Mozart nos permite soñar despiertos en Navidad

MOZART: SOÑAR DESPIERTOS

Sevilla, 22/XII/2024

Dedicado una vez más a mis nietos, para hacer posibles sus sueños, porque necesito seguir aprendiendo de ellos su forma de soñar despiertos.

La navidad actual de mercado, que vengo denunciando en este cuaderno digital desde hace años, tan lejos de su esencia histórica, es la que Gabriel García Márquez describía en un artículo extraordinario publicado en el diario El Pais, en 1980, como un tiempo en el que por la irrupción del poder del mercado lo que se celebra realmente es “[…] la alegría por decreto, el cariño por lástima, el momento de regalar porque nos regalan, o para que nos regalen, y de llorar en público sin dar explicaciones” y donde es probable que los niños del mundo, por la presencia omnímoda de Papá Noel, pueden terminar “[…] por creer de verdad que el niño Jesús no nació en Belén, sino en Estados Unidos”. Por este motivo, entrego de nuevo estas palabras a modo de regalo diferente, con estela, lejos de la mercadería navideña, a quien quiera escuchar su mensaje de fondo.

En este mundo al revés, la música puede ser  compañera en la alegría y medicina para el dolor (musica laetitiae comes, medicina dolorum), tal y como aparece en la tapa de mi clave, una frase que desde la edad media conmueve al alma humana que se aproxima a la música. Es por ello por lo que creo, de nuevo, que podría ser una oportunidad en estos días próximos, navideños por decreto, para conocer a Mozart en su trayectoria vital y soñar despiertos con él a través de composiciones magistrales, respetando su cronología de creación, en las que he seleccionado movimientos serenos, sobre todo andantes, andantinos y adagios, que inspiran tranquilidad, confianza y esperanza en cada presente y para animarnos a «frecuentar el futuro» más optimista, como pesimistas bien informados, siguiendo de cerca al Señor Pereira, de Tabucchi (Sostiene Pereira) y el haiku 123 de Benedetti (Rincón de Haikus), por supuesto.

Confieso de nuevo una debilidad que tuve a la hora de componer esta lista de obras, playlist en términos actuales, que tiene una intrahistoria especial de amor a mis nietos, a sus sueños. Elegí movimientos de conciertos dirigidos por Nikolaus Harnoncourt, director alemán con alma austriaca que falleció en 2016 y que estudió de forma pormenorizada el contexto histórico, instrumental y musical del genio salzburgués, que siempre llevaba dentro su alma de niño. De ahí la portada del disco que preside estas líneas. Junto al Concentus Musicus Wien, Harnoncourt nos ofrece una selección de movimientos que suenan de forma diferente por su respeto histórico a la forma en que compuso Mozart estas obras y, en muchas ocasiones, con instrumentos del siglo XVIII, rescatados por él para no alterar la esencia de las partituras, analizados compás a compás, frase a frase y en la partitura completa.

Incorporo también una breve descripción del año y motivo de su composición para contextualizar cada obra en el mundo interior de Mozart. En este año, hago una llamada de atención especial en la composición que figura en 4º lugar, el Adagio non troppo del Concierto para oboe y orquesta, en Do mayor, KV 314, interpretado al oboe por Lucas Macías, oboísta valverdeño y bajo la dirección de Claudio Abbado. Lucas consiguió el “Grammy” de 2015 por esta grabación, exactamente el Premio Internacional de la Música Clásica. Escucharlo es un homenaje y reconocimiento a Lucas Macías, a quien admiro, por su nombramiento como nuevo director de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla, a partir de septiembre de 2025.

Espero que disfruten con esta música de sueños en tiempos tan convulsos como los actuales y les confieso otra debilidad personal: escuchar con cierto recogimiento el Adagio del Concierto para clarinete en La mayor, KV 622, compuesto en 1791 por Mozart, el último año de su vida, cuando tenía 35 años: Wolfgang Amadeus Mozart: Clarinet Concerto in A major, K.622. Es una versión que aprecio mucho, interpretada por la Iceland Symphony Orchestra, dirigida por Cornelius Meister y con la intervención de la clarinetista solista Arngunnur Árnadóttir. Para mí, una obra sublime que cierra esta lista elaborada para experimentar sueños diferentes en un tiempo complejo como el actual.

PLAYLIST: MOZART: SOÑAR DESPIERTOS

  1. Andante de la Sinfonía número 1, en Si bemol mayor, KV 16: https://youtu.be/NrLnuYvoiy8, que Mozart escribió en su viaje iniciático a Londres, junto a su padre, cuando sólo tenía 8 años (Ver El niño Mozart, artículo de mi blog).  
  2. Andante de la Sinfonía número 25, en Sol menor, KV 183, compuesta con 17 años y bajo la influencia de Haydn, utilizando en esta ocasión cuerdas con sordina: https://youtu.be/eDfEmlLCjdw, dirigida por Harnoncourt e interpretada por la Orquesta Concentus Musicus Wien. Es una obra muy querida por Harnoncourt y que cita de forma continua en sus conversaciones y obras musicales.
  3. Andantino del Concierto para flauta y arpa, KV 299 – 2nd mov., dirigiendo Harnoncourt al Concentus Musicus Wien.Esta obra fue escrita en París, en 1778, cuando Mozart contaba con 22 años. Fue un encargo del Duque de Guines, embajador de Francia en Inglaterra, que nunca pagó al compositor.
  4. Adagio non troppo del Concierto para oboe y orquesta, en Do mayor, KV 314, interpretado al oboe por Lucas Macías, oboísta valverdeño y bajo la dirección de Claudio Abbado. Lucas consiguió el Grammy de 2015 por esta grabación, exactamente el Premio Internacional de la Música Clásica. Este Concierto fue muy controvertido porque hay disparidad de opiniones musicales sobre su origen, dado que Mozart lo compuso, también con 22 años, para oboe y no para flauta como en un principio se creyó, dada la aversión a este instrumento.
  5. Adagio de la Sonata para piano número 12, en Fa mayor, KV 332, conocida como La Parisina número 4, por haberse escrito durante su estancia en París cuando tenía 22 años y en una etapa muy prolífica en su vida: https://youtu.be/Im_JIgP3fJg, interpretada por la excelente pianista Maria João Pires.
  6. Andante de la Sinfonía Concertante in Mi mayor, KV 364, compuesta en 1779 en Salzburgo, de vuelta de su viaje a París, con 23 años: https://youtu.be/5VsO9Ce-7_I, interpretada por el que considero el mejor violinista de los últimos treinta años: Itzhak Perlman, junto a Pinchas Zukerman, con la Orquesta Filarmónica de Israel dirigida por Zubin Mehta. Es maravilloso en este género Concertante, el diálogo que se establece entre los dos violines y la orquesta.
  7. Andante de la Sonata para 2 Pianos in Re mayor, KV 448, compuesta en Viena en 1781, con 25 años: https://youtu.be/ksUywh3vIgI interpretado por Martha Argerich y Alexandre Rabinovitch. En su estreno, Mozart la tocó junto a Josepha Auerhammer, el 23 de noviembre de 1781.
  8. Andante del Concierto para piano y orquesta, número 21, en Do mayor, KV 467: https://youtu.be/df-eLzao63I, interpretado por la pianista Alicia de Larrocha, junto a la Orquesta Inglesa de Cámara y dirigido por Sir Colin Davis. Esta obra la finalizó Mozart en Viena, el 9 de marzo de 1785, cuando tenía 29 años. Fue una obra exaltada por Albert Einstein en su riguroso estudio sobre Mozart.
  9. Adagio del Concierto para piano, número 23, KV 488: https://youtu.be/vne1E6VH23s, interpretado al piano por Mitsuko Uchida, bajo la dirección de Nikolaus Harnoncourt. Este concierto fue presentado por el autor en Viena, el 7 de abril de 1786, interpretado también por él en una Academia de Cuaresma de ese año, cuando tenía 30 años, con un éxito arrollador.
  10. Adagio del Concierto para clarinete en La mayor, KV 622, compuesto en 1791 por Mozart, el último año de su vida, cuando tenía 35 años: Wolfgang Amadeus Mozart: Clarinet Concerto in A major, K.622. Es una versión que aprecio mucho, interpretada por la Iceland Symphony Orchestra, dirigida por Cornelius Meister y con la intervención de la clarinetista solista Arngunnur Árnadóttir. Para mí, una obra sublime que cierra esta lista elaborada para experimentar sueños diferentes en un tiempo complejo como el actual.

– Guía de audición completa del Concierto (sobre todo, atención al Adagio)

K.622 0:00 – Allegro 0:27 – Adagio 12:58 – Rondo (Allegro) 20:07

– Ver: https://joseantoniocobena.com/2019/06/15/memorias-de-mozart/

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, LÍBANO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

La vida no es como en las películas, es algo mucho más difícil

Salvatore (Marco Leonardi) y Elena (Agnese Nano), en Cinema Paradiso

Sevilla, 1/XII/2024

Tres años después, he entrado de nuevo en mi filmoteca particular, eligiendo para esta ocasión “Cinema Paradiso”, que siempre me conturba y conmueve, recordando hoy que cuando era muy niño me asomaba al balcón de mi casa en Sevilla y escuchaba voces y música del cercano Cine Ideal, mi Cinema Paradiso particular, imaginándome escenas imaginarias de un niño imaginario.

Por este motivo, vuelvo a publicar hoy las reflexiones que hice en 2021 sobre la quintaesencia de esta maravillosa película, entregándolas a la malla pensante de la humanidad, a la que Teilhard de Chardin llamaba la “Noosfera”. Lo hago como acto responsable para seguir defendiendo la existencia de la vida, porque es bella, así como el compromiso vital que como ciudadanos políticos, en su sentido primigenio, se nos pide a cada uno, cada una para hacerla más amable cada día, convencido de que la vida no es como en las películas, sino algo mucho más difícil, aunque a veces, como en “Cinema Paradiso”, cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia.

La vida no es como en las películas, es mucho más difícil

Sevilla, 6/IX/2021

He visto de nuevo Cinema Paradiso, con un sentimiento de necesidad sobre la búsqueda de la terca realidad del amor en la vida de cada uno, viviendo muchas veces como personas ciegas al color de la vida, entendiendo que “la vida no es como en las películas, sino algo mucho más difícil”, tal y como lo aprendí de Alfredo, un protagonista inolvidable de esta película grabada en mi filmoteca de secreto. Esa fue la razón del corazón para verla de nuevo, aunque la de la razón era también muy clara: escuchar atentamente los diálogos de la película, sus frases inolvidables que me permitieran entender bien su hilo conductor. Recordaba de visionados anteriores unas palabras de Alfredo, el proyeccionista que hablaba muchas veces a solas con Greta Garbo y Tyrone Power, “como un bobo”, en su querida cabina del Paradiso, dirigidas con profundo amor a Salvatore (Totó), su entrañable amigo: «Cada uno de nosotros debe seguir su estrella. Márchate. Esta tierra está maldita. Mientras permaneces en ella, te sientes en el centro del mundo. Te parece que nunca cambia nada. Luego te vas, un año, dos, y cuando vuelves todo ha cambiado. Se rompe el hilo. No encuentras a quien querías encontrar. Debes ausentarte mucho tiempo, muchos años, para encontrar a tu vuelta a tu gente, la tierra donde naciste. Pero ahora no es posible. Ahora estás más ciego que yo (…) Márchate. Regresa a Roma. Eres joven, el mundo es tuyo. Yo ya soy viejo. No quiero oírte más ni quiero oír hablar de ti».

Su vida se vería alterada por el romance de juventud con Elena, la hija del banquero de Giancaldo (Sicilia). Salvatore seguía dando vueltas al enigma que un día, paseando su amistad con Alfredo, le planteó desde su ceguera:

– Te contaré una historia. Sólo para ti, Totó. Sentémonos un momento. Hubo una vez un rey que dio una fiesta. Las más hermosas princesas asistieron. Un soldado de la guardia real vio pasar a la hija de rey. Era la más bella de todas, e inmediatamente el soldado se enamoró. Pero, ¿qué era un simple soldado al lado de la hija de un rey? Un día el soldado se las arregló para verla y le dijo que ya no podía vivir sin estar a su lado. La princesa quedó tan impactada por la profundidad de sus sentimientos que le dijo: “Si puedes esperar por cien días y cien noches bajo mi balcón yo seré tuya”. Dicho esto, el soldado salió y esperó un día, dos… luego diez, veinte. Cada noche la princesa lo buscaba y allí estaba él, sin moverse. Siempre allí, lloviera o relampagueara. Los pájaros se le cagaban encima, las abejas se lo comían vivo, pero él no se movía. Después de 90 noches, estaba tremendamente delgado, pálido. Al pobre le resbalaban las lágrimas de los ojos. Ya no podía contenerlas. No le quedaban ni fuerzas para dormir. Mientras, la princesa seguía observándole. Y, al llegar la noche noventa y nueve… el soldado se incorporó, cogió su silla, ¡y se largó de allí!…

– Totó: ¡No me digas! ¿Al final?

– Justo al final, Totó. No me preguntes qué significa, no lo sé. Si logras descifrarlo, me lo dices.

El microrrelato El mandarín y la cortesana, de Roland Barthes, que aparece en su obra Fragmentos de un discurso amoroso (2004), es una historia que recuerda las palabras de Alfredo pero en una síntesis perfecta: “Un mandarín estaba enamorado de una cortesana. «Seré tuya», dijo ella, «cuando hayas pasado cien noches esperándome sentado sobre un banco, en mi jardín, bajo mi ventana». Pero, en la nonagésimo novena noche, el mandarín se levanta, toma su banco bajo el brazo y se va”.

Creo que ambas reacciones aparentemente inexplicables las aborda José Saramago muy bien en su Cuento de la isla desconocida: “todas las islas, incluso las conocidas, son desconocidas mientras no desembarcamos en ellas”, aunque sea la mujer del cuento la que conoce mejor que nadie lo que de verdad quiere decir a los cuatro vientos: “Si no sales de ti, no llegas a saber quién eres, El filósofo del rey, cuando no tenía nada que hacer, se sentaba junto a mí, para verme zurcir las medias de los pajes, y a veces le daba por filosofar, decía que todo hombre es una isla, yo, como aquello no iba conmigo, visto que soy mujer, no le daba importancia, tú qué crees, Que es necesario salir de la isla para ver la isla, que no nos vemos si no nos salimos de nosotros, Si no salimos de nosotros mismos, quieres decir, No es igual…”.

He buscado siempre respuestas a los grandes interrogantes de la vida en mi persona de secreto y de todos, en mi atlas de islas desconocidas, que es -nada más y nada menos- que el álbum de las personas que no he conocido bien en la vida aunque hayan estado presuntamente muy cerca. También, las que por una razón u otra ocuparon mi corazón por diversos motivos: “Ya me comprometí con esta aventura al iniciar la publicación de este blog, aunque he descubierto hasta ahora que sí es posible publicarlo a través de medios digitales, respetando el hilo conductor que me enseñó Saramago, en su Cuento de la isla desconocida: saber a qué puerta se llama de las ofertas reales de cada vida para descubrir el amor que lo mueve todo, pero saliendo cada uno de sí mismo para contemplar lo que hay que cambiar en cada persona de secreto para compartirlo con los demás”. Puertas que nos muestra Saramago a modo de oportunidades, a las que podemos llamar y entrar dependiendo de nuestra actitud ante la vida: la Puerta de las Peticiones, la de los Obsequios y… la del Compromiso. Además, ese atlas de nuestras islas desconocidas, a configurar, es siempre personal e intransferible, de difícil localización por personas ajenas a nuestro barco de secreto. A menos que la mujer de la limpieza que nos presentó Saramago en su cuento acuda también en nuestra ayuda… Una gran mujer aislada hasta que desembarca en la isla de la persona que admira.

Vuelvo a escuchar frases de Alfredo y creo que descubro lo que significa salir de uno mismo para encontrar la vida y el amor que da sentido a cada día: “el progreso siempre llega tarde”, “elijo a mis amigos por su apariencia, a mis enemigos por su inteligencia. Eres demasiado inteligente para ser mi amigo”, “la vida no es como en las películas, es mucho más difícil”, “fuera de aquí, vuelve a Roma. Eres joven y el mundo es tuyo. Estoy viejo. No quiero seguir oyéndote hablar más. No vuelvas, no pienses en nosotros. No mires hacia atrás, no escribas, no cedas a la nostalgia, olvídanos. Pero si lo haces y regresas, no vengas a verme, no te dejaré entrar en mi casa, ¿lo entiendes?; tarde o temprano llega un momento en que estar callado y hablar es lo mismo; es mejor estar callado”. A Elena le da una clave existencial: “después del fuego del amor vienen cenizas, incluso el amor más grande con el tiempo se esfuma”; vuelve a dirigirse a Salvatore: “La vida es más difícil… Márchate…, el mundo es tuyo, … no quiero oírte más, solo quiero oír hablar de ti… Hagas lo que hagas, ámalo”.

Y me quedo con una frase final de Alfredo: “Ahora que he perdido la vista veo mejor”. Cerca de él, al oído, le explico cómo he entendido la parábola del soldado y la hija del rey o la del mandarín y la cortesana, y creo que le ha gustado. Yo también fui a Roma hace ya muchos años y volví a mi Giancaldo particular. Se lo comento también a Salvatore, cuando se seca las lágrimas al visionar la película con las escenas censuradas y que Alfredo había montado para él con tanto cariño. Mi película…, sigue guardada en mi caja de sueños con el convencimiento -a mi matusalénica edad- de que haga lo que haga tengo que amarlo por encima de todo, aunque sé que la vida no es como en las películas, sino algo mucho más difícil: una pertinaz espera.

NOTA: la música que encabeza estas palabras, es la melodía principal de la banda sonora original de la película “Cinema Paradiso”, compuesta por Ennio Morricone.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

En memoria de Celeste Caeiro, símbolo de la revolución de los claveles en Portugal

Celeste Caeiro, junto a su nieta, en la celebración del 50 aniversario de la Revolución de los Claveles

Sevilla, 16/XI/2024 – 09:00 (UTC+1)

Ayer falleció en Leiría (Portugal) a los 91 años, Celeste Caeiro, Celeste de los Claveles, símbolo de la memoria democrática portuguesa, a la que se debe la intrahistoria en la denominación de “revolución de los claveles” en Portugal, el 25 de abril de 1974, junto a una canción que no olvido, Grándola, Vila Morena, cantada por Jose Zeca Afonso, porque la transformación de aquella sociedad anquilosada e instalada en la dictadura fue verdadera y porque demostró que la vida puede y debe ser más agradable para todos, sobre todo para los que menos tienen. Las revoluciones silenciosas o ruidosas existen, son necesarias y triunfan cuando compartimos ideologías, sentimientos y emociones, aunando voluntades. Aquella canción sonó de una forma especial a a las 0.20 horas del día 25 de abril de 1974 en el programa radiofónico Limite,  como segunda y última señal para dar comienzo al movimiento revolucionario en Portugal.

Celeste Caeiro, militante del Partido Comunista de su país, de madre española, “trabajaba en el ropero de un restaurante en el centro de Lisboa, el “Sifire”, cuando se produjo el levantamiento. Como ella misma explicó en una entrevista con EFE en 2014, los dueños del restaurante querían hacer una fiesta aquel 25 de abril de 1974 para celebrar el primer aniversario del establecimiento y habían comprado flores. Ese día cuando llegó al trabajo, se encontró con la puerta cerrada y el gerente les dijo a ella y al resto de empleados que no iban a abrir porque se estaba produciendo una revolución y que se llevaran las flores para que no se echasen a perder. Contra el consejo de sus jefes, Caeiro decidió no irse directamente a casa y enterarse de qué ocurría, no sin antes tomar bajo el brazo varios claveles rojos y blancos. Se fue en metro hasta la plaza del Rossio de Lisboa, justo al inicio del Largo do Carmo, donde los tanques de los sublevados aguardaban nuevas órdenes en una tensa espera desde la madrugada. “Miré para ellos y le dije a un soldado: ¿Qué es esto, qué están haciendo aquí? ‘Vamos para el Cuartel del Carmo, donde está Marcello Caetano, el presidente (heredero del régimen de Salazar)”, le respondieron, según la narración que Caeiro hizo a EFE. Eran cerca de las nueve de la mañana y el soldado, que ya llevaba unas horas de guardia, pidió a la mujer un cigarrillo. Como ella no fumaba, pero se sentía mal por no poder ayudar al militar, le ofreció uno de los claveles que llevaba consigo. “Cogí un clavel, el primero fue rojo, y él lo aceptó. Como soy así tan pequeñita y él estaba encima del tanque, tuvo que estirar el brazo, agarró el clavel y lo colocó en su fusil”, contó ella misma. Inmediatamente, el resto de soldados imitaron a su compañero y pidieron a la mujer uno de esos claveles, rojos y blancos, que llevaba bajo el brazo, hasta repartirlos todos”. Cuento lo anterior según lo publicó ayer elDiario.es, porque con pocas palabras resume perfectamente la intrahistoria del símbolo de la revolución portuguesa, conocida como “revolución de los claveles”.

Lo que de forma tan sencilla propició Celeste Caeiro, es un símbolo hoy para la democracia mundial, recordada cada 25 de abril, habiéndose cumplido este año el 50 aniversario de aquél gesto de una mujer del pueblo, a través de un clavel rojo y de su conciencia de clase dentro.

La revolución de los claveles, la del primer clavel rojo regalado por Celeste Caeiro a un soldado e introducido en el cañón de su fusil, de la que tuve noticia en mis años jóvenes, concretamente el 25 de abril de 1974, la asimilé junto al papel transcendental que jugó Jose Zeca Afonso, el cantor por excelencia de aquél levantamiento popular, porque debía hacerlo por su compromiso político. Me hice con su canción de forma un poco artesanal por imperativo del Régimen, pero Grándola, Vila Morena me ha acompañado siempre en mis revoluciones interiores, donde estuviera o viviese, que ha sido en muchos puntos cardinales del mundo. Desde entonces, la revolución del clavel rojo de Celeste, la canción de  Zeca, junto al célebre cartel del niño con el fusil, el clavel en la boca del arma y las manos anónimas militares sujetándola como símbolo de paz para todos, forman parte de mi persona de secreto, recordando hoy especialmente el día que compré en 1976, en Roma, aquél cartel muy cerca de Rafael Alberti, en la Librería Rinascita, en un edificio emblemático del Partido Comunista Italiano, el famoso PCI, en la planta baja de su sede central en el casco antiguo, donde hoy vive gente adinerada por la contradicción del comunismo, situado en la calle de las tiendas artesanales oscuras (delle botteghe oscure), que tantas veces paseé en busca de la libertad no vigilada por la conciencia insolidaria.

La letra de aquella canción, Grándola, Vila Morena, que vuelve a sonar hoy en mi memoria de hipocampo, puede ser un perfecto guion para entender bien su significado a través de algunas de sus estrofas: en cada esquina un amigo, en cada rostro igualdad, maravillosa letra para componer canciones para después de las guerras particulares; a la sombra de una encina de la que yo no sabía su edad, junto a el pueblo es quien más ordena, tampoco lo olvido en pleno siglo XXI, cuando la democracia sufre en varios frentes de convivencia por el odio que algunos se empeñan en instalar en nuestra forma de vida en este país tan dual. De ahí la necesidad de recordar lo que nos puede mantener vivos y despiertos en democracia (de otra forma no es posible) después de tantos desmanes políticos, públicos y privados.

Hoy, sigo pensando a estas alturas del siglo, rodeados de maledicencia de la derecha y asociados, así como de sus portavoces, que nos viene muy bien recordar a Celeste, por su significante y significado histórico, cuando la democracia en este país corre un riesgo alarmante de perder el control de la convivencia pacífica, por determinados pensamientos en corazones de personas que están muy lejos de la democracia y su aplicación en la vida ordinaria. Creo que al buen entendedor que debe proteger la libertad y la democracia, con pocas palabras basta. A Celeste, que está en su cielo particular, sólo le bastó un clavel rojo. De ahí estas palabras de reconocimiento y agradecimiento democrático, en su triste ausencia, desde mi persona de secreto.

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de RTVE.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, LÍBANO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Lucas Macías Navarro, nuevo director de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla desde 2025, cree que la música enseña a escucharnos los unos a los otros

La Orquesta Mozart, dirigida por Claudio Abbado, interpreta el Concierto de Oboe en Do mayor (K. 314, 1777), de W. A. Mozart, actuando como solista Lucas Macías Navarro, en un CD que obtuvo el prestigioso Premio de Conciertos en el ICMA de 2015.

Mas el trabajo humano, con amor hecho, merece la atención de los otros…

Luis Cernuda, A sus paisanos, en La realidad y el deseo

Sevilla, 14/XI/2024 – 13:45 (UTC+1)

¡Qué gran noticia! Cuando voy en estos trágicos días de DANA en el país, de mi corazón a otros asuntos, como aprendí de Miguel Hernández en su soledad sonora, en su desconsuelo, y del timbo al tambo, como decía García Márquez, «peleando para sobrevivir a las perversidades de la incertidumbre”, conozco la noticia extraordinaria del nombramiento de Lucas Macías Navarro (Valverde del Camino (Huelva), 1978), como Director de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla (ROSS) a partir de septiembre de 2025, por «su excelente valía artística, su ascendente trayectoria profesional como director de orquesta» y «su capacidad de liderar proyectos sinfónicos y conectarlos con la sociedad en la que desarrollan su actividad», que hace justicia a un oboísta de talla internacional, también como director de orquesta, al que ya he dedicado páginas en este cuaderno digital, ensalzando su maestría con un instrumento que le hizo merecedor de un gran premio en el ICMA (International Classic Music Awards) de 2015, en la categoría de CD de Conciertos, por el Oboe Concerto – Sinfonía Concertante – Mozart y Haydn, junto a Claudio Abbado y la orquesta “Mozart” de Bolonia, en el que Lucas tocó como oboe solista, que les invito a escucharlo accediendo al enlace de la imagen de la cabecera de este artículo.

El gran director italiano Claudio Abbado cantó siempre la excelencia de Lucas como oboísta de fama mundial. No he olvidado las palabras de Lucas que figuraban en el programa de mano que se entregó en el concierto de gratitud de la ciudad de Lucerna (Suiza) a Claudio Abbado, que se celebró en abril de 2014, unos meses después de su fallecimiento en Bolonia (Italia). Básicamente, porque me impresionó la crónica que publicó el diario El País, el 8 de abril de ese año, bajo un título muy sugerente: Sinfonía de lágrimas, porque el concierto dedicado a su director tan querido y respetado, “suyo”, sí, para siempre, fue eso una sinfonía adornada de lágrimas tal y como lo recogía el citado cronista: “El cierre tenía que ser con Mahler, y al final de la Tercera sinfonía explotó colectivamente la emoción. Los músicos empezaron a abrazarse entre ellos, el público se puso en pie en una ovación interminable y nadie quería saludar en solitario, ni director ni instrumentistas. Fue una sinfonía de lágrimas, sin histéricas apoteosis, recordando a un director que siempre ha creído que la música por encima de todo es un ejercicio espiritual, un diálogo del alma”. Sin lugar a dudas, mucho más cuando entre lágrimas se podía leer también en el programa de mano del concierto, probablemente a duras penas, una frase de su oboísta preferido, Lucas Macías: “Gracias Claudio por haber sido el Ángel de la Guarda de los jóvenes músicos. Gracias por enseñarnos que en la música, como en la vida misma, lo fundamental es escucharnos los unos a los otros”.

Creo que es importante que resaltemos los éxitos amables de Andalucía, no solo los momentos difíciles que te agitan el alma, entristeciéndola casi todos los días. Lucas se merece que se publique a los cuatro vientos su excelencia musical como oboísta y director de orquesta, puesto que viene ya ejecutando en los últimos años, como reconocimiento de sus paisanos andaluces a lo que él aprendió un día, siendo niño, en Valverde del Camino (Huelva), en un modesto conservatorio elemental que supo ofrecerle la acogida que necesitaba para llegar un día a ser reconocido como un intérprete genial, muy querido y respetado por grandes directores de talla internacional. Muy pronto, como director de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla (ROSS), a partir de la temporada musical que se iniciará en 2025.

Gracias una vez más, Lucas, por ofrecernos la oportunidad de que se hable bien de Andalucía en España y a nivel mundial, por tu trayectoria y por esta designación en tu Comunidad querida, que ya disfruta también de tu elegante dirección orquestal desde 2020 en la Orquesta Ciudad de Granada. Lo necesitamos con urgencia vital ante noticias que nos hielan el corazón casi todos los días, escuchándote ahora en la maravillosa interpretación del Concierto de Oboe de Mozart (K. 314), en un primer movimiento, Allegro aperto, que recomiendo y que nos alegra el corazón cumpliendo una de las grandes misiones de la música, ser compañera en la alegría y medicina para el dolor (musica laetitiae comes, medicina dolorum).

Hoy, emulando a mi paisano Luis Cernuda, puedo decir con orgullo andaluz, que el trabajo humano del Maestro Lucas Macías Navarro, con amor hecho, ha merecido la atención de Sevilla, de su Real Orquesta Sinfónica.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, LÍBANO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Dependemos ya de los “Siete Magníficos” tecnológicos y digitales, del nuevo tecnofeudalismo

Sevilla, 1/XI/2024

Lo dice alto y claro la Real Academia Española de la Lengua, al abordar el significado de la palabra “dependencia”: “subordinación a un poder”, entendida como “sujeción, orden, o dominio de alguien”. Llevado al mundo digital, podemos definirlo como subordinación humana a los “siete magníficos”, Apple, Microsoft, Meta, Amazon, Alphabet, Nvidia y Tesla, por la que quedamos sujetos a sus órdenes, mando y dominio absoluto. Por si quedaba alguna duda, cualquiera de los sinónimos de subordinación sólo nos muestra más intranquilidad atómica, es decir, humana: sometimiento, supeditación, sumisión, dependencia, sujeción, obediencia, vasallaje y menoría.

Los que recordamos aquel western memorable del siglo pasado, Los siete magníficos (1960), dirigida por John Sturges, no entendemos por qué se etiqueta a este lote de empresas así, aunque es verdad que cualquier parecido actual con la realidad de aquella película no es pura coincidencia. El argumento, resumido para quien no lo recuerde, hacía referencia a un pueblo mexicano, próximo a la frontera con los Estados Unidos, que vivía asediado por una banda de malhechores, con un sujeto al frente de nombre Calvera, que les robaba sus cosechas. Para defenderse contratan a pistoleros profesionales americanos, más rentables que comprar armas. A este llamamiento acuden sólo siete hombres: Chris Adams (el jefe), Vin, Bernardo O´Reilly, Britt, Lee, Harry Luck y Chico. Después de sucesivos rifirrafes de disparos y muertes por ambas partes, algo normal en un western de la época, donde Calvera y sus hombres “malos” mueren también, acaba triunfando el bien, los teóricos “buenos”, con el corolario siguiente: de los “siete magníficos” mueren finalmente cuatro y sobreviven tres, en busca de nuevas aventuras de vida o muerte a sueldo.

Sería un juego digital apasionante, un videojuego real como la vida misma, asignar a cada empresario que forma parte de los nuevos “siete magníficos”, un avatar de aquella película, porque todos los pistoleros no eran iguales. Lo que sí tengo claro es que el pueblo mexicano de la película es la actual aldea mundial de ocho mil millones de personas, asediados por malhechores de todo tipo, con “Calveras” por doquier, de fácil identificación según movamos el mapamundi, porque a través de las tecnologías de la información y comunicación buscamos el norte de este mundo al revés, al amparo de lo que nos ofrecen los nuevos “siete magníficos”. Sobre lo que tengo muchas dudas es que vengan a salvarnos “pistoleros digitales” del tipo Elon Musk, ignorando todavía quién es el jefe de “esta banda” (en sentido metafórico siempre) y qué pueden hacer con el mundo en sus manos y en sus bancos y fondos de inversión, por el inmenso poder económico que tienen.

Por otra parte, de aquella película nos queda todavía el recuerdo de su banda sonora, extraordinaria obra de Elmer Bernstein, sobre todo su melodía principal. Me quedo ahora escuchándola, intentando descifrar por qué Tim Cook (Apple), Satya Nadella (Microsoft), Mark Elliot Zuckerberg (Meta), Jeff Bezos (Amazon), Sergey Brin (Alphabet), Jen-Hsun Huang (Nvidia) y Elon Musk (Tesla), son considerados los “siete magníficos” actuales, sobrecogiéndome constatar que entre todos y junto a otras tres grandes compañías tecnológicas han llegado en lo que va de año, según Statista, a una “capitalización bursátil de 17,4 billones de dólares, cifra que supera la suma del PIB de Alemania, Japón, India y Francia juntas, y se aproxima a los 18,5 billones de dólares del PIB de China. Solo Apple tiene un valor de mercado de 3,4 billones de dólares, equivalente al PIB del Reino Unido”.

En definitiva constatamos que tienen un inmenso poder para decidir los inescrutables caminos del imperio tecnológico, digital por supuesto, en manos de unos pocos aventureros digitales, con herramientas de doble uso, según les parezca utilizar, para la guerra o para la paz, el malestar o el bienestar social, las mentiras o las verdades en medios digitales y redes sociales, la riqueza o la pobreza, la inclusión, la exclusión o la migración eterna, la salud o la enfermedad, el hambre o la sobreabundancia alimentaria, la sed y el control férreo y privado del agua, la atención al cambio climático o la contemporización con los desastres naturales sin hacer nada, entre otras muchas dialécticas sociales, obedeciendo siempre a intereses del mercado y separándose conscientemente del interés general digital, que también existe, con repercusiones gravísimas para la sociedad.

De una forma u otra, dependemos ya de los siete magníficos, en una subordinación jamás pensada, sujetos a sus órdenes al ritmo que nos marcan sus obsolescencias tecnológicas programadas de forma no inocente y de sus progresos calculados a un ritmo en este caso frenético, sufriendo la población a diario el síndrome de la última versión, de no llegar muchas veces a ella. También, dependientes y subordinados a su mando imperial tecnológico, que marca muchas veces a los Gobiernos el camino digital por donde debe ir el mundo, sabiendo que poseen el dominio digital omnipresente y omnisciente. En definitiva, estamos abocados al tecnofeudalismo absoluto, ya analizado por mí en este cuaderno digital, cuando abordé esta realidad a través de Yanis Varoufakis, autor del libro Tecnofeudalismo, a quien conocimos bien en 2015 como ministro de Finanzas en el gobierno heleno, una época en que Grecia resurgió serena y democráticamente en un amanecer hacia nuevos horizontes políticos que, por desgracia, no tardaron mucho en desaparecer estrepitosamente. El planteamiento reflejado en esta obra nace de un hilo conductor claro y contundente, sobre la base de que “el capitalismo ha muerto y el sistema que lo reemplaza no es mejor”, teniendo al frente a los “Siete Magníficos”, según se plantea en la sinopsis oficial del mismo: “Las dinámicas tradicionales del capitalismo ya no gobiernan la economía. Lo que ha matado a este sistema es el propio capital y los cambios tecnológicos acelerados de las últimas dos décadas, que, como un virus, han acabado con su huésped. […] Los dos pilares en los que se asentaba el capitalismo han sido reemplazados: los mercados, por plataformas digitales que son auténticos feudos de las big tech; el beneficio, por la pura extracción de rentas. A partir de esta observación, confirmada por la crisis de 2008 y la provocada por la pandemia, Varoufakis ha desarrollado su teoría del «tecnofeudalismo», según la cual los nuevos señores feudales son los propietarios de lo que llama «capital de la nube», y los demás hemos vuelto a ser siervos, como en el medievo. Es este nuevo sistema de explotación lo que está detrás del aumento de la desigualdad. Sirviéndose de ejemplos que van desde la mitología griega y Mad Men hasta las criptomonedas y los videojuegos, este libro ofrece un arsenal analítico de valor inestimable para poder esclarecer la confusa realidad socioeconómica actual. Comprender el mundo que nos rodea es el primer paso para poder tomar el control, quizá por primera vez, de nuestro destino colectivo”.

Sabemos que los “siete magníficos” de la película lo tenían todo muy claro, en voz de sus protagonistas: “¡Resolver problemas no es lo nuestro. Lo nuestro es el plomo, amigo!, […] los he obligado a tomar decisiones, conmigo solo han de tomar una: hacer lo que yo digo”. Una vez más, estamos avisados, recordando también al asesor de Clinton en aquel exabrupto que dio la vuelta al mundo en su campaña de 1992: ¡Es la economía, idiotas!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.


UCRANIA, GAZA, LÍBANO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Las pequeñas cosas del gran Serrat

Sevilla, 25/X/2024

La canción interpretada por Joan Manuel Serrat, Aquellas pequeñas cosas, después de su breve discurso al recibir hoy el Premio Princesa a las Artes 2024, que al haber sido bueno, considero dos veces bueno (Baltasar Gracián, dixit), simboliza el mejor agradecimiento a un premio que, a los que le valoramos a través de su vida y obra, consideramos merecido, justo y necesario en un mundo descreído y falto de valores.

Creo que Serrat ha dado hoy una gran lección de dignidad humana, en tan sólo tres minutos de su memoria histórica y muy cerca, a su vez, de una realidad de mercado que le rodea, nos rodea, y que ha denunciado: “Tal vez por eso no me gusta el mundo en que vivimos, hostil, contaminado e insolidario, donde los valores democráticos y morales han sido sustituidos por la avidez del mercado, donde todo tiene un precio. No me gusta ser testigo de atrocidades sin unánimes y contundentes respuestas”. Por esta razón, adjunto el texto oficial de su intervención, con las modificaciones y pausas cargadas de sentimientos y emociones al pronunciarlo personalmente:

Majestades,
Altezas Reales,
dignísimas autoridades,
distinguidos premiados,
señoras y señores.
Buenas tardes.

Se me ha recomendado brevedad. Me parece muy prudente. Por mi experiencia, la brevedad, en general, siempre se agradece.

En mis años universitarios, obligado a complementar la magra beca de estudios, antes de que fuesen remuneradas mis habilidades en el mundo de música, tuve que recurrir, como tantos de ustedes, a empleos eventuales. En uno de ellos, para casos de urgencia de los empleados, la empresa tenia habilitado un teléfono que funcionaba a base de fichas celosamente controladas por el encargado, un hombre de confianza de la casa, que racionaba el tiempo en
plan estajanovista y distribuía celosamente los codiciados objetos. Tiene para tres minutos joven, tal vez le parezca poco tiempo, pero cuando se tiene algo importante que comunicar, tres minutos son mas que suficientes”.

Trataré.

Como ven, soy un señor mayor tirando a viejo. Vengo de una larga posguerra y de una familia humilde que me dio lo mejor que podrán hallar en mi. En el camino azaroso fui encontrando las razones para seguir adelante y con el
impulso de los sueños llegué hasta aquí.

Soy una persona que se siente querida y respetada, a la que le gusta su oficio. Cantar y escribir canciones.

Soy un hombre partidario de la vida.
Prefiero los caminos a las fronteras, la razón a la fuerza y el instinto a la urbanidad.

Soy un animal social y racional que necesita del hombre mas allá de la tribu.

Creo en la tolerancia. Creo en el respeto al derecho ajeno y el diálogo como la única manera de resolver los asuntos justamente.

Creo en la libertad, la justicia y la. Valores que van de la mano o no lo son.

Tal vez por eso no me gusta el mundo en que vivimos, hostil, contaminado e insolidario, donde los valores democráticos y morales han sido sustituidos por la avidez del mercado, donde todo tiene un precio. No me gusta ser testigo de atrocidades sin unánimes y contundentes respuestas.

No me conformo al ver los sueños varados en la otra orilla del rio.

¿Cuándo llegará el tiempo de vendimiar los sueños?, me pregunto de mala gana, al ver partir a los amigos sin cosechar.

Quiero dejar el recuerdo de un buen hombre, justo y agradecido y espero no haber llegado hasta hoy para mostrar gratitud y afecto a quienes generosamente me han regalado su
amistad, su compañía y su consejo pero, por si acaso desde aquí, quiero dar las gracias a mis maestros que han sido muchos, a mis compañeros, a los amigos que han compartido el
camino conmigo y que me han estimulado y ayudado a sabiendas o no a recorrerlo y sobre todo quiero agradecer a mi mujer haberme permitido compartir la vida con ella.

Gracias a mis padres que me la dieron y a mis hijos y a mis nietos que son mi mayor orgullo.

Gracias a los que han hecho suyas mis canciones y a todos los que desde los cuatro puntos cardinales se alegran conmigo al ver mi nombre unido a la rotunda lista de galardonados con
este Premio.

Gracias por su tiempo y buenas tardes.

Es verdad que las pequeñas cosas de la vida ordinaria, las convierte en grandes y hermosas, a través de sus canciones, el gran Serrat.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.


UCRANIA, GAZA, LÍBANO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

A quien corresponda…, en este país

Joan Manuel Serrat, A quien corresponda (1981)

Sevilla, 23/X/2024

Ayer vi a Joan Manuel Serrat en Oviedo, con su alma joven, a la espera de recoger el merecido Premio Princesa de Asturias de las Artes 2024, otorgado por el jurado designado a tal efecto, “por el alcance de una trayectoria artística que trasciende la música y se hace referente cívico, sumando a las letras de sus canciones la fuerza del himno colectivo con voluntad universal. En el trabajo de Serrat, de honda raíz mediterránea, se aúna el arte de la poesía y la música al servicio de la tolerancia, los valores compartidos, la riqueza de la diversidad de lenguas y culturas, así como un necesario afán de libertad. Defensor del diálogo frente a la crispación, la obra de Joan Manuel Serrat es un exponente de su irrenunciable vocación de tender puentes entre países y generaciones”.

Figura en un lugar preferente en la banda sonora de mi vida y creo que hoy puedo y debo recuperar una canción suya, A quien corresponda, porque es una carta abierta de urgencias sociales ante un mundo al revés. Suena con la misma fuerza de hace cuarenta y tres años, cuando la cantó por primera vez.

No quito ni pongo palabra, punto o coma alguna. Tal cual, suena como si la cantara hoy ante un mundo descreído, que busca diariamente a quien corresponde atender, en todas sus manifestaciones posibles, el interés general de la ciudadanía, ante responsables del desaguisado mundial y local en el que estamos instalados, que viven a cuestas con el consabido “¿acaso soy yo?”. Sin inmutarse ni un pelo, sin vergüenza alguna.

Ese es el encanto premiado de Serrat, que nunca se va de nuestras vidas aunque ya no esté en los escenarios, ante el público que lo respetó y cuidó siempre, porque para muchos, en democracia, siempre ha sido es y será, uno de los nuestros:

Un servidor 
Joan Manuel Serrat, 
casado, mayor de edad, 
vecino de Camprodón, Girona.
Hijo de Angeles y de Josep, 
de profesión cantautor 
y natural de Barcelona,
según obra
en el registro civil, 
hoy, lunes, 20 de Abril de 1981
con las fuerzas de que dispone
atentamente

EXPONE dos puntos:

Que las manzanas no huelen
que nadie conoce al vecino,
que a los viejos se les aparta
después de habernos servido bien.

Que el mar está agonizando
que no hay quien confíe en su hermano,
que la tierra cayó en manos
de unos locos con carnet.

Que el mundo es de peaje y experimental,
que todo es desechable y provisional.

Que no nos salen las cuentas,
que las reformas nunca se acaban,
que llegamos siempre tarde,
donde nunca pasa nada.

Por eso
y muchas deficiencias más,
que en un anexo se especifican,
sin que sirva de precedente,
respetuosament
e

SUPLICA

Se sirva tomar medidas
y llamar al orden a esos chapuceros,
que lo dejan todo perdido 
en nombre del personal.

Pero hágalo urgentemente
para que no sean necesarios,
mas héroes ni mas milagros
para adecentar el local.

No hay otro tiempo que el que nos ha tocao,
acláreles quién manda y quién es el mandao.

Y si no tuviera en su mano
poner coto a tales desmanes,
mándeles copiar cien veces
«esas cosas no se hacen».

Gracia que espera merecer
del recto proceder,
de quien no suele llamarse a engaño,
a quien Dios guarde muchos años

AMÉN.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, LÍBANO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Petricor en Sevilla

Ludovico Einaudi – Petricor – Live In London 2016

Sevilla, 11/X/2024

En este cuaderno digital el agua tiene un sitio muy especial, sobre todo cuando nos situamos en la simbólica amura de babor, que no de estribor (al buen entendedor con pocas palabras basta), de la carabela imaginaria rotulada en blanco con un nombre sugerente, La isla desconocida, que me susurró un día ya lejano José Saramago, en la que viajo a través del papel o pantallas digitales en blanco o lleno de palabras, con alma también, desde hace ya casi diecinueve años, surcando mares procelosos en busca de islas desconocidas.

Hoy, es una realidad la presencia del «petricor» a través del agua que viene, muy cerca de nuestras vidas y de forma amable, frente a las amenazas de lluvias torrenciales en esta sacrosanta ciudad, con avisos de alarmas permanentes. Petricor no es la marca de un perfume de lujo, ni se la espera en los próximos años. Petricor puede vincularse etimológicamente a la fusión de dos palabras griegas, piedra (πέτρα) e icor (ἰχώρ), sangre de los dioses homéricos que destilan las piedras. Petricor no está en el Diccionario de la Lengua Española, lo que no quiere decir que no sea una palabra de utilización correcta, que proviene del ámbito científico al haber sido utilizada por primera vez en 1964 por dos geólogos australianos, Isabel Joy Bear y R. G. Thomas, en un artículo publicado en la revista NatureNature of Argillaceous Odor (Naturaleza del olor arcilloso).

Se puede definir como el olor que se desprende del suelo mojado por una lluvia fina, lo que de forma común llamamos “olor a tierra mojada” y que proviene, según los autores citados, como “[…] de un aceite exudado por ciertas plantas durante periodos de sequía”, que fundamentalmente se absorbe en la superficie de las rocas arcillosas. Un trabajo de investigación llevado a cabo posteriormente por científicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en 2015, demostró mediante filmación con cámaras de última generación, cómo se introduce en el aire este olor que captamos los seres humanos. Las burbujas que se rompen en el aire son las que contienen la efervescencia de este olor que debido a sus múltiples componentes no se ha podido sintetizar y comercializar todavía, aunque una esencia parecida ya se comercializa en la India bajo el nombre de “Esencia de Lluvia”, porque la economía de mercado casi todo lo puede. No hay que olvidar que los geólogos citados anteriormente ya citaron en su artículo de 1964 que el petricor era capturado para venderse, bajo el nombre de mitti ka attar (esencia de la tierra), en Uttar Pradesh (India).

El petricor auténtico es la combinación perfecta de la naturaleza para regalarnos su aroma natural que todavía no se envasa, afortunadamente, como el resultado de unir tres componentes esenciales en el momento de la lluvia: el ozono, que nos recuerda el olor del cloro, la geosmina, lo más parecido al moho húmedo y el petricor, que es fresco, dulce y suave, emitido principalmente por las rocas arcillosas. El ozono nos envía siempre olores, obedeciendo a su etimología, también el aroma de la tierra, la geosmina y, por último, el petricor (la sangre de los dioses) que destilan las rocas arcillosas, como mensaje de la naturaleza en otoño para que no la olvidemos y sigamos salvando el planeta. Me tranquiliza saber que el petricor en estado puro no se puede envasar para beneficio de unos pocos porque la naturaleza, tan sabia, nos lo regala cada vez que llueve de forma pausada junto a nosotros, sin nada a cambio o sí: probablemente, el respeto de no convertirlo en mercancía. Esa es su grandeza y la de Einaudi intentando captar su verdadera esencia.

Tengo muy claro, al igual que Alberti, que el día que mi palabra se quede sola en la tierra, quiero que la lleven al mar que amo y que la dejen en la ribera, para que ese mar la recoja y la lleve hasta su alma secreta. Hoy, es mi mejor elogio del agua, con su petricor asociado, aprendido de Rafael Alberti, a quien tanto debo:

Si mi voz muriera en tierra,
llevadla al nivel del mar
y dejadla en la ribera
.

Llevadla al nivel del mar
y nombradla capitana
de un blanco bajel de guerra
.

¡Oh mi voz condecorada
con la insignia marinera:
sobre el corazón un ancla,
y sobre el ancla una estrella,
y sobre la estrella el viento,
y sobre el viento una vela!

NOTA: es interesante conocer el contexto artesanal e industrial del petricor en India: https://www.hindustantimes.com/more-lifestyle/mitti-attar-take-home-that-lush-smell-of-the-first-rain-trapped-in-a-bottle/story-rekOv9uFRO4g5pzDIW41dK.html

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, LÍBANO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Un año después, ¿qué responsabilidad tengo yo en los tribunales del olvido sobre lo que ocurre en Gaza?


Ausencia / Liuba María Hevia y Silvio Rodriguez

Sevilla, 7/X/2024

¿Y qué importancia tengo yo
en el tribunal del olvido?
¿Cuál es la representación
del resultado venidero?

[…]

Pablo Neruda, Libro de las preguntas, LX

Un año después de escribir unas reflexiones sobre la guerra entre Hamás e Israel, cada uno con su irresponsabilidad a cuestas, vuelvo a hacerme estas preguntas de Neruda, cada vez que me enfrento ante situaciones clamorosas de olvidos y silencios cómplices asociados, en esta ocasión ante los tristes acontecimientos de la guerra entre Israel y Hamás, que se perpetúa en el tiempo, sobre todo cuando se utiliza la violencia con la población civil, anónima, sin culpa alguna, hasta límites insospechados, con cifras aterradoras: más de 42.000 personas fallecidas en Gaza, entre las que hay que contabilizar 17.000 niños y niñas, más de 11.000 mujeres, 10.000 desaparecidos y cerca de 100.000 personas heridas, algunas de ellas con lesiones graves, con secuelas tan lacerantes como son amputaciones de todo tipo.

Los silencios cómplices son una de las mayores amenazas para la democracia. Me refiero, concretamente, a los que siempre derivan en olvidos, respaldados además por tribunales especializados en apoyar el silencio injusto, países todopoderosos, para entendernos, del Este y del Oeste, del Norte y del Sur, de todas las latitudes, Señores y Señoras de Negro, Bancos Mundiales injustos por definición, Mercados Benefactores de las Guerras, gracias a sus mercancías preferidas, las armas mortíferas y cada vez más sofisticadas, todos ellos como pilares fundamentales que propician el ocaso de la democracia.

En los acontecimientos de la guerra actual citada, he recordado que esta situación tiene una larga historia, más de setenta y cinco años de sufrimiento del pueblo palestino, que se dice pronto, algo que nos debería llevar a olvidar el olvido de este territorio, como nos lo recordaba Eduardo Galeano en su lectura del mundo patas arribaal revés: “Olvidar el olvido: don Ramón Gómez de la Serna contó de alguien que tenía tan mala memoria que un día se olvidó de que tenía mala memoria y se acordó de todo. Recordar el pasado, para liberarnos de sus maldiciones: no para atar los pies del tiempo presente, sino para que el presente camine libre de trampas. Hasta hace algunos siglos, se decía recordar para decir despertar, y todavía la palabra se usa en este sentido en algunos campos de América latina. La memoria despierta es contradictoria, como nosotros; nunca está quieta, y con nosotros cambia. No nació para ancla. Tiene, más bien, vocación de catapulta. Quiere ser puerto de partida, no de llegada. Ella no reniega de la nostalgia: pero prefiere la esperanza, su peligro, su intemperie. Creyeron los griegos que la memoria es hermana del tiempo y de la mar, y no se equivocaron”. Excelente reflexión.

Quienes seguimos con atención esta guerra tan desigual, como David y Goliath redivivos, tomamos conciencia de lo que significa permanecer callados o denunciar cada uno, cada una, de la mejor forma que pueda lo que estamos viendo y está pasando. De ahí la pregunta concreta de esta reflexión en alta voz un año después del comienzo de este sangrante conflicto armado: ¿qué responsabilidad sigo teniendo yo en los tribunales de los silencios y olvidos cómplices en este conflicto? Basta leer páginas de la historia de Israel y Palestina para tomar conciencia de cómo se propagan con silencios cómplices internacionales y de países limítrofes, noticias falsas o manipuladas sobre el delicado pasado que ha llenado páginas tristes de esta historia en territorios aparentemente lejanos, pero que hoy pueden trastocar el llamado orden mundial. Existen silenciadores diplomáticos que justifican el todo vale en tiempos de guerra y lo que menos importa es la población anónima a la que siempre le toca sufrir el eufemismo de los llamados «daños colaterales». Los tribunales del olvido abundan por doquier, justificando en estos momentos lo que no tiene nombre, por lo que creo que es urgente descubrirlos y desenmascararlos, porque hacen mucho daño a todo y a todos. Es una ocasión para reivindicar el papel que deben jugar las personas dignas ante esos tribunales del olvido. Más sangrante aún cuando se habla abiertamente de un genocidio puro y duro, con avales de organizaciones internacionales que así califican el comportamiento de Israel, que ha ido mucho más allá de lo que se presumía podía ocurrir en Gaza después de los terribles asesinatos por parte de Hamás hace hoy un año y sus daños colaterales: 1.200 personas asesinadas, 14.000 heridas y alrededor de 250 secuestradas. Otra ignominia no menos importante en esta guerra tan desequilibrada y devastadora.

Estoy convencido que la mejor respuesta ante estas preguntas de Neruda para salir de los silencios y olvidos cómplices, radica en rescatar las ideologías dignas, basadas en creencias, porque asistimos a una clamorosa ausencia de ellas en el mundo en general. Recuerdo una canción de mis años jóvenes, Ausencia, que cantaba María Dolores Pradera extraordinariamente bien, con sentimiento pleno, sobre todo su estribillo final: Ausencia / quiere decir olvido / Decir tinieblas, decir jamás / Las aves pueden volver al nido / Pero las almas no vuelven más. La ausencia de valores está configurando una forma de ser y estar en el mundo muy diferente a cuando están presentes en cada acto humano. Los echamos de menos y es un hilo conductor en la razón ética de las personas dignas. Es lo más parecido a la ausencia de seres queridos, familiares o amigos del alma, cuando se alejan de nosotros por razones físicas, psíquicas o sociales. También, cuando se constata el olvido palmario de las ideologías, de la conciencia de clase, incluso del sentimiento de pertenecer a un grupo social donde nos podemos entender mejor todos los que participan de una ideología que busca sólo el interés general. Es lo que está pasando en nuestra sociedad actual, que lo revestimos de palabras y frases eufemísticas tales como desafección, desencanto y desmovilización. Nada se puede ver afectado, encantado o movilizado, incluso la guerra de Israel y Hamás, también la de Ucrania, si no hay ideología o creencias, que José Ferrater Mora, de quien tanto aprendí, resumía en cuatro para entendernos: personas, naturaleza, sociedad o dios o dioses. Todas legítimas, todas accesibles, todas necesarias, todas imprescindibles como horizonte en la vida, atendiendo a la pregunta siguiente de Neruda, que reitero de nuevo, si somos capaces de dar respuesta digna al indeseable tribunal del olvido: ¿Cuál es la representación del resultado venidero? Porque lo dicho anteriormente vale cuando se trabaja, como el campo, en un frente popular y salvando siempre el interés general.

Hoy he recordado también a un cantor de mi juventud, Silvio Rodríguez, que me aportó ideología y compromiso en mi azarosa vida, bastante enfrentada al tribunal del olvido. Se trata de su canción Ausencia, que me compromete a seguir creyendo que “Hay ausencias que son como el olvido / que empolvan madrugadas y semillas / que se fueron perdidas en sus mares / donde nunca podrán hallar la orilla…”. Y sigue su canción de una forma que aclara definitivamente que decir olvido es decir ausencia de casi todo:

Hay ausencias que rozan con el alma,
mariposas celosas del espacio,
austeras prisioneras de las flores,
que te ponen su miel para los labios.

Ausencia, remoto fantasma que violas las puertas
que cantas, que gritas al cielo esa voz
que has llevado contigo
que escribes tú la canción que falta
que siempre nos recuerda la distancia

Hay ausencias gaviotas que te salvan
que desdeñan fronteras y estaciones,
que rondan las paredes, las palabras
dibujando la fe con sus creyones.

Hay ausencias que te hablan de un mañana,
que se tornan de todos los colores,
que te ponen el mundo en la ventana
y de esperanza llenan los balcones.

Ausencia, remoto fantasma
que violas las puertas, que cantas,
que gritas al cielo esa voz
que has llevado contigo,
que escribes tú la canción que falta
que siempre nos recuerdas la distancia

Lo escribí hace un año y constato que la historia se repite. La representación del resultado venidero, en relación con la guerra de Israel y Hamás, al no haber sido atacados de frente los silencios cómplices, el olvido y sus tribunales por doquier, nos demuestra que la población palestina anónima sin mezcla de Hamás alguna, seguirá sufriendo mucho si no hacemos a diario un esfuerzo especial por recobrar las ideologías que nos ayuden, de nuevo, a recuperar el sentido de la vida, porque sabemos que el olvido es siempre ausencia de alma, tinieblas, el jamás, sabiendo como sabemos que las aves pueden volver al nido, pero que las almas del auténtico pueblo palestino o las personas que han muerto por los ataques sorpresivos de Hamás, no vuelven más. Aunque hoy podamos escribir la canción que falta y que siempre nos permitirá recordar la distancia que nos separa todavía de la dignidad que toda persona merece. De lo que estoy convencido es de que si se callan…, el cantor, el compositor, el escritor, el soñador, el bloguero, el político digno, el artista o el ciudadano anónimo, no conformes con las injusticias que pasan en nuestro mundo cotidiano al revés, olvidándolo todo mediante ausencias y silencios cómplices, se calla la vida y la palabra. Las denuncias también, a los cuatro vientos.

La cruda realidad de las decenas de miles de personas que han fallecido durante este año en Gaza, denuncia las ausencias, que muchas veces son como el olvido, tal y como lo cantan, Liuba y Silvio Rodríguez.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, LÍBANO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Johann Sebastian Bach también triunfó ayer en Brandeburgo

Sevilla, 23/IX/2024

La socialdemocracia triunfó ayer, aunque por la mínima, en las elecciones de Brandeburgo (Alemania), venciendo a la ultraderecha y dando un respiro al país, asediado por un nacionalismo muy peligroso para la democracia. Es curioso pero tengo asociado este Estado federal al inconmensurable Bach, concretamente en una composición suya sublime, los Conciertos de Brandenburgo, seis obras perfectamente entrelazadas que hoy comparto con la Noosfera como símbolo de satisfacción por los resultados electorales de ayer en el Estado alemán homónimo.

Bach se sentiría orgulloso hoy porque en su vida demostró una ideología próxima a la izquierda. El pasado 24 de marzo, se cumplió el 303 aniversario de un hecho histórico: la presentación en sociedad de unos conciertos para muchos instrumentos (Six Concerts avec plusieurs instruments, en el original), compuestos en 1721 y que escucho siempre con respeto reverencial, que dedicó de forma no inocente al margrave (marqués) Christian Ludwig de Brandenburg-Schwendt (1677-1734), Su Alteza Real Mi Señor, hermano del Rey de Prusia, conocidos desde su redescubrimiento en 1849, como los Conciertos de Brandenburgo (Brandeburgo, en correcto español). Para mí es una obra sublime del barroco, de la que conservo en mi memoria de hipocampo secreto la interpretación al clave y dirección de los seis conciertos, simultáneamente, por parte de uno de los músicos que mejor comprendieron la música de Bach, Karl Richter, sobre el que he escrito en diversas ocasiones en este cuaderno digital.

Portada de los Six Concerts avec plusieurs instruments, escrita en francés, compuestos por J.S. Bach y dedicados al Margrave (Marqués) de Brandenburg [sic], el 24 de marzo de 1721

Leí un artículo aleccionador en 2021, en homenaje al 300 aniversario de esta obra magna, escrito por Luis Gago en el diario El País, La audaz y perenne juventud de los Conciertos de Brandeburgo, en el que descubrí aspectos desconocidos del compositor en las palabras que escribí con tan excelso motivo: “Lo que verdaderamente me ha entusiasmado es la declaración de Gago sobre Bach en su obra cuando viene a decir que su música nunca fue inocente: “Tampoco puede pasarse por alto, en línea con la tesis de un polémico artículo de Susan McClary sobre el Bach más político aparecido en 1987, que, en el arranque mismo de la película [Crónica de Anna Magdalena Bach, 1967], el servidor (Bach) ostente una clara posición de primacía sobre su patrón (el príncipe), sobre todo teniendo en cuenta que Straub y Huillet, decididos a ofrecer una imagen del genio plenamente desromantizada y a deslizar tras la asepsia aparente de las imágenes y el guion sus posiciones políticas izquierdistas, incidirán más adelante en el incómodo sometimiento del compositor a sus superiores durante su posterior destino profesional en Leipzig, cuyas autoridades municipales jamás cobraron conciencia de la magnitud del talento de su díscolo empleado”. En aquellos días aprendí una de las obsesiones de Bach, a modo de metáfora de la vida: hacer que a través de la música, lo diferente suene mejor cuando está unido. ¡Qué mensaje tan necesario y oportuno en los tiempos políticos y bélicos actuales! Su maestría en el contrapunto no tiene límites, como ocurre en la vida de todos, de cada uno. También en la política, en el contrapunto de la polarización actual.

Sobran más palabras. Una hora, treinta y ocho minutos, cincuenta y dos segundos, te sumergen en una experiencia musical inolvidable. Los conciertos de Brandeburgo, que se pueden visualizar y sentir en el vídeo que encabeza estas palabras, fueron grabados del 1 al 10 de abril de 1970 en el Castillo Nuevo de Schleissheim (Munich), bajo la dirección de Karl Richter, probablemente uno de los mejores intérpretes de Bach que han existido. Destaco un momento mágico de Richter, entre otros muchos (más bien diría que a lo largo de todos los conciertos), dirigiendo a la orquesta Bach en posiciones casi imposibles, al simultanear la dirección con la interpretación al clave, moviendo las manos en giros indicadores de melodías preciosas interpretadas por Richter y su orquesta como solo ellos sabían hacer. Me refiero, por ejemplo, al primer movimiento del Concierto número 5, Allegro, donde se puede observar la maestría de Richter en el clave. Pasen, vean y escuchen. Creo que es un regalo de Otoño en estado puro y, concretamente una oportunidad para que nos acompañe Bach en la celebración de la victoria ayer de los socialdemócratas alemanes, que frenan de esta forma el ascenso ultra en las elecciones de Brandeburgo. Una buena noticia para democracia universal.

Concierto de Brandenburgo N.º 1 en Fa mayor BWV 1046 

Guía práctica

[00:28~] 1º. Allegro

[04:23~] 2º. Andante (en re menor)

[08:12~] 3º. Allegro

[12:53~] 4º. Menuetto; Trío I (2 oboes y fagot);
Menuetto Polacca (violines y violas); Menuetto Trío II (2 cornos y 3 oboes); Menuetto.

Concierto de Brandenburgo N.º 2 en Fa mayor BWV 1047 

[20:50~] 1º. Allegro

[26:00~] 2º. Andante (en re menor)

[29:44~] 3º. Allegro assai

Concierto de Brandenburgo N.º 3 en Sol mayor BWV 1048 

[32:35~] 1º. Allegro

[38:38~] 2º. Adagio

[39:41~] 3º. Allegro

Concierto de Brandenburgo N.º 4 en Sol mayor BWV 1049 

[45:06~] 1º. Allegro

[52:44~] 2º. Andante (en mi menor)

[56:44~] 3º. Presto

Concierto de Brandenburgo N.º 5 en Re mayor BWV 1050

[1:01:48~] 1º. Allegro

[1:11:44~] 2º. Affettuoso (en si
menor)

[1:16:38~] 3º. Allegro

Concierto de Brandeburgo N.º 6 en Simayor BWV 1051 

[1:22:00~] 1º. Moderato

[1:28:22~] 2º. Adagio ma non tanto
(en Mi♭ mayor)

[1:33:07~] 3º. Allegro

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!