¡Por favor, no disparen al pianista!

Sevilla, 6/X/2023

En tiempos tan convulsos como los que estamos viviendo en la actualidad, de turbación y continuas mudanzas del alma, desoyendo los consejos ignacianos, doy la razón a Óscar Wilde cuando afirmó en su visita a Leadsville (Colorado) en 1882, que allí “la mortalidad de los pianistas era asombrosa”, por la belicosidad que reinaba en aquel medio ambiente. ¿Por qué esta referencia ahora, en un país en el que solemos responsabilizar de todo lo que ocurre al que menos culpa o responsabilidad tiene, “pianistas virtuales”, en cualquier vertiente que analicemos la vida, a modo de pecado capital español que habría que agregar a los siete ya citados en la obra homónima de Fernando Díaz-Plaja? Creo que Óscar Wilde nos ofreció una orientación clave en un testimonio inolvidable de su azaroso viaje por Estados Unidos, reflejado posteriormente en su publicación, Impresiones de América, en un pasaje que se ha hecho famoso para la posteridad: “Desde Salt Lake City puede uno viajar por las grandes llanuras del Colorado y se sube a las Montañas Rocosas, en cuya cima está Leadville, la ciudad más rica del mundo. Tiene también fama de ser la más peligrosa, y todos los habitantes llevan encima un arma. Me habían dicho que si iba a ella me matarían o matarían a mi director de tournée. Escribí allí diciéndoles que nada de lo que pudieran hacer a mi director de tournée me intimidaría. La población está compuesta de mineros y de hombres que trabajan en las fundiciones; por eso les hablé de la ética del Arte. Les leí trozos escogidos de la autobiografía de Benvenuto Cellini y parecieron encantados. Me reprocharon que no lo hubiese llevado allí conmigo. Les expliqué que había muerto hacía algún tiempo, lo cual hizo que me preguntasen: “¿Y quién le pegó el tiro?” Después me llevaron a un salón de baile, donde vi el único sistema coherente de crítica de arte. Encima del piano aparecía impreso el siguiente aviso:

¡POR FAVOR, NO DISPAREN AL PIANISTA. ESTÁ TOCANDO LO MEJOR QUE PUEDE!

La mortalidad entre los pianistas en ese lugar es asombrosa. Luego me invitaron a cenar y, habiendo aceptado, tuve que bajar una mina a un cubículo muy estrecho, en el que era imposible estar a gusto. Habiendo llegado al corazón de la montaña cené, siendo el primer plato whisky, el segundo whisky y el tercero whisky. Fui al teatro a dar una conferencia y me informaron que justo antes de ir allí habían detenido a dos hombres por haber cometido un asesinato, y en ese teatro los habían subido al escenario a las ocho de la tarde, y luego y allí juzgado y ejecutado ante una audiencia abarrotada. Pero encontré a estos mineros muy encantadores y nada rudos. Entre los habitantes más ancianos del Sur encontré una melancólica tendencia a fechar cada acontecimiento de importancia en el final de la guerra. “Qué hermosa es la luna por la noche”, le comenté una vez a un caballero que estaba a mi lado. “Sí”, fue su respuesta, “pero deberías haberlo visto antes de la guerra”. Tan infinitesimal me pareció el conocimiento del arte, al oeste de las Montañas Rocosas, que un mecenas del arte (uno que en su época había sido minero) llegó a demandar a la compañía ferroviaria por daños y perjuicios porque el molde de yeso de la Venus de Milo, que había importado de París, había sido entregado sin los brazos. Y, lo que es aún más sorprendente, ganó el caso y la indemnización por daños y perjuicios. Pensilvania, con sus gargantas rocosas y sus paisajes boscosos, me recordó a Suiza. La pradera me recordó a un trozo de papel secante. Los españoles y los franceses han dejado tras de sí recuerdos en la belleza de sus nombres. Todas las ciudades que tienen bonitos nombres se lo deben a los españoles o franceses. Los ingleses dan nombres intensamente feos a los lugares. […] Recorriendo América, ve uno que la pobreza no va unida necesariamente a la civilización. En todo caso, aquél es un país donde no hay ornato ni ostentación, ni ceremonias pomposas. No vi allí más que dos desfiles: uno, el de los bomberos, precedidos por la Policía, y otro, el de la Policía, precedida por los bomberos. Cualquier ciudadano, cuando llega a la edad de veintiún años, se le permite votar y, por lo tanto, adquiere inmediatamente su educación política. Los estadounidenses son las personas con mejor educación política del mundo. Bien vale la pena ir a un país que pueda enseñarnos la belleza de la palabra LIBERTAD [FREEDOM, en el original] y el valor real de lo que significa [LIBERTY, en el original también]”.

Si he traído a colación esta referencia extensa es para reflexionar que junto a la semblanza anecdótica, no sin un contrapunto de ironía extrema, junto a la realidad de la violencia sin control de un pueblo armado hasta los dientes, en América desde siempre, está también la posibilidad de analizar todo lo que ocurre en cualquier momento en este país, mucho más en estos momentos de investidura presidencial, en los que se debe procurar “no matar a los pianistas que correspondan”, errando el tiro de los juicios precipitados y sin control, cuando también existen otras realidades personales y sociales como las que él quiso retratar en su famoso viaje: cultura diferente, valores diferentes y singulares, todo bajo el prisma de la “educación política” basada en la LIBERTAD y en todo lo que significa esta bella palabra. Al fin y al cabo, lo mismo que pensó Óscar Wilde en su visita a Leadsville, cuando afirmó que el cartel sobre el piano, con una frase para ese presente y para la posteridad, era la mejor y la más coherente «crítica de arte». También, para una crítica del Arte de la Política verdadera en nuestro aquí y ahora. Para que no se olvide.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Noam Chomsky y Pepe Mujica sobreviven en un mundo al revés

Sevilla, 28/IX/2023

Siempre busco alternativas de salida en este mundo al revés y en esta ocasión he encontrado una interpretación de búsqueda de sentido vital y esperanza en un mundo mejor a través de la reciente publicación de un libro muy recomendable, Chomsky y Mujica. Sobreviviendo al siglo XXI, en un encuentro personal en la casa del expresidente uruguayo, donde los dos entablan una conversación transcrita posteriormente por el documentalista mejicano Saúl Alvídrez. Las teorías de Chomsky sobre significante y significado tuve que estudiarlas a fondo en mis años jóvenes, después enseñé sus teorías en la Universidad oficial y en la de la calle y, más tarde, las asumí en mi persona de secreto y en la de todos, en pocas palabras, integré su eterna dialéctica en mi vida, hasta que comprendí bien aquel ejemplo fantástico de que “una pipa no es una pipa” (de Magritte) sólo por el mero hecho de verla. Por otra parte, me preocupa desde mis años jóvenes algo que Michel Foucault tradujo en una reflexión impecable: “La razón política no está al lado del poder, sino en su límite, en su borde” o lo que es lo mismo, el poder no se posee sino que se ejerce y la política no es solo una cuestión de poder, sino también de resistencia y lucha contra el poder. Esta es la razón principal de por qué Mujica, sobre todo, está muy presente en estas páginas y, también, por qué leo y escucho siempre sus palabras, porque expresan qué significan poder y política en el siglo XXI, en un auténtico mundo al revés, el que expuso magistralmente Eduardo Galeano en sus clases virtuales de la escuela de este mundo tan inhóspito.

La sinopsis oficial del libro deja abiertas las puertas de la esperanza para muchas personas, jóvenes sobre todo, que la buscan desesperadamente: “Dos referentes mundiales del pensamiento contemporáneo se reúnen en este libro para conversar acerca de temas trascendentales que afectan a la humanidad y debatir alternativas de cara al futuro. Por un lado, José Pepe Mujica, un expresidente y exguerrillero que ha logrado una enorme popularidad internacional por su mensaje de austeridad, sabiduría y sentido común. Por otro lado, Noam Chomsky, el intelectual que revolucionó la lingüística para luego abordar una amplia gama de temas humanísticos y filosóficos de profunda actualidad. El documentalista mexicano Saúl Alvídrez logró reunirlos y generar el clima propicio para el intercambio fecundo de ideas. Del encuentro de estas voces surgen reflexiones que permiten un acercamiento a los grandes temas que el mundo actual está afrontando: las consecuencias del cambio climático, los males de la política, la corrupción, los populismos, la crisis del capitalismo y sus sucesivas mutaciones, la lógica de la economía de mercado y los problemas de la producción, entre muchos otros. Frente a la amenaza de un colapso civilizatorio, y ante las contradicciones de las alternativas de izquierda, Chomsky y Mujica apuntan a los valores que deben tenerse en cuenta para avanzar hacia un cambio sostenible. La democracia, la libertad, la vida con propósito, el amor y la amistad, como pilares desde los que construir un nuevo rumbo. Convencido de que las generaciones millennial y centennial han heredado una civilización ecológica, económica, política y socialmente insostenible, Alvídrez afirma que su misión es intentar amplificar la conversación pública entre los jóvenes y enfocarla a la solución de problemas globales”.

En el ánimo de que esta referencia sirva exclusivamente para leer el libro, sin adelantar por mi parte más contenido que el expuesto por la editora, cumpliendo una norma ética de protección intelectual de todos los participantes en la citada publicación, comparto con la Noosfera mi pensamiento sobre la estrecha relación entre razón y política, expuesta ya por mi parte en estas páginas, pero que no me pertenecen sólo a mí desde la perspectiva de conocimiento compartido. Esto es así porque determinados mensajes éticos se pueden descubrir en la Universidad de la Calle. En un viaje que hice en 2010 a la sierra de Cádiz, descubrí en un pueblo muy querido por mí la preciosa frase de Foucault, LA RAZÓN POLÍTIKA NO ESTÁ AL LADO DEL PODER [así, con K], en una pintada mural, sobre la que sentí en esas fechas la necesidad de escribir desde la perspectiva de la ética de la razón política, que hoy rescato en su fondo y forma a la hora de enfrentarme a la lectura de la conversación entre Chomsky y Mujica. ¿Qué quiso expresar el autor o autora de la pintada, en la vertiente de significantes y significados en este aquí y ahora, de ambos protagonistas de la historia, supervivientes de este siglo XXI? Me pareció muy sugerente el planteamiento reflejado en aquella tapia de la Universidad de la Calle, con unas reflexiones que escribí en los siguientes términos y que, hoy, trece años después, comparto de nuevo porque creo que no han perdido su valor:

– La razón es una oportunidad para el poder, no para cualquier poder, pero a veces éste huye de ella, porque poder y razón son contrarios que están obligatoriamente obligados a entenderse en determinadas ideologías. A desentenderse, en otras, cuando el poder está fundado en la manipulación del conocimiento, de la ciencia, de la política y de la religión. En la sinrazón (Chomsky).

– La razón política suele vivir desesperadamente junto al poder autoritario, porque es irreconciliable para determinadas poderes fácticos con gran ausencia de valores (a pesar de que ostenten el poder).

– La razón política de determinados ciudadanos hace crisis con determinados poderes. Es cuestión de principios y de valores, porque no todo vale.

– La democracia suele estar muy atenta a la razón política, pero no a cualquiera. Esta es la razón de los partidos. Y por qué hay que elegir a uno en concreto (todos no son iguales).

– La inteligencia política es la capacidad de ser ciudadanos aun estando rodeados del poder.

– La auténtica razón política puede hacer libres a las personas que no buscan estrictamente cualquier poder, porque sabe que es mal consejero en determinadas ideologías, dado que ninguna es inocente, afortunadamente (pero no todas son iguales, afortunadamente).

– La auténtica razón política suele viajar en patera, al lado de los yates en los que suelen viajar siempre los que dicen que todas y todos viajamos en el mismo barco.

– El poder es necesario para cambiar la sociedad forjada en valores humanos y sociales, construidos de forma responsable con razones políticas.

Hace tan sólo cinco meses recordé a José Pepe Mujica en este cuaderno digital, a través de unas palabras escogidas del discurso que pronunció en la entrega del título de Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional de Quilmes (Argentina), el 10 de abril de 2023: “La vida es hermosa porque es la aventura, pero como es algo cotidiano no le damos valor y no nos hacemos la pregunta de si la vida tiene un sentido y si debemos vivir detrás de un sueño o si debemos vegetar, dejando que el mercado la maneje. La disyuntiva de las almas jóvenes es elegir o no un rumbo. Y esa es una decisión”. Por esta razón y por muchas más estoy atento siempre a la relación de razón política y poder que transmite en cada una de sus palabras el expresidente de Uruguay. Excelente maestro que, junto a Chomsky, nos aseguran reflexiones en este libro preparado por Saúl Alvídrez, que no nos dejarán indiferentes en este mundo al revés que hay que transformar sin dilación alguna, navegando a diario por mares procelosos y cada uno con su razón política, su poder, en yate o en patera y que, afortunadamente, no es lo mismo.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Josephine Nivison retrató su soledad junto a Edward Hopper

Sevilla, 27/IX/2023

Es frecuente encontrar en este cuaderno digital páginas dedicadas a las compañeras de vida de grandes artistas, varones por más señas, que vivieron eclipsadas por múltiples motivos a la sombra de ellos, pasando a ser colas de cometas, como llamaba a esta situación María Teresa León, la compañera fiel de Rafael Alberti. Es el caso de Josephine Nivison, más conocida desgraciadamente como Josephine Hopper, también como Jo, a secas, modelo sempiterno de amante, compañera y esposa del pintor Edward Hopper, a quien una obra publicada recientemente en la emblemática editorial francesa Gallimard, Un pas de deux, escrita por Javier Santiso, le devuelve su sitio histórico de forma digna, así como el brillo y esplendor que nunca se le reconoció en su vida y obra junto al pintor. La sinopsis oficial, presentada por el autor de esta obra, no deja lugar a dudas: “Esta novela retrata la vida y obra de Edward Hopper a través de los ojos de su esposa, también artista. Josephine constata así sin concesiones una existencia amurallada a la sombra de un hombre por el que sacrificó su talento y su aspiración a la felicidad. Este amante, que nunca dejó de alejarse, sólo lo retuvo convirtiéndose en su modelo y, al final, en todas las mujeres a la vez, a falta de ser suya. La magnífica y cruel historia de esta pareja en la mano devoradora de la creación es llevada por un lenguaje lírico y habitado que explora la profundidad de los sentimientos, desde la esperanza de los comienzos hasta la inmensa pena por lo que se perdió inexorablemente en la noche”.

En la citada sinopsis de la editora figura también una frase del libro que recuerda los sentimientos cruzados de la pintora sobre Hopper: «A veces sueño que me veo dando pinceladas, la sangre sube a mis ojos, recupero el pelo de la bestia, destruyo los verdes, dejo caer diferentes capas de azules en el lienzo. Estoy entonces como un ángel en medio de los tubos, sorteando los charcos de colores, y el hombre que está a mi lado, sin estar allí, se convierte en nada más que un recuerdo lejano, un fuego loco, un grito en las vetas del lienzo”. Me he detenido en la portada del libro, un cuadro muy famoso de Hopper, Sol de la mañana (1952), en el que aparece su esposa Josephine (Jo), con 69 años, porque tiene un significado especial, que resumo en palabras ya publicadas en este cuaderno durante la pandemia del COVID-19: “Él abordaba con frecuencia la realidad de la espera en muchos cuadros con ventanas y puertas que suponen un respiro en la soledad de cada protagonista y en situaciones personales, familiares, de pareja, a modo de juego existencial en las que cada uno tenemos que buscar la mejor salida al conflicto de vivir confinados con virus o sin él. Los óleos representan muy bien nuestra situación actual, porque son retratos anticipados. Estamos muchas veces solos ante el peligro, en silencio y permitiéndonos algo muy importante: reflexionar, reflexionar, reflexionar y pasar a la acción, porque las ventanas de la vida ofrecen siempre oportunidades. Parando un momento. Estamos viviendo todavía, durante el estado de alarma, en espacios cerrados frente al enemigo único, atrincherados, aunque siempre nos quedan ventanas amplias o pequeñas, desnudas, como invitando a saltar a través de ellas observando los cuadros de Hopper, porque no tienen limitación alguna, solo el vértigo existencial legítimo para trascenderlas y volver a la vida para recorrer las grandes alamedas de la desescalada en libertad”.

Josephine Nivison, Obituary, s.d. Whitney Museum of American Art

Lo que nunca pudo pintar Hopper fue el pensamiento de Josephine en su soledad sonora, que ahora nos lo retrata en formato de novela Javier Santiso. Estoy muy interesado en leerla en su francés nativo, porque podré conocer sentimientos y emociones que harán brillar la vida y obra de Josephine. Sobre todo para acompañarla en ese sentimiento de soledad que tan admirablemente retrató siempre Hopper a Jo, su mujer, compañera , amante y, sobre todo, modelo permanente de inspiración en su presente vital y artístico. También, para comprenderla como cola de cometa en la vida del pintor. En esa clave están escritas estas palabras, algo que sucedió también a muchas mujeres en este país, sobre todo en una de las dos Españas que nos helaba siempre el corazón. Al buen entendedor de olvidos, con pocas palabras basta. Ellas, hoy, también Josephine Nivison, lo merecen todo, en letra grande, con emoción política y con la dignidad de la memoria histórica que merecen. Con melancolía.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Amnistía significa esfuerzo coral democrático, comprensión y olvido

 ¿Qué hacer? Comprender (no tenemos nada mejor que hacer). ¿Comprender qué? Comprender la realidad (no tenemos nada más a mano).

Jorge Wagensberg

Sevilla, 26/IX/2023

La democracia es obra de millones de personas en este país. Esa es la razón de la frase de Joseph Brodsky, La verdadera tragedia no es cuando muere el héroe, sino cuando muere el coro, que aparece en la cita introductoria del libro Atenas 403, porque lo peor que puede pasar es que desfallezca el coro de millones de demócratas convencidos de que otro país plural y democrático es posible. Vivimos en un mundo al revés, porque utilizamos las palabras como armas arrojadizas, cuando nos viene en gana y dependiendo del contexto en que se digan. ¿Nos gusta la palabra “independencia” como imperativo categórico tanto personal como colectivamente hablando? Depende, todo depende. ¿Comprendemos qué significa amnistía, aplicado a Cataluña en su justo sentido? No tanto, pero resulta que también hemos evolucionado con otra palabra, fijada, que brilla y dar esplendor social, que se llama democracia, que está regulada por leyes, que no se debe saltar uno a la torera, también cuando nos viene en gana, porque quiero o me gusta ser legítimamente independiente (amparándome, dicen muchos, el derecho internacional que es el único que me vincula como ciudadano del mundo). Las Comunidades Autónomas en España, con una Constitución reguladora, que estoy seguro de que comprenden bien los alcances reales de las políticas independientes que hacen los Gobiernos correspondientes, con una independencia bien entendida, saben que hay una delgada o gruesa línea roja (según como se mire), que se llama soberanía popular que ampara los tres poderes para hacerla posible y que se recogen en la Carta Magna. Es todo el pueblo español el que decide, no solo una parte de él. La Constitución no prohíbe dialogar, ni que nunca se pueda cambiar su articulado, en fondo y forma. Hagámoslo y con urgencia absoluta, en beneficio de todos, porque este gran país lo necesita y porque hay que atender demandas territoriales y sociales muy concretas.

En este marco constitucional, creo que hay que hablar también de lo que significa la palabra amnistía en nuestro país y, concretamente, en el momento actual, referida al proceso independentista de Cataluña, que tuvo su culmen en los acontecimientos de 2017. No es la primera vez y no será la última en la que aborde esta situación tan compleja, pero que se debe tratar desde la estricta política, terreno en el que me quiero expresar a la hora de tratar un asunto tan complejo como la amnistía legal, un “instituto” en el argot jurídico que tiene su origen en un problema estrictamente político que sucedió en Atenas y que no es baladí recordarlo, que tiene un nombre inolvidable: Trasíbulo de Atenas, artífice de la amnistía en su sentido primigenio, cuando en el otoño del 403 a.C., ¡qué feliz coincidencia de equinoccio!, entró en Atenas de forma triunfal y proclamó una amnistía para los derrocados, los Treinta Tiranos, facilitando la concordia, hecho que recomiendo leer con detalle en una obra muy interesante para comprender lo ocurrido, Atenas 403, recogido en su capítulo segundo dedicado al héroe, Trasíbulo, con una sinopsis que lleva un título aleccionador, El año que cambió la historia de Occidente: “A finales del siglo V a. C., la guerra del Peloponeso condujo a la derrota de Atenas. Aprovechando la debacle, una comisión de treinta oligarcas abolió las instituciones democráticas que habían regido la vida política de la ciudad durante un siglo: fue el comienzo de una sangrienta guerra civil que duró algo más de un año. Pero los demócratas no se quedaron de brazos cruzados. A finales del 404, Trasíbulo reunió un ejército de voluntarios y, tras varias victorias contundentes y difíciles negociaciones, en el otoño del 403 se logró la reconciliación y la democracia quedó restablecida”. Quizás sea este origen el que pueda ayudarnos a hablar sin complejos de amnistía, sin demonizar la palabra, porque en esencia se trata de dar una solución política a un problema político y con una profunda carga histórica, democrática y, por tanto, política también.

Cambiando lo que haya que cambiar, ya me pronuncié en su momento sobre los indultos en este proceso. Entre estas aproximaciones al problema catalán, recuerdo especialmente una, cuando surgió en 2021 una nueva palabra en el argot político catalán, embate, que continúa posicionándose en el ranking de los nuevos hilos conductores de la comunicación política en Cataluña y que ahora, con la amnistía, ha pasado a ser una cuestión de Estado. La escuchamos por primera vez a raíz de “las negociaciones entre Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) y la CUP para investir presidente de la Generalitat al vicepresidente del Govern, Pere Aragonès. El 26 de febrero de 2021, tan solo dos semanas después de las elecciones autonómicas, Sergi Sabrià, líder del equipo negociador de ERC, afirmó en Catalunya Ràdio: “Con la CUP hemos hablado de prepararnos para el embate definitivo y desbordar los límites autonómicos” (1).

¿Qué significa esta palabra? Mi apreciado Diccionario de Autoridades ya la definía bien en el siglo XVIII (RAE A, 1732, p. 384,1) : “El ímpetu y golpe de las olas del mar contra los peñascos, ocasionado de las olas del viento. Viene del verbo Batir”. En su segunda acepción, significa también “el viento fresco y suave, que suele correr en el Verano, y se experimenta más en las cercanías del mar”. Por último, hay una tercera acepción, que considero de gran interés, más cuando ya es una palabra de uso cotidiano en los enfrentamientos políticos en Cataluña: “Se llaman [embates] por analogía las repentinas mudanzas, casos y reveses, oposiciones y contrariedades que se suelen experimentar en las cosas del mundo, en sus bienes y honores temporales”. Dije en aquella ocasión y sin temor a equivocarme que “las tres acepciones, de forma escalonada, pueden ser un magnífico escenario para comprender la que se nos avecina en Cataluña y, probablemente en el Estado, con el “embate definitivo y desbordar los límites autonómicos”.

Hasta ahora, los pasos que enuncié en aquella ocasión se han cumplido taxativamente. En primer lugar, se constituyó un Govern, con mayoría independentista, en el que continuamente hemos asistido a ímpetu y golpes de efecto continuos en sede parlamentaria de palabras en discursos y propuestas que suenen a veces como si se rompieran las olas contra los peñascos de la oposición, atendiendo a los vientos a favor que soplaron en las primeras sesiones. Después vino el principio de realidad freudiano que ha llevado su “embate” a suavizar la confrontación, como viento fresco y suave, para finalizar en repentinas mudanzas, casos y reveses, oposiciones y contrariedades, que se suelen experimentar en las cosas políticas de ese mundo catalán, en sus bienes y honores temporales dentro y fuera del Parlamento.

Todo terminará, después de indultos y aproximación a la amnistía, que está todavía por conocer en su fondo y forma constitucional, con la definición que está vigente en la actualidad en el diccionario de la RAE, en su segunda acepción y usado el término en sentido figurado: una acometida [política] impetuosa que, como ocurre en el mar, acabará volviendo a la normalidad democrática, porque no nos engañemos, mientras que el mundo sea mundo, será una terca realidad que volverán a Cataluña esas repentinas mudanzas y reveses políticos, oposiciones y contrariedades que se suelen experimentar en toda vida política que se precie de tal.

Mi sentido del embate ante la presumible amnistía a todas las personas que participaron de una forma u otra en el “proceso”, es el último expuesto, porque creo que es cierto el desconcierto en el que nos estamos moviendo en la actualidad, que necesita con urgencia una reflexión urgente y amable en beneficio de todos. Lo he dicho en este cuaderno digital en varias ocasiones: nada catalán -por humano- me es ajeno y suspiro por una Cataluña integrada en España, cuestión que sigo defendiendo hoy con ardor guerrero y con la ardiente paciencia de Neruda. En ese sentido vuelvo a leer una y otra vez el discurso dedicado a las floristas de La Rambla de Barcelona, que Federico García Lorca leyó en una cena en el hotel Majestic de esa ciudad, el 22 de diciembre de 1935, porque se estaba representando allí su obra “Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores”, junto a la compañía de Margarita Xirgu. Todo es un símbolo, pero se me antoja necesario pensar en Cataluña, incluso cuando llegue la amnistía, como una calle larga, una Rambla rodeada de flores, “que no se acabara nunca, rica en sonidos, abundante de brisas, hermosa de encuentros y antigua de sangre”. ¡Qué mejor reconocimiento a una extraordinaria Comunidad, con palabras de un andaluz universal que supo cantar la quintaesencia de un pueblo al que tanto amamos!

Parafraseando una frase de Gaudí en relación con un símbolo cultural muy querido en Cataluña, el trencadís, “A puñados se tienen que poner [las piezas rotas de cerámica], si no, no acabaremos nunca”, es decir, una forma de unir piezas rotas de cerámica de forma aleatoria, es urgente recordar de nuevo esta técnica catalana como metáfora, salvando lo que haya que salvar, para unir de una vez por todas a las partes implicadas en el proceso catalán e intentar buscar la mejor argamasa para unir piezas rotas hoy pero que en un futuro pueden brillar en todo su esplendor. Trencadís político en estado puro, porque si no, “no acabaremos nunca” con esta situación política de ruptura civil del pueblo catalán y, por extensión, de este pueblo con España, sin necesidad de “embates definitivos para desbordar los límites autonómicos”.

Vuelvo a insistir que Cataluña usa una palabra de forma cotidiana, seny, que deberíamos rescatar ahora más que nunca en su justo sentido y como seña de su identidad, tal y como lo he expuesto ya en este cuaderno digital en ocasiones anteriores al hablar de esta Comunidad. Mi formación en el ámbito de la filosofía está en deuda permanente con José Ferrater Mora, que ahora vuelvo a rescatar en lo afirmado por él en su obra Las formas de la vida catalana y referido a esta palabra: “El seny no excluye, sino que muchas veces postula, el atrevimiento y la osadía, todo lo que, desde cierto punto de vista, puede parecer insensato, pero que, visto desde el horizonte de la continuidad, se convierte en una actitud sensata. El auténtico seny no se limita a perseguir lo más accesible, las realidades cotidianas e inmediatas; el auténtico seny, podríamos decir el ideal del seny, es perseguir lo que es justo, conveniente y correcto, aunque esta persecución sea en algunos momentos la acción más insensata que se pueda imaginar”. Transcendental para comprender su auténtico significado hoy. Dice también Ferrater Mora que la escuela escocesa que ha estudiado el sentido común se centra en la concepción de Reid cuando afirma este autor que “hay un cierto grado de sentido que resulta necesario para convertirnos en seres capaces de leyes y de gobierno propio” (2). El antecedente del seny demuestra que este sentido (común) es como una especie de facultad regulativa que “nos permite fundar nuestros juicios sin caer en el escepticismo ni en el dogmatismo”.

Seny tiene su antónimo, rauxa, con una traducción impecable, arrebato: “La oposición entre ambos conceptos se populariza con Jaume Vicens Vives, quien escribe en Notícia de Catalunya, en 1954, que «Ser arrauxat es, precisamente, andar falto de seny, obedecer a impulsos emocionales, actuar según determinaciones repentinas. En estas circunstancias nos dejamos llevar por la pasión, sin sopesar las realidades ni mesurar sus consecuencias. Somos entonces los hombres de la llamarada y de las actitudes extremistas. Nuestro sentido de la ironía nos falla y salimos a la calle devorados por un exceso de presión sentimental. El arrauxament es la base psicológica de las acciones subversivas catalanas, la justificación histórica del todo o nada, la negación del ideal de compromiso y pacto dictada por la sensatez colectiva” (3).

Necesitamos recordar siempre que durante las veinticuatro horas del día este país necesita rescatar segundos de preguntas, comprensión y perdón si el acontecer diario abre heridas de amor y muerte, que para unas y unos puede ser avanzar por sendas complejas como las de la amnistía política, y para aquellas y aquellos, entregar lo más querido, alcanzar el sueño mas esperado. Así recuperamos, al mismo tiempo, la dignidad, como cualidad de lo más digno, es decir, aquello que nos hace merecedores de algo tan importante como la comprensión de los demás. Además, sin necesitar el perdón, porque todas y todos aprendemos a comprender nuestras propias limitaciones, llevándonos de la mano al necesario tiempo de silencio nacional preconizado por Azaña: si los españoles habláramos sólo y exclusivamente de lo que sabemos, se produciría un gran silencio que nos permitiría pensar… Y… comprender, para no tener que perdonar tanto.

¡Salud mental y política, para este país!, -utilizando la palabra salud [en cursiva] con la que García Lorca finalizó su discurso de Barcelona- es lo que necesitamos todos cuidar en estos momentos difíciles en relación con la presumible amnistía, desconocida todavía en su planteamiento último legal de base constitucional. Se debe trabajar en la investidura final que persiga constituir un gobierno democrático que nos una a partir de ahora en un proyecto común de convivencia pacífica, sin necesidad de embate alguno, a lo sumo demostración diaria de seny en estado puro para contrarrestar estos ataques de rauxa que ahora y después no serán necesarios si existe voluntad de diálogo permanente. En definitiva, la amnistía debería ser una obra coral de la democracia en este país.

(1) “El embate”, el nuevo mantra del nacionalismo catalán | Cataluña | EL PAÍS (elpais.com)

(2) Ferrater Mora, José,  Diccionario de Filosofía (4). Madrid: Alianza Editorial, pág. 2985, (1980, 2ª ed.).

(3) https://verne.elpais.com/verne/2017/10/10/articulo/1507620898_691178.html

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

En España se habla poco de política

Sevilla, 23/IX/2023

Como decía recientemente en este cuaderno digital, en tiempos de mediocracia absoluta, donde la indiferencia se mezcla de forma explosiva con la mediocridad galopante de determinada clase política ultraderechista o de derecha extrema, junto a la ciudadanía que pregona a los cuatro vientos que “no es política”, por tanto, que no hablan de ello, que “no los llamen para nada”, ni siquiera para votar (más de doce millones de electores no votaron en las últimas elecciones generales de julio en nuestro país), conviene conocer bien la posición de Gramsci ante tanta indiferencia política: “Odio a los indiferentes también por esto: porque me fastidia su lloriqueo de eternos inocentes. Pido cuentas a cada uno de ellos: cómo han acometido la tarea que la vida les ha puesto y les pone diariamente, qué han hecho, y especialmente, qué no han hecho. Y me siento en el derecho de ser inexorable y en la obligación de no derrochar mi piedad, de no compartir con ellos mis lágrimas”.

En este contexto, la Fundación de Cajas de Ahorro, FUNCAS, acaba de publicar un informe, Focus on Spanish Society, en el que aborda asuntos de especial relevancia para nuestro país en su interrelación con Europa. Yo diría que con el mundo extenso también. En la primera sección, se hace un análisis de la carencia material severa en nuestro país, en el que se informa que “una de cada 12 personas en España (8,1%) sufría en 2022 carencia material severa, más del doble que antes de la crisis financiera (2007: 3,5%) e incluso un punto por encima de la cifra de 2014 (7,1%), la más alta registrada hasta ese momento desde que el Instituto Nacional de Estadística (INE) comenzó a realizar la Encuesta de Condiciones de Vida en 2004. Por tanto, […] todas las ganancias de este indicador entre 2014 y 2019, quinquenio en el que la carencia material severa se redujo del 7,1% al 4,7%, se «perdieron» en 2020 (7%). A pesar del crecimiento del PIB y del empleo, la carencia material severa ha seguido aumentando entre 2020 y 2022, situándose por encima de los niveles prepandémicos”. La consulta del informe es obligada para constatar la realidad de la pobreza severa en nuestro país, que tantas veces he analizado en este cuaderno digital y que, una vez más, se demuestra con datos alarmantes. ¿Sigue este país indiferente sobre esta cruda realidad?

Si importante es lo manifestado anteriormente, cuestión de la que seguiré publicando datos para alertar sobre una situación lacerante en nuestro país, me ha llamado poderosamente la atención el apartado 2 de la sección primera del informe, dedicado a una realidad muy preocupante: en España se habla cada vez menos de política y lideramos esta realidad en Europa. Esta situación se detalla en su blog, con un título muy sugerente: Ni hablar de política: “Según el último Eurobarómetro estándar (julio de 2023), más del 40% de españoles adultos reconocen que nunca hablan con familiares o amigos sobre temas de política nacional. Este comportamiento tan extendido puede deberse, bien a que a los interpelados no les interesan esos temas,  bien a que los eluden para evitar discusiones. En todo caso, el dato revela una debilidad del debate público español y sugiere la existencia de una amplia desafección política por indiferencia o por temor a discusiones. De hecho, España es el país de la Unión Europea en el que la proporción de personas que no discuten nunca sobre temas políticos (43%) es mayor, seguido de Francia (35%), Irlanda (33%) y Portugal (32%). En el otro extremo se encuentran Alemania, Países Bajos y Suecia, donde los porcentajes de personas que hablan frecuentemente sobre política nacional con gente cercana superan a los de quienes nunca lo hacen. Por el contrario, en España las personas que nunca hablan de política con familiares y amigos casi triplican a las que lo hacen frecuentemente (gráfico 1)”.

Fuente: FUNCAS – Ni hablar de política

También se hace una incursión en el análisis de esta realidad desde la perspectiva de género: “En general, abstenerse de conversar sobre política es más frecuente entre las mujeres que entre los hombres. En España, aproximadamente una de cada dos mujeres adultas admite no hablar nunca con familiares o amigos sobre temas políticos, una proporción que duplica a la italiana y quintuplica a la alemana (gráfico 2). La educación formal también adquiere particular importancia en esta cuestión: cuanto menor es el nivel educativo, mayor es el porcentaje de personas que permanecen ajenas a las conversaciones sobre política. Seis de cada diez personas con menor nivel educativo reconocen no conversar acerca de asuntos políticos nacionales con personas cercanas. El patrón de desigualdad que evidencia este indicador es muy notable (gráfico 3)”.

Fuente: FUNCAS – Ni hablar de política 

Fuente: FUNCAS – Ni hablar de política

Por último, “La estrecha relación entre educación y frecuencia de las conversaciones políticas haría esperar que la proporción de personas que no hablan sobre política tendiera a disminuir a medida que aumenta el nivel educativo de la población. Sin embargo, los datos no respaldan esta expectativa. Los Eurobarómetros publicados desde 2010, además de mostrar que la proporción de personas que no hablan de política en España se ha mantenido invariablemente por encima de la media de la UE durante este periodo, indican desde 2020 una tendencia al alza (gráfico 4)”.

Fuente: FUNCAS – Ni hablar de política

Es muy interesante constatar que desde hace más de doce años, esta realidad ha cambiado en el tiempo, aunque hemos vuelto a las cifras de 2011. Puede parecer innecesario para muchas mentes conformistas, pero sería necesario entrar en profundidades para conocer cuales son las razones de fondo para abordar una respuesta urgente. Este país necesita que hablemos de política todos los días, porque es la quintaesencia de la democracia y porque estamos cayendo en una desafección, conformismo, indiferencia y polarización política alarmantes. Vivimos unos momentos que exigen mucho rigor en la toma de decisiones que facilita la democracia y no todos los programas políticos son iguales, ni los políticos que los ejecutan tampoco. Ser de derechas, centro o izquierda, de sus extremos, también del arriba o abajo actual, en este país, parece que imprime carácter hasta que la muerte te separe y está mal visto socialmente que haya alternancia en la pertenencia a un determinado partido o a otro. Peor todavía, si se habla de ello, porque una gran mayoría de personas dicen a boca llena “no ser políticos o políticas”.

Es verdad que aparentemente parece una gran contradicción estar defendiendo un día los valores de la socialdemocracia más exigente y al otro los del liberalismo más feroz. Normalmente pasa porque las ideologías son un flanco muy débil en nuestro país dado que los partidos no han estado muy finos a la hora de aceptar militantes en sus filas y la formación en la «creencia» en sus idearios brilla muchas veces por su ausencia. Esta es una realidad que hay que aceptar pero lo que no es normal es que haya unos desplazamientos de pertenencia a partidos o de votos, tan agresivos, como a los que estamos asistiendo en la actualidad. El llamado voto de castigo existe, pero deja detrás una gran incógnita: ¿se conocían bien las ideologías y los programas de los partidos a los que se han votado con anterioridad?, ¿se puede cambiar tan fácilmente de chaqueta por los errores de determinados miembros de un partido?, ¿se conocía bien el ideario de un programa, más allá de acciones concretas de algunos representantes eximios del mismo? ¿Por qué no se habla de ello en la familia, en el barrio, en las escuelas, en la Universidad, en el trabajo, en el ocio y negocio de todos los días? Lo que ocurra en este país es asunto de todos y debemos hablar de ello. El escritor Emilio Lledó (1) nos ha recordado muchas veces que la palabra es un medio político inalienable para construir nuestras casas, nuestras ciudades, nuestras amistades, nuestras familias, nuestro trabajo, nuestra ideología, tal y como nos lo recuerda siempre Aristóteles en un texto muy querido para este autor: “Pues la voz es signo del dolor y del placer, y por eso la poseen también los demás animales, porque su naturaleza llega hasta tener sensación de dolor y de placer e indicársela unos a otros. Pero la palabra es para manifestar lo conveniente y lo perjudicial, así como lo justo y lo injusto. Y eso es lo propio del hombre frente a los demás animales: poseer, él sólo, el sentido del bien y del mal, de lo justo y de lo injusto, y de los demás valores, y la participación comunitaria de estas cosas constituye la casa y la ciudad” (2). En definitiva, la auténtica política, porque al igual que afirma de forma rotunda Emilio Lledó en su obra Sobre la educaciónme preocupa la corrupción mental de determinados representantes políticos, de algunos partidos globalmente o lo que es lo mismo, que un ignorante con poder determine nuestra vida, ante la que hay que vacunarse urgentemente.

Obviamente, en estos tiempos difíciles hay que tomar partido y se debe hablar de ello, como decía Gramsci: “Soy partidista, estoy vivo, siento ya en la conciencia de los de mi parte el pulso de la actividad de la ciudad futura que los de mi parte están construyendo. Y en ella, la cadena social no gravita sobre unos pocos; nada de cuanto en ella sucede es por acaso, ni producto de la fatalidad, sino obra inteligente de los ciudadanos. Nadie en ella está mirando desde la ventana el sacrificio y la sangría de los pocos. Vivo, soy partidista. Por eso odio a quien no toma partido, odio a los indiferentes”.

(1) Lledó, Emilio, Sobre la educación. Barcelona: Penguin Random House Grupo Editorial, p. 127, 2018.

(2) Aristóteles, Política. Madrid: Biblioteca Básica Gredos, 1253 a., 2000.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Comienzo a otoñar leyendo a Ángel González

Ángel González

Sevilla, 22/IX/2023

Mi escritura es circular y quien frecuenta estas páginas sabe mi aprecio por Ángel González. Estas palabras que siguen las escribí el año pasado y siguen manteniendo su valor cuando se acerca el otoño de este año. Confieso que lo vivo de forma especial al recordarlo hoy de nuevo con emoción y conciencia de clase humana.

Cuando mañana, a primera hora, sean las 8 horas y 50 minutos en horario peninsular (08:50 en Canarias), se igualarán el día y la noche en el hemisferio norte, en una ceremonia temporal y puntual que nunca falla y que los sabios del lugar llaman equinoccio de otoño (aequinoctium, aequus nocte, «noche igual»). Es un aviso para los que nos gusta otoñar, porque también se puede humanizar este tiempo y su momento si somos capaces de aprehenderlo en su justo sentido. Por ejemplo, acudir prestos a compartir esta estación con el poeta Ángel González, aunque él me acompaña siempre a lo largo del año y sus otras estaciones, siendo consciente de que estamos saliendo hoy de un verano obstinado en perpetuarse, / cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste.

Vuelvo a leer en las horas preparatorias del nuevo equinoccio de otoño sus poemas dedicados a los Otoños, en plural, porque existen millones de otoños, los que vive cada ser humano a su forma y manera: mi otoño, tu otoño, su otoño, nuestro otoño, vuestro otoño, el otoño de ellos, de ellas…, el otoñar de todos. De todas formas, los otoños de González me inspiran otra forma de comprender la vida y me gusta compartirlo para hacer más llevadero ese ser y estar en el mundo de todos y cada uno, otoñando la vida. Comienza su entrega de sentimientos y emociones con un poema precioso, El otoño se acerca, que vuelvo a compartir hoy:

El otoño se acerca con muy poco ruido:
apagadas cigarras, unos grillos apenas,
defienden el reducto
de un verano obstinado en perpetuarse,
cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste.

Se diría que aquí no pasa nada,
pero un silencio súbito ilumina el prodigio:
ha pasado
un ángel
que se llamaba luz, o fuego, o vida.

Y lo perdimos para siempre.

Lo he manifestado en otoños anteriores y hoy, vuelvo a buscar el ángel que se llamaba luz, fuego, o vida, y no lo encuentro, rodeado de malas noticias por todas partes, en un país con desasosiego permanente desde hace ya varios años, en este otoño tan especial que sigue entrando con el ruido de los malos augurios de desastres climatológicos, guerras y economía maltrecha, estando obligatoriamente obligados a entenderlo. Al menos, podemos encontrar un ángel, en medio de tantos demonios, de apellido González. Lo agradezco una vez más, porque necesitamos momentos amables en esta azarosa vida, en este otoño en el que también estamos obligatoriamente obligados a otoñar, que es soñar de una forma diferente, para no perder para siempre ángeles que necesita este país, que necesitamos todos, con nombres preciosos y que hoy día tienen más valor que nunca: luz, fuego y vida.

Gracias, Ángel González, un otoño más, porque sé que te llamas así por los solsticios y equinoccios que alumbraron con su cambiante luz, su vario cielo, el viaje milenario de tu carne trepando por los siglos y los huesos (1). No te olvido.

(1) González, Ángel. Para que yo me llame Ángel González, en Áspero mundo, 1956. Madrid: Rialp.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Hacer el canelo o de majo valentón, esa no es la cuestión

Adolfo de Castro y Rossi (1823-1898)

Sevilla, 21/IX/2023

Corría el siglo XIX y un diccionario bastante desconocido en este país tan olvidadizo de su cultura, de sus palabras, de su memoria democrática, concretamente el del historiador y escritor Adolfo de Castro y Rossi (1823-1898), gaditano por más señas, con un título rimbombante, Biblioteca Universal. Gran Diccionario de la Lengua Española […]. Tomo I [único publicado], Madrid, publicado por las oficinas y establecimiento tipográfico del Semanario Pintoresco y de La Ilustración, en 1852 (NTLLE, CAS G 1852, pág.: 488,1), recogía por primera vez el lema “canelo” con la siguiente definición como sustantivo masculino: “Andalucía. Lo mismo que majo valentón”. A partir de ahí me queda claro, desde mi perspectiva andaluza, que la locución que utilizó Borja Sémper, portavoz del grupo popular en el Congreso de los Diputados, el pasado martes, en la sesión plenaria en la que se tomó en consideración la posibilidad de utilizar lenguas cooficiales junto al castellano en esa sede del pueblo, cuando dijo que el Partido Popular “no haría el canelo” y utilizaría siempre el castellano en el Parlamento, salpicando esta frase con otras en euskera, fue la de un auténtico majo valentón, expresión vinculada al cante flamenco, trianero por más señas, según he podido verificar en mi análisis de la locución, de alguien que se las de algo pero que, si escarbas en él, compruebas que no hay nada digno de mención. Curiosamente, es en el año 1983 cuando se incorpora por primera vez el lema “canelo” en el Diccionario manual e ilustrado de la lengua española (Tercera edición revisada, Tomo I. A-Capachero. Madrid: Espasa-Calpe), como frase figurada y familiar, “hacer el canelo”, entendida como “hacer el primo, hacer el tonto”. Desapareció en la edición del nuevo diccionario “Usual” de 1984, recuperándose de nuevo en el “Manual” de 1989 y así hasta la última edición del Tricentenario, en la actualización de 2022, como locución adverbial exclusivamente: hacer el primo. Desde el Gran Diccionario de 1852, citado anteriormente, nunca más se utilizó la expresión de raíces andaluzas asociada a “canelo”: majo valentón.

Me ha quedado claro que hacer el canelo, es decir, el primo o tonto inútil, nada tiene que ver tampoco con el color de la canela, “dícese de los animales y especialmente de los perros y los caballos”, ni con el árbol de Ceilán, cuya segunda corteza es la canela, sino con la comparación andaluza de majo valentón, porque cuando te acercas a él, a esa persona con apariencia de majo, va desnudo, todo es pura apariencia, lo mismo que le ocurría al emperador del cuento de Andersen, rodeado de los admiradores falsos de siempre. El que quiera entender que entienda, porque Sémper, como majo valentón, lo utilizó para sí mismo, nada más, al hablar también en euskera ante sus señorías como si no pasara nada.

Cuando redacto estas palabras, me llega la noticia de que el Congreso ha aprobado que se hablen las lenguas cooficiales en la Cámara, con los votos en contra del PP y Vox. Ayer publiqué los antecedentes de este momento histórico necesario para garantizar la convivencia de las diferentes culturas lingüísticas en este país, como un elogio de las diferentes lenguas para hablar y dialogar en el Congreso de los Diputados. Con esta aprobación se demuestra que los representantes de más de doce millones de votos en las últimas lecciones generales no han hecho el canelo, ni de mozos valentones. Ahí radica el valor de la democracia.

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de https://www.perfil.com/noticias/textum/el-autor-espanol-que-en-1847-lamentaba-la-expulsion-de-los-judios.phtml

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Elogio de las diferentes lenguas para hablar y dialogar en el Congreso de los Diputados

Intervención en catalán del congresista Gabriel Rufián – Sesión de 19 de septiembre de 2023 en el Congreso de los Diputados – España.

Sevilla, 20/IX/2023

Hubiera preferido, al igual que Bartleby el escribiente, no haber tenido que escribir hoy sobre las hablas en el Parlamento, pero lo sucedido ayer en la sede de la soberanía del pueblo español me lleva a ello, por la conducta reprobable en democracia de las señorías de VOX, al ausentarse físicamente del hemiciclo y depositar sus denostados “pinganillos” para la traducción simultánea de los intervinientes en euskera, catalán y gallego, por ahora, en el escaño vacío del Presidente en funciones, junto a la postura obstruccionista del Partido Popular, que claman al cielo por utilizar una expresión castellana sacrosanta que se puede traducir a todas las lenguas cooficiales que se aprobarán mañana en dicha sede. Llevaron a cabo sus actuaciones grotescas en la sesión plenaria en la que figuraba en el Orden del Día la toma en consideración de la proposición de reforma del Reglamento del Congreso de los Diputados, presentada por los Grupos Parlamentarios Socialista, Plurinacional SUMAR, Republicano, Euskal Herria Bildu, Mixto y Vasco (EAJ-PNV), con objeto de que se puedan utilizar diferentes lenguas cooficiales, catalán, euskera y gallego, en la Cámara Baja.

En este contexto, he recordado un diálogo precioso entre Antonio y Damasio, en una obra, El Diálogo de las lenguas, de Damasio de Frías, que fue fuente de inspiración para Cervantes al escribir las preciosas páginas del Quijote y Sancho Panza, ambos por igual, en sus respectivas formas de hablar, donde uno de los participantes, el propio autor, Damasio, se esfuerza ante Antonio en demostrar que una lengua no tiene por qué seguir necesariamente a un Imperio, algo así como ocurre con el castellano en el Parlamento, para entendernos, sintetizado en unas palabras que vienen al caso: “He querido con este breve discurso y con lo que aquí acaso se me ha ofrecido de las lenguas, de su pronunciación y sonido, mostraros cómo cada una gente d’éstas está contenta con el suyo, y le parece aquél sin dubda que el mejor y cualquiera otro no tal […]. Y pensad que esta variedad de pronunciaciones y este diferente sonido de lenguas […] nos muestra con mucha razón y certeza ser los hombres en universal todos los de cada nación, y las naciones todas cada una diferentes de la otra, en condiciones, complexiones, costumbres, afectos de ánimo y al fin ser el mundo todo cuales somos vos e yo. (DLL, fols. 153r-153v).

No sé si se podrá decir mejor y más claro, pero qué curioso es constatar que esta obra iluminó las mentes preclaras de este país en 1579, hace casi cinco siglos, para abrirse a las necesarias mudanzas del idioma, no cerrando puerta alguna a la transición del latín a lenguas romances,  dialectos y lenguas peninsulares, cobrando especial interpretación esta obra en nuestros días a la luz de lo expuesto por Selena Simonatti en un artículo publicado en el Centro Virtual Cervantes acerca de la importancia de la conciencia también política que hay en la obra de Damasio de Frías, resumida en las palabras finales del artículo citado, fundamentalmente porque lo ocurrido ayer en el Parlamento español es, sobre todo, una cuestión política en la que hay que reconocer, sin más dilación, el plurilingüismo de este país, sin daño alguno para la oficialidad del castellano: “Únicamente en el espacio utópico de la literatura, el “libertinaje” de Damasio, amigo de novedades e ynvençiones, aficionado a las mudanças y fervoroso y temerario “italianizante”, puede resultar más razonable que el sueño purista de Antonio, no tan fácilmente cuestionable fuera de esos límites ficticios. Contra una “estandardización” del idioma que promueve criterios de superioridad hegemónica, Damasio no solo acomete un distinto ideal lingüístico, sino que opone un ideal político que rechace el gobierno absoluto del hombre y las leyes infranqueables del poder autoautorizado. Lo sugieren también sus últimas palabras, en las que deja deslizar un italianismo tan emblemático como parlar, operando la más consecuente lección de tolerancia: Yo aquí, como con tan amigo, he holgado de parlar este rato que a solas hemos venido. Que sea lo que digo o lo que vos, va poco. Las disputas no por eso dexan de ser buenas, pues siempre, tractadas con ánimo amigo o sin ambiciosa competencia, se saca d’ellas algún provecho, a lo menos hele yo sacado muy grande en tan buen rato de entretenimiento. (DLL, fol. 155v).

Es lo que ocurrió ayer, cuando después de hablar los portavoces de los partidos en liza por la cuestión de su idioma, cada uno en su lengua nativa, se aprobó la toma en consideración para permitir el uso del catalán, gallego o euskera, como reforma del Reglamento del Congreso, por una mayoría de 179 votos. Damasio tenía razón, operando en la sesión la más consecuente lección de tolerancia.

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UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

El drama de las becas comedor en nuestro país

Sevilla, 17/IX/2023

Una noticia reciente sobre comedores escolares no me ha dejado indiferente: “Un millón de niños y niñas se quedan sin beca de comedor: “Si me tengo que gastar 120 euros no llego a final de mes”, con una entradilla importante en su mensaje explícito sobre derechos subjetivos: “Familias y ONG exigen que este servicio, el único que garantiza a las familias más vulnerables una comida caliente diaria para sus hijos, se considere un derecho subjetivo y que todas las comunidades fijen los mismos umbrales para acceder a él”. Como tantas veces he manifestado en este cuaderno digital, para analizar y enjuiciar esta noticia hay que estar bien informados sobre esta situación, que afecta a millones de familias de este país, donde se observan grandes desequilibrios territoriales al respecto.

En este sentido, he analizado un informe reciente de la ONG Educo, Recetas que educan. Los 10 ingredientes de una buena política de becas y ayudas al comedor escolar (2023), que recomiendo consultar para evitar falsas interpretaciones alejadas de los datos que ofrece, elemento imprescindible para emitir juicios bien informados. De este documento resalto fundamentalmente las citadas diez recetas para llevar a cabo una política equitativa en todo el país:

  1. Las becas y ayudas deben ser un derecho para todo niño o niña.
  2. Los sistemas de becas deben llegar a todos los niños, niñas y adolescentes que se encuentren en riesgo de pobreza.
  3. Los sistemas de becas deben ofrecer gratuidad, una beca del 100 % a todos los niños y niñas en situación de pobreza.
  4. Los sistemas de becas deben contar con ayudas parciales para las familias cercanas a los umbrales de pobreza y exclusión social.
  5. Los sistemas de becas deben cubrir a todos los modelos de familia y hogares.
  6. Los sistemas de becas deben tener en cuenta las situaciones de dependencia o discapacidad en el hogar.
  7. Simplicidad. La tramitación debe ser simple y con los mínimos requisitos posibles.
  8. Transparencia. Las familias deben poder identificar fácilmente qué ayudas corresponden a sus hijos e hijas.
  9. Agilidad. Se debe facilitar la renovación año a año (automatización), generando mecanismos para las situaciones de cambio sobrevenidas.
  10. Los sistemas de becas deben contar con un calendario de tramitación y pago adecuado.

En su introducción resalta ideas que realzan la importancia de la consideración del comedor escolar como un derecho subjetivo en el marco constitucional del país: “El comedor escolar es la actividad educativa del compartir partiendo el pan. De allí vienen las palabras compañera y compañero. Allí se aprende algo muy humano: comer juntos y contarnos nuestras historias. Es un espacio y un tiempo para la alimentación saludable, para aprender a comer y a cuidarse, para compartir y aprender a respetar, para descubrir sabores y saberes, actividades y juegos. El comedor escolar es parte de la escuela. Un espacio que cobra vida durante el tiempo del mediodía y que suena a cucharas, platos, risas, gritos, charlas. Es un tiempo educativo de calidad nutritiva y humana, que impacta en quienes lo viven, en su desarrollo y en su bienestar. […] El comedor escolar es el espacio escolar propicio para la realización efectiva del derecho a la educación y a la alimentación, aunque no todos los niños, niñas y adolescentes tienen acceso a él. En muchos centros educativos faltan comedores o no hay plazas suficientes para todo el alumnado. Y donde hay comedor, para muchas familias el precio se transforma en una barrera” Lo expuesto anteriormente es la implementación por parte el Gobierno y de las Comunidades Autónomas de la Recomendación (UE) 2021/1004 del Consejo de 14 de junio de 2021, por la que se establece la Garantía Infantil Europea que tiene como objetivo romper el ciclo de la pobreza infantil garantizando el acceso de todos los niños, niñas y adolescentes en riesgo de pobreza o exclusión social a diferentes derechos o servicios básicos, entre ellos el derecho a “una alimentación saludable” y “al menos una comida saludable por día lectivo”.

En el apartado final de conclusiones y recomendaciones, se resaltan los diez enunciados citados anteriormente, a titulo de “recetas” imprescindibles para un abordaje efectivo, justo y equitativo ante la situación actual que deja bastante que desear, sobre todo por lo injusto que es el desequilibrio territorial actual en el país, donde en relación con asignación de becas a las familias que se encuentran justo en el umbral de pobreza, se observa el liderazgo absoluto en el País Vasco, Navarra y Galicia, con el cien por cien de su implementación y la realidad de Comunidades como Andalucía, por su población infantil tan alta, donde se da esta realidad de asignación en las situaciones de Familias monoparentales con hijos, hasta 3, pero no en las de 2 adultos/as + 1, 2 o 3 hijos/a, reduciéndose en estos casos la citada asignación de becas comedor tan sólo al 50%: “En las CC. AA. en las que el umbral autonómico es superior al umbral estatal, hemos tomado para construir la infografía [página 23 del informe] el valor más alto, o sea aquel que beneficia a más niños y niñas en situaciones precarias (Aragón, Asturias, Cantabria, Castilla y León, Cataluña, Com. Madrid, Navarra y País Vasco). Desde Educo creemos que debe utilizarse el más alto, es decir aquel que beneficie a más niños y niñas en situaciones precarias. Siempre hay que construir políticas a favor de la infancia”.

Fuente: EDUCO – Recetas que educan. Los 10 ingredientes de una buena política de becas y ayudas al comedor escolar – 2023, p. 23.

Como conclusión por mi parte, insisto en la necesidad del reconocimiento del derecho subjetivo del acceso universal de los niños y niñas de este país a los comedores escolares, en sus variadas fórmulas, en igualdad de condiciones, recogido ya en la vigente legislación educativa y sin que tenga que verse afectado por los vaivenes políticos, no inocentes, que conocemos: “Un derecho no puede depender de presupuesto. Se debe conceder la beca de forma directa a todo niño, niña o adolescente que cumpla los requisitos fijados. En su artículo dedicado a becas y ayudas al estudio, la Ley de Educación establece que “Las convocatorias que se realicen del sistema general de becas respetarán el derecho subjetivo a recibirlas”, esto significa que quienes cumplan las condiciones que se determinen deberán recibir las ayudas sin que se puedan establecer otros límites (presupuesto, cantidad de becas). Si bien la ley no se refiere específicamente a las becas de comedor, este concepto de derecho subjetivo aparece también en las normativas de servicios sociales. Por lo que desde Educo entendemos que debemos aplicar el mismo principio puesto que el comedor escolar es parte de la educación y un instrumento para la equidad educativa. Concebir el sistema de becas fundado en el derecho subjetivo de niños y niñas tiene la dificultad de que el presupuesto necesario debe ser estimado ya que el sistema no sabe a priori el monto económico total de las becas por conceder. Aunque entendemos que esto supone una dificultad para la Administración pública, es posible realizar una estimación en base a datos estadísticos y dotar a los sistemas de partidas presupuestarias complementarias”.


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Sobre Rubiales, ¡disculpen mi ignorancia!

Jugadoras de la selección española de fútbol celebran el triunfo en Australia / SAEED KHAN

Sevilla, 29/VIII/2023

La imagen que encabeza hoy estas palabras lo dice todo: ese fue el auténtico beso de la noche, entre otros similares, el que habría que resaltar por encima de todo y de todos. Aunque lo que debía haber quedado en el imaginario popular del Campeonato Mundial de Fútbol Femenino, en Australia, en torno al éxito incontestable de la selección española, debía ser esta imagen y otras parecidas, los acontecimientos sobrevenidos no permitieron que fuera así. Por esta razón y en torno al llamado ya en medio mundo, “caso Rubiales”, no sé si en el otro medio también, que desgraciadamente ha dado la vuelta a este loco mundo al revés, he recordado algo que escribí en 2020 en este cuaderno digital, con motivo del fallecimiento de Maradona, cuando en cierta ocasión preguntaron a Jorge Luis Borges qué opinaba acerca de Maradona, a lo que el escritor -argentino como él- respondió: ¡Disculpen mi ignorancia! Cuando se lo contaron al jugador, hizo una jugada verbal perfecta y le devolvió la ironía de origen preguntando en qué equipo de fútbol jugaba Borges. Al escritor, todo lo relacionado con el fútbol lo sacaba de sus casillas: “La idea que haya uno que gane y que el otro pierda me parece esencialmente desagradable. Hay una idea de supremacía, de poder, que me parece horrible”. No llego a ese extremo de juicio, pero tengo que reconocer que el fútbol no me apasiona, aunque me asombra el seguimiento que tiene por millones de personas y el dinero que mueve, con frases de asombro vinculadas casi siempre a las cifras astronómicas derivadas de la compraventa de jugadores en los mejores mercados del mundo. Me reafirmo en el aserto de que todo necio confunde valor y precio. En estos días, ha recobrado un impacto mundial con el triunfo de la selección española femenina al ganar el campeonato del mundo y los hechos impresentables protagonizados por el presidente de la Real Federación Española de Fútbol, apartado de su cargo por la FIFA, por unas imágenes que conocimos en directo celebrando el triunfo con una jugadora de la Selección, que se definen por sí mismas.

Tengo que reconocer una vez más que este deporte, junto a la música militar, nunca me supo levantar. Volviendo a Borges, recuerdo ahora que escribió en 1967 un cuento junto a Adolfo Bioy Casares con un título críptico, Esse est percipi (Ser es ser percibido, en Crónicas de Honorio Bustos Domecq), pero evidente en nuestros tiempos modernos del caso Rubiales. He vuelto a leer un fragmento del mismo: “El género humano está en casa, repantigado, atento a la pantalla o al locutor, cuando no a la prensa amarilla. ¿Qué más quiere, Domecq? Es la marcha gigante de los siglos, el ritmo del progreso que se impone”. Porque, agrega: “No hay score ni cuadros ni partidos. Los estadios ya son demoliciones que se caen a pedazos. Hoy todo pasa en la televisión y en la radio. La falsa excitación de los locutores, ¿nunca lo llevó a maliciar que todo es patraña? El último partido de fútbol se jugó en esta capital el día 24 de junio del 37. Desde aquel preciso momento, el fútbol, al igual que la vasta gama de los deportes, es un género dramático, a cargo de un solo hombre en una cabina o de actores con camiseta ante el cameraman”.

Reconozco que en relación con el fútbol soy un espectador ignorante. Ya lo decía Hans Magnus Enszerberger, escritor sobre el que he escrito páginas en este cuaderno digital, cuando hablaba de la ciudadanía “ignorante y molesta”, al referirse a las personas alejadas de las tecnologías de la información y comunicación, que no es mi caso, aunque hace ya mucho tiempo que entré -a juicio de muchas personas- en el colectivo de ovejas descarriadas de lo que está pasando y están viendo a través del fútbol, que ahora se traduce en una pregunta no inocente: ¿No te has enterado de lo de Rubiales?

Sí, me he enterado, ¡como para no hacerlo con el bombardeo mediático, a todas horas, que ha tenido el “caso”! Soy consciente de que lo que ha ocurrido ha dado, efectivamente, la vuelta al mundo, en un momento en que gracias a lo acontecido y a pesar de ello, el feminismo en el deporte en general, no sólo en el fútbol, alcanza ahora el protagonismo que en este país debió haber tenido hace ya muchos años, Percibimos en estos momentos y en torno al caso Rubiales algo de sumo interés, el gran espectáculo del fútbol en un mundo que ya no es lo que era, porque en su vertiente femenina es una ilusión colectiva muy importante y contagiosa, cuando los estadios representan también con ellas, a veces, un género dramático, como fue siempre, donde unos ganan y otros pierden, eso sí, con gran dolor de Borges. Ahora, todo es diferente con lo ocurrido con el caso Rubiales, porque el fútbol tiene la gran oportunidad de reinventarse, hacer que desaparezcan las estructuras machistas sempiternas, como es el caso de la Real Federación Española (yo diría que ahora “y Machista” también) de Fútbol, que debería removerse desde sus cimientos como ejemplo de que otra forma de entender la cultura del fútbol en nuestro país es posible. Si no ocurre esto, el caso Rubiales se quedará en una mera “patraña” que alguien interesado nos ha contado, la que preocupaba tanto a Borges en su cuento Ser es percibido.

Una cosa más sobre el caso Rubiales: ¡perdonen mi ignorancia sobre el oscuro mundo del fútbol en general!, donde los silencios cómplices están a la orden del día, pero hoy que no cuenten con el mío, porque lo digo alto y claro: el comportamiento de Luis Rubiales, como Presidente de la Real Federación Española de Fútbol me pareció impresentable en los minutos que siguieron al triunfo de la Selección Española desde el palco presidencial del Stadium Australia de Sydney, el pasado domingo 20 de agosto, con gestos obscenos de un machismo recalcitrante, un beso no consentido en su esencia y unos comportamientos exculpatorios inadecuados, por parte de un representante del país en el deporte de élite, en todo el proceso que siguió a estos acontecimientos y que se siguen produciendo hasta el día de hoy por parte del citado presidente suspendido, así como por su círculo de allegados.

Perdonen que diga finalmente lo que pienso al respecto por lo sucedido: el fútbol, el llamado “deporte rey”, junto con Rubiales y su equipo al frente, va hoy desnudo, como el protagonista del cuento de Andersen, a pesar del silencio cómplice de los que aplauden a rabiar estos comportamientos indeseables y fuera de lugar.

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de https://cadenaser.com/nacional/2023/08/21/cuanto-ganan-las-jugadoras-de-espana-por-la-victoria-del-mundial-2023-cadena-ser/

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!