Las chicas del coro ArteSí

También de dolor se canta llorona, cuando llorar ya no se puede…

Sevilla, 29/XI/2025 – 09:47 h (CET+1)

En medio del fango político en el que nos movemos últimamente, saltan a los medios de comunicación noticias que calientan el alma humana. También, como decía Berthold Auerbach, porque una vez más la música lava el alma del polvo de la vida cotidiana (Music washes away from the soul the dust of everyday life). Me refiero en esta ocasión a un hecho asombroso que ha ocurrido en Madrid, que resumo a continuación.

Una Asociación, Olvidados, creó un proyecto socioeducativo, en julio de 2017, ArteSÍ, “dirigido a 36 niños  y adolescentes en riesgo de exclusión, que “hace uso del arte como herramienta de transformación social y personal, lo que ayuda a su integración”, según lo presentan en su página web oficial. Además, “tiene como objetivo principal potenciar el desarrollo y capacidades de cada niño a través de la experiencia artística, centrándonos principalmente en el trabajo con la música, el movimiento y el teatro desde la perspectiva de la intervención psicosocial”.

Ha sido en este proyecto en el que ha ocurrido algo prodigioso, como lo contaba ayer la noticia del diario El País, Alicia nunca pudo hablar en sus seis años de vida hasta que entró en un coro: “No voy a callar nunca”: “Nadie la había escuchado pronunciar una palabra en los seis años que tiene de vida. Llamémosla Alicia. Solo se comunicaba con su familia a través de tímidos ruidos porque sufre un trastorno del lenguaje. Durante varios meses había trabajado con los servicios de atención psicológica de la asociación Olvidados, pero la terapia no logró que superase la barrera a la que se enfrentaba. La habían incorporado desde enero de 2025 a un coro musical, ArteSí se llama, en el que trabajó junto a niños y niñas de cinco a 15 años, donde gesticulaba aunque no saliera de su boca una sílaba. Simulaba cantar, parecía vocalizar, pero nadie escuchaba su voz. Esa voz”.

Y ocurrió la sorpresa maravillosa cuando llegó un día especial: “Fue en mayo. El coro había organizado un concierto abierto al público en el que las nueve alumnas que entonces componían la agrupación podían demostrar todo lo que habían aprendido durante el curso. La encargada del coro, la violinista y profesora de Primaria Melissa Castillo, dio una frase a cada niña para que hiciera un solo y le preguntó también a Alicia si quería hacerlo, y ella asintió con la cabeza. “Al decirme que sí, yo confié ciegamente en ella”. La maestra nunca la había escuchado cantar en los ensayos, pero no perdió la esperanza. Le dio su frase. Llegado el momento, tal y como habían acordado, una compañera le pasó el micrófono a Alicia. Y todos escucharon su voz. Cantó “también de dolor se canta llorona, cuando llorar ya no se puede”.

Lean el artículo completo y entren en la página web oficial de la Asociación, para conocer la gran obra que desarrollan en la actualidad: “sabemos que el trabajo artístico contribuye a crear comunidad y a mejorar la cohesión social, además de ser un catalizador y desarrollador de la creatividad. Es una vía excepcional para que los niños que afrontan una situación de vulnerabilidad y exclusión puedan superar las barreras y dificultades a las que se enfrentan, posibilitando también que puedan continuar su desarrollo, transformar su situación e incidir en su entorno y en la sociedad. Todos los alumnos asisten dos días por semana a sesiones de unas 3 horas en las que se incluye un tiempo de apoyo escolar (deberes y estudio), además de las actividades artísticas y psicosociales. Todas estas actividades se distribuyen por franjas de edad para adecuarse mejor a sus periodos de desarrollo. Se mantiene estrecho contacto con las familias y el personal docente de los centros donde se encuentran escolarizados los niños. El proyecto lo llevan a cabo profesionales de la música, el teatro y la enseñanza”.

Espero que la lectura de esta experiencia le haya calentado y “lavado del polvo cotidiano” su alma humana. Es un privilegio, en este tiempo tan convulso, que nos reconforta para seguir luchando por un mundo mejor, porque experiencias como las de la pequeña Alicia demuestran que otro mundo es posible.

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy del diario El País

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UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

La ‘Romanza’ de Salvador Bacarisse: música de fondo en el 50 aniversario de la muerte del dictador Franco

Sevilla, 20/XI/2025 – 07:00 h (CET+1)

Si se callan…, el cantor, el compositor, el escritor, el soñador, el bloguero, el político digno, el artista o el ciudadano anónimo, no conformes con las injusticias que pasan en nuestro mundo cotidiano, se calla la vida y la palabra. Hoy es un día muy especial para nuestro país, que no olvido: el 50º aniversario del fallecimiento de Franco, el dictador que tuvo helado el corazón de muchas personas, durante muchos años, en una de las dos Españas. Como conocí bien lo ocurrido, vuelvo a publicar hoy el núcleo de las palabras que escribí hace siete años en este cuaderno digital, como pequeño homenaje a la memoria histórica de hombres y mujeres de este país que entregaron su vida durante la dictadura por la ansiada libertad para todos. Para que no se olvide y para lo que sirva, compartiéndolo en el club digital de las personas dignas, libres y buenas, en el buen sentido de la palabra «buenas», como lo aprendí en mis años jóvenes de Antonio Machadoun hombre bueno y ejemplo de lo que significa hoy día la dignidad del exilio interior en democraciaque también existe.

No olvido tampoco al compositor Salvador Bacarisse en un día de infeliz memoria. Para lo que sirva, compartiendo con la Noosfera su ‘Romanza’, 50 años después del fallecimiento de Franco, sobre todo con el club de las personas dignas y libres de este país, como música de fondo constitucional durante 47 años de democracia plena. No lo olvido porque lleva su mensaje musical con el alma dentro y desde el exilio tan prolongado que sufrió hasta el final de su vida. Su preciosa composición me acompañará siempre. Hoy…, especialmente.

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La Romanza de Salvador Bacarisse: música de fondo para un 20 de noviembre en libertad

Una romanza es una composición de aire tierno y sencillo, un aria que solo quiere transmitir sentimientos. Estos días estoy experimentando una emoción especial tocando en fase de aprendizaje la Romanza de Salvador Bacarisse, el segundo movimiento de su preciosa obra Concertino en La menor. Mis profesoras de piano y violín han hecho los arreglos necesarios porque la versión original de 1952 es para guitarra y orquesta. Creo que les ha quedado preciosa.

Navegando por la memoria, entre lo que somos, tenemos y hemos perdido, he recordado al pintor Joe Brainard porque encontró una fórmula maravillosa para navegar por ella, los Me acuerdo…Así es y hoy me he acordado de la persona que ha compartido el vídeo de la cabecera de este post, cuando decía que “Con este vídeo, hago un pequeño y humilde homenaje a Bacarisse y a los que fueron víctimas de sus propios días, sobre todo, a los que tras perder la guerra, por si fuera poco, tuvieron que marcharse. Murieron, perdieron y se marcharon, la gran mayoría lo hizo para siempre, y nunca han tenido el reconocimiento que también ellos merecen. Jamás olvidemos la historia, y aprendamos siempre de ella. Es por eso que, sin demonizar ni buscar culpables, sólo emito un reflejo más de esa época que, espero, al menos nos haya servido para aprender y no volver a cometer los mismos errores nunca más. Sé que este es un tema no superado en España y tenemos que buscar todos los medios para que así sea. Han pasado más de ochenta años y no veo que haya habido un perdón de verdad. Sólo tratando esta época sin rencores podremos avanzar como sociedad, y este país podrá ser algo mucho mejor. Hay que encontrar algún nexo de unión, porque, aunque siempre existan divergencias políticas, la herida de la Guerra Civil española nunca se cierra porque nunca nadie parece querer curarla, sobre todo los que tan malamente nos gobiernan hoy día”.

Cuando toco de forma incipiente la Romanza en sus dos versiones, para piano y violín, con fallos lógicos por mi parte en su ejecución y en este momento de aprendizaje, siento estas palabras como si fueran la letra de esta composición que representa el dolor de la España que ha tenido helado el corazón durante muchos años. No me importa repetir los compases una y otra vez porque es una forma de comprender mejor qué quiso transmitir el autor en ellos. Ya la recordé el año pasado en este cuaderno digital, cuando dediqué unas palabras especiales a Ataúlfo Argenta, gran amigo de Bacarisse: “Buscando esta verdad de Ataúlfo Argenta, he seguido de cerca a Fernando Argenta en mi vida nómada, escuchándolo siempre con enorme respeto en la radio del coche, en viajes siempre hacia alguna parte. El mismo que él tenía hacia su padre cuando nos presentaba el Concertino para guitarra y orquesta en La menor, de Salvador Bacarisse (sobre todo su Romanza), nada apreciado por el Régimen franquista por su deriva republicana y que dirigió en un concierto memorable en París el día de su estreno [15-X-1953, París (Théátre des Champs-Élysées), interpretado por Narciso Yepes (guitarra) y L’Orchestre National, en un concierto publico organizado por la Radio Televisión Francesa)], del que guardo un recuerdo entrañable en mi memoria de hipocampo, de secreto. Escuchen esta versión de la Romanza [la del vídeo de cabecera] con la pasión de Ataúlfo Argenta en su dirección musical.

Recientemente, he localizado un tesoro musical: la obra compilada de Salvador Bacarisse en la Fundación Juan March, con un prólogo emocionante de su único hijo, Salvador Bacarisse Cuadrado: “Yo me fui a vivir a Inglaterra pero mis padres siguieron en París, en el pisito del 7 de la rue Cassette que ocuparon más de treinta años. Cuando murió mi madre en 1976, trece años después que mi padre, yo quité el piso de la rue Cassette, y me llevé a Escocia todos los papeles y libros de mi padre. Desde aquel día permanecieron a salvo, y yo creía olvidados, hasta la fecha memorable en que llamó a la puerta de mi casa Emilio Casares, quien venía a pedirme autógrafos y otros materiales para una exposición de «La música en la Generación del 27» que estaba organizando y que tuvo lugar en Granada en julio de 1986. Esa exposición y el magnífico catálogo que publicó el Ministerio de Cultura fue el primer reconocimiento de aquellos músicos olvidados durante el franquismo, entre los que figuraba mi padre. En Granada, durante la exposición y hablando con Rodolfo Halffter, que había venido de Méjico, y con otros, decidí hacer lo que en realidad ya sabía que tenía que hacer: mandar los manuscritos de Salvador Bacarisse a su tierra, a España. Por muy hijo de francés, emigrado a España, que fuera mi padre, nunca se sintió sino español. Vivió treinta años en París, desarraigado y triste lejos de su querido Madrid”. Él me ha permitido conocer su obra a través de esta publicación extraordinaria, que está al alcance de quien desee conocer de cerca a este gran compositor olvidado durante la dictadura franquista. Ha sido un hallazgo que me permitirá conocer a fondo a Bacarisse, en su vida y en su obra. En la Fundación está el legado completo del compositor, llevado a cabo por su hijo en 1987, que incluía todas las partituras que obraban en su poder.

Cuando comienzo hoy mi ensayo de violín, he sentido la necesidad de compartir este sentimiento de respeto y agradecimiento a un autor muy desconocido en su país, pero que tuvo el reconocimiento mundial fuera de él alternando su labor de composición y de dirección de orquesta con el trabajo que desarrolló en el exilio en París, en la Radiodifusión-Televisión Francesa, como productor de programas en español para Hispanoamérica.

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UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Para la libertad, en nuestro país, casi cincuenta años es nada


«Para la libertad», interpretada por Joan Manuel Serrat y con una coreografía que utiliza el lenguaje de signos

Para la libertad sangro, lucho, pervivo. / Para la libertad, mis ojos y mis manos, / como un árbol carnal, generoso y cautivo, / doy a los cirujanos. 

Miguel Hernández, Para la libertad

Sevilla, 15/XI/2025 – 13:00 h (CET+1)

Cuando nos aproximamos a velocidad de vértigo, en el tiempo líquido que nos ha tocado vivir, a una fecha inolvidable en nuestro país, la muerte del dictador Franco, el 20 de noviembre de 1975, comprobamos cerca de Carlos Gardel, que casi cincuenta años de libertad que propició y garantizó la Constitución de 1978, han pasado para muchos como nada. En pleno ocaso de la democracia, vuelvo a pensar en lo que aquella fecha de aniversario próximo nos proporcionó tres años después, “con la frente marchita, la nieve del tiempo platear”, sintiendo “que es un soplo la vida”, que cincuenta años de mi vida en libertad “no es nada», viendo los derroteros del país en la actualidad.

Lo que ocurre es que este recuerdo fugaz en mi interior, mi persona de secreto, me sitúa frente a palabras del poeta Miguel Hernández, porque aquella fecha propició que pudiéramos acercarnos a su vida y obra para experimentar la libertad soñada en la lucha de los años de dictadura. Y esta realidad irrefutable no la olvido. De ahí que resuene en mi cerebro, con más fuerza que nunca, su canto a la libertad y lo que hay que seguir haciendo para mantenerla viva en común: Para la libertad sangro, lucho, pervivo. / Para la libertad, mis ojos y mis manos, / como un árbol carnal, generoso y cautivo, / doy a los cirujanos. // Retoñaran aladas de savia sin otoño, / reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida; / porque soy como el árbol talado que retoño: / aún tengo la vida.

Este poema de Miguel Hernández, El herido (II), publicado en «El hombre acecha» 1937-1939, sigue presente en mi alma de todos y en la de secreto, como si fuese ayer el primer día que conocí estas palabras en una España que tenía helado el corazón de personas que buscaban la libertad perdida en una dictadura implacable.

PARA LA LIBERTAD

Para la libertad, sangro, lucho, pervivo

Para la libertad, mis ojos y mis manos

Como un árbol carnal, generoso y cautivo

Doy a los cirujanos

Para la libertad siento más corazones

Que arenas en mi pecho, dan espumas mis venas

Y entro en los hospitales, y entro en los algodones

Como en las azucenas

Porque donde unas cuencas vacías amanezcan

Ella pondrá dos piedras de futura mirada

Y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan

En la carne talada

Retoñarán aladas de savia sin otoño

Reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida

Porque soy como el árbol talado que retoño

Aún tengo la vida

Para la libertad, sangro, lucho, pervivo

Para la libertad, mis ojos y mis manos

Como un árbol carnal, generoso y cautivo

Doy a los cirujanos

Porque donde unas cuencas vacías amanezcan

Ella pondrá dos piedras de futura mirada

Y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan

En la carne talada

Retoñarán aladas de savia sin otoño

Reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida

Porque soy como el árbol talado que retoño

Aún tengo la vida, aún tengo la vida

Es verdad, por último, que la mejor forma de respetar en democracia las palabras de su poema completo, debemos hacerlo no olvidando lo sucedido realmente en la guerra civil, sin blanqueamientos y añoranzas fascistas impresentables de quienes la propiciaron y rememoran hoy, defendiendo también y a diario la reconciliación y transición cincuenta años después de la muerte del dictador, leyéndolas pausadamente e intentando comprender el mensaje de estas bellas palabras escritas con el corazón por Miguel Hernández, porque sufro en muchos momentos de desconcierto político las heridas del amor, de la muerte y de la vida en mi cancionero de ausencias de ideologías y compromiso activo para luchar por un mundo mejor y lejos de las mentiras, bulos y medias verdades en las que nos tenemos que desenvolver a diario.

La verdad es que, afortunadamente y a pesar de todo, pienso -como él-, que aún tengo la vida, aún tengo la vida

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UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

No le toquéis ya más, que así es… Rosalía

Sevilla, 13/XI/2025 – 12:34 h (CET+2)

Pertenezco a una generación matusalénica para cualquier relación con este mundo líquido, el de Zygmunt Bauman, representado estos días por la cantora Rosalía (San Esteban Sasroviras, Barcelona, 1992), algo más que cantaora o cantante, según Facundo Cabral, porque la diferencia estriba en que no sólo puede cantar, sino que debe hacerlo, para satisfacción de cientos de miles de jóvenes que la siguen a pies juntillas, como dirían mis ancestros. Rosalía “está hasta en la sopa”, sonando su nuevo álbum, LUX, por tierra, mar y aire, con letras que tienen dentro un mensaje especial, en el que interpreta dieciocho canciones como si fueran partes de un concierto sinfónico, al utilizar también varios “movimientos” que agrupan formas de interpretar el hilo conductor de esta bella obra.

Como siempre hago en relación con las sinopsis oficiales de obras culturales, para no caer en espoiler, en esta ocasión se presenta LUX «como el cuarto álbum de estudio de la cantante, productora, compositora y ganadora de varios Grammy; se trata de su lanzamiento más innovador y global hasta la fecha. LUX es una proeza de visión y maestría. El álbum se ha grabado junto a la London Symphony Orchestra e incluye voces de artistas como Björk, Carminho, Estrella Morente, Silvia Pérez Cruz y los coros de la escolanía de Montserrat y de l’Orfeó Català. Rosalía explora temas de la mística femenina, la transformación y la espiritualidad trazando el arco entre la ilusión y la pérdida, la fe y la individualidad».

Mi amor a la música clásica me ha acercado a este álbum, junto al contenido exquisito de algunas de sus letras. Me ha gustado mucho la crítica que efectuó el diario El País el pasado cinco de noviembre, en la que se decía textualmente que «Las fortalezas de la cuarta y nueva obra de Rosalía, Lux, son muchas, pero quizá se deba poner en primer término la importancia del lugar desde el que se concibe. Hablamos de una obra osada, valiente, compleja, arrogante y fascinante, un disco sin estribillos, sin apenas ritmos memorizables, densa y extensa. Llamémosla anticomercial, pero a la vez se puede considerar pop. Esto lo realiza Rosalía desde la cúspide de la música pop, desde una posición de estrella mundial. […] Realizar un álbum raro desde los márgenes de la industria resulta mucho más sencillo, pero armar esta epopeya mística desde el trono que ella ocupa ofrece la imagen de una artista con una valentía radical». Lo que resulta indudable es que sus dieciocho canciones ofrecen un espacio de reflexión impresionante a través de sus letras y melodías, apoyadas por intérpretes de fama mundial: MOV I: 1. Sexo, Violencia y Llantas, 2. Reliquia, 3. Divinize, 4. Porcelana, y 5. Mio Cristo Piange Diamanti; MOV II: 6. Berghain, 7. La Perla, 8. Mundo Nuevo y 9. De Madrugá; MOV III: 10. Dios es un Stalker, 11. La Yugular, 12. Focu ‘ranni [Exclusivo en formato físico], 13. Sauvignon Blanc y 14. Jeanne [Exclusivo en formato físico]; MOV IV: 15. Novia Robot [Exclusivo en formato físico]; 16. La Rumba del Perdón; 17. Memória y 18. Magnolias.

Agradezco a Rosalía que ofrezca a través de este álbum espacios de reflexión para sus seguidores y seguidoras, que son cientos de miles de jóvenes, sobre todo, que buscan algo más en este loco mundo en el que nos ha tocado vivir, en momentos muy delicados para salvaguardar la democracia mundial. Por eso, a la hora de enfrentarme hoy a la pantalla en blanco, he recordado también a Juan Ramón Jiménez, a través de un poema muy breve y bueno, por tanto dos veces bueno (Baltasar Gracián, dixit), ¡No le toques ya más, que así es la rosa!, tal y como lo aprendí de él hace ya muchos años (1). Este recuerdo me permite exclamar también a todos los vientos algo vinculado con la utilización del enigmático pronombre personal «le», que para mí, en este aquí y ahora, podría ser el sentimiento de Rosalía, no exento de pensamiento, en su nuevo álbum: «¡No le toquéis ya más, que así es… Rosalía!

(1) Jiménez, Juan Ramón, Piedra y cielo, Buenos Aires: Losada, 1968

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UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

¿Quién anima al animador? (II)

Julio Numhauser & Maciel Numhauser, Todo cambia

Sevilla, 11/XI/2025 – 09:45 h (CET+1) [actualizado del artículo publicado en 2022]

La persona que anima es una especie en extinción, porque los agoreros mayores de este reino humano están haciendo continuamente de las suyas, con Trump a la cabeza, aunque en nuestro país también tenemos una muestra muy amplia, agrupada en siglas de derecha extrema y ultraderecha confesa. Animar es un verbo que admite hasta diez acepciones, según el Diccionario de la lengua española (RAE): infundir vigor a un ser vivo, infundir ánimo o energía moral a alguien, incitar a alguien a una acción, dar vida o animación a una obra de arte, comunicar a una cosa inanimada vigor, intensidad y movimiento, dar movimiento, calor y vida a un concurso de gente o a un paraje; dicho del alma, dar vida al cuerpo, vivir, habitar, cobrar ánimo y esfuerzo, decidirse, determinarse a hacer o decir algo. Son diez interpretaciones que equivalen a una sola, de las que destaco la última sobre las demás: animar es dar vida al cuerpo, saber vivir en definitiva. Cambiar todo lo que haya que cambiar.

Todo está cambiando en nuestras vidas porque hay muy pocas zonas de confort que nos animen a habitar seguros y de forma estable en el microcosmos que nos rodea. La cantora Mercedes Sosa (cantante es la que puede cantar y cantora es la que debe hacerlo, según Facundo Cabral), cantó Todo cambia, con letra y música del músico chileno Julio Numhauser, fundador de mi querido grupo Quilapayún, para animarnos a continuar siempre hacia adelante mediante su compromiso activo a través de la música, por ejemplo, habiéndolo grabado personalmente en la razón y en el corazón a lo largo de mi vida, en etapas que han quedado registradas en mi memoria de secreto, situada como estructura muy valiosa en una región profunda del cerebro, el hipocampo. La recuerdo en ocasiones como ésta porque era una auténtica animadora, infundiéndonos siempre ánimo o energía moral a todos: Cambia lo superficial / Cambia también lo profundo / Cambia el modo de pensar / Cambia todo en este mundo. Es bueno que como animadores hablemos de esto, por higiene mental, en el Club de las Personas Dignas, al que pertenezco desde hace ya muchos años, para reforzar las actitudes cotidianas en lo que vivimos, hacemos y sentimos, aunque reconozcamos que la situación de inmovilismo reaccionario y ocaso democrático nos hace daño, sabiendo que debemos compartir la realidad cambiante, por dura que sea, hasta que al animarnos y respetar a los que animan a los animadores, integremos en nuestra inteligencia de todos y en la de secreto, el hecho de que cambiar no es extraño…, porque no cambiamos el amor a lo que queremos, por mucho que nos cueste, porque somos coherentes, porque los principios permanecen, aunque tomemos conciencia plena de que para los Tristes y los Tibios, cada uno en su Club, tanto cambio no lleva a nada bueno. Y en los momentos difíciles que estamos atravesando, quizás se frotarán las manos, en su presunto triunfo anímico, porque piensan que estábamos advertidos. Me alegra pensar que así no será…, porque el cambio no es ya algo extraño en nuestras vidas: Lo que cambió ayer / Tendrá que cambiar mañana / Así como cambio yo / En esta tierra lejana // Cambia el rumbo el caminante / Aunque esto le cause daño / Y así como todo cambia / Que yo cambie no es extraño.

He dicho anteriormente que hay que respetar a los animadores frente a los agoreros mayores del reino que, instalados en su mediocridad eterna, no hacen nada más que cantar las desgracias propias y ajenas sin mezcla de cambio o progreso personal y social alguno. Desgraciadamente, los animadores son una especie en extinción, aunque el gran espectáculo del mundo continúe. Lo dije en 2022, por ejemplo, con motivo de la entrega del Óscar al mejor corto “animado”, El limpiaparabrisas, español por cierto, dirigido por Alberto Mielgo, una metáfora “animada” sobre el amor en tiempos revueltos, como primer motor que anima la vida, intentando responder en pocos minutos a la gran pregunta de la vida: ¿qué es el amor?: “La verdad es que todo se nubla en la mente y en el corazón cuando llueve y se moja el alma, que también sucede, siempre no a gusto de todos, pero tomando conciencia de que ese todo se puede limpiar también con el amor líquido del limpiaparabrisas de la vida, porque al final todo depende del color del cristal con el que se mira cada aquí y ahora de esa turbulenta forma de ser y estar en el mundo que cada uno vive. Juan Ramón Jiménez me lo enseñó hace ya muchos años, cada vez que traspasaba la cancela de su casa en Moguer, en la calle Nueva: “[…] era de hierro y cristales blancos, azules, granas y amarillos. Por las mañanas. ¡qué alegría de colores pasados de sol en el suelo de mármol, en las paredes, en las hojas de las plantas, en mis manos, en mi cara, en mis ojos! […] Yo miraba sucesivamente todo el espectáculo, el sol, la luna, el cielo, las paredes de cal, las flores -jeranios, hortensias, azucenas, campanillas azules-, por todos los cristales, el azul, el grana, el amarillo, el blanco. El que más me atraía era el amarillo. Por el cristal amarillo todo se me aparecía cálido, vibrante, rejio, infinito […] Todo allí acababa bien; era un término como el del beso en el amor, como el de la gloria verdadera e íntima en el arte; después de mirar por el cristal amarillo ya no quería yo más y me quedaba contento”. Como me pasa a mí hoy al ver en repetidas ocasiones el corto de Mielgo, con el color de cada plano, que llevan el alma dentro”.

Los animadores “menores” del reino, practicamos la defensa a ultranza del “principio esperanza”, que he mantenido en mi vida y que he ido alimentando hasta hoy de lecturas ideológicas no inocentes. El éxito filosófico de Ernst Bloch, por ejemplo, con su teoría de ese “principio esperanza”, fue demostrarnos que tenemos que llegar a ser “ateos” por la gracia de Dios, es decir, hay que creer en la trascendencia de la vida sin un Trascendente alienador. Por ello, hay que rechazar de base la superstición y la mitología de la religión. Sólo así, el ser humano adquirirá su desarrollo pleno. En definitiva, permitirá regar con rocío, todos los días, las esperanzas legítimas que cada uno tiene, animarnos, en una palabra, dando respuesta a la pregunta profunda de Neruda, ¿Es verdad que las esperanzas deben regarse con rocío? (Libro de las preguntas, IV), aprendiendo a ser felices cada día, una experiencia de esperanza en el amor, entre otras, como hambre cósmica en tiempos revueltos, aprendiendo de una vez por todas que animar nuestra vida y la de los demás es cosa de cuidar el alma, dando vida al cuerpo, vivir y habitar la vida. En definitiva, cobrar ánimo y esfuerzo, decidirse, determinarse a hacer o decir algo que nos permita mantener viva la esperanza de dar respuesta a los problemas de la vida, a sus continuas preguntas. Siendo así, que yo cambie no será ya extraño y como animador…, la verdad es que, hoy por hoy, a pesar de lo que está cayendo, me siento con fuerzas para seguir luchando por un mundo mejor para todos.

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UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Hoy recordamos de nuevo a las víctimas del golpe militar del 18 de julio de 1936, la Guerra Civil y la Dictadura franquista

Sevilla, 31/X/2025 – 12:32 h (CET+2)

Creo que seguimos atravesando una etapa muy preocupante en nuestro país, donde sigue avanzando de forma imparable el ocaso de la democracia existente, que muchos millones de ciudadanos y ciudadanas deseamos defender, día a día, con ardor guerrero. Como ciudadano político, en el sentido aristotélico de este adjetivo, que cuido la democracia de este país y su memoria, así como la de mi Comunidad Autónoma, mi ciudad y mi barrio, como tantas veces he escrito en este cuaderno digital, considero imprescindible volver a leer hoy esta Ley, con motivo de la conmemoración en nuestro país del día de recuerdo y homenaje a todas las víctimas del golpe militar del 18 de julio de 1936, la Guerra Civil y la Dictadura franquista, una fecha establecida por la Ley 20/2022, de Memoria Democrática

En esta disposición figuran páginas imprescindibles que ordenan en su objeto y finalidad la recuperación, salvaguarda y difusión de la memoria democrática, entendida ésta como conocimiento de la reivindicación y defensa de los valores democráticos y los derechos y libertades fundamentales a lo largo de la historia contemporánea de España, con el fin de fomentar la cohesión y solidaridad entre las diversas generaciones en torno a los principios, valores y libertades constitucionales: “Asimismo, es objeto de la ley el reconocimiento de quienes padecieron persecución o violencia, por razones políticas, ideológicas, de pensamiento u opinión, de conciencia o creencia religiosa, de orientación e identidad sexual, durante el período comprendido entre el golpe de Estado de 18 de julio de 1936, la Guerra de España y la Dictadura franquista hasta la entrada en vigor de la Constitución Española de 1978, así como promover su reparación moral y la recuperación de su memoria personal, familiar y colectiva, adoptar medidas complementarias destinadas a suprimir elementos de división entre la ciudadanía y promover lazos de unión en torno a los valores, principios y derechos constitucionales. Se repudia y condena el golpe de Estado del 18 de julio de 1936 y la posterior dictadura franquista, en afirmación de los principios y valores democráticos y la dignidad de las víctimas. Se declara ilegal el régimen surgido de la contienda militar iniciada con dicho golpe militar y que, como consecuencia de las luchas de los movimientos sociales antifranquistas y de diferentes actores políticos, fue sustituido con la proclamación de un Estado Social y Democrático de Derecho a la entrada en vigor de la Constitución el 29 de diciembre de 1978, tras la Transición democrática”.

El artículo 7 de esta Ley designa el 31 de octubre como un día dedicado a recordar a todas las víctimas de la represión que marcó una de las etapas más oscuras de la historia contemporánea española, que no se debe olvidar y menos minimizar o intentar borrar en el olvido no inocente, su conocimiento por parte de las generaciones actuales, porque es necesario, ahora más que nunca, mantener vivo el recuerdo de aquellos hechos traumáticos y trágicos, y al deber de evitar que las violaciones de derechos humanos ocurridas durante ese periodo puedan repetirse. La ley señala que este día debe contribuir a mantener en la memoria colectiva tanto los desastres de la guerra como los de toda forma de totalitarismo, así como a promover la reparación de la dignidad de las víctimas, ayudando a que estas sean reconocidas no solo por la ciudadanía actual, sino también por las generaciones venideras.

Si escribo hoy sobre esta conmemoración es porque sé que estamos avisados de que la democracia está entrando en nuestro país en un ocaso imparable. Estamos avisados, por tanto, aunque nos queda algo grandioso en democracia, la palabra de denuncia, tal y como aprendí en un día ya lejano de Blas de Otero: Si abrí los labios para ver el rostro / puro y terrible de mi patria, / si abrí los labios hasta desgarrármelos, / me queda la palabra.También, la música de Salvador Bacarisse, la Romanza del Concertino para guitarra y orquesta en La menor, que compuso desde su exilio a consecuencia de la guerra civil, en París, en 1952, tantas veces recordada y analizada por mí en este cuaderno digital.

NOTA: escogí en 2017 el vídeo de cabecera de estas palabras en YouTube, porque el mensaje de la persona que lo colgó me parecía necesario para transitar por la memoria histórica de este país, como es el caso de Salvador Bacarisse: “Con este vídeo, hago un pequeño y humilde homenaje a Bacarisse y a los que fueron víctimas de sus propios días, sobre todo, a los que tras perder la guerra, por si fuera poco, tuvieron que marcharse. Murieron, perdieron y se marcharon, la gran mayoría lo hizo para siempre, y nunca han tenido el reconocimiento que también ellos merecen. Jamás olvidemos la historia, y aprendamos siempre de ella. Es por eso que, sin demonizar ni buscar culpables, sólo emito un reflejo más de esa época que, espero, al menos nos haya servido para aprender y no volver a cometer los mismos errores nunca más. Sé que este es un tema no superado en España y tenemos que buscar todos los medios para que así sea. Ha pasado más de ochenta años y no veo que haya habido un perdón de verdad. Sólo tratando esta época sin rencores podremos avanzar como sociedad, y este país podrá ser algo mucho mejor. Hay que encontrar algún nexo de unión, porque, aunque siempre existan divergencias políticas, la herida de la Guerra Civil española nunca se cierra porque nunca nadie parece querer curarla, sobre todo los que tan malamente nos gobiernan hoy día”.

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UCRANIA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Yo también vengo de un silencio

Raimon, Jo vinc d´un silence, 1975

Sevilla, 31/X/2025 – 09:01 h (CET+1) / Actualizado a las 12:00 h

Se aproxima el 50 aniversario de la muerte de Franco y de la llegada de la democracia a nuestro país. Lo viví en primera persona en mis años jóvenes, jugándonos el tipo por la represión franquista. Por este motivo recuerdo una canción interpretada por Raimon  (Xàtiva, 1940), Yo vengo de un silencio, que cumple también cincuenta años y que escuchábamos en catalán en círculos cerrados, perseguida por el Régimen, pero que trascendía la férrea censura de la época.

Vuelvo a escucharla, poniendo la moviola que me ha traído a mi persona de secreto cada palabra y estrofa de esta bella canción. La comparto hoy con la Noosfera democrática, la malla pensante de la humanidad, en momentos muy complejos y preocupantes por el ocaso de la democracia que alienta la derecha extrema y la ultraderecha confesa de este país.

Yo vengo de un silencio
antiguo y muy largo
de gente que va alzándose
desde el fondo de los siglos,
de gente que llaman
clases subalternas,
yo vengo de un silencio
antiguo y muy largo.

Yo vengo de las plazas
y de las calles llenas
de niños que juegan
y de viejos que esperan,
mientras hombres y mujeres
están trabajando
en los pequeños talleres,
en casa o en el campo.

Yo vengo de un silencio
que no es resignado,
de donde empieza la huerta
y acaba el secano,
de esfuerzo y blasfemia
porque todo anda mal:
quien pierde los orígenes
pierde identidad.

Yo vengo de un silencio
antiguo y muy largo,
de gente sin místicos
ni grancapitanes,
que viven y mueren
en anonimato,
que en frases solemnes
no han creído nunca.

Yo vengo de una lucha
que es sorda y constante,
yo vengo de un silencio
que romperá la gente
que ahora quiere ser libre
y que ama la vida,
que exige las cosas
que le han negado.

Yo vengo de un silencio
antiguo y muy largo,
yo vengo de un silencio
que no es resignado,
yo vengo de un silencio
que la gente romperá,
yo vengo de una lucha
que es sorda y constante.

Raimon hizo de su vida un canto permanente y comprometido con la sociedad. No olvido las palabras que pronunció en el discurso de investidura como Doctor Honoris Causa por la Universidad de Alicante, en 2011: “Mi deseo de libertades y la lucha por conseguirlas, el gusto por la música y por la poesía fueron previos a mi decisión de hacer de mi canto vida y de mi vida canto».

Recordarlo en estos días como un homenaje más, también, al pueblo valenciano, por la terrible Dana del año pasado, es un acto de justicia, porque al pie de la letra de su canción, los familiares de los fallecidos vienen de un silencio institucional que han roto en nombre de las víctimas, porque aman la vida, porque exigen las responsabilidades de los que las niegan a diario.

Igualmente y porque vengo de un silencio histórico y democrático, escribo también estas líneas con motivo de la conmemoración hoy, en nuestro país, del día de recuerdo y homenaje a todas las víctimas del golpe militar del 18 de julio de 1936, la Guerra Civil y la Dictadura franquista, una fecha establecida por la Ley 20/2022, de Memoria Democrática.

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UCRANIA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Recordando a Pablo Guerrero, hay que doler de la democracia para que llueva a cántaros

Sevilla, 1/X/2025 – 08:55 h (CET+2)

Ayer falleció el cantor y poeta Pablo Guerrero (1946-2025), a quien escuché con pasión en mis años jóvenes porque me acompañaba en el camino de lucha por la democracia, en las postrimerías de la dictadura franquista. Vuelvo a recordarlo hoy, con palabras que figuran desde 2023 en este cuaderno digital. Le agradezco que me alumbrara con su canto en la oscuridad de mi compromiso personal hacia la conquista de las libertades en este país, sobre todo porque me dolía de la democracia, para que lloviera la libertad a cántaros.

Cuando era joven y hacía las cosas de joven, dejando atrás las cosas de niños, en la clave que aprendí del creacionismo paulino, seguía de cerca, en una de las dos Españas, al cantor Pablo Guerrero, porque puso su alma de secreto y la de todos en una canción, A cántaros (1972), que se convirtió en un himno motivador para los que vivíamos preocupados por el presente y futuro de este país, ya en los estertores de la dictadura. De ahí una de las muestras de mi respeto casi reverencial a la memoria democrática de este territorio hispánico tan dual y cainita, en una canción emblemática para después de una guerra y un tiempo de dolor y silencios.

Recuerdo perfectamente cómo nos reuníamos grupos de jóvenes de aquella época y cantábamos al unísono las palabras de Pablo Guerrero, porque era verdad, teníamos que salir del túnel de la dictadura, tenía que llover, además a cántaros, que no era cualquier cosa en su significado más profundo. Necesitábamos que lloviera esperanza como gotas de rocío que regaran cada segundo de presente y futuro en nuestras vidas. He vuelto a escuchar hoy a Pablo Guerrero, acompañado de Luis Pastor, Lourdes Guerra, Cristina Lliso, Olga Manzano, Ismael Serrano, Olga Román, Manuel Cuesta y Álvaro Urquijo, amigos y amigas a los que me uno, porque estamos convencidos de que todavía hoy tiene que volver a llover democracia en este país, junto al agua real secuestrada por el cambio climático como una de las peores intervenciones humanas en la naturaleza, sabiendo que hay que doler de la vida, hasta creer, que tiene que llover a cántaros:

Tú y yo, muchacha, estamos hechos de nubes pero, ¿quién nos ata? Dame la mano y vamos a sentarnos bajo cualquier estatua. Que es tiempo de vivir y de soñar y de creer que tiene que llover a cántaros. Estamos amasados con libertad, muchacha, pero, ¿quién nos ata? Ten tu barro dispuesto, elegido tu sitio, preparada tu marcha. Hay que doler de la vida, hasta creer, que tiene que llover a cántaros. Ellos seguirán dormidos en sus cuentas corrientes de seguridad. Planearán vender la vida y la muerte y la paz. ¿Le pongo diez metros, en cómodos plazos, de felicidad? Pero tú y yo sabemos que hay señales que anuncian que la siesta se acaba. Y que una lluvia fuerte, sin bioenzimas, claro, limpiará nuestra casa. Hay que doler de la vida, hasta creer, que tiene que llover a cántaros.

Sigo dando vueltas a una frase que me costó trabajo comprender en su justo sentido: hay que doler de la vida, hasta creer, que tiene que llover a cántaros. Cincuenta y tres años después de haberla escuchado por primera vez, suena en mi memoria de hipocampo, en mi persona de secreto, como si fuera ayer, aunque sigo convencido, muchos días y años después, por mi matusalénica edad, que diría Benedetti, que en estos momentos complejos en un país convulso, es tiempo de vivir y de soñar y de creer que tiene que volver a llover a cántaros. Estamos amasados con libertad, pero, ¿quién nos ata? Preparemos el barro dispuestos, elegidos nuestros sitios, donde quiera que seamos y estemos,  preparada nuestra marcha. Hay que doler de la vida, hasta creer, que tiene que volver a llover a cántaros. Ellos seguirán dormidos en sus cuentas corrientes de seguridad. Planearán vender la vida y la muerte y la paz. ¿Le pongo diez metros, en cómodos plazos, de felicidad? Pero tú y yo, ellos, nosotros y vosotros, demócratas convencidos, sabemos que hay señales que anuncian que la siesta del conformismo se acaba. Y que una lluvia fuerte, sin bioenzimas, claro, limpiará nuestra casa, nuestro país. Hay que doler de la vida, hasta creer, que tiene que volver a llover a cántaros.

Es verdad: cada día tengo más claro que la democracia hay que dolerla, para creer que es posible que en nuestro país vuelva a llover a cántaros. Sin ese dolor, es difícil comprender qué significa ser demócrata de por vida, una creencia que facilita vivir con una ideología, no inocente, para transformar la sociedad, no sólo cambiarla. Siempre, a favor de los más débiles, de los nadies, de los que más son pero menos tienen. Su felicidad en democracia, que también es la nuestra, no se puede vender por metros, en cómodos plazos, tal y como nos lo enseñó Pablo Guerrero.

Descanse en paz. Todo guerrero tiene derecho a su descanso, como nos enseñó José Mujica en su inolvidable despedida al finalizar su ciclo vital, consciente de que se estaba muriendo.

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UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Recuerdo a Robert Redford en Memorias de África

Sevilla, 17/IX/2025 – 08:47 h (CET+2)

Ayer falleció en Utah el gran actor Robert Redford, recordado siempre por películas de gran valor cinematográfico como Dos hombres y un destino, El hombre que susurraba a los caballos o Memorias de África, que obtuvo siete premios Óscar en 1986. Quizá sea esta última la que tengo presente en este momento tan especial por mi asociación mental de Redford junto a Meryl Streep y la extraordinaria banda sonora compuesta por John Barry, con un fondo musical excelente de Mozart. La química exhibida por la pareja formada por Streep y Redford, por entonces quizá los dos actores más aclamados en Hollywood, ha marcado una impronta inolvidable en muchas memorias de todos y en la de secreto. En la mía, también.

La banda sonora de la película, bajo la batuta de John Barry, sigue viva en mi discoteca de secreto, haciendo incursiones en la memoria de hipocampo que, como caballo de mar, sigue surcando historias de búsqueda de islas desconocidas para contarlas en este cuaderno digital. Lo que me sobrecoge verdaderamente es asociar siempre esta película y su trama con Mozart, a través de su maravilloso adagio compuesto para el Concierto para clarinete y orquesta (K. 622), acompañando los recuerdos de Karen. No desmerece esta puntualización, en absoluto, el tema nuclear que suena lentamente en los títulos de crédito que ayudan a comprender mejor los tesoros ocultos para el alma en Kenia. El segundo tema, se hace presente en momentos difíciles para la protagonista en su penoso matrimonio de conveniencia, salvado por un cazador profesional, Denys George Finch Hatton, un papel desempeñado de forma impecable por Redford.

W. A. Mozart: Adagio del Concierto de Clarinete en La mayor, KV 622 – Orquesta Sinfónica de Islandia / Oboe: Arngunnur Árnadóttir, Harpa Concert Hall – Reykjavík, 10 de septiembre de 2015

Memorias de África está asociada siempre, en mi vida, con Mozart, sin desmerecer el trabajo fantástico de John Barry. También, con la inteligencia humana, mientras escucho atentamente su banda sonora de hoy, de siempre. Vuelvo a recordar que la inteligencia, hoy por hoy, no tiene color. La conjunción de blancos, grises y algunas veces, negros, atribuida a las materias que conforman el cerebro, sigue dándonos muchos quebraderos de cabeza. Sobre todo, porque tenemos que estar muy agradecidos al continente africano y doloridos al mismo tiempo por la muerte letal que les rodea entre enfermedades (sida), esclavitud histórica y de nuevo cuño en pateras, guerras fratricidas y con una deuda histórica mundial.

Meryl Streep y Robert Redford interpretaron la conciencia del deber estar cinematográfico, a la perfección, en Memorias de África, recordando una reflexión que vuela sobre la película como hilo conductor, Estoy donde debo estar, que reproducía fielmente la que figuraba en el comienzo de la obra homónima de Isak Dinesen (1885-1962), seudónimo de la baronesa Karen Blixen, publicada en Dinamarca en 1937. Por la magia del cine, hoy lo he recordado de nuevo, dejándonos una pregunta en el aire que respiramos a diario y que nos ofrece seguridad y ligereza de corazón: ¿Estamos donde debemos estar? Esa es la cuestión.

Doscientos mil años de memoria de la inteligencia humana, desde el momento histórico en que los primeros humanos modernos decidieron abandonar África y expandirse por lo que hoy conocemos como Europa y Asia, nos ofrecen la posibilidad de disfrutar de nuevo de Memorias de África, de la memoria de Mozart en su precioso adagio, de cómo nos contaron una bella historia Meryl Streep y Robert Redford, para que no olvidemos África y su alma, todavía desconocidas para muchos en septiembre de 2025. Ni a un actor excelente como Robert Redford y lo que ha representado para la historia del cine y la de la humanidad, con un compromiso social intachable de obligado reconocimiento.

(1) Cobeña Fernández, J.A. (2007). Inteligencia digital. Introducción a la Noosfera digital, p. 15-28.

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UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Que la guerra en Gaza no nos sea indiferente

Sevilla, 12/IX/2025 – 08:16 h (CET+2)

El cantor argentino León Gieco, compuso en 1978 una canción inolvidable, Sólo le pido a Dios, que forma parte de la banda sonora de mi vida. Digo “cantor”, siguiendo de cerca lo manifestado por Facundo Cabral, cuando diferenciaba cantante de cantor, porque el primero, puede cantar, pero el segundo, debe hacerlo siempre.

La he recordado estos días atrás por las movilizaciones contra la participación de un equipo ciclista financiado por Sylvan Adams, propietario del Israel-Premier Tech, canadiense y sionista, íntimo amigo del primer ministro Benjamin Netanyahu, en las etapas de la Vuelta Ciclista a España, por el exterminio inhumano de la población civil en Gaza, en las que me ha impactado ver una pancarta modesta junto a las vallas de seguridad, con la siguiente inscripción escrita a mano y en mayúsculas: QUE LA GUERRA NO NOS SEA INDIFERENTE.

La he recuperado en mi memoria de hipocampo y conservo la letra de esa canción en mi mente y en mi corazón, como oro en paño:

Solo le pido a Dios
Que el dolor no me sea indiferente
Que la reseca muerte no me encuentre
Vacía y sola, sin haber hecho lo suficiente

Solo le pido a Dios
Que lo injusto no me sea indiferente
Que no me abofeteen la otra mejilla
Después que una garra me arañó esta suerte

Solo le pido a Dios
Que la guerra no me sea indiferente
Es un monstruo grande y pisa fuerte
Toda la pobre inocencia de la gente
Es un monstruo grande y pisa fuerte
Toda la pobre inocencia de la gente

Solo le pido a Dios
Que el engaño no me sea indiferente
Si un traidor puede más que unos cuantos
Que esos cuantos no lo olviden fácilmente

Solo le pido a Dios
Que el futuro no me sea indiferente
Desahuciado está el que tiene que marchar
A vivir una cultura diferente

Solo le pido a Dios
Que la guerra no me sea indiferente
Es un monstruo grande y pisa fuerte
Toda la pobre inocencia de la gente
Es un monstruo grande y pisa fuerte
Toda la pobre inocencia de la gente

Me ha parecido oportuno compartir esta experiencia de mi persona de secreto, con la versión inolvidable de Ana Belén. Es verdad lo que expresaba en su fondo y forma la pancarta en la Vuelta Ciclista a España: Solo pido / Que la guerra en Gaza no me sea indiferente / Es un monstruo grande y pisa fuerte /Toda la pobre inocencia de la gente / Es un monstruo grande y pisa fuerte / Toda la pobre inocencia de la gente. Y así, deseo personalmente que continúe sin dejar de sonar, este estribillo ético, en los altavoces mundiales de la dignidad humana, para que finalice esta tragedia, un genocidio en toda regla, porque esta guerra se ha convertido en un monstruo grande, que pisa fuerte toda la pobre inocencia de la gente.

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