Hondius nos entregó la cartografía de España y Andalucía en el siglo XVII

Imagen del MV Hondius, el barco del brote de hantavirus, a su llegada al puerto de Granadilla de Abona (Tenerife), el 10/5/2026 / RTVE

Sevilla, 12/V/2026 – 13:55 h CET (UTC+2)

Siendo un apasionado de singladuras especiales, en busca de islas desconocidas, ha saltado al noticiario mundial un barco especializado en viajes hacia este tipo de islas, MV Hondius, que he intentado conocer más a fondo en el contexto de un virus letal, llamado hantavirus. Pero creo que es justo y benéfico comenzar hoy por reconocer el éxito internacional de nuestro país, por haber finalizado felizmente la operación de evacuación y repatriación del pasaje y parte de la tripulación del barco más famoso del mundo en estos momentos, el MV Hondius, como núcleo de lo ocurrido con el virus del hantavirus en su última y accidentada travesía expedicionaria. No voy a entrar hoy en mucho detalle, porque se ha podido conocer en vivo y directo todo lo ocurrido, gracias a la televisión pública de forma manifiesta y también, lamentablemente, el comportamiento del presidente de Canarias, con unas maniobras de obstrucción permanente al operativo del desembarco del pasaje y parte de la tripulación del Hondius, que se había solicitado por la Organización Mundial de la Salud, el Gobierno central y autoridades sanitarias de nuestro país. A pesar de las trabas internas, las Naciones Unidas, la Comisión Europea, el Consejo Europeo y la OMS han elogiado a España por su papel en esta crisis. Asimismo, el Papa León XIV agradeció desde Roma, el pasado domingo, “la acogida que caracteriza al pueblo de las Islas Canarias por permitir la llegada del crucero Hondius”. 

Lo sucedido se conoce bien y si escribo hoy estas palabras, con alma, es para manifestar mi satisfacción por la respuesta de nuestro país a una amenaza real por un virus letal, que se conoce científicamente y que, por circunstancias sobrevenidas, ha tenido que atender en un operativo de solidaridad nacional e internacional. Igualmente, porque el nombre del barco, Hondius, recordando a un excelente cartógrafo, grabador y editor flamenco, Jodocus Hondius (Joost de Hondt, 1563–1612, su verdadero nombre), es una metáfora de memoria histórica, porque editó unos excelentes mapas de España (Mapa «Nova Hispaniae Descriptio» (c.a. 1610) y “Andalucía Andaluziae nova descriptio» (1606), que reproduzco a continuación y que hoy deberíamos agradecerle y reconocerle por su divulgación, como pequeño homenaje que nace por el significado del nombre del barco más famoso del mundo en las últimas semanas. Hay que señalar expresamente que los mapas pertenecen a la obra «Atlas sive Cosmographicae Mediationes de Fabrica mundi et fabricati figura» de Gerard Mercator, que Hondius compró y actualizó como experto cartógrafo y editor a lo largo de sus años de vida.

Fuente: BNE – Jodocus Hondius, Mapa «Nova Hispaniae Descriptio» (c.a. 1610)
Fuente: BNE – Jodocus Hondius, Mapa «Andalucía Andaluziae nova descriptio» (1606)

Gracias, Jodocus Hondius, porque nos cartografiaste para que el mundo nos conociera mejor y supiera colocarnos como país y como Comunidad (por primera vez), sobre la base de lo ya cartografiado por Mercator y completado por él, en el lugar que nos corresponde estar, con una precisión encomiable. Su marca como editor, era “un perro apoyado con sus patas delanteras sobre la esfera y, sobre esta una esfera armilar, junto a la leyenda “sub Cane Vigilanti”. Hondius hacía un juego de palabras con su propio nombre, ya que hond en holandés significa perro”.

Detalle de la marca de Hondius como editor: «Sub cane Vigilanti»

Ante lo ocurrido con el Hondius y su especialidad naviera, creo que que la isla más remota por descubrir, a veces, es la que conformamos cada uno de nosotros, tal y como lo cuenta de forma admirable José Saramago en su precioso Cuento de la isla desconocida, tan querido, tan cercano, a través de una mujer admirable que aplicaba siempre el principio de realidad en su vida: “Si no sales de ti, no llegas a saber quién eres, El filósofo del rey, cuando no tenía nada que hacer, se sentaba junto a mí, para verme zurcir las medias de los pajes, y a veces le daba por filosofar, decía que todo hombre es una isla, yo, como aquello no iba conmigo, visto que soy mujer, no le daba importancia, tú qué crees, Que es necesario salir de la isla para ver la isla, que no nos vemos si no nos salimos de nosotros, Si no salimos de nosotros mismos, quieres decir, No es igual…”.

Algo intuí sobre el Hondius y sus afamados viajes de expedición ártica y antártica, cuando publiqué en 2014, en este blog, un artículo, Islas conocidas, desconocidas y remotas, en el que comentaba un libro que hablaba sobre ellas,  Atlas de islas remotas, de Judith Schalansky, conocidas, hasta donde había podido investigar, que personalmente necesitaba leer e investigar para reforzar la idea de que las islas desconocidas, las que conformamos cada persona en el archipiélago humano más desconocido, necesitan una edición especial, que sería maravilloso compartir en la Noosfera de miles de millones de personas que ahora vivimos en el planeta tierra. Aunque hace una reflexión sorprendente: «El paraíso es una isla. Y el infierno también». Decía entonces que “Ya me comprometí con esta aventura al iniciar la publicación de este blog, aunque he descubierto hasta ahora que sí es posible publicarlo a través de medios digitales, respetando el hilo conductor que me enseñó Saramago, en su Cuento de la isla desconocida: saber a qué puerta se llama de las ofertas reales de cada vida para descubrir el amor que lo mueve todo, pero saliendo cada uno de sí mismo para contemplar lo que hay que cambiar en cada persona de secreto para compartirlo con los demás”.

Hoy, a través de estas palabras, para mí una singladura especial, refuerzo lo que así escribí un día, no tan lejano, cuando describía la forma de acceder a esas islas tan necesarias, personales intransferibles, para descubrir lo más íntimo de la propia intimidad, para vivir con dignidad humana: «Sigo entretejiendo una telaraña digital en torno a la divulgación científica de las estructuras del cerebro humano, de la inteligencia digital, porque estoy convencido que la Noosfera es la gran aventura por descubrir en toda su potencialidad», porque […] «El viaje de la “Isla desconocida” que me regaló en el más puro anonimato su autor, José Saramago, no se me olvidará nunca. Gracias, a él, porque fueron 43 pequeñas páginas que el 10 de diciembre de 2005, cuando registré este blog, las que aparecieron como por arte de magia en mi memoria a largo plazo como abriéndose paso, hoja a hoja, para tener un sitio preferente –intercaladas– en este cuaderno de derrota, en términos marinos. Quizá fuera porque siempre he insistido en mi vida que lo importante es viajar hacia alguna parte, buscándonos a nosotros mismos y, a veces, en compañía de algunas y algunos, los más próximos y cercanos. Al fin y al cabo, tal y como finalizaba el cuento de Saramago. Su compromiso». Porque el paraíso y el infierno existen, sin lugar a dudas, en el viaje hacia alguna parte, hacia islas desconocidas, que hacemos cada día.

Al fin y al cabo somos, en la mayoría de los casos y a diario, viajeros románticos en nuestra propia vida, como decía Judith Schalansky, en su querido Atlas de islas remotas. Esas islas somos también nosotros. Y Hondius nos legó en el siglo XVII su concepción de los que significaban España y Andalucía en el mundo.

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CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

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