Kylian Mbappé marcó ayer un gran gol por la escuadra democrática de su país

Kylian Mbappé, durante la conferencia de prensa de ayer en Hamburgo / L’Equipe

Sevilla, 5/VII/2024

En mi singladura diaria, buscando islas desconocidas, encontré ayer una, democrática por excelencia, en un periódico deportivo francés, L’Equipe, por unas manifestaciones del jugador del equipo galo, Kylian Mbappé, participante en el actual campeonato europeo, en una conferencia de prensa en Hamburgo, que deseo resaltar hoy en tiempos de ocaso de la democracia, de los que no escapa Francia, dos días antes de la decisiva segunda vuelta para la elección del nuevo gobierno: “Pienso que ahora más que nunca, es necesario votar, hay verdadera urgencia, no se puede dejar nuestro país en manos de esta gente, es verdaderamente urgente […] Se han visto los resultados de la primera vuelta, es catastrófico. Se espera verdaderamente que esto cambie y que todo el mundo se movilice para votar por el lado correcto”.

A estas palabras siguió una anécdota, no inocente, que también recoge la noticia. En la citada conferencia de prensa estaba un periodista de la cadena de L’Équipe, Sébastien Tarrago, que en el momento de hacerle una pregunta, le indicaba de forma reiterada dónde estaba situado en la sala: “estoy aquí, en el extremo izquierdo, en el extremo izquierdo”. El capitán giró la cabeza para localizarlo y le respondió: “Afortunadamente, usted está en el lado correcto”. En la misma noticia, también se recoge unas palabras de búsqueda de solidaridad entre sus compañeros del equipo nacional galo: “¡Sería estupendo que Antoine Griezmann ayudara en este reconocimiento!”.

Creo que es muy importante que estrellas del deporte mundial, como Mbappé, se pronuncien sobre su posición ante los ataques furibundos de la derecha y sus extremos en el orbe mundial, en el ocaso planificado de la democracia mundial, porque es un mal endémico que hay que contrarrestar de la forma más democrática posible. Es verdad que ayer, Kylian Mbappé marcó un gran gol por la escuadra democrática de su país, Francia, en una lección mundial de lo que significa la ética política en cualquier espacio profesional, siendo el fútbol un ecosistema social, ético y político, muy importante a nivel mundial. Gracias, Mbappé.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA Y GAZA, ¡Paz y Libertad!

Secretamente enamorados del director del Instituto público “Las Musas”

Instituto público de Enseñanza Secundaria “Las Musas”

… Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros / cantando; / y se quedará mi huerto, con su verde árbol, / y con su pozo blanco. / Todas las tardes, el cielo será azul y plácido; / y tocarán, como esta tarde están tocando, / las campanas del campanario. / Se morirán aquellos que me amaron; / y el pueblo se hará nuevo cada año; / y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado, / mi espíritu errará nostáljico… / Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol / verde, sin pozo blanco, / sin cielo azul y plácido… / Y se quedarán los pájaros cantando.

Juan Ramón Jiménez, en “Corazón en el viento”, en Poemas agrestes, 1910-1911

Sevilla, 3/VII/2024

En el eterno retorno del difícil camino de la vida, yendo continuamente del timbo al tambo, como decía Gabriel García Márquez en sus “Cuentos peregrinos”, descubrí el pasado 28 de junio un artículo excelente escrito por Beatriz Olaizola y publicado en el diario El País, El profesor que convirtió un instituto de barrio de Madrid en centro de excelencia, que quiero compartir hoy con las personas que leen estas páginas, sobre todo porque como defensor a ultranza de las instituciones públicas insertas en el Estado de Bienestar, entiendo que la historia que se cuenta a continuación es un ejemplo de cómo un Instituto público puede alcanzar la excelencia gracias a profesores y directores como es el caso de José Antonio Expósito, director del Instituto de Enseñanza Superior “Las Musas”, en Madrid, que como bien dice la entradilla del mismo “se jubila tras más de 20 años en el centro público del distrito de San Blas-Canillejas, ahora referencia en toda España por su innovador programa educativo”.

No quiero interpretar nada de lo que se dice en el citado artículo y a continuación lo transcribo íntegro, porque creo que tiene un interés general indudable en defensa de las instituciones públicas, tan machacadas desde la derecha ultramontana y su más allá, en pleno ocaso de la democracia. Entren en su sitio web y descubrirán un universo educativo público de excepcional interés. Divúlguenlo, por favor, para contrarrestar el universo de los efetos perversos de las máquinas de fango que existen en la actualidad, trabajando sin descanso en la demolición de los servicios públicos.

Jose Antonio Expósito con un alumno que lleva una camiseta con su nombre en el instituto Las Musas en Madrid / ÁLVARO GARCÍA

El profesor que convirtió un instituto de barrio de Madrid en centro de excelencia

Antes de que los casi 55.000 asientos del ya demolido estadio Vicente Calderón ―algunos rojos, otros blancos y otros tantos azules― pasaran a mejor vida, justo cuando el campo de fútbol del Atlético de Madrid se trasladó de Arganzuela a San Blas-Canillejas y pasó a llamarse Wanda Metropolitano, el club recibió una carta. Un instituto público del barrio, a poco más de un kilómetro, les daba la bienvenida al vecindario y les pedía 400 sillas de plástico de la vieja instalación para renovar las gradas de su pista deportiva. Desde entonces, los 1.500 alumnos del IES Las Musas se sientan donde antes lo hicieron cientos de miles de colchoneros. La rocambolesca idea fue del director del centro, José Antonio Expósito, de 60 años. Una de tantas, como tirar las paredes para que las aulas fueran de cristal, montar un programa de investigación para chavales de 16 y 17 años, organizar intercambios con Canadá o Moscú, que los alumnos debatan en el Parlamento Europeo o hasta contribuyan a la construcción de un nanosatélite.

Durante 20 años, primero como profesor y los últimos nueve como director, Expósito se ha dedicado en cuerpo y alma a transformar un instituto de barrio obrero, en pie desde los ochenta, en un centro de referencia en toda España, donde de los 1.217 alumnos que se han presentado a la Evaluación de Acceso a la Universidad (EvAU) desde 2010, 1.216 han aprobado, incluso con la mejor nota del territorio varios años. Solo ha suspendido uno, en el año de la pandemia. “Mi empeño siempre fue ofrecer a las familias una enseñanza de calidad para que sus hijos pudieran estudiar cualquier cosa. Decirles que pueden ser brillantes”, contaba en el que fue uno de sus últimos paseos por los pasillos que tantas veces ha recorrido. El director de Las Musas anunció su jubilación al claustro de profesores este jueves y unos días antes atendía a EL PAÍS en su despacho.

“Ser director de un centro es una entrega total, son preocupaciones, desvelos, atender a tal número de alumnos, padres y profesores que sobrecoge y asusta. Da vértigo. Todas las horas que puedas echar son pocas, te absorbe de tal manera que es como que si te fagocitara. Lo sientes como algo propio, tuyo, íntimo”, dice, pero cuando habla de dejarlo, se emociona.

Nada más entrar en Las Musas ―más vacío de lo habitual, muchos alumnos están de viaje de estudios― uno se da cuenta de que no es un instituto como los demás. Las aulas del primer y segundo piso tienen las paredes de cristal. Desde secretaría se puede ver lo que hacen los jefes de estudios, que, a su vez, tienen visión total de la sala de profesores. Es uno de los grandes proyectos de Expósito, derrumbar, una a una, y con lo que el ajustado presupuesto permita, las viejas paredes color crema, seña de identidad de todos los colegios construidos en los ochenta y noventa. “Se ve dónde se acabó el dinero”, comenta en la tercera planta, en la que todavía no han podido tirar los tabiques. Bautizaron la iniciativa como educación transparente y el objetivo, explica, es algo que debería ser la norma: que la escuela sea atractiva para los alumnos, en fondo y forma. “No puedes decirles que lo más importante es la educación y luego escolarizarlos en sitios mal iluminados, sucios”, dice.

Espacios “singulares”

“En España hemos optado muchas veces por una educación barata, donde con colocar a los niños ante un pupitre ya estaba. Un edificio escolar tiene que ser algo singular, que no se parezca a ninguna otra cosa, que atraiga, que sea un símbolo y no un edificio que podría ser mañana un convento, unas oficinas o un edificio militar”, señala. Mientras recorre los pasillos y enseña las aulas ―muchas con nombre de musas griegas, Calíope, musa de la poesía, Clío, de la historia, o Urana, de la astrología― recuerda cómo era el centro cuando llegó a sus puertas hace dos décadas. El patio o campo que rodeaba al edificio, cuenta, era “un estercolero”, lleno de basura, yermo y seco. Nada atractivo para alumnos, profesores y vecinos. Ahora, y tras llenar varios contenedores con desperdicios, dos mesas de ping-pong y más 300 árboles y plantas son el escenario a la hora del recreo.

Expósito, doctor en Filología Hispánica y experto en el poeta Juan Ramón Jiménez, nació y se crio en el Vallecas de los setenta y ochenta. En una modesta casa, delante de una escombrera y donde no había libros. En un barrio sin biblioteca, lleno de camiones que iban y venían a tirar la basura de otras zonas de la ciudad. Su padre, natural de Jaén, emigró a la capital de niño y no pudo estudiar. Empezó a trabajar siendo aún un crío y combinada dos empleos para sacar adelante a la familia, por la mañana conserje y por las tardes remendaba zapatos. Su madre, de Badajoz, tampoco terminó el colegio y fue planchadora hasta que nacieron Expósito y su hermano.

“Yo empecé la escuela en un piso. Era un colegio en una casa de vecinos. Subías por la escalera y había dos aulas”, recuerda. Más adelante abrieron un colegio al uso en el barrio y un profesor le enseñó lo que era la poesía. “Me salvó. Vivía rodeado de escombros, de barro, de feísmo a raudales, de mucha pobreza y de repente descubrí un texto de Platero y yo. Sentí la belleza como no la había sentido nunca”. Esa sensación, el querer encontrar lo bello, cuidar los detalles, han sido el motor del director para transformar Las Musas en lo que es ahora. Gracias a las becas y a que trabajó durante toda su etapa universitaria, pudo costearse la carrera. Nada más terminar, se presentó a las oposiciones de profesor de secundaria y aprobó.

“Los alumnos no defraudan”

El camino de Las Musas no ha sido fácil ni lineal. Hace unos años, todo apuntaba a que el instituto como tal desaparecería y solo quedaría como centro de FP. A unos 400 metros iban a abrir otro instituto e incluso ofrecieron a Expósito ocupar el cargo de director en ese nuevo centro. Dijo que no y decidió que pelearía por salvar a sus “musos”: “Una escuela que estuviese marcada por la calidad educativa, ese ha sido mi empeño. Porque si la escuela pública renuncia a ello, perdemos”. El resultado es que cada año la lista de espera aumenta y que las familias lo intentan durante varios años hasta que consiguen plaza, atraídos por la oferta singular de Las Musas. “Y los chicos no te defraudan nunca. Cuando depositas en ellos confianza, responden, porque los estás tratando como adultos”, dice el director.

Esa oferta incluye que los alumnos puedan escoger un proyecto de investigación en primero de bachillerato, de la temática que más les interese, y, con la colaboración de expertos del CSIC o del CNIO, lo presenten durante el último curso. También un proyecto de mentorización, en el que se asigna un profesor de refuerzo a cada niño con dificultades, intercambios con estudiantes de Canadá o Moscú, que 40 alumnos hagan un viaje anual a la Amazonía ecuatoriana o una editorial propia para publicar sus artículos, cuentos, poemas. Todo eso ha llevado a Las Musas a convertirse en “Escuela Embajadora del Parlamento Europeo” y el reconocimiento de Unicef como Centro Referente en Educación en Derechos de Infancia y Ciudadanía Global. Este sistema ha llamado la atención de otros colegios, a quienes Las Musas ayuda y tutoriza para implementar el modelo. Empezaron con cuatro institutos y ahora son unos 20, de Valencia, Tudela, Zaragoza, Jaén, Cádiz o Madrid, entre otros.

A pesar de los buenos resultados y las iniciativas novedosas, la Comunidad de Madrid no ha aceptado la solicitud de Las Musas de recibir la consideración de centro con aulas de excelencia. Pero Expósito está orgulloso de lo conseguido. “Chicos de barrio, que no pueden pagar un colegio privado de 800, 900 o 1.400 euros al mes y no por ello tienen peor formación. El ascensor social tiene que funcionar. Tenemos que potenciar la escuela pública para garantizar que los chicos que no tengan recursos puedan acceder a una formación sólida. Y no renunciar jamás a ello. Estar convencido de que desde una escuela de un barrio modesto se puede transformar el mundo”, defiende.

En mitad del recorrido por el instituto, un grupo de cuatro chavales, acompañados de la profesora, se acerca corriendo al director para enseñarle la camiseta que lleva uno de ellos. En letras negras se lee: “Soltero, comprometido, secretamente enamorado de José Antonio Expósito”. La última opción es la que está marcada con un tick rojo. Todos bromean y se hacen un par de fotos. Todavía no saben que su director deja el centro.

“Durante esta década hemos vivido, dentro y fuera de nuestras aulas, no La rebelión de las masas, sino la rebelión de las Musas. Estudiantes y docentes, guiados por una pedagogía poética, han conquistado la mejor calidad educativa. Juntos hemos soñado con cambiar el mundo. Lo conseguiremos, porque hoy se necesita más que nunca que las escuelas sueñen para que el país entero alce el vuelo”, dice a modo de despedida adelantada. Expósito lleva nueve años empezando los claustros con un poema y siempre supo cuál sería el escogido para su última intervención:

Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros

cantando;

y se quedará mi huerto, con su verde árbol,

y con su pozo blanco.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA Y GAZA, ¡Paz y Libertad!

Una orquesta de marionetas sabe interpretar el tránsito de la vida

Orquesta de marionetas en Sevilla / MJ MORIÁN

La vida es tránsito. El hombre nace en un punto y desaparece en otro: el tránsito que hay en medio es lo que importa. Hay una mudanza constante en lo que hago, figuras que no se sabe si van, si vienen, si esperan.

Cristóbal Toral

Sevilla, 30/VI/2024

Dedicado a Adrián y Alejandro, a quienes tanto quiero

Ayer puede contemplar, asombrado como el niño que siempre llevo dentro, una orquesta de calle compuesta por ocho marionetas semi autómatas, tocando ocho instrumentos diferentes e interpretando Paradise (Mimmo Mirabelli), en una acera de Sevilla entre las sempiternas «aceras» consideradas por la urbanista Jane Jacobs como las grandes maestras de la vida en la gran ciudad: “Bajo el aparente desorden de la ciudad vieja, en los sitios en que la ciudad vieja funciona bien, hay un orden maravilloso que mantiene la seguridad en las calles y la libertad de la ciudad. Es un orden complejo. Su esencia es un uso íntimo de las aceras acompañado de una sucesión de miradas” (1).

En ese encuentro callejero recordé también la visita que hice en 2017 al Museo de la Ciudad de Antequera, donde contemplé la colección de cuadros de Cristóbal Toral (Torre Alháquime (Cádiz), 1940), que sobrecogen por su realismo trágico, siendo las maletas su hilo conductor: “La vida es tránsito. El hombre nace en un punto y desaparece en otro: el tránsito que hay en medio es lo que importa. Hay una mudanza constante en lo que hago, figuras que no se sabe si van, si vienen, si esperan» (2).

¿Por qué este recuerdo en un momento tan mágico? Fundamentalmente, porque acompañando al «director» de la orquesta, sentado y dirigiendo el artilugio móvil que daba vida a los ocho músicos de esa orquesta de calle, formaban parte del decorado improvisado dos maletas que, una vez finalizado el espectáculo, imagino que guardan con especial cuidado a cada músico junto a sus instrumentos, formando una familia bien avenida que cumple diariamente su ritual de encantar a grandes y pequeños al contemplarla tocando, una y otra vez, Paradise, en una interpretación de ensueño a lo largo y ancho de las aceras del mundo, en un viaje siempre hacia adelante, hacia alguna parte en el largo tránsito de la vida, el que muestra siempre Toral en sus sempiternas maletas pintadas. Quizás, esas maletas de la orquesta de marionetas, reflejaron en mi ánimo que su vida como músicos es tránsito, que ayer estaban en una acera de Sevilla y mañana en otra muy lejana, porque el tránsito es su modo de vida. Reflejan una mudanza permanente, porque son figuras que no se sabe si van, si vienen, si esperan. Todo, a cambio de unas monedas en el cubo blanco y lo que es mejor, la mirada de niños y niñas asombrados. Su mejor pago, el mejor valor, sin precio alguno.

Orquesta de marionetas en Sevilla / MJ MORIÁN

Al escribir hoy estas líneas, me acuerdo… también, siguiendo la dinámica que aprendí en su día de Joe Brainard, de un discurso que me marcó mucho la vida cuando leí, con un título sugerente, La maleta de mi padre, de Orhan Pamuk, premio Nobel de Literatura en 2006, porque comprendí la metáfora de su discurso en el acto de recepción oficial del galardón, como homenaje a lo que su padre le entregó un día en una pequeña maleta que contenía su tránsito por la vida: “Recuerdo que, después de que mi padre se fuera, estuve unos días dando vueltas alrededor de la maleta sin tocarla. Conocía desde niño aquella maleta pequeña de cuero negro, sus cierres y sus esquinas redondeadas. Mi padre la usaba cuando salía a algún viaje breve o cuando quería llevar algún peso a su oficina. Me acordaba de que cuando era pequeño, después de que regresar de algún viaje, me gustaba abrir la maleta y revolver sus cosas y aspirar olores a colonia y a país extranjero que salían de su interior. Aquella maleta era un objeto conocido y atractivo que me traía muchos recuerdos del pasado y de mi infancia, pero ahora no podía ni tocarla. ¿Por qué? Por el misterioso peso de la carga que ocultaba en su interior, por supuesto” (3).

Sin desvelar su contenido, les aseguro que tiene mucho que ver con el efecto balsámico de la literatura y de la música, como sentí ayer al escuchar una orquesta de marionetas, en una acera de la Sevilla antigua, en una muestra de su uso íntimo, acompañado de una sucesión de miradas de personas, pequeñas sobre todo, compartiendo con mis nietos la grandeza de la música. Confieso lo que viví ayer, porque en mi memoria de hipocampo mantengo vivo el mensaje de las obrasde Toral y Pamuk, que justifican hoy la realidad de las maletas imaginarias y reales que me han acompañado a lo largo de mi vida. Todo es tránsito y siempre hay en ellas un misterioso peso de carga o belleza, que ocultan en su interior. porque es verdad que todo depende del color del cristal con el que se miren en nuestro caminar continuo para saber de verdad lo que llevan dentro. La orquesta de marionetas de ayer, nada menos que un Paradise eterno.

(1) Jacobs, Jane, Muerte y vida en las grandes ciudades americanas, 1961, Nueva York: Vintage, pág. 50.

(1) http://www.elcultural.com/revista/letras/Cristobal-Toral/6606

(2) Pamuk, O., La maleta de mi padre, 2007. Barcelona: Mondadori, p. 11-44.

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UCRANIA Y GAZA, ¡Paz y Libertad!

Lo aprendí de personas de nombre Juan

Camarón de la Isla, interpretando Viejo Mundo, en su obra magna, La leyenda del tiempo, 1979

Sevilla, 24/VI/2024

Muchas personas llevan en nuestro país el nombre de Juan o Juana, en sus diferentes versiones, vinculadas en la celebración de su “santo “ al Bautista (24 de junio) o al Apóstol (27 de diciembre) -quien lo celebre a estas alturas de la supuesta laicidad del Estado-, como símbolo de una tradición multisecular que se perdió hace ya muchos años, cuando se decidía en el seno de cada familia el nombre de los hijos e hijas porque era un programa o proyecto de vida, es decir, el nombre encerraba en sus letras y grafía una historia personal y colectiva, familiar, que siempre se debía contar. Llevaban con mucho orgullo su nombre, su Vida. Era un momento apasionante que daba pleno sentido a la vida propia y a la de los demás.

En este contexto, repaso mi agenda para localizar y felicitar a amigos y amigas, también a maestros y maestras de vida que llevan este nombre, cada uno, cada una, con su estela. Sin dejar a nadie atrás, tengo presente hoy a un poeta llamado Juan Ramón Jiménez, que me mostró en su obra maestra, Platero y yo (Domingo, LXVIII), la existencia de otro poeta, matemático y astrónomo, Omar Jay´yam (1057-1123), al que leía bajo un árbol lleno de pájaros que no se iban, refrendado en su esencia, años más tarde, por un investigador andaluz de otros mundos, Marte, también de nombre Juan, Pérez Mercader por más señas, que me dio a conocer unas reflexiones de Jay´yam a través de Camarón de la Isla, interpretando una bulería, Viejo Mundo, con letra adaptada por Kiko Veneno, en una obra sublime para “escuchaores” de flamenco, La leyenda del tiempo, publicada en 1979.

En 2006, ese maestro, de nombre Juan Pérez Mercader, culminó su intervención magistral sobre un planeta cada día menos lejano, “La exploración de Marte en el siglo XXI”, a la que asistí como alumno privilegiado, con una canción de Camarón, Viejo Mundo, destacando una estrofa con versos de Jay´yam, pura esencia de sus Rubaiyat:

El mundo es un grano de polvo en el espacio
La ciencia de los Hombres, palabras
Los pueblos, los animales y las flores de las siete colinas,
Son sombras de la nada.

Con este sentimiento de la relativa importancia de nuestras vidas, formando parte de ese grano de polvo en el espacio, del que desgraciadamente nos adueñamos día a día, maltratando a la Madre Naturaleza hasta hacernos los unos a los otros la vida imposible, sólo me quedan palabras para recobrar la importancia de los nombres de personas que nos aportan casi todo en la vida, con palabras tan bellas como las del poeta de Moguer, las de un astrofísico que investiga sobre el más acá de la vida o la forma de transmitir Camarón el significado de la humildad humana para cantarla a la posteridad. Todos con un nexo común, las bellas palabras de Omar Jay´yam.

Además, en el caso del nombre Juan, porque sé lo que significa, lo que ha perdurado a lo largo de los siglos, cuando ponerlo era una tarea encomendada a padres y abuelos, sentados hace miles de años en las orillas de los ríos Tigris y Éufrates, en la actual Irak, preparando el gran acontecimiento del nacimiento de los nuevos descendientes de sus familias, porque los nombres que debían llevar no eran inocentes sino un programa de vida para formar parte de la genealogía familiar. Me parece una aventura extraordinaria, que se debería rescatar como lección de la historia para cada uno, cada una, para todos. 

Lo que he recordado son impecables proyectos de vida, según la historia, de personas de nombre Juan, que siguen siendo necesarios e imprescindibles. La historia sigue siendo una gran maestra de vida. Para que no se olvide, ni siquiera un momento y expresado hoy en palabras de felicitación dedicadas a las personas que conozco, de nombre Juan o Juana, cuyo nombre en hebreo, Yohanan, su “programa de vida”, significaba que “iba a tener el corazón cerca de los que menos tienen”, porque Dios era “miseri-cordioso” (así, con guion) con la familia que “ponía ese nombre” y porque siempre “estaría cerca de ellos”, porque era su protector. 

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA Y GAZA, ¡Paz y Libertad!

Antonio López, sencillez y maestría en estado puro

Rosas rojas, 16-17 mayo 2007 (i) – Lirios y rosa, 1977-1980 (d) / ANTONIO LÓPEZ – Fotomontaje JA COBEÑA

Sevilla, 21/VI/2024

Son habituales mis reencuentros anímicos con el pintor Antonio López y tengo que confesar que siento una especial debilidad por su vida y obra, cuando ya frecuentamos los dos los efectos de una matusalénica edad, como diría Benedetti. Acabo de leer un artículo precioso sobre este pintor de la vida real, la que nace, crece, se multiplica y muere, con un título que no me ha dejado indiferente: Las flores que inspiran a Antonio López: “Pintar una vida breve es emocionante y hay que afrontarlo con valor”. En los tiempos que corren, recomiendo leerlo y aprender del maestro López cómo pasan el tiempo y sus momentos bellos, a modo de un tempus fugit redivivo: “Las flores me han enseñado a congraciarme con la fugacidad de la vida. Me siento atraído tanto por la belleza de su plenitud como por su desenlace decrépito”. Así lo entendí el día que dibujé el boceto de una obra suya que no olvido, Lirios y rosa, inacabado por mi parte a día de hoy o cuando compré en una exposición temporal suya en el Thyssen-Bornemisza, una reproducción en papel Conqueror, Rosas rojas, que figura en un lugar especial, cerca de mi biblioteca, mi clínica del alma.

He escrito sobre Antonio López varias veces en este cuaderno digital y siempre recordando su obra inacabada, porque es lo que siento hoy al contemplar la obra citada, Lirios y rosa, que inicié en 2005 y sobre el que el 3 de julio de 2006 escribí lo siguiente: “Ayer sentí la necesidad de retomar la copia que estoy haciendo de un dibujo de Antonio López que me fascinó desde que conocí su existencia. Es una instantánea de la casa de su tío Antonio López Torres, en Tomelloso (Ciudad Real), que juega admirablemente con la luz a pesar de los claroscuros del conjunto y que está fechada en 1972-1975, como muestra de su laborioso realismo onírico. Trabajé mucho las tulipas de la lámpara, el cableado difuso de la pared, la puerta abierta, el negro distante del mueble platero y la difícil composición geométrica de la solería de las habitaciones contiguas. Desde hace un año y tres meses no he vuelto a coger el lápiz, la regla para medir las proporciones de cada loseta, la goma impertérrita, el papel de seda que cubre el dibujo en potencia, hecho con dedicación para mi hijo Marcos, al que quiero ofrecerle un trabajo concienzudo, serio, trazado en horas de dedicación a él, como símbolo de una vida llena de contrapuntos diarios por la propia contradicción de vivir contracorriente, pero con pasos hacia delante, tal y como los dibuja Antonio López en el paso firme de su tío Antonio” (1).

Miguel Delibes le dedicó en cierta ocasión unas palabras llenas de ternura, en torno la figura de su tío, el del dibujo mío inacabado: “¿Qué admirar más en Antonio? ¿Su persona o su obra? Su bondad, la modestia machadiana de su aliño indumentario, su humildad creadora, su absorbente profesionalidad, el afán de apartarse, de desplazar sobre otros su valía.

«Mi tío Antonio, el de Tomelloso, ese sí que sabe».

Tenía esta obsesión. Los elogios dedicados a él los aplicaba a su tío, con quien de niño mezcló los primeros colores. Él era solamente un copiador, un aprendiz. No era tarea fácil sacarle de su juicio. Él pintaba, sí, pero el genio era su tío. Y su tío, el de Tomelloso, era realmente un talento natural, pero Antonio era el maestro”.

Antonio López es un pintor especial, refugiado siempre en su forma de comprender el tiempo. Así lo definí en alguna ocasión, en una carta que guardo con especial aprecio, refiriéndome también a otra obra inacabada por mi parte: “Como su nombre, todo es sencillo en él: su pintura realista, la escultura viva hasta la muerte, los dibujos en blanco y negro, gracias a su tío maestro de Tomelloso. Su forma de ver la vida a través del color del membrillo, paciente hasta la extenuación para que no se escape nada de lo rutinario, de lo cotidiano que verdaderamente es porque está ahí, pendiente de que alguien lo capte. Antonio López, trabajador del arte, ha dicho en esta etapa de su vida que ahora es más libre que cuando era joven, que le ha costado mucho llegar a algo parecido a la estima por la vida y por él mismo, que el camino ha sido complicado y que ha sido doloroso hacerse a sí mismo. Una persona de alma grande, en un modo de vivir y ser muy sencillo. Como una pintura inacabada para mí, que inicié en 2005, una copia de sus lirios, rosa y hojas verdes en un patio muy particular, que no pretenden decir nada más que sus pinceles pintan la vida con un realismo mágico que no te permiten perder detalle alguno de lo que pasa, de lo que ocurre, de lo que las personas sienten. Sencillez y maestría en estado puro».

A día de hoy, con unos retoques para perfeccionar el resultado final, el dibujo del tío de Antonio López ya está colgado en la casa de Marcos, sin finalizar, casi en borrador, aunque con los trazos ya definidos en la composición final. He preferido que sea así, porque el alma de este dibujo ya no es la misma que cuando se inició esta maravillosa aventura de copiar a un maestro. El cuadro de los lirios, siguen en trazos con apenas color. Antonio López, un pintor inacabado, me lo ha recordado en el silencio muchas veces. No es que seamos vagos, es que el tiempo huye irremediablemente a veces (tempus fugit), se lleva el alma de un determinado día y ya no podemos detenerlo para aprehenderlo y llevarlo a una paleta de colores.

Volviendo a Miguel Delibes, me ha fascinado siempre la anécdota sobre su busto en bronce que realizó Antonio López y le entregó en octubre de 2011, que él contó con el gracejo que siempre le acompañaba en recuerdos íntimos. Como también tardaba, estaba ávido de la última noticia sobre su busto. Encontrándose con un amigo común de Valladolid, Antonio Piedra, le sonsacó información, para que le informara de alguna forma cómo estaba en las manos de Antonio López, cuándo podría ver “su cabeza”, si se parecía, si era un trabajo importante para Antonio López, etc. y cuándo la podría ver finalizada. Ante tanta insistencia y después de varios rodeos, “Antonio Piedra, que mantenía una actitud reverencial, de respeto hacia el pintor-escultor, emitió un levísimo cloqueo y se diría, por sus ademanes y la exageración de su rostro, por la manera de abrir la boca, un poco exagerada, que iba a pronunciar un largo discurso, pero dijo simplemente:

-Estás hablando, la verdad”.

Hoy, en el artículo citado de El País, Antonio López, con su sencillez y maestría sempiternas, en estado puro, me ha hablado al alma y yo lo he contado.

(1) Cobeña Fernández, J.A. Antonio López

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UCRANIA Y GAZA, ¡Paz y Libertad!

Romanza para un verano que entra hoy con música de fondo

Romanza, segundo movimiento del Concertino para guitarra y orquesta en La menor, Salvador Bacarisse, 1952 / Orquesta de la Universidad de Granada. Guitarra: Marcos Victora Wagner, 2011

Sevilla, 20/VI/2024

A tan sólo unas horas del solsticio (sol quieto) de verano, que tendrá lugar hoy, concretamente a las 20:51 (hora UTC o tiempo universal coordinado), que corresponde a las 22:51, hora peninsular española, según informa el Observatorio Astronómico Nacional, me acerco de nuevo a esta realidad temporal que se aproxima a nuestro país, puntual como siempre. Este largo y cálido verano durará, aproximadamente, 93 días y 16 horas, terminando el 22 de septiembre para dar paso al otoño.

Mañana, coincidiendo con la entrada en el verano, será también un día de celebración especial, dedicado al Día Europeo de la Música. Desde hace años tengo asociada esta fecha con el recuerdo de una obra memorable de Salvador Bacarisse, el Concertino en La mayor, sobre todo en su sobrecogedor segundo movimiento, Romanza (con un tempo Andante), partitura completa que forma parte del legado de su obra a la Fundación Juan March, porque siempre me transmite paz en medio de tanta turbación y mudanzas del alma, sentimiento que deseo compartir hoy, de nuevo, con la Noosfera.

Siempre he pensado que la conjunción de esta llegada del verano y la celebración del día europeo de la música, ofrecen la oportunidad de creer que otro mundo es posible, sobre todo cuando se aúnan esfuerzos y voluntades en torno a la música en un tiempo tan abierto a la vida como es la estación del verano y con un denominador común sobre la ciclópea tarea de reconstruir permanentemente la vida en otro mundo diferente, al revés casi siempre, como ocurre ahora con Ucrania y Gaza, sin ir más lejos. Como no podía ser de otra forma, he elegido hoy, de nuevo, una obra que conjugara estas realidades y que guardo en mi banda sonora vital: el Concertino citado, pero interpretado por primera vez por la Orquesta de la Radiotelevisión Francesa, actuando Narciso Yepes como solista a la guitarra y bajo la dirección de Ataúlfo Argenta. Lo he vuelto a escuchar con profundo respeto y admiración gracias al fondo que figura en la Fundación Juan March (1), como legado que su hijo cedió a la citada Fundación y al que se puede acceder para conocer en profundidad la vida en el exilio y la obra de Bacarisse. En concreto, en la página dedicada al fondo radiofónico en su etapa como productor en numerosos programas en lengua española de la RTF (Radiodiffusion-Télévision Française), A propósito de Salvador Bacarisse (1964). Programa-homenaje a Bacarisse con entrevistas a personalidades de la cultura. Presentador: Narcís Bonet”.

Como en aquella ocasión, reinterpreto hoy el título como Romanza para un verano que entra hoy con música de fondo, donde los sentimientos y emociones pueden volar muy alto, cambiando también lo que ya hay que cambiar. Eso espero en la esperanza de que creamos siempre en la forma de ser nuevas personas en España, acompañados por la música y cantando, como diría Alberti: Creemos el hombre nuevo cantando, / el hombre nuevo de España cantando, / el hombre nuevo del mundo cantando. / Canto esta noche de estrellas / en que estoy solo y desterrado. / Pero en la tierra no hay nadie / que esté solo si está cantando. […] Nada hay solitario en la tierra / creemos el hombre nuevo cantando. También, porque la música es compañera en la alegría y medicina para el dolor (Musica laetitiae comes, medicina dolorum).

La Romanza tiene un tempo de andante (ejecutado con dulzura, poco a poco), al que he dedicado palabras llenas de sentimiento en este cuaderno digital, fundamentalmente en una modesta operación rescate de un músico excelente que tuvo que salir de España en condiciones lamentables con motivo de la guerra civil. Esta obra completa de Bacarisse, el Concertino en La menor, a través de sus tres movimientos, Entrada (Allegro), Romanza (Andante lento) y Scherzo (Allegretto), en su particella original para clavecín y orquesta (que conservo), me entrega siempre paz interior y me permite viajar por sueños posibles. Hoy, más que nunca, necesitamos escuchar romanzas, porque son composiciones de aire tierno y sencillo, que solo quieren transmitir sentimientos y paz interior.

Cada vez que me aproximo a esta partitura busco comprender mejor qué quiso transmitir el autor en ella. Hace años dediqué unas palabras especiales a Ataúlfo Argenta, gran amigo de Bacarisse y creo que me acerqué a su verdadero sentido: “Buscando esta verdad de Ataúlfo Argenta, he seguido de cerca a Fernando Argenta en mi vida nómada, escuchándolo siempre con enorme respeto en la radio del coche, en viajes siempre hacia alguna parte. El mismo que él tenía hacia su padre cuando nos presentaba el Concertino para guitarra y orquesta en La menor, de Salvador Bacarisse (sobre todo su Romanza), nada apreciado por el Régimen franquista por su deriva republicana y que dirigió en un concierto memorable en París el día de su estreno [15-X-1953, París (Théátre des Champs-Élysées), interpretado por Narciso Yepes (guitarra) y L’Orchestre National, en un concierto público organizado por la Radio Televisión Francesa)], del que guardo un recuerdo entrañable en mi memoria de hipocampo, de secreto”. Recomendaba en aquella ocasión, como hago hoy de nuevo, que escuchen esta versión de la Romanza con la pasión de músicos muy jóvenes de la Orquesta de la Universidad de Granada, que recogen el testigo de lo que quiso transmitir Bacarisse desde el exilio en París. El Sur también existe en el Día Europeo de la Música a través de jóvenes intérpretes, el futuro musical y más amable de nuestra Comunidad y de nuestro País.

Guardo también en mi persona de secreto un tesoro musical: la obra compilada de Salvador Bacarisse en la Fundación Juan March, con un prólogo emocionante de su único hijo, Salvador Bacarisse Cuadrado, con quien tuve la oportunidad en 2018 de cruzar un mensaje en el que me autorizó a disponer de una copia del manuscrito original del Concertino para clavecín y orquesta, op. 72 bis (a través de la Fundación Juan March) y en los que me agradecía la cercanía a su padre: “Yo me fui a vivir a Inglaterra pero mis padres siguieron en París, en el pisito del 7 de la rue Cassette que ocuparon más de treinta años. Cuando murió mi madre en 1976, trece años después que mi padre, yo quité el piso de la rue Cassette, y me llevé a Escocia todos los papeles y libros de mi padre. Desde aquel día permanecieron a salvo, y yo creía olvidados, hasta la fecha memorable en que llamó a la puerta de mi casa Emilio Casares, quien venía a pedirme autógrafos y otros materiales para una exposición de “La música en la Generación del 27” que estaba organizando y que tuvo lugar en Granada en julio de 1986. Esa exposición y el magnífico catálogo que publicó el Ministerio de Cultura fue el primer reconocimiento de aquellos músicos olvidados durante el franquismo, entre los que figuraba mi padre. En Granada, durante la exposición y hablando con Rodolfo Halffter, que había venido de Méjico, y con otros, decidí hacer lo que en realidad ya sabía que tenía que hacer: mandar los manuscritos de Salvador Bacarisse a su tierra, a España. Por muy hijo de francés, emigrado a España, que fuera mi padre, nunca se sintió sino español. Vivió treinta años en París, desarraigado y triste lejos de su querido Madrid”.

Conocí su extensa y desconocida obra a través de esta publicación extraordinaria, que está al alcance de quien desee conocer de cerca a este gran compositor olvidado durante la dictadura franquista. Fue un hallazgo que me permitió acercarme a Bacarisse, a su vida y a su preciosa obra. En la Fundación está el legado completo del compositor, llevado a cabo por su hijo en 1987, que incluía todas las partituras que obraban en su poder.

Cuando escribo estas palabras, deseo compartir hoy, de nuevo, este sentimiento de respeto y agradecimiento a un autor muy desconocido en su querido país, pero que tuvo el reconocimiento mundial fuera de él alternando su labor de composición y de dirección de orquesta con el trabajo que desarrolló en el exilio en París, en la Radiodifusión-Televisión Francesa, como productor de programas en español para Hispanoamérica. Es la razón de por qué lo he buscado tantas veces en el fondo de programas de radio en los que trabajó Salvador Bacarisse.

Es necesario conocerlo y escucharlo, compartiéndolo de nuevo con el club virtual, con sede social en la Noosfera, de las personas dignas y libres. Disfruten de esta maravillosa composición a tan sólo unas horas de la celebración del Día Europeo de la Música, cuando entra el verano con el sol quieto (solsticio), que me sigue emocionando como la primera vez que decidí conservarla en mi memoria de secreto.

(1) El concierto fue emitido por la Radiodiffusion-Télévision Française en 1964, en un programa en homenaje a Bacarisse con el título “A propósito de Salvador Bacarisse (1964)”. Durante dos programas fue entrevistado Narciso Yepes y el Concertino en la menor fue emitido íntegro. Los dos programas completos están disponibles en la web de la Fundación en “Bacarisse y la radio”. No he podido localizar grabación alguna comercial de este evento y la referencia me ha sido proporcionada, amablemente, por la citada Fundación. De ahí la importancia de esta referencia, verdaderamente sobrecogedora, escuchando también a Narciso Yepes, su amigo e intérprete preferido y a quien dedicó Bacarisse esta obra excepcional.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA Y GAZA, ¡Paz y Libertad!

Rosario de Velasco, pintora de mujeres valientes, con su alma dentro

Rosario de Velasco, Adán y Eva, 1932 – Museo Nacional / Centro de Arte Reina Sofía

Sevilla, 18/VI/2024

Hoy se ha inaugurado en Madrid, en el Museo Thyssen-Bornemisza, una exposición temporal dedicada a la pintora figurativa Rosario de Velasco (Madrid, España, 1904 – Barcelona, España, 1991) que, como en otras ocasiones, pretende olvidar el olvido al que esta artista ha estado sometida en nuestro país, que ahora cobra toda su expresión en la presentación de esta muestra comisariada por Miguel Lusarreta y Toya Viudes de Velasco, sobrina nieta de la artista, en la que se han logrado reunir «treinta pinturas de los años 20 a los 40 del siglo pasado —los primeros y los más destacados de su trayectoria artística— y una sección dedicada a su trabajo como ilustradora gráfica. Junto a pinturas bien conocidas y conservadas en museos, como su famoso óleo Adán y Eva, del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, con el que obtuvo en 1932 la segunda medalla de pintura en la Exposición Nacional de Bellas Artes, o La matanza de los inocentes (1936), del Museo de Bellas Artes de Valencia». Este conjunto de obras, se expone por primera vez por un esfuerzo encomiable de su sobrina nieta, Toya Viudes de Velasco, tal y como narra en un podcast, que sigue a estas líneas, que recomiendo escuchar con atención plena para comprender el alcance de las obras de esta genial pintora, para sacarlas del olvido y devolverle el esplendor ético que merecen, guardadas en su mayor parte por la familia y en colecciones particulares, algunas hasta ahora en paradero desconocido y que se han ido localizando y recuperando en los últimos años a través de redes sociales.

Sororas, antiguas pero modernas. Episodio 5: Devolver la vida a las olvidadas. Rosario de Velasco, el arte «de mujeres»

Según la sinopsis oficial de la exposición, «a través de esta selección de pinturas, dibujos e ilustraciones, y con un planeamiento que combina aspectos generales de la historia del arte y que explora también conceptos estéticos, sociales y políticos, la exposición pretende redescubrir y poner en valor el trabajo de una de las grandes artistas del arte español de la primera mitad del siglo XX». De la obra expuesta he escogido una pintura extraordinaria, “Adán y Eva», que el Museo Reina Sofía presenta como una obra representativa de Rosario de Velasco, «al haber obtenido en 1932 la segunda medalla de pintura en la Exposición Nacional de Bellas Artes con este lienzo, Adán y Eva, datado en ese año. De igual modo, presentará esta misma pintura en las muestras organizadas por la Sociedad de Artistas Ibéricos en Copenhague y en la galería Flechteim de Berlín, entre diciembre de 1932 y enero de 1933. Centrada en la representación de dos personajes –un hombre y una mujer, recostados en una pradera, sobre una tupida vegetación que recuerda la elaborada factura del aduanero Rousseau–, en esta composición se encuentran las principales constantes de la trayectoria plástica de su autora, una producción figurativa que en el período anterior al año 1936 se aproxima al realismo de los colectivos identificados con la corriente europea de recuperación del clasicismo, como la Nueva Objetividad alemana o los italianos Valori Plastici. Si bien la iconografía de Velasco se inspirará siempre en los motivos pictóricos tradicionales (naturalezas muertas y composiciones con figuras, como en el propio caso de Adán y Eva), la aproximación a esos mismos temas se caracteriza en estos momentos por un innovador tratamiento formal, que incluye los aspectos técnicos y el empleo del color (Paloma Esteban Leal)».

Es importante saber que la postal de Adán y Eva es la postal más vendida en la tienda del del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, obra que también se conoció durante bastante tiempo como Un hombre y una mujer en el campo, en un esfuerzo sacrosanto por salvar las interpretaciones dudosas de las creencias, presumiblemente del régimen franquista, a pesar de sus devaneos falangistas, reconociéndose por su trayectoria profesional y vital que fue una mujer muy avanzada para su tiempo, compartiendo también, por ejemplo, su obra iniciática como ilustradora en Cuentos para soñar, de una jovencísima María Teresa León. Es la razón de su pintura figurativa y su más allá, terrenal o celestial, dependiendo siempre del los ojos con los que se contemple su obra. Casi siempre, a través de mujeres representadas en la vida ordinaria, con su alma extraordinaria dentro.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA Y GAZA, ¡Paz y Libertad!

La izquierda, unida, no debe vivir sin ideas, sin ideología alguna

Sevilla, 16/VI/2024

Solo se debe dejar de callar cuando se tiene algo que decir más valioso que el silencio

Abate Dinouart. Principio 1º, necesario para callar.

Dejo de callar hoy en este cuaderno digital, después de unos días de silencio, como aprendí hace ya muchos años del Abate Dinouart, porque considero que mi empeño es decir algo que considero más valioso que este silencio autoimpuesto. Lo hago porque, a diferencia del famoso aserto de Groucho Marx, vuelvo hoy a hablar de mis principios políticos, sabiendo que si no gustan, no tengo otros. Han pasado unos días desde la jornada electoral europea del domingo 9 de junio y a tenor de los resultados globales, incluidos los de nuestro país, hay que aceptar que algo está ocurriendo en el mundo, en Europa, en nuestro país, en mi Comunidad, Andalucía, donde la derecha hace estragos y la izquierda se ahoga en un mar de siglas, dividida como siempre, sobreviviendo a duras penas frente a una derecha y su más allá, organizada más que nunca , ¿Qué pasa en la izquierda en este país? Recurro de nuevo a lo que llamaba Saramago, la cuestión hormonal, la ideología política, recordando lo escrito en este cuaderno digital hace ya años sobre la crisis estructural de la izquierda, trayéndolo a nuestro presente a tenor de los resultados de la izquierda en Europa, en nuestro país, en mi Comunidad Autónoma, situación que se debe abordar por la llamada «izquierda» y su más allá, sin tapujo alguno. Un examen profundo y sosegado, eso así con la ardiente paciencia de Neruda, sobre la situación actual de la denominada “izquierda” (para entendernos) y no quedarnos solo en lanzar ataques furibundos sobre todo el espectro del centro y de las derechas, como una mal entendida defensa para justificar lo ocurrido el pasado 9 de junio y en convocatorias electorales anteriores, con resultados también adversos y sin paliativos. La democracia nos enseña que hay que respetar de forma casi reverencial el resultado de las urnas. Otra cosa es conformarnos con lo ocurrido y dejar que todo siga igual. Decían los clásicos que evaluar es emitir juicios bien informados. Salvo error por mi parte en el rastreo técnico que he efectuado para evaluar lo ocurrido con la izquierda, creo que todavía no se ha hecho un examen a fondo de las circunstancias de texto y contexto en torno a las pasadas elecciones. La crisis de la izquierda data ya de hace varios años, quizá demasiados, donde se han ignorado continuamente las señales de falta de identidad de la militancia activa y pasiva en torno al espectro de la denominada izquierda. Lo ocurrido el día 9 de junio en las pasadas elecciones europeas, ha sido la crónica de un desastre anunciado por el rebosamiento de la grave fractura de la izquierda en nuestro país y, por extensión en bastantes países del continente europeo. ¿Por qué un absentismo de la izquierda tan abrumador y lejano del derecho a votar, con una sangría de votos tan preocupante?

¿Razones? Muchas y de variadas procedencias, pero la más importante es la falta de identidad de creencia en la ideología que debería sustentar la opción citada. Muchas veces he indicado en este blog que las ideologías no son inocentes, ninguna de ellas, pero ahora me centro en la izquierda (para seguir entendiéndonos). Todo lo que no sea cuidar la razón de por qué somos, existimos y vivimos dignamente, por medio de la política entendida en su justo sentido aristotélico, de la defensa de la ciudadanía en sus derechos y deberes, como garantía de la democracia, que solo se consigue a través de los programas políticos convincentes (que no todos son iguales y es donde la izquierda debe mostrar siempre su sensibilidad especial hacia todas las personas por justicia social y principios de equidad en la accesibilidad a la dignidad humana para todos, sin excepción alguna), es participar en conformismo diletante que es lo peor que le puede ocurrir a la izquierda (para entendernos de nuevo). Y la izquierda, digámoslo sin tapujos, se ha instalado en ese conformismo atroz. Decía en tal sentido Lukács, mi maestro en el neomarxismo de juventud, que “no hay ninguna ideología inocente: la actitud favorable o contraria a la razón decide, al mismo tiempo, en cuanto a la esencia de una filosofía como tal filosofía en cuanto a la misión que está llamada a cumplir en el desarrollo social. Entre otras razones, porque la razón misma no es ni puede ser algo que flota por encima del desarrollo social, algo neutral o imparcial, sino que refleja siempre el carácter racional (o irracional) concreto de una situación social, de una tendencia del desarrollo, dándole claridad conceptual y; por tanto, impulsándola o entorpeciéndola” (1). Las razones de la izquierda deben ser expuestas siempre de forma muy clara y de la forma más homogénea posible, impulsando sobre todo la transformación social, no solo los cambios, cuidando con esmero a los más débiles para alcanzar entre todos otro mundo posible. La fractura de la izquierda no ha hecho otra cosa en los últimos años que entorpecer con su división esta noble tarea de transformación. Así de claro y alto.

Además, me preocupa mucho el conformismo de la izquierda en nuestro país, en mi Comunidad, Andalucía, que se extiende como una mancha de aceite. El conformismo hace estragos allí donde nace, se desarrolla y muere, porque se instala en el confort de los mediocres, tibios y tristes, alejando como por arte de magia a las personas dignas de cualquier movimiento andante. Tengo que reconocer que la mediocracia me dan pánico, pero sus allegados crecen como por encanto, porque todos coinciden en que la cosa de la izquierda que lidera este país, gobernándolo de forma espuria, dicen, está fatal. Pero ¿qué es la cosa?, ¿su cosa, nuestra cosa?

La cosa de la izquierda es la vida misma, con su parafernalia personal e intransferible en cada persona que vive rodeada de cosas que cosifican, es decir, a la corta, más que a la larga, reducen a la condición de cosa a las personas, con un abandono y olvido cómplice de la ideología que la deberían sustentar, porque se la busca y, lo que es peor, no se la encuentra ni se la espera. Porque ahí radica su peligro extremo: reducen a las personas a una cosificación inaceptable por medio del conformismo brutal que nos invade y que suele diseñarse muy bien por el enemigo, un artista de la mercancía política en hipermercados de la indignidad y de su economía propia y asociada. Muchas veces he ensalzado la figura de Papageno, el protagonista de la ópera de Mozart, La flauta mágica, porque su profesión es un modelo a seguir en muchas ocasiones para los inconformistas de cuna, encantador de pájaros, aunque no sepamos casi nunca a qué tipo de pájaros, con perdón, tenemos que encantar. Cada uno que lo aplique a quien corresponda. A mayor abundamiento ideológico, Saramago manifestó en cierta ocasión, en una entrevista especial con Jorge Halperín, periodista de Le Monde Diplomatique, que las izquierdas son campos en ruinas y padecen una crisis de ideas, que es la peor de todas: “No hay ideas que reúnan a la gente y no se puede hacer nada si no hay una idea donde la gente se encuentre, alrededor o compartiéndola. Entonces, cuando se trata de la derecha no tiene mucha importancia, porque la derecha no necesita ideas. Pero tiene consecuencias graves para la izquierda porque no puede vivir sin ideas. Y la verdad es que algunas de ellas se agotaron” (2). 

Sé que las personas que lean estas palabras pensarán con nostalgia en días ya lejanos para algunos, en los que con orgullo y sentimiento de clase no importaba sentirse parte de lo que todo el mundo conocía como “la izquierda” y que te identificaran como integrante de sus formaciones políticas que no ocultaban con actitud vergonzante sus siglas e ideologías implícitas. Tampoco importaba que los que no estaban en este espacio ético de la izquierda se burlaran de sus «utopías», como los de siempre -para tranquilizar sus conciencias- han llamado y quieren seguir llamando hoy a toda pre-ocupación por los demás desde las políticas de izquierda, sobre todo cuando se centran en el beneficio del interés general y de los que menos tienen (por cierto, no solo en relación con el dinero).

La izquierda necesita gritar a los cuatro vientos que hasta aquí hemos llegado en este país, que la izquierda tiene que organizarse urgentemente, olvidar rencillas y disputas cortesanas, y dedicarse a formar una alternativa de progreso y cambio que devuelva a través del Gobierno y del Congreso, del Parlamento de Andalucía en estos momentos, el sentido de la vida y de la dignidad humana a todo el país y a la Comunidad Autónoma de Andalucía por extensión, sobre todo a millones de personas que malviven por el paro o la pobreza extrema y que a pesar de todo piensan que un día no muy lejano se resolverá su drama personal y familiar. Los agoreros mayores del reino piensan que fuera de la derecha y de la ultraderecha ahora no hay salvación, como nos enseñaban en el catecismo de nuestra infancia sobre la pertenencia salvadora a la Iglesia oficial. Pero no es verdad.

Ha llegado el momento de actuar. Con independencia de lo que puedan hacer los partidos de izquierda o de abajo, los de toda la vida al final, en la resaca de lo ocurrido el pasado 9 de diciembre o en la convocatoria de las generales, el 23J de 2023, salvados por la campana democrática de última hora, deberíamos aunar voluntades con el amor y el sufrimiento, desde las bases ciudadanas de la izquierda popular, como ha hecho Francia ante el avance de la ultraderecha en este país, para luchar por un futuro digno, propio y ajeno, como aprendimos de la voz de Quilapayún en la Cantata de Santa María de Iquique y que no me avergüenza citarla todavía hoy. Deberíamos celebrar encuentros en la calle, tomarla en el sentido más democrático del término, inundar las redes de mensajes solidarios de la izquierda digna, publicar artículos en blogs y mensajes en redes sociales, plantear debates en el tejido asociativo en el que estemos insertos, estar presentes en todos los medios de comunicación y celebrar actos en la Universidad, entre otras muchas actividades, para demostrar y demostrarnos que todavía hay una solución a la gobernabilidad de este país y de esta Comunidad sin tener que esperar pacientemente y en silencio cómplice a que todo siga discurriendo con conformismo indigno.

Aprendí de Víctor Jara que “hoy es el tiempo que puede ser mañana”. La mejor forma de no olvidarlo es atender estas palabras en su hoy, que ahora es el nuestro, porque no han perdido valor alguno al recordarlas en estos momentos cruciales para esta Comunidad, para este país, en definitiva, porque el problema de la izquierda activa es general. Sería una forma de salir del silencio cómplice en el que a veces estamos instalados para complicarnos la vida en el pleno sentido de la palabra. Merece la pena porque en la izquierda digna se sabe que mucho más temprano que tarde, se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor. Palabra de Allende y ¿por qué no?, nuestra.

La izquierda, unida, jamás será vencida. Quizá sea la única forma de entonar a partir de ahora una canción alegre de la izquierda en nuestro país, en Andalucía. Como la Cantata de Quilapayún.

NOTA: el vídeo se ha recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=LWlkWPXfvXc

(1) Lukács, G., El asalto a la razón. Barcelona: Grijalbo, pág. 4 s., 1976; Cobeña Fernández, J.A., Necesidad de crisis y necesidad de religación. El Correo de Andalucía, 12/VII/1977, pág. 3; Cobeña Fernández, J.A. El cerebro necesita ideología, cada díahttps://joseantoniocobena.com/2012/03/19/el-cerebro-necesita-ideologia-cada-dia/.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA Y GAZA, ¡Paz y Libertad!

Neveras vacías y comedores escolares cerrados: una realidad a erradicar en las vacaciones de verano

Sevilla, 15/VI/2024

Una vez más volvemos a tropezar con la misma piedra: la situación lamentable en verano de miles de niños y niñas de este país que tienen vacías las neveras de sus casas, los comedores escolares cerrados y el aburrimiento garantizado en un tiempo libre complejo y no tutelado en muchas familias. Así lo atestigua el reciente informe publicado por la ONG Educo, Los derechos de la infancia no se van de vacaciones. Infancia en riesgo y alimentación saludable en verano, que deberíamos leer con atención casi reverencial, como uno de los documentos de obligado conocimiento para un verano ético, que también existe.

El fenómeno con el que nos encontramos cada verano, el olvido vacacional de miles de niños y niñas de este país, se demuestra con datos objetivos en citado informe: “Es lógico pensar que, para los niños y niñas, las vacaciones de verano son uno de los mejores momentos del año. Casi tres meses por delante para disfrutar con la familia, en la playa o en la montaña, en el pueblo o en la ciudad, yendo a pasear, a comer helados y a jugar con los amigos y amigas. Sin embargo, esta idílica imagen se aleja, y mucho, de la realidad de miles de niños y niñas en España. En 2014, Educo denunció que los más de 500.000 niños y niñas perceptores de las becas comedor se quedaban sin este tipo de ayuda al terminar las clases. Hoy, 10 años después, son más de 850.000 quienes reciben este apoyo durante el curso escolar. Es decir, en una década casi se han duplicado las becas públicas para acceder al comedor. Este aumento es debido a una mayor preocupación a nivel social y por parte de las administraciones de asegurar la alimentación de niños, niñas y adolescentes en el espacio educativo. Sin embargo, cuando llega el verano y cierra la escuela, dejan de recibir esta ayuda, poniendo en riesgo su derecho a la alimentación. Y solo son la punta del iceberg. Estos niños y niñas forman parte de los 2,7 millones que viven en riesgo de pobreza y exclusión».

Junto a estas cifras tan elocuentes, también se informa que «poco se sabe de lo que pasa durante casi tres meses la infancia vulnerable, que sufre “olvido vacacional”. De hecho, según los datos recabados en los centros educativos con los que Educo trabaja sabemos que solo 1 de cada 7 escuelas encuestadas afirman que los niños y las niñas que
tienen beca comedor tendrán la alimentación asegurada todo el verano». Además, «no solo está en riesgo su alimentación, sino también su bienestar. Para la infancia más vulnerable, las vacaciones equivalen a estar prácticamente todo el día dentro de un piso. Y, a veces, dentro de una habitación, porque el piso lo comparten varias familias. Probablemente formen parte del 19,90% de niños y niñas que viven en hogares mal acondicionados, en los que se pasa frío en invierno y calor en verano. Sus padres y madres pasan el día fuera trabajando porque es ahora en verano cuando encuentran empleo haciendo substituciones. Además, a veces se quedan a cargo de sus hermanas y hermanos pequeños, y con la televisión, la tableta o el móvil como única distracción».

Más adelante señalan en el informe unos puntos críticos de vital importancia:

  • Hay más becas comedor pero siguen siendo insuficientes y «según el Instituto Nacional de Estadística, el 34,5% de los menores de 18 años está en riesgo de pobreza o exclusión social; es decir, uno de cada tres, dato que nos sitúa, tristemente, en los primeros puestos de Europa en cuanto a pobreza infantil […] De hecho, la pobreza infantil en España parece estar estancada».
  • En relación con la alimentación en las familias más vulnerables, «En España, el 6,9% de los menores de 18 años no comen carne, pollo, pescado o su equivalente proteico cada dos días. Es decir, no comen la cantidad adecuada para su edad» y lo verdaderamente importante y razonable es que «No se trata solo de comer y de que las cantidades sean suficientes, sino que se coma de manera saludable, algo que puede ser difícil para las familias de los 2,7 millones de niños y niñas en riesgo de pobreza y exclusión».
  • Lo anteriormente expuesto cobra especial importancia en el periodo vacacional de verano: «Poco se sabe de lo que pasa con la alimentación de la infancia vulnerable en verano. No hay un único registro, las iniciativas y las ayudas dependen de comunidades autónomas, ayuntamientos, barrios, entidades sociales o centros educativos y asociaciones de familias. Ante esta situación, una encuesta realizada a 200 centros educativos que participan en los programas de Educo ha mostrado que solo 1 de cada 7 escuelas (14,3%) afirman que los niños y niñas con beca comedor durante el curso tienen asegurada su alimentación todos los meses de verano. Y 1 de cada 15 (6,7%) detalla que esa continuidad es parcial y no cubre todo el periodo estival. El resto de centros respondió que no lo sabían (28,6%), que no había ninguna continuidad en su alimentación o muy poca (25,7%) o que había oferta de actividades con comida, pero que no todos accedían (24,8%)».
  • La realidad de las vacaciones veraniegas es casi un imposible para miles de familias en nuestro país, siendo los niños y jóvenes los principales perjudicados: «En España, el 34,1% de los menores de 18 años no pueden irse ni una semana de vacaciones al año con sus
    familias, aunque es justo reconocer que la situación ha mejorado desde el dato amargo de 2014, con un porcentaje abrumador, el 48,20%, siendo preocupante un dato más: desde 2017 se observa un estancamiento en las cifras, dado que en ese año se alcanzó la mejor cifra en este indicador, el 32,30%, que se ha visto superado desde entonces hasta alcanzar la cifra actual.
  • Otro dato a tener en cuenta, las altas temperaturas que se registran en el país, que tienen que ver mucho con el cambio climático, también se recoge en el informe: «Es la realidad del 19,90% de niños, niñas y adolescentes, que viven en hogares en los que no se puede mantener una temperatura adecuada. La cifra se ha ido incrementando significativamente en los últimos años. En el caso de los hogares monoparentales, se encuentran en esta situación 1 de cada 3».
  • La realidad en este verano es que ante lo anteriormente expuesto, no tienen alternativas al alcance de la mano: los «niños y niñas en situación de vulnerabilidad no tienen garantizadas ayudas para campamentos de verano». Además, «Es difícil saber qué ayudas reciben las familias vulnerables para que sus hijos e hijas puedan disfrutar de colonias o campamentos de verano. También es complicado saber si incluyen las tres comidas (desayuno, almuerzo y merienda) en este periodo no lectivo. Si bien sabemos que existen muchos actores que ofrecen becas, cuesta mucho ver la complementariedad entre las que dan comunidades autónomas, diputaciones provinciales, ayuntamientos o entidades sociales. Tampoco hay claridad sobre cómo se dan estas ayudas (de forma directa a las familias o a través de otras entidades), el presupuesto destinado o el total de beneficiarios. Por lo que cuesta mucho saber cuántos niños, niñas y adolescentes pueden disfrutar de un espacio de ocio de calidad y de una alimentación garantizada cuando termina la escuela».

En las conclusiones del documento se afirma algo importante: «[…] el tejido local se activa para asumir el liderazgo y poder ofrecer espacios protectores con actividades de ocio educativo y alimentación a la infancia más vulnerable. Se trata de iniciativas para “pasar la antorcha sin que se apague” y garantizar el derecho a la alimentación y a la educación durante el verano para todos los niños, niñas y adolescentes en riesgo de pobreza y exclusión social. Entidades y ayuntamientos junto con ampas, ONG, centros deportivos, y otros agentes locales son quienes proponen y organizan campamentos y colonias. El verano es un espacio interesante para generar red por la infancia, conexiones de las instituciones del entorno, el tejido asociativo y la Administración local. Sin embargo, hace falta activar una mayor coordinación, apoyar con recursos técnicos y económicos a las redes locales para que puedan ofrecer más plazas en campamentos y colonias. Con actividades que aseguren la alimentación y también la nutrición equilibrada. Actividades que les permitan desarrollar conocimientos, habilidades y actitudes, conectar con la naturaleza y con nuevas amistades. Actividades en espacios protectores, con referentes adultos que les guíen hacia nuevas aventuras. Así, en septiembre, el verano se reflejará en relatos infantiles llenos de aventuras, de nuevas amistades y experiencias. Con gran entusiasmo todo el alumnado se verá en igualdad de condiciones para hablar sobre sus alegrías, aprendizajes, convivencia, naturaleza y buena alimentación durante las vacaciones. El mejor comienzo para un nuevo curso escolar».

Ante lo expuesto anteriormente, vuelvo a recordar algo que me conmueve a diario y que resalté este año cuando abordé en el mes de febrero, en este cuaderno digital, los resultados definitivos de la Encuesta de condiciones de vida (ECV) de 2023, elaborados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), aplicados a Andalucía, donde finalizaba mi exposición diciendo que es imprescindible conocer con datos científicos que 3.185.308 ciudadanos y ciudadanas en Andalucía (INE, padrón continuo a 1 de enero de 2022), es decir, un 37,5% del total de población en esta Comunidad, están viviendo la pobreza en sus vidas y, de forma más aguda, la pobreza severa, en un porcentaje del 11,9% del total, más de un millón de personas en Andalucía, arrojando cifras lo suficientemente elocuentes para confirmar que algo no estamos haciendo bien en esta Comunidad, porque contra datos no valen argumentos. Lo digo una vez más: ahí están los datos anteriormente expuestos, desnudos, junto a la gran pregunta que nos compromete a todos, qué hacer en una  contraescuela del mundo al revés en nuestro país, un mundo magistralmente descrito por Eduardo Galeano, en mi Comunidad Autónoma.

Personalmente, lo tengo claro: debemos compartir datos para poder emitir juicios bien informados, porque sólo ante un gobierno de Estado o Comunidad Autónoma, pre-ocupado (así, con guion) por la desigualdad actual económica, laboral y social en la población, no cualquier gobierno, porque todos no son iguales, se deben denunciar estas cifras que afectan a tantas personas, a tantos niños, a tantas niñas, a tantos jóvenes, con un objetivo claro: que se aprueben leyes y disposiciones con urgencia para solucionar esta situación. Es la única vía para que se transforme la sociedad española, permitiendo que la igualdad, solidaridad y justicia social permita a todos avanzar en derechos y libertades que mejoren las condiciones de vida para salir de la pobreza en cualquiera de sus estadios, que afectan a millones de ciudadanos en este país, de andaluces y andaluzas también, niños y niñas sobre todo, los más desfavorecidos, los pobres severos, los nadies, tantas veces citados en este cuaderno digital, que procuro no olvidarlos aunque a veces yo sea un pájaro herido por el principio de realidad de la pobreza severa y exclusión social que nos asola, con cifras -desde mi punto de vista- insoportables para atender como merece la dignidad humana.

Por último. el documento de EDUCO se cierra con un mensaje breve y bueno, que es muchas veces «muy bueno», porque de lo que se trata es de alcanzar «un verano con derechos. ¡Esto sí son vacaciones!».

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA Y GAZA, ¡Paz y Libertad!

Europa siempre ayuda a levantarnos ante la adversidad

Sevilla, 9/VI/2024

Sigo defendiendo la tarea diaria de cumplir un sueño: ser andaluz en Europa, no sin ella, construyendo un mundo local diferente, basado en el respeto a los derechos sociales para compartir educación, salud, servicios sociales e ilusiones íntimas en igualdad, es decir, sueños. Con la ayuda de Europa, a la que Andalucía debe tanto, porque con el dinero europeo compartido hemos podido construir y mantener, por ejemplo, la historia de salud mejor contada en mi Comunidad, la historia digital de Salud, “Diraya”, conocimiento en nuestra lengua, una palabra que aprendí de Averroes cuando la defendió hace ya varios siglos, desde Andalucía, frente a la tradición, riwaya, que nunca frecuenta el futuro.

Hace diez años, en un día en el que también se celebraban las elecciones europeas, escribí un artículo, Europa se levanta, que tiene hoy todo su sentido, cuando sólo faltan unas horas para saber si Europa se puede levantar con nuevos programas políticos, urgentes y necesarios, que llevarán a cabo las personas que tendrán el encargo, por mayoría, de ejecutarlos. Es una oportunidad de iniciar ahora un camino diferente al actual, donde tenga cabida el cumplimiento de objetivos para una Europa diferente, donde los valores educativos y sociales, con el denominador común de trabajo para todos, dando acogida a la inmigración desesperada tal y como lo contemplamos a diario en los medios de comunicación, permita vislumbrar una forma diferente de ser en Europa, en España, en Andalucía. 

En aquella ocasión, recordaba una película maravillosa, El viento se levanta, dirigida por Hayao Miyazaki, un maestro de la animación, que culminaba su carrera con el Oscar que le otorgaron en la edición de 2014. Está basada en una obra homónima del escritor japonés Kaze Tachinu(The Wind Has Risen (風立ちぬ?), 1936–37), que da vida a un poema de Paul Valéry, Le cimetière marin (El cementerio marino), que comienza con esta frase:

“Le vent se lève! . . . il faut tenter de vivre!
L’air immense ouvre et referme mon livre,
La vague en poudre ose jaillir des rocs!
Envolez-vous, pages tout éblouies!
Rompez, vagues! Rompez d’eaux réjouies
Ce toit tranquille où picoraient des focs!” 

El mensaje de la película se centra en la posibilidad que tiene el ser humano de lograr que se cumplan los sueños, siempre que se actúe de forma consecuente con tales deseos, a base de constancia, con esfuerzo diario, sorteando dificultades, pero sobreponiéndose a las mismas, en una dialéctica permanente de amor/odio, alegría/tristeza, superación, caídas… Es lo que ocurre al ingeniero Jirō Horikoshi, el niño protagonista de esta bella historia que sueña con ser piloto, pero ante la miopía que sufre y que le impedirá serlo, busca la alternativa a su realidad física, utilizando su inteligencia para construir aviones, no pilotarlos. Y aviones para un doble uso, donde el ser humano tiene que decidir sobre su función final, con la paradoja de que también pueden destinarse para hacer la guerra, no el amor, como le sucedió a él.

Ya se lo dijo en sueños un día Giovanni Battista Caproni, el gran diseñador italiano de aviones: «Escúchame, muchacho japonés. Los aviones no son una herramienta para la guerra, ni un negocio para ganar dinero. Los aviones son hermosos sueños y los ingenieros hacemos realidad esos hermosos sueños».

Me gustaría hoy soñar con una Europa diferente, porque es posible, siempre que seamos conscientes de que el voto particular de cada europeo, siendo más de 360 millones de votantes, es necesario para que se pueda seguir construyendo un mosaico de dignidad humana, en el que tengan cabida los sueños de cada uno, superando invasiones, migración, falta de trabajo diario, problemas agrarios, altibajos de la economía, contrapuntos en el amor y en la familia, fracasos personales y colectivos, equivocaciones y mezquindad humana. De esta forma, hoy, 9 de junio de 2024, día de las elecciones europeas, podríamos entender mejor el poema de Valéry, el hilo conductor de la película de Miyazaki y la vida de su estrella invitada: Jirō Horikoshi:

Me atrevería a decir hoy, con el espíritu de Valéry, que:

¡Europa se levanta…! ¡hay que intentar vivir en ella!

El viento de la crisis ha abierto y cerrado muchas páginas
en los libros de nuestras vidas.

¡Aprovechemos la fuerza del viento de las elecciones, en esta nueva etapa, para levantarnos e iniciar una nueva vida!

Es verdad: Europa es un hermoso sueño.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!