Con el amor y el sufrimiento se fueron aunando voluntades
Quilapayún, Cantata de Santa María de Iquique – Relato II
Sevilla, 9/IV/2026 – 08:00 h CET (UTC+2)
Estamos en la cuenta atrás de la decisión más importante de la democracia en Andalucía, decidir el próximo 17 de mayo el destino político de la Comunidad a través del Gobierno que salga elegido mediante las urnas y deberíamos tomar conciencia de que no hay tiempo que perder. Como las ideologías no son inocentes, tengo que manifestar que en mi caso crecí muy cerca de cantores, no cantantes, de este país y de Latinoamérica (cantante es el que puede cantar, mientras que cantor es el que debe cantar, según Facundo Cabral) y, sobre todo, de un grupo inolvidable, Quilapayún, junto a uno de sus fundadores, Víctor Jara. Me acompañaron y acompañan todavía hoy en mis creencias, valores y fortalecimiento de mi ideología e identidad política, en su sentido aristotélico.
En la banda sonora ideológica de mi vida suena todavía hoy, con más fuerza que nunca, la música y letra de fondo de Quilapayún en su memorable Cantata Popular de Santa María de Iquique, que tantas veces he citado en este cuaderno digital, porque ante la posibilidad de una transformación solidaria de mi Comunidad por un cambio de gobierno en las próximas elecciones de 17 de mayo, creo que puede ser una gran ayuda recordar la letra de esta cantata tan sobrecogedora, de la que siempre he destacado una frase que llevo grabada en mi corazón: con el amor y el sufrimiento se fueron aunando voluntades, perteneciente al Relato II de la Cantata, que emociona más cuando inmediatamente después escuchamos la preciosa canción “Vamos mujer”. Inolvidable.
Relato II
Se había acumulado mucho daño,
mucha pobreza, muchas injusticias;
ya no podían más y las palabras
tuvieron que pedir lo que debían.
A fines de mil novecientos siete
se gestaba la huelga en San Lorenzo
y al mismo tiempo todos escuchaban
un grito que volaba en el desierto.
De una a otra Oficina, como ráfagas,
se oían las protestas del obrero.
De una a otra Oficina, los Señores,
el rostro indiferente o el desprecio.
Qué les puede importar la rebeldía
de los desposeídos, de los parias.
Ya pronto volverán arrepentidos,
el hambre los traerá, cabeza gacha.
¿Qué hacer entonces, qué, si nadie escucha?
Hermano con hermano preguntaban.
Es justo lo pedido y es tan poco
¿tendremos que perder las esperanzas?
Así, con el amor y el sufrimiento
se fueron aunando voluntades,
en un solo lugar comprenderían,
había que bajar al puerto grande.
La cantata, aún pasando por el túnel del tiempo, resume muy bien el compromiso de mi recuerdo activo sobre la unidad popular democrática y el estado de vigilancia para cuidar la democracia en cada momento, situación que en este país y, ahora, en nuestra Comunidad, cobra una importancia extrema. Además, tampoco he olvidado algo que aprendí en plena pandemia a través del proyecto “El CANTO NO BASTARÁ”, junto al emblemático grupo Quilapayún, que se unieron en 2023 para conmemorar los 50 años del triunfo de la Unidad Popular. Sobre todo porque esta alianza soñaba con la unidad de la izquierda, en torno a un eslogan extraordinario y no inocente: ¡Pronto nos volveremos a encontrar. Hasta que la dignidad se haga costumbre! ¡Qué bien suenan estas palabras ante las elecciones al Parlamento de Andalucía, el próximo 17 de mayo!
La letra de la canción de despedida de la Cantata, en la versión auténtica de Luis Advis, su creador, tampoco la he olvidado en su fondo y forma. Escucharla de nuevo y, si es posible, en el contexto global de todo el relato, es el mejor homenaje que podemos hacer hoy a todas y cada una de las personas que luchamos en cualquier lugar del mundo por la libertad, la paz, la fraternidad y por la dignidad humana en todas las manifestaciones posibles «hasta que se haga costumbre». También, en nuestro país, en nuestra Comunidad Autónoma, porque lo necesitamos.
Ustedes que ya escucharon
la historia que se contó
no sigan allí sentados
pensando que ya pasó.
No basta sólo el recuerdo,
el canto no bastará.
No basta sólo el lamento,
miremos la realidad.
Quizás mañana o pasado
o bien, en un tiempo más,
la historia que han escuchado
de nuevo sucederá.
Es Chile un país tan largo,
mil cosas pueden pasar
si es que no nos preparamos
resueltos para luchar.
Tenemos razones puras,
tenemos por qué pelear.
Tenemos las manos duras,
tenemos con qué ganar.
Unámonos como hermanos
que nadie nos vencerá.
Si quieren esclavizarnos,
jamás lo podrán lograr.
La tierra será de todos
también será nuestro el mar.
Justicia habrá para todos
y habrá también libertad.
Luchemos por los derechos
que todos deben tener.
Luchemos por lo que es nuestro,
de nadie más ha de ser.
Así la deberíamos seguir recordando, ahora más que nunca, luchando unidos HASTA QUE LA DIGNIDAD SE HAGA COSTUMBRE en nuestro país, ahora en Andalucía con motivo de las próximas elecciones, para que esta realidad posible se instale en nuestras vidas, porque sé que es posible cuando con el amor y el sufrimiento se aúnan las voluntades políticas.
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