Andalucía figura en último lugar en indicadores fundamentales del Barómetro Sanitario 2025, publicado por el Ministerio de Sanidad

Ministerio de Sanidad – Barómetro Sanitario 2025

Sevilla, 22/III/2026 – 07:02 h CET (UTC+1)

El Barómetro Sanitario 2025, publicado el pasado 20 de marzo por el Ministerio de Sanidad, cuya finalidad es “conocer la opinión de los ciudadanos y ciudadanas para tomar en consideración sus expectativas, como elemento importante para establecer las prioridades de las políticas de salud”, recoge datos muy preocupantes sobre la situación real del Sistema Sanitario Público de Andalucía, respecto de los siguientes indicadores:

1. Valoración del sistema sanitario

Mientras que el funcionamiento del sistema sanitario en España recibe una valoración positiva del 51,6% de la población general, el 20,2% opina que “necesita cambios profundos y, la satisfacción con el sistema sanitario público (se haya utilizado o no) se sitúa en 6,02 puntos sobre 10, ligeramente inferior a los 6,22 de 2024. Ambos indicadores muestran una gran variabilidad territorial”. Un ejemplo claro es la diferencia entre el Sistema mejor valorado, Cantabria con un 66,4%, frente a Andalucía, 38,8%, una valoración muy preocupante que supone una brecha de 27,6 puntos, que otorga a nuestra Comunidad el último puesto en este indicador del Barómetro.

2. En el informe se manifiesta una clara preferencia por los centros públicos para las cuatro áreas asistenciales que se analizan:

Atención Primaria

Casi el 80,8 % de la población de 18 y más años utiliza los servicios de Atención Primaria de la sanidad pública. El 80,4% de las personas usuarias valoran positivamente la atención recibida, siendo los aspectos mejor valorados la confianza y seguridad que transmiten los profesionales sanitarios, tanto de enfermería como el personal médico. Un 21,8% de los pacientes fueron atendidos en el día o al día siguiente de pedir la cita; para el resto la demora media fue de 9,15 días. Andalucía vuelve a figurar en la última posición, por debajo del total de Comunidades y de la media nacional.

Atención hospitalaria

El 45,2% había acudido en el último año a una consulta de un médico especialista. El 79,2% valora positivamente la atención recibida, siendo los aspectos mejor calificados la confianza y seguridad que trasmiten los facultativos y la información recibida sobre su problema de salud. El 39,8% habían sido remitidos por su médico/a de atención primaria, refiriendo tiempos de espera de 3 o más meses el 38,4% de ellos. Andalucía vuelve a figurar en posiciones últimas, concretamente la antepenúltima, sólo delante de Ceuta y Melilla.

Ingreso hospitalario

El 10,4% refiere al menos un ingreso en un hospital público en el último año. El 81,4% de los pacientes valora positivamente la atención recibida. Los aspectos mejor valorados son los cuidados de los profesionales de medicina y enfermería.

Urgencias

El conjunto de servicios de urgencias del Sistema Nacional de Salud es valorado positivamente por el 72,4% de las personas que los utilizaron en el último año. Los dispositivos de urgencia de Atención Primaria han atendido el 40,8% de la demanda en este periodo y los hospitalarios al 52,5%. Andalucía vuelve a obtener un resultado preocupante, el penúltimo lugar, en el indicador de urgencias de centros de atención primaria.

3. Salud mental

El 19,9% de las personas necesitaron consultar por un problema de salud mental. La mitad de las mismas fueron atendidas principalmente en la sanidad pública, con una valoración positiva por parte del 56%. Una tercera parte acudió a un profesional privado mediante pago directo del servicio. El 51,1% refiere haber sido atendido principalmente en la sanidad pública, el 41,9% en la sanidad privada y un 1,9% en ambas. En el caso de las personas atendidas en la sanidad pública, el 38,4% señala que fue atendido principalmente por su médico de familia, un 39,4% por un especialista en psiquiatría y un 17,2% por un psicólogo. El 26,7% de los pacientes que fueron atendidos en la sanidad pública por un profesional distinto a su médico de familia, consiguió cita con el profesional de salud mental (psiquiatra y/o psicólogo) en menos de 30 días, el 34,8% en un plazo entre 1 y 3 meses y otro 22,4% tardó más de 3 meses para ser atendido en consulta. El 68,5% de estos pacientes continúan en seguimiento con el especialista. En relación con las experiencias de los pacientes con los profesionales de salud mental (psiquiatra, psicólogo), el 83,7% valoró que las explicaciones del profesional eran fácilmente entendibles, el 84,7% refirió que, en su última consulta, el especialista le dio la oportunidad de hacer preguntas o expresar sus preocupaciones; el 76,5% pudo participar en las decisiones sobre su problema
de salud tanto como hubiera deseado, y el 67,7% considera suficiente el tiempo que le dedicó el profesional (gráfico 41 del Informe).

4. Pruebas diagnósticas

El 55,7 % de las personas que se han hecho una ecografía, el 53% de las que se han hecho un TAC, el 48,4% de las que se han hecho una resonancia y el 38,1% de las que se han hecho una colonoscopia han esperado un mes o menos desde que su médico se la indicó.

5. Coordinación y accesibilidad

El 49,4% de la población tiene una valoración positiva de la coordinación entre los servicios de atención primaria y del ámbito hospitalario que intervienen en su atención, con una importante variabilidad territorial. Entre las CCAA con una mayor valoración positiva de la coordinación destacan País Vasco (65,8%) y el porcentaje de valoración negativa más bajo de la serie (8,5%), les siguen Cantabria (60%), Murcia (56,7%), Castilla y León (55,4%) e Illes Balears (54,2%). En el extremo opuesto, las ciudades autónomas de Melilla y Ceuta presentan los niveles de satisfacción más bajos, y los mayores índices de valoraciones negativas. Otras CCAA con valoraciones positivas por debajo del promedio nacional son Canarias (39,6% de positivos), Andalucía (42,6%) y Extremadura (44,3%). De nuevo, la posición de Andalucía en este indicador es muy baja, en términos generales.

6. Inteligencia Artificial (IA) en salud

La aceptación del uso de la IA en determinadas situaciones del ámbito sanitario está por debajo de 5/10, con una gran polarización hacia la ‘total incomodidad’. El 47,5% manifiesta estar preocupado por el uso de sus datos clínicos para la IA por instituciones privadas, y un 35,8% por instituciones públicas.

Junto a esta síntesis de resultados, el Informe también aborda cuestiones de indudable interés, como por ejemplo la elección de servicio sanitario público o privado: «Con el fin de conocer sus preferencias, el barómetro sanitario explora la opción que tomarían las personas, entre un centro público o privado, en el caso de poder elegir donde ser atendidas en los distintos niveles asistenciales, recogiendo así la percepción existente en la población, fruto del conocimiento, experiencias, información o referencias que las personas tienen sobre ambos tipos de centros. Como en años anteriores, la población general sigue manteniendo una clara preferencia por los centros públicos para los tres niveles asistenciales que se analizan: atención primaria, atención hospitalaria (hospitalización y consultas externas) y urgencias. El 69% de las personas entrevistadas refirieron que si tuvieran que utilizar las consultas de atención primaria acudirían a un centro público frente al 28,9% que iría a un centro privado. Lo mismo ocurre con el resto de servicios sanitarios. La diferencia es aún mayor tanto en los ingresos hospitalarios, donde el 73,9% acudirían a un hospital público frente al 23,9% que irían a uno privado, como en las urgencias (70,7% público vs 27,1% privado)».

El Informe aborda también una cuestión crucial, la cobertura asistencial, en estos momentos de desmantelamiento de los Sistemas Sanitarios Públicos en varias Comunidades gobernadas por el Partido Popular, como es el caso de Andalucía y Madrid, por rango de población a atender: «El 99,3% de las personas entrevistadas refieren tener cubierta su asistencia sanitaria mediante financiación pública. Este porcentaje, por lo tanto, incluye a las personas adscritas al SNS y a las personas que declaran pertenecer a las mutualidades de funcionarios del Estado, tanto a las que tienen como proveedor de servicios al SNS como a quienes manifiestan tener un proveedor privado. Un 20,4% refiere disponer de un seguro médico privado contratado de manera individual (por ellos mismos o por algún familiar) y un 10,3% contratado por su empresa, habiéndose producido en los últimos años un aumento de la población que declara disponer de un seguro privado. A partir de 2018, es posible analizar separadamente el tipo de contratación de estos seguros privados; desde entonces, las personas que declaran disponer de un seguro contratado por ellos mismos o por un familiar ha pasado del 13,7% al 20,4%, mientras que quienes cuentan con un seguro contratado por su empresa prácticamente se han triplicado en este mismo periodo (del 3,5 al 10,3% respectivamente)». La siguiente gráfica detalla la distribución territorial de la cobertura sanitaria en España. Es importante advertir que los datos provienen de una pregunta multirrespuesta y un mismo ciudadano puede disponer
de varias modalidades de seguro por lo que no pueden sumarse directamente al existir solapamientos entre categorías. En la mayoría de las CCAA la cobertura sanitaria pública se sitúa en valores entre el 98% y el 100%, con la excepción de Melilla (94,8%) que puede estar afectada por el tamaño muestral de la encuesta en las ciudades autónomas. Existe una enorme variabilidad regional en la declaración de seguros médicos contratados individualmente o por algún familiar. Destacan por situarse en valores por encima de la media nacional Illes Balears (28%), Cataluña (26,7%) y la Comunidad de Madrid (26,6%9, aunque el máximo se sitúa en Melilla (37,7%). Este dato puede estar afectado por el tamaño muestral como hemos comentado anteriormente. En el extremo contrario se sitúa La Rioja (10,9%), la Región de Murcia (12,3%) y Navarra (13%). Las mayores diferencias se observan en la prevalencia de seguros médicos contratados por el empleador, destacando por las altas coberturas País Vasco (15,9%) y Madrid (15,1%) y en el extremo opuesto Extremadura (3,5%) y Aragón (5,1%). Se observan CCAA con un modelo sanitario de sanidad pública predominante y por otro, CCAA con núcleos urbanos e industriales (Madrid, Cataluña y País Vasco) y zonas insulares donde un porcentaje importante de ciudadanos declara disponer de algún seguro médico privado».

De sumo interés público es conocer los resultados sobre expectativas sobre la asistencia, cuyos resultados son en sí mismo elocuentes: «El 29% de las personas entrevistadas (n=2.086) declararon disponer de sanidad pública y sanidad privada en cualquiera de sus formas (seguro médico contratado por el mismo o por un familiar o seguro médico
contratado por la empresa). El 62,6% de ellos declararon que en caso de tener un problema de salud grave la sanidad pública les podría proporcionar un mejor tratamiento, un 28,4% pensaba que el mejor tratamiento lo recibirían en la sanidad privada y un 4,1% en ambas. El gráfico 18 muestra, para cada CCAA, el porcentaje de personas que declaran tener doble
aseguramiento y el porcentaje de ellos que en caso de un problema de salud grave creen que la sanidad pública les proporcionaría una mejor atención. El gráfico nos permite observar un grupo de CCAA (La Rioja, Cantabria, Asturias, País Vasco, Andalucía y
Galicia) con los niveles más altos de preferencia por el sistema público (entorno al 70%), y tasas de aseguramiento privado bajas (entre el 17% y el 25%). Es curioso constatar que obteniendo Andalucía un resultado positivo, la respuesta que recibe de su Sistema Público no es el adecuado, como lo confirman los datos de indicadores anteriores.

He sintetizado en la medida de lo posible los resultados obtenidos en el Informe, aunque al ser una selección personal, obliga a conocer íntegramente el documento en toda su extensión, para no obviar otros indicadores de suma importancia, como puede ser las listas de espera o la realidad de la historia de salud digital en el país, donde Andalucía ha sido pionera durante muchos años, siendo una realidad actual que ya no es así:

He utilizado la literalidad del Informe, para no contaminar la interpretación de los resultados obtenidos. Como corolario final del mismo, comparto íntegramente la consideración final en los siguientes términos: «La importancia del Barómetro Sanitario trasciende la mera recopilación periódica de datos sobre las opiniones de los ciudadanos y su valor para el SNS se articula en torno a tres ejes fundamentales:

  • El ciudadano como eje del sistema, al recoger tanto la visión general como la experiencia directa del paciente (PREMs), midiendo la calidad percibida y la confianza y seguridad que el ciudadano deposita en sus instituciones.
  • En un sistema descentralizado, el análisis comparativo que ofrece el Barómetro es clave para identificar distribuciones heterogéneas entre Comunidades Autónomas, permitiendo identificar áreas de mejora y asegurar que la calidad asistencial se mantenga cohesionada en todo el territorio nacional.
  • La inclusión de variables coyunturales sobre la Salud Digital (uso de la receta electrónica, consulta de la historia clínica) y la percepción de tecnologías emergentes como la Inteligencia Artificial, proporciona indicadores para medir la «madurez digital» de la sociedad y la confianza ciudadana, requisitos indispensables contemplados en la Estrategia de Salud Digital del SNS. El Barómetro permite evaluar si la innovación tecnológica se traduce en una mejora real de la accesibilidad y si es aceptada socialmente, monitorizando la creación de nuevas brechas de desigualdad. Su capacidad para combinar una serie histórica robusta con la flexibilidad para explorar nuevas necesidades de información lo convierte en una herramienta esencial para el SNS».

La conclusión final en este artículo, por mi parte, es que se debería hacer un estudio urgente, riguroso y profundo para conocer las causas estructurales, no sólo económicas, que provocan estos graves desajustes del Sistema Sanitario Público de Andalucía, que deriva en un auténtico problema de índole social por la deficiente atención a los pacientes andaluces, algo que llama la atención por el silencio oficial de la Junta de Andalucía al respecto o por proclamas de éxito de gestión de las listas de espera, de vez en cuando, que no se pueden entender de ninguna forma, con los datos en la mano. Basta con verificar los datos actuales en la fuentes oficiales que existen en la actualidad, como puede ser este Baremo, para darnos cuenta de dónde está Andalucía situada a nivel nacional en relación con las listas de espera, por ejemplo. Es la única forma de que las ciudadanas y los ciudadanos de esta Comunidad podamos emitir juicios bien informados sobre la situación real del Sistema Sanitario Público de Andalucía, que acusa daños estructurales, organizativos y económicos de importancia extrema, en un proceso paulatino de demolición de los principios públicos del Estado de Bienestar que lo sustentan.

Seguimos recibiendo avisos de lo que está pasando, estamos viendo y, también, sufriendo. Es hora de actuar en defensa de los servicios sanitarios públicos, sin más demora. Una buena forma de activar la crítica constructiva y solidaria es facilitar estos datos, de boca en boca, utilizando también las redes sociales, para que todos podamos emitir juicios bien informados sobre esta realidad tan preocupante en el país y, obviamente, en Andalucía. Ante las próximas elecciones generales en Andalucía de 2026, hay que prepararse, ser consecuentes con la defensa de la sanidad pública y del Estado de Bienestar en general, tomar partido y no hacerlo de forma vergonzante, recordando lo que está sufriendo Andalucía por el desastre de su Sistema Sanitario Público. Esta Comunidad lo necesita. El que quiera entender, que entienda, porque nada de cuanto pueda suceder en la España y Andalucía futuras, sucederá “por acaso, ni será producto de la fatalidad”, sino por la “obra inteligente de los ciudadanos” de este país, en palabras de Gramsci, tomando partido y votando en beneficio de todos, no olvidando jamás a los nadies de Galeano, las nadies olvidadas en la detección del cáncer de mama, como está sucediendo ahora, como ejemplo vivo y reciente. Sin olvidar unos datos alarmantes, en la actualidad, tanto en la lista de espera de consultas externas, 852.859 pacientes, como en cirugía, 207.236, con un sumatorio total de 1.060.095 pacientes en una situación verdaderamente lamentable desde la perspectiva de servicios públicos de primera necesidad en el ámbito de salud, que no responden a garantías mínimas exigibles a un Estado de Bienestar.

Sabemos que todos los partidos políticos no son iguales, ni sus representantes tampoco. Ahí está el secreto de la elección, no inocente por cierto, indiferente tampoco, para transformar la política sanitaria actual en beneficio del interés general de todos los ciudadanos y ciudadanas de Andalucía. Tenemos un horizonte próximo, las elecciones generales en Andalucía, de alternancia en la defensa de la sanidad pública. Aprovechémoslo.

oooooOOOooooo

🕵️‍♀️ Yo apoyo el periodismo que exige transparencia. 🔎 Conoce Civio: https://civio.es/ #TejeTuPropioAlgoritmo

oooooOOOooooo

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, IRÁN, ORIENTE MEDIO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.