Un año más, en el día de mi santo, recuerdo que José fue un buen compañero

Georges de la Tour (1593- 1652), San José carpintero, hacia 1642 – 1644

Sevilla, 19 de marzo de 2025, festividad de San José – 07:10 h (CET+1)

El calendario gregoriano, vigente en la actualidad, nos recuerda hoy la celebración de un santo importante para la creencia católica, apostólica y romana, San José, aunque hoy, en mi caso y por llevar su nombre, vuelve a ser una oportunidad para reflexionar sobre una historia inseparable, la de José, María y Jesús, que tiene más de dos mil años de antigüedad y que ha inspirado momentos transcendentales en la historia de la humanidad en general y de las artes en particular. Me refiero en esta ocasión a la música que ensalza la dignidad de José, que hoy quiero simbolizar a través de un compositor francés, Michel Corrette (1709-1795), un perfecto desconocido, pero que supuso en su día un descubrimiento extraordinario en mi aprendizaje diario para tocar el clavecín y el violín e interpretar dignamente sus partituras. Igualmente, a la obra encomiable del pintor Georges de la Tour (1593-1652), en torno a la figura del carpintero José.

Todo surgió en 2019 al localizar en la ingente obra de Corrette seis sinfonías dedicadas a la Navidad, preciosas, de las que quiero destacar hoy dos movimientos en concreto: Adán fue un pobre hombre (Sinfonía I, Allegro) y José es un buen compañero (Sinfonía III, Allegro), porque me permitió contextualizar una historia de hombres (en el genérico griego, hoy personas) que han supuesto mucho para el devenir de la humanidad, unas historias que hablan siempre de soledad y silencio ante la libre elección para la difícil tarea de vivir dignamente. La historia de Adán, el pobre hombre de Corrette que lo lleva al cuarto y último movimiento de su primera Sinfonía, después de títulos sugerentes de los tres restantes movimientos, A la llegada de la Navidad (Moderato), El Rey de los Cielos acaba de nacer (Andante) y He aquí el día solemne (Moderato), por este orden, es una historia contradictoria que siempre me ha fascinado. Entre pobres hombres [sic] y buenos compañeros [sic] anda a veces el juego de la historia. Veamos por qué.

Michel Corrette (1709-1795), Adán fue un pobre hombre (Seis sinfonías de Navidad, Sinfonía I, Allegro), interpretado por La Fantasía.

En relación con Adán, ¿un pobre hombre?, la historia nos lo ha recordado siempre como la causa de todos los males de la humanidad. Así lo he interpretado a lo largo de mi vida al analizar la reacción de Adán y Eva en el Paraíso: “Durante muchos siglos, la respuesta [ante la causa del Mal] solo la sabía Dios y cuando tuvimos la oportunidad de haberla conocido, eso sí, cuando Dios hubiera querido, a Adán y Eva no se les ocurrió mejor idea que mudarse de sitio, recordando unas palabras que escribí en este cuaderno de derrota (en argot marinero) en 2007: “Adán y Eva… no fueron expulsados. Se mudaron a otro Paraíso. Esta frase forma parte de una campaña publicitaria de una empresa que vende productos para exterior en el mundo. Rápidamente la he asociado a mi cultura clásica de creencias, en su primera fase de necesidad y no de azar (la persona necesita creer, de acuerdo con Ferrater Mora) y he imaginado -gracias a la inteligencia creadora- una vuelta atrás en la historia del ser humano donde las primeras narraciones bíblicas pudieran imputar la soberbia humana, el pecado, no a una manzana sino a una mudanza. Entonces entenderíamos bien por qué nuestros antepasados decidieron salir a pasear desde África, hace millones de años y darse una vuelta por el mundo. Vamos, mudarse de sitio. Y al final de esta microhistoria, un representante de aquellos maravillosos viajeros decide escribir al revés, desde Sevilla, lo aprendido. Lo creído con tanto esfuerzo. Aunque siendo sincero, me entusiasma una parte del relato primero de la creación donde al crear Dios al hombre y a la mujer, la interpretación del traductor de la vida introdujo por primera vez un adverbio “muy” (meod, en hebreo) –no inocente- que marcó la diferencia con los demás seres vivos: y vio Dios que muy bueno. Seguro que ya se habían mudado de Paraíso”. Podemos juzgar así todo lo ocurrido.

Michel Corrette (1709-1795), José es un buen compañero (Seis sinfonías de Navidad, Sinfonía III, Allegro), interpretado por La Fantasía.

El caso de José, un buen compañero, es también un hecho que nunca ha pasado desapercibido en nuestras vidas y en nuestra celebración anual de la navidad y el día de su santo. José, el carpintero de Nazareth, siempre ocupó una segunda fila en la historia más maravillosa jamás contada bien. Era la pareja oficial de María, asunto que me ha emocionado en muchas ocasiones al describirlo así, a pesar de que la historia lo ha encumbrado siempre a los altares. Recuerdo en este momento el óleo de Georges de La Tour, El recién nacido, un pintor desconocido durante siglos para la historia del arte, donde no aparece José por ningún sitio porque realmente nunca fue protagonista de esta historia mágica. Sobrecoge el silencio y austeridad en este cuadro tan realista en los últimos años del pintor: “Sus célebres “noches”, de aparente simplicidad, silenciosas y conmovedoras, dan vida a personajes que surgen con magia en espacios sumidos en el silencio, de colorido casi monocromo y formas geometrizadas. La total inexistencia de halos u otros atributos sacros, así como los tipos populares empleados, justifican la lectura laica que a veces se ha hecho de sus nocturnos en obras como La Adoración de los pastores del Louvre o El recién nacido de Rennes. Sin medallas, sin atributos laicos ni sacros. Sin collares o anillos. Sin nada, solo con el regalo precioso del silencio sonoro de la noche y contemplando a su niño”.

Georges de La TourEl recién nacido (1648, óleo sobre lienzo, 76 x 91 cm, Museo de Bellas Artes, Rennes)

El silencio permanente de José es un secreto a voces de la asunción de su papel en la historia difícil de María. Me gusta recordarlo despojado de su santidad, ocupando su sitio en la historia, básicamente como un hombre humilde, trabajador y bueno, con un profundo respeto a María, una persona que la historia ha colocado en un sitio muy especial difícilmente entendible si te falta la fe que nos enseñaron nuestros mayores, como le gustaba decir a Antonio Machado. Además, creo que fue un buen compañero.

Escucho ahora a Corrette y comprendo mejor que nunca el difícil papel de Adán en la historia de la humanidad y la categoría humana de José, ignorado hasta por el evangelista Marcos. Solo sabemos que en el capítulo 6, versículos 1 a 3 de su crónica de la muerte anunciada de Jesús (como buen periodista), dijo lo siguiente: “Se marchó [Jesús] de allí y vino a su tierra, y sus discípulos le acompañaban. Cuando llegó el sábado se puso a enseñar en la sinagoga. La multitud, al oírle, quedaba maravillada; y decía: “¿De dónde le viene esto? y qué sabiduría es ésta que le ha sido dada ¿Y esos milagros hechos por sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, de Josét, Judas y Simón? ¿Y no están sus hermanas aquí con nosotros? Y se escandalizaban a causa de él”. José, siempre solo ante el peligro.

Adán, se mudó un buen día de Paraíso porque no entendió la pregunta del dios desconocido y José no aparecía por ningún sitio en la noticia contada por Marcos pero, dueño de su soledad y de sus silencios, siempre tuvo el sentido de la medida que tanto aprecio. En este día de mi «santo», me gusta pensar en estas personas, en su verdad verdadera, en su humanidad, porque me ayudan a comprender unas historias casi siempre muy mal contadas. Correttte sabía lo que componía. También, Georges de la Tour…, lo que pintaba para la posteridad.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, REPÚBLICA DEL CONGO Y RUANDA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL,

¡Paz y Libertad!

Retorno a mi clavecín digital

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Detalle de El éxtasis de Santa María Magdalena (Marcantonio Franceschini, Bolonia, C.a. 1680)

El hombre que no tiene música en sí mismo y no se mueve por la concordia de dulces sonidos está inclinado a traiciones, estratagemas y robos; las emociones de su espíritu son oscuras como la noche, y sus afectos, tan sombríos como el Érebo: no hay que fiarse de tal hombre. ¡Atiende a la música!

William Shakespeare, en El mercader de Venecia

Sevilla, 18/III/2025

En los primeros meses de 2016 me acerqué por primera vez en mi vida a un instrumento musical, un clavecín, en este caso digital, para proseguir mis clases de piano, simultaneando los dos, pero interpretando en él, sobre todo, las obras de mi admirado compositor, Mozart, obviamente las de Johann Sebastian Bach y Georg Friedrich Händel y las de eximios maestros del clavecín en la escuela francesa, tales como Louis Couperin, Michel Corrette y Elisabeth Jacquet de la Guerre, entre otros.

En el contexto mundial en el que nos encontramos, recurro de nuevo a la música, porque sé que es compañera en la alegría y medicina en el dolor (Musica laetitiae comes, medicina dolorum). Concretamente, vuelvo a poner mis manos en el clavecín que junto al piano presiden el salón de mi casa, a modo de extensión de mi clínica del alma, mi biblioteca. Lo hago después de un paréntesis importante por la pandemia de 2020, donde perdí la docencia directa de mi inolvidable profesora, que siempre cuidó mi técnica con su buen hacer e infinita paciencia, ante un alumno de matusalénica edad.

El clavecín llegó a mi casa en 2016, desde Japón, atravesando mares de nubes, junto a dos láminas preciosas para intercambiarlas en su tapa, aunque una de ellas, la que denominan Latín, era la más deseada por mí después de haberla contemplado en el cuadro de Vermeer, La lección de música. El texto recoge la quintaesencia del periodo barroco, citada anteriormente: Musica laetitiae comes, medicina dolorum (La música es compañera en la alegría y medicina en el dolor). En un mundo digitalizado me sigue asombrando la belleza atómica de estas muestras de arte que se pueden ver y tocar, nunca mejor dicho.

La música es compañera en la alegría y medicina en el dolor (Musica laetitiae comes, medicina dolorum) – Leyenda que figura en una de las tapas de mi clavecín

La gran sorpresa en aquellos días fue desenvolver la segunda lámina, Ángel, para cambiar el decorado de este clave todavía no muy bien temperado a pesar de los consejos de Bach. Es un fragmento superior de un cuadro que desconocía, El éxtasis de Santa María Magdalena, del pintor boloñés Marcantonio Franceschini (Bolonia 1648-1729), censurado en esta ocasión, porque solo aparecen los ángeles laicos, tocando instrumentos de época, pero no entendiendo nada de lo que le estaba pasando más abajo a María Magdalena, que todos los pintores han representado siempre como la mala de la historia más grande de Jesús peor contada. Recuerdo ahora lo que significó para Artemisia Gentileschi, la gran pintora barroca tantas veces citada en este cuaderno digital, la figura histórica de María Magdalena a través de su melancolía, obra también maltratada por la censura de la época.

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El éxtasis de Santa María Magdalena (Marcantonio Franceschini , Bolonia, C.a. 1680)

Esta lámina sacra pertenecía a la colección del director de orquesta italiano Francesco Molinari Pradelli, ya fallecido, que autorizó su reproducción a Roland, fabricante del clave digital citado, para que figurase en esta serie instrumental. Es una pintura en cobre, realizada en torno a 1680 y que acabó siendo un regalo diplomático de la ciudad de Bolonia, al Papa Clemente X, en 1709.

Es maravilloso volver a recordar esta sencilla historia gracias al mundo digital que la rodea. El clave que toco tiene registros maravillosos de claves que puedo reproducir hasta llegar al fortepiano, pasando por el órgano francés y flamenco, así como por los diversos temperamentos hasta llegar al sonido celesta. Igualmente, me aproximo de nuevo al cuadro de Vermeer donde aparece el texto en latín citado, que se puede visitar virtualmente en el Museo donde está colgado. Obviamente, tan cerca también de la pintura de Marcantonio Franceschini, que se puede conocer por diversas fuentes de Google y Wikipedia. Asimismo, de la vida del mecenas Francesco Molinari Pradelli, porque el cuadro sigue en su ciudad natal, Bolonia, aunque personalmente lo puedo contemplar todos los días, cuando abro el clave, apareciendo allí unos ángeles que seguirán observando, con censura forzada, la realidad tan humana de una mujer, María Magdalena, que solo quiso comprender un día ya muy lejano qué le pasaba a un tal Jesús, de carne y hueso, que tan bien se había portado con ella. Para que no lo olvide nunca en el mundo digital, aunque allí no esté.

Cuando nuevamente abro la tapa de mi clavecín, contemplo imaginariamente el cuadro completo de El éxtasis de Santa María Magdalena, sin censura alguna, aunque lo asocio inmediatamente con el de Artemisia Gentileschi, María Magdalena en éxtasis, sola, sin ropajes especiales ni ungüento divino, de la que se ha conocido su existencia hace muy poco, concretamente en 2014, ya que solo se tenía una referencia de ella por una fotografía en blanco y negro tomada a principios del siglo XX que se conservaba en el fondo artístico de un marchante de arte italiano. El mensaje del cuadro no deja duda alguna sobre la autoría de Gentileschi y puedo dar la razón en este momento a una expresión de Víctor Hugo: la melancolía es la felicidad de estar triste, porque no creo tanto en la situación de éxtasis de la Magdalena como en la de su auténtica melancolía, es decir, un estado de soledad y tristeza que puede inundar el alma humana y recrearnos en él porque siempre queda la esperanza de la espera de algo o alguien que estuvo o que llegará a tiempo para hacernos felices. Contemplando esta María Magdalena, suenan muy bien las palabras de Neruda en este momento: Mariposa de sueño, te pareces a mi alma y te pareces a la palabra melancolía. Hago una pausa mental y coloco mis manos sobre el teclado del clavecín, con la seguridad de que la interpretación que hago en ese momento me acompaña en la alegría del reencuentro con la música, convirtiéndose al mismo tiempo en una medicina para el dolor que siento a diario en este mundo al revés. Hoy, sin ir más lejos, por las más de 400 personas que han muerto en Gaza por un nuevo ataque por sorpresa de Israel, con el beneplácito de Donald Trump.

Una cosa más. Entrego hoy de nuevo a la Noosfera una composición muy breve de Michel Corrette, José es un buen compañero, de quien aprendo tanto, como antesala de la celebración mañana de una festividad muy apreciada históricamente en nuestro país, San José. Disfruten de ella como yo la siento cuando la interpreto en mi querido clavecín. Hoy, haciendo caso a Shakespeare, atiendo a la música.

Michel Corrette (1709-1795), José es un buen compañero (Seis sinfonías de Navidad, Sinfonía III, Allegro), interpretado por La Fantasía.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

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¡Paz y Libertad!

La cantora Valeria Castro nos enseña que lo esencial del alma humana suele ser invisible a los ojos

Sevilla, 16/III/2025

Estoy cerca de la evolución humana de la cantora Valeria Castro (La Palma, 1999), que canta porque debe hacerlo según ella, no sólo porque pueda hacerlo, distinción artística para mí esencial, ya presente en varias ocasiones en páginas de este cuaderno digital, la última con ocasión del estreno de una película excepcional que me conmovió al verla, El 47, donde a través de su canción En el borde del mundo, pone su voz a las escenas finales y títulos de crédito, sellando una obra cinematográfica maestra, que ella explica en la quintaesencia de su canción: “El borde del mundo” es ese sentimiento de quien vive en los sitios olvidados, de quien carga una historia, el peso de ese olvido y lo que lo rodea. Como compositora, sumarse como una pieza más al engranaje del cine es un soplo de aire fresco precioso, pero hacerlo en una película como ‘El 47’, lejana en espacio, pero con un punto en común tan importante como el sentirse en esas partes del mundo a las que nadie mira. Ha sido un verdadero lujo”.

Vuelve ahora mi vida orteguiana de secreto con motivo de la publicación de un nuevo disco, El cuerpo después de todo, explicado en su breve biografía oficial, dándonos una idea de su trayectoria humana, personal y profesional: “Tras completar una gira de 82 conciertos con entradas agotadas en teatros de más de 10 países con su primer álbum, Valeria presenta «el cuerpo después de todo», su segundo trabajo de larga duración. Producido por el ocho veces ganador del Latin Grammy Carles Campi Campón (Jorge Drexler, Natalia Lafourcade, Vetusta Morla), este álbum marca un ejercicio de maduración artística y personal. En él, la de La Palma da paso a una mujer fuerte que enfrenta sus miedos con valentía. Es un puzle de emociones que conecta con nuestros sentimientos más profundos y dormidos. Valeria, siempre fiel a su esencia, parece recordarnos aquella frase del escritor Antoine de Saint-Exupéry en El Principito: «Lo esencial es invisible a los ojos». Grabado entre México y España, este nuevo trabajo llevará a Valeria a recorrer al menos 17 países en su gira de presentación, culminando con un concierto en el Wizink Center de Madrid, un hito que reafirma su posición como una de las grandes artistas de su generación”.

El canto de Valeria Castro no deja indiferente a nadie. Lo escuché atentamente en 2023, como escuchaor andaluz de quejíos de personas con alma, una cantora ´chiquita´, debido a su nacimiento en la isla de la Palma, que así se identifica también con esta preciosa isla, muy bonita y que conozco bien, de la que ya predije que se iba a escuchar a escala internacional, aquél año con motivo de la ceremonia de la entrega de los premios Grammy en esta ciudad, al estar nominada a uno de estos premios, concretamente el Grammy Latino a mejor canción de cantautor por ´La raíz´, una canción de homenaje a su tierra ´chiquita´, a la que nunca ha renunciado en su fondo y forma. Esa canción exponía que no ha perdido nunca su identidad, tal y como lo expresaba en 2021 en una entrevista en la revista ´Vogue´: “Nací en La Palma, que es una de las islas menores de Canarias, y es también por eso mi sentimiento de pequeñita. Saber de dónde vienes, cuando se trata de un sitio pequeño, es saber también que tienes que crecer desde más abajo. Empecé estudiando en una escuela de música de allí y, si no hubiese crecido ahí, quizás mi amor por la música no sería el que es hoy. Empezar con 4 años a tocar el piano y cantar fue clave, la infancia es una etapa muy bonita para desarrollar esas pasiones y que luego duren, ojalá, siempre”.

Para comprender la quintaesencia de su nuevo disco, he leído una entrevista en el diario El País, que me ha ayudado a conocerla mejor, a pesar de lo descarnado que parece su título: Valeria Castro: “He sido muy cruel con mi cuerpo”. junto con la entradilla de la misma, que desarrolla brevemente su contenido: “La artista canaria, convertida con solo 25 años en una de las cantautoras más celebradas de la música en español, presenta ‘El cuerpo después de todo’, un álbum introspectivo en el que confiesa todos sus miedos. Con ella hablamos sobre los rigores de la soledad, la presión estética o el impacto emocional que tiene su música en su vida y en la de quienes la escuchan”.

He leído también con la atención que merece la letra de la canción de su nuevo álbum que lleva el título genérico de su nueva obra discográfica tan vital como ella misma:

La crudeza de una realidad cercana a lo salvaje
estar alerta, consciente y esperando a que algo pase
cómo queda el cuerpo después de todo
y más sabiendo que nunca fue sonoro

un pensamiento que no cabe en el lenguaje
la herencia que no se ha llevado el oleaje
cómo queda el cuerpo después de todo
que tiembla, quiere hacerse fuerte y aún no sabe cómo

corazón migrante
que busca en el cariño ajeno forma de salvarse
pero no cobarde
intenta que el peso algo lo aguante

puñal en el espejo
puñado de complejos
que no hay quien aligere
y ojalá la piel desnuda
la miren con ternura
cuando una no puede

sentir presente, humana y colectiva
la historia generalizada femenina
cómo queda el cuerpo después de todo
que siente y padece de otro modo

corazón migrante
que busca en el cariño ajeno forma de salvarse
pero no cobarde
intenta que el peso algo lo aguante

puñal en el espejo
puñado de complejos
que no hay quien aligere
y ojalá la piel desnuda
la miren con ternura
cuando una no puede

puñal en el espejo
puñado de complejos
que no hay quien aligere
y ojalá la piel desnuda
la miren con ternura
cuando una no puede
cuando una no puede
cuando una no puede

En el contexto mundial en el que estamos instalados, he sustituido en mi caso cuerpo por alma y en los estribillos suena de forma especial para mí: cómo queda el alma después de todo, y más sabiendo que nunca fue sonora, que tiembla, quiere hacerse fuerte y aún no sabe cómo, que siente y padece de otro modo. A pesar de que soy consciente, al igual que pensaba hace ya bastantes años Antoine de Saint-Exupéry y ahora Valeria Castro, que lo esencial de la vida y del alma es invisible para los ojos, los oídos y la mente humana.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

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¡Paz y Libertad!

No olvido a las 7291 personas mayores fallecidas durante la pandemia en Madrid, sin atención médica

Sevilla, 13/III/2025 – 13:40 h (CET+1)

En estos días, en los que se cumplen cinco años del comienzo de la pandemia por COVID-19, deseo estar cerca de las familias que sufrieron la pérdida de sus seres queridos, mayores, que como expresaban en sus pancartas reivindicativas en el mes de noviembre pasado, las diferentes mareas y colectivos concienciados de lo que ocurrió, “¡murieron en las Residencias sintiendo el horror de no ser auxiliados!, porque “7291 fueron abandonados”. Asimismo, nos pedían que no los abandonáramos nosotros también, en esta lucha por exigir responsabilidades públicas a la Comunidad de Madrid, ¡Por justicia, responsabilidades! ¡Por dignidadderechos humanos!

Hoy, vuelvo a reiterar lo que expresé en un artículo publicado en este cuaderno digital el pasado 24 de noviembre de 2024, porque personalmente no abandono esta denuncia de lo que ocurrió y no tenía que haber pasado en las Residencias de mayores en Madrid, desde este humilde altavoz que busca siempre defender la dignidad humana y la lucha incansable por olvidar el olvido. Por este motivo, he vuelto a leer el resumen ejecutivo del Informe de la Comisión Ciudadana por la Verdad en las Residencias de Madrid, publicado el 15 de marzo de 2024, elaborado por la Comisión Ciudadana por la Verdad en las Residencias de Madrid, reteniendo hoy en mi persona de secreto y en la de todos, que decía Ortega y Gasset, las palabras finales, porque exponen de forma contundente el camino que se debe andar para abrir vías que propicien una actuación positiva, de una vez por todas, del Ministerio Público, que permita exigir “justicia, investigación y no repetición: «Para terminar, en lo general, lo aquí expuesto exige una revisión a fondo del modelo residencial y de cuidados de las personas mayores y de las personas con discapacidad e insta a impulsar un cambio cultural y social de fondo sobre la relación que la comunidad debe tener con las personas mayores, una relación que rechace de plano la discriminación edadista instalada invisiblemente entre nosotros. En lo particular —objeto preciso de este informe—, se urge al Gobierno de la Comunidad de Madrid y a las autoridades del ámbito judicial, especialmente al Ministerio Fiscal, a que cumplan escrupulosamente con su deber de transparencia y de protección activa de los derechos fundamentales de las personas, investigando lo sucedido, determinando los responsables si los hubiere y acordando los resarcimientos a que hubiera lugar. Realizando el derecho a la verdad, con todas sus consecuencias«.

Informe de la Comisión Ciudadana por la Verdad en las Residencias de Madrid

Como manifesté en mi artículo, Un informe, imprescindible, para conocer la verdad de lo ocurrido en las residencias de mayores, en Madrid, la muerte de personas mayores por el «abandono» a su suerte, durante la pandemia en todo el país, pero especialmente en Madrid, debería seguir removiendo nuestras conciencias -más allá de las cifras frías- de una vez por todas y exigir responsabilidades políticas de todo tipo. Sentí una emoción especial al ver el 23 de noviembre de 2024, a los manifestantes de la Marea de Residencias en Madrid, un grupo de personas, familiares fundamentalmente de personas mayores fallecidas durante la primera ola de la pandemia, manifestándose de nuevo para que no se olvide el olvido de los ocurrido durante la citada pandemia. Y así, una y otra vez, sin descanso alguno.

Como muestra de este recuerdo activo, está el documental «7291″, un documental dirigido por Juanjo Castro que habla sobre los fallecidos en las residencias de ancianos de la región durante la pandemia. Ha sobrevivido en su lucha para que entrara en los circuitos de distribución cinematográfica en las salas del país, tarea que no ha sido fácil, a pesar de que es una muestra imprescindible para conocer de forma objetiva lo ocurrido en aquellos días. Afortunadamente, esta noche tenemos la oportunidad de ver este documental en la 2 de RTVE, la televisión pública de nuestro país, a las 23:10 horas, que también se emitirá a través del Canal 24 horas y de la plataforma de streaming RTVE Play, como un deber democrático ante estos hechos tan luctuosos, que siguen sin reconocerse en el ámbito judicial ni por los responsables políticos de la Comunidad de Madrid.

Como informaba el 23 de noviembre de 2024 elDiario.es, «a mediados de octubre, ‘Marea de residencias’ y ‘7291: Verdad y justicia’, presentaron una nueva denuncia conjunta ante la Fiscalía Superior de Justicia de Madrid por la “discriminación sufrida” durante la pandemia. La denuncia fue presentada por 108 familiares de 115 residentes que vivían en 72 residencias distintas de la región y en ella se aportaba “documentación inédita” como “informes internos del Gobierno en los que se reflejaba la situación en la que estaban los geriátricos”, según explicaron las portavoces de las plataformas. Hasta el momento, la justicia ha cerrado todos los procedimientos iniciados al no acreditarse la comisión de delito alguno en relación a los protocolos de derivación de residentes».

Creo, a la luz del informe citado, que no hay que bajar la guardia en relación con este asunto de tanta transcendencia humana, personal, social y, también, de delimitación de responsabilidades políticas, caiga quien caiga, porque estos hechos no deberían quedar impunes. Es más, no deberían prescribir, ante la pasividad social de un país que está viviendo el ocaso de la democracia. Por esta razón de la razón y del corazón, público hoy, de nuevo, esta reflexión, con objeto de que quien la lea contribuya a su difusión máxima, en homenaje a las miles de personas mayores que murieron por la indignidad política de quienes tomaron decisiones que avergüenzan cualquier conciencia en personas dignas. Por extensión, a sus familiares y a los profesionales que les ayudaron, como pudieron, a morir en medio de esta injusticia manifiesta.

Lean el informe, por favor, porque nos permite emitir juicios bien informados, no opiniones. Es lo mínimo que podemos hacer para contribuir al esclarecimiento final y justo de estos hechos. Colabore, por favor, en su difusión, porque en este caso, entre otros muchos, debemos olvidar este olvido. Soy consciente de que si se callan…, las personas que cantan, que componen, que escriben, que sueñan, que son blogueros o blogueras, o personas que ejercen una política digna, los y las artistas, o la ciudadanía anónima, con las injusticias que pasan en nuestro mundo cotidiano, se calla la vida y… la palabra, que aún nos queda. Tengo muy claro que una vez más y en este caso especialmente, debemos olvidar el olvido.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

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¡Paz y Libertad!

La ventana discreta, cinco años después

¿A quién le puedo preguntar
Qué vine a hacer en este mundo?

Pablo Neruda, Libro de las preguntas (XXXI)

Sevilla, 12/III/2025 – 12:00 h (CET+1)

En esta semana se cumplen cinco años del comienzo de un episodio mundial y nacional, la entrada en tromba de una epidemia de coronavirus, COVID-19, que rescato hoy en mi memoria de hipocampo, para revisar aquél planteamiento ético recogido el 6 de julio de 2020, fecha en la que publiqué en este cuaderno digital un libro, LA VENTANA DISCRETA, una recopilación de los artículos que había escrito en este blog a lo largo del estado del alarma decretado por la pandemia de la COVID-19. Lo hacía manteniendo mi compromiso de no entrar en el mercado cultural en su lado más complejo y entregarlo a la Noosfera sin contraprestación económica alguna, entendida como la malla pensante que recubre el mundo y que descubrí en mis años jóvenes de lecturas complejas como eran las de Teilhard de Chardin, comprometiéndome personalmente desde entonces con un principio que aprendí del paleontólogo francés: el mundo sólo tiene interés hacia adelante, que mantengo en mi persona de secreto y en la de todos como un hilo conductor o suelo firme interior que me sirve para justificar todos mis actos humanos.

Hoy, cinco años después, publico de nuevo este libro, del que adelanto a continuación el Prólogo como anticipo de una lectura que servirá ahora como reflexión ética de un tiempo complejo ya pasado, del que no sé si hemos aprendido algo, en el que tuvimos la oportunidad de hacernos muchas preguntas antes de salir del túnel. Algunas respuestas las encontré en ese largo camino y por ese motivo quiero compartirlas de nuevo, sólo con la contraprestación soñada del respeto a lo escrito y la lectura de cada artículo al azar o por necesidad. Otras, siguen sin contestar. El índice ofrece la oportunidad de elegir, de nuevo, la lectura más adecuada para el momento más oportuno, con objeto de crear tejido crítico de pensamientos y sentimientos, porque de lo que estoy convencido es que ningún artículo es inocente y nunca pretendí que así lo fueran, incluso al leerlos ahora, cinco años después.

La lectura de algunos artículos iba acompañarla con la audición de obras que forman parte de la banda sonora de mi vida, que permanece ubicada en mi memoria de hipocampo que tanto aprecio. Creo que cinco años después se puede disfrutar mucho escuchando a compositores excelentes que abarcan varios siglos de creación musical inolvidable, Mozart, Bach, Bacarisse, directores de orquesta, así como cantoras y cantores que nos ilusionaron alguna vez con su forma de transformar la vida: Pavarotti, Dalla, Pablo Milanés, Luis Eduardo Aute, Juan Manuel Serrat, Quilapayún, Víctor Jara, Julio Numhauser, Mercedes Sosa, Bob Dylan, Leonard Cohen, Ennio Morricone, John Williams, Josep Vincent, Itzhak Perlman, Arngunnur Árnadótir, Enrique Morente, Nicola Piovani, Teodor Currentzis, Samuel Barber y Stravinsky, entre otros. Los elegí porque he querido ser consecuente con el hilo conductor de la música entendida siempre como compañera en la alegría y medicina para el dolor  (Musica laetitiae comes, medicina dolorum). Cinco años después, este aserto, mantiene todo su valor intemporal a pesar del tiempo transcurrido.

Gracias anticipadas por su audición y lectura acompañada. De todas formas, me quedo hoy con una gran pregunta: ¿qué aprendimos de aquella lección ética por la pandemia, como miembros de un mundo al revés? La respuesta, a veces y como cantaba Bob Dylan, está y sigue en el viento.

oooooOooooo

LA VENTANA DISCRETA

Prólogo

El libro que tiene ante sus ojos tiene un texto y contexto, con temporalidad cerrada, porque son casi cien mil palabras escritas e hilvanadas durante el estado de alarma con motivo de la pandemia en España del coronavirus COVID-19, que comenzó el 14 de marzo de 2020 y que finalizó el 20 de junio del mismo año. Han sido casi cien días naturales que han pasado como si fueran cien años, con daños colaterales tan importantes como las vidas de miles de pacientes que finalmente fallecieron en condiciones muy dolorosas para ellos, sus familiares y amigos y, obviamente, para todos los profesionales sanitarios que los atendieron con una entrega ejemplar.

En este contexto decidí ponerme a escribir como compromiso intelectual por la terrible pandemia, incluso días antes de que se declarara el estado de alarma: “Estamos viviendo momentos difíciles con la expansión del coronavirus y los blogueros también tenemos una responsabilidad social ante esta situación. Es un aviso para navegantes actuales la importancia que tiene estar bien informados, con una responsabilidad transcendental de los poderes públicos en este caso. Necesitamos disponer de un plan de comunicación a nivel de Estado mediante el que se pueda disponer de la información exacta, veraz y objetiva hasta los límites que sea necesario conocer sin mezcla de mentira alguna. ¡Es el interés general!, tan cuidado por nuestra Constitución. Es la mejor vacuna en estos momentos porque la proliferación de noticias, algunas de ellas falsas e interesadas, está creando un tejido crítico de alta preocupación y desasosiego”. Era un auténtico aviso para navegantes en una situación que se avecinaba como muy conflictiva y preocupante.

Así fue y así intenté escribir con un hilo conductor en cada post: nos quedaba la palabra. Si, además, podía aportar un rictus de esperanza a la situación que se nos vino encima como si fuera una erupción volcánica de miedo y desconcierto, mucho mejor. Comencé con una serie, con un post diario, denominada “Una quincena especial”, porque así lo decía el Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, por el que se declara el estado de alarma para la gestión de la situación de crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19: “La duración del estado de alarma que se declara por el presente real decreto es de quince días naturales”. Quince días que se fueron alargando finalmente hasta casi cien (99 exactamente), con prórrogas que llevaron a la Política, ¡qué gran palabra!, a una situación calamitosa y muy poco ejemplar por parte de algunos partidos (todos no son iguales), por la falta de entendimiento en momentos tan transcendentales para el país.

Esta serie la inicié justificando por qué escribía en concreto durante la primera quincena natural del estado de alarma: “Lo primero que quiero publicar es la razón de por qué escribo. En esta ocasión cobra especial interés porque así intercambiamos valores culturales e intelectuales en momentos de crisis de salud pública, que se vuelcan en cada palabra de este cuaderno porque la escritura tampoco es inocente, como casi todo en la vida. Son señas de identidad y de principios que conviene conocer antes de abordar esta singladura de quince días en la que, a modo de aviso para navegantes, sigo al pie de la letra una consigna de José Saramago en su “Cuento de la isla desconocida” en un tiempo en el que no se deben hacer mudanzas físicas aunque sí psíquicas y sociales: “Si no sales de ti, no llegas a saber quién eres, El filósofo del rey, cuando no tenía nada que hacer, se sentaba junto a mí, para verme zurcir las medias de los pajes, y a veces le daba por filosofar, decía que todo hombre es una isla, yo, como aquello no iba conmigo, visto que soy mujer, no le daba importancia, tú qué crees, Que es necesario salir de la isla para ver la isla, que no nos vemos si no nos salimos de nosotros, Si no salimos de nosotros mismos, quieres decir, No es igual…”.

En vista de las sucesivas prórrogas, decidí continuar con una segunda serie a la que titulé “La ventana discreta”. Seguíamos confinados y era necesario continuar con el espíritu y la letra de la tarea iniciada en la primera serie, no desfalleciendo en el empeño de aunar voluntades con el amor y el sufrimiento, como aquellos protagonistas de Santa María de Iquique a los que cantaba maravillosamente Quilapayún en una canción que nunca he olvidado. Así presentaba la serie cuando comenzaba la segunda quincena de confinamiento, con un título también esperanzador, La ventana discreta, “a modo de perspectiva esperanzadora sobre la situación que estamos viviendo en cada “carpe diem” particular. Necesitamos abrir ventanas metafóricas que permitan contemplar la vida de otra forma, porque es una oportunidad única de recuperar diálogo interior con nuestra persona de todos y, sobre todo, con la de secreto. Durante estos días es probable que nos sintamos a veces solos ante el peligro, en silencio, pero permitiéndonos algo muy importante: reflexionar, reflexionar y reflexionar, pasar a la acción, porque las ventanas de la vida ofrecen siempre oportunidades. Parando un momento. Las ventanas nos invitan a contemplar de forma diferente lo que antes pasaba desapercibido: la ciudad tranquila, la llegada de la primavera, más pájaros, más vida, aunque sintamos muchas veces el vértigo existencial legítimo. Necesitamos fijar la mirada en lo que auténticamente merece la pena, es decir, levantarnos desde nuestra perspectiva ética e iniciar un camino de compromiso personal y social para cambiar ese horizonte cerrado, clásico, que en el tiempo anterior, al que llamamos pasado, no nos ha llevado a veces a ninguna parte”.

Había pasado ya un mes y las perspectivas no eran halagüeñas. Todo dejaba entrever que el confinamiento era una forma muy acertada de contener el virus y la tercera quincena era la crónica de un nuevo confinamiento anunciado. Es verdad que había una inquietud que se revestía de palabras especiales: bajar la curva, alcanzar la meseta, doblegar al virus y vencerlo, con prudencia, mucha prudencia y esperanza fundada en las mediadas que se estaban tomando, tan desconcertantes a veces. De esta forma, enfoqué una tercera serie, no numerada, en términos de búsqueda de la mejor salida posible a esta situación. Es lo que he denominado en el índice, Hacia la nueva normalidad, porque es un constructo que nos llenó de esperanza cuando apareció por primera vez, literalmente así, en el periódico oficial del Estado.

En esta recta final, que se alargaba mucho más tiempo del previsto inicialmente por la prisa existencial que nos entró a todos para salir del túnel, había que escribir, en la medida de los posible y sin faltar nunca al principio de realidad que todos teníamos que asumir, sobre la reconstrucción del país y con una mirada más ambiciosa todavía, sobre la reconstrucción del mundo, porque todo lo humano nos pertenece, con independencia de dónde vivamos: “Necesitamos pensar ya en la Reconstrucción del Mundo para poder reconstruir España. Así de claro y contundente. Es difícil salir de este túnel amargo de la COVID-19 sin una visión estratégica de alcance planetario que siente las bases para establecer un nuevo orden mundial político y económico para salvaguardar la salud pública, económica y democrática del planeta Tierra. Las soluciones que hasta ahora cohesionaban el mundo declarándolo una aldea común ya no valen y los ordenadores portátiles de los hombres de negro han comenzado a cerrarse masivamente sin capacidad de reinicio alguno. Eso sí, habiendo salvado previamente la totalidad del dinero invertido, dejando a millones de ciudadanos y Estados a su “mala” suerte. En este contexto, he recordado como tarea preparatoria un cuento precioso de Jorge Luis Borges, El Congreso, que ya he comentado una vez en este cuaderno digital, porque traduce una realidad existencial del devenir del mundo en el que todos estamos ahora obligatoriamente obligados a comprenderlo para entendernos mejor. Leerlo es casi una obligación de Estado.

Con la lectura del cuento de Borges, les dejo, no sin antes decir que en esta serie innominada escribí 54 post que junto a los anteriores, suman un total de 88, hasta que llegó la jornada mágica del 21 de junio de 2020, en la que finalizaba el estado de alarma y comenzaba el tiempo nuevo de la nueva normalidad. Ese día quise resumir con un título programático un final digno para este tiempo de espera y esperanza, Romanza para un tiempo nuevo, porque en ese día confluían tres hechos relevantes, interrelacionados entre sí en el calendario, no por azar sino por necesidad: “Comienza una etapa novedosa de normalidad, después de un estado de alarma que ha durado casi cien días, entra el verano por la puerta grande y se celebra el Día Europeo de la Música, como me ha recordado hoy de forma espléndida la Fundación Juan March, a la que sigo en su devenir diario desde que descubrí que era depositaria de una obra memorable de Bacarisse, el Concertino en La mayor, sobre todo en su sobrecogedor segundo movimiento, al que denominó Romanza. Creo que la conjunción de las tres realidades expuestas, ofrecen hoy la oportunidad de creer que otro mundo es posible, sobre todo cuando se aúnan esfuerzos y voluntades en torno a la música en un tiempo tan abierto a la vida como es la estación del verano y con un denominador común sobre la ciclópea tarea de reconstruir la vida en otro mundo diferente. Como no podía ser de otra forma he elegido una obra que conjugara estas realidades: el Concertino citado, interpretado por la orquesta de la Radiotelevisión francesa, actuando Narciso Yepes como solista a la guitarra y bajo la dirección de Ataúlfo Argenta”.

Hemos entrado de lleno en la nueva normalidad, aprendiendo a cuidar y cuidarnos con medidas de autoprotección y respeto a la vida de los demás. Eso espero en la esperanza de que a partir de hoy creemos en la forma de ser nuevas personas en España cantando, como diría Rafael Alberti en un contexto tan difícil como tuvo que vivir y al que aportó también esperanza: Creemos el hombre nuevo cantando, / el hombre nuevo de España cantando, / el hombre nuevo del mundo cantando. / Canto esta noche de estrellas / en que estoy solo y desterrado. / Pero en la tierra no hay nadie / que esté solo si está cantando. […] Nada hay solitario en la tierra / creemos el hombre nuevo cantando. También, porque la música ha demostrado durante el estado de alarma y el confinamiento subsiguiente que es compañera en la alegría y medicina para el dolor (Musica laetitiae comes, medicina dolorum).

LA VENTANA DISCRETA

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

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¡Paz y Libertad!

En este mundo al revés, el cerebro humano necesita ideología, cada día

Sevilla, 11/III/2025 – 09:00 h (CET+1)

Vuelvo a la carga sobre la operación urgente del rescate ético de las ideologías, grabaciones inteligentes y no inocentes, residentes en el cerebro humano, desacreditadas por las múltiples derechas y oligarquías digitales, de tanta actualidad por la alta exposición de un representante mundial de ellas, muy próximo al presidente Trump y de nombre Elon Musk.

Las ideologías existen, sobre todo con el reconocimiento de la primera vez que se recoge el lema “ideología” en un Diccionario Nacional o Gran Diccionario Clásico de la Lengua Española (1846-47), editado en Madrid-París en 1847 y elaborado por Ramón Joaquin Domínguez, en el que se desarrolla esta palabra, no circunscribiéndola exclusivamente a «la ciencia de las ideas», sino a algo muy importante: «Ciencia que tiene por objeto describir y manifestar el modo de formarse las ideas, las combinaciones que con ellas hacemos en la mente, las operaciones todas del entendimiento, en fin de las admirables facultades del alma». Lo importante también es saber identificar los adjetivos que califican siempre a estas ideologías, bien sean económicas, políticas o religiosas, entre otras, que nunca son inocentes, siguiendo el pensamiento de Georgy Lukács. Como hace la Real Academia Española de la Lengua con el lema ideología, lo verdaderamente crucial en el tiempo es cuidarla, limpiarla y darle el esplendor que necesita cada día, en un mundo que, sin compasión alguna, sobre todo cuando hablamos de ideologías políticas, se abandonan, adulteran y manipulan de forma negligente y descarada con intereses políticos bastardos, por parte de los nuevos emperadores mundiales, que suelen ir desnudos, recordando el cuento de Andersen.

Por mi aprecio personal a las ideologías, a lo largo de mi trayectoria personal y profesional, recuerdo hoy que en 1977 publiqué un artículo, en El Correo de Andalucía, un periódico imprescindible en la transición de este país, Necesidad de crisis, necesidad de religación (1), en el que resaltaba una reflexión del filósofo José Ferrater Mora, desde el exilio precisamente por su “ideología “, que recupero hoy en su contenido esencial, en un periodo de crisis galopante de ideologías, que tanto hace sufrir a personas con compromiso activo: “hay cinco estadios fundamentales que nos pueden llevar a considerar la crisis de todos en la actualidad: la Revolución americana, la Revolución francesa, la Revolución industrial-inglesa, el nacionalismo y la expansión colonial. Todos fueron animados, alentados y experimentados por ideologías que pretendían justificar los numerosos porqués de aquellos momentos. Y tuvieron sus consecuencias intelectuales”. Hoy, vivimos un nuevo estadio, bautizado como neoimperialismo, con su ideología dentro, que está haciendo estragos, comandado por los nuevos emperadores del siglo XXI, Donald Trump, Vladimir Putin y Xi Jinping, amparado también por la Revolución Digital de nuevo cuño.

Ante esta situación, continuaba razonando en el citado artículo la situación de la carencia de ideologías sociales y políticas a nivel mundial: “A este propósito, me parece muy interesante el análisis que Lukács hace de la destrucción de la razón, es decir, el irracionalismo desde Schelling hasta Hitler. Es una filosofía de la historia muy aguda y crítica, centrada en un argumento harto expresivo: «no hay ninguna ideología inocente: la actitud favorable o contraria a la razón decide, al mismo tiempo, en cuanto a la esencia de una filosofía como tal filosofía en cuanto a la misión que está llamada a cumplir en el desarrollo social. Entre otras razones, porque la razón misma no es ni puede ser algo que flota por encima del desarrollo social, algo neutral o imparcial, sino que refleja siempre el carácter racional (o irracional) concreto de una situación social, de una tendencia del desarrollo, dándole claridad conceptual y; por tanto, impulsándola o entorpeciéndola»” (2).

El cerebro no acepta la destrucción de la inteligencia, de la razón, porque es su componente esencial, como tantas veces he demostrado en este cuaderno digital. Si la inteligencia es “la capacidad que tiene todo ser humano para resolver problemas”, es cierto que necesita ideología centrada en la inteligencia social, porque es evidente que ésta no es ni puede ser algo que flota por encima del desarrollo social, sobre todo en favor de los nadies, algo neutral o imparcial, sino que refleja lo que está pasando en el mundo por la temida crisis y como se reacciona ante ella. El cerebro necesita claridad conceptual, ideología, para comprender lo que ocurre y ahí está la clave de la no inocencia. Mientras unos, muchos, entorpecen el conocimiento de la verdadera dimensión social de lo que ocurre, otros desean introducir cordura en la comprensión y vías de salida a la misma. Es decir, la ideología que está detrás de la crisis, no es inocente y el cerebro necesita ordenar ideas fundamentales para llegar a caracterizar el pensamiento y proyectarlo en su realidad social. Así lo ha fijado, limpiado y dado esplendor a través del lema ideología, el Diccionario de la Lengua Española, en su primera acepción, en su versión actual: “Conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad o época,de un movimiento cultural, religioso o político,etc.”. Por algo será. Y los Gobiernos lo saben, es decir, tampoco son inocentes y no vale cualquier respuesta a las ideas fundamentales, porque todos no son ni somos iguales. Ni las que sustentan a las ideologías tampoco, sobre todo cuando en su aplicación práctica deben ser las piedras angulares de la democracia. Afortunadamente, el Estado de Bienestar es el mejor ejemplo de su no inocencia ideológica y democrática, cuando asistimos a su desmantelamiento programado por ideologías contrarias a la razón y dignidad humanas que lo sustentan en beneficio del interés general, sin discriminación alguna.

(1) Cobeña Fernández, J.A., Necesidad de crisis y necesidad de religaciónEl Correo de Andalucía, 12/VII/1977, pág. 3
(2) Lukács, G. (1976). El asalto a la razón. Barcelona: Grijalbo, pág. 4 s.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

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¡Paz y Libertad!

En Arco, un lavavajillas ha representado el blanqueamiento de la ultraderecha mundial

Eugenio Merino, Lavado de cara (White washing)

Sevilla, 10/III/2025 – 07:17 h (CET+1)

Ayer cerró sus puertas la feria de arte contemporáneo, ARCO, en su 44ª edición, con más de 95.000 asistentes, reuniendo a 200 galerías de arte, que han representando a 30 países en sus diversas manifestaciones artísticas. Entre estas galerías se encontraba ADN, que presentaba una obra controvertida, Lavado de cara, literalmente Blanqueamiento, por su título en inglés, White washing, preparada por Eugenio Merino, un lavavajillas real, con una bandeja abierta, en el que figuraban 16 platos con las caras de los líderes más representativos de la ultraderecha mundial. Se han vendido dos ediciones de esta obra, de una serie de tres, por 25.000 euros unidad, a compradores de Bélgica y Alemania, sin que conste oficialmente adquisición alguna en nuestro país.

La trayectoria artística de Eugenio Merino en los últimos años se puede visualizar en la citada galería ADN, pudiéndose observar que ninguna de sus obras es “inocente” en su representación y significado.

Eugenio Merino ha explicado que su obra representa “la limpieza que se le ha realizado a la extrema derecha en los últimos 20 años, […] España es el lugar perfecto para hablar de las dictaduras, puesto que tuvimos una y tuvimos la desgracia de que se tradujera en una monarquíaEso fue una cosa que fue pensada desde el movimiento fascista», siendo la razón que justifica la colocación de 16 platos en un lavavajillas con la cara de líderes mundiales, Donald Trump, Javier Milei, Giorgia Meloni, Santiago Abascal, Marine Le Pen o Elon Musk, entre otros.

Este blanqueamiento operado por la propia ultraderecha mundial, con la ayuda inestimable en nuestro país por parte del Partido Popular a VOX, sin sonrojo alguno, practicado a lo largo de los últimos años en plena democracia, sin ir más lejos, nos invita a la reflexión. Ese ha sido el objetivo del artista, en su línea habitual de despertar conciencias. Detectar y denunciar este blanqueamiento a quienes lo practican, o no hacerlo por clamorosos y vergonzantes silencios cómplices, esa es la cuestión. Estoy convencido de que defender la democracia y protegerla día a día, es el mejor detergente ético ante la derecha ultramontana y su más allá actual, en este tiempo de ocaso de la democracia, silencios cómplices y lavados de cara tan vergonzantes y dañinos para la humanidad.

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¡Paz y Libertad!

Diego González Rivas, cirujano imprescindible

Curando el mundo

Sevilla, 9/III/2025 – 11:17 h (CET+1)

En un mundo tan falto de noticias ejemplares, he leído y comprendido bien el excelente trabajo que desarrolla el cirujano coruñés Diego González Rivas, que ha revolucionado la vídeocirugía pulmonar robótica, no invasiva, en una entrevista publicada hoy en el diario El País, con motivo de la publicación de su libro, Curando el mundo y que ante la pregunta incisiva de la periodista, “Estará forradísimo. ¿Para qué sirve el dinero?”, responde de forma rotunda y concisa: “Me sirve a mí. No me mueve el dinero, sino la cirugía y ayudar a los enfermos. Nunca voy a dejar de operar a alguien porque no tenga dinero. Ya no trabajo en el sistema público en España, porque hace mucho que tuve que salir para poder tener la libertad de viajar a operar y a formar. Pero a veces opero y doy masterclass en la sanidad pública. Si opero en la privada, me pagan. Si me llama un multimillonario y me pone un avión para operar a su mujer, como ha sucedido, me pagan. Con eso consigo vivir bien y, a través de mi fundación, poder operar gratis al 60% o 70% de mis pacientes por todo el mundo que ni pueden pagarme ni tienen otra oportunidad en la vida”.

La sinopsis oficial de Curando el mundo, es una declaración de intenciones de su contenido: “El profundo viaje humano y cultural del cirujano Diego González Rivas, considerado uno de los mejores del mundo, que ha operado a más de 10.000 pacientes en 136 países. La vida de Diego es una mezcla de aventura, valentía y empatía, y demuestra que, para sanar el mundo, debemos comprenderlo y narrarlo. Curando el mundo es un viaje más allá de los quirófanos. En cada destino, se sumerge en la vida local y se enfrenta a situaciones que le sacan de su zona de confort. Nos encontramos conversaciones con brujos en el Congo, cenas con príncipes saudíes o cómo operar en un hospital de Gaza sin luz. El libro no solo trata de retos médicos, sino del Diego más personal, de sus miedos, dudas y esperanzas. A través de sus ojos, descubrimos un mundo donde la medicina y el entendimiento humano están entrelazados. Desde avanzados hospitales hasta centros médicos con recursos limitados, Diego consigue encontrar el modo de curar desde el respeto y la humildad”.

Sigo de cerca el trabajo solidario y admirable que desarrolla el doctor González Rivas, a través de su Fundacióna homónima, que aconsejo frecuentar para conocer sus estatutos, así como sus fines y actividades fundacionales mediante proyectos de investigación y desarrollo, unidos a una innovación tecnológica permanente. Le agradezco su esfuerzo diario por demostrar que otro mundo es posible para los nadies, además enfermos sin recursos, aplicando una cirugía solidaria y distribuida. Fantástica lección de humanidad con compromiso social. La Fundación está destinada a salvar vidas, porque el doctor González Rivas está convencido de que “imposible es nada”.

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¡Paz y Libertad!

Elogio de María Moliner, en el Día Internacional de la Mujer

María Moliner

María Moliner hizo una proeza con muy pocos precedentes: escribió sola, en su casa, con su propia mano, el diccionario más completo, útil y divertido de la lengua castellana.

Gabriel García Márquez

Sevilla, 8/III/2025 – 08:30 h (CET+1)

En este día tan especial y necesario en pleno ocaso de la democracia, ante el nuevo orden mundial que se nos viene encima por los nuevos imperialismos representados por Trump, Putin y Xi Jinping, quiero dedicar un elogio especial a María Moliner (Paniza, Zaragoza, 30 de marzo de 1900 – Madrid, 22 de enero de 1981), una mujer extraordinaria que me ha acompañado siempre en mi biblioteca, mi clínica del alma, a través de una obra suya ciclópea, el Diccionario de uso del español, donde encontré siempre refugio para comprender el significado de muchas palabras que ella liberó del academicismo lingüístico tutelado por la Real Academia Española.

Por este motivo, vuelvo a publicar unas palabras de homenaje a su persona y obra, Elogio de las bibliotecas públicas, que le dediqué recientemente en este cuaderno digital, en el que ensalzaba su figura en un país tan misógino durante la dictadura y por su desempeño profesional en defensa de las bibliotecas públicas.

Una cosa más, que decía Steve Jobs. Se acaba de publicar una novela biográfica sobre ella, de Andrés Neuman, Hasta que empieza a brillar, cuya sinopsis nos invita a conocer en profundidad a esta excelente mujer, una de las imprescindibles en nuestro país: “Solemos identificar a María Moliner con su diccionario, «el más completo, útil y divertido de la lengua castellana», según García Márquez. ¿Pero por qué se sentó a escribirlo a los cincuenta años, en plena dictadura franquista? ¿Cómo pudo completar, prácticamente sola, el diccionario de autora más importante de todos los tiempos?Hasta que empieza a brillar cuenta la historia íntima de María Moliner, partiendo de una atractiva premisa literaria: narrar de cuerpo entero a la protagonista a través de su vínculo con la lengua. A la vez, nos propone una sugerente hipótesis: ¿y si su diccionario fuese también una suerte de autobiografía oculta? Esta es la vida novelada de una figura apasionante, retratada desde una infancia difícil hasta un final insospechado, pasando por su extraordinaria labor como bibliotecaria en la República o su polémica candidatura a la Real Academia. Entre la investigación y la imaginación, combinando la comedia, el drama familiar y la tragedia colectiva, se abre paso la historia de una resistencia secreta. Un acto de justicia con el legado de una mujer que vivió a contracorriente y exploró las palabras hasta que empezaron a brillar”. No se pierdan su lectura, por favor.

oooooOooooo

Elogio de las bibliotecas públicas

Cartel en la Biblioteca Pública “José Manuel Lara”, en Alcalá de Guadaira (Sevilla) / JA COBEÑA

Sevilla, 1/X/2024

He visitado, recientemente, la excelente Biblioteca Pública “Editor José Manuel Lara”, rural, en Alcalá de Guadaira (Sevilla), con el objetivo de consultar una obra necesaria para un trabajo de investigación que estoy llevando a cabo. Ocupé un sitio de la misma, que me permitía contemplar un cartel con una fotografía de María Moliner y una frase suya paradigmática, que figura en el Prólogo  de Instrucciones para el servicio de pequeñas bibliotecas, publicadas en Valencia en 1937, en plena guerra civil española, en el que resaltaba dos funciones primordiales de los bibliotecarios. La primera, «conocer los recursos de tu biblioteca y las cualidades de tus lectores de modo que aciertes a poner en sus manos el libro cuya lectura les absorba hasta el punto de hacerles olvidarse de acudir a otra distracción. La segunda cosa que necesita creer el bibliotecario es en la eficacia de su propia misión. Para valorarla, pensad tan sólo en lo que sería nuestra España si en todas las ciudades, en todos los pueblos, en las aldeas más humildes, hombres y mujeres dedicasen los ratos no ocupados por sus tareas vitales a leer, a asomarse al mundo material y al mundo inmenso del espíritu por esas ventanas maravillosas que son los libros. ¡Tantas son las consecuencias que se adivinan si una tal situación llegase a ser realidad, que no es posible ni empezar a enunciarlas…!».

El tiempo dedicado a mis consultas en aquella biblioteca, estuvo iluminado constantemente por este mensaje de María Moliner, que en su contexto histórico en nuestro país cobra todavía hoy más fuerza. El Prólogo citado era en su fondo y forma una carta dirigida a los bibliotecarios rurales, «una de esas joyas de la literatura que andan escondidas en archivos casi olvidados. Su prosa sencilla y ordenada está llena de la belleza funcionalista que consigue el autor pulcro que no pretende nunca ser artista, pero que escribe a golpe de latido de su corazón, sin mediar artificio alguno y cumpliendo, además, con el precepto sagrado de respetar la inteligencia del lector, aun en los momentos más duros de la vida» (1).

Lo manifestado anteriormente se refuerza aún más en la breve y buena, por ello dos veces buena, presentación a sus Instrucciones: «Cuando el ejército insurrecto del general Franco avanza contra las milicias leales al gobierno legítimo de España, María Moliner —mujer y bibliotecaria valiente— alienta a su pacífica tropa de bibliotecarios rurales para que reafirmen su compromiso con los lectores y con los libros, porque piensa que la locura colectiva que asola a su querida España es fruto de la ignorancia y de la injusticia —también cultural— que discrimina secularmente a gran parte del pueblo. El entusiasmo de su palabra nace del ayuntamiento moral entre la ciencia posible de médico rural que María Moliner aprendió de su padre y la fe en «la capacidad de mejoramiento espiritual de la gente», y su mensaje suena como un emocionante canto de confianza en el ser humano y de esperanza en medio del horror de los horrores, esa guerra absurda y fratricida que desangró a España y que marcó a una y más generaciones de españoles. María Moliner sufrió la represalia del ostracismo porque se comprometió con la República constitucional, pero su espíritu, como el de todos aquellos que lucharon por una causa justa y perdieron, no ha muerto ni morirá jamás, porque renace en el corazón de cada humilde y pacífico encargado de biblioteca que cumple su misión de ayudar al usuario despistado, o incluso al airado, a encontrar su propio mejoramiento espiritual a través de «esas ventanas maravillosas que son los libros».

Maria Moliner, Instrucciones para el servicio de las pequeñas bibliotecas / Ali Smith, Biblioteca Pública

Lo expuesto anteriormente lo traigo a colación con motivo de la publicación en estos días de un libro, Biblioteca Pública, de la escritora escocesa Ali Smith (Inverness, 1964), cuya sinopsis oficial nos ayuda a comprender el hilo conductor de esta obra, necesario, aunque yo agregaría «imprescindible», para sobrevivir en los tiempos que corren, siempre con la ayuda de un libro al que puedo acceder en una Biblioteca Pública: “En Biblioteca pública Ali Smith vuelve a demostrar que el lenguaje es algo vivo y brillante y que la literatura nos ayuda a vivir. ¿Por qué los libros son tan poderosos? ¿Qué significa conocer a un escritor a través de sus libros? La voz única de Ali Smith nos trae una colección de historias inteligentes, unidas por la literatura y el amor por el lenguaje, y que constituye una defensa muy elocuente de las bibliotecas públicas, esos lugares de alegría, libertad, comunidad y descubrimiento. Como en el resto de sus obras, Ali Smith nos muestra en este volumen su amor por los libros y la pasión por sus autores favoritos, sosteniendo que uno puede conocer a un escritor mejor que a un amigo y que leer es pedir prestado sin culpa».

Hoy recuerdo también a la excelente escritora Irene Vallejo, a través de unas palabras suyas en el pregón que pronunció en el acto inaugural de la Feria del Libro de Zaragoza, en 2019, cuando afirmó que «Hoy hemos quitado los cerrojos a los libros y les hemos calzado zapatos cómodos. Los hemos traído a la plaza, donde nadie tiene negado el acceso. Esto no ha sucedido por arte de magia. Es la cosecha de años de educación y transformaciones sociales. En escuelas. En institutos. En universidades. En bibliotecas ciudadanas y rurales. Desde las Misiones Pedagógicas a los clubs de lectura. Desde las instituciones públicas a los dormitorios donde los niños cierran los ojos acunados por un cuento de buenas noches. Ha sido un gran esfuerzo colectivo». Esa es la auténtica proyección también de una Biblioteca Pública y Rural, por más señas, con su política abierta de préstamos posibles.

La magnífica atención profesional que recibí en ese espacio público, la Biblioteca Pública “Editor José Manuel Lara”, en Alcalá de Guadaira (Sevilla), pagado con dinero público y ofreciendo tiempo público, creo que era una aplicación al pie de la letra de lo expresado por María Moliner en su esplendoroso cartel, con fondo azul, que presidía una estantería repleta de libros, muy cerca de mi puesto de lectura. Durante el tiempo que trabajé allí sobre las páginas de un libro «prestado» temporalmente y que pertenecía a su fondo, encontré «mi propio mejoramiento espiritual a través de esas ventanas maravillosas que son los libros». Así lo deseó siempre María Moliner, trabajando para construir espacios y tiempo de paz a través de los libros y de la lectura, en tiempos del sinsentido de la guerra civil española. Es justo y necesario que le devuelva, hoy y siempre, el agradecimiento por su compromiso personal y colectivo para salvaguardar el interés general de la ciudadanía. Por tanto, ¡cuidemos hoy y siempre, con esmero, las bibliotecas públicas! 

(1) Bermejo Larrea, J.I., María Moliner, el espíritu de una bibliotecaria comprometida, en Centro Virtual Cervantes. Lengua.

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UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad

Zelenski, ante Trump y Vance:  “Me pondré un traje cuando la guerra termine”

Momento en el que el presidente Trump saluda a Zelenski, señalando irónicamente su atuendo militar, en el encuentro en la Casa Blanca, el pasado 28 de febrero

Sevilla, 6/III/2025

El pasado viernes 28 de febrero y durante la celebración de la tristemente famosa conferencia televisada en el despacho oval de la Casa Blanca, el presidente Trump y su vicepresidente J. D. Vance criticaron duramente a Zelenski por su postura en la guerra en Ucrania, cuestionándole expresamente Vance la falta de gratitud ante las diferentes ayudas de Estados Unidos. Fue en ese contexto cuando un periodista de la cadena conservadora Real America’s Voice le preguntó a Zelenski sobre su vestimenta, en los siguientes términos: “¿Por qué no usa un traje?, usted representa a su nación y, sin embargo, se niega a ponerse un traje, ¿acaso tiene uno?, insistió, continuando con su pegunta: “Para muchos estadounidenses, su vestimenta no refleja el respeto que merece este encuentro”. Trump ya había echado leña al fuego en el momento de recibirle al llegar Zelenski en el coche oficial a la Casa Blanca, diciéndole con bastante sorna: “Vaya, hoy viniste muy bien vestido”. En este contexto tan surrealista, el presidente ucraniano respondió con firmeza: “Me pondré un traje cuando la guerra termine”.

UNAITED24: Me pondré un traje cuando la guerra termine

Para reforzar esta manifestación de Zelenski sobre su atuendo, que tanto preocupa al parecer a Trump en representación de la nación, la organización Unaited24, ha puesto en marcha un proyecto muy simbólico, la edición de camisetas con esta frase emblemática en inglés, que justifica y promociona de la siguiente forma: “Estamos sorteando 100 camisetas entre quienes donen 24 dólares o más para vehículos blindados de evacuación médica para ayudar a salvar a los defensores de Ucrania en el frente. Están haciendo hincapié en las palabras de nuestro presidente: un recordatorio de que hay un momento y un lugar para todo. Llegará un momento en el que todos podamos llevar traje. Ahora mismo, es el momento de ayudar a Ucrania a terminar esta guerra. Tienes todas las cartas para apoyar a Ucrania: es el momento de jugarlas. Dona para ayudar a Ucrania a terminar esta guerra y gana algo para ponerte en lugar de un traje”.

United24 es una plataforma oficial de recaudación de fondos de ayuda a Ucrania que se presente de esta forma: “Desde el comienzo de la invasión a gran escala, al presidente Zelenski le han preguntado cientos de veces: “¿Qué podemos hacer para ayudar a Ucrania?”. Precisamente por eso lanzamos UNITED24, la plataforma oficial de recaudación de fondos de Ucrania. La idea es sencilla: unir al mundo en torno a Ucrania para protegerla, salvarla y reconstruirla La plataforma permite hacer donaciones a Ucrania con un solo clic desde cualquier lugar. ¿Por qué es tan importante? Porque Ucrania sabe mejor que nadie qué se necesita y puede entregar la ayuda directamente. Nadie estaba preparado para una guerra a gran escala en el corazón de Europa. Las fundaciones benéficas, por muy bien organizadas que estén, no pueden satisfacer las necesidades de un país tan grande como Ucrania. Sin embargo, podemos hacerlo juntos. UNITED24 está diseñada para colaborar con organizaciones benéficas, socios, donantes y figuras públicas de todo el mundo. Nuestro objetivo es establecer un proceso de trabajo eficiente que acerque la victoria de Ucrania”

A ti, lector o lectora hoy de esta página de un cuaderno digital que tiene como misión buscar islas desconocidas que permitan encontrarnos siempre con la actitud que lo preside, luchar siempre con la idea de que el mundo sólo tiene interés hacia adelante, te pido que divulgues la existencia de esta plataforma de ayuda a Ucrania, United24. Ayudarles será un acto hermoso para honrar a tantos miles de personas que han luchado y luchan a diario por la libertad de ese país, que han muerto en multitud de ataques despiadados del ejército ruso, que necesitan hoy más que nunca recursos para que un día próximo se pare esta guerra sin sentido y se firme la paz duradera y beneficiosa para todos. Simbólicamente, la frase de Zelenski en el despacho oval de la Casa Blanca, ante Trump y Vance, cobra hoy todo su sentido: Me pondré un traje cuando la guerra termine.

NOTA: la imagen de cabecera se ha recuperado hoy de https://www.independentespanol.com/politica/ee-uu/musk-zelensky-visita-casa-blanca-trump-b2706957.html

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, REPÚBLICA DEL CONGO Y RUANDA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!