¿Por qué muchos jóvenes ningunean la COVID-19?

OCIO NOCTURNO

Ocio nocturno / RTVE 25/07/2020

Sevilla, 26/VII/2020

La verdad es que la respuesta no está en el viento, siguiendo a mi querido maestro de juventud Bob Dylan, sino en la realidad de lo que vemos a diario de norte a sur y de este a oeste del país. Centenares de jóvenes saltándose a la torera todas las medidas decretadas en relación con el coronavirus: distancia social, mascarillas y no sé de qué forma el lavado frecuente de manos. Es difícil entender el comportamiento de jóvenes de este país, en un rango de edad desde 16 a 30 años, que en relación con playas, ocio nocturno y celebraciones familiares, deportivas o de amigos, hacen ostentación de no importarles para nada las medidas decretadas aunque saben que los están grabando para la posteridad triste de este país que, desgraciadamente, es un presente muy preocupante del que podemos resultar víctimas muchas personas.

¿Por qué los jóvenes ningunean la COVID-19? La primera respuesta es una aclaración como punto de partida: no todos los jóvenes actúan así, pero si muchos, me atrevo a decir que miles repartidos por todo el país y a las pruebas de imágenes y datos de contagio me remito. Creo que la principal causa de esta actitud tan generalizada es de base educacional en el amplio espectro de la palabra, es decir, la recibida en sus casas, colegios públicos y privados, institutos y Universidades. También, la que corresponde a la sociedad en general. La educación se considera en muchos ámbitos una inutilidad total, porque de personas educadas no se ha hecho el mundo, dicen algunos, como si la educación fuera solo una actitud formal, que también lo es, sino el fondo en el que se sustentan todos los actos humanos, que llega a ser ética a modo de solería que vamos poniendo en nuestra vida sobre la que pisamos y justificamos todos los actos humanos responsables. La ausencia de valores, la explosión diaria del consumo en una economía alocada de mercado, el síndrome de la última versión que tantos estragos causa en la juventud porque de todo lo que tengo no tengo lo último de lo último y sin ello no soy nada, las influencias de los “influencers” que casi siempre es consumo puro y duro individual y, además, del caro, así como los estragos del paro juvenil y la corrupción pública y privada, unido todo ello al hastío y a la desafección política generalizada, son una mezcla explosiva de tener o intentar tener y no de ser, lo que justifica que para dos días que vamos a vivir vivamos solo el presente, en un “carpe diem” inverso, porque se entiende al revés de su significado, es decir, vivamos hoy pase lo que pase, porque el mañana no me importa nada. Vivir al día, a la intemperie de la vida, sin preocuparse de nadie y de nada, caiga quien caiga, porque a muchos jóvenes les da absolutamente igual, llámese abuelos, abuelas, personas mayores en general, familia, amigos, compañeros de trabajo, personal sanitario y de servicios que están en alta disponibilidad, incluso cuando esos miles de jóvenes provocadores de contagios se ponen a la cola de los PCR, con mucho miedo dentro del cuerpo, como si ellos no hubieran hecho o provocado nada.

La falta de responsabilidad es memorable en estos jóvenes alocados que ningunean el coronavirus. Siempre he defendido la responsabilidad con un neologismo forzado, respuestabilidad o capacidad de dar respuesta personal e intransferible a lo que está pasando mediante la conjunción de dos vocablos que la conforman: conocimiento y libertad. En primer lugar, Conocimiento, entendido como capacidad para comprender lo que está pasando, lo que estoy viendo y, sobre, todo lo que me está afectando, palabra esta última que me encanta señalar y resaltar, porque resume muy bien la dialéctica entre sentimientos y emociones, fundamentalmente por su propia intensidad en la afectación que es la forma de calificar la vida afectiva. En segundo lugar, Libertad, para decidir siempre, hábito que será lo más consuetudinario que jamás podamos soñar, porque desde que tenemos lo que llamo “uso de razón científica”, nos pasamos toda la vida decidiendo. Esa es una de las razones de por qué se equivocan los jóvenes, probablemente,  como personas que habitualmente tienen miedo a la libertad de seguir unas normas o no, por sí mismo o por el qué dirán los más próximos, acudiendo al Fromm que asimilé en mi adolescencia, aunque si somos solidarios con la vida propia y la de los demás descubrimos que es la mejor posibilidad que tenemos de ser nosotros mismos.

Esta simbiosis de conocimiento y libertad es lo que propiciará la decisión de la respuesta ante lo que ocurre. Compromiso (engagement) o diversión (divertissement), en clave pascaliana. Y mi punto de vista es claro y contundente. Cuando tienes la “suerte” de conocer el dilema ya no eres prisionero de la existencia. Ya decides y cualquier ser inteligente se debe comprometer consigo mismo y con los demás porque conoce esta posibilidad, este filón de riqueza. Aunque nuestros aprendizajes programados en la Academia no vayan por estas líneas de conducta.

¿Qué hacer ante el ninguneo de los jóvenes al coronavirus? No hay bálsamos de Fierabrás para una cura de urgencia, sino la urgente necesidad de que los Gobiernos responsables, es decir, el Estado y las Comunidades Autónomas, en sus respectivos ámbitos de actuación, elaboren un Plan Urgente de Actuación, que pasa inexcusablemente por establecer unas pautas de actuación claras, concisas y contundentes para contener no al virus sino estas actitudes irresponsables de jóvenes de muy mala educación en su sentido más profundo, no en cuanto a las formas, que también, sino sobre todo a su fondo. Urgen campañas publicitarias de educación para la salud en tiempos de coronavirus, vigilancia epidemiológica visible, así como información pública diaria de evaluación y resultados fiables que refuercen las actitudes de los jóvenes que actúan adecuadamente y de forma responsable.

Si lo expuesto anteriormente se contemplara en los próximos Presupuestos Generales del Estado, es decir, primar el gasto público en Educación como Inversión, más que como Gasto en sentido puro y duro, como garantía de todos los derechos y deberes de salud pública, podremos pensar que en los próximos años la juventud de este país reflexionará más sobre los que están a su lado (o tienen menos) que en ellos mismos. Además de la vacuna que ya se ofertará a millones de personas de este país como si no hubiera pasado nada. La Vacuna contiene en periodos cronológicos concretos y siempre con sorpresas; la Educación sana en todas las formas de ser y estar en el mundo, porque es una garantía de por vida que no caduca sino que se mantiene viva a largo plazo. Cada joven que tome conciencia de su capacidad para responder a las preguntas de la vida en la conjunción perfecta de conocimiento más libertad, desde cualquier órbita, sobre todo de interés social, tiene un compromiso escrito en su libro de instrucciones, en su manual de campaña personal contra el coronavirus: no olvidar los orígenes descubiertos para revalorizar continuamente la capacidad de preocuparse por los demás, sobre todo los más desfavorecidos o peor tratados por la sociedad en un determinado momento político o social, como el actual de la pandemia, desde cualquier ámbito que se quiera analizar, porque hay mucho tajo público y privado que dignificar. Porque así nos luce el pelo sobre la corteza cerebral, sede de la inteligencia, nuestro domicilio privado del conocimiento y libertad personal, de lo que afortunadamente podemos presumir todos y que, afortunadamente, no está a disposición del mercado del día y de la noche. O sí, visto lo visto.

 

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Un mural que nos pregunta ¿qué ha ocurrido?

MURAL MADRID PACO ROCA

Sevilla, 25/VII/2020 – Actualizado a las 19:58

Ayer se inauguró en la estación Plaza de Castilla, del metro de Madrid,  un mural del ilustrador valenciano Paco Roca o cómo el mismo se denomina, dibujante ambulante, de 8 metros de largo y 1,90 metros de alto, como recuerdo sentido de las personas mayores que fallecieron durante el estado de alarma por la COVID-19 y para ofrecerles un homenaje simbólico de lo que significan en el aquí y ahora de nuestras vidas. Hoy se ha anunciado el galardón que ha recibido, el Premio Eisner 2020 de Estados Unidos “a la mejor edición de material internacional” por “The house”, la versión de su novela gráfica “La casa”, publicada por la editorial Astiberri en 2015 y que la editorial estadounidense Fantagraphics editó en castellano e inglés a finales de 2019. Los premios Eisner son algo así como los Óscar del Cómic. Mi enhorabuena por ello.

Está bien este tipo de reconocimientos artísticos porque la cultura ennoblece siempre el alma humana, pero también debería conducirnos a una reflexión objetiva, rigurosa y de respeto al comportamiento social y político en relación con la atención sociosanitaria a las personas mayores en todo el país, donde se ha podido comprobar que el nivel asistencial en este tiempo tan difícil ha dejado mucho que desear, dejándonos muchas preguntas sin respuesta. Cada palo debe aguantar su vela y tenemos que reconocer que las cosas no se han hecho bien, no de forma global, porque seríamos injustos al descalificar genéricamente la atención que se les ha prestado, pero sabiendo que su situación ha tenido tintes dramáticos en determinados lugares del país que merecen todavía un análisis para pedir las responsabilidades a las que hubiera lugar y sin distinción alguna de personas o autoridades directamente implicadas en lo ocurrido. El Estado está obligatoriamente obligado, por transparencia y dignidad pública, a dar las explicaciones necesarias, objetivas y veraces, para que se sepa a la mayor brevedad ética posible, la verdad de lo ocurrido con el fallecimiento por el coronavirus de las personas mayores en residencias asistenciales. Nada puede justificar el silencio, mucho menos si es cómplice.

MURAL MADRID2 PACO ROCA

Volviendo al mural, tengo que reconocer que Paco Roca trata con respeto a las personas mayores en su vida artística, habiéndolo demostrado de forma sobrada en su obra “Arrugas”, donde abordó temas delicados, hasta ahora escasamente tratados en cómics, como son el Alzheimer y la demencia senil. Me ha llamado la atención la sinopsis en relación con “La casa”, la obra galardonada hoy con el premio Eisner, porque ilustra también el comportamiento familiar que se produce en muchas familias cuando mueren los progenitores, a través de los tres hermanos protagonistas, cuando vuelven un año después de la muerte de su padre a la casa familiar donde crecieron: “A lo largo de los años el dueño llena de recuerdos su casa, testigo mudo de su vida. Y aquél es también la fiel imagen de ella. Como las parejas que han convivido siempre juntas. Así, cuando su ocupante desaparece para siempre, el contenido de la casa se paraliza por el polvo esperando que alguna vez su dueño regrese. Los tres hermanos protagonistas de esta historia volverán un año después de la muerte de su padre a la casa familiar donde crecieron. Su intención es venderla, pero con cada trasto que tiran se enfrentan a los recuerdos. Temen estar deshaciéndose del pasado, del recuerdo de su padre, pero también del suyo propio. Se perciben en esta obra de Paco Roca ecos autobiográficos que surgen de una necesidad de contar una situación que ha tocado de cerca al autor”.

Siempre recuerdo en las referencias a las personas mayores, a uno de mis maestros, el investigador Oliver Sacks, del que tanto he aprendido. En un artículo extraordinario escrito en 2015 a modo de testamento ético sobre la realidad de la vida, De mi propia vida, subrayo una frase que me sigue emocionando igual que el primer día que lo leí: “Soy cada vez más consciente, desde hace unos 10 años, de las muertes que se producen entre mis contemporáneos. Mi generación está ya de salida, y cada fallecimiento lo he sentido como un desprendimiento, un desgarro de parte de mí mismo. Cuando hayamos desaparecido no habrá nadie como nosotros, pero, por supuesto, nunca hay nadie igual a otros. Cuando una persona muere, es imposible reemplazarla. Deja un agujero que no se puede llenar, porque el destino de cada ser humano —el destino genético y neural— es ser un individuo único, trazar su propio camino, vivir su propia vida, morir su propia muerte” (1).

Las ideas anteriores se pueden y deben aplicar a los abuelos y abuelas que murieron durante la pandemia sin poder decirnos adiós. Como nos lo recuerdan todos los personajes del mural de Roca, que nos muestran en una secuencia alegre que cada ser humano es único e irrepetible, que traza su propio camino, que vive su propia vida y que merece siempre nuestro afecto y respeto en la trazabilidad de la existencia de cada uno, de cada una, sin que nada o nadie, sombras en definitiva, nos impidan decirnos adiós: Te marchaste sin decirnos adiós / Yo sé que tú no pudiste decirnos adiós / ¿No sabes tú que tampoco / nosotros hemos podido / decirte adiós? / Tiempos malditos y tristes / en los que hasta un triste adiós / hay sombras que lo prohíben (Rafael Alberti, Canción 55, Baladas y canciones del Paraná /1953-1954). Es verdad que cuando una persona muere es imposible reemplazarla. Así me lo recuerda siempre Oliver Sacks, aunque el mural de Roca me haga contemplar hoy la maravillosa realidad de que todos podemos vivir alegres y soñar despiertos incluso cuando nos decimos adiós.

(1) En el diario El País (2015, 20 de febrero), se puede leer la traducción del citado artículo original.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

 

 

 

Las heroínas de Sálvora, una isla desconocida

Sevilla, 24/VII/2020

Este cuaderno está especializado en buscar islas desconocidas y hoy tengo el honor de compartir un hallazgo personal, que no lo es para el pueblo gallego, una isla de nombre Sálvora, en la Ría de Arousa, que ahora ha sido rescatada de su anonimato para el país a través de una película que se estrena hoy en Filmin, La isla de las mentiras, con participación pública de RTVE, que promete ofrecernos una visión inquietante de un suceso ocurrido allí en el pasado siglo.

Reconozco que soy un rastreador -palabra inquietante también en nuestros días- de islas desconocidas. Lo sucedido en Sálvora merece un reconocimiento de memoria histórica, porque se trata de la historia de tres heroínas de las que se ha sabido siempre muy poco, o nada, para ser sinceros: “Ocurrió en la madrugada del 2 de enero de 1921 cuando el buque Santa Isabel, que había salido de Bilbao con más de doscientas personas a bordo rumbo a Buenos Aires, chocó frente a la escarpada costa de la isla de Sálvora. María, Josefa y Cipriana, con edades entre los catorce y los veintiséis años, vivían en la isla y no dudaron en echarse al mar con un bote y unas cuerdas para rescatar al mayor número de supervivientes” (1). Este barco llevaba un pasaje formado principalmente por jornaleros que buscaban una vida mejor en las Américas.

Es importante rescatar también los nombres y apellidos de estas tres mujeres, como heroínas que cumplieron una misión casi imposible en una de las dornas que salieron a una mar de olas imposibles: Cipriana Oujo Maneiro, Josefa Parada y María Fernández Oujo de 24, 16 y 14 años respectivamente, como tripulantes de una de las dornas en la que lograron salvar, en varios viajes, a 48 pasajeros de los 54 supervivientes de la tragedia. Es justo reconocer que estas tres personas, junto a una mujer que atendió en tierra a las personas salvadas, Cipriana Crujeiras, recibieron la Cruz de Tercera Clase con Distintivo negro y Blanco del Consejo de Estado y la Medalla de Salvamento Marítimo. Prácticamente cayó en el olvido esta gesta hasta que en 1998 el escritor Xosé María Fernández Pazos publicó “Sálvora: Memoria de un naufragio”. Es interesante citar también la publicación “El trasatlántico Santa Isabel, el Titanic de las costas españolas”, en dos tomos, de Celestino Viéitez, una recopilación periodística de una época y un naufragio, en el que curiosamente me ha llamado la atención que se destaca, sobre todo, el papel de héroe del segundo oficial del Santa Isabel, Luis Cipriano López, natural de El Ferrol, superviviente también del naufragio, del que llegó a afirmar en una conferencia en El Grove, en 2014, que fue “un personaje único en el mundo porque fue el gran héroe, el que supo mantener a la gente dentro del barco para salvarlos”. Contrastes a tener en cuenta en este triste y trágico relato.

MEDALLA HEROINA SALVORA

Medalla entregada a las heroínas, con la leyenda: Galicia a sus hijos abnegados – Sálvora / RTVE

La historia sólo reconoció lo ocurrido en el plano de una gran tragedia en el mar, con el recuerdo todavía vivo del hundimiento del Titanic solo nueve años antes, pero olvidaron el alma de lo que allí ocurrió. Me ha sobrecogido cómo narra la preparación del guion de la película su directora Paula Cons: “Para rellenar esos vacíos emocionales no documentados por los historiadores [el alma], Paula acudió a los guardas nacionales del Parque Nacional Das Illas Atlánticas, donde pertenece la isla de Sálvora. «Los guardas viven allí solos en invierno y me ayudaron muchísimo. Son maravillosos, aman profundamente su trabajo y no quieren que se pierda la memoria. Ellos habían entrevistado a personas como la hija de una de las protagonistas, el que fuera el guarda de la isla, los descendientes de los habitantes, etc. Ese material que escuché fue oro para mí», cuenta emocionada. Cuando ya tenía varias versiones del guion, regresó de nuevo a la isla buscando inspiración. «Le pregunté a uno de los guardas que si el naufragio sucedió de noche, sin luz y con niebla, cómo fue posible que estas tres mujeres acudieran al rescate. Me respondió que de oído, que ellas escuchaban cómo rompía el mar y así calculaban las distancias. Las conversaciones que tuve con los guardas fueron cruciales», confiesa”.

HIJA HEROINA DE SALVORA

Manuela Sampedro Fernández, hija de María Fernández Oujo, una de las heroínas de Sálvora

A pesar de la ficción, la película se basa en contradicciones que este rescate tuvo en Sálvora, porque se consideró desmedido en algún momento el número de homenajes a estas tres mujeres cuando la participación solidaria en el rescate fue de toda la isla. También, todavía hay dudas sobre el comportamiento final con las personas que rescataron, vivas o muertas. Habrá que leer los libros publicados sobre lo allí sucedido y ver la película. Puede que cualquier parecido con la realidad no sea pura coincidencia. O sí, quién sabe.

(1) https://smoda.elpais.com/placeres/la-silenciada-historia-de-las-tres-heroinas-gallegas-que-salvaron-a-48-personas-de-morir-ahogadas-en-el-naufragio-de-salvora/

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La primera ópera de Mozart

BASTIEN ET BASTIENNE1

Bastien et Bastienne

Sevilla, 23/VII/2020

Siempre he estado muy cerca de La Flauta Mágica, la última ópera de Mozart, a la que he dedicado múltiples elogios en páginas de este cuaderno digital. Hoy, abordo un breve análisis de la que se considera la primera ópera escrita con tan solo doce años por el compositor austriaco, Bastien et Bastienne, un singspiel (1) que refleja la capacidad artística de Mozart, enamorado de París desde que viajó a esa ciudad por primera vez cuando solo tenía siete años, asombrando a la Corte con sus primeros minuetos y la composición de bellísimas sonatas para clavecín y violín.

En la ingente obra de Mozart no hay composición que se pueda considerar inocente. Él no componía por el mero placer de la composición musical sino que intentaba trasladar con la música la interpretación de su forma de aprehender la vida, sus más íntimas reflexiones. Por este motivo, detrás de cada composición siempre hay que comprender lo que Mozart nos quería transmitir. En el caso de las óperas, estoy muy de acuerdo con una reflexión de un gran conocedor de su obra, Arturo Reverter, cuando dice que “acercarse a la ópera de Mozart es asomarse al abismo del alma humana. Toda la sabiduría constructiva, la variedad de lenguajes, de formas y maneras tan hábilmente sintetizados terminan siempre por conducirnos a un mundo de sentimientos, de valores, de ideas, de afectos”.

He conocido recientemente, a través de la Fundación Juan March, que la Ópera de París ha puesto a disposición del público una versión en francés de Bastien und Bastienne, una pequeña ópera en formato singspiel, estrenada en Viena en septiembre de 1768, sobre un libreto de Friedrich Weiskern inspirado en una obra lírica de Jean-Jacques Rousseau, Le devin du village (El adivino de la aldea), estrenada en 1752 en París. Hay que resaltar que en ese tiempo alternó la composición de esta pequeña ópera con el encargo que le había hecho con anterioridad el emperador José II para que pusiera música a un libreto de Goldoni y que se conocería a través del tiempo como La finta semplice (La falsa ingenua), que se estrenó en Salzburgo el 1 de mayo de 1769.

He imaginado por unos momentos, con la obra de Rousseau delante, El adivino de la aldea, que Mozart comprendió muy bien el hilo conductor del original del filósofo y músico francés, donde la sencillez y el canto al amor es lo que su música debía representar, llevando al pentagrama palabras finales que pueden resonar hoy con toda su fuerza: En la ciudad, hay mucho más bullicio, / pero ¿también tanta alegría en sus fiestas? / Siempre felices, / siempre cantando, / belleza sin maquillaje, / placer sin artificio. / ¿Todos sus conciertos / valen lo mismo que nuestros bailes? / ¡Vamos, bailemos bajo los olmos! / ¡Animaros muchachas! / ¡Bailemos bajo los árboles! / ¡Galanes, tocad vuestras cornamusas!

Esta ópera me ha recordado permanentemente a La flauta mágica porque vuelve a bascular sobre un número masónico, el 3, de valor extraordinario para Mozart. En ambas óperas figuran recitativos a tres, Bastien, Bastienne, el adivino y las Damas, Tamino y Papageno, en La Flauta Mágica, como una primera declaración de intenciones después del episodio del cierre de la boca de Papageno con un candado, por haber mentido a Tamino y haberse atribuido la muerte de la serpiente que estaba cerca del príncipe: “¡Si todos los mentirosos tuviesen sus labios cerrados con candado, en lugar de odios, calumnias y mentiras, sólo habría amor y fraternidad!”. Creo que resaltar el poder de la verdad de ambos amores que tiene una actualidad extraordinaria como mensaje ante las noticias falsas y cotilleos políticos que tanto daño hacen.

La flauta mágica entregada a Tamino y el carillón de Papageno junto a su jaula de pájaros a la espalda, así como el amor intermediado de Bastien y Bastienne, son la expresión de la dialéctica humana que siempre quiso resaltar Mozart en sus obras, así como la suma importancia que tiene favorecer la fraternidad en el mundo, sobre todo cuando se supera la dialéctica de la pobreza y riqueza, nobleza y pueblo, los palacios y las casas humildes, resaltando el poder de los barrios. Más adelante, reconozco que siempre me fascina el dueto entre Pamina y Papageno en el que ambos comentan el motivo de su encuentro en el palacio de Sarastro, en el que intercambian sus deseos más legítimos de encontrar a personas a las que amar, como bien expresa Pamina: “Debemos disfrutar del amor. Vivimos solamente para el amor”. La tarea de salvar a Pamina se refuerza en los siguientes sucesos de la ópera, hasta llegar a sus escenas finales, en las que Tamino y Pamina se unen en su amor verdadero así como Papageno y su querida Papagena, que se comprende aún más cuando se escucha el dueto que lleva sus nombres.

Ver y escuchar hoy la versión francesa de Bastien et Bastienne, de la Ópera de París, compuesta por el adolescente Mozart, nos sumerge en un mundo diferente (58 minutos en un solo acto), con canciones preciosas en un entorno muy festivo, alegre y esperanzador, en las que destaca la calidad musical del compositor salzburgués. Pasen, vean y escuchen porque nos le defraudará en estos tiempos modernos tan difíciles.

 

(1) Singpiel: composición dramática y musical alemana de tono folclórico y popular en la que un texto dialogado se escenifica alternando con canciones, coros o piezas musicales extensas. No hay que confundirlo con opereta.

NOTA: para facilitar la comprensión de la obra, facilito el original del libreto de Le devin du village (El adivino de la aldea), de Jean-Jacques Rousseau, al que se puede acceder en la dirección siguiente: http://kareol.es/obras/adivino/acto1.htm, para comprender mejor el contexto de la obra.

 

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La cultura recuerda a las víctimas de la COVID-19

UNA ABUELA BELLOWS

George Bellows, Una abuela, 1914

Sevilla, 22/VII/2020

La cultura nos ofrece unas oportunidades extraordinarias de interpretar la realidad en cualquiera de sus manifestaciones, dotándolas de alma. En esta ocasión lo he encontrado en una actividad que comenzó a desarrollar la semana pasada el Museo Thyssen bajo la denominación Anónimos. Canciones para un personaje desconocido. El ciclo “se centra en explorar aquellos personajes que contemplamos en numerosas obras de la colección y de los cuales no tenemos ningún relato biográfico. Personajes desconocidos, pero protagonistas en su tiempo, a los cuales queremos dedicar esta edición de AperitivosThyssen, creando un relato contemporáneo en torno a ellos con la complicidad de los músicos participantes en el ciclo. […] Cada músico o grupo invitado dialoga con uno de estos personajes huérfanos de historia, dotándoles de un relato vital, y homenajeándolos a través de su música”.

El sábado pasado se inauguró el ciclo con la intervención de dúo asturiano Elle Belga, que ofrecieron un homenaje a las víctimas de la Covid-19 inspirado por la obra Una abuela, pintada en 1914 por George Bellows, un pintor muy preocupado por el realismo social de su época. De acuerdo con la ficha técnica del cuadro “Al no querer identificar el retrato con un personaje, Bellows nos acerca a un arquetipo. Una mujer de cierta edad, con una gran dignidad y fortaleza interior, posa rígida mirando fijamente hacia el espectador. Bellows siempre se sintió interesado por las posibilidades expresivas de los personajes de edad madura y, como en otras pinturas, concentra su atención en el rostro y las manos de la figura”.

UNA ABUELA BELLOWS1

No estuve allí el sábado pasado para escuchar la palabra y la música de Elle Belga, hilvanadas por la mirada penetrante de una abuela, la de Bellows, figura que ha sido un arquetipo de las abuelas y abuelos que han fallecido durante el estado de alarma. El último disco de los artistas que intervinieron, Simetría, grabado aquí en el Sur, en El Puerto de Santa María, recoge 11 obras que, por sus títulos, podemos deducir que es una muestra de música atemporal pero sensible con todo lo que ocurre: Increíble amor, Amamos honradamente, Simetría, Seres invencibles, Cantar de siega, Niego, Manuel, El lagarto está llorando, Carmencita Roiz, Belleza insobornable y Llegarán. He elegido Increíble amor, porque simboliza lo que verdaderamente nos une en momentos especiales de la vida.

En estos momentos de nueva normalidad me ha parecido un acierto identificar la cultura con el respeto, a través del arte, de lo ocurrido durante el estado de alarma en nuestro país, que ha afectado de forma abrumadora a las personas mayores, anónimas en casi todos los casos. Se han unido la música y la pintura para mostrarnos una forma diferente de contemplar la vida y la muerte. Es su aportación digna y ética. Para que no se olvide el ejemplo porque lo único que se persigue es que cada músico o grupo invitado a estos encuentros dialogue con uno de los personajes huérfanos de historia, elegidos del fondo pictórico del Museo Thyssen, dotándoles de un relato vital, y homenajeándolos a través de su música. Nada más.

 

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Cosas de estío / y 10. Invencibles del siglo XXI

NELSON MANDELA

Sevilla, 21/VII/2020 / 2ª edición

El pasado sábado, 18 de julio, se celebró el Día Internacional de Nelson Mandela, que coincide con el día de su nacimiento en 1918, en Mvezo (Sudáfrica), evento al que hice referencia en el post del año pasado que cerraba la serie dedicada al estío. El tema que ha inspirado la celebración de este año, necesariamente virtual, ha sido “¡Movilízate, inspira el cambio!”. Con tal motivo, el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, ha lanzado un mensaje al mundo del que resalto sus ideas fuerza porque son un necesario recuerdo de Mandela como persona imprescindible para el mundo actual:

1. Con el tema transversal de la celebración de este año, ¡Movilízate, inspira el cambio!, se destaca la importancia de trabajar juntos, desde los gobiernos a la ciudadanía, para construir un mundo pacífico, sostenible y equitativo.

2. Celebramos este día en un momento en que la pandemia del COVID-19 supone una amenaza para todas las personas, en todas partes y especialmente para quienes son más vulnerables.

3. El COVID-19 está poniendo en evidencia profundas desigualdades.

4. Necesitamos combatir esta pandemia de desigualdad mediante un contrato social nuevo para una era nueva.

5. Las Naciones Unidas celebrarán su 75º aniversario en este momento tan frágil, y en este marco reflexionamos sobre la vida y la labor de Nelson Mandela, quien encarnó los principales valores de las Naciones Unidas y se movilizó e inspiró el cambio.

6. Aunque pasó muchos años preso de conciencia, Madiba mantuvo su dignidad y la adhesión a sus ideales.

7. Que su ejemplo lleve a los gobiernos que tienen presos de este tipo a liberarlos.

8. En el siglo XXI no debería haber presos de conciencia.

9. Nelson Mandela nos recordó que “mientras la pobreza, la injusticia y la desigualdad profunda persistan en el mundo, ninguno de nosotros puede descansar de verdad”.

10. En este Día de Mandela, recordemos que podemos, y debemos, participar en la búsqueda de un futuro mejor en el que todas las personas vivan con dignidad, oportunidades y prosperidad en un planeta saludable.

Ha pasado un año desde que escribí unas palabras dedicadas a Mandela por su trayectoria vital tan digna y llena de ejemplaridad. Las he vuelto a leer y creo que mantienen su esencia y presencia en este momento actual de pandemia y necesaria ejemplaridad de los mandatarios mundiales. Un ejemplo que necesitamos rescatar del olvido en su Día, tan especial y necesario.

Cosas de estío / y 10. Invencibles del siglo XXI

Se está recordando especialmente en estos días de estío al presidente Mandela, Madiba. En tal sentido, he leído con atención el discurso que el expresidente Obama pronunció el pasado 17 de julio en Johannesburgo, con motivo de la celebración de la Conferencia Anual sobre Nelson Mandela, con un título sugerente: Seguid alzando la voz. Hay que leerlo detenidamente porque aporta ideas muy interesantes en un mundo convulso donde es imprescindible que identifiquemos a los invencibles de este siglo, aquellos en los que pensaba Mandela en su celda de castigo de Robben Island, leyendo el poema Invencible de William Ernest Henley. Solo recojo un fragmento de su discurso porque me parece muy representativo del mismo: “Nelson Mandela dedicó su vida a este largo camino hacia la libertad, la justicia y la igualdad de oportunidades. Al principio luchó por este lugar, su país, para terminar con el Apartheid y garantizar la igualdad política, social y económica de los ciudadanos no blancos y sin derechos de Sudáfrica. Sin embargo, gracias a su sacrificio, su liderazgo infatigable y, sobre todo, a su ejemplo moral, Mandela y el movimiento que encabezaba cruzó fronteras. Su figura encarnó las aspiraciones universales de las personas más desfavorecidas. Les insufló esperanza y les hizo ver que era posible una transformación moral en la conducta de los seres humanos”.

Afortunadamente y en el contexto de estos actos conmemorativos, la televisión pública nos ofreció en la noche del domingo pasado una reposición de Invictus, una película que tuvo muy buena acogida de público en el año del estreno en España, 2010, cuyo hilo conductor era la figura de Nelson Mandela y su intervención visionaria en el equipo de rugby de Sudáfrica en la Copa Mundial de Rugby celebrada en 2005, en la ciudad de Johannesburgo. La película, al estilo Eastwood, fuerza en algunos momentos la obra escrita sobre la que se construyó el guion, una publicación de John Carlin, El factor humano, de la que se cambió un hecho fundamental. El papel que entrega el presidente Mandela al capitán del equipo sudafricano de rugby, François Piennaar, en un momento clave de la película, en la primera entrevista institucional con él, con el poema del poeta inglés citado anteriormente, William Ernest Henley titulado Invictus, no es el que utilizó el equipo realmente como mensaje conductor para fortalecer su inspiración triunfadora. La realidad es que Mandela le entregó un fragmento del discurso del presidente Theodore Roosevelt en su visita institucional a París el 23 de abril de 1910, conocido como El hombre en la Arena, que exactamente decía lo siguiente, tal y como figura en la página 7 del discurso real de 35 páginas:

No es el crítico quien cuenta,
ni el que señala con el dedo
al hombre fuerte cuando tropieza
o el que indica en qué cuestiones
quien hace las cosas podría haberlas hecho mejor.
El mérito recae exclusivamente
en el hombre que se halla en la arena,
aquel cuyo rostro está manchado
de polvo, sudor y sangre,
el que lucha con valentía,
el que se equivoca
y falla el golpe una y otra vez,
porque no hay esfuerzo
sin error y sin limitaciones.
El que cuenta es el que de hecho lucha
por llevar a cabo las acciones,
el que conoce los grandes entusiasmos,
las grandes devociones,
el que agota sus fuerzas
en defensa de una causa noble,
el que, si tiene suerte,
saborea el triunfo de los grandes logros
y si no la tiene y falla,
fracasa al menos atreviéndose al mayor riesgo,
de modo que nunca ocupará el lugar reservado
a esas almas frías y tímidas
que ignoran tanto la victoria como la derrota.

Me ha recordado este hecho lo que aprendí hace muchos años de Bertolt Brecht: hay hombres y [mujeres] que luchan un día y son buenos, otros [y otras] luchan un año y son mejores, hay quienes luchan muchos años y son muy buenos, pero están los [hombres y mujeres] que luchan toda la vida, y esos son los imprescindibles. También, lo que Obama dijo en su discurso refiriéndose al presidente Mandela, Madiba: “Les voy a decir lo que creo yo. Creo en la visión de Nelson Mandela. Creo en una visión que era también la de Gandhi, Martin Luther King y Abraham Lincoln. Creo en una idea de igualdad, justicia, libertad y democracia multirracial, construida sobre la premisa de que todas las personas son iguales y nuestro creador dio a todas unos derechos inalienables (vítores y aplausos). Y creo que un mundo regido por esos principios es posible y puede lograr más paz y más cooperación en busca del bien común. Eso es lo que creo”.

Las personas que citó, incluido Mandela, fueron imprescindibles en su momento y lo siguen siendo todavía hoy. Invencibles, en definitiva, tal y como lo pensaba Mandela en su corazón y a los que necesitamos identificar hoy día más que nunca, alzando todos la voz para desterrar los silencios cómplices de cualquier tipo, leyendo en voz alta el poema Invictus que tanto ayudó a Madiba:

Más allá de la noche que me envuelve,
negra como el abismo insondable,
agradezco a los dioses que pudieran existir
por mi alma inquebrantable.
En las azarosas garras de la circunstancia
no me he lamentado ni he llorado.
Bajo los golpes del destino
mi cabeza esta ensangrentada, pero erguida.
Más allá de este lugar de ira y lágrimas
yace el Horror de la sombra,
y sin embargo la amenaza de los años
me encuentra y me encontrará sin miedo.
No importa cuán estrecha sea la puerta,
cuan cargada de castigos la sentencia,
soy el amo de mi destino:
soy el capitán de mi alma.

THE END

Sevilla, 24/VII/2018

NOTA: la imagen del presidente Mandela se ha recuperado hoy de: https://www.nelsonmandela.org/news/entry/wearing-mandelas-values

Cosas de estío / 9. Biomímica y biomímicos

BIOMIMICO

Biomímico. Proyecto del artista mural Eric Okdec, en Sevilla / JA Cobeña

[…] En Sevilla se puede ser feliz […] ¿No es una maravilla el hecho de que los hombres y el destino trabajen juntos durante siglos para construir una ciudad, y al final resulte una sonrisa en el rostro de la vida?

Stefan Zweig, en De viaje II: Francia, España, Argelia e Italia

Sevilla, 20/VII/2020 / 2ª edición

Después del estado de alarma hemos recuperado las aceras de Sevilla, ciudad en la que Stefan Zweig decía que “se podía ser feliz”. No lo niego, porque en esta ciudad se vive en la calle durante todo el año, disfrutándose mucho de ella. Después del confinamiento, volvemos a redescubrir el barrio y la ciudad en la que vivimos, la importancia de sus tiendas y aceras, su uso íntimo tal y como preconizaba la gran urbanista americana Jane Jacobs en una obra emblemática para la defensa del urbanismo humanista: “Bajo el aparente desorden de la ciudad vieja, en los sitios en que la ciudad vieja funciona bien, hay un orden maravilloso que mantiene la seguridad en la calle y la libertad de la ciudad. Es un orden complejo. Su esencia es un uso íntimo de las aceras acompañado de una sucesión de miradas” (1).

En aquella mañana del estío de 2018 incorporé dos vocablos nuevos a mi diccionario personal e intransferible: biomímica y biomímicos, creados por el artista mural Erik Okdec, dejándonos una muestra de su arte aquí en Sevilla, en un barrio humilde, Polígono de San Pablo, que hoy día se puede visitar como un museo al aire libre incorporado a la oferta cultural de la ciudad, de sus aceras.

He manifestado recientemente que los barrios de Sevilla, de España, han vuelto a recuperar la alegría en sus calles. También, su biomímica, una forma de pedir prestados los diseños principales de la naturaleza, que le pertenecen, para crear productos y procesos sostenibles en la “nueva normalidad”. Una vez más, hago un sencillo homenaje a Jane Jacobs, una mujer extraordinaria, que solo quiso poner un grano de arena en su territorio americano para que las personas pudieran crecer con mejor calidad de vida. Aunque ahora, sigo pidiendo prestada a El Pali, un cantor de Sevilla ya fallecido y donde quiera que esté, alguna sevillana que pudiéramos ofrecerle en clave de canto a la posibilidad de ser en la ciudad, en sus aceras de siempre, sentados en sus aceras como si fuéramos eternos estudiantes de arte: Ya no pasan cigarreras / por la calle San Fernando / con flores en la cabeza / y los mantones bordaos. / ¡Ay, Sevilla de mi alma! / que lo estás perdiendo todo, / los niños en la plazuela / cuando jugaban al toro.

¿Por qué? Porque la magia de las ciudades y de sus barrios, en todo el país, viene siempre desde abajo, desde su historia pasada y presente, incluyendo biomímicos y biomímica, desde los encuentros ilusionados de personas que van y vienen alrededor de sus asuntos, sobre todo haciendo un uso íntimo de las aceras, acompañado todo de una sucesión de miradas hacia las pinturas murales del Gran Museo de la Vida que es Sevilla, solo para encontrar una sonrisa en el rostro de su vida. Tal y como lo describió Stefan Zweig en esta ciudad, paseando por sus aceras, un día ya lejano.

(1) Jacobs, Jane (1961),  Muerte y vida en las grandes ciudades americanas, Nueva York: Vintage, pág. 50.

 

Cosas de estío / 9. Biomímica y biomímicos

Es lo que tiene ser alumno de la Facultad de la Calle, por estar matriculado en la Universidad de la Vida. Los albores de Sevilla ofrecen siempre regalos inesperados, como el de hoy, cuando en el paseo del amanecer claro y luminoso de esta ciudad he encontrado unas palabras inolvidables en una pintura mural del Polígono de San Pablo, una obra esplendorosa del artista Eric Okdec: biomímico no es cosechar los recursos de la naturaleza, pero el sentarse a sus pies como estudiantes. Así escrito, sin modificar palabra alguna. Junto a este lema tan sorprendente, otra acepción no menos aleccionadora: biomímica es la práctica de pedir prestados los diseños principales de la naturaleza para crear más productos y procesos sostenibles. Maravilloso.

Han sido dos lecciones que por breves han sido dos veces buenas, aprendidas curiosamente muy cerca de la calle Baltasar Gracián, el escritor que decía que “lo bueno, si breve, dos veces bueno”. La biomímica debería ser una asignatura de obligada inclusión en la carrera que estudiamos a lo largo de la vida y en la Facultad de la Calle, adscrita a la Universidad de la Vida, en los tres mundos que tantas veces he estudiado en la Academia y en los que estamos instalados a diario: el mundo propio, el de nuestro alrededor y del de los demás, que dicho de forma petulante en alemán suenan extraordinariamente bien (eigenwelt, umwelt y mitwelt). Las dos definiciones son fantásticas si las analizamos con detenimiento. La primera, porque la cosa radica en no explotar los recursos de la naturaleza sin compasión alguna, sino aprender continuamente de ella “como estudiantes sempiternos”. Es lo que nos recuerda a diario el problema recurrente del cambio climático y de la Suciedad Plástica instaurada en la superficie y fondos de los océanos y mares que nos rodean. La segunda acepción, es reveladora de lo que podemos aprender de los diseños de la propia naturaleza, porque si lo hiciéramos podríamos vivir mejor, creando nuevos productos con diseños naturales prestados sin interés comercial alguno y, por tanto, más sostenibles.

A lo largo de doce años he incorporado páginas en este blog con este esquema biomímico aleccionador. Entresaco solo dos experiencias maravillosas de la Universidad de la Naturaleza que da sus clases en la calle. Una de ellas, es lo que llamo la inteligencia emergente, que tenemos todos por definición en esencia y potencia, por mucho que al capital le duela. Indudablemente, porque todos los seres humanos, mujeres y hombres, niñas y niños, tenemos el recurso natural principal: la inteligencia emergente como estructura que siempre anda preocupada por organizarse espontáneamente, adaptándose permanentemente mediante retroalimentación positiva a determinadas situaciones propicias o adversas, pero con un fin común, vivir conforme a un plan que permite resolver problemas con un objetivo muy claro: ser felices. Y la ciudad es un patrón excelente para cooperar en esta búsqueda legítima de felicidad. O de infelicidad, por el urbanismo adverso, en la dialéctica vivienda/murienda (perdón por el neologismo). Corren tiempos, además, en los que los especuladores escondidos en fondos buitres de todo tipo, se suben de nuevo a los barcos de los que se tiraron cuando huían miserablemente en desbandada, cuando en los tiempos tan cercanos y actuales de crisis olieron la biomímica porque ya no les salían las cuentas. Y aquí y ahora, en el escolástico hic et nunc, podemos dar rienda suelta a las tesis de las aceras inteligentes y sociales en las ciudades, las que amaba Jane Jacobs, porque cuando el dinero no corre, la inteligencia vuela. Emergente, por supuesto.

Emergente, porque se demuestra que lo que ocurre en las ciudades nunca nos es ajeno. Existen patrones escritos desde hace millones de años y las ciudades se reinventan permanentemente: “¿por qué ha triunfado el superorganismo de la ciudad sobre otras formas sociales? Como en el caso de otros insectos sociales, hay varios factores, pero uno crucial es que las ciudades, como las colonias de hormigas, poseen una inteligencia emergente: una habilidad para almacenar y recabar información, para reconocer y responder a patrones de conducta humanos. Contribuimos a esa inteligencia emergente, pero para nosotros es casi imposible percibir nuestra contribución porque vivimos en la escala incorrecta” (1). Biomimica en estado puro.

La segunda experiencia es la que ha llevado a cabo el fotógrafo brasileño Sebastião Salgado, en su descubrimiento paulatino del escenario auténtico del Génesis, que conocí cuando se iniciaba el proyecto en 2005, bajo el título de Génesis, que él mismo explica en profundidad: “¿Para qué [lo hago]? Para emular el ojo de Dios, pero ser fiel a Darwin, para dar testimonio de los orígenes de la vida intactos, para certificar que corre el agua, que la luz es ese manantial mágico que penetra como un pincel y muta las infinitas sugerencias en blanco y negro. Para experimentar pegado a la tierra y los caminos aquello que relatan los textos sagrados pero también seguir la estela de la evolución de las especies; para comprobar que los pingüinos se manifiestan; para comparar la huella con escamas de la iguana y el monumental caparazón de las tortugas en Galápagos; para explicar que los indígenas llevan en la piel tatuado el mapa de su comunión con la de los ríos y los bosques; y que los elefantes y los icebergs emulan fortalezas de hielo y piel; y que la geología diseña monumentos y que todavía quedan santuarios naturales a los que aferrarnos”.

Indudablemente, biomímica y biomímicos en estado puro, animándonos todos los días la naturaleza a sentarnos a sus pies, como estudiantes en las aceras de nuestras ciudades, de la Universidad de la Vida. Siempre nos valdrán sus diseños prestados para que podamos disfrutar de nuevos productos sin tener que recurrir de forma teledirigida a la economía de mercado, no inocente, por supuesto.

Sevilla, 23/VII/2018

NOTA: el mural, obra de Eric Okdeh, se encuentra en una zona de viviendas sociales del Polígono de San Pablo, en Sevilla. Su historia detallada y gráfica, que nace en 2010, se puede consultar en http://www.ericokdeh.com/biomimico/ . La fotografía es mía.

(1) Johnson, S. (2003). Sistemas emergentes. O qué tienen en común hormigas, neuronas, ciudades y software. Madrid: Turner-Fondo de Cultura Económica, pág. 90.

No estamos deprimidos, sino distraídos

No estás deprimido por algo que pasó, sino distraído de todo lo que es ahora mismo

Sevilla, 19/VII/2020

La nueva normalidad, un constructo de la pospandemia que intenta ofrecernos seguridad insegura, es una ocasión para tomar conciencia de todo lo que nos ofrece la existencia para vivir dignamente. Estamos saliendo como podemos de un estado de alarma férreo que nos ha confinado, dándonos la oportunidad -por otra parte- de tener tiempo dentro de nuestras vidas. He recordado con tal motivo unas palabras de Facundo Cabral, un maestro en mis años de juventud, al que escuchaba con auténtica veneración en los estertores de la dictadura.

Todas sus canciones forman parte de la banda sonora de mi vida, pero recojo un texto completo a continuación, No estás deprimido, sino distraído, que era un programa de vida en mi juventud cantora (según Facundo Cabral, cantante es el que puede cantar y cantor el que debe hacerlo). Espero que nos sirva en estos días largos del mes de julio, para autoconvencernos de que tenemos un maravilloso compromiso que cumplir en la vida a pesar del coronavirus que acecha sin compasión. Escucharle a él directamente pone un plus de credibilidad a sus palabras, a su mensaje.

Me emociona su referencia a Andalucía, a Sevilla: “La paz hace nacer pueblos y enriquece a todos, pueblos que se comunican entre sí gracias al arte que no tiene fronteras; pueblos que no dejan de elevarse como Manhattan, pueblos que flotan graciosamente como Ámsterdam, pueblos de rincones luminosos como París al que Cortázar pudo ver desde Buenos Aires y Henry Miller desde New York. Pueblos como Sevilla, apoyados en el canto […].

He escuchado hoy el último concierto de Facundo Cabral, que ofreció el 7 de julio de 2011, en Quetzaltenango (Guatemala), en el teatro Roma. Me ha sobrecogido escuchar sus bellas palabras y canciones, resaltando de nuevo el enlace por si alguien desea experimentar algo diferente y vivo que inunda el alma de los que saben escuchar y guardar silencio. Las he escuchado como si fuera ayer, aunque fue en el siglo pasado. Sólo dos días después, fue asesinado en la ciudad de su concierto, de sus palabras, de su mensaje. Dicen que fue un error. Sólo tenía 74 años.

Su llama de libertad sigue encendida en mi alma.

No estás Deprimido, estás Distraído

Distraído de la vida que te puebla, tienes corazón, cerebro, alma y espíritu…  entonces cómo puedes sentirte pobre y desdichado.

Distraído de la vida que te rodea, delfines, bosques, mares, montañas, ríos.

No caigas en lo que cayó tu hermano que sufre por un ser humano cuando en el mundo hay cinco mil seiscientos millones, además no es tan malo vivir solo;  yo la paso bien decidiendo a cada instante lo que quiero hacer y gracias a la soledad, me conozco, algo fundamental para vivir.

No caigas en lo que cayó tu padre que se siente viejo porque tiene setenta años, olvidando que Moisés dirigía el éxodo a los ochenta y Rubinstein interpretaba como nadie a Chopin a los noventa por sólo citar dos casos conocidos.

No estás Deprimido, estás Distraído…

Por eso crees que perdiste algo lo que es imposible porque todo te fue dado, no hiciste ni un solo pelo de tu cabeza por lo tanto no puedes ser dueño de nada además la vida no te quita cosas, te libera de cosas, te aliviana para que vueles más alto para que alcances la plenitud.

De la cuna a la tumba es una escuela, por eso lo que llamas problemas son lecciones y la vida es dinámica, por eso está en constante movimiento, por eso sólo debes estar atento al presente, por eso mi madre decía “ yo me encargo del presente, el futuro es asunto de Dios”; por eso Jesús decía  “El mañana no interesa, él traerá nueva experiencia, a cada día le basta con su propio afán”.

No perdiste a nadie, el que murió simplemente se nos adelantó porque para allá vamos todos, además lo mejor de él, El Amor, sigue en tu corazón.

Quién podría decir que Jesús está muerto, no hay muerte, hay mudanza y del otro lado te espera gente maravillosa, Gandhi, Michelangelo, Whitman, San Agustín, la Madre Teresa; tu abuela y mi madre que creía que en la pobreza está más cerca el amor porque el dinero nos distrae con demasiadas cosas y nos aleja porque nos hace desconfiados.

No encuentras la felicidad y es tan fácil, sólo debes escuchar a tu corazón antes que intervenga tu cabeza que está condicionada por la memoria, que complica todo con cosas viejas, con órdenes del pasado, con prejuicios que enferman, que encadenan:  la cabeza que divide, es decir empobrece, la cabeza que no acepta que la vida es como es, no como debería ser.

Haz sólo lo que amas y serás feliz.

El que hace lo que ama está benditamente condenado al éxito, que llegará cuando deba llegar porque lo que debe ser será y llegará naturalmente.

No hagas nada por obligación ni por compromiso sino por amor, entonces habrá plenitud y en esa plenitud todo es posible y sin esfuerzo porque te mueve la fuerza natural de la vida, la que me levantó cuando se cayó el avión con mi mujer y mi hija, la que me mantuvo vivo cuando los médicos me diagnosticaban 3 o 4 meses de vida.

Dios te puso un ser humano a cargo, y eres tú, a ti debes hacerte libre y feliz, después podrás compartir la vida verdadera con los demás: recuerda a Jesús, amarás al prójimo como a ti mismo.

Reconcíliate contigo, ponte frente al espejo y piensa que esa criatura que estás viendo es obra de Dios y decide ahora mismo ser feliz porque la felicidad es una adquisición, no algo que te llegará de afuera; además la felicidad no es un derecho, sino deber porque si no eres feliz estás amargando a todo el barrio.

Un solo hombre que no tuvo ni talento ni valor para vivir mandó matar seis millones de hermanos judíos.

Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la tierra es tan corto que sufrir es una pérdida de tiempo.

Tenemos para gozar la nieve del invierno y las flores de la primavera, el chocolate de la Perugia, la baguette francesa, los tacos mexicanos, el vino chileno, los mares y los ríos, el fútbol de los brasileros y los cigarros de chez Davidoff.

Tenemos para gozar las mil y una noches, la divina comedia, el Quijote, el Pedro Páramo los boleros de Manzanero y la poesía de Whitman, Mahler, Brahms, Ravel, Debussy, Mozart, Chopin, Beethoven, Caravaggio, Rembrandt, Velázquez, Cézanne, Picasso y Tamayo entre tantas maravillas.

Y si tienes cáncer o sida, pueden pasar dos cosas y las dos son buenas.

Si te gana, te libera del cuerpo que es tan molesto;  tengo hambre, tengo frío, tengo sueño, tengo ganas, tengo razón, tengo dudas.

Y si le ganas serás más humilde, más agradecido, y por lo tanto fácilmente feliz, libre del tremendo peso de la culpa, la responsabilidad y la vanidad, dispuesto a vivir cada instante profundamente como debe ser.

No estás Deprimido, estás Distraído…

Ayuda al niño que te necesita, ese niño será socio de tu hijo, ayuda a los viejos y los jóvenes te ayudarán cuando lo seas;  además el servicio es una felicidad segura como gozar a la naturaleza y cuidarla para el que vendrá.

Da sin medidas y te darán sin medidas, ama hasta convertirte en lo amado, más aún, hasta convertirte en el mismísimo amor.

Y que no te confundan unos pocos homicidas y suicidas, el bien es mayoría pero no se nota porque es silencioso, una bomba hace más ruido que una caricia pero por cada bomba que destruye hay millones de caricias que alimentan a la vida. El bien se alimenta de sí mismo, el mal se destruye a sí mismo.

Si los malos supieran qué buen negocio es ser bueno, serían buenos aunque sea por negocio.

No estás Deprimido, estás Distraído…

Si escucharas al otro, al que llevas dentro sabrías todo, en todo encontrarías algo para ti, entonces te elevarías constantemente y ya no habría confusión sino matices, y en esa serenidad no buscarías nada; entonces encontrarías todo y estando en el presente dirías y harías lo que hay que decir y hacer a cada momento natural y graciosamente sin esfuerzo, lo que haría que tu relación con los demás fuera plena.

Y al crecer en el amor serías más creativo, sin límites ni condiciones.

La ignorancia nos hace sentir encerrados y mortales,  es decir que nos encerramos y nos limitamos solos.

El miedo nos distrae del amor que es sabio y valiente porque sabe que no hay ni medidas ni fin, busca adentro y desaparecerán las nubes de la periferia;  quédate quieto y en silencio para escuchar al sabio que llevas dentro. El que tiene siglos, no años como tu cuerpo, por eso está más allá de tus caprichosas medidas, de los prejuicios que provoca el miedo, hijo de tu ignorancia.

El sabio que está más allá de los efectos que crees buenos o malos, ricos o pobres, oscuridad o luz, porque está en lo esencial es decir en la mismísima causa, en lo invisible de donde surge todo.

Y cuando escuches al sabio que llevas dentro sentirás a la lluvia buena y saludable al frío estarás tan atento a la causa que todos los efectos serán luminosos, ese estado de claridad aggiornará todos los rincones, por eso lo compartirás todo y a todo llegará graciosamente entonces la riqueza se multiplicará a cada paso.

David le pidió sabiduría a Dios, que le dijo no pides poco porque la sabiduría incluye todo.

No vives entre límites sino en el mismísimo centro de lo milagroso libre del ilusorio orden de la mente lineal, excitado por la imaginación y armonizado por la esperanza.

Eres un espíritu que por un rato ocupa un cuerpo, un vehículo apto para este deambular por mares y montañas, entre delfines y elefantes, entre ciudades y desiertos que cada tanto lo cubren todo para recomenzar el cuento.

Y en el medio del mundo del espíritu juega la razón, que cura el cáncer, que facilita las comunicaciones, que estudia el terreno de Marte, que puso al hombre en la luna.

El pensamiento te lleva a nuevos lugares y te hace ver diferentes, más ricos a los viejos y esto te cambiará tanto que cambiará tu actitud frente al mundo al que alguna vez quisiste cambiar en lugar de entenderlo;  y cuando cambies tendrás incidencia en él.

Cierra los ojos y verás todo lo que será, liberado del tiempo histórico viajarás a la velocidad de la luz y ese viaje puede mejorar la vida de muchos porque es incalculable el poder del pensamiento, que es un grandioso alquimista que puede transformar cualquier circunstancia en una fiesta, es decir cualquier metal en oro.

Una vez encendida la luz interior, nada puede apagarla, es tan perfecta e incorruptible como el oro que simboliza el poder de la pureza, de lo esencial, es decir del espíritu que es un viaje infinito y maravilloso porque estalla a cada instante vivido con profundidad.

La santidad es la meta prevista para todos, aunque pocos se den cuenta o se animen a entrar en los caminos que llevan a ella.

Abandonado el ego, comienzan los milagros, entonces sin lucha recuperarás la fuerza natural;  por eso podrás provocar vida a través del amor, hasta caminarás sobre las aguas y curarás con la palabra.

Recuerda que Jesús dijo, cosas más grandes verán, cosas más grandes harán.

No estás Deprimido, estás Distraído…

Por tu ego, que distorsiona, lo contrario de la inocencia que aclara.

El ego confunde a las cosas con su juicio, cree que las cosas son lo que él piensa que son, es más el ego cree que las palabras son las cosas;  el ego no vive, interpreta, es una constante actuación que nunca alcanza a la realidad.

En tanto la inocencia trata a todos por igual por eso está más cerca de la felicidad, de la riqueza, de la tranquilidad;  la inocencia ve todo con asombro por eso nos lleva de fiesta en fiesta, la inocencia cree lo que es una bienaventuranza, la inocencia es excitante porque ve todo por primera vez para ella el mundo está lleno de novedades; para la inocencia todo es un espejo porque en la inocencia tomamos conciencia que somos parte de Dios, es decir el que se ve a sí mismo en todas las cosas.

El inocente se divierte fácilmente porque todo le llama la atención, una vaca pastando, el tronco de un viejo árbol, las mariposas negras sobre los trigales dorados, el colibrí detenido en el aire, el panadero sacando el pan del horno, la noche estrellada, la lluvia del invierno, los leños ardiendo en el hogar, los papeles de Matisse,  las caravanas de las hormigas y las de los beduinos;  el sermón del domingo a la mañana y el fútbol del domingo a la tarde.

El ego le pone nombre a las cosas pero el inocente las ve, el ego las juzga, el inocente las vive; el ego divide, la inocencia armoniza diferencias, el ego depende de la mente, el inocente del corazón.

El ego es viejo porque depende de la memoria, pero el inocente está naciendo a cada instante, el ego nos agota porque siempre lucha, el inocente flota graciosamente porque siempre se entrega.

El ego se aburre porque no puede dejar de buscar, el inocente va de asombro en asombro porque siempre encuentra y puede quedarse por la eternidad gozando el mismo caballo, la misma flor o la misma estrella porque el inocente está tan entregado a la vida porque cambia como ella, constantemente.

Por eso lo mismo nunca es lo mismo, por eso la inocencia es fresca para siempre.

Ahora que estás solo y tranquilo, olvida lo que eres porque eso es creación de los demás y escucha tu corazón:

¿Qué quieres ser?  Qué quieres hacer ahora, porque la vida es ahora mismo.

Olvida lo que crees que eres y comienza ahora mismo, entonces convivirás con todos fácilmente;  es tan grato vivir sin divisiones, bueno, malo, rico, pobre, negro, blanco, amigo, enemigo, compatriota, extranjero.

Es tanta la liviandad cuando no hay enemigos que podemos volar en cualquier momento porque la alegría tiene la simpatía de la magia.

No perdiste la inocencia, sólo la ocultas por miedo a la burla de los que solo pueden catalogar porque la perdieron.

Déjala salir y recomenzarán los juegos de tus primeros años pero enriquecidos por la inteligencia, libérate de los preconceptos de la memoria.

Y mira todo como por primera vez, entonces te salvarás del aburrimiento que ensombrece a los que creen saberlo todo y no confundas a la actividad con la vida;  ahí está el sol, exactamente ahí para que lo veas, ahí está el árbol hace muchos años para que te des cuenta de que es una maravilla.

Libérate de la imagen que te ayudaron a forjar los demás y volverás a la inocencia que es nuestro estado natural.

Entonces estarás contento con las arrugas que confirma todo lo que viviste, es más, sólo en la inocencia sentirás que eres parte de todo lo que te rodea, es decir que solo en la inocencia puedes ver a Dios.

No Estás Deprimido, Estás Distraído

De la buena información, inevitable para una buena vida.

Salomón o Borges en lugar del periódico, Mahler o Bach en lugar del televisor, amistades inteligentes y positivas en lugar de perdedores por indolencia e ignorantes desdichados por su propia decisión;  de este modo recibirás la mejor energía, la esencial porque el crecimiento es natural de la vida; el movimiento constante es su causa y para estar listos para los cambios debemos estar libres y atentos, con las herramientas preparadas para ejecutar cuando las energías pasen por nosotros, de lo contrario se esfumarán como el humo que sale de las chimeneas.

Por eso es conveniente estar cerca de los que son buenos receptores, los despiertos, los curiosos como Bertrand Russell, Schopenhauer, Bradbury, Eco, Paz, Krishnamurti, Osho, por hablar de los más cercanos.

El secreto de Einstein era seguir a las cabezas más inteligentes que la suya, el secreto de Campbell fue meterse en todos los secretos de la historia, solo la inteligencia puede detectar como se entrelazan las cosas importantes de la vida.

Solo la inteligencia puede conectarnos con el universo, hasta comprender que somos partes de él, por lo tanto tenemos su misma energía.

Nada se repite, por eso hay que vivir ahora y la vida entera está en cada acto como todo puede nacer de un solo átomo.

Y la inteligencia es la que ve antes de ver, la que sabe a dónde va, lo que se está diciendo o haciendo;  las grandes consecuencias de la mínima actitud.

Y solo el que está presente puede comprenderlo todo, el que bebe directamente de la fuente de lo esencial, por eso sabe que todo puede suceder, por eso nada lo aflige, es más, al aprender de los errores los transforma en aciertos.

Nadie tiene derecho a la ignorancia, por eso lo pagará caro y lamentablemente ensombrecerá el camino de todos;  por lo tanto la ignorancia es una manera inconsciente del mal, como el ideólogo que al separar puede llegar a provocar una guerra.

El sabio sabe que la tarea es hacerse cargo de uno mismo y armonizar diferencias porque separar además de empobrecer es un suicidio, por esa razón hay muertes hasta en las canchas de fútbol.

El sabio no separa porque todo es parte del todo, solo está atento para ver las conexiones;  alguna vez canté que se mueve alguna estrella cuando arranco una flor, el sabio está en el río que une todo, en la energía que lo entreteje todo, el sabio sabe que es un sueño más de Dios hecho realidad salvo que lo que llamamos realidad sea otra manera del sueño.

Donde el ignorante ve dos cosas, el sabio ve una y esa una es la verdad, el sabio se ve en lo que ve;  es iluminado e ilumina, es consciente que él también es luz, es decir el estado más elevado del ser.

Lo que llamamos muerte es el estado más sutil de la luz.

Si quieres vida, vive en paz, si quieres muerte, vive en guerra;  cuida cada palabra porque estamos estructurados en palabras, no hieras ni ofendas a nadie porque de uno en otro puede volver a ti transformada en una bomba.

San Agustín aconsejaba:  Solo pides justicia, pero sería mejor que no pidieras nada o dicho de otra manera no interrumpas con tu pequeña cabeza la grandiosa tarea del Señor, al que San Francisco pidió:  haz de mí un instrumento de tu paz, que donde haya tristeza yo lleve alegría, que donde haya oscuridad yo lleve luz, que donde haya odio yo lleve amor…

La oración dilecta de mi madre dice: 

Señor, te pido perdón por mis pecados, ante todo por haber peregrinado tus muchos santuarios olvidando que estás presente en todas partes.  En segundo lugar te pido perdón por haber implorado tantas veces tu ayuda, olvidando que mi bienestar te preocupa más a ti que a mí, y por último te pido perdón por estar aquí pidiéndote que me perdones cuando mi corazón sabe que mis pecados me son perdonados antes que los cometa,  tanta es tu misericordia, amado Señor…

No té agotes compitiendo, Dios sabe lo que es para ti y el dato está en tu corazón, entonces haz lo que amas no hay otra manera de vivir.

El mismo amor que me trajo, te trajo; por eso es un error decir que hacemos el amor, el amor nos hizo y nos modela día a día y esto depende de lo blando de lo abierto que estemos y por ser obra del amor el ser humano es maravilloso.

A él le debemos el pan, el queso, el vino, la música, la pintura, los aviones y las computadoras entre tantas cosas.

Y si el hombre es lo que ama, somos todo lo que fue, lo que nos hizo posible, desde Buda hasta Rembrandt, desde Mozart a Picasso, desde Copérnico a Freud;  somos el viento que refresca y la lluvia que renueva, somos la nieve del invierno y las flores de la primavera, somos la luna, el sol, somos otro fruto de Dios.

Yo soy un recién nacido, pero por la experiencia que guardó mi memoria ya no quiero herir a nadie porque sé que la agresión trae enfermedad, es decir complica más las cosas, somos parte de la misma cosa, por lo tanto si te hago mal, me hago mal, antes me movía la razón que es subjetiva, ahora el amor que es la razón del universo, pero no perdí el fuego, es más ahora tiene mayor calidad porque antes quemaba y ahora ilumina, es decir que pasé de destructor a constructor.

Al pobre le hablo de esperanza y al rico de conversión, la esperanza salvará al pobre y la conversión purificará al rico, la esperanza del lado del pobre y la conversión del lado del rico acercarán a nuestros hermanos, y yo vine a trabajar para ese encuentro y cuando todos se junten no habrá cerraduras en las puertas ni habrá fronteras, entonces todos compartirán todo; por lo tanto, reinará el buen humor, Clinton y Castro jugarán tenis en Cancún y Hussein llevará sus hijos a Disneyworld.

No estás Deprimido, estás Distraído…

de la paz, por eso te pregunto cuando vas a dejar de pelear para comenzar a vivir, porque no se pueden hacer las dos cosas a la vez.

Me preguntas cuando volverá Jesús, y te digo que nunca se fue, que siempre estuvo en tu corazón, solo tienes que callar a la cabeza y escucharlo; nadie se hace la gran pregunta, ¿qué soy?  Todos siguen cumpliendo un papel, generalmente decidido por los demás, como el éxito y el fracaso, todos son lo que se ve sus cuerpos o sus logros materiales y las cosas materiales son tan importantes que los amores que comienzan en los parques, terminan en los tribunales.

Todos ejercen la mendicidad de alguna manera, olvidando o no enterándose jamás que son príncipes, parte de un universo extraordinario al que olvidan por pequeñeces locales, parroquiales, a veces solo familiares.

Reconozco muchas caras y conozco algunos nombres, pero pocos individuos que sepan quienes son.

Me preguntas dónde puedes encontrarme y te digo en cualquier parte porque soy parte del universo.

El nombre y el oficio son distracciones, cárceles, limitaciones;  un camino que nos marcan y que seguimos ciegamente tan ocupados que jamás nos detenemos a pensar quienes somos, y el espíritu que es lo que somos, no acepta condiciones.

Por eso no hay que confundir lo material con la realidad, por lo tanto no hay fronteras, aunque la mayoría las necesite por miedo al infinito;  por eso inventó instituciones como el matrimonio, el nacionalismo, los ideales, la patria, estacas a las que se ata para no tener que vivir la totalidad.

La casa de uno es uno, por eso yo estoy bien en todas partes, y a mi casa entran y de mi casa salen pensamientos y sucesos constantemente.

Y si mi casa soy yo que soy parte de todo, mi casa es este mar y esa playa, esos delfines y este hotel, esta silla y aquel velero que deja una estela blanca sobre el turquesa que inventa la luz, que también es mi casa como las sombras de los laberintos que pueblan las mentes de los locos, que también son mi casa.

Como la música de Mahler, la pintura de Cézanne, los cigarros de Chez Davidoff y el rock and roll.

No puedes mover a tu cuerpo porque está demasiado cargado de pasado, olvida hasta tu nombre y comienza de nuevo en este momento e inmediatamente sentirás que vives en un mundo maravilloso.

Cuando sientes que no eres lo que piensas, puedes volar, el principio y el final, es decir la vida y la muerte son invenciones de la mente como sufres cuando se va tu hijo porque te acostumbraste a pensar que eras solo padre.

Deja el pasado de lado y sentirás toda la vida, solo las moléculas se disuelven;  la conciencia no muere con la materia, la luz de la conciencia seguirá iluminando los infinitos caminos de la vida.

No somos tan malos como creemos, por eso la paz es posible y la paz es el punto más alto que podemos alcanzar, parece que Dios nos ama más que nosotros mismos porque sigue dándonos oportunidades todos los días.

Francisco tenía razón, el sol y la luna son hermanos, los animales y las plantas son nuestros hermanos porque todos somos criaturas del señor;  entonces nuestras obras son nuestras hermanas y hermanas del sol, la luna, los animales y las plantas.

Y si digo nuestras obras digo la pintura, la música, la literatura, los automóviles, los aviones, los teléfonos, las computadoras.

No busques afuera, lo que no tienes adentro.

No puedes pedir amor, si no lo diste.

No puedes pedir justicia, si no fuiste justo.

No puedes buscar paz afuera, si no la tienes dentro.

Pero no hay apuro, tienes a la eternidad delante, además el trayecto suele ser más emocionante que la llegada, si es que se puede llegar a alguna parte;  entonces lo sensato es recomenzar a cada instante.

Sin impaciencia, desaparecerá la violencia, la vida le gana a la muerte, por eso nace más gente de la que muere y nacen más en los países pobres que en los países ricos, ocupados en fabricar armas para matar a la mayor cantidad de gente posible, tarea grosera e inútil porque la vida vence a la muerte.

Que al fin y al cabo es una manera de recrear, por eso el arte que es una fiesta sigue inventándole fábulas a la vida para llenar de esperanza a la gente y esto en un lenguaje que nos llega a todos, la belleza.

La paz hace nacer pueblos y enriquece a todos, pueblos que se comunican entre sí gracias al arte que no tiene fronteras; pueblos que no dejan de elevarse como Manhattan, pueblos que flotan graciosamente como Ámsterdam, pueblos de rincones luminosos como París al que Cortázar pudo ver desde Buenos Aires y Henry Miller desde New York.

Pueblos como Sevilla, apoyados en el canto, pueblos como Copenhague de plazas congeladas para que vuelvas a los hogares donde los leños ardiendo son la mejor compañía de Ravel, pueblos como Zúrich de cajas fuertes rodeadas de lagos y cisnes, fue una tragedia para Salvador Dalí la muerte del suyo.

En la paz, todo es creación, es un vivir en arte, la paz me sonríe, me envuelve con su aire fresco;  la paz me hace gozar como nadie al sol de todos.

Por la paz, mi canto se eleva muy alto y aggiorna los rincones más bajos, la paz es el poema que mejor me modela, en la paz mis hermanos trabajan la tierra y mis hermanas tienen hijos;  en la paz se siente cómoda la libertad y es fácil la justicia.

La paz es una flor donde están todas las primaveras, en la paz nos miramos a los ojos y compartimos todos nuestros sueños por audaces que sean.

En la paz, uno es uno mismo, sin esfuerzos, en la paz todo me da derecho a sentirme hijo de Dios.

No seas desagradecido, piensa cuantas cosas tuvieron que conectarse desde lo más recóndito del universo para que fueras este que eres, para que pudiera ser la ciudad donde vives.

Piensa cuántos millones de años tuvieron que pasar para que tuviéramos conciencia de la maravillosa inmensidad que nos rodea, de la que somos parte.

Yo soy nosotros, dice Marcos Constante que tiene una visión transpersonal, es decir que ya está en la nueva era.

Abre los ojos de tu corazón y lo verás a Dios que es lo que nos habita cuando estamos conscientes, entonces sentirás que el espíritu se recreó hasta llegar al hombre que llega a tener conciencia de Dios;  el hombre en el que se repite toda la evolución.

Somos el final de una cadena extraordinaria que tiene quince mil millones de años, tal vez seamos el objetivo de la creación, entonces nuestra religión es universal.

Arriesga, la vida es cambio permanente, por eso siempre te da revancha, recuerda que el que no está dispuesto a perderlo todo, no está preparado para ganar nada.

Ahora que estás solo y tranquilo, ahora que estás contigo mismo, único ser del que eres responsable te diré:  deja que la curiosidad te lleve donde sucede la vida, no seas espectador de la televisión sino protagonista de la tierra;  recuerda que a los que se animaron les debemos todo.

Píntate un sí en la frente antes de salir a la calle para que se te acerquen los que quieren vivir, sin preocuparte por el tiempo porque en una eternidad se recomienza a cada instante.

Y no pierdas energía cuidándote, porque la vida es bello peligro, si mi madre se hubiera cuidado de mi padre, yo no estaría aquí.

Si nos juntamos, somos ricos;  tú tienes lo que yo no tengo y viceversa.

Y que sucedería si nos juntamos todos desde el cada uno que hay en el cada cual, la vida nos propone tantas cosas permanentemente que hay que hacer más esfuerzo para seguir siendo pobre y desdichado que rico y feliz.

No olvides que eres un aristócrata, un príncipe porque eres hijo del rey del universo, solo tienes que darte cuenta;  recuerda que Jesús decía que al pan lo trae la verdad y a todo lo que necesitas.

Entonces no hay límites, tú decides a donde quieres llegar, y esto con la alegría que abre todas las puertas porque para Dios, siempre somos niños.

Entonces la vida es un juego maravilloso, un juego que incluye al todo y a todos, estás hecho a semejanza de Dios, entonces puedes recrear todo.

Cuando dices no puedo, estás diciendo no quiero.

Ya hay demasiados mártires, necesitamos héroes;  levántate y anda, yo te acompaño como te acompañarán todos los que se animarán a vivir mejor, los que terminan favoreciendo a toda la humanidad que es la grandiosa empresa a la que pertenecemos todos.

Camina tranquilo, que no te confundan los noticieros, el bien es mayoría, que no te distraigan de tu tarea que es alcanzar la plenitud.

Nada como vivir en uno mismo, solo así puedes sentirte en casa en cualquier parte, entonces nada es lejos ni ajeno.

Si cada uno fuera cada cual, la sociedad sería una orquesta enriquecida por todos los sonidos, por todas las voces, una grandiosa armonía de individuos; la sinfonía donde todos aportan su voz, una partitura escrita para cada uno de los instrumentos es decir una partitura respetada por todos.

Pero esa orquesta que deberíamos ser está fragmentada porque todos estamos contra todos, y esto nos ha agotado y desesperanzado por eso perdimos la imaginación que podría darnos alguna idea de convivencia.

Pero el miedo que es ignorancia nos separa más y más y este divorcio nos enferma y empobrece a todos porque la humanidad es un repertorio riquísimo, tan brillante como interminable.

Y todos tenemos que ver, porque todos venimos de un primer hombre, de una primera mujer.

Entonces, hay negros y chinos en mí, soy tan bueno como Jesús y tan peligroso como Hitler, soy tan musulmán como ateo.

Muero con el que muere y nazco con el que nace, todos somos fecundados y auxiliados por todos pero desestimamos a todos porque nos desestimamos; en lugar de enriquecernos con el otro, le escapamos, nos combatimos en lugar de asociarnos.

Y matar al otro es suicida porque es una continuación nuestra, el odio que es miedo, nos ha traído a esta desesperanza que es donde se ahoga la imaginación y sin imaginación perdemos la bendita semejanza, es decir, dejamos de ser creadores.

La tarea es armonizar esta gigantesca variedad que es la humanidad porque esto enriquecería a todos.

Hasta dejamos de decir cosas bellas a las mujeres porque ahora puede ser considerado acoso sexual, pronto tendremos que salir a la calle con un abogado; parecería que vivir es una secuencia de pleitos.

La tarea es comprender que la vida son subidas y bajadas, constante movimiento, es decir cambios.

Entonces tenemos que sacar de nuestro lenguaje la palabra decadencia que es una etapa más.

Nada es para siempre.

Por eso debemos estar atentos, listos para el cambio, preparados para toda circunstancia porque la vida es como es, no como debería ser.

Todo nos fue dado, por lo tanto nada nos pertenece.

Solo nos queda gozar lo creado y cuidarlo para el que vendrá, que es una continuación nuestra como nosotros somos continuadores de nuestros padres, de nuestros abuelos, de nuestros bisabuelos y así hasta Adán, el rojo Adán, como le gustaba decir a Borges; que cometió el peor de los pecados, no fue feliz.

Por eso se sentía perseguido por la sombra de haber sido un desdichado.

El primer dato de sabiduría es saber quién es el que sabe, el segundo estar en lo amado, que nos hace más brillantes porque estamos más atentos, por eso rendimos más.

El amor nos aggiorna de tal manera que enamoramos a todos.

Está permitido que te caigas, pero no que te quedes en el suelo.

En este momento la sociedad está detenida por una congestión del tránsito, que ya es desmesurado porque las ciudades ya son desmesuradas.

O tal vez dejamos de pensar para cambiar todas las ideas y comenzar de nuevo.

Ya no habrá grandes mitos que seguir, ideologías, ahora deberemos comunicarnos de hombre a hombre porque ésta es la era del individuo, por eso la Internet, entonces aumentará la calidad, desaparecerá lo macro para que señoree lo micro.

Esto quiere decir que de aquí en más no habrá televisor, política o familia que pueda apagar ese fuego sagrado que es el alma donde vive para siempre la inteligencia alimentada por el universo desde hace tantos siglos.

Los que preguntan, avanzan, los que no preguntan se quedan;  es decir mueren porque la vida es movimiento, todo se recrea a cada instante por eso hay que estar atento

Por una mujer te pierdes al resto, por una casa te pierdes el mundo; es decir por una esquina te pierdes mares y ríos, es decir delfines, ballenas, salmones, tiburones.

Por una familia, una ideología y una religión, te pierdes arquitectos, egiptólogos, poetas, filósofos, chamanes, antropólogos, profetas,  miles de maneras de ver al espíritu y las estrella.

Orquídeas de Colombia, Bacon, Giacometti, Nietzsche, el golfo de Áqaba, Alejandría, Tokio, la Grecia de Homero que tanto amó Lorenz Darrell, Guanajuato donde me enamoré de Catherine Valetzka aunque no tuve oportunidad de decírselo.

Chichicastenango donde con una danza ordenaron a mi esqueleto, París donde Rilke veía despertar a la belleza cada mañana al lado de Rodin, el Trastevere Romano, donde Fellini dibujaba sus personajes, donde el Moisés de Michelangelo está harto de los turistas que lo asfixian en San Pietro in Vincoli donde apenas cabe.

Londres, Berlín, Bruselas, Praga donde los escritores románticos tenían una idea tan alta de la felicidad que nunca la alcanzaban, por eso se sentían desdichados, tristeza que los excitaba, dolor que gozaban como los cantaores flamencos y los cantores de tango.

Madrid, donde Lupe siempre está al borde del pensamiento pero nunca cae, Miami que es el puente que comunica a los latinos con los sajones, el desierto de Sonora donde conocí a Eric Fromm que decía que Suzuki era un budista Zen porque lo había experimentado y esa autenticidad lo hacía difícil de leer porque el Zen no da respuestas racionalmente satisfactorias pero si los libros de los intelectuales occidentales que lo explican más fácilmente aunque no lo hayan experimentado.

No idolatres a nada ni a nadie, porque tener una idolatría es perder la independencia, y esto es conflicto, enfermedad segura.

Como fácil se pierde lo que se ganó sin esfuerzo, como sigue siendo pobre el que no goza lo que le sobra.

El gran paso es ir de la egolatría que te compromete, que te esclaviza a tantas cosas externas a la libertad interior.

Entonces se alcanza la paz y la paz te hace vivir todo con plenitud, es decir, enriquece.

Los últimos salvadores son dudosos, pero no afectan la enseñanza de Buda ni enferman a la Biblia, la enseñanza de Buda no está debilitada por el que no cree en la trasmigración, ni muere la Biblia porque se enfrente al saber más realista de la historia de la tierra y de la evolución del hombre.

Como es inocente pensar en una sociedad sin delincuentes, pero cualquiera puede ser mejor si se lo propone.

No le bastan las buenas intenciones al universo, que es como es, no como nos gustaría que fuera.

La verdadera fe comienza trabajando en uno mismo para creer en uno mismo, y cuando uno está bien plantado en uno mismo se anima a ver todo, entonces conocemos a la realidad y de ahí en más podemos comprenderla.

Entonces nos salvamos de las decepciones;  sabemos que detrás de una máscara siempre hay otra como también vemos la pureza en la desnudez, las libertades del jazz y los rictus de las dictaduras.

Aceptar la realidad es salvarse de los engaños, entonces la verdad nos hace vivir plenamente.

No te engañes, entonces nadie te engañará.

Sé firme como Buda, como Jesús, como Spinoza, como Einstein, como Ford,  firme pero abierto al mundo atento a las propuestas de la vida

Predica las virtudes pero no calles las verdades.

Nunca te arrepentirás de haberte animado, y nunca te perdonarás no haberlo hecho, además no tienes nada que perder porque ni una sola de tus orejas es obra tuya;  y no te preocupes por el futuro porque al final de tu vida no te espera la cima de la montaña sino la paz del valle.

A nadie tienes que rendir cuenta si no haces mal a nadie, como nadie tiene que explicar nada;  por eso no debes agotarte en las vanas tareas de querer convencer y gustar, lo importante es que estés convencido y te guste lo que haces,  y si tienes un gran sueño debes estar dispuesto a un gran esfuerzo para concretarlo porque solo lo grande alcanza lo grande.

Si estudias superficialmente aprenderás superficialmente, si vives por la mitad sólo conocerás la mitad de la vida.

Si tienes la cabeza dividida verás al mundo dividido, si trabajas por obligación serás un desocupado, un desdichado más, si tienes miedo no conocerás al amor que es valentía.

No estás Deprimido, estás Distraído…

Del presente donde sucede la vida, por ejemplo,  los amaneceres y los ocasos, las gaviotas, los cóndores, las águilas, las palomas y las golondrinas.

Las montañas, los valles, los ríos y los mares;  el deporte, el arte, la agricultura, la arquitectura, las selvas, los guacamayos, los monos, los tigres, los leones, los cocodrilos, los elefantes, los arroyos;  los seres humanos de todos los colores.

El ilusorio tiempo que te empuja y la eternidad que te permite cambiar de rumbo y recomenzar a cada instante.

No estás Deprimido, estás Distraído…

De las maravillas que suceden alrededor de ti, desde nacimientos a cosechas, desde revoluciones a conciertos, desde campeonatos de fútbol a viajes interplanetarios.

No estás deprimido por algo que pasó, sino distraído de todo lo que es ahora mismo.

Vengo a recordarte que todos somos parte de la empresa más grandiosa, la humanidad, que construye, que cura, que siembra, que lava, que canta y que baila.

Dios espera que el hombre vuelva a ser un niño, para recibirlo en su seno…

No estás Deprimido, estás Distraído…

Cosas de estío / 8. Calentamiento global, cambio climático y efecto invernadero

Nubes blancas, Ludovico Einaudi (piano) & Alessia Tondo (voz)

[…] con sus predicadores
sus gases que envenenan

su escuela de chicago

sus dueños de la tierra

con sus trapos de lujo

y su pobre osamenta

sus defensas gastadas

sus gastos de defensa

con su gesta invasora

el norte es el que ordena 
[…]

Mario Benedetti, El Sur también existe

Sevilla, 17/VII/2020 / 2ª edición

El verano de 2018 fue diferente en este mes de julio. Sorprendentemente, fue un mes amable con la temperatura para todos. No ocurre así este verano, en el que llevamos bastantes días con un calor insoportable del que ya estábamos avisados. Y lo que viene no presagia nada bueno porque la temperatura se elevará hasta cifras impensables hoy, pero la realidad del cambio climático en el Sur está más cerca de nosotros de lo que podemos pensar.

Javier Ruibal, músico de la fusión del Sur, canta unas palabras preciosas, El niño del Serengueti, que tienen un mensaje aleccionador:

Agua que no has de beber,
oro puro que se tira,
que por el agua se sufre,
se perdona y se respira.
Agua que no has de beber,
nunca la dejes correr.

El que corre sin descanso
nunca llegará primero,
al corazón de los mansos
dale agua y no dinero.
Agua que dejes pasar
puede el destino cambiar.

Han pasado dos años y la realidad del cambio climático está ya con nosotros de forma palpable. Cuando finalizaba el año pasado, escribí un post sobre el síndrome de Greta, en relación con la acción reivindicativa mundial liderada por la activista sueca Greta Thumberg y con referencia explícita a lo que el mundo estaba viviendo en torno al cambio climático por la celebración en Madrid de la cumbre mundial del clima (COP-25), donde explicó que las emisiones no se están reduciendo, sino que iban a aumentar un 0,6% en 2019: “Lo único que queremos ver son acciones reales. Así que si miramos esto desde un determinado punto de vista, es cierto que no hemos logrado nada”, ha reconocido la joven”. La impresión generalizada es que no tomamos conciencia de lo que nos está pasando y siempre creemos que la culpa de todo eso la tiene la gente, pero a mí que no me llamen, como si yo, tú, él, nosotros, vosotros y ellos no tuviéramos que hacer algo al respecto.

Cuando yo era joven, cantaba una canción de María y Federico, Quién tiene la culpa, que no he olvidado hoy en estas circunstancias y ante preguntas inquietantes sobre qué está pasando en el mundo y en la naturaleza que nos acoge, a la que no amamos lo suficiente: Quién tiene la culpa de que la flor se muera de espaldas. / Quién tiene la culpa de la indiferencia que cierra los ojos para la decencia / y los abre grandes a las apariencias. El estribillo, que se repetía siempre dos veces, nos daba una solución de autodefensa en el desconcierto humano ante preguntas a las que todos, la gente, estamos obligatoriamente obligados a dar respuesta: Ni yo ni usted ni el vecino, ni siquiera sus parientes, la culpa de todo esto, la tiene la gente.


María y Federico, ¿Quién tiene la culpa?

La responsabilidad es de todos, unos más y otros menos, con prioridad absoluta la de los Gobiernos, sobre todo. Pero si todos hacemos el esfuerzo de tomar conciencia de que la naturaleza nos acoge cada día para darnos vida, no la defraudemos con lo poco a mucho que nos corresponde hacer para respetarla y dejarla crecer como sólo ella sabe hacerlo. Javier Ruibal así lo pensaba del niño del Serengueti: Como no cumple ningún castigo, / este niño consentido / se me va a quedar en Babia. / Si no estuvieras siempre en las nubes, / cuidarías, no lo dudes, / de no derramar el agua.

Cosas de estío / 8. Calentamiento global, cambio climático y efecto invernadero

Nada de lo que ocurre en la Naturaleza es inocente. Está en boca de todos: este verano es diferente en el Sur de este país, la temperatura es muy agradable y vemos que en el Norte llueve y truena casi todos los días de una forma especial. Aquí, en el Sur, hemos visto el amanecer de muchas mañanas con Nubes Blancas. Algo está pasando y no es porque no nos lo hubieran avisado en términos puros y propios de Al Gore. Creo que veranos como este nos obligan a reflexionar qué está pasando con el calentamiento global, el cambio climático y el efecto invernadero, seis palabras que atemorizan al capital y a los mercados que no tienen compasión de la naturaleza en estado puro, nuestra Casa.

Basta ver lo sucedido recientemente en Innaarsuit, una localidad de Groenlandia que gracias al viento favorable vio pasar en una situación de peligro extremo, lamiendo su costa, un iceberg desprendido del glaciar Helheim, de 800 metros de profundidad y de 6 kilómetros de ancho por 1600 metros de longitud, con un peso estimado de 14 mil millones de toneladas. También, cómo un iceberg de nombre simple de autopista española, A-68, que se desprendió hace un año del continente de la Antártida, con un peso de un billón de toneladas y que mide 150 km. de largo por 55 km. de ancho, se mece en el mar a día de hoy sin saber dónde dirigirse, desconcertado, cerca de la plataforma de hielo Larsen C., bajo la atenta mirada de científicos que no saben qué ocurrirá con esta mole de hielo. El calentamiento global parece que es una de las causas del desprendimiento espectacular del A-68, junto con determinados procesos naturales. Algo está pasando realmente que no sabemos discernir bien.

También hemos conocido por los medios de comunicación que en Siberia se han alcanzado los 40 grados de temperatura en los últimos días, por la insólita ola de calor y tiempo anticiclónico que lleva meses instalada en el Ártico, donde Escandinavia está soportando también temperaturas por encima de los 30 grados. Ante estas evidencias, he consultado datos científicos facilitados por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), creado en 1988, para conocer las evaluaciones integrales del estado de los conocimientos científicos, técnicos y socioeconómicos sobre el cambio climático, sus causas, posibles repercusiones y estrategias de respuesta. En este sentido he leído atentamente un documento breve y de libre acceso por las personas interesadas sobre esta dura realidad, CAMBIO CLIMÁTICO 2013. Base de ciencia física, en la que se destacan cuatro puntos a considerar por los correspondientes responsables públicos de los Estados:

  1. El calentamiento en el sistema climático es inequívoco y, desde la década de 1950, muchos de los cambios observados no han tenido precedentes en los últimos decenios a milenios. La atmósfera y el océano se han calentado, los volúmenes de nieve y hielo han disminuido, el nivel del mar se ha elevado y las concentraciones de gases de efecto invernadero han aumentado.
  2. El forzamiento radiativo total (cualquier cambio en la radiación (calor) entrante o saliente de un sistema climático) es positivo y ha dado lugar a la absorción de energía por el sistema climático. La principal contribución al forzamiento radiativo total proviene del aumento en la concentración de CO2 en la atmósfera que se viene produciendo desde 1750.
  3. La influencia humana en el sistema climático es clara. Es evidente a tenor de las crecientes concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera, el forzamiento radiativo positivo y el calentamiento observado, y gracias a la comprensión del sistema climático.
  4. Las emisiones continuas de gases de efecto invernadero causarán un mayor calentamiento y nuevos cambios en todos los componentes del sistema climático. Para contener el cambio climático, será necesario reducir de forma sustancial y sostenida las emisiones de gases de efecto invernadero.

Este estío está siendo especial con sus cosas de calentamiento global, como efecto fundamental del cambio climático, aunque ahora estemos apreciando una situación ambigua de ralentización del calor en un hemisferio tan propicio como es el Sur. Todos podemos contribuir con actitudes diferentes ante esta realidad tan desconcertante pero tan real como la vida misma. Mientras, me informo con datos científicos, con las Nubes Blancas de Ludovico Einaudi de fondo, para tranquilizar, más que la conciencia, el alma. Lo recomiendo.

Sevilla, 22/VII/2018

NOTA: en la interpretación de Nuvole Bianche, la cantante Alessia Tondo utiliza el dialecto salentino que se habla en El Salento, comarca formada por la extremidad sudeste de la región italiana de Apulia, conocida como el “tacón” de Italia. El texto dice lo siguiente (extraído de https://youtu.be/O-HsW142T5g):

Está bien, déjala dormir,
Ahora ella no lo puede entender,
No, no le hables,
¿Por que ya no siente su corazón?
El viento tampoco me dice demasiado,
Ahora no puedo entenderlo,
Duerme, duerme y no desea,
no le gusta mas éste corazón.
Cuatro vientos y yo sueño solo,
Mis notas ya no tienen fortuna.
Déjame dormir nuevamente,
Déjame morir primero, que esta alma sin amor, no, no la puedes ayudar.
Pasa el tiempo y no me habla
Pasa el tiempo y no me dice nada
Así que ya sabes lo que quería,

Lo que nos pasa
Todavía te siento acá,
Solo si tu puedes, no, solo si tu quieres vuelve conmigo,
Y si quieres mi corazón, éste sigue aquí simplemente cierra los ojos y lo encontrarás.
Canto y pienso en ti
Suspiro y lloro
Ya no tengo tu amor
Tu fuiste mi bien

El viento me dejo solo
Con el tiempo debe regresar
Déjame sufrir solo
Déjame olvidar primero
Mi alma va donde quiere, deja que lo haga.
Pasa el tiempo y no me escucha
Pasa el tiempo y no me dice nada
No te detengas ahora,
Solo, solo debo quedarme
Deja que entre el sol
Debo quedarme bajo el sol
No te detengas ahora
Ella ya no puede amarme
Pasa el tiempo y no habla
Pasa el tiempo y no dice nada
Así que ya sabes lo que quería

Lo que nos pasa
Todavía te siento acá
Solo si tu puedes, no, solo si tu quieres vuelve conmigo
Y si quieres mi corazón, éste sigue aquí, simplemente cierra los ojos y lo encontrarás.
Canto y pienso en ti
Suspiro y lloro
Ya no tengo tu amor
Tu fuiste mi bien.

Nos queda la palabra del homenaje de Estado a las víctimas del coronavirus

Sevilla, 17/VII/2020 / Actualizado a las 13:41

Para que no se olvide ni siquiera un momento. El homenaje de Estado a las víctimas del coronavirus, que se celebró ayer en Madrid, fue un acto sobrio aunque encorsetado como siempre por el protocolo obligado. Pero lo que me quedó grabado en el alma fueron las palabras de Aroa López, enfermera y supervisora de urgencias en el Hospital Vall d’Hebron, en representación del ecosistema sanitario: “Ojalá nada de esto hubiera ocurrido, pero es un inmenso honor hablar en honor de mis compañeros sanitarios, personal administrativo, de limpieza, de cocina, de mantenimiento, de laboratorio, de psicología y resto de áreas que dieron apoyo”, y en nombre también del universo humano y profesional de la “primera línea”: “transportistas, reponedores, cajeros, personal de saneamiento, cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. Miles de hombres y mujeres que cuidaban de todos”.

Resumo de su intervención, tres frases impecables, que no necesitan más comentario:

  1. “Hemos vivido situaciones que te dañan el alma. Porque quien había detrás de los EPIS no eran héroes. Éramos personas que se alejaban de sus familias para protegerlas de un posible contagio. Personas que salíamos del hospital cargadas con todas esas emociones, y que regresábamos a nuestro trabajo desde la soledad y el agotamiento, un día más”.
  2. “Hemos sido mensajeros del último adiós para personas mayores que morían solas, escuchando la voz de sus hijos a través de un teléfono. Hemos hecho videollamadas, hemos dado la mano y nos hemos tenido que tragar las lágrimas cuando alguien nos decía: “No me dejes morir solo”.
  3. “Quiero pedir también a los poderes públicos que defiendan la sanidad de todos. Que recuerden que no hay mejor homenaje a quienes nos dejaron que velar por nuestra salud y garantizar la dignidad de nuestras profesiones”.

El acto civil de ayer es un símbolo de lo que debemos seguir haciendo todos los días frente a la pandemia. Las palabras que pronunció la enfermera y supervisora de urgencias no debemos olvidarlas. Tanta soledad en momentos transcendentales de la vida nos debe animar a ofrecer un reconocimiento diario a la responsabilidad individual y colectiva en esta pandemia, más allá de este tipo de actos oficiales, que podemos manifestar con una conducta digna y ordenada para contener el virus, porque una mascarilla, una distancia adecuada y un lavado cuidadoso de manos, valen ahora más que muchas palabras. Es la forma de mantener viva la llama que ayer presidía el acto de homenaje a las víctimas del coronavirus.

Ahora, sigo escuchando una versión preciosa de la Canción espiritual (Geistliches Lied), Opus 30 de Johannes Brahms (1856), que acompañó el acto, con un arreglo para cuerdas que realizó Sir John Eliot Gardiner e interpretado en 2012 por la Octopus Symphony Chorus & Le Concert d’Anvers, bajo la dirección de Bart Van Reyn, en el palacio de Bellas Artes de Bruselas. Ayer se interpretó por parte de 45 profesores de la Orquesta Sinfónica y 20 profesores del Coro, ambos de la RTVE, bajo la dirección de su maestro titular, Pablo González. Una estrofa de la canción, que está basada en un poema del autor coral alemán Paul Flemming, sobre la aceptación del destino y la confianza en Dios, expresa curiosamente el camino a seguir en un contexto de creencias con un telón de fondo civil y laico: ¿Por qué te preocupas de un día para otro? / Hay Uno que está por encima de todo / que te da, también, lo que es tuyo.

Necesitamos que la música nos ayude a comprender estos momentos, a todos y sin distinción alguna de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social. Sobre todo, asimilarlos de la mejor forma posible, para no olvidar, ni siquiera un momento, a los que se fueron sin haber podido decirnos, unos a otros, una sola palabra: adiós.