Cadaunadas

Miguel de Unamuno. Óleo de José Gutiérrez Solana (1936). Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Madrid.

¿Que cómo se hace eso? [escribir bien el español]. A la buena de Dios, cada cual como mejor se las componga, salga lo que saliere, cada uno con su cadaunada, y luego… ello dirá. Ello, ello es lo que ha de decir; hay que remachar en esto: ello dirá, y no nosotros, ni vosotros, ni los de más allá; ello y sólo ello dirá (Unamuno, Ensayos, edición de la Residencia de Estudiantes, III, p. 108).

Esta enigmática frase de Miguel de Unamuno, cada uno con su cadaunada, ha sido para mí, siempre, un hilo conductor en la vida, porque con una sola palabra, cadaunada, se expresa a la perfección la individualidad, la realidad personal e intransferible de cada cerebro humano en acción. Y en el esquema de las individualidades hay una que tiene carácter primigenio, la cerebral, tal como ha afirmado el doctor John Mazziotta, un experto en imágenes del cerebro humano de la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA), cuyo trabajo en el Instituto de Neuropsiquiatría le ha permitido desarrollar su investigación del cerebro de forma multidisciplinar y multimodal, utilizando mapas multidimensionales del cerebro humano y no humano que describen su estructura y función: “Ningún cerebro es igual. Ni en su forma, ni en su tamaño, ni en la forma como está organizado; (…) este es un proyecto [la elaboración de un Atlas cerebral] de la frustración básicamente. Por muchos años, todos lo que estudiamos la estructura y funciones del cerebro hemos tenido que lidiar con el hecho de que no hay dos cerebros iguales ni en forma o tamaño, como tampoco en función, pero cuán diferentes son y cómo debemos compararlos eran dos cosas que no se sabía” (1).

Cada vez que se inicia una nueva etapa, por pequeña que sea, un nuevo Curso, una experiencia o ¿por qué no?, un año nuevo, se abren también posibilidades inconmensurables -por analogía temporal de sugestión- para cada cerebro humano, para desarrollar las cadaunadas. Sabiendo de antemano que la corteza cerebral abrirá, en cada segundo vital propio, nuevas y sorprendentes oportunidades a la central logística de los sentimientos y emociones, el sistema límbico, para expresarse como estructura reguladora del funcionamiento personal e intransferible de cada inteligencia humana. Lo que permitirá hacer patente la denominación de origen de cada uno, de cada una, de las cadaunadas, para reducirlo a una excelente y única palabra. Aunque todo comience en enero de 2009, hoy comienza todo…, al descubrir cada persona su cerebro, su inteligencia, como el mejor regalo para uno mismo y para la relación con los demás.

Ya lo decía Unamuno: ello dirá, y no nosotros, ni vosotros, ni los de más allá; ello y sólo ello dirá.

Sevilla, 2/I/2009

(1) Cobeña, J.A. (2007). Inteligencia digital. Introducción a la noosfera digital (Edición digital), 71-73.