Algo más que primarias

PRIMARIAS PSOE

Sigo muy de cerca el proceso de primarias en el PSOE. Creo que, como ciudadano político -en el sentido etimológico más puro de ambas palabras, casi una tautología- hay que hacerlo, porque cuando nos pre-ocupa (así, con guion) el presente y futuro de este país, tomamos conciencia de que el resultado de la elección final no es lo mismo en todos los casos. Soy una persona que cree en algo esencial para la persona de secreto y la de todos: el mundo solo tiene interés hacia adelante, tal y como se titula este blog. Por cierto, de forma no inocente en todos los órdenes de la vida.

He leído los programas/propuestas (1) que se han presentado por los tres líderes en liza y aunque, cuando se examinan con detalle, podemos resaltar determinados aspectos positivos en todos, es importante destacar la visión de conjunto del contenido de cada uno y, sobre todo, cómo se han preparado, cuál ha sido el índice de participación interna y externa en la elaboración de los mismos y qué resultados se pretenden alcanzar por su impacto político y social, más allá de una mera cuestión procedimental e interna de partido. Al menos, de lo que he podido tener noticias a través de las páginas oficiales de las candidaturas o por las redes sociales asociadas. Como testigo diario del procedimiento llevado a cabo y a título personal, tengo que reconocer que el presentado por el equipo de Pedro Sánchez, no por cantidad de páginas, sino por la calidad de las mismas, ofrece una cohesión de principios de regeneración política para el presente y el futuro del partido –in crescendo– que va más allá de meras declaraciones de principios. La metodología expositiva del texto de Pedro Sánchez ayuda didácticamente a contextualizar la situación actual de una sociedad que exige cambios urgentes, pero analizando bien que los problemas que hay en España y en Europa, concretamente, no nacieron ayer, sino que son el resultado de políticas desacertadas y propiciadas de forma brutal por el capitalismo liberal. El apartado 1º es clarificador al respecto: “Este documento plantea la estrategia del socialismo democrático español para los próximos lustros. Es un documento que ha sido abierto al debate y las aportaciones de la militancia, a los sectores sociales que durante décadas han confiado en el papel transformador del PSOE, y a la juventud, que exige a la política nuevos horizontes. Surge en un tiempo de convulsiones en el que la reconstrucción de la cohesión de los socialistas exige un debate de ideas urgente y reclamado por la militancia sobre la redefinición del proyecto del PSOE y de la socialdemocracia”. Es decir, asume que hay que hablar de estrategia, procesos y resultados. Y lo hace.

No obstante, las propuestas de Patxi López abordan cuestiones muy comprometedoras y atrayentes, socialmente hablando, al tener en cuenta conceptos tan actuales como vivir en una “modernidad líquida”, instalada en un cambio frenético y continuo, el ajuste de la economía a estrictas reglas de la democracia y no al revés, la revolución digital y su impacto en el ámbito laboral, el proyecto de activación vital de los jóvenes o la atención preferente hasta su desaparición de la nueva clase social que nace por el humillante precariado. Además, creo que hay un hilo conductor en este programa de López que lo ennoblece: el esfuerzo de integración de todas las candidaturas en el día después. Eso le honra.

Sobre el texto apresurado de Susana Díaz, mantengo que es el que denota, más que los otros dos, que es solo una declaración de principios, con una falta de análisis riguroso en el texto y contexto de antecedentes y consecuentes de lo que expone a través de cinco grandes líneas directrices. Quizá se refrenda este apresuramiento en la forma de abordar las conclusiones y propuestas finales de su documento en solo dos páginas y media, de forma telegramática en una cuestión, medidas para un nuevo partido, que declara expresamente al abordar este final sintético y que señalarlo así lo considero de especial relevancia.

Es importante hacer esta maniobra de aproximación a los diferentes contenidos de los tres programas y/o propuestas porque, aunque no milite en el partido de referencia, repito que estoy muy pre-ocupado [sic] con los antecedentes y el resultado final que se vaya a producir en estas primarias ya que, en política, ni todos los partidos, ni todos los líderes, son iguales. Además, porque como ciudadano político (es la segunda vez que lo afirmo etimológicamente hablando), me decanto por la implantación, seguimiento y evaluación de la socialdemocracia y su adecuación al principio de realidad social en el mundo, en Europa y, concretamente, en España, por cercanía de identidad de Estado, porque hoy por hoy es el fundamento social que permite que se apliquen de forma más rotunda los principios de igualdad, solidaridad y participación equitativa mediante la defensa del bien común. Estos son mis principios al respecto y no tengo otros, a diferencia del célebre aserto de Groucho Marx, aunque no gusten a una mayoría de este país.

He leído recientemente en un libro clarificador de Josep Borrell, Los idus de octubre, que la socialdemocracia tiene que enfrentarse en el momento actual a cinco retos, enmarcados en la doctrina de Alain Bergounioux en La revue socialiste: la construcción de nuevos compromisos para regular los conflictos sociales, la sostenibilidad del desarrollo y su integración en todas las políticas sociales, las políticas socialdemócratas porque no pueden ser eficaces sin una dimensión europea, resolver el problema de las identidades nacionales y, en quinto lugar, adaptar la organización de los partidos socialistas a la innegable y puesta en cuestión de las democracias representativas. Estoy totalmente de acuerdo con este planteamiento ordenado de ideas que se deben convertir en praxis social de amplio espectro.

Creo que con este enfoque último se puede deducir que el resultado mañana de las primarias no nos debería dar igual, porque está en juego una nueva forma de abordar la situación política del presente y futuro del país que, en legítima competencia con otras ideologías políticas, puede vislumbrar una forma diferente de avance social transformador e ilusionante.

En conclusión: todos los líderes de estas primarias no son iguales. Sus propuestas programáticas, tampoco. En cualquier caso, el resultado lo decidirán sus militantes, aunque los observadores -como meros ciudadanos políticos- seguiremos de cerca esta recta final con legítima pre-ocupación y con la esperanza de que se produzca, en un plazo breve de tiempo, un avance sustancial en la transformación social de España.

Sevilla, 20/V/2017

(1) Programas/propuestas de las candidaturas de Pedro Sánchez, Susana Díaz y Patxi López

(2) NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de http://www.psoe.es/

La importancia de una gota de agua

He conocido la experiencia que se está llevando a cabo en India a través de una ONG Drop Dead Foundation, liderada por Aabid Surti, un pintor, escritor e ilustrador octogenario, que cada domingo, junto a una voluntaria y un fontanero, atiende un promedio de cincuenta viviendas para ofrecer servicios de fontanería gratuitos con un objetivo claro: que no se pierda una sola gota de agua (1). Me ha parecido una acción solidaria de importancia extrema en India, donde 330 millones de habitantes no disponen de agua para los servicios más elementales, destacando obviamente disponer de ella para beberla. O lo que es lo mismo, para entendernos, un volumen de población siete veces la actual de España que no tiene agua para beber y atender servicios saludables de primera necesidad. Sobrecogedor.

No es la primera vez que escribo en este cuaderno digital sobre la importancia del agua en la vida de los seres humanos. Escribí en octubre de 2014 una serie de respuestas a una pregunta transcendental para la experiencia que comento más arriba: ¿de quién es el agua?: “Deberíamos prestar más atención al agua y a sus dueños actuales. Quizá nos puede servir ahora una reflexión muy curiosa que utilizó David Foster Wallace al comenzar el discurso que dirigió a la promoción de graduados del Kenyon College en 2005, con una pequeña parábola: «Van dos peces nadando por el mar y se encuentran con un pez más viejo que viene nadando en dirección contraria. El pez mayor los saluda y les dice, «Buenos días, chicos. ¿Qué tal está el agua?». Los dos peces jóvenes siguen nadando y al cabo de un rato uno de ellos mira al otro y le pregunta, «¿Qué demonios es el agua?».

Aquel artículo sigue totalmente vigente. Les invito a leerlo porque creo que nos ayudará a ser solidarios como Aabid Suri, cuidando hasta la última gota de agua de nuestros grifos de última generación, porque a diferencia de los peces jóvenes él sí sabe qué es el agua. Hay un fragmento del mismo que todavía me sobrecoge por el impacto que tuvo en Colombia: “He escrito en bastantes ocasiones sobre el agua en este blog, decantándome siempre por su declaración como derecho fundamental en el acceso a la misma: Agua y cerebro, Arqueología subacuática… del cerebro y El aquí y ahora del agua, como textos fundamentales. Destaco sobre todo el pronunciamiento de su vinculación con el cerebro y con las decisiones que puede tomar gracias al agua, que lo hace inteligente entre otras funciones. Fue una experiencia maravillosa el que incluyeran en 2008 una referencia mía al respecto en la exposición de motivos que sustentaba el articulado reformatorio de la constitución nacional de Colombia a fin de consagrar el derecho al agua potable como fundamental y otras normas concordantes con tal declaración para ser sometido a la consideración del pueblo colombiano mediante referendo constitucional: “Esta mágica sustancia es vida, simboliza vida. Sin ella no existiríamos y no podríamos estar en comunicación. Podemos afirmar que somos la inteligencia del agua. Como lo expresa el profesor español, José Antonio Cobeña, autor del libro La Inteligencia Digital: “Existe una realidad irrefutable en el ser humano: su cuerpo está compuesto en un 60 por ciento de agua, el cerebro de un 70 por ciento, la sangre en un 80 por ciento y los pulmones en un 90 por ciento. Si se provocara un descenso de tan sólo un 2% de agua en el cuerpo se comenzaría a perder momentáneamente la memoria y de forma general se descompensaría el mecanismo de relojería corporal. Todo lleva a una reflexión muy importante: el agua nos permite ser inteligentes. Y la disponibilidad del líquido elemento en el planeta que habitamos es la siguiente: hay 1.400 millones de kilómetros cúbicos de agua, de los cuales el 97 por ciento es agua salada. Del 3 por ciento restante de agua dulce, tres cuartas partes corresponden a agua congelada en los Polos o a recursos inaccesibles que, por lo tanto, tampoco se pueden beber. Eso nos deja a los humanos cerca de un uno por ciento del total de agua en la Tierra para usar. Es decir, existe una descompensación en la situación y disponibilidad del uno por ciento mágico que permite desarrollar la inteligencia, todos los días”.

El texto para la reforma de la Constitución de Colombia fue avalado por 2.039.812 firmas, reconocidas oficialmente por la Registraduría Nacional del Estado Civil, aunque finalmente no prosperó, después de un debate parlamentario de 2010. Deberíamos aprender de todas formas de lo que otros países han reivindicado de forma excelente, porque el agua es un patrimonio público que no debería entregarse nunca al mercado. La necesaria revisión de la Constitución actual en España puede ser un momento crucial para incluir este derecho al acceso al agua, de forma explícita mediante un artículo concreto, como derecho humano esencial de los españoles y así se debería declarar para defender también su gestión pública en el denominado ciclo completo del agua.

Hay que prestar atención, sobre todo, a las cosas que tienen importancia. En este caso la atención sobre el agua, que además se convierte ahora en un asunto relevante, nadando -como estamos- en la mediocridad de los continuos olvidos. Porque hay que recordar que el agua es el secreto de la vida. Porque la Verdad, según Foster Wallace, “Tiene que ver con el verdadero valor de la verdadera educación, que no va de notas ni de obtener títulos y sí simplemente de estar atento, atento a lo que de verdad es muy real y fundamental, a lo que está tan escondido, incluso a la vista de todos, que tenemos que seguir recordándonos una y otra vez:

«Esto es el agua»
«Esto es el agua»

Sevilla, 18/IV/2017

(1) http://elpais.com/elpais/2017/04/17/planeta_futuro/1492419039_491868.html

Atocha, una verdad incómoda que todavía está aquí

11M
Monumento dedicado a las víctimas del 11 de marzo de 2004. Madrid.

Hoy se cumple el 13º aniversario de la tragedia de Atocha. Reproduzco a continuación el post que escribí en 2007, recordando que la verdad de lo ocurrido sigue estando todavía allí y aquí, al dictarse la sentencia de aquél terrible atentado.

Dedicado hoy, una vez más, a los familiares de las víctimas y a las personas que confían siempre en la búsqueda de la verdad y la paz, en cualquier ámbito de la vida, siendo conscientes de que el yihadismo está todavía aquí y allí. Para que no olvidemos a los que lo siguen sufriendo, buscando desesperadamente refugio en países de acogida que les entreguen solidariamente una forma diferente y digna para ser y estar en el mundo.

Sevilla, 11/III/2017

Atocha, una verdad incómoda

Cuando me he despertado esta mañana, la verdad estaba todavía allí (y aquí: en una sentencia ejemplar, en un juicio modélico, en la muerte sin sentido, real, en quienes lucharon por devolver vida a quienes se les escapaba en segundos de terror, en las personas y organizaciones que quisieron saber siempre la verdad machadiana, es decir, aquella que se busca en común, guardándose cada una, cada uno, la propia; en el Estado de Derecho, en aquellas personas afectadas por el atentado, que todavía no comprenden nada del absurdo de las creencias en algunos responsables del más allá que –paradojas del destino- hacen la vida imposible a los del más acá; en los silencios de los dioses a favor de la inteligencia humana, y en la democracia que se construye con las pequeñas acciones y cosas del día a día).

Cuando me he despertado esta mañana, la verdad estaba todavía allí (y aquí: he decidido cuidarla porque he crecido en las contradicciones de un país lleno de oportunidades en los últimos treinta años, que está más cerca de las culturas desconcertadas que de la educación para la ciudadanía).

Cierto.

Cuando me he despertado esta mañana, una verdad incómoda estaba todavía allí.

Sevilla, 4/XI/2007

De nuevo: ¡es el interés público!…

la lengua de las mariposas1

Fotograma de La lengua de las mariposas

Estamos viviendo estos días una experiencia anestésica ante una situación en España de importancia extrema para nuestro presente más inmediato, así como para el futuro tanto de las personas que queremos como de lo que deseamos alcanzar con dignidad personal y social. Repasando mis reflexiones anteriores sobre esta situación preelectoral, he leído varias veces un post que dediqué en 2012 al nunca bien ponderado interés general, como norte existencial que considero imprescindible para beneficiarnos todos de otra forma de gestionar políticamente España, en un momento crucial cómo es el de las elecciones generales, repetidas por la falta de diálogo político en las alturas, que son bajuras visto lo visto. Reitero todas las palabras escritas entonces, porque después de cuatro años tienen una vigencia que me estremece, porque perdura el desencanto malévolo de tirar piedras a veces, como el niño-gorrión Pardal de La lengua de las mariposas, a quien no las merece. Por el silencio cómplice.

Sevilla, 26/V/2016

____________________________________________

Es el interés público

Se decía de forma permanente en la campaña presidencial de Clinton, de 1992, de forma machacona para que se instalara en los cerebros de la ciudadanía americana y, por extensión, mundial: “es la economía, estúpido” (the economy, stupid), esa es la solución. Nada más. Y a estas alturas de la última película que tuvo un comienzo de infeliz recuerdo, en 2008, a la americana, estamos ya en el filo cortante de la navaja, de la existencia, sin saber si hay camino hacia alguna parte, desconcertados a nivel mundial, europeo y español. Por este motivo, no quiero callarme en estos tiempos difíciles, de tanta desazón, como los lugareños de las últimas escenas de una película extraordinaria, La lengua de las mariposas, presa del terror de la indecencia, con silencio cómplice, ante la cordada de personas dignas, que piensan de forma diferente, que creen por encima de todo en el interés público.

Y con la sombra de aquella enigmática frase de Lenin, ¿qué hacer?, en la que crecí en tiempos de una España difícil, creo que cada persona puede en su pequeña persona de secreto, sola o acompañada, trabajar por otro mundo mejor, porque es posible, sin esperar que el telediario, las noticias a través de diferentes medios, o las opiniones de barra de café, vengan a solucionar los problemas acuciantes que atraviesan España, Andalucía, las familias andaluzas. Pero ¿qué hacer?

Lo primero, tomar conciencia de que no existen recetas maravillosas, ni bálsamos de Fierabrás, para luchar contra los molinos de viento que azotan la economía doméstica, para empezar, pero no de la misma forma a todos, es decir, hay que tomar conciencia de que universalizar la bondad o la maldad, la riqueza o la pobreza, no es el camino a andar. Nunca, nunca, porque la realidad es personal e intransferible, siendo la responsabilidad personal primero y la colectiva después, en todos los casos, la que nos permitirá salir del fango económico y financiero en el que estamos instalados. Hay que recuperar de forma urgente, casi crítica, la lucha por los valores fundamentales de las personas, cada uno en su sitio, ya seamos ciudadanos de a pie o administradores públicos, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, con ejemplos muy sencillos, de las pequeñas cosas de cada día: honradez en el cumplimiento de los deberes personales, familiares y laborales, hasta en sus últimas consecuencias, los deberes derivados del cumplimiento del trabajo bien hecho, no chapucero, tan habitual ya; los deberes fiscales, plantando cara ante el escaqueo fiscal, colectivo, como por ejemplo el fraude del IVA, en una pregunta instalada en la sociedad civil y admitida como normal: ¿factura con IVA o sin IVA?; plantar cara a los alardes de cómo engañar a la Hacienda Pública, porque la sangría del empleo sumergido hunde de forma comparativa a las personas dignas, que trabajan muy bien todos los días, pero que asisten a un continuo espectáculo de café para todos y de servicios sociales, sanitarios y educativos que no se financian de aire sino que necesitan de la participación económica ciudadana, cuando algunas personas no los merecen, porque no participan para nada en la construcción social de una familia, trabajo, barrio o comunidad mejor, a través de los impuestos, sino que asiste desde su sillón particular al diseño de un mundo imposible, sencillamente porque no existe. Eso sí, porque solucionarlo es la responsabilidad de otros, siempre.

Y una pregunta es obvia: ¿no tendré yo alguna parte de esa responsabilidad en lo que está pasando por acción u omisión? ¿Qué hacer? Generosidad absoluta, con amplitud de miras, hacia los que tienen la mayor pobreza que existe: no ser dueños de su inteligencia para pedir, denunciar y obtener lo que es legítimo para ser personas. Porque si hay dignidad personal y colectiva, pública y privada, habrá trabajo, dado que las ideologías y las economías no son inocentes y los Gobiernos tampoco. Hay que tener claro también y defenderlo a los cuatro vientos que no todos somos o son iguales, que no se debe confundir valor y precio, como hace todo necio. Y hay que desenmascarar con urgencia a las personas indignas, cualquiera que sea el lugar que ocupen en la sociedad.

¿Qué hacer? Creer en el interés público, por encima del personal: es la única solución, porque si nos podemos salvar todos, siempre será mejor que uno solo, o unos pocos, sobre todo aquellos que mueven los hilos de la marioneta mundial, a través del rating, de las primas de riesgo, de los bancos malos de remate, etcétera, etcétera. Solidaridad frente a codicia. Interés público para salvar la situación del empleo, de la educación, salud y servicios sociales para todos los que lo necesiten, no solo para los que puedan acceder a ellos con privilegios o porque puedan pagarlos.

En definitiva, frente a Clinton y sus adláteres actuales, hay que gritar muy fuerte: “Es el interés público”. Sin más. Y sin insultar como lo hicieron ellos, como lo hacen todavía en el momento actual, creyendo que la malla mundial de personas que habitan el planeta Tierra es tonta. O estúpida, como creían en 1992 y creen muchos todavía hoy.

Sevilla, 30/V/2012

Mis principios digitales

REVOLUCION DIGITAL

Estos son mis principios: si no le gustan tengo otros

Groucho Marx

Se acerca la nueva campaña electoral y es el momento de recordar a los grandes partidos algunos principios digitales, con carácter indicativo y no exhaustivo, que me gustaría que se tuvieran presentes en sus programas. Soy consciente de que la participación popular es muy limitada en la configuración actual de los partidos políticos en nuestro país, pero estamos obligatoriamente obligados, como ciudadanos, a expresar en la Noosfera los principios digitales que se deberían contemplar en la próxima legislatura.

He estado revisando mis últimas aportaciones en este blog y he decidido recopilarlas en una publicación, Principios de política digital, en una nueva lectura contextualizada en el momento político actual, porque a diferencia de la célebre frase de Groucho Marx que encabeza este post y que ha hecho historia, hoy puedo decir que estos son mis principios digitales y si no les gustan…, no tengo otros. La política de salón y bar es muy cómoda, pero prefiero expresar a los cuatro vientos digitales lo que creo que debería tenerse en cuenta en programas políticos que quieran ser respetuosos con la revolución digital en la que estamos inmersos.

Además, estoy convencido de que las ideologías digitales tampoco son inocentes, como no lo son los bits. Por ello, el hilo conductor de las reflexiones que figuran a continuación demuestra que no todo vale en el mundo digital, porque también tiene un trasfondo ideológico. La separación entre mercancías y derechos/deberes digitales establecen la delgada línea roja para comprender bien los axiomas éticos digitales. El principio de equidad en el acceso a las tecnologías de la información y comunicación, básicamente en los derechos y deberes sociales, es un principio estrella que se debería exigir en cualquier programa político con base digital, pero no todas las organizaciones partidistas lo asumen como elemento garantista fundamental y de cohesión social.

Espero que sirva como una aportación a la situación política actual, junto a otras que invito a leer de nuevo y que hice ya hace unos años en referencia al Gobierno Electrónico, Abierto, en Andalucía, porque es un momento que podemos convertir en apasionante si todos nos comprometemos a construir el país desde el puesto que ocupa cada uno en la sociedad.

Gracias anticipadas por si tú o usted, lector o lectora, pasas/a al compromiso activo digital a través de este mensaje explícito.

Sevilla, 16/V/2016

NOTA: la imagen se recuperó el 26 de abril de 2016 de: http://cik.zonalibre.org/

LICENCIA CC

http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/deed.es

PRINCIPIOS DE POLÍTICA DIGITAL by http:// www.joseantoniocobena.com is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License. Creado a partir de la obra en http://www.joseantoniocobena.com.

Por un planeta 50-50

HUELLA MUJERES

La huella de las mujeres en la historia

Se celebra hoy el Día Internacional de la Mujer, con un mensaje que pretende unificar la lucha solidaria por la igualdad de género: Por un Planeta 50-50 en 2030: Demos el paso para la igualdad de género. Este tema contribuirá a reflexionar sobre cómo acelerar la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible con objeto de impulsar la aplicación efectiva de los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible. Asimismo, se centrará en nuevos compromisos de los gobiernos bajo la iniciativa “Demos el paso” de ONU Mujeres y otros compromisos existentes en materia de igualdad de género, el empoderamiento y los derechos humanos de las mujeres.

En el cuento de la isla desconocida de Jose Saramago, queda claro el papel de la mujer en la vida de cada persona de todos y en la de secreto. Hay que saber hacia dónde navegamos en el río de la vida todos los días y a qué puerta se llama de las ofertas reales que se nos ofrecen para descubrir el amor que lo mueve todo, pero saliendo cada uno de sí mismo para contemplar lo que hay que cambiar en cada persona de secreto para compartirlo con los demás. Existen, además, varias puertas a modo de oportunidades, a las que podemos llamar y entrar dependiendo de nuestra actitud ante la vida: la Puerta de las Peticiones, la de los Obsequios y… la del Compromiso. Además, ese atlas de nuestras islas desconocidas de género, a configurar, es siempre personal e intransferible, de difícil localización por personas ajenas a nuestro barco de secreto. A menos que la mujer de la limpieza que nos presentó Saramago en su cuento acuda también en nuestra ayuda…

Conozco muy bien a esas personas que nos ayudan a salir de nosotros mismos y suelen ser mujeres excelentes que nos enseñan otra forma de ser en el mundo. Hoy es su día y podemos agradecérselo con palabras y hechos especiales que deben ser amores y no solo buenas razones.

Sevilla, 8/III/2016, Día Internacional de la Mujer

El deber de nuestros deberes, según Saramago

UNAM-MEXICO1
http://www.prospectivadelmundo.unam.mx/beta/

“Tomemos entonces, nosotros, ciudadanos comunes, la palabra. Con la misma vehemencia con que reivindicamos los derechos, reivindiquemos también el deber de nuestros deberes. Tal vez así el mundo pueda ser un poco mejor”.

Palabras extraídas del brindis de Jose Saramago, en la entrega del Premio Nobel

Llama la atención la noticia que ha recorrido la noosfera en un país tan sacudido por la corrupción y la violencia: “La Universidad Autónoma de México (UNAM) alumbró este jueves [15 de octubre] el primer boceto de la Carta de los Deberes y Obligaciones del Ser Humano. Retomando la llamada de José Saramago a la acción y la defensa de los derechos humanos por parte de la ciudadanía, un grupo de académicos e intelectuales redactó lo que pretende ser una nueva declaración programática que reactualice el significado de conceptos como dignidad, justicia o igualdad en un mundo globalizado” (1). Este proyecto nace bajo el auspicio y el apoyo de la Fundación Saramago, el centro de estudios World Future Society y la UNAM.

Pilar del Río, compañera inseparable del escritor había explicado ya el pasado 26 de junio, en un acto que se celebró en la Biblioteca Vasconcelos en México D.F., que “la idea de Saramago de elaborar una Carta de deberes humanos semejante a la Declaración universal de los derechos humanos, surgió en México a partir de la exposición La consistencia de los sueños, que se exhibió en 2011 en el Antiguo Colegio de San Ildefonso, de la Universidad Nacional Autónoma de México”.

El pasado 15 de junio escribí un artículo sobre este asunto transcendental en este cuaderno digital, Saramago y los deberes humanos, con motivo del quinto aniversario de su fallecimiento en Tías (Lanzarote). Vuelvo a reproducirlo porque mantiene la frescura del día que se publicó, alegrándome que la gran malla humana de Internet se haga eco de sus palabras en el brindis oficial en la entrega del Premio Nobel en 1998.

Recomiendo visitar la siguiente dirección web: http://www.prospectivadelmundo.unam.mx/beta/ porque se puede comprender muy bien el grado de avance de este proyecto de Carta de los Deberes y Obligaciones del Ser Humano, verdaderamente encomiable, que se presentó en el citado acto de 15 de octubre por parte de Patricia Aguilar Mendizábal, subdirectora de Producción de TV UNAM, donde pueden consultarse las ponencias y argumentos debatidos hasta ahora.

Sevilla, 18/X/2015

(1) Pérez, D.M. (2015, 16 de octubre). México alumbra la Carta de Deberes y Obligaciones del Hombre. El País.com.

Saramago y los deberes humanos

jose-saramago
En Tías, un pueblo canario querido por él y por mí,
murió como del rayo José Saramago,
a quien tanto respeto…

Hoy hace cinco años que falleció Jose Saramago. Este cuaderno es un homenaje permanente a él, sin que necesite días especiales o dedicados, tal y como lo expresé en mi declaración de principios cuando iniciaba una andadura digital que en diciembre cumplirá diez años: “Inicio una etapa nueva en la búsqueda diaria de islas desconocidas. Internet es una oportunidad preciosa para localizar lugares que permitan ser sin necesidad de tener. La metáfora usada por Saramago será una realidad cuando ante el fenómeno de la hoja en blanco, teniendo la oportunidad de decir algo, esto sea diferente y sirva también para los demás. Puerta del Compromiso. Es lo que aprendí hace muchos años de Ítalo Calvino en su obra póstuma “Seis propuestas para el próximo milenio”: “…es un instante crucial, como cuando se empieza a escribir una novela… Es el instante de la elección: se nos ofrece la oportunidad de decirlo todo, de todos los modos posibles; y tenemos que llegar a decir algo, de una manera especial” (Ítalo Calvino, El arte de empezar y el arte de acabar)”. El secreto de este recuerdo permanente y vivo está en navegar hacia islas desconocidas de deberes humanos, a los que dedicó gran parte de su obra.

Fue en su brindis de la cena de la Academia sueca, en 1998, después de la ceremonia oficial en la que recibió el Premio Nobel de Literatura, cuando propuso crear la Declaración Universal de los Deberes Humanos: “Este medio siglo no parece que los gobiernos hayan hecho por los derechos humanos todo aquello a lo que moralmente estaban obligados. Las injusticias se multiplican, las desigualdades se agravan, la ignorancia crece, la miseria se expande. La misma esquizofrénica Humanidad, capaz de enviar instrumentos a un planeta para estudiar la composición de sus rocas, asiste indiferente a la muerte de millones de personas a causa del hambre. Se llega más fácilmente a Marte que a nuestro propio semejante”.

Habría que recordarle hoy y siempre por estas palabras. Injusticias, desigualdades, ignorancia y miseria se extienden como la mancha de aceite y, lo que es peor, dándonos cuenta de ello. Saramago contemplará desde donde quiera que esté, probablemente en muchas personas de secreto, que necesitamos gobiernos en España, Comunidades Autónomas y Municipios que firmen declaraciones de deberes humanos como programa de gobierno para hacer la vida más amable para todos.

Reproduzco a continuación el texto completo del brindis. Creo que es la mejor forma de recordarlo de forma activa como a él le gustaba, tomando la palabra que aún nos queda:

“Se cumplen exactamente 50 años de la firma de la Declaración de los Derechos Humanos. No han faltado conmemoraciones de esta efeméride. Sabiéndose, sin embargo, cómo la atención se cansa cuando las circunstancias le piden que se ocupe de asuntos serios, no es arriesgado prever que el interés público por este asunto comience a disminuir a partir de mañana mismo. Nada tengo contra estos actos conmemorativos, yo mismo he contribuido a ellos, modestamente, con algunas palabras. Y puesto que la fecha lo pide y la ocasión no lo desaconseja, permítaseme que diga aquí unas cuantas más. Este medio siglo no parece que los gobiernos hayan hecho por los derechos humanos todo aquello a lo que moralmente estaban obligados. Las injusticias se multiplican, las desigualdades se agravan, la ignorancia crece, la miseria se expande. La misma esquizofrénica Humanidad, capaz de enviar instrumentos a un planeta para estudiar la composición de sus rocas, asiste indiferente a la muerte de millones de personas a causa del hambre. Se llega más fácilmente a Marte que a nuestro propio semejante.

Alguien no está cumpliendo con su deber. No lo están cumpliendo los gobiernos, porque no saben, porque no pueden, o porque no quieren. O porque no se lo permiten aquéllos que efectivamente gobiernan el mundo, las multinacionales y plurinacionales cuyo poder, absolutamente no democrático, ha reducido a casi nada lo que todavía quedaba del ideal de la democracia. Pero tampoco estamos cumpliendo con nuestro deber los ciudadanos que somos. Pensemos que ninguno de los derechos humanos podría subsistir sin la simetría de los deberes que les corresponden, y no es de esperar que los gobiernos realicen en los próximos 50 años lo que no hicieron en éstos que conmemoramos. Tomemos entonces, nosotros, ciudadanos comunes, la palabra. Con la misma vehemencia con que reivindicamos los derechos, reivindiquemos también el deber de nuestros deberes. Tal vez así el mundo pueda ser un poco mejor.

No olvido los agradecimientos. En Fráncfort, el día 8 de octubre, las primeras palabras que pronuncié fueron para agradecer a la Academia Sueca la concesión del Premio Nobel de Literatura. Di las gracias también a mis editores, a mis traductores y a mis lectores. A todos les vuelvo a dar las gracias. Y ahora también a los escritores portugueses y de lengua portuguesa, a los del pasado y a los de hoy; por ellos nuestras literaturas existen, yo soy sólo uno más que se les vino a unir. Dije aquel día que no nací para esto, pero esto me fue dado. Gracias, por tanto”.

Sevilla, 18/VI/2015