Homenaje a José Mujica en Nueva York, cerca de la ONU

Sevilla, 25/IX/2025 – 16:46 h (CET+2)

Ayer, el Congreso Panamericano, el Foro Iniciativa Mujica y el Remarque Institute celebraron un acto de homenaje al Presidente Mujica, en Nueva York, bajo el lema DEMOCRACIA SIEMPRE, que pretendía convocar “a presidentes, presidentas, parlamentarios, parlamentarias, y líderes y lideresas de la sociedad civil para celebrar su legado y las lecciones que ofrece su lucha por fortalecer las sociedades democráticas, desde Montevideo a Madrid, de Ciudad de México a Manhattan”.

En este evento tan especial, participaron, entre otros invitados, su fiel compañera, Lucía Topolansky y tres presidentes de países democráticos, Uruguay, obviamente, así como Chile y España, habiendo justificado su ausencia los de Brasil y Colombia, por encontrarse ya de vuelta a sus países de origen después de su participación en la Asamblea de la ONU.

Por respeto democrático a nuestro presidente, en misión oficial en la 80ª Asamblea General de Naciones Unidas, reproduzco a continuación su intervención íntegra, recomendando igualmente las intervenciones de los presidentes de Uruguay, Yamandú Orsi y Chile, Gabriel Boric, con mensajes aleccionadores de la trayectoria política y humana de José Mujica, que pueden escuchar en el vídeo de cabecera:

INTERVENCIÓN DEL PRESIDENTE DEL GOBIERNO, PEDRO SÁNCHEZ

Muchas gracias.

Presidentes, querido Yamandú. Y gracias a todos ustedes por invitarnos a participar en este homenaje tan entrañable.

Yo creo que hay personas cuya vida, pues en sí misma es un discurso. Y yo creo que José Mujica fue una de ellas, porque lo que decía coincidía con lo que hacía, como bien ha dicho el presidente de Uruguay y lo que hacía estaba siempre a servicio de lo que pensaba.

Tal día como hoy hace 12 años, y lo hemos visto en el vídeo, en la Asamblea General de las Naciones de Unidas, Pepe Mujica pronunció unas palabras que debemos hacer nuestras.

Nos dijo que estaba angustiado por un porvenir, que no vería, pero que seguía igual de comprometido con una humanidad mejor. Más si cabe. Y nos dejó una tarea a la que estamos llamados hoy todos y todas, que es cuidar la vida.

Recordemos por un instante el contexto de aquel discurso. El mundo entonces se enfrentaba a las consecuencias de una gran recesión económica, fue el comienzo de una pavorosa acumulación de cambios que daban vértigo y que sería difícil resumir.

Cambios que culminan hoy con el ascenso de una internacional, podemos decirlo así, ultra derechista, una internacional reaccionaria, que amenaza la propia supervivencia de la democracia. Hemos hablado precisamente de los tres presidentes junto con el presidente Lula y otros muchos presidentes en la Asamblea General de Naciones Unidas. Esa internacional ultra derechista se ha hecho fuerte en la mentira y en la manipulación de los debates, pero necesita para arraigar de otros dos factores que me gustaría compartir y recordar con todos ustedes.

La incertidumbre y el miedo. Y es precisamente ahí donde la democracia ha de hacerse fuerte, dando respuestas a los problemas inmediatos, ofreciendo certezas frente a lo incierto y esperanza, esperanza frente a cualquier tipo de temor.

Pepe Mujica entendió esta urgencia a mi juicio mucho antes que la mayoría. Por eso, cuando hablaba de cuidar la vida, se refería a hacer frente a la emergencia climática, a liberar a la economía de los estrechos límites del mercado, a una existencia, en definitiva, donde se trabaje para vivir y no se viva para trabajar.

Para él, la vida no podía declinarse en singular, para él la vida siempre fue plural. Supo que no hay futuros sin comunidad, que somos todas y todos al fin y al cabo lo que somos capaces de sostener entre todos y todas. Y ese plural de Mujica, a mi juicio, evidentemente no se entiende sin Lucía.

Lucía contaba en una entrevista hace unos meses como ella y Pepe Mujica habían recorrido kilómetros de conversación en el tiempo que compartieron. Y es que los seres humanos construimos los vínculos más firmes a través de la palabra, a través de la conversación.

Bueno, este es el primer principio que impulsa este foro, establecer vínculos a través del diálogo que nos permitan proteger y profundizar la democracia, querido presidente. Que las instituciones, en definitiva, pues sean útiles en la vida cotidiana de la población a la que representan. Que sirvan a la gente de a pie, desde los gobiernos por y para la gente de a pie.

Yo creo que la principal tarea que debe ocuparnos es reducir la desigualdad, todo tipo de desigualdades, desde la de género, la desigualdad también intergeneracional o, evidentemente, la desigualdad social y territorial.

Y debe hacerlo como un deber moral y también como algo pragmático, porque la política también es eso. No se trata de elegir entre crecimiento y justicia social, se trata de que las sociedades que crecen de una manera equilibrada son más estables y son más prósperas.

En segundo lugar, necesitamos que nuestros ciudadanos y ciudadanas recuperen la soberanía informativa. Vivimos en un mundo donde cada vez importan menos lo que se puede decir, porque son los señores del algoritmo quienes deciden la conversación en el espacio público. Y por tanto la gobernanza digital democrática, inclusiva, que este foro impulsa busca que ese feudalismo digital, que es como se llama ahora, no debilite la cohesión social y por tanto la convivencia, dentro de las sociedades y entre naciones.

La palabra, por tanto, como puente, no como muro. Yo creo que eso también busca fortalecer la libertad de expresión para que siga siendo un derecho y no se convierta en un privilegio al alcance de unos pocos.

Y, en tercer lugar, buscar, precisamente en esta Asamblea General de las Naciones Unidas, instituciones multilaterales en las que el poder no dependa de la fuerza para imponerse, sino de la razón para convencer.

Y, en fin, nuestra seguridad debe provenir de un equilibrio global que destierre la sombra de la guerra, lo ha dicho antes Lucia. Yo no puedo más que aplaudirlo.

En fin, ¿Qué diría Pepe Mujica sobre lo que está sucediendo en Gaza? ¿Qué sentiría al ver la Franja convertida en un cementerio de niños y de niñas? ¿Qué pensaría de un mundo que exhibe la retórica de los derechos humanos, pero permite su violación sistemática? ¿Qué escribiría sobre este ejercicio de cinismo y de doble rasero que está perpetrando la comunidad internacional? Yo creo que lo que está haciendo el primer ministro en Netanyahu en Gaza no tiene nombre, pero sí una palabra que lo define y es genocidio.

Y precisamente como presidente de un país europeo, que también defiende lo mismo que defendemos en Gaza lo defendemos en Ucrania, quiero afirmar ante los líderes del sur global que los derechos humanos son un principio irrenunciable y que no admite por tanto doble raseros. Y desde nuestro país, humildemente, lo que hacemos es predicar con ese ejemplo. No sólo desde nuestra propia experiencia histórica, sino desde el valor de la coherencia. La que nos dice que a veces es mejor estar solos que mal acompañados, porque sabemos que esa soledad es efímera y que muchos otros acabarán uniéndose a esa voz que es el sentido común.

Por eso, yo creo que es tan importante que la Unión Europea se haya expresado con claridad meridiana y rotunda el pasado lunes al tratar de impulsar esta conferencia de los dos Estados y reconocer al único Estado que aún no ha sido reconocido, que es el estado de Palestina.

En fin, yo creo que la coherencia y el coraje son imprescindibles cuando se elige el lado correcto de la historia. Y este foro, pues, en fin, reúne a muy buenos amigos de España y también del Gobierno de España, presidente Chile, presidente de Uruguay, Lula no ha podido acompañarnos, también Gustavo Petro, y a mí mismo, y yo me pregunto qué es lo que nos une más allá de los evidentes vínculos históricos y culturales. Bueno, yo creo que lo que nos une, lo que une a nuestros países, es que han aprendido a valorar la libertad porque sabemos cuál es el precio de perderla.

Para todos nosotros, para todas, la democracia es mucho más que un procedimiento. Es la manera en que nuestros ciudadanos y ciudadanas afirman su voluntad sobre los poderosos. Hoy el autoritarismo vuelve a caminar, arrogante, por el mundo, los países que tenemos aún, bueno, reciente, la herida de la tiranía de la dictadura en España, fueron 40 años.

Tenemos el deber de recordarlo a quienes parecen haberlo olvidado. Recordar que, en mi propio país, en la España, hoy europea, moderna, avanzada hace, justo este año, 50 años a aquella dictadura moribunda ejecutaba a cinco personas, que las mujeres seguían sometidas al machismo institucional y que la disidencia y la discrepancia se pagaban con la cárcel y con las torturas. Concluyo, contaba Pepe Mujica en una entrevista en un medio de comunicación español poco antes de morir, que toda su vida, y cito textualmente y abro comillas, se había dedicado a cambiar el mundo y no cambió un carajo, pero al menos había estado entretenido.

Algo cambió, algo cambió Pepe Mujica. Es en lo único en lo que dice esto radicalmente con él. Lo cambió porque dio esperanza, porque inspiró con su ejemplo de vida y porque nos devolvió la fe en la utopía y en el progreso de la humanidad.

No sólo cambió el mundo, lo hizo más digno con su ejemplo de vida. Muchas gracias.

A estas alturas del desencanto político en el mundo global, incluida obviamente España, con responsables políticos que maltratan la dignidad como cualidad humana extraordinaria, con el ejemplo de denuncias cruzadas por parte de representantes políticos de los principales partidos en nuestro país, utilizando vocablos del diccionario de la mafia, como último exponente de la indignidad política, solo queda agradecerle a José Mujica, como ejemplo muy actual, que continuara hasta el final de sus días con la ilusión de ser feliz contando a los demás su propia historia política y su forma de ser y estar de forma digna en el mundo. Nunca confundió, como todo necio, valor y precio de la dignidad, demostrando con sus hechos, que son amores y no sólo buenas razones, que necesitamos con urgencia democrática la garantía ética que ofrece siempre la dignidad política.

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Otoños / 4. Este cielo en la hora malva

LA HORA MALVA

…Me bastó con dar un paso dentro de la muralla para verla en toda su grandeza a la luz malva de las seis de la tarde, y no pude reprimir el sentimiento de haber vuelto a nacer…

Gabriel García Márquez,  en Vivir para contarla.

Sevilla, 25/IX/2025 – 08:53 h (CET+2)

En la hora crepuscular, malva, tan querida por Gabriel García Márquez, comprendo bien un mensaje implícito en unos cuentos suyos preciosos, peregrinos: caminamos hacia alguna parte, aunque a veces vayamos del timbo al tambo, como desorientados por la incertidumbre de lo que nos pasa en la vida, para comprender lo que solo se puede alcanzar en una disciplina de silencio y de encuentro con nosotros mismos, para responder a situaciones, preguntas y fracasos humanos y sociales que no alcanzamos a entender nunca.

Inexorablemente, los días terminan apagándose lentamente y el otoño deja siempre un minuto atrás, día a día, quitándonos luz casi sin darnos cuenta. ¿Luz malva? Leo a Ángel González, en un poema dedicado al Otoño, Este cielo, un cielo muy concreto:

El brillo del crepúsculo,
llamarada del día
que proclama que el día ha terminado
cuando aún es de día.

El acorde final que,
resonante,
dice el fin de la música
mientras la música se oye todavía.

Este cielo de otoño,
su imagen remansada en mis pupilas,
piadosa moratoria que la tarde concede
a la débil penumbra que aún me habita.

En este cielo de otoño, de minutos robados a la luz, sigo dando vueltas de mi corazón a mis asuntos. Estamos viviendo momentos políticos muy delicados en este país, porque aunque algunos se empeñen en lo contrario, no todos vamos en el mismo barco. Suelo decir que navego casi siempre en patera, al lado de algún barco fletado para orientar a la “Isla Desconocida” de Saramago, una patera sin quilla, insegura, pero con Norte. Un barco en el que me suelo sentar en la amura de babor ideológico al que tanto quiero, porque no todas las ideologías son iguales, porque tampoco todas y todos somos iguales, porque no me da lo mismo lo que pasa cada día. Porque no todo es mercancía y mercado. Porque no hay que confundir valor y precio. Porque el otoño nos avisa con rigor que la luz como la nave de Fellini, se va.

No es lo mismo, no es lo mismo…, en una piadosa moratoria que la tarde concede
a la débil penumbra que aún me habita. De color malva, por supuesto.

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Otoños / 3. Ciegos al color de la vida

ERICH LESSING
Julie Andrews, junto a su hija, en un descanso del rodaje de “Sonrisas y Lágrimas” / Erich Lessing

Sevilla, 24/IX/2025 – 08:46 h (CET+2)

Otoño es un mes de colores ocres, verdes apagados, hojas caídas, tonos cambiantes, casi todo ocre: “¿De cuándo ese carmín que fue violeta?, ¿De dónde el oro que era ocre hace un instante?”. Ángel González lo recuerda en su cuarto poema, Ciego, como si todo lo envolviera la acromatopsia (1) que solo afecta a los seres humanos. Lo aprendí leyendo a Oliver Sacks, porque esta enfermedad real es la ceguera del color, que no permite agregar color a la óptica de la vida. Todo se ve siempre de color gris. En su magnífico libro La isla de los ciegos al color (2), descubrí que existe un lugar en el mundo, en dos islas de la Micronesia, Pingelap y Pohnpei, donde se concentra esta enfermedad, donde todo se ve siempre de color gris, que permiten “experimentos de la naturaleza, lugares benditos y malditos por su singularidad geográfica, que albergan formas de vida únicas”, en frase del propio Sacks.

Hoy, recordando a Sacks de nuevo, pienso que el poema de Ángel González, extiende geográficamente, por todo el mundo, la ceguera a la vida:

¿Ciego a qué?
No a la luz:
a la vida.

¿Sordo a qué?
No al sonido:
a la música.
Abre los ojos,
oye:
nada ve,
nada escucha.

Como si al mundo entero
una nevada súbita
lo hubiese recubierto
de silencio y blancura.

Confieso que he vivido una experiencia extraordinaria, simbólica, de lo que significa el paso del blanco y negro al color, en el contexto del libro citado de Oliver Saks y tras la lectura meditada del poema de Ángel González. Ocurrió cuando contemplé en una ocasión una foto en blanco y negro del fotógrafo Erich Lessing en pleno rodaje de la película “Sonrisas y lágrimas”: “La vida de cada una, de cada uno, que es lo más parecido a una película en blanco y negro, con la acromatopsia ética que corresponda, permite descansos, para recuperar esos momentos que tanto nos reconfortan y que nos devuelven felicidad. Pero también sabemos que la dialéctica de las sonrisas y lágrimas permite apartarnos junto a una pared de la vida personal e intransferible, sentir el abrazo de los que nos quieren, aunque inmediatamente nos llamen mediante megafonía para seguir rodando, viviendo en definitiva, en la filmación jamás contada. Esa es la auténtica obra maestra, el extraordinario guion que está detrás, que nos entrega Lessing con la instantánea asociada de su cámara cerebral”.

Solo queda en este Otoño abrir los ojos, oír el paso de la vida, sin ver nada, sin escuchar nada, Como si al mundo entero / una nevada súbita / lo hubiese recubierto / de silencio y blancura.

(1) Acromatopsia: ceguera del color, enfermedad que no permite agregar a la óptica de la vida el color. Todo se ve siempre de color gris. 

(2) Sacks, O., La isla de los ciegos al color. Barcelona: Anagrama, 1999.

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Pedro Sánchez ha recibido el premio Global Goalkeepers 2025, por su liderazgo en el avance de la cooperación internacional y la amplificación de las voces del Sur Global

Sevilla, 23/IX/2025 – 16:41 h (CET+2)

El Premio Global Goalkeepers 2025 fue entregado ayer en Nueva York a Pedro Sánchez, Presidente del Gobierno de España, reconociendo su liderazgo en el avance de la cooperación internacional y la amplificación de las voces del Sur Global. Bajo su liderazgo, según recoge la página oficial de la Fundación Gates: “España ha profundizado los lazos con el Grupo de África en las Naciones Unidas, ha convocado a los líderes mundiales en la Conferencia Internacional sobre Financiación del Desarrollo [celebrada este año en Sevilla] y ha ampliado el apoyo a la salud pública. Su compromiso con el desarrollo internacional y la salud pública ha ayudado a aumentar las contribuciones al Fondo Mundial en un 12 % y a la Alianza de Vacunas (Gavi) en un 30 %. El presidente Sánchez aboga por un enfoque más inclusivo y colaborativo para resolver los desafíos más urgentes del mundo”.

El presidente ha manifestado sobre la recepción del premio que cree “que no es solo una decisión política tomada por el Gobierno, es también el apoyo social de los españoles cuando se trata de cooperación con terceros países, especialmente en el norte de África y el flanco sur de Europa, el norte de África mediterránea y Oriente Medio, para incrementar y fortalecer la salud global”.

La recepción de este premio es un refuerzo positivo a su trayectoria política en este ámbito, “en un contexto de recortes históricos de ayuda al desarrollo por parte de los principales donantes, con Estados Unidos a la cabeza, tras el desmantelamiento de USAID. Países europeos como Reino Unido, Francia o Alemania han recortado también sus contribuciones. Las crisis internas de los países donantes y la volatilidad global han hecho que algunos países opten por priorizar en sus presupuestos otras partidas como las militares en detrimento de la ayuda al desarrollo”, tal y como lo ha expresado hoy el diario El País. No hay que olvidar lo ocurrido en la era Trump en referencia a la cooperación internacional de los EEUU, cuando el pasado 3 de febrero y mediante una orden ejecutiva se cerró definitivamente la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), que está ocasionando una tragedia mundial, sobretodo en países en desarrollo y grandes conflictos bélicos, así como a millones de refugiados. Los datos de este desastre son elocuentes porque la USAID “distribuyó fondos en 2023 por un valor de US$ 43.400 millones en todo el mundo”. Tal y como informó la CNN a través de este Organismo estatal, “Gobernanza es el sector que más fondos recibió: US$ 16.800 millones. Le siguen la ayuda humanitaria, que recibió US$ 10.500 millones; salud, que obtuvo US$ 7.000 millones; administración, que recibió US$ 3.500 millones. Agricultura, Educación e infraestructura recibieron US$ 1.300 millones, US$ 1.100 millones y US$ 700 millones, respectivamente. De mayor a menor, los países que más fondos recibieron en 2023 fueron Ucrania, Etiopía, Jordania, República Democrática del Congo, Somalia, Yemen, Afganistán, Nigeria, Sudán del Sur y Siria. La ayuda para Ucrania, el principal beneficiario con US$ 16.000 millones (casi el 40% del total), se centró en “apoyo macroeconómico”, según el portal de asistencia externa del Gobierno de Estados Unidos. Otro impacto del cierre de la USAID se ha publicado recientemente en la revista The Lancet, calculando que esta acción puede costar la vida a más de 14 millones de personas en los países del Sur mundial más desfavorecidos, hasta 2030, de las que 4,5 millones serán niños y niñas menores de cinco años, suponiendo asimismo un impacto potencial del recorte del 83% en los programas globales de salud de Estados Unidos respecto de su cooperación internacional. Además, al menos 60 países del Sur Global están pagando más en servicio de la deuda adquirida que en salud y educación, lo que afecta finalmente a una población alrededor de 3.400 millones de personas. 

Es muy importante recordar qué significa este Premio por parte de la Fundación Gates a través de su proyecto Goalkeepers, que “reconoce a líderes, promotores y visionarios que día a día acercan al mundo a los 17 Objetivos Mundiales de Desarrollo Sostenible. La comunidad Goalkeepers es un colectivo global de creadores de cambios diversos y colaborativos con un compromiso compartido con los Objetivos Mundiales. Juntos, intercambian ideas e impulsan soluciones innovadoras en sus regiones, demostrando que el progreso es posible. Cada año, Goalkeepers reconoce a sus miembros por sus contribuciones extraordinarias. El Premio Global Goalkeeper reconoce a un líder que ha demostrado su compromiso con los Objetivos Mundiales en su país y a nivel mundial. Goalkeepers también reconoce a 10 Campeones excepcionales: expertos, innovadores, defensores y líderes de todo el mundo, que logran avances notables. Su trabajo colectivo demuestra que el progreso significativo no solo es posible, sino que ya está ocurriendo”. Recomiendo leer las inspiradoras historias de estos campeones junto con los ejemplos destacados de Goalkeepers de la comunidad en todo el mundo.

En nuestro tiempo tan moderno, mediocre y cainita, es de agradecer que podamos leer una crónica sobre lo que se hace bien en nuestro país, yo diría que muy bien, reconocido hoy en este premio recibido por el presidente, recordando unas palabras que no he olvidado, del eminente cardiólogo Valentín Fuster: “Yo puedo estar hablando todo el rato del desastre que hay en España. Pero igual podemos sacar unos minutos para saber si algo funciona…” o lo que es lo mismo, puedo estar hablando todo el rato de las cosas que se hacen mal en España, pero igual podemos sacar unos minutos para saber si algo funciona…. o se hace bien, incluso con reconocimiento mundial. Y comprobaremos que es verdad, que funcionan muchas cosas y sé hacen muy bien en este controvertido país.

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Otoños / 2. Cuando venimos de los álamos

Myriane Bourgeois, canta “De los álamos vengo, madre”, compuesta por Joaquín Rodrigo, en “Cuatro madrigales amatorios”. Piano: Jean-François Grondin

Sevilla, 23/IX/2025 – 08:23 h (CET+2)

El otoño nos prepara para recibir el invierno con toda su crudeza, con la doble cara del dios Jano. Es la antesala de la pérdida de la luz convirtiendo las sombras y grises en un testigo implacable de lo que viene. En Sevilla casi no existe el otoño. Verano e invierno se estrechan la mano día a día y miran de reojo a un otoño que casi hermanan con calor y frío sin pasos intermedios, sin confundirlo con la tibieza apocalíptica: “puesto que no estás ni frío ni caliente sino tibio estoy para vomitarte de mi boca” (Ap. 3, 14-16), una cita matemática que no se olvida, sin lugar a duda, que son solo palabras puestas en la boca del dios de los creyentes.

Mientras, leo a Ángel González en su tercer poema de Otoños, Casi invierno:

Alamedas desnudas,
mi amor se vino al suelo.
Verdes vuelos, velados
por el leve amarillo
de la melancolía, 
grandes hojas de luz,
días caídos
de un otoño abatido por el viento.

¿Y me preguntas hoy por qué estoy triste?

De los álamos vengo.

El otoño anuncia siempre los grises del invierno, mirando por el retrovisor del tiempo el color de las tres estaciones anteriores. En esta antesala del invierno, en pleno otoño, constatamos que muchas veces somos ciegos al color, no por una enfermedad, la acromatopsia, sino porque nos acostumbramos a vivir en blanco y negro, como si el color o la alegría no hubiera llegado a nuestras vidas. Cuando era niño, viviendo en una sociedad de eternos grises (incluido el uniforme de la policía…), no había nada que me hiciera disfrutar más que cuando entraba al cine de sesión continua en Madrid y anunciaban en pantalla que la película que íbamos a ver era en “color por tecnicolor”. Era una forma de interpretar la vida de forma diferente.

El otoño hace que, a veces, decaiga el ánimo. La tristeza de Ángel González cuando venía de los álamos tenía una explicación, que leí recientemente en palabras de su esposa, Susana Rivera, cuando afirmaba que la referencia a los álamos no era ni a los que había conocido en New México o los de su tierra, en el Paseo de los Álamos de Oviedo. Eran los que “[…] se imaginaba cuando escuchaba a Victoria de los Ángeles cantar, «De los álamos vengo madre, de ver como los menea el viento…». Ponía ese disco en momentos muy especiales, muchas veces amanecimos escuchándolo”.

De los álamos, vengo, madre. De los álamos, vengo, madre. De ver cómo los menea el ayreDe ver cómo los menea el ayre. De los álamos, vengo, madre. De los álamos, vengo, madre. De ver cómo los menea el ayre. De ver cómo los menea el ayre. De los álamos de Sevilla, de ver a mi linda amiga, de ver a mi linda amiga. De ver cómo los menea el ayre. De ver cómo los menea el ayre. De los álamos, vengo, madre. De los álamos, vengo, madre. De ver cómo los menea el ayre. De ver cómo los menea el ayre. De ver cómo los menea el ayre. De ver cómo los menea el ayre (1).

Y me consuela saber que los álamos queridos por Ángel González estaban en Sevilla, porque su quintaesencia figuraba en un poema popular anónimo recopilado por Juan Vázquez, un extremeño muy vinculado al movimiento renacentista de Sevilla, donde falleció en 1563, en una obra que llevaba por título Recopilación de sonetos y villancicos a cuatro y cinco voces (Sevilla, 1560). “De los álamos vengo madre…”, una canción cantada por villanos, es decir, un villancico, figuró siglos más tarde como cuarto madrigal amatorio compuesto por el maestro Joaquín Rodrigo, respetando la melodía original que había escuchado durante su estancia en París hacia finales de los años treinta.

Otoño, desde los álamos de Sevilla en la Alameda de Hércules, el jardín público más antiguo de Europa, ¿me preguntas hoy por qué estoy triste?

(1) Letra original: http://cristobaldemorales.net/medios/repertorio/alamos_vengo_madre

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Otoños / 1. El decorado de nuestras vidas

MUSICA DE OTONO

Sevilla, 22/IX/2025 – 07:31 h (CET+2)

Hoy, a las 20 horas y 19 minutos en horario peninsular (19:19 en Canarias), entra el otoño “con muy poco ruido: / apagadas cigarras, unos grillos apenas, / defienden el reducto / de un verano obstinado en perpetuarse”, tal y como nos lo presenta Ángel González.

En 2019 dediqué una pequeña serie de artículos en torno a la aprehensión del otoño por parte de este excelso poeta, tan presente en este cuaderno digital. Vuelvo a publicarlos a partir de hoy, porque para mí la poesía es siempre “un arma cargada de futuro”, tal y como lo aprendí de Gabriel Celaya.

Esta igualdad temporal de los días y las noches (equinoccio) con la que identificamos el otoño, forma parte del decorado de nuestras vidas. Cambia el día, la noche, la luz, el calor, el frío, la caída de las hojas, todo cambia. La oportunidad de escribir sobre el otoño de nuestra vida, cada otoño, hace que cumplamos estaciones en vez de años y surgen, insolentes, unas preguntas curiosas: ¿cuántos otoños tienes? O, ¿cuántos otoños somos?

Ángel González, en su segundo poema de Otoños, Entonces, dedica una reflexión sobre el decorado cambiante de nuestras vidas, porque somos protagonistas de una película, de largo metraje, en la que cada estación hace que determinadas secuencias sean inolvidables. Solo por una palabra maravillosa, entonces, un adverbio demostrativo de que lo que allí ocurrió fue solo en ese tiempo, en ese momento, en esa ocasión. El Fin del Verano, podría ser hoy el título de la película en este momento, entonces, al que sigue de forma inexorable un invierno, estaciones con parada fija sin que nosotros podamos hacer nada por detenerlas en el tiempo.

Entonces era otoño en primavera
o tal vez al revés:
era la primavera semejante al otoño.

Azuzadas de pronto por el viento,
corrían veloces las sombras de las nubes
por las praderas soleadas.
Inesperadas ráfagas de lluvia
lavaban los colores de la tarde.
¿De cuándo ese carmín que fue violeta?
¿De dónde
el oro que era ocre hace un instante?

Los silbos amarillos de los mirlos,
el verde desvaído al que apuntaban,
la luz, la brisa, el cielo inquieto:
todo nos confundía.

Con un escalofrío repentino
de temor, y nostalgia,
evocamos entonces
la verdad fría y desnuda de un invierno
no sé si ya pasado o por venir.
 

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¡Paz y Libertad!

Me conmueven las palabras del poeta palestino Mahmud Darwish

Mahmud Darwish, 1941-2008

Sevilla, 21/IX/2025 – 09:00 h (CET+2)

Ayer volví a leer en un espejo de un restaurante tetuaní de esta ciudad, escritos a mano y con el color rojo de sangre, unos versos de Mahmud Darwish, un poeta palestino que descubrí hace ya muchos años y que han resonado en mi mente de una forma especial, en el contexto terrible de lo que está sucediendo en Gaza. Pertenecen al poema A mi madre (1), que reproduzco a continuación con una traducción excelente del árabe de Luz Gómez García, en los que se intuye que Darwish amplifica el amor a su madre tierra también, Palestina:

Añoro el pan de mi madre,
el café de mi madre,
las caricias de mi madre…
Día tras día
en mí crece la infancia 
y amo mi vida, pues
de morir
me avergonzarían las lágrimas
de mi madre.

Haz de mí, si vuelvo un día,
chal para tus pestañas,
cubre mis huesos con hierba
bautizada por tus puros talones,
átame
con un mechón de tus cabellos…
con una hebra del bordado de tu vestido…
Puede que me convierta en un dios,
que en un dios me convierta
si toco el fondo de tu corazón.

Ponme, si es que regreso,
como leña en la lumbre de tu fuego,
como cuerda de tender en la azotea de casa,
porque no puedo levantarme
sin tu oración de cada día.
He envejecido, devuélveme las estrellas de la infancia
para que comparta
con los pájaros más pequeños
la senda del regreso
al nido en que aguardas.

También he recordado hoy las palabras que Juan Goytisolo pronunció en el acto celebrado en 2011 en la Universidad de Birzeit, en Ramala, en el que recibió el premio Darwish, que suenan ahora con más fuerza que nunca ante el genocidio actual en Gaza: “Con una dignidad admirable, Darwish nos dice que “recordar el genocidio nazi es un deber que no incumbe tan solo a los judíos. Todos los pueblos cuya conciencia permanece viva y todos los amigos de la libertad comparten la memoria de las víctimas del nazismo y la tienen presente en sus espíritus” (…) En efecto: la poesía de Darwish se dirige también a los israelíes con sentido de la justicia –que, aunque minoritarios, existen— para recordarles que el horror del Holocausto no justifica la permanente humillación a la que someten a los palestinos que viven en su propia tierra bajo un régimen de apartheid que vulnera todas las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y las leyes internacionales establecidas en su Texto Fundacional […] Darwish fue la voz capaz de expresar lúcidamente y con palabras bellas y precisas la brutalidad del ocupante y la deslealtad de aquellos que abandonaron el proyecto de democratización de las sociedades árabes, que usaron la derrota de su supuesta santa causa para satisfacer sus deseos de poder y de ajustar cuentas con sus rivales. […] Hay que leer y releer a Darwish para no perder la esperanza. La Palestina que le fue arrebatada en la infancia no es un paraíso perdido sino realizable y abierto por tanto hacia el porvenir. Esta fe obstinada de Ulises en un futuro siempre posible confiere a sus poemas esa lucidez, fruto de una visión histórica serena y exenta de odio: una emoción y dolor que, por lo remansados y sobrios, se alzan sobre las vicisitudes dramáticas del momento y asumen misteriosamente el fulgor de la profecía”.

Recuerdo finalmente, también, a Gabriel Celaya, cuando nos enseñó en La poesía es un arma cargada de futuro (1955), su clave poética para transformar este mundo al revés, tan manifiesta en Gaza, pero tan lejos de los silencios cómplices y de la equidistancia política actual:

Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse
.

El que tenga oídos que oiga. El que quiera entender que entienda. El que quiera leer…, que lea la obra extraordinaria de Darwish. Estará más cerca de Palestina que nunca.

(1) Darwix, Mahmud, Poesía escogida (1966-2005). Edición bilingüe árabe/castellano, 2008. Traducción de Luz Gómez García. Valencia: Pre-Textos.

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UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

El otoño se acerca con muy poco ruido, a diferencia de lo que ocurre en este mundo al revés

Sevilla, 20/IX/2025 – 12:35 h (CET+2)

Mi escritura es circular y quien frecuenta estas páginas sabe de mi aprecio por el poeta Ángel González. Estas palabras que siguen las escribo cada año y siguen manteniendo su valor cuando se acerca el otoño de 2025. Confieso que lo vivo de forma especial al recordarlo hoy de nuevo con emoción y conciencia de clase humana y solidaria con “los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada. Los nadies: los ningunos, los ninguneados, reconociendo que fue Eduardo Galeano quien los identificó como nadie para que marcaran mi vida olvidando nuestro olvido hacia ellos. Hoy, son los gazatíes inocentes que mueren a diario, los que representan estos nadies.

Los recuerdo en este otoño porque estamos obligatoriamente obligados a “otoñar”, que es soñar de una forma diferente, para no perder para siempre ángeles que necesita el mundo, este país, como son la luz, el fuego y la vida, que cuiden de ellos, de nosotrosde todos, sin dejar a nadie, a los nadies, hoy al pueblo gazatí, atrás.

Cuando el lunes próximo, a las 20 horas y 19 minutos en horario peninsular (19:19 en Canarias), se igualen el día y la noche en el hemisferio norte, en una ceremonia temporal y puntual que nunca falla y que los sabios del lugar llaman equinoccio de otoño (aequinoctium,  aequus nocte, «noche igual»), las personas a las que nos gusta otoñar sentiremos una especie de aviso, porque también se puede humanizar este tiempo y su momento si somos capaces de aprehenderlo en su justo sentido. Por ejemplo, acudir prestos a compartir esta estación con el poeta Ángel González, aunque en mi caso él me acompaña siempre a lo largo del año y sus otras estaciones, siendo consciente de que estamos saliendo hoy de un verano obstinado en perpetuarse, / cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste.

Entrando en mi clínica del alma, mi biblioteca, vuelvo a leer en las horas preparatorias del nuevo equinoccio de otoño sus poemas dedicados a los Otoños, en plural, porque existen millones de otoños, los que vive cada ser humano a su forma y manera: mi otoño, tu otoño, su otoño, nuestro otoño, vuestro otoño, el otoño de ellos, de ellas…, el otoñar de todos. De todas formas, los otoños de González me inspiran otra forma de comprender la vida y me gusta compartirlo para hacer más llevadero ese ser y estar en el mundo de todos y cada uno, otoñando la vida. Comienza su entrega de sentimientos y emociones con un poema precioso, El otoño se acerca, que vuelvo a compartir hoy:

El otoño se acerca con muy poco ruido:
apagadas cigarras, unos grillos apenas,
defienden el reducto
de un verano obstinado en perpetuarse,
cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste.

Se diría que aquí no pasa nada,
pero un silencio súbito ilumina el prodigio:
ha pasado
un ángel
que se llamaba luz, o fuego, o vida.

Y lo perdimos para siempre.

Lo he manifestado en otoños anteriores y hoy, vuelvo a buscar el ángel que se llamaba luz, fuego, o vida, y no lo encuentro, rodeado de malas noticias por todas partes, en un país con desasosiego permanente desde hace ya varios años, en este otoño tan especial que sigue entrando con el ruido de los malos augurios de desastres climatológicos, guerras y economía maltrecha, estando obligatoriamente obligados a entenderlo. Al menos, podemos encontrar un ángel, en medio de tantos demonios, de apellido González. Lo agradezco una vez más, porque necesitamos momentos amables en esta azarosa vida, en este otoño en el que también estamos obligatoriamente obligados a otoñar, que es soñar de una forma diferente, para no perder para siempre ángeles que necesita este país, que necesitamos todos, con nombres preciosos y que hoy día tienen más valor que nunca: luz, fuego y vida.

Gracias, Ángel González, un otoño más, porque sé que te llamas así por los solsticios y equinoccios que alumbraron con su cambiante luz, su vario cielo, el viaje milenario de tu carne trepando por los siglos y los huesos (1). No te olvido.

(1) González, Ángel. Para que yo me llame Ángel González, en Áspero mundo, 1956. Madrid: Rialp.

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¡Paz y Libertad!

Los datos reales de las listas de espera en Andalucía, desesperan a los pacientes que las sufren

Sevilla, 19/IX/2025 – 14:23 h (CET+2) – Actualizado a las 17:53 h

La Consejería de Salud y Consumo dependiente de la Junta de Andalucía, publicó el pasado lunes en el portal web del Servicio Andaluz de Salud, los datos de «Tiempos de respuesta asistencial. Listas de espera» – Junio 2025, al ser «un objetivo prioritario la transparencia en la información a la ciudadanía de las listas de espera de todas las personas usuarias que están a la espera de una intervención quirúrgica y o de una consulta externa». Verificados los datos, la realidad actual es que en Andalucía seguimos con unos datos alarmantes, tanto en la lista de espera de consultas externas, 852.859 pacientes, como en cirugía, 207.236, con un sumatorio total de 1.060.095 pacientes en una situación verdaderamente lamentable desde la perspectiva de servicios públicos de primera necesidad en el ámbito de salud, que no responden a garantías mínimas exigibles a un Estado de Bienestar. Los datos que figuran a continuación matan el relato triunfante de esta semana del Gobierno andaluz al considerar una proeza «haber reducido en 20.319 (14,2%) el número de pacientes pendientes de una operación quirúrgica dentro del plazo de garantía sanitaria y en 30.074 (56,7%) el de los que están fuera de plazo, entre diciembre de 2023 y junio de este año. También destaca la reducción del tiempo medio de espera en 42 días -de 150 a 108- para los que están con garantía en ese mismo período». Como los números son muy fríos y tercos, me he tomado la molestia ética de contrastarlos con los últimos datos oficiales sobre lista de espera del Sistema Nacional de Salud, a diciembre de 2024, que elabora el Ministerio de Sanidad.

Sobre los datos de lista de espera de consultas externas, el Ministerio fija el dato de la situación de Andalucía en 866.248 pacientes, lo que significa que respecto de los datos de diciembre de 2024, «sólo» se ha reducido esta lista en 13.959 pacientes, a junio de 2025, es decir, permanecen en esa lista un total de 852.289 pacientes, lo que supone una «reducción» de un porcentaje irrisorio, el 1,6% del total.

ANDALUCÍA. TOTAL LISTA DE ESPERA DE CONSULTAS EXTERNAS

Fuente: Consejería de Salud y Consumo. Junta de Andalucía, Tiempos de respuesta asistencial. Listas de espera, junio 2025.

Fuente: MINISTERIO DE SANIDAD – Indicadores del Sistema de Información del Sistema Nacional de de Salud – SISLE-SNS – Situación a 31 de Diciembre de 2024

Igualmente, he efectuado el cálculo comparativo entre los datos de la lista de espera quirúrgica publicados por el Ministerio, a 31 de diciembre de 2024, con los datos presentados por la Consejería el pasado 15 de septiembre, arrojando los siguientes resultados: el Ministerio fija el dato de la situación de Andalucía en 194.159 pacientes, lo que significa que respecto de los datos de diciembre de 2024, se ha incrementado en Andalucía el número de pacientes hasta un total de 207.236, 13.077 pacientes más a junio de 2025, lo que supone un revés importante a todas las medidas anunciadas a bombo y platillo por la Consejería, con un gasto extraordinario a lo largo de estos años, de centenares de millones adjudicado a empresas privadas, para aligerar estas listas de espera insufribles por parte de la la población andaluza.

ANDALUCÍA. TOTAL LISTA DE ESPERA QUIRÚRGICA

Fuente: Consejería de Salud y Consumo. Junta de Andalucía, Tiempos de respuesta asistencial. Listas de espera, junio 2025.

Fuente: MINISTERIO DE SANIDAD – Indicadores del Sistema de Información del Sistema Nacional de de Salud – SISLE-SNS – Situación a 31 de Diciembre de 2024

He destacado los grandes números, demostrando que se juega con ellos dependiendo del enfoque que se quiera dar a los mismos, no inocentes casi siempre. Ante esta situación queda el horizonte cada vez más próximo de las elecciones en esta Comunidad porque es el momento de depositar el voto e intentar acabar con esta lamentable situación de la forma más democrática posible. Con la mayoría actual del Partido Popular y su cercanía alarmante a Vox, es difícil operar cambios, pero podemos prepararnos de forma concienzuda para formar un frente amplio democrático, popular, con incorporación de la población civil, hastiados como estamos de tanta injusticia ante nuestros ojos y, en este caso de salud, ante nuestras vidas.

Es justo reconocer también que el pasado martes 2 de septiembre se presentó una iniciativa legislativa popular (ILG) para blindar la sanidad pública de los conciertos y la privatización, avalada por casi 60.000 firmas, impulsada por las Mareas Blancas junto a los sindicatos Satse, CSIF, CCOO y UGT. Son esfuerzos loables, pero de muy largo recorrido en su tramitación por la burocratizada participación ciudadana en las decisiones parlamentarias de Andalucía, que es donde se transforma nuestra sociedad andaluza. Mientras, 1.060.095 de andaluces y andaluzas, sufren la dolorosa situación, impresentable a todas luces, de una espera vergonzosa y vergonzante, para solucionar un problema vital que puede acabar incluso con muchas vidas.

En definitiva, si vuelvo a exponer hoy de nuevo el drama de las listas de espera en el Sistema Sanitario Público de Andalucía, es porque insisto en que se debería hacer un estudio urgente, riguroso y profundo para conocer las causas estructurales, no sólo económicas, que provocan estos graves desajustes de atención a los pacientes andaluces, algo que llama la atención por el silencio oficial de la Junta de Andalucía al respecto o por proclamas de éxito de gestión de las listas de espera, de vez en cuando, que no se pueden entender de ninguna forma, con los datos en la mano. Basta con verificar los datos actuales en la fuentes oficiales citadas, para darnos cuenta de dónde está Andalucía situada a nivel nacional en relación con las listas de espera. Es la única forma de que las ciudadanas y los ciudadanos de esta Comunidad podamos emitir juicios bien informados sobre la situación real del Sistema Sanitario Público de Andalucía, que acusa daños estructurales, organizativos y económicos de importancia extrema, en un proceso paulatino de demolición de los principios públicos del Estado de Bienestar que lo sustentan.

Seguimos recibiendo avisos de lo que está pasando, estamos viendo y, también, sufriendo. Es hora de actuar en defensa de los servicios sanitarios públicos, sin más demora. Una buena forma de activar la crítica constructiva y solidaria es facilitar estos datos, de boca en boca, utilizando también las redes sociales, para que todos podamos emitir juicios bien informados sobre esta realidad tan preocupante en el país y, obviamente, en Andalucía.

NOTA: la imagen de cabecera es una fotomontaje realizado por el autor, con la base de la imagen recuperada el 23/X//2023 de https://www.larepublica.net/noticia/defensoria-contabiliza-mas-de-siete-mil-recursos-de-amparo-por-listas-de-espera

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¡Paz y Libertad!

Extraordinario éxito de la Fundación CIVIO: el Supremo condena al Gobierno a entregarle el código fuente de BOSCO, la aplicación que decide quién recibe o no el bono social eléctrico

CIVIO

Sevilla, 18/IX/2025 – 11:52 h (CET+2)

Vivo con profunda satisfacción como ciudadano y miembro de la Fundación Ciudadana CIVIO, conocer el resultado de la sentencia del Tribunal Supremo firmada el pasado 11 de septiembre, que les da la razón y obliga al Gobierno a darles el acceso al código fuente de BOSCO, “una aplicación que decide quién recibe y quién no el bono social eléctrico, tras exigirlo desde 2018 y enfrentarnos a numerosos reveses judiciales. Y lo hace en una sentencia que estima nuestro recurso de casación, crea jurisprudencia y establece que conocer las tripas de los programas y algoritmos que usan las administraciones públicas es un derecho democrático”, según informa la propia organización.

Es un logro sin precedentes y recomiendo leer la sentencia, al descartar “que se pueda imponer la opacidad total amparándose en la seguridad nacional o la propiedad intelectual, como había argumentado el Gobierno. Esto es, no pueden pasar por encima, de forma genérica y absoluta, del derecho de acceso a la información, un derecho que declara constitucional”, según recoge CIVIO en su reseña oficial. El FALLO del Tribunal Supremo es contundente e inapelable: «Declaramos el derecho de la Fundación Ciudadana Civio a acceder al código fuente de la aplicación informática BOSCO, condenando a la Administración demandada a proporcionárselo».

A partir de aquí reproduzco de forma íntegra la información oficial de CIVIO, de cuyo logro me siento muy orgulloso hoy, organización ciudadana a la que les dedico siempre, en el cierre de mis artículos y como pueden comprobar a diario, una reseña en defensa de su trabajo profesional, honesto y veraz.

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Civio abre camino en la transparencia algorítmica: el Supremo condena al Gobierno a entregar el código fuente de BOSCO

“Hoy damos un paso de gigante hacia la transparencia algorítmica. Y esto no es ni exageración ni hipérbole. El Tribunal Supremo ha dado la razón a Civio y obliga al Gobierno a darnos el acceso al código fuente de BOSCO, la aplicación que decide quién recibe y quién no el bono social, tras exigirlo desde 2018 y enfrentarnos a numerosos reveses judiciales. Y lo hace en una sentencia que estima nuestro recurso de casación, crea jurisprudencia y establece que conocer las tripas de los programas y algoritmos que usan las administraciones públicas es un derecho democrático.

En la sentencia, que puedes leer íntegra aquí, descarta que se pueda imponer la opacidad total amparándose en la seguridad nacional o la propiedad intelectual, como había argumentado el Gobierno. Esto es, no pueden pasar por encima, de forma genérica y absoluta, del derecho de acceso a la información, un derecho que declara constitucional.

En este caso, además, tiene en cuenta que el programa que decide sobre el bono social no explica las razones de resolución en su respuesta, que toma una decisión de forma automática (no es un sistema de consulta o apoyo) y que si contiene errores tiene un “efecto multiplicador”, con miles de personas viendo denegada una ayuda a la que tienen derecho, no el error puntual que podría cometer una persona. Y, por eso, conocer cómo funciona es de “singular relevancia”.

Ni propiedad intelectual ni seguridad

Aunque la sentencia admite que conceder el acceso al código fuente puede entrañar riesgos, dicta que deben ser ponderados en cada caso, y siempre teniendo en cuenta la especial relevancia de esa información para el interés general.

Uno de los principales argumentos del Gobierno fue la defensa de su propiedad intelectual. El Supremo considera que se blande como un “mero riesgo de eventuales perjuicios”, pero que la administración no aclara en qué le dañaría. Además, establece que la protección de la propiedad intelectual se rebaja en casos como este, en el que la administración pública es la propietaria y el programa no es de una empresa, y más aún cuando no estamos hablando de un bien de mercado con derechos de explotación, sino de una herramienta que debería estar al servicio del interés público.

En cuanto al segundo argumento, los posibles daños a la seguridad nacional, destaca que abrir un código fuente puede entrañar riesgos, sí, pero que esos riesgos “por lo general, pueden ser previstos, lo que posibilita el diseño de la aplicación o programa informático fortaleciendo la seguridad del sistema”.

Durante los juicios anteriores, el Gobierno utilizó dos valoraciones técnicas para apuntalar sus argumentos. Por un lado, el Subdirector general de tecnologías de la información del Ministerio argumentó que podíamos minar criptomonedas en su sede o acceder a los datos personales de las personas que solicitan la ayuda. Por otro, el perito del Centro Criptológico Nacional aseguró que abrir cualquier código fuente supondría vulnerabilidades del sistema. Estos dos argumentos rocambolescos sirvieron de base para que tanto el juzgado de primera instancia como la Audiencia Nacional rechazaran nuestras pretensiones. El Supremo responde a ambos: considera que no se ponderaron los intereses en juego ni se valoró el caso particular, más allá de dar por buenas esas afirmaciones. Además, responde que afirmar que dar acceso al código supone una vulneración haría que, de facto, nunca nadie pudiera acceder a ningún programa informático y que la seguridad pública se usaría como veto con carácter absoluto y automático en estos casos.

Y va más allá: aunque admite que puede haber ciertos riesgos, ponderados en cada caso, “cabe afirmar, en sentido contrario, que la transparencia sobre el mismo puede contribuir, en iguales términos potenciales, a la mejora del código y fortalecimiento de su seguridad puesto que, por un lado, incentiva a la Administración a extremar las cautelas de seguridad en el propio diseño y control del programa informático y, por otro lado, su escrutinio por actores diversos e independientes permite aflorar vulnerabilidades inicialmente inadvertidas y posibilitar su corrección temprana”. Como pasó, por ejemplo, con Radar Covid, como se recoge en la propia sentencia y como destacamos tanto en nuestros recursos como en la vista oral, de la mano de nuestro abogado, Javier de la Cueva.

Ese día también afirmamos que acceder al código fuente no suponía acceder a los datos personales de los solicitantes. Y es que una cosa es el programa, las reglas que contiene; y otra muy distinta, su contenido. El Supremo también nos da la razón en este punto. Además, recuerda que la legislación europea “descarta la ocultación del código fuente como principio general”.

La transparencia algorítmica como valor clave en una ‘democracia digital’

No se trata solo de BOSCO. Y por eso esta sentencia es tan importante. Se trata, a partir de ahora, de cualquier algoritmo o programa que usen las administraciones públicas y que nos afecte. En lo que el Supremo denomina una nueva “democracia digital”, los poderes públicos tienen la obligación de “explicar de forma comprensible el funcionamiento de los algoritmos que se emplean en la toma de decisiones que afectan a los ciudadanos para permitirles conocer, fiscalizar y participar en la gestión pública”.

El aumento del uso de estas tecnologías debe ir acompañada de “exigencias de transparencia de los procesos informáticos”, lo que puede requerir, prosigue, “el acceso a su código fuente”, como ocurre en el caso de BOSCO.

En resumen, como señala la sentencia: “El progresivo desarrollo e implantación de la administración electrónica y el uso creciente de aplicaciones informáticas destinadas a la gestión de servicios públicos, con evidente trascendencia en los derechos de los ciudadanos, en la medida que determinan o condicionan el reconocimiento o denegación de derechos y prestaciones públicas, es decir, que operan como fuente de decisiones automatizadas, conlleva que la configuración y uso de los algoritmos en dichas aplicaciones adquieran una relevancia decisiva y exijan su transparencia”.

Además, este caso es especialmente relevante, puesto que, en la normativa actual, explica, “no existen autoridades de supervisión independientes que garanticen el correcto funcionamiento de dichas aplicaciones telemáticas”.

En este caso, además, la sentencia se hace eco de que la explicabilidad de los algoritmos es una “creciente demanda ciudadana” que, como en nuestro caso, se exige “como garantía efectiva frente a la arbitrariedad o los sesgos discriminatorios en la toma de decisiones total o parcialmente automatizadas”. Y es que “evitar la opacidad del algoritmo o el código fuente se muestra consustancial al Estado democrático de Derecho”.

El derecho de acceso como derecho constitucional

La sentencia se apoya en la Carta de derechos fundamentales de la Unión Europea, la Constitución, la propia Ley de transparencia y sentencias anteriores del propio Supremo, que mencionamos siempre desde Civio en todos los procesos y reclamaciones, y que establecen que no se pueden imponer límites al derecho de acceso de forma genérica y absoluta, sin ponderar cada caso.

De hecho, el Gobierno, además de argumentar de forma poco precisa el posible daño a su propiedad intelectual y a la seguridad nacional, invocó “de forma genérica” en sus argumentos otra ristra de límites al derecho de acceso: las funciones administrativas de vigilancia, inspección y control, la política económica y monetaria y la garantía de la confidencialidad o el secreto requerido en procesos de toma de decisión. La sentencia es tajante: este listado, sin razonamiento que lo justifique, “resulta inconsistente y carece de fundamento”.

no se queda solo en la transparencia algorítmica, sino que da un empujón a la transparencia en general y al derecho de acceso a la información. Así, aunque oficialmente, en la ley, no esté reconocido como derecho fundamental, pese a las reclamaciones de organizaciones de la sociedad civil como Civio, el Supremo afirma que está estrechamente vinculado a otros derechos como la libertad de información, el control de los tribunales, el acceso a registros, la participación, la crítica del poder o la fiscalización de las administraciones públicas y lo enmarca como “derecho constitucional”. Un derecho que es, afirma, “inseparable” de la democracia misma. Y la transparencia, un deber incluido en el principio de buena administración, que no es una “mera fórmula vacía de contenido”.

Además, usa jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), para establecer que, además del interés público del caso, Civio “desempeña funciones de vigilancia social asociadas a la guarda y custodia del Estado de Derecho y, por ende, de la democracia, en la medida que pretende velar por el correcto funcionamiento de las instituciones públicas y promover la información de los ciudadanos acerca de su mismo y la gestión de los recursos públicos”.

La transparencia no es solo un punto de una ley, la que la regula, sino, como declara la sentencia, “un derecho constitucional ejercitable, como derecho subjetivo, frente a las administraciones públicas, derivado de exigencias de democracia y transparencia, e inseparablemente unido al Estado democrático y de Derecho”.

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