El ‘47’, un ejemplo de reivindicación vecinal que no olvida el recuerdo y el daño

Sevilla, 16/I/2025

Ayer puse en marcha la moviola particular de los movimientos asociativos, fundamentalmente reivindicativos, de los años setenta en nuestro país. Ocurrió viendo la película El 47, una historia sencilla, de profundas raíces sociales, en la que se hace un recorrido de lo que significaba en las postrimerías de la dictadura y los años de la transición, la migración en las grandes ciudades, en este caso en Barcelona, con suburbios que crecían gracias a la mano de obra migrante del Sur y, como en la película, de Extremadura.

La película, escrita y dirigida por Marcel Barrena, cuenta la historia real de un barrio pobre, Torre Baró, en Barcelona, un líder vecinal también real, Manolo Vital, “un conductor de autobús que se adueñaba del bus de la línea 47 para desmontar una mentira que el Ayuntamiento se empeñaba en repetir: los autobuses no podían subir las cuestas del distrito de Torre Baró. Un acto de rebeldía que demostró ser un catalizador para el cambio, de que las personas se enorgullecen de sus raíces, de una lucha del vecindario, de la clase trabajadora que ayudó a crear la Barcelona moderna de los años 70”.

La película es conmovedora, con una interpretación magistral de Eduard Fernández, junto a otros actores y actrices que bordan sus papeles, Clara Segura, Salva Reina, David Verdaguer, Zoe Bonafonte y Aimar Vega, acompañados de una banda sonora impecable, compuesta por Arnau Bataller.

El tema principal de ‘El 47’ es la canción El borde del mundo, compuesta e interpretada por la artista canaria Valeria Castro, a la que dediqué en 2023 unas palabras en este cuaderno digital, Valeria Castro, “chiquita” y muy grande al mismo tiempo, resaltando la letra de su canción La raíz, nominada ese año al premio Grammy, porque refleja el respeto que debemos sentir siempre por nuestras raíces humanas, con sus sentimientos y emociones, llevándonos a escucharla siempre con el corazón, más fuerte que el viento, adaptando personalmente su letra a través de su vida, porque hay que tener cuidado con lo que estaba cerca pero no en su mano / porque ella es consciente del alma que tiene su garganta / porque solo así se aprende a ver el mar en calma // Pasará lo que tenga que pasar / Sé que ella no piensa hacer nada más / más que quedarse cuidando… su raíz.

En esta película pone su voz a las escenas finales y títulos de crédito, sellando una obra cinematográfica maestra, que ella explica en la quintaesencia de su canción: “El borde del mundo” es ese sentimiento de quien vive en los sitios olvidados, de quien carga una historia, el peso de ese olvido y lo que lo rodea. Como compositora, sumarse como una pieza más al engranaje del cine es un soplo de aire fresco precioso, pero hacerlo en una película como ‘El 47’, lejana en espacio, pero con un punto en común tan importante como el sentirse en esas partes del mundo a las que nadie mira. Ha sido un verdadero lujo”.

No se la pierdan porque, en los tiempos que corren, es un lujo verla y sentirla para cuidar la ideología de compromiso con los que menos tienen, los nadies, tan cerca de nosotros a pesar de que les negamos su visibilidad en nuestra ciudades y barrios. Lo denuncia Valeria Castro con su encanto personal en el estribillo de El borde del mundo: Y aunque me quede en el borde del mundo / Y aunque no entiendan que por qué pregunto / Y aunque me traten siempre de extraño / Y aunque pasen y pasen los años / No se olvida el recuerdo ni el daño.


CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN
: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Vivimos en la sociedad del cansancio

La sociedad del cansancio

Sevilla, 15/I/2025

La locución verbal coloquial “estar cansado o cansada” hace estragos en nuestro país. Yo, tú, él, ella, nosotros, nosotras, vosotros, vosotras, ellos y ellas, demostramos a diario que no falta nadie para participar en el mantra que se propaga a diario con una etiqueta a modo de locución también: estamos cansados y todos formamos parte de la sociedad del cansancio. En este contexto, sigo compartiendo con la Noosfera las tesis del filósofo coreano Byung-Chul Han, casi un clásico popular ya en este cuaderno digital, en esta ocasión haciendo referencia a una publicación suya, La sociedad del cansancio, emblemática e iniciática en su trayectoria de conocimiento compartido, ahora en torno a este espinoso asunto.

Como suelo hacer habitualmente para no caer en espóiler, utilizo la sinopsis oficial de la obra para dar a conocer su hilo conductor: “La sociedad del cansancio puede considerarse una de las obras más emblemáticas de Byung-Chul Han. En ella, con una visión casi profética, se presentan los grandes temas que el filósofo surcoreano desarrollaría luego durante más de una década, alcanzando celebridad mundial. En conmemoración de toda esa trayectoria filosófica, y por su rotunda actualidad, volvemos a presentar ahora esta obra en una nueva traducción. Byung-Chul Han detecta que en las últimas décadas se ha producido en nuestras sociedades occidentales avanzadas un cambio de paradigma y que la anterior sociedad disciplinaria –basada en imperativos y prohibiciones externos– ha pasado a ser una sociedad del rendimiento, en la que los individuos se afanan por explotarse a sí mismos. Si antiguamente el quebrantamiento de la norma acarreaba el castigo, ahora el incumplimiento del anhelo provoca frustración. Cifrar la plenitud personal y el sentido de la vida en la incesante autoexigencia de rendir cada vez más conlleva como resultados culturales la nivelación de todas las diferencias, el infierno de lo igual y la pura positividad. Como consecuencias psicológicas acarrea cansancio, aburrimiento e indiferencia y como secuelas psiquiátricas ocasiona diversos síndromes: de hiperactividad, impaciencia, desatención y agotamiento. De este modo, el precio vital exige la renuncia al ánimo festivo, a la pura celebración de la vida”.

Para comprender desde el principio el significante y significado del cansancio humano, Byung-Chul Han presenta en el Prólogo un prototipo histórico: Prometeo extenuado: “EL mito de Prometeo se podría reinterpretar como una escenificación de la estructura psíquica del hombre contemporáneo: un sujeto que, viéndose forzado a aportar rendimiento, se inflige violencia y guerrea contra sí mismo. Aunque este sujeto forzado a aportar rendimiento se figura que es libre, lo cierto es que, en realidad, está tan encadenado como Prometeo. Un águila devora su hígado, el cual se va reproduciendo constantemente conforme es devorado. Esa águila es el alter ego del sujeto contemporáneo, y este guerrea contra aquel. Si lo pensamos así, la relación entre Prometeo y el águila es una relación del sujeto consigo mismo, una relación de autoexplotación. En principio, el hígado sería un órgano insensible, pero aquí sí sufre un dolor, que es el cansancio. Es seguro que a Prometeo, como sujeto que se explota a sí mismo, lo acometerá una fatiga infinita. Prometeo es el arquetipo de la sociedad del cansancio”.

Lo verdaderamente sorprendente viene a continuación en este prólogo: “En su críptico relato «Prometeo», Kafka hace una interesante relectura del mito: «Los dioses se cansaron. Las águilas se cansaron. La herida, de cansancio, se cerró». Kafka está pensando aquí en un cansancio curativo, en un agotamiento que no abre heridas, sino que las cierra. La herida, de cansancio, se cerró. Inspirado por esa misma idea, también este ensayo es una invitación a meditar sobre una fatiga lenitiva: un agotamiento que no es la irritada extenuación que nos entra cuando nos ensoberbecemos desaforadamente, sino la sana lasitud que nos sobreviene cuando deponemos cordialmente nuestro ego”.

Lo que me preocupa de verdad es la somatización hasta límites enfermizos, de esta manifestación humana, fabricada por un mundo que agota al más listo de la clase, porque cada día hay que tener más y más y poseer la última versión de todo, aunque de verdad no se comprenda nada de lo que está pasando y así, miles de veces, hasta la extenuación. El filósofo coreano nos invita a tomar conciencia del “desacuerdo” íntimo con lo que está ocurriendo a nuestro alrededor, que nos cansa por su tozudez, siendo curiosamente el verdadero motor para salir de ese cansancio cansino, que nos lleva a actuar para vencer las situaciones sociales que ocasionan este mal físico, psíquico y social.

Un ejemplo de la justificación del “cansancio de clase” mal entendido lo conocí de forma sorprendente hace casi cincuenta años, durante una larga estancia en Italia. Personalmente, ya era consciente de que la tecnificación prometeica estaba jugando malas pasadas al ser humano, porque su secreto más íntimo se resistía a ser calculado a nivel de computadoras. También recuerdo a este propósito mi experiencia en el Hospital Psiquiátrico de Racconigi (Cuneo), pueblo italiano que me enseñó mucho sobre los problemas últimos de la enfermedad mental. Allí tuve la oportunidad de conectar con un eminente neuropsiquiatra turinés, profesor mío, que había trabajado en varios centros psiquiátricos de Turín y Cuneo. En una conversación inolvidable, salpicada de anécdotas escalofriantes, me recordó la realidad del Hospital de lvrea (Turín), un centro psiquiátrico famoso. Este pueblo «vivía» en torno a la fábrica «Olivetti», multinacional en aquella época que fabricaba máquinas de escribir y calculadoras electrónicas. El diez por ciento de los enfermos allí ingresados procedía de la fábrica, en concreto, de un departamento dedicado a la elaboración completa de un determinado tipo de calculadora. El esfuerzo que se exigía al trabajador era tal, azuzado por el famoso acicate del “tú puedes”, que no era raro acabar tarde o temprano en el hospital. Las preguntas que podemos hacemos a tenor de los hechos, afloran casi sin damos cuenta. ¿Es justo que se sacrifiquen cerebros humanos y familias enteras, en aras de alcanzar los mil objetivos que el trabajo o el mercado nos anuncia cada día? Esta anécdota de Olivetti e Ivrea, muy simbólica en el momento actual de la inteligencia artificial, que no deja de ser importante, es un pequeño botón de muestra de la «locura», de los cansancios patológicos que crea la sociedad actual por el atosigamiento continuo del tener frente al ser. Ante esta realidad, ¿debemos seguir aceptando de forma impasible este sinsentido?

Elaborar un esquema electrónico podía costar la vida y el cerebro a trabajadores de Olivetti, porque su cansancio no tenía límite, había que producir a cualquier precio y coste humano, pero elaborar la conducta de personas “cansadas” a través de los programas informáticos, puede llevar a la humanidad, a la sociedad del cansancio, a enfermedades mentales y sociales de todo tipo, mucho más grave cuando estas situaciones provocan discriminaciones terribles en una sociedad ya cansada, que no sabe reaccionar ante el poderoso caballero don dinero o don prestigio, para mí simbolizado perfectamente en aquella pancarta de los universitarios de Padua (Italia), en los años setenta del pasado siglo, que decía así: «Los hijos de los ricos siempre están cansados, pero los hijos de los pobres siempre están locos».

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Creo que la esperanza vence siempre al miedo

La democracia tiene miedo de recordar y el lenguaje tiene miedo de decir. […] Es el tiempo del miedo.

Eduardo Galeano, El miedo global, en Patas arriba. La escuela del mundo al revés.

Sevilla, 14/I/2025

En democracia no deberíamos tener miedo de recordar, ni de decir lo que pensamos en defensa de un mundo mejor para todos, sobre todo para los nadies, por temor a censuras o ataques despiadados en redes sociales, pero comparto con Galeano su convencimiento de que vivimos con miedo. Ante esta realidad inexorable, mi búsqueda incesante del sentido esperanzador de la vida, a lo que Hermann Hesse llamaba obstinación, me ha llevado a una lectura anunciada el pasado mes de septiembre, en este cuaderno digital, del libro del filósofo coreano Byung-Chul Han, El espíritu de la esperanza. Contra la sociedad del miedo (1), en el que aborda tres proyecciones concretas de la citada esperanza, como acción, conocimiento y forma de vida. Sigo de cerca a este autor, en singladuras que surcan los mares procelosos en los que estamos obligatoriamente obligados a navegar a diario, cada uno como puede, en mi caso en una patera existencial, sin quilla, junto a cruceros y yates del Gran Mercado Capitalista Mundial, alimentado por las derechas y su más allá, de Norte a Sur y de Este al Oeste, que viajan hacia ninguna parte.

Estoy avisado por Eduardo Galeano del “miedo de vivir”, a perder el principio de tener esperanza en vivir y compartir un mundo mejor y nuevo. Es verdad que en su ocaso actual la democracia tiene miedo de recordar y el lenguaje tiene miedo de decir. De Byung-Chul Han aprendí en su obra La tonalidad del pensamiento, a valorar la esperanza como principio ético para obviar a diario el miedo de soñar y vivir despierto: «Sólo a través de la esperanza recuperaremos una vida que sea algo más que mera supervivencia. Sólo la esperanza amplia el horizonte de lo que tiene sentido, lo que vuelve a avivar la vida, a darle alas, a inspirarla. Sólo la esperanza nos brinda futuro» (2). En El espíritu de la esperanza, nos muestra en su sinopsis oficial lo que significa su visión de esta virtud revolucionaria en un mundo cada vez más hostil: «De la desesperación más profunda nace también la esperanza más íntima. La esperanza nos lanza hacia lo desconocido, nos pone camino de lo nuevo, de lo que jamás ha existido. Guerras, migraciones masivas, atentados, catástrofes climáticas, crisis y pandemias: escenarios apocalípticos muy diversos nos confrontan con una inminente amenaza de hundimiento y extinción. Y mientras vamos de catástrofe en catástrofe, nuestra verdadera vida se asfixia y se ve reducida a una pura supervivencia. Sin embargo, la esperanza nos abre tiempos futuros y espacios inéditos, en los que entramos soñando. Es toda una manera de existir, que no resulta de hechos dados, sino que posibilita nuevos acontecimientos precisamente cuando más imposibles parecerían. […] En el espíritu humano anida la capacidad de hacer fecundo lo más yermo. Precisamente en los escenarios más desoladores el espíritu es capaz de remover ese viento que nos trae aires de esperanza».

Ánimo a compañeros y compañeras de esta singladura virtual, lectores y lectoras de estas páginas, a leer este libro, a modo de carta de navegación o cuaderno de “derrota” en el lenguaje del mar, sentados de forma no inocente en la amura de babor de la carabela imaginaria de Saramago en su precioso cuento “La isla desconocida”. En mi lectura actual, he subrayado una frase de Byung-Chul Han, que deseo compartir hoy a modo de hilo conductor de su obra: “Las personas pueden actuar porque pueden esperar. No se puede recomenzar sin esperanza. El espíritu de la esperanza inspira para actuar. Infunde una pasión por lo nuevo. De este modo, la acción pasa a ser una pasión. Quien no sueña hacia delante, con la mente puesta en el futuro, no se atreve a recomenzar. Sin el espíritu de la esperanza, la actividad se reduce a mero hacer o resolver problemas” (p. 64). Es lo que pienso cada día cuando leo las palabras de Teilhard de Chardin que justifican el nacimiento de este blog, un cuaderno digital que se abrió por primera vez hace ya diecinueve años con un título especial: El mundo sólo tiene interés hacia adelante, palabras escritas por Teilhard en Tientsin, en 1923 y recogidas en sus Lettres de voyage, 1923-1939. No las olvido.

(1) Byung-Chul Han, El espíritu de la esperanza, 2024, Barcelona: Herder Editorial.

(2) Byung-Chul Han, La tonalidad del pensamiento, 2024, Barcelona: Editorial Planeta.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

¡No soy Maestro. Llamadme Claudio, por favor!

Claudio Abbado

Sevilla, 13/I/2025

En tiempos de turbación y de alejamiento de mudanzas del alma, recibí ayer una bocanada de esperanza en la espera, lucha y defensa diaria de un mundo mejor, a través de la música. Me la ha transmitido un documental, Por favor, llámenme Claudio, sobre Claudio Abbado, excelso director de orquesta milanés, fallecido en 2014.

En este contexto musical, recuerdo que Herbert von Karajan había marcado un estilo de dirección orquestal de respeto casi reverencial a su maestría con la batuta, en su prolongada etapa al frente de la Filarmónica de Berlín. Por diversos desencuentros con la Orquesta, dimitió en 1989, hecho que permitió abrir una nueva etapa de dirección de esta gran orquesta, dando paso a un experimentado Maestro, Claudio Abbado, que en los primeros ensayos dejó clara su relación horizontal con aquellos músicos tan elevados a los cielos.

Ocurrió cuando ante las reiteradas manifestaciones del efecto Karajan, se dirigían a él como Maestro, incluso como Maestrísimo, lo que cortó de raíz al dirigirse a los músicos de la Filarmónica con las siguientes palabras que han pasado a la posteridad de este excelente director: “¡No soy Maestro. Llamadme Claudio, por favor!”.

Si escribo hoy estas palabras es como nuevo reconocimiento a su vida y obra, sobre todo a través de la Orquesta Mozart, fundada por Abbado, donde otorgó el puesto de oboe solista a Lucas Macías, el nuevo director de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla, a partir de septiembre de este año. Todavía recuerdo el concierto de gratitud de la ciudad de Lucerna (Suiza) a Claudio Abbado tres meses después de su fallecimiento en Bolonia. El año anterior, escribí también unas palabras de reconocimiento a él y a Lucas Macías, oboísta de gran prestigio internacional, tras la celebración de un concierto dirigido por Abbado, resaltando la figura de Lucas Macías, andaluz por más señas, natural de Valverde del Camino (Huelva), que vuelvo a resaltar hoy de nuevo como realidad positiva de Andalucía: “Lo decía el cronista del diario “El País”, en su edición de 26 de marzo de 2013: “No le gusta a Abbado que le llamen maestro. Prefiere que se dirijan a él como Claudio. Al oboísta Lucas Macías Navarro todos le conocen por Lucas. Claudio y Lucas demostraron ayer la importancia del diálogo intergeneracional en música. Realizaron juntos un Concierto para oboe y orquesta de Mozart verdaderamente antológico. El oboísta de Valverde del Camino nació en 1978 y es solista de su instrumento en la Concertgebouw de Ámsterdam y en la Orquesta del Festival de Lucerna. Es de los músicos más completos que han salido de nuestro país en mucho tiempo. Ayer demostró su musicalidad intachable, su técnica asombrosa, su instinto endiablado tanto cuando tocó como solista como cuando se integró en la orquesta. La comunicación musical entre Claudio y Lucas es absoluta”.

Este año acogerá Sevilla a Lucas Macías. Será una oportunidad extraordinaria de conocer su aprendizaje emocional y profesional junto a Claudio, porque conozco el aprecio y respeto que siempre le profesó y que como símbolo basta recordar las palabras suyas que recogió la crónica que publicó el diario El País en 2014, con un título muy sugerente: Sinfonía de lágrimas por Abbado, porque el concierto de homenaje de la ciudad de Lucerna a su director tan querido y respetado, “suyo”, sí, para siempre, fue eso una sinfonía adornada de lágrimas tal y como lo recogía el citado cronista: “El cierre tenía que ser con Mahler, y al final de la Tercera sinfonía explotó colectivamente la emoción. Los músicos empezaron a abrazarse entre ellos, el público se puso en pie en una ovación interminable y nadie quería saludar en solitario, ni director ni instrumentistas. Fue una sinfonía de lágrimas, sin histéricas apoteosis, recordando a un director que siempre creyó que la música por encima de todo es un ejercicio espiritual, un diálogo del alma”. Sin lugar a dudas, mucho más cuando entre lágrimas se podía leer también en el programa de mano del concierto, probablemente a duras penas, una frase de su oboísta preferido, Lucas (Macías): “Gracias Claudio por haber sido el Ángel de la Guarda de los jóvenes músicos. Gracias por enseñarnos que en la música, como en la vida misma, lo fundamental es escucharnos los unos a los otros”.

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de la página oficial de la Filarmónica de Berlín.

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UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Cuando el agotamiento existencial es el que produce la tristeza

Sevilla, 12/I/2025

He leído unas palabras deslumbrantes en un artículo de Gabriel García Márquez, Los 166 días de Feliza, siguiendo los pasos de un escritor también colombiano, Juan Gabriel Vasquez, a través de su última novela, Los nombres de Feliza, una interesante incursión en un fenómeno existencial y a la vez clínico, la tristeza, al que Gabo llamó “agotamiento general”, en el caso de la escultora colombiana Feliza Bursztyn.

Cuenta Juan Gabriel Vasquez que esta obra nació al leer el artículo citado de García Márquez, publicado en el diario El País, el 20 de enero de 1982, según figura en la sinopsis oficial de esta publicación: “Me di cuenta de que entender a Feliza era una empresa difícil. Nada era sencillo cuando se trataba de ella”. El 8 de enero de 1982, la escultora colombiana Feliza Bursztyn murió en un restaurante de París. Tenía cuarenta y ocho años. En el momento de su muerte repentina la acompañaban su marido y cuatro amigos. Uno de ellos, el escritor Gabriel García Márquez, publicó días después un artículo que incluía tres palabras en apariencia simples, pero misteriosas en el fondo: «Murió de tristeza». Juan Gabriel Vásquez parte de esas palabras para investigar en la vida secreta o desconocida de una mujer extraordinaria. Feliza Bursztyn se enfrentó siempre a la sociedad en la que le tocó vivir. Hija de una pareja de judíos expatriados en Colombia, artista revolucionaria en un tiempo de revoluciones políticas, mujer de espíritu libre en un mundo que desconfiaba de la libertad de las mujeres, llevó una existencia que puso en escena las grandes tensiones del siglo XX y, sobre todo, el deseo de ser dueña de sí misma. En Los nombres de Feliza el autor funde con maestría la autobiografía, la realidad y la imaginación para entregar al lector una ficción asombrosa y desgarradora sobre cómo la vida íntima de un ser humano se ve inevitablemente arrollada por las fuerzas de la historia y la política”.

Mi generación creció también con una obra de Françoise Sagan (1935-2004), Bonjour Tristesse (Buenos días, tristeza, 1954), que inspiró la película homónima estrenada en 1958, ambas con un éxito social sin precedentes y con una fuente común, un poema de Paul Eluard, Desfigurada apenas, en La vida inmediata (1932), donde expone su concepción personal de la corriente existencialista y surrealista que afectaba a Europa, a París también, en años difíciles en su intrahistoria bélica y geopolítica:

Adiós tristeza

Buenos días tristeza

Inscrita estás en las rayas del techo

Inscrita estás en los ojos amados

No eres la miseria exactamente

Pues los labios más tristes te anuncian

Con una sonrisa

Buenos días tristeza

Amor de los cuerpos amables

Poder del amor

Cuya amabilidad surge

Como un monstruo sin cuerpo

Cabeza decepcionada

Tristeza con rostro bello.

Vuelvo al artículo de García Márquez, a sus palabras finales, para comprender la tristeza profunda de Felisa Bursztyn, su agotamiento general, tan común, tan extendido en determinados acontecimientos vitales por la ausencia de libertades, compartiendo la última cena con ella en París: “Feliza, sentada a mi izquierda, no había acabado de leer la carta para ordenar la cena, cuando inclinó la cabeza sobre la mesa, muy despacio, sin un suspiro, sin una palabra ni una expresión de dolor, y murió en el instante. Se murió sin saber siquiera por qué, ni qué era lo que había hecho para morirse así, ni cuáles eran las dos palabras sencillas que hubiera podido decir para no haberse muerto tan lejos de su casa”.

Todo lo anterior es lo que llevó a Juan Gabriel Vasquez a escribir Los nombres de Feliza, excelentemente explicado por Berna González Harbour en Babelia (El País), Juan Gabriel Vásquez encuentra a la Madame Bovary del siglo XX: “Quise saber por qué murió de tristeza”, con su habitual buen hacer periodístico, objetivo y veraz. A mí, hoy, la azarosa vida de una mujer, escultora por más señas, triste hasta la muerte por el exilio, por la pérdida de la vida ordinaria en democracia. Un ejemplo aleccionador. Para que no se olvide, ni siquiera un momento. Al buen entendedor o buena entendedora, demócratas, con estas pocas palabras basta.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

José Mujica, un guerrero que tiene derecho a su descanso

No me voy, estoy llegando, me iré con el último aliento y donde esté estaré por ti, estaré contigo, porque es la forma superior de estar con la vida. Gracias, querido pueblo

José Mujica, en su discurso de final de gobierno presidencial, en febrero de 2015.

Sevilla, 11/I/2025

Este cuaderno digital conserva páginas especiales dedicadas a José Mujica, una persona coherente en su larga trayectoria vital, en la que hay que destacar su etapa presidencial en Uruguay (2010-2015), trufada de discursos memorables y de una acción política muy centrada en los nadies, a los que siempre encumbró su paisano Eduardo Galeano.

Si escribo hoy sobre Mujica es a modo de reconocimiento y respeto ante las palabras que ha recogido el semanario uruguayo Búsqueda, pronunciadas el pasado jueves, en una entrevista realizada en su “chacra” en Rincón del Cerro, en la periferia de Montevideo: “Lo que pido es que me dejen tranquilo. Que no me pidan más entrevistas ni nada más. Ya terminó mi ciclo. Sinceramente, me estoy muriendo. Y el guerrero tiene derecho a su descanso”.

Es consciente de que se está muriendo y él mismo lo atestigua: “Me estoy muriendo, […] El cáncer en el esófago (que anunció que tenía el 29 de abril de 2024) me está colonizando el hígado. No lo paro con nada. ¿Por qué? Porque soy un anciano y porque tengo dos enfermedades crónicas. No me cabe ni un tratamiento bioquímico ni la cirugía porque mi cuerpo no lo aguanta”.

Sobran palabras mías en este momento de silencio pedido por José Pepe Mujica. Sólo deseo reconocerle su lección de ejemplaridad y coherencia personal y política en tiempos convulsos y de desafección ética en el ocaso de la democracia. ¡Qué ejemplo, tan extraordinario, para la urgente y necesaria regeneración política en nuestro país! Por esta razón, vuelvo a publicar las palabras de elogio que le dediqué el año pasado, con motivo de su intervención en la conferencia de prensa del 29 de abril de 2024, en la sede del Movimiento de Participación Popular, en Montevideo (Uruguay).

oooooOooooo

Elogio de José Mujica, un maestro de la regeneración política, que tanta falta hace en nuestro país

José Mujica, en la conferencia de prensa, celebrada el 29 de abril de 2024, en la sede del Movimiento de Participación Popular

Sevilla, 30/IV/2024

José Pepe Mujica, expresidente de Uruguay, anunció ayer que tiene un tumor en el esófago: Es un referente en mi vida desde hace muchos años y siento su situación actual, aunque leyendo su comunicación oficial sobre lo que le acontece en estos momentos, tomo conciencia de que sigue con una lucidez encomiable, como ejemplo de una auténtica regeneración política de la que deberíamos aprender en nuestro país, en este tiempo político actual tan complejo. Reproduzco a continuación su intervención en la conferencia de prensa de ayer, en la sede del Movimiento de Participación Popular, en Montevideo (Uruguay), del que es líder en la actualidad:

“Necesito informarles que el viernes pasado concurrí al Casmu a hacerme un chequeo. Resultado del cual se descubrió que tengo un tumor en el esófago, que es algo obviamente muy comprometido y que es doblemente complejo en mi caso, porque padezco una enfermedad inmunológica hace más de 20 años que me afectó, entre otras cosas, los riñones. Lo cual crea obvias dificultades para técnicas de quimioterapia o de cirugía. Todo eso lo están evaluando los galenos, haciendo análisis celular, para ver cómo sigue esta historia.

Yo les quiero transmitir que, en mi vida, más de una vez anduvo la parca rondando el catre. Pero me siguió pastoreando todos estos años. Seguramente que, por obvias razones, esta vez me parece que vengo con la guadaña en ristre. Veremos lo que pasa.Mientras tanto, mientras pueda, yo voy a seguir militando con mis compañeros, fiel a mi manera de pensar. Entretenido con mis verduras, con mis gallinas. Porque no se cambia de matungo [caballo] al final del río. Siempre he sido un terrón con patas y amo a la tierra. Y mientras el rollo aguante, voy a estar.

Quiero sí agradecerles y, además, transmitirles a las pibas y pibes de este país, a los jóvenes, que la vida es hermosa, que se gasta y se va. El quid de la cuestión de triunfar en la vida es volver a empezar cada vez que uno cae. Y que, si hay bronca, que la transforme por la esperanza. Que luchen por el amor. No se dejen engatusar por el odio. Si los llega a atrapar la droga, no se queden solos. Nadie se salva solo. Pidan colaboración, luchen. La única libertad está en la cabeza y se llama voluntad. Y si no la utilizamos, no somos libres. Esto hay que entenderlo.

Este desafío lo tienen las próximas generaciones. La vida es tan hermosa que no tiene sentido que la sacrifiquen por estupideces.

Por lo demás, estoy agradecido. Y al fin y al cabo, que me quiten lo bailado”.

En el buscador de este cuaderno digital se puede verificar que José Pepe Mujica es un referente para mí por su forma de entender y vivir la política digna. En este contexto, he elegido para publicarlo de nuevo hoy, el último artículo dedicado a él en 2023, Noam Chomsky y Pepe Mujica sobreviven en un mundo al revés, en el que intenté reflejar el elogio a su dignidad política, porque resaltaba la auténtica misión de un mandatario político. La vida es una dialéctica en la acción de cada día, que tiene su poso en la condición humana, centrada siempre, según Mujica, entre la defensa de la solidaridad frente al egoísmo. Sorprendente, pero estoy de acuerdo con Mujica en que nada de lo humano nos debe ser ajeno. Todavía resuena en mi alma de secreto la frase final de su discurso final de gobierno en febrero de 2015, convertido en un discurso de agradecimiento al pueblo uruguayo: “No me voy, estoy llegando, me iré con el último aliento y donde esté estaré por ti, estaré contigo, porque es la forma superior de estar con la vida. Gracias, querido pueblo”.

Pepe Mujica y su mensaje a la militancia / 7 de diciembre de 2023

Por último, deseo compartir hoy, en un tiempo nuevo de regeneración política, una lección imprescindible en la escuela del mundo al revés, la de Galeano, a través de un mensaje a la militancia de su querido Movimiento de Participación Popular, que pueden escuchar atentamente a través del vídeo que acompaña a estas palabras. Me ha emocionado escuchar la palabra de Mujica que, afortunadamente, aún nos queda.

NOTA: la imagen que encabeza esta publicación, se ha recuperado hoy del semanario uruguayo Búsqueda.

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UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

El arte de Yassine Chouati para cartografiar exilios

Crisis de identidad, angustias del desarraigo, fantasmas que acosan, que acusan: el exilio plantea dudas y problemas que no necesariamente conoce quien vive lejos “por elección”.

Eduardo Galeano, El exilio: entre la nostalgia y la creación, 1979.

Sevilla, 10/I/2025

Ayer se inauguró en la Fundación Hassan II para los marroquíes residentes en el extranjero, en Rabat (Marruecos), la exposición “Cartografía del desarraigo” del artista marroquí-español Yassine Chouati, en el Espace Rivages, que permanecerá abierta hasta el 8 de febrero. La exposición invita a una profunda reflexión sobre el exilio, el desarraigo y la soledad, a través de dibujos, serigrafías y litografías.

Con motivo de esta muestra, Yassine ha explicado su hilo conductor: “Busco transcribir la soledad y la alienación del exiliado, reconociendo al mismo tiempo los límites del lenguaje frente a la intensidad y complejidad de estas experiencias. Sin embargo, mi enfoque se distingue por su naturaleza visual y sensorial, donde busco traducir lo intangible con una puesta en escena que desestabiliza al espectador”.

Conozco bien a Yassine y las páginas de este cuaderno digital recogen muestras del respeto personal y profesional que le profeso. Quizá sea esta cercanía la que ha propiciado que me invitara a incluir en el catálogo oficial de esta exposición unas palabras mías, que agradezco profundamente, a modo de crítica artística, en su sentido helénico primigenio, es decir, procurando emitir juicios bien informados sobre su azarosa y ejemplar vida personal y profesional, en esta muestra concreta en Rabat.

Estoy convencido de que la exposición será un éxito rotundo en su país de origen y un refuerzo positivo en su trayectoria artística, en el sentido que el gran poeta andaluz, Luis Cernuda, expresó desde el exilio a sus paisanos: “Más el trabajo humano / Con amor hecho, / merece la atención de los otros”.

EL ARTE DE CARTOGRAFIAR EXILIOS

Cartografiar la vida propia es el arte de trazar, dibujar, pintar o fotografiar momentos vitales que fijan, de la mejor forma posible y hasta el último detalle, los sentimientos y emociones que nos acompañan a lo largo de la vida, a modo de guía de “instantes” que, siguiendo a Heráclito, tienen el valor de lo que ocurrió en un momento dado en el alma del artista porque nadie se baña dos veces en el mismo río. La exposición Cartografía del desarraigo, de Yassine Chouati (Tánger, 1988), artista plástico marroquí, doctor en Arte y Patrimonio de la Universidad de Sevilla (España), es un claro ejemplo, didáctico por supuesto, de lo que significa entrar en el alma desarraigada de quien vive su propio exilio, para intentar comprender el significado de los desgarros vitales que quedan grabados para siempre en la memoria del hipocampo alojada en su cerebro.      

A través de cuatro cartas de navegación interior, Cartografía del desarraigoHogarEcos de distancia y Mi piel es mi hogar, Yassine nos invita a explorar su noción del tiempo de exilio en su persona de secreto y en la de todos, como afirmaba Ortega y Gasset, para que nadie convierta su obra objetiva, llena de instantes de exilio, en objetos, sino que, al visionarla, se conozca su alma, plena de experiencias existenciales irrepetibles, fugaces, pero grabadas a fuego en su memoria de artista hecho a sí mismo, a través del dibujo en negro o la pintura que muestra también el arco cromático, negando la acromatopsia humana, la de las personas ciegas al color, que tan maravillosamente explicó Oliver Sacks a lo largo de su vida, para finalizar en esta exposición con la fotografía fija y su proyección con medios audiovisuales de gran impacto emocional, “buscando siempre desestabilizar” emocionalmente al espectador. 

Yassine pretende con su obra artística, presentada en esta excelente muestra, lejos del hermetismo de los academicismos canónicos al uso, exponer abiertamente “su melancolía asociada al exilio”, sin llegar a lo sentido por Víctor Hugo cuando decía que “la melancolía es la felicidad de estar triste”, porque es un artista que busca en su obra los intermedios continuos que vive en su exilio interior, lo más íntimo de su propia intimidad (intimior intimo meo) que decía San Agustín, en una dialéctica permanente entre lo que es y lo que podría ser. Lo verdaderamente atractivo de su exposición, es constatar que hay una búsqueda permanente de diálogo entre quien contempla su obra y los mensajes manifiestos del artista. 

Significantes y significados están presentes en esta muestra, utilizando dibujos, serigrafía y litografías, con temas recurrentes en torno a la melancolía, la nostalgia, la muerte, el tiempo, la identidad y otras cuestionesexistenciales profundas, como la pérdida de pertenencias queridas y desarraigos dolorosos de todo tipo. No he olvidado el día que contemplé en una exposición suya en Sevilla, la imagen de un pasaporte que un día perteneció a alguien que buscaba un mundo diferente donde poder realizarse como persona digna, cruzando a la otra orilla del mal llamado primer mundo. Este espacio situaba al espectador en el estrecho de Gibraltar, donde las imágenes que se contemplan en sus cuadros recogían el sentimiento de pérdida de identidad del fenómeno migratorio, porque en esa dura travesía en busca de la dignidad, se pierde casi todo, incluso lo más preciado del ser humano, la vida. 

Es en esta ocasión cuando aparece de forma esencial el niño que siempre fue Yassine en Tánger, llevando a la pintura en blanco y negro símbolos, como en las películas de los mejores tiempos del celuloide, aunque al contemplarlas se comprende bien que lo que allí figura no es como se decía en los títulos de crédito, “pura coincidencia”, sino su vida misma. En el proyecto “Hogar”, lo afirma de forma rotunda el artista: “La obra puede interpretarse como un viaje metafórico que refleja la experiencia de desarraigo y cruce del Estrecho de Gibraltar, a menudo descrita como una frontera líquida entre dos mundos”. Nadie mejor que él para expresar estos sentimientos, como estados afectivos permanentes, grabados en su alma migrante envuelta en ropaje de exilio. Como buen cartógrafo, evoca “fragmentos dispares de un mapa emocional inacabado”.

La exposición quiere dejar también una huella especial indeleble para sus visitantes, la del desarraigo, íntimamente unida al exilio en su intrahistoria, quizás uno de los espacios de más difícil comprensión, porque el autor “sabe lo que entrega” a través de sus obras, “pero no lo que se recibe”, como bien expresaba el poeta Antonio Porchia en Voces (1958). Yassine Chouati nos muestra cómo su cartografía emocional y sentimental del exilio, que conlleva inexorablemente desarraigos de todo tipo, es un esfuerzo de dibujar, pintar o fotografiar instantes existenciales a modo de piezas de un puzle humano, para ir completando una forma de ser en el mundo especial, diferente, diversa, a través de su obra. Obstinación artística y existencial en estado puro, buscando su propio sentido, el que definió de forma magistral Herman Hesse. 

Sé que su piel es su casa. Yassine vive sin vivir en él porque camina siempre con ardiente impaciencia, próxima a la de Neruda, para transmitir lo que vive en sus “instantes” artísticos, expuestos anteriormente. Algo parecido a lo que describió Francisco de Quevedo en A la brevedad de la vidaCualquier instante de la vida humana / es nueva ejecución, con que me advierte / cuán frágil es, cuán mísera, cuán vana. También, porque en un reciente encuentro personal, me explicó algo muy importante en su vida artística, porque para él “lo personal es análogo a lo político, la comunicación en mi práctica se logra mediante el acto de sugerir más que de informar. Así pues, no pretendo convertir la estética en una forma de activismo, sino que, a través del arte busco plantear preguntas abiertas, interrogar al espectador y hacer que se cuestione a sí mismo”. Es lo que al fin y al cabo, pretende con esta excelente exposición.

Yassine, doctor hoy en Arte y Patrimonio en la Universidad de Sevilla, fue un niño marroquí que dejó un día ya lejano sus zapatos en la orilla de Tánger y quiso navegar hacia la libertad sin olvidar nunca su pasado, su tierra y su parentela, con un mensaje claro de revolución activa, dándole una vuelta a la forma de ser y estar muchas personas en el mundo propio y de los demás. Para que él y su pueblo, también el arte árabe en general, puedan estar arriba después de años de estar abajo, dejando de ser alfombra roja de los poderosos. Y me ha emocionado saber que gracias a personas como él podemos confiar, tal día como hoy, en que otro mundo aún es posible, respetando la migración continua en nuestro país, en Andalucía, mi Comunidad, su Comunidad también, en su país, en su pequeño mundo. En definitiva, porque nos entrega con su obra una excelente cartografía de lo que significa el desarraigo, el exilio (no por elección, según Galeano), en su alma humana.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

¿Qué información verdadera nos une? Ahora, la lectura de “Nexus“

Yuval Noah Harari, Nexus

Sevilla, 9/I/2024

Aprendí de Miguel Hernández, hace ya muchos años, debido a mí matusalénica edad (que diría Benedetti), que para la libertad, sangro, lucho, pervivo, que para la libertad, mis ojos y mis manos, como un árbol carnal, generoso y cautivo, doy a los cirujanos. Por ello creo que la gente de bien, frente a la gente de mal en la alta política, la sociedad en general y en el vehículo principal de información hoy día, las redes sociales, caracterizados por ser mediocres en su esencia, que son legión en el mundo y que pueden hacer mucho daño en nuestro país, en mi Comunidad sin ir más lejos, debemos crear, al igual que deseaba Miguel Hernández, futuras miradas, solidarias, respetuosas con los demás, dignas y luchadoras en favor de una democracia que proteja el bienestar para todos. Aunar voluntades, en definitiva, como aprendí también en el Relato II de la Cantata de Santa María de Iquique: “Así, con el amor y el sufrimiento se fueron aunando voluntades”. Nexo común, Nexus, en estado puro. ¡Escúchenla!

Lo escribí en el mes de septiembre pasado y lo vuelvo a expresar hoy: las razones anteriores son las que me conducen a buscar conocimiento que me permitan proteger valores inalienables y el libro de Yuval Noah Harari, Nexus, que leo ahora con fruición, creo que lo ofrece a raudales, con argumentos convincentes. Harari es un autor al que sigo de cerca desde la publicación de Sapiens, una obra magna y la sinopsis oficial de Nexus ayuda a comprender, en este aquí y ahora existencial e histórico, el hilo conductor de la nueva obra: “En Nexus, Harari contempla a la humanidad desde la amplia perspectiva de la historia para analizar cómo las redes de información han hecho y deshecho nuestro mundo. Durante los últimos 100.000 años, los sapiens hemos acumulado un enorme poder. Pero, a pesar de todos los descubrimientos, inventos y conquistas, ahora nos enfrentamos a una crisis existencial: el mundo está al borde del colapso ecológico, abunda la desinformación y nos precipitamos hacia la era de la I.A. Con todo el camino andando, ¿por qué somos una especie autodestructiva? A partir de una fascinante variedad de ejemplos históricos, desde la Edad de Piedra, pasando por la Biblia, la caza de brujas de principios de la Edad Moderna, el estalinismo y el nazismo, hasta el resurgimiento del populismo en nuestros días, Harari nos ofrece un marco revelador para indagar en las complejas relaciones que existen entre información y verdad, burocracia y mitología, y sabiduría y poder. Examina cómo diferentes sociedades y sistemas políticos han utilizado la información para lograr sus objetivos e imponer el orden, para bien y para mal. Y plantea las opciones urgentes a las que nos enfrentamos hoy en día, cuando la inteligencia no humana amenaza nuestra propia existencia”.

En tiempos de polarización política, pensamiento único, deserciones políticas, corrupción, noticias falsas, máquinas de fango, desencanto con casi todo lo que se mueve, justificaciones imposibles, desafección del compromiso social y mala prensa del sector público, es fácil iniciar conversaciones en las que los que piensan de forma diametralmente opuesta a nuestras convicciones suelen rematar la faena dialógica diciendo con sonrisa sarcástica algo que me enerva: al fin y al cabo, da igual lo que estamos discutiendo porque estamos diciendo lo mismo. Por si había alguna duda sobre este aserto tan vano, agregan un estrambote final más impresentable todavía: es que todos vamos en el mismo barco. No. Hay que huir como de la peste de las personas que opinan de esta forma con maniobras envolventes, para agregarnos al Club de los Tibios, Tristes e Indignos, que todos los días fletan barcos de desencanto y conformismo, porque no soportan verte en la cola del Club que está siempre enfrente: el de las Personas Dignas, siempre abierto, sobre todo para los que navegan en patera, en mares sociales procelosos y no suelen tirarse al mar cuando la sociedad en general va a la deriva. 

Me quedo de nuevo con la última frase de la citada sinopsis: “La información no es el principio activo de la verdad; tampoco una simple arma. Nexus explora el esperanzador término medio entre estos extremos”. Es lo que busco siempre a bordo de mi patera virtual, para alcanzar el objetivo principal de este cuaderno digital: buscar islas desconocidas, las que encontré en una obra homónima, El cuento de la isla desconocida, escrito de forma magistral por José Saramago, que tantas veces he comentado y recomendado en este cuaderno digital, no abandonando el mensaje que transmite: “todas las islas, incluso las conocidas, son desconocidas mientras no desembarcamos en ellas”, aunque sea la mujer del cuento la que conoce mejor que nadie lo que de verdad quiere decir a los cuatro vientos: “Si no sales de ti, no llegas a saber quién eres, El filósofo del rey, cuando no tenía nada que hacer, se sentaba junto a mí, para verme zurcir las medias de los pajes, y a veces le daba por filosofar, decía que todo hombre es una isla, yo, como aquello no iba conmigo, visto que soy mujer, no le daba importancia, tú qué crees, Que es necesario salir de la isla para ver la isla, que no nos vemos si no nos salimos de nosotros, Si no salimos de nosotros mismos, quieres decir, No es igual…”.

Saber qué es exactamente la información que necesitamos para ser y existir, para salir de nosotros mismos en busca de la verdad objetiva, es la cuestión transcendental que plantea de forma magistral Yuval Noah Harari en Nexus, una breve historia de las redes de información desde la Edad de Piedra hasta la Inteligencia Artificial. Para que no se olvide, ni siquiera un momento.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Diversión y compromiso en un mundo patas arriba, al revés (II)

Sevilla, 8/I/2025

Lo he manifestado en diversas páginas de este cuaderno digital: “La verdad es que a veces tengo la sensación de vivir en un mundo al revés. Eduardo Galeano ya nos lo mostró de forma directa y sin paños calientes en una obra que, como tantas otras, han pasado bastante desapercibidas en nuestro país. Nos invitó, hace ya veintiséis años, a entrar en la escuela de ese mundo tan opresivo para personas que buscan otra forma de ser y estar en el mundo de todos y lo sintetizó en unas palabras, Si Alicia volviera,  que no olvido: “Hace ciento treinta años, después de visitar el país de las maravillas, Alicia se metió en un espejo para descubrir el mundo al revés. Si Alicia renaciera en nuestros días, no necesitaría atravesar ningún espejo: le bastaría con asomarse a la ventana. Al fin del milenio, el mundo al revés está a la vista: es el mundo tal cual es, con la izquierda a la derecha, el ombligo en la espalda y la cabeza en los pies” (1).

En este mundo al revés, quiero resaltar hoy, de nuevo, la dialéctica que aprendí en mis años jóvenes del filósofo Blas Pascal, cuando relacionaba diversión (divertissement) y compromiso (engagement). Dos opciones en busca de una solución al largo caminar en la vida.

Cuando comienza en estos días el calendario gregoriano de 2025, quiero detenerme en el análisis de la percepción del mundo al revés por parte de todos y, lógicamente, por el comportamiento de la ciudadanía de este país, reflejado en el último barómetro del CIS, de noviembre de 2024, porque la realidad que gravita sobre la mente de estas personas que emiten juicios de valor, es que el mundo no funciona y que sus respuestas “mundanas” no bastan para explicar lo que está pasando. También, porque cuando opinan necesitan verter hacia el exterior su desencanto y desafección política en la mayoría de los casos, con mucha desorientación en este mundo al revés, que no propicia el aprendizaje de la esencia del compromiso activo (engagement), fundamentalmente porque la educación cívica e ideológica que han recibido está llena de lagunas históricas no inocentes y muy desorientada en cada aquí y ahora, el clásico hic et nunc. De ahí, al divertimento (divertissement) pascaliano, sólo hay un paso

La esencia del problema, desde mi visión particular, está en la realidad del mundo al revés, tan magistralmente expuesto por el escritor uruguayo Eduardo Galeano, en el libro citado anteriormente:

¡Vayan pasando, señoras y señores!

¡Vayan pasando!

¡Entren en la escuela del mundo al revés!

¡Que se alce la linterna mágica!

¡Imagen y sonido! ¡La ilusión de la vida!

¡En obsequio del común lo estamos ofreciendo!

¡Para ilustración del público presente y buen ejemplo de las generaciones venideras!

¡Vengan a ver el río que echa fuego!

¡El Señor Sol iluminando la noche!

¡La Señora Luna en pleno día!

¡Las Señoritas Estrellas echadas del cielo!

¡El bufón sentado en el trono del rey!

¡El aliento de Lucifer nublando el universo!

¡Los muertos paseándose con un espejo en la mano!

¡Brujos! ¡Saltimbanquis!

¡Dragones y vampiros!

¡La varita mágica que convierte a un niño en una moneda!

¡El mundo perdido en un juego de dados!

¡No confundir con las groseras imitaciones!

¡Dios bendiga a quien vea!

¡Dios perdone a quien no!

Personas sensibles y menores, abstenerse.

(Basado en los pregones de la linterna mágica, del siglo dieciocho)

Bajando a nuestra realidad en España, se me ocurre elaborar un nuevo pregón en defensa de los que no comprendemos este mundo al revés: ¡Pasen y vean, el mayor espectáculo del mundo al revés!, como dicen ahora los directores de pista del Circo Nacional, de cuyos nombres no quiero acordarme, pero que casi todos conocemos.

¡Vayan pasando y vengan a ver…, los principales problemas del país!

¡Los problemas políticos en general!

¡La vivienda!

¡La crisis económica y los problemas de índole económica!

¡El paro!

¡La inmigración!

¡El mal comportamiento de los/as políticos/as!

¡Los problemas relacionados con la calidad del empleo!

¡El Gobierno y partidos o políticos/as concretos/as!

¡La sanidad!

¡Los problemas relacionados con la juventud. Falta de apoyo y oportunidades para los jóvenes!

En este pregón de una linterna mágica rediviva, improvisado para describir ahora la realidad de lo que está pasando en este país uno nos gusta, he recogido con exactitud el orden cronológico de las respuestas dadas en el último barómetro del CIS, correspondiente a noviembre de 2024, no el mundo al revés de ficción o el que diseñan los hombres de negro desde un apartamento en Manhattan, sino de lo que de verdad está pasando por la cabeza de las personas de este país representadas en el barómetro y ante la siguiente pregunta con respuestas espontáneas: “¿Cuál es, a su juicio, el principal problema que existe actualmente en España? ¿Y el segundo? ¿Y el tercero?”, dando el resultado por totales según lo expuesto anteriormente, habiendo escogido por mi parte los doce primeros problemas señalados por las personas encuestadas, por orden de relevancia, a los que personalmente añadiría los cinco siguientes, entre otros, a título meramente indicativo, no exhaustivo:

Junto a lo expuesto anteriormente, ¡vayan pasando y vengan a ver…, otros problemas importantes del país!

¡La demolición progresiva del Estado de Bienestar y sus grandes pilares: la educación, la sanidad, los servicios sociales y atención a la dependencia, y el derecho a una vivienda digna!

¡La pobreza severa y exclusión social, con daños importantes en niños niñas del territorio nacional!

¡La falta de acuerdos, unidad y capacidad de colaboración, en el ámbito parlamentario, que desembocan en una alarmante situación de inestabilidad política!

¡La violencia de género y el acoso escolar!

¡Las noticias falsas, los bulos y las máquinas de fango!

Lo expuesto está afectando a la población en general, pero sobre todo a los más jóvenes. La di-versión [así, con guion] y el compromiso, que pueden caminar juntos, hay que plantearlos con este principio de realidad, no olvidando que el sentir común es de sensatez extrema y que lo que necesitamos es que se atienda a lo que realmente nos pasa a todos. Lo que pasa es que los que tienen que tomar decisiones, no saben o ignoran muchas veces lo que nos pasa. Sobre todo, a los más jóvenes, sin olvidar tampoco a los mayores, injustamente tratados en muchos casos, en el ocaso de sus vidas. Divertirse o comprometerse, esa es la cuestión.

(1) Eduardo Galeano (1998). Si Alicia volviera, en Patas arriba. La escuela del mundo al revés. Madrid: Siglo XXI Editores de España.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MISMO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Me preocupan el porvenir, el futuro y el día después personal y el de nuestro país

Ángel González

Sevilla, 7/I/2025

Cuando lo festivo acaba, viene el día después personal y el de donde vivo junto a las personas que quiero, respeto y defiendo en democracia, por los que lucho y pervivo, para la libertad de todos. Lo aprendí de Miguel Hernández. Los que estamos acostumbrados a vivir en un casi permanente carpe diem, nos cuesta aceptar el principio de realidad del Porvenir, el Futuro y el Día Después, de los días de hoy y de después, que son muchos. Acostumbrados a que todo fluya y casi nada permanezca y a aceptar que el mundo líquido (Bauman), al igual que el tiempo, sigue o huye por donde puede o le dejan las circunstancias, ofrece también muchas posibilidades de aprehender lo mejor de lo que nos sucede a diario y que forma parte de nuestra personalidad. Fundamentalmente, porque no es fácil que mediante nuestro esfuerzo nos acostumbremos a ver, cada día, el vaso medio lleno de todo lo que nos ocurre de forma personal e intransferible, no medio vacío, que también es posible, sobre todo a nivel de sentimientos y emociones. Es lo que aprendí de Rafael Alberti en mis años jóvenes, cuando comparaba pensamiento y sentimiento;en un poema precioso que no olvido: Sentimiento, pensamiento. / Que se escuche el corazón más fuertemente que el viento. / Libre y solo el corazón más que el viento. / El verso sin él no es nada. / Sólo verso.

Para empezar, confieso que aprendí del poeta Ángel González a distinguir el futuro del porvenir, porque él entendía que al porvenir lo llaman así “porque no viene nunca” (1), cuestión no baladí en estos tiempos tan convulsos y de continuas mudanzas, incluso las del alma:  Te llaman porvenir / porque no vienes nunca. / Te llaman: porvenir, / y esperan que tú llegues / como un animal manso / a comer en su mano. / Pero tú permaneces / más allá de las horas, / agazapado no se sabe dónde. / … Mañana! / Y mañana será otro día tranquilo / un día como hoy, jueves o martes, / cualquier cosa y no eso / que esperamos aún, todavía, siempre.

Sin embargo, inmediatamente después escribe sobre el futuro, en Sin esperanza, con convencimiento (III), dándonos la oportunidad de descubrir sus bondades a pesar de estar inmersos, muchas veces, en un porvenir perpetuo:

Pero el futuro es diferente
al porvenir que se adivina lejos,
terreno mágico, dilatada esfera
que el largo brazo del deseo roza,
bola brillante que los ojos sueñan,
compartida estancia
de la esperanza y de la decepción, oscura
patria
de la ilusión y el llanto
que los astros predicen
y el corazón espera
y siempre, siempre, siempre está distante.

Pero el futuro es otra cosa, pienso:
tiempo de verbo en marcha, acción, combate,
movimiento buscado hacia la vida,
quilla de barco que golpea el agua
y se esfuerza en abrir entre las olas
la brecha exacta que el timón ordena.

En esa línea estoy, en esa honda
trayectoria de lucha y agonía,
contenido en el túnel o trinchera
que con mis manos abro, cierro, o dejo,
obedeciendo al corazón, que manda,
empuja, determina, exige, busca.

¡Futuro mío…! Corazón lejano
que lo dictaste ayer:
no te avergüences.
Hoy es el resultado de tu sangre,
dolor que reconozco, luz que admito,
sufrimiento que asumo,
amor que intento.

Pero nada es aún definitivo.
Mañana he decidido ir adelante,
y avanzaré,
mañana me dispongo a estar contento,
mañana te amaré, mañana
y tarde,
mañana no será lo que Dios quiera.

Mañana gris, o luminosa, o fría,
que unas manos modelan en el viento,
que unos puños dibujan en el aire.

Sobran interpretaciones. A mí me ha ayudado a distinguir porvenir de futuro y sigo dispuesto a frecuentarlo, a pesar de todo, siguiendo las instrucciones del Dr. Cardoso, médico de la clínica talasoterápica de Parede, cerca de Lisboa, a Pereira, en aquella recomendación que leí hace ya muchos años en Sostiene Pereira, una obra extraordinaria de Antonio Tabucchi, que no olvido: “… deje ya de frecuentar el pasado, frecuente el futuro. ¡Qué expresión más hermosa!, dijo Pereira”. Porque el futuro lo veo claro con esta actitud, Mañana he decidido ir adelante, / y avanzaré, / mañana me dispongo a estar contento, / mañana te amaré, mañana / y tarde, / mañana no será lo que Dios quiera. Ni un porvenir que nunca llega.

Mario Benedetti

Avanzando en el arduo camino de la vida, con su porvenir y futuro dentro, pienso también en el después al que cantó Benedetti, en su Después, tal y como lo explicó espléndidamente en un poema inédito publicado dos años después de su fallecimiento, El Después, formando parte de un conjunto de poemas seleccionados por el autor en los últimos años de su vida: “El Después nos espera / con las brasas y los brazos abiertos / ah pero mientras tanto / vemos pasar con su cadencia/ la muerte meridiana de los otros / los más queridos y los no queridos”. Reconozco que Benedetti me ha ayudado también en este cuaderno a comprender mejor el Buzón de tiempo: decía Cicerón que en algún momento hay que decir las cosas tal y como son, a pesar de que se demuestre siempre que cuando las personas están ausentes se puede escribir mejor, porque las cartas no se ruborizan, las personas sí. Es uno de los tres epígrafes de su libro, Buzón de tiempo: En el buzón del tiempo hay alegrías / que nadie va a exigir / que nadie nunca reclamará / y acabarán marchitas añorando el sabor de la intemperie / y sin embargo del buzón del tiempo / saldrán de pronto cartas volanderas / dispuestas a afincarse en algún sueño / donde aguarden los sustos del azar. 

Asimismo, aprendí en Testigo de uno mismo un soneto del pensamiento, precioso, que leyéndolo de nuevo me ha pre-ocupado (así, con guion), sobre todo por la segunda estrofa: sin pensar uno ahorra desalientos / porque no espera nada en cada espera / si uno no piensa no se desespera / ni pregunta por dónde van los vientos. Cuando preguntamos a nuestro alrededor ¿cómo va la cosa?, sobre todo cuando nos comprometemos en el carpe diem existencial y vemos los resultados en los días de después,  lo habitual es que te respondan siempre ¿no lo ves? ¡fatal! Y la cosa es un constructo universal que tiene nombres y apellidos de casi todo lo que se mueve. De ahí al conformismo más activo solo hay un paso. No hay pensamiento, aliento, espera, ni preguntas para saber por dónde va la cosa de los vientos del Sur, que también existe y… resiste. Gracias, Benedetti.

También aprendí de Benedetti a medir bien las pausas que se viven a flor de piel cada Día Después, a tener siempre sentido de la medida, flor que no suele adornar nuestras relaciones de todo tipo, porque él supo poner hermosura a la vertiente más triste de la vida y nos ofreció una forma de entender las necesarias pausas en el caminar diario personal, familiar, profesional y social: De vez en cuando hay que hacer una pausa / contemplarse a sí mismo / sin la fruición cotidiana / examinar el pasado / rubro por rubro / etapa por etapa / baldosa por baldosa / y no llorarse las mentiras / sino cantarse las verdades. También, a querer siempre sin mirar atrás: Te quiero como para leerte cada noche, como mi libro favorito quiero leerte, línea tras línea, letra por letra, espacio por espacio. 

Cuando en los Días Después de cada pronunciamiento en este cuaderno digital, pienso en qué efectos puede tener en la Noosfera lo que escribo y publico, también acudo a Benedetti para recordar los matices revolucionarios en su intrahistoria, leyendo un texto precioso y lleno de contenido proactivo, Revolución y participación, en su obra Terremoto y después: “La imaginación popular corre junto con los hechos, casi podemos decir que los hechos mismos son imaginativos, porque los hechos, mucho más que las palabras, son los que van abriendo caminos nuevos; los hechos empecinados y tenaces, fueron siempre y son ahora, la vanguardia de una transformación profunda. Las palabras vienen siempre detrás para explicarnos; incluso para explicar por qué se olvidaron de anunciarlos”. Impecable. En roman paladino(Quiero fer una prosa en román paladino en el qual suele el pueblo fablar a su veçino…, Gonzalo de Berceo), hechos son amores en vida y no buenas razones. Avanzando en el arduo camino de la vida, pienso mucho en el después, en su Después, en las incertidumbre diarias que tienen siempre su continuidad en el Día Después, porque sólo esperamos / que alguien nos sueñe sin puñales / de todos modos preparamos / la boca por si vuela un beso / y si no vuela siempre queda / uno que emerge del olvido…

Al comenzar el año me pre-ocupan [sic] el Porvenir, el Futuro y cada Día Después. Sobre todo, por los tiempos que corren en nuestro país, razón por la que busco arroparme con las palabras de Ángel González: Pero nada es aún definitivo. / Mañana he decidido ir adelante, / y avanzaré, / mañana me dispongo a estar contento, / mañana te amaré, mañana
y tarde, /mañana no será lo que Dios quiera.
El mejor Después.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MISMO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!