El Rey Proletario, que no Mago, al que siempre esperaba un niño llamado José Saramago (II)

José Saramago (1922, Azinhaga, Golegã – Portugal – 2010, Tías, Lanzarote – España)

Dedicado hoy, especialmente, a las niñas y niños que viven en Sevilla en los barrios con profunda pobreza severa y exclusión social, los considerados «trasteros» de la ciudad, Polígono Sur, Pajaritos-Amate, Torreblanca, Cerro-Su Eminencia, La Oliva y Polígono Norte-Villegas, a sus familias, a los que malviven también en asentamientos chabolistas históricos como El Vacie; a los que viven aparentemente con recursos, pero con una realidad social próxima extremadamente grave, por violencia de género y desestructuración familiar, en cualquier lugar en el que habiten, en esta ciudad, en Andalucía o en los restantes territorios, tan desiguales, tan injustos, socialmente hablando, que conforman nuestro país.

Sevilla, 5/I/2025

A tal Niño, tal Honor de Rey. El niño Jesús proletario, que Saramago llevó también dentro, esperaba siempre que los Reyes le correspondieran según su deseo, porque no estaban en el Mercado sino en la Realidad Proletaria de su pequeño pueblo, Azinhaga, que lo vio nacer hace ya ciento dos años. Sencillamente, los Reyes, tal y como los conocemos hoy, no existían, porque el niño Jesús era el Rey: “En ese tiempo, los Reyes Magos todavía no existían (o soy yo quien no se acuerda de ellos), ni existía la costumbre de montar belenes con la vaca, el buey y el resto de la compañía. Por lo menos en nuestra casa. Se dejaba por la noche el zapato (“el zapatinho”) en la chimenea, al lado de los hornillos de petróleo, y a la mañana siguiente se iba a ver lo que el Niño Jesús habría dejado. Sí, en aquel tiempo era el Niño Jesús quien bajaba por la chimenea, no se quedaba acostado en la paja, con el ombligo al aire, a la espera de que los pastores le llevasen leche y queso, porque de esto, sí, iba a necesitar para vivir, no del-oro-incienso-y-mirra de los magos, que, como se sabe, solo le trajeron amargores para la boca. El Niño Jesús de aquella época era un niño Jesús que trabajaba, que se esforzaba por ser útil a la sociedad, en fin, un proletario como tantos otros” (1).

Esta imagen preciosa de Jesús, Rey Proletario, que nos contó José Saramago en su infancia rediviva de Azinhaga, donde nació hace ciento dos años, no la olvido. Me parece que coincide con la de miles de niños y niñas en Andalucía, que siguen viviendo en umbrales de pobreza, según los datos facilitados por la Red Andaluza de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPN de Andalucía), en su Informe 14º sobre el Estado de Pobreza en Andalucía 2024: “Como en años anteriores, Andalucía registra unas tasas elevadas de riesgo de pobreza y/o exclusión social, siempre superiores a las medidas a nivel nacional, lo que la lleva a ocupar el puesto más elevado de todas las comunidades autónomas en cuatro de los cinco principales indicadores de pobreza y exclusión: AROPE (2), tasa de riesgo de pobreza, pobreza severa, y carencia material y social severa. Además, este último año gran parte de esos indicadores se han deteriorado con mayor intensidad de lo que lo han hecho en el conjunto del territorio nacional. Por otra parte, su renta media por persona, aunque ha aumentado, es la segunda más baja de todas las regiones».

Ofrece datos concretos que son los que «matan los relatos» olvidados y muchas veces contaminados o falsos sobre la realidad social en Andalucía, que atacan sin piedad los objetivos trazados en la Agenda UE 2030: «En 2023 el 37,5 % de la población de Andalucía está en riesgo de pobreza y/o exclusión social, es decir, unos 3,2 millones de personas. Esta cifra es 1,7 puntos porcentuales superior a la registrada en 2022, lo que se traduce en unas 174.000 personas más en AROPE. Además, este incremento es 1,2 puntos porcentuales superior al registrado a nivel nacional (0,5 p.p.). Este aumento sitúa a Andalucía como la región con la tasa AROPE más elevada seguida de Canarias (33,8 %) y Extremadura (32,8 %). Respecto a 2015, designado año de control de la Agenda 2030 y en el que la tasa AROPE era de 43,6 %, este registro supone una mejora de 6,1 puntos porcentuales, lo que supone casi 440.000 personas que dejaron de estar en situación de riesgo pobreza y/o exclusión social».

En un día tan señalado socialmente como hoy, el Informe indica que «como se ha señalado en anteriores informes, las personas que viven en hogares con menores económicamente dependientes registran tasas mucho más elevadas que el resto para los principales indicadores de pobreza y vulnerabilidad. El siguiente gráfico muestra que, a lo largo de toda la serie histórica, la tasa AROPE entre personas en hogares con menores en Andalucía siempre es superior a la de aquellas en hogares sin menores. Así, mientras entre las personas en hogares sin menores la tasa AROPE continúa con su tendencia decreciente y se reduce en 2,1 puntos porcentuales, entre aquellas en hogares con menores se ha incrementado 5,0 puntos, por lo que alcanza su valor más elevado desde 2016»:

Fuente: Informe 14º sobre el Estado de Pobreza en Andalucía 2024, p. 6.


La lectura del Informe nos sitúa en identificar cuáles son los verdaderos regalos de Reyes que necesita este país y esta Comunidad en concreto. Nunca deseo aburrir con números en estos artículos, pero las cifras son elocuentes por sí mismas y recomiendo a tal efecto analizar con detalle el citado Informe en su proyección en Andalucía, sin descartar las consultas necesarias al Informe a nivel nacional para establecer las desigualdades clamorosas que existen en el país porque, en este informe, se constata una vez más que el territorio es una significativa fuente de desigualdad, por lo que la cohesión territorial debería ser, con carácter urgente y con base constitucional, un importante objetivo político. Andalucía lo sufre de forma especial.

En un día como hoy, de espera y esperanza en los Reyes Magos de Oriente, quiero hacer especial hincapié en la Pobreza Infantil, la del niño Jesús proletario de Saramago, que por ahí empecé y que al premio Nobel portugués le gustaría destacar en estos momentos, señalando un dato verdaderamente preocupante: en torno a 600.000 niños y niñas, en Andalucía, lo que esperan hoy es una respuesta a su situación verdaderamente injusta, triste e indigna.

Hoy vuelvo a abrir el libro de las pequeñas memorias de Saramago por las páginas 107 y 108, buscando el final de esta microhistoria navideña del Nobel portugués, aplicado a nuestra navidad y reyes en Andalucía. Y no me sorprende su reflexión de cierre y recuerdo de aquellos días: la ansiada presencia de los ángeles, una recreación de sus mayores, a los que nunca divisó en su cocina real, aunque los adultos que le rodeaban en aquella Nochebuena se empeñaban en demostrar que “lo sobrenatural, además de existir de verdad, lo teníamos dentro de casa”. Y Saramago niño, incluso ya mayor, aun dejándose llevar por el niño que siempre fue, nunca los vio, “ni uno como muestra”, porque el Niño Jesús que llevaba dentro estaba en otras cosas más mundanas, yendo del corazón a sus asuntos proletarios… Los que un día, no muy lejano, atendería como compromisos sociales el Niño-Ciudadano Jesús, un Niño especial que deberíamos recordar siempre en la historia actual y real de Andalucía, la de los niños y niñas, proletarios, en situación de riesgo o viviendo en pobreza extrema. Están, en Sevilla, más cerca de lo que parece. Basta recordar a los niños y a las niñas de los seis barrios más pobres de Sevilla (entre los 15 más pobres de España), por este orden: Polígono Sur, Pajaritos-Amate, Torreblanca, Cerro-Su Eminencia, La Oliva y Polígono Norte-Villegas, donde viven niños y niñas proletarios, como se demuestra en los estudios recientes a nivel europeo y de España, según los datos estadísticos irrefutables que se mencionan en el Informe tratado en estas palabras antecedentes, actualizados de acuerdo con el citado Informe 14º sobre el Estado de Pobreza en Andalucía 2024.

En el caso concreto de Las Tres Mil Viviendas, en Sevilla, un barrio que forma parte del Polígono Sur, a título de ejemplo muy preocupante, el aislamiento social es una realidad tangible, tal y como afirmaba en un reportaje reciente en el diario El País, el párroco del Polígono Sur, Emilio Calderón, desde hace más de 50 años y a quien conozco bien, cuando calificaba de forma rotunda «su barrio»: «Un trastero. Todas las casas del mundo tienen un trastero donde se guardan lo que no sabes dónde meter. Las Tres Mil Viviendas son el trastero de Sevilla. Así lo han querido siempre las administraciones: así tienes todo eso controlado”. Para que no se olvide en este día tan especial de celebración de unos reyes lejanos, no proletarios, a los que nunca conoció José Saramago.

(1) Saramago, J. (2008). Las pequeñas memorias. Madrid: Punto de Lectura, p. 107.

(2) El índice AROPE (ARisk OPoverty and/or Exclusion) mide el porcentaje de la población que se encuentra incluida en al menos una de las tres categorías siguientes (riesgo de pobreza, carencia material severa y baja intensidad laboral).

NOTA: la imagen se recuperó el 23 de octubre de 2018 de https://www.eldiario.es/cultura/libros/diario-oculto-Saramago_0_828017469.html

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MISMO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

¿Cómo se llama el mes que está entre diciembre y enero?

Pablo Neruda

¿Y cómo se llama ese mes
que está entre diciembre y enero?
¿con qué derecho numeraron
las doce uvas del racimo?
¿por qué no nos dieron extensos
meses que duren todo el año?
¿no te engañó la primavera
con besos que no florecieron?

Pablo Neruda, Libro de las preguntas, XLVI

Sevilla, 3/I/2024

En estos primeros días de enero, recuerdo siempre una pregunta concreta y curiosa de Neruda en la que cita este mes y el pasado diciembre. Es verdad que la vida está sujeta a un calendario gregoriano inexorable, católico, apostólico y romano por más señas. Días, meses y años, uno tras otro, sin parar y sin caminos intermedios. Horas, minutos y segundos, uno tras otro también, perfectamente organizados y sincronizados. Me vuelve a sorprender la primera pregunta del capítulo 46 (XLVI) de la obra de Neruda Libro de las preguntas, porque plantea una cuestión íntimamente relacionada con el tiempo y sus circunstancias: ¿Y cómo se llama ese mes / que está entre Diciembre y Enero? Quizás fue un día ya lejano, leyendo a Benedetti, cuando descubrí que él hablaba de cumpledías al referirse al consabido cumpleaños, como siempre, a modo de combate cuerpo a cuerpo con la vida ordinaria, con lo consuetudinario, porque ese cumpledías tiene lugar en un tiempo y en un momento particular de cada uno, “cuando en el instante en que vencen los crueles se entra a averiguar la alegría del mundo y mucho menos todavía se nota cuando volamos gaviotamente sobre las fobias o desarbolamos los nudosos rencores”.

Neruda hace una pregunta inquietante, hilvanada con otras a cual de ellas más interesante, cuando descubrimos que el calendario de nuestra vida es lo más íntimo de nuestra propia intimidad (íntimo íntimo meo, que decía San Agustín), sin casi nada que ver con el almanaque gregoriano que nos invade a través del Mercado, tan medido, tan tirano, aunque todo se presente a veces como las doce uvas de un racimo para simbolizar un año y que tomamos sin sentido durante la ceremonia anual de comer (con perdón) meses:

¿Y cómo se llama ese mes
que está entre Diciembre y Enero?
¿Con qué derecho numeraron
las doce uvas del racimo?
¿Por qué no nos dieron extensos
meses que duren todo el año?
¿No te engañó la primavera
con besos que no florecieron?

Todo es tiempo y ya lo he analizado en varias ocasiones en este cuaderno digital. Casi siempre he enmarcado mis reflexiones en torno a un tratado existencialista, Qohélet (Eclesiastés), donde se detallan veintisiete momentos cruciales del ciclo vital de cualquier persona y su entorno desarrollado con un denominador común llamado “tiempo”, en una dialéctica permanente de contrarios: nacer, morir, plantar, arrancar lo plantado, sanar, destruir, edificar, llorar, reír, lamentarse, danzar, lanzar piedras, recogerlas, abrazarse, separarse, buscar, perder, guardar, tirar, rasgar, coser, callar, hablar, amar, odiar, guerra y paz. Es muy importante destacar que en las diferentes formas de vivir expuestas anteriormente, existen muchas realidades positivas, catorce concretamente: nacer, plantar, sanar, edificar, reír, danzar, abrazarse, buscar, guardar, coser, callar, hablar, amar y vivir en paz. Comprobamos de esta forma que la historia de las experiencias vitales humanas obedece a la búsqueda de un sano equilibrio con los tiempos difíciles de las restantes experiencias que podríamos calificar como negativas (con matices).

Quizás ha llegado el momento de interpretar el tiempo fuera de su encorsetado cronograma y primar esta búsqueda de razones positivas para vivir cada segundo de cada día, de cada mes, para que parezca que el tiempo se detiene en un ciclo que sólo tiene un nombre: felicidad, porque hay que sacar tiempo para disfrutar lo que dice Qohélet (una persona que le gusta vivir en comunidad, compartir), porque era la experiencia de sus antepasados a lo largo de los siglos, aunque para que no se nos suban los humos a la cabeza (todos podemos ser histéricos, palabra derivada de la griega “ústéra”, útero, que explica que los humos se nos suben a la cabeza y así nos va…), él nos dice que seamos prudentes a la hora de valorar las 27 experiencias de los tiempos de cada uno, de cada una, en su totalidad y entender qué significado tiene vivir, aunque sea de forma temporal propia, apasionadamente. Más allá de ese tiempo que se prolonga entre diciembre y este mes de enero, que tiene su propio nombre: felicidad, una supuesta prolongación de la navidad y reyes dirigida por el Mercado, con el tiempo dentro.

Con esta perspectiva, lo de menos es cuantificar el tiempo en horas y días, por ejemplo, cuando parece que se detiene “como si no pasara o se nos fuera casi sin darnos cuenta” en nuestra realidad más próxima. Comprenderemos mejor las preguntas restantes de Neruda, porque cuando somos felices, durante un tiempo, creemos que los meses duran a veces años y que la primavera de besos y abrazos necesarios puede aparecer en cualquier estación del año. O no. De ahí sus inquietantes preguntas para este mes de enero. La respuesta no está en el viento, que diría Bob Dylan, sino en la forma que tiene cada persona de interpretar el tiempo que nos pertenece y atrapa sine die casi sin darnos cuenta.

Descubrimos, entonces, una respuesta inteligente a la pregunta de Neruda: lo de menos es el mes que pasó y en el que ahora vivimos. Lo importante es vivir cada carpe diem en estado puro, porque a cada día le basta su propio afán, sin mezcla de calendario alguno, de días de santos y santas o de reyes por venir.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MISMO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

El “desorden democrático” en España, una realidad muy preocupante

Sevilla, 2/I/2024

Admiro a la escritora Irene Vallejo, mundialmente conocida ya por su excelente libro, El infinito en un junco, bálsamo cultural para quien lo lea atentamente. El pasado 15 de diciembre publicó una Tribuna en el diario El País, Deus ex machina, con una entradilla que me creó gran inquietud, No podemos entregarle todo el poder a alguien que llega clamando ser la solución mientras exhibe su odio al oponente y al diferente y, sobre todo, por la reflexión que citaba en referencia a la juventud actual en este país: “Durante algunas décadas, creímos que la democracia era irreversible, el club que nadie quería abandonar. En la sociedad líquida es duro durar. El tiempo desgasta todo rápido, y se puede morir tanto de éxito como de fracaso, por las expectativas crecientes o por la erosión de los sueños. Hoy crece en las encuestas el número de personas, sobre todo jóvenes, que aceptarían gobiernos no democráticos, siempre que garanticen ciertos niveles de bienestar. El atractivo de la mano dura parece aumentar entre quienes nunca la experimentaron. En su imaginación es solo una idea, y se permiten el lujo de idealizarla”.

Su reflexión es excelente en términos generales, pero me detengo hoy en la referencia citada en relación con la posición de los jóvenes, porque la democracia se tambalea a escala mundial y lo que viene desde este mes, con la toma de posesión de Trump en Estados Unidos, junto a su gran aliado cibernético, Elon Musk, ¿nuevos Dioses ex machina?, no presagia un futuro esperanzador, aunque para muchos sea el prototipo de lo que necesita la sociedad actual, mano dura ante tanto desmán de la gente de mal, caiga quien caiga o lo que caiga, incluso la democracia, bastante erosionada ya en sus cimientos. Es el aviso de Irene Vallejo, en su Tribuna: “El poder es tan peligroso y enloquecedor que casi resulta un rasgo de humanidad mantenerlo diseminado y difuso. Ese fue el ideal de la democracia ateniense y la república romana, experimentos valiosos y valientes, aun en sus contradicciones. Vivir en sociedades de ciudadanos exige afrontar el embrollo cotidiano con creatividad y esfuerzo, incluso ante circunstancias adversas, como intentaron –con altibajos– esos locos antiguos. Quizá por eso, el final de las tragedias reflexionaba sobre el peso y el precio de la libertad humana. Y aunque sea tentador confiar en soluciones drásticas, conviene recordar que los salvadores providenciales, aquellos que ofrecen remedios simples para problemas complejos –recetas ex machina–, son siempre pura tramoya”.

La referencia de Irene Vallejo sobre las personas, sobre todo jóvenes, que aceptarían la elección de gobiernos no democráticos, “siempre que garanticen ciertos niveles de bienestar”, da miedo, pero los datos son tercos tal y como los he verificado en el barómetro El “desorden democrático” en España, elaborado por 40dB. para el diario El País y la cadena SER, presentado en septiembre de 2024, en el que la segmentación entre votantes de los distintos partidos se diseñó a partir de la variable de intención de voto en unas hipotéticas elecciones generales. Sus resultados se presentan en cuatro áreas de análisis:

  1. Valoración del funcionamiento de la democracia
  2. La calidad de la información y la difusión de noticias falsas
  3. La crispación política
  4. La calidad de la información y la difusión de noticias falsas

En este artículo sólo me detengo en la primera línea analizada, sin abrumar con datos numéricos, que se pueden verificar en el documento enlazado, por su referencia expresa a la valoración del funcionamiento de la democracia en nuestro país, hilo conductor de mi reflexión, aunque no me resisto a destacar un dato revelador: un 26% de los jóvenes varones prefiere “en algunas circunstancias” el autoritarismo a la democracia, mientras que ellas, concretamente un 18,3%, casi ocho puntos menos, elegiría una dictadura, lo que traduce una brecha de género muy preocupante que, por cierto, se vuelve a hacer patente a lo largo de los resultados obtenidos. ¿Es una búsqueda desesperada de nuevos dioses ex machina, en pleno ocaso de la democracia?

  1. Valoración del funcionamiento de la democracia:
  • “Libertad” es claramente la idea con la que más españoles identifican la democracia, aunque son casi un 20% quienes relacionan esta forma de organización política con conceptos negativos.
  • Entre los conceptos positivos asociados a la democracia, “libertad” es la más popular entre los electorados de todos los partidos excepto el de Podemos, que prima la idea de “protección social”.
  • Los votantes de partidos conservadores, especialmente los de Vox y Se Acabó la Fiesta, son quienes más identifican la democracia con ideas negativas como “fraude”, “ineficacia” o “inseguridad”.
  • 3 de cada 4 españoles afirman que la democracia siempre es preferible al autoritarismo, mientras que 1 de cada 8 considera que un régimen autoritario puede ser idóneo en algunas circunstancias.
  • El apoyo al sistema democrático se reduce drásticamente entre las generaciones más jóvenes. Especialmente entre los hombres de más corta edad, dicha desafección es canalizada hacia una mayor preferencia por el autoritarismo: 1 de cada 4 varones Z [generación de los nacidos entre 1997 y 2012] cree que puede ser el mejor sistema.
  • Los españoles son críticos con el funcionamiento actual de nuestra democracia: son más quienes lo valoran mal que bien, aunque la mayor parte de ellos opina que funciona regular.
  • La mayoría de los españoles cree que la democracia se está deteriorando, no solo en nuestro país, sino también en Europa y el mundo.
  •  La ciudadanía considera que la corrupción es el mayor problema al que se enfrenta la democracia española, seguida por el incumplimiento de promesas políticas y la falta de igualdad ante la ley.
  • Los electorados del bloque izquierda le confieren mayor gravedad que el resto a la propagación de discursos de odio, al activismo político de algunos jueces y a ciertas malas praxis informativas.
  • La ciudadanía solo considera positiva para la democracia española la acción de la UE. Por su parte, la contribución de la oposición al funcionamiento democrático es peor valorada que la del gobierno.
  • Solo los electorados de Vox y SALF consideran negativa para la democracia española la acción de la UE. Los votantes progresistas creen positiva la contribución del gobierno, y los del PP son los únicos que ven con buenos ojos la acción de la oposición, del senado y del poder judicial.
  • Los españoles apoyan simultáneamente una mayor participación de la ciudadanía en las decisiones políticas y la tecnocratización del gobierno, con mayor peso de expertos y técnicos.
  • Solo la mitad de los ciudadanos afirma sentirse representado por algún partido político, y un escaso 14% cree que los políticos se preocupan por lo que piensa la gente de a pie.
  • Mientras que la derecha se decanta más por establecer un gobierno de expertos, la izquierda lo hace por incluir a la ciudadanía en las decisiones políticas. Por su parte, los votantes del PSOE son quienes más consideran que los políticos tienen en cuenta las opiniones e intereses de la gente de a pie.
  • La ciudadanía piensa que la política española funcionaría mejor si participaran activamente en ella más mujeres, trabajadores del sector privado, jóvenes, y personas económicamente desfavorecidas. La mayor parte de los españoles son aversos a la inclusión de más personas inmigrantes en política.
  • La izquierda considera positiva una mayor participación política de todos los colectivos con poca presencia institucional. Los votantes de la derecha, sin embargo, solo ven beneficiosa la inclusión de más mujeres, jóvenes y trabajadores del sector privado, y se oponen frontalmente a la de inmigrantes.
  • Cuando se trata de imaginar una mayor presencia en cargos políticos de mujeres y personas LGTBI+, se da una importante brecha de opinión entre las españolas y los españoles más jóvenes: mientras ellas creen que estos colectivos mejorarían la política, ellos creen que la empeorarían.
  • Dicha brecha de género, aunque más leve, también puede observarse cuando se trata de dar presencia política a personas de contextos económicamente desfavorecidos y de minoría étnicas.

Una reflexión más a tenor de estos resultados. Para completar esta primera línea, ya de por sí muy preocupante ante los resultados expuestos, es recomendable leer con atención las otras tres, porque en el momento actual tiene una relevancia especial: la calidad de la información y la difusión de noticias falsas, la crispación política y la calidad de la información y la difusión de noticias falsas. Ante la desafección política existente, este país necesita que hablemos de estas realidades “políticas” todos los días, porque es la quintaesencia de la democracia y porque estamos cayendo en un conformismo, indiferencia y polarización política alarmantes, sin que la solución pase por nuevos «dioses ex machina», tal desacreditados por la historia de nuestro país, salvadores de nada y de nadie. Vivimos unos momentos que exigen mucho rigor en la toma de decisiones que facilita la democracia y no todos los programas políticos son iguales, ni los políticos que los ejecutan tampoco. Ser de derechas, centro o izquierda, de sus extremos, también del arriba o abajo actual, en este país, parece que imprime carácter hasta que la muerte te separe y está mal visto socialmente que haya alternancia en la pertenencia a un determinado partido o a otro. Peor todavía, si se habla de ello, porque una gran mayoría de personas dicen a boca llena “no ser políticos o políticas”.

Es verdad que aparentemente parece una gran contradicción estar defendiendo un día los valores de la socialdemocracia más exigente y al otro los del liberalismo más feroz. Normalmente pasa porque las ideologías son un flanco muy débil en nuestro país dado que los partidos no han estado muy finos a la hora de aceptar militantes en sus filas y la formación en la «creencia» en sus idearios brilla muchas veces por su ausencia. Esta es una realidad que hay que aceptar pero lo que no es normal es que haya unos desplazamientos de pertenencia a partidos o de votos, tan agresivos, como a los que estamos asistiendo en la actualidad. El llamado voto de castigo existe, pero deja detrás una gran incógnita: ¿se conocían bien las ideologías y los programas de los partidos a los que se han votado con anterioridad?, ¿se puede cambiar tan fácilmente de chaqueta por los errores de determinados miembros de un partido?, ¿se conocía bien el ideario de un programa, más allá de acciones concretas de algunos representantes eximios del mismo? ¿Por qué no se habla de ello en la familia, en el barrio, en las escuelas, en la Universidad, en el trabajo, en el ocio y negocio de todos los días? Lo que ocurra en este país es asunto de todos y debemos hablar de ello. El escritor Emilio Lledó (1) nos ha recordado muchas veces que la palabra es un medio político inalienable para construir nuestras casas, nuestras ciudades, nuestras amistades, nuestras familias, nuestro trabajo, nuestra ideología, tal y como nos lo recuerda siempre Aristóteles en un texto muy querido para este autor: “Pues la voz es signo del dolor y del placer, y por eso la poseen también los demás animales, porque su naturaleza llega hasta tener sensación de dolor y de placer e indicársela unos a otros. Pero la palabra es para manifestar lo conveniente y lo perjudicial, así como lo justo y lo injusto. Y eso es lo propio del hombre frente a los demás animales: poseer, él sólo, el sentido del bien y del mal, de lo justo y de lo injusto, y de los demás valores, y la participación comunitaria de estas cosas constituye la casa y la ciudad” (2). En definitiva, la auténtica política, porque al igual que este pensador y filósofo afirma de forma rotunda en su obra Sobre la educación, nos debería preocupar “la corrupción mental de determinados representantes políticos, de algunos partidos globalmente o lo que es lo mismo, que un ignorante con poder determine nuestra vida, ante la que hay que vacunarse urgentemente”.

Obviamente, en estos tiempos difíciles de ocaso de democracia, en los que hay que pensar que no hay nada ni nadie en la tierra con un poder superior, ex machina, que nos solucione todos los problemas del día a día, hay que tomar partido y se debe hablar de ello, como decía Gramsci: “Soy partidista, estoy vivo, siento ya en la conciencia de los de mi parte el pulso de la actividad de la ciudad futura que los de mi parte están construyendo. Y en ella, la cadena social no gravita sobre unos pocos; nada de cuanto en ella sucede es por acaso, ni producto de la fatalidad, sino obra inteligente de los ciudadanos. Nadie en ella está mirando desde la ventana el sacrificio y la sangría de los pocos. Vivo, soy partidista. Por eso odio a quien no toma partido, odio a los indiferentes”.

(1) Lledó, Emilio, Sobre la educación. Barcelona: Penguin Random House Grupo Editorial, p. 127, 2018.

(2) Aristóteles, Política. Madrid: Biblioteca Básica Gredos, 1253 a., 2000.

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UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

RTVE presentó un calendario humano, verdadero y breve, de lo que pasó en 2024

Sevilla, 1/I/2025

Fue una gran noche informativa, frente a los bulos, que comenzó con la voz de fondo del omnipresente Raphael, bien traída por el respeto a su trayectoria personal y profesional. Cuarenta y siete minutos duró el año 2024 para Radiotelevisión Española, en su especial informativo del Telediario 2, dirigido por Carlos del Amor, a modo de resumen de lo que ocurrió y hemos visto a lo largo de doce meses cargados de complejidad humana y social.

Eduard Fernández, Victoria Luengo, María Galiana, Barbara Lennie, Aitana Sánchez Gijón, Hovik Keuchkerian, Juan Echanove, Antonio De la Torre, Pablo Pineda y Carolina Marín, en un casting dirigido por Pedro Almodóvar en búsqueda de las mejores versiones humanas de la verdad frente a los bulos que se han convertido al final en noticias falsas y contaminadas en general, se convirtieron en portavoces humanos para contar cómo cada uno, con su cadaunada, había experimentado y asumido acontecimientos verdaderos en la historia de este país a lo largo del año que finalizaba, unas horas después, siendo conscientes que en el vértigo informativo en el que vivimos, había que estar pendientes de la última noticia hasta el último segundo de este año tan complejo, porque a veces pueden suceder cosas impensables.

Me gustó mucho el planteamiento general del resumen de este año, bajo la dirección de Carlos del Amor, a quien tanto admiro y aprecio, como se puede constatar en páginas de este cuaderno digital. Es un representante de la televisión pública que sabe comunicar lo que la ciudadanía conoce como el interés general de las noticias veraces que, como él demuestra, también existen en la televisión pública.

Pasen y véanlo. Estén atentos a cada palabra, cada gesto y canten al unísono con el Coro de la Unió Musical y de la Banda Primitiva de Paiporta, que puso el broche final, excelente, al resumen del 2024, interpretando Un beso, una flor, con el alma valenciana de Nino Bravo. Impecable cierre.

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UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Ante el año nuevo, debemos creer lo que no vimos, porque nos invita a negar lo que miramos

Tal como siempre, pues, pedid conmigo:
Más fe, mucha más fe.
Que en cierto modo,
creer con fuerza tal lo que no vimos
nos invita a negar lo que miramos.

Ángel González, en Alocución a las veintitrés

Sevilla, 31/XII/2024

Dedicado a todas las personas que siguen viajando conmigo en la amura de babor, no inocente por su posición, de ‘La isla desconocida’, la carabela imaginaria de José Saramago de su ‘Cuento de la isla desconocida’, en singladuras para ‘personas imperfectas’, que soñamos en mundos reales más dignos, aunque no perfectos, para todos, porque creemos que cada día puede ser nuevo, sin tener que esperar a la celebración anual, como la de hoy, auspiciada y financiada por los mercados y sus mercancías. Esa es la razón de por qué debemos creer más en lo que no vimos en el cada día de este año, para así negar lo que miramos y contemplar un futuro diferente en el cada día próximo de 2025.

Gracias por compartir la lectura de este cuaderno digital, que en 2025 cumplirá veinte años como cuaderno de “derrota” en el lenguaje del mar, el de navegación por la Noosfera, la malla pensante de la humanidad. Gracias sinceras.

Recurro de nuevo, un año más, al poeta Ángel González para buscar luz en este túnel ético en el que nos encontramos, ante el ocaso de la democracia, porque nos ofrece una visión personal de la vida en una alocución de fin de año cargada de historia de problemas recientes en este país y en el mundo que nos rodea, salvando lo que haya que salvar. Lleva por título “Alocución a las veintitrés” (1). Hoy, cuando quedan muy pocas horas para que finalice un año complejo, para olvidarlo quizás, vuelvo a leerla detenidamente porque siempre calma mi ardiente paciencia y conmueve mi alma de secreto.

Alocución es un discurso o razonamiento breve por lo común y dirigido por un superior a sus inferiores, secuaces o súbditos [sic, según la RAE]. Lo que sí tengo claro es que cuando cambie el año, suenen las campanadas y nos enfrentemos a las uvas, esta alocución va a ser un revulsivo a las veinticuatro horas para que aprendamos del valor de la libertad de la palabra de ciudadanos imperfectos que aún nos queda en este año bastante complejo y que, afortunadamente, no está a la venta en Amazon ni en los mercados porque, seamos sinceros, interesa escucharla solo a unos pocos. Porque la libertad de la palabra, que aún nos queda, nos ofrece, entre otras muchas cosas, tener fe en ella, aunque la terca realidad nos complique a veces la vida. Porque ahí está, a pesar de que algunos ciudadanos perfectos, instalados en la mediocridad, sólo ven el mundo del nunca jamás en todo lo que les rodea, sin mezcla de esperanza alguna. Lo que necesitamos esta noche es recordar, al tomar las uvas, junto a Ángel González, que hace falta Más fe, mucha más fe. / Que en cierto modo, / creer con fuerza tal lo que no vimos / nos invita a negar lo que miramos.

Lo he dicho en referencias anteriores a este poema, a estas alturas del calendario: estas palabras de Ángel González son un símbolo de lo que a veces no queremos ver aunque es evidente lo que está pasando, aplicando el principio de realidad de Freud, el más terco de todos los principios, cuando finaliza este año, Las preguntas serias son las que enuncia metafóricamente el poeta: ¿quién se dirige a quién? ¿quién, con poder suficiente, sean reyes, reinas, presidentes, presidentas o ministros y ministras, se dirige así a sus subordinados con un discurso paradigmático de doble moral? ¿lo pronuncian solo algunos políticos (todos no son iguales) o todas las personas que no quieren ver lo que miramos todos, solo por ejercer cierta prepotencia sobre los demás, sin compasión alguna?, ¿afecta sólo a los de arriba o a los de abajo también, a los de izquierdas o a los de derechas en su amplio espectro?, o ¿quizás, a todos los que se consideran ciudadanos perfectos?

ALOCUCIÓN A LAS VEINTITRÉS

Ciudadanos perfectos a estas horas,
honorables cabezas de familia
que lleváis a los labios vuestra servilleta
antes de pronunciar las palabras rituales
en acción de gracias por la abundante cena:

vuestra responsabilidad de sólidos pilares
de la civilización y de Occidente,
del consumo de bicarbonato sódico
y del paternalismo hacia la servidumbre,
exige de vuestra parte
cierta ignorancia de hechos también ciertos,
un esfuerzo final en bien de todos,
la tozuda incomprensión de algunas realidades,
la fe más meritoria, en resumen,
que consiste en no creer en lo evidente.

Yo podría jurar que la tierra está fija
–ya lo juré otras veces–
y que el sol gira en torno a ella;
yo podría negar que la sangre circula
–lo seguiré negando, si hace falta–
por las venas del hombre; yo podría
quemar vivo a quien diga lo contrario
–lo estoy quemando ahora–.

No es que sean importantes los asuntos
objeto de polémica:
lo importante es la rígida
firmeza en el error.
Pues las mentiras viejas se convierten
en materia de fe, y de esa forma
quien ose discutirnos
debe afrontar la acusación de impío.
Con esto, y una buena cosecha de limones,
y la ayuda impagable de nuestros coaligados,
podemos esperar algunos lustros
de paz como ésta de hoy,
en una noche semejante a ésta de hoy,
tras una cena lo mismo que ésta de hoy.

Tal como siempre, pues, pedid conmigo:
Más fe, mucha más fe.
Que en cierto modo,
creer con fuerza tal lo que no vimos
nos invita a negar lo que miramos.

(1) González, Ángel, Palabra sobre palabra, 2018. Barcelona: Austral, p. 176s.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Riccardo Muti nos mostrará en el Concierto de Año Nuevo la música transgresora de Johann Strauss II

Riccardo Muti

La ignorancia de la música es la ignorancia de las propias raíces y sin raíces la planta muere.

Riccardo Muti

Sevilla, 31/XII/2024

Mañana nos sorprenderá el maestro Riccardo Muti, en la Sala Dorada del Musikverein (Casa de la Música) de Viena, con un concierto de Año Nuevo preparado como homenaje a Johann Strauss II (hijo), al celebrarse el 200 aniversario de su nacimiento.

Es la séptima vez que el famoso director italiano, napolitano por más señas, es invitado por la Orquesta Filarmónica de Viena, a dirigir este concierto tan prestigioso. En este cuaderno digital figuran unas palabras de reconocimiento a su trayectoria profesional con motivo de la participación en el concierto del año nuevo, en 2020, con una característica especial, la celebración a puerta cerrada, sin público, a consecuencia de las medidas restrictivas por la COVID-19. En aquella ocasión destaqué de él un aspecto vital que escribió en su autobiografía, Primero la música, después las palabras, cuando afirmó que quizás ese título (no suyo, sino de Giovanni Battista Casti) se podría interpretar como una contradicción, pero a lo largo de su vida la palabra escrita e interpretada por la partitura ha tenido un lugar especial, sobre todo en las representaciones teatrales de las óperas, donde la palabra de los libretos suelen ir siempre más allá a través de la música que las interpreta. También, porque en su autobiografía sólo quería encerrarse y reflexionar sobre su vida, sobre sí mismo y dar la importancia que en sí misma tiene la palabra para un músico como él.

En esta ocasión, el maestro Muti va a ensalzar la figura transgresora de Johann Strauss, hijo (1825-1899), violinista extraordinario, al introducir en los círculos clásicos de Viena una composición musical revolucionaria, el vals, que rompió todos los esquemas de una sociedad burguesa, mediatizada por la separación de géneros incluso en el baile, donde el contacto físico se convirtió en una representación necesaria para que esta forma de interpretar sus partituras adquiriera todo su esplendor.

Johann Strauss, hijo (1825-1899)

Una muestra clara del largo camino de aceptación profesional y social de la música excelsa y rompedora de Johann Strauss (hijo) en Viena y, obviamente, por parte de la Filarmónica, lo explican con detalle en la página oficial de la Orquesta: “El primer encuentro entre Johann Strauss, Jr. y los músicos de la Filarmónica de Viena fue un estreno. Strauss había compuesto el vals «Wiener Blut» [Sangre vienesa], op. 354, para el Baile de la Ópera de Viena, que se celebró en la sala principal del Musikverein el 22 de abril de 1873, y dirigió personalmente su primera representación en este evento, como era su costumbre, con violín en mano. Su siguiente encuentro tuvo lugar el 4 de noviembre de 1873, cuando Strauss interpretó obras de su padre y Josef Lanner, así como su propio vals «Danubio Azul» como parte de un concierto de gala presentado por el comité chino de la Exposición Mundial. El 11 de diciembre de 1877 tuvo lugar una «velada» en la Ópera de la Corte, en la que Strauss dirigió la orquesta en el estreno de sus «Reminiscencias de la vieja y la nueva Viena», un popurrí basado en temas de sus propias obras, así como de las de su padre, cuyo manuscrito se ha perdido desde entonces. El 14 de octubre de 1894, la Filarmónica participó en un concierto en el festival para conmemorar el 50 aniversario de Strauss en el negocio de la música, y el maestro expresó su gratitud con la presentación de una medalla conmemorativa y un telegrama en el que decía: «Mientras tanto, envío mi más caluroso agradecimiento a los grandes músicos de la famosa Filarmónica por su magistral interpretación y también por la demostración de su buena voluntad que me ha traído mucho placer: Johann Strauss». El encuentro final tuvo consecuencias trágicas. El 22 de mayo de 1899, Strauss dirigió la obertura de «Die Fledermaus» [El murciélago] por primera y única vez en la Ópera de la Corte. En ese momento, contrajo un resfriado que se convirtió en neumonía, de la que murió el 3 de junio de 1899”.

La trayectoria musical de Riccardo Muti se puede conocer con detalle en su página oficial, donde describe su marcha iniciática a Milán desde su Nápoles natal, donde empezó a consagrarse como un excelente director de orquesta, hasta nuestros días, en los que dirige oficialmente la Orquesta Sinfónica de Chicago. Desde 2015 está volcado en la formación de jóvenes músicos a través del Proyecto Riccardo Muti Italian Opera Academy.

No olvido tampoco lo que Strauss supuso para Federico García Lorca, cuando incluyó en Poeta en Nueva York el poema Pequeño vals vienés, al que Leonard Cohen puso su característica cadencia musical que contribuyó a popularizar con su canción Take this Waltz, tan próxima también a una época en nuestro país través de versiones inolvidables de Ana Belén, Silvia Pérez Cruz o Enrique Morente.

Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals, este vals del «Te quiero siempre».
En Viena bailaré contigo
con un disfraz que tenga
cabeza de río.

Federico García Lorca, Pequeño vals vienés (1929-1930)

El Concierto, que comenzará a las 11:15 horas (UTC+1), se desarrollará con el espíritu interpretativo de la Filarmónica de Viena, respetando el lema que figura como representación de la misma, Tradición e Historia:

Johann Strauss I.

Freiheits-Marsch (Marcha de la libertad), op. 226

Josep Strauss

Dorfschwalben aus Österreich (Golondrinas del pueblo austriaco) – Walzer (Vals), op. 164

Johann Strauss II.

Demolirer-Polka. Polka francaise (Polca francesa de los demoledores), op. 269

Johann Strauss II.

Lagunera-Walzer (Vals de la laguna), op. 411

Eduard Strauss

Luftig und duftig (Aireado y fragante) Polka schnell (Polca rápida), op. 206

Johann Strauss II.

Ouvertüre zur Operette «Der Zigeunerbaron» (Obertura de la opereta “El barón gitano”).

Johann Strauss II.

Accelerationen (Aceleraciones) Walzer (Vals) op. 234

Josep Hellmesberger (Hijo)

Fidele Brüder. Marsch aus der Operette «Das Veilchenmädchen» (Hermanos Fidele. Marcha de la opereta «La Niña Violeta»)

Constanza Geiger

Ferdinandus (Fernando) Walzer (Vals), op. 10 [Arr. W. Dörner]

Johann Strauss II.

Entweder – oder! (¡O bien!) – Polka schnell (Polca rápida), op. 403

Josep Strauss

Transactionen (Transacciones) Walzer (Vals), op. 184

Johann Strauss II.

Annen-Polka (Ana – polca), op. 117

Johann Strauss II.

Tritsch-Tratsch (Cotilleo), Polka schnell (Polca rápida), op. 214

Johann Strauss II.

Wein, Weib und Gesang (Vino, mujeres y canciones) Walzer (Vals), op. 333

Una vez más y a través de este Concierto de Año Nuevo, tendremos la oportunidad de experimentar en nuestra vida el gran aserto musical del barroco y del clasicismo: musica laetitiae comes, medicina dolorum, es decir, la música puede ser compañera en la alegría y medicina para el dolor. Ahora, de la mano de Riccardo Muti, interpretando junto a la Filarmónica de Viena, la música transgresora de Johann Strauss. Para que no la olvidemos, en los momentos actuales de turbación y mudanza en los que, a nivel mundial y local, estamos inmersos.

NOTA: la imagen de Riccardo Muti se ha recuperado hoy de la página oficial del Concierto de Año Nuevo 2025.


CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN
: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

DANA, palabra del año, siempre con el alma dentro

Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.

Blas de Otero, En el principio

Sevilla, 30/XII/2024

Por la importancia que tienen las palabras, que afortunadamente aún nos quedan, como nos enseñó Blas de Otero, deseo en los días finales de este año, dedicar de nuevo una reflexión sobre la palabra DANA, que la Fundación del Español Urgente (FundéuRAE), promovida por la Real Academia Española y la Agencia EFE, la ha escogido como su palabra del año 2024. Incorporada al Diccionario de la lengua española en su última actualización, que se hizo pública el martes 10 de diciembre, “se ha impuesto a las otras once candidatas seleccionadas: alucinaciónfangogordofobiainquiokupamenamicropisonarcolanchapellet,reduflaciónturistificación y woke”.

Según la FundéuRAE, “la elección de esta voz responde a dos motivos principales. En primer lugar, a su gran presencia en los medios de comunicación, que se incrementó exponencialmente tras las graves inundaciones causadas por este fenómeno atmosférico en el este y en el sur de la península ibérica a finales de octubre, en las que fallecieron más de 200 personas y muchas otras resultaron afectadas por los múltiples destrozos ocasionados. En segundo lugar, a su interés lingüístico y las dudas que aún genera su escritura en los hablantes”.

Personalmente, la escogí también para incorporarla a este cuaderno digital que busca, mediante la inteligencia digital, islas desconocidas que, en esta ocasión, podríamos considerar como palabras de las que hemos tenido conocimiento, desgraciadamente en tiempo muy reciente, porque era muy desconocida en el lenguaje ordinario.

Por esta razón de la razón y del corazón conturbado por lo sucedido en Valencia, el pasado mes de octubre, vuelvo a publicar el artículo que en torno a esta palabra, DANA, publiqué el pasado 13 de diciembre, Dana en el diccionario, en el alma humana, seis días antes de que se hiciera pública la elección como palabra del año. Fundamentalmente, porque sigo defendiendo el poder de la palabra, al estar convencido de que puede llevar dentro el alma de cada uno, de cada una, como seña de identidad humana. Para mí, tiene este significado ético, que también existe. Doscientas treinta y una vidas perdidas en Valencia y tres desaparecidas hasta hoy, merecen estas palabras.

Dana en el diccionario, en el alma humana

Fotografía tomada durante la Dana en Valencia

Sevilla, 13/XII/2024

El pasado martes, la Real Academia Española (RAE), presentó la actualización 23.8 del Diccionario de la lengua española, incorporando 4074 novedades: nuevos términos y expresiones, nuevas acepciones de entradas recogidas con anterioridad, enmiendas a artículos ya existentes y supresiones.

Entre las novedades figura una que ha entrado en tromba, nunca mejor dicho, en el acervo lingüístico de nuestro país. Me refiero a la palabra “dana”, acrónimo de depresión aislada en niveles altos, que define la RAE como “depresión aislada de la circulación general atmosférica, [que] se mueve de forma independiente y puede producir grandes perturbaciones con precipitaciones muy intensas”.

Ni que decir tiene que es una palabra incorporada desgraciadamente tras su última aparición en Valencia de forma aterradora y con incidencias menores en otras Comunidades del país. La dana ha llegado para quedarse entre nosotros, para demostrar que la Naturaleza hay que respetarla con actitudes políticas de gran calado, habiéndose constatado que sus consecuencias se han agravado por decisiones no inocentes en la ordenación territorial e inmobiliaria, de profundas raíces políticas, por supuesto, que han permitido construir viviendas, edificios sociales como colegios e Institutos, centros de salud, negocios privados y polígonos industriales, así como carreteras y trazados ferroviarios en zonas inundables o susceptibles de estar afectadas por estas contingencias atmosféricas. Estábamos avisados desde tiempo inmemorial.

Junto a esta realidad social de trágicas consecuencias, las danas nos han tocado el alma humana, porque se asocian ya al dolor que causan por el caso omiso a sus advertencias climatológicas a través de cuatro letras, de una sola palabra. Decimos con frecuencia que la Naturaleza es sabia y el agua que cae del cielo busca su camino de siempre, el que desde hace siglos ha seguido de forma natural y el que la inteligencia humana no sabe respetar por razones incomprensibles y desafortunadas, que responden a intereses exclusivos de la economía de mercado. Estas razones son las que demuestran que la Dana, como depresión aislada en niveles altos de la atmósfera, que se mueve de forma independiente y puede producir grandes perturbaciones, con precipitaciones muy intensas, ha llegado al alma humana.

La palabra “dana”, a pesar de los esfuerzos encomiables de la Real Academia Española de la Lengua, al limpiarla, fijarla y darle esplendor, atraviesa momentos complicados, porque está sobrepasada por las imágenes que hemos visto sobre sus efectos en Valencia y los símbolos que se han atrincherado en las redes sociales y en los teléfonos móviles, reforzando a diario la expresión que conocemos bien: “una imagen (o un emoticono) vale más que mil palabras”. Además, está muy contaminada en el contexto político actual en nuestro país, ante tanta mentira y fango que la envuelve, lanzado por máquinas perfectamente identificadas y financiadas por el poder de siempre, no democrático por cierto.

En este contexto, sigo defendiendo el poder de la palabra, al estar convencido de que lleva dentro el alma de cada uno, de cada una, como seña de identidad humana. No lo digo como una ocurrencia a título de salvavidas del momento, sino que sé que “en lengua guaraní ñe’e significa «palabra» y también «alma». Creen los indios guaraníes que quienes mienten la palabra, o la dilapidan, son traidores del alma”, tal y como lo conocí a través de Eduardo Galeano en una obra sugerente, Las palabras andantes, que recomiendo como manual de supervivencia en estos tiempos tan modernos, en los que se falta tanto a la palabra con alma, verdadera, en los que tanto se miente. Es un mal endémico, “un mundo sin alma, desalmado, que practica la superstición de las máquinas y la idolatría de las armas: un mundo al revés, con la izquierda a la derecha, el ombligo en la espalda y la cabeza en los pies”, en palabras suyas también.

NOTA: la imagen de cabecera se ha recuperado de ValenciaExtra.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, LÍBANO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Los estela de los santos inocentes, los de Delibes, los de hoy y siempre

Sevilla, 29/XII/2024

La memoria democrática de este país se puede explicar de muchas formas. Algunas personas recordamos la película Los santos inocentes, dirigida por Mario Camus, basada en una obra homónima de Miguel Delibes (1920-2010), a través de una frase icónica, ¡Milana bonita!, pronunciada de forma repetida con la voz profunda e inconfundible de Paco Rabal en su papel de Azarías. Camus, fallecido en 2021, nos entregó un día ya lejano este regalo cinematográfico, en el que él sabía lo que nos daba pero no lo que en verdad recibíamos, un fragmento de nuestra memoria histórica y democrática, con el tiempo dentro. Aprendí también a conocer nuestro triste pasado como país, gracias a la novela homónima de Miguel Delibes y a su versión llevada al cine de la mano magistral de Mario Camus.

Lo que no recordará casi nadie es que en la banda sonora de la película está presente una persona anónima para la cinematografía de este país, Pedro Madrid, un rabelista de Cantabria, un músico inocente de extracción rural, que nunca vio la película porque estaba dedicado en cuerpo y alma a su tierra, Polaciones (Cantabria) y a su parentela, nada más, muy lejos del bullicio mundano.

El rabel es un instrumento de cuerda frotada, tres cuerdas concretamente, que Pedro tocaba con destreza: “Éste -y muestra el que tiene en esos momentos en sus manos- está hecho de madera de tejo. Es un árbol milenario cargado de leyendas, pero es muy difícil encontrarlo. También los hago de serval, que es un árbol sagrado de los antiguos celtas” (1). Tiene raíces árabes, el rabáb, según el diccionario de la RAE: instrumento musical pastoril, pequeño, de hechura como la del laúd y compuesto de tres cuerdas solas, que se tocan con arco y tienen un sonido muy agudo. Desde 1505 tenemos registrada la existencia de este instrumento en el diccionario de Fray Pedro de Alcalá, matizada posteriormente en el de Autoridades, en 1737: “instrumento músico pastoril, de hechura como la del laúd”.

La aportación de Pedro Madrid a la película es un símbolo del argumento de la misma, porque desprende sabiduría rural a manos llenas, es decir, la exposición desnuda de las relaciones amo-sirviente durante la posguerra en España, donde el desprecio al que menos tiene y, además, te sirve, era una seña de identidad de la burguesía cortijera de la época. Delibes escribió una denuncia social descarnada, continua, en formato de novela, con una trama en la que los santos inocentes son aquellas personas que viven con dignidad el hecho de ser diferentes, singulares, casi sin darse cuenta, casi siempre ignorados por la sociedad.

Ayer, día de los santos inocentes, volví a recordar la película y un instrumento humilde, el rabel, tocado con destreza por Pedro Madrid, un gran desconocido para la historia de la música en este país. Lo escucho en los títulos de crédito de la película, llevándome en volandas como la grajilla de Azarías. Es solo un homenaje a su colaboración en la historia de la literatura y el cine en este país, en un día del calendario navideño muy especial.

(1) https://elpais.com/diario/1985/09/06/ultima/494805604_850215.html

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

No olvido hoy a los santos inocentes de Gaza

¿Quién está traficando con todo este dolor humano? ¿A quién da de ganar esta tragedia? “La cara del verdugo está siempre bien escondida”, cantó, alguna vez, Bob Dylan.

Eduardo Galeano, en Patas arriba. La escuela del mundo al revés.

Sevilla, 28/XII/2024

Jesús, el niño de Nazaret, supo hace más de dos mil años lo que era buscar refugio como niño inocente que era, junto a su familia querida, iniciando un viaje sin retorno que le costó la vida, tal y como nos lo han contado como un relato mantenido en el tiempo y como creencia para quienes la han querido profesar y extender. Lo más incomprensible es que santos inocentes existen todavía a diario por la migración mundial, en guerras de todo tipo, aunque también se refleja, por ejemplo, en la pobreza infantil severa de este país, de mi Comunidad, sin ir más lejos.

Hoy, festividad de los santos inocentes, según el calendario católico y ocho años después de haber hecho una reflexión sobre la tragedia de Siria en este cuaderno digital, vuelvo a escribir palabras cargadas de dolor por la guerra en Gaza. ¿Por qué? Sólo cambio el lugar de la reflexión que hice aquel año sobre aquel lugar, Alepo, ahora Gaza, y compruebo una vez más que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, por decirlo en roman paladino, dado que cuido mucho la sentencia de Terencio que tantas veces he citado en este cuaderno digital: nada humano me es ajeno. Mejor dicho, nada humano nos debería ser ajeno.

Quince meses después del execrable ataque de Hamás a Israel, que marcó el principio de una guerra en la Tierra Prometida, seguimos viendo imágenes que hieren cualquier sensibilidad de los espectadores de la vida digna. Anoche abrían los informativos con la noticia facilitada por la UNRWA de cómo mueren de frío los bebés en Gaza, en los campos de refugiados que sobreviven en condiciones precarias, insufribles, por el frío extremo y la falta de refugio adecuado.

Seguirán engrosando la lista dolorosa y vergonzante para la humanidad de los más de 14.500 niños y niñas gazatíes que han muerto por el sinsentido de esta guerra.

Hemos llegado a este día con la toma de conciencia de que algo grave pasa en el mundo porque muchas cosas funcionan al revés. Quizá sea la situación de Gaza la que más nos conmociona por su crueldad innecesaria. También lo ocurrido en Líbano o los niños y niñas que mueren durante travesías imposibles como migrantes africanos en dirección a Canarias. En el día que celebra la Iglesia Católica la festividad de los santos inocentes, he recordado el post que dediqué en noviembre de 2016 a la tragedia de Siria, No puedo aguantarlo más, donde una niña gritaba de forma desesperada que “Mataron a todo el mundo. Mataron a todo el mundo. ¿No basta con lo que han matado hasta ahora?”. El cambio de escenario bélico en Siria sigue siendo un interrogante, con Alepo como exponente de lo que ha significado aquella guerra sin sentido, con decenas de miles de santos inocentes.

Vuelvo a leer hoy, ocho años después, aquellas palabras que resuenan con fuerza en una celebración, el día de los santos inocentes, que debería recordarnos a estos niños y niñas gazatíes como representativos de los nuevos inocentes en el mundo que permanece en estado de guerra y exilio permanente, entre los que no se encuentra el Mesías Prometido que a veces buscamos desesperadamente entre los escombros de la vida que nos llega a través de imágenes no inocentes. Con responsabilidades internacionales de todo tipo, cubiertas de silencios cómplices que claman a los cielos que, paradójicamente, tanto se cantan y ensalzan en estos días.

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de EUROPA PRESS

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Crítica del Mensaje de Navidad del Rey, cuyo lema actual es «servicio, compromiso y deber»

Sevilla, 26/XII/2024

He dejado pasar dos días, voluntariamente, desde que el Jefe del Estado pronunció el pasado 24 de diciembre el llamado “Mensaje de Navidad”, que año tras año llega puntualmente a las 21:00 horas, a través de una señal oficial para las cadenas de televisión y emisoras de radio que lo quieran retransmitir, aunque de forma obligada llega siempre a Televisión Española. He preferido hacerlo así para leerlo con el respeto y la atención necesaria, dado que la incompatibilidad horaria de ese día con la celebración festiva de la Nochebuena, que se debería revisar por la Autoridad que corresponda, hace prácticamente imposible seguirlo en directo. Como ciudadano convencido y practicante de la democracia de oficio y beneficio de ella, he analizado el texto completo, oficial por supuesto, que facilita la Casa Real, coincidiendo esta vez con el décimo aniversario de la proclamación como rey de Felipe VI, subrayando este hecho con un lema: servicio, compromiso y deber.

Para facilitar su lectura, destaco en negrita y cursiva seis epígrafes a modo de entradillas para comprender mejor el hilo conductor del Mensaje aunque, a mi juicio, dejó fuera asuntos de Estado transcendentales, como denominó a los cuatro que cita, entre los que destaco la maltrecha división de poderes, la violencia de género, los desequilibrios territoriales que se hacen patentes en la pobreza severa y exclusión social con cifras no soportables en democracia, el ocaso de la democracia en el país con responsables directos, indirectos y circunstanciales, así como la demolición controlada del Estado de Bienestar, en sus tres pilares básicos, educación, salud y servicios sociales, por parte de responsables y partidos políticos de sobra conocidos. La verdad es que creo que desaprovechó una oportunidad, que no vuelve, para alentar, reforzar y defender la democracia auténtica en el país, respetando la Constitución a la que sí aludió brevemente y con lugares comunes, reconociéndole una afirmación que es siempre una buena señal, aunque sea tímida en el contexto en el que la abordó: “Un pacto de convivencia se protege dialogando; ese diálogo, con altura y generosidad, que debe siempre nutrir la definición de la voluntad común y la acción del Estado. Por eso es necesario que la contienda política, legítima, pero en ocasiones atronadora, no impida escuchar una demanda aún más clamorosa: una demanda de serenidad. Serenidad en la esfera pública y en la vida diaria, para afrontar los proyectos colectivos o individuales y familiares, para prosperar, para cuidar y proteger a quienes más lo necesitan”.

Esperaba más contundencia democrática y un mensaje más profundo sobre la realidad de nuestro país, tan dual y cainita. Comprendo la alta diplomacia de las palabras reales, a las que creo una vez más que les falta “alma”, tal y como he escrito en este cuaderno digital, al respecto, en años anteriores y sobre los discursos del Rey, siguiendo la línea histórica marcada por la “finezza vaticana”. El país necesita reforzadores democráticos con urgencia vital y política, sobre todo si vinieran del Jefe del Estado, a través de sus palabras privilegiadas, que aún le quedan, como alguien que representa a la institución real que consagró en 1978 la Constitución Española, que personalmente voté con la ilusión de un demócrata joven, que a vivir…, a vivir empezó a creer en que otro país era posible, para elegir en libertad entre una España de dictadura que moría y otra que nacía, una España democrática, en sus primeros bostezos, eso sí, bajo una monarquía parlamentaria. De ahí mi frustración con este mensaje tan académico, tan lleno de lugares comunes, tan pulcro y tan alejado de las preocupaciones de Estado enumeradas anteriormente en mi crítica constructiva de hoy.

Mensaje de Navidad de Su Majestad el Rey 2024

B​uenas noches y gracias por permitirme acompañaros unos instantes en una noche tan especial, de encuentro y celebración, que os deseo, junto a la reina, la princesa Leonor y la infanta Sofía, que sea feliz y tranquila.

Referencias a la Dana

Esta Nochebuena me gustaría referirme primero, y seguro que me entendéis, a la terrible Dana que hace casi dos meses golpeó con inusual fuerza varias zonas del este y sur de España, especialmente en Valencia.

Las personas que perdieron la vida y los desparecidos merecen todo nuestro respeto y no debemos olvidar nunca el dolor y la tristeza que han dejado en sus familias. Miles de personas vieron cómo lo que hasta hacía poco era su pueblo, su barrio, su trabajo, su casa, su negocio, su escuela, quedaban reducidos a escombros o incluso desaparecían. Un hecho difícil de asumir, pero del que todos deberíamos poder sacar las enseñanzas necesarias que nos fortalezcan como sociedad y nos hagan crecer.

No debemos olvidar nunca aquellas primeras imágenes de la riada que todo lo arrasó, los rescates de personas, algunas enfermas, ancianas o agotadas, que trataban de salir de sus coches o se refugiaban en tejados y azoteas. También vimos a quienes abrían sus casas para acoger a los más vulnerables, oponiendo a la fuerza implacable del agua y del lodo la fuerza abrumadora de la solidaridad y de la humanidad. Vecinos, voluntarios, equipos de protección civil, bomberos, cuerpos de seguridad, Fuerzas Armadas, ONG’s, y también empresas que organizaron colectas y donaciones, movilizando incluso su personal y maquinaria… la ayuda y la colaboración de todos está propiciando que, poco a poco, las más de 800.000 personas afectadas recuperen paulatinamente en su vida cierto grado de normalidad. Y que el medio y largo plazo quede igualmente atendido para asegurar realmente la recuperación.

Esa solidaridad en su sentido más puro y más apegado a lo concreto, la hemos reconocido día tras día en el trabajo ingente de voluntarios anónimos y de servidores públicos; y también hemos comprobado —y entendido— la frustración, el dolor, la impaciencia, las demandas de una coordinación mayor y más eficaz de las administraciones. Porque todas esas emociones —las que conmueven y reconfortan y las que duelen y apenan— surgen de una misma raíz: la conciencia del bien común, la expresión del bien común, o la exigencia del bien común.

La supremacía del bien común

Por encima de las eventuales divergencias y desencuentros, prevalece en la sociedad española una idea nítida de lo que conviene, de lo que a todos beneficia y que, por eso, tenemos el interés y la responsabilidad de protegerlo y reforzarlo. Es algo que la Reina y yo hemos podido constatar y valorar aún más a lo largo de esta década de reinado. Es responsabilidad de todas las instituciones, de todas las Administraciones Públicas, que esa noción del bien común se siga reflejando con claridad en cualquier discurso o cualquier decisión política. El consenso en torno a lo esencial, no sólo como resultado, sino también como práctica constante, debe orientar siempre la esfera de lo público. No para evitar la diversidad de opiniones, legitima y necesaria en democracia, sino para impedir que esa diversidad derive en la negación de la existencia de un espacio compartido.

Cuatro asuntos de Estado

Es en ese acuerdo en torno a lo esencial desde donde debemos abordar los asuntos que nos preocupan y que nos afectan en modos diferentes a nuestra vida colectiva. La creciente inestabilidad internacional, el clima en el que se desarrolla con frecuencia nuestro debate público, las dificultades en el acceso a la vivienda o la gestión de la inmigración son cuestiones, entre otras, que merecen nuestra atención y que también quiero abordar esta noche.

La inmigración es un fenómeno complejo y de una gran sensibilidad social que responde a causas diversas. Sin los movimientos de población a lo largo de la historia no podrían explicarse las sociedades del presente; que son sociedades abiertas e interconectadas. Siendo, por lo tanto, una realidad cotidiana, las migraciones pueden derivar –sin la gestión adecuada– en tensiones que erosionen la cohesión social.

El esfuerzo de integración, que corresponde a todos, el respeto –también de todos– de las leyes y normas básicas de convivencia y civismo, y el reconocimiento de la dignidad que todo ser humano merece, son los pilares que deben guiarnos a la hora de tratar la inmigración. Sin olvidar nunca la firmeza que requiere la lucha contra las redes y las mafias que trafican con personas. La manera en la que seamos capaces de abordar la inmigración –que también precisa de una buena coordinación con nuestros socios europeos, así como con los países de origen y tránsito– dirá mucho en el futuro sobre nuestros principios y la calidad de nuestra democracia.

Otro asunto, que preocupa, sobre todo a los más jóvenes, es la dificultad para acceder a una vivienda. Las ciudades, en especial las grandes urbes, actúan como polos de crecimiento y generan una demanda que la oferta no alcanza a satisfacer. Es importante, de nuevo, que todos los actores implicados reflexionen, se escuchen unos a otros, que se examinen las distintas opciones y que sea ese diálogo conduzca a soluciones que faciliten el acceso a la vivienda en condiciones asumibles, en especial para los más jóvenes y los más desprotegidos, pues ésta es la base para la seguridad, el bienestar de tantos proyectos de vida. Y realmente podemos hacerlo.

Nuestra vida se ve afectada también por un escenario exterior cada vez más complejo y cambiante –e incluso convulso. Vemos cómo con demasiada frecuencia se cuestiona el derecho internacional, se recurre a la violencia, se niega la universalidad de los derechos humanos o se pone en duda el multilateralismo para afrontar los desafíos globales de nuestro tiempo, como son las crisis climáticas y medioambientales, las pandemias, la transición energética o el comercio y la escasez de los recursos naturales. Vemos también, incluso, cómo se llega a discutir la misma validez de la democracia como sistema de gobierno.

En este contexto España y los demás estados miembros de la Unión Europea, debemos seguir defendiendo con convicción y con firmeza, junto con nuestros socios internacionales, las bases de la democracia liberal, de la defensa de los derechos humanos y de las conquistas en bienestar social sobre las que se asienta nuestro gran proyecto político. Porque Europa —la idea de Europa— es una parte esencial de nuestra identidad compartida, del legado que debemos a las generaciones venideras. En un mundo necesitado de actores fuertes y cohesionados, pero sobre todo de conductas inspiradas en principios y valores, y ahí Europa sigue siendo nuestra referencia más valiosa.

La Constitución de 1978, gran referencia de España

Y si miramos hacia dentro, nuestra gran referencia en España es la Constitución de 1978, su letra y su espíritu. El acuerdo en lo esencial fue el principio fundamental que la inspiró. Trabajar por el bien común es preservar precisamente el gran pacto de convivencia donde se afirma nuestra democracia y se consagran nuestros derechos y libertades, pilares de nuestro Estado Social y Democrático de Derecho. A pesar del tiempo transcurrido, la concordia de la que fue fruto sigue siendo nuestro gran cimiento. Cultivar ese espíritu de consenso es necesario para fortalecer nuestras instituciones y para mantener en ellas la confianza de toda la sociedad.

Un pacto de convivencia se protege dialogando; ese diálogo, con altura y generosidad, que debe siempre nutrir la definición de la voluntad común y la acción del Estado. Por eso es necesario que la contienda política, legítima, pero en ocasiones atronadora, no impida escuchar una demanda aún más clamorosa: una demanda de serenidad. Serenidad en la esfera pública y en la vida diaria, para afrontar los proyectos colectivos o individuales y familiares, para prosperar, para cuidar y proteger a quienes más lo necesitan. La reciente reforma del artículo 49 de la Constitución, referido a las personas con discapacidad, es un buen ejemplo de lo que podemos lograr juntos. Y no podemos permitir que la discordia se convierta en un constante ruido de fondo que impida escuchar el auténtico pulso de la ciudadanía.

España, gran país en su presente y futuro

Me lo habéis oído decir muchas veces y me gustaría volver a repetirlo: España es un gran país. Una Nación con una historia portentosa, pese a sus capítulos oscuros, y modélica en el desarrollo democrático de las últimas décadas, derrotando incluso el acoso terrorista que tantas víctimas causó. Un país con un presente que, pese a lo mucho que nos queda por hacer, por ejemplo, en materia de pobreza y exclusión social, resulta prometedor al observar el comportamiento de nuestra economía –en términos, entre otros, de crecimiento, empleo o exportaciones– y el nivel general de nuestro bienestar social. Y ante el futuro, creo sinceramente que los españoles tenemos un enorme potencial que nos debe infundir esperanza, tanto en el plano nacional como en la escena internacional.

Ese futuro radica principalmente en nuestra juventud, la misma que ha hecho brillar nuestro nombre en los Juegos Olímpicos y Paralímpicos y en la última Eurocopa, la que emprende pese a las dificultades y la que está a la vanguardia de nuestra ciencia; la juventud que respeta a nuestros mayores y su valiosa experiencia, la que con más empeño exige avances en materia de igualdad, la que se prepara en nuestros colegios, institutos, universidades, centros de Formación Profesional, para acceder con energía al mercado de trabajo pese a las cifras de paro juvenil; la juventud, en fin, que busca oportunidades y supera los obstáculos a base de mérito y esfuerzo. Pero sobre todo la que nos ha llenado de orgullo acudiendo en masa para dar lo mejor de sí en las calles de los pueblos afectados por la DANA.

Palabras finales                                             

Con este espíritu de trabajo y de compromiso por lo que es de todos, por el bien común, termino mis palabras y vuelvo al principio. Vuelvo a todos los municipios y comarcas afectados por las riadas, en muchos de los cuales aún queda tanto por hacer, donde es tanta la necesidad de los vecinos que deja pequeños todos los esfuerzos, aún sin perder la esperanza.

Que la solidaridad que nos ha unido en los momentos más difíciles siga presente en cada gesto, en cada acción, en cada decisión. Que las ayudas lleguen a todos los que lo necesiten, para que puedan reconstruir el futuro por el que tanto han luchado, afrontando con coraje y dignidad los retos de un presente a veces implacable. Cuanto antes lo consigamos más reforzaremos nuestro sentido de comunidad, nuestro sentimiento de país. Porque la memoria del camino recorrido, la confianza en el presente y la esperanza en el futuro son una parte ineludible, acaso la más valiosa, pero también la más delicada, de nuestro bien común.

Que el espíritu de estos días de encuentro y convivencia permanezca en el año nuevo y que tengáis —os lo deseo, junto a la Reina y nuestras hijas, la Princesa Leonor y la Infanta Sofía— una muy Feliz Navidad.

Eguberri On, Bon Nadal, Boas Festas.

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de la Web oficial de la Casa Real

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!