La ventana discreta

LA VENTANA DISCRETA

Sevilla, 6/VII/2020

Publico hoy mi libro LA VENTANA DISCRETA, una recopilación de los artículos que he escrito en este blog a lo largo del estado del alarma decretado por la pandemia de la COVID-19. Sigo manteniendo mi compromiso de no entrar en el mercado cultural en su lado más complejo y entregarlo a la Noosfera  sin contraprestación económica alguna, entendida como la malla pensante que recubre el mundo y que descubrí en mis años jóvenes de lecturas complejas como eran las de Teilhard de Chardin, comprometiéndome personalmente desde entonces con un aserto que aprendí del paleontólogo francés: el mundo sólo tiene interés hacia adelante.

Adelanto el Prólogo como anticipo de una lectura que servirá como reflexión ética de un tiempo complejo en el que hemos tenido la oportunidad de hacernos muchas preguntas antes de salir del túnel. Algunas respuestas las he encontrado en este largo camino y he decidido compartirlas de nuevo, sólo con la contraprestación soñada del respeto a lo escrito y la lectura de cada artículo al azar o por necesidad. El índice ofrece la oportunidad de elegir la lectura más adecuada para el momento más oportuno, con objeto de crear tejido crítico de pensamientos y sentimientos, porque de lo que estoy convencido es que ningún artículo es inocente y nunca pretendí que así lo fueran.

La lectura de algunos artículos pueden acompañarla con la audición de obras que forman parte de la banda sonora de mi vida. Creo que disfrutarán mucho escuchando a compositores excelentes que abarcan varios siglos de creación musical inolvidable, Mozart, Bach, Bacarisse, directores de orquesta, así como cantoras y cantores que nos ilusionaron alguna vez con su forma de transformar la vida: Pavarotti, Dalla, Pablo Milanés, Luis Eduardo Aute, Juan Manuel Serrat, Quilapayún, Víctor Jara, Julio Numhauser, Mercedes Sosa, Bob Dylan, Leonard Cohen, Ennio Morricone, John Williams, Josep Vincent, Itzhak Perlman, Arngunnur Árnadótir, Enrique Morente, Nicola Piovani, Teodor Currentzis, Samuel Barber y Stravinsky, entre otros. Los elegí porque he querido ser consecuente con el hilo conductor de la música entendida siempre como compañera en la alegría y medicina para el dolor  (Musica laetitiae comes, medicina dolorum).

Gracias anticipadas por su audición y lectura acompañada.

Prólogo

El libro que tiene ante sus ojos tiene un texto y contexto, con temporalidad cerrada, porque son casi cien mil palabras escritas e hilvanadas durante el estado de alarma con motivo de la pandemia en España del coronavirus COVID-19, que comenzó el 14 de marzo de 2020 y que finalizó el 20 de junio del mismo año. Han sido casi cien días naturales que han pasado como si fueran cien años, con daños colaterales tan importantes como las vidas de miles de pacientes que finalmente fallecieron en condiciones muy dolorosas para ellos, sus familiares y amigos y, obviamente, para todos los profesionales sanitarios que los atendieron con una entrega ejemplar.

En este contexto decidí ponerme a escribir como compromiso intelectual por la terrible pandemia, incluso días antes de que se declarara el estado de alarma: “Estamos viviendo momentos difíciles con la expansión del coronavirus y los blogueros también tenemos una responsabilidad social ante esta situación. Es un aviso para navegantes actuales la importancia que tiene estar bien informados, con una responsabilidad transcendental de los poderes públicos en este caso. Necesitamos disponer de un plan de comunicación a nivel de Estado mediante el que se pueda disponer de la información exacta, veraz y objetiva hasta los límites que sea necesario conocer sin mezcla de mentira alguna. ¡Es el interés general!, tan cuidado por nuestra Constitución. Es la mejor vacuna en estos momentos porque la proliferación de noticias, algunas de ellas falsas e interesadas, está creando un tejido crítico de alta preocupación y desasosiego”. Era un auténtico aviso para navegantes en una situación que se avecinaba como muy conflictiva y preocupante.

Así fue y así intenté escribir con un hilo conductor en cada post: nos quedaba la palabra. Si, además, podía aportar un rictus de esperanza a la situación que se nos vino encima como si fuera una erupción volcánica de miedo y desconcierto, mucho mejor. Comencé con una serie, con un post diario, denominada “Una quincena especial”, porque así lo decía el Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, por el que se declara el estado de alarma para la gestión de la situación de crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19: “La duración del estado de alarma que se declara por el presente real decreto es de quince días naturales”. Quince días que se fueron alargando finalmente hasta casi cien (99 exactamente), con prórrogas que llevaron a la Política, ¡qué gran palabra!, a una situación calamitosa y muy poco ejemplar por parte de algunos partidos (todos no son iguales), por la falta de entendimiento en momentos tan transcendentales para el país.

Esta serie la inicié justificando por qué escribía en concreto durante la primera quincena natural del estado de alarma: “Lo primero que quiero publicar es la razón de por qué escribo. En esta ocasión cobra especial interés porque así intercambiamos valores culturales e intelectuales en momentos de crisis de salud pública, que se vuelcan en cada palabra de este cuaderno porque la escritura tampoco es inocente, como casi todo en la vida. Son señas de identidad y de principios que conviene conocer antes de abordar esta singladura de quince días en la que, a modo de aviso para navegantes, sigo al pie de la letra una consigna de José Saramago en su “Cuento de la isla desconocida” en un tiempo en el que no se deben hacer mudanzas físicas aunque sí psíquicas y sociales: “Si no sales de ti, no llegas a saber quién eres, El filósofo del rey, cuando no tenía nada que hacer, se sentaba junto a mí, para verme zurcir las medias de los pajes, y a veces le daba por filosofar, decía que todo hombre es una isla, yo, como aquello no iba conmigo, visto que soy mujer, no le daba importancia, tú qué crees, Que es necesario salir de la isla para ver la isla, que no nos vemos si no nos salimos de nosotros, Si no salimos de nosotros mismos, quieres decir, No es igual…”.

En vista de las sucesivas prórrogas, decidí continuar con una segunda serie a la que titulé “La ventana discreta”. Seguíamos confinados y era necesario continuar con el espíritu y la letra de la tarea iniciada en la primera serie, no desfalleciendo en el empeño de aunar voluntades con el amor y el sufrimiento, como aquellos protagonistas de Santa María de Iquique a los que cantaba maravillosamente Quilapayún en una canción que nunca he olvidado. Así presentaba la serie cuando comenzaba la segunda quincena de confinamiento, con un título también esperanzador, La ventana discreta, “a modo de perspectiva esperanzadora sobre la situación que estamos viviendo en cada “carpe diem” particular. Necesitamos abrir ventanas metafóricas que permitan contemplar la vida de otra forma, porque es una oportunidad única de recuperar diálogo interior con nuestra persona de todos y, sobre todo, con la de secreto. Durante estos días es probable que nos sintamos a veces solos ante el peligro, en silencio, pero permitiéndonos algo muy importante: reflexionar, reflexionar y reflexionar, pasar a la acción, porque las ventanas de la vida ofrecen siempre oportunidades. Parando un momento. Las ventanas nos invitan a contemplar de forma diferente lo que antes pasaba desapercibido: la ciudad tranquila, la llegada de la primavera, más pájaros, más vida, aunque sintamos muchas veces el vértigo existencial legítimo. Necesitamos fijar la mirada en lo que auténticamente merece la pena, es decir, levantarnos desde nuestra perspectiva ética e iniciar un camino de compromiso personal y social para cambiar ese horizonte cerrado, clásico, que en el tiempo anterior, al que llamamos pasado, no nos ha llevado a veces a ninguna parte”.

Había pasado ya un mes y las perspectivas no eran halagüeñas. Todo dejaba entrever que el confinamiento era una forma muy acertada de contener el virus y la tercera quincena era la crónica de un nuevo confinamiento anunciado. Es verdad que había una inquietud que se revestía de palabras especiales: bajar la curva, alcanzar la meseta, doblegar al virus y vencerlo, con prudencia, mucha prudencia y esperanza fundada en las mediadas que se estaban tomando, tan desconcertantes a veces. De esta forma, enfoqué una tercera serie, no numerada, en términos de búsqueda de la mejor salida posible a esta situación. Es lo que he denominado en el índice, Hacia la nueva normalidad, porque es un constructo que nos llenó de esperanza cuando apareció por primera vez, literalmente así, en el periódico oficial del Estado.

En esta recta final, que se alargaba mucho más tiempo del previsto inicialmente por la prisa existencial que nos entró a todos para salir del túnel, había que escribir, en la medida de los posible y sin faltar nunca al principio de realidad que todos teníamos que asumir, sobre la reconstrucción del país y con una mirada más ambiciosa todavía, sobre la reconstrucción del mundo, porque todo lo humano nos pertenece, con independencia de dónde vivamos: “Necesitamos pensar ya en la Reconstrucción del Mundo para poder reconstruir España. Así de claro y contundente. Es difícil salir de este túnel amargo de la COVID-19 sin una visión estratégica de alcance planetario que siente las bases para establecer un nuevo orden mundial político y económico para salvaguardar la salud pública, económica y democrática del planeta Tierra. Las soluciones que hasta ahora cohesionaban el mundo declarándolo una aldea común ya no valen y los ordenadores portátiles de los hombres de negro han comenzado a cerrarse masivamente sin capacidad de reinicio alguno. Eso sí, habiendo salvado previamente la totalidad del dinero invertido, dejando a millones de ciudadanos y Estados a su “mala” suerte. En este contexto, he recordado como tarea preparatoria un cuento precioso de Jorge Luis Borges, El Congreso, que ya he comentado una vez en este cuaderno digital, porque traduce una realidad existencial del devenir del mundo en el que todos estamos ahora obligatoriamente obligados a comprenderlo para entendernos mejor. Leerlo es casi una obligación de Estado.

Con la lectura del cuento de Borges, les dejo, no sin antes decir que en esta serie innominada escribí 54 post que junto a los anteriores, suman un total de 88, hasta que llegó la jornada mágica del 21 de junio de 2020, en la que finalizaba el estado de alarma y comenzaba el tiempo nuevo de la nueva normalidad. Ese día quise resumir con un título programático un final digno para este tiempo de espera y esperanza, Romanza para un tiempo nuevo, porque en ese día confluían tres hechos relevantes, interrelacionados entre sí en el calendario, no por azar sino por necesidad: “Comienza una etapa novedosa de normalidad, después de un estado de alarma que ha durado casi cien días, entra el verano por la puerta grande y se celebra el Día Europeo de la Música, como me ha recordado hoy de forma espléndida la Fundación Juan March, a la que sigo en su devenir diario desde que descubrí que era depositaria de una obra memorable de Bacarisse, el Concertino en La mayor, sobre todo en su sobrecogedor segundo movimiento, al que denominó Romanza. Creo que la conjunción de las tres realidades expuestas, ofrecen hoy la oportunidad de creer que otro mundo es posible, sobre todo cuando se aúnan esfuerzos y voluntades en torno a la música en un tiempo tan abierto a la vida como es la estación del verano y con un denominador común sobre la ciclópea tarea de reconstruir la vida en otro mundo diferente. Como no podía ser de otra forma he elegido una obra que conjugara estas realidades: el Concertino citado, interpretado por la orquesta de la Radiotelevisión francesa, actuando Narciso Yepes como solista a la guitarra y bajo la dirección de Ataúlfo Argenta”.

Hemos entrado de lleno en la nueva normalidad, aprendiendo a cuidar y cuidarnos con medidas de autoprotección y respeto a la vida de los demás. Eso espero en la esperanza de que a partir de hoy creemos en la forma de ser nuevas personas en España cantando, como diría Rafael Alberti en un contexto tan difícil como tuvo que vivir y al que aportó también esperanza: Creemos el hombre nuevo cantando, / el hombre nuevo de España cantando, / el hombre nuevo del mundo cantando. / Canto esta noche de estrellas / en que estoy solo y desterrado. / Pero en la tierra no hay nadie / que esté solo si está cantando. […] Nada hay solitario en la tierra / creemos el hombre nuevo cantando. También, porque la música ha demostrado durante el estado de alarma y el confinamiento subsiguiente que es compañera en la alegría y medicina para el dolor (Musica laetitiae comes, medicina dolorum).

 

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN

José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de los artículos de este libro; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

En memoria de Ennio Morricone

ENNIO MORRICONE

Sevilla, 6/VII/2020

Ha fallecido hoy Ennio Morricone en Roma, su ciudad natal, a los 91 años. He citado muchas veces en este blog a este maravilloso compositor, recientemente el pasado 7 de junio, como homenaje a una película inolvidable, Cinema Paradiso, así como a su banda sonora compuesta por Morricone, por lo que significan ambas para la historia del cine. En el post de referencia, Cinema Ideal, que vuelvo a publicar de nuevo, canto su excelencia, así como el reconocimiento en este país al compositor italiano por la entrega, junto a John Williams, del Premio Princesa de Asturias de las Artes 2020.

El acta del jurado decía textualmente que “[…] Dotados de una inconfundible personalidad, entre sus obras se encuentran algunas de las composiciones musicales más icónicas del séptimo arte, que ya forman parte del imaginario colectivo. Williams y Morricone muestran un dominio absoluto tanto de la composición como de la narrativa, aunando emoción, tensión y lirismo al servicio de las imágenes cinematográficas. Sus creaciones llegan incluso a transformarlas y trascenderlas, sosteniéndose por sí mismas como magníficas obras sinfónicas que se encuentran entre el repertorio habitual de las grandes orquestas. Todo ello los convierte en dos de los compositores vivos más venerados en todo el mundo”.

En el hilo conductor de las palabras que siguen se guarda el aprecio y admiración hacia Ennio Morricone. Sus obras mantuvieron y expresaron siempre su dignidad personal y profesional. Ahora, podrá poner música inolvidable a su cielo particular.

CINEMA IDEAL

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Dedicado especialmente a todas las personas que hoy se acordarán de mí. A los que me siguen en este desfiladero digital. A los que aman el cine y sus bandas sonoras, incorporándolas a la vida.

Sevilla, 7/VI/2020

Mi infancia son recuerdos de mi nacimiento, tal día como hoy, hace setenta y tres años, en una calle de Sevilla, Jesús del Gran Poder, en un edificio cargado de historia porque se construyó en el siglo XIX sobre el solar que quedó al derribarse, después de la desamortización de Mendizábal, el Colegio de la Purísima Concepción regentado por los Jesuitas y que hacía esquina con la calle Becas, edificio en el que se alojaba también un cine de verano con nombre programático: Ideal.

Tengo solo vagos recuerdos de aquellos primeros años, antes de viajar a Madrid como niño del Sur, para quedarme allí durante bastante tiempo y sin volver más a esta tierra que me vio nacer. Así empezaban unos apuntes de la autobiografía que comencé a escribir en 2014, que abandoné unos meses después porque sentí el vértigo del rabino jasidista, Bunam de Przysucha, que intuyó la dificultad de escribir algo sobre el hombre que fuera convincente y tuviera fronteras: al calibrar la «locura» de su empresa dijo: «Pensaba escribir un libro cuyo título seria «Adán», que habría de tratar del hombre entero. Pero luego reflexioné y decidí no escribirlo». Calibré mi locura y decidí no escribirla.

Hago esta reflexión hoy porque el título que escribí en aquellos días era, en el fondo, un homenaje a una película que me ha marcado para siempre: Cinema Paradiso. Mi vida ha sido también una película sin fin, de muchos géneros en uno solo: vivir apasionadamente. Me sentí reflejado en la misma de principio a fin, por el amor al cine, porque siendo muy niño hacía mis propias películas con dibujos animados, impregnándolos en aceite que, una vez secos, los unía y pasaba por rodillos laterales de un escenario, también hecho a mano, para imprimirles movimiento a demanda. Más o menos, observando aquel descubrimiento mágico con la cara de Totó, mi querido protagonista de la película de verdad, que he recogido en la imagen que preside estas líneas. También, porque seguí siempre el consejo de su gran amigo Alfredo cuando decía al niño que amaba tanto el cine, que debía salir de sí mismo para buscar islas desconocidas, las que describía extraordinariamente Jose Saramago en su cuento “La isla desconocida”. En aquella escena memorable de la estación, Alfredo, ya ciego por el incendio del cine, le dice en un susurro inolvidable a Totó: “La vida es más difícil… Márchate…, el mundo es tuyo, … no quiero oírte más, solo quiero oír hablar de ti… Hagas lo que hagas, ámalo”. Le ayudó a salir de su zona de confort y nunca he olvidado aquellas escenas ni aquellas palabras. Todo un símbolo: hagas lo que hagas, ámalo.

No he olvidado, nunca, el Cinema Ideal de mi infancia, del que solo escuchaba las bandas sonoras de las películas desde el balcón que daba a la calle Becas, en el que, entre barrotes, imaginaba historias preciosas de cuatro años. Pasado este tiempo, he comprendido muy bien el consejo de Alfredo, porque siempre he procurado amar todo lo que he hecho. Ahora, pienso también en los momentos difíciles que he vivido en esta larga vida, quizá por la especial sensibilidad que se ha creado por la pandemia creando anticuerpos para el dolor y la aflicción. Mi amor al cine me devuelve también a mi Cinema Ideal tan particular, un recuerdo de películas inolvidables de Spielberg, entre las que destaco por su lección histórica nacida en su corazón y en su alma judía, La lista de Schindler. Aunque parezca mentira, no me quiero quedar con el dolor de su argumento de fondo, sino con el tema principal de la banda sonora de la misma, compuesta por John Williams, de la que inserto hoy en este post una interpretación memorable, al violín, de su gran amigo de vida y creencias, Itzhak Perlman, uno de los mejores violinistas de la historia de la música que aún comparte vida con nosotros. Escucharlo y sentirlo al mismo tiempo nos permite comprender que, efectivamente, el hombre, si quiere, no es un lobo para el hombre, porque todo lo humano no nos es ajeno, es más, nos pertenece.

Se acerca el “The End” de estas líneas. Les confieso que hablar de Cinema Paradiso y La lista de Schindler ha sido, en el fondo de estas palabras, un homenaje a su obra musical en el mundo del cine, a través de dos bandas sonoras memorables compuestas por Ennio Morricone y John Williams, respectivamente. El pasado viernes recibieron el Premio Princesa de Asturias de las Artes. El acta del jurado dice textualmente que “[…] Dotados de una inconfundible personalidad, entre sus obras se encuentran algunas de las composiciones musicales más icónicas del séptimo arte, que ya forman parte del imaginario colectivo. Williams y Morricone muestran un dominio absoluto tanto de la composición como de la narrativa, aunando emoción, tensión y lirismo al servicio de las imágenes cinematográficas. Sus creaciones llegan incluso a transformarlas y trascenderlas, sosteniéndose por sí mismas como magníficas obras sinfónicas que se encuentran entre el repertorio habitual de las grandes orquestas. Todo ello los convierte en dos de los compositores vivos más venerados en todo el mundo”.

En este momento tan crucial, cuando he tenido la oportunidad de decir todo o nada de mis 73 años recién estrenados, me van a permitir una debilidad cinematográfica también. Me refiero al síndrome de Errol Flynn, un gran actor de mi infancia madrileña, que me ha acompañado a lo largo de mi azarosa vida. He avanzado muchas veces por desfiladeros existenciales que están situados en zona comanche permanente, pero sin la valentía e intrepidez aprendidas en mi niñez rediviva del General Custer o Errol Flynn (tanto monta, monta tanto), en los que de manera arrogante y sin despeinarse, con la botonadura reluciente y sin una mota de polvo en su traje y botas de montar, avanzaba este último con su Séptimo de Caballería para deshacerse de Caballo Loco o Víctor Mature (otra vez, tanto monta, monta tanto), sabiendo, eso sí, que al final del desfiladero podía estar siempre Olivia de Havilland (Beth) para fundirse en un abrazo eterno y casto, como si no pasara nada, que arrancaba aplausos eternos en el patio de butacas del Cinema Paradiso de mi infancia. Lo de menos era ya el final desastroso de la película, de cuyo nombre no quiero acordarme, en un país que estaba necesitado de escenas edulcoradas y de cartón piedra.

Sinceramente, les confieso que, a diferencia del clásico aviso en los títulos de crédito de antes, cualquier parecido de lo aquí contado con la realidad de lo que he visto y vivido en la película de mi vida, no ha sido una pura coincidencia.

THE END

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.

La otra mirada

RAMON MASATS

Ramón Masats, Mercado de San Antonio (detalle). Barcelona 1955

Sevilla, 4/VII/2020

Ocurrió en el informativo de la noche. El presentador comentó que se había inaugurado una exposición retrospectiva en Madrid sobre el fotógrafo Ramón Masats. Pasaron rápidamente fotografías icónicas de este profesional que tanto nos ha contado sobre la historia de España en la posguerra. Fui rápidamente al ordenador, recuperé la emisión del citado informativo y capturé una instantánea de la fotografía mágica en los minutos finales, en los que pude captar la imagen de esta niña, que se me antojaba desde que la vi como perteneciente a una de las dos Españas de Machado. Esta imagen está incluida en la exposición Ramón Masats Visit Spain, que puede verse dentro de la programación de PHotoESPAÑA en el espacio Tabacalera de Madrid hasta el 12 de octubre.

La colección lleva un título que tampoco es inocente: “Entre 1955 y 1965 Ramón Masats recorre la geografía de España con su cámara y una obsesión en su cabeza: retratar los tópicos con los que la cultura oficial, bendecía los valores patrios. Iniciaba entonces su carrera como colaborador de varias publicaciones, y este viaje le permitió el desarrollo de un trabajo innovador que revolucionó el triste panorama de la fotografía oficial, todavía enredada en su dependencia de los cánones estéticos que el orden clásico
imponía a la nueva disciplina. En el tiempo, el trabajo de Masats coincide con el fin de la autarquía del Régimen de Franco y con la apertura diseñada por el gobierno con la creación del Ministerio de Información y Turismo (1951), y el Plan Nacional de Turismo
(1953). Visit Spain fue ese primer mensaje que utilizó la propaganda oficial”. De ahí el título de la exposición.

Sorprende la imagen, titulada Mercado de San Antonio, Barcelona 1955, porque aparecen hombres en torno a unas mesas con libros, probablemente dentro de la lonja, en la que aparecen hombres, solo hombres, hojeando libros apilados sobre las mesas de tijera, humildes, sencillas, con libros de títulos desconocidos. Deducimos que era domingo, porque se aprecia que iban vestidos “de ese día” y porque se sabe que en este mercado los domingos lo dedicaban a la compraventa de libros, cromos y cuentos: “También se incorporarían libreros y coleccionistas los domingos dando origen al Mercado Dominical de Sant Antoni. Hoy es un mercado especializado en libros nuevos y antiguos y coleccionismo tradicional de postales, sellos o revistas y donde también encontrarás todo tipo de oferta vinculada a nuevas aficiones y colecciones como los cromos, los videojuegos o las películas” (1). Una imagen que captó con su magia tan particular Masats, fotógrafo de la verticalidad, en la que entraba en plano la niña sentada en un banquillo, con un cuento en las manos, pulcramente vestida (de domingo) y con la mirada fija en la cámara, posando para la posteridad del país.

KOWASA PORTADA

Era otra mirada, inocente mirada, con el mensaje directo de Machado aunque ella no lo supiera: “El ojo que ves no es ojo porque tú lo veas; es ojo porque te ve”. Al verla ayer, sentí que me miraba aquella España de mi niñez madrileña, como si quisiera interrogarme sobre qué estamos haciendo en la actualidad, alejándonos cada vez más de la educación y la cultura, como si fuéramos en este aquí y ahora los mayores que estaban a su espalda, hojeando libros, ajenos a lo que estaba sintiendo ella, distraídos de la vida. Como ocurre con las ideologías, las fotografías nunca son inocentes porque siempre hay un ojo humano detrás que ordena. Me pasó cuando supe del fallecimiento del fotógrafo francés Marc Riboud en 2016, que muchas personas recordarán por su famosa fotografía de la chica con la flor, por cierto, no inocente. He conocido el hilo conductor de su profesión, por una frase de un especialista en los cuidados del ojo, del siglo XIII, Pietro Spanno, que llegó a ser Papa bajo el nombre de Juan XXI: “El ojo es un miembro noble, redondo y radiante. Ver es el paraíso del alma”. Ese es el secreto y la magia del ojo humano cuando ordena el clic que fija momentos especiales de la vida para la posteridad. Igual que cuando se fotografía el dolor o la muerte, muchas veces con alto riesgo personal de profesionales excelentes, comprometidos, facilitando imágenes recientes que desgraciadamente ya son habituales para el procesamiento de nuestra retina y que tanto nos hacen pensar, cumpliendo su función.

MARC RIBOUD

Dije algo en aquella ocasión que recupero ahora en mi rincón de ver la fotografía de Masats: hay fotógrafos y fotógrafas que retratan almas especiales, en blanco y negro, como Marc Riboud,  Robert Capa, Kati Horna, Sebastião Salgado o Ramón Masats, ¿por qué no?, que valoramos hoy de forma especial porque muchas veces estamos ciegos ante el color que dio al mundo la creación transcendental del hombre y la mujer, que tuvieron la oportunidad de ver durante un tiempo el paraíso de sus almas. Gracias, hoy, a ellos y a tantos profesionales anónimos que aun jugándose a diario la vida nos han aportado y entregan tanta verdad a través de sus ojos, como aprendimos un día de Machado, ya que no son ojos porque los veamos, sino que son ojos porque a través de sus fotografías nos ayudan a contemplar y amar mejor la vida. Ya lo dijo en una ocasión Marc Riboud: “Sólo miran bien los niños: son inocentes y miran excitados, con atención, no son intelectuales”.

NOTA: la imagen de Marc Riboud se recuperó el 31 de agosto de 2016: http://cultura.elpais.com/cultura/2016/08/31/actualidad/1472636848_761527.html

(1) https://www.mercatdesantantoni.com/es/quien-somos.htmlhttps://www.mercatdesantantoni.com/es/quien-somos.html

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

 

El teletrabajo ha venido para quedarse / 4. Estadísticas actuales en España

TELETRABAJO INE 1

El teletrabajo en España y la UE antes del COVID-19

Sevilla, 3/VII/2020

Es importante conocer a fondo la realidad social de la implantación del teletrabajo en nuestro país a través de fuentes fiables. He acudido a la fuente estadística oficial del país el Instituto Nacional de Estadística, donde se puede analizar entre numerosos documentos el que han elaborado didácticamente en relación con el teletrabajo en España, El teletrabajo en España y la UE antes del COVID-19: “Con motivo de la crisis provocada por la pandemia del COVID-19 y la declaración del estado de alarma, muchas empresas y trabajadores han cambiado de forma súbita las condiciones en las que desarrollan su trabajo. Entre estos ocupan un lugar destacado aquéllos que ahora desempeñan sus funciones desde sus hogares en lo que comúnmente se conoce como trabajo a distancia. Si bien no se dispone actualmente de información sobre la población en esta circunstancia, se ofrecen aquí datos que pueden dar a entender la magnitud del cambio. Los datos más recientes sobre este fenómeno provienen de las variables de la submuestra de la Encuesta de Población Activa, 2019. Fuente: Eurostat, Encuesta de población activa. EPA, Encuesta sobre el equipamiento y uso de TIC en los hogares y Encuesta sobre el uso de TIC y comercio electrónico en las empresas)”.

Las afirmaciones sintéticas del documento son relevantes ante la situación actual:

  • Según la Encuesta de Población Activa, en 2019 continúa la moderada tendencia al alza de las personas que trabajan desde casa. Tanto de las que lo hacen normalmente (o más de la mitad de los días) que ha pasado del 4,3% al 4,8%, como la de las que lo hicieron ocasionalmente, que ha aumentado del 3,2% al 3,5%.
  • La proporción de ocupados que trabajan normalmente desde casa es más alta en Principado de Asturias (6,6%), Illes Balears (5,8%) y Galicia (5,5%). Y más baja en Región de Murcia (4,0%), Comunidad Foral de Navarra (3,9%) y La Rioja (3,6%).
  • Como trabajo ocasional desde casa, el dato es mayor en la ciudad autónoma de Ceuta (6,6%), Illes Balears (5,0%) y Aragón (4,9%). Y menor, en Cantabria (2,5%), La Rioja (2,4%) y Canarias (2,2%).
  • Aunque el porcentaje de ocupados que trabajan desde casa es mayor que el de ocupadas (4,9% frente a 4,7%, como trabajo habitual, y 4,0% frente a 2,9%, como trabajo ocasional), en algunas regiones el porcentaje de mujeres supera al de hombres. Concretamente, en Principado de Asturias, las que trabajan desde casa más de la mitad de los días son el 7,1% del total. Y en la ciudad autónoma de Ceuta, las que lo hacen ocasionalmente son el 8,0%.
  • El porcentaje de ocupados que normalmente realizan trabajo desde el domicilio en la Unión Europea es más alto que en España en numerosos países. Destacan en este aspecto Países Bajos (14,0%), Finlandia (13,3%) y Luxemburgo (11,0%). Entre los trabajadores por cuenta propia, estos representan el 46,4% total en Finlandia, el 44,5% en Países Bajos y el 43,6% en Austria. Todos ellos porcentajes muy superiores al de España, que apenas supera el 15%.
  • En casi todos los países, hay más mujeres que hombres que trabajan normalmente desde casa. En la Eurozona, el porcentaje es del 6,1% de mujeres frente al 5,5% de hombres.

TELETRABAJO INE 2

  • Una tendencia común que se observa en todos los países es el incremento del porcentaje de empleados conforme aumenta la edad. En el caso de España, entre los 15 y 24 años, los que trabajan desde casa representan solo un 1,8% del total; entre los 25 y 54, la cifra sube al 7,7%; y entre los de 55 años o más se sitúa en el 8,4%.
  • Atendiendo al tipo de hogar, los hogares formados por algún adulto viviendo en pareja con hijos registran el porcentaje más alto de trabajadores desde casa (9,3%), seguidos de los formados por un adulto con hijos (8,5%), los de parejas sin hijos (8,3%) y un adulto sin hijos (8,1%). La pauta es similar entre los tipos de hogar dentro de la eurozona, aunque siempre con valores más altos. En media, casi el doble de hogares que en España tienen algún ocupado que trabaja desde casa.

Finaliza este breve análisis con datos referidos a empresas que facilitan conexión móvil a internet a sus empleados y al uso de tecnología en los hogares, destacando en este último punto que “En España, el 80,9% de los hogares con al menos un miembro de 16 a 74 años dispone de algún tipo de ordenador (de sobremesa, portátil, tablet…) en 2019. Además, el 91,4% de los hogares tienen acceso a internet, frente al 86,4% del año anterior, y de estos, casi la totalidad (el 99,7%, 15 millones de hogares) disponen de acceso a internet por banda ancha (fibra óptica o red de cable, ADSL, telefonía móvil 3G o 4G…). Las viviendas que no disponen de Internet señalan como principales motivos de tal situación los siguientes: porque no necesitan internet (75,5%), por falta de conocimientos para usarlo (51,3%) y por los altos costes del equipo (28,0%)”.

Recientemente, se ha publicado también una estadística de la evolución del teletrabajo en España por EPDATA-Europa Press, que recoge datos actualizados a 13 de abril de 2020, soportados por los datos que aporta oficialmente el Instituto Nacional de Estadística (INE), fuente fiable y que he podido verificar accediendo a su página web correspondiente. Son interesantes porque respeta una serie iniciada en 2006 y se pueden establecer análisis que aportan datos esclarecedores sobre una realidad, la del trabajo a distancia mediante teletrabajo, que se ha podido experimentar exponencialmente en muchos hogares durante el confinamiento decretado por el estado de alarma.

También he verificado los datos de un artículo reciente elaborado por el Banco de España, El teletrabajo en España, que “analiza el potencial de esta forma de trabajo en España, así como la capacidad de diferentes colectivos sociodemográficos para beneficiarse de ella. Según la Encuesta de Población Activa, el porcentaje de ocupados que, al menos ocasionalmente, trabajan desde su residencia ascendía al 8,3 % en 2019, lo que representa un crecimiento de 2,4 puntos porcentuales desde 2009. Por tipo de ocupación, el trabajo a distancia es más frecuente entre los autónomos, en las empresas pequeñas y entre las ocupaciones cualificadas. Por otra parte, todavía es una forma de trabajar poco utilizada en algunas ramas de actividad que podrían haberse visto favorecidas por los nuevos avances tecnológicos, como las manufacturas, la Administración Pública, el transporte y el almacenamiento, las actividades administrativas, el comercio y otros servicios”.  Recomiendo su lectura atenta y detallada porque utiliza una fuente casi exclusiva, el INE, en la cohorte de diez años, referidos concretamente al periodo 2009-2019. Sirva como muestra de su interés el siguiente gráfico sobre la evolución del teletrabajo en el periodo citado:

TELETRABAJO INFORME BE 2020 1

Destaco del trabajo realizado por EPDATA las cifras que ofrecen mayor valor social como hallazgos clave en esta nueva forma de prestar el trabajo a distancia. El estudio comienza con el análisis de la evolución del número de ocupados que teletrabajan de forma habitual u ocasional en España, donde se aprecia que “alrededor de un 8,3% de los ocupados en España realizan teletrabajo, ya sea de forma ocasional o más de la mitad de los días que trabajó, según los datos aportados por el INE. Esta cifra contrasta con la de 2006, cuando era el 5,2% de los trabajadores los que realizan este tipo de prácticas”. Tomando en consideración los catorce años transcurridos, se observa un incremento muy pobre en la implantación real y efectiva del teletrabajo,  a pesar de la evolución de las TIC en el sector empresarial, lo que traduce un problema de ausencia de estrategia pública digital para llevar a cabo este tipo de implantación junto a otras de enorme interés público.

TELETRABAJO EPDATA INE 2020

Tal y como se detalla en el informe, “En números absolutos, alrededor de 951.000 personas realizaron teletrabajo más de la mitad de los días que trabajó mientras que 688.700 lo hizo de forma ocasional, frente a los 19 millones de ocupados que registraba España en 2019”.

TELETRABAJO EPDATA INE 4

Se aborda a continuación un dato que me ha resultado sorprendente por razón de la edad de las personas analizadas: “Por edad, el grupo que más realiza teletrabajo es el de ocupados entre 55 y más años, con un 9,9% de los trabajadores de este colectivo. El que menos, los jóvenes de 16 a 24 años, con un 2,1% de los ocupados”. ¡Qué sorpresa, cuando todos esperábamos que la revolución digital la lideraran los jóvenes!, aunque tiene una razón clara y muy objetiva: el altísimo desempleo juvenil en el país. El informe del Banco de España destaca en este sentido que “Por tipo de trabajador, una vez que se tienen en cuenta las características de la actividad laboral, el trabajo no presencial es más habitual entre personas de entre 35 y 65 años y entre trabajadores con formación universitaria”, es decir, vuelve a insistir en que, sorprendentemente, el teletrabajo no acaba de estar implantado suficientemente entre la población laboral más joven.

TELETRABAJO EPDATA INE 2020 2

Complementa la información estadística anterior, los datos que facilita el informe del Banco de España, al profundizar sobre las características sociodemográficas del teletrabajo en España (1), con datos concretos sobre edad y sexo, entre otras que se pueden analizar con detalle consultando el documento:

TELETRABAJO INFORME BE 2020 2

El informe EPDATA trata a continuación de los ocupados con posibilidad de teletrabajar, destacando que “Un total de 4.405.320 personas disponen de la opción de teletrabajo en España, lo que supone únicamente el 22,3% del total de población ocupada, que en 2019 ascendió a 19.779.300 personas, si bien el porcentaje varía notablemente según las distintas ocupaciones, según un análisis realizado por Randstad”.

En este caso, “Así, del total de profesionales que disponen de la opción de teletrabajo en España, el 49,8% corresponde a técnicos y profesionales científicos e intelectuales (2.194.300), seguidos a distancia de contables, administrativos y otros empleados de oficina, que suman el 20% del total de profesionales que pueden optar a esta modalidad de trabajo (890.930)”.

Por último, recojo dos tratamientos parejos pero con matices, en referencia al teletrabajo según Comunidades Autónomas, con el decalaje cronológico de ambos estudios, más amplio el de EPDATA, aunque con más detalle el del Banco de España, que figura a continuación:

TELETRABAJO INFORME BE 2020 3

Según el estudio EPDATA, “Por comunidades autónomas, las que cuentan con mayor número de trabajadores con opción a teletrabajo y están por encima de la media nacional son la Comunidad de Madrid, con el 28% del total de trabajadores de toda España con opción a teletrabajar, seguida de Cataluña (25,1%), País Vasco (24,5%), Navarra (23%) y Asturias (22,4%)”.

TELETRABAJO EPDATA INE 2020 3

Como proyección estadística de gran interés general he analizado también los datos aportados por el informe del Banco de España en relación con la descripción de ocupados con teletrabajo y ocupados que podrían teletrabajar, por Comunidades Autónomas (2019):

TELETRABAJO INFORME BE 2020 5

Por considerarlo de sumo interés como propuesta, incluyo a continuación un gráfico del informe del Banco de España sobre “propuesta de empleos que podrían realizarse desde casa”:

TELETRABAJO INFORME BE 2020 4

Quizá sea el último gráfico a incluir en este post el que refleje bien lo que sería un antes y un después del teletrabajo si se implantara legalmente en España en todo los ámbitos posibles. Es importante señalar el papel que juega en esta proyección la Administración Pública:

TELETRABAJO INFORME BE 2020 6

Son breves pinceladas de aproximación objetiva a la situación actual del teletrabajo en España, donde se observa que llevamos bastante retraso en la implantación de las diversas modalidades de trabajo a distancia, con una ausencia clamorosa de legislación al respecto, más significativo aún si lo relacionamos con la situación actual del teletrabajo en Europa y en el Mundo en general.  Lo que no olvido, más allá de nuestras fronteras, es el esfuerzo que el presidente Obama realizó desde 2010, coincidiendo con mi actividad profesional en aquél año en el ámbito digital,  para implantar el teletrabajo en el sector federal de EE.UU., porque estaba convencido de que él era el primer teletrabajador del país, un Teletrabajador en Jefe, porque “trabajaba desde su casa”. Quiso que “en la medida de lo posible todos los empleados del gobierno de Estados Unidos trabajaran desde casa. El ímpetu original fue el temor a que dejara de funcionar el gobierno debido a la pandemia de gripe aviar. Desde ese momento, actos de terrorismo, eventos causados por el clima inclemente y otras amenazas de pandemia han recordado repetidamente a los líderes del gobierno la necesidad del teletrabajo como piedra angular de su estrategia de continuidad de operaciones. Impulsó la promulgación de legislación federal sobre teletrabajo” (2). Desplazó la conversación relacionada con teletrabajo “más allá de la continuidad de operaciones, planteándola como estrategia para mejorar la conciliación entre la vida laboral y personal, atraer y retener talento, y medir el rendimiento del empleado por resultados más que por presencia. El resultado fue que en diciembre de 2010, ambas cámaras del Congreso, con apoyo de demócratas y republicanos, aprobaron la Ley de Promoción y Desarrollo del Teletrabajo (TEA) que fue sancionada como ley por el Presidente. Un ejemplo a seguir en el sector público.

NOTA: la imagen primera se ha recuperado del documento del INE, elaborado recientemente en relación con el teletrabajo en España: El teletrabajo en España y la UE antes del COVID-19.

(1) FUENTE: Instituto Nacional de Estadística (Encuesta de Población Activa, microdatos de la submuestra anual de 2019). NOTA: Para identificar el teletrabajo, se utiliza la pregunta «¿Trabajó en su domicilio en las cuatro últimas semanas? (posibilidad prevista en acuerdo de trabajo)». Las opciones de respuesta son las siguientes: «Más de la mitad de los días que trabajó», «Ocasionalmente» o «Ningún día».

(2) https://joseantoniocobena.files.wordpress.com/2020/06/trabajar-en-cualquier-momento-y-en-cualquier-lugar.pdf, p. 46.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

El teletrabajo ha venido para quedarse / 3. En la Administración Pública es urgente su implantación legal

TRABAJO PRESENCIAL TELETRABAJO

Sevilla, 2/VII/2020

El pasado 4 de mayo se firmó el Acuerdo por la Ministra de Política Territorial y Función Pública y los representantes de las organizaciones sindicales CSIF, UGT, CCOO y CIG, sobre medidas organizativas en el marco del Plan de Transición hacia una nueva normalidad, en el que recogía en su apartado 4, expresamente, la necesidad de un abordaje regulativo inmediato del teletrabajo: “Dado que las modalidades de trabajo no presenciales se han revelado como un instrumento esencial para la continuidad en la prestación de los servicios, y para alcanzar un marco mínimo común en la Administración General del Estado que las regule, se convocará a las organizaciones sindicales de la Mesa General antes referida, a los efectos de constituir un grupo de trabajo de cara al desarrollo normativo de las mismas”.

Según lo expuesto en las reflexiones anteriores de esta serie, los fundamentos de hecho y de derecho del teletrabajo y otras formas de trabajo a distancia son una realidad incuestionable que necesita una respuesta de estrategia pública digital, porque todas las modalidades de este trabajo tienen un eje central soportado por el teletrabajo en el sentido preconizado por la OIT, en el que se define el teletrabajo/TICtrabajo móvil (T/TICM) como el uso de tecnologías de la información y las comunicaciones –como teléfonos inteligentes, tabletas, portátiles y ordenadores de sobremesa– para trabajar fuera de las instalaciones del empleador. En el proyecto de Ley de trabajo a distancia de este país, actualmente en fase de participación pública en el procedimiento de elaboración, se define “Teletrabajo” como “aquel trabajo que se lleva a cabo mediante el uso exclusivo o prevalente de medios y sistemas informáticos, telemáticos y de telecomunicación”. Es evidente que el hilo conductor y la base sobre la que se sustenta este tipo de trabajo son las TIC en todas y cada una de sus manifestaciones.

A lo largo de estos últimos años he publicado muchos artículos en este blog sobre la imprescindible necesidad pública y de interés general de que el Estado proclame una estrategia pública digital que permita la transformación digital del país, así como de la Administración Pública. Si se aprovecha esta oportunidad del teletrabajo, que ha venido para quedarse, como vengo manifestando en esta serie, la implantación del teletrabajo y otras formas de trabajo a distancia en el sector público, al igual que se ha desarrollado una normativa en el proyecto de Ley en fase de audiencia y participación pública, habrá que abordarla en un desarrollo especial para este sector, pero donde la intervención del Estado podría ser una oportunidad para ordenar y organizar adecuadamente la estrategia pública digital de amplio espectro que explico a continuación. Si no es así, es probable que se digitalice el desorden público en la ordenación y organización de los procedimientos administrativos a tratar mediante el teletrabajo y otras modalidades de trabajo a distancia, porque no es lo mismo ordenar el Gobierno digital que la Administración Pública de base electrónica. Antecedente, el Gobierno y, consecuente, la Administración. Nunca al revés.

En definitiva, creo que ha llegado el momento de proclamar la transformación urgente del Gobierno actual al uso en Gobierno Digital, para que se puedan aplicar políticas digitales de amplio espectro, tal y como he ido desarrollando a lo largo de los últimos años en este blog, siendo la regulación del teletrabajo una oportunidad de abordaje de este cambio copernicano en la Administración. Sería extraordinario comenzar a tejer tejido crítico en este momento digital porque hay razones suficientes de urgencia política en un mundo que cada día se mueve más en torno a la transformación digital de todos los ecosistemas en los que vivimos, estamos y, sobre todo, somos. Además, la pandemia nos ofrece lecciones de oportunidades y fortalezas extraordinarias si se evalúa lo que se ha vivido en la Administración Pública porque se ha demostrado fehacientemente que si el trabajo estaba bien organizado en la Administración que ha habilitado el teletrabajo, los resultados han sido extraordinarios, pero si no era así, el resultado ha dejado mucho que desear porque la pandemia ha dejado ver el traje nuevo de la emperatriz, es decir, una Administración con graves carencias tecnológicas, de equipamientos, infraestructuras, redes y controles cibernéticos, donde los funcionarios han tenido que poner en muchos casos el hilo y ovillo digital, porque no había equipos para todos, tanto ordenadores, tabletas como teléfonos móviles o redes con suficiente potencia como para poder trabajar de forma correcta, pagando en bastantes ocasiones cada funcionario el coste del consumo de red, de sus propios teléfonos y el uso de instalaciones y equipos telemáticos privados.

Creo que se puede comprender mi obstinación, en el más correcto sentido de la palabra y tal como la aprendí hace ya muchos años en un libro precioso de Herman Hesse, Obstinación, en torno a esa excelente virtud, entendida como la obediencia a una sola ley, la que lleva al propio sentido (digital, por supuesto). Esta iniciativa digital que propongo como iniciativa de carácter público, debe contemplar todos los medios y protagonistas de la transformación digital del trabajo en el sector público, comenzando por el teletrabajo porque es una realidad que se ha impuesto ahora de forma contundente, por azar y necesidad. Los empleados públicos deben dejar de ser “ignorantes molestos” en estos momentos en los que han resultado tan afectados, porque ha llegado la hora de abordar una realidad caleidoscópica tal y como se puede entrever en el proyecto de Ley de trabajo a distancia, tantas veces nombrado en los últimos días en este blog, porque todo lo que se refleja allí tiene cabida en una nueva regulación del trabajo a distancia, es decir, del teletrabajo como base operacional y tecnológica del desempeño en el sector público, sin excepción alguna. Tiene sentido cuando se abordan estos asuntos digitales de gran calado estratégico, porque estamos ante una oportunidad de empoderamiento de los empleados públicos, imprescindible para una transformación digital urgente en la que estamos ya instalados. Podría ser una especie de estructura de Estado, obstinada, respetando la necesaria oportunidad política en este momento crucial del país, cuando hay que declarar una nueva estrategia digital de Estado y del Gobierno correspondiente.

En mi publicación de 2016, Principios de política digital, detallé de forma didáctica y divulgativa los grandes principios de política digital aplicada con visión de Estado, desde diversas perspectivas: el respeto reverencial a un vocabulario digital propio (que hay que conocer en términos tan novedosos como empoderamiento digital, inteligencia digital o equidad digital, entre otros muchos, porque sin lenguaje digital propio es difícil articular diálogo digital al respecto) y su presencia en programas electorales; aclarar definitivamente la diferencia existente entre inversión y gasto digital, que tanto se ha confundido en tiempos de crisis, encubriendo la ineficacia e ineficiencia del Estado y de las diferentes Administraciones Públicas); declarar el empoderamiento digital rompiendo la cuarta pared, sabiendo que las tecnologías inteligentes son para las personas, no solo para las cosas, abrir el mundo de la investigación, desarrollo e innovación digital a supuestos como el grafeno, a título de ejemplo y que nos cambiará la vida, para abordar la revolución digital, pendiente, en España, cuando el Gobierno actual solo ha podido hacer un breve camino desde su proclamación y su desempeño en una tragedia que nos ha asolado llamada COVID-19.

Soy consciente de las prioridades políticas actuales derivadas de la pandemia y de la urgente necesidad de la reconstrucción del país, básicamente en su recuperación económica de amplio espectro, la generación de empleo y el blindaje constitucional de derechos y deberes sociales referidos a educación, salud (tan evidente después de lo sucedido) y atención social, sobre todo de los que menos tienen, del envejecimiento y en la realidad inexorable de la dependencia. Pero la realidad digital está ahí, cada día más presente en nuestras vidas, siendo lo más íntimo de nuestra propia intimidad (según el aserto agustiniano) a través de instrumentos digitales tan útiles e imprescindibles ya como los teléfonos inteligentes, tabletas, portátiles y televisiones inteligentes e interactivas. También, de las diversas modalidades del trabajo a distancia, soportado básicamente por el teletrabajo, como se ha podido demostrar de forma fehaciente durante el estado de alarma.

Vivimos en un mundo digital, tal y como lo aprendí hace casi veinticinco años de Nicholas Negroponte, que me abrió una perspectiva diferente de la vida, aunque siempre estuve de acuerdo con él en un aserto irreversible, para poner cada cosa en su sitio y no se nos suban las tecnologías de la información y comunicación a la cabeza: “Los bits no se comen; en este sentido no pueden calmar el hambre. Los ordenadores tampoco son entes morales; no pueden resolver temas complejos como el derecho a la vida o a la muerte. Sin embargo, ser digital nos proporciona motivos para ser optimistas. Como ocurre con las fuerzas de la naturaleza, no podemos negar o interrumpir la era digital”.

Se trata de reconocer que somos ya digitales en un mundo digital por excelencia, que nos puede hacer la vida más amable en todas las situaciones vitales que podamos imaginar y desde una perspectiva de nueva revolución digital que supere con creces a la industrial que tanto ha beneficiado ya a la humanidad. Por esta razón, creo que la política digital es un asunto de Estado, no una cuestión baladí protagonizada solo por los amantes de las tecnologías de la información y comunicación. Además, cuando sustenta las políticas sociales por excelencia, se troca en un asunto que nos pertenece a todos, sin excepción. El marco de la política digital no es un asunto tecnológico sino constitucional. Esa es su gran fortaleza al elevarla a asunto de Estado, máxime cuando tiene que atender a realidades tan inexorables como la salud y la enfermedad o los servicios sociales.

Las tecnologías de la información y comunicación no son inocentes, como no lo son las ideologías políticas subyacentes en su implantación, que no mera instalación tecnológica. Sabia distinción que se constituye en un elemento de gran interés público en la construcción de un nuevo paradigma público de carácter digital y que si no se tiene en cuenta en relación con el teletrabajo se puede repetir de nuevo: hay que implantar el teletrabajo, no solo instalar equipos informáticos en la casa o espacio elegido libremente por el empleado público. Necesitamos definir los sistemas y aparatos políticos digitales que permitan la toma de decisiones públicas de gran relevancia social, preservando el interés general como raíz de la que deben nacer todos los actos digitales que nazcan en la sabia política digital del Gobierno digital correspondiente. Expresarlo así en la exposición de Motivos y en el articulado de una Ley de trabajo a distancia en el sector público, sería una forma de mostrar un aviso para navegantes digitales en el país, porque saldremos beneficiados todos, empleados públicos y ciudadanía, porque su hilo conductor será exclusivamente el interés general digital. Es evidente que habrá que abordar cambios en el actual Real Decreto Legislativo 5/2015, de 30 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley del Estatuto Básico del Empleado Público (TREBEP), aunque en su artículo 14 ya se recoge en la enumeración de los derechos individuales de los empleados públicos los referidos a la intimidad y desconexión digital: “14. j bis) A la intimidad en el uso de dispositivos digitales puestos a su disposición y frente al uso de dispositivos de videovigilancia y geolocalización, así como a la desconexión digital en los términos establecidos en la legislación vigente en materia de protección de datos personales y garantía de los derechos digitales”.  Igualmente, se tendrá que incorporar algún artículo en los principios de conducta recogidos en el artículo 54 del actual TREBEP y revisar algunos de los allí expuestos, con independencia de que habrá que establecer las concordancias generales necesarias del citado TREBEP con el texto definitivo que resulte del actual proyecto de ley de trabajo a distancia, en lo que sea de aplicación.

Por último, aprecio hablar de ética digital de carácter público en el teletrabajo, que también existe, como la que se podría desarrollar en una norma de trabajo a distancia en el sector público. Su objeto principal es respetar el interés general digital de los empleados públicos, distinguiendo “mercancía” de “valores y derechos humanos” digitales, el ámbito público y el ámbito privado, porque en su desarrollo conviven el espacio, tiempo y dinero privados al servicio del espacio, tiempo y dinero públicos, que se ordena por el Gobierno Digital y Abierto correspondiente, mediante la Administración, no al revés, con carácter unificado y no estrictamente disperso en los diferentes departamentos ministeriales e instituciones públicas instrumentales. Además, inteligencia y ética digital son indisolubles, porque son las bases humanas para ser y estar en el mundo de una forma diferente gracias a las tecnologías de la información y comunicación. ¿Por qué? Porque la inteligencia digital es la capacidad que tenemos los seres humanos para adquirir destreza, habilidad y experiencia práctica de las cosas que se manejan y tratan con la ayuda de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación; capacidad para recibir información, elaborarla y producir respuestas eficaces, a través de las TIC; capacidad para resolver problemas o para elaborar productos y servicios que son de gran valor para un determinado contexto comunitario o cultural y factor determinante de la habilidad social, del arte social de cada ser humano en su relación consigo mismo y con los demás, a través todo ello de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación. Y todo esto se debe tener en cuenta en el teletrabajo, porque allí sucede.

Estoy convencido de que miles de empleados públicos esperan como agua de mayo la implantación inmediata del teletrabajo y otras modalidades del trabajo a distancia. Son los que creen en la función que se les ha asignado, tanto de forma presencial como telemática y porque les pre-ocupa [así, con guion] diariamente hacer las cosas bien, en edificios públicos o en su casa, con convencimiento pleno construido por el conocimiento, las aptitudes y las actitudes públicas y privadas que cada empleado público tiene, para que no se resienta nunca el servicio público, el interés general, el que preocupa de verdad a las personas a las que se deben en su sencilla o compleja función pública, digital también, por supuesto.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

El teletrabajo ha venido para quedarse / 2. Participando, nos quedará siempre la palabra

PARTICIPACION PUBLICA

Sevilla, 1/VII/2020

Es una realidad palpable que el teletrabajo ha venido para quedarse en el mundo laboral de este país y con carácter absolutamente prioritario. Con tal motivo, hoy deseo abordar un aspecto normativo en relación con el trabajo a distancia, como constructo que engloba el teletrabajo, que se está tramitando por la vía de urgencia, habilitada por el Consejo de Ministros celebrado el pasado martes 23 de junio. Es un impulso político muy importante que refuerza los trámites legales del proyecto de Ley de trabajo a distancia, presentado por el Ministerio de Trabajo y Economía Social. Un dato palpable es que hoy sigue abierto el plazo para participar en el procedimiento de Audiencia e información pública sobre dicho proyecto, que finaliza el próximo 7 de julio, habiéndose puesto a disposición de las personas y organizaciones interesadas tanto el texto del Anteproyecto de Ley de trabajo a distancia como la Memoria del análisis de impacto normativo. Es importante señalar que los trámites de audiencia e información pública tienen por objeto recabar la opinión de los ciudadanos titulares de derechos e intereses legítimos afectados por un proyecto normativo ya redactado, directamente o a través de las organizaciones o asociaciones que los representen, así como obtener cuantas aportaciones adicionales puedan realizar otras personas o entidades.

Ante lo expuesto anteriormente, es muy importante conocer con detalle el texto del proyecto, que se estructura en cuatro capítulos, una disposición transitoria y cuatro disposiciones finales. Lo aconsejable es su lectura detallada y completa, pero anticipo un resumen de sus líneas fundamentales.

La exposición de motivos del proyecto de ley es una guía muy interesante de lo que se desarrolla después de forma pormenorizada, iniciando la misma con una declaración de principios: “La presente ley tiene por objeto la regulación del trabajo a distancia y el establecimiento de derechos y garantías de las personas que realizan trabajo a distancia. Es una norma cuya necesidad y oportunidad resulta, en este momento, indiscutible. De un lado, el desarrollo de las tecnologías de la información ha facilitado las formas de trabajo alternativas a las estrictamente presenciales, lo que se ha reflejado en una tendencia al incremento del trabajo a distancia, siquiera de forma parcial, particularmente en la forma de teletrabajo. Ciertamente, no todo el trabajo a distancia es teletrabajo ni todo el teletrabajo es a distancia, pero en atención a las circunstancias que actualmente concurren es razonable llegar a la conclusión de que el auge reciente del trabajo a distancia se ha producido como consecuencia del teletrabajo, y también es previsible que sea en el ámbito del teletrabajo en el que siga creciendo el volumen del trabajo a distancia”. Si lo destaco especialmente es porque es muy interesante el marco en el que se recoge la realidad laboral del teletrabajo, en el sentido de que es una de las modalidades del trabajo a distancia, no la única. De otro lado, la crisis sanitaria derivada del Covid-19 ha hecho que el trabajo a distancia se mostrara como el mecanismo más eficaz para asegurar el mantenimiento de la actividad durante la pandemia y para garantizar la prevención frente al contagio. Durante la crisis sanitaria no solo se ha reforzado la tendencia a la normalización del trabajo a distancia que ya se anticipaba con anterioridad a la misma, sino que incluso su utilización se ha llegado a configurar como preferente, tanto en España como en otros países de nuestro entorno. La crisis sanitaria, en consecuencia, ha permitido advertir no solo las potencialidades, sino también los retos y los peligros de una forma de trabajo que hasta ahora ha sido peculiar en nuestro país, pero que probablemente no lo será tanto a partir de ahora.

Es importante destacar de nuevo que este proyecto de ley es muy ambicioso e intenta dar respuesta social a la realidad global del trabajo a distancia, aún reconociendo que ha sido la realidad del teletrabajo, en su sentido estricto, el que ha dado sentido a esta realidad como consecuencia de la pandemia de la COVID-19. Esta visión amplificada es la que se recoge en el cuerpo dispositivo cuando se detallan las definiciones que desarrollan el trabajo a distancia, en el Artículo 2:

“A los efectos de lo establecido en esta ley, se entenderá por:

1.”Trabajo a distancia”: aquel trabajo que se presta en el domicilio de la persona trabajadora o en el lugar libremente elegido por esta, durante toda su jornada o parte de ella, de modo no ocasional.
2.”Teletrabajo”: aquel trabajo que se lleva a cabo mediante el uso exclusivo o prevalente de medios y sistemas informáticos, telemáticos y de telecomunicación.
3.”Trabajo presencial”: aquel trabajo que se presta en el centro de trabajo o en el lugar determinado por la empresa.
4.”Trabajo a distancia ocasional”: aquel trabajo que se presta en el domicilio de la persona trabajadora o en el lugar libremente elegido por esta, durante toda su jornada o parte de ella, de modo ocasional, en los términos establecidos en el capítulo IV de la presente ley”.

Es muy importante valorar esta clasificación porque la terminología es a veces confusa al referirnos al teletrabajo como un todo. Es una oportunidad del legislador de clarificar las diferentes opciones de una realidad insoslayable que ya citaba en el post anterior sobre la realidad física y sociológica de qué se entiende por un centro de trabajo porque la empresa, más que un lugar es el centro de una actividad, en tanto no tiene necesariamente un espacio o centro de trabajo cuando toda su actividad está mediatizada por instrumentos tecnológicos, informáticos y/o comunicacionales (TICs) (1).

Sin entrar en el detalle normativo del articulado, sí quiero destacar las líneas estratégicas del texto sometido ahora al trámite de audiencia. La respuesta tímida al trabajo a distancia que se señala en el artículo 13 del Estatuto de los Trabajadores, se refuerza en esta Ley porque reconoce que “puede tener ventajas para la empresa, para la persona trabajadora e incluso para la sociedad. Es una forma de trabajo que supone un ahorro de tiempo, que puede contribuir a la lucha contra la contaminación y que puede tener virtualidad incluso para revitalizar los núcleos de población rural. Por otro lado, el trabajo a distancia plantea numerosos retos y problemas, a los que debe dar cumplida respuesta la normativa española, de un modo detallado y comprometido. Es necesario en este momento un esfuerzo normativo de mayor entidad, que establezca claramente los límites del ejercicio del trabajo a distancia pero que también le permita desplegar todas sus posibilidades”.

Es muy interesante el articulado dedicado a las limitaciones horarias que deben fijarse en el trabajo a distancia así como la desconexión digital real y efectiva: “Uno de los principales retos a los que se enfrenta el trabajo a distancia está relacionado con los tiempos de trabajo y descanso. La cuestión del tiempo de trabajo y del derecho a la desconexión adquiere una dimensión especial en el caso de las personas que desarrollan trabajo a distancia, porque la posibilidad de flexibilidad horaria y la propia naturaleza del trabajo a distancia hace que los límites entre la vida profesional y la vida personal a veces se desdibujen”. En este sentido valoro extraordinariamente que se haga mención al informe elaborado por la OIT y EUROFOUND, que citaba en mi post anterior con el que abría esta serie, porque es fundamental que la ley ponga ribetes de acero en la separación real y efectiva de la vida personal y la vida profesional: “La presente ley pretende de este modo evitar los peligros de una forma de trabajo en cualquier tiempo y en cualquier lugar (lo que se ha dado en llamar “smart working”) que, como cualquier otra forma de trabajo, debe respetar la normativa sobre tiempo de trabajo y el derecho a la desconexión de las personas trabajadoras tal y como se establece en el Informe de la OIT – Eurofound “Working anytime, anywhere: the effects on the world of work”.

El derecho a la intimidad durante o con motivo del trabajo a distancia tiene un tratamiento muy interesante y prioritario en el proyecto de ley: “En este sentido, el control intensivo y permanente de la actividad de la persona trabajadora atenta al derecho a su intimidad, por desproporcionado (por todas, Sentencia del Tribunal Constitucional 98/2000, de 10 de abril) y, por tanto, no podrá utilizarse tampoco en el trabajo a distancia”, es decir, “los mecanismos de control tecnológico de la actividad laboral deben respetar los tres condicionantes de idoneidad, necesidad y proporcionalidad”.

Se dedica también un apartado específico a la retribución y la compensación económica, porque el trabajo a distancia presenta rasgos particulares de gran interés: “Las retribuciones mínimas garantizadas en nuestro ordenamiento, el salario mínimo profesional regulado en el artículo 27 del Estatuto de los Trabajadores y los salarios profesionales fijados por convenio colectivo, están fijados conforme a parámetros temporales. En tal sentido, la aplicación de la fórmula de retribución por unidad de obra no puede derivar en la exigencia de resultados que no se pueden alcanzar dentro del tiempo establecido para ello, riesgo que es particularmente elevado en el trabajo a distancia cuando no hay personas que desarrollen presencialmente una actividad equivalente a la de la persona que trabaja a distancia. En consecuencia, aunque el establecimiento de retribuciones conforme a resultados es una posibilidad legítima, es necesario que se garantice una retribución mínima en atención al tiempo trabajado”.

También se aborda una realidad que ha quedado al descubierto durante el estado de alarma, sobre todo en las personas que han efectuado teletrabajo con medios tecnológicos informáticos, telemáticos y de telecomunicaciones porque, en la mayor parte de los casos, se han utilizado los medios citados de los propios trabajadores: equipos, teléfonos personales, conexiones de fibra, etc.: “la presente ley establece que es la empresa la que debe hacerse cargo de los medios y de los gastos vinculados al desarrollo del trabajo a distancia, como establece el Acuerdo marco europeo de teletrabajo de 2002. Por un lado, mediante la dotación a la persona que trabaja a distancia de todos los medios necesarios para la prestación de servicios; por otro, a través de la obligada compensación total a ésta por los gastos, tanto directos como indirectos, que se ocasionaran como consecuencia de esta modalidad de trabajo. La referencia a los gastos indirectos incluye, en esta ley, la parte proporcional de los gastos de uso y consumo en que incurriera la persona trabajadora o de cualquier otro que pudiera tener como consecuencia del trabajo, efectuándose una llamada a la negociación colectiva para que establezca mecanismos de compensación tasados, que en cualquier caso deben garantizar que se produce la total compensación de todos los gastos”.

No descuida el proyecto de ley las obligaciones preventivas que tienen que asumir las empresas en relación con el trabajo a distancia: “tienen el mismo alcance que en trabajo presencial, si bien es evidente que existen una serie de particularidades o dificultades añadidas. Concurren, de un lado, riesgos específicos y diferenciados, como los derivados del sedentarismo y el uso intensivo de pantallas de visualización, o las condiciones de aislamiento y el uso de dispositivos digitales, que pueden derivar en la actualización de riesgos psicosociales, incluyendo el estrés tecnológico o las adicciones tecnológicas. La empresa, en consecuencia, debe considerar la especial incidencia de las condiciones particulares de la prestación de servicios a distancia, tanto en la evaluación de riesgos a realizar, como en las medidas específicas a desarrollar. Adquiere, además, particular relevancia, la lucha contra el acoso, por sus mayores dificultades de prevención y control y por sus rasgos particulares (ciberacoso). De otro lado, si el trabajo se desarrolla en el domicilio particular de la persona trabajadora o en otros lugares que requieran un tratamiento similar, la presente ley establece las garantías exigibles para que la empresa acceda al lugar donde se presta el trabajo a domicilio a efectos de cumplir sus obligaciones preventivas”. Aborda problemáticas nada desdeñables, tanto la ergonomía doméstica al servicio del trabajo a distancia, en cualquiera de sus modalidades, como el riesgo del ciberacoso al trabajar durante muchas horas en la red.

La protección de los derechos colectivos es otra realidad tratada en el proyecto tantas veces citado, porque el síndrome de aislamiento social que puede producir el teletrabajo, por ejemplo, debe cuidarse al máximo: “Es un reto complejo porque las condiciones de aislamiento en que se desarrolla el trabajo a distancia pueden dificultar la integración de la persona trabajadora con el resto de la plantilla y, con ello, su implicación y participación activa en las acciones de dimensión colectiva. Esta ley pretende garantizar la comunicación entre la persona trabajadora a distancia con la representación unitaria y sindical y también con el resto de la plantilla, así como promover la implicación de la negociación colectiva con la persona trabajadora a distancia y con el trabajo a distancia”.

Por último, se trata un asunto complejo que tiene diversas formas de abordaje: la conciliación de responsabilidades y con el cuidado de menores y personas dependientes, introduciéndose una serie de cautelas para evitar perpetuar roles de cuidados si es utilizado mayoritariamente por las mujeres:

“Primero, el derecho al trabajo a distancia para el ejercicio de derechos de conciliación se establece como una prioridad frente a otras personas que también solicitaran desarrollar su trabajo a distancia, pero su contenido y alcance se mantiene en el espacio configurado por el artículo 34.8 del Estatuto de los Trabajadores. El espacio más adecuado para que el trabajo a distancia tenga virtualidad en el ámbito de los cuidados es el de la negociación colectiva, y es ella la que debe quedar configurada de modo que no perpetúe roles de cuidado.

Segundo, en aplicación del citado artículo 34.8 del Estatuto de los Trabajadores, pero también del 26 de la Ley de Prevención, la presente ley hace expresa referencia a la posibilidad de que el trabajo a distancia sea un mecanismo para facilitar el ejercicio de la lactancia natural.

Tercero, en esta ley también se contempla el derecho a trabajar a distancia en caso de fuerza mayor familiar, cuando resultara indispensable la presencia de la persona trabajadora. La fuerza mayor familiar es un supuesto que no ha sido hasta ahora objeto de atención por la normativa española, pese a que tanto la Directiva 96/34, de permisos parentales, como la Directiva 2010/18, también de permisos parentales, y la actualmente vigente Directiva 2019/1158 de conciliación (artículo 7) establecen la obligación de que los Estados Miembros configuren mecanismos que permitan atender la fuerza mayor familiar”.

En este contexto, se configura expresamente el derecho de la persona trabajadora a distancia a que se respeten sus derechos de conciliación: “Esta previsión es necesaria, precisamente, porque debemos descartar, por errónea, la idea de que el tiempo de trabajo y el tiempo del cuidado pueden ser simultáneos. En consecuencia, deben garantizarse a las personas trabajadoras a distancia los mismos derechos de conciliación (incluyendo permisos y derechos de adaptación) que se reconocen a las personas trabajadoras presenciales”.

A modo de conclusión general ante lo expuesto anteriormente, es urgente la participación pública en este momento de la publicación de este proyecto de Ley, con objeto de que el texto definitivo recoja todas aquellas observaciones y expectativas ciudadanas, fundamentadas en la situación real de las diferentes formas de llevar a cabo el trabajo a distancia en la nueva normalidad. En los próximos días dedicaré un post específico a la proyección de esta Ley en el ámbito de la Administración Pública, destacando en este momento el Acuerdo que se firmó el pasado 4 de mayo por la Ministra de Política Territorial y Función Pública y los representantes de las organizaciones sindicales CSIF, UGT, CCOO y CIG que forman parte de la Mesa General de Negociación de la Administración General del Estado prevista en el artículo 36.3 del TREBEP, sobre medidas organizativas en el marco del Plan de Transición hacia una nueva normalidad. En su punto 4 se dice textualmente que “Dado que las modalidades de trabajo no presenciales se han revelado como un instrumento esencial para la continuidad en la prestación de los servicios, y para alcanzar un marco mínimo común en la Administración General del Estado que las regule, se convocará a las organizaciones sindicales de la Mesa General antes referida, a los efectos de constituir un grupo de trabajo de cara al desarrollo normativo de las mismas”. Es urgente abordar esta situación pero desde una perspectiva estratégica digital de Estado para la Administración Pública.

PARTICIPACION PUBLICA

(1) https://joseantoniocobena.com/2020/06/28/el-teletrabajo-ha-venido-para-quedarse-1-estrategia-digital-de-estado/

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.

El teletrabajo ha venido para quedarse / 1. Estrategia digital de Estado

TELETRABAJO2

Sevilla, 28/VI/2020

El teletrabajo, en su sentido más estricto, ha venido para quedarse con ocasión de la pandemia. Humberto Villasmil, especialista en normas internacionales del trabajo y relaciones laborales de la Organización Internacional del Trabajo (Cono Sur), ha manifestado recientemente que “el teletrabajo está cobrando una imprevisible relevancia, no sólo porque muchas personas en el mundo están trabajando en esa modalidad producto del confinamiento, sino porque además se ha suscitado un intenso debate sobre el tema y varias propuestas legislativas han sido adoptadas recientemente o bien están en trámite. Cabe distinguir tres categorías diferentes: el trabajo a distancia, teletrabajo y trabajo remoto excepcional y obligatorio. El trabajo a distancia (TAD) que identifica al que se presta fuera de la empresa y que parte de suponer que habiendo un espacio “de la empresa” éste se desarrolla extra muros”. De su nota de trabajo destaco sobre todo un gran principio organizativo porque “[]…] sabemos que la empresa más que un lugar, es el centro de una actividad, en tanto no tiene necesariamente un espacio o centro de trabajo cuando todo su giro está mediado por instrumentos tecnológicos, informáticos y/o comunicacionales (TICs)”.

En esta aportación a la comunidad científica y a la ciudadanía teletrabajadora o con expectativas de serlo muy pronto, de forma ordenada y organizada, me centro exclusivamente en la segunda categoría expuesta, el teletrabajo, excluyendo el trabajo a distancia, que no es lo mismo y el teletrabajo como consecuencia de situaciones excepcionales y obligatorias como las que hemos vivido en nuestro país durante el estado de alarma, promulgado con medidas aceleradas y con fisuras múltiples, tanto legales como procedimentales. Siendo esta situación irreversible en la nueva normalidad, es pública y notoria la necesidad de que se regule con visión estratégica de Estado, digital por supuesto, esta nueva modalidad de trabajo. En este sentido inicio hoy una serie dedicada expresamente a esta nueva realidad digital que tiene muchos ámbitos de análisis científicos y que voy a intentar desbrozar a través de aportaciones en este blog que nació con vocación de descubrir islas desconocidas, digitales también por supuesto, como es el caso del teletrabajo.

Por haber formado parte de la Administración Pública durante muchos años de mi vida profesional, este análisis abordará también su aplicación en el ámbito público pero siempre con visión de Estado porque la norma que lo regule tendrá que tener siempre carácter sustantivo, aunque luego en su aplicación se respeten las peculiaridades de cada Comunidad Autónoma y cada actividad laboral, por su propia complejidad, pero sin abandonar los principios sustantivos que lo regulen desde todas las ópticas posibles. Abordaré las regulaciones existentes en la actualidad, a nivel internacional, porque las concordancias y el aprendizaje de lo que han hecho países que ya tienen regulado el teletrabajo, nos pueden enseñar muchos principios reguladores que se pueden trasponer sin mayores dificultades y solo salvando lo que haya que salvar desde el ámbito estrictamente legal.

Por parte de este representante de la OIT se reconoce que queda mucho trabajo por hacer aún, porque la Organización no tiene un convenio específico sobre teletrabajo, solo la regulación en 1996, de forma muy tímida, de una modalidad denominada “Convenio sobre el trabajo a domicilio, 1996 (núm. 177)”, en el que se definía este trabajo como “el que una persona, designada como trabajador a domicilio, realiza: (i) en su domicilio o en otros locales que escoja, distintos de los locales de trabajo del empleador; (ii) a cambio de una remuneración; (iii) con el fin de elaborar un producto o prestar un servicio conforme a las especificaciones del empleador, independientemente de quién proporcione el equipo, los materiales u otros elementos utilizados para ello, a menos que esa persona tenga el grado de autonomía y de independencia económica necesario para ser considerada como trabajador independiente en virtud de la legislación nacional o de decisiones judiciales”. Han transcurrido 20 años desde su entrada efectiva en vigor, en 2000 y España no ha ratificado en este tiempo el citado Convenio, habiéndolo hecho tan solo diez países: Albania, Argentina, Bélgica, Bosnia y Herzegovina, Bulgaria, Finlandia, Irlanda, Macedonia del Norte, Países Bajos y Tayikistán. En 2019, la Recomendación sobre el trabajo a domicilio, 1996 (núm. 184) fue transmitida al Gobierno por parte de la Unión General de Trabajadores (UGT) y de la Confederación Sindical de Comisiones Obreras (CCOO) en junio de 2019, sin que conste hasta este momento respuesta por parte del citado Gobierno, según verificación realizada en la página web de la OIT.

Para situar bien la problemática actual del teletrabajo, es muy recomendable la atenta lectura del documento de trabajo más reciente elaborado por la OIT es el que lleva por título “Trabajar en cualquier momento y en cualquier lugar: consecuencias en el ámbito laboral”, que considera el impacto del teletrabajo/TICtrabajo móvil (T/TICM) en el mundo laboral, sintetizando la investigación llevada a cabo por la red de corresponsales europeos de  Fundación Europea para la Mejora de las Condiciones de Vida y de Trabajo (Eurofound) y consultores de OIT.  T/TICM se puede definir como el uso de tecnologías de la información y las comunicaciones –como teléfonos inteligentes, tabletas, portátiles y ordenadores de sobremesa– para trabajar fuera de las instalaciones del empleador. El informe sintetiza la investigación llevada a cabo por la red de corresponsales europeos de Eurofound en diez Estados miembros de la UE –Bélgica, Finlandia, Francia, Alemania, Hungría, Italia, Holanda, España, Suecia y Gran Bretaña– y consultores de OIT en Argentina, Brasil, India, Japón y Estados Unidos. Se pidió a estos colaboradores que revisaran y resumieran los hallazgos de datos y literatura de investigación sobre el tema del T/TICM en sus respectivos países”.

El documento aborda las siguientes cuestiones como declaraciones de principios en el resumen del mismo:

  1. El informe clasifica a los empleados T/TICM en relación con su lugar de trabajo (hogar, oficina u otra ubicación) y la intensidad y frecuencia de su trabajo usando TIC fuera de las instalaciones del empleador.
  2. Se analiza el alcance de la adopción de T/TICM en diferentes países, y sus efectos sobre el tiempo de trabajo, rendimiento, conciliación entre la vida laboral y la personal, y salud y bienestar usando información de los estudios nacionales suplementados por datos de la sexta Encuesta Europea sobre las Condiciones de Trabajo (EECT).
  3. Se enumeran lo que se considera como hallazgos clave, destacando un fundamento de principio: la incidencia del T/TICM se relaciona no solo con los desarrollos tecnológicos en diferentes países sino también con las estructuras económicas y culturas de trabajo existentes. Si nos centramos en la Unión Europea, un promedio de aproximadamente 17% de empleados participa en T/TICM, siendo superados por países como Finlandia, Japón, Holanda, Suecia y Estados Unidos. Respecto del tratamiento de políticas de género en este ámbito, “[…] es más probable que sean los hombres los que realicen más T/TICM [trabajo de profesionales, directivos, administrativos y personal de venta] que las mujeres. Sin embargo, las mujeres realizan más teletrabajo regular desde el hogar que los hombres. Esto sugiere que los roles de género y modelos de vida laboral y familiar específicos de cada país impactan en la configuración del T/TICM”.
  4. Respecto de los efectos positivos de T/TICM, los trabajadores refieren reducción de los tiempos de desplazamiento desde casa al trabajo, el aumento de la autonomía en cuanto al tiempo de trabajo, lo que permite mayor flexibilidad de su organización, la mejora de la conciliación entre la vida laboral y personal, y el aumento de la productividad. Desde la perspectiva de género, las mujeres que hacen T/TICM tienden a trabajar menos horas que los hombres, y parecen lograr efectos levemente mejores en la conciliación de la vida laboral y personal.
  5. El hallazgo fundamental ha sido, finalmente, constatar que “los efectos del T/TICM son sumamente ambiguos y se relacionan con la interacción entre el uso de las TIC, el lugar de trabajo en entornos laborales específicos, el desdibujamiento de los límites entre trabajo y vida personal, y las características de las distintas profesiones. Más aún, si T/TICM sustituye el trabajo en la oficina o lo suplementa parece ser un factor importante a la hora de determinar resultados positivos o negativos”.

TELETRABAJO OIT 2019

A partir de aquí, se analizan siete indicadores políticos de suma importancia a considerar en esta fase introductoria:

  1. Los diseñadores de políticas deberían tender a acentuar los efectos positivos y reducir los negativos: por ejemplo, promoviendo T/TICM a tiempo parcial, y restringiendo T/TICM informal, suplementario, o T/TICM de elevada movilidad, que conlleve unos horarios de trabajo muy prolongados.
  2. La organización del tiempo de trabajo está cambiando, por lo que es necesario que su reglamentación refleje esta circunstancia. Es especialmente importante abordar la cuestión del T/TICM suplementario, que en algunos casos cabría considerar como horas extraordinarias no remuneradas, y garantizar que se respeten los períodos mínimos de descanso.
  3. Un problema importante a la hora de aplicar los principios de prevención de OSH y legislación en salud y seguridad laboral al T/TICM es la dificultad de supervisar los entornos de trabajo fuera de las instalaciones del empleador, aunque el informe ya destaca los esfuerzos que se están realizando en tal sentido por la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo (UE-OSHA).
  4. Serán necesarias iniciativas de formación y sensibilización, tanto para los trabajadores como para los directivos, en cuanto al uso eficaz de las TIC en el teletrabajo, así como acerca de los posibles riesgos y de cómo gestionar de manera eficaz la flexibilidad que ofrece este régimen.
  5. El T/TICM puede desempeñar una función importante en las políticas que tienen por objeto promover la integración en la sociedad y en el mercado de trabajo de determinados grupos sociales. Algunos ejemplos de ciertos países indican que esta modalidad de trabajo sirve para incrementar la participación en el mercado de trabajo de trabajadores de edad avanzada, las mujeres jóvenes con hijos y las personas con discapacidad.
  6. Las iniciativas gubernamentales y los convenios colectivos nacionales o sectoriales son importantes para proporcionar un marco general para una estrategia en materia de T/TICM.
  7. Se deben tener en cuenta las conclusiones respecto de las diferencias en las condiciones de trabajo de quienes participan en los distintos tipos de T/TICM, por ejemplo, diferencias entre el teletrabajo en casa o el trabajo de elevada movilidad. Las medidas políticas deben abordar las causas subyacentes a los efectos negativos del T/TICM en relación con las condiciones de trabajo que se identifican en el estudio.

Hasta aquí la síntesis del informe. A partir de esta reflexión de entrada iré abordando las diferentes cuestiones consideradas como “hallazgos clave” en esta fase de sensibilización colectiva ante una realidad que se ha vivido de forma excepcional por la pandemia durante el estado de alarma, pero que ha venido para quedarse definitivamente en el mundo laboral.

Es una oportunidad extraordinaria para que el Estado tome la iniciativa urgente para legislar sobre el teletrabajo en la actividad empresarial privada y, obviamente, en la propia Administración Pública, en el marco de una estrategia digital de carácter público. En relación con la Administración es ya una tarea urgente, entendiéndose la citada estrategia como proceso organizativo mediante el cual el Gobierno Digital, a través de la Política Digital colectiva y sectorial, incorpora a sus funciones directivas y funcionales los sistemas y las tecnologías digitales de la información y comunicación, como escenario y motor de su progreso, y como modelo de integración tecnológica orientada a la ciudadanía, basándose en cuatro pilares básicos de liderazgo en el servicio al usuario interno (empleados públicos) y externo (ciudadanía y Organismos Públicos), sin dejar a nadie atrás, centrados en la excelencia y en el alto rendimiento, perfectamente aplicables ahora al teletrabajo (T/TICM):

  1. Conocer exhaustivamente las necesidades de las personas usuarias demandantes de los servicios digitales, internos y externos, practicando acciones de Gobierno Digital y Abierto, seguras y atentas a las percepciones de la ciudadanía y de los empleados públicos que tienen la responsabilidad de atenderlas (comunicación y educación proactiva, no reactiva).
  2. Trabajar en clave de interoperabilidad interna y externa, como elemento necesario y clave para el desarrollo eficiente, sostenido y solidario de Gobierno Digital y Abierto, para la construcción de la Administración Inteligente Común en España, Comunidades Autónomas y Europa, así como en su posible proyección mundial al pertenecer a un ecosistema digital de carácter público.
  3. Motivar profesionalmente a las personas y profesionales que intervienen en estos procesos a través de la gestión del conocimiento y del talento, mediante el acceso equitativo a las TIC, como garantía interna para ofrecer, con visión integrada, servicios solventes en el ámbito presencial y telemático.
  4. Insertar los sistemas y servicios informáticos de cada Administración Pública en la actualidad, en los ecosistemas digitales públicos y privados tutelados por el Gobierno Digital correspondiente, con intercambios productivos, eficaces y eficientes, y enmarcados en la legislación vigente, en relación con los derechos reconocidos de acceso electrónico de los ciudadanos a los Servicios Públicos (Ley 19, 2013, de Transparencia y 39/2015, del PAC de las A.P.).

Los empleados públicos, probablemente y con la nueva legislación prevista de teletrabajo, estarán muy pronto “deslocalizados” de sus tradicionales sedes de trabajo, conciliando vida personal y laboral de forma normal y rutinaria. La vida laboral será, a partir de ese momento, más amable para todos. El nuevo paradigma sobre el teletrabajo será muy pronto una realidad social en la clave que propugnaba Thomas S. Kuhn (1970), en su obra “The Structure of Scientific Revolutions”, cuando abordaba la realidad del nacimiento de un paradigma, entendido como una completa constelación de creencias, valores y técnicas, compartidas por los miembros de una determinada comunidad: “[…] un nuevo candidato a paradigma posee pocos adeptos. Con el tiempo, si son competentes, los mejorarán, explorarán posibilidades y mostrarán lo que sería pertenecer a la comunidad guiada por él. Aumentará el número y la fuerza de argumentos de persuasión. Gradualmente aumentarán los experimentos, libros, instrumentos; artículos y libros basados en el paradigma se multiplicarán”. En cualquier caso, queda mucho por hacer pero estamos viviendo momentos muy especiales que se deberían aprovechar para priorizar y regular esta realidad laboral que afecta a millones de personas y familias en este país.

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de https://informator.press/35-ukraintsiv-pid-chas-karantynu-pratsiuiut-u-zvychnomu-rezhymi-29-dystantsiyno-opytuvannia/

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado

Frugalidad en tiempos de coronavirus

FRAGMENTO PESTE COLUMNA MARCO AURELIO

Sevilla, 27/VI/2020

Las palabras se blanquean y adulteran con una facilidad pasmosa, aunque nos quedan en su sentido más puro y político, en la clave que nos enseñó hace ya muchos años Blas de Otero, que no deberían ser nada inocentes aunque se las maltrate en tiempos de coronavirus sin compasión alguna. Está ocurriendo ahora con la palabra “frugalidad”, que la escuchamos y leemos continuamente en noticias y, últimamente, como adjetivo referido a países europeos que no ven con buenos ojos la financiación para la reconstrucción de Europa y concretamente la referida a España. Se habla con bastante desparpajo de países “frugalistas”: “Los populares se apuntan al club de los “frugales”, un artículo publicado ayer en el periódico El País, que repasa la situación europea frente a España. Ya en febrero de este año, casi un mes antes de la declaración de la pandemia, se manejaba esta palabra entre los países que se autoproclamaban frugales, junto a la nueva liga hanseática o grupo de halcones, en el momento en que se daban los primeros pasos del presupuesto de la Unión Europea para el periodo 2021-2027, sin saber lo que se venía encima con la pandemia, partiendo de un principio de desconfianza plena en los fondos de cohesión que tanto ha beneficiado a países como España y, sobre todo ahora, en tiempos de reconstrucción, en ayudas especiales a los países más afectados por la pandemia: “La frugalidad históricamente, como el carácter austero, ha sido considerada un valor, de quien come y bebe lo justo, huyendo de banquetes, excesos y empachos. Y es el calificativo que han elegido Austria (Sebastian Kurz), Dinamarca (Mette Frederiksen), Suecia (Stefan Lofven) y Holanda (Mark Rutte) para definirse a sí mismos frente a los “amigos de la cohesión”. Los dos extremos que pugnan en las negociaciones por el presupuesto de la UE para 2021-2027” (1).

Me he quedado con sus nombres y los nuevos “hombres frugales” o “halcones” sustituyen o complementan a “los de negro” de toda la vida (que nunca se han ido), sobre todo aquellos que mueven los hilos de la marioneta mundial o europea, tanto monta, monta tanto, a través del rating, de las primas de riesgo, de los bancos malos de remate, etcétera, etcétera. Todo cambia y lo de ellos es cambiar palabras como austeridad y recortes por frugalidad, cuando de lo que se debería tratar es de trabajar unidos en términos de solidaridad frente a codicia. Interés público, en definitiva, para salvar la situación de la economía europea que garantice el empleo, la educación, la salud y los servicios sociales para todos los que lo necesiten en estos tiempos de pandemia, no solo para los que puedan acceder a ellos con privilegios o porque puedan pagarlos.

En definitiva, está claro que la palabra “frugalidad”, en sus acepciones éticas primigenias, se aplica ahora a determinados Estados de la Unión Europea, perfectamente identificados y aplaudidos por el grupo popular europeo y español. Esta reconversión de las antiguas palabras “recorte y austeridad” se extiende como el aceite y ha venido para quedarse en el lenguaje cotidiano, pero ¿qué significa frugalidad? Si acudimos al Diccionario de la Lengua Española, tiene diversas acepciones, aunque escuetas, en su última actualización de 2019: “Templanza, parquedad en la comida y la bebida”, aunque paradójicamente el lema recogiera en su primera acepción del Diccionario de Autoridades de 1732, una acepción nada desdeñable para tiempos de crisis, en concreto la conjunción de “economía, templanza y moderación prudente en la comida, vestidos y otras cosas”, no solamente en las cosas del comer. Pero la historia de la frugalidad tiene muchos siglos a sus espaldas, enraizada en la filosofía estoica sobre todo, como paradigma de una forma de vivir diferente las otras cosas de ser y estar en el mundo. Ese es su auténtico sentido y no la devaluación política y torticera que ha sufrido en el tiempo y que se intenta rescatar ahora con urgencia política y nada inocente por cierto.

La pandemia ha dejado daños colaterales inmensos en el denominado “cuarto mundo”, el mundo de personas sin recursos que viven empotradas en el mal llamado “primer mundo”, supuestamente feliz para muchos que podemos ser cualquiera de nosotros y muy cerca de nuestras casas, siendo un ejemplo palpable las personas actualmente en paro, los niños y niñas que viven en pobreza infantil extrema, los integrantes de las colas del hambre o las personas mayores marginadas socialmente aunque estén aparentemente recogidas en residencias convertidas en empresas de mercado puro y duro. Pero la pandemia también nos ha dejado “tocados” aunque no “hundidos” en el sentido de nuestras vidas, visto lo visto. Creo que se escuchan tambores de ética que acompañan a un grito bastante unánime: ¡Frugales de todo el mundo, uníos!, porque la reconstrucción el mundo, de Europa, de nuestro país concreto, de nuestros barrios, empleos y familias actuales no puede ser igual que en el mundo “anterior de la antigua normalidad”, si es que era muy normal lo que estábamos viviendo en general con la altanería propia del primer mundo.

Estando en estas cuitas, he recordado una obra preciosa, las Meditaciones de Marco Aurelio, que quiero recuperar como manual para tiempos de coronavirus, porque es un canto a la frugalidad plena, la que puede cambiar el alma de las “otras cosas” que decía el Diccionario de Autoridades, es decir, la economía mundial, la templanza u parquedad en el vivir diario, alejados del mercado y consumo diario que sobrevuela por nuestras vidas por tierra, mar y aire. También , las cosas del querer. Además, traigo a colación este texto porque durante su mandato como emperador y pontifex maximus, Marco Aurelio tuvo que sufrir y gestionar la peste más feroz del Imperio Romano, la del año 166, que produjo centenares de miles de muertes, que incluso quedaron reflejadas en la famosa columna que lleva su nombre y que podemos contemplar hoy en todo su esplendor en la Plaza de la Columna en Roma.

En la obra citada, Marco Aurelio dedica en el Libro IV (la obra se compone de XII libros) unas palabras muy importantes para los que buscan siempre la felicidad fuera del propio ser. Es un texto largo, pero lleno de enjundia para la búsqueda de frugalidad estoica cuando comienza este verano (casi sin bicicletas…): “3. Se buscan retiros en el campo, en la costa y en el monte. Tú también sueles anhelar tales retiros. Pero todo eso es de lo más vulgar, porque puedes, en el momento que te apetezca, retirarte en ti mismo. En ninguna parte un hombre se retira con mayor tranquilidad y más calma que en su propia alma; sobre todo aquel que posee en su interior tales bienes, que si se inclina hacia ellos, de inmediato consigue una tranquilidad total. Y denomino tranquilidad única y exclusivamente al buen orden. Concédete, pues, sin pausa, este retiro y recupérate. Sean breves y elementales los principios que, tan pronto los hayas localizado, te bastarán para recluirte en toda tu alma y para enviarte de nuevo, sin enojo, a aquellas cosas de la vida ante las que te retiras. Porque, ¿contra quién te enojas? ¿Contra la ruindad de los hombres? Reconsidera este juicio: los seres racionales han nacido el uno para el otro, la tolerancia es parte de la justicia, sus errores son involuntarios. Reconsidera también cuántos, declarados ya enemigos, sospechosos u odiosos, atravesados por la lanza, están tendidos, reducidos a ceniza. Modérate de una vez. Pero ¿estás molesto por el lote que se te asignó? Rememora la disyuntiva «o una providencia o átomos», y gracias a cuántas pruebas se ha demostrado que el mundo es como una ciudad. Pero ¿te apresarán todavía las cosas corporales? Date cuenta de que el pensamiento no se mezcla con el hálito vital que se mueve suave o violentamente, una vez que se ha recuperado y ha comprendido su peculiar poder, y finalmente ten presente cuanto has oído y aceptado respecto al pesar y al placer. ¿Acaso te arrastrará la vanagloria? Dirige tu mirada a la prontitud con que se olvida todo y al abismo del tiempo infinito por ambos lados, a la vaciedad del eco, a la versatilidad e irreflexión de los que dan la impresión de elogiarte, a la angostura del lugar en que se circunscribe la gloria. Porque la tierra entera es un punto y de ella, ¿cuánto ocupa el rinconcillo que habitamos? Y allí, ¿cuántos y qué clase de hombres te elogiarán? Te resta, pues, tenlo presente, el refugio que se halla en este diminuto campo de ti mismo. Y por encima de todo, no te atormentes ni te esfuerces en demasía; antes bien, sé hombre libre y mira las cosas como varón, como hombre, como ciudadano, como ser mortal. Y entre las máximas que tendrás a mano y hacia las que te inclinarás, figuren estas dos: una, que las cosas no alcanzan al alma, sino que se encuentran fuera, desprovistas de temblor, y las turbaciones surgen de la única opinión interior. Y la segunda, que todas esas cosas que estás viendo, pronto se transformarán y ya no existirán. Piensa también constantemente de cuántas transformaciones has sido ya por casualidad testigo. «El mundo, alteración; la vida, opinión»”.

Vuelvo a mi rincón de pensar y leo a José Ferrater Mora su reflexión sobre los estoicos, los frugales por excelencia, por sus doctrinas filosóficas, su modo de vida y su concepción del mundo (2). Quiero repasar sus fundamentos éticos aprendidos en mi juventud, aunque tengo claro, leyendo a Marco Aurelio, que la frugalidad no está reñida con el cambio, es más le pertenece: “¿Se teme el cambio? ¿Y qué puede producirse sin cambio? ¿Existe algo más querido y familiar a la naturaleza del conjunto universal? ¿Podrías tú mismo lavarte con agua caliente, si la leña no se transformara? ¿Podrías nutrirte, si no se transformaran los alimentos? Y otra cosa cualquiera entre las útiles, ¿podría cumplirse sin transformación? ¿No te das cuenta, pues, de que tu propia transformación es algo similar e igualmente necesaria a la naturaleza del conjunto universal?”.

Con la frugalidad, como comportamiento ético, puedo cambiar de vida porque todo cambia, como cambia el rumbo el caminante / aunque esto le cause daño / y así como todo cambia / que yo cambie no es extraño. Esa es su verdadera historia como palabra que hace miles de años se fijó, brilló por sí misma y logró mantener todo su esplendor hasta hoy en personas dignas. Lo dije en su momento: viendo y escuchando el vídeo de Julio Numhauser junto a su hijo, cantando “su” canción “Todo cambia” compuesta en su exilio en Suecia, se comprende bien que me atreva a proponer esta canción como el himno del nuevo orden mundial, de la nueva normalidad. Divulguémosla porque nos llena el corazón de frugalidad, realidad y esperanza.

(1) https://www.eldiario.es/economia/austeridad-frugalidad-conceptos-UE-significados_0_998100800.html

(2) Ferrater Mora, José (1979). Historia de la Filosofía (volumen 2). Madrid: Alianza Editorial, p. 1036-1040.

NOTA: la imagen es un fragmento de la columna de Marco Aurelio en Roma que recoge las personas afectadas por la peste Antonina en Roma, en el año 166.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado

De nuevo, Cinema Paradiso

Sevilla, 26/VI/2020

Dedicado hoy, de nuevo, a todas las personas, sin dejar a nadie atrás, que hacen posible que Sevilla disponga de librerías abiertas en tiempos de nueva normalidad, a pesar del alejamiento político de la cultura que hemos vivido en todas y cada una de sus manifestaciones y que arriesgan capital propio y asociado en momentos de pandemia mundial. También, como agradecimiento por el acontecimiento que se produce a partir de hoy en 150 salas de cine en todo el país al reponer Cinema Paradiso en su reapertura controlada, como homenaje al mundo mágico del cine. Así lo expresé en 2018 en su fondo y forma y así lo comparto de nuevo. Lo escribo con profundo respeto y agradecimiento ciudadano, porque estoy seguro de que las personas que trabajan en el ecosistema cultural que tiene su proyección final en librerías y cines…, aman lo que hacen.

Pasen y véanla.

Tengo debilidad con una película de culto, Cinema Paradiso, que sigo valorando de forma especial en su fondo y forma. El viernes pasado entré en la nueva librería Verbo, en Sevilla, que ocupa el edificio que, durante décadas del siglo pasado, desde 1906 concretamente, ocuparon sucesivamente el teatro, salón y cine Imperial, en calle Sierpes. Sentí algo especial porque me alegraba entrar en un espacio que conocía bien y que había ocupado hasta su cierre la librería Beta, que ahora se ha reabierto con trabajadores de la citada empresa anterior. Toda una noticia cultural y social en Sevilla, una ciudad de bares como ya he escrito en varias ocasiones en este blog. Me gusta mucho, además, su nueva marca “Verbo”, por el valor intrínseco de la palabra en sí (valga la redundancia). Pero lo que no conocía era la sala de proyección que todavía alberga dos proyectores que me recordaron inmediatamente al de Cinema Paradiso, aquel espacio mágico de Totó y Alfredo que tantas veces recupero en mi moviola interior, con diálogos que tampoco olvido. Ese momento me devolvió cierta alegría porque acababa de conocer que el libro que andaba buscando en varias librerías, El cuento de la isla desconocida, estaba ya descatalogado. Sentí con profunda tristeza que era un símbolo de lo que sucede en este país con la cultura, porque una obra extraordinaria de Jose Saramago como es ésta, ya no se puede comprar en librerías de nuevo.

CINEMA VERBO

Lo mismo que el tiempo pasa, las obras de autores galardonados con el premio Nobel pasan de editarse porque no se leen. Volví a casa y abrí una edición preciosa que conservo, la primera que se editó en España sobre este cuento de Saramago, que compré en diciembre de 1998, mediante la contraprestación curiosa de mil pesetas que iban destinadas íntegramente (sic, en negrita), por voluntad del autor, a ayudar a los damnificados de Centroamérica a través de la Cruz Roja Internacional. Valor y precio. Sin confundirlos. Aquél viaje de la “Isla desconocida” que me regaló en el más puro anonimato José Saramago, no se me olvidará nunca, aunque ahora será más difícil regalarlo para singladuras de cercanía y amistad. Fueron 43 pequeñas páginas que el 10 de diciembre de 2005, cuando registré este blog, aparecieron como por arte de magia en mi memoria a largo plazo como abriéndose paso, hoja a hoja, para tener un sitio preferente –intercaladas- en este cuaderno de derrota, en términos marinos.

Quizá fuera porque siempre he insistido en mi vida que lo importante es viajar hacia alguna parte, buscándonos a nosotros mismos y, a veces, en compañía de algunas y algunos, los más próximos y cercanos. Al fin y al cabo, tal y como finalizaba el cuento de Saramago. El compromiso de salir de nosotros para conocernos mejor. También, tuve la sensación de que había salido a regalar islas desconocidas en los demás, que había que descubrir, al fin y al cabo imaginándolas el viernes pasado en aquél espacio mágico de las dos máquinas de proyección, en el momento en el que Alfredo aconseja a Totó que salga de sí mismo para buscar islas desconocidas: “La vida es más difícil… Márchate…, el mundo es tuyo, … no quiero oírte más, solo quiero oír hablar de ti… Hagas lo que hagas, ámalo”. Le ayudó a salir de su zona de confort y nunca he olvidado aquellas escenas ni aquellas palabras. Todo un símbolo. Hoy, gracias a la experiencia triste de un cuento descatalogado lo he recordado especialmente y lo agradezco. Así sucedió y así lo cuento. ¿Saben por qué? Porque amo lo que hago.

NOTA: la imagen, que tomé con permiso de los dueños de la librería, corresponde a unos proyectores que se muestran en el piso principal de la librería Verbo, en Sevilla. Para activar los subtítulos en español en el vídeo de cabecera, hay que pulsar en Subtítulos. Merece la pena escuchar atentamente el diálogo. Impecable.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.

Romanza para un tiempo nuevo  

Sevilla, 21/VI/2020

Hoy confluyen tres hechos relevantes, interrelacionados entre sí en el calendario, no por azar sino por necesidad. Comienza una etapa novedosa de normalidad, después de un estado de alarma que ha durado casi cien días, entra el verano por la puerta grande y se celebra el Día Europeo de la Música, como me ha recordado hoy de forma espléndida la Fundación Juan March, a la que sigo en su devenir diario desde que descubrí que era depositaria de una obra memorable de Bacarisse, el Corcertino en La mayor, sobre todo en su sobrecogedor segundo movimiento, al que denominó Romanza.

Creo que la conjunción de las tres realidades expuestas, ofrecen hoy la oportunidad de creer que otro mundo es posible, sobre todo cuando se aúnan esfuerzos y voluntades en torno a la música en un tiempo tan abierto a la vida como es la estación del verano y con un denominador común sobre la ciclópea tarea de reconstruir la vida en otro mundo diferente. Como no podía ser de otra forma he elegido una obra que conjugara estas realidades: el Concertino citado, interpretado por la orquesta de la Radiotelevisión francesa, actuando Narciso Yepes como solista a la guitarra y bajo la dirección de Ataúlfo Argenta. Lo he vuelto a escuchar con profundo respeto y admiración gracias al fondo que figura en la Fundación Juan March, como legado que su hijo cedió a la citada Fundación y al que se puede acceder para conocer en profundidad la vida en el exilio y la obra de Bacarisse. En concreto, en la página dedicada al fondo radiofónico en su etapa como productor en numerosos programas en lengua española de la RTF (Radiodiffusion-Télévision Française), A propósito de Salvador Bacarisse (1964). Programa-homenaje a Bacarisse con entrevistas a personalidades de la cultura. Presentador: Narcís Bonet.

En el mes de mayo, cuando ya veíamos luz al final del túnel, escribí sobre esta composición que tanto admiro de Bacarisse. En este día tan especial traigo aquellas palabras dedicadas ahora a la nueva normalidad que hay que vivir con la singularidad de cada uno, reinterpretando el título como Romanza para un tiempo nuevo, donde los sentimientos y emociones pueden volar muy alto. Cambiando también lo que ya hay que cambiar. Eso espero en la esperanza de que a partir de hoy creemos en la forma de ser nuevas personas en España cantando, como diría Alberti: Creemos el hombre nuevo cantando, / el hombre nuevo de España cantando, / el hombre nuevo del mundo cantando. / Canto esta noche de estrellas / en que estoy solo y desterrado. / Pero en la tierra no hay nadie / que esté solo si está cantando. […] Nada hay solitario en la tierra / creemos el hombre nuevo cantando. También, porque la música es compañera en la alegría y medicina para el dolor (Musica laetitiae comes, medicina dolorum).

Romanza para un tiempo nuevo

En tiempo de pandemia busqué refugio en la música que amo. Es la razón del corazón, junto a la de la razón, según Pascal, por la que hoy vuelvo a escuchar en silencio sonoro la Romanza compuesta por Salvador Bacarisse, con el tempo de andante (ejecutado con dulzura, poco a poco), al que he dedicado palabras llenas de sentimiento en este cuaderno digital, fundamentalmente en una modesta operación rescate de un músico excelente que tuvo que salir de España en condiciones lamentables con motivo de la guerra civil. Esta obra completa de Bacarisse, el Concertino en La menor, a través de sus tres movimientos, Entrada (Allegro), Romanza (Andante lento) y Scherzo (Allegretto), en su particella original para clavecín y orquesta (que conservo), me entrega siempre paz interior y me permite viajar por sueños posibles.

Necesitamos escuchar romanzas, ahora más que nunca, porque son composiciones de aire tierno y sencillo, que solo quieren transmitir sentimientos. He vuelto a abrir el piano, experimentando una emoción especial tocando la Romanza de Bacarisse, en concreto el segundo movimiento de su precioso Concertino. De alguna forma vuelvo a recordar con profundo agradecimiento, en este difícil aquí y ahora (hic et nunc), a mis profesoras de piano y violín que en su momento hicieron los arreglos necesarios, porque la versión original de 1952 era exclusivamente para guitarra y orquesta. Sigo creyendo que hicieron un trabajo espléndido, que retomaremos cuando la normalidad de la vida en común nos lo permita.

Cada vez que me aproximo a esta partitura busco comprender mejor qué quiso transmitir el autor en ella. Hace años dediqué unas palabras especiales a Ataúlfo Argenta, gran amigo de Bacarisse y creo que me acerqué a su verdadero sentido: “Buscando esta verdad de Ataúlfo Argenta, he seguido de cerca a Fernando Argenta en mi vida nómada, escuchándolo siempre con enorme respeto en la radio del coche, en viajes siempre hacia alguna parte. El mismo que él tenía hacia su padre cuando nos presentaba el Concertino para guitarra y orquesta en La menor, de Salvador Bacarisse (sobre todo su Romanza), nada apreciado por el Régimen franquista por su deriva republicana y que dirigió en un concierto memorable en París el día de su estreno [15-X-1953, París (Théátre des Champs-Élysées), interpretado por Narciso Yepes (guitarra) y L’Orchestre National, en un concierto publico organizado por la Radio Televisión Francesa)], del que guardo un recuerdo entrañable en mi memoria de hipocampo, de secreto”. Recomendaba en aquella ocasión, como hago hoy de nuevo, que escuchen esta versión de la Romanza con la pasión de músicos muy jóvenes de la Orquesta de la Universidad de Granada, que recogen el testigo de lo que quiso transmitir Bacarisse desde el exilio en París. El Sur musical también existe.

Guardo también en mi persona de secreto un tesoro musical: la obra compilada de Salvador Bacarisse en la Fundación Juan March, con un prólogo emocionante de su único hijo, Salvador Bacarisse Cuadrado, con quien tuve la oportunidad en 2018 de cruzar un mensaje en el que me autorizó a disponer de una copia del manuscrito original del Concertino para clavecín y orquesta, op. 72 bis (a través de la Fundación Juan March) y en los que me agradecía la cercanía a su padre: “Yo me fui a vivir a Inglaterra pero mis padres siguieron en París, en el pisito del 7 de la rue Cassette que ocuparon más de treinta años. Cuando murió mi madre en 1976, trece años después que mi padre, yo quité el piso de la rue Cassette, y me llevé a Escocia todos los papeles y libros de mi padre. Desde aquel día permanecieron a salvo, y yo creía olvidados, hasta la fecha memorable en que llamó a la puerta de mi casa Emilio Casares, quien venía a pedirme autógrafos y otros materiales para una exposición de “La música en la Generación del 27” que estaba organizando y que tuvo lugar en Granada en julio de 1986. Esa exposición y el magnífico catálogo que publicó el Ministerio de Cultura fue el primer reconocimiento de aquellos músicos olvidados durante el franquismo, entre los que figuraba mi padre. En Granada, durante la exposición y hablando con Rodolfo Halffter, que había venido de Méjico, y con otros, decidí hacer lo que en realidad ya sabía que tenía que hacer: mandar los manuscritos de Salvador Bacarisse a su tierra, a España. Por muy hijo de francés, emigrado a España, que fuera mi padre, nunca se sintió sino español. Vivió treinta años en París, desarraigado y triste lejos de su querido Madrid”.

Conocí su extensa y desconocida obra a través de esta publicación extraordinaria, que está al alcance de quien desee conocer de cerca a este gran compositor olvidado durante la dictadura franquista. Fue un hallazgo que me permitió acercarme a Bacarisse, a su vida y a su preciosa obra. En la Fundación está el legado completo del compositor, llevado a cabo por su hijo en 1987, que incluía todas las partituras que obraban en su poder.

Cuando escribo estas palabras, en una fecha que a modo de tríada capitolina marca ya una etapa transcendental de todos y de cada uno, he sentido la necesidad de compartir de nuevo este sentimiento de respeto y agradecimiento a un autor muy desconocido en su querido país, pero que tuvo el reconocimiento mundial fuera de él alternando su labor de composición y de dirección de orquesta con el trabajo que desarrolló en el exilio en París, en la Radiodifusión-Televisión Francesa, como productor de programas en español para Hispanoamérica. Es la razón de por qué lo he buscado hoy en el fondo de programas de radio en los que trabajó Salvador Bacarisse.

No lo he olvidado en momentos de confinamiento, tampoco hoy en el primer día después de la finalización del estado de alarma. Para lo que sirva conocerlo y escucharlo, compartiéndolo de nuevo con el club virtual, con sede social en la Noosfera, de las personas dignas y libres. Disfruten de esta maravillosa composición en el Día Europeo de la Música, que me sigue emocionando como la primera vez que decidí conservarla en mi memoria de secreto.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado