Sonrisas y lágrimas en 2025

Erich Lessing / Julie Andrews, con su hija Emma, en un descanso del rodaje de “Sonrisas y Lágrimas”

Sevilla, 21/IV/2025 – 08:00 h (CET+2)

Como persona que ama el cine, no me pasó por alto la reposición en la noche del viernes pasado, en la televisión pública, de la película musical Sonrisas y lágrimas (The Sound of Music, en su título original), estrenada en 1965 y protagonizada por Julie Andrews, que recibió cinco premios Oscar: mejor película, dirección, sonido, banda sonora y montaje. Con tal motivo, recordé que en 2009, visité en Aracena (Huelva) una exposición bajo el patrocinio del Centro Andaluz de la Fotografía, sobre una obra escogida de un fotógrafo excepcional, Erich Lessing, relacionada con su actividad fotográfica durante el rodaje de excelentes películas, al que se le otorgó en 1956 el premio American Art Editor’s Award, reconocido siempre por su compromiso profesional con la memoria histórica de los países donde trabajó. En aquella muestra recuperé muchos recuerdos de las sonrisas y lágrimas de la vida ordinaria, la que nos hace humanos de necesidad por mucho que multinacionales de la alegría facturada se esfuercen a diario en hacernos ver y entender que la vida es fácil si logramos algunas vez entender su chispa. Hoy, rescato de nuevo aquellas impresiones. Nuevas sonrisas y lágrimas, en este mundo al revés, ante la ausencia y hambre de abrazos.

De toda la exposición me impactó mucho una fotografía de Julie Andrews, en un descanso del rodaje de “Sonrisas y Lágrimas”, que me entregaron y que reproduzco en la cabecera de este artículo. Pensé en aquella ocasión que Lessing quiso dejar para la posteridad la impronta real de la sonrisa en esa relación madre-hijo, en la lectura de una carta quizás imposible, como homenaje a esta necesidad, dado que en su caso, tuvo que emigrar desde Viena a Palestina a los 16 años, por la ocupación de Hitler, arrancándolo de su familia más cercana. Cuando regresó a Viena, en 1947, su madre ya había fallecido en el campo de concentración de Auschwitz.

En los tiempos actuales, en los que la memoria histórica busca abrirse paso con un esfuerzo a veces sobrehumano, se quiere negar a toda costa un principio ya demostrado científicamente: en el cerebro no es fácil borrar lo que algún día se grabó de forma consciente y con gran carga de sentimientos y emociones. Se sabe por los avances de las neurociencias que a pesar de los esfuerzos terapéuticos y farmacológicos, la memoria se suspende pero no se borra. Desgraciadamente, sí se sabe que se pierde completamente cuando el cerebro enferma, por ejemplo en un síndrome de Alzheimer desolador, entre otros vinculados con la senectud, que tanto hacen sufrir también a las personas más cercanas de quienes los padecen.

La fotografía de Lessing me sigue pareciendo extraordinariamente didáctica. La vida de cada una, de cada uno, que es lo más parecido a una película en blanco y negro, con la acromatopsia (1) ética que corresponda, permite descansos, para recuperar esos momentos que tanto nos reconfortan y que nos devuelven felicidad. Pero también sabemos que la dialéctica de las sonrisas y las lágrimas, permite apartarnos junto a una pared de la vida personal e intransferible, sentir el abrazo de los que nos quieren, aunque inmediatamente nos llamen mediante megafonía para seguir rodando, viviendo en definitiva, en la filmación jamás contada. Esa es la auténtica obra maestra, el extraordinario guion que está detrás, que nos entrega Lessing con la instantánea asociada de su cámara cerebral.

Mi alma de secreto me permitió el viernes pasado trascender la visión clásica de la edulcorada película, sin quitarle el mérito otorgado por la historia de la cinematografía, pero comprendiendo a través de la cámara de Lessing la persona que era Julie Andrews y no tanto el personaje, porque cualquier parecido con la realidad, en este caso, no era pura coincidencia.

(1) Acromatopsia: ceguera del color, enfermedad que no permite agregar a la óptica de la vida el color. Todo se ve siempre de color gris. Para comprender bien los efectos de esta enfermedad, recomiendo la lectura de un libro de Oliver Sacks, excelente, que tengo entre mis preferidos: La isla de los ciegos al color, editado por Anagrama en 1999.


CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN
: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA Y ORIENTE MEDIO, REPÚBLICA DEL CONGO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Andalucía canta al “Cristo resucitao”, porque para Él “tos somos iguales”

Y para Él, y para Él no hay judíos ni ciegos, / ni blancos ni negros, / ni payos ni gitanos. / Que para Él, tos somos iguales. / Que para Él, tos somos hermanos. // ¡Cristo ha resucitao! / ¡Cristo ha resucitao! /
¡Victoria, victoria, victoria de la raza humana!

Manolo Sanlúcar, Rocío Jurado y El Lebrijano, Anunciación de la Pascua, en Ven y Sígueme. Un gitano llamado Mateo (1982).

Sevilla, 20/IV/2025 – 08:00 h (CET+2)

Finalizo hoy esta breve serie sobre la interpretación laica de la Semana Santa, en un Domingo de Resurrección según el calendario gregoriano. Convencido, como estoy, de que en la «superficie espiritual» de Andalucía somos “escuchaores” de su dolor y de su alegría, vuelvo a dar hoy un sentido muy especial a esta palabra, escuchaor, vinculada al flamenco, porque una cosa es cantar y tocar la guitarra, cantaores y cantaoras, así como guitarristas y, otra, escuchar, por parte de los escuchaores o escuchaoras, como le gustaba decir a Antonio Mairena: ¨[…]  la actitud experimental, la búsqueda, la inquietud y la curiosidad, son cualidades imprescindibles para ser y hacer flamenco. La cantaora y el bailaor, la guitarrista o el fotógrafo que intenta captar el duende inaprensible, así como el oyente o escuchaor -que diría Antonio Mairena- buscan -o deberían buscar- no salir indemnes de la experiencia. Quiero decir con ello que el flamenco no resbala por la piel, sino que la modifica para siempre. Es un elogio de la caricia o, si quieren, una exaltación del impacto” (1). Por este motivo, he recurrido a la banda sonora de mi vida para rescatar una joya bastante desconocida en nuestra tierra, Ven y Sígueme. Un gitano llamado Mateo (1982), una obra discográfica llevada a cabo por Manolo Sanlúcar, Rocío Jurado y El Lebrijano, escogiendo hoy una canción de esta magna obra, Anunciación de la Pascua.

Lo he expresado en diversas ocasiones en este cuaderno digital: las personas que vivimos en Andalucía, que respetamos su identidad, es decir, su extraordinaria «superficie espiritual», que decía García Lorca, porque llevamos la luz con el tiempo dentro, como Juan Ramón Jiménez definía a Moguer, su pueblo y las personas que vivían en él, hemos aprendido a escuchar la vida de nuestro alrededor y llevarla al cante, al baile, al sentir cotidiano, el de todos los días. Luis Cernuda hizo también un retrato precioso del andaluz porque somos un enigma a pesar de la luz interior que el dolor de nuestra historia no olvida, siempre con el tiempo dentro, amor desbordante, pasión en nuestra música que acompaña siempre la alegría y calma el dolor, que compartimos hasta buscar la luz con el tiempo fuera, como escuchaores y escuchaoras de todo lo que se canta con el dolor de esta tierra. Nos tratamos como hermanos, cuando a veces no sabemos si somos amigos o seres lejanos, aunque lo único que sabemos, en tiempos políticos, es que unos de otros -no inocentes- lejos estamos (Manuel Gerena, dixit)

Personalmente, sigo viviendo con la esperanza de que el dios que corresponda comprenda qué significa hoy ser andaluz o andaluza en Andalucía, más allá de los que nos llevan al diccionario de uso del andaluz corriente como una sola palabra, cuando lo que necesitamos es una definición urgente como personas con luz interior, pero con un enigma de fuego y nieve dentro, escuchaores y escuchaoras por definición cuando el pueblo canta y clama a través de sus “palos”, como palabras hilvanadas en la melodía del dolor diario, incluso cuando canta la “Anunciación de la Pascua”. Como lo soñó Luis Cernuda en un día ya lejano, esperando el alba de su tierra que, muchos años después, seguimos esperando para todos, sobre todo para los que menos tienen y no pueden salir a día de hoy de las jaulas de pobreza en que viven. Casi un millón de parados y otro millón de pensionistas en el umbral de pobreza, sin ir más lejos, que están entre los andaluces que llevan la soledad dentro, tal y como lo expresó nuestro paisano, sevillano y andaluz, que siempre soñó con el despertar del alba de la libertad y dignidad en Andalucía, su auténtica resurrección laica: “Sombra hecha de luz, / que templando repele, / es fuego con nieve / el andaluz. // Enigma al trasluz, / pues va entre gente solo, / es amor con odio / el andaluz. // Oh hermano mío, tú. / Dios, que te crea, / será quién comprenda / al andaluz. Con las letras de su cante jondo, desgarrado, que escucho siempre con atención reverencial para seguir luchando y viviendo en pleno siglo XXI: no te creas si te dicen que ya no sufre [Andalucía], mi pueblo, porque aunque los pobres reímos y algunas veces cantamos, la procesión va por dentro, que cantaba Ricardo Cantalapiedra en mis años jóvenes, porque el quejío del flamenco, como escuchaor, no resbala por mi piel, sino que la modifica para siempre.

He comprendido bien que escuchar el dolor actual de esta tierra es un elogio de la caricia o, si quieren, una exaltación de su impacto en mi alma de secreto, para honra de Andalucía y sus gentes, tal y como lo aprendí de las palabras de García Lorca pronunciadas hace tan solo cien años, en el primer Concurso de Cante Jondo, “canto primitivo andaluz”, tal y como rezaba en el cartel promocional del evento, celebrado en Granada en los días 13 y 14 de junio de 1922: A todos los que a través de su vida se han emocionado con la copla lejana que viene por el camino, a todos los que la paloma blanca del amor haya picado en su corazón maduro, a todos los amantes de la tradición engarzada con el porvenir, al que estudia en el libro como al que ara la tierra, les suplico respetuosamente que no dejen morir las apreciables joyas vivas de la raza, el inmenso tesoro milenario que cubre la superficie espiritual de Andalucía.

Escuchen atentamente esta canción. La Anunciación de la Pascua, es un mensaje laico, alentador, en un Domingo de Resurrección de estos tiempos tan modernos, difíciles y rodeados de un mundo al revés, que busca la dignidad humana continuamente. No hacen falta más palabras, porque para Él, tos somos iguales, tos somos hermanos.

No temáis, ¡no!,
porque el que habéis 
matao
no está muerto, ¡no!,
que ha 
resucitao.

Y para Él, y para Él no hay judíos ni ciegos,
ni blancos ni negros,
ni payos ni gitanos.
Que para Él, tos somos iguales.
Que para Él, tos somos hermanos.

¡Cristo ha resucitao!
¡Cristo ha resucitao!
¡Victoria, victoria, victoria de la raza humana!

No miréis tristes al cielo —gitanos, gitanos—,
gitanos sin alegría,
lo que hoy parece duelo —gitanos, gitanos—
ya es 
vía y cercanía.

Venid, gitanos, venid,
gitanos venid, gitanos… venid,
que Cristo aquí nos aguarda.

Todos nosotros veremos
el gran día de la Pascua,
—¡ay, Jesús, ay, Jesús!—
el gran día de la Pascua.

Cantareis con alegría —gitanos, gitanos—,
decía todo el que crea,
que Cristo ha 
resucitao —gitanos, gitanos—,
comienza nuestra tarea.

Todos nosotros creemos
que en Él la muerte no manda,
—¡Jesús, ay, Jesús!—
que en Él la muerte no manda.

(1) Ordóñez Eslava, Pedro, Flamenco y vanguardia. En un instante, un quejío y un anhelo, en Andalucía en la historia, 74, 2022, p. 41.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA Y ORIENTE MEDIO, REPÚBLICA DEL CONGO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Sábado Laico, de pausa

Sonia Lafuente, patinadora olímpica

Sevilla, 19/IV/2025 – 09:22 h (CET+2)

Según el calendario gregoriano, tutelado por la iglesia católica, apostólica y romana, hoy es Sábado Santo, una jornada de reflexión para los creyentes católicos, después de recordar los graves acontecimientos acaecidos en torno a la figura de Jesús de Nazaret. Desde mi perspectiva laica, es un sábado de pausa después del frenesí semanasantero de esta ciudad, del que casi nadie es ajeno por acción u omisión.

Benedetti, que siempre supo poner hermosura a la vertiente más triste de la vida, nos ofreció una forma de entender las necesarias pausas en el caminar diario personal, familiar, profesional y social: De vez en cuando hay que hacer una pausa / contemplarse a sí mismo / sin la fruición cotidiana / examinar el pasado / rubro por rubro / etapa por etapa / baldosa por baldosa / y no llorarse las mentiras / sino cantarse las verdades.

Hoy, Sábado Laico también, estas palabras de Benedetti forman parte de un buen manual para aprender a hacer pausas en la vida apresurada que acometemos en cada despertar. Con la ilusión de comenzar de nuevo todo si fuera necesario, pero cantando las verdades (que también existen, como las palabras) y no engolfarse en las mentiras.

En este contexto, me acuerdo hoy (Brainard, dixit) que un conjunto madrileño de música indie, Izal, cantaba hasta su desaparición el encanto necesario de la pausa: Yo sólo pido pausa y tú me das ojos de huracán. / Yo sólo pido calma y tú haces espuma el agua del mar. / Sólo pido silencio y gritas que no digo la verdad. / ¿Tú qué sabrás? Si despiertas lejos de esta casa. / ¿Tú qué sabrás? Si no vives dentro de esta jaula. / Yo sólo quiero pausa, tú rebobinar. / Yo sólo busco un ritmo lento, tú velocidad. / Yo sólo pido una dulce mentira, tú toda la verdad. / ¿Tú qué sabrás? Si despiertas lejos de esta casa. / ¿Tú qué sabrás? Si no vives dentro de esta jaula. / ¿Tú qué sabrás? Si nunca nadaste en mis entrañas. / ¿Tú qué sabrás? Si no vives dentro de esta jaula. He querido que hoy acompañara también a estas palabras una patinadora olímpica, Sonia Lafuente, porque expresa maravillosamente esta pausa necesaria e imprescindible y quizá, viéndola, la comprenderemos mejor.

Es verdad que solo necesitamos hacer pausas de vez en cuando y no tanto rebobinar, porque no queremos perder el sentido de la vida. Es lo que Herman Hesse llamaba obstinación, una virtud que admiraba mucho, una sola, porque es obediencia a una sola ley que lleva al “propio sentido” de la vida. Fundamentalmente, algo que necesitamos con urgencia: cantarnos las verdades, pisando las baldosas que vamos poniendo en nuestra vida a modo de solería, que es lo único que justifica nuestros actos éticos para no tener que llorar las mentiras. Sin prisa, con pausa, en un Sábado Laico especial, diferente de los demás.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA Y ORIENTE MEDIO, REPÚBLICA DEL CONGO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Para Joan Manuel Serrat la vida sigue siendo un regalo

Sevilla, 11/IV/2025 – 12:00 (CET+2)

Joan Manuel Serrat (Barcelona, 1943) ocupa un lugar muy especial en la banda sonora de mi vida. Lo atestiguan las numerosas páginas que he dedicado a su vida y obra en este cuaderno digital. En esta ocasión, vuelvo de nuevo a encontrarme con él porque ayer, la Caja de las Letras del Instituto Cervantes recibió un legado suyo como cantautor (para mí cantor, porque no solo ha podido hacerlo sino que debía hacerlo en momentos políticos transcendentales para este país), que incluye la partitura original de la primera grabación de la canción Mediterráneo, además de una copia de su primer disco publicado, un EP con títulos como La mort de l’avi Una guitarra. Antes de efectuar la entrega de objetos personales, Serrat afirmó que “Cada día que me despierto me siento estupendamente. Pienso que la vida es un acto maravilloso a pesar de los pesares, porque procuro retrasar la hora de las noticias y de encender la tele para enterarme de ciertas cosas, pero me parece que la vida sigue siendo un regalo”.

La información oficial del acto recoge momentos especiales de este encuentro: “Para el músico catalán, la idea de depositar un legado es algo que no concebía, porque «nunca» ha escrito ni hecho «prácticamente nada» pensando en dejar una herencia. «Incluso cuando mis hijos nacieron tampoco lo tenía previsto. Han sido cosas que han ido ocurriendo en la vida y a la cual estoy muy agradecido, porque me ha permitido hacer un oficio que me ha hecho muy feliz. ¿Qué más puedo hacer entonces que ir deshaciéndome en vida de las cosas que yo quiero, como son las que traigo aquí?», ha bromeado. Serrat ha reconocido que el legado cervantino «está pasando por un mal trago» en la actualidad, aunque «el talento de Cervantes sigue perfectamente vivo y sus personajes siguen diciéndonos cosas que nos pueden ser hoy en día también muy útiles».
 
El legado de Serrat depositado en la caja número 1276 del Instituto Cervantes consta del “primer disco grabado en catalán en el año 1965 por Serrat, el cual ha reconocido con humor que «se está desintegrando, pero ahora estará cuidado en condiciones». También ha introducido la partitura original de la grabación con orquesta de Mediterráneo, con alguna tachadura del puño y letra del cantautor. Además, ha depositado un libro de Miguel Hernández con anotaciones (Serrat grabó en el año 1972 un álbum en el que musicalizó poemas del poeta oriolano). «Está roto, como tiene que estar un libro: roto, manchado y con signos evidentes de haber sido usado», ha reivindicado, ironizando con que la compra de esta edición, en la época franquista, se hizo en «el extraperlo».
 Asimismo, el legado ha incluido su máquina de escribir «Brother. Echelon 44», con la que escribió parte de sus primeras canciones. «Este objeto siempre me gustó mucho, porque he tenido una letra difícil de leer incluso para mí y, a máquina, leía los versos como si fueran mejores: hechos a mano no me salían tan bien».

El director del Instituto Cervantes, el poeta Luis Garcia Montero, resaltó que “la entrada de Serrat en la Caja de las Letras viene avalada por el «poder creativo» de sus letras y su «diálogo» con la poesía de autores como Machado, Rafael Alberti o Joan Margarit. «El noi del Poble-sec supo crear un mundo propio en diálogo con la canción catalana, creó la educación sentimental de los españoles y mostró que el sur también existe: nos ha enseñado a vivir con versos en la boca», ha remarcado”. Igualmente, calificó “de «honor y suerte» la entrada de este legado en la Caja de las Letras, asegurando que «a veces las pequeñas cosas se convierten en ocasiones grandes. Eres bueno para la cultura internacional, hoy estas aquí y el gusto es nuestro», ha concluido, con un guiño a uno de los álbumes más emblemáticos del músico, grabado junto a Ana Belén, Víctor Manuel y Miguel Ríos”.
 
En este acto recibió también el Premio Antonio de Sancha [primer editor español], concedido por la Asociación de Editores de Madrid, mostrando Serrat su agradecimiento por el reconocimiento a su trayectoria: «Los premios, cuando te los dan con cariño y respeto por lo que tú haces, te provocan también a ti ese mismo sentimiento por todos los demás. Todos los premios han sido muy agradecidos, pero seguramente, y lo digo con toda sinceridad, en algunos casos podían haber caído en mejores manos»,

La última vez que escribí unas palabras sobre él fue en octubre de 2024 con motivo de la recepción del Premio Princesa a las Artes 2024, en cuyo acto oficial pronunció un discurso a modo de retrato personal, en la clave aprendida del gran poeta Antonio Machado, a quien puso una música especial en poemas inolvidables. Lo hago porque este retrato es también un legado para los millones de personas que consideramos a Serrat como una persona imprescindible en nuestras vidas, que lo ha depositado en cada uno de nosotros:

Como ven, soy un señor mayor tirando a viejo. Vengo de una larga posguerra y de una familia humilde que me dio lo mejor que podrán hallar en mi. En el camino azaroso fui encontrando las razones para seguir adelante y con el impulso de los sueños llegué hasta aquí.

Soy una persona que se siente querida y respetada, a la que le gusta su oficio. Cantar y escribir canciones. Soy un hombre partidario de la vida. Prefiero los caminos a las fronteras, la razón a la fuerza y el instinto a la urbanidad.

Soy un animal social y racional que necesita del hombre mas allá de la tribu.

Creo en la tolerancia. Creo en el respeto al derecho ajeno y el diálogo como la única manera de resolver los asuntos justamente.

Creo en la libertad, la justicia y la. Valores que van de la mano o no lo son.

Tal vez por eso no me gusta el mundo en que vivimos, hostil, contaminado e insolidario, donde los valores democráticos y morales han sido sustituidos por la avidez del mercado, donde todo tiene un precio. No me gusta ser testigo de atrocidades sin unánimes y contundentes respuestas.

No me conformo al ver los sueños varados en la otra orilla del rio.

¿Cuándo llegará el tiempo de vendimiar los sueños?, me pregunto de mala gana, al ver partir a los amigos sin cosechar.

Quiero dejar el recuerdo de un buen hombre, justo y agradecido y espero no haber llegado hasta hoy para mostrar gratitud y afecto a quienes generosamente me han regalado su
amistad, su compañía y su consejo pero, por si acaso desde aquí, quiero dar las gracias a mis maestros que han sido muchos, a mis compañeros, a los amigos que han compartido el
camino conmigo y que me han estimulado y ayudado a sabiendas o no a recorrerlo y sobre todo quiero agradecer a mi mujer haberme permitido compartir la vida con ella.

Gracias a mis padres que me la dieron y a mis hijos y a mis nietos que son mi mayor orgullo.

Gracias a los que han hecho suyas mis canciones y a todos los que desde los cuatro puntos cardinales se alegran conmigo al ver mi nombre unido a la rotunda lista de galardonados con este Premio.

Gracias a ti, Serrat, siempre. Necesitamos reencontrarnos contigo, con tu legado musical, en estos tiempos difíciles, porque desde tu despedida como cantor estamos huérfanos de tus palabras para ensalzar las pequeñas cosas de la vida que, como tú dices, sigue siendo un regalo.

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UCRANIA, GAZA, LÍBANO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

No olvido a los refugiados y refugiadas de Palestina

Marwán, Nana urgente para Palestina

 ¿Quién está traficando con todo este dolor humano? ¿A quién da de ganar esta tragedia? “La cara del verdugo está siempre bien escondida”, cantó, alguna vez, Bob Dylan.

Eduardo Galeano, en Patas arriba. La escuela del mundo al revés.

Sevilla, 29/III/2025 – 13:35 h (CET+1)

Procuro olvidar el olvido de lo que está sucediendo en Palestina, un auténtico calvario, nunca mejor dicho en aquella tierra sacrosanta, recrudecido ahora con la invasión de Gaza en 2023, por parte de Israel. Vuelvo a recordar hoy que esta situación tiene una larga historia, más de setenta y cinco años de sufrimiento del pueblo palestino, que se dice pronto, algo que nos debería llevar a olvidar el olvido de este territorio, como nos lo recordaba Eduardo Galeano en su lectura del mundo actual, patas arribaal revés: “Olvidar el olvido: don Ramón Gómez de la Serna contó de alguien que tenía tan mala memoria que un día se olvidó de que tenía mala memoria y se acordó de todo. Recordar el pasado, para liberarnos de sus maldiciones: no para atar los pies del tiempo presente, sino para que el presente camine libre de trampas. Hasta hace algunos siglos, se decía recordar para decir despertar, y todavía la palabra se usa en este sentido en algunos campos de América latina. La memoria despierta es contradictoria, como nosotros; nunca está quieta, y con nosotros cambia. No nació para ancla. Tiene, más bien, vocación de catapulta. Quiere ser puerto de partida, no de llegada. Ella no reniega de la nostalgia: pero prefiere la esperanza, su peligro, su intemperie. Creyeron los griegos que la memoria es hermana del tiempo y de la mar, y no se equivocaron”. Excelente reflexión.

Nada mejor que estar cerca de la Agencia de Naciones Unidas para la población refugiada de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA) para olvidar el olvido, el Organismo que nació en 1949 para ayudar a las personas refugiadas de Palestina, en un conflicto internacional que comenzó en 1948: ”Una población que, de un día para otro, perdió sus hogares y sus medios de vida. El compromiso de UNRWA es el de apoyar a millones de seres humanos que sin nosotros carecerían de lo más básico: alimentos, cobijo, sanidad, educación, protección… y lo más importante, dignidad”. Según UNRWA, “se considera persona refugiada de Palestina a aquella “cuyo lugar de residencia habitual, entre junio de 1946 y mayo de 1948, era la Palestina histórica –el actual estado de Israel– y que perdieron sus casas y medios de vida como consecuencia de la guerra. Las descendientes de esta población son también considerados refugiadas por la Agencia. En 1950, cuando UNRWA comenzó sus operaciones, 750.000 personas tenían el estatus de refugiada de Palestina. Hoy, son más de 5,9 millones las que esperan dejar de serlo para convertirse en ciudadanos de pleno derecho. Hasta que se alcance este objetivo, somos prácticamente su único apoyo”.

Setenta y cinco años después, UNRWA trabaja día a día por y para la defensa de la dignidad de las personas refugiadas del pueblo palestino, que alcanza una cifra demoledora: cerca de seis millones de personas, distribuidas en 5 campos de refugiados: Gaza, Cisjordania, Líbano, Jordania y Siria: “Desde la primera guerra Árabe-Israelí de 1948, cientos de miles de habitantes de la Palestina histórica y sus descendientes viven refugiados dentro de su propio territorio o en otros países de Oriente Próximo, como Siria, Líbano y Jordania. Hoy son 5,9 millones de personas que viven en campamentos sitiados en pleno conflicto sirio, zonas sometidas a bloqueo militar, ciudades devastadas por los bombardeos, tiendas de campaña desprovistas de las condiciones mínimas para una vida digna, lugares de difícil acceso para la ayuda humanitaria… esos son los escenarios donde transcurre la vida de la población refugiada de Palestina, desde que un conflicto político la sorprendiera sin previo aviso hace más de 75 años. Desde entonces, la labor de UNRWA ha sido garantizar su protección, ayuda de emergencia, y ayudarles a alcanzar su pleno potencial de desarrollo humano hasta que se alcance una solución justa y definitiva a su situación. Su misión es clara: “Estar ahí cuando más nos necesiten, a través de ayuda humanitaria y emergencias, protección y servicios sociales, teniendo en cuenta que el 80% de la población de Gaza depende de la ayuda de emergencia de UNRWA, y el 59% está clasificada como población en situación de inseguridad alimentaria”. Igualmente, la atención a la sanidad y la salud de como pilares fundamentales del trabajo de la Agencia, así como a la educación, siendo conscientes de que UNRWA gestiona uno de los sistemas escolares más importantes de Oriente Próximo, desempeñando una función que en otras zonas del mundo recae sobre los Estados.

Aconsejo también leer la información oficial de dónde se encuentran los cinco campos de refugio donde UNRWA ofrece diariamente al pueblo palestino mantener la dignidad como personas. No sólo hay que contemplar la realidad sangrante de Gaza en el momento actual, sino la realidad conjunta en la que viven en este momento millones de personas palestinas en refugios gracias a la acción de UNRWA, junto con otras muchas organizaciones mundiales, no gubernamentales, que también están presentes en estos campos con diversas ayudas de primera necesidad y mantenidas en este largo tiempo de exilio.

Adjunto hoy una canción compuesta por Marwán, Nana urgente para Palestina, “Un canto suave a una tierra que nunca ha estado dormida, pero a la que, en los últimos meses, el sonido de las bombas ha querido silenciar. Marwán acaricia con palabras ensordecedoras el miedo y la pena. El miedo atroz entre las mantas y la pena del que a nadie importa. Esta nana es una oda a las personas que sufren la dura existencia de Palestina. Porque sí, importan. La realidad es que “todavía siguen en pie”. La letra de la canción ayuda a comprender este dolor de millones de personas, que debería tener una repercusión mundial diaria, teniendo en cuenta que la cuarta parte de las personas refugiadas en el mundo pertenecen a Palestina. Compartir esta Nana en la Noosfera es una ayuda directa a poder conocer y sentir lo que está ocurriendo ahora en Gaza, convertido ya ese territorio en un desbordante campo de dos millones y medio de refugiados en su propio territorio a través de campamentos construidos a tal fin.

Soporté
Las cosas que nadie soporta
La pena del que a nadie importa
Y todavía sigo en pie

Soporté
El vientre de la artillería
El fuego en la guardería
Y todavía sigo en pie

No puedo hacer una canción de paz
Si no me puedo ni mover
No puedo hacer una canción de paz
Si no me puedo ni mover

Soporté
El miedo atroz entre las mantas
Que todos me dieran la espalda
Y todavía sigo en pie

Recuerda bien
Que no hay rumor que me defina
Todos me llaman Palestina
Y todavía sigo en pie

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, REPÚBLICA DEL CONGO Y RUANDA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL,

¡Paz y Libertad!

La música cinematográfica es la melodía principal de ‘La lista de Schindler’

Itzhak Perlman, interpretando el tema principal de la banda sonora de La lista de Schindler, junto a John Williams, compositor de la misma, dirigiendo la Orquesta de Connecticut.

Sevilla, 25/III/2025 – 11:30 h (CET+1)

El gran director americano John Ford, ídolo de mi infancia, ante la pregunta de un periodista sobre qué es el cine, contestó en cierta ocasión, sin inmutarse, algo aleccionador que no he olvidado: “es ver caminar a Henry Fonda”. Algo así me ocurre a mí si me preguntaran hoy qué es la música cinematográfica, porque mi respuesta es clara: escuchar, por ejemplo, al gran violinista Itzhak Perlman, interpretando el tema principal de la banda sonora de La lista de Schindler, una obra maestra compuesta por John Williams.

Este homenaje que hago hoy a la música en el cine viene dado por haber escuchado recientemente a la Film Symphony Orchestra, que ha traído a esta ciudad su último montaje, TARAB, palabra árabe cuyo significado, emoción que genera la música en quien la escucha, fue el hilo conductor del espectáculo. La FSO es un proyecto cultural y didáctico, como pude comprobar personalmente a lo largo de casi tres horas de actuación sinfónica: “Film Symphony Orchestra es un novedoso proyecto artístico y empresarial que nace con la finalidad de cubrir un hueco existente en la oferta cultural y musical de España. Se trata de una orquesta sinfónica profesional de la más alta calidad que, con más de 70 músicos, ofrece exclusivamente conciertos de música de cine – en su sentido más amplio- o de autores estrechamente vinculados al género. De la mano de su internacionalmente laureado director Constantino Martínez Orts, la FSO ofrece espectáculos de música cinematográfica con o sin proyección visual y la posibilidad de grabar bandas sonoras. De esta manera hemos abierto una apasionante dinámica a través de la cual, Film Symphony Orchestra acomete, con las máximas garantías, un intenso proceso de trabajo estratégico para el desarrollo, en todos los sentidos, de un proyecto innovador y único, que une cultura, arte y espectáculo , con la pretensión de acercar la música sinfónica a nuestra sociedad a través de un hilo conductor tan universal como el cine”.

La interpretación del tema principal de la banda sonora de La lista de Schindler, por parte de la joven violinista Amanda Ochoa, sobrecogió al auditorio. Era la auténtica representación de la música cinematográfica al alcance de todos, del alma musical de cada uno, de cada una de las personas asistentes. Comprendo bien al director de la FSO, Constantino Martínez-Orts, al elegir la palabra Tarab para esta gira musical 2024-2025, porque al escuchar las composiciones elegidas con especial cuidado emocional para esta ocasión, sabe que provocan “ese palpitar del corazón aceleradamente”. Tarab, en su sentido pleno.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, REPÚBLICA DEL CONGO Y RUANDA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL,

¡Paz y Libertad!

La sinfonía y el relato de “Pedro y el lobo”, no estuvieron ayer presentes en el Congreso de los Diputados

Sevilla, 21/III/2025

En 1935, la directora del teatro central infantil de Moscú, Natalya Sats, encargó al compositor Serguéi Prokófiev una sinfonía musical para niños, con el objetivo institucional de cuidar sus “gustos musicales” desde la infancia. De esta forma y en tan sólo cuatro días, compuso Pedro y el lobo (Op. 67), estrenándose en Moscú el 2 de mayo de 1936, con una acogida fría y desfavorable. ​Han pasado casi 89 años y la sinfonía sigue teniendo un éxito continuo en sus múltiples representaciones mundiales, cuidando el guion original del relator, de contenido no inocente por cierto, tal y como lo concibió él, respetando la tradición de sus padres al contárselo, en su ciudad natal, Sontsivka, en el Donetsk, región de la actual Ucrania, concretamente en una de las zonas más castigadas hoy por la invasión rusa. Lo que deseo resaltar de aquel guion original utilizado por el narrador junto a la partitura compuesta por Prokófiev, es que Pedro, un niño perteneciente a una organización juvenil soviética, que vive con su abuelo que es leñador, sabe que no debe salir solo al prado, ya que si lo hace le regañará su abuelo, porque le ha dicho que le puede atrapar un lobo. Un día, hace caso omiso de este consejo, porque él se considera valiente y que puede ser precisamente él quien lo atrape. Viendo cómo un lobo de verdad merodea por la casa, cazando un pato, Pedro se sube a un árbol próximo, pide a un pájaro que ya conocía que sobrevuele encima del lobo para distraerlo mientras él prepara un nudo corredizo, consiguiendo enlazar al lobo por la cola, logrando atar al lobo al árbol. En ese momento llegan tres cazadores que venían rastreando al lobo y se preparan para darle caza finalmente, aunque Pedro les convence para que le ayuden a llevarlo vivo al zoológico. Y todos emprenden un desfile triunfal hacia el zoo, celebrando felices el fin del terror. La moraleja de Prokófiev es clara, porque el argumento va de exaltación de héroes frente al miedo, de no vengarse de nada ni de nadie y de no matar a cualquier precio. El contexto histórico en el que compuso la sinfonía tampoco era inocente.

Lo ocurrido ayer en el Congreso de los Diputados, me ha recordado esta obra extraordinaria de Prokófiev, al aprobarse de forma sorpresiva la salida del lobo del listado de especies protegidas (Lespre) con los votos del PP, Vox, Junts y el PNV, escondida en la Ley de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario, incorporando a última hora tres enmiendas en el Senado con el objetivo de desproteger a la especie al norte del Duero donde se concentra el 95% de lobos en el país, volviendo a la situación anterior a septiembre de 2021, abriéndose también la puerta a permitir su caza también al sur del Duero, una vez que Europa apruebe definitivamente la Directiva Hábitats, mediante la cual la especie pasa de “estrictamente protegida” a “protegida” en el Convenio de Berna sobre la conservación de la naturaleza. La modificación aprobada ayer permitirá que una vez aprobada la Ley las comunidades autónomas se harán cargo de la gestión de la especie y determinarán cuántos ejemplares se matarán.

Ante el resultado de la votación, la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, ha manifestado que «Se ha tomado una decisión en contra de la ciencia. Se ha tomado una decisión precipitada e imprudente, sobre todo sabiendo que llevamos meses trabajando con las comunidades autónomas para poder tener el censo del lobo en España. […] Se ha tomado un atajo, unas medidas, insisto, precipitadas, que lo dejan desprotegido», reconociendo que ha sido un día triste para el Ministerio y todos los que quieren proteger la biodiversidad. Según fuentes oficiales del propio Ministerio, la última comunidad que remitió los datos sobre el lobo lo hizo hace dos semanas y la previsión era tener los datos del censo listos en junio o julio: «Habíamos iniciado una gestión de la especie diferente, responsable con la especie, pero también con los ganaderos. Somos sensibles a la afectación que tiene para los ganaderos. La protección de la biodiversidad no puede ser un coste para ellos».

Salvando lo que haya que salvar, la sinfonía de Prokófiev sobrevoló ayer el Congreso de los Diputados en su sentido contrario. El relato que acompañó el compositor a la Sinfonía no se escuchaba con fuerza. Estamos advertidos de los peligros del lobo, pero el Gobierno actual, a modo del protagonista del relato de la sinfonía, casualmente de nombre Pedro, que tiene la responsabilidad de cuidar la legislación actual de protección del lobo según la LESPRE, cree que las cosas se pueden hacer bien desde el punto de responsabilidad legislativa, científica y de escucha a los actualmente afectados por la presencia del lobo en sus territorios, como ha afirmado la ministra responsable de esta situación, cuidando como el niño Pedro de Prokófiev, de controlarlo, protegerlo de sus cazadores porque el peligro de extinción sigue presente y sólo una diferencia, procurar que no los maten sin más, llevándolos a una situación de hábitat controlado en beneficio del interés general, humano sobre todo.

Curiosamente y en estos días, cuidando su “gusto musical”,  he estado leyendo a mis nietos este cuento, Pedro y el lobo, en una versión preciosa, fiel al texto original de Sergey Prokófiev, nombre y apellido que ellos pronuncian perfectamente, explicándoles el contenido musical de la sinfonía y el sonido de cada instrumento, así como la moraleja auténtica, no la de Disney y otras corporaciones no inocentes como multinacionales en la reinterpretación de estas fábulas y cuentos convertidos en mercancías, a veces abusando del miedo, siendo el lobo un animal propicio. Conocen ya los instrumentos y la asignación que el compositor hizo de ellos a cada personaje en la sinfonía, por lo que he tomado conciencia de que para ellos soy el fagot de la orquesta. El que quiera entender que entienda, porque esta fábula se puede hacer extensiva, cada día, a lo que sucede en el Congreso de los Diputados y en el Senado de este país. También, a lo que ocurre a diario en este mundo al revés. Al buen entendedor o entendedora, pocas palabras bastan ante los que gritan «¡Que viene el lobo!«, sin entender su destino en la naturaleza o en el miedo ancestral mal entendido que su mera alusión nos acompaña desde hace siglos.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

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¡Paz y Libertad!

Un año más, en el día de mi santo, recuerdo que José fue un buen compañero

Georges de la Tour (1593- 1652), San José carpintero, hacia 1642 – 1644

Sevilla, 19 de marzo de 2025, festividad de San José – 07:10 h (CET+1)

El calendario gregoriano, vigente en la actualidad, nos recuerda hoy la celebración de un santo importante para la creencia católica, apostólica y romana, San José, aunque hoy, en mi caso y por llevar su nombre, vuelve a ser una oportunidad para reflexionar sobre una historia inseparable, la de José, María y Jesús, que tiene más de dos mil años de antigüedad y que ha inspirado momentos transcendentales en la historia de la humanidad en general y de las artes en particular. Me refiero en esta ocasión a la música que ensalza la dignidad de José, que hoy quiero simbolizar a través de un compositor francés, Michel Corrette (1709-1795), un perfecto desconocido, pero que supuso en su día un descubrimiento extraordinario en mi aprendizaje diario para tocar el clavecín y el violín e interpretar dignamente sus partituras. Igualmente, a la obra encomiable del pintor Georges de la Tour (1593-1652), en torno a la figura del carpintero José.

Todo surgió en 2019 al localizar en la ingente obra de Corrette seis sinfonías dedicadas a la Navidad, preciosas, de las que quiero destacar hoy dos movimientos en concreto: Adán fue un pobre hombre (Sinfonía I, Allegro) y José es un buen compañero (Sinfonía III, Allegro), porque me permitió contextualizar una historia de hombres (en el genérico griego, hoy personas) que han supuesto mucho para el devenir de la humanidad, unas historias que hablan siempre de soledad y silencio ante la libre elección para la difícil tarea de vivir dignamente. La historia de Adán, el pobre hombre de Corrette que lo lleva al cuarto y último movimiento de su primera Sinfonía, después de títulos sugerentes de los tres restantes movimientos, A la llegada de la Navidad (Moderato), El Rey de los Cielos acaba de nacer (Andante) y He aquí el día solemne (Moderato), por este orden, es una historia contradictoria que siempre me ha fascinado. Entre pobres hombres [sic] y buenos compañeros [sic] anda a veces el juego de la historia. Veamos por qué.

Michel Corrette (1709-1795), Adán fue un pobre hombre (Seis sinfonías de Navidad, Sinfonía I, Allegro), interpretado por La Fantasía.

En relación con Adán, ¿un pobre hombre?, la historia nos lo ha recordado siempre como la causa de todos los males de la humanidad. Así lo he interpretado a lo largo de mi vida al analizar la reacción de Adán y Eva en el Paraíso: “Durante muchos siglos, la respuesta [ante la causa del Mal] solo la sabía Dios y cuando tuvimos la oportunidad de haberla conocido, eso sí, cuando Dios hubiera querido, a Adán y Eva no se les ocurrió mejor idea que mudarse de sitio, recordando unas palabras que escribí en este cuaderno de derrota (en argot marinero) en 2007: “Adán y Eva… no fueron expulsados. Se mudaron a otro Paraíso. Esta frase forma parte de una campaña publicitaria de una empresa que vende productos para exterior en el mundo. Rápidamente la he asociado a mi cultura clásica de creencias, en su primera fase de necesidad y no de azar (la persona necesita creer, de acuerdo con Ferrater Mora) y he imaginado -gracias a la inteligencia creadora- una vuelta atrás en la historia del ser humano donde las primeras narraciones bíblicas pudieran imputar la soberbia humana, el pecado, no a una manzana sino a una mudanza. Entonces entenderíamos bien por qué nuestros antepasados decidieron salir a pasear desde África, hace millones de años y darse una vuelta por el mundo. Vamos, mudarse de sitio. Y al final de esta microhistoria, un representante de aquellos maravillosos viajeros decide escribir al revés, desde Sevilla, lo aprendido. Lo creído con tanto esfuerzo. Aunque siendo sincero, me entusiasma una parte del relato primero de la creación donde al crear Dios al hombre y a la mujer, la interpretación del traductor de la vida introdujo por primera vez un adverbio “muy” (meod, en hebreo) –no inocente- que marcó la diferencia con los demás seres vivos: y vio Dios que muy bueno. Seguro que ya se habían mudado de Paraíso”. Podemos juzgar así todo lo ocurrido.

Michel Corrette (1709-1795), José es un buen compañero (Seis sinfonías de Navidad, Sinfonía III, Allegro), interpretado por La Fantasía.

El caso de José, un buen compañero, es también un hecho que nunca ha pasado desapercibido en nuestras vidas y en nuestra celebración anual de la navidad y el día de su santo. José, el carpintero de Nazareth, siempre ocupó una segunda fila en la historia más maravillosa jamás contada bien. Era la pareja oficial de María, asunto que me ha emocionado en muchas ocasiones al describirlo así, a pesar de que la historia lo ha encumbrado siempre a los altares. Recuerdo en este momento el óleo de Georges de La Tour, El recién nacido, un pintor desconocido durante siglos para la historia del arte, donde no aparece José por ningún sitio porque realmente nunca fue protagonista de esta historia mágica. Sobrecoge el silencio y austeridad en este cuadro tan realista en los últimos años del pintor: “Sus célebres “noches”, de aparente simplicidad, silenciosas y conmovedoras, dan vida a personajes que surgen con magia en espacios sumidos en el silencio, de colorido casi monocromo y formas geometrizadas. La total inexistencia de halos u otros atributos sacros, así como los tipos populares empleados, justifican la lectura laica que a veces se ha hecho de sus nocturnos en obras como La Adoración de los pastores del Louvre o El recién nacido de Rennes. Sin medallas, sin atributos laicos ni sacros. Sin collares o anillos. Sin nada, solo con el regalo precioso del silencio sonoro de la noche y contemplando a su niño”.

Georges de La TourEl recién nacido (1648, óleo sobre lienzo, 76 x 91 cm, Museo de Bellas Artes, Rennes)

El silencio permanente de José es un secreto a voces de la asunción de su papel en la historia difícil de María. Me gusta recordarlo despojado de su santidad, ocupando su sitio en la historia, básicamente como un hombre humilde, trabajador y bueno, con un profundo respeto a María, una persona que la historia ha colocado en un sitio muy especial difícilmente entendible si te falta la fe que nos enseñaron nuestros mayores, como le gustaba decir a Antonio Machado. Además, creo que fue un buen compañero.

Escucho ahora a Corrette y comprendo mejor que nunca el difícil papel de Adán en la historia de la humanidad y la categoría humana de José, ignorado hasta por el evangelista Marcos. Solo sabemos que en el capítulo 6, versículos 1 a 3 de su crónica de la muerte anunciada de Jesús (como buen periodista), dijo lo siguiente: “Se marchó [Jesús] de allí y vino a su tierra, y sus discípulos le acompañaban. Cuando llegó el sábado se puso a enseñar en la sinagoga. La multitud, al oírle, quedaba maravillada; y decía: “¿De dónde le viene esto? y qué sabiduría es ésta que le ha sido dada ¿Y esos milagros hechos por sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, de Josét, Judas y Simón? ¿Y no están sus hermanas aquí con nosotros? Y se escandalizaban a causa de él”. José, siempre solo ante el peligro.

Adán, se mudó un buen día de Paraíso porque no entendió la pregunta del dios desconocido y José no aparecía por ningún sitio en la noticia contada por Marcos pero, dueño de su soledad y de sus silencios, siempre tuvo el sentido de la medida que tanto aprecio. En este día de mi «santo», me gusta pensar en estas personas, en su verdad verdadera, en su humanidad, porque me ayudan a comprender unas historias casi siempre muy mal contadas. Correttte sabía lo que componía. También, Georges de la Tour…, lo que pintaba para la posteridad.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

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¡Paz y Libertad!

Retorno a mi clavecín digital

FRANCESCHINI 2
Detalle de El éxtasis de Santa María Magdalena (Marcantonio Franceschini, Bolonia, C.a. 1680)

El hombre que no tiene música en sí mismo y no se mueve por la concordia de dulces sonidos está inclinado a traiciones, estratagemas y robos; las emociones de su espíritu son oscuras como la noche, y sus afectos, tan sombríos como el Érebo: no hay que fiarse de tal hombre. ¡Atiende a la música!

William Shakespeare, en El mercader de Venecia

Sevilla, 18/III/2025

En los primeros meses de 2016 me acerqué por primera vez en mi vida a un instrumento musical, un clavecín, en este caso digital, para proseguir mis clases de piano, simultaneando los dos, pero interpretando en él, sobre todo, las obras de mi admirado compositor, Mozart, obviamente las de Johann Sebastian Bach y Georg Friedrich Händel y las de eximios maestros del clavecín en la escuela francesa, tales como Louis Couperin, Michel Corrette y Elisabeth Jacquet de la Guerre, entre otros.

En el contexto mundial en el que nos encontramos, recurro de nuevo a la música, porque sé que es compañera en la alegría y medicina en el dolor (Musica laetitiae comes, medicina dolorum). Concretamente, vuelvo a poner mis manos en el clavecín que junto al piano presiden el salón de mi casa, a modo de extensión de mi clínica del alma, mi biblioteca. Lo hago después de un paréntesis importante por la pandemia de 2020, donde perdí la docencia directa de mi inolvidable profesora, que siempre cuidó mi técnica con su buen hacer e infinita paciencia, ante un alumno de matusalénica edad.

El clavecín llegó a mi casa en 2016, desde Japón, atravesando mares de nubes, junto a dos láminas preciosas para intercambiarlas en su tapa, aunque una de ellas, la que denominan Latín, era la más deseada por mí después de haberla contemplado en el cuadro de Vermeer, La lección de música. El texto recoge la quintaesencia del periodo barroco, citada anteriormente: Musica laetitiae comes, medicina dolorum (La música es compañera en la alegría y medicina en el dolor). En un mundo digitalizado me sigue asombrando la belleza atómica de estas muestras de arte que se pueden ver y tocar, nunca mejor dicho.

La música es compañera en la alegría y medicina en el dolor (Musica laetitiae comes, medicina dolorum) – Leyenda que figura en una de las tapas de mi clavecín

La gran sorpresa en aquellos días fue desenvolver la segunda lámina, Ángel, para cambiar el decorado de este clave todavía no muy bien temperado a pesar de los consejos de Bach. Es un fragmento superior de un cuadro que desconocía, El éxtasis de Santa María Magdalena, del pintor boloñés Marcantonio Franceschini (Bolonia 1648-1729), censurado en esta ocasión, porque solo aparecen los ángeles laicos, tocando instrumentos de época, pero no entendiendo nada de lo que le estaba pasando más abajo a María Magdalena, que todos los pintores han representado siempre como la mala de la historia más grande de Jesús peor contada. Recuerdo ahora lo que significó para Artemisia Gentileschi, la gran pintora barroca tantas veces citada en este cuaderno digital, la figura histórica de María Magdalena a través de su melancolía, obra también maltratada por la censura de la época.

FRANCESCHINI 1
El éxtasis de Santa María Magdalena (Marcantonio Franceschini , Bolonia, C.a. 1680)

Esta lámina sacra pertenecía a la colección del director de orquesta italiano Francesco Molinari Pradelli, ya fallecido, que autorizó su reproducción a Roland, fabricante del clave digital citado, para que figurase en esta serie instrumental. Es una pintura en cobre, realizada en torno a 1680 y que acabó siendo un regalo diplomático de la ciudad de Bolonia, al Papa Clemente X, en 1709.

Es maravilloso volver a recordar esta sencilla historia gracias al mundo digital que la rodea. El clave que toco tiene registros maravillosos de claves que puedo reproducir hasta llegar al fortepiano, pasando por el órgano francés y flamenco, así como por los diversos temperamentos hasta llegar al sonido celesta. Igualmente, me aproximo de nuevo al cuadro de Vermeer donde aparece el texto en latín citado, que se puede visitar virtualmente en el Museo donde está colgado. Obviamente, tan cerca también de la pintura de Marcantonio Franceschini, que se puede conocer por diversas fuentes de Google y Wikipedia. Asimismo, de la vida del mecenas Francesco Molinari Pradelli, porque el cuadro sigue en su ciudad natal, Bolonia, aunque personalmente lo puedo contemplar todos los días, cuando abro el clave, apareciendo allí unos ángeles que seguirán observando, con censura forzada, la realidad tan humana de una mujer, María Magdalena, que solo quiso comprender un día ya muy lejano qué le pasaba a un tal Jesús, de carne y hueso, que tan bien se había portado con ella. Para que no lo olvide nunca en el mundo digital, aunque allí no esté.

Cuando nuevamente abro la tapa de mi clavecín, contemplo imaginariamente el cuadro completo de El éxtasis de Santa María Magdalena, sin censura alguna, aunque lo asocio inmediatamente con el de Artemisia Gentileschi, María Magdalena en éxtasis, sola, sin ropajes especiales ni ungüento divino, de la que se ha conocido su existencia hace muy poco, concretamente en 2014, ya que solo se tenía una referencia de ella por una fotografía en blanco y negro tomada a principios del siglo XX que se conservaba en el fondo artístico de un marchante de arte italiano. El mensaje del cuadro no deja duda alguna sobre la autoría de Gentileschi y puedo dar la razón en este momento a una expresión de Víctor Hugo: la melancolía es la felicidad de estar triste, porque no creo tanto en la situación de éxtasis de la Magdalena como en la de su auténtica melancolía, es decir, un estado de soledad y tristeza que puede inundar el alma humana y recrearnos en él porque siempre queda la esperanza de la espera de algo o alguien que estuvo o que llegará a tiempo para hacernos felices. Contemplando esta María Magdalena, suenan muy bien las palabras de Neruda en este momento: Mariposa de sueño, te pareces a mi alma y te pareces a la palabra melancolía. Hago una pausa mental y coloco mis manos sobre el teclado del clavecín, con la seguridad de que la interpretación que hago en ese momento me acompaña en la alegría del reencuentro con la música, convirtiéndose al mismo tiempo en una medicina para el dolor que siento a diario en este mundo al revés. Hoy, sin ir más lejos, por las más de 400 personas que han muerto en Gaza por un nuevo ataque por sorpresa de Israel, con el beneplácito de Donald Trump.

Una cosa más. Entrego hoy de nuevo a la Noosfera una composición muy breve de Michel Corrette, José es un buen compañero, de quien aprendo tanto, como antesala de la celebración mañana de una festividad muy apreciada históricamente en nuestro país, San José. Disfruten de ella como yo la siento cuando la interpreto en mi querido clavecín. Hoy, haciendo caso a Shakespeare, atiendo a la música.

Michel Corrette (1709-1795), José es un buen compañero (Seis sinfonías de Navidad, Sinfonía III, Allegro), interpretado por La Fantasía.

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¡Paz y Libertad!

La cantora Valeria Castro nos enseña que lo esencial del alma humana suele ser invisible a los ojos

Sevilla, 16/III/2025

Estoy cerca de la evolución humana de la cantora Valeria Castro (La Palma, 1999), que canta porque debe hacerlo según ella, no sólo porque pueda hacerlo, distinción artística para mí esencial, ya presente en varias ocasiones en páginas de este cuaderno digital, la última con ocasión del estreno de una película excepcional que me conmovió al verla, El 47, donde a través de su canción En el borde del mundo, pone su voz a las escenas finales y títulos de crédito, sellando una obra cinematográfica maestra, que ella explica en la quintaesencia de su canción: “El borde del mundo” es ese sentimiento de quien vive en los sitios olvidados, de quien carga una historia, el peso de ese olvido y lo que lo rodea. Como compositora, sumarse como una pieza más al engranaje del cine es un soplo de aire fresco precioso, pero hacerlo en una película como ‘El 47’, lejana en espacio, pero con un punto en común tan importante como el sentirse en esas partes del mundo a las que nadie mira. Ha sido un verdadero lujo”.

Vuelve ahora mi vida orteguiana de secreto con motivo de la publicación de un nuevo disco, El cuerpo después de todo, explicado en su breve biografía oficial, dándonos una idea de su trayectoria humana, personal y profesional: “Tras completar una gira de 82 conciertos con entradas agotadas en teatros de más de 10 países con su primer álbum, Valeria presenta «el cuerpo después de todo», su segundo trabajo de larga duración. Producido por el ocho veces ganador del Latin Grammy Carles Campi Campón (Jorge Drexler, Natalia Lafourcade, Vetusta Morla), este álbum marca un ejercicio de maduración artística y personal. En él, la de La Palma da paso a una mujer fuerte que enfrenta sus miedos con valentía. Es un puzle de emociones que conecta con nuestros sentimientos más profundos y dormidos. Valeria, siempre fiel a su esencia, parece recordarnos aquella frase del escritor Antoine de Saint-Exupéry en El Principito: «Lo esencial es invisible a los ojos». Grabado entre México y España, este nuevo trabajo llevará a Valeria a recorrer al menos 17 países en su gira de presentación, culminando con un concierto en el Wizink Center de Madrid, un hito que reafirma su posición como una de las grandes artistas de su generación”.

El canto de Valeria Castro no deja indiferente a nadie. Lo escuché atentamente en 2023, como escuchaor andaluz de quejíos de personas con alma, una cantora ´chiquita´, debido a su nacimiento en la isla de la Palma, que así se identifica también con esta preciosa isla, muy bonita y que conozco bien, de la que ya predije que se iba a escuchar a escala internacional, aquél año con motivo de la ceremonia de la entrega de los premios Grammy en esta ciudad, al estar nominada a uno de estos premios, concretamente el Grammy Latino a mejor canción de cantautor por ´La raíz´, una canción de homenaje a su tierra ´chiquita´, a la que nunca ha renunciado en su fondo y forma. Esa canción exponía que no ha perdido nunca su identidad, tal y como lo expresaba en 2021 en una entrevista en la revista ´Vogue´: “Nací en La Palma, que es una de las islas menores de Canarias, y es también por eso mi sentimiento de pequeñita. Saber de dónde vienes, cuando se trata de un sitio pequeño, es saber también que tienes que crecer desde más abajo. Empecé estudiando en una escuela de música de allí y, si no hubiese crecido ahí, quizás mi amor por la música no sería el que es hoy. Empezar con 4 años a tocar el piano y cantar fue clave, la infancia es una etapa muy bonita para desarrollar esas pasiones y que luego duren, ojalá, siempre”.

Para comprender la quintaesencia de su nuevo disco, he leído una entrevista en el diario El País, que me ha ayudado a conocerla mejor, a pesar de lo descarnado que parece su título: Valeria Castro: “He sido muy cruel con mi cuerpo”. junto con la entradilla de la misma, que desarrolla brevemente su contenido: “La artista canaria, convertida con solo 25 años en una de las cantautoras más celebradas de la música en español, presenta ‘El cuerpo después de todo’, un álbum introspectivo en el que confiesa todos sus miedos. Con ella hablamos sobre los rigores de la soledad, la presión estética o el impacto emocional que tiene su música en su vida y en la de quienes la escuchan”.

He leído también con la atención que merece la letra de la canción de su nuevo álbum que lleva el título genérico de su nueva obra discográfica tan vital como ella misma:

La crudeza de una realidad cercana a lo salvaje
estar alerta, consciente y esperando a que algo pase
cómo queda el cuerpo después de todo
y más sabiendo que nunca fue sonoro

un pensamiento que no cabe en el lenguaje
la herencia que no se ha llevado el oleaje
cómo queda el cuerpo después de todo
que tiembla, quiere hacerse fuerte y aún no sabe cómo

corazón migrante
que busca en el cariño ajeno forma de salvarse
pero no cobarde
intenta que el peso algo lo aguante

puñal en el espejo
puñado de complejos
que no hay quien aligere
y ojalá la piel desnuda
la miren con ternura
cuando una no puede

sentir presente, humana y colectiva
la historia generalizada femenina
cómo queda el cuerpo después de todo
que siente y padece de otro modo

corazón migrante
que busca en el cariño ajeno forma de salvarse
pero no cobarde
intenta que el peso algo lo aguante

puñal en el espejo
puñado de complejos
que no hay quien aligere
y ojalá la piel desnuda
la miren con ternura
cuando una no puede

puñal en el espejo
puñado de complejos
que no hay quien aligere
y ojalá la piel desnuda
la miren con ternura
cuando una no puede
cuando una no puede
cuando una no puede

En el contexto mundial en el que estamos instalados, he sustituido en mi caso cuerpo por alma y en los estribillos suena de forma especial para mí: cómo queda el alma después de todo, y más sabiendo que nunca fue sonora, que tiembla, quiere hacerse fuerte y aún no sabe cómo, que siente y padece de otro modo. A pesar de que soy consciente, al igual que pensaba hace ya bastantes años Antoine de Saint-Exupéry y ahora Valeria Castro, que lo esencial de la vida y del alma es invisible para los ojos, los oídos y la mente humana.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

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