
Sevilla, 18/III/2026 – 09:41 h UTC (CET+1)
Este diario no es inocente, porque tiene una ideología dentro que no lo es, como afirmaba Lukács en El asalto a la razón y a quien profeso un gran respeto desde mis años jóvenes: “no hay ninguna ideología inocente: la actitud favorable o contraria a la razón decide, al mismo tiempo, en cuanto a la esencia de una filosofía como tal filosofía en cuanto a la misión que está llamada a cumplir en el desarrollo social. Entre otras razones, porque la razón misma no es ni puede ser algo que flota por encima del desarrollo social, algo neutral o imparcial, sino que refleja siempre el carácter racional (o irracional) concreto de una situación social, de una tendencia del desarrollo, dándole claridad conceptual y; por tanto, impulsándola o entorpeciéndola” (1).
Por esta razón, la palabra ¡Venceremos! resuena siempre en mis oídos como un himno a la resistencia ante acontecimientos no deseados, que podemos modular en cada tiempo presente y futuro, con una misión posible y no inocente: vencer al enemigo que acecha en cada momento y lugar, representado por injusticias, miedos, pobreza, paro, represión de todo tipo y, ahora, un zaratán en mi vida como aviso para navegante confiado en la búsqueda de islas desconocidas, el hilo conductor de este blog.
He puesto mi banda sonora a funcionar y cincuenta y seis años después de conocerse la primera versión de ¡Venceremos!, en 1970, compuesta por Sergio Ortega, que fue interpretada por la Orquesta Sinfónica Popular de Chile, dirigida por Eduardo Moubarak, junto a Quilapayún en la formación en la que figuraban en ese momento Eduardo Carrasco, Carlos Quezada, Willy Oddó, Hernán Gómez, Rodolfo Parada y Rubén Escudero, deseo rescatarla hoy para reinterpretarla en un momento delicado personal.
He consultado la carátula de aquél disco prohibido en una España que tenía una parte con el corazón helado, que me ha vuelto a emocionar, fundamentalmente por su significado en los años siguientes y porque en el rostro del niño que figura como reclamo del contenido revolucionario que había en la música y letra anunciada en esta grabación de estudio, se notaba un rictus de futuro imperfecto aunque acompañado de verde esperanza, que desembocaría sólo unos años después en el golpe de estado que sumió a Chile en un destino muy triste y desolador.
Además, he elegido hoy en este pequeño homenaje a una palabra que me conmueve siempre que la recuerdo, la versión 2ª con letra de Víctor Jara, a quien tampoco olvido, porque frente a la primera versión de Claudio Iturra, incorpora matices inolvidables que envuelven palabras que la engrandecen todavía más cuando lo recordamos cincuenta y seis años después, con un respeto intacto a su trayectoria vital: campesinos, estudiantes, obreros, compañeros, mujeres que se unen a la causa o cómo “el pueblo” se sabrá levantar. En mi caso actual, yo personalmente, junto a los profesionales del Sistema Sanitario Público de Andalucía, del que me siento orgulloso pertenecer a él, ¡venceremos a mi zaratán!

Canto ahora, como persona nueva, al estilo de Alberti (creemos el hombre nuevo cantando, el hombre nuevo de España cantando, el hombre nuevo del mundo cantando), el estribillo que nos unirá a todos los que sufren como yo, grabado en nuestra mente y en nuestros corazones, porque estamos convencidos de que venceremos, venceremos, mil cadenas habrá que romper, venceremos, venceremos, la miseria sabremos vencer. Cada uno sabrá qué nombre poner a su actual miseria y a la de todos, zaratán por ejemplo, sin olvidar otros sufrimientos a los que hay que seguir siendo sensibles: pobreza severa, miedo, paro, desencanto total, desafección política, fracaso social, violencias gratuitas de género y de convivencia diaria, gobierno de mediocres, política impresentable y el terrible olvido de los nadies de Galeano, los hijos de nadie, los dueños de nada. / Los nadies: los ningunos, los ninguneados, / corriendo la liebre, muriendo la vida.
Me retiro ahora a mi clínica del alma, mi biblioteca, donde guardo también las bandas sonoras de mi vida, con una elección para este momento muy clara, la versión de Quilapayún de ¡Venceremos! en su verdadero sentido de cuerpo y alma, la que siempre recuerdo como si fuera ayer en mi actual futuro imperfecto.
Hasta aquí las páginas de este diario. Gracias, lector, lectora, por acompañarme con su lectura. Queda mucho camino por delante, lo sé, pero si he compartido ahora esta realidad con la Noosfera, la malla pensante de la humanidad, es porque hay que normalizar el lenguaje y contenidos existenciales de esta enfermedad, el cáncer, mi zaratán actual, creyendo cada día que pasa en los avances científicos actuales para vencerla, con la garantía, como es mi caso, de poder confiar en el excelente trabajo que realizan los profesionales del Sistema Sanitario Público de Andalucía y en la creencia acompañada de esperanza, que cada uno profese: Dios o dioses, la Naturaleza, las Personas o la Sociedad, tal y como lo aprendí hace ya muchos años de un gran filósofo en el exilio, José Ferrater Mora, volviendo hoy a leer su libro, El hombre en la encrucijada. Es la mía…, en la actualidad.
Gratitud plena hacia todos, gratitud.
(1) Lukács, G. (1976). El asalto a la razón. Barcelona: Grijalbo, pág. 5.
NOTA: la imagen de cabecera se ha obtenido de la página oficial de Quilapayún, a quienes profeso respeto y agradecimiento por su trayectoria histórica y compromiso político a lo largo de los años: Quilapayún – Sitio oficial (quilapayun.com). El gráfico con las dos versiones de la letra de ¡Venceremos!, se ha realizado con las letras publicadas en el sitio web anterior. Reitero mi agradecimiento por esta disponibilidad pública.
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CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
UCRANIA, IRÁN, ORIENTE MEDIO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL
¡Paz y Libertad!














