Marcos, símbolo de revolución

SAN MARCOS-ANGELO BRONZINO

Todos los años, cuando llega este día, mi memoria de hipocampo se abre de par en par para recordarme la importancia que ha tenido en mi vida un tal Juan, de sobrenombre Marcos, hijo de María, el intérprete directo y sincero de las historias que contaba Pedro sobre la amistad que tuvo con Jesús de Nazaret, y que le sobrecogió de tal forma que decidió grabarlas en su cerebro y transmitirlas boca a boca a toda aquella persona que quisiera escucharle, tal como lo ha confiado a la historia Eusebio de Cesarea: Porque todo su empeño lo puso en no olvidar nada de lo que escuchó y en no escribir nada falso. (Eusebio, Hist. Ecl. iii. 39).

Al cabo de tantos siglos, se sigue hablando de Marcos, porque en su interpretación histórica, una maravillosa crónica de una muerte denunciada, que después llamaron evangelio, se decía que no escribió nada falso. Y esa realidad fue la que siempre me movió a conocerlo mejor, llegando a aprender incluso arameo para no falsear palabras suyas de un calado excepcional (Marcos 2,6): «pensaban en sus corazones» (ywshbym w˙hshbym).

En 1974, tal día como hoy, 25 de abril, festividad de San Marcos, muchos portugueses pensaron en sus corazones que otro mundo era posible en su país y surgió la revolución de los claveles, con expresiones cantadas por José Afonso (Grândola, Vila Morena) de forma admirable:

“en cada esquina, un amigo
en cada rostro, igualdad…”

Hoy, sigo recordando también el nombre de Marcos, que pusimos a nuestro hijo como programa de vida, para que no olvide nada de lo que escucha en casa y para que escriba y viva siempre en la verdad.

Gracias Juan, por sobrenombre Marcos, porque gracias a tus crónicas puedo pensar con el corazón, en permanente revolución interior.

Sevilla, 25 de abril de 2010, festividad cristiana dedicada a San Marcos evangelista y 36 años después del comienzo de la revolución de los claveles

NOTA: la imagen de San Marcos Evangelista, de Angelo Brozino (1503-1572), se ha recuperado el 25 de abril de 2010, de http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Angelo_Bronzino_008.jpg

Hoy empieza todo

TAVERNIER1
Fotograma de la película Hoy empieza todo, dirigida por Bertrand Tavernier

A diferencia de lo que decía Groucho Marx, los principios éticos que profeso son los que son y si no gustan a alguien, lo siento. No tengo otros. Por eso, en el día en que se ha publicado en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía, mi nombramiento como Director General de Tecnologías para Hacienda y la Administración Electrónica, en la Consejería de Hacienda y Administración Pública, de la Junta de Andalucía, he recurrido a mi memoria de hipocampo, histórica [sic, aunque hoy esté en horas bajas este constructo], recordando unas palabras que preparé en Junio de 2000, horas antes de la toma de posesión de un nombramiento muy querido: Secretario General del Servicio Andaluz de Salud.

Diez años después, conservan toda su frescura y, afortunadamente, cambiando lo que hay que cambiar, siguen siendo mis principios. No tengo otros. Por esta razón, las publico hoy, adaptadas a la situación actual, como gesto de empoderamiento hacia la ciudadanía a quien me debo también en este nuevo cargo público.

Dominique Sampiero escribió un excelente guión para la película de Bertrand Tavernier Hoy empieza todo, donde se reflejaba la realidad de los contrapuntos de una gestión directiva extrapolable a toda gestión ideologizada, como es la acción política de una Consejería. Hace años empezó todo lo que hoy nos rodea en clave de libertad a través de la Constitución donde se definió el papel que juega la Administración en el territorio español y, por extensión, en Andalucía. La ordenación de la Administración Pública en el Estado y de forma muy concreta en la Comunidad Autónoma de Andalucía, marca el camino de la acción pública de las altas cargas que algunas personas, sobre todo personas, tienen que desarrollar en el desempeño de los cargos. Y los nombramientos pasan, las tomas de posesión pasan y la vida de cada uno de los altos cargos que en el mundo andaluz son y han sido, pasan. Sólo queda la calidad de la percepción personal e intransferible de la cosa pública sentida y percibida por la ciudadanía, en un constante ir y venir en la encrucijada de cada cometido, normalmente expresado en los compromisos de estructura de cada Consejería.

Ser un alto cargo en la Consejería de Hacienda y Administración Pública es un compromiso sobre un producto inasible, perecedero, por definición, con una clave extraordinaria que nos la ofrece el concepto de inteligencia positiva, es decir, la inteligencia creadora, ilusionante, proactiva, educadora… Si, además, en este caso concreto por razón de cargo que a cada uno compete y en función de cada responsabilidad adquirida o entregada, la acción digital en la trastienda de la Administración que prepara los productos a servir a la ciudadanía, se troca en trabajo directivo, comunitario, compartido, solidario, sentido, deseado y deseante, las posibilidades de servicio público con señas de identidad de excelencia se hacen más próximas y duraderas.

Cuando Dominique Sampiero explica por qué se puso este nombre a la película, Hoy empieza todo, se comprende mejor la clave ética, la clave de este momento público que trasciende lo meramente protocolario y compromete a todos los ciudadanos andaluces en la acción transformadora que, indudablemente, se puede llevar a cabo, para implantar de forma celular la sociedad del conocimiento en Andalucía.

Todo lo que va a ocurrir es lo contrario a un cuento de hadas. Lo contrario de Había una vez. ¿Qué les parece si hoy ofreciéramos este titular: Hoy empieza todo… para la Dirección General de Tecnologías para Hacienda y la Administración Electrónica? Reconozco que es una espada de doble filo. Porque o estamos asistiendo a un momento en que muchos pueden pensar que la sociedad pierde sus valores y creencias en el bienestar social ideologizado y dejamos entonces terreno abonado para el desencanto de los mercaderes del no se puede hacer nada, o la acción creadora de la inteligencia digital, de carácter público, aprovecha esta ocasión y buscamos entre todos la mejor manera de comenzar todos los días el gran compromiso de servicio a los ciudadanos y ciudadanas de Andalucía en lo más íntimo de su propia intimidad, que es el derecho inalienable, entre otros, a recibir impecables servicios públicos digitales.

Hoy empieza todo. Momentos como este te hacen ver que el cine, en realidad, no es cine, sino la interpretación de una realidad más próxima de lo que parece. Contenemos la respiración. Todos nos enfrentamos a este momento en un cuerpo a cuerpo. Cuando se toma posesión de este cargo, un gran corazón late, se alarma, va más despacio, lee con convicción su promesa, su respeto a la autoridad, su compromiso individual y colectivo con la sociedad andaluza. Todos los rostros miran en la misma dirección. Este impulso es el que nos acompañará siempre y nos permitirá conducir esta microhistoria saludable. ¿Saben por qué? Porque como decía el autor de la obra sobre la que está basada la película, aunque hoy comience todo, en verdad, todo se parece al amor…

Sevilla, 14 de abril de 2010

Vicios privados, públicas virtudes

Para los que pertenecemos a la generación en la que sabemos que todavía, en tiempo de crisis, nos queda la palabra, escribo este post como microacto solidario para romper silencios cómplices, conformistas, acerca de personas y situaciones que sufren en democracia: niños amenazados por la larga sombra de la pederastia en la Iglesia y fuera de ella, personas que ejercen la política y son honrados, porque no todos son iguales, jueces dignos como Garzón y otros muchos como él preocupados para que no que pase sin pena ni gloria el dolor que perdura por los efectos de la Guerra Civil, y mujeres al borde de la muerte física, psíquica y social porque existen hombres e instituciones que no aceptan que desarrollen su inteligencia en libertad

PANAL DE ABEJAS

Un gran panal, atiborrado de abejas
que vivían con lujo y comodidad,
mas que gozaba fama por sus leyes
y numerosos enjambres precoces,
estaba considerado el gran vivero
de las ciencias y la industria.

Bernardo de Mandeville (1670 (?)-1733), El panal rumoroso: o la redención de los bribones

Desde la ventana del autobús 881, en Roma, veía en 1976 el cartel de la película de Miklós Jancsó que llevaba este título. El cine que la proyectaba estaba a solo unos metros de la Ciudad del Vaticano (¡qué paradoja!) y, una y otra vez, la he recuperado en mi memoria de hipocampo en estos últimos días de desasosiego ético nacional e internacional, con las noticias de la pederastia en la Iglesia, la trama de corrupción Gürtel, el proceso abierto contra el juez Garzón y el azote de la violencia de género, por poner ejemplos reales. La tentación inmediata es agregarnos inmediatamente al grupo de opinión mayoritaria de este país alejado de la teoría crítica constructiva y ver siempre en los otros lo que no somos capaces de integrar como una realidad de la condición humana que hay que saber enjuiciar con frialdad para no cometer errores dogmáticos e inquisidores, y para no caer, obviamente, en el determinismo cruel del mal y del bien necesarios, propugnado ya en el siglo XVIII por Bernardo de Mandeville, en un poema “anónimo” que publicó en 1714 (1), que formaba parte de un libro titulado The Fable of the Bees: or Private Vices, Public Benefits (La fábula de las abejas: Vicios Privados, Públicos Beneficios):

… empeñados por millones en satisfacerse
mutuamente la lujuria y vanidad.
… Los abogados, cuyo arte se basa
en crear litigios y discordar los casos,
… Deliberadamente demoraban las audiencias,
para echar mano a los honorarios;
… Los médicos valoraban la riqueza y la fama
más que la salud del paciente marchito
… Y la misma Justicia, célebre por su equidad,
aunque ciega, no carecía de tacto;
su mano izquierda, que debía sostener la balanza,
a menudo la dejaba caer, sobornada con oro
… El curioso resultado es que mientras
cada parte estaba llena de vicios,
sin embargo todo el conjunto era un Paraíso.

Este espectáculo, al que asistimos como testigos de cargo casi siempre, al grito de los tahúres de Mandeville, «¡Dios mío, si tuviéramos un poco de honradez»!, traduce la realidad cruel de una sociedad que está tocada en su alma. No nos engañemos. Mientras que la preocupación social más extendida del triunfo a toda costa y la exigencia de la felicidad como derecho constitucional siga campando en el terreno de la violencia reactiva, porque la llamada crisis de valores, de la que todo el mundo habla pero que casi nadie concreta, no acaba de analizarse con el rigor y urgencia que necesita, es muy difícil exigir de los demás la ejemplaridad, sin que empiece la auténtica conversión por uno mismo.

Vicios privados y públicas virtudes, es una expresión que va más allá del título de una película, porque la trasciende y recoge una realidad notoria en la sociedad actual. En un Estado de derecho debemos confiar siempre en la Justicia para abordar los delitos privados y públicos. Pero la solución está también y, básicamente, en otro ámbito: en la generación de responsabilidades públicas y privadas, individuales y colectivas, basadas en dos grandes principios, el del conocimiento y el de la libertad. Conocimiento, para saber por qué ocurren las cosas, por qué debemos recurrir siempre a la inteligencia para resolver conflictos, con su gran carga de sentimientos y emociones a la que siempre está ligada. Y, por supuesto, la libertad para educarla en el sentido más pleno del término. Educación y saber ser y estar en clave de ciudadanía, son dos grandes principios que necesitan ser reforzados y blindados a marchas forzadas en nuestro país, en todos los niveles sociales posibles. De esta forma, sabremos analizar mejor, con humildad, por qué el ser humano es capaz de practicar la violencia con los niños, robar dinero público, quitar legitimidad a un juez o hacer daño a una mujer, de muchas formas, sin caer tampoco en el diseño de un mundo feliz que no existe de forma global, aunque sí individual para quien se lo propone, sin necesidad de dioses o de la fatal aceptación del mal como “semilla” necesaria del bien, volviendo a Mandeville, al intervenir esos dioses salvadores (de cualquier tipología) que citaba anteriormente, para poner orden en un mundo tan enloquecido:

Pero, ¡oh, dioses, qué consternación!
¡Cuán grande y súbito ha sido el cambio!
Los tribunales quedaron ya aquel día en silencio,
porque ya muy a gusto pagaban los deudores.
… Quienes no tenían razón enmudecieron,
… con lo cual nada podía medrar menos
que los abogados en un panal honrado.
… La Justicia, no siendo ya requerida su presencia,
con su séquito y pompa se marchó.
Abrían el séquito los herreros con cerrojos y rejas,
luego los carceleros, torneros y guardianes.
… Todos los ineptos, o quienes sabían
que sus servicios no eran indispensables se marcharon;
no había ya ocupación para tantos.
… ¡Contemplad ahora el glorioso panal, y ved
cómo concuerdan honradez y comercio!

Es probable que el conocimiento nos permita comprender entonces que los vicios son públicos cuando personalmente ya no sabemos vivir con nosotros mismos, porque hemos perdido el espacio privado y necesario de la virtud en un panal social que nos desborda, aceptando desgraciadamente el principio del conformismo cómplice e impresentable del manual ético de Mandeville: Dejad, pues, de quejaros: sólo los tontos se esfuerzan por hacer de un gran panal un panal honrado.

Sevilla, 11/IV/2010

(1) García-Trevijano, Carmen (1994). El reverso de la utopía. Actualidad de «la fabula de las abejas» de Bernardo de Mandeville. Psicología Política, 9, 7-20.

NOTA: La imagen utilizada en este post fue recuperada el 10 de abril de 2010 de: http://www.infoagro.com/noticias/2008/5/1458_agricultura_abre_plazo_solicitar_ayudas_al_fomento.asp

Andalucía Pública 2.0 (y VII): El fin

THE END

Cuando finalizaba la primera película de la sesión continua a la que asistía solo los domingos, en mi infancia rediviva de Madrid, como niño andaluz en la capital del Reino [sic], sabía que inmediatamente después se iniciaba otra, garantizando la posibilidad de seguir disfrutando de mi amado Cine Tívoli. Hoy he recordado esa secuencia, al finalizar la serie que he dedicado al Proyecto de Andalucía Pública 2.0. Sigue la vida, aunque aprendí también que incluso las mejores experiencias tocan siempre a su fin.

Han sido siete semanas de esfuerzo para concretar contenidos diversos, pero alineados a un hilo conductor común que no deja lugar a dudas. Estamos viviendo el comienzo de otra experiencia de un nuevo periodo de esta legislatura en Andalucía que hay que interpretar como una oportunidad llena de fortalezas, utilizando las claves de un DAFO ad hoc.

Con esta visión alentadora hay que pasar a la investigación-acción que aprendí de Kurt Lewin. El compromiso digital hay que vivirlo haciendo camino al andar. Para ello, la inteligencia creadora, apoyada por bases digitales, hará el resto. Lo decía en el primer post de esta serie: la inteligencia digital, propiciada por una sociedad del conocimiento, en su proyección en la Administración de la Junta de Andalucía y sus entidades instrumentales 2.0, en su quinta acepción, es la que permite desarrollar la capacidad y habilidad de las personas para resolver problemas utilizando los sistemas y tecnologías de la información y comunicación cuando están al servicio de la ciudadanía, es decir, cuando ha superado la dialéctica infernal del doble uso, con una vigilancia adecuada por parte de la Administración Pública 2.0.

¿Títulos de crédito? No, el fin creativo que permite soñar en una Andalucía Pública digital diferente para todas, para todos.

Gracias a ti o a usted, por respeto a cada persona, por haber adquirido entradas en esta proyecciones de sesión continua, con una sola diferencia: cualquier parecido con la realidad, de lo aquí expuesto, a diferencia de lo que pasa en las películas, no ha sido una pura coincidencia.

THE END

Sevilla, 4/IV/2010