Ahora que mi blog cumple veinte años

Fotomontaje con la imagen de la portada de ‘El cuento de la isla desconocida’, de José Saramago, en la versión en tailandés (เรื่องของเกาะที่ไม่รู้จัก), incorporando la leyenda personal ‘Guía Cavafis” / JA COBEÑA

Cuando emprendas tu viaje a Ítaca 
pide que el camino sea largo, 
lleno de aventuras, lleno de experiencias. 
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón, 
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta 
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.

Constantino Cavafis, Ítaca 

Sevilla, 11/XII/2025 – 06:00 h (CET+1)

Mi blog cumple hoy veinte años de vida digital. Las primeras palabras que escribí en lo que llamo ahora “cuaderno digital”, más allá del sustantivo “blog”, fueron para presentarme a la Noosfera, la malla pensante de la humanidad, porque fue Teilhard de Chardin el que me inspiró el título del mismo, que mantengo intacto veinte años después, porque como decía el famoso tango de Gardel, el tiempo -veinte años- ha pasado como si nada, cuando es verdad que su hilo conductor ha permanecido inalterable, convencido como estoy de que el mundo sólo tiene interés hacia adelante.

En aquella declaración de principios de 11 de diciembre de 2005, recordándola con una melodía de Serrat de fondo, de la banda sonora de mi vida (ahora que tengo veinte años o lo que hoy es lo mismo, ahora que mi blog cumple veinte años), decía que iniciaba una etapa nueva en la búsqueda diaria de islas desconocidas: “Internet es una oportunidad preciosa para localizar lugares que permitan ser sin necesidad de tener. La metáfora usada por José Saramago [en El cuento de la isla desconocida] será una realidad cuando ante el fenómeno de la hoja en blanco, teniendo la oportunidad de decir algo, esto sea diferente y sirva también para los demás. Puerta del Compromiso. Es lo que aprendí hace muchos años de Ítalo Calvino en su obra póstuma «Seis propuestas para el próximo milenio»: «…es un instante crucial, como cuando se empieza a escribir una novela… Es el instante de la elección: se nos ofrece la oportunidad de decirlo todo, de todos los modos posibles; y tenemos que llegar a decir algo, de una manera especial» (Ítalo Calvino, El arte de empezar y el arte de acabar)”.

Creo que a través de más de tres mil artículos, he cumplido con aquél compromiso. Los han leído alrededor de dos millones y medio de personas provenientes de centenares de países de este mundo al revés, realidad incontestable y muy presente en el cuaderno por obra y gracia de Eduardo Galeano, con una obvia representación mayoritaria de países latinoamericanos por la lengua utilizada, con México a la cabeza. ¡Qué experiencia tan extraordinaria, gracias al mundo digital!, el que me enseñó a comprenderlo, sobre todo, Nicholas Negroponte (Nueva York, 1943), entre otros maestros de las tecnologías de la información y comunicación.

Salvando lo que haya que salvar, a lo largo de esta maravillosa experiencia, he escrito millones de palabras, leídas a través de casi dos millones y medio de visitas a este cuaderno digital, desde su inicio el 11 de diciembre de 2005, pretendiendo siempre ser consecuente con su subtítulo, que sigue apareciendo desde su nacimiento, es decir, alcanzar con cada publicación un objetivo como resultado pretendido: buscar islas desconocidas todavía por descubrir en el sentido de “penetrar directamente en el subconsciente de cada persona, lector o lectora, con su carga emotiva y filosófica” en todos y cada uno de sus contenidos, con objeto de que cada artículo o post, sea una experiencia intensamente subjetiva que lleve al lector o lectora a un nivel interno de conciencia como lo hace la música, tantas veces citada y reproducida aquí en textos y contextos diferentes. Lo que puedo asegurar hoy al hacer un alto en este camino digital, es que ha sido un viaje largo, una odisea, en el sentido más clásico del término, en su primera acepción aceptada por el Diccionario de la RAE: viaje largoen el que abundan las aventuras adversas, mis pre-ocupaciones (así, con guion), porque de todo hay en la viña del Señor de mis mayores, como cantaba mi paisano Antonio Machado, al que nunca he olvidado en esta bitácora o cuaderno de derrota, en lenguaje del mar. Cuaderno digital, en definitiva.

Los que hemos optado por iniciar otro tipo de viajes a islas desconocidas, a lo largo de la vida y utilizando sólo la imaginación, sabemos que la recomendación a Ulises del viaje a Ítaca, según Constantino Cavafis, era una extraordinaria guía de viaje: Ten siempre a Ítaca en tu mente. / Llegar allí es tu destino. / Mas no apresures nunca el viaje. / Mejor que dure muchos años / y atracar, viejo ya, en la isla, / enriquecido de cuanto ganaste en el camino / sin esperar a que Ítaca te enriquezca.

Lo que pasa es que en los momentos actuales de desconcierto democrático mundial, sólo sabemos que no sabemos lo que nos pasa y a la vuelta de cualquier viaje de norte a sur y de este a oeste en nuestro hemisferio particular e inquietante en esta etapa tan larga, protagonizado por el Ulises que casi todos llevamos dentro, puede que nos ocurra como al protagonista de un poema de Ángel González, Los ilusos de Ulises, que tampoco olvido: Siempre, después de un viaje, / una mirada terca se aferra a lo que busca, / y es un hueco sombrío, una luz pavorosa / tan sólo lo que tocan los ojos del que vuelve. // Fidelidad, afán inútil. / ¿Quién tuvo la arrogancia de intentarte? / Nadie ha sido capaz / -ni aun los que han muerto- / de destejer la trama / de los días.

Veinte años en la Noosfera ha sido un compromiso para destejer las tramas de cada día, con el objetivo de compartir este trabajo de rueca digital, escribiendo en páginas en blanco de este cuaderno digital como si cavara un pozo con una aguja, tal y como lo aprendí de Orhan Pamuk, a través de unas palabras pronunciadas en el discurso del acto de entrega del Premio Nobel de Literatura 2006: Escribo porque solamente modificando la realidad puedo soportarla, […] escribo para ser feliz.

Probablemente y con esta perspectiva homérica, habría que editar urgentemente una nueva guía de viajes, la guía Cavafis, para aprender la clave de todo viaje a las Ítacas particulares que, en muchas ocasiones, es una mudanza al interior de nosotros mismos. Es lo que aprendí hace ya muchos años en un viaje que inicié en el velero “La isla desconocida”, que me mostró José Saramago en su cuento homónimo, a modo también de guía para navegantes inquietos, aquel lejano 11 de diciembre de 2005, que recomiendo leer como guía imprescindible para personas aventureras que necesitan encontrar islas desconocidas, siguiendo el cuaderno de bitácora del propio Saramago y escuchando la voz protagonista de una mujer admirable que aplica siempre el principio de realidad en su vida: “Si no sales de ti, no llegas a saber quién eres, El filósofo del rey, cuando no tenía nada que hacer, se sentaba junto a mí, para verme zurcir las medias de los pajes, y a veces le daba por filosofar, decía que todo hombre es una isla, yo, como aquello no iba conmigo, visto que soy mujer, no le daba importancia, tú qué crees, Que es necesario salir de la isla para ver la isla, que no nos vemos si no nos salimos de nosotros, Si no salimos de nosotros mismos, quieres decir, No es igual…”.

Y a pesar de que soy consciente, con espíritu gardeliano, de que veinte años no son nada, sigo decidido a ampliar el horizonte de miras de este blog, cuaderno de bitácora, cuaderno digital en definitiva, con sus blancas letras, como las de la carabela del cuento de Saramago: cuaderno de inteligencia digital para buscar islas desconocidas… Es lo que hicieron los protagonistas del cuento de Saramago al finalizar su microhistoria y, quizá, la tuya y la mía, la vuestra, queridos tripulantes digitales: Después, apenas el sol acabó de nacer, el hombre y la mujer fueron a pintar en la proa del barco, de un lado y de otro, en blancas letras, el nombre que todavía le faltaba a la carabela. Hacia la hora del mediodía, con la marea, La Isla Desconocida se hizo por fin a la mar, a la búsqueda de sí misma.

Gracias, lector o lectora, gracias por haberme acompañado hasta aquí a lo largo de estos veinte años. Lejos de pararme, sigo haciendo camino al andar. Con tu quiero y mi puedo, recordando a Ricardo Cantalapiedra, obligatoriamente obligado a seguir comprometido con el mundo de todos (Rafael Ballesteros, dixit) y guardándome lo que entiendo por verdad porque sigo buscándola junto a la de los demás, como homenaje personal a mi paisano Antonio Machado.

Cuando escribo estas palabras, he buscado envolverlas, como regalo a la Noosfera, escuchando el Adagio del Concierto para clarinete en La mayor, KV 622, compuesto en 1791 por Mozart, el último año de su vida, cuando tenía 35 años: Clarinet Concerto in A major, K.622. Es una versión que aprecio mucho, interpretada por la Iceland Symphony Orchestra, dirigida por Cornelius Meister y con la intervención de la clarinetista solista Arngunnur Árnadóttir. Doscientos treinta y cuatro años después de su composición, tampoco son nada cuando escucharlo y sentirlo eleva el espíritu a los cielos y me permite creer y transmitir a los cuatro vientos que otro mundo es posible.

Veinte años después, confieso que hago hoy acopio de avíos en tierra, de nuevo, para poder navegar cada vez mejor por un mundo diseñado a veces por el enemigo (Juan Cobos Wilkins, lo dijo…).

NOTA: la imagen de cabecera es un fotomontaje que he realizado sobre la portada de El cuento de la isla desconocida de José Saramago, en la versión en tailandés (เรื่องของเกาะที่ไม่รู้จัก), que pude tener en mis manos y hojear durante la visita a la biblioteca del premio Nobel en Tías (Lanzarote), en el mes de agosto de 2010.

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CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Mozart nos permite soñar despiertos en Navidad, Año Nuevo y Reyes

MOZART: SOÑAR DESPIERTOS

Dedicado una vez más a mis nietos, para seguir haciendo posibles sus sueños, porque necesito seguir aprendiendo de ellos su forma tan sencilla y ejemplar de soñar despiertos.

Sevilla, 9/XII/2025 – 07:12 h (CET+1)

Entrego hoy de nuevo a la Noosfera, la malla pensante de la Humanidad, unas palabras que aún me quedan, a modo de regalo diferente, con estela, lejos de la mercadería navideña, sobre todo para quien quiera escuchar su mensaje de fondo.

En este mundo al revés, la música puede ser  compañera en la alegría y medicina para el dolor (musica laetitiae comes, medicina dolorum), tal y como aparece en la tapa de mi clave, una frase que desde la edad media conmueve al alma humana que se aproxima a la música. Es por ello por lo que creo, de nuevo, que podría ser una oportunidad en estos días próximos, navideños por decreto, para conocer a Mozart en su trayectoria vital y soñar despiertos con él a través de composiciones magistrales, respetando su cronología de creación, en las que he seleccionado movimientos serenos, sobre todo andantesandantinos y adagios, que inspiran tranquilidad, confianza y esperanza en cada presente y para animarnos a «frecuentar el futuro» más optimista, como pesimistas bien informados, siguiendo de cerca al Señor Pereira, el protagonista de Tabucchi en Sostiene Pereira y el haiku 123 de Benedetti (Rincón de Haikus), por supuesto: Un pesimista / Es sólo un optimista / Bien informado.

Tapa de mi clave

Confieso de nuevo una debilidad que tuve a la hora de componer esta lista de obras, playlist en términos actuales, que tiene una intrahistoria especial de amor a mis nietos, a sus sueños. Elegí movimientos de conciertos dirigidos por Nikolaus Harnoncourt, director alemán con alma austriaca que falleció en 2016 y que estudió de forma pormenorizada el contexto histórico, instrumental y musical del genio salzburgués, que siempre llevaba dentro su alma de niño. De ahí la portada del disco que preside estas líneas. Junto al Concentus Musicus Wien, Harnoncourt nos ofrece una selección de movimientos que suenan de forma diferente por su respeto histórico a la forma en que compuso Mozart estas obras y, en muchas ocasiones, con instrumentos del siglo XVIII, rescatados por él para no alterar la esencia de las partituras, analizados compás a compás, frase a frase y en la partitura completa.

Incorporo también una breve descripción del año y motivo de su composición para contextualizar cada obra en el mundo interior de Mozart. En este año, hago una llamada de atención especial en la composición que figura en 4º lugar, el Adagio non troppo del Concierto para oboe y orquesta, en Do mayor, KV 314, interpretado al oboe por Lucas Macías, oboísta valverdeño y bajo la dirección de Claudio Abbado. Lucas consiguió el “Grammy” de 2015 por esta grabación, exactamente el Premio Internacional de la Música Clásica. Escucharlo es un homenaje y reconocimiento a Lucas Macías, a quien admiro y respeto, por su nombramiento como nuevo director de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla, a partir de septiembre de este año.

Espero que disfruten con esta música de sueños en tiempos tan convulsos como los actuales y les confieso otra debilidad personal: escuchar con cierto recogimiento el Adagio del Concierto para clarinete en La mayor, KV 622, compuesto en 1791 por Mozart, el último año de su vida, cuando tenía 35 años: Wolfgang Amadeus Mozart: Clarinet Concerto in A major, K.622. Es una versión que aprecio mucho, interpretada por la Iceland Symphony Orchestra, dirigida por Cornelius Meister y con la intervención de la clarinetista solista Arngunnur Árnadóttir. Para mí, una obra sublime que cierra esta lista elaborada para experimentar sueños diferentes en un tiempo complejo como el actual.

PLAYLIST: MOZART: SOÑAR DESPIERTOS

  1. Andante de la Sinfonía número 1, en Si bemol mayor, KV 16: https://youtu.be/NrLnuYvoiy8, que Mozart escribió en su viaje iniciático a Londres, junto a su padre, cuando sólo tenía 8 años (Ver El niño Mozart, artículo de mi blog).  
  2. Andante de la Sinfonía número 25, en Sol menor, KV 183, compuesta con 17 años y bajo la influencia de Haydn, utilizando en esta ocasión cuerdas con sordina: https://youtu.be/eDfEmlLCjdw, dirigida por Harnoncourt e interpretada por la Orquesta Concentus Musicus Wien. Es una obra muy querida por Harnoncourt y que cita de forma continua en sus conversaciones y obras musicales.
  3. Andantino del Concierto para flauta y arpa, KV 299 – 2nd mov., dirigiendo Harnoncourt al Concentus Musicus Wien.Esta obra fue escrita en París, en 1778, cuando Mozart contaba con 22 años. Fue un encargo del Duque de Guines, embajador de Francia en Inglaterra, que nunca pagó al compositor.
  4. Adagio non troppo del Concierto para oboe y orquesta, en Do mayor, KV 314, interpretado al oboe por Lucas Macías, oboísta valverdeño y bajo la dirección de Claudio Abbado. Lucas consiguió el Grammy de 2015 por esta grabación, exactamente el Premio Internacional de la Música Clásica. Este Concierto fue muy controvertido porque hay disparidad de opiniones musicales sobre su origen, dado que Mozart lo compuso, también con 22 años, para oboe y no para flauta como en un principio se creyó, dada la aversión a este instrumento.
  5. Adagio de la Sonata para piano número 12, en Fa mayor, KV 332, conocida como La Parisina número 4, por haberse escrito durante su estancia en París cuando tenía 22 años y en una etapa muy prolífica en su vida: https://youtu.be/Im_JIgP3fJg, interpretada por la excelente pianista Maria João Pires.
  6. Andante de la Sinfonía Concertante in Mi mayor, KV 364, compuesta en 1779 en Salzburgo, de vuelta de su viaje a París, con 23 años: https://youtu.be/5VsO9Ce-7_I, interpretada por el que considero el mejor violinista de los últimos treinta años: Itzhak Perlman, junto a Pinchas Zukerman, con la Orquesta Filarmónica de Israel dirigida por Zubin Mehta. Es maravilloso en este género Concertante, el diálogo que se establece entre los dos violines y la orquesta.
  7. Andante de la Sonata para 2 Pianos in Re mayor, KV 448, compuesta en Viena en 1781, con 25 años: https://youtu.be/ksUywh3vIgIinterpretado por Martha Argerich y Alexandre Rabinovitch. En su estreno, Mozart la tocó junto a Josepha Auerhammer, el 23 de noviembre de 1781.
  8. Andante del Concierto para piano y orquesta, número 21, en Do mayor, KV 467: https://youtu.be/df-eLzao63I, interpretado por la pianista Alicia de Larrocha, junto a la Orquesta Inglesa de Cámara y dirigido por Sir Colin Davis. Esta obra la finalizó Mozart en Viena, el 9 de marzo de 1785, cuando tenía 29 años. Fue una obra exaltada por Albert Einstein en su riguroso estudio sobre Mozart.
  9. Adagio del Concierto para piano, número 23, KV 488: https://youtu.be/vne1E6VH23s, interpretado al piano por Mitsuko Uchida, bajo la dirección de Nikolaus Harnoncourt. Este concierto fue presentado por el autor en Viena, el 7 de abril de 1786, interpretado también por él en una Academia de Cuaresma de ese año, cuando tenía 30 años, con un éxito arrollador.
  10. Adagio del Concierto para clarinete en La mayor, KV 622, compuesto en 1791 por Mozart, el último año de su vida, cuando tenía 35 años: Wolfgang Amadeus Mozart: Clarinet Concerto in A major, K.622. Es una versión que aprecio mucho, interpretada por la Iceland Symphony Orchestra, dirigida por Cornelius Meister y con la intervención de la clarinetista solista Arngunnur Árnadóttir. Para mí, una obra sublime que cierra esta lista elaborada para experimentar sueños diferentes en un tiempo complejo como el actual.

– Guía de audición completa del Concierto (sobre todo, atención al Adagio)

K.622 0:00 – Allegro 0:27 – Adagio 12:58 – Rondo (Allegro) 20:07

– Ver: https://joseantoniocobena.com/2019/06/15/memorias-de-mozart/

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UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

José y la sorprendente concepción de María

Georges de La Tour, El recién nacido (h. 1648, óleo sobre lienzo, 76 x 91 cm, Museo de Bellas Artes, Rennes)

Sevilla, 8/XII/2025 – 07:11 h (CET+1)

El origen católico de la creencia en la “Inmaculada Concepción”, que hoy celebra todo el país, sorprendentemente como fiesta nacional, tiene su origen en un dogma de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, que se declaró así mediante la bula Ineffabilis Deus, de 8 de diciembre de 1854, promulgada por el papa Pío IX, donde se definió lo siguiente: “[…] Para honra de la Santísima Trinidad, para la alegría de la Iglesia católica, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, con la de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra: Definimos, afirmamos y pronunciamos que la doctrina que sostiene que la Santísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de culpa original desde el primer instante de su concepción, por singular privilegio y gracia de Dios Omnipotente, en atención a los méritos de Cristo-Jesús, Salvador del género humano, ha sido revelada por Dios y por tanto debe ser firme y constantemente creída por todos los fieles. Por lo cual, si alguno tuviere la temeridad, lo cual Dios no permita, de dudar en su corazón lo que por Nos ha sido definido, sepa y entienda que su propio juicio lo condena, que su fe ha naufragado y que ha caído de la unidad de la Iglesia y que si además osaren manifestar de palabra o por escrito o de otra cualquiera manera externa lo que sintieren en su corazón, por lo mismo quedan sujetos a las penas establecidas por el derecho”.

Con estas amenazas de penas para las personas descreídas, eso sí, siempre con finezza vaticana, “siento de corazón” una vez más y para intentar comprender la intrahistoria católica de esta festividad, la necesidad de escribir sobre esta sorprendente fiesta nacional (vuelvo a repetirlo) en un país regido por una Constitución laica, donde en su artículo 16 dice textualmente algo que resalto en negrita, con la garantía de la libertad ideológica, religiosa y de culto que tenemos los ciudadanos de este país: “Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones”. Dicho lo anterior, vuelvo a contemplar el óleo de Georges de La Tour, El recién nacido, un pintor desconocido durante siglos para la historia del arte, porque busco entender la sorprendente historia de la inmaculada concepción de María, más allá del dogma y de cómo nos lo ha contado la historia sagrada. 

Sobrecoge el silencio y austeridad en este cuadro tan realista en los últimos años del pintor, tal y como figuraba en la sinopsis de la exposición sobre este autor en 2016, en el Museo del Prado: “Sus célebres “noches”, de aparente simplicidad, silenciosas y conmovedoras, dan vida a personajes que surgen con magia en espacios sumidos en el silencio, de colorido casi monocromo y formas geometrizadas. La total inexistencia de halos u otros atributos sacros, así como los tipos populares empleados, justifican la lectura laica que a veces se ha hecho de sus nocturnos en obras como La Adoración de los pastores del Louvre o El recién nacido de Rennes“ (1). No hay vestigio alguno de collares o anillos, pedidos por José al “platerillo” de Rafael Alberti en un poema precioso, El platero, publicado en El alba del alhelí, que siempre he sentido como la gran paradoja de la creencia descreída en el dios que nos conmueve y en la Virgen María de mis mayores, una mujer muy sencilla y confundida que solo acepta el regalo de un beso a su Niño, mucho más allá de medallas, collares y anillos, porque como estampa familiar nos puede servir para comprender la quintaesencia de la religión bien entendida.

A la Virgen, un collar
y al niño Dios, un anillo,
Platerillo,
no te los podré pagar,
¡Si yo no quiero dinero!
¿Y entonces qué? di.
Besar al niño es lo que yo quiero.
Besa, sí

En este cuadro, esta sencilla mujer no tiene casi nada, solo el regalo precioso del silencio sonoro de la noche y contemplando a su niño, fruto de una sorprendente, continuada e inmaculada concepción, un paso más en su azarosa vida, al estar “preservada e inmune de toda mancha de culpa original desde el primer instante de su concepción, por singular privilegio y gracia de Dios Omnipotente, en atención a los méritos de Cristo-Jesús, Salvador del género humano”, en la que encontró, eso sí, a un gran compañero, José, al que también he reconocido siempre su difícil situación ante los demás descreídos y porque su papel en esta historia nunca ha pasado desapercibido en nuestras vidas y en nuestras fastuosas navidades blancas. José, el carpintero de Nazareth, siempre ocupó una segunda fila en una historia jamás contada bien. Era la pareja oficial de María, asunto que me ha emocionado en muchas ocasiones al describirse así, a pesar de que la historia lo ha encumbrado siempre a los altares.

En el óleo de Georges de La Tour, no aparece José por ningún sitio porque realmente nunca fue protagonista de esta historia mágica, una parte importante en la historia de la sorprendente concepción de María. Todos comentaban siempre su silencio, aunque era un secreto a voces por la asunción de su papel en la historia difícil de María. Me gusta recordarlo despojado de su santidad, ocupando su sitio en la historia, básicamente como un hombre humilde, trabajador y bueno, con un profundo respeto a María, una persona que la historia ha colocado en un sitio muy especial difícilmente entendible si te falta la fe que nos enseñaron nuestros mayores, como le gustaba decir a Antonio Machado. Creo, sinceramente, que fue un buen compañero.

En este contexto de duda festiva, escucho de nuevo a un compositor francés, Michel Corrette (1709-1795), un perfecto desconocido que fue un descubrimiento extraordinario en mi aprendizaje diario para interpretar dignamente sus partituras en clave y violín. Todo surgió al localizar en su ingente obra seis sinfonías dedicadas a la Navidad, preciosas, de las que quiero destacar hoy un movimiento en concreto: José es un buen compañero (Sinfonía III, Allegro), porque me permite contextualizar una historia de una persona que ha supuesto mucho para el devenir de la sociedad creyente, una historia, entre otras, que habla siempre de soledad y silencio ante la libre elección para la difícil tarea de vivir dignamente. Escuchándola, comprendo mejor que nunca la categoría humana de José, ignorado hasta por el evangelista Marcos, porque sólo sabemos que en el capítulo 6, versículos 1 a 3 de su crónica de la muerte anunciada de Jesús (como buen periodista), dijo lo siguiente: “Se marchó [Jesús] de allí y vino a su tierra, y sus discípulos le acompañaban. Cuando llegó el sábado se puso a enseñar en la sinagoga. La multitud, al oírle, quedaba maravillada; y decía: “¿De dónde le viene esto? y qué sabiduría es ésta que le ha sido dada ¿Y esos milagros hechos por sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, de Josét, Judas y Simón? ¿Y no están sus hermanas aquí con nosotros? Y se escandalizaban a causa de él”. José ignorado en este relato de identidades y solo ante el peligro. José no aparecía por ningún sitio en la noticia contada por Marcos pero, dueño de su soledad y de sus silencios, siempre tuvo el sentido de la medida que tanto aprecio.

Correttte sabía lo que componía. José fue un buen compañero y Marcos lo entendió así. Por esta razón es sugerente intentar comprender que José admiraba a este narrador de la época, que contó cómo el emperador César Augusto quiso acabar de una vez por todas con alternativas a su poder corrupto, a través de un niño-ciudadano de su imperio, no empadronado, llamado Jesús, rey de los judíos, un revolucionario que no quiso ser emperador, que contaba cosas muy interesantes, que formó un gran equipo y que quería atender sobre todo a los más desprotegidos, a los engañados por el poder, a los nadies y a los desheredados. Y era una persona corriente, lo que suele poner muy nerviosos a los malos gobernantes: cuando se cansaba, dormía sobre el cabezal del barco, como nos lo contó hace ya muchos años ese joven periodista ya citado, de nombre Marcos. Mientras, José, un carpintero humilde, seguía trabajando en silencio, como el de María, un momento mágico que pintó admirablemente George de la Tour.

Michel Corrette (1709-1795), José es un buen compañero (Seis sinfonías de Navidad, Sinfonía III, Allegro), interpretado por La Fantasía.

(1) Museo del Prado – Georges de la Tour

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UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Cuando las empresas de la salud, sin alma, cuidan exclusivamente los resultados económicos

Sevilla, 7/XII/2025 – 09:47 h (CET+1)

Creo, sinceramente, que la guinda del pastel empresarial de la salud, gestionada con responsabilidades manifiestamente públicas, se ha puesto con lo sucedido recientemente en el hospital universitario de Torrejón (Madrid), un escándalo de gestión que ya dura 30 años en Madrid, según hemos conocido a través de lo publicado estos días por el periodismo veraz, digno y objetivo, que haberlo haylo en nuestro país, afortunadamente.

Es verdad que desde el principio de estas experiencias, muy cacareadas en Valencia, hace ya muchos años con el Modelo Alzira, se cuestionó el modelo público-privado de la gestión sanitaria, fundamentalmente porque creo que el carácter público de la atención sanitaria es indelegable, al chocar frontalmente con el negocio de la salud, cuya finalidad siempre es la rentabilidad pura y dura del “negocio sanitario, cueste lo que cueste”, que no entro en cuestionarlo en su esencia, ¡allá esas empresas, algunas sin alma!, pero sí lo hago cuando caminan de la mano de responsabilidades públicas indelegables.

Leer y escuchar lo sucedido en el hospital de Torrejón, es un botón de muestra de lo que planteo como una mala decisión de gestión delegada que se permite en el Sistema Nacional de Salud. ¿Qué quiere decir esto, que desde la Administración Pública Sanitaria, se debe acabar de una vez por todas con el mantra de que las técnicas de gestión más avanzadas de gestión sanitaria no se pueden o deben llevar a cabo exclusivamente en el Sistema Nacional de Salud y por eso hay que externalizar la gestión pública? Sí, rotundamente sí, porque lo que se niega es la transferencia de la responsabilidad de cuidar la sanidad pública en todas y cada una de sus facetas, sencillamente porque esta responsabilidad pública es indelegable en un Estado de Bienestar como el nuestro, constitucionalmente hablando también, incluida su gestión técnica de forma inexcusable. Solo se debería recurrir a la delegación de la gestión pública de la sanidad, cuando legalmente sea justificada esa responsabilidad irrenunciable, pero que por causas exclusivamente justificadas, extraordinarias y de emergencia, tienen que llevarse a cabo por entidades privadas dedicadas a la atención de la salud, en sus múltiples actividades, con una inspección férrea de la citada “delegación”, que debe ser temporal y no eterna y, nunca mejor dicho, “hasta que la muerte nos separe”.

Es la lucha que se mantiene en la actualidad contra la gestión privatizadora de la sanidad pública en nuestra Comunidad Autónoma, por mucho que lo niegue su Gobierno actual, jactándose hasta la saciedad de que han puesto muchos más millones que nunca en los presupuestos desde que llegaron al poder en 2018, a modo de ¡más madera!, sin darse cuenta de que aunque pongan todo el oro del mundo, el problema del Sistema Sanitario Público de Andalucía, no sólo es de financiación, que también lo es, indudablemente, pero ocupando siempre un segundo lugar, porque el primer problema es el de Modelo Sanitario Público en Andalucía, que según lo demostrado en siete años de gestión es claro, con una ideología manifiesta para llevar a cabo el desmantelamiento progresivo y calculado del Sistema Público actual.

Una vez que se tiene claro y fundamentado el Modelo, que debe ser siempre de base estrictamente constitucional, en el marco de los derechos y deberes públicos en relación con la sanidad, apoyados en la legislación sanitaria vigente en la Comunidad, la gestión tiene que ser siempre pública, con las contrataciones con la gestión sanitaria privada que, en su caso, sean necesarias y que sólo tienen que contemplarse en situaciones excepcionales y de deberes públicos en la emergencia sanitaria que las justifiquen, de carácter siempre reversible desde el momento que la gestión pública pueda llevar a cabo de nuevo lo contemplado en esos encargos a entidades privadas de la salud.

Creo que la iniciativa legislativa popular, defendida en sede parlamentaria el pasado 26 de noviembre, muestra que otro modelo de gestión de carácter público en el Sistema Sanitario Público de Andalucía es posible. Si no se logra cambiar el actual, que luego no nos llamemos a engaño, porque lo sucedido en el hospital universitario de Torrejón es un aviso muy serio de cómo puede acabar gestionándose la sanidad pública en Andalucía. Hay que decirlo alto y claro: el problema actual en nuestra Comunidad es de Modelo Sanitario, de ideología no inocente y no solo económico, cada vez más alejado de responsabilidades constitucionales y responsabilidades públicas recogidas en la legislación vigente.

José Antonio Cobeña Fernández

Exsecretario General del Servicio Andaluz de Salud (2000-2004)

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Cuentos para el invierno y la navidad de 2025

Yo, una vez, dijo ahora O’Chanel, una vez me comí un alma

Manuel Rivas, en La barra de pan (Cuentos de un invierno, 2005).

Sevilla, 07/XII/2025 – 07:42h (CET+1)

Hoy recupero en mi permanente escritura circular en este cuaderno digital, unas palabras escritas en 2023 desde el atrás de la vida, pero con alma. Verán por qué.

La esencia del título de este artículo se la debo a un gran maestro de la literatura española, Manuel Rivas, de cuyo nombre quiero acordarme especialmente en estas fechas porque cuida como nadie las formas y los lugares del alma, que lo desarrolla en un libro breve, Cuentos de un invierno, de por sí, por breve, dos o muchas veces bueno, que también es de una navidad, según se mire, recopilado en una obra conjunta, Lo más extraño, cuya sinopsis oficial los integra ofreciendo un hilo conductor en el arte de escribir relatos: “Manuel Rivas reúne todos sus relatos en esta obra, que es también una psicogeografía, una zona de rescate de la memoria frente a la amnesia, donde el deseo lucha con la muerte y la imaginación levanta el vuelo. Así, emerge un mundo que parecería estar a la espera de su invención. En Lo más extraño aparecen relatos ya célebres como «La barra de pan» o «La lengua de las mariposas», cuentos extraordinarios por descubrir como «La llegada de Ingrid», y otros sorprendentes como «La sombra del sueño». Autor de novelas como El lápiz del carpinteroLos libros arden mal o Todo es silencio, Rivas presenta con este volumen una constelación narrativa singular, donde cada relato es un avance de la mirada, un logro sensorial. Los miedos, las pasiones, la emigración, la guerra, los naufragios, la religión, la culpa, la depredación, el arte y la vida, el poder y sus máscaras, el humor insurgente, la incomunicación, la resistencia de las voces bajas, el andar vagabundo del ser y las palabras a la búsqueda de una segunda existencia… Lo más extraño ahonda en el enigma humano, con un lenguaje incandescente e indócil”.

La lectura de nuevo, por mi parte, de este conjunto de cuentos, ocho en total, en su publicación original (hace veinte años, que para mí, con acento gardeliano no son nada), considero que es un excelente trabajo preparatorio para “celebrar” estas fiestas, bastante alejado de los fastos acostumbrados, porque me lleva de la mano a conocer la quintaesencia de lo que Manuel Rivas quiere transmitirnos a través de unos relatos, en los que el telón de fondo es siempre el invierno pero, sobre todo, la navidad, como he podido leer en un trabajo didáctico, excelente, llevado a cabo por la Universidad Complutense de Madrid, centrado en esta obra para diseccionarla hasta el último detalle, en una relación profesor-alumno en la que hoy entro a formar parte como aprendiz de escritor con alma: “El invierno es el telón de fondo para este conjunto de cuentos escritos por Manuel Rivas como sólo él sabe hacer, relatos evocadores, nostálgicos, con una gota de humor y de ternura que transforma lo cotidiano en algo muy bello. Con el dominio de las técnicas narrativas, Manuel Rivas aborda con especial sensibilidad cuentos que hablan entre otras cosas de su Galicia natal, de la Guerra Civil y sus consecuencias etc… personajes, reflexiones, sentimientos que nos permitirán disfrutar leyendo, que nos gustarán, que conseguirán interesarnos y conmovernos. Los ocho cuentos presentan argumentos independientes, con el único nexo de la Navidad o el invierno como trasfondo, tanto en el presente, como en el recuerdo de los personajes. A partir de ese trasfondo, encontramos ocho tramas basadas en la emigración, la posguerra, la navegación, la resistencia al franquismo, el fútbol, el tráfico de drogas o las vacas locas; ocho historias que, además abordan temas universales como el desamor y la infidelidad, el egoísmo y el sentimiento de culpa, la superstición, la soledad y la idealización de los recuerdos, el amor como motor que nos impulsa contra cualquier adversidad, la integración de las personas con deficiencias psíquicas, la traición, la venganza y el amor a los animales. En «La llegada de Ingrid» una niña cuenta con inocencia, cómo la estabilidad familiar se vino abajo cuando su padre emigró a Alemania y en este tiempo, su mejor amigo siempre estuvo cerca de la familia. «La barra de pan» narra cómo una mísera barra de pan es considerada un objeto de ensueño… en tiempos del racionamiento de posguerra. «OK; OK; OK» narra la historia de un pescador que se resiste a aceptar su culpabilidad en el hundimiento del barco en el que navegaba. «El amor de las sombras» cuenta cómo un emigrante vuelve por Navidad con la mujer que cree sigue esperándole. En «El enamorado de María» narra cómo un ex-actor que había renunciado al amor de su vida por temor a la guerra, conocerá a un pobre diablo, el jefe de uno de los pocos grupos de maquis que aún existían en los montes gallegos, quien es capaz de meterse en la boca del lobo sólo para poder ver a su amada y al hijo de ambos. «El partido de Reyes» cuenta cómo un muchacho recuerda a Félix, un amigo con síndrome de Down, que vive su instante de gloria en un partido de fútbol contra los chicos de otro barrio. «El cartero de Papá Noel» presenta la historia de alguien que quiere retirarse de su vida de narcotraficante e intenta burlar a la policía y a los secuaces de su «jefe» disfrazándose de cartero de Papa Noel. En «Madonna» conocemos por boca de una niña, algunas historias de vacas, vacas individuales, con nombre, con humildes dueños que las amaban antes de que la locura de la enfermedad se las llevara”.

Fantástica tarea la que tengo por delante y a la que invito a participar a quienes lean estas líneas, porque ¿existe mejor tarea que escribir, por ejemplo, hacia atrás, sobre lo que de verdad nos emociona hoy, como le ocurre a la protagonista de “Madonna”? Lo comprendo perfectamente, porque así lo guardo en mi persona de secreto en esta forma de proceder anímicamente, siguiendo al pie de la letra la frase que regaló el escritor y psiquiatra portugués, António Lobo Antunes, en el acto de recepción del Premio de Literatura en Lenguas Romances, en la Feria Internacional del Libro en la ciudad de Guadalajara (México), en noviembre de 2008, transfiriendo una idea preciosa aportada por un enfermo esquizofrénico al que atendió tiempo atrás: “Doctor, el mundo ha sido hecho por detrás”, por si detrás de todo esto está el alma humana, alada, que fabrica el cerebro. Porque al igual que manifestó en ese acto: “ésta es la solución para escribir: se escribe hacia atrás, al buscar que las emociones y pulsiones encuentren palabras. “Todos los grandes escribían hacia atrás”. También, porque todos los días escribimos así en las páginas en blanco de nuestras vidas, entusiasmados con nuestras almas aladas. Lo mismo que me ocurre hoy, al aproximarme a una lectura responsable de unos cuentos preciosos y peregrinos, al ir del timbo al tambo de la vida en este invierno y en una navidad próxima, en las postrimerías de 2025. Hago, de todas formas, una confesión: me ha emocionado leer La barra de pan, porque he comprendido lo que significa comerse el alma humana, por azar o necesidad, por cosas que nos ocurren en el atrás de la vida. También en el presente o cuando frecuentamos el difícil futuro amable de cada día, incluso si es invierno y navidad al mismo tiempo.

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¡Paz y Libertad!

La Constitución sigue cuidando el alma herida de la democracia en nuestro país

Noray en el puerto de Punta Calero (Lanzarote), con la sombra imaginaria de la carabela La isla desconocida de Saramago / JA COBEÑA

Te quiero como para leerte cada noche, como mi libro favorito quiero leerte, línea tras línea, letra por letra, espacio por espacio…

Mario Benedetti, Te quiero sin mirar atrás

Sevilla, 6 de diciembre de 2025, Día de la Constitución – 12:11 h (CET+1)

El alma de la democracia en nuestro país está herida, como en otros lugares del mundo, ante su ocaso deliberado que llevan a cabo las fuerzas antidemocráticas, que no la aprecian y la manipulan a diario frente al interés general del pueblo español, fundamentalmente la derecha extrema y la ultraderecha, el soberanismo sin límites, el odio a los diferentes y migrantes, el populismo, la corrupción a diestra y siniestra, la coerción a la libertad y al pensamiento a través de la digitalización a ultranza y la obsesión con la tecnología como gran hermano todopoderoso, artificial siempre en su “inteligencia interna” y muy poco humano, el consumismo desbocado y los retos de nuestro entorno, en especial el capitalismo extremo, no solidario, las guerras y el cambio climático.

Para mí, como he afirmado en anteriores ocasiones, la Constitución promulgada en 1978 es como el noray para barcos anímicos, personas siempre, que se amarran a él para asegurar su permanencia en el puerto real de la Democracia, con todas las garantías, sobre todo para protegerlos de oleajes procelosos como los de la vida misma, con ejemplos muy claros en los primeros pasos de esta compleja legislatura. Es un símbolo que me emociona siempre y lo observo en mis incursiones en puertos seguros cada vez que recalo en ellos con mi «Isla Desconocida» que, un día ya lejano, me regaló José Saramago en un cuento inolvidable. Por ello y llegado este día conmemorativo, manifiesto de nuevo que quiero a la Constitución como para leerla cada noche, porque como mi libro favorito que es quiero leerla siempre, línea tras línea, letra por letra, espacio por espacio…

Hoy, cuando se cumple el 47 aniversario de nuestra Constitución, vuelvo a utilizar las palabras que me quedan en mi persona de secreto y en la de todos, escritas el año pasado en este cuaderno digital, también el anterior y… siempre, desde 1978, recordando un día muy especial para la salvaguarda de la convivencia en este país, en el que la Constitución se aprobó por las Cortes en sesiones plenarias del Congreso de los Diputados y del Senado celebradas el 31 de octubre de 1978, siendo ratificada por el pueblo español en referéndum de 6 de diciembre de 1978, y sancionada por S.M. el Rey ante las Cortes el 27 de diciembre de 1978. Antecedentes para no olvidarlos, ni siquiera un momento.

Constitución de España, 1978

La Constitución es la base de la identidad del Estado. Así lo vivo y así lo he expresado en varias ocasiones en este cuaderno digital. Es uno de mis principios políticos como ciudadano demócrata en tiempos muy modernos, de turbación, en los que siempre he creído que se pueden hacer mudanzas intelectuales. Además, si no gustan en la actualidad a muchos recién llegados a la política activa o a los pasados de rosca, que haberlos haylos, lo siento porque no tengo otros (a diferencia del gran aserto de Groucho Marx). Para ello, vuelvo a leer reflexiones mías elaboradas y dedicadas a Aristóteles en el rincón de pensar, que nos dejó un tratado de Política con mayúsculas, gran ausente en estos tiempos de cólera y desconcierto por los evidentes desajustes territoriales en este país, con un ejemplo actual muy controvertido en torno a un partido nacionalista e independentista como Junts, con una presión insoportable a través de sus siete escaños en el Parlamento. He vuelto a leer el libro tercero de esta magna obra, que se refiere a la relación del Estado con los ciudadanos y, más en concreto, a la teoría de los gobiernos y de la soberanía, porque recordaba que en ese texto se encontraba una frase que habría que grabar en el Congreso con letras de oro: a la Constitución es a la que debe atenderse [siempre] para resolver sobre la identidad del Estado.

No hay que despreciar el contexto en la que lo escribe: “Pero admitamos que el mismo lugar continúa siendo habitado por los mismos individuos. Entonces ¿es posible sostener, en tanto que la raza de los habitantes sea la misma, que el Estado es idéntico, a pesar de la continua alternativa de muertes y de nacimientos, lo mismo que se reconoce la identidad de los ríos y de las fuentes por más que sus ondas se renueven y corran perpetuamente? ¿O más bien debe decirse que sólo los hombres subsisten y que el Estado cambia? Si el Estado es efectivamente una especie de asociación; si es una asociación de ciudadanos que obedecen a una misma constitución, mudando esta constitución y modificándose en su forma, se sigue necesariamente, al parecer, que el Estado no queda idéntico; es como el coro que, al tener lugar sucesivamente en la comedia y en la tragedia, cambia para nosotros, por más que se componga de los mismos cantores. Esta observación se aplica igualmente a toda asociación, a todo sistema que se supone cambiado cuando la especie de combinación cambia también; sucede lo que con la armonía, en la que los mismos sonidos pueden dar lugar, ya al tono dórico, ya al tono frigio. Si esto es cierto, a la constitución es a la que debe atenderse para resolver sobre la identidad del Estado. Puede suceder por otra parte, que reciba una denominación diferente, subsistiendo los mismos individuos que le componen, o que conserve su primera denominación a pesar del cambio radical de sus individuos” (1).

Salvando lo que haya que salvar, mutatis mutandis, es impecable el análisis. Todo cambia y nada permanece (panta rei), siguiendo el adagio de Heráclito de Éfeso. Es verdad. Quienes no se adaptan a los entornos cambiantes, sufren mucho porque pierden seguridad en el quehacer y quesentir (perdón por el neologismo) de todos los días. En España, ante la realidad de Cataluña, reaccionamos en su momento tarde y mal, agarrándonos a la Constitución como un clavo ardiendo, en lugar de entenderla como un noray al que se deben asegurar los cabos cuando llegamos de la alta mar de los conflictos o del que hay que quitarlos para poder navegar en mares abiertos de libertad. Y la historia demuestra que esta realidad viene de antiguo, desde la etapa presocrática, cuando Heráclito pretendió que las personas dignas nos acostumbráramos a pensar que todo fluye y que nada permanece, como actitud vital, incluso las Constituciones, porque solo hay que pensar en una imagen preciosa: nadie se baña dos veces en el mismo río o en el mismo mar. Porque no controlamos la perpetuidad de lo que hacemos, vivimos, somos, sentimos y conocemos. Es verdad, porque si comprendiéramos estas palabras excelentes de Aristóteles en su tratado más político, pueden cambiar las asociaciones de ciudadanos (el que quiera entender que entienda), las Comunidades, la Constitución, pero hay un magma que aglutina todo, la propia Constitución, que es a la que debe atenderse siempre para resolver sobre la identidad del Estado. Aunque haya un cambio, incluso radical, de los individuos y las organizaciones en las que se integran, que son los que componen el Estado.

Finalmente, vuelvo a analizar también unas palabras esclarecedoras de lo anteriormente expuesto, que se encuentran en el referido capítulo IV del libro tercero de Política: “todas las constituciones hechas en vista del interés general, son puras, porque practican rigurosamente la justicia; y todas las que sólo tienen en cuenta el interés personal de los gobernantes, están viciadas en su base, y no son más que una corrupción de las buenas constituciones; ellas se aproximan al poder del señor sobre el esclavo, siendo así que la ciudad no es más que una asociación de hombres libres”. Dicho queda por Aristóteles hace muchos siglos y por Baltasar Gracián después: lo breve, si bueno, dos veces bueno.

Es verdad, quiero a la Constitución como para seguir leyéndola cada noche, como mi libro favorito, línea tras línea, letra por letra, espacio por espacio. No la olvido en uno de los marcapáginas que utilizo en el libro de mi vida. El país, Cataluña, País Vasco y los brotes del nacionalismo en general, a lo que deben aspirar siempre es a ser asociaciones de personas libres articulada por la Constitución, una Asociación escrita y hecha en vista exclusiva del interés general. Ante esta finalidad tan obvia, recuerdo ahora, en este día, el artículo 13 de la Constitución de 1812, en la que se recogía algo esencial para el pueblo español y que tanta falta hace en las circunstancia actuales: «El objeto del gobierno es la felicidad de la Nación, puesto que el fin de toda sociedad política no es otro que el bien estar [así, la cursiva es mía] de los individuos que la componen». Para que no se olvide, constitucionalmente hablando, ni siquiera un momento.

(1) Aristóteles. Política · libro tercero. Del Estado y del ciudadano. Teoría de los gobiernos y de la soberanía. Del reinado.

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¡Paz y Libertad!

Vuelvo a recordar a Gabriel García Márquez por su visión de la navidad actual

Gabriel García Márquez (Aracataca, Magdalena, Colombia, 1927- Ciudad de México, 2014)

La Navidad “es la alegría por decreto, el cariño por lástima, el momento de regalar porque nos regalan, o para que nos regalen, y de llorar en público sin dar explicaciones”.

Gabriel García Márquez, en Estas navidades siniestras

Sevilla, 5/XII/2025 – 09:15 h (CET+1)

Ante las fiestas de Navidad que nos invaden por tierra, mar y aire, cada año con mayor anticipación, suelo buscar refugio en la literatura para intentar comprender diferentes reflexiones sobre el sentido actual de la navidad, siendo consciente de que a pesar del grito desesperado de rabiosa actualidad, “¡que nos la roban!”, por parte de las derechas ultramontanas, sigue vigente como celebración religiosa con denominación de origen, incluso con más fuerza que nunca, auspiciada por la corriente capitalista, liberal, populista y nacionalista, con apoyos explícitos de la Iglesia católica, apostólica y romana, dirigida de forma no inocente hacia el Gran Mercado Mundial, que sopla en los cuatro puntos cardinales del planeta, comandada por Míster Trump, orgulloso siempre de «haber encabezado la ofensiva contra el asalto a la Navidad». Vaya por delante mi respeto reverencial a las personas de bien que tienen esta creencia navideña y son consecuentes con ella y con lo que representa, no integrados en lo que se ha convertido esta celebración en un mundo cada vez más al revés, con una carrera de relevos luminosos para realzar esta fiestas con un desenfreno que da miedo. ¡Más madera, es la guerra!, o lo que es lo mismo en versión rediviva de Groucho Marx: ¡Más luces leds, es la guerra navideña!

En esta búsqueda literaria encontré, hace ya bastantes años, un artículo de Gabriel García Márquez, que vuelvo a comentar y compartir hoy con la Noosfera, la malla pensante de la humanidad según Teilhard de Chardin y Tom Wolfe, publicado en el diario El País, el 24 de diciembre de 1980, que llevaba un título harto preocupante: Estas navidades siniestras. Es verdad que hacía un retrato demoledor de la celebración de la navidad en los países latinoamericanos, pero salvando lo que haya que salvar, creo firmemente que sigue teniendo vigencia absoluta en nuestro país.

Comenzaba de forma implacable: “Ya nadie se acuerda de Dios en Navidad. Hay tantos estruendos de cometas y fuegos de artificio, tantas guirnaldas de focos de colores, tantos pavos inocentes degollados y tantas angustias de dinero para quedar bien por encima de nuestros recursos reales que uno se pregunta si a alguien le queda un instante para darse cuenta de que semejante despelote es para celebrar el cumpleaños de un niño que nació hace 2.000 años en una caballeriza de miseria, a poca distancia de donde había nacido, unos mil años antes, el rey David. 954 millones de cristianos creen que ese niño era Dios encarnado, pero muchos lo celebran como si en realidad no lo creyeran”.

El artículo sigue describiendo una realidad irrefutable: la navidad ha perdido su relato histórico para dar paso a la interpretación de una historia brillante por parte del mercado americano. García Márquez reconoce que la navidad latinoamericana era de factura española, con su candidez sencilla y fea a veces: “Antes, cuando sólo teníamos costumbres heredadas de España, los pesebres domésticos eran prodigios de imaginación familiar. El niño Dios era más grande que el buey, las casitas encaramadas en las colinas eran más grandes que la virgen, y nadie se fijaba en anacronismos: el paisaje de Belén era completado con un tren de cuerda, con un pato de peluche más grande que un león que nadaba en el espejo de la sala, o con un agente de tránsito que dirigía un rebaño de corderos en una esquina de Jerusalén. Encima de todo se ponía una estrella de papel dorado con una bombilla en el centro, y un rayo de seda amarilla que había de indicar a los Reyes Magos el camino de la salvación. El resultado era más bien feo, pero se parecía a nosotros, y desde luego era mejor que tantos cuadros primitivos mal copiados del aduanero Rousseau”.

Después analiza el desplazamiento de los regalos del día de Reyes por los del día 25 de diciembre a través de Santa Claus, Papá Noel, San Nicolás y otras metamorfosis imposibles de impecable factura gringa, nórdica o inglesa: “Todo aquello cambió en los últimos treinta años, mediante una operación comercial de proporciones mundiales que es al mismo tiempo una devastadora agresión cultural. El niño Dios fue destronado por el Santa Claus de los gringos y los ingleses, que es el mismo Papa Noel de los franceses, y a quienes todos conocemos demasiado. Nos llegó con todo: el trineo tirado por un alce, y el abeto cargado de juguetes bajo una fantástica tempestad de nieve. En realidad, este usurpador con nariz de cervecero no es otro que el buen San Nicolás, un santo al que yo quiero mucho porque es el de mi abuelo el coronel, pero que no tiene nada que ver con la Navidad, y mucho menos con la Nochebuena tropical de la América Latina”.

Finaliza el artículo con palabras muy duras afirmando que la fiesta de la Navidad “[…] es la alegría por decreto, el cariño por lástima, el momento de regalar porque nos regalan, o para que nos regalen, y de llorar en público sin dar explicaciones”. Y continúa con una premonición a modo de profecía, dado que los niños del mundo pueden terminar “[…] por creer de verdad que el niño Jesús no nació en Belén, sino en Estados Unidos”.

Plácido, 1961, escenas finales – Dirigida por Luis G. Berlanga.

En este contexto recuerdo siempre la película que marcó mi infancia en tierras de Castilla, Plácido (Siente un pobre en su mesa, su título original), dirigida por Luis G. Berlanga y nominada al Óscar de 1962, porque me ayuda a comprender mejor los fastos navideños que nunca me supieron levantar, al igual que la música militar que cantaba Paco Ibáñez o la navidad siniestra contada por Gabriel García Márquez. En aquella película, el guion no tenía desperdicio y Rafael Azcona lo sabía. Con motivo de la promoción de las ollas Cocinex, la burguesía -donde reside la clave del dinero y el buen hacer- se puede llevar a casa por una noche a grandes artistas, como el lote de “la más prometedora promesa de nuestro cine, Maruja Collado y el niño cantor Paquito Yepes”. Además, por la buena causa de “cene con un pobre”, la gente de clase media y alta puede elegir entre los ancianos del asilo o los pobres de la calle. Y se retransmite en directo una cena en la casa de la presidenta de la Comisión de Damas que es la que organiza esta campaña “de maravillosa hermandad, de magnífica caridad o de hondo significado, que une a pobres y a ricos en todos los hogares de la ciudad”. Inconmensurable. Tan real como la vida misma.

Aprovechando la dolorosa ausencia de un maestro del cine de autor, Azcona, comprometido con la vida y la muerte, con la auténtica Navidad de cualquier año, publiqué en 2008 que “hoy, pueden cambiar los actores, el decorado, incluso los pobres, y seguro que no habrá problema alguno de patrocinadores. Menos, probablemente, la nueva clase de nuevas ricas y de nuevos ricos que asola el país, en todas las proyecciones de supuesta riqueza posible, dispuestos a sentar a los nuevos pobres en sus mesas, como maravillosa y nueva hermandad, pero sin que cambie un ápice su patrimonio mental, personal, familiar y social, asentado todo en la falta de educación ciudadana y en la mayor de las pobrezas: la autosuficiencia basada en el des-conocimiento [sic]. Pero Rafael Azcona, desde donde quiera que esté, puede volver a escribir un guion utilizando el mismo discurso porque la doble moral sigue campando por sus respetos. Digo moral y no ética, porque esta última sigue, con perdón, sin saberse qué es, como gran desconocida que fundamenta todos los actos humanos, constituyéndose en el suelo firme de la vida, la solería de nuestra existencia. Berlanga y Azcona lo resumieron maravillosamente en la letra desgarradora y trucada (¿dónde estaba el censor de turno?) del villancico final de la película: en esta tierra nunca ha habido caridad, ni nunca la ha habido, ni nunca la habrá.

Canté este villancico en muchas navidades blancas y con noches de paz y de amor sin darme cuenta de lo que decía. García Márquez tenía razón.

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¡Paz y Libertad!

Hoy es el Día de la Bandera de Andalucía, un enigma al trasluz para el andaluz

Banderas andaluzas en una manifestación en Sevilla, en defensa de la Sanidad Pública – 25 de marzo de 2023 / JA COBEÑA

La bandera blanca y verde de Andalucía es verde como la esperanza cuando asoma a nuestros campos; blanca como nuestra bondad.

Blas Infante, en La verdad sobre el Complot de Tablada y el Estado Libre de Andalucía, 1931

Sevilla, 4/XII/2025 – 07:48 h (CET+1)

Hoy se celebra el Día de la Bandera de Andalucía, una insignia -como la llamaba Blas Infanteel andaluz ideal– que simboliza una parte de las señas de identidad de esta Comunidad Autónoma, junto al escudo oficial que fue diseñado también por él, tomando elementos del escudo de Cádiz, adaptándolos a Andalucía, con un mensaje especial: Andalucía por sí, para España y la Humanidad. Las banderas, al igual que la música militar, nunca me han sabido levantar, pero como demócrata empedernido la respeto y procuro comprenderla en el espíritu y la letra del llamado padre de la patria andaluza, cuando en la Asamblea andalucista celebrada en Ronda (Málaga) en 1918, reclamó la bandera verde y blanca como uno de los símbolos propios del pueblo andaluz, correspondiendo los colores elegidos a los primitivos pendones del Califato de Córdoba y del Imperio Almohade. El verde no es claro, brillante o vivo, sino oscuro, más bien Omeya: “sus colores eran los más apropiados para representar la empresa de la restauración de un Pueblo, nunca bélico, y siempre creador de culturas originales, directoras de la Humanidad, como lo fue Andalucía”. Un año más tarde, en un artículo publicado en la revista Córdoba (173, 1919), vuelve a reafirmar la identidad de la “bandera nacional” andaluza: “En la Asamblea Regionalista de Ronda, 1918, se votó para Andalucía como bandera nacional, la bandera blanca y verde. Fueron los colores preferidos por nuestros padres. Verde es la vestidura de nuestras sierras y campiñas, prendidas por los broches de las campesinas habitaciones blancas; limoneros en flor son los árboles preferidos por los andaluces y blancas son nuestras villas y antiguas ciudades de blancos caseríos con verdes rejerías orladas de jazmines. Pura y blanca como un niño, es la Andalucía renaciente que en nuestro regazo se calienta”. Pasados unos años, se llegó a la guerra civil, momento en el que Blas Infante se reafirmó en la identidad de la bandera “nacional” de Andalucía, antes de ser fusilado en 1936: “La Bandera Andaluza, símbolo de Esperanza y de Paz, que aquí hemos izado esta tarde, no nos traerá ni la paz ni la esperanza ni la libertad si cada uno de nosotros no la lleva ya plenamente izada en su corazón”. Para que hoy no se olvide, ni siquiera un momento.

Con este espíritu y estas letras se refrendó la bandera de Andalucía en el Estatuto de Autonomía de 1981, actualmente vigente, una bandera que tiene ideología en su historia más reciente y que debemos al empeño del Pueblo Andaluz representado en la figura de Blas Infante, cuando a pesar de que en 2022 y con motivo de la celebración de esta efeméride, el presidente actual afirmó que el 4 de diciembre de 1977, fecha que se conmemora hoy, “no estuvo presidido por las ideologías”, obviando de un plumazo su rica historia , no inocente, a lo largo de los siglos. Hoy, vuelvo a sentir vergüenza ajena al recordar estas palabras cuando se instrumentaliza y contamina todo, recordándolo en estos días tan especiales y críticos en el país, del que forma parte esta Comunidad, aunque solo sea para respetar lo que ocurrió en Málaga ese día y ese año, 4 de diciembre de 1977, en una manifestación inolvidable y cargada de ideologías de izquierdas, no inocentes, afortunadamente, en la que se pedía tierra y trabajo, donde un joven ilusionado con una nueva Andalucía blanca y verde, Manuel José García Caparrós, militante de Comisiones Obreras, murió por una bala, perdida pero certera, no se sabe bien, disparada por las llamadas fuerzas del orden público, asunto muy doloroso sobre el que, a pesar de haber estado “clasificado” y sin poderse investigar a fondo durante 48 años, la familia ya dispone del expediente para conocimiento completo de lo que ocurrió tal día como hoy.

Expuesto lo anterior, prefiero abundar hoy en el color blanco actual de la bandera andaluza, que permanece, porque siempre ha significado a lo largo de los siglos un símbolo de paz, concordia y bondad humana, frente a los que instrumentalizan esta realidad simbólica sin compasión alguna, como ocurre aquí en Andalucía con esta bandera “nacional”, sobre las que se ponen manos no inocentes y que no respetan el auténtico sentido de nuestra “insignia” a lo largo de los siglos, desde la arbonaida andalusí hasta la de nuestros días, con una clara ideología detrás. Si insisto en el color blanco es porque estoy interesado en resaltar esta franja de la bandera andaluza que ocupa su centro, aunque sea el de gravedad permanente de esta Comunidad, salvando lo que haya que salvar del estribillo de una canción de Franco Battiato grabada en mi alma de secreto, que en este día debería repetir sin cesar, adaptado a la situación actual en esta sacrosanta tierra para algunos: busco un centro de gravedad permanente en Andalucía, que nunca cambie lo que ahora pienso de las cosas, de la gente andaluza, sabiendo como sé, siguiendo de cerca a Luis Cernuda, mi querido paisano, que esa bandera que se conmemora hoy, es un enigma al trasluz, como cada andaluz, sea o no de cuna, que habita en Andalucía: Sombra hecha de luz, / que templando repele, / es fuego con nieve / el andaluz. / Enigma al trasluz, / pues va entre gente solo, / es amor con odio / el andaluz. / Oh hermano mío, tú. / Dios, que te crea, / será quién comprenda / al andaluz. Es más, reforzando ese color, el blanco, como el mismo compositor y cantor italiano deletreaba en su conocida bandera blanca (bandiera bianca): “¡Ah, qué difícil es permanecer tranquilos e indiferentes / mientras en nuestro entorno hay tanto ruido! / En este tiempo de locos lo único que nos faltaba eran los idiotas del horror / He escuchado los disparos en una calle del centro // En el puente hay una bandera blanca”.

En el contexto de lo manifestado anteriormente, creo que va siendo hora de que planteemos en Andalucía salir de nuevo a la calle como en aquel 4 de diciembre de 1977, para reivindicar que 48 años después estamos viviendo momentos muy difíciles como Comunidad Autónoma, en relación con el Estado de Malestar de la Comunidad, que tantas veces he citado en este cuaderno digital, con datos y en proyecciones concretas, a modo de banderas de denuncia de la situación que atraviesa Andalucía en realidades tales como la pobreza severa y exclusión, sobre todo en la pobreza infantil, hecho manifiesto en barrios archiconocidos por su extrema pobreza sostenida en el tiempo, en décadas de colas de hambre y localizados en la extensa geografía andaluza, desde Huelva hasta Almería; el paro en general, sobre todo juvenil y crónico de personas relativamente calificadas como “mayores”; los afectados por las demoras en la tramitación de las ayudas a la dependencia, en todas sus manifestaciones posibles; el difícil acceso y sostenimiento de la educación pública en todos sus niveles; los problemas existentes en la atención integral a la sanidad pública y gratuita, con especial foco en la salud mental, pariente pobre del Sistema Sanitario Público de Andalucía, con serios problemas en la Atención Primaria, clave de la organización sanitaria, así como en las listas de espera quirúrgica y de consultas externas especializadas, vergonzantes e inadmisibles, que afectan a más de un millón, cien mil personas; las soluciones de urgencia que se deberían implementar para garantizar la equidad en el acceso inmediato y no burocrático al Ingreso Mínimo Vital y otras ayudas legítimas para los que menos tienen y así una lista de situaciones límite, a veces interminable, en nuestra Comunidad.

Por último y como resumen de lo manifestado anteriormente, en este día de la Bandera de Andalucía, quiero enarbolar humildemente una simbólica, izándola en mi corazón, como aprendí de Blas Infante, en favor de los nadies de Andalucía, a los que Eduardo Galeano definió de forma impecable: los hijos de nadie, los dueños de nada. Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos. Que no son, aunque sean. Que no hablan idiomas, sino dialectos. Que no profesan religiones, sino supersticiones. Que no hacen arte, sino artesanía. Que no practican cultura, sino folclore. Que no son seres humanos, sino recursos humanos. Que no tienen cara, sino brazos. Que no tienen nombre, sino número. Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.

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CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

El Sistema Sanitario Público de Andalucía se derrumba y nosotros, críticos con la situación actual, ¿qué podemos hacer?

Presentación y debate de la Proposición de Ley, de iniciativa legislativa popular, de recuperación de los niveles de calidad del Sistema Sanitario Público en Andalucía – Parlamento de Andalucía – Pleno de 26 de noviembre de 2025

Sevilla, 3/XII/2025 – 16:34 h (CET+1)

El título de este artículo encierra un profundo desasosiego democrático por lo ocurrido ayer en el Parlamento de Andalucía, al quedar relegada al complejo trámite ordinario, la Proposición de Ley, de iniciativa legislativa popular, de recuperación de los niveles de calidad del Sistema Sanitario Público en Andalucía, que se aprobó por mayoría la semana pasada, mientras que 15 proyectos de ley del rodillo parlamentario del Partido Popular, van a toda máquina administrativa para que puedan ser aprobados en un plazo de tres meses, siempre antes y de forma calculada y no inocente, de la convocatoria de elecciones generales de Andalucía en 2026. Ayer se pudo tomar conciencia de esta estrategia, que personalmente no me asombra y sobre la que advertí en mi artículo del jueves pasado sobre esta ILP, al aprobarse la vía rápida para tramitar la futura Ley de Ciencia, Tecnología e Innovación, y dos proyectos de ley para la creación de Colegios Profesionales: el de Psicopedagogía y el de Detectives Privados. Sin embargo, en la misma reunión, se ha apeado la citada Iniciativa Legislativa Popular del imprescindible trámite de urgencia en el momento parlamentario actual, lo que significa que se ha abierto el camino para que decaiga y entre en vía muerta con motivo de la citada convocatoria de elecciones generales en Andalucía. Y lo que le quedaría a la ILP es una vuelta a empezar en la próxima Legislatura.

Esta es la realidad pura y dura, de la crónica de una muerte anunciada de la citada ILP. Personalmente, la defenderé siempre, incluso en sus estertores administrativos y parlamentarios, pero ante lo sucedido ayer, la gran pregunta es ¿qué hacer?

Lo primero, denunciar por todos los medios posibles y por parte de la oposición, lo ocurrido sobre esta proposición de ley en el plazo de una semana, como ariete contra el Partido Popular en sede parlamentaria. El trámite ordinario escogido ya sabemos a dónde lleva, aunque creo que la palabra de denuncia en sede parlamentaria, que aún nos queda, recordando a Blas de Otero, se debe escuchar alto y fuerte, explicando a la ciudadanía todos los detalles de lo ocurrido.

En segundo lugar, hay que preparar un argumentario sólido, aprovechando íntegramente el texto de la ILP, enriqueciéndolo en lo que se pueda, para que forme parte inexcusable de los programas electorales de la izquierda, que ojalá fuera unida, para no ser vencida, ante las próximas elecciones en Andalucía, con un diseño de campaña donde la sanidad pública sea una piedra angular de la misma, buscando el voto oculto que hay que rescatar del Partido Abstencionista, que en las pasadas elecciones de 2022, “obtuvo” 2.647.810 votos, es decir el 41,64% del total del censo electoral.

En tercer lugar, hay que diseñar una campaña por parte de esa izquierda unida, sobre la pedagogía de la transformación integral de la sanidad pública en su situación actual de desmantelamiento no inocente, en una clara deriva de privatizaciones encubiertas, que solo se puede conseguir mediante el voto en las urnas en las próximas elecciones generales en Andalucía.

Todo lo demás son meras lamentaciones, “llantos y crujir de dientes”, que no llevan a ninguna parte. Por todo lo expuesto, hay que empezar ya a lanzar un proyecto conjunto, solidario y bien armado ideológicamente, de la transformación urgente de la situación actual del Sistema Sanitario Público de Andalucía. No todo es problema de financiación del Sistema, que también lo es, sino de construir y defender una ideología sólida que sustente el Estado de Bienestar en Andalucía, en concreto en el ámbito de la Sanidad Pública que ahora nos ocupa y preocupa, en beneficio constitucional del interés general de defensa de la salud de su población, sin excluir a nadie, sobre todo, a los nadies que tanto defendió siempre Eduardo Galeano.

Ante las próximas elecciones generales en Andalucía de 2026, hay que prepararse, ser consecuentes con la defensa de la sanidad pública y del Estado de Bienestar en general, tomar partido y no hacerlo de forma vergonzante, recordando lo que está sufriendo Andalucía por el desastre de su Sistema Sanitario Público. Esta Comunidad lo necesita. El que quiera entender, que entienda, porque nada de cuanto pueda suceder en la España y Andalucía futuras, sucederá “por acaso, ni será producto de la fatalidad”, sino por la “obra inteligente de los ciudadanos” de este país, en palabras de Gramsci, tomando partido y votando en beneficio de todos, no olvidando jamás a los nadies de Galeano, las nadies olvidadas en la detección del cáncer de mama, como está sucediendo ahora, como ejemplo vivo y reciente. Sin olvidar unos datos alarmantes, en la actualidad, tanto en la lista de espera de consultas externas, 852.859 pacientes, como en cirugía, 207.236, con un sumatorio total de 1.060.095 pacientes en una situación verdaderamente lamentable desde la perspectiva de servicios públicos de primera necesidad en el ámbito de salud, que no responden a garantías mínimas exigibles a un Estado de Bienestar.

Sabemos que todos los partidos políticos no son iguales, ni sus representantes tampoco. Ahí está el secreto de la elección, no inocente por cierto, indiferente tampoco, para transformar la política sanitaria actual en beneficio del interés general de todos los ciudadanos y ciudadanas de Andalucía. Tenemos un horizonte próximo, las elecciones generales en Andalucía, de alternancia en la defensa de la sanidad pública. Aprovechémoslo.

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UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

El doble uso de las tecnologías: de “Toy Story” a Gaza y Ucrania

Hasta el infinito… ¡y más allá!, Buzz Lightyear

Sevilla, 2/XII/2025 – 13:56 h (CET+1)

He leído hoy un artículo en el diario El País, Cómo la tecnología de Pixar ayudó a desarrollar drones militares más letales, que ha refrendado lo que tantas veces expuse en mi vida profesional y sobre lo que después escribí en artículos de este cuaderno digital, con un ejemplo muy claro: la inteligencia digital, junto a sus extraordinarias bondades, también tienen otro uso, militar por supuesto y, a veces, mortífero. Me refería, en aquellas intervenciones profesionales, hace ya más de veinticinco años, a la realidad de la fabricación de los chips para la PlayStation, como ejemplo de la dialéctica infernal del doble uso de las tecnologías de la información y comunicación, es decir, la utilización de los descubrimientos electrónicos para tiempos de guerra y no de paz, como en el caso de los drones o de la fabricación de los chips que paradójicamente se usan lo mismo para la consola PlayStation, como para los misiles Tomahawk.

Lo que decía entonces, preocupado ya por la gestión de los riesgos digitales, antecedentes y consecuentes, se ha demostrado de forma flagrante en la guerra de Gaza, también en Ucrania, por la utilización de drones mortíferos que utilizan una tecnología de renderización que nació en la producción tecnológica digital por parte de Píxar, en la película Toy Story, que asombró al mundo por la vida propia, humanización diría yo, que tenían sus protagonistas, con un personaje estrella, Buzz Lightyear, tal y como se expresa en el artículo citado: “Parte de la culpa de su éxito la tuvo un software, RenderMan. Diseñado por el equipo de Pixar, el programa era el encargado de hacer representaciones de imágenes tridimensionales complejas, siendo capaz de captar por primera vez de forma convincente brillos, texturas, piel, pelos o efectos de lentes. Este sistema de renderizado lograba que los personajes, escenarios y objetos que se iban a ver en pantalla obtuviesen ese acabado marca de la casa que supuso dejar atrás las formas poligonales. Los juguetes parecían moverse de forma natural”.

Treinta años después, se confirman aquellos temores que expuse públicamente: “los aparatos voladores no tripulados, para poder volar [drones], deben ejecutar representaciones tridimensionales fidedignas de su entorno. Como no tienen ojos, se mueven por un mundo virtual que se debe construir desde cero con muchísima precisión y que hay que recalcular a gran velocidad. La parte más compleja de este proceso es el modelaje de las personas u objetos en movimiento: el dron debe saber que un coche es un coche y no un tanque, o si lo que tiene delante es un soldado, un niño o un perro”.

Es imprescindible conocer que existe un triángulo histórico en el nacimiento y desarrollo de la tecnología Renderman: la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa (DARPA), financiadora pública de estos proyectos con fines militares, Ed Catmull, científico de la computación y expresidentede Pixar Animation y Disney Animation, así como el científico de origen vietnamita Bùi Tường Phong, verdadero artífice de este software de doble uso. Al que más conozco de estos proyectos es a Catmull,, que publicó un libro en 2016, Creatividad, S.A.(1), un libro que supone todavía hoy un incentivo especial en este tiempo de crisis geopolítica mundial y en el que la creatividad es necesaria en todos los órdenes de la vida. El libro expone el sueño de su autor cuando era niño, consistente en hacer, un día no lejano, la primera película de dibujos animados por ordenador. Dicho y hecho, porque junto a Steve Job y John Lasseter, fundó Pixar en 1986, obteniendo al cabo de pocos años los éxitos que casi todo el mundo conoce y han podido interiorizar en sus vidas. Ahora, treinta años después, he vuelto a sentir con emoción, en los títulos de crédito, la presencia de Steve Jobs como productor ejecutivo de Toy Story junto a Ed Catmull.

En el artículo citado de El País, se explicita esta simbiosis del doble uso de las tecnologías en tiempo de guerra: “Hay una conexión directa entre Toy Story y los drones que identifican y disparan a niños en Gaza”, asegura Samantha Youssef, directora de animación con dos décadas de experiencia en películas y videojuegos de Walt Disney Animation, Filmax o Ubisoft. La artista canadiense explicó hace tres meses en una entrevista que muchas grandes producciones de animación por ordenador, como en las que ella ha trabajado, quizás sin quererlo, están “desarrollando robótica revestida con capas artísticas”: los programas de animación y renderización en 3D ayudan a representar el espacio, a entender cómo se mueve un personaje. […] La mención de Gaza no es fortuita. Informes de la ONU y testimonios de médicos sobre el terreno corroboran la muerte de niños asesinados por disparos de drones de las fuerzas armadas de Israel. Algunas informaciones hablan de que doctores extranjeros han tratado más de un centenar de menores, todos ellos con disparos en la cabeza o en el pecho realizados a larga distancia, lo cual indica que no fueron víctimas colaterales. Esos disparos, señala un análisis forense, son compatibles con los que pueden ejecutar drones francotiradores”.

Confieso que casi todos los días, me cruzo con Buzz Lightyear, firme y enigmático, como siempre, en una estantería del cuarto de mi hijo Marcos. Voy y vengo del timbo al tambo diario y allí está el héroe espacial de Toy Story, treinta años después de su aparición en este mundo tan peculiar, construido con piezas de Lego que tanto han gustado siempre a nuestro hijo, dándoles vida con sus habilidosos dedos. Toy Story ha estado vinculada siempre a Steve Jobs y por supuesto a Ed Catmull y Bùi Tường Phong, siendo parte del equipo de producción que permitió alcanzar el enorme éxito que tuvo en su estreno mundial y que ha logrado que permanezca en la mente de niños y mayores a lo largo del tiempo. Tenía razón Steve Jobs cuando dijo en cierta ocasión que el mundo era mejor gracias a las películas que hacía Pixar y que por muy brillantes que fueran los productos de Apple, todos terminarían en el vertedero, pero que no pasaría así con las películas de Pixar porque vivirían para siempre en la mente de millones de niños y niñas del mundo y en su tránsito a personas adultas y mayores. Lo que no sabíamos entonces y a ciencia cierta es que niños, niñas y familias enteras, tanto en Gaza como en Ucrania, han sido objetivos letales de drones que llevaban dentro la tecnología desarrollada que un día, ya lejano, entusiasmó al mundo con un grito que suena en mi mente con cierto remordimiento ético: Hasta el infinito… ¡y más allá! ¿Qué infinito? Esa es la cuestión, porque el más acá ha convertido el software maravilloso de Toy Story, en una mortífera máquina de destrucción masiva. Lo sucedido hasta ahora en Ucrania y Gaza lo atestiguan, aunque ya estábamos avisados, hace muchos años, de la producción no inocente de los chips que se fabricaban, por igual, para la consola PlayStation y los misiles Tomahawk.

(1) Catmull, Ed (2016, 3ª ed.). Creatividad, S.A. Cómo llevar la inspiración hasta el infinito y más allá. Barcelona: Penguin Random House.

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