Con la ayuda de maestros se escribe la historia

Sevilla, 12/IX/2023

He conocido la reciente presentación mundial de la película Maestro, una biografía cinematográfica especialmente delicada de uno de mis maestros musicales, Leonard Bernstein, fundamentalmente en mis años jóvenes por la composición de la banda sonora de West Side Story, al que vamos a poder conocer mejor en una faceta humana, familiar y bisexual, profunda, con el hilo conductor de su controvertido matrimonio con la actriz costarricense-chilena, Felicia Montealegre, en una biopic en sentido estricto, con un guion compartido con Josh Singer, dirigida e interpretada magistralmente en su papel estelar por Bradley Cooper, producida por Martin Scorsese, Steven Spielberg y Todd Phillips, además del mismo Cooper. Como carta de presentación, ya se espera de ella sólo su excelencia en su proyección mundial, tal y como se ha reconocido en su reciente participación en la 80ª Mostra de Venecia, junto a otras 22 películas, a pesar de no haber obtenido los preciados galardones de este preciado Festival de Cine.

Según Fotogramas, en una crítica que estimo como excelente, “El guion que Cooper coescribe junto a Josh Singer –coautor también de los libretos de ‘Spotlight’ y ‘Los archivos del pentágono’– presenta a Bernstein como una figura marcada por un claroscuro existencial: un hombre tocado por el encanto personal y el talento artístico, pero atormentado por un miedo feroz a la soledad. Y lo extraordinario es que el personaje sale del paso sin ser sometido al juicio moral del cineasta, quien contempla las taras de Bernstein –su narcisismo, sus adicciones, su permanente inconformismo, su dificultad para el compromiso sentimental– como cualidades inherentes a la naturaleza humana, algo que ya afloraba en la notable ‘Ha nacido una estrella’. De hecho, la propensión del Cooper-actor a ocupar el centro no solo de las escenas sino también de los encuadres demuestra que la modestia puede no ser la cualidad más determinante de la personalidad del Cooper-cineasta. […] Transitando desde el debut de Bernstein como director de la Orquesta Sinfónica de Nueva York, el 14 de noviembre de 1943, hasta la vejez del personaje, la película ofrece un deslumbrante viaje estético por el cine americano de la segunda mitad del siglo XX. En su tramo inicial, filmado en blanco y negro, Cooper –con la colaboración del director de fotografía Matthew Libatique– homenajea la heterodoxia del clasicismo de Hollywood que tomó forma con el estreno de ‘Ciudadano Kane’ de Orson Welles en 1941. Entre sus suntuosos travellings, sus majestuosos besos a contraluz y sus veloces diálogos, ‘Maestro’ logra capturar el romanticismo de una era, la de la inmediata posguerra, en la que Estados Unidos navegaba entre el ardiente deseo de celebrar la vida y la imposición de un régimen patriarcal conservador. Y, por si lo anterior no fuera suficiente, en su salto a la década de 1970, la película entabla un diálogo con los cineastas del Nuevo Hollywood para explorar, cámara en mano, el arduo camino hacia la plenitud artística y la libertad sexual del protagonista”.

Una vez más, nada humano me es ajeno, según Terencio, incluso si viene de mis maestros, en este caso Leonard Bernstein, al que siempre he profesado admiración artística. El cine tampoco es ajeno en mi vida y si tuviera que preguntar en ocasiones como esta de Maestro, ¿qué es el cine?, acudiría de forma veloz a lo que manifestó en una ocasión el afamado director John Ford, que conocía muy bien a Henry James Fonda, respondiendo a un periodista ante la pregunta clásica de ¿qué es el cine?: “Es ver caminar a Henry Fonda”. Lo mismo que hoy podría afirmarse por la interpretación tan alabada de Bradley Cooper en su papel de Bernstein, al contemplar como caminaba realmente por los senderos inescrutables de la vida, con una íntima banda sonora especial, dirigida por él, preguntando qué significa el número dos en su azarosa vida junto a su querida compañera sentimental, Felicia Montealegre, cuando ya todo sonaba a despedida por la muerte de ella. Por esta vez, cualquier parecido con la realidad de la vida no será pura coincidencia. Esa es la verdadera magia del cine y su historia. Y Maestro no se queda atrás, porque en esta ocasión el cine es admirar la interpretación magistral de Bradley Cooper en el papel de Leonard Bernstein.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Mozart admiraba a Benda

G. A. Benda, ca. 1751. Wikimmedia Commons

Sevilla, 14/VIII/2023

En un verano de Sevilla, muy particular, porque hace mucho calor como en otros muchos lugares del planeta, de forma exponencial en cuanto a las subidas del termómetro por el traído y llevado cambio climático, algo innegable a pesar de sus detractores y negacionistas de nuevo cuño político de derechas, vivimos una situación «acalorada» que muchas veces nos obliga a ir del timbo al tambo en el acontecer diario, lo que nos permite también interpretar la vida a través de la cultura. Leyendo hoy con atención reverencial la información que me ofrece semanalmente la Fundación Juan March, he descubierto algo que me ha sorprendido sobre el compositor Mozart, a quien manifiesto siempre mi respeto como maestro musical, como se puede constatar en numerosas páginas de este cuaderno digital.

Me refiero concretamente a la admiración que profesaba el maestro de Salzburgo al compositor checo Georg Anton Benda (1722–1795), que nació en Benátky nad Jizerou, cerca de Praga, muy cuidadoso del llamado estilo sentimental (Empfindsamkeit) y por sus obras melodramáticas inspiradas en sus estancias profesionales en Francia e Italia. Creo que es muy interesante conocer el círculo de amigos de Mozart para conocer cómo era él y como componía escuchando la obra excelsa de Benda. También me ha interesado conocer la vinculación de Benda con la familia Bach, en concreto con Carl Philipp Emanuel Bach, porque sus conciertos para clave «materializan una interpretación de la estética sentimental muy similar a la de Carl Philipp, que, a su vez, es heredera de la tradición clavecinística de su padre [Johann Sebastian Bach].

¿Cuándo se produjo el encuentro personal de Benda con Mozart?: «En la primavera de 1778, Benda renunció temporalmente a su cargo como máximo responsable de la actividad musical de Friedenstein a causa de la tensión que se había generado entre él y Schweitzer, el compositor titular de la Seylersche Schauspiel-Gesellschaft. Dada su nueva popularidad, Benda pensó que podría encontrar fácilmente un puesto en cualquier otro lugar y emprendió un viaje que lo llevó, primero, a Hamburgo, donde volvió a encontrarse con Carl Philipp Emanuel Bach, y, luego, a Viena. Sus obras habían sido representadas con éxito en el Burgtheater de la capital austríaca, por entonces conocido como Teutschen Nationaltheater, así que empezó a promocionarse en la ciudad. Rivalizó con Mozart en el nombramiento como compositor de óperas y singspiele nacionales, aunque ambos reconocían mutuamente su excelencia musical. El salzburgués, por ejemplo, le confesó a su padre por carta el 12 de noviembre de 1778 que sentía una profunda admiración por sus melodramas Medea y Ariadna auf Naxos«.

Recomiendo la lectura del artículo citado, Benda, el compositor admirado por Mozart, porque hay matices que conviene contextualizar plenamente para entender esta admiración mutua. Lo comentaba al principio de estas palabras, que siempre pretenden decir algo esencial: ir del timbo al tambo nos lleva, a veces, a conocer grandes obras maestras de la música clásica. En este caso la de un amigo de Mozart, porque me agrada compartir con la Noosfera este encuentro y para que lo conozca escuchando sus excelentes composiciones que, en plena canícula, nos acompañan para dar calor, también, al alma humana.

Lo decía de forma excelente Rafael Alberti: Sentimiento, pensamiento. / Que se escuche el corazón / Más fuertemente que el viento. / Libre y solo el corazón, / Más que el viento. / El verso sin él no es nada. / Sólo verso. O lo que es lo mismo hoy: la música sin sentimiento es eso, sólo música. Benda lo confirmó siendo fiel a su estilo sentimental, del que fue un auténtico maestro.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

La amistad verdadera es como una cuerda de tres hilos, que no es fácil romper

Sevilla, 30/VII/2023

Hoy se celebra con carácter internacional el Día de la Amistad, declarado así por la Asamblea General de la ONU, el 3 de mayo de 2011, porque “nuestro mundo hace frente a muchos desafíos, crisis y fuerzas divisorias —pobreza, violencia, violaciones de los derechos humanos— que amenazan la paz, la seguridad, el desarrollo y la armonía social entre los pueblos del mundo y dentro de sí mismos. Para abordar estos problemas, es necesario atajar las causas que los provocan, fomentando y defendiendo la solidaridad, que puede manifestarse de muchas maneras, como por ejemplo, la amistad. A través de la amistad, cultivando los lazos de la camaradería y fortaleciendo la confianza, podemos contribuir a los cambios fundamentales y necesarios para alcanzar una estabilidad duradera, tejer una red de apoyo social que nos proteja a todos y generar pasión por lograr un mundo mejor, todos unidos por el bien común”.

Es también muy importante conocer sus antecedentes porque en tiempos de guerras, como en la actualidad, debemos realzar los logros de la Comunidad internacional sobre la unión de naciones en proyectos como el que se conmemora hoy: “La Asamblea General designó en 2011 el Día Internacional de la Amistad con la idea de que la amistad entre los pueblos, los países, las culturas y las personas puede inspirar iniciativas de paz y presenta una oportunidad de tender puentes entre las comunidades. Para conmemorar el Día Internacional de la Amistad, la ONU alienta a los gobiernos, las organizaciones internacionales y los grupos de la sociedad civil a celebrar eventos, actividades e iniciativas que contribuyan a los esfuerzos de la comunidad internacional para promover un diálogo entre civilizaciones, solidaridad, comprensión mutua y reconciliación. La resolución (A/RES/65/275) pone un especial énfasis en la importancia de implicar a los jóvenes y a los futuros líderes en actividades comunitarias encaminadas a fomentar la inclusión de las distintas culturas y el respeto entre ellas, promoviendo a la vez la comprensión internacional y el respeto de la diversidad. El Día Internacional de la Amistad es una iniciativa que se remonta y parte de la propuesta hecha por la UNESCO tratada y aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1997 (A/RES/52/13), que definió la Cultura de Paz como un conjunto de valores, actitudes, y conductas que rechazan la violencia y procuran prevenir los conflictos, abordando las causas profundas con el objetivo de resolverlos. Dos años después se adoptaría la Declaración y Programa de Acción sobre una Cultura de Paz (A/RES/53/243), la cual estableció 8 líneas de acción que las naciones, organismos y personas pueden emprender para que prevalezca una cultura de paz”.

Estoy convencido de que no se puede desarrollar una amistad en quienes no conocen qué significa en la vida, más allá de los intereses de mercado y así, escalando posiciones, no se pueden comprender los Tratados de Amistad entre naciones, cuando algunas no saben lo que significan a nivel político nacional e internacional, aunque también existen. En tiempos laicos, en los que las amistades verdaderas se forjan a lo largo de la vida, sé que se acaban bifurcando muchas veces por caminos inescrutables, como lo aprendí hace años en libros católicos, donde a las grandes preguntas de la vida la recomendación sabia del Eclesiastés no dejaba duda alguna. Era una persona muy vinculada a las asambleas humanas, a las democracias auténticas, cuando hacía tres preguntas esenciales en busca del sentido de la vida, de la felicidad para ser y estar en ella (Eclesiastés, 3, 1-22): ¿Qué gana el que trabaja con fatiga? o en otra variación sobre el mismo tema: ¿qué saca el hombre de todo su fatigoso afán bajo el sol?; ¿quién sabe si el aliento de la vida de los humanos asciende hacia arriba y si el aliento de la bestia desciende hacia abajo, hacia la tierra? y, por último, ¿quién guiará al hombre a contemplar lo que ha de suceder después de él?

A día de hoy, con todo mi respeto a las teóricas grandes respuestas de la humanidad, entre las que incluyo a la ONU,  la única respuesta que me sigue pareciendo coherente es la del propio Eclesiastés, un auténtico líder de las asambleas, que no respondió a las cuestiones anteriores en el Libro, en su capítulo 3, porque sinceramente no lo podía hacer, sino que inicia la mejor respuesta a continuación, en el capítulo 4: hay que hacer camino al andar y aprender una gran respuesta provisional en la vida: es mejor caminar con otros, porque si nos caemos siempre habrá alguien que te levante, porque la amistad es como la cuerda de tres hilos: jamás se puede romper: “más valen dos personas que una sola, pues obtienen mayor ganancia de su esfuerzo, pues si cayeren, una levantará a la otra; pero ¡ay de la persona sola que se cae!, que no tiene quien la levante. Si dos se acuestan, tienen calor; pero la persona sola ¿cómo se calentará? Si atacan a uno, los dos harán frente. La cuerda de tres hilos no es fácil de romper”. Es lo que perdura todavía hoy y desde hace ya muchos siglos en la tradición oral de abuelos a nietos, de padres a hijos, desde que se sentaban en la orilla del Tigris y Éufrates al caer la tarde, a la hora malva mágica que tanto gustaba a Gabriel García Márquez. Su autor, no lo olvidemos, tenía un nombre inconfundible ya citado, Eclesiastés, una persona de comunidad, en el capítulo 4, para que no nos dediquemos sólo a atrapar vientos buscando la ansiada felicitad, con mayor sentido aun cuando nos preocupa que sea para todos a través de la amistad, que es lo más importante.

Todo lo manifestado anteriormente me lleva a recordar hoy una canción de Joan Manuel Serrat, que cantaba también en mis años jóvenes, Decir amigo, que he vuelto a tararear hoy: Decir amigo es decir lejos y antes fue decir adiós. Y ayer y siempre lo tuyo nuestro y lo mío de los dos. Decir amigo se me figura que decir amigo es decir ternura. Dios y mi canto saben a quien nombro tanto. Se puede definir la amistad de forma más grandilocuente, incluso con ensayos enciclopédicos, pero prefiero esta sencillez de sentimientos y emociones cantadas por Serrat en referencia a esta realidad humana, que no me es ajena y que defiendo tanto. Escalarla ante las naciones es tarea de todos y ese es el fin de este día, recordarnos la importancia de la amistad como auténtico hilo conductor de las personas que habitan en las naciones que componen este loco mundo al revés en el que vivimos a diario, entre enemigos, a pesar de todo.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

La música nos acompaña en tiempos de turbación y mudanzas políticas

W. A. Mozart: Concierto de Clarinete en La mayor, KV 622 – Orquesta Sinfónica de Islandia / Oboe: Arngunnur Árnadóttir, Harpa Concert Hall – Reykjavík, 10 de septiembre de 2015

Sevilla, 28/VII/2023

No existe la seguridad existencial plena, porque no vivimos en una burbuja de paz imposible, situación ante la que surgen dos preguntas inquietantes: ¿qué debemos hacer y cómo debemos vivir? Este mundo al revés, que no nos gusta, es una realidad que nos acompaña a menudo en nuestro caminar diario, que es nuestro vivir, a veces, junto al desencanto. Tengo presente en esta reflexión a Max Weber, porque ayudó a sus contemporáneos a comprender qué significaba el desencantamiento del mundo o la sacralización de la razón, tal y como lo analizó en una conferencia paradigmática, La ciencia como vocación, muy actual en su fondo y forma: “La intelectualización y racionalización crecientes no significan, pues, un creciente conocimiento general de las condiciones generales de nuestra vida. Su significado es muy distinto; significan que se sabe o se cree que en cualquier momento en que se quiera se puede llegar a saber que, por tanto, no existen en torno a nuestra vida poderes ocultos o imprevisibles, sino que, por el contrario, todo puede ser dominado mediante el cálculo y la previsión. Pero esto significa el desencantamiento del mundo. A la inversa del salvaje, aún creyente en la existencia de tales poderes, nosotros no tenemos que valernos de medios que obren efectos mágicos para controlar a los espíritus. O incitarlos a la piedad. Esto es algo que se puede lograr por medio de la técnica y la previsión. He ahí, en esencia, el significado de la intelectualización”. Pero plantea una pregunta de difícil respuesta hoy día: “¿Cuál es el sentido actual de la ciencia como vocación? La respuesta más acertada es la de Tolstoi, contenida en las siguientes palabras: La ciencia carece de sentido, puesto que no tiene respuesta para las únicas cuestiones que nos importan, las de qué debemos hacer y cómo debemos vivir. Sería vano discutir el hecho de que, en realidad, la ciencia no responde a tales cuestiones. El meollo del problema está, sin embargo, en que no ofrece ninguna respuesta y en que no contribuye, en definitiva, a plantear adecuadamente tales cuestiones”.

El desencanto merodea por nuestro cerebro y pretende alojarse en él por mucho tiempo. Frente a ello, hoy nos agarramos como a un clavo ardiendo, a Dios, a la naturaleza, a la sociedad o a las personas (las creencias imprescindibles para todo ser humano, según Ferrater Mora), en cualquiera de sus múltiples manifestaciones, para justificar nuestras acciones, olvidando que nuestra gran máquina de la verdad, nuestro cerebro, la sede de la inteligencia, guarda el secreto ancestral de por qué existe el bien o el mal, por qué actuamos de una forma u otra y por qué caemos en el desencanto de vivir. Maravillosa aventura para dejar de lado, definitivamente, el drama (¡con perdón!) de la serpiente malvada, tal como se recogió en las famosas diez líneas del libro del Génesis, en la tríada serpiente/Adán/Eva, que son “la quintaesencia de una religión que ha dado vueltas al mundo y ha construido patrones de conducta personal y social. Y cuando crecemos en inteligencia y creencias, descubrimos que las serpientes no hablan, pero que su cerebro permanece en el ser humano como primer cerebro, el reptiliano, “restos” de un ser anterior que conformó el cerebro actual. Convendría profundizar por qué nuestros antepasados utilizaron este relato “comprometiendo” al más astuto de los animales del campo [en un enfoque básicamente machista de la ética del cerebro humano]. Sabemos que el contexto en el que se escriben estos relatos era cananeo y que en esta cultura la serpiente reunía tres cualidades extraordinarias: “primero, la serpiente tenía fama de otorgar la inmortalidad, ya que el hecho de cambiar constantemente de piel parecía garantizarle el perpetuo rejuvenecimiento. Segundo, garantizaba la fecundidad, ya que vive arrastrándose sobre la tierra, que para los orientales representaba a la diosa Madre, fecunda y dadora de vida. Y tercero, transmitía sabiduría, pues la falta de párpados en sus ojos y su vista penetrante hacía de ella el prototipo de la sabiduría y las ciencias ocultas. (…) (1).

Todo lo anterior me ha llevado a buscar paz interior ante tanto desconcierto, refugiarme en la música y recordar a una oboísta nacida en Islandia, Arngunnur Árnadóttir, sobre la que escribí en los primeros días de la desescalada de la pandemia, en 2020, porque la música me acompañó siempre junto a la palabra, compañera infatigable en tiempos difíciles, a través de la lectura y escritura. También, Mozart. Hoy, deseo reencontrarme con una lectura amable y esperanzadora de la vida desde Islandia, en una orquesta del Norte de Europa, de un país frío, pero con una interpretación impecable del Concierto para clarinete en La mayor, KV 622, de Mozart, en el que el segundo movimiento, Adagio, suena excelentemente bien en el clarinete de Arngunnur Árnadóttir, que citaba anteriormente, una profesora muy joven de la Orquesta Sinfónica de Islandia, bajo la dirección de Cornelius Meister. También porque me da el calor humano que tanto necesito, descubriendo una vez más el poder de la inteligencia musical de acuerdo con la teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner, a quien tanto tiempo de investigación he dedicado en mi vida personal y profesional. Árnadóttir es también escritora y poeta, es decir, a ella también le queda la palabra.

Mozart componía estas partituras como homenaje siempre a una persona. En este caso, fue dedicada a su amigo Anton Stadler (1753-1812), compañero en la logia masónica a la que pertenecía el compositor y gran virtuoso en la orquesta de Viena por la forma de tocar el clarinete tenor (corno di bassetto), cuyo sonido se ha logrado alcanzar en los que se fabrican en la actualidad por la incorporación de llaves adicionales. Si he elegido de nuevo esta obra maravillosa de Mozart para buscar salidas en el actual valle del desencanto social, compuesta el mismo año de su fallecimiento, cuando tenía 35 años, se debe a una razón que conocí hace tiempo por una referencia de Arturo Reverter en una obra que guardo en mi maleta de libros elegidos (2), que siempre tengo preparada por lo que algún día pudiera ocurrir al viajar hacia una isla desconocida: «El corazón de la obra es el sublime Adagio […], aunque para algunos autores -Massin- lo que prevalece en definitiva es el optimismo: el músico ha salido victorioso de una lucha en la que ha debido vencer, en esta última parte de su vida, numerosos peligros de todo tipo». Toda una declaración de principios musicales.

Si quieren desconectar de la información tóxica que nos invade en este tiempo de turbación, aunque tengamos que adentrarnos a veces por los valles del desencanto de la vida, escuchen conmigo este Adagio según la guía de audición que figura más adelante, porque creo que comprenderán mejor que nunca que la música es compañera en la alegría y medicina para el dolor:

Guía de audición del Concierto de Clarinete en La mayor, KV 622 – Harpa Concert Hall, Reykjavík, 10 de septiembre de 2015

– Allegro 0:27

– Adagio 12:58

– Rondo (Allegro) 20:07

Es difícil añadir palabras a estos momentos mágicos. Solo el consuelo de que en el momento después, el de Benedetti cuando decía «[…] de todos modos preparamos / la boca por si vuela un beso / y si no vuela siempre queda / uno que emerge del olvido» (3), me queda otro guion que hoy quiero seguir al pie de la letra, unas palabras preciosas de Blas de Otero en su poema «En el principio», para pensar en quienes han perdido la vida en la lucha diaria por sobrevivir en este mundo al revés. Y en quienes pierden a diario la voz en la maleza, quedándose en la cunetas de los diferentes valles del desencanto que existen en la actualidad, porque me permite comprender mejor a los que sufren la sed, el hambre; también, en lo duro que es pensar que lo que creemos que es nuestro luego resulta ser nada, porque se siegan a menudo las sombras en silencio cuando en estos días de terremoto político casi a diario he abierto muchas veces los ojos para ver el rostro puro y terrible de mi patria, abriendo al mismo tiempo los labios hasta desgarrármelos pidiendo unión y donde confieso que solo he tenido el consuelo de saber que solo me queda la palabra. Y Mozart. Hoy, desde la lejana Islandia, Arngunnur Árnadóttir, localizada en islas desconocidas del consuelo humano a través de la música, que también existen.

(1) Cobeña Fernández, J.A. (2007). Estereotipo machista 4: “¡mujer tenías que ser!”

(2) Reverter, A. Mozart (discografía recomendada y obra completa comentada (2ªed.), (1999). Barcelona: Península, p. 91.

(3) Benedetti, Mario, El Después, en Biografía para encontrarme, 2011. Madrid: Alfaguara.

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UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

¿Qué hacer con estos resultados electorales, sin esperar milagros?

MINISTERIO DEL INTERIOR – Resultados elecciones generales 23 julio 2023

De este mundo los dos sabemos poco. / Y sin embargo, estamos aquí, obligatoriamente obligados a entenderlo.

Rafael Ballesteros, en Ni yo tampoco entiendo (1975)

Sevilla, 24/VII/2023

En la política ocurre muchas veces lo que se traduce perfectamente en una locución española que se utiliza en el lenguaje coloquial: cada uno cuenta la feria como le va. Es lo que pudimos constatar anoche casi al final del recuento oficial de votos de la jornada de elecciones generales en este país, donde todos celebraban su “victoria” aunque la mayoría de los partidos en liza, como le ocurría al rey del cuento de Andersen, estaban desnudos de éxito. Es verdad que el oso de las derechas estaba perdido por los montes del olvido político de millones de votantes, lo que hizo que no se pudiera “cazar”, en sentido político, quedando la tienda de su piel cerrada por finalización del negocio, anoche, a pesar del amplio muestrario que habían utilizado para venderla los aparatos mediáticos de los partidos de las derechas, sus medios de comunicación afines y los eslóganes impresentables que habían calado como lluvia fina en bolsas de población errática. La realidad terca es que las derechas no pueden formar gobierno con los mimbres actuales, salvo conversiones paulinas, aunque es justo pensar que de todo hay en la viña del Señor y peores cosas hemos visto y sufrido ya en la política de este país.

Por otro lado, es justo señalar que el partido socialista ha obtenido un resultado positivo, a pesar de la pérdida de la mayoría obtenida en 2019, algo que me alegra y mucho, porque es cierto que no se ha hundido como esperaban las derechas cerriles y ultramontanas, a pesar del desgaste obvio de la legislatura que ahora finaliza con olvidos dolorosos de millones de personas beneficiadas del escudo social del gobierno de coalición, lo que alimenta las ilusiones de casi once millones de personas, según los datos oficiales de participación ayer, para reeditar un gobierno de coalición que, a priori, se antoja de difícil gestión, llevándonos, si finalmente se produjera un bloqueo numantino, a unas nuevas elecciones según los plazos oficiales que se aplican en estos casos. Tampoco olvido algo importante al escribir estas líneas, por su interpretación positiva desde la perspectiva electoral: el partido abstencionista ha «perdido» electores en esta convocatoria, más de dos millones de personas en relación con la convocatoria de 2019, aunque su número sigue siendo una pregunta clamorosa del por qué se sigue manteniendo una cifra tan alta, más de diez millones de electores, concretamente el 29,59% del censo total, lo que se traduce en 10.402.450 personas que siguen sin acudir a las urnas.

MINISTERIO DEL INTERIOR – Resultados elecciones generales 23 julio 2023

Ante este panorama, creo que las fuerzas progresistas de este país, ante la pregunta no inocente desde la perspectiva política de la ideología de izquierdas, ¿qué hacer?, están obligatoriamente obligadas a entenderse, porque lo que es indudable es que millones de personas le han dicho al partido popular que “así no se llega al poder”, abrazándose a una ultraderecha reaccionaria y caduca. Igualmente, se ha vuelto a dar un voto de confianza a la unión de las izquierdas para que continúe la senda de progreso en el blindaje del Estado de Bienestar, que tiene esta lectura de fondo por lo ocurrido en muchas comunidades autónomas con el equilibrio de resultados electorales en ellas, que se pueden verificar con los datos oficiales en la mano, al igual que algo simbólico, políticamente hablando, en la trayectoria independentista radical en los últimos años, por los resultados finales en Cataluña, al haber obtenido un resultado arrollador el partido socialista en las cuatro provincias que componen esta Comunidad, frente a las ínfulas independentistas, que deberían observar con lupa qué ha ocurrido con los resultados reales obtenidos en estas elecciones generales y sus futuras exigencias para apoyar el futuro gobierno de coalición.

En el día después de la emisión de mi voto, sigo recordando una canción muy breve interpretada por Aguaviva, Ni yo tampoco entiendo (1975), con letra del poeta malagueño Rafael Ballesteros, que procuro aplicarla todos los días por su mensaje final: todos, sin excepción, estamos obligatoriamente obligados a entendernos: partidos políticos y ciudadanía, casi por igual, tanto monta monta tanto, porque los votos son de los ciudadanos que votan. Pretendemos, con nuestro voto, ser dueños de nuestro destino, algunos con más ensoñación democrática de su destino que otros, a pesar de todo: […] El tema 83, la democracia, / el ácido sulfúrico, los ceros, el tacón, / las hambres, el casamiento / orgánico. / De este mundo los dos sabemos poco. / Y sin embargo, estamos aquí, obligatoriamente obligados a entenderlo. Al vivir en un país en el que funciona la democracia representativa, ahora toca a los políticos tomar la responsabilidad de entenderse entre ellos. Están obligatoriamente obligados a hacerlo. La izquierda sabe que hay una palabra mágica que no hay que traicionar: unidad. Eso sí, sin esperar milagros, porque es suficiente con que la política no haga daño a nadie que es el principal milagro, terrenal y cercano, como decía mi admirado escritor Manuel Rivas en su columna del domingo electoral de 26 de mayo de 2019, en el diario El País, hablando de lo que hace verdaderamente daño a la política, nacional y europea: “Hay mucha gente desencantada de la política, tal vez porque tenía de ella una visión providencial. Yo no estoy desencantado, ni encantado, porque no espero milagros. Me parece suficiente milagro una política que no haga daño. Aunque imperfecta, que no cause desperfectos. Que no penalice la libertad, que no normalice la injusticia, que frene la guerra contra la naturaleza. Una política que no se nos caiga encima”.

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UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Cuaderno de campaña / 15. Aunemos voluntades hasta que la dignidad humana se haga costumbre

Sevilla, 20/VII/2023

Utilizo en este cuaderno digital la ´escritura circular´, al volver una y mil veces a mis principios éticos y literarios, por una razón de la razón y del corazón muy clara: no tengo otros. Esta es la explicación, que debo a quien me lee, de por qué vuelvo a referirme a palabras ya escritas recientemente sobre la dignidad humana, que también es política en el sentido primigenio del término. En esta ocasión, quedan tres días en la cuenta atrás de la decisión más importante de la democracia, elegir el próximo 23 de julio el destino político del país a través del Gobierno que gane en las urnas y no hay tiempo que perder. Como las ideologías no son inocentes, tengo que manifestar, una vez más, que crecí muy cerca de cantores, no cantantes, de este país y de Latinoamérica (´cantante´ es el que puede cantar,  mientras que ´cantor´ es el que debe cantar, según Facundo Cabral) y, sobre todo, de un grupo inolvidable, Quilapayún, junto a uno de sus fundadores, Víctor Jara. En 2020, en plena pandemia, volví a escuchar de nuevo una versión profundamente actual, de lo que la sociedad chilena de izquierdas canta todavía hoy, con más fuerza que nunca, con la música y letra de fondo de Quilapayún en su memorable Cantata Popular de Santa María de Iquique, que tantas veces he citado en este cuaderno digital. Me refiero a un vídeo que Chile lanzó ese año al mundo solidario de los que tenemos ilusiones todavía por transformarlo, porque se puede hacer recordando la letra de esta cantata tan sobrecogedora, de la que siempre he destacado una frase que llevo grabada en mi corazón: con el amor y el sufrimiento se fueron aunando las voluntades, perteneciente al Relato II de la Cantata, que emociona más cuando inmediatamente después escuchamos la preciosa canción “Vamos mujer”. Inolvidable.

Se había acumulado mucho daño,
mucha pobreza, muchas injusticias;
ya no podían más y las palabras
tuvieron que pedir lo que debían.

A fines de mil novecientos siete
se gestaba la huelga en San Lorenzo
y al mismo tiempo todos escuchaban
un grito que volaba en el desierto.

De una a otra Oficina, como ráfagas,
se oían las protestas del obrero.
De una a otra Oficina, los Señores,
el rostro indiferente o el desprecio.

Qué les puede importar la rebeldía
de los desposeídos, de los parias.
Ya pronto volverán arrepentidos,
el hambre los traerá, cabeza gacha.

¿Qué hacer entonces, qué, si nadie escucha?
Hermano con hermano preguntaban.
Es justo lo pedido y es tan poco
¿tendremos que perder las esperanzas?

Así, con el amor y el sufrimiento
se fueron aunando voluntades,

en un solo lugar comprenderían,
había que bajar al puerto grande.

Recibí en esa ocasión el vídeo que encabeza estas palabras, elaborado  por los hermanos Ibarra Roa y creo que resume muy bien el compromiso de mi recuerdo activo sobre la unidad popular democrática y el estado de vigilancia para cuidar la democracia en cada momento, situación que en este país es de una actualidad plena ante las próximas elecciones generales. En 2014 crearon, en Santiago de Chile, el proyecto Coro y Danza Ciudadana, que expongo respetando el texto original de su declaración de intenciones: “El CANTO NO BASTARÁ” es el nombre que da vida a este inédito video épico, donde el Coro y Danza Ciudadana junto al emblemático grupo Quilapayún, se unen para conmemorar los 50 años del triunfo de la Unidad Popular. A través del arte, traemos al presente un registro histórico musical, que da cuenta de la vigencia y la importancia de la lucha social contra la injusticia;  que nos invita a la unidad y a ser capaces de generar una sola fuerza para alcanzar la victoria y la tan anhelada dignidad. Luchamos por nosotrxs y por todxs nuestrxs compañerxs. Es hora de agruparnos y levantar las voces de aquellxs que realmente quieren un Chile mejor; aquellxs que escuchan al Pueblo y avanzan junto al Pueblo. Agradecemos a lxs artistas del Coro y Danza Ciudadana por su rigor y su empuje, y por supuesto, a Quilapayún por esta maravillosa alianza creativa. También a nuestro equipo de edición y producción, por el enorme trabajo realizado. PRONTO NOS VOLVEREMOS A ENCONTRAR!! HASTA QUE LA DIGNIDAD SE HAGA COSTUMBRE!!”.

La letra de la canción de despedida de la Cantata, en la versión auténtica de Luis Advis, su creador, no la he olvidado en su fondo y forma. Escucharla de nuevo y, si es posible, en el contexto global de todo el relato, es el mejor homenaje que podemos hacer hoy a todas y cada una de las personas que luchan en cualquier lugar del mundo por la libertad, la paz, la fraternidad y por la dignidad humana en todas las manifestaciones posibles «hasta que se haga costumbre». También, en nuestro país, porque no la olvido.

Ustedes que ya escucharon
la historia que se contó
no sigan allí sentados
pensando que ya pasó.
No basta sólo el recuerdo,
el canto no bastará.
No basta sólo el lamento,
miremos la realidad.

Quizás mañana o pasado
o bien, en un tiempo más,
la historia que han escuchado
de nuevo sucederá.
Es Chile un país tan largo,
mil cosas pueden pasar
si es que no nos preparamos
resueltos para luchar.
Tenemos razones puras,
tenemos por qué pelear.
Tenemos las manos duras,
tenemos con qué ganar.

Unámonos como hermanos
que nadie nos vencerá.
Si quieren esclavizarnos,
jamás lo podrán lograr.
La tierra será de todos
también será nuestro el mar.
Justicia habrá para todos
y habrá también libertad.
Luchemos por los derechos
que todos deben tener.
Luchemos por lo que es nuestro,
de nadie más ha de ser.

Así la deberíamos seguir recordando, ahora más que nunca, a la hora de depositar el voto el próximo domingo, 23 de julio, luchando la izquierda, unidos, HASTA QUE LA DIGNIDAD SE HAGA COSTUMBRE en nuestro país y se instale en nuestras vidas, porque sé que es posible cuando con el amor y el sufrimiento se aúnan las voluntades.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Cuaderno de campaña / 1. ¿Quién anima al animador electoral?

Julio Numhauser & Maciel Numhauser, Todo cambia

Sevilla, 7/VII/2023

Comienza hoy la campaña para las elecciones generales del 23 de julio próximo y es importante encarar estas fechas con ánimo suficiente en la confianza de que la dignidad política y el progreso, serán los fundamentos y la solería ética que actuarán como acicates para seguir cambiando y transformando nuestro país como hasta ahora. Lo que ocurre es que la persona que “anima” es una especie en extinción, porque los agoreros mayores de este reino humano están haciendo continuamente de las suyas.

Animar es un verbo que admite hasta diez acepciones, según el Diccionario de la lengua española (RAE): infundir vigor a un ser vivo, infundir ánimo o energía moral a alguien, incitar a alguien a una acción, dar vida o animación a una obra de arte, comunicar a una cosa inanimada vigor, intensidad y movimiento, dar movimiento, calor y vida a un concurso de gente o a un paraje; dicho del alma, dar vida al cuerpo, vivir, habitar, cobrar ánimo y esfuerzo, decidirse, determinarse a hacer o decir algo. Son diez interpretaciones que equivalen a una sola, de las que destaco la última sobre las demás: animar es dar vida al cuerpo, vivir en definitiva. Cambiar todo lo que haya que cambiar. Dar un paso más: transformar.

Como ya he explicado en otras ocasiones en este cuaderno digital, todo está cambiando en nuestras vidas porque hay muy pocas zonas que nos animen a habitar seguros y de forma estable en el microcosmos que nos rodea. Y esta campaña electoral no es una excepción. La cantora Mercedes Sosa (cantante es el que puede y cantor el que debe hacerlo, según Facundo Cabral), cantó de forma especial Todo cambia (con letra y música del músico chileno Julio Numhauser, fundador de mi querido grupo Quilapayún) para animarnos a continuar siempre hacia adelante mediante su compromiso activo a través de la música, por ejemplo, habiéndolo grabado personalmente en la razón y en el corazón a lo largo de mi vida, en etapas que han quedado registradas en mi memoria de secreto, situada como estructura muy valiosa en una región profunda del cerebro, el hipocampo. La recuerdo en ocasiones como ésta, cuando muy pronto votaremos en una dialéctica demostrada y demostrable, progreso/retroceso, porque era una auténtica animadora, infundiéndonos siempre ánimo o energía moral a todos: Cambia lo superficial / Cambia también lo profundo / Cambia el modo de pensar / Cambia todo en este mundo. Es bueno que como animadores hablemos de esto, por higiene mental, en el Club de las Personas Dignas, al que pertenezco, para reforzar las actitudes cotidianas en lo que vivimos, hacemos y sentimos, políticamente hablando, aunque reconozcamos que la situación de polarización interesada y populismo reaccionario nos hace daño, sobre todo la de los que miran a su alrededor y atrás con ira, sabiendo que debemos compartir la realidad cambiante, por dura que sea, hasta que al animarnos y respetar a los que animan a los animadores, integremos en nuestra inteligencia de todos y en la de secreto, el hecho de que cambiar no es extraño…, porque no cambiamos el amor a lo que queremos, por mucho que nos cueste, porque somos coherentes, porque los principios permanecen, aunque tomemos conciencia plena de que para los Tristes y los Tibios, los Fachas y Agoreros Profesionales, cada uno en su Club, tanto cambio no lleva a nada bueno. Y en los momentos difíciles que estamos atravesando, quizás se frotarán las manos, en su presunto triunfo anímico, porque piensan que estábamos advertidos. Me alegra pensar que así no será en estos días venideros y, por supuesto, el 23 de julio, porque el cambio no es ya algo extraño en nuestras vidas: Lo que cambió ayer / Tendrá que cambiar mañana / Así como cambio yo / En esta tierra lejana // Cambia el rumbo el caminante / Aunque esto le cause daño / Y así como todo cambia / Que yo cambie no es extraño.

He dicho anteriormente que hay que respetar a los animadores frente a los agoreros mayores del reino en el terreno de la política que, instalados en su mediocridad eterna, no hacen nada más que cantar las desgracias propias y ajenas sin mezcla de cambio o progreso personal y social alguno. Es una especie en extinción, aunque el gran espectáculo del mundo continúe. Cuando nos enfrentamos en unas elecciones generales a un proyecto de país, algo de importancia extrema para animar la vida, recurro a un escritor de cabecera, Juan Ramón Jiménez, intentando responder en pocos minutos a la gran pregunta de la vida: ¿cuál es la verdadera política que atiende siempre el interés general para que todos podamos vivir dignamente? La verdad es que todo se nubla en la mente y en el corazón cuando llueve y se moja el alma, que también sucede, siempre no a gusto de todos, pero tomando conciencia de que ese todo se puede limpiar también con el amor líquido del limpiaparabrisas de la vida, porque al final todo depende del color del cristal político con el que se mira cada aquí y ahora de esa turbulenta forma de ser y estar en el mundo que cada uno vive. Juan Ramón Jiménez me lo enseñó hace ya muchos años, cada vez que traspasaba la cancela de su casa en Moguer, en la calle Nueva, que tantas veces he visitado: “[…] era de hierro y cristales blancos, azules, granas y amarillos. Por las mañanas. ¡qué alegría de colores pasados de sol en el suelo de mármol, en las paredes, en las hojas de las plantas, en mis manos, en mi cara, en mis ojos! […] Yo miraba sucesivamente todo el espectáculo, el sol, la luna, el cielo, las paredes de cal, las flores -jeranios, hortensias, azucenas, campanillas azules-, por todos los cristales, el azul, el grana, el amarillo, el blanco. El que más me atraía era el amarillo. Por el cristal amarillo todo se me aparecía cálido, vibrante, rejio, infinito […] Todo allí acababa bien; era un término como el del beso en el amor, como el de la gloria verdadera e íntima en el arte; después de mirar por el cristal amarillo ya no quería yo más y me quedaba contento”.

Los animadores menores del reino (los mayores sabelotodo ya están a lo suyo, a su derecha extrema), practicamos la defensa a ultranza del “principio esperanza”, que he mantenido en mi vida y que he ido alimentando hasta hoy de lecturas ideológicas no inocentes. El éxito filosófico de Ernst Bloch, por ejemplo, con su teoría de ese “principio esperanza”, fue demostrarnos que tenemos que llegar a ser “ateos” por la gracia de Dios, es decir, hay que creer en la trascendencia de la vida sin un Trascendente alienador, que a veces merodea en el terreno político, por la creencia en determinados líderes, impresentables como poco. En definitiva, la esperanza, que junto con la palabra aún nos quedan, permitirá regar con rocío, todos los días, las esperanzas legítimas que cada uno tiene, animarnos, en una palabra, dando respuesta a la pregunta profunda de Neruda, ¿Es verdad que las esperanzas deben regarse con rocío? (Libro de las preguntas, IV), aprendiendo a ser felices cada día, una experiencia de esperanza en el amor, entre otras, como hambre cósmica en tiempos revueltos, aprendiendo de una vez por todas que animar nuestra vida política y la de los demás es cosa de cuidar el alma, dando vida al cuerpo, vivir y habitar la vida. En definitiva, cobrar ánimo y esfuerzo, decidirse, determinarse a hacer o decir algo que nos permita mantener viva la esperanza de dar respuesta política a los problemas de la vida, a sus continuas preguntas. Siendo así, que yo cambie no será ya extraño y como animador…, la verdad es que, hoy por hoy, me siento animado para seguir muy activo en esta campaña que comienza hoy, con altura de miras y en beneficio del interés general para todos.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Romanza para un verano complejo y diferente

Romanza, segundo movimiento del Concertino para guitarra y orquesta en La menor, Salvador Bacarisse, 1952 / Orquesta de la Universidad de Granada. Guitarra: Marcos Victora Wagner, 2011

Sevilla, 21/VI/2023

Hoy, a las 16:58, hora peninsular, comienza oficialmente la estación del verano, acompañada de una celebración especial, también en este día, dedicada a la Fiesta Europea de la Música. Desde hace años tengo asociada esta fecha con el recuerdo de una obra memorable de Salvador Bacarisse, el Concertino en La mayor, sobre todo en su sobrecogedor segundo movimiento, Romanza (con un tempo Andante), partitura completa que forma parte del legado de su obra a la Fundación Juan March, porque siempre me transmite paz en medio de tanta turbación y mudanzas del alma, sentimiento que deseo compartir hoy, de nuevo, con la Noosfera.

Tal día como hoy, hace exactamente tres años, decía en este cuaderno digital que “la conjunción de las tres realidades expuestas [comienzo de la «normalidad» en la pandemia, la entrada del verano y la celebración del Día Europeo de la Música], ofrecen hoy la oportunidad de creer que otro mundo es posible, sobre todo cuando se aúnan esfuerzos y voluntades en torno a la música en un tiempo tan abierto a la vida como es la estación del verano y con un denominador común sobre la ciclópea tarea de reconstruir la vida en otro mundo diferente. Como no podía ser de otra forma, he elegido una obra que conjugara estas realidades y que guardo en mi banda sonora vital: el Concertino citado, interpretado por la orquesta de la Radiotelevisión francesa, actuando Narciso Yepes como solista a la guitarra y bajo la dirección de Ataúlfo Argenta. Lo he vuelto a escuchar con profundo respeto y admiración gracias al fondo que figura en la Fundación Juan March (1), como legado que su hijo cedió a la citada Fundación y al que se puede acceder para conocer en profundidad la vida en el exilio y la obra de Bacarisse. En concreto, en la página dedicada al fondo radiofónico en su etapa como productor en numerosos programas en lengua española de la RTF (Radiodiffusion-Télévision Française), A propósito de Salvador Bacarisse (1964). Programa-homenaje a Bacarisse con entrevistas a personalidades de la cultura. Presentador: Narcís Bonet”.

Como en aquella ocasión, reinterpreto hoy el título como Romanza para un verano complejo y diferente, donde los sentimientos y emociones pueden volar muy alto, cambiando también lo que ya hay que cambiar. Eso espero en la esperanza de que creamos en la forma de ser nuevas personas en España, acompañados por la música y cantando, como diría Alberti: Creemos el hombre nuevo cantando, / el hombre nuevo de España cantando, / el hombre nuevo del mundo cantando. / Canto esta noche de estrellas / en que estoy solo y desterrado. / Pero en la tierra no hay nadie / que esté solo si está cantando. […] Nada hay solitario en la tierra / creemos el hombre nuevo cantando. También, porque la música es compañera en la alegría y medicina para el dolor (Musica laetitiae comes, medicina dolorum).

La Romanza tiene un tempo de andante (ejecutado con dulzura, poco a poco), al que he dedicado palabras llenas de sentimiento en este cuaderno digital, fundamentalmente en una modesta operación rescate de un músico excelente que tuvo que salir de España en condiciones lamentables con motivo de la guerra civil. Esta obra completa de Bacarisse, el Concertino en La menor, a través de sus tres movimientos, Entrada (Allegro), Romanza (Andante lento) y Scherzo (Allegretto), en su particella original para clavecín y orquesta (que conservo), me entrega siempre paz interior y me permite viajar por sueños posibles. Hoy, más que nunca, necesitamos escuchar romanzas, porque son composiciones de aire tierno y sencillo, que solo quieren transmitir sentimientos y paz interior. Una vez más y después de una pausa temporal bastante prolongada, he vuelto a abrir mi piano, experimentando una emoción especial tocando la Romanza de Bacarisse, en concreto el andante, segundo movimiento de su precioso Concertino. De alguna forma vuelvo a recordar con profundo agradecimiento, en este difícil aquí y ahora (hic et nunc), a mis profesoras de piano y violín que en su momento hicieron los arreglos necesarios, porque la versión original de 1952 era exclusivamente para guitarra y orquesta. Sigo creyendo que hicieron un trabajo espléndido, que retomo cuando busco en la música compañía en la alegría y medicina en el dolor de la vida.

Cada vez que me aproximo a esta partitura busco comprender mejor qué quiso transmitir el autor en ella. Hace años dediqué unas palabras especiales a Ataúlfo Argenta, gran amigo de Bacarisse y creo que me acerqué a su verdadero sentido: “Buscando esta verdad de Ataúlfo Argenta, he seguido de cerca a Fernando Argenta en mi vida nómada, escuchándolo siempre con enorme respeto en la radio del coche, en viajes siempre hacia alguna parte. El mismo que él tenía hacia su padre cuando nos presentaba el Concertino para guitarra y orquesta en La menor, de Salvador Bacarisse (sobre todo su Romanza), nada apreciado por el Régimen franquista por su deriva republicana y que dirigió en un concierto memorable en París el día de su estreno [15-X-1953, París (Théátre des Champs-Élysées), interpretado por Narciso Yepes (guitarra) y L’Orchestre National, en un concierto público organizado por la Radio Televisión Francesa)], del que guardo un recuerdo entrañable en mi memoria de hipocampo, de secreto”. Recomendaba en aquella ocasión, como hago hoy de nuevo, que escuchen esta versión de la Romanza con la pasión de músicos muy jóvenes de la Orquesta de la Universidad de Granada, que recogen el testigo de lo que quiso transmitir Bacarisse desde el exilio en París. El Sur también existe en el Día Europeo de la Música a través de jóvenes intérpretes, el futuro musical y más amable de nuestra Comunidad y de nuestro País.

Guardo también en mi persona de secreto un tesoro musical: la obra compilada de Salvador Bacarisse en la Fundación Juan March, con un prólogo emocionante de su único hijo, Salvador Bacarisse Cuadrado, con quien tuve la oportunidad en 2018 de cruzar un mensaje en el que me autorizó a disponer de una copia del manuscrito original del Concertino para clavecín y orquesta, op. 72 bis (a través de la Fundación Juan March) y en los que me agradecía la cercanía a su padre: “Yo me fui a vivir a Inglaterra pero mis padres siguieron en París, en el pisito del 7 de la rue Cassette que ocuparon más de treinta años. Cuando murió mi madre en 1976, trece años después que mi padre, yo quité el piso de la rue Cassette, y me llevé a Escocia todos los papeles y libros de mi padre. Desde aquel día permanecieron a salvo, y yo creía olvidados, hasta la fecha memorable en que llamó a la puerta de mi casa Emilio Casares, quien venía a pedirme autógrafos y otros materiales para una exposición de “La música en la Generación del 27” que estaba organizando y que tuvo lugar en Granada en julio de 1986. Esa exposición y el magnífico catálogo que publicó el Ministerio de Cultura fue el primer reconocimiento de aquellos músicos olvidados durante el franquismo, entre los que figuraba mi padre. En Granada, durante la exposición y hablando con Rodolfo Halffter, que había venido de Méjico, y con otros, decidí hacer lo que en realidad ya sabía que tenía que hacer: mandar los manuscritos de Salvador Bacarisse a su tierra, a España. Por muy hijo de francés, emigrado a España, que fuera mi padre, nunca se sintió sino español. Vivió treinta años en París, desarraigado y triste lejos de su querido Madrid”.

Conocí su extensa y desconocida obra a través de esta publicación extraordinaria, que está al alcance de quien desee conocer de cerca a este gran compositor olvidado durante la dictadura franquista. Fue un hallazgo que me permitió acercarme a Bacarisse, a su vida y a su preciosa obra. En la Fundación está el legado completo del compositor, llevado a cabo por su hijo en 1987, que incluía todas las partituras que obraban en su poder.

Cuando escribo estas palabras, deseo compartir de nuevo este sentimiento de respeto y agradecimiento a un autor muy desconocido en su querido país, pero que tuvo el reconocimiento mundial fuera de él alternando su labor de composición y de dirección de orquesta con el trabajo que desarrolló en el exilio en París, en la Radiodifusión-Televisión Francesa, como productor de programas en español para Hispanoamérica. Es la razón de por qué lo he buscado hoy en el fondo de programas de radio en los que trabajó Salvador Bacarisse.

Es necesario conocerlo y escucharlo, compartiéndolo de nuevo con el club virtual, con sede social en la Noosfera, de las personas dignas y libres. Disfruten de esta maravillosa composición en el Día Europeo de la Música, cuando entra el verano con el sol quieto, que me sigue emocionando como la primera vez que decidí conservarla en mi memoria de secreto.

(1) El concierto fue emitido por la Radiodiffusion-Télévision Française en 1964, en un programa en homenaje a Bacarisse con el título “A propósito de Salvador Bacarisse (1964)”. Durante dos programas fue entrevistado Narciso Yepes y el Concertino en la menor fue emitido íntegro. Los dos programas completos están disponibles en la web de la Fundación en “Bacarisse y la radio”. No he podido localizar grabación alguna comercial de este evento y la referencia me ha sido proporcionada, amablemente, por la citada Fundación. De ahí la importancia de esta referencia, verdaderamente sobrecogedora, escuchando también a Narciso Yepes, su amigo e intérprete preferido y a quien dedicó Bacarisse esta obra excepcional.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Nuccio Ordine nos recomendó estar atentos a la música de Franco Battiato

Sevilla, 11/VI/2023

Todavía no me he recuperado del impacto anímico de ayer, al conocer el fallecimiento de Nuccio Ordine. Estaba leyéndolo estos días y con un recuerdo especial a la música de fondo que recomendó a sus lectores en su precioso libro, Clásicos para la vida, que como ya dije en este cuaderno digital en 2018, no deja indiferente a nadie. En aquella ocasión me detuve especialmente en un pasaje que citaba de un libro inolvidable, El mercader de Venecia, de William Shakespeare, que me sigue pareciendo útil en cualquier momento de la vida, ¡Atiende a la música!: “El hombre que no tiene música en sí mismo y no se mueve por la concordia de dulces sonidos está inclinado a traiciones, estratagemas y robos; las emociones de su espíritu son oscuras como la noche, y sus afectos, tan sombríos como el Érebo: no hay que fiarse de tal hombre. ¡Atiende a la música!”. La obra de Shakespeare es un tratado contra la usura y la defensa de los valores humanos. Venecia podría representar hoy al mercado controlado por los hombres de negro, incapaces de poner música en vida alguna.

Aquel consejo recordado por Ordine, ha vuelto a estar presente hoy de nuevo al volver a la lectura de su última obra, Las personas no son islas. La música es una oportunidad para reencontrarnos con nosotros mismos y disfrutar de los placeres del alma que nos proporciona cuando pertenecemos al Club de las Personas Dignas. Este país no se caracteriza por el amor a la música porque no se educa para conocerla y amarla. Si, además, es clásica, hay muchas posibilidades de que la ignoremos por mero desconocimiento o desprecio, con una gran responsabilidad pública al respecto por su silencio institucional cómplice. Tener música es disponer de un bagaje diferente para ser y estar en el mundo.

Repasando con atención este cuaderno digital, se puede comprobar que en numerosas ocasiones hago referencia a la música como una proyección de la inteligencia que cuida, sobre todo, el alma humana. Siguiendo a Shakespeare, soy un hombre que tengo música, que he ordenado a lo largo de la vida mi banda sonora, compuesta para una película jamás filmada aunque siempre se ha grabado en directo. Lo que tengo que reconocer es que la música que escuché por primera vez en determinados momentos de mi existencia, cuando la recupero, es posible que ya no suene igual, porque nadie se baña dos veces en el mismo río y la  música que estaba presente en aquél río que me hizo feliz o me entristeció. de todo hay en la viña del Señor, no suena siempre igual.

Lo he manifestado en varias ocasiones en este cuaderno digital: admiro el simbolismo de la música. Cada día descubro un mundo nuevo al aproximarme al teclado o al arco y mástil del violín, para conocer mejor su alma. Es una experiencia única que me regala la vida y en la que estoy inmerso por los sentimientos y emociones que me ofrece. He descubierto la riqueza sonora del clave, el instrumento tan querido por Bach y Mozart en sus años de éxito sonoro, asimilando a diario algo que ha perdurado a través de los siglos: Musica laetitiae comes, medicina dolorum, es decir, la música es compañera en la alegría y medicina para el dolor.

Nuccio Ordine terminaba el breve pasaje de Shakespeare citando obras que le conmovían el alma, porque atendiendo la música se puede buscar “la esencia de la vida en aquellas actividades que pueden ennoblecer el espíritu, que pueden ayudarnos a hacernos mejores, que privilegian la esencia sobre la apariencia, el ser sobre el tener”, refiriéndose finalmente a Franco Battiato, que figura curiosamente en un puesto especial de la banda sonora de mi vida, cuando buscaba comprender qué nos quería decir en aquella enigmática canción que llevaba un título programático “Centro de gravedad permanente” y que cantábamos en casa cuando nuestro hijo apenas sabía hablar pero sí cantar su estribillo famoso. Para que no cambie, con el aprendizaje de mi vida, atento a la música, lo que ahora pienso sobre la dignidad de la vida, de las cosas de estío, de la gente…, defendiendo el anhelado centro de gravedad permanente. Ordine me lo recordó hace unos años y hoy se lo agradezco nuevamente.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Ante las próximas elecciones generales, hay que aunar voluntades hasta que la dignidad se haga costumbre

Sevilla, 3/VI/2023

Estamos en la cuenta atrás de la decisión más importante de la democracia, elegir el próximo 23 de julio el destino político del país a través del Gobierno que gane en las urnas y no hay tiempo que perder. Como las ideologías no son inocentes, tengo que manifestar que en mi caso crecí muy cerca de cantores, no cantantes, de este país y de Latinoamérica (cantante es el que puede cantar, mientras que cantor es el que debe cantar, según Facundo Cabral) y, sobre todo, de un grupo inolvidable, Quilapayún, junto a uno de sus fundadores, Víctor Jara. En 2020, en plena pandemia, volví a escuchar de nuevo una versión profundamente actual, de lo que la sociedad chilena de izquierdas canta todavía hoy, con más fuerza que nunca, con la música y letra de fondo de Quilapayún en su memorable Cantata Popular de Santa María de Iquique, que tantas veces he citado en este cuaderno digital. Me refiero a un vídeo que Chile lanzó ese año al mundo solidario de los que tenemos ilusiones todavía por transformarlo, porque se puede hacer recordando la letra de esta cantata tan sobrecogedora, de la que siempre he destacado una frase que llevo grabada en mi corazón: con el amor y el sufrimiento se fueron aunando las voluntades, perteneciente al Relato II de la Cantata, que emociona más cuando inmediatamente después escuchamos la preciosa canción “Vamos mujer”. Inolvidable.

Se había acumulado mucho daño,
mucha pobreza, muchas injusticias;
ya no podían más y las palabras
tuvieron que pedir lo que debían.

A fines de mil novecientos siete
se gestaba la huelga en San Lorenzo
y al mismo tiempo todos escuchaban
un grito que volaba en el desierto.

De una a otra Oficina, como ráfagas,
se oían las protestas del obrero.
De una a otra Oficina, los Señores,
el rostro indiferente o el desprecio.

Qué les puede importar la rebeldía
de los desposeídos, de los parias.
Ya pronto volverán arrepentidos,
el hambre los traerá, cabeza gacha.

¿Qué hacer entonces, qué, si nadie escucha?
Hermano con hermano preguntaban.
Es justo lo pedido y es tan poco
¿tendremos que perder las esperanzas?

Así, con el amor y el sufrimiento
se fueron aunando voluntades,

en un solo lugar comprenderían,
había que bajar al puerto grande.

Recibí en esa ocasión el vídeo que encabeza estas palabras, elaborado  por los hermanos Ibarra Roa y creo que resume muy bien el compromiso de mi recuerdo activo sobre la unidad popular democrática y el estado de vigilancia para cuidar la democracia en cada momento, situación que en este país es de una actualidad plena por lo ocurrido en las últimas elecciones municipales y locales. En 2014 crearon, en Santiago de Chile, el proyecto Coro y Danza Ciudadana, que expongo respetando el texto original de su declaración de intenciones: “El CANTO NO BASTARÁ” es el nombre que da vida a este inédito video épico, donde el Coro y Danza Ciudadana junto al emblemático grupo Quilapayún, se unen para conmemorar los 50 años del triunfo de la Unidad Popular. A través del arte, traemos al presente un registro histórico musical, que da cuenta de la vigencia y la importancia de la lucha social contra la injusticia;  que nos invita a la unidad y a ser capaces de generar una sola fuerza para alcanzar la victoria y la tan anhelada dignidad. Luchamos por nosotrxs y por todxs nuestrxs compañerxs. Es hora de agruparnos y levantar las voces de aquellxs que realmente quieren un Chile mejor; aquellxs que escuchan al Pueblo y avanzan junto al Pueblo. Agradecemos a lxs artistas del Coro y Danza Ciudadana por su rigor y su empuje, y por supuesto, a Quilapayún por esta maravillosa alianza creativa. También a nuestro equipo de edición y producción, por el enorme trabajo realizado. PRONTO NOS VOLVEREMOS A ENCONTRAR!! HASTA QUE LA DIGNIDAD SE HAGA COSTUMBRE!!”.

La letra de la canción de despedida de la Cantata, en la versión auténtica de Luis Advis, su creador, no la he olvidado en su fondo y forma. Escucharla de nuevo y, si es posible, en el contexto global de todo el relato, es el mejor homenaje que podemos hacer hoy a todas y cada una de las personas que luchan en cualquier lugar del mundo por la libertad, la paz, la fraternidad y por la dignidad humana en todas las manifestaciones posibles «hasta que se haga costumbre». También, en nuestro país, porque no la olvido.

Ustedes que ya escucharon
la historia que se contó
no sigan allí sentados
pensando que ya pasó.
No basta sólo el recuerdo,
el canto no bastará.
No basta sólo el lamento,
miremos la realidad.

Quizás mañana o pasado
o bien, en un tiempo más,
la historia que han escuchado
de nuevo sucederá.
Es Chile un país tan largo,
mil cosas pueden pasar
si es que no nos preparamos
resueltos para luchar.
Tenemos razones puras,
tenemos por qué pelear.
Tenemos las manos duras,
tenemos con qué ganar.

Unámonos como hermanos
que nadie nos vencerá.
Si quieren esclavizarnos,
jamás lo podrán lograr.
La tierra será de todos
también será nuestro el mar.
Justicia habrá para todos
y habrá también libertad.
Luchemos por los derechos
que todos deben tener.
Luchemos por lo que es nuestro,
de nadie más ha de ser.

Así la deberíamos seguir recordando, ahora más que nunca, luchando unidos HASTA QUE LA DIGNIDAD SE HAGA COSTUMBRE en nuestro país y se instale en nuestras vidas, porque sé que es posible cuando con el amor y el sufrimiento se aúnan las voluntades.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!