Concentración mañana para denunciar la situación de mujeres afectadas por fallos del programa de detección precoz del cáncer de mama, en el Sistema Sanitario Público de Andalucía

AMAMA Sevilla [Asociación de mujeres con cáncer de mama]

Sevilla, 25/X/2025 – 18:37 h (CET+2)

Mañana se ha convocado por AMAMA Sevilla [Asociación de mujeres con cáncer de mama], una concentración ciudadana, para denunciar la situación de mujeres afectadas por fallos del programa de detección precoz del cáncer de mama, en el Sistema Sanitario Público de Andalucía.

Mañana estamos convocadas todas las personas que de una forma u otra nos solidarizamos con estas pacientes, por su sufrimiento en una eterna espera de atención a situaciones de riesgo extremo para su salud, por fallos en el programa que nunca se tendrían que haber producido.

A día de hoy, seguimos sin conocer oficialmente qué ha pasado realmente y eso es muy grave, en definitiva, no se ha informado nada sobre el verdadero alcance del problema. Con esta situación tan dolorosa y extrema, seguimos recibiendo avisos de lo que está pasando, estamos viendo y, también, sufriendo, por el mal funcionamiento del Sistema Sanitario Público de Andalucía. Es hora de actuar en defensa de los servicios sanitarios públicos, sin más demora. Una buena forma de activar la crítica constructiva y solidaria, es participar en una denuncia constante y activa como puede ser la concentración de mañana, facilitar los datos objetivos y reales de lo que está pasando, de boca en boca, por lamentables que sean, utilizando también las redes sociales, para que todos podamos emitir juicios bien informados sobre esta realidad tan preocupante en el país y, obviamente, en Andalucía, que nos lleven a denunciar estas situaciones y actuar en consecuencia. Lo merecen las mujeres afectadas ahora por los gravísimos fallos de información en el seguimiento riguroso de las situaciones declaradas como dudosas en el cribado de cáncer de mama.

Mañana, nos vemos a las 12:00 horas, en la puerta principal del Palacio de San Telmo, sede de la presidencia del Gobierno andaluz. Miles de pacientes que sufren esta situación lamentable de desatención en el programa de detección precoz del cáncer de mama, esperan que las acompañemos en estos momentos tan difíciles para ellas.

José Antonio Cobeña Fernández

Exsecretario general del Servicio Andaluz de Salud

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CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Byung-Chul Han: “no somos nosotros los que utilizamos el smartphone, sino el smartphone es el que nos utiliza a nosotros”

Byung-Chul Han, No-cosas. Quiebras en el mundo de hoy

Sevilla, 24/X/2025 – 07:30 h (CET+2)

Hoy recibe el filósofo coreano Byung-Chul Han, el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2025, fecha en la que finalizo este homenaje personal que le ofrezco desde el pasado miércoles en este cuaderno digital, eligiendo hoy una reflexión mía sobre este autor, ya publicada anteriormente en este cuaderno digital, en torno a una obra suya emblemática,”No-cosas. Quiebras en el mundo de hoy”, en la que deja claro que estamos en la era de la transición de las cosas a las no-cosas, entendido este trasvase como las informaciones que nos ofrecen las cosas, el teléfono inteligente, por ejemplo, porque al final es lo que determinan el mundo en que vivimos y somos.

El teléfono ha dejado de ser una “cosa”, que también lo es, para pasar a ser una puerta abierta, en alta disponibilidad, las 24 horas del día, porque nos facilita “no-cosas” muy importantes, traducidas en información de todo tipo, incluso el mundo de la desinformación total garantizada, interesada y no inocente, convirtiéndose en un propulsor de bulos y falsas noticias de muy bajo coste y accesible para millones de usuarios. Distinguir la realidad de la ficción interesada, en las cosas como el teléfono inteligente que cada persona lleva encima, que proporcionan no-cosas, es la gran cuestión a debatir en este tiempo tan moderno, errático, confuso e injusto.

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¿Principio de realidad o de ficción?, esa es la cuestión digital

Sevilla, 17/VII/2022

Las personas que hemos crecido en la dictadura de este país en el siglo pasado, somos víctimas de la aplicación en nuestra educación del principio de ficción, a través de un relato de cómo era el país y no dejando opción alguna a su realidad histórica reciente, sobre todo la de la guerra civil y sus daños colaterales que han sido muchos. Todo ello arropado por el nacional catolicismo que nos invadía por tierra, mar y aire, en el que predominaba un principio del Catecismo Ripalda: fuera de la Iglesia no hay salvación (extra ecclesia nulla salus). En estos días, en los que se ha aprobado en el Congreso de los Diputados la Ley de Memoria Democrática, después de un recorrido parlamentario muy tortuoso, vuelvo a tomar conciencia sobre un problema que atenaza a la sociedad de nuestro país, no inocente por cierto, en el que cada vez toma más carta de naturaleza la necesidad de recurrir al principio de realidad a pesar de los esfuerzos por parte del capital de invadir nuestras conciencias con cosas que nos produzcan placer, tocando de cerca las emociones diarias, no los sentimientos, que son ámbitos psicológicos muy diferentes porque las primeras, las emociones, son estados pasajeros de bienestar, pero de usar y tirar, que es lo que interesa al poderoso caballero Don Dinero y sus secuaces, mientras que los sentimientos son estados afectivos permanentes que nos pueden acompañar toda la vida. De ahí a crear teoría de ficción sólo hay un paso y por eso en España la venta de libros e información de ficción sobrepasa de forma alarmante al de la realidad que se escribe en libros de ensayo.

Todo lo anterior lo explico de forma breve, aunque muy grabada a fuego en mi persona de secreto, porque sigo de cerca desde hace algún tiempo al filósofo surcoreano y arraigado en Alemania desde su juventud, de nombre casi imposible, Byung-Chul Han, que desde hace años está publicando libros para ayudarnos a comprender el mundo desde el ensayo de divulgación, aplicando siempre el principio de realidad, muy patente en su última obra, No-cosas. Quiebras en el mundo de hoy, en el que deja claro en su prólogo que estamos en la era de la transición de las cosas a las no-cosas, entendido este trasvase como las informaciones que nos ofrecen las cosas, como el teléfono inteligente, por ejemplo, porque al final es lo que determinan el mundo que vivimos. Y si hay un protagonista que gana por goleada en el top-star de las no-cosas, ese es el smartphone, que incluso ha desplazado como término a la traducción lógica para que lo entendamos todos, donde la brecha digital está garantizada. Se sitúa en vanguardia no porque sea una cosa, que también lo es, sino porque nos facilita no-cosas muy importantes, traducidas en información de todo tipo, incluso el mundo de la desinformación total garantizada, interesada y no inocente.

La consecuencia de todo ello es la infomanía, nos volvemos infómanos y fetichistas de la información y los datos, de lo que está pasando continuamente a nuestro alrededor. Además, la informatización del mundo convierte las cosas en infómatas, como intenta demostrar desde hace ya más de diez años el llamado “Internet de las cosas”, que yo rebautizaba en mis intervenciones públicas oficiales en el “Internet para las personas”, porque ya atisbaba que algo no iba bien en el mundo digital que frecuentaba a diario. Un ejemplo claro es Alexa, un gran hermano que “sabe” todo sobre nuestra vida, sobre nuestras “rutinas”, con una sola voz, ¡Alexa!, para ofrecernos cualquier información, aunque no se sabe nunca a qué precio de tráfico de datos personales.

Hay reflexiones en su último libro que deberían intranquilizarnos en un nuevo orden mundial, tan falto de aplicación del principio de realidad frente al de ficción permanente: “Hoy llevamos el smartphone a todas partes y delegamos nuestras percepciones en el aparato. Percibimos la realidad a través de la pantalla. La ventana digital diluye la realidad en información, que luego registramos. No hay contacto con cosas.Se las priva de su presencia. Ya no percibimos los latidos materiales de la realidad. La percepción se torna luz incorpórea. El smartphone irrealiza el mundo. Las cosas no nos espían. Por eso tenemos confianza en ellas. El smartphone, en cambio, no solo es un infómata, sino un informante muy eficiente que vigila permanentemente a su usuario. Quien sabe lo que sucede en su interior algorítmico se siente con razón perseguido por él. Él nos controla y programa. No somos nosotros los que utilizamos el smartphone, sino el smartphone el que nos utiliza a nosotros. El verdadero actor es el smartphone. Estamos a merced de ese informante digital, tras cuya superficie diferentes actores nos dirigen y nos distraen”.

Volviendo al terreno de las cosas y a la sumisión que ideológicamente nos embargaba en nuestra educación de juventud, nos damos cuenta de que la historia se repite: “Cada dominación tiene su particular devoción. El teólogo Ernst Troeltsch habla de “los cautivadores objetos devocionales de la imaginación popular”. Estabilizan la dominación al hacerla habitual y anclarla en el cuerpo. Ser devoto es ser sumiso. El smartphone se ha establecido como devocionario del régimen neoliberal. Como aparato de sumisión, se asemeja al rosario, que es tan móvil y manejable como el gadget digital. El like es el amén digital. Cuando damos al botón de “Me gusta”, nos sometemos al aparato de la dominación”.

Finalizo con el hilo conductor que exponía al principio. No estamos en tiempos para la lírica ni para la literatura de ensayo. Libros como el expuesto tienen una repercusión muy limitada, porque es una cosa llamado ensayo que obliga a cuestionarnos todo lo que se mueve a nuestro alrededor. Si con la lectura de estas líneas consigo que la Noosfera a la que se entrega este artículo, se detiene un momento a pensar en lo que dice un filósofo preocupado por interpretar la vida de la mejor forma posible, comprenderemos mejor la sinopsis oficial de su último libro: “Hoy en día, el mundo se vacía de cosas y se llena de información inquietante como voces sin cuerpo. La digitalización desmaterializa y descorporeíza el mundo. En lugar de guardar recuerdos, almacenamos inmensas cantidades de datos. Los medios digitales sustituyen así a la memoria, cuyo trabajo hacen sin violencia ni demasiado esfuerzo. La información falsea los acontecimientos. Se nutre del estímulo de la sorpresa. Pero este no dura mucho. Rápidamente sentimos la necesidad de nuevos estímulos, y nos acostumbramos a percibir la realidad como una fuente inagotable de estos. Como cazadores de información, nos volvemos ciegos ante las cosas silenciosas y discretas, incluso las habituales, las menudas y las comunes, que no nos estimulan, pero nos anclan en el ser”.

No lo olvidemos: más que el Internet de las Cosas y No-Cosas, deberíamos profundizar científicamente en el Internet para las Personas. Ahí reside la dialéctica expuesta: ¿principio de realidad o de ficción?, porque esa es la verdadera cuestión desde la ética digital, que también existe.

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CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Byung-Chul Han nos explica qué significa sobrevivir en la sociedad del cansancio

La sociedad del cansancio

Sevilla, 23/X/2025 – 07:13 h (CET+2)

Continúo hoy con la pequeña serie dedicada al filósofo coreano, nacionalizado alemán, Byung-Chul Han (Seúl, 1959), con motivo de la entrega del Premio de Comunicación y Humanidades 2025, mañana, en el Teatro Campoamor de Oviedo, en la ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias.

El segundo artículo de este pequeño homenaje personal, publicado en el mes de enero de este año en este cuaderno digital, se centra en otro hilo conductor de su obra, el abordaje de una “sociedad cansada” y la búsqueda de respuestas a este fenómeno acuciante, porque “detecta que en las últimas décadas se ha producido en nuestras sociedades occidentales avanzadas un cambio de paradigma y que la anterior sociedad disciplinaria –basada en imperativos y prohibiciones externos– ha pasado a ser una sociedad del rendimiento, en la que los individuos se afanan por explotarse a sí mismos. Si antiguamente el quebrantamiento de la norma acarreaba el castigo, ahora el incumplimiento del anhelo provoca frustración”.

Abordar este nuevo paradigma es un reto ético y existencial. De ahí la importancia que otorgo a sus planteamientos filosóficos, en los que aplica siempre el principio de realidad freudiano sobre lo que está pasando y estamos viendo a diario. En la identificación urgente del sentimiento o de la conciencia de “clase cansada” o no, está la cuestión de dar la mejor respuesta a este enemigo público número uno de la democracia.

Vivimos en la sociedad del cansancio

Sevilla, 15/I/2025

La locución verbal coloquial “estar cansado o cansada” hace estragos en nuestro país. Yo, tú, él, ella, nosotros, nosotras, vosotros, vosotras, ellos y ellas, demostramos a diario que no falta nadie para participar en el mantra que se propaga a diario con una etiqueta a modo de locución también: estamos cansados y todos formamos parte de la sociedad del cansancio. En este contexto, sigo compartiendo con la Noosfera las tesis del filósofo coreano Byung-Chul Han, casi un clásico popular ya en este cuaderno digital, en esta ocasión haciendo referencia a una publicación suya, La sociedad del cansancio, emblemática e iniciática en su trayectoria de conocimiento compartido, ahora en torno a este espinoso asunto.

Como suelo hacer habitualmente para no caer en espóiler, utilizo la sinopsis oficial de la obra para dar a conocer su hilo conductor: “La sociedad del cansancio puede considerarse una de las obras más emblemáticas de Byung-Chul Han. En ella, con una visión casi profética, se presentan los grandes temas que el filósofo surcoreano desarrollaría luego durante más de una década, alcanzando celebridad mundial. En conmemoración de toda esa trayectoria filosófica, y por su rotunda actualidad, volvemos a presentar ahora esta obra en una nueva traducción. Byung-Chul Han detecta que en las últimas décadas se ha producido en nuestras sociedades occidentales avanzadas un cambio de paradigma y que la anterior sociedad disciplinaria –basada en imperativos y prohibiciones externos– ha pasado a ser una sociedad del rendimiento, en la que los individuos se afanan por explotarse a sí mismos. Si antiguamente el quebrantamiento de la norma acarreaba el castigo, ahora el incumplimiento del anhelo provoca frustración. Cifrar la plenitud personal y el sentido de la vida en la incesante autoexigencia de rendir cada vez más conlleva como resultados culturales la nivelación de todas las diferencias, el infierno de lo igual y la pura positividad. Como consecuencias psicológicas acarrea cansancio, aburrimiento e indiferencia y como secuelas psiquiátricas ocasiona diversos síndromes: de hiperactividad, impaciencia, desatención y agotamiento. De este modo, el precio vital exige la renuncia al ánimo festivo, a la pura celebración de la vida”.

Para comprender desde el principio el significante y significado del cansancio humano, Byung-Chul Han presenta en el Prólogo un prototipo histórico: Prometeo extenuado: “EL mito de Prometeo se podría reinterpretar como una escenificación de la estructura psíquica del hombre contemporáneo: un sujeto que, viéndose forzado a aportar rendimiento, se inflige violencia y guerrea contra sí mismo. Aunque este sujeto forzado a aportar rendimiento se figura que es libre, lo cierto es que, en realidad, está tan encadenado como Prometeo. Un águila devora su hígado, el cual se va reproduciendo constantemente conforme es devorado. Esa águila es el alter ego del sujeto contemporáneo, y este guerrea contra aquel. Si lo pensamos así, la relación entre Prometeo y el águila es una relación del sujeto consigo mismo, una relación de autoexplotación. En principio, el hígado sería un órgano insensible, pero aquí sí sufre un dolor, que es el cansancio. Es seguro que a Prometeo, como sujeto que se explota a sí mismo, lo acometerá una fatiga infinita. Prometeo es el arquetipo de la sociedad del cansancio”.

Lo verdaderamente sorprendente viene a continuación en este prólogo: “En su críptico relato «Prometeo», Kafka hace una interesante relectura del mito: «Los dioses se cansaron. Las águilas se cansaron. La herida, de cansancio, se cerró». Kafka está pensando aquí en un cansancio curativo, en un agotamiento que no abre heridas, sino que las cierra. La herida, de cansancio, se cerró. Inspirado por esa misma idea, también este ensayo es una invitación a meditar sobre una fatiga lenitiva: un agotamiento que no es la irritada extenuación que nos entra cuando nos ensoberbecemos desaforadamente, sino la sana lasitud que nos sobreviene cuando deponemos cordialmente nuestro ego”.

Lo que me preocupa de verdad es la somatización hasta límites enfermizos, de esta manifestación humana, fabricada por un mundo que agota al más listo de la clase, porque cada día hay que tener más y más y poseer la última versión de todo, aunque de verdad no se comprenda nada de lo que está pasando y así, miles de veces, hasta la extenuación. El filósofo coreano nos invita a tomar conciencia del “desacuerdo” íntimo con lo que está ocurriendo a nuestro alrededor, que nos cansa por su tozudez, siendo curiosamente el verdadero motor para salir de ese cansancio cansino, que nos lleva a actuar para vencer las situaciones sociales que ocasionan este mal físico, psíquico y social.

Un ejemplo de la justificación del “cansancio de clase” mal entendido lo conocí de forma sorprendente hace casi cincuenta años, durante una larga estancia en Italia. Personalmente, ya era consciente de que la tecnificación prometeica estaba jugando malas pasadas al ser humano, porque su secreto más íntimo se resistía a ser calculado a nivel de computadoras. También recuerdo a este propósito mi experiencia en el Hospital Psiquiátrico de Racconigi (Cuneo), pueblo italiano que me enseñó mucho sobre los problemas últimos de la enfermedad mental. Allí tuve la oportunidad de conectar con un eminente neuropsiquiatra turinés, profesor mío, que había trabajado en varios centros psiquiátricos de Turín y Cuneo. En una conversación inolvidable, salpicada de anécdotas escalofriantes, me recordó la realidad del Hospital de lvrea (Turín), un centro psiquiátrico famoso. Este pueblo «vivía» en torno a la fábrica «Olivetti», multinacional en aquella época que fabricaba máquinas de escribir y calculadoras electrónicas. El diez por ciento de los enfermos allí ingresados procedía de la fábrica, en concreto, de un departamento dedicado a la elaboración completa de un determinado tipo de calculadora. El esfuerzo que se exigía al trabajador era tal, azuzado por el famoso acicate del “tú puedes”, que no era raro acabar tarde o temprano en el hospital. Las preguntas que podemos hacemos a tenor de los hechos, afloran casi sin damos cuenta. ¿Es justo que se sacrifiquen cerebros humanos y familias enteras, en aras de alcanzar los mil objetivos que el trabajo o el mercado nos anuncia cada día? Esta anécdota de Olivetti e Ivrea, muy simbólica en el momento actual de la inteligencia artificial, que no deja de ser importante, es un pequeño botón de muestra de la «locura», de los cansancios patológicos que crea la sociedad actual por el atosigamiento continuo del tener frente al ser. Ante esta realidad, ¿debemos seguir aceptando de forma impasible este sinsentido?

Elaborar un esquema electrónico podía costar la vida y el cerebro a trabajadores de Olivetti, porque su cansancio no tenía límite, había que producir a cualquier precio y coste humano, pero elaborar la conducta de personas “cansadas” a través de los programas informáticos, puede llevar a la humanidad, a la sociedad del cansancio, a enfermedades mentales y sociales de todo tipo, mucho más grave cuando estas situaciones provocan discriminaciones terribles en una sociedad ya cansada, que no sabe reaccionar ante el poderoso caballero don dinero o don prestigio, para mí simbolizado perfectamente en aquella pancarta de los universitarios de Padua (Italia), en los años setenta del pasado siglo, que decía así: «Los hijos de los ricos siempre están cansados, pero los hijos de los pobres siempre están locos».

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CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Byung-Chul Han recibirá el viernes próximo el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2025

Byung-Chul Han, 1959 (Seúl, Corea del Sur)

Las personas pueden actuar porque pueden esperar. No se puede recomenzar sin esperanza. […] Quien no sueña hacia delante, con la mente puesta en el futuro, no se atreve a recomenzar. Sin el espíritu de la esperanza, la actividad se reduce a mero hacer o resolver problemas.

Byung-Chul Han, El espíritu de la esperanza.

Sevilla, 22/X/2025 – 12:22 h (CET+2)

El próximo viernes 24 de octubre se celebrará en el Teatro Campoamor de Oviedo, la ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias, entre los que se encuentra el de Comunicación y Humanidades 2025, concedido el pasado mes de mayo al filósofo coreano, nacionalizado alemán, Byung-Chul Han (Seúl, 1959), sobre el que he escrito once artículos en este cuaderno digital, aprendiendo de su forma de abordar problemáticas del mundo actual, digital por supuesto, con una fuerte raíz filosófica.

La Fundación promotora de estos premios, difundió el acta del jurado que acordó «conceder el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2025 al pensador alemán de origen surcoreano Byung-Chul Han por su brillantez para interpretar los retos de la sociedad tecnológica. Su obra revela una capacidad extraordinaria para comunicar de forma precisa y directa nuevas ideas en las que se recogen tradiciones filosóficas de Oriente y Occidente. El análisis de Han resulta sumamente fértil y proporciona explicaciones sobre cuestiones como la deshumanización, la digitalización y el aislamiento de las personas. Su mirada intercultural arroja luz sobre fenómenos complejos del mundo contemporáneo y ha encontrado un amplio eco entre público de diversas generaciones».

Vuelvo a frecuentar la lectura de sus libros, así como los artículos citados y publicados en este cuaderno digital, referidos a su obra literaria, entre los que he elegido tres, que vuelvo a publicar hasta el día del evento citado. El primero, hoy, por lo que aporta y significa para el mundo actual, porque vivimos en el tiempo del miedo ante lo que está pasando y estamos viendo en un nuevo orden mundial presidido por el emperador Trump.

Para comenzar, vuelvo a leer su libro El espíritu de la esperanza, destacando una frase suya que deseo compartir hoy de nuevo a modo de hilo conductor de su obra: “Las personas pueden actuar porque pueden esperar. No se puede recomenzar sin esperanza. El espíritu de la esperanza inspira para actuar. Infunde una pasión por lo nuevo. De este modo, la acción pasa a ser una pasión. Quien no sueña hacia delante, con la mente puesta en el futuro, no se atreve a recomenzar. Sin el espíritu de la esperanza, la actividad se reduce a mero hacer o resolver problemas” (p. 64). 

Necesitamos revitalizar el “principio esperanza“, uno fundamental en el que creo firmemente porque, a diferencia del famoso aserto de Groucho Marx, si no gusta no tengo otro tan relevante como él en este tiempo tan trascendental para la humanidad.

Creo que la esperanza vence siempre al miedo

La democracia tiene miedo de recordar y el lenguaje tiene miedo de decir. […] Es el tiempo del miedo.

Eduardo Galeano, El miedo global, en Patas arriba. La escuela del mundo al revés.

Sevilla, 14/I/2025

En democracia no deberíamos tener miedo de recordar, ni de decir lo que pensamos en defensa de un mundo mejor para todos, sobre todo para los nadies, por temor a censuras o ataques despiadados en redes sociales, pero comparto con Galeano su convencimiento de que vivimos con miedo. Ante esta realidad inexorable, mi búsqueda incesante del sentido esperanzador de la vida, a lo que Hermann Hesse llamaba obstinación, me ha llevado a una lectura anunciada el pasado mes de septiembre, en este cuaderno digital, del libro del filósofo coreano Byung-Chul Han, El espíritu de la esperanza. Contra la sociedad del miedo (1), en el que aborda tres proyecciones concretas de la citada esperanza, como acción, conocimiento y forma de vida. Sigo de cerca a este autor, en singladuras que surcan los mares procelosos en los que estamos obligatoriamente obligados a navegar a diario, cada uno como puede, en mi caso en una patera existencial, sin quilla, junto a cruceros y yates del Gran Mercado Capitalista Mundial, alimentado por las derechas y su más allá, de Norte a Sur y de Este al Oeste, que viajan hacia ninguna parte.

Estoy avisado por Eduardo Galeano del “miedo de vivir”, a perder el principio de tener esperanza en vivir y compartir un mundo mejor y nuevo. Es verdad que en su ocaso actual la democracia tiene miedo de recordar y el lenguaje tiene miedo de decir. De Byung-Chul Han aprendí en su obra La tonalidad del pensamiento, a valorar la esperanza como principio ético para obviar a diario el miedo de soñar y vivir despierto: «Sólo a través de la esperanza recuperaremos una vida que sea algo más que mera supervivencia. Sólo la esperanza amplia el horizonte de lo que tiene sentido, lo que vuelve a avivar la vida, a darle alas, a inspirarla. Sólo la esperanza nos brinda futuro» (2). En El espíritu de la esperanza, nos muestra en su sinopsis oficial lo que significa su visión de esta virtud revolucionaria en un mundo cada vez más hostil: «De la desesperación más profunda nace también la esperanza más íntima. La esperanza nos lanza hacia lo desconocido, nos pone camino de lo nuevo, de lo que jamás ha existido. Guerras, migraciones masivas, atentados, catástrofes climáticas, crisis y pandemias: escenarios apocalípticos muy diversos nos confrontan con una inminente amenaza de hundimiento y extinción. Y mientras vamos de catástrofe en catástrofe, nuestra verdadera vida se asfixia y se ve reducida a una pura supervivencia. Sin embargo, la esperanza nos abre tiempos futuros y espacios inéditos, en los que entramos soñando. Es toda una manera de existir, que no resulta de hechos dados, sino que posibilita nuevos acontecimientos precisamente cuando más imposibles parecerían. […] En el espíritu humano anida la capacidad de hacer fecundo lo más yermo. Precisamente en los escenarios más desoladores el espíritu es capaz de remover ese viento que nos trae aires de esperanza».

Ánimo a compañeros y compañeras de esta singladura virtual, lectores y lectoras de estas páginas, a leer este libro, a modo de carta de navegación o cuaderno de “derrota” en el lenguaje del mar, sentados de forma no inocente en la amura de babor de la carabela imaginaria de Saramago en su precioso cuento “La isla desconocida”. En mi lectura actual, he subrayado una frase de Byung-Chul Han, que deseo compartir hoy a modo de hilo conductor de su obra: “Las personas pueden actuar porque pueden esperar. No se puede recomenzar sin esperanza. El espíritu de la esperanza inspira para actuar. Infunde una pasión por lo nuevo. De este modo, la acción pasa a ser una pasión. Quien no sueña hacia delante, con la mente puesta en el futuro, no se atreve a recomenzar. Sin el espíritu de la esperanza, la actividad se reduce a mero hacer o resolver problemas” (p. 64). Es lo que pienso cada día cuando leo las palabras de Teilhard de Chardin que justifican el nacimiento de este blog, un cuaderno digital que se abrió por primera vez hace ya diecinueve años con un título especial: El mundo sólo tiene interés hacia adelante, palabras escritas por Teilhard en Tientsin, en 1923 y recogidas en sus Lettres de voyage, 1923-1939. No las olvido.

(1) Byung-Chul Han, El espíritu de la esperanza, 2024, Barcelona: Herder Editorial.

(2) Byung-Chul Han, La tonalidad del pensamiento, 2024, Barcelona: Editorial Planeta.

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UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Las poetas palestinas nos muestran la trágica realidad de una guerra atroz

Hind Joudah (1983, campamento de al-Buraij, Gaza)

Sevilla, 20/X/2025 – 09:36 h (CET+2)

En medio del precario alto el fuego en Gaza, he descubierto la voz de mujeres poetas palestinas, que invito a escuchar en este enlace de RNE audio, en el que Luz Gómez García, catedrática de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y especialista en literatura de Oriente Medio y traductora, presenta una antología especial preparada por ella, Maneras de ser Palestina. Antología de nuevas poetas. En la sinopsis del programa se informa que “excepto con dos de ellas, la primera que abre el libro que está desaparecida y de Hiba Abu Nada asesinada con su familia en un bombardeo israelí, con las demás sigue teniendo relación directa a través de las redes, sobre todo de Facebook, plataforma en la que la memoria y los escritos de la cultura palestina se están recopilando. Hablamos con Luz y escuchamos también los poemas de Ghada Shafii “Momentos Aplazados” en la voz de Montse Soto, Hala Shrouf “Mi espíritu ya no come nada” en la voz de Consol Saenz, Neama Hassan “Apuntes de Gaza” en la voz de Marta Orquin y Hind Joudah “Una poeta en tiempos de guerra” en la voz de Rosa de Diego. Escuchamos la música de creadoras palestinas, libanesas y tunecinas: RACHA RIZK- Bia Wala Bik; RIMA KHCHEICH- El Shayyalin; TEREZ SLIMAN- Snoring Moon; MARCEL KHALIFE + OUMAIMA KHALIL- Asfour; TANIA SALEH- Matrah; EMEL- Merrouh; SOUAD MASSI- Hurt”.

Igualmente, es importante conocer lo que la poeta palestina Hind Joudah manifiestó en una obra publicada en 2024, Poems for Gaza, para tomar conciencia de lo que significa expresar con sentimiento poético la tragedia en su país arrasado por Israel: “escribir no detiene el tremendo dolor. Nada puede alejarnos de Gaza y del aliento de los que viven allí. Mientras el asesinato continúe, el miedo no se detiene, la ansiedad vive en tu sangre; mientras la gente esté muerta, sedienta, perdiendo la electricidad y las comunicaciones, huyendo, siendo asesinada, encarcelada y quemada viva en sus tiendas de campaña por la ocupación, mientras misiles y excavadoras demolen sus hogares, y los árboles son arrancados, y las calles desaparecen… Estos son golpes al alma antes que al cuerpo; todo lo que sucede en Gaza es una herida para el alma. Los sacrificados no pueden ser separados de su dolor mientras el cuchillo esté incrustado en ellos. No hay zonas seguras, ningún lugar que pueda hacernos sentir que nuestros seres queridos estarán bien. Uno se siente avergonzado de estar vivo, incluso si el hogar se pierde y nos desplazamos. El futuro parece más desconocido y aterrador que nunca; nuestras mentes son incapaces de captar la escala de una catástrofe que continúa consumiéndonos, que sin duda afectará a nuestro futuro, que no se puede predecir, ni sabemos cómo será alguna vez».

Para conocerlas bien en este contexto, recomiendo leer también una entrevista reciente en el diario El País a Hind Joudah, en torno al libro citado, Maneras de ser Palestina. Antología de nuevas poetas, donde se describe la realidad actual en Gaza a través de palabras llenas de sentimientos cargados de dolor y sufrimiento: “La poesía de Joudah y del resto de autoras sorprende, conmueve e interpela: “El futuro está preso, y cada vez que levanta la cabeza, una guerra lo mata”, escribe Neama Hassan, desde Gaza. “Para ser una madre palestina, tienes que aprender a contar cuentos de hadas en las noches eternas de los bombardeos”, relata desde Jerusalén Maya Abu Al Hayat. “Las balas no me dieron tiempo a abrazar el corazón de mi amado”, solloza en sus versos Mona Musaddar, palestina que vive en Doha”.

Creo que las poetas palestinas utilizan la poesía como un arma cargada de doloroso presente, pero también de futuro incierto. En este contexto recuerdo, una vez más, a Gabriel Celaya, cuando nos enseñó en La poesía es un arma cargada de futuro (1955), su clave poética para transformar este mundo al revés, tan manifiesta dolorosamente en Gaza, pero tan lejos de los silencios cómplices y de la equidistancia política actual:

Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse
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El que tenga oídos que oiga. El que quiera entender que entienda. El que quiera leer…, que lea la obras de las poetas palestinas exponiendo en versos su trágica realidad. Estaremos más cerca de Palestina que nunca.

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CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

La arruga, en nuestra piel, también es bella

Sevilla, 19/X/2025 – 07:40 h (CET+2)

Lo dijo el diseñador Adolfo Domínguez en 1982, revolucionando también la moda asexuada cuando las dos Españas transitaban ya por la democracia de este país: “Para mí, la manera en que vestimos refleja lo que somos. Y en cada rostro está escrita la historia de cada ser humano. Quise que mi ropa fuera una segunda piel y de ahí mi eslogan de ‘la arruga es bella”. Aquella campaña tuvo una repercusión mundial asombrosa y consolidó una forma de entender la moda que ha llegado hasta nuestros días. Además, el eslogan se ha convertido en un aforismo de raíces profundas.

Lo he recordado hoy porque he leído un artículo “La muerte de la plancha es inminente: por qué tantas personas han dejado de planchar su ropa”, en el que se expone que la generación Z presume en las redes en haberse puesto de acuerdo para dejar de planchar, pero abriendo varios interrogantes alejados, en cierto modo, del eslogan de Adolfo Domínguez: ¿es la falta de tiempo, la sostenibilidad o la lucha contra la perfección la responsable? La arruga que se ve pasa a ocupar un lugar alejado de las tareas prioritarias de las nuevas generaciones. No es que sea bella para ellas, sino una denuncia de usos y costumbres pasadas de moda, sin más complicaciones. Más importante es pensar hoy el lugar que ocuparán en sus vidas las arrugas de cuerpo y alma, las imperfecciones humanas.

Todo ha cambiado y lo “casual” se impone frente a patrones clásicos, en un siglo en el que triunfa el cuidado obsesivo del cuerpo, en el que las arrugas corporales, la primera piel, tienen todas las de perder: hay que “plancharla” como sea, estirarla…Paradójicamente, pienso en esa primera piel de las personas mayores, en sus caras y manos, donde respetar las arrugas es una tarea contracorriente de lo que la sociedad requiere y, a veces, exige. Cremas y tratamientos tópicos de todo tipo, obviamente antiarrugas, junto a operaciones estéticas de todo tipo, hacen hoy día su agosto, pero también existe una contracultura que exige cada día más el respeto a la autenticidad de nuestro cuerpo y de nuestra piel cuando comienza el declive de la vida.

Irene Vallejo, la autora de El infinito en un junco, dice en un capítulo dedicado a la piel de los libros que “Nuestra piel es una gran página en blanco; el cuerpo, un libro”. Yo agregaría que las manos son el marcapáginas de la vida, que contienen páginas escritas por el tiempo: “El tiempo va escribiendo poco a poco su historia en las caras, en los brazos, en los vientres, en los sexos, en las piernas”; también, en las manos: “Recién llegados al mundo, nos imprimen en la tripa una gran “O”, el ombligo. Después van apareciendo lentamente otras letras. Las líneas de la mano. Las pecas, como punto y aparte. Las tachaduras que dejan los médicos cuando abren la carne y luego la cosen. Con el paso de los años, las cicatrices, las arrugas, las manchas y las ramificaciones varicosas trazan las sílabas que marcan una vida (1).

Cuando observo mi mano, arrugada ya por el paso del tiempo, apoyada sobre las páginas de un libro a modo de marcapáginas transitorio, ordenando la lectura, traigo a mi memoria las primeras experiencias de ella en el arte de escribir. Mi maestra, Dª Antonia, me enseñó caligrafía con palillero azul y plumillas de diferentes calidades y formas. Aprendí a escribir en la pizarra con tiza y borrador, caligrafía inglesa por supuesto, llenando cuadernos de “Diario” con letras artísticas de redondilla y gótica -con tinta negra muy aguada que preparaba el Director de mi Colegio, D. Enrique, en botellas de litro que volcaba en tinteros de porcelana blanca alojados en mi banca- adornadas con grecas imposibles que hacía sobre aquél papel cuadriculado de los cuadernos Rubio. Aquellas maravillosas clases me enseñaron algo importante: escribir lo que copiaba o sentía, transmitiéndolo con el pulso de mi mano, a mantener una forma de expresarme con trazados bellos, que es lo que significaba la caligrafía, palabra que sólo comprendí años más tarde, cuando la cuidaba en las ocasiones especiales que me enseñó Dª Antonia.

Mi mano, cogida de la mano del tiempo, siempre prefirió los manuscritos desde aquellas preciosas aventuras con Doña Antonia. Es verdad que “El manuscrito tiene una característica evidente, comparado con la máquina de escribir o la pantalla: la individualidad. La letra de una persona es algo exclusivo, como sabe bien el amante que reconoce ya desde el sobre una carta de su amada…” (2). Es lo que probablemente intentó explicarnos García Márquez sobre el realismo mágico de sus palabras manuscritas, aunque él las escribiera con una máquina de escribir clásica que superaba con creces la letra creada por la bola de tungsteno de su bolígrafo BIC de turno. Pero éste probablemente estaba allí, muy pendiente de su mano creadora, aunque arrugada probablemente por el tiempo, con su belleza dentro. Como ocurrió con la carta comunicando la pensión al coronel Buendía, que tanto esperó, mucho menos importante que lo que nos sucede en el día a día, cuando vamos como él del timbo al tambo de nuestras vidas.

De acuerdo con el eslogan de Adolfo Domínguez, en cada rostro y en cada mano está escrita la historia de cada ser humano. Por esta razón, creo firmemente que las arrugas de la piel son bellas, muy bellas.

(1) Vallejo, Irene (2020). El infinito en un junco. Madrid: Siruela, p. 79s.

(2) Millán, José Antonio (2015, 22 de octubre). El misterio de las palabrasEl País.com.

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UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Eduardo Galeano lo predijo en 2009: “Ya poca Palestina queda”

Ya poca Palestina queda. Paso a paso, Israel la está borrando del mapa.

Eduardo Galeano, en Operación Plomo Impune, 2009

Sevilla, 17/X/2025 – 09:16 h (CET+2)

Visto lo visto con el alto el fuego, en precario, que están sufriendo los gazatíes, en un territorio apocalíptico de destrucción y desolación, recurro de nuevo a un artículo de Eduardo Galeano publicado en 2009, Operación Plomo Impune, que recomiendo leer atentamente para comprender la intrahistoria de este triste y dilatado conflicto:

Para justificarse, el terrorismo de Estado fabrica terroristas: siembra odio y cosecha coartadas. Todo indica que esta carnicería de Gaza, que según sus autores quiere acabar con los terroristas, logrará multiplicarlos.

Desde 1948, los palestinos viven condenados a humillación perpetua. No pueden ni respirar sin permiso. Han perdido su patria, sus tierras, su agua, su libertad, su todo. Ni siquiera tienen derecho a elegir sus gobernantes. Cuando votan a quien no deben votar, son castigados. Gaza está siendo castigada. Se convirtió en una ratonera sin salida, desde que Hamas ganó limpiamente las elecciones en el año 2006. Algo parecido había ocurrido en 1932, cuando el Partido Comunista triunfó en las elecciones de El Salvador. Bañados en sangre, los salvadoreños expiaron su mala conducta y desde entonces vivieron sometidos a dictaduras militares. La democracia es un lujo que no todos merecen.

Son hijos de la impotencia los cohetes caseros que los militantes de Hamas, acorralados en Gaza, disparan con chambona puntería sobre las tierras que habían sido palestinas y que la ocupación israelí usurpó. Y la desesperación, a la orilla de la locura suicida, es la madre de las bravatas que niegan el derecho a la existencia de Israel, gritos sin ninguna eficacia, mientras la muy eficaz guerra de exterminio está negando, desde hace años, el derecho a la existencia de Palestina. Ya poca Palestina queda. Paso a paso, Israel la está borrando del mapa.

Los colonos invaden, y tras ellos los soldados van corrigiendo la frontera. Las balas sacralizan el despojo, en legítima defensa. No hay guerra agresiva que no diga ser guerra defensiva. Hitler invadió Polonia para evitar que Polonia invadiera Alemania. Bush invadió Irak para evitar que Irak invadiera el mundo. En cada una de sus guerras defensivas, Israel se ha tragado otro pedazo de Palestina, y los almuerzos siguen. La devoración se justifica por los títulos de propiedad que la Biblia otorgó, por los dos mil años de persecución que el pueblo judío sufrió, y por el pánico que generan los palestinos al acecho.

Israel es el país que jamás cumple las recomendaciones ni las resoluciones de las Naciones Unidas, el que nunca acata las sentencias de los tribunales internacionales, el que se burla de las leyes internacionales, y es también el único país que ha legalizado la tortura de prisioneros. ¿Quién le regaló el derecho de negar todos los derechos? ¿De dónde viene la impunidad con que Israel está ejecutando la matanza de Gaza? El gobierno español no hubiera podido bombardear impunemente al País Vasco para acabar con ETA, ni el gobierno británico hubiera podido arrasar Irlanda para liquidar a IRA. ¿Acaso la tragedia del Holocausto implica una póliza de eterna impunidad? ¿O esa luz verde proviene de la potencia mandamás que tiene en Israel al más incondicional de sus vasallos?

El ejército israelí, el más moderno y sofisticado del mundo, sabe a quién mata. No mata por error. Mata por horror. Las víctimas civiles se llaman daños colaterales, según el diccionario de otras guerras imperiales. En Gaza, de cada diez daños colaterales, tres son niños. Y suman miles los mutilados, víctimas de la tecnología del descuartizamiento humano, que la industria militar está ensayando exitosamente en esta operación de limpieza étnica.

Y como siempre, siempre lo mismo: en Gaza, cien a uno. Por cada cien palestinos muertos, un israelí.

Gente peligrosa, advierte el otro bombardeo, a cargo de los medios masivos de manipulación, que nos invitan a creer que una vida israelí vale tanto como cien vidas palestinas. Y esos medios también nos invitan a creer que son humanitarias las doscientas bombas atómicas de Israel, y que una potencia nuclear llamada Irán fue la que aniquiló Hiroshima y Nagasaki.

La llamada comunidad internacional, ¿existe? ¿Es algo más que un club de mercaderes, banqueros y guerreros? ¿Es algo más que el nombre artístico que los Estados Unidos se ponen cuando hacen teatro?

Ante la tragedia de Gaza, la hipocresía mundial se luce una vez más. Como siempre, la indiferencia, los discursos vacíos, las declaraciones huecas, las declamaciones altisonantes, las posturas ambiguas, rinden tributo a la sagrada impunidad.

Ante la tragedia de Gaza, los países árabes se lavan las manos. Como siempre. Y como siempre, los países europeos se frotan las manos.

La vieja Europa, tan capaz de belleza y de perversidad, derrama alguna que otra lágrima mientras secretamente celebra esta jugada maestra. Porque la cacería de judíos fue siempre una costumbre europea, pero desde hace medio siglo esa deuda histórica está siendo cobrada a los palestinos, que también son semitas y que nunca fueron, ni son, antisemitas. Ellos están pagando, en sangre contante y sonante, una cuenta ajena. 

(Este artículo está dedicado a mis amigos judíos asesinados por las dictaduras latinoamericanas que Israel asesoró).

No tengo mucho más que añadir. La historia se repite y seguimos sin aprender sus grandes lecciones. La realidad es que ya queda poco de Palestina, ha desaparecido más del 90% de su superficie construida y lo que es evidente es que Israel, con esta guerra y con ayuda de aliados como Trump, la está borrando casi definitivamente del mapa.

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UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

En memoria de una niña de 14 años que se suicidó el martes, en nuestra ciudad, víctima de acoso escolar

I Estudio sobre el acoso escolar y el ciberacoso en España en la infancia y la adolescencia

Sevilla, 16/X/2025 – 07:55 h (CET+2)

El pasado martes conocí una noticia que me conmovió profundamente, el suicidio de una adolescente de 14 años, al arrojarse desde la terraza de su casa, en Sevilla capital, falleciendo en el acto. Las primeras informaciones coincidían en la probable causa de esta tragedia, aludiendo a un caso de acoso escolar, bullying, en un centro educativo concertado del que era alumna y que había sido denunciado por la familia desde el curso pasado. En tal sentido, la Comunidad Educativa del colegio publicó ayer en la página web del Centro, el siguiente comunicado: “estamos profundamente consternados por el fallecimiento de nuestra alumna. Desde el colegio Irlandesas Loreto transmitimos nuestro más sentido pésame a la familia. Desde el día de ayer, nuestra preocupación principal y todos nuestros esfuerzos están puestos en acompañar a nuestro alumnado y a la familia de nuestra alumna. Estamos trabajando en coordinación con la Administración Educativa y los organismos correspondientes, contando con la ayuda del equipo de Bienestar Emocional de la Delegación Territorial de Sevilla. A lo largo del día de hoy, nuestro profesorado, el equipo de Orientación y el equipo de Bienestar Emocional han atendido especialmente a nuestro alumnado, que ha terminado la jornada orando en la capilla por nuestra alumna. En los próximos días celebraremos una Eucaristía escolar en su memoria. Descanse en paz”. Asimismo, la inspección educativa dependiente de la Consejería de Desarrollo Educativo y Formación Profesional de la Junta de Andalucía, ha iniciado las actuaciones necesarias para conocer qué ha sucedido en relación con este caso de bullying.

Estoy todavía conmocionado y conturbado por esta realidad tan próxima, que es fiel reflejo de la violencia social que sufrimos a diario. Una vez más, vuelvo a escribir sobre el acoso escolar y el ciberacoso a través de las redes sociales, en todas sus manifestaciones posibles, que refleja algo incuestionable: la educación institucional y familiar tiene un serio problema de convivencia y violencia que va a más y sin visos inmediatos de solución. Esta es la razón de por qué sigo investigando para conocer datos fiables y recientes de la situación de acoso y ciberacoso en España, bullying, volviendo a leer un informe riguroso, después de diversos análisis de fiabilidad profesional en este tipo de documentos, I Estudio sobre el acoso escolar y el ciberacoso en España en la infancia y la adolescencia, llevado a cabo por la Universidad Complutense de Madrid y la Fundación ColaCao, concretamente por la Unidad de Psicología Preventiva dependiente de la Facultad de Psicología y dirigido por la profesora María José Díaz-Aguado Jalón.

I Estudio sobre el acoso escolar y el ciberacoso en España en la infancia y la adolescencia

Quien lee páginas de este cuaderno digital sabe la importancia que doy a la obtención de datos fiables, para conformar juicios bien informados que nos permitan evaluar este tipo de noticias, en las que muchas veces el relato mata al dato. Por esta razón he vuelto a leer atentamente el estudio citado, del que se obtienen las siguientes conclusiones, también facilitadas por el mismo, bajo un epígrafe impactante: casi dos alumnos por clase sufren acoso escolar en España. Con este primer dato relevante, es importante contextualizar los más significativos , en una síntesis obligada que no exime de la lectura pormenorizada del estudio completo:

• La investigación, una de las más completas hasta la fecha en nuestro país con una muestra de casi 21.000 estudiantes de las 17 comunidades autónomas, refleja que desde 4º de primaria hasta 4º de secundaria hay un 6,2% de alumnos que se reconocen como víctimas de acoso escolar.

• 1 de cada 3 víctimas de bullying afirma no explicárselo a nadie: el miedo y no querer preocupar a sus familiares, los dos motivos principales.

• Se reconocen como acosadores un 2,1%: hay un acosador/a por cada dos clases. Un 16,3% de estudiantes- casi 5 estudiantes por aula- afirman haber presenciado situaciones en las que se ha acosado a un/a compañero/a del mismo centro en los últimos meses.

• El 19,2% del alumnado reconoce haber sufrido situaciones de maltrato entre estudiantes que podrían derivar en acoso escolar, tales como llamar por motes o burlarse. En el caso del ciberbullying, las víctimas de estas situaciones ascienden al 10,3%.

• Haber sufrido acoso escolar incrementa el riesgo de sufrir ciberacoso: casi la mitad de las víctimas de bullying (46,4%) reconoce haber sufrido alguna situación de maltrato digital.

• La relación del bullying y el suicidio es muy alarmante: en el caso del acoso escolar, el 20,4% de las víctimas y el 16,8% de los acosadores declaran haber intentado quitarse la vida alguna vez. En el caso del ciberacoso, este dato es del 21,1% de las víctimas y del 24,9% de los acosadores.

También he vuelto a repasar el estudio Acoso y ciberacoso elaborado por Fundación ONCE y el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (Cermi), en 2023, que también muestra que las burlas, el aislamiento y el rechazo son las modalidades de violencia más frecuentes.

Sobran más comentarios. Lo importante ahora es actuar inmediatamente ante este tipo de situaciones, examinar rigurosamente qué ha pasado, depurar responsabilidades y establecer protocolos efectivos que permitan actuar de forma preventiva y no sólo reactiva, rodeada de silencios cómplices casi siempre, en la convivencia escolar. Es lo que he descubierto también como preocupación educativa estatal y pública, a través de una publicación científica de sumo interés, Indicadores para evaluar y mejorar la convivencia escolar, por parte de la profesora María José Díaz-Aguado, autora del estudio anteriormente citado, cuya sinopsis oficial ayuda a comprender bien su hilo conductor: “El estudio es una herramienta que permite medir y valorar el grado de cumplimiento de los objetivos que los centros educativos se proponen para mejorar la convivencia escolar. En él se recogen elementos y propuestas que son el resultado de más de cuatro décadas de estudio. Los indicadores que se presentan en el primer capítulo reflejan la calidad global de la convivencia en el centro; en el segundo capítulo se muestran los indicadores para evaluar oportunidades y problemas de las relaciones de amistad entre el alumnado, así como pautas para favorecer dichas relaciones; en el siguiente capítulo se analizan las relaciones entre el alumnado y el profesorado; en el cuarto se exponen los indicadores para evaluar la relación entre la escuela y las familias desde diferentes perspectivas; y el último capítulo se centra en los indicadores que permiten el diagnóstico global de la convivencia escolar a partir de las condiciones, recursos y obstáculos en el centro y en su entorno”.

La niña que se suicidó el martes pasado, con tan solo 14 años, merece nuestra preocupación personal e institucional ante el acoso escolar y el ciberacoso, porque es una realidad incuestionable y muy preocupante en la Comunidad Educativa del país y, obviamente, en nuestra Comunidad Autónoma. Los datos científicos son tercos: casi dos alumnos por clase sufren acoso escolar en España. Para que no se olvide, ni siquiera un momento. Sara, así se llamaba, merece hoy nuestro recuerdo, respeto y denuncia de silencios cómplices.

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UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

El voto, frente a la indiferencia, es la solución al desmantelamiento de la sanidad pública

Antonio Gramsci (1891-1937)

Sevilla, 15/X/2025 – 08:49 h (CET+2)

En estos días tan difíciles para miles de mujeres y sus familias en Andalucía, por el desastre de la sanidad pública, concretamente por los fallos clamorosos en el seguimiento y comunicación de resultados de mamografías en al menos 2.000 mujeres, dentro del programa de detección precoz del cáncer de mama, así como por las impresentables listas de espera en consultas especializadas y en cirugía, que tanto desesperan a más de un millón de pacientes del Sistema Sanitario Público de Andalucía, me refugio en la lectura de libros que me ayuden a luchar contra la temida indiferencia ante tamaño desastre y para renovar fuerza ideológica y de compromiso social activo.

Hoy he escogido “Los hombres no son islas”, una obra magnífica de Nuccio Ordine, porque me recordaba una lectura de Antonio Gramsci, Odio a los indiferentes, tal y como lo expresó de forma rotunda el 11 de febrero de 1917: “Odio a los indiferentes. Creo, como decía Friedrich Hebbel, que “vivir quiere decir tomar partido”. Quien verdaderamente vive, no puede dejar de ser ciudadano y partisano. La indiferencia y la abulia son parasitismo, son cobardía, no vida. Por eso odio a los indiferentes”. Seguía Gramsci desarrollando su tesis: “La indiferencia es el peso muerto de la historia. La indiferencia opera potentemente en la historia. Opera pasivamente, pero opera. Es la fatalidad; aquello con que no se puede contar. Tuerce programas, y arruina los planes mejor concebidos. Es la materia bruta desbaratadora de la inteligencia. Lo que sucede, el mal que se abate sobre todos, acontece porque la masa de los hombres abdica de su voluntad, permite la promulgación de leyes, que sólo la revuelta podrá derogar; consiente el acceso al poder de hombres, que sólo un amotinamiento conseguirá luego derrocar. La masa ignora por despreocupación; y entonces parece cosa de la fatalidad que todo y a todos atropella: al que consiente, lo mismo que al que disiente, al que sabía, lo mismo que al que no sabía, al activo, lo mismo que al indiferente. Algunos lloriquean piadosamente, otros blasfeman obscenamente, pero nadie o muy pocos se preguntan: ¿si hubiera tratado de hacer valer mi voluntad, habría pasado lo que ha pasado?”.

En tiempos de mediocracia absoluta, donde la indiferencia se mezcla de forma explosiva con la mediocridad galopante de determinada clase política llamada “popular”, ultraderechista o de derecha extrema y asociados, junto a la ciudadanía que pregona a los cuatro vientos que “no es política”, por tanto, que “no los llamen para nada”, ni siquiera para votar, dándose de alta en lo que llamo “Partido Abstencionista de Andalucía”, como ocurrió en 2022, “obteniendo” 2.647.810 votos, es decir el 41,64% del total del censo electoral, conviene conocer bien la posición de Gramsci al respecto: “Odio a los indiferentes también por esto: porque me fastidia su lloriqueo de eternos inocentes. Pido cuentas a cada uno de ellos: cómo han acometido la tarea que la vida les ha puesto y les pone diariamente, qué han hecho, y especialmente, qué no han hecho. Y me siento en el derecho de ser inexorable y en la obligación de no derrochar mi piedad, de no compartir con ellos mis lágrimas”.

Obviamente, en estos tiempos difíciles hay que tomar partido si queremos que se transforme la sociedad: “Soy partidista, estoy vivo, siento ya en la conciencia de los de mi parte el pulso de la actividad de la ciudad futura que los de mi parte están construyendo. Y en ella, la cadena social no gravita sobre unos pocos; nada de cuanto en ella sucede es por acaso, ni producto de la fatalidad, sino obra inteligente de los ciudadanos. Nadie en ella está mirando desde la ventana el sacrificio y la sangría de los pocos. Vivo, soy partidista. Por eso odio a quien no toma partido, odio a los indiferentes”.

Está muy claro. Ante las próximas elecciones generales en Andalucía de 2026, si no se anticipan por causas sobrevenidas, hay que prepararse, ser consecuentes con la defensa de la sanidad pública y del Estado de Bienestar en general, tomar partido y no hacerlo de forma vergonzante, recordando lo que está sufriendo Andalucía por el desastre de su Sistema Sanitario Público. Esta Comunidad lo necesita. El que quiera entender, que entienda, porque nada de cuanto pueda suceder en la España y Andalucía futuras, sucederá “por acaso, ni será producto de la fatalidad”, sino por la “obra inteligente de los ciudadanos” de este país, tomando partido y votando en beneficio de todos, no olvidando jamás a los nadies de Galeano, las nadies olvidadas en la detección del cáncer de mama, como está sucediendo ahora. Y ya sabemos que todos los partidos no son iguales, ni sus representantes tampoco. Ahí está el secreto de la elección, no inocente por cierto, indiferente tampoco, para transformar la política sanitaria actual en beneficio del interés general de todos los ciudadanos y ciudadanas de Andalucía.

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¡Paz y Libertad!

El traje nuevo del «emperador de la paz», Donald Trump

Sevilla, 13/X/2025 – 13:13 h (CET+2)

El pasado 10 de octubre el comité noruego del Nobel otorgó el Nobel de la Paz a la opositora venezolana María Corina Machado (Caracas, 58 años), «por su incansable trabajo promoviendo los derechos democráticos para el pueblo de Venezuela y por su lucha por lograr una transición justa y pacífica de la dictadura a la democracia”, respetando uno de los objetivos de Alfred Nobel cuando decidió crear este premio, que se otorgaría a «la persona que más o mejor haya contribuido a fomentar la hermandad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos permanentes, y el establecimiento y la promoción de congresos de paz”. Gran frustración para Donald Trump, el trumpismo en general y los seguidores fieles a la ideología del momento, llamada MAGA (Make America Great Again). La Casa Blanca se apresuró a publicar en «X» un mensaje no subliminal, sino directo, de la victoria moral en ese premio, como claro vencedor en la sombra, a través del mensaje que la ganadora real le envió inmediatamente, porque cuenta con Trump para conquistar la libertad de Venezuela (la negrita es mía), entendiendo la Casa Blanca que el premio estaba dedicado a él, como Presidente de la Paz, no sin antes hacer una declaración explosiva de rabia el director de Comunicación de la sede presidencial, Steven Cheung: “Seguirá haciendo acuerdos de paz, poniendo fin a guerras y salvando vidas. Tiene un corazón humanitario y nunca habrá nadie como él que pueda mover montañas con la pura fuerza de voluntad. El Comité Nobel demostró que antepone la política a la paz”:

Es una muestra más del mundo al revés en el que estamos ya instalados. Indudablemente, tengo el corazón partido al escribir estas líneas, porque con independencia del debate sobre si Trump merecía o no ser el candidato premiado, al menos se ha declarado el alto en fuego en Gaza «gracias» a su Plan y ha comenzado a desarrollarse desde hoy, día de la firma del documento que recoge los famosos y ambiguos veinte puntos en liza, comenzando por la liberación de los rehenes israelíes en poder de Hamás y por parte de Israel. Quedan 19 por cumplir y con un denominador común, la nula participación en su elaboración de representantes del pueblo palestino, teledirigido por la Administración Trump y con el beneplácito de Israel.

Donald Trump, autoproclamado Presidente de la Paz desde la Casa Blanca, cree que el Nobel de la Paz es pura política y no un reconocimiento al artífice de la paz en el mundo actual, que es él y sólo él, incluso habiendo conseguido parar la guerra en Gaza, que personalmente reconozco y agradezco, pero sin saber bien a cambio de qué para el pueblo palestino, después de haber permitido y ayudado a Israel a alcanzar cifras nada «pacíficas» en la guerra desigual contra Hamás, con más de 67.000 personas fallecidas, asesinadas en su mayoría, entre las que hay que contabilizar alrededor de 20.000 niños y niñas, más de 11.000 mujeres, casi 15.000 cadáveres que, según estimaciones gazatíes, se encuentran bajo los escombros de los edificios a los que vuelve un pueblo destrozado por lo ocurrido a lo largo de dos años, cerca de 170.000 personas heridas, algunas de ellas con lesiones muy graves, con secuelas tan lacerantes como son amputaciones de todo tipo, junto a casi 1.900.000 de desplazados una y otra vez que hoy, que siguen sin saber dónde ir, porque sus últimos años ha sido un caminar continuo hacia ninguna parte segura, con una destrucción total del 90% de su superficie construida.

Este mes de raíces defendidas por los emperadores romanos, otubre (válido para la RAE) o el octavo mes en su cronología laica, está sumido en una situación compleja para el mundo y para nuestro país, inmerso en un desconcertante rumbo político, encabezado por el emperador Trump, con su traje desnudo del cuento de Andersen, buscando desesperadamente el Nobel de la Paz con ayuda de sus corifeos, que sabemos quienes son, de su cuerda, junto a una desafección política galopante y mundial, como si viviéramos todos los días en mundos contrapuestos, el político y el real como la vida misma, que se constata en nuestro país, sin ir más lejos, en el espectáculo semanal en el Congreso de los Diputados, nada edificante para la paz social, que la necesitamos como el comer y que requiere templar los ánimos para sobrellevar cada día, como ciudadano, de la forma más digna y pacífica posible.

Para quien no lo recuerde, en el cuento de Andersen, El traje nuevo del emperador, en sus párrafos finales, se menciona un supuesto traje nuevo del emperador que nadie veía aunque nadie decía nada, excepto un niño, recurso que también utilizó Groucho Marx en Sopa de ganso, la sabiduría infantil sin filtro alguno, salvando lo que haya que salvar en política: “¡Hasta un niño de cuatro años sería capaz de entender esto!… Rápido, busque a un niño de cuatro años, a mí me parece chino“:

-¡Pero si no lleva nada! -exclamó de pronto un niño.

-¡Dios bendito, escuchen la voz de la inocencia! -dijo su padre; y todo el mundo se fue repitiendo al oído lo que acababa de decir el pequeño.

-¡No lleva nada; es un chiquillo el que dice que no lleva nada!

-¡Pero si no lleva nada! -gritó, al fin, el pueblo entero.

Aquello inquietó al Emperador, pues barruntaba que el pueblo tenía razón; más pensó: «Hay que aguantar hasta el fin». Y siguió más altivo que antes; y los ayudas de cámara continuaron sosteniendo la inexistente cola.

A diferencia de los títulos de crédito finales de las películas de mi infancia, cualquier parecido de esta palabras del cuento de Andersen con la realidad actual de la presidencia «pacífica» de Trump, no es pura coincidencia.

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