Las damas de la noche en silencio

TYTO ALBA

Se llaman Filosofía y Tyto Alba, dos estrellas invitadas al gran teatro del mundo, aunque bastantes ignoradas en este país, que tienen detrás una historia preciosa. En los tetradracmas de plata que circulaban en el siglo V a.C., figuraba la lechuza (Tyto Alba) de Minerva, diosa de la sabiduría, como símbolo de la filosofía que Aristóteles llegó a concebir como “la capacidad que tiene el ser humano [él decía el hombre y por eso no nos debemos ofender…] de admirarse de todas las cosas”. Mi profesor de filosofía, en años jóvenes, lo expresaba en un griego impecable, con un sonido especial, gutural y sublime, que convertía en un momento solemne de la clase esta aproximación a la sabiduría en estado puro: jó ánzropos estín zaumáxein pánta (sic: anímese a leerlo conmigo tal cual y pronunciarlo como él). Es uno de los asertos que me acompañan todavía en muchos momentos de mi vida, en los que la curiosidad sigue siendo un motivo para la búsqueda diaria del sentido de ser y estar en el mundo, de admirarme todos los días de lo que pasa en él.

Por los curiosos avatares de la vida, he conocido el difícil momento existencial que está atravesando la especie Tyto Alba en España, la lechuza común, el símbolo por definición de la capacidad de admirarse el ser humano, coincidente con la desaparición paulatina de la asignatura de Filosofía en los planes de estudios actuales: “Hasta hace una década, era fácil ver y oír lechuzas en los campanarios y graneros de los pueblos españoles. Esta elegante rapaz nocturna, protagonista de cuentos y mitos, anida en las oquedades de edificios rurales y caza pequeños roedores. Pero la lechuza común (Tyto alba) cada vez lo es menos. Aunque todavía se considera una especie de menor preocupación en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), la realidad es que las poblaciones españolas se han desplomado en los últimos años. Por eso la organización científica y conservacionista SEO/BirdLife ha nombrado a esta especie la estrella de su campaña Ave del Año en 2018. Con esta elección se pone el foco en los problemas de conservación de las especies asociadas al medio agrario” (1).

Ha sido la ciudadanía la que ha declarado a la lechuza común Ave del año en España, según informa en la página oficial de SEO/Birdlife su directora ejecutiva, Asunción Ruiz: “La ciudadanía ha decidido que pongamos el foco en la lechuza común. En silencio, como cuando vuela, esta especie nos avisa, desde hace años, sobre la paulatina pérdida de vida en el campo. Se la ve menos, se la oye menos. Ocurre lo mismo con los insectos. Con los roedores. Con los paisajes y con el paisanaje”.

Al igual que esta ave preciosa, la filosofía también se ha desplomado en España en los últimos años y me gustaría que pudiera ser declarada también la asignatura del año 2018, a través de la ciudadanía, porque la capacidad de admirarnos de todo lo que ocurre a nuestro alrededor es la única forma de aprender a preguntarnos muchas cosas e intentar comprenderlas en su justo sentido. La asignatura de valores éticos compite ahora con la religión y así nos van las cosas en diferentes Comunidades Autónomas, puesto que su desaparición en 2º de bachillerato es algo potestativo en cada Comunidad. Emilio Lledó, profesor de Filosofía a mucha honra, lo decía en 2015: “Lo que está ocurriendo está dentro de esa misma tendencia pragmatoide, de obsesión con lo inmediato”, […] Eso significa la muerte de la riqueza más grande de un país, que es la cultura, porque ahí reside su libertad. La filosofía ocupa una función esencial, porque nos obliga a pensar sobre la lengua, sobre el bien, sobre la justicia, sobre lo que somos, sobre la verdad. Desde los griegos, los filósofos siempre han sido la conciencia crítica de una época” (2).

Deseo que este año que comienza devuelva a su legítimo sitio a ambas damas de la noche en silencio, porque son grandes desconocidas y, ambas, desarrollan un trabajo extraordinario. Solo necesitan la noche en silencio para cumplir su cometido (el que quiera entender que entienda).  Lo necesitamos urgentemente, porque estamos obligatoriamente obligados a filosofar y a crear conciencia crítica de lo que nos pasa, porque de lo que estamos cada vez más seguros es que no sabemos lo que nos pasa. El auténtico problema de los curiosos que nos admiramos de las preguntas que nos hacemos en vida, es que cuando nos aproximamos a ellas y las interiorizamos para aprender de las respuestas que vislumbramos, la vida ordinaria nos las cambia. Es lo que aprendí un día de Mario Benedetti: “Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas”. Y vuelta a empezar, porque la curiosidad -en expresión genuina del escritor Alberto Manguel – es “el motor de nuestras vidas”, en un mundo que se agota en la mediocridad ruidosa de lo cotidiano.

En Sevilla, a 5 de Enero de 2018, como regalo de Reyes a la Noosfera.

(1) https://elpais.com/elpais/2017/12/29/ciencia/1514557519_840516.html
(2) https://politica.elpais.com/politica/2015/10/02/actualidad/1443800282_346551.html. Es un artículo muy interesante con un título sugerente: Platón, expulsado de clase.

Hace un año, como si fuese hoy…

Hace un año escribí el post que sigue, El sueño de abrir una librería, que lo recuerdo como si fuese hoy. Facebook me ha susurrado al oído que sigue vivo y no he dudado en compartirlo de nuevo, porque al igual que Guido Orefice (el protagonista de La vida es bella), ya he cumplido otros dos: volver a leer a Schopenhauer (por aquello de la ley del péndulo) y porque sigo aprendiendo lo que significa distinguir el norte del sur (que también existe).

Sevilla, 2/I/2018

El sueño de abrir una librería

No olvido los tres sueños de Guido Orefice, el protagonista de La vida es bella: distinguir el norte del sur (que también existe); leer a Schopenhauer, por su canto a la voluntad como motor de la dialéctica pendular de la vida y, en tercer lugar, abrir una librería. De todo hizo un arte para vivir, para enseñar a leer las señales de la vida, porque hablar es solo cosa de personas. Leer, igual de bello. Es una maravilla constatar que estamos preparados desde la preconcepción y a través del cerebro, para leer, cuando todo está conjuntado para comenzar a unir letras y grabarlas con unas determinadas formas en el cerebro. Agregando, además, sentimientos y emociones en relación con lo que nuestro cerebro lee.

Hoy he vivido una experiencia que deseo compartir en este espacio digital, porque me ha sorprendido en una ciudad que es de bares: el pasado jueves, 29 de diciembre, abrieron en Sevilla una nueva librería perteneciente a la red de La Casa del Libro (Hernando del Pulgar, 2), en el mismo lugar que hace tan solo unos meses habían cerrado otra que pertenecía a la cadena Beta. He entrado en el nuevo local decorado con los colores corporativos que la identifican rápidamente y he paseado por ella, con sensaciones mezcladas de sorpresa y gratitud. En Mayo de 2015, en mis paseos del amanecer, escribí sobre mi experiencia de aquél día al entrar en la antigua librería Beta, que traducía en palabras cargadas de sentimiento y dolor lo que experimenté como crónica de un cierre anunciado: “Esta mañana lo he comprobado de nuevo: Sevilla no es de librerías, sino de bares. Mi camino del amanecer tenía hoy un objetivo concreto: entrar en las benditas librerías de la ruta escogida que, al igual que las iglesias vacías del poema Entro Señor en tus iglesias, de Rafael Alberti, estaban llenas del arte de enhebrar palabras, pero a los presuntos compradores no se les veía por ningún sitio. Y mi corazón anonadado ha gemido durante unos minutos, en una auténtica soledad sonora”.

En este contexto, he vuelto a leer una entrevista realizada por Javier Rodríguez Marcos en 2015 a mi maestro Manuel Rivas y publicada en Babelia, recordando la primera vez que el escritor entró en una librería: “Sí, se llamaba La Poesía. Luego nos acercamos por allí. Está cerrada, pero conserva algo. Cada vez que paso por ahí pienso: “¿Por qué no me hago librero?, ¿por qué no abro La Poesía?”. Tengo una especie de culpa. En casa no había libros y le compramos uno a mi madre. Siempre se le regalaba algo para la casa —una fregona, una cafetera— y mi hermana María, que era la vanguardia, dijo que le compráramos uno porque en la niñez mi madre había leído mucho. Por casualidad. Murió mi abuela y mi abuelo se quedó con 10 hijos. Era campesino, vivía al lado de la casa rectoral y una sobrina del cura medio adoptó a mi madre, que subía al desván y se pasaba el día leyendo vidas de santos, que es lo que había, pero también estaban los poemas de Rosalía [de Castro]. El primer libro de mi vida fue oír a mi madre recitar a Rosalía. Ella era la boca de la literatura. Total, que nos fuimos a La Poesía y vimos un libro que coincidía bien con el presupuesto. Era un tocho; mucho mejor, un regalo más grande. Se titulaba Cinco mil años de historia. Mi madre lo abrió y, bueno, asomó una lágrima. Nunca tuve miedo de entrar en las librerías. Si vamos es porque hay gente con la que nos gusta estar, no solo por los libros, aunque los libros también son gente”.

Es fantástico comprobar que Sevilla puede ser algún día una ciudad “de librerías”, mejor que “de bares”, por mucho que la multinacional Coca-Cola se empeñe en anunciar a los cuatro vientos que España es un país de bares: “Qué haríamos nosotros sin nuestros bares…? / ¡Si son los mejores del mundo! / Cada vez que se cierra un bar, / se pierden para siempre 100 canciones. / Se desvanecen mil “te quieros”… / y los goles por la escuadra salen / lamiendo el palo”.

Y es que no solo somos de bares. Lo he experimentado hoy con esta grata noticia hecha realidad: en Sevilla, también se abren librerías. Ahora tengo que seguir los otros dos pasos soñados por Guido Orefice, luchando por ganar tiempo al tiempo de defender la identidad del Sur frente al acoso del Norte y, finalmente, estudiar a fondo a Schopenhauer, en su famosa teoría del péndulo, que es lo que nos enseña la historia cuando queremos aprender de ella a través de los libros, cuando casi todo va y viene, como si todos los días fuéramos del timbo al tambo de la lectura que siempre, como la vida, es bella.

Sevilla, 2/I/2017

NOTA: la imagen, fotograma de La vida es bella, se ha recuperado hoy de http://cinema22.canal22.org.mx/imagenes/vita_bella.jpg

Anantapur, la ciudad del infinito amor

He leído con atención reverencial el contenido del último número de la revista Anantapur, que publica la Fundación Vicente Ferrer, a la que tanto admiro. Anantapur significa en hindi “la ciudad del infinito”, un lugar donde se demuestra que otro mundo es posible mediante la solidaridad humana y transformadora de la sociedad que sufre diariamente la pobreza extrema. Diez años después de publicar en este cuaderno digital el primer artículo dedicado a esta revista, vuelvo a resaltar los valores de esta Fundación y sus obras que son amores y no buenas razones.

Al finalizar el año solemos tener una visión corta de la felicidad propia y asociada, cuando con solo mirar a nuestro alrededor descubrimos que hay muchas preguntas sin responder en este mundo y que afectan a millones de personas. Por esta razón considero que la aventura de Vicente Ferrer en su querido distrito del infinito, Anantapur, puede ayudarnos hoy a ser más solidarios con los que menos tienen, aunque está demostrado que en muchas ocasiones más son.

El número 18 de la revista aborda en portada un asunto monográfico y transcendental en la sociedad actual: el futuro lo dibujan las niñas, donde aparece un dibujo de una niña india con una expresión de tristeza y sosteniendo un pequeño cartel con la siguiente leyenda: “Soy una niña, no un juguete”. Con la situación que estamos atravesando en España en una cuestión lacerante como es la violencia de género, estas palabras suenan con una fuerza especial. Es un hecho real y constatable que 110.000 mujeres lideran en Anantapur la igualdad para acabar con la pobreza. ¡Qué ejemplo tan maravilloso! Además, me ha alegrado conocer que viñetistas y diarios españoles participan en una iniciativa junto a la Fundación Vicente Ferrer para visibilizar la desigualdad y la violencia contra las niñas de la India. La acción comenzó el pasado 11 de octubre, coincidiendo con el Día Internacional de la Niña y finalizó el 25 de noviembre, Día Mundial para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres.

He conocido a fondo el significado de la nueva palabra cooptada en español, aporofobia, a través de una entrevista con la creadora de este vocablo, Adela Cortina, cuyo significado aborda como “odio, miedo o rechazo al pobre”, “al que parece que no tiene mucho bueno que aportar y, en cambio, traerá problemas”. También, la realidad creciente del hospital de Bathalapalli, con atención de cinco especialidades cumpliendo estándares extraordinarios de calidad. Sobre todo, de atención digna a la salud y enfermedad en un distrito de pobreza extrema.

Aborda este número la realidad de la educación inclusiva, en un país con más de 26 millones de personas con algún tipo de incapacidad. Construyen escuelas con arquitectura inclusiva para poder dar una respuesta a niños y niñas con discapacidades de diverso tipo: “la inclusividad, como elemento transversal permite construir una sociedad llena de oportunidades”.

Los objetivos de la Asociación son resultados pretendidos siempre. De esta forma explican en este número los resultados del ejercicio fiscal de 1 de abril de 2016 al 31 de marzo de 2017, en un ejercicio de transparencia que, más allá de los números, que son extraordinarios, revelan una voluntad de atender de forma concreta los Objetivos fundamentales del Desarrollo Sostenible (ratificados por la ONU en 2015), en áreas tan concretas en Anantapur como fin de la pobreza, hambre cero, salud y bienestar, educación de calidad, igualdad de género, agua limpia y saneamientos, trabajo decente y crecimiento económico, reducción de las desigualdades y acción por el clima. En todas ellas la Fundación trabaja sin descanso en un recorrido admirable para ofrecer a Anantapur un mundo lleno de posibilidades de crecer y vivir dignamente.

Es curioso, pero en India se localizan las fábricas de sueños más importantes del mundo. Todas están vinculadas con el cine espectáculo y fantástico, que nada tiene que ver con su realidad más próxima. En este contexto tan paradójico, asistimos en nuestro aquí y ahora a la representación gráfica más dura que podamos imaginar, atados al realismo del sinsentido humano a través de problemas sociales de todo tipo y países en guerra o instalados en la miseria más absoluta. Algunas veces deberíamos soñar despiertos para defender la dignidad humana que falta en nuestro mundo más próximo, que no está en India ni Siria, sino más cerca de lo que pensamos. Sin ir más lejos, creo que esta realidad coincide con la de miles de niños y niñas en Andalucía, que siguen viviendo en umbrales de pobreza, según los datos recientes facilitados por la Red Andaluza de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPN de Andalucía), en su informe sobre la POBREZA con mayúsculas y que se presentaban en el diario El País con este titular sobrecogedor: Tres de cada 10 andaluces son pobres y casi la mitad de la población corre riesgo de serlo. Andalucía, junto con Canarias, es la región más pobre de Europa: “El 32,3% de los andaluces son pobres y el 41,7% de la población se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social, 13,8 puntos porcentuales por encima de la media nacional. Pese a la recuperación económica, que ha conseguido reducir en un 1,5% estos datos con respecto al año pasado [2016], Andalucía, junto con Canarias, es la región más pobre de Europa, sólo comparable a otras comarcas de Rumanía” (1). Según datos del citado informe, “La pobreza infantil sigue siendo un problema en Andalucía: un 33.11% de la población menor de 16 años está en riesgo de pobreza y exclusión social. Ante esta situación, hay que recordar de forma machacona la Recomendación de la Comisión Europea de 20 de febrero de 2013, Invertir en la infancia: romper el ciclo de las desventajas. En su punto 2.2 hablaba explícitamente de “reducir las desigualdades en la niñez invirtiendo en la educación y los cuidados de la primera infancia”. Esta propuesta acertaba en un enfoque correcto para abordar la relación entre desigualdad, educación e infancia.

Cierro la revista Anantapur y encuentro en la contraportada un mensaje precioso: “Apadrina en la India y recibe el Hiperregalo. Si tus hijos ya tienen de todo, regálales más. Regálales valores”. Infinito amor a los más próximos y lejanos que menos tienen, junto a un mensaje para no olvidar en los días previos a los Reyes que, paradójicamente, vienen a Andalucía de un Oriente infinito, no lejos de Anantapur.

Sevilla, 31 de diciembre de 2017

(1) https://elpais.com/ccaa/2017/10/16/andalucia/1508153161_705299.html

El Año se va

E la nave va

Como ocurrió en el famoso barco de Fellini en su extraordinaria película, E la nave va, este año ha sido una singladura especial en este país, porque Democracia e Independencia, dos divas del contrato social que impera en España a través de la Constitución, han luchado a muerte por abrirse paso en el mosaico español, que se ha mantenido íntegro durante los últimos cuarenta años. Un hecho histórico si no olvidamos lo ocurrido en los últimos siglos de correcta memoria histórica española, propia y asociada.

Siguiendo el símil del barco de Fellini, a veces estamos asistiendo a un ritual peligroso en torno a la Constitución como símbolo de la democracia de este país. Para los que desean la independencia en Cataluña, solo es ceniza lo que queda de aquella aventura constitucionalista porque ha muerto y no les vincula para nada. ¡Es la República, idiota! El barco simboliza hoy la sociedad española que navega rumbo a lo desconocido, representando a una sociedad que se defiende de forma torpe de los nuevos vientos del Norte que buscan aliarse con los que desean enrolarse en el barco de la independencia. Hemos llegado hasta aquí por una lamentable gestión política del problema de Cataluña.

Siendo esta realidad un asunto de Estado en el pleno sentido de la palabra Estado, nos encontramos de nuevo con un juego de la oca perverso porque todo ha vuelto en Cataluña a la casilla de salida. La victoria pírrica de Ciudadanos no logra alterar el pulso de las dos divas que citaba al principio, Democracia e Independencia, cada una con su público, con su coro correspondiente. No sé quien tiene la mano en este juego, ni a quien le toca jugar ahora, pero estamos convencidos de que con la casilla de la cárcel no evitamos que el independentismo frene sus expectativas, escuchando las últimas intervenciones de sus líderes. Lo que no es viable es seguir participando en este juego perverso y esperar a ver quién mueve la próxima ficha. Porque al igual que en la película de Fellini, puede ocurrir que el barco se hunda con las mesas de juego dentro y que lo último que podamos escuchar sea “la fuerza del destino” de Verdi. Por no citar la probabilidad de que el capitán se tire por la borda creyendo que ya estamos todos salvados por arte de magia divina, que no política.

Mientras el Año se va…, el Rinoceronte y el Dinosaurio (el que quiera entender que entienda) todavía están aquí.

Sevilla, 29/XII/2017

Chaplin, siempre Chaplin

Me lo ha recordado hoy una noticia de prensa: Chaplin murió, tal día como hoy, en 1977. Escribí en este cuaderno digital, tiempo atrás, que cuando era pequeño me emocionaban las dos palabras inglesas, The End, que aparecían siempre en los últimos planos de las películas de sesión continua, en los cines refrigerados del ferragosto madrileño. Fue especial el día de Candilejas, porque Chaplin era un ídolo de mi vida en el barrio Salamanca, para un niño del Sur que soñaba con su tierra de origen, viviendo el discreto encanto de la burguesía, tan lejana de la ternura triste de Charlot, de los cómicos, como el que representaba el payaso Calvero en aquella hermosa película.

Fuí un niño que soñaba siempre despierto. Sé que la sociedad actual nos impide soñar así, pero no me resigno a estar encerrado en el club de los tristes o, algo peor, en el de los tibios. Recuerdo que en mi infancia de tierras de Castilla, el confesor de mi colegio nos recordaba los primeros jueves de cada mes y con voz trémula la cita del Apocalipsis que siempre he tenido presente, la cita “pi”, porque era la del capítulo 3, 14-16: “porque no estáis fríos ni calientes, sino tibios, estoy a punto de vomitaros de mi boca”. Y se quedaba tan pancho, aunque su terror hacía estragos en nuestras pequeñas conciencias. Me alegra, por tanto, pertenecer al Club de las Personas Dignas, lejos de la Iglesia aquella de mi infancia, la del miedo, que no quiere hoy Francisco.

Todas las películas tienen un final (es lo que tienen de malo…), pero la vida sigue dispuesta a ofrecernos siempre miles de oportunidades para creer que todavía es posible ser y estar en el mundo de otra forma, soñando despiertos, porque deseamos cambiar aquello que no nos hace felices, que mina a diario la persona de todos o la de secreto que llevamos dentro. El cine de mi infancia contemplaba siempre descansos pero, cuando soñamos, la vida no se detiene sino que solo esperamos, mientras caminamos, que se cumplan los deseos irrefrenables de alcanzar resultados pretendidos. Descansar es, a veces, despertar a nuevas experiencias de lo que está por venir, donde cualquier parecido con la realidad, a diferencia de lo que ocurre con las películas, no es pura coincidencia, sino el fruto de un sueño realizado, porque es legítimo que así sea. Como en el campo, los sueños realizados son solo para quienes los trabajan.

EL SUENO
“Recuerdo los ojos de mi esposa otra vez. Nunca veré cualquier cosa más aparte de esos ojos. Ellos preguntan.” Antoine de Saint Exupéry, Terre des Hommes, 1939 (1)

Lo escribí en la Navidad de 2013 y me reafirmo en todas y cada una de aquellas palabras que han pasado ya por el implacable túnel del tiempo, ante la imagen anterior del sueño que descubrí en un programa del Museo Thyssen-Bornemisza, que guardo en mi museo de las pequeñas cosas, no inocente y de apertura inmediata durante los trescientos sesenta y cinco días del año: “Saco una bella lección. En estos momentos de contexto complejo para todos, sin excepción, hay que mirar esta foto con atención preferente y aprender a cerrar los ojos ante aquello que no nos proporciona bienestar alguno, buscar un rincón de paz en la vida particular de cada uno y soñar de forma consciente, como lo hacen estas mujeres, sin esperar al sueño de la noche, que casi siempre se queda en el olvido. Y una última reflexión: es conveniente soñar junto a la persona que queremos, porque la felicidad es mayor, al trenzarse el amor como una cuerda de tres hilos, que difícilmente se puede romper. Y estos días de tanta mercancía ofrecida a cualquier postor, podemos probarlo. Es lo que tiene no confundir en Navidad, como todo necio, el valor y precio de cada sueño”.

Gracias, Charlot; gracias, Chaplin.

El Fin…

THE END

Sevilla, 27/XII/2017

(1) La fotografía, que lleva por título “Sueño”, fue realizada por Man Ray en 1937 y aparecen en ella Consuelo de Saint-Exupéry (esposa-rosa del autor de El principito) y Germaine Huguet.

Cataluña, una calle hermosa de encuentros en su jornada electoral

GARCIA LORCA1

Porque es necesario que sepáis todos que los hombres no trabajamos para nosotros sino para los que vienen detrás, y que éste es el sentido moral de todas las revoluciones, y en último caso, el verdadero sentido de la vida.

Federico García Lorca (1931), Alocución al pueblo de Fuente Vaqueros

Desde Andalucía, porque nada humano me es ajeno, escribo hoy unas palabras sobre la base de las que publiqué el pasado 10 de octubre, en momentos críticos en Cataluña. Cambio el texto, pero no el contexto, porque en aquellas reflexiones suspiraba por una Cataluña integrada en España. Es lo que sigo pensando hoy ante una oportunidad democrática tan importante como son unas elecciones. Por esta razón, en las horas previas a las 8 de la tarde, hora exacta en la que se iniciará el recuento de votos en las elecciones que se están celebrando hoy en Cataluña, vuelvo a leer una y otra vez el discurso dedicado a las floristas de La Rambla de Barcelona, que Federico García Lorca leyó en una cena en el hotel Majestic de esa ciudad, el 22 de diciembre de 1935. Lorca estaba en Barcelona porque se estaba representando allí su obra Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores, junto a la compañía de Margarita Xirgú.

Desde Andalucía, sueño con el paralelismo de las palabras de Lorca, pero haciéndolas extensivas a Cataluña, porque en la quintaesencia de La Rambla (Las Ramblas) está una Comunidad a la que apreciamos mucho desde Andalucía y que nunca hemos querido que se independice. Todo es un símbolo, pero se me antoja necesario pensar en Cataluña como una calle rodeada de flores, que no se acabara nunca, rica en sonidos, abundante de brisas, hermosa de encuentros y antigua de sangre. ¡Qué mejor reconocimiento a una extraordinaria Comunidad, con palabras de un andaluz universal que supo cantar la quintaesencia de un pueblo al que tanto amamos!

Cuando la poesía y la escritura es compromiso activo, comprendemos bien para qué y a quién sirve, porque no son inocentes. Afortunadamente. Lo aprendí también de otro poeta andaluz, Juan Cobos Wilkins, en un libro precioso, Para qué la poesía, que intenta despejar muchos interrogantes al respecto. Se refiere, con bellas palabras, a la forma de expresarse cada persona en vida, de muchas formas posibles: desvivir, revivir, convivir, conmorir con todo eso, lo de siempre, sobrevivir y vivir, eso invisible que le sucede a otros. Después, preguntas que preparan la respuesta de para qué la poesía, para justificar por qué el cerebro necesita poesía. La mejor respuesta, la final: para sanar, para vivir

Comparto hoy estas palabras como un transeúnte desconocido por las calles imaginarias y reales de Cataluña, para aprender de ellas cómo puede persistir el espíritu propio de una Comunidad, porque queremos superar las rosas de pena y palabras, que aún nos quedan.

Salud.

Sevilla, 21/XII/2017

A las floristas de La Rambla de Barcelona

Federico García Lorca

Señoras y señores:

Esta noche, mi hija más pequeña y querida, Rosita la soltera, señorita Rosita, doña Rosita, sobre el mármol y entre cipreses doña Rosa, ha querido trabajar para las simpáticas floristas de la Rambla, y soy yo quien tiene el honor de dedicar la fiesta a estas mujeres de risa franca y manos mojadas, donde tiembla de cuando en cuando el diminuto rubí causado por la espina.

La rosa mudable, encerrada en la melancolía del Carmen granadino, ha querido agitarse en su rama al borde del estanque para que la vean las flores de la calle más alegre del mundo, la calle donde viven juntas a la vez las cuatro estaciones del año, la única calle de la tierra que yo desearía que no se acabara nunca, rica en sonidos, abundante de brisas, hermosa de encuentros, antigua de sangre: Rambla de Barcelona.

Como una balanza, la Rambla tiene su fiel y su equilibrio en el mercado de las flores donde la ciudad acude para cantar bautizos y bodas sobre ramos frescos de esperanza y donde acude agitando lágrimas y cintas en las coronas para sus muertos. Estos puestos de alegría entre los árboles ciudadanos son el regalo del ramblista y su recreo y aunque de noche aparezcan solos, casi como catafalcos de hierro, tienen un aire señor y delicado que parece decir al noctámbulo: “Levántate mañana para vernos, nosotros somos el día”. Nadie que visite Barcelona puede olvidar esta calle que las flores convierten en insospechado invernadero, ni dejarse de sorprender por la locura mozartiana de estos pájaros, que, si bien se vengan a veces del transeúnte de modo un poquito incorrecto, dan en cambio a la Rambla un aire acribillado de plata y hacen caer sobre sus amigos una lluvia adormecedora de invisibles lentejuelas que colman nuestro corazón.

Se dice, y es verdad, que ningún barcelonés puede dormir tranquilo si no ha paseado por la Rambla por lo menos una vez, y a mí me ocurre otro tanto estos días que vivo en vuestra hermosísima ciudad.

Toda la esencia de la gran Barcelona, de la perenne, la insobornable, está en esta calle que tiene un ala gótica donde se oyen fuentes romanas y laúdes del quince y otra ala abigarrada, cruel, increíble, donde se oyen los acordeones de todos los marineros del mundo y hay un vuelo nocturno de labios pintados y carcajadas al amanecer.

Yo también tengo que pasar todos los días por esta calle para aprender de ella cómo puede persistir el espíritu propio de una ciudad.

Amigas floristas, [con] el cariño con que os saludo bajo los árboles, como transeúnte desconocido, os saludo esta noche aquí como poeta, y os ofrezco, con franco ademán andaluz, esta rosa de pena y palabras: es la granadina Rosita la soltera.

Salud.

Mil artículos, una imagen

CINEMA PARADISO1

Después, apenas el sol acabó de nacer, el hombre y la mujer fueron a pintar en la proa del barco, de un lado y de otro, en blancas letras, el nombre que todavía le faltaba a la carabela. Hacia la hora del mediodía, con la marea, La Isla Desconocida se hizo por fin a la mar, a la búsqueda de sí misma.

Jose Saramago, El cuento de la isla desconocida

Dedico hoy unas palabras de agradecimiento universal, a modo de nube digital, a las personas que siguen de cerca este blog, por la publicación de mi artículo mil en este cuaderno digital. He tardado doce años en alcanzar esta suma visible y suponen un recorrido vital y virtual transmitido mediante palabras a la Noosfera, la piel digital pensante que descubrí en mi juventud a través de Pierre Teilhard de Chardin. Esa fue la razón de elegir el título de este blog, el mundo sólo tiene interés hacia adelante, junto con un canto al fenómeno de la soledad sonora y creadora ante la página o pantalla en blanco, tan queridas por el arte de empezar y el arte de acabar preconizados por Ítalo Calvino.

También hice un contrato social con Jose Saramago en aquel 10 de diciembre de 2005, cuando acompañado por mi hijo Marcos elegí el dominio que me abría el cuaderno digital al universo entero. Fundamentalmente, porque no quería que fuera inocente, como no lo es ideología alguna de este mundo en danza perpetua, deseoso de seguir buscando islas desconocidas, una vez tomada la decisión de acudir solamente a las puertas de las decisiones, no a las de regalos o a las de peticiones, que me permitieran como al protagonista de su cuento de la isla desconocida, descubrir junto a la sencillez de una mujer de la limpieza qué significado tiene salir de nosotros mismos para encontrarnos.

El cuaderno lo han hojeado más de un millón de visitas. ¿Quién me iba a decir aquel día de autos en 2005 que la editorial virtual más potente del universo, llamada internet, me permitiría caminar por el mundo entregando palabras de forma gratuita, sin mercado que las convierta en mercancía? Sigo diciendo a los que me acompañan en esta singladura virtual que siento algo parecido a estar equivocado de siglo en sentimientos y pensamientos. Pero no mirando hacia atrás, que no me interesan como refugio, sino hacia adelante, trabajando en la amura de babor para transformar el mundo de todos y el de secreto. Mi generación tenía a la finalización de la dictadura en el último tercio del siglo pasado dos opciones: luchar por la libertad asentada en la Constitución o quedarse en las trincheras. Opté por la primera vía, haciendo camino al andar y quizá sean estos mil artículos una buena forma de comprenderlo.

GRACIAS EN NUBE

Gracias por no haberme sentido solo en esta singladura y por la compañía que he tenido al analizar las estadísticas de accesos a este blog, más de un millón de visitas, fundamentalmente de España y países de Latinoamérica que hablan y comprenden bien el idioma español. También, tengo que agradecerlo especialmente a dos personas que han comprendido el compromiso activo y de carácter público que como la ética han justificado mi existencia, porque me han ayudado a poner la solería que día a día elegí en la forma de ser y estar en el mundo y que es la única que justifica todos los actos humanos. Tienen nombre propio: María José y Marcos, tripulantes también de “La Isla Desconocida”. En la amura de babor, por supuesto.

Sevilla, 17 de diciembre de 2017, doce años después de hacerme a la mar abierta de internet

NOTA: la imagen pertenece a la película Cinema Paradiso, en una secuencia mágica de Totó y Alfredo.