Franco Battiato vuelve a Roma desde su cielo particular

Franco Battiato. Un’altra vitaMuseo Nacional de las Artes del siglo XXI (MAXXI)

Caminante que vas buscando la paz en el crepúsculo / la encontrarás, la encontrarás al final de tu camino. / Bajo el tránsito de la aparente dualidad, / la lluvia de Septiembre despierta el vacío de mi cuarto / y los lamentos de la soledad aún se prolongan.

Franco Battiato, Nómadas

Sevilla, 6/II/2026 – 12:25 h UTC (CET+1)

Franco Battiato encontró la paz en su camino nómada el 18 de mayo de 2021. Cinco años después, Roma acoge a este gran cantante y pensador en una muestra retrospectiva, Franco Battiato. Un’altra vita, que se inaugura hoy en el Museo Nacional de las Artes del siglo XXI (MAXXI). Esta actividad cultural se lleva a cabo, respetando en el título una canción suya preciosa. Un’altra vita, cuya sinopsis oficial explica que es una muestra- evento “que celebra, cinco años después de su muerte, el genio humano y musical de un artista sin igual en la historia de la música italiana. Una experiencia que va más allá de la música y el tiempo, para contar la historia de un artista completo: cantautor, músico, poeta, filósofo, intelectual. En un espacio central dedicado a la escucha, nos sumergimos en una experiencia sonora que se convierte en el corazón de la historia. A partir de aquí, el viaje se expande: portadas de álbumes, carteles históricos, fotografías y recuerdos excepcionales revelan la complejidad de un artista que revolucionó la composición italiana. La música se acompaña de un imaginario pictórico rico en símbolos e influencias de Oriente Medio, y una exploración cinematográfica que, en los últimos años, ha inspirado sus exploraciones artísticas y espirituales, en continuidad con sus raíces musicales y en diálogo con la contemporaneidad”.

Hace cinco años, le dediqué también unas palabras especiales en este cuaderno digital cuando conocí la noticia de su fallecimiento, a los 76 años de una vida especial dedicada a la cultura como lazo que une a la humanidad. Sentí entonces un estremecimiento interior porque su música y, sobre todo, sus letras, siempre me han inspirado otra forma de entender la vida. Así lo he referido en este cuaderno digital en varias ocasiones, por ejemplo con motivo del estreno de la película Nomadland, multipremiada en los Premios Oscar de 2021: “Así empezaba la canción de Franco Battiato, Nómadas (1987), que forma parte de la banda sonora de mi vida: Nómadas que buscan los ángulos de tranquilidad, / en las nieblas del norte, en los tumultos civilizados, / entre los claroscuros y la monotonía de los días que pasan. Nomadland, escrita y dirigida por Chloé Zhao (Pekín, 1982), con un guion basado en el libro País nómada. Supervivientes del siglo XXI (Nomadland: Surviving America in the Twenty-First Century) de Jessica Bruder, narra una historia que conmueve en tiempos en los que se nos aconseja, incluso prohíbe, hacer mudanzas.

Battiato me susurraba a los oídos, en mis años jóvenes, cerca de él, en el año 1976, en una encrucijada personal en la que buscaba en Roma el sentido en la vida y en la que me ofreció una lectura diferente del amoR, que es la lectura al revés de esta ciudad eterna, algo transcendental en la vida de los nómadas de espíritu: Caminante que vas buscando la paz en el crepúsculo / la encontrarás, la encontrarás al final de tu camino. / Bajo el tránsito de la aparente dualidad, / la lluvia de Septiembre despierta el vacío de mi cuarto / y los lamentos de la soledad aún se prolongan.

Además, confieso hoy, de nuevo, que hace ya muchos años aprendí junto a la escritora india Anita Nair (Las nueve caras del corazón, 2006), que la alondra encrestada, la vanampaadi, permite convertir las necesidades en palabras. Al fin y al cabo, amor a lo desconocido, como una de las caras del amor en la primera expresión del kathakali, representación teatral a la que se incorporan danzas indias que tuve el honor de conocer por primera vez de la mano de Battiato (Quiero verte danzar, 1982), un prodigio en la escenificación de historias de vida a través de sus canciones. Después, en 1983, volví a conectar con él a través de un disco emblemático, La voz de su amo, en la que cantaba su famoso “Centro de gravedad permanente”, que como recordaba recientemente en unas páginas de este cuaderno digital, canté junto a mi hijo Marcos cuando era muy pequeño, deletreando un estribillo que nunca he olvidado: Busco un centro de gravedad permanente, que nunca cambie lo que ahora pienso de las cosas, de la gente. Lo sigo buscando todavía hoy, en un tiempo convulso y complejo.

También recuerdo en mi banda sonora interior de Battiato, que la NASA recoge en sus páginas web una referencia al asteroide que lleva su apellidoBattiato, descubierto en 1979, con una reseña que suena ahora como premonición: “Franco Battiato (b. 1945), artista siciliano poliédrico, es miembro honorario de la Asociación Astrofili Ionico-Etnei. Convierte sus sentimientos en música, pintura y cine. A través del telescopio observa el Universo, obteniendo inspiración para sus canciones”. Es verdad, porque hoy, más que nunca, sigue estando muy cerca de su cielo particular, visitando Roma, en otra vida (un´áltra vita).

En un libro de Nuccio Ordine muy apreciado por mí, Clásicos para la vida, hay una referencia a una obra para no olvidar, El mercader de Venecia, de William Shakespeare, en un pasaje seleccionado por el autor, que me parece útil en cualquier momento de la vida: ¡Atiende a la música!: “El hombre que no tiene música en sí mismo y no se mueve por la concordia de dulces sonidos está inclinado a traiciones, estratagemas y robos; las emociones de su espíritu son oscuras como la noche, y sus afectos, tan sombríos como el Érebo: no hay que fiarse de tal hombre. ¡Atiende a la música!”. La obra de Shakespeare es un tratado contra la usura y la defensa de los valores humanos. Venecia puede representar hoy como metáfora al mercado mundial controlado por los hombres de negro, el neototalitarismo representado a la perfección por Trump y Putin, así como las multinacionales del tecnofeudalismo, demostrando todos su incapacidad para poner música y sosiego en vida alguna. Ordine termina este breve pasaje de Shakespeare citando obras que le conmueven el alma, porque atendiendo la música se puede buscar “la esencia de la vida en aquellas actividades que pueden ennoblecer el espíritu, que pueden ayudarnos a hacernos mejores, que privilegian la esencia sobre la apariencia, el ser sobre el tener”, citando finalmente a Franco Battiato, quizás para que no cambiemos, para que estemos siempre muy atentos a la música, para que seamos firmes en mantener criterios y valores sobre la dignidad de la vida, de las cosas de la vida, de la gente…, defendiendo siempre desde su cielo particular, el anhelado centro de gravedad permanente que necesitamos todos, ahora más que nunca y sin dejar a nadie atrás.

Gracias, Franco Battiato. Sigo atendiendo tu música y eso me basta para vivir en un mundo al revés, como tú cantabas en Otra vida: Ciertas noches para dormir me pongo a leer / y tal vez necesitaría de instantes de silencio […] No  sirven más excitantes o ideologías, / se necesita otra vida. Es verdad, necesitamos otras formas más amables y dignas de vivir la vida.

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CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

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