España necesita recordar hoy a Machado

PATIO LIMONEROS DUENAS1

Patio de los limoneros. Palacio de Dueñas. Sevilla / JA Cobeña

Esta tarde he estado muy cerca de Antonio Machado, en el Palacio de Dueñas. He paseado por el patio de los recuerdos de su infancia y de un huerto claro donde madura el limonero. Lo he sentido hoy muy cerca de mi persona de secreto. Fundamentalmente, porque echo de menos la asunción colectiva de un proverbio suyo sobre el diálogo, que me acompaña siempre. En ese patio lo he recuperado de mi memoria de hipocampo ante una carencia de diálogo, como problema de Estado que nos afecta a todos en momentos políticos transcendentales que estamos viviendo estos días.

La escucha atenta debería ser una propuesta de necesidad extrema en este país tan dual y cainita. Necesitamos aprender a escuchar porque no es habitual en la vida ordinaria, sobre todo a los otros. Escuchar es saber dialogar, como nos enseñó mi admirado poeta: “Para dialogar, preguntad primero; después… escuchad”. Esta tarde lo leí otra vez en el cielo azul de Dueñas.

Escuchar es una actitud, un proceso de educación transversal a lo largo de la vida que no se improvisa, necesariamente acompañada de la aptitud social de la escucha atenta y activa. La persona que escucha vive instalada en el respeto mutuo, dispuesta a aprender siempre porque solo sabe que no sabe nada. La vida es una caja de sorpresas y preguntas para quien escucha porque todos los días surge una posibilidad nueva de aprendizaje. Y para el diálogo es fundamental. Este país necesita declararlo como deber fundamental de carácter casi constitucional. Nos arrollamos en las vicisitudes diarias porque no dialogamos, no solemos buscar juntos la verdad de la vida, guardando cada uno la suya.

Y volvemos al arte de escuchar, elemento imprescindible para desarrollar esta habilidad nacida para consolidarse en una actitud que se ha desarrollado gracias a la inteligencia humana, que sabe distinguir oír de escuchar, que no es lo mismo. Es lo que les ocurre a los que alardean de decir a los cuatro vientos, cuando oímos algo que no nos interesa, que “por un oído me entra y por otro me sale”, como si la inteligencia humana estuviera ausente. Acabamos de negar la quintaesencia de la escucha, porque nos instalamos en el particular reino de la autosuficiencia o descalificación ajena, negando la capacidad intelectual de elaborar el proceso de escucha atenta que nos separa de estos procesos auditivos que también desarrolla el reino animal. Es un problema que estriba sencillamente en prestar siempre la necesaria atención a lo que los demás dicen, porque probablemente podríamos darnos cuenta de que lo que hasta hoy tenía patente de corso en nuestra vida ya no es así, dado que muchas veces los demás pueden pensar y decir algo mejor que nosotros. Esta actitud nos permitiría sobrevolar, a partir de ese momento, un cielo de preguntas.

Cuando salía del Palacio de Dueñas, de su patio tan querido, he recordado también otra estrofa del poema citado, que me ha permitido comprender mejor cómo la escucha atenta es un compromiso activo de ética pública y privada que tanto necesita este país, sobre todo su clase política en estos días de tanta ausencia de escucha y preguntas sin respuesta alguna: “Desdeño las romanzas de los tenores huecos / y el coro de los grillos que cantan a la luna. / A distinguir me paro las voces de los ecos, / y escucho solamente, entre las voces, una”. Y me he perdido finalmente por las calles de su querida Sevilla, haciendo como siempre su camino al andar.

Sevilla, 9/IV/2016

Política Digital / 5. Tecnologías inteligentes para las personas, no solo para las cosas

Si la clase política mostrara inteligencia digital, salvo honrosas excepciones, se daría cuenta de que al hacer política digital en sentido estricto, como marco unificado de actuación transversal para todas las políticas a llevar a cabo en una legislatura y bajo la responsabilidad del Gobierno correspondiente, la respuesta ciudadana sería extraordinaria porque tiene una herramienta de participación y comunicación en alta disponibilidad (24x7x365), que no tiene parangón en la democracia actual. Me refiero en concreto al teléfono móvil inteligente con acceso a Internet, “el smartphone se asienta definitivamente como el dispositivo de acceso más utilizado”, atendiendo al nivel de penetración en la sociedad española que ha alcanzado en la actualidad, tal y como se recoge en la 16ª edición del informe «La Sociedad de la Información en España«, correspondiente a 2015, elaborado por Telefónica. No tiene el informe patente de corso en sus páginas y conclusiones, ni es inocente, pero es indudable su calidad técnica que se puede colegir al consultar las fuentes que ha utilizado en su elaboración, tal y como lo recoge el apartado denominado «Los informes claves para entender la Sociedad de la Información en 2015», en su página 54.

Junto al teléfono inteligente, está también el mando a distancia de la televisión y las tabletas, con la conectividad a Internet, constituyendo una tríada digital de una capacidad de inteligencia desbordante y al alcance de la ciudadanía, sin grandes brechas digitales según los últimos datos conocidos.

ISIE 2015

Figura 1. Telefónica. Informe de la Sociedad de la Información en España, p. 39.

Ante este panorama y las tendencias señaladas en el citado Informe, se puede deducir que ahora más que nunca urge hacer política digital con altura de miras y como acción de Gobierno indispensable en la situación actual de impasse en la que se encuentra el país. Sirvan como botón de muestra las principales conclusiones que se presentan en el mismo:

  • El 83% de los early adopters [usuarios avanzados] prefiere disfrutar experiencias a tener cosas y el uso que hacen de Internet es tan intenso que un 26,1% lo utiliza durante más de tres horas diarias.
  • El estudio señala el principio del fin de la frontera entre el mundo off y online.
  • Llega a España la realidad aumentada de segunda generación y la comunicación multisensorial. Durante 2015-2020 el crecimiento de ventas de los cascos de realidad virtual será del 99% anual.
  • El smartphone se asienta definitivamente como el dispositivo de acceso más utilizado.
  • Las mujeres utilizan más comúnmente los mensajes a las redes sociales para comunicarse con familiares y amigos (42,7% frente al 36,6%), mientras que los hombres utilizan más twitter (10,9% frente al 6%).
  • El Internet industrial supondrá una aportación al PIB español de los próximos 15 años de entre 108.000 y 137.000 millones de dólares.
  • Los servicios inteligentes comienzan a ser capaces de reaccionar ante el entorno e interaccionar proactivamente con el usuario, llegando a recurrir a la inteligencia artificial y a capacidades como la percepción, conexión, “inteligencia” y reacción.
  • El Smart data es capaz ya de predecir atascos y epidemias con antelación.

Si por razones de oportunidad política unimos a estas conclusiones el análisis que también hace de las últimas tendencias de uso que se analizan en el informe, podemos calibrar hasta qué punto es imprescindible el abordaje de la política digital enunciada a lo largo de esta serie y su extraordinaria proyección social en la ciudadanía de este país:

  • La tecnología nos hace bellos. La mayoría de las personas ven más atractiva a una persona o a una organización cuando es tecnológicamente avanzada.
  • Breaking generations. Gran incremento del uso de Internet para actividades relacionadas con la productividad en el segmento de personas más maduras. En concreto en los internautas de entre 55 y 64 años, se produce un incremento del 48,5% a la hora de realizar compras, del 41,83% para realizar cursos de formación, del 28,45% en las operaciones bancarias, y del 24,87% en las operaciones con las administraciones.
  • Digitalización junto a formatos tradicionales. Aumenta el número de personas que combinan el uso de medios tradicionales y digitales, pasando del 7% al 13,1%.
  • Los usuarios demandan “libertad digital”: quieren tener la capacidad de controlar sus datos y moverlos entre plataformas. El 85,2% de los internautas consideran muy importante poder identificar y borrar los datos personales.
  • Miedo al ojo indiscreto. Un 43% la población internauta desactiva la cámara Web o incluso la tapa por miedo a que alguien la controle de forma remota.
  • Los usuarios españoles, los más avanzados de la clase. España destaca como país avanzado tecnológicamente entre los internautas y los Early Adopters. Además, el 83% de estos últimos prefieren disfrutar experiencias a tener cosas.
  • Transmitiendo cariño: abrazos y caricias a distancia. Se están desarrollando sistemas que permiten detectar y dar una cierta interpretación a las ondas cerebrales en lo que se llama neuro comunicaciones.
  • Los millennials ponen sus condiciones a las empresas: el 60% valora más tener un trabajo que le apasione al salario, y un 72% prefiere empresas que dispongan de la modalidad de teletrabajo.
  • Mucha afluencia pero poca influencia. Las personas hacen mucho menos caso de la información personalizada que reciben que de la información que buscan ellos.
  • Mensajería instantánea. La gente empieza a racionalizar el uso de la mensajería instantánea: a salirse de grupos, limitar a horas concretas el acceso (56,8%), silenciar a gente (44,1%) y a utilizarla sólo para las buenas noticias (68,2% de media).

A modo de conclusión hoy, creo que el Internet de las cosas será asumido e introyectado por la ciudadanía cuando se tome conciencia de que es el internet de las personas y para ellas, a través de las cosas. Solo será posible cuando se capacite a la sociedad española, mediante el uso intensivo de Internet, en inteligencia digital desde la educación infantil hasta la permanente a través de la vida, por una decisión del Gobierno Digital correspondiente, que decide y aprueba legalmente que la inteligencia digital permita a la ciudadanía, a la que sirve, adquirir conocimiento por empoderamiento, como capacidad para resolver problemas o para elaborar productos que son de gran valor para el contexto comunitario o cultural en el que vive, a través de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación.  Permitirá que la sociedad sea más libre a través de la responsabilidad digital, entendida también como la capacidad de dar respuestas conjuntas a la vida mediante el conocimiento y la libertad de decisión que mantenemos vivas a través de las TIC, de la educación digital y de un teléfono inteligente, tan accesible hoy.

Sevilla, 6/IV/2016

Política Digital / 4. Hay que romper la cuarta pared

En Política Digital hay que romper la cuarta pared de una vez por todas, porque existe a día de hoy en Gobiernos, Ministerios, Secretarías de Estado, Consejerías, Partidos políticos, Organizaciones y Empresas del sector TIC, etc., todos ellos con múltiples y difusas competencias políticas digitales en planes, programas y financiación pública y privada, sin mezcla a veces de integración o cohesión alguna. Siempre recuerdo una escena emocionante de una película excelente, El moderno Sherlock Holmes (1924), en la que el proyeccionista sale de su cabina y atravesando el patio de butacas se introduce en la escena que se está proyectando en ese momento, como un actor más, para comprender esta experiencia integradora, porque es un ejemplo clarificador de cómo la ciudadanía, profesionales del sector TIC y organizaciones que forman parte de los diferentes ecosistemas digitales, pueden romper esa cuarta pared digital de una vez por todas para levantarse, participar y sentarse en una simbólica mesa digital de diálogo político y técnico de amplio espectro que ponga muchas cosas digitales en su sitio. Es el elemento de cohesión por excelencia para un ejercicio práctico de política de transparencia, que no se quede solo en un portal web ad hoc, sino como actitud mantenida en el tiempo político del Gobierno Digital y Abierto correspondiente mediante planes y programas financiados y con evaluación continua.

No se comprende esta integración si no se dan elementos de cohesión en el Gobierno Digital tales como, empoderamiento, escucha activa, co-creación, transparencia en la ordenación (disposiciones) y organización administrativa digital (que no son lo mismo), mesas abiertas de diálogo sin exclusión de nadie a sabiendas de que las TIC no son inocentes e instauración de redes sociales de participación, de carácter público, que convivan con las privadas, aunque haya que declarar reglas de juego de democracia digital, que también existe. No digamos nada de la contratación de bienes y servicios digitales en el sector público, donde hay que dar una vuelta de tuerca completa a la legislación vigente para buscar fórmulas novedosas que permitan aplicar en la Administración Pública el auténtico sentido de la frase impertinente pronunciada por un pintor protegido por Alejandro Magno, Apeles de Cos que dejaba ver a través de sus pinceles su auténtica persona de secreto: Ne supra crepidam sutor judicaret: el zapatero no debe juzgar más arriba de las sandalias. ¡Valiente atrevimiento el del zapatero! Todo, porque contemplando un día una obra suya, ya había mostrado su insolencia al hacerle un comentario, a priori constructivo, sobre un fallo en el diseño de las sandalias del cuadro. Apeles, todo orgullo, corrigió el fallo. Y cuando pensó que el zapatero ya no hablaría más, ¡zas!, vuelta a empezar. Ya no solo estaba el fallo en las sandalias, dijo el humilde zapatero, sino también en la forma de las piernas pintadas en el cuadro. No sabemos si siguió opinando sobre otras zonas del cuerpo pintado por Apeles, ante su monumental enfado. Solo que le espetó la enigmática frase que después ha derivado en otra más popular y muy mal entendida: ¡Zapatero, a tus zapatos!

Él, este zapatero humilde, había roto la cuarta pared para acceder a la sabiduría infinita. La que se puede romper con un Gobierno Digital Abierto y Transparente, que permita la participación ciudadana para que quien ostenta el poder transferido por la ciudadanía y comprenda que estamos obligatoriamente obligados a entendernos en el mundo digital en el que vivimos, somos y estamos a diario.

Apeles digitales hay en todas partes, zapateros también, y es probable que debamos mirar antes nuestros pies para que no se descubra la debilidad de nuestro cerebro. Ya comprendo mejor la frase popular: ¡zapatero, a tus zapatos!, porque de piernas, brazos y cabezas mal pintados, en el ámbito político digital, andamos sobrados todos.

Sevilla, 4/IV/2016

En clave digital

FRANCESCHINI 2

Desde Japón, atravesando mares de nubes, han llegado a mi clave digital dos láminas preciosas para intercambiarlas en su tapa, aunque una de ellas, la que denominan “Latín”, era la más deseada después de haberla contemplado en el cuadro de Vermeer, La lección de música. El texto recoge la quintaesencia del periodo barroco: Musica laetitiae comes, medicina dolorum (La música es compañera en la alegría y medicina en el dolor). En un mundo digitalizado nos sigue asombrando la belleza atómica de estas muestras de arte que se pueden ver y tocar, nunca mejor dicho.

Pero la gran sorpresa ha sido la segunda lámina, Ángel, para cambiar el decorado de este clave todavía no muy bien temperado a pesar de los consejos de Bach. Es un fragmento superior de un cuadro que desconocía, El éxtasis de Santa María Magdalena, del pintor boloñés Marcantonio Franceschini (Bolonia 1648-1729), censurado en esta ocasión, porque solo aparecen los ángeles laicos, tocando instrumentos de época, pero no entendiendo nada de lo que le estaba pasando más abajo a María Magdalena, que todos los pintores han representado siempre como la mala de la historia más grande de Jesús peor contada.

FRANCESCHINI 1

Esta lámina sacra pertenece a la colección del director de orquesta italiano Francesco Molinari Pradelli, ya fallecido, que autorizó su reproducción a Roland, fabricante del clave digital citado para que figurase en esta serie instrumental. Es una pintura en cobre, realizada en torno a 1680 y que acabó siendo un regalo diplomático de la ciudad de Bolonia, al Papa Clemente X, en 1709.

Es maravilloso conocer esta sencilla historia gracias al mundo digital que la rodea. El clave lo es, con registros maravillosos de época que puedo reproducir hasta llegar al fortepiano, pasando por el órgano y los diversos temperamentos de un instrumento de sonido celeste. El cuadro de Vermeer donde aparece el texto en latín citado, porque se puede visitar virtualmente en el Museo donde está colgado. La pintura de Marcantonio Franceschini, que se puede conocer por diversas fuentes de Google y Wikipedia. También, la vida de mecenas de Francesco Molinari Pradelli, porque el cuadro sigue en su ciudad natal, Bolonia, aunque desde hoy lo pueda contemplar todos los días cuando abra el clave y aparezcan allí unos ángeles que seguirán siendo virtuales ante la realidad tan humana de una mujer, María Magdalena, que solo quiso comprender un día ya muy lejano qué le pasaba a un tal Jesús, de carne y hueso, que tan bien se había portado con ella. Para que no lo olvide nunca en el mundo digital, aunque allí no esté.

Sevilla, 3/IV/2016

La enciclopedia mecánica

ENCICLOPEDIA MECANICA

http://www.rtve.es/alacarta/videos/con-ciencia/ciencia-angela-ruiz-robles/2138256/

El lunes pasado, Google dedicó su doodle a la Enciclopedia Mecánica, inventada por una maestra española excelente, Dª Ángela Ruiz Robles, pensando siempre en la forma de hacer más amable el aprendizaje de los niños y niñas de la posguerra, aligerando el peso de sus abultadas mochilas físicas y mentales… Su invento, que ya contemplaba tres idiomas, español, francés e inglés, se patentó en 1949 como “un procedimiento mecánico, eléctrico y a presión de aire para su lectura” dentro de una caja metálica tipo maletín, con carretes intercambiables dibujados y escritos por ella misma, con un peso inferior a 150 gramos y un precio de 75 pesetas de la época.

No consiguió su objetivo de fabricación en serie de su invento, a pesar de recomendaciones y peticiones de ayuda económica de calado como fue incluso la efectuada a Franco.  El invento durmió el sueño de los injustos hasta que hace solo cuatro días lo recuperó Google a nivel mundial como homenaje a una mujer precursora del libro electrónico.

DOODLE ENCICLOPEDIA

Es una historia muy sencilla pero que merece todo mi respeto digital. Excelente trabajo de Dª Angelita, una maestra de las de antes que me ha recordado a Dª Antonia, mi encantadora maestra que también sabía hacernos más amable la vida en Madrid de la posguerra, aliviando el peso de nuestras carteras vitales, cabases físicos y mentales, muy lejos del sueño de esta inventora tan olvidada como siempre en un país que despreciaba y desprecia muchas veces a los que intentaban e intentan  desarrollar talentos especiales, siguiendo desgraciadamente al pie de la letra aquella memorable y controvertida frase «¡Que inventen ellos!», del ínclito y nunca bien ponderado D. Miguel de Unamuno y Jugo.

Sevilla, 1/IV/2016

Política digital / 3. ¿Inversión o gasto?

INVERSION GASTO

Esta es la pregunta del millón de dólares para muchos descreídos digitales, que ya han resuelto determinados responsables TIC, políticos y técnicos, que aun conociendo la realidad digital en España miran para otro lado y con gran desparpajo vergonzante tienen respuesta a la misma: gasto y solo gasto. Pero esto no es así y no es verdad para los que conocemos la realidad del gasto público digital en España desde hace muchos años, porque es un clamor entre los profesionales del sector que en España se gasta mucho en soluciones digitales de software y, sobre todo, hardware, con una proliferación de chiringuitos digitales, porque no se toman medidas contundentes y claras para contenerlo con soluciones tecnológicas de reutilización de software y consolidación de centros de procesos de datos, por ejemplo, que supondrían ahora una inversión inicial pero que contendría el gasto a muy corto plazo.

Para ello es necesario que de una vez por todas se eleven estas decisiones a rango de política digital llevada a cabo por un Gobierno Digital fuerte, bien armado, con altura de miras y dependiente directamente de la presidencia del Gobierno, para abordar con carácter inmediato una revolución digital en este país, con altura de miras y que suponga un beneficio a corto plazo, tanto cualitativo, como cuantitativo, con una estrategia digital declarada con disposiciones de carácter sustantivo que se pueda proyectar luego en las Comunidades Autónomas que respeten en determinados artículos las peculiaridades de cada una, pero nunca permitiendo la falta de equidad en la accesibilidad digital a los recursos públicos.

Esta política digital acabaría con las tómbolas digitales de recursos financieros, subvenciones, Fondos FEDER, financiación de planes y proyectos sin mezcla de beneficio alguno, sin orden ni concierto en muchas ocasiones por controles políticos no inocentes, solo para exquisitos digitales o buscadores digitales de última hora, que no benefician ni buscan el interés general digital que debería perseguir su finalidad pública implícita. También con los miles de chiringuitos digitales montados e instalados, que no implantados, por todo el país, bajo el eslogan de que “a mí que no me llamen”, despreciando casi siempre el buen hacer digital de los otros. Otro gallo cantaría si pudiéramos conocer de una vez por todas los extraordinarios recursos digitales que ya existen tanto en software y hardware pagados con dinero público, de todo el país, y se pudiera disponer de ello a modo de Repositorio Común Digital, por imperativo legal, no por mera discrecionalidad, con plena disponibilidad para las Administraciones Públicas, como está ya legislado de forma tímida todavía y que tan poco caso se le hace.

Tengo la respuesta muy clara a la pregunta formulada: inversión cualitativa y cuantitativa, inversión urgente para controlar urgentemente también el gasto digital actual. Si hubiera política digital administrada por un Gobierno Digital a nivel de Estado, con proyección legal a las Comunidades Autónomas que serían participantes activas en el desarrollo de esta nueva política, podríamos abordar con carácter inmediato una auditoría para conocer, una vez más con urgencia, la situación digital del país, desoladora por supuesto desde la perspectiva de gasto público nacional y territorial, para que se pudieran tomar medidas urgentes de contención del mismo en reutilización del software y consolidación masiva de infraestructuras digitales, por un efecto inversor inmediato que supondría taponar la hemorragia económica de gasto TIC que se está produciendo todos los días. Acciones que llevarían a clausurar de forma inmediata tómbolas y chiringuitos digitales extendidos por todo el país.

La catetez digital, que también existe, nos lleva a situaciones pintorescas de despreciar casi siempre lo que los demás hacen bien y con soluciones digitales a veces de más calidad que las nuestras. Pero nos puede la trinchera de la autonomía mal entendida y lo de los demás, en principio, es para no fiarse mucho. No digamos nada, si el Estado o esa Comunidad la preside otro partido político. Las TIC no son inocentes, pero permiten practicar ética digital de una gran calidad cuando garantizan la equidad en la accesibilidad a servicios públicos digitales a través de algo tan sencillo y al alcance toda la ciudadanía como un teléfono, instrumento revolucionario para obtener bienestar social. Eso sí, a precios razonables.

Sabemos, por desgracia, que todo necio digital, confunde hasta la saciedad, valor y precio. Ese es el auténtico problema de fondo de la pregunta con la que iniciaba este artículo y antes de plantear respuesta alguna.

Sevilla, 31/III/2016

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de: http://www.soyconta.mx/contratar-asesores-gasto-o-inversion/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=contratar-asesores-gasto-o-inversion

Política digital / 2. Vocabulario propio

VOCABULARIO DIGITAL

La política digital goza de buena salud a la hora de darse a conocer porque tiene un vocabulario propio que hay que incorporar a la vida diaria de los ciudadanos y ciudadanas de este país, cuando ante las tecnologías de la información y comunicación (TIC) dejamos de considerarlos como “ignorantes molestos”, según explicaba hace años Hans Magnus Enszerberger en un momento histórico mundial en el que se abordaban análisis de los peligros de las tecnologías de la información y comunicación en la vida ordinaria.

Es conveniente, por tanto, destacar catorce palabras o constructos, digitales por supuesto, que se pueden considerar jerga digital de cuasi obligado conocimiento, con ánimo descriptivo, representativo y no exhaustivo. Es más, me atrevería a decir que estamos obligatoriamente obligados a conocerlas y comprenderlas en su justo significado, máxime cuando se deberían considerar como objetivos y funciones integrados en una futura Ley de Política Digital, en la que se reconocieran derechos y deberes digitales.

No están todas las palabras que son, pero si son todas las que figuran a continuación a modo de declaración de principios digitales a considerar y desarrollar en la vida diaria de la ciudadanía, pero en un contexto de derechos y deberes públicos digitales, porque parto de la base de que las TIC no son inocentes:

  1. Gobierno Digital. Continua optimización en la prestación de servicios públicos, acceso a la información pública y participación ciudadana mediante la transformación interna y externa de las relaciones institucionales, personales y sociales, con base en el uso de las TIC, como actitud política sostenida en el tiempo y en programas políticos llevados a cabo por la Administración Pública Digital.
  2. Estrategia Digital. Proceso organizativo mediante el cual el Gobierno Digital correspondiente, a través de la Política Digital, incorpora a sus funciones directivas y funcionales los sistemas y las tecnologías digitales de la información y comunicación, como escenario y motor de su progreso, y como modelo de integración tecnológica orientada a la ciudadanía.
  3. Planificación Digital. Proceso de ordenación y organización administrativa y técnica para garantizar la implantación en un tiempo delimitado de la estrategia digital dirigida por el Gobierno Digital correspondiente, ajustándose necesariamente a compromisos de Legislatura. Es extraordinariamente opuesta a la planificación clásica porque existen factores que condicionan su implantación de base digital, tales como perentoriedad de plazos por las innovaciones tecnológicas y obsolescencia implícita, inversiones imprescindibles para optimizar las infraestructuras en un análisis exhaustivo del coste total de retorno, valores basados en la nueva ética digital, participantes en nuevos ecosistemas de redes digitales, entornos cambiantes y urgencia en obtener resultados inmediatos. Integra un proceso de importancia vital en términos de transparencia pública, la evaluación de programas y planes de implantación digital que permitan tanto al Gobierno como a la ciudadanía emitir juicios bien informados a lo largo de la implantación de planes y programas (evaluación formativa), como al finalizar los mismos (evaluación sumativa).
  4. Inversión Digital vs. Gasto Digital. Aplicación práctica de inversiones digitales en contraposición al mero gasto digital, que permite el abordaje de financiación pública digital, en un marco constitucional, con objeto de aplicar los grandes principios de equidad y solidaridad en la accesibilidad digital a determinados derechos constitucionales. Se entienden como tales, entre otros, el de protección de la salud y la organización de los servicios correspondientes por parte de los “poderes públicos” que garanticen el citado derecho, con elementos garantistas de financiación asegurada de mínimos en carteras de servicios digitales de salud (historia clínica, receta electrónica, identificación digital) y servicios sociales homogéneos, para evitar los desequilibrios actuales, donde existen respuestas digitales marcadas por el principio de desigualdad desgraciadamente, con evidente peligro de aplicar respuestas solo para poblaciones específicas y en territorios concretos, como puede ocurrir en carteras de servicios y determinados proyectos de telemedicina o de servicios sociales.
  5. Empoderamiento Digital. Capacidad que tienen los Gobiernos y las Administraciones Públicas para transferir conocimiento y poder digital a la ciudadanía, a sus empleados públicos y a las empresas del sector TIC.
  6. Equidad Digital. Implantación tutelada por el Gobierno digital correspondiente, de principios de igualdad en la accesibilidad a productos y servicios digitales, con objeto de superar la brecha digital existente entre las personas que tienen conocimientos digitales y los aplican a su vida diaria y las que son declaradas analfabetas digitales, con independencia de su condición social.
  7. Administración Digital. Utilización de las Tecnologías de la Información y Comunicación como soporte del Gobierno Digital, como componentes del mismo. Es decir, no existe Administración Digital sin Gobierno Digital, no se deben alterar los términos, porque se da el caso de Administraciones que tienen magníficas infraestructuras digitales sin Gobierno Digital alguno o muy desdibujado.
  8. eMovilidad. Imperativo categórico constitucional, recogido en la Constitución Española, en una sección, la primera, de los derechos fundamentales y de las libertades públicas, cuando en su Artículo 19, sobre Libertad de residencia y circulación, se dice taxativamente que “Los españoles tienen derecho a elegir libremente su residencia y a circular por el territorio nacional”. Esta determinación constitucional debe servir a un Gobierno Digital, respetando igualmente los grandes principios declarados en el Artículo 103 de la carta Magna sobre la Administración que tendrá que desarrollarlo, para obrar en consecuencia con este derecho fundamental, respetando los principios de eficacia, jerarquía, descentralización, desconcentración y coordinación [digitales], con sometimiento pleno a la ley y al Derecho, sirviendo con objetividad los intereses generales.
  9. Interoperabilidad. Capacidad de los sistemas y tecnologías de la información y las comunicaciones de intercambiar datos y posibilitar la puesta en común de información y conocimiento, según un modelo prescrito, en los ámbitos técnico, semántico y organizativo.
  10. Consolidación. Unificación de infraestructuras digitales territoriales, de carácter público, para garantizar principios de economía de escala, calidad, interoperabilidad, eficacia, eficiencia y ciberseguridad al servicio de la ciudadanía.
  11. Reutilización. Capacidad del Gobierno Digital para utilizar e intercambiar sistemas y tecnologías de la información y comunicación ya existentes, con calidad certificada y que se ponen a disposición del país y de su ciudadanía, a través del Gobierno/Almacén Digital, evitando gasto público digital innecesario, que supondrá obtener economías de escala muy considerables y la interoperabilidad necesaria e imprescindible para compartir productos y servicios digitales ya experimentados satisfactoriamente o a implantar.
  12. Gobierno-Almacén Digital (Govern/Store). Recurso de interés general para la ciudadanía, puesto a su disposición por el Gobierno Digital correspondiente, en el que se alojan recursos digitales públicos declarados previamente, que se pueden obtener/bajar tanto por la propia Administración y sus entidades instrumentales, como organizaciones de interés social y ciudadanía, con categoría de servicio público, con especial prelación en relación con la educación, salud y servicios sociales.
  13. Inteligencia Digital.
    1. Destreza, habilidad y experiencia práctica de las cosas que se manejan y tratan con la ayuda de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación, nacidas de haberse hecho muy capaces de ellas.
    2. Capacidad que tienen las personas de recibir información, elaborarla y producir respuestas eficaces, a través de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación.
    3. Capacidad para resolver problemas o para elaborar productos y servicios que son de gran valor para un determinado contexto comunitario o cultural, a través de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación.
    4. Factor determinante de la habilidad social, del arte social de cada ser humano en su relación consigo mismo y con los demás, a través de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación.
    5. Capacidad y habilidad de las personas para resolver problemas utilizando los sistemas y tecnologías de la información y comunicación cuando están al servicio de la ciudadanía, es decir, cuando han superado la dialéctica del doble uso y de estricta mercancía.
  14. Inteligencia Pública Digital.
    1. La ciudadanía es capaz de adquirir destreza, habilidad y experiencia práctica de las cosas que se manejan y tratan en la relación con la Administración digital, con la ayuda de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación, nacida [la habilidad] de haberse hecho muy capaz de ella [por la voluntad del Gobierno correspondiente], en el marco de lo propugnado por el Artículo 103 de la Constitución al referirse de forma muy breve a la Administración.
    2. El Gobierno digital correspondiente, a través de la Administración Pública, decide y aprueba mediante disposiciones, el desarrollo de la capacidad que tienen las personas de recibir información, elaborarla y producir respuestas eficaces, a través de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación.
    3. El Gobierno digital correspondiente, a través de la Administración Pública, decide y aprueba que la inteligencia pública digital permita a la ciudadanía, a la que sirve, adquirir conocimiento por empoderamiento, como capacidad para resolver problemas o para elaborar productos que son de gran valor para el contexto comunitario o cultural en el que viva, a través de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación.
    4. El Gobierno digital correspondiente, a través de la Administración Pública, debe saber discernir que la inteligencia digital es un factor determinante de la habilidad social, del arte social de cada ser humano en su relación consigo mismo y con los demás, a través de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación.
    5. El Gobierno digital correspondiente, a través de la Administración Pública, debe desarrollar la capacidad y habilidad de las personas para resolver problemas utilizando los sistemas y tecnologías de la información y comunicación cuando están al servicio de la ciudadanía, es decir, cuando ha superado la dialéctica del doble uso, con una vigilancia adecuada por parte de la Administración Pública.
    6. Nos queda la palabra digital, estas palabras en concreto. En definitiva, las palabras no son inocentes, nunca lo han sido. La publicación de un hipotético diccionario de política digital sería una buena ocasión para seguir conociendo nuestra lengua, sus significantes y significados. Uno de los problemas ordinarios que generan muchos desencuentros es cuando se produce la famosa situación de discrepancia entre dos o más personas sobre una determinada cuestión que se intenta explicar con palabras, aunque en el diálogo se suele reconocer al final que en el fondo queríamos decir lo mismo. Pero no es así. En los tiempos que corren, no todos vamos en el mismo barco ni somos iguales y el diccionario sabe distinguir muy bien qué es un transatlántico y qué es una patera, tan frágil ella.

      Sevilla, 30/III/2016

      NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de http://www.espacioblanco.es/glosario-digital-de-marketing/

El futuro no se puede comprar

Ayer volví a recordar este gran aserto, por un mensaje explícito de una película muy bella, Brooklyn, que retrata una forma diferente de abordar todos los momentos presentes que conforman cada futuro real, personal e intransferible. Precisamente, el futuro es eso, la concatenación de presentes, de sucesivos carpe diem, sin concesión alguna a la seguridad plena de lo que ocurrirá hoy o mañana en cada momento después.

Se pueden comprar cosas, pero no el futuro, porque no es una mercancía que esté a la venta en el gran mercado del mundo, sino un derecho y un deber. Se puede planificar o soñar, pero garantizar lo que ocurrirá en un futuro próximo o lejano no es posible. Existe siempre un factor sorpresa llamado libertad que puede dar al traste el mejor futuro soñado, sin tener que recurrir a la melancolía de Groucho Marx cuando afirmaba de forma rotunda que el futuro ya no es lo que era.

La vida es una oportunidad para atender el mundo presente a través de la inteligencia, lo más preciado que tiene el ser humano. He estudiado durante muchos años la proximidad real al concepto [la inteligencia] y hoy, más que nunca, comprendo que la mejor definición sería aquella que asume la realidad social de cada uno en cada carpe diem: ser inteligente es ser capaz de resolver problemas en la relación consigo mismo y con los otros. Donde somos, estamos y vivimos. Desde la perspectiva actual no hay nada más ultramoderno e inteligente, en la clave de José Antonio Marina: explicar, embellecer y transformar la realidad a través de la inteligencia creadora. Siempre que nos demos cuenta que también es importante e inteligente frecuentar el futuro, tal y como recomendaba el Dr. Cardoso al Sr. Pereira en “Sostiene Pereira”: “… deje ya de frecuentar el pasado, frecuente el futuro. ¡Qué expresión más hermosa!, dijo Pereira”.

Quizá necesitamos hoy y siempre recordar al Sr. Pereira cuando perdió de vista al Dr. Cardoso al salir de su querido Café Orquídea, en Lisboa, sintiendo la nostalgia de lo vivido por la inseguridad que nos crea salir del confort en determinados momentos presentes, en los de la vida pasada, pero también por lo que nos pueda ocurrir en la futura que a veces soñamos y abrazamos hasta perdernos en ella. Hasta el día en el que nos enfrentamos a nuestro yo hegemónico, poniendo orden en la confederación de almas inquietas, como le decía aquél sorprendente doctor Cardoso en la Clínica Talasoterápica de Parede, un presente real con necesidad de futuro. Porque contrariamente a lo que el evangelista Mateo escribió para la posteridad a lo largo de los siglos, a cada día humano no le suele bastar a veces su propio afán.

Sevilla, 27/III/2016

Hasta Tintín llora en Bélgica

TINTIN

He crecido de la mano de Tintín y me ha acompañado en muchas horas de soledad sonora en Madrid, ciudad en la que crecí y me eduqué para vivir apasionadamente. He visto una viñeta en las redes sociales muy simbólica sobre los atentados de ayer en Bruselas, en la que aparece llorando el héroe de sempiterna juventud, Tintín, junto a su perro fiel, Milou. Sé que el último álbum inconcluso del dibujante belga Hergé sobre su personaje tan querido, Tintín y el Arte-Alfa, “finaliza con una viñeta en la que los malos se llevan a Tintín con una pistola apuntándole su espalda. Podría parecer evidente que Tintín se hubiera salvado, de haberse finalizado la historia. Sin embargo, diversos datos apuntan a que realmente podría no haber sido así: el testimonio de personas cercanas a Hergé, así como el hecho de que Hergé consultara a un amigo acerca de si podía hacer que Tintín muriera en la terraza de su casa. Estos indicios parecen apuntar a un final poco usual” (1).

¿Una premonición? No lo sé, pero Hergé nos deja una pregunta en el aire ante situaciones en las que todo es posible, incluso matar personas, personajes y sueños tan queridos por niños y adultos de un mundo diseñado a veces por el enemigo. Hoy no me quiero bajar de él, porque hay que luchar contra el terrorismo, cada uno desde su posición de coherencia social en la vida, aunque en mi persona de secreto tenga que imitar en este momento a Tintín y llorar, mirando a Bélgica desde la pequeña ventana de la vida en la que a veces vivo sin vivir en mí.

Sevilla, 23/III/2016

(1) https://es.wikipedia.org/wiki/Tint%C3%ADn_y_el_Arte-Alfa

 

Política digital en España

GOBIERNO DIGITAL

Empezar una serie de artículos sobre política digital “es un instante crucial, como cuando se empieza a escribir una novela…Es el instante de la elección: se nos ofrece la oportunidad de decirlo todo, de todos los modos posibles; y tenemos que llegar a decir algo, de una manera especial”.

Adaptado de ITALO CALVINO, El arte de empezar y el arte de acabar

He tomado la decisión de iniciar una serie de artículos sobre un asunto candente en el ámbito público, referido a la política digital en España y en un momento candente de elección de un nuevo Presidente y de un nuevo Gobierno. Soy consciente de las prioridades políticas actuales centradas en la generación de empleo y en el blindaje constitucional de derechos y deberes sociales referidos a educación, salud y atención social, sobre todo de los que menos tienen, del envejecimiento y en la realidad inexorable de la dependencia. Pero la realidad digital está ahí, cada día más presente en nuestras vidas, siendo lo más íntimo de nuestra propia intimidad (según el aserto agustiniano) a través de instrumentos digitales tan útiles e imprescindibles ya como los teléfonos inteligentes, tabletas, portátiles y televisiones interactivas.

Vivimos en un mundo digital, tal y como lo aprendí hace casi veinte años de Nicholas Negroponte, que me abrió una perspectiva diferente de la vida, aunque siempre estuve de acuerdo con él en un aserto irreversible, para poner cada cosa en su sitio y no se nos suban las tecnologías de la información y comunicación a la cabeza: “Los bits no se comen; en este sentido no pueden calmar el hambre. Los ordenadores tampoco son entes morales; no pueden resolver temas complejos como el derecho a la vida o a la muerte. Sin embargo, ser digital nos proporciona motivos para ser optimistas. Como ocurre con las fuerzas de la naturaleza, no podemos negar o interrumpir la era digital”.

Se trata de reconocer que somos ya digitales en un mundo digital por excelencia, que nos puede hacer la vida más amable en todas las perspectivas de la vida desde una perspectiva de nueva revolución digital que supere con creces a la industrial que tanto ha beneficiado ya a la humanidad. Por esta razón, creo que la política digital es un asunto de Estado, no una cuestión baladí protagonizada solo por los amantes de las tecnologías de la información y comunicación. Además, cuando sustenta las políticas sociales por excelencia, se troca en un asunto que nos pertenece a todos, sin excepción. El marco de la política digital no es un asunto tecnológico sino constitucional. Esa es su gran fortaleza en el argumentarlo de elevarla a asunto de Estado, máxime cuando tiene que atender a realidades tan inexorables como la salud y la enfermedad o los servicios sociales.

He escrito en este blog muchas veces sobre política digital. Valga como ejemplo la serie dedicada al Gobierno electrónico, abierto, en Andalucía, en un momento ilusionante para este territorio autonómico. El jueves pasado retomé mi presencia pública presentando este constructo en un Máster en la Escuela Nacional de Sanidad, que me devolvió la ilusión por construir teoría crítica sobre esta realidad que trasciende a la salud en sí misma, pero que la comprende con carácter prioritario porque las tecnologías de la información y comunicación no son inocentes, como no lo son las ideologías políticas subyacentes en su implantación, que no mera instalación tecnológica. Sabia distinción que se constituye en un elemento de gran interés público en la construcción de un nuevo paradigma público de carácter digital que podríamos construir mediante estas plataformas digitales y a la que invito desde hoy a quien desee participar en la generación de teoría crítica digital que se pudiera convertir en un movimiento celular, de tejidos sociales co-creadores mediante foros digitales en principio, con actividades virtuales y presenciales, que acabe en la definición de sistemas y aparatos políticos digitales que permitan la toma de decisiones públicas de gran relevancia social, preservando el interés general como raíz de la que deben nacer todos los actos digitales que nazcan en la sabia política digital del Gobierno digital correspondiente.

Publico a continuación mi intervención en Madrid en la Escuela Nacional de Sanidad,  Política Digital en el Sistema Nacional de Salud. Hacia un nuevo paradigma tecnológico de carácter público y estratégico, el jueves pasado, como homenaje a los alumnos y alumnas que me desafiaban en sus preguntas (¿rompiendo la cuarta pared?) sobre cómo se podría abordar ya una política digital de amplio espectro en el ámbito de la salud, por ejemplo. Es solo una presentación de apoyo, porque lo que sucedió allí no se puede repetir: nadie se baña dos veces en el mismo río. Pero puede ser un buen punto de partida para compartir pre-ocupación [sic] sobre este asunto de Estado y que debería estar presente en las agendas políticas de los que preparan en el Congreso de los Diputados acuerdos de Gobierno y Estado.

¿Qué te/le parece? Lo que puedo asegurar es que deseo decir y construir entre todos algo diferente, de una manera especial, tal y como lo aprendí hace ya muchos años de Ítalo Calvino, a quien tanto debo.

Sevilla, 20/III/2016