Semana Laica, de miradas íntimas en las aceras de Sevilla

Jane Jacobs, 1916-2006 / Josh Cochran

Bajo el aparente desorden de la ciudad vieja, en los sitios en que la ciudad vieja funciona bien, hay un orden maravilloso que mantiene la seguridad en las calles y la libertad de la ciudad. Es un orden complejo. Su esencia es un uso íntimo de las aceras acompañado de una sucesión de miradas.

Jacobs, Jane, Muerte y vida en las grandes ciudades americanas, 1961.

Sevilla, 31/III/2026 – 12:06 CET (UTC+2)

Una vez más, utilizo la escritura circular, porque lo que escribo en este cuaderno digital siempre está alineado con mis principios y, a diferencia del famoso aserto de Groucho Marx, si no gustan no tengo otros. Por este motivo, hoy, en plena Semana Santa según el calendario gregoriano, me referiré a ella, con profundo respeto reverencial a la fe de mis mayores, como la Semana Laica, recordando de nuevo lo que varias veces he escrito en este cuaderno digital que busca «islas desconocidas», cuando vivimos una semana singular en este país y, especialmente, en Sevilla.

Personalmente, sigo admirando a las personas que cuando leen a Antonio Machado comprenden bien unos versos revolucionarios suyos, laicos: ¡Oh, no eres tú mi cantar! / ¡No puedo cantar, ni quiero / a ese Jesús del madero, / sino al que anduvo en el mar!. Soy consciente también de lo que significa para esta ciudad la Semana Santa, donde todo gira en torno a una explosión de sentimientos, emociones, afectos, olores, silencios, aceras laicas, con el denominador común de economía emergente, como he escrito en diversas ocasiones sobre la realidad social de esta Semana especial, con una visión laica, en su significado más acorde con el vocabulario español: semana laica, es decir, semana independiente de cualquier organización o confesión religiosa (RAE). Vuelvo a leer detenidamente aquellos textos, en su contexto actual, actualizándolos en lo que considero que es necesario cambiar que, por cierto, es muy poco. O nada.

En 2006 escribí por primera vez sobre la visión laica de esta Semana Santa tan particular, en un momento especial de investigación porque estaba leyendo un libro extraordinario, “Sistemas emergentes”, de Steven Johnson (Turner-Fondo de Cultura Económica), que sigue teniendo una actualidad científica recomendable sobre todo para amantes de días y semanas laicas. Los sistemas sociales emergentes ratifican a diario, que incluso en las semanas laicas (cualquiera del año) la sociedad se organiza habitualmente en torno a lo que le interesa, es decir, dan lugar a comportamientos inteligentes. La que llaman algunos “la Sevilla de toda la vida” se organiza durante muchos días de las semanas “laicas” con las miradas puestas en la “Semana Santa”, la única, la Mayor, la principal del año, la “grande”, la definitiva.

A pesar de este contexto social y religioso, vuelvo a constatar que el mundo sólo tiene interés hacia adelante, sobre todo en semanas laicas, en las que estamos muy interesados los que no pertenecemos a lo que en esta ciudad se llama «la Sevilla de toda la vida». Los sistemas emergentes, de abajo hacia arriba, siguen marcando las pautas de comportamiento colectivo. Cada uno sabe de lo suyo y muchas personas organizan tradicionalmente también los días de asueto de esta semana a lo laico, es decir, sin ferias ni festejos cristianos, judíos y musulmanes, preparando una escapada para compensar la fuerza de lo santo. La economía se adapta a esta realidad santa y hace su semana muy particular de mercado por tierra, mar y aire.

Me acuerdo también en estas fechas, de lo que he escrito en este cuaderno digital sobre las familias enteras, procedentes de los barrios deshechos en Sevilla por el boom inmobiliario, hoy víctimas de la gentrificación pura y dura, que vuelven en esta Semana Santa a su lugar de origen para recuperar las señas de identidad que les arrancó la especulación y su pretendido -por otros no inocentes-“mejor nivel de vida”, aunque hayan perdido el valor del contacto familiar y de la vida compartida en las aceras laicas de su barrio de siempre, porque viven en estado de alerta en los nuevos adosados o en bloques verticales, blindados ante la inseguridad ciudadana, en una dialéctica permanente vivienda/murienda. Con la excusa de la “Semana Santa”, de su cofradía de toda la vida, de su “Señor o Señora de Sevilla”, vuelven a los barrios que los vieron nacer, para recuperar, aunque solo sean unas horas, sus tiendas, sus colegios, sus plazas, el uso íntimo de sus aceras de siempre, donde se hacía eso, vivir la vida dignamente. Es decir, sus días laicos, sus semanas laicas, donde solo tiene sentido “ese Jesús de la agonía que era la fe de sus mayores”, como decía Antonio Machado. Las aceras existen, en definitiva, para crear el “orden complejo” de la ciudad, como afirma Steven Johnson en el libro que comento más adelante.

Jane Jacobs, la autora de uno de los libros que supuso la revolución urbanística más importante en Estados Unidos, Muerte y vida en las grandes ciudades americanas (1), que falleció en 2006 en Toronto (Canadá) a los 89 años, aportó una de las teorías más alentadoras sobre cómo se vive en las aceras de las ciudades, cuestión que en días laicos y santos pasa sin pena ni gloria en la vida ordinaria de los planificadores de la vida, sea cual sea su condición, pero que su mención científica sigue siendo un contrapunto impresionante ante la especulación actual inmobiliaria y urbana a todos los niveles. Su muerte fue una noticia amarga porque dejaba de estar en el mundo una de sus defensoras acérrimas, en clave positiva, que demostraba como acción posible la de la existencia de un urbanismo humanista, defensora del diseño y la construcción de los barrios en las ciudades que obedezca siempre a leyes sociales de convivencia y relación entre personas obligatoriamente obligadas a vivir en común y ser miembros de una entidad que ha cambiado el nombre identificador obligado por el nuevo lenguaje de género: la ciudadanía.

En la Semana Santa, las aceras de Andalucía funcionan como soporte de interacciones sociales viendo y sintiendo las procesiones. No digamos en Sevilla. Aunque desde la otra acera de la inteligencia digital conectiva siempre me ha encantado saber que Jesús de Nazareth, en su ataque continuo de humanidad, se cansaba y se dormía, porque estaba hecho polvo, en el cabezal del barco (Mc 8,23). O como Machado decía en su precioso poema (La Saeta, 1914), refiriéndose a una forma muy especial del cante andaluz (RAE: acción y efecto de cantar cualquier canto popular andaluz o próximo):

¡Cantar del pueblo andaluz,
que todas las primaveras
anda pidiendo escaleras
para subir a la cruz!

¡Cantar de la tierra mía,
que echa flores
al Jesús de la agonía,
y es la fe de mis mayores!

¡Oh, no eres tú mi cantar!
¡No puedo cantar, ni quiero
a ese Jesús del madero,
sino al que anduvo en el mar!

Volveré a leer en esta semana laica, como todas las demás, el libro de Steven Johnson, recuperado de mi biblioteca de cabecera, mi clínica del alma. Se me han vuelto a ocurrir muchas cosas tras la reflexión a la que me llevaron en su momento sus primeras páginas. Y con motivo de esta cita puntual, deseo transformar esta semana santa de la fe de mis mayores (sic, según el calendario católico, gregoriano por más señas) en una semana normal, laica, reinterpretando -porque me duele- lo que ocurre a mi alrededor, que es bastante preocupante por los estragos humanos y económicos que está suponiendo el entorno mundial actual, incluida la trágica y dolorosa invasión de Ucrania, la guerra latente en Gaza o la de Irán. Por no hablar del trumpismo que nos asola, por tierra, mar y aire. Considero también que el subtítulo del libro de Johnson sigue sin dejar tranquilo a nadie: “O qué tienen en común hormigas, neuronas, ciudades y software”. Casi nada: la inteligencia, entendida como capacidad y adiestramiento para resolver los problemas de todos los días, compartida en un mundo laico que parece a veces diseñado por el enemigo. Inteligencia digital ahora a través de lo que se ha convertido en la gran ayuda para comunicarnos cuando en estos días de gran preocupación mundial, volvemos a pisar las aceras laicas de Jacobs, informados o no con los teléfonos inteligentes, ordenadores y tabletas, las radios y el mando del televisor o nuestra voz que, en algunas ocasiones, da órdenes a un asistente virtual que hace todo lo posible por entender lo que le estoy diciendo. Que tenga en cuenta mi dolor, ya es otra cosa, laica casi siempre, por cierto, aunque Stefan Zweig me recuerda siempre algo muy importante en el acontecer diario de esta sacrosanta ciudad: […] En Sevilla se puede ser feliz […] ¿No es una maravilla el hecho de que los hombres y el destino trabajen juntos durante siglos para construir una ciudad, y al final resulte una sonrisa en el rostro de la vida? (2). Sonrisas y lágrimas en una Semana Laica, paseando por las aceras íntimas de Sevilla.

(1) Jacobs, Jane, Muerte y vida en las grandes ciudades americanas, 1961, pág. 50. Nueva York: Vintage.

(2) Zweig, Stefan, De viaje II: Francia, España, Argelia e Italia, 2015. Madrid: Sequitur.

NOTA: la imagen de Jane Jacobs se ha recuperado de //www.theatlantic.com/magazine/archive/2016/11/the-prophecies-of-jane-jacobs/501104/

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CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, IRÁN, ORIENTE MEDIO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Elecciones al Parlamento de Andalucía 2026 / 6. Recordemos un excelente breviario para esta campaña electoral

“Cuentas con muchas personas, haz que sepan la importancia que les das. Si consigues que deseen apoyarte los que están indecisos, éstos te ayudarán mucho”

Quinto Tulio Cicerón, a su hermano Marco, en Breviario de campaña electoral.

Sevilla, 31/III/2026 – 08:13 h CET (UTC+2)

¡Ay de los indecisos a la hora de votar! En estos días preelectorales he vuelto a leer de nuevo una publicación que hice en 2019 en este cuaderno digital, bajo el título BREVIARIO DE ELECCIONES GENERALES 2019, una recopilación de artículos escritos sobre la primera campaña de elecciones generales que hubo ese año, para un país tan necesitado de campañas útiles y clarificadoras para la ciudadanía. El Prólogo del mismo lo traigo a colación hoy de nuevo porque nos ayudará en la antesala de las próximas elecciones al Parlamento de Andalucía, el próximo 17 de mayo, para comprender en su fondo y forma la justificación de entrega a la Noosfera de estas palabras escritas con alma y porque, salvando lo que haya que salvar del texto y su contexto actual, tiene un objetivo muy claro: que el tejido crítico pre-electoral, tan dañado en la actualidad, crezca en razonamientos para participar activamente en esta campaña electoral y en su momento transcendental que es el depósito del voto responsable en la urna correspondiente.

El principio de confianza que otorga cada persona a través del voto es muy importante, como le decía Quinto Tulio Cicerón, a su hermano Marco, en Breviario de campaña electoralCuentas con muchas personas, haz que sepan la importancia que les das. Si consigues que deseen apoyarte los que están indecisos, éstos te ayudarán mucho”. 

Gracias anticipadas por comprender este mensaje y por navegar conmigo en la amura de babor (no inocente) de «La isla desconocida», el barco imaginario de Saramago que nos ayuda siempre a salir de nosotros mismos para compartir la vida con los demás, sabiendo que nada humano y político nos es ajeno. Necesitamos movilizar a centenares de miles de electores indecisos en un momento tan delicado para Andalucía, por el avance calculado de la derecha extrema y ultra, dispuestas a demoler sin compasión alguna el Estado de Bienestar.

BREVIARIO DE ELECCIONES GENERALES 2019

Prólogo

Hace más de dos mil años, Quinto Tulio Cicerón escribió un breviario para la campaña electoral (Commentariolum Petitionis) (1), en la que su hermano Marco aspiraba al consulado de la república de Roma, en el año 63 antes de Cristo, que finalmente ganó compartiéndolo con Gayo Antonio. Su gobierno, colegiado, duraba solo un año, alternándolo cada mes y asumiendo la más alta magistratura civil y militar. Es un libro precioso que sigue vivo en su fondo y forma, salvando lo que hoy haya que salvar (mutatis mutandis) en el contexto actual de las elecciones generales de 2019. Las consideraciones que contiene son perfectamente aplicables en estos tiempos tan modernos, porque tiene un hilo conductor entretejido en tres grandes principios que debía atender el candidato Marco: era un hombre nuevo (no tenía antecedentes sociales relevantes y tenía que saber utilizar esta condición), aspiraba al consulado (cargo de la máxima excelencia para gobernar la República) y “ésta es Roma”, es decir, debía conocer bien cómo era en su esencia el Imperio Romano, la Ciudad que tendría que gobernar: “una ciudad constituida por el concurso de los pueblos, en la que abunda la traición, el engaño y todo tipo de vicios, en la que hay que soportar las arrogancias, la obstinación, la envidia, la insolencia, el odio y la impertinencia de muchos. Creo que tiene que ser muy prudente y muy hábil el que vive rodeado de tantos hombres con vicios tan diversos y tan graves, para poder evitar la hostilidad, las habladurías, la traición, y para que una misma persona pueda adaptarse a tal variedad de costumbres, de discursos y de intenciones”.

En este marco histórico, actualizado, he recopilado unas consideraciones (en el sentido etimológico de breviario, epítome o consideraciones breves) ya publicadas en mi blog, El mundo sólo tiene interés hacia adelante, bajo el epígrafe de “Elecciones generales 2019”, una serie de once artículos publicados entre febrero y marzo de 2019, en el que he tratado a modo de breviario de campaña electoral, asuntos muy relevantes a tener en cuenta por los partidos políticos en liza y por sus líderes, con un hilo conductor ideológico y de creencia situado en la izquierda, no inocente, en la amura de babor de la embarcación imaginaria de Saramago en su Cuento de la isla desconocida”. El breviario de campaña electoral que público recoge los siguientes principios: la construcción de grandes alamedas de libertad para que puedan pasear por ellas las personas libres, la dignidad de la izquierda por encima de todo y la elaboración de programas ajustados al principio de realidad; el aviso claro de que el Partido Abstencionista prepara ya su campaña, la defensa del sufragio de las personas discapacitadas y la imprescindible austeridad del gasto en las campañas electorales; la presencia en las mismas de los jóvenes como claro objeto de deseo electoral, la verdad política en los programas electorales y el aviso sobre un enemigo político que acecha siempre: la corrupción de la mente; la declaración prioritaria de políticas sociales y la ética del voto que, como la palabra, siempre nos queda”.

Como en aquella ocasión, animo a leer de nuevo estas reflexiones, a modo de breviario urgente para una campaña electoral transcendental para nuestra Comunidad, para que el partido o coalición que triunfe refuerce los valores esenciales de la socialdemocracia, que defienda los pilares básicos del Estado de Bienestar, dando sentido a la vida “política”, en el sentido más puro del término. Lo necesitamos como agua de mayo, nunca mejor dicho, para recuperar serenidad suficiente que nos permita vivir con la libertad a la que aspiran las personas dignas. Esta es la razón que puede llevar a muchas personas indecisas a votar, como acto supremo en democracia, confiando en candidaturas dignas, porque todas no son iguales. Así lo decía Quinto a su hermano mayor Marco Tulio Cicerón en el breviario de referencia, frase que debería ser el hilo conductor de toda campaña electoral digna: “Cuentas con muchas personas, haz que sepan la importancia que les das. Si consigues que deseen apoyarte los que están indecisos, éstos te ayudarán mucho”. Porque los ciudadanos responsables, es verdad, importamos mucho en esta campaña próxima. Igualmente, los indecisos. También, los más de dos millones de electores que se abstuvieron de votar. Para que no se olvide esta cifra tan preocupante.

[1] Cicerón, Quinto Tulio (1993). Breviario de campaña electoral. Barcelona: Quaderns Crema.

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