dos primeros puestos, que corresponden a las zonas 5-A (barrio Polígono Sur del distrito Sur) y 4-E (barrios de Los Pajaritos y Amate del distrito Cerro-Amate), ambas en Sevilla capital, aunque lo verdaderamente preocupante es que en esta “lista” del INE, figuran seis barrios más de Sevilla, Colores-Entreparques, en cuarto lugar, La Oliva-Letanías, Juan XXIII y Polígono Norte, en decimotercer lugar), algo que debería movilizar con carácter de emergencia social y preferente las respuestas públicas a esta situación, teniendo en cuenta globalmente, en este listado, que de las quince localidades señaladas, once pertenecen a Andalucía. Un ejemplo vale más que mil palabras aunque el fondo y forma del artículo que publiqué al respecto este año con motivo de su proceso electoral, Elecciones al Parlamento de Andalucía 2022 / 5. Andalucía sufre una pobreza crónica, presenta una realidad de pobreza severa en Andalucía que debería preocuparnos ante decisiones políticas como la que trato hoy sobre la supresión de un impuesto importante para esta Comunidad, porque produce bastantes daños colaterales para los más desprotegidos en la sociedad andaluza.

Es verdaderamente incomprensible, incluso indecente, que un elemento de equidad en la desigualdad, el citado impuesto de patrimonio que, repito, afecta sobre todo a los que no les inquieta nada la situación económica actual del Mundo, porque para ellos siempre al derecho que no al revés, se suprima en una presentación a bombo y platillo llevada a cabo por el Presidente de la Comunidad Autónoma de Andalucía, el pasado lunes 19 de septiembre, en un foro patrocinado por una empresa editora, acompañado por la cúpula del Partido Popular y en olor de multitudes de derechas de toda la vida. En aquél foro no había nadies de Andalucía, ni sombra de ellos, a los que describía perfectamente Eduardo Galeano, hace unos años:

Sueñan las pulgas con comprarse un perro
y sueñan los nadies con salir de pobres,
que algún mágico día
llueva de pronto la buena suerte,
que llueva a cántaros la buena suerte;
pero la buena suerte no llueve ayer,
ni hoy, ni mañana, ni nunca,
ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte,
por mucho que los nadies la llamen
y aunque les pique la mano izquierda,
o se levanten con el pie derecho,
o empiecen el año cambiando de escoba.

Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados,
corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:

Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folclore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal,
sino en la crónica roja de la prensa local.

Los nadies que cuestan menos que la bala que los mata.

Con tristeza he recordado la clase a la que asistí este verano en el II Curso de verano para entender el mundo al revés, en la que abordamos una cuestión de Estado: hay que priorizar respuestas de Estado a las condiciones de vida de los nadies, en este caso los de la Comunidad de Andalucía, fundamentalmente porque los asistentes a esta escuela lo teníamos claro, en palabras de Galeano, como alumnos de una contraescuela necesaria, ante decisiones del mundo al revés, de la política al revés, como esta decisión de supresión del impuesto de patrimonio en Andalucía: “La escuela del mundo al revés es la más democrática de las instituciones educativas. No exige examen de admisión, no cobra matrícula y gratuitamente dicta sus cursos, a todos y en todas partes, así en la tierra como en el cielo: por algo es hija del sistema que ha conquistado, por primera vez en toda la historia de la humanidad, el poder universal. En la escuela del mundo al revés, el plomo aprende a flotar y el corcho, a hundirse. Las víboras aprenden a volar y las nubes aprenden a arrastrarse por los caminos”. Desde hace años tengo muy cerca de mi ordenador el libro Patas arriba. La escuela del mundo al revés (1), de Eduardo Galeano, porque si no será muy difícil comprender el hilo conductor de todos los asuntos que suelo tratar en la vida ordinaria o al escribir, por ejemplo, este artículo.

Si hoy recuerdo especialmente esta clase es porque aquel día escogimos, entre todos los alumnos y alumnas asistentes al Curso, la noticia del día o de la semana que más nos hubiera impactado desde la perspectiva del mundo al revés, en el que debíamos tener especial cuidado en su vertiente aplicada a nuestro país. La noticia escogida fue la que había publicado el 29 de junio de este año, referida a los resultados definitivos, publicados por el INE, de la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV). Año 2021, sobre la que había que destacar que el porcentaje de población en riesgo de pobreza o exclusión social (nueva definición) en España aumentó al 27,8%, desde el 27,0% de 2020 y que el 8,3% de la población se encontraba en situación de carencia material y social severa, frente al 8,5% del año anterior [2020]. Para ser objetivos, había que trabajar básicamente sobre la Nota de Prensa oficial del INE, señalando aquellos aspectos que después se debían resaltar en el Curso citado.

Era muy importante considerar un detalle técnico de la encuesta que sigue teniendo unas derivadas muy claras en los resultados obtenidos y que creo conveniente recordar hoy de nuevo. Se trata de la nueva definición de la tasa de riesgo de pobreza o exclusión social, AROPE; (por sus siglas en inglés, ARisk OPoverty or social Exclusion), «que se creó en 2010 a efectos de medir la pobreza relativa en Europa ampliando el concepto de la tasa de riesgo de pobreza, que solo contempla los ingresos. La tasa AROPE se ha venido construyendo con la unión de la población que se encuentra en riesgo de pobreza, o con carencias materiales o con baja intensidad en el empleo. En 2021 se ha introducido un cambio metodológico que ha afectado a dos de sus tres dimensiones. Así, la tasa AROPE (nueva definición 2021) se define como aquella población que está al menos en alguna de estas tres situaciones: riesgo de pobreza (no cambia su definición con respecto al indicador antiguo), carencia material y social severa, y baja intensidad en el empleo (nueva definición 2021). Por tanto, en el indicador nuevo se han modificado dos de sus tres componentes, en concreto la ‘carencia material severa’, que es sustituida por la ‘carencia material y social severa’ y la ‘baja intensidad en el empleo’».

Para que se comprenda bien estos cambios y no abrumar de nuevo con datos ante la decisión política de supresión del impuesto de patrimonio en Andalucía, expongo a continuación los resultados obtenidos en la encuesta en los que se analiza la actualización de la tasa AROPE:

Fuente: Encuesta de Condiciones de Vida (ECV). Año 2021,

Por mi parte, dado el contexto en el que nos encontramos en esta semana trágica para Andalucía, señalo a continuación unos datos que reflejan la situación de dificultad económica actual de los hogares españoles, con cifras que sobrecogen, especialmente cuando me detengo a analizar algunos resultados en mi Comunidad Autónoma, Andalucía, “con la que está cayendo”, que se dice en argot popular, que siempre está “señalada” por encima de la media, punto crítico del debate del grupo de la clase virtual en la que participamos (imaginariamente) alumnos y alumnas de diversas Comunidades:

Fuente: Encuesta de Condiciones de Vida (ECV). Año 2021,

Deseo resaltar también los cambios introducidos en la tasa AROPE enunciada anteriormente, en relación con el segundo indicador, la carencia material y social severa, «que se calcula de forma separada para cada miembro del hogar. Este nuevo indicador se construye con 13 componentes, de los cuales siete se definen a nivel de hogar y seis son personales, diferentes para cada miembro del hogar. Una persona está en situación de carencia material y social severa si padece al menos siete de las 13 limitaciones que forman la lista, definidos a nivel de hogar:

  • No puede permitirse ir de vacaciones al menos una semana al año.
  • No puede permitirse una comida de carne, pollo o pescado al menos cada dos días.
  • No puede permitirse mantener la vivienda con una temperatura adecuada.
  • No tiene capacidad para afrontar gastos imprevistos.
  • Ha tenido retrasos en el pago de gastos relacionados con la vivienda principal (hipoteca o alquiler, recibos de gas, comunidad…) o en compras a plazos en los últimos 12 meses.
  • No puede permitirse disponer de un automóvil.
  • No puede sustituir muebles estropeados o viejos.

    Los seis primeros ya figuraban en la lista anterior y se ha añadido el último. En cambio, desaparecen de la lista de carencias la disponibilidad de teléfono, televisor o lavadora, una vez contrastada su poca utilidad para explicar situaciones de privaciones materiales. Por su parte, los seis nuevos conceptos definidos a nivel de persona son:
  • No puede permitirse sustituir ropa estropeada por otra nueva.
  • No puede permitirse tener dos pares de zapatos en buenas condiciones.
  • No puede permitirse reunirse con amigos/familia para comer o tomar algo al menos una vez al mes.
  • No puede permitirse participar regularmente en actividades de ocio.
  • No puede permitirse gastar una pequeña cantidad de dinero en sí mismo.
  • No puede permitirse conexión a internet.

    En el caso de los menores de 16 años no se dispone de los seis conceptos enumerados anteriormente a nivel de persona. Para estos menores los valores de esos elementos se imputan a partir de los valores recogidos para los miembros de su hogar con 16 o más años.

Sólo un dato más en relación con la población en riesgo de pobreza, que mide fundamentalmente la desigualdad, porque «no mide pobreza absoluta, sino cuántas personas tienen ingresos bajos en relación al conjunto de la población. En 2021 (teniendo en cuenta los ingresos de 2020) el porcentaje de población con ingresos por debajo del umbral de riesgo de pobreza (la llamada tasa de riesgo de pobreza) se situó en el 21,7% de la población residente en España, frente al 21,0% del año anterior».

Fuente: Encuesta de Condiciones de Vida (ECV). Año 2021,

Visto lo visto, una vez más y con cierto dolor existencial, he vuelto a leer páginas de este libro de Galeano que me sigue acompañando como manual ante un mundo o Comunidad Autónoma al revés: “Caminar es un peligro y respirar es una hazaña en las grandes ciudades del mundo al revés. Quien no está preso de la necesidad, está preso del miedo: unos no duermen por la ansiedad de tener las cosas que no tienen, y otros no duermen por el pánico de perder las cosas que tienen. El mundo al revés nos entrena para ver al prójimo como una amenaza y no como una promesa, nos reduce a la soledad y nos consuela con drogas químicas y con amigos cibernéticos. Estamos condenados a morirnos de hambre, a morirnos de miedo o a morirnos de aburrimiento, si es que alguna bala perdida no nos abrevia la existencia. ¿Será esta libertad, la libertad de elegir entre esas desdichas amenazadas, nuestra única libertad posible? El mundo al revés nos enseña a padecer la realidad en lugar de cambiarla, a olvidar el pasado en lugar de escucharlo y a aceptar el futuro en lugar de imaginarlo: así practica el crimen, y así lo recomienda. En su escuela, escuela del crimen son obligatorias las clases de impotencia, amnesia y resignación. Pero está visto que no hay desgracia sin gracia, ni cara que no tenga su contracara, ni desaliento que no busque su aliento. Ni tampoco hay escuela que no encuentre su contraescuela”.

Sigo pensando, luchando y soñando que el mundo al derecho es posible. Me quedo ahora con una frase preciosa de Galeano en mis primeros apuntes en este cuaderno de inteligencia digital para buscar islas desconocidas, en una singladura diaria para comprender qué significa un posible mundo al derecho (los corchetes son míos): “Lo mejor que el mundo [al derecho] tiene está en los muchos mundos que el mundo [al derecho] contiene, las distintas músicas de la vida, sus dolores y colores: las mil y una maneras de vivir y decir, creer y crear, comer, trabajar, bailar, jugar, amar, sufrir y celebrar, que hemos ido descubriendo a lo largo de miles y miles de años”. Respetarlo todo es nuestra gran tarea de aprendizaje actual para vivir y construir diariamente un mundo al derecho, en el que cabemos todos, sin excepción alguna, por mucho que los diseñadores diarios del mundo al revés se empeñen en evitarlo.

Ahí están los datos anteriormente expuestos, desnudos, junto a la gran pregunta que nos compromete a todos, qué hacer en una contraescuela del mundo al revés en nuestro país. En mi Comunidad Autónoma. Personalmente, lo tengo claro: compartir con datos, que sólo con un gobierno de Estado o Comunidad Autónoma, pre-ocupado (así, con guion) por la desigualdad actual económica, laboral y social en la población, no cualquier gobierno, porque todos no son iguales, que dicte leyes con urgencia para solucionar esta situación transformando la sociedad española, podremos avanzar en derechos y libertades que mejoren las condiciones de vida expuestas anteriormente, que afectan a millones de ciudadanos en este país, los más desfavorecidos, los pobres severos, los nadies. Hay que decirlo alto y claro y escribirlo con negrita, como acabo de hacer. Lo decía también hace dos años en este cuaderno digital con motivo de la aprobación del Ingreso Mínimo Vital (IMV): “ […] viene a dar respuesta constitucional a derechos fundamentales en términos de equidad en el acceso a un ingreso económico para determinadas personas y familias que permitirá atender la pobreza estructural del país como itinerario de reconocimiento del conjunto de derechos y deberes constitucionales que ayuden a la población a salir de esta situación con un trabajo digno y bien remunerado: “El Ingreso Mínimo Vital es toda una política social que se engarza alrededor de una prestación, de forma que, más allá de la ayuda monetaria incluye estrategias de inclusión, en coordinación con las comunidades autónomas y los ayuntamientos, que permitan a las personas en vulnerabilidad transitar a una situación mejor. Los beneficiarios contarán con incentivos a la contratación y también se creará un “Sello Social” para las empresas que les ofrezcan formación y empleo”. La palabra “itinerario” me parece excelente porque este reconocimiento es un kilómetro cero para ayudar a salir de la situación de pobreza y no para instalarse en ella en régimen permanente de subsidio. Ese es su gran reto […] porque el ingreso mínimo vital es, fundamentalmente, un ingreso para permitir, a toda la población española, alcanzar la entrada en el itinerario de la dignidad constitucional expresada en sus derechos fundamentales y, concretamente en el recogido en el artículo 35 de la Carta Magna: 1. Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo.

Queda claro que el mundo al revés de la desigualdad tributaria no es inocente y debemos denunciarlo para construir uno nuevo, porque nuestra fuerza es la esperanza, que debe regarse todos los días con rocío, el del conocimiento y la libertad, como respuesta firme a lo que fue en su momento una pregunta inquietante de Neruda: ¿Es verdad que las esperanzas deben regarse con rocío? Uno de los caminos es la denuncia y estas palabras forman parte de ella, como altavoz mundial de lo que se hace en detrimento de los nadies en Andalucía. Sabemos dónde están los pobres en Andalucía y así lo manifesté en la última ocasión que escribí sobre esta realidad, en general, bajo el título Sabemos dónde están los pobres en Andalucía, donde abordaba la realidad de la pobreza y la exclusión social en esta Comunidad Autónoma, de acuerdo con lo publicado en el Informe territorial sobre exclusión y desarrollo social en Andalucía, de 2022, llevado a cabo por Cáritas y la Fundación FOESSA, en el que destaqué algo muy importante y que, lógicamente, es el resultado de la situación social en esos barrios de Sevilla, que indicaba anteriormente, de forma más aguda y lacerante, como representación dolorosa de esta Comunidad: “en 2021, el 41,7% de la población de Andalucía se encuentra en una situación de integración plena, el 32,0% en una situación de integración precaria, el 12,4% en una situación de exclusión moderada y el 13,9% en una situación de exclusión severa. Las personas en situación de exclusión social representan el 26,3% de la población de Andalucía, lo que implica que, aproximadamente, uno de cada cuatro habitantes de la Comunidad —en torno a 2,2 millones de personas— se encuentra en 2021 en una situación de exclusión moderada o severa. Sabemos, por tanto, dónde están los pobres en Andalucía, los nadies, “los hijos de nadie, los dueños de nada. Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos”, a los que describió de forma emocionada tantas veces Eduardo Galeano. Ellos sufrirán, más que nadie, la supresión de este impuesto de patrimonio. De ahí mi enfado, consternación y denuncia.

(1) Eduardo Galeano, Patas arriba. La escuela del mundo al revés, 1998. Madrid: Siglo XXI Editores de España.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Podemos otoñar en otoño

Ángel González

Sevilla, 22/IX/2022

Quien frecuenta estas páginas sabe mi aprecio por Ángel González. También, cuando se acerca el otoño, suelo recordarlo con emoción y conciencia de clase humana. Cuando en la próxima madrugada sean las 3 horas y 4 minutos en horario peninsular (02.04 en Canarias), se igualarán el día y la noche en el hemisferio norte, en una ceremonia temporal y puntual que nunca falla y que los sabios del lugar llaman equinoccio de otoño (aequinoctiumaequus nocte, «noche igual»). Es un aviso para los que nos gusta otoñar, porque también se puede humanizar este tiempo y su momento si somos capaces de aprehenderlo en su justo sentido. Por ejemplo, acudir prestos a compartir esta estación con el poeta Ángel González, aunque él me acompaña siempre a lo largo del año y sus otras estaciones, siendo consciente de que estamos saliendo hoy de un verano obstinado en perpetuarse, / cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste.

Vuelvo a leer en las horas preparatorias del nuevo equinoccio de otoño sus poemas dedicados a los Otoños, en plural, porque existen millones de otoños, los que vive cada ser humano a su forma y manera: mi otoño, tu otoño, su otoño, nuestro otoño, vuestro otoño, el otoño de ellos, de ellas…, el otoñar de todos. De todas formas, los otoños de González me inspiran otra forma de comprender la vida y me gusta compartirlo para hacer más llevadero ese ser y estar en el mundo de todos y cada uno, otoñando la vida. Comienza su entrega de sentimientos y emociones con un poema precioso, El otoño se acerca, que vuelvo a compartir hoy:

El otoño se acerca con muy poco ruido:
apagadas cigarras, unos grillos apenas,
defienden el reducto
de un verano obstinado en perpetuarse,
cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste.

Se diría que aquí no pasa nada,
pero un silencio súbito ilumina el prodigio:
ha pasado
un ángel
que se llamaba luz, o fuego, o vida.

Y lo perdimos para siempre.

Lo he manifestado en otoños anteriores y hoy, vuelvo a buscar el ángel que se llamaba luz, fuego, o vida, y no lo encuentro, rodeado de malas noticias por todas partes, en un país con desasosiego permanente desde hace ya varios años, en este otoño tan especial que sigue entrando con el ruido de los malos augurios de guerras y economía maltrecha, estando obligatoriamente obligados a entenderlo. Al menos, podemos encontrar un ángel, en medio de tantos demonios, de apellido González. Lo agradezco una vez más, porque necesitamos momentos amables en esta azarosa vida, en este otoño en el que también estamos obligatoriamente obligados a otoñar, que es soñar de una forma diferente, para no perder para siempre ángeles que necesita este país, que necesitamos todos, con nombres preciosos y que hoy día tienen más valor que nunca: luz, fuego y vida.

Gracias, Ángel González, un otoño más, porque sé que te llamas así por los solsticios y equinoccios que alumbraron con su cambiante luz, su vario cielo, el viaje milenario de tu carne trepando por los siglos y los huesos (1). No te olvido.

(1) González, Ángel. Para que yo me llame Ángel González, en Áspero mundo, 1956. Madrid: Rialp.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Días después en Chile

Mario Benedetti / Pablo Neruda

Sevilla, 20/IX/2022

Este año ha pasado mi recuerdo puntual, metódico, del golpe de Estado en Chile en 1973, sin una referencia especial al día 11 de septiembre, fecha que recordaba el 49º aniversario del golpe de estado. La verdad es que como mi pasión es defender a diario que el mundo sólo tiene interés hacia adelante, he estado muy atento a los resultados del plebiscito constitucional del pasado 4 de septiembre, en ese país, que he seguido de cerca, en el que participaron más de trece millones de electores y cuyo resultado me sumió en una profunda tristeza al conocerse que el 61,87% había votado RECHAZO a la reforma constitucional, mientras que APRUEBO había obtenido sólo el 38,13% de los votos, según los datos del Servicio Electoral de Chile. En cualquier caso, el 11 de septiembre es una cita anual de mi calendario del alma que no olvido, junto a la del sangriento atentado de las Torres Gemelas -cada hecho luctuoso en su tiempo y momento-, porque tengo grabado en mi persona de secreto desde hace 49 años ese golpe de estado en Chile, por parte de un general de cuyo nombre no quiero hoy acordarme. Yo había crecido en aquellos años muy cerca de cantores, no cantantes, de ese país y de Latinoamérica (cantante es el que puede cantar, mientras que cantor es el que debe hacerlo, según Facundo Cabral) y, sobre todo, de un grupo inolvidable, Quilapayún, junto a uno de sus fundadores, Víctor Jara. Su vida me marcó en mi juventud. Su muerte…, me creó un desosiego democrático que todavía perdura en mi alma de secreto, aunque utilizo siempre los mismos principios en relación con lo ocurrido, porque no tengo otros, no quedándome en las trincheras del desafío por frustración, sino saliendo al aire libre y de progreso de la vida, frecuentando el futuro propio y asociado, con el tu puedo y mi quiero de todos.

Como, efectivamente, no vivo en las trincheras de la nostalgia paralizante, sólo quiero recordar de nuevo mi agradecimiento a Chile por sus lecciones democráticas, entre las que recojo expresamente de nuevo, en este cuaderno digital, el comportamiento ejemplar con los exiliados españoles que participaron en 1939, al finalizar la guerra civil, en la llamada Misión de Amor (1), una empresa humanitaria que se convirtió en un poema que recibió este título del mismo Neruda y del que decía “Que la crítica borre toda mi poesía. Pero este poema [Misión de Amor], que hoy recuerdo, no podrá borrarlo nadie”. En el puerto de Valparaíso, tan querido para Neruda, desembarcaron el 3 de setiembre de 1939, más de 2.300 exiliados españoles a bordo del Winnipeg, siendo recibidos por el presidente Aguirre Cerdá y por el jovencísimo y recién nombrado Ministro de Salubridad, Previsión y Asistencia Social, Salvador Allende: “[…] Al descender las movedizas escalinatas, ante ellos se abría la posibilidad de rehacer sus vidas y de retribuir con su trabajo y esfuerzos la hospitalidad que generosamente les brindaban el pueblo y el Gobierno chilenos. Manos fraternas acogieron a los inmigrantes, rescatados por el humanitario corazón de Neruda, para quienes, a contar de ese momento, la esperanza comenzó a ser una realidad” (2). Salvador Allende estuvo allí y con estas palabras simbolizo en este Día Después el agradecimiento de nuestro país al pueblo chileno, en clave democrática y de respeto a la memoria histórica. Avanzando en el arduo camino de la vida, pienso mucho en el después de lo acontecido en Chile, en cada Día Después, tal y como lo explicó espléndidamente Mario Benedetti en un poema inédito publicado dos años después de su fallecimiento, El Después, formando parte de un conjunto de poemas seleccionados por el autor en los últimos años de su vida: “El Después nos espera / con las brasas y los brazos abiertos / ah pero mientras tanto / vemos pasar con su cadencia/ la muerte meridiana de los otros / los más queridos y los no queridos” (3).

Han pasado días desde aquél fatídico 11 de septiembre de 1973. En este Día después simbólico, quiero quedarme con todo lo bueno aprendido de Chile, recordando especialmente a Pablo Neruda en un poema dedicado a este mes de septiembre de infeliz memoria, ahora por lo ocurrido en su país con el Golpe de Estado y por el golpe mundial a la democracia y a la paz con el atentado de las Torres Gemelas llevados a cabo en ambos casos un 11 de septiembre. Ha llegado septiembre, el séptimo mes como su propio nombre indicaba en el calendario romano. Una vez más acudo a mi clínica del alma, mi biblioteca, para buscar poesía llamando a su puerta, sabiendo que las oscuras golondrinas de Bécquer no volverán por ahora, sobre todo las que aprendieron nuestros nombres en los momentos en los que no conocíamos lo que vendría después. Esa es la razón que me ha llevado a encontrarme de nuevo con Neruda, porque hoy necesitaba volar sobre sus queridas tijeras del cielo a través de una oda especial, Oda a las alas de septiembre (4), aunque sólo pueda hacerlo en mi imaginario particular y para poder compartir momentos amables con las personas que me acompañan a diario:

He visto entrar a todos los tejados
las tijeras del cielo:
van y vienen y cortan transparencia:
nadie se quedará sin golondrinas.

Aquí era todo
ropa, el aire espeso
como frazada y un vapor de sal
nos empapó el otoño
y nos acurrucó contra la leña.

En la costa del Valparaíso,
hacía el sur de la Planta Ballenera:
allí todo el invierno se sostuvo
intransferible con su cielo amargo.

Hasta que hoy al salir
volaba el vuelo,
no paré mientes al principio, anduve
aún entumido, con dolor de frío,
y allí estaba volando,
allí volvía
la primavera a repartir el cielo.

Golondrinas de agosto y de la costa,
tajantes, disparadas
en el primer azul,
saetas de aroma:
de pronto respiré las acrobacias
y comprendí que aquello
era la luz que volvía a la tierra,
las proezas del polen en el vuelo,
y la velocidad volvía a mi sangre.
Volví a ser piedra de la primavera.

Buenos días, señores golondrinas
o señoritas o alas o tijeras,
buenos días al vuelo del cielo
que volvió a mi tejado:
he comprendido al fin
que las primeras flores
son plumas de septiembre.

Al pueblo de Chile le deseo lo mejor, esperando que se cumplan los presagios de su presidente actual, Gabriel Boric, recordando algunas palabras suyas dirigidas a sus “compatriotas”, en el discurso oficial al conocer los resultados del plebiscito constitucional del 4 de septiembre: “Hoy ha hablado el pueblo de Chile y lo ha hecho de manera fuerte y clara. Nos ha entregado dos mensajes. El primero es que quiere y valora a su democracia. Que confía en ella para superar las diferencias y avanzar. Y eso lo confirma este proceso electoral que ha tenido la mayor convocatoria de ciudadanos y ciudadanas en las urnas en toda nuestra historia. […] Este 4 de septiembre la democracia chilena sale más robusta. Así lo ha visto y reconocido el mundo entero: un país que en sus momentos más difíciles opta por el diálogo y los acuerdos para superar sus fracturas y dolores. Y de esto compatriotas, debemos estar profundamente orgullosos. […] El segundo mensaje del pueblo chileno es que no quedó satisfecho con la propuesta de Constitución que la Convención le presentó a Chile, y por ende ha decidido rechazarla de manera clara en las urnas. Esta decisión de los chilenos y chilenas exige a nuestras instituciones y actores políticos que trabajemos con más empeño, con más diálogo, con más respeto y cariño, hasta arribar a una propuesta que nos interprete a todos, que dé confianza, que nos una como país. Y allí, el maximalismo, la violencia y la intolerancia con quien piensa distinto deben quedar definitivamente a un lado. Como Presidente de la República, recojo con mucha humildad este mensaje y lo hago propio. Y es que hay que escuchar la voz del pueblo, no sólo de este día sino de todo lo acontecido en estos últimos años intensos que hemos vivido. No olvidemos por qué llegamos hasta aquí, ese malestar sigue latente y no podemos ignorarlo. También, quienes hemos sido históricamente partidarios de este proceso de transformación, debemos ser autocríticos sobre lo obrado. Los chilenos y chilenas han exigido una nueva oportunidad para encontrarnos, y debemos estar a la altura de este llamado. Por ello es que me comprometo a poner todo de mi parte para construir, en conjunto con el Congreso y la sociedad civil, un nuevo itinerario constituyente que nos entregue un texto que, recogiendo los aprendizajes del proceso, logre interpretar a una amplia mayoría ciudadana. Y sé que en eso todos y todas nos van a acompañar”

Finalizó el discurso con palabras dignas de un gran mandatario democrático, aleccionadoras: “Ustedes lo saben, es cuando actuamos en unidad, cuando sacamos lo mejor de nosotros mismos. A eso, a volver a encontrarnos para hacer grande a nuestra patria, es a lo que les invito. Un abrazo grande, ¡Qué viva Chile!”. Sus palabras son también y ahora, “plumas de septiembre” en los días después de su amado Chile.

(1) Neruda, Pablo. Misión de Amor, en Memorial de Isla Negra, 1964. Buenos Aires: Losada.

(2) https://winnipeg70.wordpress.com/a-historia-del-winnipeg/

(3) Benedetti, Mario, en Biografía para encontrarme, 2020. Madrid: Alfaguara.

(4) Neruda, Pablo, en Navegaciones y regresos, 1959. Buenos Aires: Losada.

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CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Ser guardianes de la igualdad social depende de todos

¿Mostrará la humanidad cómo puede lograr lo que todos antes pensaban imposible e innovar nuestra manera de salir de un agujero profundo? Eso depende de todos nosotros.

Melinda French Gates y Bill Gates, El futuro del progreso

Sevilla, 19/IX/2022

La situación actual del mundo al revés en el que estamos instalados, requiere tomar posiciones claras en defensa de la igualdad humana. Sólo se puede actuar cuando emitimos juicios bien informados, no los que proporcionan los tertulianos de pro que nos asaltan a diario en los medios de comunicación social, por tierra, mar y aire, aunque hay que decir alto y claro que todos no son iguales. En este contexto, el miércoles pasado publicó la Fundación Bill y Melinda Gates un informe, El futuro del progreso, dentro del movimiento Goalkeepers (porteros), “una comunidad de agentes de cambio que están promoviendo los Objetivos Globales [de Desarrollo Sostenible] de diversas maneras. Desde las bases hasta el mundo, estos líderes representan una gama ecléctica de culturas, profesiones e intereses”.

Lo más importante es trabajar con datos y este informe los ofrece: “Cada año, Goalkeepers comparte los últimos datos sobre 18 indicadores de datos clave, que van desde la pobreza hasta la mortalidad materna y la educación. Estos indicadores nos ayudan a comprender nuestro progreso hacia los Objetivos Globales, donde la innovación y la inversión están creando puntos brillantes, y donde colectivamente nos estamos quedando cortos. En conjunto, los datos nos recuerdan que el progreso es posible, pero no inevitable”. Los dieciocho indicadores son: pobreza, retraso en el crecimiento entre los niños menores de 5 años, mortalidad materna, mortalidad neonatal, mortalidad de menores de cinco años, VIH, tuberculosis, malaria, enfermedades tropicales desatendidas, planificación familiar, cobertura universal de salud, tabaquismo, vacunas, educación, igualdad de género, saneamiento, servicios financieros para los más pobres y agricultura.

Los codirectores de la Fundación presentan datos y propuestas claras de soluciones a los problemas actuales enunciados en el citado informe, que reproduzco íntegro por su interés solidario:

Somos personas de datos, y este es un informe de datos. Más o menos. En 2015, los líderes de 193 países acordaron los Objetivos de Desarrollo Sostenible, los ODS. Estos eran objetivos grandes y audaces que queríamos lograr para 2030, desde poner fin a la pobreza hasta lograr la igualdad de género. Y cada año, este informe intenta responder a la pregunta: «¿Cómo está el mundo?» Queremos que la gente comprenda lo que dicen los números sobre la trayectoria del progreso humano. Pero este año, creemos que es igual de importante que la gente entienda lo que los números no pueden decir sobre el progreso. Porque hay dos cosas importantes que ningún dato en este informe refleja plenamente: la crisis y la innovación.

Cuando los expertos en desarrollo de todo el mundo elaboraron los ODS hace siete años, no tenían idea de que dentro de cuatro años, un nuevo virus saltaría a la población humana, provocando una pandemia única en un siglo. No anticiparon que las guerras comenzarían en Ucrania o Yemen, o que desde Afganistán hasta los Estados Unidos, los derechos de las mujeres se retrasarían décadas. Tal como está ahora, tendríamos que acelerar el ritmo de nuestro progreso cinco veces más rápido para cumplir con la mayoría de nuestros objetivos, e incluso eso podría ser una subestimación, porque algunas de las proyecciones aún no tienen en cuenta el impacto de la pandemia, y mucho menos la guerra en Ucrania o la crisis alimentaria que comenzó en África.

Por muy malos que parezcan los datos, la situación real podría ser aún peor. O podría ser mejor. Porque lo que tampoco se refleja en los números es el potencial para el ingenio humano. Ninguna proyección puede explicar la posibilidad de una innovación que cambie el juego porque cuando ocurren esos avances, cambian todas las suposiciones fundamentales incrustadas en esa ecuación. Las matemáticas se rompen (en el buen sentido). Mira lo que pasó con el VIH. Antes de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, existían los Objetivos de Desarrollo del Milenio — los ODM — y uno era revertir la propagación del VIH/SIDA. Esto parecía imposible en ese momento, pero gracias al arduo trabajo y el ingenio de una coalición de defensores, gobiernos y otros, aceleramos rápidamente el progreso. De 2000 a 2020, vimos una reducción de casi el 60% en las muertes anuales. Creemos que es posible que algún día miremos hacia atrás a los datos de este informe de la misma manera que miramos los datos sobre el SIDA del cambio de milenio: con incredulidad por lo rápido y dramático que cambiaron las cosas.

El ingenio humano puede hacer que nuestras proyecciones cuidadosas sean irrelevantes y hacer que nuestras aspiraciones más audaces parezcan tímidas. En los siguientes ensayos, escribimos sobre cómo las nuevas formas de pensar sobre dos viejos problemas, la seguridad alimentaria y la igualdad de género, pueden hacer precisamente eso. De los 17 ODS, estos dos podrían tener el mayor delta entre lo que estamos en camino de lograr y lo que podemos lograr, debido al potencial de avances. Hay momentos en la historia en que el camino del progreso es predecible y lineal; cuando se puede predecir lo que sucederá mañana en función de lo que ocurrió hoy. Pero no vivimos en esos tiempos.

Durante la primera mitad de la era de los ODS, vimos cómo las crisis inesperadas podrían retrasar el progreso de maneras imprevistas. ¿Veremos lo contrario en la segunda mitad de la era de los ODS? ¿Mostrará la humanidad cómo puede lograr lo que todos antes pensaban imposible e innovar nuestra manera de salir de un agujero profundo? Eso depende de todos nosotros.

Recomiendo la lectura de este informe para que podamos emitir juicios bien informados de nuestro presente y futuro mundial, porque nada humano nos debería ser ajeno y, además, “lo que pasa fuera”, acaba afectando a toda la sociedad. Tenemos un ejemplo claro y cercano en la invasión de Ucrania, tan lejos, tan cerca. La metodología científica utilizada en el informe está avalada por el Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud (IHME), que ha utilizado métodos novedosos para generar un conjunto de estimaciones contemporáneas sobre cómo la pandemia ha afectado el progreso mundial en los ODS. Es muy importante analizar estos datos de los dieciocho indicadores señalados anteriormente, porque una sociedad libre es una sociedad informada. Es una condición sin la cual es difícil comprender la situación del mundo actual y comprender por qué nos afecta tanto lo que está ocurriendo, está pasando y lo estamos viendo; al menos, debemos estar informados para tomar las decisiones más oportunas y solidarias como guardianes o “porteros” de la igualdad social en el mundo actual, que también puede ser en relación con nuestra familia, ámbito laboral, barrio, ciudad, Comunidad y País, sin ir más lejos.

Personalmente, estoy convencido de que la economía democrática es un camino que se hace andando, transformando la sociedad, no sólo cambiándola. No es la primera vez que abordo esta realidad social tan urgente, porque recientemente he escrito sobre este constructo avalado científicamente por el eminente profesor de economía Thomas Piketty, especialista en desigualdad económica ​ y distribución de la renta, que también viene siendo un ardiente defensor del socialismo participativo ante la situación económica que estamos atravesando, que exige una urgente revisión científica, técnica y su correlato político imprescindible por parte de los Gobiernos de una determinada ideología de izquierda, que los llevan en la actualidad a armar una democracia económica, con teoría económica científica y aplicando el principio de realidad, ante los signos de ocaso que acusa, en beneficio del interés general de la sociedad en general y no sólo de su élite inmune e impune ante cambios drásticos en la economía, que ahora se siente perjudicada por los derroteros económicos actuales: “Para armar la democracia económica que reclama actualmente Piketty, su propuesta se funde en la idea del socialismo participativo. Visión que se alinea con un federalismo europeo, que defiende la mancomunidad de la deuda soberana de los países de la Unión Europea, la urgencia para que paguen más los que más tienen –y que suelen eludir su responsabilidad fiscal evadiendo capital hacia paraísos fiscales, tal y como han constatado las investigaciones de Gabriel Zucman–. Y, a la vez, se hace una seria advertencia: sólo con fórmulas de gobernanza pero, al mismo tiempo, de contundencia política, los más ricos –ese uno por ciento que se detalla en las estadísticas oficiales, que detenta el grueso de la riqueza mundial (esto no es una opinión: son datos)– se avendrán a pagar lo que les corresponde por justicia social”. Como ejemplo, es lo que hacen en la actualidad, de forma ejemplar, Melinda French Gates y Bill Gates, codirectores del informe citado anteriormente, que aporta claridad y verdad científica ante lo que está ocurriendo en un mundo al revés y totalmente injusto con los que menos tienen, los nadies de Eduardo Galeano.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Tristán de Acuña, ¿la isla más remota del mundo…, o no?

Vista satelital de la isla de Tristán de Acuña, en el sur del Océano Atlántico – JPL/NASA

Sevilla, 17/IX/2022

Siendo un apasionado de singladuras especiales, en busca de islas desconocidas, he localizado una, Tristán de Acuña, la más remota del mundo, con una superficie de 98 kilómetros cuadrados, descubierta por el explorador portugués Tristâo da Cunha en 1506, aunque creo que la isla más remota, a veces, es la que conformamos cada uno de nosotros, tal y como lo cuenta de forma admirable José Saramago en su precioso Cuento de la isla desconocida, tan querido, tan cercano, a través de una mujer admirable que aplicaba siempre el principio de realidad en su vida: “Si no sales de ti, no llegas a saber quién eres, El filósofo del rey, cuando no tenía nada que hacer, se sentaba junto a mí, para verme zurcir las medias de los pajes, y a veces le daba por filosofar, decía que todo hombre es una isla, yo, como aquello no iba conmigo, visto que soy mujer, no le daba importancia, tú qué crees, Que es necesario salir de la isla para ver la isla, que no nos vemos si no nos salimos de nosotros, Si no salimos de nosotros mismos, quieres decir, No es igual…”.

Pero volvamos a Tristán de Acuña, tan lejos, tan cerca: “Esta isla volcánica perteneciente al Reino Unido y con apenas 300 habitantes emerge en pleno Atlántico sur a 2.810 kilómetros de Ciudad del Cabo (Sudáfrica) y a 2.334 de la isla –también británica- de Santa Helena. El peñasco es tan abrupto que no hubo manera de construir un aeropuerto. La única vía de comunicación de Tristán da Cunha con el resto del mundo son dos barcos de una compañía pesquera, el MV Edinburgh y el MV Baltic, que cada dos meses hacen la travesía desde Ciudad del Cabo. El viaje dura unos seis días, si la mar no se pone canalla. Cada barco tiene una capacidad máxima para 12 pasajeros. Los no residentes en la isla tienen además que solicitar un permiso previo para que sea autorizada su estancia en el archipiélago”, formado por las islas Inaccessible, Nightingale, Middle, Stoltenhoff y Gough.

La ciudad más habitada en esta isla tiene un nombre evocador, Edimburgo de los Siete Mares, nombre que sugiere por sí mismo un misterio con el tiempo dentro, más conocido por los lugareños como El Asentamiento, con unos trescientos habitantes que provienen en su mayoría de las siete familias que se asentaron en aquél lugar en 1815, después de un asentamiento militar defensivo establecido allí por la invasión de la isla de Santa Elena por tropas francesas. Los siete apellidos que allí se conservan son un ejemplo claro de su genealogía: Glass, Repetto, Lavarello, Swain, Green, Rogers y Hagan. El nombre del Asentamiento se debe a la visita que hizo el Príncipe Alfredo, Duque de Edimburgo, en 1867 en su viaje alrededor del mundo recorriendo las diferentes posesiones británicas de Ultramar. No tiene los equipamientos habituales de nuestras ciudades, pero sí una iglesia, un museo, un hospital , un centro educativo e incluso un campo de golf. Hay que destacar que grandes autores como Julio Verne o Emilio Salgari, se inspiraron en esta isla, el primero a través de Los hijos del capitán Grant y Un capitán de quince años, y el segundo, en una obra emblemática, El rey del aire.

Internet ha venido a dar un giro copernicano a la isla, porque la telemedicina, junto con la teleeducación, por ejemplo, son esenciales para un dispositivo médico escaso y una organización escolar básica, como casi todo en esta isla, aunque muy reconocidos como servicios a la comunidad desde todos los puntos de vista. Las predicciones meteorológicas, igual, porque saben bien cómo defenderse de las inclemencias del tiempo y del mar, así como de la zona sísmica tan próxima en la que viven en la actualidad, algo que vivieron de forma directa en 1961 por una erupción volcánica que obligó a su evacuación completa en Calshot, muy cerca de Southampton (Reino Unido), aunque dos años después decidieron volver en bloque a su amado Asentamiento en Tristán de Acuña, la ciudad más remota del mundo, a seguir viviendo de la langosta, las postales y los sellos, con series que se entregan al mundo para disfrute de los filatélicos más avezados.

Algo intuí sobre Tristán de Acuña cuando publiqué en 2014, en este blog, un artículo, Islas conocidas, desconocidas y remotas, en el que comentaba un libro que hablaba sobre ella,  Atlas de islas remotas, de Judith Schalansky, conocidas, hasta donde había podido investigar, que personalmente necesitaba leer e investigar sobre ellas, para reforzar la idea de que las islas desconocidas, las que conformamos cada persona en el archipiélago humano más desconocido, necesitan una edición especial, que sería maravilloso compartir en la Noosfera de miles de millones de personas que ahora vivimos en el planeta tierra. Aunque hace una reflexión sorprendente: «El paraíso es una isla. Y el infierno también». Decía entonces que “Ya me comprometí con esta aventura al iniciar la publicación de este blog, aunque he descubierto hasta ahora que sí es posible publicarlo a través de medios digitales, respetando el hilo conductor que me enseñó Saramago, en su Cuento de la isla desconocida: saber a qué puerta se llama de las ofertas reales de cada vida para descubrir el amor que lo mueve todo, pero saliendo cada uno de sí mismo para contemplar lo que hay que cambiar en cada persona de secreto para compartirlo con los demás”.

Hoy, a través de esta singladura especial, refuerzo lo que así escribí un día, no tan lejano, cuando describía la forma de acceder a esas islas tan necesarias, personales intransferibles, para descubrir lo más íntimo de la propia intimidad, para vivir con dignidad humana: «Sigo entretejiendo una telaraña digital en torno a la divulgación científica de las estructuras del cerebro humano, de la inteligencia digital, porque estoy convencido que la Noosfera es la gran aventura por descubrir en toda su potencialidad», porque […] «El viaje de la “Isla desconocida” que me regaló en el más puro anonimato su autor, José Saramago, no se me olvidará nunca. Gracias, a él, porque fueron 43 pequeñas páginas que el 10 de diciembre de 2005, cuando registré este blog, las que aparecieron como por arte de magia en mi memoria a largo plazo como abriéndose paso, hoja a hoja, para tener un sitio preferente –intercaladas– en este cuaderno de derrota, en términos marinos. Quizá fuera porque siempre he insistido en mi vida que lo importante es viajar hacia alguna parte, buscándonos a nosotros mismos y, a veces, en compañía de algunas y algunos, los más próximos y cercanos. Al fin y al cabo, tal y como finalizaba el cuento de Saramago. Su compromiso». Porque el paraíso y el infierno existen, sin lugar a dudas, en el viaje hacia alguna parte, hacia islas desconocidas, que hacemos cada día.

Al fin y al cabo somos, en la mayoría de los casos y a diario, viajeros románticos en nuestra propia vida, como decía Judith Schalansky, en su querido Atlas de islas remotas. Esas islas somos también nosotros.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Carla Simón es una mariposa blanca

El cine tiene el poder de reparar lo que falta

Carla Simón

Sevilla, 16/IX/2022

No es la primera vez que dedico unas palabras de reconocimiento a Carla Simón, una directora de cine especial que ha alcanzado en estos días su máximo esplendor ante el mundo al haber sido propuesta para representar a España en los Óscar 2023, con su preciosa película Alcarrás, camino que ya recorrió cuando representó también a nuestro país en los Óscar de 2018 con su ópera prima Verano 1993, una joya cinematográfica que me entusiasmó por su profundo contenido autobiográfico. El plano de aquella cara infantil, representando a Carla cuando era una niña, una mezcla de candidez y desafío, no la he olvidado. Ver y asimilar Verano 1993 fue para mí una experiencia maravillosa, como homenaje a Carla Simón y a todas las personas que como ella sufrieron la dureza del SIDA en una España que nos helaba por ello el corazón. Vi la película en el cine comercial y me entusiasmó. En febrero de 2018 volví a citarla en este cuaderno digital con motivo de la entrega de un premio Goya a la mejor dirección novel, como directora de esa preciosa película. También me acerqué a ella cuando le concedieron el Oso de Oro de la Berlinale 2022 por Alcarràs, una película que se aproxima al mundo rural, rodada en catalán y con actores no profesionales. Alcarràs fue el segundo largometraje de Simón, que ya ganó el premio a la mejor ópera prima en el Festival de Berlín de 2017 con su obra ya citada, Verano 1993. Ahora le deseo lo mejor porque lo merece.

Siendo verdad todo lo anterior, hoy quiero acercarme a Carla con mi cazamariposas de cuando era un niño, que no solía utilizar porque me divertía más cogerlas cuando se posaban, observar con cara de asombro el polvillo multicolor en mis dedos y lo mejor de todos, echarlas de nuevo al vuelo. Todo ha ocurrido cuando he conocido que ha participado en la Jornada de los autores del Festival de Venecia, el pasado 3 de septiembre, con un cuento precioso filmado por ella como regalo especial para su hijo Manel, Carta a mi madre para mi hijo, un cortometraje escrito y dirigido por Carla, digno de ser admirado por quienes reconocemos el cine como un gran aliado para transformar también el mundo al revés. No es que ella sepa mucho de su madre, ni la pudo sentir de cerca en sus años en los que la necesitó más, en una separatidad insoportable. Ella, con su dura realidad infantil, quiere explicarle a su hijo quién fue la abuela que no conocerá. Mediante este corto y cuento a su vez, intenta reconstruir una imagen de ella, la mejor imagen para entregársela a su hijo.  

Esta isla desconocida la descubrí en un artículo en elDiario.es, escrito con sensibilidad extrema: “Cuando le llegó la propuesta, enmarcada dentro de los cortos que produce la marca Miu y en los que han trabajado directoras como Agnes Varda o Lucrecia Martel, a las que Carla Simón admira, ella estaba embarazada de su primer hijo. Aceptó el reto y decidió escribir una delicada reflexión sobre la maternidad y la ausencia. Recurre por primera vez a lo simbólico, pero siempre con esa mirada que la caracteriza y que emociona. Un cuento a ritmo de Lole y Manuel que comienza con ella posando desnuda, tomándose las mismas fotografías que tiene de su madre. Simón le regala a su hijo unos recuerdos inventados por ella, porque “esa memoria familiar que falta, cuando no se tiene, hay que inventarla para contarnos a nosotros mismos”, cuenta Simón desde Venecia con el pequeño Manel a escasos metros” Y encontré allí mi respeto infantil y adulto a las mariposas, esos seres alados a los que también he dedicado bastantes páginas en este cuaderno digital.

Lole y Manuel forman parte de la banda sonora de esta película, interpretando Un cuento para mi niño, una canción preciosa y delicada, como eran ellos en sus años felices. Leer su letra reconforta en estos tiempos tan modernos, pero tan difíciles.

Érase una vez, una mariposa blanca
que era la reina de todas las mariposas del alba,
se posaba en los jardines,
entre las flores más bellas,
y le susurraba historias al clavel y a la violeta.

Feliz la mariposilla, presumidilla y coqueta,
parecía una flor de almendro
mecida por brisa fresca…
más llegó un coleccionista, mañana de primavera,
y sobre un jazmín en flor,
aprisionó a nuestra reina
la clavó con alfileres, entre cartulinas negras,
y la llevó a su museo de breves bellezas muertas,
las mariposas del alba lloraban por la floresta.

Sobre un clavel se posó, una mariposa blanca
y el clavel se molestó,
blanca la mariposa y rojo el clavel,
rojo como los labios de quién yo se
rojo como los labios de quién yo se.
Jardines,
entre las flores más bellas,
y le susurraba historias al clavel y a la violeta.

Feliz la mariposilla, presumidilla y coqueta,
parecía una flor de almendro
mecida por brisa fresca…
y llegó un coleccionista, mañana de primavera,
y sobre un jazmín en flor,
aprisionó a nuestra reina
la clavó con alfileres, entre cartulinas negras,
y la llevó a su museo de breves bellezas muertas,
las mariposas del alba lloraban por la floresta.

Sobre un clavel se posó, una mariposa blanca
y el clavel se molestó,
blanca la mariposa y rojo el clavel,
rojo como los labios de quién yo se
rojo como los labios de quién yo se.

Carla puede ser hoy esa mariposilla blanca, a la que deseo que la vida le devuelva el sentido para ser feliz junto a Manel, su hijo, que ahora nos acompaña desde los primeros planos de una película corta, pero densa y aleccionadora en su sentido más profundo. No le faltarán abuelos, ni bisabuelos, ni tíos, como escribe su madre en un cuaderno de notas para él. He entendido bien el cuento: érase una vez una niña, Carla, que soñó ser una mariposilla blanca, una mariposa del alba muy especial, para posarse siempre cerca de su hijo para susurrarle historias sobre su vida.

Deseo manifestar hoy a Carla mediante estas palabras que me ha gustado mucho su cuento y sé que esperaba que alguien le respondiera a su deseo en la película. He comprendido lo que le cuenta a su hijo, que hace cine para poder “inventarle e inventarme” o que puede que lo haga “porque no quieres morir” y me ha inspirado escribir un cuento para mis nietos que comiencen como la canción de Lole y Manuel, Érase una vez, un mariposa blanca / que era la reina de todas las mariposas del alba, / se posaba en los jardines, / entre las flores más bellas, / y le susurraba historias al clavel y a la violeta. Después, les contaré mi historia. Gracias, Carla, porque eres una mariposa blanca del alba, imprescindible, que sabes volar sobre el negro ocaso actual de cada día.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Palabras para Javier Marías

Nada [es] tan tentador como entregarse a otro, aunque solo sea con la imaginación, y hacer nuestros sus problemas y sumergirnos en su existencia, que al no ser nuestra ya es más leve por eso.

Javier Marías, en Los enamoramientos, 2010

Sevilla, 12/IX/2022

Ayer falleció en su querido y nunca bien ponderado Madrid, el escritor Javier Marías, a quien seguí de cerca en sus libros y artículos del diario El País durante muchos años. En enero de 2017 escribí un artículo en este cuaderno digital, dedicado a él, Palabras de Javier Marías, en el que quise resaltar unas palabras suyas que encierran en sí mismas casi toda su obra. Vuelvo a publicarlo hoy porque deseo que sean sus palabras las que nos ayuden a asimilar su ausencia, fundamentalmente porque su arte de escribir se queda con nosotros. Mi agradecimiento es hoy expreso, porque fue un maestro de la literatura que entrega siempre a la humanidad algo especial y transforma el mundo de secreto, quizás también el de todos, de quienes amamos la lectura y aprendemos a vivir con ella, cuidándola amorosamente a lo largo de nuestra vida.

Palabras de Javier Marías

Mientras que ordenaba libros de lectura pendiente, he encontrado en mi biblioteca unas tarjetas postales en blanco y negro con frases entresacadas de libros de Javier Marías e imágenes sugerentes de sus portadas, llevándome a una lectura que deseo compartir con las personas que suelen abrir conmigo este cuaderno de inteligencia digital. Son islas desconocidas que tienen sentido cuando se descubren también por las personas que llegan a ellas de vez en cuando. Espero que estas tarjetas postales, con su palabra y tiempo dentro, nos faciliten durante el fin de semana encontrar algún sentido a la vida. Nada más.

1. “Nada tan tentador como entregarse a otro, aunque solo sea con la imaginación, y hacer nuestros sus problemas y sumergirnos en su existencia, que al no ser nuestra ya es más leve por eso”. En Los enamoramientos (2010).

2. “Qué desgracia saber tu nombre, aunque ya no conozca tu rostro mañana, los nombres no cambian y se quedan fijos en la memoria cuando se quedan, sin que nada ni nadie pueda arrancarlos”. En Mañana en la batalla piensa en mí (1994).

3. “Como si anunciara derretirse a la menor presión, al menor contacto, como si hasta una caricia o un beso suave se fueran a tornar violencia y ultraje”. En Mientras ellas duermen (1990).

4. “Todo en ella era expansivo, excesivo, un ser nervioso, uno de esos seres para los que no está hecho el tiempo, para los que la propia noción de tiempo y de paso es un agravio, necesitados como están de fragmentos de eternidad para cualquier cosa”. En Todas las almas (1989).

5. “Parece como si nuestro tiempo, en el que nada carece de su correspondiente imagen, se sintiera incómodo ante aquello cuya responsabilidad no puede atribuirse a un rostro”. Vidas escritas (1992).

6. “Y así en el territorio que no es verdad todo sigue pasando y pasando siempre y allí la luz no se apaga ahora, ni se apaga luego, ni quizá nunca se apague”. En Negra espalda del tiempo (1998).

7. “La lealtad ha sido por el oro ahuyentada; por oro la justicia se vende, al oro sigue la ley, y luego va la moral no escrita. Pero nada cambia”. En El siglo (1983).

8. “Pero mientras palpite la sangre en mi mano que escribe, tú y yo seremos parte de la bendita materia y aún podré hablarte”. En Faulkner y Nobokov: dos maestros (1997, 1999).

9. “Todo lo desinteresado y lo inútil, todo lo que no permite otra cosa que pasearlo y mirarlo, se mantiene vivo, a veces salvándose por milímetro de la ruina”. En Pasiones pasadas (1999).

10. “Eso es lo que fue de ella, a quien aún podía sucederle todo y le sucedió la nada en su tiempo. O quizá la espera sin esperanza”. En Donde todo ha sucedido (2005).

Espero también que consideren la decisión de llevarse alguno de estos libros a una isla desierta, aún por descubrir, si eso ocurriera alguna vez en sus vidas. Les aseguro que no es un juego de estrategia, sino mero amor a la lectura, que es bella, porque “Nada [es] tan tentador como entregarse a otro, aunque solo sea con la imaginación, y hacer nuestros sus problemas y sumergirnos en su existencia, que al no ser nuestra ya es más leve por eso”.

Hasta aquí sus palabras, que aún nos quedan.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

¿Llevamos todos un cazador-recolector, que habla, dentro del cerebro?

Selam, la niña descubierta en Dikika (Etiopía), en 2000, por el profesor Zeresenay Alemseged, que cumpliría hoy tres millones, trescientos veintidós mil años de edad.

Sevilla, 11/IX/2022

Navegando por el mar proceloso de cada día, revuelto y bravo, he llegado a una isla muy interesante para comprender qué nos pasa, porque la verdad sea dicha, lo que de verdad sabemos es que no sabemos lo que nos pasa. O sí, si atendemos a descubrimientos científicos recientes como los que se narran en un libro de interés actual, Guía del cazador-recolector para el siglo XXI. Cómo adaptarnos a la vida moderna (1),  del que recojo su sinopsis para no adelantar acontecimientos lectores o lo que llaman ahora, hacer un espóiler: “Vivimos la época más próspera de toda la historia de la humanidad y, sin embargo, la mayoría de las personas están más desganadas, enfadadas y deprimidas que nunca. ¿Qué explicación lógica cabe? Más aún, ¿qué podemos hacer para cambiar esta tendencia? Heying y Weinstein, pareja y biólogos evolutivos ambos, nos explican que nuestros males nacen de la disonancia entre el mundo moderno y nuestros cerebros y cuerpos ancestrales. Hemos evolucionado para vivir en clanes, pero en la actualidad la mayoría de la gente ni siquiera conoce el nombre de sus vecinos. Hemos sobrevivido gracias al sexo, y ahora ponemos en duda su misma existencia. La educación, la alimentación o el sueño han obedecido siempre a hábitos que han sobrevivido milenios y que ahora nos permitimos alterar o cuestionar. Guía del cazador-recolector para el siglo XXI rompe con el discurso políticamente correcto y nos ofrece principios claros y prácticos para ayudarnos a tener una vida más feliz y próspera”.

En nuestros cerebros está la clave de nuestra existencia desde los antepasados más remotos, como vengo demostrando en este cuaderno digital en artículos de divulgación sobre las estructuras del cerebro, una caja mágica que nos sorprende a diario. Sobre este principio científico no tengo duda alguna, pero nos enfrentamos todavía a la altura de este siglo con una realidad clara y constatada en laboratorio: no conocemos casi nada de su funcionamiento y, mucho menos, de lo que supone en la actualidad la enfermedad mental, que hace que no seamos felices y que se sufra mucho incluso para llevarnos a “quitarnos la vida”, con cifras alarmantes en la actualidad y a pesar de las inversiones millonarias destinadas a tal fin por determinadas entidades científicas.

A través de trece capítulos se desgrana la realidad de cómo vivieron nuestros antepasados y cómo el cerebro ha ido grabando lo que ha ocurrido durante millones de años hasta nuestros días: el nicho humano, una breve historia del linaje humano, los cuerpos antiguos en un mundo moderno, la medicina, la comida, el sueño, el sexo y el género, la paternidad y relaciones, la infancia, la escuela, el paso a la edad adulta, la cultura y la consciencia y, finalmente, la cuarta frontera, nos llevan a identificar bien a nuestros antepasados y su forma de enfrentarse a diario a la vida. La explicación sobre el nicho humano es de una calidad excepcional y personalmente me ha deslumbrado en esta búsqueda de islas desconocidas que nos permitan comprender la realidad de lo que está pasando y estamos viendo a diario: “Nuestra especie es inteligente y bípeda, social y alegre. Hacemos herramientas, cultivamos la tierra, creamos mitos y relatos mágicos. Nos hemos reinventado en momentos y lugares distintos, en multitud de ocasiones, y hemos aprendido a dominar un hábitat tras otro. Hay muchos factores que definen una especie: su forma y función, su genética y desarrollo, su relación con otras especies… Pero quizás el rasgo que más define a una especie es su nicho: la forma concreta en que interactúa con su entorno y encuentra el modo de vivir en él. Si nuestra experiencia y geografía son tan amplias, ¿cuál es exactamente el nicho humano? Al observar la evolución de nuestra especie, parece que hemos eludido una ley fundamental de la naturaleza: quien mucho abarca poco aprieta. Habitualmente, para dominar cualquier nicho, las especies tienen que especializarse y sacrificar amplitud y generalidad. La necesidad de especializarse impide ser polifacético. Es un principio tan universal que, a juzgar por los documentos escritos (uno de los primeros ejemplos es una crítica de 1592 al actor convertido en dramaturgo William Shakespeare), lleva invocándose más de cuatro siglos. El refrán «quien mucho abarca poco aprieta» se aplica en muchos campos, de la ingeniería al deporte, pasando por la ecología, y, por lo menos en ese sentido, las especies son como las herramientas: cuantas más cosas hacen, peor es su resultado. Y aun así, aquí estamos, abarcando casi todas las disciplinas imaginables y, a la vez, habitando casi todos los hábitats de la Tierra. Nuestro nicho es prácticamente ilimitado y, cuando encontramos cualquier obstáculo, nos lanzamos a intentar superarlo casi de inmediato. Es como si no creyéramos en la existencia de una última frontera. El Homo sapiens no solo es excepcional. Somos excepcionalmente excepcionales. No tenemos rival en cuanto a adaptabilidad, ingenio ni capacidad de explotación; en el transcurso de cientos de miles de años nos hemos especializado en todo. Gozamos de la ventaja competitiva de ser especialistas, pero no pagamos el coste habitual de la falta de amplitud”.

Es apasionante la lectura de este libro, pero lo que de verdad me ha sobrecogido siempre fue descubrir que lo que verdaderamente nos hizo humanos, poder hablar y relacionarnos sin gritos ni gruñidos. Me refiero a la noticia que en 2006 saltó al mundo científico por el descubrimiento de restos óseos en Dikika (Etiopía), en 2000, que pertenecían al esqueleto de una niña, a la que se puso el nombre de Selam (paz), confirmándose en aquel momento, mediante pruebas científicas, que cumpliría tres millones, trescientos mil años. Fue un descubrimiento extraordinario porque según manifestó en aquél momento Zeresenay Alemseged, paleoantropólogo etíope del Instituto Max-Planck de Leipzig, en Alemania: “son los restos más completos jamás encontrados hasta la fecha en la familia de los australopitecos”. El esqueleto se montó como un puzle humano, pieza a pieza, hueso a hueso, desde su descubrimiento en el periodo comprendido entre 2000 y 2003, faltando sólo la pelvis, la zona baja de la espalda y parte de las extremidades.

Curiosamente, Yves Coppens, descubridor de Lucy, vecina de Selam, en Dikika, reforzó la importancia de este descubrimiento porque “el mayor interés cuando se descubre un niño es que muestra mejor que un adulto los caracteres genéticos de la especie y permite observar elementos de base porque la acción del medio sobre la persona no se manifiesta todavía. Por eso, el descubrimiento es extremadamente importante. El estudio confirma el carácter bípedo y arborícola de Lucy, a través de estos dos esqueletos que, entre paréntesis, son los más completos de los australopitecos descubiertos”. En el momento de este descubrimiento excepcional, hubo un gran debate científico sobre las largas extremidades superiores de la especie a la que pertenecían Lucy y Selam, facilitadoras para subir a los árboles y alimentarse, y que posiblemente estuvieran situadas en un callejón sin salida morfológico, en clave evolutiva y teilhardiana, que he comentado también en este cuaderno digital. Por mi especial dedicación científica al estudio del cerebro, me ha impresionado siempre la realidad de su capacidad craneal, analizada con técnicas de imagen, para poder calcular la fecha de su nacimiento y su base evolutiva para alcanzar el desarrollo que tiene la corteza cerebral actual. Selam, una niña de unos tres años de edad, tendría una capacidad cerebral en torno a los 300 centímetros, mientras que la de nuestra especia ronda los 1.400 centímetros cúbicos. Comenzaba a desarrollarse el cerebro. Y lo que me llamó la atención poderosamente, desde la anatomía de estos fósiles, fue el hallazgo de un hueso, el hioides (2), que es el auténtico protagonista de este descubrimiento científico, porque su función está vinculada claramente a una característica de los homínidos: el hioides permite fosilizar el aparato fonador, es decir, hay una base para localizar la génesis del lenguaje, aunque tengamos que aceptar que el grito fuera la primera seña de identidad de los australopitecus afarensis, algo que, por cierto, permanece casi intacto en el cerebro actual.

El libro de Heying y Weinstein, comienza con la localización de un nicho humano donde comenzó la historia jamás contada de la aparición de humanos, para desarrollar su investigación, llamado Beringia, una masa de tierra cuatro veces más grande que California que conectaba con Alaska al este y con Rusia al oeste”, donde “Las mejores estimaciones actuales indican que la migración tuvo lugar hace al menos 15.000 años. Puede que incluso más. Según cómo fuera ese manto de hielo, es posible que no pudieran desembarcar de forma permanente hasta llegar mucho más al sur, como mínimo hasta lo que es hoy la ciudad de Olympia, en el estado de Washington, donde acababan los glaciares. Al sur y al este de Olympia se abrían extensiones de tierra de inimaginable magnitud y variedad, rebosantes de hermosos paisajes verdes. Había animales exquisitos y carismáticos, pero no personas. Los humanos estaban a punto de explorar esos territorios por primera vez”. Junto a esta realidad de los 15.000 años, escribí en 2006 que hace doscientos mil años que la inteligencia humana comenzó su andadura por el mundo. Los últimos estudios científicos nos aportan datos reveladores y concluyentes sobre el momento histórico en que los primeros humanos modernos decidieron abandonar África y expandirse por lo que hoy conocemos como Europa y Asia. Hoy comienza a saberse que a través del ADN de determinados pueblos distribuidos por los cinco continentes, el rastro de los humanos inteligentes está cada vez más cerca de ser descifrado (2) . Los africanos que brillaban por ser magníficos cazadores-recolectores, decidieron hace 50.000 años, aproximadamente, salir de su territorio y comenzar la aventura jamás contada. Aprovechando, además, un salto cualitativo, neuronal, que permitía articular palabras y expresar sentimientos y emociones. Había nacido la corteza cerebral de los humanos modernos, de la que cada vez tenemos indicios más objetivos de su salto genético, a la luz de los últimos descubrimientos de genes diferenciadores de los primates, a través de una curiosa proteína denominada “reelin” (3).

Algo tuvo que ocurrir en el nacimiento de la vida humana, trascendental y aún por descubrir, para que nuestros antepasados, a los que hoy situamos en una primera referencia, Selam, la niña de Dikika, comenzaran a caminar de forma bípeda y a desarrollar el cerebro. La gran pregunta surge al saber que junto a los fósiles de Selam y de Lucy se han encontrado también restos de hipopótamos y cocodrilos, lo que aventura pensar que Selam fue una niña feliz en un medio fértil y adecuado a sus necesidades. Algo tuvo que ocurrir, cuando sintieron la necesidad de salir de su tierra y de su parentela para buscar comida y una habitabilidad mayor. Para no amargarnos demasiado, desde el punto de vista científico y a las pruebas científicas me remito, media un tiempo impresionante entre Selam y los primeros aventureros, hace doscientos mil años, que empezaron a crear el mundo habitado. La diferencia del cerebro no es tan evidente, si la comparamos con el paso de los millones de años. Ahí está la llave del secreto de esa niña a la que pusieron un nombre simbólico en territorio musulmán: Paz.

Es verdad que en nuestro cerebro se guardan muchos misterios de nuestros antepasados y cada día sabemos más cosas sobre él, pero si hay algo maravilloso que nos diferencia del reino animal es que poseemos la capacidad de hablar y expresar así nuestros sentimientos y emociones. Lo que tengo que confesar que me preocupó mucho cuando lo supe es que también conservamos un cerebro reptiliano, que es probablemente el que justificaron nuestros antepasados como responsable del mal ético a través de la serpiente en el relato de la creación. Ante la realidad de que después de este largo recorrido humano a lo largo de millones de años se evidencie que no somos felices y que estamos sufriendo de forma virulenta los varapalos de la enfermedad mental en múltiples manifestaciones, creo que la propia necesidad cerebral de autoformarse a lo largo de la vida, con más de cien mil millones de posibilidades (neuronas) de hacer cosas y sentir nuevas vibraciones de sentimientos y emociones, acotadas en el tiempo vital de cada persona, son un reflejo de que las estructuras del cerebro necesitan a veces esperar, con más o menos paciencia aprendida o inducida genéticamente, para que nos mostremos tal y como somos, para que alcancemos nuestros proyectos más queridos y deseados, porque oportunidades tenemos de forma personal e intransferible a través de una estructura que dignifica por sí mismo a cada ser humano: la corteza cerebral que venció al cerebro original de los reptiles, otorgándonos genéticamente la posibilidad de ser inteligentes. Y la posibilidad de hablar, cazar y recolectar, por este orden. Es verdad lo que tantas veces he afirmado: nos queda la palabra… y la ciencia que, en la actualidad, también la tiene. Llegará el día en este siglo, al que denomino «el siglo del cerebro», en el que se descubran todas sus estructuras y funciones, y podamos saber por primera vez por qué no somos felices y por qué enfermamos mentalmente, a pesar de todo. Una maravilla, porque habrá remedio para tanto dolor y sufrimiento.

(1) Heying, Heather y Weinstein, Bret, Guía del cazador-recolector para el siglo XXI. Cómo adaptarnos a la vida moderna, 2022, Barcelona: Planeta, traducción de Àlex Guàrdia Berdiell.

(2) Hueso impar, simétrico, solitario, de forma parabólica (en U), situado en la parte anterior y media del cuello entre la base de la lengua y la laringe.

(3) Sreeve, J. El viaje más largo, National Geographic, 2006, Marzo, 2-15.

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de https://www.mirror.co.uk/news/world-news/33million-year-old-remains-baby-10477847

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

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