Elecciones generales 2019 / 9. Política social, política social, política social…

Todo el mundo ha escuchado en las últimas semanas una expresión que unos interpretan a modo de denuncia, por un uso espurio de las prerrogativas de un gobierno que sigue dirigiendo el país de forma legítima, porque dicen que el Gobierno está instalado ya en la campaña electoral declarando los Consejos de Ministros como “viernes sociales”, mientras otros dicen que están haciendo lo que tienen que hacer, servir al interés general de la ciudadanía en problemas muy serios que se deben resolver sin más demora. El fondo de la cuestión no es baladí porque está en juego el auténtico sentido de la gobernanza política, tal como dijo Aristóteles en su tratado sobre política: “Pero la palabra es para manifestar lo conveniente y lo perjudicial, así como lo justo y lo injusto. Y eso es lo propio del hombre frente a los demás animales: poseer, él sólo, el sentido del bien y del mal, de lo justo y de lo injusto, y de los demás valores, y la participación comunitaria de estas cosas constituye la casa y la ciudad” (1). En pocas palabras, el gobierno de la casa comunitaria, la Ciudad, en una interpretación literal de la palabra política y la forma de hacerla, para que lo entendamos todos.

En los programas políticos es donde se establecen las grandes diferencias ideológicas que los respaldan. Todos no son iguales y por esta razón me detengo hoy en los que están sustentados por ideología socialdemócrata, que protegen los grandes pilares del Estado de Bienestar, tales como políticas educativas públicas, políticas de salud universal pública y políticas sociales que atiendan el círculo virtuoso de la vida desde la concepción, el nacimiento, el desarrollo y la entrada en el amplio mundo de las personas mayores, sin olvidar a los dependientes de cualquier edad y a quienes los cuidan de forma imprescindible. En este marco, sigo las reflexiones que ha hecho Josep Borrell en Los Idus de Octubre, sobre el presente y futuro de la socialdemocracia, porque plantea cinco retos siguiendo la doctrina de Alain Bergounioux, en La revue socialiste, que considero de especial transcendencia para poder sustentar las políticas sociales de amplio espectro que hoy necesita nuestra sociedad española: la construcción de nuevos compromisos para regular los conflictos sociales, la sostenibilidad del desarrollo y su integración en todas las políticas sociales, las políticas socialdemócratas que no pueden ser eficaces sin una dimensión europea, resolver el problema de las identidades nacionales y, en quinto lugar, adaptar la organización de los partidos socialistas a la innegable debilidad y puesta en cuestión de las democracias representativas.

Para reforzar el contenido de los programas sociales, destaco como botón de muestra dos decisiones del Gobierno actual que se aprobaron el pasado viernes en el Consejo de Ministros. Me refiero concretamente al Plan de Retorno a España y Estrategia Nacional de Prevención y Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social 2019-2023. El primer Acuerdo tiene como objetivo fomentar el retorno de españoles a nuestro país en las mejores condiciones y facilitar su proceso de vuelta: “Bajo el lema “Un país para volver”, el Plan de Retorno permitirá desarrollar un total de 50 medidas encaminadas a facilitar la vuelta de los emigrantes españoles y que nuestro país se convierta en un lugar atractivo para desarrollar un proyecto de vida personal y profesional. El presupuesto total del Plan de Retorno a España, en el que están implicados 10 ministerios, asciende a 24.209.400 euros, de los que 12.389.400 euros serán en 2019 y 11.820.000 euros en 2020. La población española residente en el extranjero, según datos a 1 de enero de 2019, asciende a 2.545.729 personas, de las que 1.553.539 residen en América y 900.159 en Europa. La población española en el exterior ha aumentado en 1 millón de personas desde 2009 hasta ahora”.

En segundo lugar, la Estrategia Nacional de Prevención y Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social 2019-2023, “busca la cohesión y el progreso social, y trata de dar cobertura adecuada a las necesidades de la ciudadanía y especialmente a los colectivos vulnerables en situación de pobreza o exclusión. También da cumplimiento a los objetivos de la Estrategia Europa 2020, al tiempo que contribuye a impulsar en España los principios del Pilar Europeo de Derechos Sociales, así como los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Agenda 2030. El documento se construye en torno a cuatro metas estratégicas. Estas líneas de actuación se desarrollarán mediante la elaboración de planes operativos anuales, que fijarán medidas concretas, la asignación presupuestaria y las entidades responsables de cada una de las tareas descritas en la estrategia”. Estas medidas son: combatir la pobreza, especialmente de las personas más vulnerables, como niños, niñas y adolescentes. Para ello tiene como objetivo crear un sistema de ingresos mínimos que permita vivir con dignidad y favorecer el incremento de la renta neta disponible de los hogares. La segunda meta se refiere a la inversión social en las personas y se desglosa en dos objetivos: educación equitativa e inclusiva y atención prioritaria en formación y empleo a grupos vulnerables.

La tercera meta apuesta por consolidar un sistema de servicios públicos sanitarios, educativos y sociales, universales y de calidad, que acompañen y protejan a las personas a lo largo de su ciclo vital y profundicen en combatir las desigualdades. En particular, uno de los objetivos de la estrategia es que las personas puedan hacer frente al coste de la vivienda sin que este condicione su vida y la satisfacción de sus necesidades más básicas. Se contribuirá a mejorar la situación de familias como las monomarentales, las personas que hayan sufrido una ejecución hipotecaria, que estén en situación de desempleo o que hayan agotado todas las prestaciones, así como las personas sin hogar. La cuarta meta, relativa a la eficacia y eficiencia de las políticas, establece cinco objetivos. En primer lugar, la ordenación del sistema y la coordinación de los servicios, políticas y prestaciones, en favor de personas en situación de pobreza y exclusión social. También contiene la coordinación y cooperación territorial y eficiencia del conjunto del sistema, así como con la UE. Además, comprenden la colaboración y participación todos los actores implicados en las políticas de prevención y lucha contra la pobreza y la exclusión social. Finalmente, tiene como objetivo crear sistemas coordinados y transparentes de gestión de la información y el conocimiento, que den respuestas innovadoras a las necesidades sociales”.

Es obvio considerar que son solo un ejemplo de políticas sociales programáticas, pero de una transcendencia social que debe figurar en los programas políticos que se centren en las prioridades sociales, sin olvidar nunca la atención preferente al problema del paro, como ya he indicado en artículos anteriores, con especial incidencia en los jóvenes porque la tasa nacional de paro juvenil en España es la segunda más elevada de la UE, con un 35%, sólo por detrás de la griega (43%) y teniendo las peores condiciones laborales para los más de cinco millones de jóvenes situados en el tramo de 18 a 29 años.

Lo que está en juego, la salvaguarda del interés general fijada en programas sociales, está en el alero y hay que intentar rescatarlo y salvarlo de las Multinacionales de la Captura del Desorden Público por todos los medios posibles, que convierten todo lo que tocan en mercancía, incluso los bienes y servicios públicos: educación, salud, vivienda, empleo, etc. Ese es nuestro reto, romper los silencios cómplices, sabiendo de antemano que no existe el bálsamo de Fierabrás que cure esta enfermedad insolidaria, pero sí alternativas de gobiernos y programas sociales con ideologías diferentes donde prime la ética pública y la acción progresiva de las Personas Dignas para defender el interés general, el de todos, sin excepción alguna. En las urnas nos veremos y lo que tenemos que hacer ahora es prepararnos para reconducir ideologías políticas a posiciones socialdemócratas que nunca se debieron abandonar.

#IzquierdaJamásVencida

Sevilla, 25/III/2019

(1) Aristóteles (2000). Política. Madrid: Biblioteca Básica Gredos, 1253 a.

 

El país de los prodigios

PRODIGIOS

Prodigios, 23/03/2019

Anoche se estrenó en la televisión pública, en su canal 1 y en tiempo privilegiado (prime time) desde la perspectiva de audiencia, un programa muy interesante dedicado al reconocimiento de talentos artísticos de niños y jóvenes de España, comprendidos entre 10 y 16 años, en las categorías de instrumento, canto y danza, con música sinfónica, excelente, en directo continuo, interpretada por la orquesta Sinfónica y Coros de Castilla y León. Tiene un nombre programático, Prodigios, que simboliza la búsqueda de talento infantil y juvenil en ámbitos culturales de suma importancia para ennoblecer la cultura de este país. El objetivo final del programa es que uno de los concursantes sea declarado “Prodigio del Año”.

Me pareció una apuesta arriesgada pero muy aleccionadora y me alegra que la cadena pública aborde estos formatos de entretenimiento y educación artística. Una imagen vale más que mil palabras y aunque invito a visualizar el programa completo en RTVE a la Carta, he escogido un momento que me pareció sublime por su resultado final. Me refiero a la semifinal que disputaron dos concursantes de instrumento, Pelayo y Jaime, cada uno en su especialidad, piano y violín, que sobrecoge al contemplarlos y oírlos. El alma de Jaime flotó continuamente en el ambiente y en las lágrimas del jurado.

Vuelvo a ver el programa hoy porque me reconforta pensar que España es un país de prodigios, porque necesito regresar a menudo a mi rincón de pensar. El jurado me pareció impecable, porque su trayectoria los avala y porque emiten juicios muy bien informados. Ainhoa Arteta, Nacho Duato y Andrés Salado, estuvieron a la altura de los prodigios que intentaban hacernos ver que la vida puede ser amable con todos cuando a través de las artes se ennoblece el alma humana. Boris Izaguirre sabe estar y su cultura también lo avala en la presentación de tanto prodigio por metro cuadrado, delante y detrás del escenario.

Quedó claro al finalizar el programa que tenemos niños y niñas prodigio en España, entendido como niños o niñas que tienen unas dotes excepcionales (RAE) para el canto, instrumento y danza, porque son personas que poseen unas cualidades en grado extraordinario (RAE). Es muy importante que con dinero público, en tiempo público y en espacio público, se nos ofrezca este regalo de la parte más amable del país, que necesitamos descubrir día a día, sin anuncios de mercado y sabiendo distinguir siempre valor y precio en la cultura. No es lo mismo.

Sevilla, 24/III/20

Elecciones generales 2019 / 8. Un enemigo político que acecha: la corrupción de la mente

EMILIO LLEDÓ

La política es la administración de la justicia, de la educación y de la cultura con generosidad

Emilio Lledó

He leído recientemente un artículo precioso de Emilio Lledó, Juan de Mairena, una educación para democracia, en el que hace una advertencia sobrecogedora sobre la corrupción de la mente: “Sorprende que con el enorme y tal vez desmesurado retumbar de las noticias sobre corrupción, no se haya entrevisto la peor de las corrupciones, mucho más grave aún que la de la supuesta apropiación de bienes ajenos o la utilización de la venta de los bienes públicos para engordar los privados. Me refiero a la corrupción de la mente, a la continua putrefacción de la conciencia debida, entre otras monstruosidades de degeneración mental, a la manipulación informativa. Estas corrupciones no son instantáneos desenfoques de la visión. Al cabo del tiempo esos manejos en nuestras inermes neuronas acaban por distorsionarlas, desorientarlas y dislocarlas. Difícilmente podrán hacer ya una sinapsis, una conexión pertinente y correcta” (1).

El daño de la corrupción política se puede convertir en un daño irreparable en la mente de las personas. La ciudadanía es cada vez más consciente de este grave problema y así lo ha manifestado en el último barómetro del CIS de febrero de 2019, que he citado ya en esta serie y en relación con la pregunta respecto de los principales problemas que existen en España, en respuesta espontánea con prelación de los tres principales problemas: “En tercer lugar, en el ranking de problemas en España, está “la corrupción y el fraude”, con un porcentaje del 23,1%, con una distribución entre primer y tercer problema del 9,3%, 9,2% y 4,6%, respectivamente”, unido íntimamente al segundo problema recogido en el mismo: “los/as políticos/as en general, los partidos y la política”, con un total del 29,4%, con la correlación 15,1%, 9,0% y 5,3%, respectivamente.

El daño al denominado principio de confianza debida en democracia representativa, es un ejemplo muy clarificador de la corrupción mental por la manipulación informativa que se pueda recoger en letra impresa en los programas políticos y en las intervenciones públicas de sus líderes en mítines, tertulias, comparecencias en ruedas de prensa y en mensajes explícitos en redes sociales. La manipulación permanente mediante compromisos falsos acaba “distorsionando, desorientando y dislocando” las creencias de los votantes.

Con profundo respeto ciudadano pido que se ponga una especial atención a no corromper la mente de las personas que pertenecen al club ciudadano de las personas dignas, que son millones en este país. Estamos acostumbrados a votar sin conocer con detalle el contenido de los programas políticos y luego vienen los escándalos farisaicos cuando denunciamos que no se cumplen determinados aspectos de los mismos, porque lo que allí se prometía no era verdad, se falseaba su auténtica razón de ser y estar en el programa político correspondiente. Es imprescindible conocerlos al detalle con anterioridad al voto, para conocer la posibilidad real de cumplimiento de su verdad o mentira intrínseca, pero también acusan un desgaste en su formulación, porque la participación real e identitaria en la redacción de los mismos, casi siempre es delegada en las siglas y en representantes que desconocemos. Las nuevas tecnologías y las redes sociales tienen ahora un papel fundamental en estas formulaciones, es decir, en la participación real y efectiva de los militantes y de los llamados “simpatizantes” o personas en general con creencias.

En el marco de lo expuesto anteriormente sobre corrupción de la mente, hago de nuevo una llamada de atención a los partidos de izquierda sobre todo, pero también a todos los que participen en los próximos comicios, sobre la defensa constitucional actual de la democracia representativa que cuida hasta el extremo la participación de la ciudadanía. Para ello, es necesaria la educación en valores ciudadanos, que no se improvisan sino que son el resultado de una educación personal, familiar y social. Por extensión, educación política. La participación ciudadana, organizada, es la respuesta, pero dejando abierta la posibilidad de generar liderazgos que arrastren conciencias humanas bien informadas, a veces en minorías o mayorías silenciosas o ruidosas, que después se llamarán votos. La única fuerza que es capaz de contener la corrupción política de la mente.

Comprendo muy bien por qué Emilio Lledó adjunta una referencia de Juan de Mairena, el heterónimo de Antonio Machado, al texto recogido al comienzo de estas palabras: “Por debajo de lo que se piensa está lo que se cree, como si dijéramos en una capa más honda de nuestro espíritu. Hay personas [hombres, en el original] tan profundamente divididas consigo mismo, que creen lo contrario de lo que piensan. Y casi -me atrevería a decir- es ello lo más frecuente. Esto debieran tener en cuenta los políticos. Porque lo que ellos llaman opinión es más complejo y más incierto de lo que parece. En los momentos de los grandes choques que conmueven fuertemente la conciencia de los pueblos se producen fenómenos extraños de difícil y equívoca interpretación: súbitas conversiones, que se atribuyen a interés personal, cambios inopinados de pareceres, que se reputan insinceros, posiciones inexplicables, etc. Y es que la opinión muestra en su superficie muchas prendas que estaban en el baúl de las conciencias”.

Creo que la opinión de la ciudadanía recogida en el último barómetro del CIS muestra lo que está detrás de esas opiniones sobre los principales problemas de España. Es un atentado contra la ética individual y colectiva hacer caso omiso de lo allí expuesto. Si no se tienen en cuenta estas opiniones, es probable que la corrupción mental crezca de forma bidireccional y el país se sitúe en un disparadero nada recomendable para garantizar la convivencia ciudadana, porque lo que se quiebra directamente es la razón de ser y existir la democracia: la participación en la gestión diaria, conjunta, ordenada y organizada de las cosas de la ciudad, del pueblo.

En los momentos que vivimos de tanta corrupción mental, nos hacen falta personas como Emilio Lledó, que nos recuerden que la palabra es un medio político inalienable para construir nuestras casas, nuestras ciudades, nuestras amistades, nuestras familias, nuestro trabajo, nuestra ideología, tal y como nos lo recuerda siempre Aristóteles en un texto muy querido para este autor: “Pues la voz es signo del dolor y del placer, y por eso la poseen también los demás animales, porque su naturaleza llega hasta tener sensación de dolor y de placer e indicársela unos a otros. Pero la palabra es para manifestar lo conveniente y lo perjudicial, así como lo justo y lo injusto. Y eso es lo propio del hombre frente a los demás animales: poseer, él sólo, el sentido del bien y del mal, de lo justo y de lo injusto, y de los demás valores, y la participación comunitaria de estas cosas constituye la casa y la ciudad” (2).

#IzquierdaJamásVencida

Sevilla, 24/III/2019

NOTA: la fotografía de Emilio Lledó se ha recuperado hoy de https://www.bing.com/search?q=la+corrupci%c3%b3n+mental&form=EDGEAR&qs=HS&cvid=c232b8c26add461b8ed3becd47cd30c3&cc=ES&setlang=es-ES

(1) Lledó, Emilio (2018). Sobre la educación. Barcelona: Penguin Random House Grupo Editorial, p. 127.

(2) Aristóteles (2000). Política. Madrid: Biblioteca Básica Gredos, 1253 a.

Elecciones generales 2019 / 7. La verdad política en los programas electorales

FUEGO Y CENIZAS

Nada te va a causar más problemas en la política que decir la verdad

Michael Ignatieff, Fuego y cenizas

Estamos instalados en las falsas noticias, falsas declaraciones, acusaciones falsas y así sucesivamente sin solución de continuidad, que se amplifican en las redes sociales contaminadas por la mentira despiadada. Ante la próxima campaña electoral acudo a una de mis preguntas habituales en este cuaderno digital que busca encontrar islas desconocidas en la política verdadera: ¿los programas políticos tendrían que incorporar en sus índices, la llamada de atención sobre la ficción que encierran en sí mismos? No quiero pensarlo y por esa razón voy al cine a ver películas basadas en hechos reales que me conmuevan (Green Book) y vuelvo a leer una obra de Vargas Llosa que leí en 2016, La verdad de las mentiras, para comprobar si a través de la palabra literaria puedo encontrar la verdad que no encuentro en la realidad política actual: la ficción literaria, dice él, es por sí sola “una acusación terrible contra la existencia bajo cualquier régimen o ideología: un testimonio llameante de sus insuficiencias, de su ineptitud para colmarnos. Y, por lo tanto, un corrosivo permanente de todos los poderes, que quisieran tener a los hombres satisfechos y conformes. Las mentiras de la literatura, si germinan en libertad, nos prueban que eso nunca fue cierto. Y ellas son una conspiración permanente para que tampoco lo sea en el futuro”. No es que Vargas Llosa sea santo de mi devoción pero suelo separar en mi vida la paja del heno sin demonizar a nadie, porque nada humano me es ajeno. Incluso el neoliberalismo, para analizarlo y denunciar sus pies de barro cuando tiene poco que ofrecer a los que menos tienen.

Si nos dijeran la verdad mentirían”, escribí después de las elecciones generales en España en diciembre de 2015 y finalizaba con una reflexión sobre la que vuelvo a hacer hoy una operación rescate para comprobar si a través de mis palabras encuentro sentido a esta verdad que nos corroe en la película real del día a día: “El problema radica también en que estamos sobrepasados por experiencias políticas pasadas, enmarcadas en mentiras que parecían en el mejor de los casos verdades a medias, muy lejos del interés general. Ahora hace falta altura de miras, sensatez extrema, diálogo donde la búsqueda de la verdad sea un esfuerzo común, guardándose cada uno la suya en aquello que no une, no toda la verdad, aunque comprendamos ahora mejor que nunca algo que experimentó en su experiencia vital el gran político canadiense Michael Ignatieff en su frustrada carrera hacia la presidencia de su nación: “Nada te va a causar más problemas en la política que decir la verdad”. Porque si no, solo nos quedará en nuestro pensamiento y sentimiento una reflexión […] que se podría convertir los próximos días en trending topic popular a todas luces: si nos dicen la verdad (algunos políticos, no todos), mentirían. Aprendiendo con humildad de la paradoja de Epiménides, cuando afirmó que todos los cretenses eran unos mentirosos, porque casualmente…, él también lo era”.

Necesitamos leer programas que contengan verdad verdadera que emerja sobre todas las querellas más o menos criminales en torno a las personas que trabajan en política y elaboran programas electorales, porque muchas personas están convencidas de que en política se miente continuamente: “los políticos, mienten más que hablan” y sus programas, en campaña electoral, dan buena fe de ello. Es una realidad flagrante, que solo se puede combatir si el poder político en todas sus escalas se instala una vez por todas en la verdad, teniendo una clave machadiana contundente al respecto: “¿Tu verdad? No, la verdad. Y ven conmigo a buscarla. La tuya guárdatela”. La izquierda lo sabe y en la próxima campaña debería dar ejemplo segundo a segundo de que se instala definitivamente en la verdad política, en la credibilidad, no en la ficción política, meramente literaria, de la que hablábamos anteriormente y que también existe.

#IzquierdaJamásVencida

Sevilla, 23/III/2019

 

 

Lang Lang en el Museo del Prado

Anoche,  el pianista chino Lang Lang llenó de música la sala del Museo Nacional del Prado en la que se expone el cuadro Las Meninas, del pintor sevillano Diego Rodríguez de Silva y Velázquez. Interpretó dos piezas de su repertorio habitual, la bagatela Para Elisa de Beethoven y el Vals de Amelie, una bella composición que forma parte de la banda sonora de la película del mismo nombre, mezclando dos épocas que representan su amor transversal a la música de todos los tiempos.

Ha vuelto a España después de casi dos años de una retirada forzosa de los escenarios a causa de una tendinitis en la mano izquierda, que ha superado felizmente con un gran esfuerzo personal. Es maravilloso presenciar la conjunción artística de la música y la pintura en un escenario inolvidable. Velázquez fue anoche más feliz todavía en su casa del Prado. Lang Lang nos transmitió el mensaje de la cultura como altavoz del conocimiento universal que nos hace más libres.

Deutsche Grammophon. Lang Lang – Tiersen: Six Pieces for Piano, Volume 2: 4. La Valse d’Amélie

Esta noche actúa en el Teatro Real de Madrid, interpretando obras de Mozart y Beethoven, acompañado por la Orquesta Titular del Teatro Real, que estará dirigida por Ivor Bolton. En la primera parte del concierto, tocará la Sinfonía número 41 en do mayor Júpiter, de Mozart, y en la segunda La clemenza di Tito, también de Mozart, así como el concierto para piano y orquesta número 2 en si bemol mayor, Op. 19, de Beethoven. En la rueda de prensa de ayer manifestó que el concierto será “precioso, divertido y poético”. No lo dudo, porque su estela continua después de la actuación de ayer junto a Velázquez, en la que se puede afirmar que recuperamos una noche de paz espiritual en el Museo del Prado.

Sevilla, 22/III/2019

San José era sólo José de Nazareth, de profesión carpintero

EL RECIEN NACIDO-LA TOUR

Georges de La Tour, El recién nacido (1648, óleo sobre lienzo, 76 x 91 cm, Museo de Bellas Artes, Rennes)

Dedicado a todas las personas que me felicitan en un día en el que recuerdo a San José sólo como José de Nazareth, de profesión carpintero. Una persona buena, en el buen sentido de la palabra “bueno”, amante de sus silencios y maestro en el arte de callar.

Cuando llega este día de tanta tradición en España, la fiesta de San José, recuerdo un poema precioso de Rafael Alberti, El platero, publicado en El alba del alhelí, que siempre he sentido como la gran paradoja de la creencia descreída en el dios que nos conmueve y en la Virgen que solo acepta el regalo de un beso a su niño, mucho más allá de medallas, collares y anillos, de los regalos que impone el mercado, porque nos puede servir para comprender la quintaesencia de la religión bien entendida y no mezclada con decisiones que nunca se deberían tomar en un Estado laico. También, en un José muy humilde, carpintero por más señas, que la acompaña en silencio en ese momento mágico:

A la Virgen, un collar
y al niño Dios, un anillo,
Platerillo,
no te los podré pagar,
¡Si yo no quiero dinero!
¿Y entonces qué? di.
Besar al niño es lo que yo quiero.
Besa, sí

La segunda fila que siempre ocupó José de Nazareth, la pareja oficial de María me ha emocionado en muchas ocasiones, a pesar de que la historia lo ha encumbrado siempre a los altares. En este momento, vuelvo a contemplar el óleo de Georges de La Tour, El recién nacido, un pintor desconocido durante siglos para la historia del arte, donde no aparece José por ningún sitio porque realmente nunca fue protagonista de esta historia mágica. Sobrecoge el silencio y austeridad en este cuadro tan realista en los últimos años del pintor: “Sus célebres “noches”, de aparente simplicidad, silenciosas y conmovedoras, dan vida a personajes que surgen con magia en espacios sumidos en el silencio, de colorido casi monocromo y formas geometrizadas. La total inexistencia de halos u otros atributos sacros, así como los tipos populares empleados, justifican la lectura laica que a veces se ha hecho de sus nocturnos en obras como La Adoración de los pastores del Louvre o El recién nacido de Rennes. Sin medallas, sin atributos laicos ni sacros. Sin collares o anillos. Sin nada, solo con el regalo precioso del silencio sonoro de la noche y contemplando a su niño.

En las dos experiencias narradas no aparece José por ningún sitio, pero allí estaba. Lo que pasó en la tienda del platero o en aquella habitación familiar tan austera, muestran el silencio eterno de José, rodeado siempre de preguntas sin respuesta como nos puede pasar hoy, un día 19 de marzo de 2019, según el calendario gregoriano, pero sorprendido con una historia donde sabía perfectamente cuál era su papel. Me gusta recordar hoy a José, despojado de su santidad, ocupando su sitio en la historia, básicamente como un hombre humilde, trabajador y bueno, con un profundo respeto a María, una persona que la historia ha colocado en un sitio muy especial difícilmente entendible si te falta la fe que nos enseñaron nuestros mayores, como le gustaba decir a Antonio Machado.

Es sorprendente que Marcos, el primer evangelista que contó el relato completo de Jesús de Nazareth, obviara en el mismo el nacimiento de Jesús. Solo sabemos que en el capítulo 6, versículos 1 a 3 de su crónica de la muerte anunciada de Jesús (como buen periodista), dijo lo siguiente: “Se marchó [Jesús] de allí y vino a su tierra, y sus discípulos le acompañaban. Cuando llegó el sábado se puso a enseñar en la sinagoga. La multitud, al oírle, quedaba maravillada; y decía: “¿De dónde le viene esto? y qué sabiduría es ésta que le ha sido dada ¿Y esos milagros hechos por sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, de Josét, Judas y Simón? ¿Y no están sus hermanas aquí con nosotros? Y se escandalizaban a causa de él”.

Como dije anteriormente, José no aparecía por ningún sitio pero, dueño de sus silencios, siempre tuvo el sentido de la medida que tanto aprecio.

Sevilla, 19/III/2019

Elecciones generales 2019 / 6. Los jóvenes deben ser un claro objeto de atención preferente

INFORMACIÓN JUVENIL 2019

El futuro próximo y lejano, en todas y cada una de sus manifestaciones, está en la juventud de nuestro país. Esto no lo deberían olvidar los partidos que participen en las próximas elecciones y, sobre todo, la izquierda. Deberían ser un claro objeto de deseo político. Atendiendo al último informe oficial del Observatorio de la Juventud en España, referido a 2016 y publicado en marzo de 2017, los jóvenes situados en el tramo de 18 a 29 años, en una proyección aproximada actual, se elevan a más de cinco millones de electores en 2019, con una distribución bastante ajustada entre varones y mujeres y con un peso en relación con la población total del 17%, sobre un censo general cerrado a 1 de febrero de 2019 de 34.702.383 electores en España más 2.088.974 de electores en el extranjero, según datos del INE y refrendados por la Junta Electoral Central. Un dato interesante a considerar es que 1.157.196 jóvenes van a votar por primera vez, ya que han cumplido 18 años desde las elecciones generales de 2016, un porcentaje considerable de personas que decidirán su voto con el apoyo de la información que reciban del entorno político correspondiente y que pueden dar un giro copernicano al país.

Con estos datos por delante creo que es obvio considerar que hay un nicho electoral de la juventud nada desdeñable para su presencia en los programas políticos correspondientes. Pero, una vez más, ¿se preparan los programas suplantado los verdaderos intereses y necesidades de los jóvenes desde los despachos electorales o se refrendan de forma objetiva las verdaderas necesidades de ellos? La izquierda debería ser ejemplar en una visión transformadora e ilusionante de respuestas a las realidades que están viviendo hoy los jóvenes en España y la población de niños y niñas que esperan mucho de nuestros votos en general para que su futuro no sea como el presente actual.

En el último barómetro del CIS (febrero de 2019), en el que ha participado población a partir de los dieciocho años, hay una pregunta que puede resumir muy bien la expectativa de los jóvenes también encuestados: “Pregunta 29. Indíqueme, por favor, hasta qué punto está Ud. muy de acuerdo, de acuerdo, en desacuerdo o muy en desacuerdo con la siguiente opinión: “A través del voto la gente como Ud. puede influir en lo que pasa en la política”, con los siguientes resultados: Muy de acuerdo 23,1%, De acuerdo 46,9%, En desacuerdo 18,7%, Muy en desacuerdo 6,7, N.S. 3,9%, N.C. 0,7%” (sobre una muestra de 2.964 personas encuestadas). De estos resultados se puede deducir que un 17% del censo joven electoral cree que su voto puede influir en lo que pasa en la política, hasta un porcentaje del 70% del total de las respuestas. Es evidente que tomar en consideración estos resultados tan recientes merecen una reflexión profunda sobre las verdaderas expectativas de los jóvenes.

Utilizando este barómetro de febrero de 2019, vuelvo a resaltar determinados resultados ya expuestos en esta serie y referido al porcentaje del 17% de la población encuestada y  referida a los jóvenes que deben ser tenidos en cuenta en la elaboración de los programas que presentarán en los próximos días los partidos de izquierda. Es muy importante conocer que la población encuestada opina mayoritariamente que la situación política en España es “mala” en un 37, 4% que, junto a la respuesta de “muy mala” (32,7%), suma un total de un 70,1% de los encuestados opinando que la situación política es muy preocupante. Este dato permite de verdad partir del llamado “principio de realidad” estremecedor y que debe tenerse en cuenta como punto de partida en relación con la credibilidad hacia los partidos políticos y su forma actual de hacer política.

En relación con la pregunta respecto de los principales problemas que existen en España, en respuesta espontánea con prelación de los tres principales problemas, gana por goleada el “paro”, con un total del 60,6% de los encuestados, en la siguiente correlación de primer problema (39,1%), segundo (15,7%) y tercero (5.8%). Le sigue, a una distancia importante, el problema de “los/as políticos/as en general, los partidos y la política”, con un total del 29,4%, con la correlación 15,1%, 9,0% y 5,3%, respectivamente. En tercer lugar, en el ranking de problemas en España está “la corrupción y el fraude”, con un porcentaje del 23,1%, con una distribución entre primer y tercer problema del 9,3%, 9,2% y 4,6%, respectivamente.

Proyectados estos resultados en los jóvenes de España, podemos concluir que es obvio considerar tres realidades sangrantes: el paro, los/as políticos/as en general, los partidos, la política y la corrupción y el fraude, por este orden. Para que no se olvide. La información veraz de los contenidos de los programas que se utilizarán en la próxima campaña, así como la transparencia y transferencia instantánea y permanente de los mismos, con apoyo esencial de las redes sociales, pueden ser una forma de hacer de la nueva política para y por los jóvenes como elemento diferenciador en la campaña. Basta un botón de muestra desgarrador: la tasa nacional de paro juvenil en España es la segunda más elevada de la UE, con un 35%, sólo por detrás de la griega (43%) y teniendo las peores condiciones laborales para los jóvenes. Escuchando siempre su voz, para no cometer errores con un electorado extraordinario y con potencial de valores tan necesarios e imprescindibles para construir suelo firme en nuestro país. Dando respuestas sobre planes especiales y urgentes para atacar el paro juvenil, la necesaria transformación de los partidos en su forma de hacer política y una declaración programática de lucha armada de ideología activa contra la corrupción. Tres frentes que deberán ser evaluados permanentemente, con ámbitos formativos y sumativos para que la transparencia aflore a diario de forma estratificada para jóvenes y personas mayores, en un tándem evaluativo que permita emitir siempre juicios bien informados sobre el programa político correspondiente.

En plena campaña electoral se celebrará el 17 de abril en Europa el Día Europeo de la Información Juvenil, una jornada que reivindica la importancia de acompañar a los jóvenes en su camino hacia la emancipación y su pleno desarrollo como ciudadanos. Sería extraordinario que los partidos políticos de izquierda pusieran atención especial y prioritaria a la información concreta que dedicarán a los jóvenes en sus programas electorales, para acompañarlos en su largo camino hacia la emancipación y pleno desarrollo como ciudadanos que tienen un trabajo digno, no precario, que confían en el Gobierno correspondiente y que la corrupción está erradicada como acción política de emergencia nacional. Acciones que son amores y no solo buenas razones, que permitirían vivir bajo el principio de confianza en lo que hace solo unos días han reflejado en encuestas que persiguen solo defender el interés general de la ciudadanía desde la verdad que tanto ama la juventud de este país.

#IzquierdaJamásVencida

Sevilla, 17/III/2019

Elecciones generales 2019 / 5. Austeridad en los gastos electorales

GASTO ELECTORAL 2019

Abordo hoy otra cuestión esencial en las próximas elecciones generales, en el marco legal de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG): la necesaria austeridad, es decir, severidad y ajuste a principios éticos de economía ejemplarizante, que debería contemplarse en los denominados gastos electorales y las subvenciones consustanciales con los mismos, que se cifran en una cuantía cercana a los 150 millones de euros para esta convocatoria. Basta consultar dos grandes apartados de la citada LOREG, los artículos 130 y 131, sobre Gastos Electorales y lo previsto en los artículos 174 y 175, para conocer con detalle la descripción de los citados gastos y subvenciones electorales. Respecto de los Artículos 130 y 131 es importante conocer su contenido para pedir a los partidos políticos el fiel cumplimiento ejemplarizante del principio de austeridad, sobre todo, a los que representan la izquierda:

“Artículo 130

Se consideran gastos electorales los que realicen los partidos, federaciones, coaliciones o agrupaciones participantes en las elecciones desde el día de la convocatoria hasta el de la proclamación de electos por los siguientes conceptos:

a) Confección de sobres y papeletas electorales.

b) Propaganda y publicidad directa o indirectamente dirigida a promover el voto a sus candidaturas, sea cual fuere la forma y el medio que se utilice.

c) Alquiler de locales para la celebración de actos de campaña electoral.

d) Remuneraciones o gratificaciones al personal no permanente que presta sus servicios a las candidaturas.

e) Medios de transporte y gastos de desplazamiento de los candidatos, de los dirigentes de los partidos, asociaciones, federaciones o coaliciones, y del personal al servicio de la candidatura.

f) Correspondencia y franqueo.

g) Intereses de los créditos recibidos para la campaña electoral, devengados hasta la fecha de percepción de la subvención correspondiente.

h) Cuantos sean necesarios para la organización y funcionamiento de las oficinas y servicios precisos para las elecciones.

Artículo 131

  1. Ningún partido, federación, coalición o agrupación puede realizar gastos electorales que superen los límites establecidos en las disposiciones especiales de esta Ley, que se entenderán siempre referidos en euros constantes.
  2. En el supuesto de coincidencia de dos o más elecciones por sufragio universal directo, los partidos, federaciones, coaliciones y agrupaciones de electores concurrentes no podrán realizar gastos electorales suplementarios en cuantía superior en un 25 por 100 de los máximos permitidos para las elecciones a Cortes Generales”.

Más adelante, figura la descripción referida a gastos y subvenciones electorales:

“Artículo 174

  1. Los administradores generales de los partidos políticos, federaciones y coaliciones son designados por escrito ante la Junta Electoral Central por sus respectivos representantes generales antes del undécimo día posterior a la convocatoria de elecciones. El mencionado escrito deberá expresar la aceptación de la persona designada.
  2. Los administradores de las candidaturas son designados por escrito ante la Junta Electoral Provincial correspondiente por sus respectivos representantes en el acto de presentación de dichas candidaturas. El mencionado escrito deberá expresar la aceptación de la persona designada. Las Juntas Electorales Provinciales comunicarán a la Junta Electoral Central los administradores designados en su circunscripción.

Artículo 175. Subvención de gastos en elecciones al Congreso y Senado

1. El Estado subvenciona los gastos que originen las actividades electorales de acuerdo con las siguientes reglas:

a) 21.167,64 por cada escaño obtenido en el Congreso de los Diputados o en el Senado.
b) 0,81 euros por cada uno de los votos conseguidos por cada candidatura al Congreso, uno de cuyos miembros al menos, hubiera obtenido escaño de Diputado.
c) 0,32 euros por cada uno de los votos conseguidos por cada candidato que hubiera obtenido escaño de Senador.

2. Para las elecciones a las Cortes Generales o a cualquiera de sus Cámaras, el límite de los gastos electorales será el que resulte de multiplicar por 0,37 euros el número de habitantes correspondientes a la población de derecho de las circunscripciones donde presente sus candidaturas cada partido, federación, coalición o agrupación.

3. Además de las subvenciones a que se refieren los apartados anteriores, el Estado subvencionará a los partidos, federaciones, coaliciones o agrupaciones los gastos electorales originados por el envío directo y personal a los electores de sobres y papeletas electorales o de propaganda y publicidad electoral de acuerdo con las reglas siguientes:

a) Se abonarán 0,18 euros por elector en cada una de las circunscripciones en las que haya presentado lista al Congreso de los Diputados y al Senado, siempre que la candidatura de referencia hubiera obtenido el número de Diputados o Senadores o de votos preciso para constituir un Grupo Parlamentario en una u otra Cámara.
b) La cantidad subvencionada no estará incluida dentro del límite previsto en el apartado 2 de este artículo, siempre que se haya justificado la realización efectiva de la actividad a que se refiere este apartado.

4. Las cantidades mencionadas en los apartados anteriores se refieren a euros constantes. Por Orden del Ministerio de Economía y Hacienda se fijan las cantidades actualizadas en los cinco días siguientes a la convocatoria”.

El conocimiento del Régimen Electoral General nos permite ser más libres porque tenemos información de Estado. Es lo que he pretendido con este post. Otra cosa es lo que hagan los partidos políticos, pero vuelvo a insistir sobre la necesidad del imperioso cumplimiento del principio de austeridad a la hora de gastar en lo que contempla la Ley: confección de sobres y papeletas electorales, propaganda y publicidad directa o indirectamente dirigida a promover el voto a sus candidaturas, sea cual fuere la forma y el medio que se utilice, alquiler de locales para la celebración de actos de campaña electoral, remuneraciones o gratificaciones al personal no permanente que presta sus servicios a las candidaturas, medios de transporte y gastos de desplazamiento de los candidatos, de los dirigentes de los partidos, asociaciones, federaciones o coaliciones, y del personal al servicio de la candidatura, correspondencia y franqueo, intereses de los créditos recibidos para la campaña electoral, devengados hasta la fecha de percepción de la subvención correspondiente y cuantos sean necesarios para la organización y funcionamiento de las oficinas y servicios precisos para las elecciones. Es en este punto donde la izquierda debería dar ejemplo de austeridad y transparencia desde el primer día de campaña y en sus jornadas preparatorias, porque no todos los partidos son iguales.

Esto solo lo podremos contrastar si funciona también el principio de transparencia acumulativa que nos permita conocer segundo a segundo el gasto real de cada partido en esta campaña electoral y su difusión a través de redes sociales. Sería una acción maravillosa que haría posible una mayor participación democrática en estos comicios, con utilización masiva e intensiva de las redes sociales y las tecnologías de la información y comunicación, porque el conocimiento y la divulgación y participación digital de la ciudadanía ofrece siempre muchos márgenes de información instantánea, veraz y objetiva para emitir juicios y votos bien informados.

En el marco expuesto de austeridad política, defiendo, sobre todo, la regeneración en los encuentros personales, en el boca a boca celular de la realidad social en la que se mueven las ideologías de las personas que van a ser candidatos y candidatas a presidir el gobierno de España, de sus programas, aunque todavía tengamos que contemplar listas cerradas por imperativo categórico legal. Una buena célula hace un tejido, un órgano y un sistema. Si se respeta esta cadena política digna y ética con ayuda de las redes sociales apoyadas por las tecnologías de la información y comunicación, estoy seguro que todo el mundo percibirá que la campaña electoral ha merecido la pena. Un político digno “es un ejemplo siempre de seriedad, gravedad y decoro en la manera de comportarse, es decir, manifiesta pureza, honestidad y recato; se aprecia y defiende su honra, estimación, modestia, mesura y circunspección, entendida ésta como atención, cordura y prudencia ante las circunstancias, para comportarse comedidamente”. Así lo he escrito en este cuaderno al referirme a las personas dignas, porque creo en ellas, en cualquier sitio que ocupen en la sociedad actual.

Lo que tiene más valor es la dignidad política, por mucho que a algunos la desprecien por el alto precio ético que hay que pagar, sin confundir, como todo necio, valor y precio. Si se une a la austeridad, el triunfo ético de la próxima campaña electoral estará asegurado. Esa es la cuestión, porque las campañas electorales nunca son inocentes y la izquierda no debería olvidarlo.

#IzquierdaJamásVencida

Sevilla, 15/III/2019

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de https://st2.depositphotos.com/3003865/6479/i/450/depositphotos_64797421-stock-photo-brown-pencil-near-house-and.jpg

Elecciones generales 2019 / 4. Derecho de sufragio de personas discapacitadas

SUFRAGIO DISCAPACITADOS

En las próximas elecciones generales se va a producir un hecho transcendental en la historia de la democracia en este país: la garantía plena del derecho de sufragio de todas las personas con discapacidad, gracias a la modificación que se llevó a cabo el pasado mes de diciembre de 2018 en la Ley Orgánica del Régimen Electoral General, en su Artículo 3, mediante la Ley Orgánica 2/2018, de 5 de diciembre, para la modificación de la Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, del Régimen Electoral General para garantizar el derecho de sufragio de todas las personas con discapacidad. El citado Artículo 3 quedó modificado de la siguiente forma:

Artículo único. Modificación de la Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, del Régimen Electoral General.

La Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, del Régimen Electoral General, queda modificada en la forma siguiente:

Uno. Se suprimen los apartados b) y c) del punto primero del artículo 3 [que decían lo siguiente:

«1. Carecen de derecho de sufragio:

  1. b) Los declarados incapaces en virtud de sentencia judicial firme, siempre que la misma declare expresamente la incapacidad para el ejercicio del derecho de sufragio.
  2. c) Los internados en un hospital psiquiátrico con autorización judicial, durante el período que dure su internamiento siempre que en la autorización el juez declare expresamente la incapacidad para el ejercicio del derecho de sufragio.»]

Dos. El punto segundo del artículo 3 quedará redactado de la siguiente forma:

«2. Toda persona podrá ejercer su derecho de sufragio activo, consciente, libre y voluntariamente, cualquiera que sea su forma de comunicarlo y con los medios de apoyo que requiera.»

Tres. Se añade una disposición adicional octava con la siguiente redacción:

«A partir de la entrada en vigor de la Ley de modificación de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General para adaptarla a la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, quedan sin efecto las limitaciones en el ejercicio del derecho de sufragio establecidas por resolución judicial fundamentadas jurídicamente en el apartado 3.1. b) y c) de la Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, ahora suprimidas. Las personas a las que se les hubiere limitado o anulado su derecho de sufragio por razón de discapacidad quedan reintegradas plenamente en el mismo por ministerio de la ley.»

Es un avance extraordinario que ha tardado treinta y tres años en llegar, que se ha materializado durante el último gobierno socialista. Creo que habría que hacer pedagogía electoral de este cambio tan sustancial durante la campaña, donde el apartado 2 modificado garantiza el derecho de sufragio de todas personas en este país en sus cuatro manifestaciones: activo, consciente, libre y voluntariamente. El preámbulo de la citada Ley Orgánica 2/2018, deja meridianamente clara esta imperiosa declaración de derecho a favor de las personas con discapacidad: “El 3 de mayo de 2008 entró en vigor en España la Convención Internacional sobre los derechos de las personas con discapacidad que recoge el derecho de igualdad ante la ley en su artículo 12. Este Tratado internacional tiene el propósito declarado de promover, proteger y asegurar el goce pleno y en condiciones de igualdad de todos los derechos humanos y libertades fundamentales para todas las personas con discapacidad, de acuerdo con lo establecido en su artículo 1. Para ello, garantizar la participación plena y efectiva en la sociedad de las personas con discapacidad se convierte en un elemento esencial para cumplir con los compromisos adquiridos internacionalmente por España. A este respecto, el ejercicio del derecho de sufragio en igualdad de condiciones supone la máxima expresión de participación política de los miembros de una sociedad democrática. Así lo recoge el artículo 29 del Tratado citado, que conmina al Estado a garantizar el derecho al voto en igualdad de condiciones para todas las personas con discapacidad, entre otras formas de participación política y pública.

El texto de la disposición final octava de la LOREG, ya modificado, no deja lugar a dudas y la izquierda debería explicarlo detalladamente en su campaña electoral y colaborar a que las personas discapacitadas puedan emitir su voto “cualquiera que sea su forma de comunicarlo y con los medios de apoyo que requieran: “Las personas a las que se les hubiere limitado o anulado su derecho de sufragio por razón de discapacidad quedan reintegradas plenamente en el mismo por ministerio de la ley”.

Impecable, democráticamente hablando, porque va a significar, por ejemplo, que más de 100.000 discapacitados intelectualmente puedan votar por primera vez en las próximas elecciones generales de este país. Personalmente, lo vivo como un logro excelente de las familias, asociaciones y profesionales que atienden de forma ejemplar a los discapacitados intelectuales. Y la lucha sigue…

#IzquierdaJamásVencida

Sevilla, 14/III/2019

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de https://www.antena3.com/noticias/sociedad/cientos-de-personas-se-manifiestan-para-exigir-el-derecho-a-voto-de-las-personas-con-discapacidad-intelectual_20170208589b2ba20cf207e0964432c2.html

Elecciones generales 2019 / 3. El Partido Abstencionista prepara ya su campaña. Estamos avisados.

Es una evidencia preocupante la abstención que asoló las últimas elecciones generales en 2016 y las de Andalucía, el pasado 2 de diciembre. Los datos son irrefutables y la izquierda debería hacer una reflexión muy seria, con carácter urgente, de esta situación objetiva y tan reciente en el poder decisorio de la ciudadanía.

ELECCIONES GENERALES 1 2016

En las elecciones generales de 2016 triunfó la abstención desde un análisis meramente cuantitativo, no digamos cualitativo, que sigue planteando muchas preguntas que deberían haber tenido ya una respuesta científica y cargada del principio de realidad. Los números son tercos y se pueden contrastar todavía en los resultados de las elecciones generales de 2016, en las que la abstención supuso que más de diez millones de presuntos votantes implicados no lo hicieran (exactamente 10.435.955), habiéndose convertido así en el “primer partido” triunfante en relación con las urnas, ya que del censo total supuso un 30,16 %.

Algo parecido ocurrió en Andalucía el pasado 2 de diciembre de 2018, cuando calló con una abstención clamorosa, 2.602.456 electores, ganando también las elecciones el Partido Abstencionista. Surge de nuevo la gran pregunta democrática en esta última cita electoral: ¿qué pasa en Andalucía para que más de dos millones y medio de andaluces no hablaran ese día si suyo es también el mañana, si con su silencio permiten que otros sean los que intenten solucionar sus problemas o agravarlos, según se mire; si cientos de miles pueden apagar la voz de sus deseos legítimos pero no expresados mediante el voto, porque se guarda silencio de cuatro años, porque al final varios millones de andaluces y andaluzas deciden por ellos?.

ELECCIONES ANDALUCIA 2018

Como en otras ocasiones que me he acercado a esta realidad, vuelvo a hacerme las siguientes preguntas: ¿desencanto, pasotismo, irresponsabilidad, hartazgo?, que deberíamos hacerlas por parte de todos, empezando por los círculos familiares, laborales y de amigos más próximos, porque la realidad es muy terca y la abstención está más cerca de todos de lo que parece y pensamos. Contra hechos no valen argumentos y la realidad es que en las pasadas elecciones generales y en Andalucía, en diciembre pasado, quien ha perdido es la democracia como cultura política inherente a la ciudadanía. Algo grave está pasando en este país y en esta Comunidad Autónoma, entre otras, cuando se está dando este espectáculo antidemocrático, en el sentido etimológico del término “democracia”, que conlleva siempre la participación en las cosas de la ciudad, porque los que alardean de que “no son políticos” y no están de acuerdo con la política tal y como está y se ejerce, tienen la posibilidad de hacerlo en blanco, pero no renunciar a un derecho fundamental, constitucional (Art.23.1), de “participar en los asuntos públicos, directamente o por medio de representantes, libremente elegidos en elecciones periódicas por sufragio universal” y a un deber inherente a todo ciudadano responsable.

¿Qué pasa en la izquierda de Andalucía? Hablo en presente porque creo que es necesario hacer un examen profundo de la situación actual de la denominada “izquierda” (para entendernos) y no quedarnos solo en lanzar ataques furibundos sobre todo el espectro del centro y de las derechas, como una mal entendida defensa para justificar lo ocurrido el pasado 2 de diciembre. La democracia nos enseña que hay que respetar de forma casi reverencial el resultado de las urnas. Otra cosa es conformarnos con lo ocurrido y dejar que todo siga igual. Decían los clásicos que evaluar es emitir juicios bien informados. Salvo error por mi parte en el rastreo técnico que he efectuado para evaluar lo ocurrido con la izquierda, creo que todavía no se ha hecho un examen a fondo de las circunstancias de texto y contexto en torno a las pasadas elecciones. La crisis de la izquierda data ya de hace varios años, quizá demasiados, donde se han ignorado continuamente las señales de falta de identidad de la militancia activa y pasiva en torno al espectro de la denominada izquierda. Lo ocurrido el día 2 de diciembre de 2018 en las pasadas elecciones al Parlamento de Andalucía ha sido la crónica de un desastre anunciado por el rebosamiento de la grave fractura de la izquierda. ¿Por qué un absentismo de la izquierda tan abrumador y lejano del derecho a votar?

De nuevo, acudo a mi suelo firme, a la solería ética de mi vida, a mis principios políticos aprendidos de la didáctica de la izquierda ideológica, no inocente, según Lukács, a quien profeso un gran respeto desde mis años jóvenes: “no hay ninguna ideología inocente: la actitud favorable o contraria a la razón decide, al mismo tiempo, en cuanto a la esencia de una filosofía como tal filosofía en cuanto a la misión que está llamada a cumplir en el desarrollo social. Entre otras razones, porque la razón misma no es ni puede ser algo que flota por encima del desarrollo social, algo neutral o imparcial, sino que refleja siempre el carácter racional (o irracional) concreto de una situación social, de una tendencia del desarrollo, dándole claridad conceptual y; por tanto, impulsándola o entorpeciéndola” (1).

Creo que estamos obligatoriamente obligados a votar, por diversas razones. La primera, porque la democracia se construye entre todos y la traducción inmediata para vivir en ella es formar parte activa de su configuración que, hoy por hoy, pasa por participar en procesos electorales y ser consecuentes con lo que cada uno vota. La segunda razón estriba en ejercer la responsabilidad activa de ciudadanía, porque ser responsable es la conjunción de conocimiento y libertad. Conocimiento, porque la inteligencia es el bien más preciado para vivir dignamente, entendida como la capacidad de resolver problemas en el día a día, considerando siempre que es lo más bello que tiene el ser humano. Guido Orefice o Roberto Benigni, tanto monta-monta tanto, el protagonista de La vida es bella, explicaba bien cómo podíamos ser inteligentes al soñar en proyectos: poniendo (creando) una librería, leyendo a Schopenhauer por su canto a la voluntad como motor de la vida y sabiendo distinguir el norte del sur. También, porque cuidaba de forma impecable la amistad con su amigo Ferruccio, tapicero y poeta. Hasta el último momento. Y la libertad, sin ira, libertad, para dar respuestas a las cuestiones cotidianas en las que estamos inmersos en el acontecer diario. Esa es la dialéctica de la responsabilidad, conocimiento más libertad, entendida como respuestabilidad (perdón por el neologismo), quedando probado que se puede librar de convertirse en mercancía cuando se sabe distinguir valor y precio.

En tercer lugar, porque hay que pensar en el día después de las elecciones, porque detrás del voto debe haber siempre un compromiso activo con mi voto fiado a terceros que probablemente ni conozco, a través de un papel de color blanco, alargado como la sombra ética y decente que lo protege. Es decir, tengo que mantener activo el compromiso diario de mi opción a través de la participación activa, como ciudadano o ciudadana que vive en un ámbito local concreto, en la consecución de aquellos objetivos que me han llevado a elegir una determinada opción política volcada en un programa, que nunca se debe entender como flor de un día. El éxito político, como el campo, es para quien lo trabaja y no hay que olvidar que cuando la política se entiende así podemos ser protagonistas de la misma en mi casa, mi barrio, mi trabajo, mi ciudad, mi país o, simplemente, entre mis amigos o familia del alma. Somos, como bien decía Aristóteles, animales políticos queramos o no.

Lo que no se comprende es la abstención masiva, dejar pasar una ocasión mágica de la democracia, no depositando el voto, dejando que el país viaje posiblemente, de nuevo, hacia ninguna parte, como si la cosa política, la res pública, no fuera cosa de todos. El Parido Abstencionista prepara ya estas elecciones generales. Estamos avisados.

#IzquierdaJamásVencida

Sevilla, 13/III/2019

(1) Lukács, G. (1976). El asalto a la razón. Barcelona: Grijalbo, pág. 5.