¡No uséis el nombre de Antonio Machado en vano!

Hoy es siempre todavía

Antonio Machado, en Proverbios y cantares, VIII (Nuevas canciones, 1917-1930).

Sevilla, 16/XI/2023

Ayer, salvando lo que haya que salvar en el momento actual, con el trasfondo bíblico de lo expresado en el título, se citó al poeta Antonio Machado en la sesión de investidura de la presidencia al Gobierno del país, en primer lugar por el candidato en nombre del Partido Socialista Obrero Español, Pedro Sánchez Pérez-Castejón, en el contexto de su justificación política del abordaje de la amnistía para la normalización institucional, política y social de Cataluña, no como afrenta a la Constitución sino como una muestra de fortaleza, a través de la concordia y la reconciliación, “porque es posible y porque, como dijo el genial Antonio Machado: ‘Hoy es siempre todavía’”. Al intervenir en su turno de réplica el representante del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, comenzó la misma aludiendo a la frase de Machado, citada por el candidato socialista, diciéndole exactamente: “No le ha hecho ningún favor a don Antonio. ¿Hasta en las citas miente usted? Dice: ‘Hoy es siempre todavía, todavía la vida es ahora’. Y omite: ‘Y ahora, ahora es el momento de cumplir las promesas que nos hicimos’. Esta es la cita completa, señor Sánchez. Ahora es el momento de cumplir los compromisos que nos hicimos”.

Lo verdaderamente sorprendente vino después en la contrarréplica del candidato socialista, cuando aclaró a Feijóo lo siguiente: “La cita de Machado es una cita válida. El añadido que usted ha hecho desde esta tribuna fue una adaptación del cantautor Ismael Serrano”, tal y como el cantor acababa de explicar en la red social “X”: “No es por darme el pisto. Pero ese añadido no es de Machado. Es de un servidor. Forma parte de la presentación que hice de la canción ‘Ahora’ en la grabación de un concierto en vivo (‘Principio de Incertidumbre’)”. La cita verdadera fue la del candidato socialista, Hoy es siempre todavía, tal y como Antonio Machado lo había publicado en octavo lugar en sus Proverbios y cantares, dedicados a José Ortega y Gasset y recogidos en Nuevas canciones (1917-1930). A la luz de lo expuesto, lo manifestado por el representante del partido popular, fue un uso en vano del verso del poeta.

Creo que lo que sucedió no debe quedar como un desliz o una anécdota sin más, porque lo que transmite es una afrenta a la cultura, un insulto a la inteligencia digna y una falta de respeto memorable en relación con el significante y significado de la vida y obra de Antonio Machado, todavía hoy, en nuestro país. Es proverbial esta actitud de las derechas locales, que no sólo ignoran o tratan la cultura como pariente, hasta censurarla y tacharla de sus programas políticos cuando haga falta, sino que se utiliza en vano lo dicho en la vida y obra de sus representantes más insignes, como ha sido este caso, verdaderamente vergonzoso y vergonzante, que retrata a un político que se considera de “altura”, “de bien”. Es lo mismo que cuando estos días, en las manifestaciones de las derechas y ultraderechas ante la sede del PSOE, en la calle Ferraz, en Madrid, así como en otras localizaciones por todo el país, escucho y veo una frase, El pueblo unido jamás será vencido, a voz en grito o en pancartas, que llevo grabada en mi corazón, formando parte de la banda sonora de cualquier persona de izquierda y que nos suena siempre de una forma especial. Si lo traigo a colación hoy, unido a la cita de ayer de Machado, corregida lamentablemente por el representante popular, es por la utilización torticera actual de estas canciones, sus letras y su música, así como citas literarias o versos sacados de su contexto, muchas veces en actos políticos de todo cuño, llevados también a la mercadotecnia pura y dura, descontextualizándolo todo de forma no inocente y vaciándolo de su auténtico sentido primigenio.

Dentro de las aportaciones cada día más necesarias en pedagogía política o política pedagógica, que no es lo mismo, como pequeño homenaje al sentido primigenio de las grandes aportaciones democráticas a la cultura de la igualdad y solidaridad mundial, conviene recordar que la canción El pueblo unido, jamás será vencido, es una canción protesta chilena popularizada por el conjunto Quilapayún, que tantas veces he citado en este blog: “El título de la canción estaría inspirado en la frase del líder político colombiano Jorge Eliécer Gaitán pronunciadas en un discurso en la década de 1940, siendo popularizada por manifestantes de la Unidad Popular durante el gobierno socialista del presidente chileno Salvador Allende a comienzos de la década de 1970. Según el propio Sergio Ortega Alvarado, éste compuso la canción inspirándose inicialmente en un joven que gritó la conocida frase mientras él se dirigía caminando a su casa, en Santiago de Chile, en junio de 1973. La canción fue grabada por primera vez en Chile en 1973 durante un masivo concierto de Quilapayún en la Alameda de Santiago,​ sólo tres meses antes del Golpe de Estado de Augusto Pinochet que derrocó a Allende y dio inicio al periodo de dictadura militar. Poco antes de dicho concierto, Salvador Allende había nombrado a Sergio Ortega Alvarado como Embajador Cultural del gobierno de la Unidad Popular, cargo que compartió por un breve tiempo con Víctor Jara, quien fue asesinado días después del Golpe Militar” (1).

No es lo mismo leer y comprender el sentido de los versos de Antonio Machado o cantar canciones de protesta, conociendo su letra y contexto histórico, que parafrasearlas con letras imposibles, citarlas en Parlamentos de forma equivocada para insultar al contrario, muy lejos todo ello de su verdadero significado. No es lo mismo, porque hoy, como símbolo de que todos no somos iguales, tomamos conciencia de que el nombre de este poeta no se debe usar en vano en las circunstancias políticas actuales, al margen del contexto en el que fue utilizada la frase de forma acertada por el candidato a la Presidencia del Gobierno. Así lo he sentido y así lo escribo hoy para quien lo quiera compartir en estos momentos de confusión de ideologías y principios éticos para personas dignas, en días en los que se adultera todo, la poesía también, a cualquier precio. Es verdad y así lo creo porque, gracias a la democracia, hoy es siempre todavía. Por tanto, queda claro que nunca se debe utilizar la poesía y el nombre de Antonio Machado en vano.

(1) https://es.wikipedia.org/wiki/El_pueblo_unido_jamás_será_vencido

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA – ISRAEL/HAMÁS, ¡Paz y Libertad!

En democracia, no hay que cultivar odio en el jardín de la libertad

José Mujica – Discurso de despedida y renuncia a su escaño de senador – Octubre 2020

Sevilla, 15/XI/2023

Hoy comienza el debate de investidura del que saldrá el nuevo presidente del Gobierno, el maltratado y vilipendiado Pedro Sánchez, actual presidente en funciones y ariete de las derechas cerriles y ultramontanas. Es un día en el que deberíamos comprometernos en democracia a no azuzar el fuego de la violencia política verbal y de calle, sino cuidar el jardín personal y colectivo, para que en él nunca se cultive el odio.

Aprendí esta reflexión de José (Pepe) Mujica en su discurso de despedida y renuncia a su escaño en el Senado de Uruguay, en octubre de 2020, del que resalto -por nuestro aquí y ahora- sus palabras contra el odio y la necesidad de conocer qué significa hoy la libertad para la Política con mayúsculas, con una tarea que está por encima de otras: luchar por la felicidad humana, aunque parezca hoy una quimera, según sus propias palabras.

En el texto y contexto de su discurso, expresó un canto al diálogo y convivencia política entre desiguales y con posturas antagónicas: “Yo tengo mi buena cantidad de defectos, soy pasional, pero en mi jardín hace décadas que no cultivo el odio, porque aprendí una lección que me puso la vida: el odio termina estupidizando, porque nos hace perder objetividad ante las cosas, el odio es ciego como el amor, pero el amor es creador y el odio nos destruye. Una cosa es la pasión y otra el cultivo del odio”.

Deberíamos tomar nota todos, sin excepción, de esta reflexión en tiempos tan complejos como los actuales. Mujica nunca lo tuvo fácil, tildado de terrorista durante muchos años, por lo que sufrió torturas, prisión y cárcel: “En política no hay sucesión, en política hay causas y los hombres pasamos y las mujeres pasamos, todos pasamos, algunas causas sobreviven y se tienen que transformar y lo único permanente es el cambio. La biología impone cambios, pero también tiene que haber una actitud de cambio, de dar oportunidad a nuevas generaciones. Construir, ayudar a construir el porvenir, ya que la vida se nos va y es inevitable pero las causas quedan. Por eso, he pasado de todo en la vida: estar 6 meses atado con alambre con las manos en la espalda, irme de cuerpo por no poder aguantar en un camión, ni estar dos días o tres, estar dos años sin que me llevaran a bañarme y tener que bañarme con un frasco, con una taza de agua, con un pañuelo. He pasado de todo, pero no le tengo odio a nadie y le quiero transmitir a los jóvenes que hay que darle gracias a la vida, triunfar en la vida no es ganar, triunfar en la vida es levantarse cada vez que uno cae”.

No vendría mal recordar hoy estas palabras en el Congreso de los Diputados, en todas y cada una de las sesiones de debate que culminarán mañana con la votación para elegir al nuevo presidente del país. Mujica lo resumió muy bien en pocas palabras: “el odio termina estupidizando, porque nos hace perder objetividad ante las cosas, el odio es ciego como el amor, pero el amor es creador y el odio nos destruye. Una cosa es la pasión y otra el cultivo del odio”. Tomo nota.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA – ISRAEL/HAMÁS, ¡Paz y Libertad!

Primero de Democracia, en la escuela de España al revés

Noray (Puerto Calero, Lanzarote) – Puerta principal del Congreso de los Diputados – España / Fotocomposición JA COBEÑA

Hace ciento treinta años, después de visitar el país de las maravillas, Alicia se metió en un espejo para descubrir el mundo al revés. Si Alicia renaciera en nuestros días, no necesitaría atravesar ningún espejo: le bastaría con asomarse a la ventana.

Eduardo Galeano, en Patas arriba. La escuela del mundo al revés.

Sevilla, 14/XI/2023

Visto lo visto estos días, sin entrar en detalles de pura hojarasca antidemocrática, que tiene nombres y apellidos, en relación con la Proposición de Ley Orgánica de amnistía para la normalización institucional, política y social de Cataluña, documento que se registró ayer en el Congreso de los Diputados por parte del Partido Socialista Obrero Español, creo que es necesario recordar los contenidos de un programa real como la vida misma, de primero de Democracia, teniendo como telón de fondo la Constitución, para analizar bien el texto de la amnistía, en un hipotético Curso impartido con la urgencia que merece, en la escuela de España al revés.

No me considero con la preparación jurídica suficiente para valorar desde la perspectiva de técnica legislativa las 22 páginas del citado documento, que he leído varias veces, pero me quedo con algo trascendental que se dice en su extensa y didáctica Exposición de Motivos, once páginas de veintidós, en clave de política pedagógica, concretamente en su apartado II, porque estoy convencido de que en él se encierra todo el sentido de la citada Ley: “Así, con esta ley orgánica de amnistía las Cortes Generales acuden de nuevo a un mecanismo constitucional que refuerza el Estado de derecho para dar una respuesta adecuada más de diez años después del comienzo del proceso independentista, cuando ya se han superado los momentos más acusados de la crisis y toca establecer las bases para garantizar la convivencia de cara al futuro. De esta manera, al asumir las Cortes Generales esta decisión de política legislativa, no solo no invaden otros espacios, sino que, muy al contrario y en uso de sus competencias, asumen la mejor vía de las posibles para abordar, desde la política, un conflicto político. La aprobación de esta ley orgánica se entiende, por tanto, como un paso necesario para superar las tensiones referidas y eliminar algunas de las circunstancias que provocan la desafección que mantiene alejada de las instituciones estatales a una parte de la población. Unas consecuencias, además, que podrían agravarse en los próximos años a medida que se sustancien procedimientos judiciales que afectan no solo a los líderes de aquel proceso (que son los menos), sino también a los múltiples casos de ciudadanos e incluso a empleados públicos que ejercen funciones esenciales en la administración autonómica y local y cuyo procesamiento y eventual condena e inhabilitación produciría un trastorno grave en el funcionamiento de los servicios en la vida diaria de sus vecinos y, en definitiva, en la convivencia social”, porque España se caracteriza por ser una democracia y un Estado de derecho, en el que el principio de legalidad, el principio democrático y el respeto a los derechos fundamentales se configuran como pilares esenciales”, algo que se refrenda en el apartado siguiente, III: “Hoy, en el año 2023, España se caracteriza por ser una democracia y un Estado de derecho, en el que el principio de legalidad, el principio democrático y el respeto a los derechos fundamentales se configuran como pilares esenciales”.

Lo afirmado anteriormente, se rubrica en el citado apartado III cuando se afirma que “este es el marco jurídico general en el que se concibe la presente ley de amnistía, en el claro entendimiento de que, si bien no hay democracia fuera del Estado de derecho, es necesario crear las condiciones para que la política, el diálogo y los cauces parlamentarios sean los protagonistas en la búsqueda de soluciones a una cuestión política con una presencia recurrente en nuestra historia. Se trata, pues, de utilizar cuantos instrumentos estén en manos del Estado para procurar la normalización institucional tras un periodo de grave perturbación, así como seguir favoreciendo el diálogo, el entendimiento y la convivencia. Este proceso está inspirado, además, por la interpretación que ofrece el Tribunal Constitucional sobre las obligaciones políticas de los poderes públicos al decir que “la Constitución no aborda ni puede abordar expresamente todos los problemas que se pueden suscitar en el orden constitucional […]. Por ello, los poderes públicos y muy especialmente los poderes territoriales que conforman nuestro Estado autonómico son quienes están llamados a resolver mediante el diálogo y la cooperación los problemas que se desenvuelven en este ámbito” (sentencia 42/2014, de 24 de marzo).

Junto a la lectura de la citada proposición de ley orgánica de amnistía, he vuelto a leer el libro tercero de una obra magna de Aristóteles, Política (1), sobre todo en lo que se refiere a la relación del Estado con los ciudadanos y, más en concreto, a la teoría de los gobiernos y de la soberanía, porque recordaba que en ese texto se encontraba una frase que habría que grabar en estos momentos, tan cruciales en el Congreso, con letras de oro: a la Constitución es a la que debe atenderse [siempre] para resolver sobre la identidad del Estado (los corchetes son míos). Por tanto, no hay que despreciar el contexto en la que lo escribe: “Pero admitamos que el mismo lugar continúa siendo habitado por los mismos individuos. Entonces ¿es posible sostener, en tanto que la raza de los habitantes sea la misma, que el Estado es idéntico, a pesar de la continua alternativa de muertes y de nacimientos, lo mismo que se reconoce la identidad de los ríos y de las fuentes por más que sus ondas se renueven y corran perpetuamente? ¿O más bien debe decirse que sólo los hombres subsisten y que el Estado cambia? Si el Estado es efectivamente una especie de asociación; si es una asociación de ciudadanos que obedecen a una misma constitución, mudando esta constitución y modificándose en su forma, se sigue necesariamente, al parecer, que el Estado no queda idéntico; es como el coro que, al tener lugar sucesivamente en la comedia y en la tragedia, cambia para nosotros, por más que se componga de los mismos cantores. Esta observación se aplica igualmente a toda asociación, a todo sistema que se supone cambiado cuando la especie de combinación cambia también; sucede lo que con la armonía, en la que los mismos sonidos pueden dar lugar, ya al tono dórico, ya al tono frigio. Si esto es cierto, a la constitución es a la que debe atenderse para resolver sobre la identidad del Estado. Puede suceder por otra parte, que reciba una denominación diferente, subsistiendo los mismos individuos que le componen, o que conserve su primera denominación a pesar del cambio radical de sus individuos”.

Visto lo anterior y como ya lo he manifestado en este cuaderno digital en alguna ocasión y en clave de política pedagógica, nos tenemos que convencer de que nada es estático en política porque todo cambia, panta rei, siguiendo el adagio de Heráclito de Éfeso. Es verdad. Quienes no se adaptan a los entornos cambiantes, sufren mucho porque pierden seguridad en el quehacer y qué sentir político de todos los días. En España, ante la realidad de Cataluña, hemos reaccionado siempre tarde y mal, agarrándonos a la Constitución en su lado más punitivo como un clavo ardiendo, en lugar de entenderla como un noray al que se deben asegurar los cabos cuando llegamos de la alta mar de los conflictos o del que hay que quitarlos para poder navegar en mares abiertos de libertad. Y la historia demuestra que esta realidad viene de antiguo, desde la etapa presocrática, cuando Heráclito pretendió que las personas dignas nos acostumbráramos a pensar que todo fluye y que nada permanece, como actitud vital, incluso las Constituciones, porque solo hay que pensar en que nadie se baña dos veces en el mismo río o en el mismo mar. Porque no controlamos la perpetuidad de lo que legislamos, hacemos, vivimos, somos, sentimos y conocemos. Es verdad, porque si comprendiéramos estas palabras excelentes de Aristóteles en su tratado más político, pueden cambiar las asociaciones de ciudadanos (el que quiera entender que entienda), las Comunidades, la Constitución, pero hay un magma que aglutina todo, la propia Constitución, que es a la que debe atenderse siempre para resolver sobre la identidad del Estado. Aunque haya un cambio, incluso radical, de los individuos y las organizaciones en las que se integran, que son los que componen el Estado, como puede ser en este momento la asunción de la Ley de Amnistía registrada ayer en el Congreso.

Esta altura de miras en relación con la proposición de ley orgánica de amnistía, tantas veces citada, se refrenda con unas palabras esclarecedoras de lo anteriormente expuesto, que se encuentran en el capítulo IV del citado libro tercero de Política: “todas las constituciones hechas en vista del interés general, son puras, porque practican rigurosamente la justicia; y todas las que sólo tienen en cuenta el interés personal de los gobernantes, están viciadas en su base, y no son más que una corrupción de las buenas constituciones; ellas se aproximan al poder del señor sobre el esclavo, siendo así que la ciudad no es más que una asociación de hombres libres”. Dicho queda por Aristóteles hace muchos siglos y por Baltasar Gracián después: lo breve, si bueno, dos veces bueno.

Esta es la razón de por qué considero que leer detenidamente la Constitución, junto a la Exposición de Motivos de la proposición de Ley de Amnistía, nos permite vislumbrar que, efectivamente, como dice el documento, “Hoy, en el año 2023, España se caracteriza por ser una democracia y un Estado de derecho, en el que el principio de legalidad, el principio democrático y el respeto a los derechos fundamentales se configuran como pilares esenciales”. Por tanto, me reafirmo en algo que ya he afirmado con rotundidad en este cuaderno digital en repetidas ocasiones: quiero a la Constitución como para seguir leyéndola cada noche, como mi libro favorito, línea tras línea, letra por letra, espacio por espacio. En estos días, todavía más, convirtiéndose en mi noray preferido. No la olvido en uno de los marcapáginas que utilizo en el libro de mi vida. El país, Cataluña, País Vasco y los brotes del nacionalismo en general, a lo que deben aspirar siempre es a ser asociaciones de personas libres articuladas por la Constitución, una Asociación escrita y hecha en vista exclusiva del interés general.

(1) Aristóteles. Política · libro tercero. Del Estado y del ciudadano. Teoría de los gobiernos y de la soberanía. Del reinado.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA – ISRAEL/HAMÁS, ¡Paz y Libertad!  

Un Gran Concierto de Mozart ante el Gran Desconcierto Político en este país

Fotocomposición con la portada de la partitura original del Gran Concierto para clavecín o pianoforte, W.A. Mozart (1782), KV 414 / JA COBEÑA

Alza las palabras, no la voz. Es la lluvia lo que hace crecer las flores, no los truenos

En El pan de la guerra, 2018.

Sevilla, 13/XI/2023

La verdad es que estamos viviendo días muy desconcertantes en este país, instalado en el insulto y descalificaciones gruesas permanentes de los que no piensan igual, de la derecha en concreto y su más allá, que existen y ahí están, saltándose a la torera cualquier resquicio de comprensión y respeto hacia los demás, que somos más de doce millones de votantes que representamos los que al final, con nuestros votos respaldamos la democracia representativa y constitucional, aunque algunas de las decisiones finales que se han tomado por la llamada izquierda o bloque progresista no acaben de gustarnos a todos por igual. Pero la situación no va de gustos sino de llevar al país al progreso y a la eliminación de las barricadas y de su dualismo y cainismo sempiterno como señas de identidad de estas dos Españas que se intentan resucitar por algunos.

En este contexto, cuando me enfrento esta mañana a la pantalla en blanco, vuelve a sonar en mi conciencia la voz de Ítalo Calvino, en su conferencia malograda por su fallecimiento repentino antes de pronunciarla en Estados Unidos, en 1985, El arte de empezar y el arte de acabar, sabiendo que si sigo al pie de la letra su recomendación a la hora de escribir, tengo la oportunidad cada día de decir todo o nada, pero de los que se trata es de que me esfuerce en decir algo especial. Y lo especial hoy es que intentemos escribir palabras concertantes, con el espíritu de Mozart a la hora de escribir la partitura de este Gran Concierto para clavecín o fortepiano (KV 414), compuesto en 1782, que me rodea a diario a modo de banda sonora permanente en mis oídos, porque figura como imagen principal de la portada de la partitura de este concierto, en las cortinas de la habitación desde la que escribo a diario páginas en este cuaderno digital.

Nuestras Autoridades, que dieron sentido en el siglo XVIII al primer diccionario de la lengua castellana, permitieron que la Real Academia española de la Lengua publicara entre 1726 y 1739 suprimer repertorio lexicográfico, en que se explicaba el verdadero sentido de las voces, su naturaleza y calidad, con las frases o modos de hablar, los proverbios o refranes, y otras cosas convenientes al uso de la lengua», lo que se conoce como el Diccionario de autoridades, “pensando que una lengua necesita contar con una norma culta sustentada en el uso de los mejores escritores (aquellos que, como se advierte en el prólogo, a juicio de la Academia «han tratado la Lengua Española con la mayor propiedad y elegancia: conociéndose por ellos su buen juicio, claridad y proporción, con cuyas autoridades están afianzadas las voces», si bien se puntualiza que «no por esta razón se dexan de citar otros [autores], para comprobar la naturaleza de la voz, porque se halla en Autor nacional, sin que en estas voces sea su intento calificar la autoridad por precisión del uso, sino por afianzar la voz»)”. He querido recurrir hoy a esta fuente, para alejar la palabra “concierto” de los llamados “adoctrinamientos” que utiliza la llamada “gente de bien”, frente a los que nos tildan de “gente de mal” en casi todas sus intervenciones. Es precisamente en su primera edición cuando el diccionario citado dice que “concierto”, en su primera acepción significa  “ajuste, pacto, convenio, tratado hecho de acuerdo y consentimiento de ambas partes, sobre alguna cosa”, pero cobra más valor aún cuando acudimos a la segunda, al decir textualmente que “vale también buena orden, disposición y método en el modo de hacer y ejecutar alguna cosa”, citando expresamente en su referencia a una autoridad más allá de toda sospecha, Fray Luis de León, cuando afirmó algo que se olvida casi siempre a la hora de enfrentarnos a conciertos de la vida ordinaria y, ahora, al concierto político y de Estado: “Dicen que no hablo en romance, porque no hablo desatadamente y sin orden, y porque pongo en las palabras concierto, y las escojo, y les doy su lugar (De los nombres de Cristo, 3, Proemium, 1583)”.

Daniel Barenboim – Concierto para piano, número 12 in La Mayor K. 414: I. Allegro

Por lo expuesto anteriormente y con el Gran Concierto de Mozart de fondo, el nº 12, KV 414, creo que ahora y siempre debemos recuperar todos los esfuerzos posibles para lograr componer un Gran Concierto Político en este país, que permita buen orden, así como buena disposición y método en el modo de hacer y ejecutar la política en la actualidad, siguiendo de cerca a Fray Luis de León, sin hablar desatadamente y sin orden, poniendo todos las palabras como una partitura imaginaria del Gran Concierto de nuestras vidas, haciendo un esfuerzo por escoger las mejores, sin insultar o descalificar por principio a nadie, dándoles su lugar, porque afortunadamente, en ese principio, aún nos quedan, recordando a Blas de Otero en Pido la paz y la palabra (1955), que yo, hoy, también las proclamo alzando esa palabra, no la voz, porque es la lluvia lo que hace crecer las flores, no los truenos:

Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.

Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.

Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.

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UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

En las librerías siempre hay vida

Sevilla, 11/X/2023, Día de las librerías

No puedo dejar pasar la celebración del Día de la Librerías 2023 sin dedicar unas palabras a esta efeméride, sobre un lugar que tanto respeto, con sus libreros y libreras dentro. Además, este año, la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros (CEGAL), “ha encargado al ilustrador madrileño Javier Navarrete, conocido como El Chico Llama, diseñar la ilustración de la edición de este año, con la que hemos querido destacar que en las librerías hay vida. Sobre la ilustración Javier nos cuenta: “En la gran mayoría de mis ilustraciones siempre incluyo personas leyendo… Son instantes individuales y privados que no solemos dar importancia, pero que entrañan belleza en sí mismos. Siempre he tenido las librerías como un espacio casi mágico cargado de historias que te invita a abandonar el ajetreo de las calles y a viajar a lugares remotos simplemente cruzando la puerta. Tener la oportunidad de ilustrar el cartel del Día de las Librerías 2023 ha sido una suerte porque me ha permitido, en cierta manera, poder recrear esa sensación y representar con vectores lo que siento al visitar una librería de toda la vida, donde un libro en sí mismo se convierte en librería y te abre sus puertas a un mundo lleno de aventuras”. Sobran palabras para dar sentido a esta celebración en este año tan complejo y lleno de vicisitudes de todo tipo, en el que necesitamos más que nunca buscar sentido a la vida y las librerías pueden ser un lugar perfecto para encontrarlo.

CEGAL, ofrece servicios de librerías abiertas las veinticuatro horas, en alta disponibilidad, a través de la plataforma TodosTusLibros.com, una web de librerías independientes con locales de proximidad, como “servicio de consulta bibliográfica, de interacción con el público, difusión cultural y comercio del sector del libro fruto de la unión de las librerías a través de sus asociaciones y gremios que forman parte de CEGAL y la colaboración de las diferentes entidades operadoras del sector (editoriales y empresas de distribución), con el apoyo de las instituciones públicas”. En esta celebración tan especial, CEGAL quiere destacar “el esfuerzo de las librerías por mantenerse vivas y activas, generando cultura y comunidad a través de los libros y la lectura. Además, queremos dar las gracias a todas las personas usuarias que eligen las librerías independientes para preservar su espacio en el mundo de la lectura”. Es muy interesante el enfoque de CEGAL ante la arrolladora maquinaria de la industria del libro, ofreciendo servicios y herramientas en red, teniendo en cuenta y con carácter prioritario que existen librerías que están situadas en localidades por debajo de los 5.000 habitantes, a las que hay que hacerles llegar todas las posibilidades para que puedan llevar a cabo su tarea de forma digna, profesional y cercana al lector, profesionalizando la gestión de las mismas.

Quien lee este cuaderno digital sabe que estas páginas están impregnadas siempre de un amor profundo a las librerías, porque alguna vez he escrito que estos espacios, con el tiempo dentro, son la atención primaria del alma, siendo este el motivo por el que cuido la mía con la lectura de libros. Recuerdo que sobre las estanterías o nichos (bibliotecas, en griego) donde se colocaban los rollos de papiros que se podían leer en la Biblioteca de Alejandría, figuraba siempre un letrero sobrecogedor: lugar del cuidado del alma o más exactamente “Clínicas del alma”, tal y como nos lo ha transmitido el historiador siciliano Diodoro de Sículo en el siglo I a.C. Amo la lectura, los libros, los libreros y libreras, las librerías y tengo un respeto casi reverencial a las personas que están detrás de cada página bien escrita, sobre todo con alma. De los que critican cada publicación y aconsejan su lectura. De cada persona que está detrás de este círculo virtuoso del libro en todas sus proyecciones posibles, librerías incluidas y sobre las que, repito, he escrito en muchas ocasiones en este cuaderno digital porque las admiro.

Las librerías son una antesala de las bibliotecas, a modo de atención primaria del alma, si consideramos lo manifestado anteriormente al considerar las citadas bibliotecas como lugares del cuidado del alma o más exactamente “Clínicas del alma”. Como ya he escrito en ocasiones anteriores en páginas de este cuaderno digital, nunca olvido el mensaje de Guido Orefice, el protagonista de la preciosa película La vida es bella, por su ilusión de poner una librería, que le jugaría al final una mala pasada por la invasión nazi en Italia, teniendo que explicar a su hijo Josué, de nombre hebreo, qué cartel van a poner en la librería para prohibir determinadas entradas como la que han leído al detenerse en un escaparate para ver un posible regalo para su madre: prohibida la entrada a hebreos y perros.  Para quitar hierro a la dramática situación que está viviendo con su hijo, lo resuelve con una respuesta genial:

Josué: – Pero nosotros dejamos entrar a todo el mundo en la librería.
Guido: – ¡No, mañana mismo también pondremos un cartel! A ver dime algo que te caiga mal.
Josué: – Las arañas. ¿Y a ti?
Guido – ¡A mí, los visigodos! A partir de mañana vamos a poner un cartel que diga. “prohibida la entrada a las arañas y a los visigodos”. Me tienen frito los visigodos. Se acabó.

Guido era un judío pobre que tenía tres ilusiones en su vida humilde: abrir una librería, comprender bien a Schopenhauer (por su canto a la voluntad como motor de la dialéctica pendular de la vida) y saber distinguir el norte del sur (que también existe). Todo quedaría en nada excepto su dignidad humana y el ejemplo para su hijo en el campo de concentración, sin libros ya, casi sin nada. En la celebración del Día de la Librerías, estas palabras son un pequeño homenaje a los libros con alma y a Guido Orefice, un librero digno, como tantos miles que en este país, en esta Comunidad, intentan abrir sus puertas todos los días, para una comprensión de la vida diferente, como cooperantes necesarios e imprescindibles para la promoción y consolidación de la cultura, porque casi todo está en los libros, hasta la posibilidad de ser más felices en tiempos de dolor y mudanzas del alma, cuando la situación actual no nos da, a veces, la vida.

Hay silencios al leer que hablan por sí solos y que cuidan con mimo nuestra alma. Es el motivo principal de por qué se hace imprescindible proclamar la necesidad de la lectura como medio de descubrimiento de la palabra articulada en frases preciosas, cuando lo que se lee nos permite comprender la capacidad humana de aprehender la realidad de la palabra escrita o hablada. Maravillosa experiencia que se convierte en arte cuando la cuidamos en el día a día, aunque paradójicamente tengamos que aprender el arte de leer siendo mayores, porque la realidad amarga es que muchas veces no lo sabemos hacer. El alma busca siempre refugio en la dignidad humana, un cortafuegos que suele encontrar su sitio en libros preciosos para comprender la imprescindible condición humana de la libertad. Para que no se olvide en un día tan importante como hoy, porque cómo lo ha expresado muy bien el ilustrador del cartel oficial de este año, en las librerías hay vida.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA – ISRAEL/HAMÁS, ¡Paz y Libertad!

Necesitamos, como el comer, política pedagógica

Nada te va a causar más problemas en la política que decir la verdad

Michael Ignatieff, Fuego y cenizas. Éxito y fracaso en política

Sevilla, 10/XI/2023

Estamos viviendo en este país momentos trascendentales para su presente y futuro democrático y ahora, más que nunca, necesitamos asistir en la escuela de un país al revés, a clases de política pedagógica, entendida no como adoctrinamiento, como se intenta desprestigiar y manipular por los de siempre, sino como la actividad que deben llevar a cabo, en este caso y por una parte, la principal, los partidos del arco parlamentario de izquierda, para presentar, diciendo la verdad y sólo la verdad, lo que significa un pacto de un futuro gobierno de coalición para la próxima legislatura, donde ha adquirido un protagonismo total la amnistía, en relación con el procés soberanista de Cataluña y sin desmerecer de forma alguna el resto de los pactos políticos para garantizar la investidura del nuevo Gobierno para la próxima legislatura. Lo digo alto y claro porque estamos asistiendo a una pugna para adueñarse del relato sobre esta realidad ya pactada con los partidos independentistas, en el que se sabe poco o nada de sus objetivos políticos, más allá de los que hemos podido conocer en el documento del pacto firmado ayer con Junts, de tan sólo cuatro páginas, que yan dado para interpretaciones torticeras de todo tipo y con alcances muy peligrosos y apocalípticos casi siempre, que no responden a la realidad literal de ese texto. También, de forma contemporánea, porque esa política pedagógica debería ser respetada por los medios de comunicación social honestos y comprometidos con decir la verdad y sólo la verdad, porque haberlos haylos, que deberían presentar las noticias y las opiniones, tertulianos incluidos, sin permitir rastro alguno de mentiras o calificaciones espurias.

Precisamente por estas razones, creo que ahora más que nunca necesitamos conocer en un alarde de pedagogía política que echo de menos, conocer la verdad de lo que se ha pactado y pactará hasta llegar a la investidura del próximo presidente del Gobierno en España, así como el desarrollo posterior del programa de ese gobierno para la próxima legislatura, a modo de verdad final, aunque soy consciente de que en política nada causa más problemas que decir la verdad, como aprendí hace ya bastantes años del expolítico canadiense Michael Ignatieff, en su obra Fuego y cenizas. Lo merecemos, en principio, los más de doce millones de personas que con nuestro voto vamos a hacer posible un nuevo gobierno de coalición, pero también lo necesita todo el país, para que no se adueñen del relato verdadero sobre la amnistía, por ejemplo, aquellos que interpretan siempre la política como la que se lleva a cabo para “las personas de bien”, con el altavoz conectado siempre para la desmesura y la corrupción mental generalizada, con objeto de que no volvamos a escuchar aquello de que ´España se rompe´, que ´vamos hacia una dictadura´ o que sólo el Rey, los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y el ejército, lo militar por supuesto, pueden parar tanta desmesura y desgobierno de lo que ellos llaman, en su relato populista, ‘ la gente de mal’. No olvido en estos momentos al gran filósofo Emilio Lledó cuando afirmó que le preocupaba la corrupción mental, que un ignorante con poder determine nuestra vida, ante la que hay que vacunarse urgentemente.

Lo he manifestado en este cuaderno digital en alguna ocasión y en clave de política pedagógica: nos tenemos que convencer de que nada es estático en política porque todo cambia, panta rei, siguiendo el adagio de Heráclito de Éfeso. Es verdad. Quienes no se adaptan a los entornos cambiantes, sufren mucho porque pierden seguridad en el quehacer y qué sentir político de todos los días. En España, ante la realidad de Cataluña, hemos reaccionado siempre tarde y mal, agarrándonos a la Constitución en su lado más punitivo como un clavo ardiendo, en lugar de entenderla como un noray al que se deben asegurar los cabos cuando llegamos de la alta mar de los conflictos o del que hay que quitarlos para poder navegar en mares abiertos de libertad. Y la historia demuestra que esta realidad viene de antiguo, desde la etapa presocrática, cuando Heráclito pretendió que las personas dignas nos acostumbráramos a pensar que todo fluye y que nada permanece, como actitud vital, incluso las Constituciones, porque solo hay que pensar en: nadie se baña dos veces en el mismo río o en el mismo mar. Porque no controlamos la perpetuidad de lo que hacemos, vivimos, somos, sentimos y conocemos. Es verdad, porque si comprendiéramos estas palabras excelentes de Aristóteles en su tratado más político, pueden cambiar las asociaciones de ciudadanos (el que quiera entender que entienda), las Comunidades, la Constitución, pero hay un magma que aglutina todo, la propia Constitución, que es a la que debe atenderse siempre para resolver sobre la identidad del Estado. Aunque haya un cambio, incluso radical, de los individuos y las organizaciones en las que se integran, que son los que componen el Estado.

Reiteraré, una y mil veces, las que hagan falta, que la democracia es obra de millones de personas en este país, algo que debería figurar como asignatura aprobada en el currículum ´político´, de cada ciudadano y ciudadana que vive en este territorio en el que somos y estamos. Esa es la razón de la frase de Joseph Brodsky, La verdadera tragedia no es cuando muere el héroe, sino cuando muere el coro, que aparece en la cita introductoria del libro Atenas 403, un libro recomendable para entender qué significa la amnistía, por ejemplo, en el momento actual, porque lo peor que puede pasar es que desfallezca el coro de millones de demócratas convencidos de que otro país plural y democrático es posible. Vivimos en un mundo al revés, porque utilizamos las palabras como armas arrojadizas, cuando nos viene en gana y dependiendo del contexto en que se digan. ¿Nos gusta la palabra “independencia” como imperativo categórico tanto personal como colectivamente hablando? Depende, todo depende. ¿Comprendemos qué significa amnistía, aplicado a Cataluña en su justo sentido? No tanto, pero resulta que también hemos evolucionado con otra palabra, fijada, que brilla y dar esplendor social, que se llama democracia, que está regulada por leyes, que no se debe saltar uno a la torera, también cuando nos viene en gana, porque quiero o me gusta ser legítimamente independiente (amparándome, dicen muchos, el derecho internacional que es el único que me vincula como ciudadano del mundo). Las Comunidades Autónomas en España, con una Constitución reguladora, que estoy seguro de que comprenden bien los alcances reales de las políticas independientes que hacen los Gobiernos correspondientes, con una independencia bien entendida, saben que hay una delgada o gruesa línea roja (según como se mire), que se llama soberanía popular que ampara los tres poderes para hacerla posible y que se recogen en la Carta Magna. Es todo el pueblo español el que decide, no solo una parte de él. La Constitución no prohíbe dialogar, ni que nunca se pueda cambiar su articulado, en fondo y forma. Hagámoslo y con urgencia absoluta, en beneficio de todos, porque este gran país lo necesita y porque hay que atender demandas territoriales y sociales muy concretas.

Lo expuesto anteriormente, a modo de primeros apuntes de una clase de política pedagógica en esta escuela imaginaria de la España al revés, no creo que nos sobre por falta de interés general para comprenderlo, porque creo firmemente que lo que necesitamos saber es qué es lo que de verdad está pasando y que alguien, algunos políticos dignos sin ir más lejos, que existen por miles, nos lo cuenten democráticamente de la mejor forma posible, ahora y siempre, sin intermediarios, por tierra, mar y aire, para que lo podamos entender todos, sin lenguaje de artificio y con el denominador común de la verdad política que siempre debería llevar dentro. Sinceramente, es lo que echo en falta en estos momentos.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA – ISRAEL/HAMÁS, ¡Paz y Libertad!

Valeria Castro, ´chiquita´ y muy grande al mismo tiempo

Sevilla, 9/XI/2023

La música es una de las grandes pasiones culturales que cuidan mi alma, porque sé que siempre es compañera en la alegría, pero también medicina para el dolor (musica laetitiae comes, medicina dolorum), incluso para comprender el sinsentido de las guerras actuales, en Palestina y Ucrania, a la que no olvido, junto a las intestinas de la política nacional cuando ésta carece de altura de miras, no inocente por cierto, tal y como lo estamos viviendo estos días en este país como consecuencia de la traída y llevada amnistía, sin que se explique bien y se comprenda su verdadero alcance democrático. En este contexto, vuelvo hoy a ella a través del descubrimiento, esa es la misión de este cuaderno digital, de una cantante ´chiquita´, debido a su nacimiento en la isla de la Palma, que así se identifica también a esta preciosa isla, muy bonita y que conozco bien, cuyo nombre, Valeria Castro (La Palma, 1999), se va a escuchar a escala internacional, próximamente, con motivo de la ceremonia de la entrega de los premios Grammy en esta ciudad, el próximo 16 de este mes, al estar nominada a uno de estos premios, concretamente el Grammy Latino a mejor canción de cantautor por ´La raíz´, canción que preside estas palabras, como homenaje a su tierra ´chiquita´, a la que nunca ha renunciado en su fondo y forma.

Así se presentaba en 2021 en una entrevista en la revista ´Vogue´, con palabras que enmarcan perfectamente su vida y su obra, respetando siempre sus raíces: ´Nací en La Palma, que es una de las islas menores de Canarias, y es también por eso mi sentimiento de pequeñita. Saber de dónde vienes, cuando se trata de un sitio pequeño, es saber también que tienes que crecer desde más abajo. Empecé estudiando en una escuela de música de allí y, si no hubiese crecido ahí, quizás mi amor por la música no sería el que es hoy. Empezar con 4 años a tocar el piano y cantar fue clave, la infancia es una etapa muy bonita para desarrollar esas pasiones y que luego duren, ojalá, siempre´.

Valeria Castro ha crecido junto a la música en sus más diversas manifestaciones, baile, guitarra, piano y canto, faceta esta última que le permitió con tan sólo 18 años, entrar a formar parte de la discográfica multinacional ‘Warner Music’, presentándose en el mundo musical con un proyecto de homenaje a canciones de las décadas de 1990 y 2000, junto a su guitarrista y violinista, Alberto Torres. Dos años más tarde, la discográfica lanzó un disco, ´Chiquita´, con seis temas entre los que destaca ‘Ay, amor’, una canción que critica la hipocresía frente a la inmigración, junto a otras composiciones que mezcla ´talento y ternura´, tal y como la ha definido a ella  Alejandro Sanz, mentor también de su meteórica carrera artística, ‘Culpa’, ‘Cómo te voy a olvidar’, ‘La corriente’, ‘Cuídate’ y ‘Guerrera’, siempre con el hilo conductor de la sororidad y su proximidad a las mujeres que sufren violencia de género y que junto a su madre y abuela, constituyen su inspiración más directa a la hora de componer y cantar sus propias canciones.

Respetando esta trayectoria vital, me ha interesado conocer la letra de la canción nominada al premio Grammy citado, La raíz, porque refleja el respeto que debemos sentir siempre por nuestras raíces humanas, con sus sentimientos y emociones, porque hay que escucharla siempre con el corazón, más fuerte que el viento, tal y como lo aprendí hace ya muchos años de Rafael Alberti, aplicado a los versos, en su Canción 8, recogida en Baladas y canciones del ParanáSentimiento, pensamiento. / Que se escuche el corazón / Más fuertemente que el viento. / Libre y solo el corazón, / Más que el viento. // El verso sin él no es nada. / Sólo verso. O lo que es lo mismo: La raíz, sin corazón, no es nada. Solo una canción.

Todo se inunda y piensas que nunca
Toca la bala en tu pecho y asusta
Y todo parece que en unos meses
Sigues pensando en que igual es tu culpa

Y tú mirando a todos lados por si alguien ha llorado
Y tus ojitos tan mojados no han secado
Y tú que tanto te mereces, no todos permanecen
Y no por ello no amanece, no florece

Pasó lo que tenía que pasar
Y no pienso hacer nada más
Más que quedarme aquí
Cuidándola

Pasó lo que tenía que pasar
Y no pienso hacer nada más
Más que quedarme aquí
Cuidando la raíz
Cuidando la raíz
Cuidándola

Y aunque a veces llores, tienen las flores
Que tener agua aunque no sea la justa
Y es recurrente al lado de tu frente
Unos ojitos que piden disculpas

Y tú que siempre has intentado tener tanto cuidado
Con lo que estaba cerca pero no en tu mano
Y tú tendrías que ver el alma que tiene tu garganta
Que solo así se aprende a ver el mar en calma

Pasó lo que tenía que pasar
Y no pienso hacer nada más
Más que quedarme aquí
Cuidándola

Pasó lo que tenía que pasar
Y no pienso hacer nada más
Más que quedarme aquí
Cuidando la raíz
Cuidando la raíz
Cuidándola

Pasó lo que tenía que pasar
Y no pienso hacer nada más
Más que quedarme aquí
Cuidándola

Pasó lo que tenía que pasar
Y no pienso hacer nada más
Más que quedarme aquí
Cuidando la raíz
Cuidando la raíz

Cuidando la raíz (cuidando, ay cuidándola)
Cuidando la raíz (cuidando, ay cuidándola)
Cuidando la raíz (cuidando, ay cuidándola)
Cuidando la raíz (cuidando, ay cuidándola)
Cuidando la raíz (cuidando, ay cuidándola)
Cuidando la raíz (cuidando, ay cuidándola)
Cuidándola

Valeria Castro va a estar en esta ciudad, pendiente de su nominación junto a otros cantautores de mucho prestigio. No sabemos qué pasará la semana próxima, pero de lo que estoy convencido es de que a ella sólo le basta su raíz, cuidándola día a día, como siempre, su mejor premio, porque siempre ha intentado, en una adaptación personal que hago de la letra propuesta al Grammy, tener cuidado con lo que estaba cerca pero no en su mano / porque es consciente del alma que tiene su garganta / porque solo así se aprende a ver el mar en calma // Pasará lo que tenga que pasar / Sé que no piensa hacer nada más / más que quedarse cuidando… su raíz.

Con estas palabras, sólo he querido cuidar las raíces ´chiquitas´ de su vida y de su extraordinaria obra, en un mundo tan alejado de estas cuestiones. Nada más. Para lo que sirva, Valeria.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA – ISRAEL/HAMÁS, ¡Paz y Libertad!

En memoria de Antoni Benaiges Nogués, un maestro imprescindible

El mar será muy grande, muy ancho y muy hondo: ¡la gente va allí a bañarse! Yo no he visto nunca el mar. El maestro nos dice que iremos a bañarnos. Yo digo que no voy a ir porque tengo miedo de que me voy a ahogar.

Lucía Carranza, una alumna de la Escuela Nacional Mixta de Bañuelos de Bureba (Burgos), en el cuaderno El Mar, Visión de unos niños que no lo han visto nunca, enero de 1936.

Sevilla, 8/XI/2023

En mi singladura diaria por el mar abierto de mi vida, he llegado a una isla desconocida por mí, la vida y obra de Antoni Benaiges Nogués, un maestro olvidado por la España que, todavía hoy, siempre hiela el corazón, que decía Antonio Machado, una persona de las imprescindibles de Bertolt Brecht, de cuyo nombre quiero acordarme especialmente mediante este pequeño homenaje que deseo tributarle con palabras, que nos quedan, en este cuaderno digital, pero no sólo a él, sino a miles de maestros y maestras que fueron maltratados de mil formas indeseables, incluso con la muerte, durante la guerra civil y años posteriores de dictadura.

Esta localización extraordinaria la he podido llevar a cabo gracias al cine, ¡bendito cine!, a una película, El maestro que prometió el mar, que se presentó en la Semana Internacional del Cine (SEMINCI), de Valladolid, en octubre pasado, dirigida por Patricia Font y cuya sinopsis ya es atractiva, de por sí, para almas inquietas: “Ariadna, descubre que su abuelo busca desde hace tiempo los restos de su padre, desaparecido en la Guerra Civil. Decidida a ayudarlo, viaja a Burgos, donde están exhumando una fosa común en la que podría estar enterrado. Durante su estancia allí, conocerá la historia de Antoni Benaiges, un joven maestro de Tarragona que antes de la guerra fue profesor de su abuelo. Mediante un innovador método pedagógico Antoni inspiró a sus alumnos y les hizo una promesa: llevarlos a ver el mar”, poniendo en valor la lucha de tantas familias que todavía buscan a sus familiares enterrados anónimamente en fosas comunes a lo ancho y largo de este país. He procurado buscar antecedentes históricos de esta historia verdadera, porque en esta ocasión cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia, al estar basado el guion en la vida y obra de un maestro, nacido en un pueblo de Tarragona, Mont-roig del Camp, en 1903, que ejerció su preciosa tarea en un destino rural desde 1934, concretamente en la Escuela Nacional Mixta de Bañuelos de Bureba, un pequeño pueblo de Burgos, de infeliz memoria por su trágico fusilamiento, llevado a cabo el 25 de julio de 1936, recién iniciada la guerra civil, siendo enterrado en una fosa común que todavía no se ha podido localizar, para mayor escarnio de sus familiares y allegados más directos, así como para la memoria histórica y democrática de este país.

Gracias a la búsqueda citada, he localizado también una obra imprescindible para conocer detalles necesarios para comprender el alcance de la vida y obra de Antonio Benaiges, El maestro que prometió el mar, una publicación coordinada por Francesc Escribano, junto a textos de Francisco Ferrándiz y Queralt Solé, con trabajo de documentación y fotografías de Sergi Bernal, en una coedición llevada a cabo por las editoriales Blume y Ventall, que ha servido de base para el guion de la película, cuya sinopsis amplia la intrahistoria de esta vida ejemplar llevada al cine: “Antoni Benaiges, un maestro de Mont-roig del Camp, Tarragona, fue destinado a la Escuela Nacional Mixta de Bañuelos de Bureba, un pequeño pueblo de la provincia de Burgos, en 1934. Gracias a una metodología de enseñanza pionera y revolucionaria para la época, basada en la participación activa de los niños y el uso de la imprenta, comenzó a transformar la vida de sus alumnos y la del pueblo. A finales de julio de 1936, el maestro desapareció. Durante más de 75 años, su trabajo y personalidad permanecieron en la intimidad del recuerdo de sus antiguos alumnos y su familia, hasta que, en agosto de 2010, a pie de fosa, un vecino de Bañuelos haría emerger la figura del maestro asesinado en 1936 y la conmovedora historia de una promesa que no se pudo cumplir. «El mar será muy grande, muy ancho y muy hondo. La gente va allí a bañarse. Yo no he visto nunca el mar. El maestro nos dice que iremos a bañarnos».

Me ha sobrecogido conocer algo que deseo compartir con quienes me acompañan a menudo en esta singladuras hacia islas desconocidas. Se trata del pequeño homenaje que el 18 de julio de 2021 se celebró en el cementerio de Bañuelos de Bureba, al levantarse un cenotafio, un pequeño monumento funerario dedicado a este maestro inolvidable, imprescindible, sin su cadáver, porque no se sabe dónde está, en un nicho en el que depositaron objetos y recuerdos actuales sobre su vida y obra, el guion de la película citada, por ejemplo y en el que sobre una lápida roja se colocó una inscripción que todavía, al escribirla, me emociona y conturba: “ANTONI BENAIGES NOGUÉS, MAESTRO DE NUESTRA ESCUELA.  Nos dejó ser niños, antes de ser hombres, nos enseñó el valor de la palabra, nos prometió el mar”.

Como una premonición de la censura que viene y que ya está presente en las ciudades y pueblos gobernados por la derecha y su más allá en este país, la ultraderecha intolerante por principio, esta historia real llevada a una producción teatral dirigida por Xavier Bobés y Alberto Conejero, El mar: visión de unos niños que no lo han visto nunca, fue vetada durante el verano pasado por el alcalde de Briviesca (Burgos) del Partido Popular, recién formado el nuevo gobierno de la localidad, aludiendo a razones “económicas y técnicas”, cuando con el consistorio anterior todo habían sido facilidades para su representación.

Para que no se olvide la maravillosa obra didáctica de Antoni Benaiges Nogués, ni siquiera un momento, hay que decirlo alto, claro y fuerte: estamos avisados. Como ejemplo a secundar, podemos aprender y reforzar la historia democrática de este país, viendo esta película a partir del próximo viernes 10 de noviembre en cines de este país, difundiéndola a los cuatro vientos para reforzar nuestra democracia, en momentos cruciales como los que estamos viviendo en la actualidad ante la próxima investidura progresista y de futuro alentador, cargado también de legítimas esperanzas. Como las que transmitió el maestro Benaiges a tantos niños y niñas de un pueblo burgalés, Bañuelos de Bureba, recordados hoy gracias a la magia del cine y de la memoria democrática.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA – ISRAEL/HAMÁS, ¡Paz y Libertad! 

Se trata de comprender la realidad de España y más allá

¿Qué hacer? Comprender (no tenemos nada mejor que hacer). ¿Comprender qué? Comprender la realidad (no tenemos nada más a mano).

Javier Wagensberg, La interdisciplinariedad en aforismos

Sevilla, 7/XI/2023

Tengo plena conciencia de que sólo soy uno entre los más de 48 millones de habitantes de este país, en el momento que escribo estas palabras, pero los silencios se convierten casi siempre en cómplices ante lo que está pasando, en un sentido o en otro y, una vez más, quiero dejar claros mis principios respecto a la traída y llevada ´amnistía´, porque no tengo otros. Por tanto, expongo a continuación por qué entiendo que la amnistía es un camino para ordenar políticamente este país en estos momentos y con vocación de futuro, tal y como lo planteé hace tan sólo unos días en un artículo, Amnistía significa esfuerzo coral democrático, comprensión y olvido, que antecede a estas palabras. Lo que expongo a continuación, forma parte de una reflexión profunda de pedagogía política sobre la amnistía, que echo de menos por parte de los partidos que la impulsan, en estos días tan convulsos en el país. Sólo lo hago, hoy, trascendiendo yendo más allá de la figura de Carles Puigdemont, sobre quien no tengo simpatía alguna, es más, detesto todavía hoy que en el momento en que tuvo que dar la cara por el denominado proceso catalán, el procés, huyera del país de la forma más vil que podamos pensar, junto a otras personas de cuyo nombre ahora no quiero acordarme, como fugitivos no honorables, por utilizar una palabra muy apreciada por ellos.

En primer lugar, entiendo la amnistía como un paso más en el proceso de reconciliación política con Cataluña, que no judicial, que se inició con los indultos en el 2021, momento en el que publiqué también unas palabras en favor de esta medida política, como la mejor forma de seguir reconstruyendo un país dividido en relación con el independentismo, en una trayectoria personal de compromiso intelectual con el proceso de Cataluña, a lo largo de los años, en este cuaderno digital. Expliqué entonces el auténtico sentido de la palabra “indulto”, en todas sus variables, comprobando que todo lo expuesto anteriormente tiene su valor ético, porque demuestra que brotan estas palabras de un suelo firme que he ido poniendo a lo largo de la vida en mi alma, a modo de solería que justifica todos mis actos humanos. Indultar es perdonar y así se transmitió a lo largo de los siglos en el leal saber y entender de las palabras. Es lo que afirmó Rafael Alberti, hace ya muchos años, cuando nos regaló unas palabras bellísimas sobre el sentimiento humano nacido en el corazón: Sentimiento, pensamiento. / Que se escuche el corazón más fuertemente que el viento. / Libre y solo el corazón más que el viento. / El verso sin él no es nada. / Sólo verso. O lo que es lo mismo, el indulto sin con-cordia [así] con Cataluña, sin corazón compartido, sin perdón y comprensión, no es nada, sólo indulto.

En segundo lugar y sin conocer texto legal alguno que nos permita vislumbrar el alcance de lo que se pretende llevar a cabo con la amnistía, lo que me lleva a ser prudente somo serpiente y sencillo como una paloma, que decía el evangelio de San Mateo, por cierto, creo que la amnistía quiere poner el contador político a cero en el problema de Cataluña, perdonando y sin dejar huella alguna de lo sucedido con valor actual, porque la historia no se olvida ni se borra, con objeto de que se pueda seguir avanzando en reconstruir lo que ahora está hecho añicos, algo que expliqué en este cuaderno digital cuando hice una analogía del procés con el trencadís catalán, parafraseando una frase de Gaudí en relación con ese símbolo cultural muy querido en Cataluña, el trencadís, “A puñados se tienen que poner [las piezas rotas de cerámica], si no, no acabaremos nunca”, es decir, una forma de unir piezas rotas de cerámica de forma aleatoria, es urgente recordar de nuevo esta técnica catalana como metáfora en estos momentos tan difíciles para el país, salvando lo que haya que salvar, para unir de una vez por todas a las partes implicadas en el proceso catalán e intentar buscar la mejor argamasa para unir piezas rotas hoy, pero que en un futuro pueden brillar en todo su esplendor. Trencadís político en estado puro, porque si no, “no acabaremos nunca” con esta situación política de ruptura civil del pueblo catalán y, por extensión, de este pueblo con España, sin necesidad de “embates definitivos para desbordar los límites autonómicos”.

En tercer lugar y último, por hoy, vuelvo a expresar alto y claro que creo firmemente en la reconciliación con Cataluña y en la sana utilización de una palabra de esencia lingüística catalana, seny, que recoge muy bien un sentir que deberíamos adoptar todas las personas que creemos en la comprensión, el perdón, el indulto, la amnistía y en la regeneración de la sociedad. Ha llegado el momento de seguir avanzando en ese difícil proceso de entendimiento con Cataluña, algo que ya he manifestado anteriormente en este cuaderno digital, situando en el centro de todos los próximos encuentros de Estado el diálogo político con espíritu machadiano, con las preguntas necesarias de las partes intervinientes y su correspondiente actitud de escucha, con un objetivo claro: hablar de la nueva y posible configuración territorial y federal de España en la que Cataluña tenga la cabida que busca en alternativas independentistas que hoy día no tienen viabilidad en un Estado Constitucional de Derecho.

Me gusta leer aforismos, sobre todo los de un maestro como Jorge Wagensberg, que desgraciadamente falleció en 2018, sabiendo que ya en el siglo XVIII se definía por primera vez el lema “aforismo”, en el Diccionario de Autoridades, como “Sentencia breve y doctrinal, que en pocas palabras explica y comprehende la esencia de las cosas” (RAE A 1726, pág. 338,1). Recuerdo con especial atención uno, entresacado entre otros dedicados a la interdisciplinariedad (1), que lo considero de especial interés para los que necesitamos viajar imaginariamente a islas desconocidas para solucionar problemas de este país y no tener problemas al elegir qué llevarnos para meditar en la persona de secreto que se queda sola ante la comprensión, el perdón, el indulto y la amnistía. Dice exactamente así: ¿Qué hacer? Comprender (no tenemos nada mejor que hacer). ¿Comprender qué? Comprender la realidad (no tenemos nada más a mano). Es verdad. Sobre todo, cuando la comprensión es fruto del perdón por lo que no acabamos de comprender, en una tautología de términos que se confunden casi siempre en estos tiempos tan modernos. Porque perdonar es comprender y a veces comprendemos tanto que no hay nada que perdonar. Vivimos momentos desconcertantes, porque no sabemos lo que nos pasa a los de alma inquieta. Nos rodea una mediocridad política galopante y una desvergüenza de lo corrupto que casi todo lo invade de forma silente, mucho más allá del territorio de la política profesional porque están instaladas en la sociedad. Solo nos queda comprender el comportamiento humano que nos rodea, porque nada nos puede ni debe ser ajeno, tomando conciencia de que no tenemos nada mejor que hacer si queremos comprender lo que nos pasa. Y lo que pasa es que la realidad nos rodea, porque la tenemos a mano en cualquier ámbito en el que nos movemos al despertar cada día. Y hay que comprenderla, caminando por las aceras de la vida que nos llevan al interesante Club de las Personas Dignas.

Un aforismo de Jorge Wagensberg precioso y útil, sobre todo en una sociedad de mercado que en este aquí y ahora de la comprensión no necesita recurrir al poderoso caballero don dinero. Es el deber de vivir con los demás y el derecho a comprenderlo para aprender a perdonar a los que hacen cosas que no nos gustan y seguir luchando por transformar la sociedad (la que no es digna, justa y equitativa), no sólo cambiarla (Feuerbach, dixit). Aunque, repito, estamos advertidos: perdonar es comprender y a veces comprendemos tanto que no hay nada que perdonar. Incluso, a las personas condenadas por el traído y llevado proceso catalán de independentismo.

Necesitamos recordar siempre que durante las veinticuatro horas del día este país necesita rescatar segundos de preguntas, comprensión y perdón si el acontecer diario abre heridas de amor y muerte, que para unas y unos puede ser entregar por cansancio existencial lo más querido y para aquellas y aquellos, alcanzar el sueño más esperado, ir siempre hacia adelante. Así recuperamos, al mismo tiempo, la dignidad, como cualidad de lo más digno, es decir, aquello que nos hace merecedores de algo tan importante como la comprensión de los demás. Además, sin necesitar el perdón, porque todas y todos aprendemos a comprender nuestras propias limitaciones, llevándonos de la mano al necesario tiempo de silencio nacional preconizado por Azaña: si los españoles habláramos sólo y exclusivamente de lo que sabemos, se produciría un gran silencio que nos permitiría pensar. También, comprender la realidad para no tener que perdonar tanto: ¿Qué hacer? Comprender (no tenemos nada mejor que hacer). ¿Comprender qué? Comprender la realidad (no tenemos nada más a mano). Y ¿por qué no?, indultar y amnistiar con espíritu de concordia recordando a Alberti: que se escuche la concordia mucho más fuerte que el viento, porque si el indulto y la amnistía no tienen eso, concordia, comprensión y perdón, no es indulto.

Lo he dicho en este cuaderno digital en varias ocasiones y lo repetiré hasta la saciedad: nada catalán -por humano- me es ajeno y suspiro por una Cataluña integrada en España, cuestión que sigo defendiendo hoy con ardor guerrero y con la ardiente paciencia de Neruda. En ese sentido vuelvo a leer una y otra vez el discurso dedicado a las floristas de La Rambla de Barcelona, que Federico García Lorca leyó en una cena en el hotel Majestic de esa ciudad, el 22 de diciembre de 1935, porque se estaba representando allí su obra “Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores”, junto a la compañía de Margarita Xirgu. Todo es un símbolo, pero se me antoja necesario pensar en Cataluña, incluso cuando llegue la amnistía, como una calle larga, una Rambla rodeada de flores, “que no se acabara nunca, rica en sonidos, abundante de brisas, hermosa de encuentros y antigua de sangre”. ¡Qué mejor reconocimiento a una extraordinaria Comunidad, con palabras de un andaluz universal que supo cantar la quintaesencia de un pueblo al que tanto amamos!

(1) Wagensberg, Javier (2017, 26 de abril). La interdisciplinariedad en aforismos, en Babelia (El País.com).

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de Las derechas tocan a rebato general. La amnistía y los derechos (pressenza.com)

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA – ISRAEL/HAMÁS, ¡Paz y Libertad! 

Con una palabra basta: Maestras

Fotograma del cuadro de Artemisia Gentileschi, Judith y su criada (ca. 1625-1627), en la exposición MaestrasInforme Semanal – Maestras, femenino plural . RTVE, 4 de noviembre de 2023

Sevilla, 6/XI/2023

El reportaje titulado Maestras, femenino plural, emitido el pasado sábado 4 de noviembre en la televisión pública (Radio Televisión Española, RTVE), en su espacio multipremiado a lo largo de los años de emisión, Informe semanal, me pareció un acontecimiento cultural extraordinario desde varios puntos de vista: técnico, ideológico y pedagógico. Técnico, porque se utilizó un recurso cinematográfico complejo, el plano secuencia, dado que durante la emisión del mismo no hubo cortes, sino que la cámara acompañó al presentador, Carlos del Amor, a quien tanto aprecio, para mostrarnos la exposición temporal Maestras, que el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, el Museo de Todos, como figura en su eslogan, dedica desde el pasado 31 de octubre de 2023 al 4 de febrero de 2024.

Desde el punto de vista ideológico, porque la exposición no es inocente, tal y como se presenta por el Museo y por la Comisaria de la citada exposición, Rocío de la Villa: “Artemisia Gentileschi, Angelica Kauffmann, Clara Peeters, Rosa Bonheur, Mary Cassatt, Berthe Morisot, María Blanchard, Natalia Goncharova, Sonia Delaunay o Maruja Mallo fueron artistas célebres en su tiempo que hoy vuelven a ser reconocidas como maestras, en contestación al borrado en la historia del arte que sufrieron junto a otras que rompieron moldes con obras de indudable excelencia. Con casi un centenar de piezas, entre pinturas, esculturas, obras sobre papel y textil, esta exposición, comisariada por Rocío de la Villa desde una perspectiva feminista, presenta un recorrido desde finales del siglo XVI a las primeras décadas del siglo XX, a través de ocho escenas relevantes en el camino de las mujeres hacia su emancipación. Partiendo de la noción actual de sororidad, focaliza grupos de artistas, mecenas y galeristas que compartieron valores y condiciones socioculturales y teóricas favorables, pese al sistema patriarcal. La conjunción de periodos históricos, géneros artísticos y temas es el eje principal sobre el que se vertebra la exposición, evidenciando cómo estas artistas abordaron cuestiones candentes en su época, tomaron posición y aportaron nuevas iconografías y miradas alternativas. La exposición se divide en ocho secciones: Sororidad I. La causa delle donne; Botánicas, conocedoras de maravillas; Ilustradas y académicas; Orientalismo/costumbrismo; Trabajos y cuidados; Nuevas maternidades, Sororidad II; Complicidades y, por último, Emancipadas.

Sin desmerecer a ninguna de estas Maestras escogidas para la exposición temporal, tengo que confesar mi debilidad por una de ellas, Artemisia Gentileschi, de la que se muestran tres obras, Judith y su criada, Yael y Sísara y Susana y los viejos, muy representativas de su maravillosa y fecunda producción artística con mensaje social, artista a la que ha dedicado bastantes páginas en este cuaderno digital, no todas las que merece, porque su vida personal y artística, su Causa de denuncia social, llevada a la magia de sus pinceles y trazos, la considero genial. De hecho, la exposición comienza en la primera sección, la dedicada a mostrando obras de esta pintora: “En el siglo XVII, en Italia, en plena Contrarreforma y en paralelo a los escritos de las autoras de la querella de las mujeres, como Modesta dal Pozzo (Il merito delle donne) y Arcangela Tarabotti (Tiranía paterna), artistas respaldadas por mecenas representan en pinturas de historia figuras mitológicas, heroínas bíblicas y personajes históricos como Judit, Yael, Susana y Porcia. A través de ellas evidencian el silencio impuesto y su exclusión por el discurso patriarcal, que degrada a estas heroínas en historias tergiversadas y pinturas eróticas ofensivas. Lavinia Fontana y Fede Galizia, Artemisia Gentileschi y Elisabetta Sirani conforman tres generaciones de artistas que triunfan con sus versiones castas e inauguran así una tradición alternativa”.

Mi enhorabuena, de nuevo, a la televisión pública de este país, en general y a Carlos del Amor, en particular, por esta esfuerzo de pedagogía cultural, tal y como se muestra en el primer vídeo que acompaña a este artículo, que recomiendo ver sin interrupciones, si es posible, tal y como lo ha pretendido mostrar el presentador utilizando la citada técnica de plano secuencia. Seguir de cerca las palabras de Carlos del Amor y las imágenes que se muestran en una visita cargada de técnica e ideología, muestran también que es posible aprender con pedagogía didáctica, la tercera visión que exponía al principio en relación con esta exposición, las maravillas de las obras artísticas de mujeres que se presentan en esta muestra, auténticas Maestras de Vida, que durante tanto tiempo se han ocultado por problemas de patriarcado y de género, en general, nunca mejor dicho. Se pueden contemplar, al menos por una vez en la vida, en esta exposición, más de cien obras de 70 mujeres artistas, que ha sido difícil localizarlas en manuales de historia de las Artes, a lo largo de muchos siglos, porque estaban secuestradas en los sótanos de Museos y Bibliotecas Públicas, en los Fondos de la Vergüenza Artística y del Olvido, en cualquier país de este mundo al revés, del que el nuestro también tiene forma parte por su culpa y desmemoria histórica, de género y censura multisecular antidemocrática.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA – ISRAEL/HAMÁS, ¡Paz y Libertad!