Ante el año nuevo, debemos creer lo que no vimos, porque nos invita a negar lo que miramos

Tal como siempre, pues, pedid conmigo:
Más fe, mucha más fe.
Que en cierto modo,
creer con fuerza tal lo que no vimos
nos invita a negar lo que miramos.

Ángel González (Oviedo, 1925 – Madrid, 2008), en Alocución a las veintitrés.

Sevilla, 31/XII/2025 – 15:08 h UTC (CET+1)

Dedicado a todas las personas que siguen viajando conmigo en la amura de babor, no inocente por su posición, de ‘La isla desconocida’, la carabela imaginaria de José Saramago de su ‘Cuento de la isla desconocida’, en singladuras para ‘personas imperfectas’, que soñamos en mundos reales más dignos, aunque no perfectos, para todos, porque creemos que cada día puede ser nuevo, sin tener que esperar a la celebración anual, como la de hoy, auspiciada y financiada por los mercados y sus mercancías. Esa es la razón de por qué debemos creer más en lo que no vimos en el cada día de este año, para así negar lo que miramos y contemplar un futuro diferente en el cada día próximo de 2026.

Gracias por compartir la lectura de este cuaderno digital, que ha cumplido en diciembre de 2025 veinte años como cuaderno de “derrota” en el lenguaje del mar, el de navegación por la Noosfera, la malla pensante de la humanidad. Gracias sinceras.

Recurro de nuevo, un año más, al poeta Ángel González para buscar luz en este túnel ético en el que nos encontramos, ante el ocaso de la democracia, porque nos ofrece una visión personal de la vida en una alocución de fin de año cargada de historia de problemas recientes en este país y en el mundo que nos rodea, salvando lo que haya que salvar. Lleva por título “Alocución a las veintitrés” (1). Hoy, cuando quedan muy pocas horas para que finalice un año complejo, para olvidarlo quizás, vuelvo a leerla detenidamente porque siempre calma mi ardiente paciencia y conmueve mi alma de secreto.

Alocución es un discurso o razonamiento breve por lo común y dirigido por un superior a sus inferiores, secuaces o súbditos [sic, según la RAE]. Lo que sí tengo claro es que cuando cambie el año, suenen las campanadas y nos enfrentemos a las uvas, esta alocución va a ser un revulsivo a las veinticuatro horas para que aprendamos del valor de la libertad de la palabra de ciudadanos imperfectos que aún nos queda en este año bastante complejo y que, afortunadamente, no está a la venta en Amazon ni en los mercados porque, seamos sinceros, interesa escucharla solo a unos pocos. Porque la libertad de la palabra, que aún nos queda, nos ofrece, entre otras muchas cosas, tener fe en ella, aunque la terca realidad nos complique a veces la vida. Porque ahí está, a pesar de que algunos ciudadanos perfectos, instalados en la mediocridad, sólo ven el mundo del nunca jamás en todo lo que les rodea, sin mezcla de esperanza alguna. Lo que necesitamos esta noche es recordar, al tomar las uvas, junto a Ángel González, que hace falta Más fe, mucha más fe. / Que en cierto modo, / creer con fuerza tal lo que no vimos / nos invita a negar lo que miramos.

Lo he dicho en referencias anteriores a este poema, a estas alturas del calendario: estas palabras de Ángel González son un símbolo de lo que a veces no queremos ver aunque es evidente lo que está pasando, aplicando el principio de realidad de Freud, el más terco de todos los principios, cuando finaliza este año. Las preguntas serias son las que enuncia metafóricamente el poeta: ¿quién se dirige a quién? ¿quién, con poder suficiente, sean reyes, reinas, presidentes, presidentas o ministros y ministras, se dirige así a sus subordinados con un discurso paradigmático de doble moral? ¿lo pronuncian solo algunos políticos (todos no son iguales) o todas las personas que no quieren ver lo que miramos todos, solo por ejercer cierta prepotencia sobre los demás, sin compasión alguna?, ¿afecta sólo a los de arriba o a los de abajo también, a los de izquierdas o a los de derechas en su amplio espectro?, o ¿quizás, a todos los que se consideran ciudadanos perfectos?

ALOCUCIÓN A LAS VEINTITRÉS

Ciudadanos perfectos a estas horas,
honorables cabezas de familia
que lleváis a los labios vuestra servilleta
antes de pronunciar las palabras rituales
en acción de gracias por la abundante cena:

vuestra responsabilidad de sólidos pilares
de la civilización y de Occidente,
del consumo de bicarbonato sódico
y del paternalismo hacia la servidumbre,
exige de vuestra parte
cierta ignorancia de hechos también ciertos,
un esfuerzo final en bien de todos,
la tozuda incomprensión de algunas realidades,
la fe más meritoria, en resumen,
que consiste en no creer en lo evidente.

Yo podría jurar que la tierra está fija
–ya lo juré otras veces–
y que el sol gira en torno a ella;
yo podría negar que la sangre circula
–lo seguiré negando, si hace falta–
por las venas del hombre; yo podría
quemar vivo a quien diga lo contrario
–lo estoy quemando ahora–.

No es que sean importantes los asuntos
objeto de polémica:
lo importante es la rígida
firmeza en el error.
Pues las mentiras viejas se convierten
en materia de fe, y de esa forma
quien ose discutirnos
debe afrontar la acusación de impío.
Con esto, y una buena cosecha de limones,
y la ayuda impagable de nuestros coaligados,
podemos esperar algunos lustros
de paz como ésta de hoy,
en una noche semejante a ésta de hoy,
tras una cena lo mismo que ésta de hoy.

Tal como siempre, pues, pedid conmigo:
Más fe, mucha más fe.
Que en cierto modo,
creer con fuerza tal lo que no vimos
nos invita a negar lo que miramos.

(1) González, Ángel, Palabra sobre palabra, 2018. Barcelona: Austral, p. 176s.

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CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

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¡Paz y Libertad!

Yannick Nézet-Séguin dirigirá el Concierto de Año Nuevo 2026 en Viena

Yannick Nézet-Séguin

Sevilla, 31/XII/2025 – 09:00 h UTC (CET+1)

Mañana se celebrará en la Sala Dorada del Musikverein (Casa de la Música) de Viena, el concierto de Año Nuevo 2026, dirigido en esta ocasión por el Maestro canadiense Yannick Nézet-Séguin (Montreal, Canadá, 1975), pianista excepcional también, al frente de la Orquesta Filarmónica de Viena.

El Concierto, que comenzará a las 11:15 horas (UTC+1), se desarrollará con el espíritu interpretativo de la Filarmónica de Viena, respetando el lema que figura como representación de la misma, Tradición e Historia y con el siguiente programa:

– Johann Strauß II: Overtüre to the Operetta «Indigo and the Forty Thieves»
– Carl Michael Ziehrer: Donausagen. Walzer, op. 446
– Joseph Lanner: Malapou-Galoppe, op. 148
– Eduard Strauß: Brausteufelchen. Polka schnell, op. 154
– Johann Strauß II: Fledermaus-Quadrille, op. 363
– Johann Strauß I.: Der Karneval in Paris. Galopp, op. 100
– Franz von Suppè: Ouvertüre zur Operette «Die schöne Galathée»
– Josephine Weinlich: Sirenen Lieder. Polka mazur, op. 13 [Arr. W. Dörner]
– Josef Strauß: Frauenwürde. Walzer, op. 277
– Johann Strauß II: Diplomaten-Polka. Polka francaise, op. 448
– Florence Price: Rainbow Waltz
– Hans Christian Lumbye: Københavns Jernbane-Damp-Galop
– Johann Strauß II: Rosen aus dem Süden (Roses from the South), Waltz, op. 388
– Johann Strauß II: Egyptischer Marsch (Egyptian March), op. 335
– Josef Strauß: Olive Branch Waltz, op. 207.

En esta ocasión, el programa incluye cinco estrenos de obras nunca representadas en este concierto, entre las cuales y como gran novedad figuran obras de dos compositoras, en un guiño feminista muy significativo y como revulsivo de la trayectoria clásica y conservadora de la orquesta. Las tres primeras, son la obertura de la opereta Indigo y los cuarenta ladrones, de Johann Strauß II, el vals Donausagen de Carl Michael Ziehrer, la polka Brausteufelchen de Eduard Strauss y el Malapou-Galoppe de Joseph Lanner. Las de las dos compositoras, la polka Sirenen Lieder. Polka mazur, op. 13 [Arr. W. Dörner] (Canciones de Sirenas), de Josephine Weinlich (1848-1887), fundadora en Viena de la primera orquesta femenina de Europa, y el Rainbow Waltz de la afroamericana estadounidense Florence Price (1887-1953).

El director de este concierto, Yannick Nézet-Séguin, tiene una trayectoria musical extraordinaria, siendo en la actualidad director musical de la Ópera Metropolitana de Nueva York desde 2018, director musical de la Orquesta de Filadelfia desde 2012 y, desde hace 25 años, director musical y director principal de la Orquesta Metropolitana de Montreal, su país de origen. También, ha obtenido un último reconocimiento mundial, el Premio Grammy por la mejor banda sonora (grabada con la London Symphony Orchestra), para la película Maestro, de Bradley Cooper, dedicada al director de orquesta estadounidense Leonard Bernstein.

Una vez más y a través de este Concierto de Año Nuevo, tendremos la oportunidad de experimentar en nuestra vida el gran aserto musical del barroco y del clasicismo: musica laetitiae comes, medicina dolorum, es decir, la música puede ser compañera en la alegría y medicina para el dolor. Ahora, de la mano de Yannick Nézet-Séguin, interpretando junto a la Filarmónica de Viena, la música transgresora de la familia Strauss. Para que no la olvidemos, en los momentos actuales de turbación y mudanza en los que, a nivel mundial y local, estamos inmersos.

NOTA: la imagen de Yannick Nézet-Séguin se ha recuperado hoy de la página oficial del Concierto de Año Nuevo 2026.

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