Me refiero a la que protagonizó el actor Álvaro Morte, en el transcurso del documental, cuando abordó algo muy importante, señalar buenas noticias del año 2025, porque nos dijo que “han pasado cosas buenas, aunque a veces ese adjetivo sea considerado como algo peyorativo. En la vida el color es muy importante, nos hace cambiar nuestra mirada, los cambios de nuestro estado de ánimo”, ofreciendo un claro ejemplo, entre otros, de un vendedor de miles de lápices de colores (individuales, no por cajas), Mohamad Rafi, que lleva más de 35 años regentando una minúscula tienda en el Gran Bazar de Teherán.
Me ha costado mucho escribir estas líneas, emocionalmente hablando, cuando estamos siendo testigos de la terrible represión que está sufriendo una parte del pueblo de Irán, de la que sabemos que ya ha costado centenares de fallecidos y miles de manifestantes heridos, ante un profundo colapso económico y social en ese país.
Indudablemente es una “mala noticia”, una cruel paradoja en referencia a la buena noticia del vendedor iraní de miles de lápices de colores, del Resumen de 2025 elaborado por la televisión pública de nuestro país. Pero, como decía Álvaro Morte, el color es muy importante, porque nos permite “cambiar nuestra mirada”, dando la razón a un gran aserto popular: todo depende del color del color del cristal con el que se mire cada momento de la vida.
Recuerdo siempre y en este sentido, la puerta de acceso al patio interior de la Casa-Museo del poeta Juan Ramón Jiménez, en Moguer (Huelva), que inspiró un libro precioso y bastante desconocido en nuestro país, Por el cristal amarillo, que tanto me ayudó en la preparación de mis clases en Huelva. O la insignificancia de ese cristal en la isla de los ciegos al color, que magistralmente describió Oliver Sacks en un libro que leo con frecuencia y que lleva ese nombre descriptivo.
Me refiero al color del cristal de la vida como una metáfora que se enriquece con la lectura del libro citado, La isla de los ciegos al color, que en un momento de mi vida me aproximó a su investigación de cómo determinadas personas aprenden a vivir con su enfermedad, la acromatopsia, hasta alcanzar un mimetismo asombroso con ella, porque sufren ceguera del color que no les permite agregar color a la óptica de sus vidas. Todo se ve siempre de color gris en dos islas de la Micronesia, Pingelap y Pohnpei, donde se concentra esta enfermedad, que permiten “experimentos de la naturaleza, lugares benditos y malditos por su singularidad geográfica, que albergan formas de vida únicas”, en frase del propio Sacks.
Ahora, en Irán, todo es gris o negro, según se mire, sin olvidar que en su capital, Teherán, hay un vendedor de miles de lápices de colores, para ofrecer a la vida una imagen con color diferente, necesariamente y en estos momentos, para cambiar las miradas y para asumir mejor nuestros estados de ánimo en la búsqueda de un mundo mejor. La mejor noticia.
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CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
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UCRANIA, GAZA, LÍBANO, SIRIA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL
Para combatir el totalitarismo, solo es necesario comprender una cosa: se trata de la negación más radical de la libertad.
Hannah Arendt, en Sobre la naturaleza del totalitarismo. Ensayo de comprensión.
Sevilla, 8/I/2026 – 09:20 h UTC (CET+1)
Lo que acaba de suceder en Venezuela, con la “extracción” (detención, secuestro) de su presidente Nicolás Maduro, por mandato expreso del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, eufemismo insultante para el sentir democrático con conciencia de clase y contado al mundo como una película de terror americano, exportada al orbe terráqueo como aviso para navegantes demócratas, nos debería llevar a una reflexión profunda sobre el neototalitarismo liderado por el artífice de esta acción impresentable, Donald Trump, desde el respeto debido a la integridad política y territorial de los Estados, del Derecho Internacional, no debiéndose admitir de forma alguna esta forma de proceder, una violación flagrante del derecho de soberanía de un Estado.
Para este ejercicio de comprensión de lo sucedido, me he puesto manos a la obra, recordando dos obras maestras sobre el totalitarismo mundial escritas por Hannah Arendt, Los orígenes del totalitarismo (1951) y una segunda, Sobre la naturaleza del totalitarismo (1994), editada por Jerome Kohn, que es la que leo de nuevo con interés casi reverencial, que contiene dos artículos de la autora publicado el primero en 1954 y el segundo sin datar, que ayudan a comprender el significado de esta realidad política que nos invade en la actualidad por tierra, mar y aire, en los que “Arendt profundiza en el análisis del fenómeno totalitario y en los rasgos que lo distinguen de las formas tradicionales de la tiranía, el despotismo y la dictadura, y, mediante el diálogo con Montesquieu y Kant, aborda el papel que en el totalitarismo desempeñan el terror, la ideología y el aislamiento del individuo” (1). ¿Nos suenan estas palabras, terror, ideología y aislamiento individual, al conocer lo sucedido en Venezuela con el secuestro de su presidente, Nicolás Maduro?
Con independencia de la catadura personal, política y ética del expresidente Maduro, del que no comparto nada, es más, detesto, lo sucedido es una muestra evidente del neototalitarismo que ejerce sin rubor alguno el presidente de Estados Unidos, que contiene una ideología compatible con lo expuesto por Arendt en la obra referenciada.
Si aplicamos lo expuesto por Arendt a la realidad política mundial, tras el primer año terrible del emperador Trump, coronado de nuevo con lo ocurrido en Venezuela, vemos que el fenómeno neototalitario que nos asola cumple todos los principios enunciados por Arendt. Respecto del terror, se aplican nuevas formas sofisticadas como es inocular en el mundo, a través de los medios de comunicación y redes sociales controlados por el nuevo régimen americano, la sorpresa diaria del miedo por lo que se le ha ocurrido hoy a Trump y al entorno MAGA (¡Que América vuelva a ser grande!), sin saber qué pasará mañana, porque hace unos días fue la maniobra “impecable” en Venezuela, pero ayer fue la muerte de una inmigrante tiroteada por agentes federales en Minneápolis, en una más de las redadas antiinmigración ordenadas por Trump, que tanto daño viene haciendo a esta población tan extendida en el territorio americano. En los días próximos, iremos viendo también cómo se desarrollan los avisos dados acerca de la posible intromisión MAGA en Groenlandia, Colombia o Cuba, sin ir más lejos, sin olvidar la invasión geopolítica y financiera en Gaza y, dentro de poco, en Ucrania, así como los terribles daños colaterales derivados de todas las firmas de órdenes ejecutivas implacables sobre aranceles y contra los que menos tienen, pobres propios y ajenos (desaparición de la USAID) e inmigrantes presentes en todo el país, desde su toma de posesión el 20 de enero de 2025.
Respecto de la ideología, está muy claro que el manual MAGA, justifica todos y cada uno de los desmanes totalitaristas trumpianos, que forman parte de su ideario, que se cuentan por miles desde que Trump llegó al poder, caiga quien caiga y cueste lo que cueste, todo bajo el eslogan ¡Que América vuelva a ser grande! Es obvio que la doctrina neototalitarista MAGA de Trump necesita difundir la nueva concepción de su figura como dictador, normalizado como salvador del mundo, asunción política que ejerce a diario sin pestañear un solo segundo.
El tercer principio neototalitarista, referido al aislamiento del individuo, trata de reconvertir el concepto de Estado, de comunidad, de derechos, quedando distorsionados hasta lo irreconocible. El individuo queda desprotegido de todo por parte del Estado, solo ante el peligro de lo que decida un ser supremo, como Trump, como nuevo salvador del mundo porque él, solo él, está capacitado para definir el nuevo orden mundial. Arendt lo deja muy claro en Sobre la naturaleza del totalitarismo. Conviene leerlo de nuevo, no sólo para estar preparados, sino para saber “comprender” lo que está sucediendo y reaccionar ante tan lamentable espectáculo totalitarista mundial, del que desgraciadamente algún día podremos ser protagonistas directos en Europa y, obviamente, en nuestro país, como víctimas propiciatorias de un nuevo orden mundial, por la tibieza mostrada por los dirigentes políticos actuales, ante lo que estamos viendo y está pasando a diario.
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UCRANIA, GAZA, LÍBANO, SIRIA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL
Valla publicitaria en Sevilla – 5 de enero de 2026 / JA COBEÑA
Sevilla, 6/I/2026 – Día de Reyes Magos – 11:26 h UTC (CET+1)
Todo tiene su contexto y casi nada en la vida es inocente. Ayer, paseando por una calle de Sevilla contemplé desde una acera, a las que ensalzó siempre la urbanista Jane Jacobs, el cartel publicitario de la imagen de cabecera, que hay que explicar para quienes no conocen bien Andalucía, con un mensaje en clave política, la petición del “regalo” de la sanidad pública y con una referencia a que el rey Baltasar por un día, “ya sabe a qué nos referimos… :)”.
La referencia a Baltasar era debido a que este año el rey Baltasar, de la Cabalgata organizada por el Ateneo de la ciudad, lo encarnaba el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, como le gusta que le llamen en un rasgo de populismo político. Además, en el cartel figuraba la organización promotora del anuncio, el partidoAdelante Andalucía, “una fuerza política netamente andaluza que trabaja por priorizar los intereses populares y con el anhelo de servir como herramienta para la emancipación hacia la plenitud económica, política, ecológica, cultural y social de Andalucía”, que se ha convertido en los últimos meses en un azote político por el problema de las mujeres afectadas por los fallos lamentables en el cribado de cáncer de mama.
Creo que el mensaje aparentemente críptico ponía el foco en la situación actual del Sistema Sanitario Público de Andalucía, tantas veces tratado en este cuaderno digital en los años de las legislaturas presididas por el Partido Popular, recrudecida en los últimos meses por el drama que han sufrido y sufren hoy día miles de mujeres afectadas por la pésima gestión del programa de cribado de cáncer de mama.
Sin ir más lejos, en este cuaderno digital figuran decenas de artículos, que se pueden recuperar en el buscador, en los que he ido exponiendo a lo largo de estos últimos años de gestión sanitaria del Partido Popular, el drama actual en Andalucía por el desmantelamiento programado y progresivo de su Sistema Sanitario Público.
Mi última referencia ha sido en la publicación de un artículo, El Sistema Sanitario Público de Andalucía se derrumba y nosotros, críticos con la situación actual, ¿qué podemos hacer?, en el que expresaba que “ante las próximas elecciones generales en Andalucía de 2026, hay que prepararse, ser consecuentes con la defensa de la sanidad pública y del Estado de Bienestar en general, tomar partido y no hacerlo de forma vergonzante, recordando lo que está sufriendo Andalucía por el desastre de su Sistema Sanitario Público. Esta Comunidad lo necesita. El que quiera entender, que entienda, porque nada de cuanto pueda suceder en la España y Andalucía futuras, sucederá “por acaso, ni será producto de la fatalidad”, sino por la “obra inteligente de los ciudadanos” de este país, en palabras de Gramsci, tomando partido y votando en beneficio de todos, no olvidando jamás a los nadies de Galeano, las nadies olvidadas en la detección del cáncer de mama, como está sucediendo ahora, como ejemplo vivo y reciente. Sin olvidar unos datos alarmantes, en la actualidad, tanto en la lista de espera de consultas externas, 852.859 pacientes, como en cirugía, 207.236, con un sumatorio total de 1.060.095 pacientes en una situación verdaderamente lamentable desde la perspectiva de servicios públicos de primera necesidad en el ámbito de salud, que no responden a garantías mínimas exigibles a un Estado de Bienestar”.
Sólo me queda hoy sustituir la palabra “regalo” de la valla publicitaria comentada, por “respeto” político de la legalidad vigente, tanto desde la óptica constitucional como estatutaria de Andalucía, para defender y construir día a día, el derecho inalienable a la sanidad pública, como pilar fundamental del Estado de Bienestar, salvaguardando siempre el interés general de los ciudadanos y ciudadanas de esta Comunidad Autónoma. Por ello, me permito hoy alzar la voz y pedirle lo siguiente en este día especial:
¡Señor Presidente de Andalucía, con el debido respeto democrático que me merece, le pido hoy que respete y no olvide el derecho constitucional y estatutariode defensa y protección legal de la sanidad pública, en beneficio del interés general de la ciudadanía andaluza!
Usted sabe bien a qué me refiero.
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UCRANIA, GAZA, LÍBANO, SIRIA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL
Sé lo que te he dado; no sé lo que has recibido. / Antonio Porchia (1885-1968), Voces
Sevilla, 6 de enero de 2025 – 08:38 h UTC (CET+1)
Desde hace bastantes años años, resuenan en mi persona de secreto estas palabras del poeta italo-argentino Antonio Porchia (1885-1968), porque desde el día que las leí por primera vez, me impactaron en la creencia personal del arte de regalar. En los días de navidad, año nuevo y la celebración de los reyes magos de Oriente, en este Occidente desconcertado en el que vivo, la mercadotecnia hace estragos en el mundo del regalo, por imposición casi siempre de la sociedad de consumo. Gabriel García Márquez ya lo dijo en 1980: “La Navidad “es la alegría por decreto, el cariño por lástima, el momento de regalar porque nos regalan, o para que nos regalen, y de llorar en público sin dar explicaciones”.
El escritor Alberto Manguel fue el artífice de mi pre-ocupación actual (con guion), que todavía persiste, reflexionando sobre la estela del regalo y su epifanía: «Diciembre es una época propicia para regalar y por tanto el momento de descubrir que se necesita habilidad para escoger el obsequio. Es un acto que requiere conocer bien a la persona, interpretar el significado del regalo en su cultura o poseer dotes clarividentes para saber cómo reaccionará el agasajado. Un recorrido paralelo por la historia descubre algunos episodios gratos o claves y otros desafortunados en el momento de brindar un obsequio. Aunque siempre quedan los libros». A mí, me quedan…, como la palabra, tal y como lo aprendí de Blas de Otero.
Desde esa lectura de Porchia, hago un esfuerzo para “justificar los regalos” (siempre procuro hacerlo), pensando también en la segunda parte enigmática de su reflexión: “no sé lo que has recibido”. Es verdad que estamos ante un filo cortante de la existencia, tal y como lo aprendí de Martin Buber, cuando intentaba explicar la relación Yo-Tú. Y es un vacío que siempre existe porque pertenece a la persona de secreto de cada uno que, en determinadas ocasiones, la hacemos de todos. Ahí radica el espacio insondable de generosidad que debe existir cuando se entrega no sólo un regalo, sino por decirlo de una vez por todas, la vida.
Como decía Manguel, la historia nos puede enseñar qué significa un regalo y así lo escribí en 1985: «El rito de la alianza (de las personas con el Dios) simboliza de forma magistral el contenido multisecular del regalo como sello o estela del pacto, del encuentro más grandioso que el hombre ha sabido dejar por escrito, reconociendo la sublimación de una ceremonia extendida entre los primeros pobladores de la tierra. Como prueba tangible de que las palabras que se entrecruzan Dios y los hombres han de permanecer hasta la muerte, se sacrifica un animal y se le divide en dos mitades, obligándose el titular del pacto a pasar por ambas mitades para recordarle que si se incumple cualquiera de las cláusulas pactadas, puede el hombre sufrir las mismas consecuencias que el animal. Junto a esto, existe una ceremonia llamada del «jesed» donde se obliga el hombre agraciado con el pacto a vivirlo permanentemente en cada acto de su vida siendo de esta forma «justo» hasta la muerte, en un estado de vigencia -minuto a minuto- de un compromiso que se simbolizó en un regalo» (1).
La entrega a la persona o personas que amas, a los demás, es algo más importante que el regalo en sí, aunque la vida también puede serlo. Pero la duda existirá siempre porque la libertad es eso, mantener espacios de silencio, de falta de respuestas, por mucho que se hagan manifestaciones de afecto y acogida. Es decir, sabemos siempre lo que damos, pero no lo que se recibe…
Por eso creo que si reflexionáramos sobre esta duda existencial unos minutos antes de comprar algo para otra persona, el próximo regalo ya no será igual en nuestras vidas, a pesar de que las campañas de navidad y reyes se empeñen en convertir esta oportunidad en pura mercancía. Así lo he entendido siempre: «Sería importante, creo que ante todo necesario, rescatar el contenido primigenio del regalo, es decir, comprometerse sólo con aquella persona que se relaciona conmigo en encuentros constructivos para la felicidad diaria, pactándose unos compromisos de vida que se puedan simbolizar en el regalo no cosificado, por ejemplo, en esa llamada a tiempo, compañía no programada o silencio de comprensión que no lleva etiqueta, precio ni papel de celofán con lazo incluido. Se perderían muchos negocios montados a propósito, pero ganaríamos todos en sinceridad y cercanía. Además, solamente lograríamos repetir la historia en un pasaje digno de ser aprendido en la mejor lectura actualizada de la relación de las personas entre sí. La estela del regalo no consistiría en nada más que buscar ese momento de intimidad que todos tenemos y necesitamos para decirnos al oído lo que esperamos del otro. Más o menos lo que le ocurrió al platerillo de Rafael Alberti en El alba del alhelí, cuando deja estupefacto a su cliente (dicen que de nombre José…), que no puede pagar el collar de María y el anillo para el niño Jesús: «Yo dinero no quiero, besar al niño es lo que quiero…».
Porque José, que no lo podía pagar, conocía muy bien a María y no confundió nunca, como todo necio, valor y precio. Le regalaba todos los días sus silencios, sus dudas, su honradez y… su vida, sin saber a veces qué pensaba ella. La verdadera estela de su regalo, la del mar, la que nos enseñó también Antonio Machado: Caminante, son tus huellas / el camino y nada más; / caminante, no hay camino, / se hace camino al andar. / Al andar se hace camino / y al volver la vista atrás / se ve la senda que nunca / se ha de volver a pisar. / Caminante no hay camino / sino estelas en la mar…
La duda de Porchia que encabeza estas palabras es hoy la mía, pero tengo clara una razón para escribir y entregar palabras especiales a los demás, a la Noosfera, la malla pensante de la Humanidad, a modo de regalos. Escribir en este cuaderno de inteligencia digital para buscar islas desconocidas, como hoy, por ejemplo, sobre la estela de los regalos, me transforma y renueva continuamente el alma, porque podemos escribir la historia mejor y jamás contada, pero, si le falta alma, no es nada (2): “Y eso el lector lo nota. Intuye que a esa perfección le falta algo”. Se llama corazón, alma, un texto en el cual se nota si el autor se ha enamorado de su libro [de su artículo] más allá de las ideas que quiere contar”.
(1) Cobeña Fernández, José Antonio (1987). La estela del regalo, en Teatro de barrio. Huelva, pág. 99.
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UCRANIA, GAZA, LÍBANO, SIRIA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL
Por el cinco de enero, para el seis, yo quería que fuera el mundo entero una juguetería.
Miguel Hernández, Las abarcas desiertas
Sevilla, 5 de enero de 2026 – 07:25 h UTC (CET+1) – Actualizado a las 14:45 h
En años anteriores, he escrito en este cuaderno digital reflexiones sobre la noche de Reyes del niño que siempre llevó dentro Miguel Hernández, ante sus abarcas desiertas. Hoy vuelvo a recordarlo de nuevo por su mensaje impecable para una noche tan especial y para imaginar, al igual que lo expresó él, el pastor de sueños, que el mundo podría ser cada día una juguetería para niños y niñas libres, que tuviera en sus estanterías “juguetes y libros con que estimular su espíritu y crear sus castillos imaginativos de una sociedad mejor”. Sus “abarcas desiertas” no las olvido.
La solidaridad de Miguel Hernández no tenía límites. Lo demostraba por sus colaboraciones en publicaciones durante la guerra civil, como la que apareció en la revista Ayuda del Socorro Rojo, el 2 de enero de 1937. El objetivo del poema Las abarcas desiertas junto a otras colaboraciones era «recabar ayuda para donativos y juguetes en beneficio de la infancia necesitada. Interesante la nota aclaratoria ofrecida en primera página: Los niños de la España libre y en armas tendrán este año, merced a la generosidad de millones de personas, lo que la casta que nos dominaba había hecho privilegio exclusivo de sus hijos: juguetes y libros con que estimular su espíritu y crear sus castillos imaginativos de una sociedad mejor» (1).
El poema resume muy bien la realidad dura y contemporánea de los que menos tienen. Miguel Hernández hace un recorrido de ilusiones maltrechas desde la colocación de su calzado cabrero en la ventana fría, como cualquier niño, pero con la conciencia de clase muy clara: Nunca tuve zapatos, / ni trajes, ni palabras: / siempre tuve regatos, / siempre penas y cabras. Me parece maravillosa la expresión de que «Por el cinco de enero, para el seis, yo quería que fuera el mundo entero una juguetería».
Recomiendo la lectura pausada del poema completo. Nada más. Es verdad que muchas veces los reyes coronados del siglo XXI y los que se hacen pasar por ellos, no tienen pie ni ganas para ver el calzado de las pobres ventanas. Además, suelen ir desnudos, como el protagonista del cuento de Andersen. Una aclaración final: salvando lo que haya que salvar, no solo me refiero hoy a la pobreza económica en esta navidad rediviva según Miguel Hernández. Es peor la del espíritu de reyes magos que van de paso por la vida de muchas personas sin observar abarcas vacías. A pesar de que solo puedan tener dentro sueños de juguetes y libros con que estimular el espíritu y crear castillos imaginativos de una sociedad mejor.
LAS ABARCAS DESIERTAS
Por el cinco de enero, cada enero ponía mi calzado cabrero a la ventana fría.
Y encontraban los días, que derriban las puertas, mis abarcas vacías, mis abarcas desiertas.
Nunca tuve zapatos, ni trajes, ni palabras: siempre tuve regatos, siempre penas y cabras.
Me vistió la pobreza, me lamió el cuerpo el río, y del pie a la cabeza pasto fui del rocío.
Por el cinco de enero, para el seis, yo quería que fuera el mundo entero una juguetería.
Y al andar la alborada removiendo las huertas, mis abarcas sin nada, mis abarcas desiertas.
Ningún rey coronado tuvo pie, tuvo gana para ver el calzado de mi pobre ventana.
Toda gente de trono, toda gente de botas se rio con encono de mis abarcas rotas.
Rabié de llanto, hasta cubrir de sal mi piel, por un mundo de pasta y unos hombres de miel.
Por el cinco de enero, de la majada mía mi calzado cabrero a la escarcha salía.
Y hacia el seis, mis miradas hallaban en sus puertas mis abarcas heladas, mis abarcas desiertas.
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UCRANIA, GAZA, LÍBANO, SIRIA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL
Una vez más esperé el pasado 31 de diciembre, con ardiente interés público, la presentación por parte del periodista Carlos del Amor, del resumen informativo de 2025, en nombre de RTVE y como creador del guion y director del mismo. Ha sido una fábula extraordinaria narrada por personajes familiares del cine español y la colaboración especial de Richard Gere: Luis Zahera, Javier Cámara, Alba Flores, Petra Martínez, Juan Diego Botto, Blanca Suárez, Susi Sánchez, Álvaro Morte, Paco León o María Pérez García. También participó finalmente el cantante Leiva, interpretando una versión de «El hombre pájaro» del recientemente fallecido Robe Iniesta, bajo la dirección en este caso de Fernando León de Aranoa, por solicitud expresa de Carlos del Amor.
Ha escogido acontecimientos muy importantes del país y del mundo en general, respetando la memoria histórica de 365 días de vértigo, impregnados de conocimiento y sentimiento, pero con la habitual maestría de Carlos del Amor, que respeta un mensaje del poeta Rafael Alberti, tantas veces recordado en este cuaderno digital, dedicado al verso que, hoy, puedo cambiar por resumen de 2025: Sentimiento, pensamiento. / Que se escuche el corazón más fuertemente que el viento. / Libre y solo el corazón más que el viento. / El verso sin él no es nada. / Sólo verso. El resumen, sin corazón, no es nada. Ahí está su secreto.
Para orientar brevemente sobre su contenido, la televisión pública publicó la sinopsis del Resumen de 2025, de la que extraigo el núcleo de su hilo conductor, así como impresiones de su director Carlos del Amor y del realizador, Antonio Casado: “Ambientado en el año 2105, en un mundo con coches volando tipo Blade Runner, el resumen comienza con la actriz Petra Martínez acudiendo a la Tienda de la memoria regentada por Javier Cámara para saber qué pasó en el año de su nacimiento, 2025. Y entonces el actor empieza a sacar trastos de un almacén, que es un sitio hermoso”. Del Amor también relata que “pedimos a la gente que nos enviara fotos también, diciéndonos qué tal les ha ido la vida. Porque al final estamos aquí por los espectadores, nos debemos a ellos, y muchas veces nos fijamos en los grandes titulares, y de vez en cuando también está bien ver a esa persona que terminó una carrera, que aprobó una oposición, que nació un hijo, perdió a alguien… Bueno, ver qué tal les ha ido. Nos las han enviado a las redes sociales, y el último minuto y pico es para ellos». Sobre la participación de Richard Gere, Carlos del Amor cuenta “las burbujeantes sensaciones que tuvo cuando dirigió a Gere: «Cuando yo le tenía delante, yo pensaba en Oficial y Caballero o Pretty Woman, que es la película más vista en televisión, y ahora le estás diciendo que mire para este lado, o un cámara le está diciendo: ‘Richard, perdón’. Y qué privilegio, ¿no? Pero lo ha puesto todo muy fácil, son todos muy generosos, todos vienen de forma altruista, desinteresada y ponen su esfuerzo para sumarse a este resumen».
Personalmente, tengo grabadas en mi mente las imágenes comentadas por Alba Flores sobre la guerra de Gaza, de un niño descalzo de 8 años, Jadoua, que huye desesperado de Ciudad de Gaza por los bombardeos y la orden del ejército israelí de evacuar la zona, cargando a su hermanito de 2, Khaled, mientras con la voz ahogada en llanto grita una y otra vez «ya ama», que significa «mamá».
Véanlo de nuevo porque merece la pena este refuerzo democrático para cuidar la memoria histórica de este país, del mundo en general, en un año convulso como ha sido 2025. Expreso de esta forma el reconocimiento y agradecimiento por el trabajo bien hecho por la televisión pública de este país y, obviamente, por la entrega profesional y cuidado de Carlos del Amor para hacernos llegar siempre las noticias verdaderas, tal y como están pasando y estamos viendo, sin contaminación y manipulación alguna.
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UCRANIA, GAZA, LÍBANO, SIRIA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL
Primer acto de toma de posesión de la Alcaldía de Nueva York, de Zohran Mamdani, el 1 de enero de 2026, en la antigua estación de metro del Ayuntamiento
Nueva York, / donde tu afortunado yo / espera tu llegada, / donde siempre hay tierra / para tus raíces. / Este es nuestro momento
Verso del poema de Cornelius Eady, Proof (prueba), compuesto expresamente para la toma de posesión de Zohran Mamdani, como nuevo alcalde de Nueva York.
Sevilla, 2/I/2026 – 12:41 h UTC (CET+1)
Ayer, día de la toma de posesión de la alcaldía de Nueva York, por parte de Zohran Mamdani, fue un acontecimiento muy importante para el socialismo democrático mundial, porque transmite la esperanza de que otra izquierda es posible en un mundo político descreído, en la lucha sin descanso por un mundo mejor para todos, sin exclusión alguna, de la que me siento partícipe. El acto tuvo lugar a las puertas del Ayuntamiento, a mediodía, como acto público, porque el primer juramento se había producido ya al iniciarse el año 2026, en una ceremonia celebrada en la vieja estación de metro del Ayuntamiento, con bóvedas del arquitecto español Rafael Guastavino y chandeliers de latón, terminada en 1904 y en desuso desde el final de la II Guerra Mundial.
En la ceremonia pública, estuvo presente Bernie Sanders, senador por Vermont y la figura que inspiró a Mamdani, que tomó el juramento al nuevo alcalde, el número 112 en 400 años, rodeado de las banderas de los cinco distritos de Nueva York y sobre un Corán que sostuvo su esposa, Rama Duwaji, en un gesto histórico: nunca antes un alcalde había usado el texto sagrado del islam para asumir su responsabilidad. Estuvieron presentes también, entre otras autoridades, la fiscal general de Nueva York, Letitia James, la congresista Alexandria Ocasio-Cortez, el Defensor del Pueblo de Nueva York, Jumaane Williams.
Para no interpretar o elegir sólo algunas frases más representativas de su discurso en el acto de toma de posesión, reproduzco a continuación el texto íntegro literal de su intervención, tomado de la página web oficial del Ayuntamiento de Nueva York:
Mis compañeros neoyorquinos empiezan hoy una nueva era.
Me pongo ante usted ante el privilegio de tomar este juramento sagrado, humilde por la fe que ha depositado en mí y honrado de servir como su 111 o 112 alcalde de la ciudad de Nueva York. Pero no estoy solo.
Estoy a su lado, las decenas de miles de personas reunidas aquí en Lower Manhattan, calentadas contra el frío de enero por la llama de la esperanza.
Estoy de pie junto a innumerables neoyorquinos observando desde cocinas abarrotadas en Flushing y barberías en el este de Nueva York, desde teléfonos celulares apoyados contra los paneles de taxis estacionados en LaGuardia, desde hospitales en Mott Haven y bibliotecas en El Barrio, que desde hace demasiado tiempo se conocen solo por negligencias.
Estoy junto a los trabajadores de la construcción con botas con punta de acero y proveedores de carros halal cuyas rodillas le duelen por trabajar todo el día.
Estoy de pie junto a los vecinos que llevan un plato de comida a la pareja de ancianos por el vestíbulo, a aquellos con prisa que aún levantan los cochecitos de los extraños por las escaleras del metro y a cada persona que toma la decisión día tras día, incluso cuando parece imposible, de llamar a nuestra ciudad su hogar.
Me mantengo junto a más de un millón de neoyorquinos que votaron por este día hace casi dos meses, y me mantengo igual de decidido junto a aquellos que no lo hicieron. Sé que hay algunas personas que ven esta administración con desconfianza o desconfianza, o que ven la política como una violación permanente. Y aunque solo la acción puede cambiar de opinión, te prometo esto: si eres neoyorquino, soy tu alcalde. Independientemente de si estamos de acuerdo, le protegeré, celebraré con usted, lamentaré junto a usted y nunca, ni por un segundo, me esconderé de usted.
Agradezco a los líderes de trabajo y movimiento aquí hoy, a los activistas y funcionarios electos que volverán a luchar por los neoyorquinos en el momento en que concluya esta ceremonia, y a los artistas que nos han regalado su talento.
Gracias al gobernador Hochul por unirse a nosotros. Y gracias al Alcalde Adams, hijo de Dorothy, hijo de Brownsville que pasó de lavar platos a la posición más alta de nuestra ciudad, por estar aquí también. Él y yo hemos tenido nuestra parte de desacuerdos, pero siempre me sorprenderá que me haya elegido como candidato alcalde con el que más desearía quedar atrapado en un ascensor.
Gracias a los dos titanes que, como miembros de la Asamblea, he tenido el privilegio de estar representados en el Congreso, Nidia Velázquez y nuestra increíble oradora inaugural Alexandria Ocasio-Cortez. Has allanado el camino para este momento.
Gracias al hombre cuyo liderazgo busco más para emular, en quien estoy tan agradecido de haber jurado hoy: el senador Bernie Sanders.
Gracias a mis equipos, desde la Asamblea hasta la campaña, la transición y ahora, el equipo que estoy muy emocionado de liderar desde el Ayuntamiento.
Gracias a mis padres, Mama y Baba, por criarme, por enseñarme a estar en este mundo y por haberme traído a esta ciudad. Gracias a mi familia, desde Kampala hasta Delhi. Y gracias a mi esposa Rama por ser mi mejor amiga y por mostrarme siempre la belleza de las cosas cotidianas.
Sobre todo, gracias a la gente de Nueva York.
Un momento como este rara vez llega. Rara vez tenemos la oportunidad de transformarnos y reinventarnos. Aun así, son las propias personas cuyas manos son las que están en las palancas del cambio.
Y, sin embargo, sabemos que con demasiada frecuencia en nuestro pasado, los momentos de gran posibilidad se han cedido rápidamente a la pequeña imaginación y a la menor ambición. Lo que se prometió nunca fue perseguido, lo que podría haber cambiado siguió siendo el mismo. Para los neoyorquinos más ansiosos por ver cómo se renueva nuestra ciudad, el peso solo ha aumentado, la espera solo ha aumentado más tiempo.
Por escrito, me han dicho que esta es la ocasión para restablecer las expectativas, que debería aprovechar esta oportunidad para animar a la gente de Nueva York a pedir poco y esperar aún menos. No haré nada así. La única expectativa que busco restablecer es la de expectativas pequeñas.
A partir de hoy, gobernaremos de forma expansiva y audaz. Es posible que no siempre tengamos éxito. Pero nunca se nos acusará de carecer del valor para intentarlo.
A aquellos que insisten en que la era de los grandes gobiernos ha terminado, escúchenme cuando yo diga esto; el Ayuntamiento ya no dudará en utilizar su poder para mejorar la vida de los neoyorquinos.
Durante demasiado tiempo, hemos recurrido al sector privado en busca de la grandeza, a la vez que aceptamos la mediocridad de aquellos que sirven al público. No puedo culpar a nadie que haya llegado a cuestionar el papel del gobierno, cuya fe en la democracia se ha visto erosionada por décadas de apatía. Restauraremos esa confianza caminando por un camino diferente, uno donde el gobierno ya no es el único recurso final para aquellos que luchan, uno donde la excelencia ya no es la excepción.
Esperamos la grandeza de los cocineros que visten mil especias, de aquellos que salen a los escenarios de Broadway, de nuestra guardia de punto de partida en Madison Square Garden. Vamos a exigir lo mismo a quienes trabajan en el gobierno. En una ciudad en la que los meros nombres de nuestras calles están asociados con la innovación de las industrias que las llaman hogar, haremos que las palabras “ayuntamiento” sean sinónimos de resolución y resultados.
A medida que nos embarcamos en este trabajo, avancemos en una nueva respuesta a la pregunta de cada generación: ¿A quién pertenece Nueva York?
Durante gran parte de nuestra historia, la respuesta del Ayuntamiento ha sido sencilla: solo pertenece a los ricos y bien conectados, a aquellos que nunca se esfuerzan por captar la atención de los que tienen poder.
Los trabajadores han tenido en cuenta las consecuencias. Aulas concurridas y desarrollos de viviendas públicas donde los ascensores se encuentran fuera de orden; carreteras repletas de baches y autobuses que llegan media hora tarde, si es que llegan tarde; salarios que no aumentan y corporaciones que desgarran a consumidores y empleados por igual.
Y aún así, han habido momentos breves y fugaces en los que la ecuación cambió.
Hace doce años, Bill de Blasio se encontraba en mi posición actual, ya que prometía “poner fin a las desigualdades económicas y sociales” que dividían nuestra ciudad en dos.
En 1990, David Dinkins juró el mismo juramento que juré hoy, prometiendo celebrar el “espléndido mosaico” que es Nueva York, donde todos nos merecemos una vida decente.
Y casi seis décadas antes, Fiorella La Guardia asumió el cargo con el objetivo de construir una ciudad que fuera “mucho mayor y más hermosa” para los hambrientos y los pobres.
Algunos de estos alcaldes lograron más éxito que otros. Pero estaban unificados por la creencia compartida de que Nueva York podría pertenecer a algo más que unos pocos privilegiados. Podría pertenecer a aquellos que operan nuestro metro y despiertan nuestros parques, aquellos que nos alimentan con biryani y porciones de carne, picaña y pastrami en centeno. Y sabían que esta creencia podría hacerse realidad si solo el gobierno se atreviera a trabajar más duro para aquellos que trabajan más duro.
A lo largo de los años venideros, mi administración recuperará ese legado. El Ayuntamiento ofrecerá una agenda de seguridad, asequibilidad y abundancia, donde el gobierno se parece y vive como las personas a las que representa, nunca se desploma en la lucha contra la codicia corporativa y se niega a vacar antes de los desafíos que otros han considerado demasiado complicados.
Al hacerlo, proporcionaremos nuestra propia respuesta a esa pregunta antigua, ¿a quién pertenece Nueva York? Bueno, amigos míos, podemos mirar a Madiba y la Carta de la Libertad de Sudáfrica: Nueva York “pertenece a todos los que viven en ella”.
Juntos, contaremos una nueva historia de nuestra ciudad.
Esto no será una historia de una ciudad, gobernada solo por el uno por ciento. Tampoco será una historia de dos ciudades, las ricas frente a las pobres.
Será una historia de 8 millones y medio de ciudades, cada una de ellas un neoyorquino con esperanzas y miedos, cada una un universo, cada una de ellas entretejida.
Los autores de esta historia hablarán sobre Pashto y Mandarin, Yiddish y Creole. Rezarán en mezquitas, en shul, en la iglesia, en Gurdwaras y Mandirs y en los templos, y muchos no rezarán en absoluto.
Serán inmigrantes judíos rusos en Brighton Beach, italianos en Rossville y familias irlandesas en Woodhaven, muchos de los cuales venían aquí con solo un sueño de una vida mejor, un sueño que se ha escapado. Serán jóvenes en apartamentos con calambres en Marble Hill, donde las paredes se sacuden cuando pasa el metro. Serán propietarios de casa negros en St. Albans, cuyas casas representan un testimonio físico para triunfar en décadas de trabajo y redireccionamiento menos remunerados. Serán neoyorquinos palestinos en Bay Ridge, que ya no tendrán que enfrentarse a una política que hable de universalismo y luego los haga la excepción.
Pocos de estos 8 millones y medio caben en cajas limpias y sencillas. Algunos serán votantes de Hillside Avenue o Fordham Road que apoyaron al presidente Trump un año antes de votar por mí, cansados de ser fracasados por el establecimiento de su partido. La mayoría no utilizará el lenguaje que a menudo esperamos de aquellos que ejercen influencia. Agradezco el cambio. Durante demasiado tiempo, quienes dominan la buena gramática de la civilidad han desplegado decoro para enmascarar las agendas de crueldad.
Muchas de estas personas han sido traicionadas por el orden establecido. Pero en nuestra administración, se satisfarán sus necesidades. Sus esperanzas, sueños e intereses se reflejarán de forma transparente en el gobierno. Ellos darán forma a nuestro futuro.
Y si durante demasiado tiempo estas comunidades han existido como distintas entre sí, acercaremos esta ciudad. Reemplazaremos la frigidez del individualismo robusto con la calidez del coleccionismo. Si nuestra campaña demuestra que los habitantes de Nueva York anhelan solidaridad, deje que este gobierno la fomente. Porque no importa lo que coma, qué idioma hable, cómo ore o de dónde venga, las palabras que más nos definen son las dos que todos compartimos: neoyorquinos.
Y serán los neoyorquinos los que reforman un sistema de impuestos sobre la propiedad que se ha roto desde hace mucho tiempo. Los neoyorquinos que crearán un nuevo Departamento de Seguridad Comunitaria que abordará la crisis de salud mental y permitirá que la policía se centre en el trabajo que se inscribieron. Los neoyorquinos que se enfrentarán a los malos propietarios que maltratan a sus inquilinos y a los propietarios de pequeñas empresas libres de los grilletes de la burocracia hinchada. Y estoy orgulloso de ser uno de esos neoyorquinos.
Cuando ganamos la primaria el pasado junio, había muchos que decían que estas aspiraciones y aquellos que las mantenían habían salido de la nada. Sin embargo, la nada de un hombre es otra cosa. Este movimiento salió de 8 millones y medio de lugares: depósitos de taxis y almacenes de Amazon, reuniones de DSA y juegos de dominó en la acera. Los poderes que se habían visto lejos de estos lugares durante bastante tiempo, si habían sabido de ellos en absoluto, por lo que los desestimaron como en ningún lugar. Pero en nuestra ciudad, donde cada rincón de estos cinco distritos tiene poder, no hay ningún lugar y nadie hay. Solo hay Nueva York y solo hay neoyorquinos.
8 millones y medio de neoyorquinos hablarán de la existencia de esta nueva era. Será alto. Será diferente. Se sentirá como el Nueva York que nos encanta.
No importa cuánto tiempo hayas llamado hogar a esta ciudad, ese amor ha dado forma a tu vida. Sé que ha dado forma a la mía.
Esta es la ciudad en la que establezco récords de velocidad en tierra en mi scooter de maquinilla a los 12 años. Los cuatro bloques más rápidos de mi vida.
La ciudad donde comí donuts en polvo a media hora durante los partidos de fútbol de AYSO y me di cuenta de que probablemente no sería profesional, devoraría porciones demasiado grandes en Koronet Pizza, jugaba al cricket con mis amigos en Ferry Point Park y tomé el tren 1 al BX10 solo para llegar tarde a Bronx Science.
La ciudad donde he estado en huelga de hambre justo a la salida de estas puertas, me senté claustrofóbico en un tren N parado justo después de Atlantic Avenue y esperé en un tranquilo terror para que mi padre saliera de 26 Federal Plaza.
La ciudad donde llevé a una hermosa mujer llamada Rama al McCarren Park en nuestra primera cita y juré un juramento diferente para convertirme en ciudadano estadounidense en Pearl Street.
Vivir en Nueva York, amar Nueva York, es saber que somos los administradores de algo sin igual en nuestro mundo. ¿Dónde más puedes escuchar el sonido de la cacerola, saborear el olor del sancocho y pagar 9 USD por café en el mismo bloque? ¿En qué otro lugar podría un niño musulmán como yo comer bagels y queso todos los domingos?
Ese amor será nuestra guía mientras perseguimos nuestra agenda. Aquí, donde nació el idioma del nuevo acuerdo, devolveremos los vastos recursos de esta ciudad a los trabajadores que la llaman hogar. No solo haremos posible que todos los neoyorquinos vuelvan a disfrutar de una vida que aman, sino que superaremos el aislamiento que muchos sienten y conectaremos a las personas de esta ciudad entre sí.
El coste del cuidado infantil ya no desalentará a los adultos jóvenes de formar una familia, ya que proporcionaremos cuidado infantil universal a muchos gravando a los pocos más ricos.
Aquellos que se encuentren en casas estabilizadas para alquiler ya no temen la última subida de alquiler, porque congelaremos el alquiler.
Subir a un autobús sin preocuparse por una excursión de tarifas o si llegará tarde a su destino ya no se considerará un pequeño milagro, porque haremos los autobuses de forma rápida y gratuita.
Estas políticas no se basan simplemente en los costes que hacemos gratis, sino en las vidas que llenamos de libertad. Durante demasiado tiempo en nuestra ciudad, la libertad solo ha pertenecido a aquellos que pueden permitirse comprarla. Nuestro Ayuntamiento lo cambiará.
Estas promesas llevaron nuestro movimiento al Ayuntamiento, y nos llevarán desde los gritos de concentración de una campaña hasta las realidades de una nueva era política.
Hace dos domingos, cuando la nieve cayó suavemente, pasé doce horas en el Museo de la Imagen en Movimiento en Astoria, escuchando a los neoyorquinos de todos los distritos mientras me contaban sobre la ciudad que es suya.
Analizamos las horas de construcción en la Van Wyck Expressway y la elegibilidad para EBT, vivienda asequible para artistas y redadas de ICE. Hablé con un hombre llamado TJ que dijo que un día hace unos años, su corazón se rompió porque se dio cuenta de que nunca iba a seguir adelante aquí, por mucho que trabajara. Hablé con una tía paquistaní llamada Samina, que me dijo que este movimiento había fomentado algo muy raro: la suavidad en el corazón de la gente. Como dijo en Urdu: inicie sesión en ke dil badalgyehe.
142 neoyorquinos de 8 millones y medio. Y sin embargo, si algo unía a cada persona sentada frente a mí, era el reconocimiento compartido de que este momento exige una nueva política y un nuevo enfoque del poder.
No entregaremos nada menos, ya que trabajamos cada día para que esta ciudad pertenezca a más personas que el día anterior.
Esto es lo que quiero que esperen de la administración que esta mañana se trasladó al edificio detrás de mí.
Transformaremos la cultura del Ayuntamiento de “no” a “cómo”
Responderemos a todos los neoyorquinos, no a ningún multimillonario u oligarca que crea que pueden comprar nuestra democracia.
Mandaremos sin vergüenza ni inseguridad, sin disculparnos por lo que creemos. Fui elegido como socialista demócrata y gobernaré como socialista demócrata. No abandonaré mis principios por miedo a ser considerado radical. Como dijo una vez el gran senador de Vermont: “Lo que es radical es un sistema que da tanto a tan pocos y niega a tanta gente las necesidades básicas de la vida”.
Nos esforzaremos todos los días para asegurarnos de que ningún neoyorquino tenga precio para ninguna de esas necesidades básicas.
Y a lo largo de todo esto, en palabras de Jason Terrance Phillips, más conocido como Jadakiss o J to the Muah, estaremos “fuera”, porque es un gobierno de Nueva York, de Nueva York y de Nueva York.
Antes de terminar, quiero preguntarle, si puede, si está aquí hoy o en cualquier lugar mirando, para estar de pie.
Les pido que se pongan de pie con nosotros ahora y todos los días que le siguen. El Ayuntamiento no podrá cumplir por su cuenta. Y aunque animamos a los neoyorquinos a exigir más a aquellos con el gran privilegio de servirles, también les animamos a exigirles más a ustedes mismos.
El movimiento que comenzamos hace más de un año no terminó con nuestra victoria en la noche electoral. No terminará esta tarde. Perdura en cada batalla que lucharemos juntos; en cada ventisca e inundación que soportamos juntos; en cada momento de desafío fiscal que superamos con ambición, no con austeridad, juntos; en cada forma perseguimos el cambio en los intereses de los trabajadores, en lugar de a su cargo, juntos.
Ya no trataremos la victoria como una invitación para rechazar las noticias. A partir de hoy, entenderemos la victoria de forma muy sencilla: algo con el poder de transformar vidas y algo que exige esfuerzo de cada uno de nosotros, cada día.
Lo que logremos juntos llegará a los cinco distritos y resonará mucho más allá. Hay muchos que estarán viendo. Quieren saber si la izquierda puede gobernar. Quieren saber si las dificultades que les afectan pueden resolverse. Quieren saber si es correcto volver a esperar.
Así que, junto con el viento del propósito a nuestro espaldas, haremos algo que los neoyorquinos hacen mejor que nadie: daremos un ejemplo para el mundo. Si lo que dijo Sinatra es cierto, déjenos demostrar que cualquiera puede hacerlo en Nueva York, y también en cualquier otro lugar. Demostraremos que cuando una ciudad pertenece a la gente, no hay necesidad de que se conozca a una persona demasiado pequeña, ni de que ninguna persona esté demasiado enferma para estar sana, ni de que nadie esté demasiado solo para sentir que Nueva York es su hogar.
El trabajo continúa, el trabajo perdura, el trabajo, mis amigos, solo ha comenzado.
Gracias.
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CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
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