La Alcaldía socialista y democrática de Nueva York, una señal esperanzadora para la izquierda mundial

Sevilla, 17/XI/2025 – 08:10 h (CET+1)

Los que estamos como Diógenes buscando a diario, con linternas virtuales, ideas humanas, no digitales, que rearmen la ideología socialdemócrata de nuevo cuño, para contrarrestar la ola de fascismo de ultraderecha y derecha extremas -tanto monta, monta tanto– que invade nuestro país, nos alegramos de encontrar respuestas en hechos que son amores demócratas y no sólo buenas razones políticas tradicionales, tal y como ha ocurrido con la las elecciones a la alcaldía de Nueva York, el pasado 4 de noviembre, ganadas por Zohran Mamdani (Kampala, Uganda, 1991), un demócrata miembro del movimiento político “Socialistas Democráticos de América”, integrado en las elecciones en el Partido Demócrata. El nuevo alcalde neoyorquino, que se presenta personalmente como socialista democrático, no era muy conocido hasta ahora en las élites políticas internacionales.

En tal sentido, quiero compartir hoy el contenido de un artículo esperanzador y bien fundado, publicado ayer en el diario El País, La gran apuesta roja de Mamdani, del filósofo esloveno Slavoj Žižek (Liubliana, Eslovenia, 1949), que esta semana publica en la editorial Akal un libro que promete hacernos reflexionar y mucho a los que hemos crecido en creencias religiosas cristianas y marxistas, Ateísmo cristiano. Cómo ser un verdadero materialista, cuya sinopsis oficial adelanta una perspectiva muy importante para enfrentarnos a la decadencia actual de la democracia mundial: «Ateísmo cristiano es una visión única del proyecto teológico de Žižek y la primera exploración en forma de libro de su pensamiento religioso. En sus propias palabras, «para convertirse en un verdadero materialista dialéctico, uno debe pasar por la experiencia cristiana». En toda su concepción de la «experiencia» es crucial no algún tipo de revelación espiritual, sino más bien la lógica del pensamiento materialista. Esta afirmación y, a su vez, deconstrucción de la teología cristiana es una propuesta conocida de Žižek, la cual tiene una profunda importancia política, filosófica y, en última instancia, personal para él».

Los avisos para navegantes de Zizek en su artículo, en estos mares procelosos del ocaso de la democracia, nos permiten aproximarnos a la realidad del día después del triunfo del alcalde electo de Nueva York: «Con Mamdani en el poder, el populismo trumpista y la ortodoxia demócrata comenzarán de pronto a hablar el mismo idioma. Harán todo lo posible para que Mamdani parezca un fracaso, lo que, en el caso de Trump, puede incluso implicar otra declaración de “emergencia” para justificar el envío de la Guardia Nacional. De modo que, para la izquierda, no es solo un momento para actuar, sino también para pensar en el contexto más amplio. Estados Unidos está pasando de ser un sistema político bipartidista a otro con republicanos ortodoxos, demócratas ortodoxos, populistas de derecha alternativa y socialistas democráticos». Estos acordes políticos suenan en nuestro país, donde el bipartidismo ha desaparecido y las coaliciones han llegado para quedarse. Pero, ¿cuáles son las lecciones sobre lo ocurrido en las elecciones a la alcaldía de Nueva York?

Según Zizek, «Estamos ante dos antagonismos (“contradicciones”): uno entre Trump y el establishment liberal y otro entre el ala de Sanders dentro del Partido Demócrata y el resto de las fuerzas políticas. Los procesos para juzgar políticamente a Trump mediante impeachments durante su primer mandato fueron intentos desesperados del poder establecido por recuperar el liderazgo moral y la credibilidad; pero todo terminó siendo un ejercicio cómico de hipocresía, ya que también las deficiencias de la clase dominante quedaron al descubierto. La obscenidad declarada de Trump no hizo más que poner de manifiesto lo que ya existía» […] Mamdani ha ganado porque ha hecho por la izquierda lo que Trump hizo por la derecha. Expresó con claridad su postura radical, sin preocuparse por perder a los centristas» (la negrita es mía). A tenor de lo ocurrido, «¿Deberían entonces los socialistas democráticos separarse oficialmente del Partido Demócrata? Yo les aconsejaría un pragmatismo con principios: apuntar a los objetivos centrales de los que depende su supervivencia y luego admitir todo aquello que se muestre prometedor para promoverlos. Esto implica abrazar la democracia electoral cuando la democracia electoral funciona, pero también la movilización popular, o incluso métodos más radicales cuando las circunstancias lo exijan».

Para finalizar su artículo, Zizek enseña el camino a seguir a partir de esta victoria neoyorquina para revertir las políticas de Trump: «Tras su victoria, Mamdani debe lanzarse de forma decidida a tomar el control del Partido Demócrata del Estado de Nueva York. Al mismo tiempo, debe forjar una red de vínculos con los socialistas democráticos del resto del país y (siguiendo el consejo de Sanders) interpelar con sutileza a los trabajadores y agricultores de bajos ingresos que votaron a Trump y están decepcionados con él. El futuro del proyecto que encarna Mamdani está en quitarle a Trump votantes decepcionados, no ganar el centro inerte. Solo un izquierdista radical puede ganarse a los trumpistas de clase trabajadora, un electorado cuya desconfianza hacia el establishment todavía está totalmente justificada».

Sigo de cerca el pensamiento de izquierdas de Zizek, considerado uno de los pensadores más influyentes de este siglo. Los votantes del nuevo alcalde de Nueva York son, en parte, los desencantados con la palabrería de Trump, los que viven la precariedad de las clases medias tradicionales, los nadies de Galeano de toda la vida, que han comprendido que la oferta de Mandami es real y sincera, porque inmediatamente va a atender demandas sociales de una envergadura colosal, como es el acceso a la vivienda con alquileres asequibles y topados por la Alcaldía de Nueva York, transporte publico gratis, respeto y acogida humana de los inmigrantes, así como atención social que derive en resolución de cuestiones vitales como es la atención a la salud desde una perspectiva pública, una asignatura pendiente de Estados Unidos desde hace ya muchos años de diferentes gobiernos, con la excepción de lo queda del Obamacare, que tanto bien sigue haciendo entre los que menos tienen.

Seguiré de cerca el mandato de Mamdani. Es mi ob-ligación (con guion) democrática actual, un faro que alumbra las ideologías en este loco mundo al revés.

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CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Jamás te recuerdo, democracia, porque nunca te olvido

Jamás te recuerdo, porque nunca te olvido

Enrique Bunbury, El rumbo de tus sueños

Sevilla, 16/XI/2025 – 09:50 h (CET+1)

En estos días de recuerdo obligado sobre lo que supuso, hace ya 50 años, la muerte del dictador Franco y la apertura en nuestro país de las grandes avenidas de la libertad, la frase del cantor Bunbury aplicada a la democracia, debería ser una de las declaraciones de amor y contrato social más importantes en la vida de las personas: jamás te recuerdo, democracia, porque nunca te olvido. Ante su llamativo ocaso, tratado en varias ocasiones en este cuaderno digital, es urgente reivindicar su importancia para seguir viviendo en sociedad, a pesar de los esfuerzos que se hace a diario por muchos dirigentes y líderes sociales para condenarla al ostracismo. No hace falta ir a Estados Unidos, Ucrania o Gaza para aseverar esta realidad fascista que clama al cielo, que se pretende conquistar por muchos antidemócratas, porque en nuestro país es constatable con datos que hay signos evidentes de que vivir en democracia es algo que tenemos que recordar todos los días, porque la olvidamos con una facilidad pasmosa, sobre todo cuando falta diálogo para comprender que “todos no somos iguales” y que, por tanto, no podemos ni debemos pensar lo mismo y que se ha demostrado a lo largo de los siglos que es la mejor forma de convivencia humana cuando precisamente nada humano, incluso nuestro peor rostro, nos debería ser ajeno.

Creo que a tenor de lo expuesto anteriormente, es urgente introducir en la programación de la escuela del mundo al revés (Eduardo Galeano, dixit), en la que estamos instalados en nuestro país, una asignatura que llevara por título “Educación para la Democracia”, visto el fracaso que llevamos a nuestras espaldas democráticas con una que se llamó, no hace tanto tiempo, “Educación para la Ciudadanía”, acusada de forma torticera y sin compasión de “adoctrinamiento” en las escuelas de este país.

No hace falta ser un Einstein redivivo para constatar que la democracia peligra día a día, por la radicalidad tan agresiva que se está instalando en la sociedad de este país al revés, de forma silenciosa, con la izquierda a la derecha, el ombligo en la espalda y la cabeza en los pies, que diría también Eduardo Galeano. Las noticias que se publican a diario sobre el auge de la ultraderecha en nuestro territorio hispano, con una llamativa asunción de esta alarmante realidad por parte de los más jóvenes, muestran el mundo al revés de la democracia auténtica en nuestro país. Esta es la razón de por qué no debemos olvidarla nunca, para no tener que estar recordándola siempre. Estoy convencido de que la democracia hay que cuidarla cada día y con tres pilares de cuidados básicos que he reiterado en muchas ocasiones en este cuaderno digital: el primero, participar en procesos electorales y ser consecuentes con lo que cada uno vota, sabiendo que las ideologías no son inocentes y que todos los partidos no son lo mismo. De ahí la necesidad de recurrir a una información veraz y objetiva de los programas y del conocimiento de los líderes que los representan, con objeto de que cada persona pueda emitir juicios bien informados, no sólo en el momento de introducir el voto en la urna, sino también en la convivencia diaria, huyendo de silencios cómplices, en una permanente alborada democrática. El segundo pilar se centra en ejercer la responsabilidad activa de ciudadanía, porque ser responsable es la conjunción de conocimiento y libertad. Conocimiento, porque la inteligencia es el bien más preciado para vivir dignamente, entendida como la capacidad de resolver problemas en libertad de conciencia y acto del día a día, considerando siempre que es lo más bello que tiene el ser humano. Libertad, porque es lo más preciado de lo que dispone el ser humano cada día en la tarea diaria de entrar en ella.

Finalmente, el tercer pilar nos obliga a pensar en el día después de las elecciones, en los días del después que llegan hasta hoy, por ejemplo, porque detrás del voto debe haber siempre un compromiso activo con el voto fiado a terceros que probablemente ni conozco, a través de un papel alargado como la sombra ética y decente que lo protege. Es decir, tengo que mantener activo el compromiso diario de mi opción a través de la participación activa, como ciudadano o ciudadana que vive en un ámbito local concreto, en la consecución de aquellos objetivos que me han llevado a elegir una determinada opción política volcada en un programa, que nunca se debe entender como flor de un día. El éxito político de la democracia, como el campo, es para quien la trabaja y no hay que olvidar que cuando la política se entiende así podemos ser protagonistas de la misma en mi casa, mi barrio, mi trabajo, mi ciudad, mi país o, simplemente, entre mis amigos o familia del alma.

En definitiva, lo que planteo es una alborada democrática, vigilante y continua, donde no tengamos que recordarla permanentemente, algo que sólo es posible cuando no la olvidamos ni siquiera un momento.

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UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

 

Para la libertad, en nuestro país, casi cincuenta años es nada


«Para la libertad», interpretada por Joan Manuel Serrat y con una coreografía que utiliza el lenguaje de signos

Para la libertad sangro, lucho, pervivo. / Para la libertad, mis ojos y mis manos, / como un árbol carnal, generoso y cautivo, / doy a los cirujanos. 

Miguel Hernández, Para la libertad

Sevilla, 15/XI/2025 – 13:00 h (CET+1)

Cuando nos aproximamos a velocidad de vértigo, en el tiempo líquido que nos ha tocado vivir, a una fecha inolvidable en nuestro país, la muerte del dictador Franco, el 20 de noviembre de 1975, comprobamos cerca de Carlos Gardel, que casi cincuenta años de libertad que propició y garantizó la Constitución de 1978, han pasado para muchos como nada. En pleno ocaso de la democracia, vuelvo a pensar en lo que aquella fecha de aniversario próximo nos proporcionó tres años después, “con la frente marchita, la nieve del tiempo platear”, sintiendo “que es un soplo la vida”, que cincuenta años de mi vida en libertad “no es nada», viendo los derroteros del país en la actualidad.

Lo que ocurre es que este recuerdo fugaz en mi interior, mi persona de secreto, me sitúa frente a palabras del poeta Miguel Hernández, porque aquella fecha propició que pudiéramos acercarnos a su vida y obra para experimentar la libertad soñada en la lucha de los años de dictadura. Y esta realidad irrefutable no la olvido. De ahí que resuene en mi cerebro, con más fuerza que nunca, su canto a la libertad y lo que hay que seguir haciendo para mantenerla viva en común: Para la libertad sangro, lucho, pervivo. / Para la libertad, mis ojos y mis manos, / como un árbol carnal, generoso y cautivo, / doy a los cirujanos. // Retoñaran aladas de savia sin otoño, / reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida; / porque soy como el árbol talado que retoño: / aún tengo la vida.

Este poema de Miguel Hernández, El herido (II), publicado en «El hombre acecha» 1937-1939, sigue presente en mi alma de todos y en la de secreto, como si fuese ayer el primer día que conocí estas palabras en una España que tenía helado el corazón de personas que buscaban la libertad perdida en una dictadura implacable.

PARA LA LIBERTAD

Para la libertad, sangro, lucho, pervivo

Para la libertad, mis ojos y mis manos

Como un árbol carnal, generoso y cautivo

Doy a los cirujanos

Para la libertad siento más corazones

Que arenas en mi pecho, dan espumas mis venas

Y entro en los hospitales, y entro en los algodones

Como en las azucenas

Porque donde unas cuencas vacías amanezcan

Ella pondrá dos piedras de futura mirada

Y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan

En la carne talada

Retoñarán aladas de savia sin otoño

Reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida

Porque soy como el árbol talado que retoño

Aún tengo la vida

Para la libertad, sangro, lucho, pervivo

Para la libertad, mis ojos y mis manos

Como un árbol carnal, generoso y cautivo

Doy a los cirujanos

Porque donde unas cuencas vacías amanezcan

Ella pondrá dos piedras de futura mirada

Y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan

En la carne talada

Retoñarán aladas de savia sin otoño

Reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida

Porque soy como el árbol talado que retoño

Aún tengo la vida, aún tengo la vida

Es verdad, por último, que la mejor forma de respetar en democracia las palabras de su poema completo, debemos hacerlo no olvidando lo sucedido realmente en la guerra civil, sin blanqueamientos y añoranzas fascistas impresentables de quienes la propiciaron y rememoran hoy, defendiendo también y a diario la reconciliación y transición cincuenta años después de la muerte del dictador, leyéndolas pausadamente e intentando comprender el mensaje de estas bellas palabras escritas con el corazón por Miguel Hernández, porque sufro en muchos momentos de desconcierto político las heridas del amor, de la muerte y de la vida en mi cancionero de ausencias de ideologías y compromiso activo para luchar por un mundo mejor y lejos de las mentiras, bulos y medias verdades en las que nos tenemos que desenvolver a diario.

La verdad es que, afortunadamente y a pesar de todo, pienso -como él-, que aún tengo la vida, aún tengo la vida

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¡Paz y Libertad!

No le toquéis ya más, que así es… Rosalía

Sevilla, 13/XI/2025 – 12:34 h (CET+2)

Pertenezco a una generación matusalénica para cualquier relación con este mundo líquido, el de Zygmunt Bauman, representado estos días por la cantora Rosalía (San Esteban Sasroviras, Barcelona, 1992), algo más que cantaora o cantante, según Facundo Cabral, porque la diferencia estriba en que no sólo puede cantar, sino que debe hacerlo, para satisfacción de cientos de miles de jóvenes que la siguen a pies juntillas, como dirían mis ancestros. Rosalía “está hasta en la sopa”, sonando su nuevo álbum, LUX, por tierra, mar y aire, con letras que tienen dentro un mensaje especial, en el que interpreta dieciocho canciones como si fueran partes de un concierto sinfónico, al utilizar también varios “movimientos” que agrupan formas de interpretar el hilo conductor de esta bella obra.

Como siempre hago en relación con las sinopsis oficiales de obras culturales, para no caer en espoiler, en esta ocasión se presenta LUX «como el cuarto álbum de estudio de la cantante, productora, compositora y ganadora de varios Grammy; se trata de su lanzamiento más innovador y global hasta la fecha. LUX es una proeza de visión y maestría. El álbum se ha grabado junto a la London Symphony Orchestra e incluye voces de artistas como Björk, Carminho, Estrella Morente, Silvia Pérez Cruz y los coros de la escolanía de Montserrat y de l’Orfeó Català. Rosalía explora temas de la mística femenina, la transformación y la espiritualidad trazando el arco entre la ilusión y la pérdida, la fe y la individualidad».

Mi amor a la música clásica me ha acercado a este álbum, junto al contenido exquisito de algunas de sus letras. Me ha gustado mucho la crítica que efectuó el diario El País el pasado cinco de noviembre, en la que se decía textualmente que «Las fortalezas de la cuarta y nueva obra de Rosalía, Lux, son muchas, pero quizá se deba poner en primer término la importancia del lugar desde el que se concibe. Hablamos de una obra osada, valiente, compleja, arrogante y fascinante, un disco sin estribillos, sin apenas ritmos memorizables, densa y extensa. Llamémosla anticomercial, pero a la vez se puede considerar pop. Esto lo realiza Rosalía desde la cúspide de la música pop, desde una posición de estrella mundial. […] Realizar un álbum raro desde los márgenes de la industria resulta mucho más sencillo, pero armar esta epopeya mística desde el trono que ella ocupa ofrece la imagen de una artista con una valentía radical». Lo que resulta indudable es que sus dieciocho canciones ofrecen un espacio de reflexión impresionante a través de sus letras y melodías, apoyadas por intérpretes de fama mundial: MOV I: 1. Sexo, Violencia y Llantas, 2. Reliquia, 3. Divinize, 4. Porcelana, y 5. Mio Cristo Piange Diamanti; MOV II: 6. Berghain, 7. La Perla, 8. Mundo Nuevo y 9. De Madrugá; MOV III: 10. Dios es un Stalker, 11. La Yugular, 12. Focu ‘ranni [Exclusivo en formato físico], 13. Sauvignon Blanc y 14. Jeanne [Exclusivo en formato físico]; MOV IV: 15. Novia Robot [Exclusivo en formato físico]; 16. La Rumba del Perdón; 17. Memória y 18. Magnolias.

Agradezco a Rosalía que ofrezca a través de este álbum espacios de reflexión para sus seguidores y seguidoras, que son cientos de miles de jóvenes, sobre todo, que buscan algo más en este loco mundo en el que nos ha tocado vivir, en momentos muy delicados para salvaguardar la democracia mundial. Por eso, a la hora de enfrentarme hoy a la pantalla en blanco, he recordado también a Juan Ramón Jiménez, a través de un poema muy breve y bueno, por tanto dos veces bueno (Baltasar Gracián, dixit), ¡No le toques ya más, que así es la rosa!, tal y como lo aprendí de él hace ya muchos años (1). Este recuerdo me permite exclamar también a todos los vientos algo vinculado con la utilización del enigmático pronombre personal «le», que para mí, en este aquí y ahora, podría ser el sentimiento de Rosalía, no exento de pensamiento, en su nuevo álbum: «¡No le toquéis ya más, que así es… Rosalía!

(1) Jiménez, Juan Ramón, Piedra y cielo, Buenos Aires: Losada, 1968

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¡Paz y Libertad!

Las librerías son espacios de confianza y clínicas del alma

Javier Navarro (Sevilla, 1991) – Cartel conmemorativo del Día de las Librerías 2025, representadas como “espacios de confianza”

Sevilla, 11/XI/2025, Día de las Librerías – 16:36 h (CET+1)

Hoy se celebra la decimoquinta edición del Día de las Librerías, en el que el Gremio de Librerías de Sevilla, lanza la campaña ‘Espacios de confianza’, “una iniciativa que cuenta por primera vez con el apoyo de la Dirección General de Promoción Económica del Ayuntamiento de Sevilla y que pone el foco en el papel de estos espacios como generadores de comunidad y agitadores sociales y culturales”.

En tal sentido, han presentado una imagen gráfica realizada por el ilustrador y arquitecto Javier Navarro (Sevilla, 1991), quien ha explicado su obra como “una Giralda hecha de libros, una metáfora entre el antiguo alminar, símbolo del hojaldre de culturas de Sevilla, y las librerías como columna vertebral de la ciudad: el pilar donde los lectores se apoyan, refugian y habitan”. 

En este contexto festivo, el Gremio sevillano “reclama la necesidad de más ayudas públicas y la puesta en marcha de políticas efectivas de fomento de la lectura, ya que viene detectando en los últimos cinco años un lento descenso en las ventas en las librerías independientes de la ciudad, cuyas cifras sitúan a Sevilla por debajo de otras provincias andaluzas”.

Además, este día de celebración es el primer acto de una campaña que se extenderá hasta la Navidad, en la que este Gremio resalta, “la importancia de las librerías de barrio frente a la creciente tendencia de las compras en línea, valorando la experiencia, el conocimiento y la diversidad de títulos que ofrecen, así como la conversación, el trato personal, la convivencia, la resolución de dudas y todo tipo de necesidades relacionadas con los libros”, explicando que “Frente a mundo que corre, que no profundiza, que se queda en lo superficial, nosotras valoramos la humanidad, el vínculo con el otro, un trabajo callado, de hormiguitas que hacemos en medio de toda la locura en la que estamos inmersos en la actualidad”.

Me ha tranquilizado conocer a través de este Gremio de Librerías que “las librerías sevillanas atraviesan por un momento de relativa estabilidad, aunque sería necesario analizar la confluencia de los hábitos de compra y lectura de la ciudadanía sevillana y las librerías, ya que las ventas de libros a través de librerías independientes son inferiores a las de otras provincias andaluzas”, por lo que “es necesario un mayor apoyo al sector de las librerías, tanto a través de subvenciones como mediante la compra de fondos bibliotecarios en librerías, además de la puesta en marcha de políticas verdaderamente efectivas de fomento de la lectura”.

Mañana continuará esta campaña con un acto organizado por el Centro Andaluz de las Letras, a las 19:00 horas en la Librería Casa Tomada, “con la participación de los libreros Lola Gallardo (Rayuela Infancia), Alberto Haj-Saleh (Casa Tomada) y Fátima Tirado García (La Fábula Educa)”.

Creo que hoy, en el contexto social que estamos viviendo, tienen un sentido especial las palabras que escribí en 2021, Las librerías son la atención primaria del alma, dedicadas al Día de las Librerías de ese año, que para mí es cada día que nos ofrecen la oportunidad de cuidar nuestra alma, como Boticas o Clínicas, cada uno o cada una según lo necesite: “Cuido el alma con la lectura de libros. Recuerdo que sobre las estanterías o nichos (bibliotecas, en griego) donde se colocaban los rollos de papiros que se podían leer en la Biblioteca de Alejandría, figuraba siempre un letrero sobrecogedor: lugar del cuidado del alma o más exactamente “Clínicas del alma”, tal y como nos lo ha transmitido el historiador siciliano Diodoro de Sículo en el siglo I a.C. Amo la lectura, los libros, las librerías y tengo un respeto casi reverencial a las personas que están detrás de cada página bien escrita, sobre todo con alma. De los que critican cada publicación y aconsejan su lectura. De cada persona que está detrás de este círculo virtuoso del libro en todas sus proyecciones posibles, librerías incluidas y sobre las que he escrito en muchas ocasiones en este cuaderno digital porque las admiro. Las librerías son la antesala de las bibliotecas, a modo de atención primaria del alma, si consideramos lo manifestado anteriormente al considerar las citadas bibliotecas como lugares del cuidado del alma o más exactamente “Clínicas del alma”, espacios de confianza plena en los libros que amamos y leemos.

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¡Paz y Libertad!

¿Quién anima al animador? (II)

Julio Numhauser & Maciel Numhauser, Todo cambia

Sevilla, 11/XI/2025 – 09:45 h (CET+1) [actualizado del artículo publicado en 2022]

La persona que anima es una especie en extinción, porque los agoreros mayores de este reino humano están haciendo continuamente de las suyas, con Trump a la cabeza, aunque en nuestro país también tenemos una muestra muy amplia, agrupada en siglas de derecha extrema y ultraderecha confesa. Animar es un verbo que admite hasta diez acepciones, según el Diccionario de la lengua española (RAE): infundir vigor a un ser vivo, infundir ánimo o energía moral a alguien, incitar a alguien a una acción, dar vida o animación a una obra de arte, comunicar a una cosa inanimada vigor, intensidad y movimiento, dar movimiento, calor y vida a un concurso de gente o a un paraje; dicho del alma, dar vida al cuerpo, vivir, habitar, cobrar ánimo y esfuerzo, decidirse, determinarse a hacer o decir algo. Son diez interpretaciones que equivalen a una sola, de las que destaco la última sobre las demás: animar es dar vida al cuerpo, saber vivir en definitiva. Cambiar todo lo que haya que cambiar.

Todo está cambiando en nuestras vidas porque hay muy pocas zonas de confort que nos animen a habitar seguros y de forma estable en el microcosmos que nos rodea. La cantora Mercedes Sosa (cantante es la que puede cantar y cantora es la que debe hacerlo, según Facundo Cabral), cantó Todo cambia, con letra y música del músico chileno Julio Numhauser, fundador de mi querido grupo Quilapayún, para animarnos a continuar siempre hacia adelante mediante su compromiso activo a través de la música, por ejemplo, habiéndolo grabado personalmente en la razón y en el corazón a lo largo de mi vida, en etapas que han quedado registradas en mi memoria de secreto, situada como estructura muy valiosa en una región profunda del cerebro, el hipocampo. La recuerdo en ocasiones como ésta porque era una auténtica animadora, infundiéndonos siempre ánimo o energía moral a todos: Cambia lo superficial / Cambia también lo profundo / Cambia el modo de pensar / Cambia todo en este mundo. Es bueno que como animadores hablemos de esto, por higiene mental, en el Club de las Personas Dignas, al que pertenezco desde hace ya muchos años, para reforzar las actitudes cotidianas en lo que vivimos, hacemos y sentimos, aunque reconozcamos que la situación de inmovilismo reaccionario y ocaso democrático nos hace daño, sabiendo que debemos compartir la realidad cambiante, por dura que sea, hasta que al animarnos y respetar a los que animan a los animadores, integremos en nuestra inteligencia de todos y en la de secreto, el hecho de que cambiar no es extraño…, porque no cambiamos el amor a lo que queremos, por mucho que nos cueste, porque somos coherentes, porque los principios permanecen, aunque tomemos conciencia plena de que para los Tristes y los Tibios, cada uno en su Club, tanto cambio no lleva a nada bueno. Y en los momentos difíciles que estamos atravesando, quizás se frotarán las manos, en su presunto triunfo anímico, porque piensan que estábamos advertidos. Me alegra pensar que así no será…, porque el cambio no es ya algo extraño en nuestras vidas: Lo que cambió ayer / Tendrá que cambiar mañana / Así como cambio yo / En esta tierra lejana // Cambia el rumbo el caminante / Aunque esto le cause daño / Y así como todo cambia / Que yo cambie no es extraño.

He dicho anteriormente que hay que respetar a los animadores frente a los agoreros mayores del reino que, instalados en su mediocridad eterna, no hacen nada más que cantar las desgracias propias y ajenas sin mezcla de cambio o progreso personal y social alguno. Desgraciadamente, los animadores son una especie en extinción, aunque el gran espectáculo del mundo continúe. Lo dije en 2022, por ejemplo, con motivo de la entrega del Óscar al mejor corto “animado”, El limpiaparabrisas, español por cierto, dirigido por Alberto Mielgo, una metáfora “animada” sobre el amor en tiempos revueltos, como primer motor que anima la vida, intentando responder en pocos minutos a la gran pregunta de la vida: ¿qué es el amor?: “La verdad es que todo se nubla en la mente y en el corazón cuando llueve y se moja el alma, que también sucede, siempre no a gusto de todos, pero tomando conciencia de que ese todo se puede limpiar también con el amor líquido del limpiaparabrisas de la vida, porque al final todo depende del color del cristal con el que se mira cada aquí y ahora de esa turbulenta forma de ser y estar en el mundo que cada uno vive. Juan Ramón Jiménez me lo enseñó hace ya muchos años, cada vez que traspasaba la cancela de su casa en Moguer, en la calle Nueva: “[…] era de hierro y cristales blancos, azules, granas y amarillos. Por las mañanas. ¡qué alegría de colores pasados de sol en el suelo de mármol, en las paredes, en las hojas de las plantas, en mis manos, en mi cara, en mis ojos! […] Yo miraba sucesivamente todo el espectáculo, el sol, la luna, el cielo, las paredes de cal, las flores -jeranios, hortensias, azucenas, campanillas azules-, por todos los cristales, el azul, el grana, el amarillo, el blanco. El que más me atraía era el amarillo. Por el cristal amarillo todo se me aparecía cálido, vibrante, rejio, infinito […] Todo allí acababa bien; era un término como el del beso en el amor, como el de la gloria verdadera e íntima en el arte; después de mirar por el cristal amarillo ya no quería yo más y me quedaba contento”. Como me pasa a mí hoy al ver en repetidas ocasiones el corto de Mielgo, con el color de cada plano, que llevan el alma dentro”.

Los animadores “menores” del reino, practicamos la defensa a ultranza del “principio esperanza”, que he mantenido en mi vida y que he ido alimentando hasta hoy de lecturas ideológicas no inocentes. El éxito filosófico de Ernst Bloch, por ejemplo, con su teoría de ese “principio esperanza”, fue demostrarnos que tenemos que llegar a ser “ateos” por la gracia de Dios, es decir, hay que creer en la trascendencia de la vida sin un Trascendente alienador. Por ello, hay que rechazar de base la superstición y la mitología de la religión. Sólo así, el ser humano adquirirá su desarrollo pleno. En definitiva, permitirá regar con rocío, todos los días, las esperanzas legítimas que cada uno tiene, animarnos, en una palabra, dando respuesta a la pregunta profunda de Neruda, ¿Es verdad que las esperanzas deben regarse con rocío? (Libro de las preguntas, IV), aprendiendo a ser felices cada día, una experiencia de esperanza en el amor, entre otras, como hambre cósmica en tiempos revueltos, aprendiendo de una vez por todas que animar nuestra vida y la de los demás es cosa de cuidar el alma, dando vida al cuerpo, vivir y habitar la vida. En definitiva, cobrar ánimo y esfuerzo, decidirse, determinarse a hacer o decir algo que nos permita mantener viva la esperanza de dar respuesta a los problemas de la vida, a sus continuas preguntas. Siendo así, que yo cambie no será ya extraño y como animador…, la verdad es que, hoy por hoy, a pesar de lo que está cayendo, me siento con fuerzas para seguir luchando por un mundo mejor para todos.

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UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Continúo caminando en belleza, para que todo en belleza acabe

Fragmento de El nacimiento de Venus (1482), Sandro Boticelli (1445-1510). Temple sobre lienzo. Medidas: 172,5 x 278,5 cm. Galeria degli Uffizi. Florencia.

Que en belleza camine.
Que haya belleza delante de mí
y belleza detrás
y debajo
y encima
y que todo a mi alrededor sea belleza
a lo largo de un camino de belleza
que en belleza acabe.

Eduardo Galeano, Quise, quiero, quisiera, del «Canto de la noche», del pueblo navajo, en El cazador de historias.

Sevilla, 5/XI/2025 – 11:58 (CET+1)

La vida es bella…, según se mire, tal y como Albert Einstein nos aclaró cuando dijo que la belleza no mira, solo es mirada. Procuro que sea así en mi vida, porque lo que me importa de verdad es profundizar en el significado de la belleza, algo que admiro desde mi niñez, algo que capta el cerebro y nos proporciona placer de forma personal e intransferible. Por esta razón pascaliana de la razón y del corazón, me ha interesado conocer a fondo una actividad museística que ha iniciado el Museo Nacional del Prado, en colaboración con el Centro Internacional de Neurociencia y Ética (CINET) de la Fundación Tatiana, “al crear la Residencia Internacional de Neurociencia y Arte, un programa pionero que une la investigación sobre el cerebro humano con la riqueza de la creación artística. Este proyecto interdisciplinar busca abrir nuevas vías de conocimiento en torno al funcionamiento de la mente y su relación con la creatividad”.

Con tal motivo, el pasado lunes 3 de noviembre se inició el proyecto con una conferencia, La imagen en el arte y en la Inteligencia Artificial, a cargo del neurocientífico Alva Noë, profesor de la Universidad de Berkeley, que adjunto a continuación y que el museo presenta como “una oportunidad única de diálogo entre ciencia, filosofía, arte y sociedad”.

En torno a una pregunta inquietante, ¿Qué es la belleza? ¿Dirías que es algo objetivo o todo lo contrario?, se va a desarrollar el Seminario de Ciencia y Arte que ha comenzado con la conferencia citada. Lo seguiré de cerca porque estoy muy interesado en que a pesar de lo que está pasando y estamos viendo a diario, continúo caminando en belleza, para que todo en belleza acabe. Frecuentando los caminos en mi Sur, he recordado ahora que también tenemos el deber de aportar belleza en la vida, algo que nos enseñó un poeta andaluz del siglo XVIII, Dionisio Solís, cordobés por más señas, que se formó en esta ciudad, Sevilla, dejándonos un ejemplo precioso sobre «decir bellezas», escribirlas también, tal y como lo recoge mi preciado Diccionario de Autoridades, algo de lo que estamos también muy necesitados, porque quien busca belleza la encuentra y quien la recibe, la entrega. Es a través de una seguiriya, Al retrato de una dama, cuando lo dice todo a los escuchaores del Sur: Al retrato de Anarda, / todos atiendan, / que aunque yerre las coplas / diré bellezas. Decirlas es «hablar oportunamente, con gracia y donaire sobre alguna materia, o discurrir con erudición y primor: como se suele decir de un gran Orador o de un hombre discreto y docto, que ocasionan deleite en los que los oyen discurrir y hablar».

Eduardo Galeano / El cazador de historias

En la orilla que me encuentro en la actualidad, en la singladura que inicié hace tiempo para seguir buscando islas desconocidas de esperanza, en un mundo terco que se encarga a diario de arrebatárnosla, considero que Eduardo Galeano me acompaña para hacer este camino o singladura, tanto monta monta tanto, cuando me acerco a una isla especial que suele inspirar también mi alma de secreto y, a veces, la de todos: el principio esperanza, que se inspira en el camino de la belleza que puede presentarse en la vida de cada uno cuando nos lo proponemos: Que en belleza camine. / Que haya belleza delante de mí / y belleza detrás / y debajo / y encima / y que todo a mi alrededor sea belleza / a lo largo de un camino de belleza / que en belleza acabe (1). Él lo cuenta de una forma especial al detallarnos la historia de la tribu Pawnee, junto al río Platte, en el relato Las Estrellas (2), del que he escogido sus palabras finales, porque representan lo que me ha sucedido a lo largo de la vida, fundamentalmente porque soy un caminante del mundo que late a través de la palabra, que nos queda y… además, es bella:

A orillas del río Platte, los indios pawnees cuentan el origen.
Jamás de los jamases se cruzaban los caminos de la estrella del atardecer y la estrella del amanecer.
Y quisieron conocerse.
La luna, amable, las acompañó en el camino del encuentro, pero en pleno viaje las arrojó al abismo, y durante varias noches se rio a carcajadas de ese chiste.
Las estrellas no se desalentaron. El deseo les dio fuerzas para trepar desde el fondo del precipicio hasta el alto cielo.
Y allá arriba se abrazaron con tanta fuerza que ya no se sabía quién era quién.
Y de ese abracísimo brotamos nosotros, los caminantes del mundo
.

Una cosa más, como diría Steve Jobs al finalizar sus presentaciones: si escribo hoy estas líneas es porque en 2008 publiqué en este cuaderno digital un relato, Memoria de desván, presidido por un fragmento de gran belleza  de El nacimiento de Venus (1482), obra excepcional de Sandro Boticelli (1445-1510), que responde exactamente a una experiencia personal que viví en noviembre de 1982, en La Punta del Moral (Ayamonte), en una madrugada real, oscura, alumbrada solo por una farola maltrecha y próxima al bar donde nos enrolamos para una aventura bella que ahora he podido narrar sobre un pecio de mi cerebro, nunca mejor dicho. Y está escrito «con mil amores» (¡que expresión popular tan excelente…!) en homenaje a una persona a quien quiero segundo a segundo porque su actitud, bella y transmitida a través de sus ojos azules, me ayudó a salir de las profundidades de un atlántico nocturno muy particular, que cuando llovía se mojaba no como los demás, sino como el agua cantada por El Lebrijano, según Gabriel García Márquez.

(1) Galeano, Eduardo, Quise, quiero, quisiera, del «Canto de la noche», del pueblo navajo, en El cazador de historias, 2016. Barcelona: Siglo XXI España.

(2) Galeano, Eduardo, Ibidem, p. 20.

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UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Palabras premonitorias de Pier Paolo Pasolini, en el 50 aniversario hoy de su asesinato: “estamos todos en peligro”

Enrique Irazoqui (izqda.), en el papel de Jesús y el director, Pier Paolo Pasolini (dcha.), en una imagen tomada durante el rodaje de la película «Il vangelo secondo Matteo” (1964) / Domenico Notarangelo

La figura de Cristo debía tener, al final, la misma fuerza que una resistencia: algo que contradiga radicalmente la vida tal como se está configurando en el hombre moderno: su orgía de cinismo, de ironía, de brutalidad práctica, de contemporización, de glorificación de la propia identidad en los rasgos de la masa, de odio hacia toda diversidad, de rencor teológico sin religión.

Pier Paolo Pasolini, 1963 (1)

Sevilla, 2/XI/2025 – 13:21 (CET+1)

Hoy se cumple el 50 aniversario del asesinato de Pier Paolo Pasolini en la playa del Idroscalo, en Ostia (Roma), con un responsable dudoso de su autoría en solitario, Pino Pelosi, un chico de un suburbio romano (ragazzo di vita) al que recogió en los soportales de la estación Términi, con su Alfa Romeo Giulia GT, en la medianoche del 2 de noviembre de 1975. Hasta aquí la turbia crónica negra de su trágica muerte, horas después de haber respondido a preguntas muy complejas en una entrevista con Furio Colombo, publicada en el suplemento Tuttolibri del diario La Stampa, el 8 de noviembre de ese año, con el título propuesto por Pasolini, “Porque estamos todos en peligro”, como si fuera una premonición de lo que horas después iba a suceder.

Por esta razón, he vuelto a leer la citada entrevista (2), compleja en su fondo y forma, de la que he escogido tres pasajes muy representativos del mundo de secreto y de todos en el que se desenvolvía Pasolini, con un hilo conductor muy claro, la denuncia contundente del neofascismo en Italia, la «situación» por la que atravesaba el país en esos momentos, que personalmente pude constatar al haber vivido allí, en Roma concretamente, durante esos difíciles y convulsos años políticos. Comienza la entrevista con la descripción de la «situación» contra la que lucha Pasolini: «La “situación”, con todos los males que tú dices, contiene todo lo que te permite ser Pasolini. Quiero decir: tuyo es el mérito y el talento. ¿Pero los instrumentos? Los instrumentos son de la “situación”; editorial, cine, organización, hasta los objetos. Pongamos que el tuyo sea un pensamiento mágico. Haces un gesto y todo desaparece. Todo eso que detestas. ¿Y tú? ¿No te quedarías solo y sin medios? Quiero decir medios expresivos, quiero… «, a lo que Pasolini responde: «Sí, he entendido. Pero ese pensamiento mágico yo no solo lo intento, sino que me lo creo. No en el sentido de médium, sino porque sé que golpeando siempre sobre el mismo clavo puede hasta derribarse una casa. A pequeña escala, un buen ejemplo nos lo proporcionan los radicales, cuatro gatos que consiguen remover la conciencia de un país (y tú sabes que no siempre estoy de acuerdo con ellos, pero precisamente ahora estoy a punto de salir para ir a su congreso). A gran escala, el mejor ejemplo proviene de la historia. El rechazo ha sido siempre un gesto esencial. Los santos, los ermitaños, pero también los intelectuales. Los pocos que han hecho la historia son aquellos que han dicho no, nunca los cortesanos y los ayudantes de los cardenales. El rechazo, para funcionar, debe ser grande, no pequeño, total, no sobre este o aquel punto, “absurdo”, no de sentido común».

Quedémonos con el rechazo a lo indeseable como gesto esencial. La segunda cuestión que deseo rescatar de esa entrevista premonitoria es en torno a la pregunta directa al cineasta de cuál es la verdad: «Siento haber utilizado esta palabra. Quería decir “evidencia”. Deja que ponga otra vez las cosas en orden. Primera tragedia: una educación común, obligatoria y equivocada que nos empuja a todos a la competición por tenerlo todo a toda costa. A esta arena nos empuja como una extraña y oscura armada en la que unos tienen los cañones y otros tienen las barras de hierro. Entonces, una primera división, clásica, es “estar con los débiles”. Pero yo digo que, en cierto sentido, todos son los débiles, porque todos son víctimas. Y todos son los culpables, porque todos están listos para el juego de la masacre. Con tal de tener. La educación recibida ha sido: tener, poseer, destruir».

La última cuestión elegida port mí en la entrevista es la que se refiere es un alegato que no acusa el paso del tiempo: «Y vosotros, con la escuela, la televisión, vuestros periódicos pacatos, vosotros sois los grandes conservadores de este orden horrendo basado en la idea de poseer y en la idea de destruir. Dichosos vosotros que os quedáis tan felices cuando podéis poner una etiqueta apropiada al crimen. A mí esta me parece otra de las muchas operaciones de la cultura de masas. Como no podemos impedir que pasen ciertas cosas, nos tranquilizamos encasillándolas». A lo que el periodista agrega: «Cerradas las escuelas, clausurada la televisión, ¿cómo animas tu belén? Pasolini no duda en su firme respuesta: «Creo haberme ya explicado con Moravia. Cerrar, en mi lenguaje, quiere decir cambiar. Cambiar, pero de modo tan drástico y desesperado como drástica y desesperada es la situación. Lo que impide un verdadero debate con Moravia, pero sobre todo con Firpo, por ejemplo, es que parecemos personas que no ven la misma escena, que no conocen la misma gente, que no escuchan las mismas voces. Para vosotros una cosa ocurre cuando es una crónica, hecha, maquetada, editada y titulada. ¿Pero qué hay debajo? Aquí falta el cirujano que tiene el coraje de examinar el tejido y de decir: señores, esto es cáncer, no una cosita benigna. ¿Qué es el cáncer? Es una cosa que cambia todas las células, que las hace crecer todas de forma enloquecida, fuera de cualquier lógica precedente. ¿Es un nostálgico el enfermo que sueña con la salud que tenía antes, aunque antes fuera un estúpido y un desgraciado? Antes del cáncer, digo. Es decir, antes de todo será necesario hacer no solo un esfuerzo para tener la misma imagen. Yo oigo a los políticos con sus formulismos, todos los políticos, y me vuelvo loco. No saben de qué país están hablando, están tan lejos como la luna. Y los literatos. Y los sociólogos. Y los expertos de todo tipo». Ante esta respuesta tan contundente, el periodista pregunta tajante: ¿Por qué piensas que para ti ciertas cosas están más claras?, a lo que Pasolini responde con una frase final que dio el título a la entrevista y hoy a estas palabras: «No quisiera hablar más de mí, quizás he hablado incluso demasiado. Todos saben que mis experiencias las pago personalmente. Pero están también mis libros y mis películas. Quizás soy yo quien se equivoca. Pero sigo diciendo que estamos todos en peligro» (la negrita es mía).

Me basta hoy con recordar a Pasolini con este pensamiento profundo, horas antes de morir asesinado en una playa de Ostia (Roma), Il Idroscalo, como auténtica premonición. Por mi parte, no olvido su obra ciclópea en literatura, sí como en el cine y sólo basta leer los múltiples artículos que le he dedicado en este cuaderno digital en sus casi veinte años de vida, hasta 37, el último este año, que invito a leerlos para conocer mejor a esta persona imprescindible como intelectual comprometido con la transformación de la realidad social para cuidar siempre el bien común y a los que menos tienen, los nadies de Galeano.

(1) Pasolini, Pier Paolo, Un aumento de vitalidad, en Evangelio según San Mateo. Versión de la Biblia del Oso por Casiodoro de Reina, Muchnick, Barcelona, 1998, p. VII; se trata de un texto fechado en marzo de 1963.

(2) Pasolini, Pier Paolo, Palabra de corsario, Madrid: Círculo de Bellas Artes de Madrid, 2005, traducción de Andrea Percciacante, p. 307-312.

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¡Paz y Libertad!

Gobierno de coalición en lo alto de un rascacielos

Foto original tomada el 20 de septiembre de 1932 en el Edificio RCA, en Nueva York

Sevilla, 1/XI/2025 – 16:31 h (CET+1)

Cada día que pasa en nuestro país, tan dual y cainita, pienso que el gobierno de coalición, que sigue adelante a pesar del acoso y derribo desde que se conformó en 2023, “ilegítimamente” según la derecha ultramontana y su más allá, me recuerda a los once obreros del la foto, que almorzaban en lo alto de un rascacielos en construcción, sentados en una viga de acero, según nos muestra desde hace 93 años la icónica fotografía que preside estas líneas, que con sólo verla, nos tiemblan las piernas por el vértigo que provoca.

Es una metáfora de lo que le está ocurriendo al gobierno de coalición a diario desde 2023, con sustos continuos ante la fragilidad que muestra su acuerdo de legislatura, cuestionado por algunos de sus miembros y dejando patente una debilidad histórica de los gobiernos de izquierdas, la desunión de sus componentes.

Por esa razón, la icónica foto lo representa en la actualidad aunque con un menor número de componentes. Todos almuerzan a una hora, con sensibles bajas para sentarse en una viga democrática que elevará a los cielos el entramado de la transformación de la sociedad, pero finalizado el austero ágape, cada uno va a lo suyo, bajo el mando de un jefe de obra que conoce bien los planos para seguir construyendo el edificio democrático y de libertades que necesita el país. El problema es que la viga que los sostiene está cada vez más vacía y ese equipo de trabajo, perdón, ese gobierno de coalición, necesita a los que formaban parte desde un principio para acabar la obra, perdón otra vez, la legislatura, a pesar de trabajar en esa altura de miras que, a veces, da vértigo. El jefe de obra, perdón de nuevo, el Presidente Sánchez, lo sabe, porque tiene el compromiso político ante sus electores, de finalizar la obra, perdón por cuarta vez, la legislatura en 2027, porque el país la necesita para vivir con dignidad democrática en ella. Y no le importa, a pesar del riesgo que supone, sentarse a diario, puntualmente, a charlar con ánimo indestructible con sus compañeros de coalición, en una viga imaginaria de acero democrático, para convencerles de que es imprescindible acabar la legislatura, una obra colosal en beneficio del interés general y ejecutándola de la forma más digna posible.

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¡Paz y Libertad!

¿Bienvenido Mr. Halloween?

Sevilla, 31/X/2025 – 18:18 h (CET+1)

Tal y como lo escribí en este cuaderno digital en 2018, sé que la fiesta de Halloween [sic] no hay quien la pare, porque la maquinaria del gran mercado del mundo no tiene compasión con los que detestamos estas importaciones americanas masivas, de clara inspiración irlandesa en este caso por su significado, “víspera de Todos los Santos” (del inglés All Hallows’ Eve), celebraciones que vienen para quedarse definitivamente con nosotros con su espíritu berlanguiano, recordándome siempre el contenido de la canción que Lolita Sevilla interpretaba en la inolvidable película ¡Bienvenido Mr. Marshall!:

Los yanquis han venido, olé salero, con mil regalos
y a las niñas bonitas van a obsequiar con aeroplanos,  
con aeroplanos de chorro libre que corta el aire,  
y también rascacielos, bien conservaos en frigidaire.

¡Americanos, vienen a España guapos y sanos, 
viva el tronío de ese gran pueblo con poderío,  
olé Virginia,  y Michigan, y viva Texas, que no está mal, 
os recibimos, americanos con alegría, olé mi mare, olé mi suegra y olé mi tía!

El plan Marshall nos llega del extranjero pa´ nuestro avío, 
y con tantos parneses va a echar buen pelo Villar del Río.  
Traerán divisas pa´ quien toree mejor corría, y medias y camisas pa´ las mositas más presumías

¡Americanos, vienen a España guapos y sanos, 
viva el tronío de ese gran pueblo con poderío,  
olé Virginia,  y Michigan, y viva Texas, que no está mal, 
os recibimos, americanos con alegría, olé mi mare, olé mi suegra y olé mi tía!

Es verdad, los yanquis nos han traído Halloween, nos “obsequian” a lo largo del año con este tipo de regalos, próximamente el “viernes negro”, en un no parar de consumo. Vienen a España “guapos, sanos y con dinero”, como no se espera menos de ellos, impulsados ahora por el fenómeno MAGA, ¡Que América vuelva a ser grande!, marca de la factoría Trump o lo que es lo mismo cantado por Lolita Sevilla, Viva el tronío de ese gran pueblo con poderío.

Hoy, no recibo a los americanos con alegría, menos con lo que está pasando en el mundo desde la llegada del presidente Trump al poder, en un año horribilis, dobre todo para los que menos tienen, los nadies, los dueños de nada, a los que ensalzó siempre Eduardo Galeano.

Soy respetuoso con las tradiciones y la noche de Halloween o de la Víspera de Todos los Santos, es una de ellas, con diversas inspiraciones culturales, celta y católica, como principales, pero la mercadotecnia se apodera rápidamente de estas celebraciones milenarias y las transforman en una maquinaria implacable de hacer dinero, nada más. España no lo vivía así antes de esta invasión, aunque Galicia y Asturias tengan reminiscencias importantes de este tipo de celebraciones, que tienen para ellos su sentido.

Lo siento, pero prefiero leer hoy, de nuevo, El monte de las ánimas, de mi paisano Gustavo Adolfo Bécquer, intentando comprender desde Andalucía qué ocurre en este país en momentos en los que es probable que en una noche de los difuntos, sin truco o trato alguno, nos despierte a no sé qué hora “el doble de las campanas”. Como decía él, puede ser que su tañido monótono y eterno nos traiga “a las mientes esta tradición que oí hace poco en Soria. (…) Yo la oí en el mismo lugar en que acaeció, y la he escrito volviendo algunas veces la cabeza con miedo, cuando sentía crujir los cristales de mi balcón, estremecidos por el aire frío de la noche». Pero no es lo mismo, no es lo mismo.

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