Hoy ha ganado en Francia la libertad, la «libertad amada» de la Marsellesa

Sevilla, 7/VII/2024

Tan sólo unas horas después de haber publicado hoy un artículo sobre las elecciones en Francia, vuelvo a utilizar las palabras utilizadas en él, que nos quedan (Blas de Otero, dixit), cambiando los tiempos de los verbos y con un denominador común, porque lo que queríamos que pasara desde la izquierda, desde el progreso social democrático, ha pasado. Ha triunfado la izquierda, el Nuevo Frente Popular, con un resultado sin paliativos de lo que Francia ha elegido democráticamente mediante el voto: continuar viviendo en libertad, su amada libertad, la que cantan en su himno nacional.

Ha vencido la memoria histórica republicana, recordada siempre en “La Marsellesa”, cuyo texto vuelvo a repasar, palabra por palabra, para comprender mejor su significado, himno que me sigue emocionando desde su primera estrofa, ahora mucho más al conocer el triunfo del Nuevo Frente Popular, donde se demuestra que la izquierda unida jamás será vencida.

Nada mejor para comprender lo que siente en estos momentos una parte importante del pueblo francés, los votantes del frente popular de izquierdas, para recordar este hermoso canto a la libertad, con texto difícil de comprender hoy pero que tiene su valor en la memoria histórica de su país, que no quieren olvidar. Hoy día, conviene conocerlo completo para comprender mejor su pasado de libertad, igualdad y fraternidad, porque ahora soy, somos…, Francia, como territorio de Libertad, su amada Libertad.

La Marsellesa, interpretada por Mireille Mathieu

La Marsellesa, Himno de Francia, (letra en francés y español)

Primera estrofa

Allons enfants de la Patrie,
Le jour de gloire est arrivé!
Contre nous de la tyrannie
L’étendard sanglant est levé (bis)

Entendez-vous dans les campagnes
Mugir ces féroces soldats?
Ils viennent jusque dans vos bras
Égorger vos fils, vos compagnes!

¡En marcha, hijos de la Patria,
ha llegado el día de gloria!
Contra nosotros, la tiranía alza
su sangriento pendón. (bis)

¿Oís en los campos el bramido
de aquellos feroces soldados?
¡Vienen hasta vosotros a degollar
a vuestros hijos y vuestras esposas!

Estribillo

Aux armes, citoyens!
Formez vos bataillons!
Marchons, marchons!
Qu’un sang impur
Abreuve nos sillons!

¡A las armas, ciudadanos!
¡Formad vuestros batallones!
¡Marchemos, marchemos!
¡Que una sangre impura
inunde nuestros surcos!

Segunda estrofa

Que veut cette horde d’esclaves,
De traîtres, de rois conjurés?
Pour qui ces ignobles entraves,
Ces fers dès longtemps préparés? (bis)

Français, pour nous, ah, quel outrage!
Quels transports il doit exciter!
C’est nous qu’on ose méditer
De rendre à l’antique esclavage!

¿Qué pretende esa horda de esclavos,
de traidores, de reyes conjurados?
¿Para quién son esas innobles cadenas,
esos grilletes preparados de hace tiempo? (bis)

Para nosotros, franceses, ¡ah, qué ultraje!
¡Qué transportes debe suscitar!
¡A nosotros, se atreven a intentar
reducirnos a la antigua servidumbre!

Tercera estrofa

Quoi des cohortes étrangères
Feraient la loi dans nos foyers!
Quoi ces phalanges mercenaires
Terrasseraient nos fils guerriers! (bis)

Grand Dieu! par des mains enchaînées
Nos fronts sous le joug se ploieraient
De vils despotes deviendraient
Les maîtres de nos destinées!

¡Cómo, cohortes extranjeras,
harían la ley en nuestros hogares!
¡Cómo, esas falanges mercenarias,
abatirían a nuestros fieros guerreros! (bis)

¡Dios santo! Encadenadas por otras manos,
nuestras frentes se inclinarían bajo el yugo.
Unos déspotas viles serían
los dueños de nuestros destinos.

Cuarta estrofa

Tremblez, tyrans et vous perfides
L’opprobre de tous les partis
Tremblez ! vos projets parricides
Vont enfin recevoir leurs prix! (bis)

Tout est soldat pour vous combattre,
S’ils tombent, nos jeunes héros,
La France en produit de nouveaux,
Contre vous tout prêts à se battre!

Temblad, tiranos, y vosotros, pérfidos,
oprobio de todos los partidos,
¡temblad! ¡Vuestros planes parricidas
recibirán por fin su merecido! (bis)

Todos son soldados para combatiros,
Si nuestros jóvenes héroes caen,
Francia produce otros,
¡listos para luchar contra vosotros.

Quinta estrofa

Français, en guerriers magnanimes
Portez ou retenez vos coups!
Épargnez ces tristes victimes
À regret s’armant contre nous. (bis)

Mais ces despotes sanguinaires,
Mais ces complices de Bouillé,
Tous ces tigres qui, sans pitié,
Déchirent le sein de leur mère!

¡Franceses, asestad vuestros golpes
o retenedlos, magnánimos guerreros!
perdonad a esas víctimas tristes,
que a su pesar se arman contra nosotros. (bis)

¡Pero no a esos déspotas sanguinarios,
esos cómplices de Bouillé,
todos esos tigres que, despiadados,
desgarran el seno de su madre!

Sexta estrofa

Amour sacré de la Patrie,
Conduis, soutiens nos bras vengeurs
Liberté, Liberté chérie,
Combats avec tes défenseurs! (bis)

Sous nos drapeaux que la victoire
Accoure à tes mâles accents,
Que tes ennemis expirants
Voient ton triomphe et notre gloire!

¡Amor sagrado de la Patria,
conduce y sostén nuestros brazos vengadores!
¡Libertad, Libertad amada,
combate con tus defensores! (bis)

¡Que la victoria, a tus voces viriles,
acuda bajo nuestras banderas!
¡Que tus enemigos, al expirar,
vean tu triunfo y nuestra gloria!

Séptima estrofa

Nous entrerons dans la carrière
Quand nos aînés n’y seront plus,
Nous y trouverons leur poussière
Et la trace de leurs vertus (bis)

Bien moins jaloux de leur survivre
Que de partager leur cercueil,
Nous aurons le sublime orgueil
De les venger ou de les suivre

Entraremos en el camino
cuando nuestros mayores ya no estén aquí,
encontraremos sus cenizas
y la huella de sus virtudes. (bis)

Menos deseosos de sobrevivirles
que de compartir su tumba,
tendremos el orgullo sublime
de vengarlos o de seguirlos.

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de: https://elpais.com/internacional/2024-07-07/la-segunda-vuelta-de-las-elecciones-legislativas-en-francia-en-imagenes.html


CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN
: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Hoy se vota en Francia la libertad, la libertad amada de la Marsellesa

La Marsellesa, interpretada por Mireille Mathieu

Sevilla, 7/VII/2024

Dedico hoy estas palabras al pueblo francés, a los hijos de esa patria que votan un nuevo gobierno, que ojalá resulte el soñado por su memoria histórica republicana, recordada todavía hoy por “La Marsellesa”, cuyo texto he repasado hoy, palabra por palabra, para comprender mejor su significado, himno que me sigue emocionando desde su primera estrofa.

Nada mejor para comprender lo que siente en estos momentos una parte importante del pueblo francés, su frente popular de izquierdas, para recordar este hermoso canto a la libertad, con texto difícil de comprender hoy pero que tiene su valor en la memoria histórica de su país, que no quieren olvidar. Hoy día, sólo se suele recordar la primera estrofa y el estribillo, pero conviene conocerla completa para comprender mejor su pasado de libertad, igualdad y fraternidad, porque ahora soy, somos…, Francia, como territorio de Libertad, amada Libertad.

La Marsellesa, Letra en francés y castellano

Primera estrofa
(Himno de Francia)

Allons enfants de la Patrie,
Le jour de gloire est arrivé!
Contre nous de la tyrannie
L’étendard sanglant est levé (bis)

Entendez-vous dans les campagnes
Mugir ces féroces soldats?
Ils viennent jusque dans vos bras
Égorger vos fils, vos compagnes!

¡En marcha, hijos de la Patria,
ha llegado el día de gloria!
Contra nosotros, la tiranía alza
su sangriento pendón. (bis)

¿Oís en los campos el bramido
de aquellos feroces soldados?
¡Vienen hasta vosotros a degollar
a vuestros hijos y vuestras esposas!

Estribillo

Aux armes, citoyens!
Formez vos bataillons!
Marchons, marchons!
Qu’un sang impur
Abreuve nos sillons!

¡A las armas, ciudadanos!
¡Formad vuestros batallones!
¡Marchemos, marchemos!
¡Que una sangre impura
inunde nuestros surcos!

Segunda estrofa

Que veut cette horde d’esclaves,
De traîtres, de rois conjurés?
Pour qui ces ignobles entraves,
Ces fers dès longtemps préparés? (bis)

Français, pour nous, ah, quel outrage!
Quels transports il doit exciter!
C’est nous qu’on ose méditer
De rendre à l’antique esclavage!

¿Qué pretende esa horda de esclavos,
de traidores, de reyes conjurados?
¿Para quién son esas innobles cadenas,
esos grilletes preparados de hace tiempo? (bis)

Para nosotros, franceses, ¡ah, qué ultraje!
¡Qué transportes debe suscitar!
¡A nosotros, se atreven a intentar
reducirnos a la antigua servidumbre!

Tercera estrofa

Quoi des cohortes étrangères
Feraient la loi dans nos foyers!
Quoi ces phalanges mercenaires
Terrasseraient nos fils guerriers! (bis)

Grand Dieu! par des mains enchaînées
Nos fronts sous le joug se ploieraient
De vils despotes deviendraient
Les maîtres de nos destinées!

¡Cómo, cohortes extranjeras,
harían la ley en nuestros hogares!
¡Cómo, esas falanges mercenarias,
abatirían a nuestros fieros guerreros! (bis)

¡Dios santo! Encadenadas por otras manos,
nuestras frentes se inclinarían bajo el yugo.
Unos déspotas viles serían
los dueños de nuestros destinos.

Cuarta estrofa

Tremblez, tyrans et vous perfides
L’opprobre de tous les partis
Tremblez ! vos projets parricides
Vont enfin recevoir leurs prix! (bis)

Tout est soldat pour vous combattre,
S’ils tombent, nos jeunes héros,
La France en produit de nouveaux,
Contre vous tout prêts à se battre!

Temblad, tiranos, y vosotros, pérfidos,
oprobio de todos los partidos,
¡temblad! ¡Vuestros planes parricidas
recibirán por fin su merecido! (bis)

Todos son soldados para combatiros,
Si nuestros jóvenes héroes caen,
Francia produce otros,
¡listos para luchar contra vosotros.

Quinta estrofa

Français, en guerriers magnanimes
Portez ou retenez vos coups!
Épargnez ces tristes victimes
À regret s’armant contre nous. (bis)

Mais ces despotes sanguinaires,
Mais ces complices de Bouillé,
Tous ces tigres qui, sans pitié,
Déchirent le sein de leur mère!

¡Franceses, asestad vuestros golpes
o retenedlos, magnánimos guerreros!
perdonad a esas víctimas tristes,
que a su pesar se arman contra nosotros. (bis)

¡Pero no a esos déspotas sanguinarios,
esos cómplices de Bouillé,
todos esos tigres que, despiadados,
desgarran el seno de su madre!

Sexta estrofa

Amour sacré de la Patrie,
Conduis, soutiens nos bras vengeurs
Liberté, Liberté chérie,
Combats avec tes défenseurs! (bis)

Sous nos drapeaux que la victoire
Accoure à tes mâles accents,
Que tes ennemis expirants
Voient ton triomphe et notre gloire!

¡Amor sagrado de la Patria,
conduce y sostén nuestros brazos vengadores!
¡Libertad, Libertad amada,
combate con tus defensores! (bis)

¡Que la victoria, a tus voces viriles,
acuda bajo nuestras banderas!
¡Que tus enemigos, al expirar,
vean tu triunfo y nuestra gloria!

Séptima estrofa

Nous entrerons dans la carrière
Quand nos aînés n’y seront plus,
Nous y trouverons leur poussière
Et la trace de leurs vertus (bis)

Bien moins jaloux de leur survivre
Que de partager leur cercueil,
Nous aurons le sublime orgueil
De les venger ou de les suivre

Entraremos en el camino
cuando nuestros mayores ya no estén aquí,
encontraremos sus cenizas
y la huella de sus virtudes. (bis)

Menos deseosos de sobrevivirles
que de compartir su tumba,
tendremos el orgullo sublime
de vengarlos o de seguirlos.


CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN
: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Cuando ya no se espera nada personalmente exaltante

Gabriel Celaya (Hernani, 1911- Madrid, 1991)

Cuando ya no se espera nada personalmente exaltante,
más se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmando,
con un pulso que golpea las tinieblas,

Gabriel Celaya, en La poesía es un arma cargada de futuro

Sevilla, 6/VII/2024

Hoy he vuelto a encontrarme con la poesía combativa de Gabriel Celaya, leyendo una crítica de cine escrita por Carlos Boyero, a quien sigo en esta bella proyección cultural. Precisamente, porque inicia sus palabras con una frase de un poema de Gabriel Celaya, «Cuando ya no se espera nada personalmente exaltante», que resume bien hasta qué punto el hartazgo sobre lo que está pasando y estamos viendo a diario, satura nuestras almas inquietas, no conformistas. Por esta razón, abro mi cuaderno digital por la página dedicada en agosto del año pasado a este excelso poeta, a quien tanto aprecio, porque le dediqué un pequeño homenaje a uno de los poemas que más me ayudó a comprender el compromiso social en nuestro país, en los tiempos difíciles de la dictadura, «La poesía es un arma cargada de futuro», con un objetivo claro: que no se me olvide, ni siquiera un momento. Hoy, rescato lo esencial de aquellas palabras siguiendo mis pasos en la escritura circular, que también existe, trayéndola a este aquí y ahora, que decían los clásicos. Tengo que reconocer que me reconforta como si fuera la primera vez que leo este precioso poema de Celaya, tan actual, tan presente, tan necesario y tan vivo.

La poesía es un arma cargada de futuro, poema de Gabriel Celaya (Hernani, Guipúzcoa, 1911 – Madrid, 1991), musicalizado e interpretado por Paco Ibáñez.

Gabriel Celaya y su poesía, un arma cargada de futuro en el presente agosto

Sevilla, 8/VIII/2023

Agosto sigue muy presente en la memoria histórica y democrática de la cultura. Un ejemplo lo tenemos en Miguel Hernández, cuando impartió una conferencia en el Ateneo de Alicante, el 21 de agosto de 1937, con el título  “La poesía como un arma”, que suponía una elocuente declaración de principios: “La poesía es para mí una necesidad y escribo porque no encuentro remedio para no escribir. La sentí, como sentí mi condición de hombre, y como hombre la conllevo, procurando a cada paso dignificarme […]. En la guerra, la escribo como un arma, y en la paz será un arma también, aunque reposada” (1). Si traigo a colación esta cita es porque hoy quiero dedicar unas palabras especiales a la poesía social de Gabriel Celaya, simbolizada en el poema La poesía es un arma cargada de futuro, publicado en 1955 (2), que se considera prototipo de ella, denostado muchas veces por algunas voces críticas, pero alabado en numerosas ocasiones por quienes se han acercado y se acercan hoy a él salvando su texto y contexto personal y social:

Cuando ya no se espera nada personalmente exaltante,
más se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmando,
con un pulso que golpea las tinieblas,

cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades,
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.

Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.

Con la velocidad del instinto,
con el rayo de prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.

Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.

Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.

Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse
.

Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.

Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica, qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.

Tal es mi poesía: poesía–herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.

No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.

Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra, son actos.

La verdad es que sobrecoge la lectura de este poema, en un género literario que muchos consideran inútil, porque para ellos es una mera contemplación burguesa de lo que está pasando, a través de bellas palabras, pero sin mezcla de compromiso personal y social alguno, aunque personalmente comprendo muy bien y comparto abiertamente la tesis mantenida en el tiempo, que expresó de forma magistral Nuccio Ordine, sobre la utilidad de lo aparentemente inútil, a lo largo de sus obras más significativas.

Es verdad, también, que la poesía no sólo es un arma de futuro, sino de presente, que puede y debe transformar la sociedad a través de la palabra, que en definitiva puede ser “útil” en el mundo actual frente al estereotipo que se le cuelga muchas veces de “inútil”. Luis García Montero, poeta y escritor al que aprecio y admiro, lo resumió perfectamente en un artículo que no olvido (3): “Por respeto a la poesía, debemos negarnos a que se convierta en una carta blanca para decir o escribir tonterías. Se puede estar en contra de la hostilidad de John Locke contra la poesía, sin caer en la trampa de despreciar lo útil. Me parece más interesante afirmar, contra los gobernadores y los buitres del negocio, que la poesía es tan útil como la ciencia o la técnica. El asunto no es superficial. Está en juego el espacio del saber democrático. El libro de Nuccio Ordine [La utilidad de lo inútil] da suficientes datos para abandonar la vieja polémica entre letras, ciencias y técnica. Es una inercia reaccionaria el desprecio de las ciencias y las letras. Conviene tenerlo claro para afirmar después que es también muy reaccionario despreciar el saber humanístico. Estamos hablando de cosas decisivas, como los programas de estudio, las universidades y la educación”. Queda claro en estos momentos tan delicados en el país, por el desprecio a la cultura y la censura galopante que ejercen las derechas, de teórico centro y ultras, autodenominadas “gentes de bien”, ante el resto, el populacho, que somos según ellos millones y, por supuesto, gente de mal: la poesía debe ser un arma para transformar el presente, que construye el mejor futuro de un país.

Entiendo así, mejor que nunca, las palabras de Celaya en el poema citado hoy como ejemplo: Maldigo la poesía concebida como un lujo / cultural por los neutrales / que, lavándose las manos, se desentienden y evaden. / Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse, porque su poesía No es una poesía gota a gota pensada. / No es un bello producto. No es un fruto perfecto. / Es algo como el aire que todos respiramos / y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos. / Son palabras que todos repetimos sintiendo / como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado. / Son lo más necesario: lo que no tiene nombre. / Son gritos en el cielo, y en la tierra, son actos. Así lo dejó escrito y así lo comparto, para el presente y para la posteridad, una sucesión de presentes útiles.

(1) cargada_bague_PASAVENTO_2017_V5_N2.pdf (uah.es)

(2) Celaya, Gabriel,  (1969), en Cantos íberosPoesías completas, Madrid: Aguilar, 1969.

(3) La utilidad de lo inútil por Luis García Montero (infolibre.es)

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Kylian Mbappé marcó ayer un gran gol por la escuadra democrática de su país

Kylian Mbappé, durante la conferencia de prensa de ayer en Hamburgo / L’Equipe

Sevilla, 5/VII/2024

En mi singladura diaria, buscando islas desconocidas, encontré ayer una, democrática por excelencia, en un periódico deportivo francés, L’Equipe, por unas manifestaciones del jugador del equipo galo, Kylian Mbappé, participante en el actual campeonato europeo, en una conferencia de prensa en Hamburgo, que deseo resaltar hoy en tiempos de ocaso de la democracia, de los que no escapa Francia, dos días antes de la decisiva segunda vuelta para la elección del nuevo gobierno: “Pienso que ahora más que nunca, es necesario votar, hay verdadera urgencia, no se puede dejar nuestro país en manos de esta gente, es verdaderamente urgente […] Se han visto los resultados de la primera vuelta, es catastrófico. Se espera verdaderamente que esto cambie y que todo el mundo se movilice para votar por el lado correcto”.

A estas palabras siguió una anécdota, no inocente, que también recoge la noticia. En la citada conferencia de prensa estaba un periodista de la cadena de L’Équipe, Sébastien Tarrago, que en el momento de hacerle una pregunta, le indicaba de forma reiterada dónde estaba situado en la sala: “estoy aquí, en el extremo izquierdo, en el extremo izquierdo”. El capitán giró la cabeza para localizarlo y le respondió: “Afortunadamente, usted está en el lado correcto”. En la misma noticia, también se recoge unas palabras de búsqueda de solidaridad entre sus compañeros del equipo nacional galo: “¡Sería estupendo que Antoine Griezmann ayudara en este reconocimiento!”.

Creo que es muy importante que estrellas del deporte mundial, como Mbappé, se pronuncien sobre su posición ante los ataques furibundos de la derecha y sus extremos en el orbe mundial, en el ocaso planificado de la democracia mundial, porque es un mal endémico que hay que contrarrestar de la forma más democrática posible. Es verdad que ayer, Kylian Mbappé marcó un gran gol por la escuadra democrática de su país, Francia, en una lección mundial de lo que significa la ética política en cualquier espacio profesional, siendo el fútbol un ecosistema social, ético y político, muy importante a nivel mundial. Gracias, Mbappé.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA Y GAZA, ¡Paz y Libertad!

Secretamente enamorados del director del Instituto público “Las Musas”

Instituto público de Enseñanza Secundaria “Las Musas”

… Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros / cantando; / y se quedará mi huerto, con su verde árbol, / y con su pozo blanco. / Todas las tardes, el cielo será azul y plácido; / y tocarán, como esta tarde están tocando, / las campanas del campanario. / Se morirán aquellos que me amaron; / y el pueblo se hará nuevo cada año; / y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado, / mi espíritu errará nostáljico… / Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol / verde, sin pozo blanco, / sin cielo azul y plácido… / Y se quedarán los pájaros cantando.

Juan Ramón Jiménez, en “Corazón en el viento”, en Poemas agrestes, 1910-1911

Sevilla, 3/VII/2024

En el eterno retorno del difícil camino de la vida, yendo continuamente del timbo al tambo, como decía Gabriel García Márquez en sus “Cuentos peregrinos”, descubrí el pasado 28 de junio un artículo excelente escrito por Beatriz Olaizola y publicado en el diario El País, El profesor que convirtió un instituto de barrio de Madrid en centro de excelencia, que quiero compartir hoy con las personas que leen estas páginas, sobre todo porque como defensor a ultranza de las instituciones públicas insertas en el Estado de Bienestar, entiendo que la historia que se cuenta a continuación es un ejemplo de cómo un Instituto público puede alcanzar la excelencia gracias a profesores y directores como es el caso de José Antonio Expósito, director del Instituto de Enseñanza Superior “Las Musas”, en Madrid, que como bien dice la entradilla del mismo “se jubila tras más de 20 años en el centro público del distrito de San Blas-Canillejas, ahora referencia en toda España por su innovador programa educativo”.

No quiero interpretar nada de lo que se dice en el citado artículo y a continuación lo transcribo íntegro, porque creo que tiene un interés general indudable en defensa de las instituciones públicas, tan machacadas desde la derecha ultramontana y su más allá, en pleno ocaso de la democracia. Entren en su sitio web y descubrirán un universo educativo público de excepcional interés. Divúlguenlo, por favor, para contrarrestar el universo de los efetos perversos de las máquinas de fango que existen en la actualidad, trabajando sin descanso en la demolición de los servicios públicos.

Jose Antonio Expósito con un alumno que lleva una camiseta con su nombre en el instituto Las Musas en Madrid / ÁLVARO GARCÍA

El profesor que convirtió un instituto de barrio de Madrid en centro de excelencia

Antes de que los casi 55.000 asientos del ya demolido estadio Vicente Calderón ―algunos rojos, otros blancos y otros tantos azules― pasaran a mejor vida, justo cuando el campo de fútbol del Atlético de Madrid se trasladó de Arganzuela a San Blas-Canillejas y pasó a llamarse Wanda Metropolitano, el club recibió una carta. Un instituto público del barrio, a poco más de un kilómetro, les daba la bienvenida al vecindario y les pedía 400 sillas de plástico de la vieja instalación para renovar las gradas de su pista deportiva. Desde entonces, los 1.500 alumnos del IES Las Musas se sientan donde antes lo hicieron cientos de miles de colchoneros. La rocambolesca idea fue del director del centro, José Antonio Expósito, de 60 años. Una de tantas, como tirar las paredes para que las aulas fueran de cristal, montar un programa de investigación para chavales de 16 y 17 años, organizar intercambios con Canadá o Moscú, que los alumnos debatan en el Parlamento Europeo o hasta contribuyan a la construcción de un nanosatélite.

Durante 20 años, primero como profesor y los últimos nueve como director, Expósito se ha dedicado en cuerpo y alma a transformar un instituto de barrio obrero, en pie desde los ochenta, en un centro de referencia en toda España, donde de los 1.217 alumnos que se han presentado a la Evaluación de Acceso a la Universidad (EvAU) desde 2010, 1.216 han aprobado, incluso con la mejor nota del territorio varios años. Solo ha suspendido uno, en el año de la pandemia. “Mi empeño siempre fue ofrecer a las familias una enseñanza de calidad para que sus hijos pudieran estudiar cualquier cosa. Decirles que pueden ser brillantes”, contaba en el que fue uno de sus últimos paseos por los pasillos que tantas veces ha recorrido. El director de Las Musas anunció su jubilación al claustro de profesores este jueves y unos días antes atendía a EL PAÍS en su despacho.

“Ser director de un centro es una entrega total, son preocupaciones, desvelos, atender a tal número de alumnos, padres y profesores que sobrecoge y asusta. Da vértigo. Todas las horas que puedas echar son pocas, te absorbe de tal manera que es como que si te fagocitara. Lo sientes como algo propio, tuyo, íntimo”, dice, pero cuando habla de dejarlo, se emociona.

Nada más entrar en Las Musas ―más vacío de lo habitual, muchos alumnos están de viaje de estudios― uno se da cuenta de que no es un instituto como los demás. Las aulas del primer y segundo piso tienen las paredes de cristal. Desde secretaría se puede ver lo que hacen los jefes de estudios, que, a su vez, tienen visión total de la sala de profesores. Es uno de los grandes proyectos de Expósito, derrumbar, una a una, y con lo que el ajustado presupuesto permita, las viejas paredes color crema, seña de identidad de todos los colegios construidos en los ochenta y noventa. “Se ve dónde se acabó el dinero”, comenta en la tercera planta, en la que todavía no han podido tirar los tabiques. Bautizaron la iniciativa como educación transparente y el objetivo, explica, es algo que debería ser la norma: que la escuela sea atractiva para los alumnos, en fondo y forma. “No puedes decirles que lo más importante es la educación y luego escolarizarlos en sitios mal iluminados, sucios”, dice.

Espacios “singulares”

“En España hemos optado muchas veces por una educación barata, donde con colocar a los niños ante un pupitre ya estaba. Un edificio escolar tiene que ser algo singular, que no se parezca a ninguna otra cosa, que atraiga, que sea un símbolo y no un edificio que podría ser mañana un convento, unas oficinas o un edificio militar”, señala. Mientras recorre los pasillos y enseña las aulas ―muchas con nombre de musas griegas, Calíope, musa de la poesía, Clío, de la historia, o Urana, de la astrología― recuerda cómo era el centro cuando llegó a sus puertas hace dos décadas. El patio o campo que rodeaba al edificio, cuenta, era “un estercolero”, lleno de basura, yermo y seco. Nada atractivo para alumnos, profesores y vecinos. Ahora, y tras llenar varios contenedores con desperdicios, dos mesas de ping-pong y más 300 árboles y plantas son el escenario a la hora del recreo.

Expósito, doctor en Filología Hispánica y experto en el poeta Juan Ramón Jiménez, nació y se crio en el Vallecas de los setenta y ochenta. En una modesta casa, delante de una escombrera y donde no había libros. En un barrio sin biblioteca, lleno de camiones que iban y venían a tirar la basura de otras zonas de la ciudad. Su padre, natural de Jaén, emigró a la capital de niño y no pudo estudiar. Empezó a trabajar siendo aún un crío y combinada dos empleos para sacar adelante a la familia, por la mañana conserje y por las tardes remendaba zapatos. Su madre, de Badajoz, tampoco terminó el colegio y fue planchadora hasta que nacieron Expósito y su hermano.

“Yo empecé la escuela en un piso. Era un colegio en una casa de vecinos. Subías por la escalera y había dos aulas”, recuerda. Más adelante abrieron un colegio al uso en el barrio y un profesor le enseñó lo que era la poesía. “Me salvó. Vivía rodeado de escombros, de barro, de feísmo a raudales, de mucha pobreza y de repente descubrí un texto de Platero y yo. Sentí la belleza como no la había sentido nunca”. Esa sensación, el querer encontrar lo bello, cuidar los detalles, han sido el motor del director para transformar Las Musas en lo que es ahora. Gracias a las becas y a que trabajó durante toda su etapa universitaria, pudo costearse la carrera. Nada más terminar, se presentó a las oposiciones de profesor de secundaria y aprobó.

“Los alumnos no defraudan”

El camino de Las Musas no ha sido fácil ni lineal. Hace unos años, todo apuntaba a que el instituto como tal desaparecería y solo quedaría como centro de FP. A unos 400 metros iban a abrir otro instituto e incluso ofrecieron a Expósito ocupar el cargo de director en ese nuevo centro. Dijo que no y decidió que pelearía por salvar a sus “musos”: “Una escuela que estuviese marcada por la calidad educativa, ese ha sido mi empeño. Porque si la escuela pública renuncia a ello, perdemos”. El resultado es que cada año la lista de espera aumenta y que las familias lo intentan durante varios años hasta que consiguen plaza, atraídos por la oferta singular de Las Musas. “Y los chicos no te defraudan nunca. Cuando depositas en ellos confianza, responden, porque los estás tratando como adultos”, dice el director.

Esa oferta incluye que los alumnos puedan escoger un proyecto de investigación en primero de bachillerato, de la temática que más les interese, y, con la colaboración de expertos del CSIC o del CNIO, lo presenten durante el último curso. También un proyecto de mentorización, en el que se asigna un profesor de refuerzo a cada niño con dificultades, intercambios con estudiantes de Canadá o Moscú, que 40 alumnos hagan un viaje anual a la Amazonía ecuatoriana o una editorial propia para publicar sus artículos, cuentos, poemas. Todo eso ha llevado a Las Musas a convertirse en “Escuela Embajadora del Parlamento Europeo” y el reconocimiento de Unicef como Centro Referente en Educación en Derechos de Infancia y Ciudadanía Global. Este sistema ha llamado la atención de otros colegios, a quienes Las Musas ayuda y tutoriza para implementar el modelo. Empezaron con cuatro institutos y ahora son unos 20, de Valencia, Tudela, Zaragoza, Jaén, Cádiz o Madrid, entre otros.

A pesar de los buenos resultados y las iniciativas novedosas, la Comunidad de Madrid no ha aceptado la solicitud de Las Musas de recibir la consideración de centro con aulas de excelencia. Pero Expósito está orgulloso de lo conseguido. “Chicos de barrio, que no pueden pagar un colegio privado de 800, 900 o 1.400 euros al mes y no por ello tienen peor formación. El ascensor social tiene que funcionar. Tenemos que potenciar la escuela pública para garantizar que los chicos que no tengan recursos puedan acceder a una formación sólida. Y no renunciar jamás a ello. Estar convencido de que desde una escuela de un barrio modesto se puede transformar el mundo”, defiende.

En mitad del recorrido por el instituto, un grupo de cuatro chavales, acompañados de la profesora, se acerca corriendo al director para enseñarle la camiseta que lleva uno de ellos. En letras negras se lee: “Soltero, comprometido, secretamente enamorado de José Antonio Expósito”. La última opción es la que está marcada con un tick rojo. Todos bromean y se hacen un par de fotos. Todavía no saben que su director deja el centro.

“Durante esta década hemos vivido, dentro y fuera de nuestras aulas, no La rebelión de las masas, sino la rebelión de las Musas. Estudiantes y docentes, guiados por una pedagogía poética, han conquistado la mejor calidad educativa. Juntos hemos soñado con cambiar el mundo. Lo conseguiremos, porque hoy se necesita más que nunca que las escuelas sueñen para que el país entero alce el vuelo”, dice a modo de despedida adelantada. Expósito lleva nueve años empezando los claustros con un poema y siempre supo cuál sería el escogido para su última intervención:

Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros

cantando;

y se quedará mi huerto, con su verde árbol,

y con su pozo blanco.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA Y GAZA, ¡Paz y Libertad!

Una orquesta de marionetas sabe interpretar el tránsito de la vida

Orquesta de marionetas en Sevilla / MJ MORIÁN

La vida es tránsito. El hombre nace en un punto y desaparece en otro: el tránsito que hay en medio es lo que importa. Hay una mudanza constante en lo que hago, figuras que no se sabe si van, si vienen, si esperan.

Cristóbal Toral

Sevilla, 30/VI/2024

Dedicado a Adrián y Alejandro, a quienes tanto quiero

Ayer puede contemplar, asombrado como el niño que siempre llevo dentro, una orquesta de calle compuesta por ocho marionetas semi autómatas, tocando ocho instrumentos diferentes e interpretando Paradise (Mimmo Mirabelli), en una acera de Sevilla entre las sempiternas «aceras» consideradas por la urbanista Jane Jacobs como las grandes maestras de la vida en la gran ciudad: “Bajo el aparente desorden de la ciudad vieja, en los sitios en que la ciudad vieja funciona bien, hay un orden maravilloso que mantiene la seguridad en las calles y la libertad de la ciudad. Es un orden complejo. Su esencia es un uso íntimo de las aceras acompañado de una sucesión de miradas” (1).

En ese encuentro callejero recordé también la visita que hice en 2017 al Museo de la Ciudad de Antequera, donde contemplé la colección de cuadros de Cristóbal Toral (Torre Alháquime (Cádiz), 1940), que sobrecogen por su realismo trágico, siendo las maletas su hilo conductor: “La vida es tránsito. El hombre nace en un punto y desaparece en otro: el tránsito que hay en medio es lo que importa. Hay una mudanza constante en lo que hago, figuras que no se sabe si van, si vienen, si esperan» (2).

¿Por qué este recuerdo en un momento tan mágico? Fundamentalmente, porque acompañando al «director» de la orquesta, sentado y dirigiendo el artilugio móvil que daba vida a los ocho músicos de esa orquesta de calle, formaban parte del decorado improvisado dos maletas que, una vez finalizado el espectáculo, imagino que guardan con especial cuidado a cada músico junto a sus instrumentos, formando una familia bien avenida que cumple diariamente su ritual de encantar a grandes y pequeños al contemplarla tocando, una y otra vez, Paradise, en una interpretación de ensueño a lo largo y ancho de las aceras del mundo, en un viaje siempre hacia adelante, hacia alguna parte en el largo tránsito de la vida, el que muestra siempre Toral en sus sempiternas maletas pintadas. Quizás, esas maletas de la orquesta de marionetas, reflejaron en mi ánimo que su vida como músicos es tránsito, que ayer estaban en una acera de Sevilla y mañana en otra muy lejana, porque el tránsito es su modo de vida. Reflejan una mudanza permanente, porque son figuras que no se sabe si van, si vienen, si esperan. Todo, a cambio de unas monedas en el cubo blanco y lo que es mejor, la mirada de niños y niñas asombrados. Su mejor pago, el mejor valor, sin precio alguno.

Orquesta de marionetas en Sevilla / MJ MORIÁN

Al escribir hoy estas líneas, me acuerdo… también, siguiendo la dinámica que aprendí en su día de Joe Brainard, de un discurso que me marcó mucho la vida cuando leí, con un título sugerente, La maleta de mi padre, de Orhan Pamuk, premio Nobel de Literatura en 2006, porque comprendí la metáfora de su discurso en el acto de recepción oficial del galardón, como homenaje a lo que su padre le entregó un día en una pequeña maleta que contenía su tránsito por la vida: “Recuerdo que, después de que mi padre se fuera, estuve unos días dando vueltas alrededor de la maleta sin tocarla. Conocía desde niño aquella maleta pequeña de cuero negro, sus cierres y sus esquinas redondeadas. Mi padre la usaba cuando salía a algún viaje breve o cuando quería llevar algún peso a su oficina. Me acordaba de que cuando era pequeño, después de que regresar de algún viaje, me gustaba abrir la maleta y revolver sus cosas y aspirar olores a colonia y a país extranjero que salían de su interior. Aquella maleta era un objeto conocido y atractivo que me traía muchos recuerdos del pasado y de mi infancia, pero ahora no podía ni tocarla. ¿Por qué? Por el misterioso peso de la carga que ocultaba en su interior, por supuesto” (3).

Sin desvelar su contenido, les aseguro que tiene mucho que ver con el efecto balsámico de la literatura y de la música, como sentí ayer al escuchar una orquesta de marionetas, en una acera de la Sevilla antigua, en una muestra de su uso íntimo, acompañado de una sucesión de miradas de personas, pequeñas sobre todo, compartiendo con mis nietos la grandeza de la música. Confieso lo que viví ayer, porque en mi memoria de hipocampo mantengo vivo el mensaje de las obrasde Toral y Pamuk, que justifican hoy la realidad de las maletas imaginarias y reales que me han acompañado a lo largo de mi vida. Todo es tránsito y siempre hay en ellas un misterioso peso de carga o belleza, que ocultan en su interior. porque es verdad que todo depende del color del cristal con el que se miren en nuestro caminar continuo para saber de verdad lo que llevan dentro. La orquesta de marionetas de ayer, nada menos que un Paradise eterno.

(1) Jacobs, Jane, Muerte y vida en las grandes ciudades americanas, 1961, Nueva York: Vintage, pág. 50.

(1) http://www.elcultural.com/revista/letras/Cristobal-Toral/6606

(2) Pamuk, O., La maleta de mi padre, 2007. Barcelona: Mondadori, p. 11-44.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA Y GAZA, ¡Paz y Libertad!

Lo aprendí de personas de nombre Juan

Camarón de la Isla, interpretando Viejo Mundo, en su obra magna, La leyenda del tiempo, 1979

Sevilla, 24/VI/2024

Muchas personas llevan en nuestro país el nombre de Juan o Juana, en sus diferentes versiones, vinculadas en la celebración de su “santo “ al Bautista (24 de junio) o al Apóstol (27 de diciembre) -quien lo celebre a estas alturas de la supuesta laicidad del Estado-, como símbolo de una tradición multisecular que se perdió hace ya muchos años, cuando se decidía en el seno de cada familia el nombre de los hijos e hijas porque era un programa o proyecto de vida, es decir, el nombre encerraba en sus letras y grafía una historia personal y colectiva, familiar, que siempre se debía contar. Llevaban con mucho orgullo su nombre, su Vida. Era un momento apasionante que daba pleno sentido a la vida propia y a la de los demás.

En este contexto, repaso mi agenda para localizar y felicitar a amigos y amigas, también a maestros y maestras de vida que llevan este nombre, cada uno, cada una, con su estela. Sin dejar a nadie atrás, tengo presente hoy a un poeta llamado Juan Ramón Jiménez, que me mostró en su obra maestra, Platero y yo (Domingo, LXVIII), la existencia de otro poeta, matemático y astrónomo, Omar Jay´yam (1057-1123), al que leía bajo un árbol lleno de pájaros que no se iban, refrendado en su esencia, años más tarde, por un investigador andaluz de otros mundos, Marte, también de nombre Juan, Pérez Mercader por más señas, que me dio a conocer unas reflexiones de Jay´yam a través de Camarón de la Isla, interpretando una bulería, Viejo Mundo, con letra adaptada por Kiko Veneno, en una obra sublime para “escuchaores” de flamenco, La leyenda del tiempo, publicada en 1979.

En 2006, ese maestro, de nombre Juan Pérez Mercader, culminó su intervención magistral sobre un planeta cada día menos lejano, “La exploración de Marte en el siglo XXI”, a la que asistí como alumno privilegiado, con una canción de Camarón, Viejo Mundo, destacando una estrofa con versos de Jay´yam, pura esencia de sus Rubaiyat:

El mundo es un grano de polvo en el espacio
La ciencia de los Hombres, palabras
Los pueblos, los animales y las flores de las siete colinas,
Son sombras de la nada.

Con este sentimiento de la relativa importancia de nuestras vidas, formando parte de ese grano de polvo en el espacio, del que desgraciadamente nos adueñamos día a día, maltratando a la Madre Naturaleza hasta hacernos los unos a los otros la vida imposible, sólo me quedan palabras para recobrar la importancia de los nombres de personas que nos aportan casi todo en la vida, con palabras tan bellas como las del poeta de Moguer, las de un astrofísico que investiga sobre el más acá de la vida o la forma de transmitir Camarón el significado de la humildad humana para cantarla a la posteridad. Todos con un nexo común, las bellas palabras de Omar Jay´yam.

Además, en el caso del nombre Juan, porque sé lo que significa, lo que ha perdurado a lo largo de los siglos, cuando ponerlo era una tarea encomendada a padres y abuelos, sentados hace miles de años en las orillas de los ríos Tigris y Éufrates, en la actual Irak, preparando el gran acontecimiento del nacimiento de los nuevos descendientes de sus familias, porque los nombres que debían llevar no eran inocentes sino un programa de vida para formar parte de la genealogía familiar. Me parece una aventura extraordinaria, que se debería rescatar como lección de la historia para cada uno, cada una, para todos. 

Lo que he recordado son impecables proyectos de vida, según la historia, de personas de nombre Juan, que siguen siendo necesarios e imprescindibles. La historia sigue siendo una gran maestra de vida. Para que no se olvide, ni siquiera un momento y expresado hoy en palabras de felicitación dedicadas a las personas que conozco, de nombre Juan o Juana, cuyo nombre en hebreo, Yohanan, su “programa de vida”, significaba que “iba a tener el corazón cerca de los que menos tienen”, porque Dios era “miseri-cordioso” (así, con guion) con la familia que “ponía ese nombre” y porque siempre “estaría cerca de ellos”, porque era su protector. 

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA Y GAZA, ¡Paz y Libertad!

Antonio López, sencillez y maestría en estado puro

Rosas rojas, 16-17 mayo 2007 (i) – Lirios y rosa, 1977-1980 (d) / ANTONIO LÓPEZ – Fotomontaje JA COBEÑA

Sevilla, 21/VI/2024

Son habituales mis reencuentros anímicos con el pintor Antonio López y tengo que confesar que siento una especial debilidad por su vida y obra, cuando ya frecuentamos los dos los efectos de una matusalénica edad, como diría Benedetti. Acabo de leer un artículo precioso sobre este pintor de la vida real, la que nace, crece, se multiplica y muere, con un título que no me ha dejado indiferente: Las flores que inspiran a Antonio López: “Pintar una vida breve es emocionante y hay que afrontarlo con valor”. En los tiempos que corren, recomiendo leerlo y aprender del maestro López cómo pasan el tiempo y sus momentos bellos, a modo de un tempus fugit redivivo: “Las flores me han enseñado a congraciarme con la fugacidad de la vida. Me siento atraído tanto por la belleza de su plenitud como por su desenlace decrépito”. Así lo entendí el día que dibujé el boceto de una obra suya que no olvido, Lirios y rosa, inacabado por mi parte a día de hoy o cuando compré en una exposición temporal suya en el Thyssen-Bornemisza, una reproducción en papel Conqueror, Rosas rojas, que figura en un lugar especial, cerca de mi biblioteca, mi clínica del alma.

He escrito sobre Antonio López varias veces en este cuaderno digital y siempre recordando su obra inacabada, porque es lo que siento hoy al contemplar la obra citada, Lirios y rosa, que inicié en 2005 y sobre el que el 3 de julio de 2006 escribí lo siguiente: “Ayer sentí la necesidad de retomar la copia que estoy haciendo de un dibujo de Antonio López que me fascinó desde que conocí su existencia. Es una instantánea de la casa de su tío Antonio López Torres, en Tomelloso (Ciudad Real), que juega admirablemente con la luz a pesar de los claroscuros del conjunto y que está fechada en 1972-1975, como muestra de su laborioso realismo onírico. Trabajé mucho las tulipas de la lámpara, el cableado difuso de la pared, la puerta abierta, el negro distante del mueble platero y la difícil composición geométrica de la solería de las habitaciones contiguas. Desde hace un año y tres meses no he vuelto a coger el lápiz, la regla para medir las proporciones de cada loseta, la goma impertérrita, el papel de seda que cubre el dibujo en potencia, hecho con dedicación para mi hijo Marcos, al que quiero ofrecerle un trabajo concienzudo, serio, trazado en horas de dedicación a él, como símbolo de una vida llena de contrapuntos diarios por la propia contradicción de vivir contracorriente, pero con pasos hacia delante, tal y como los dibuja Antonio López en el paso firme de su tío Antonio” (1).

Miguel Delibes le dedicó en cierta ocasión unas palabras llenas de ternura, en torno la figura de su tío, el del dibujo mío inacabado: “¿Qué admirar más en Antonio? ¿Su persona o su obra? Su bondad, la modestia machadiana de su aliño indumentario, su humildad creadora, su absorbente profesionalidad, el afán de apartarse, de desplazar sobre otros su valía.

«Mi tío Antonio, el de Tomelloso, ese sí que sabe».

Tenía esta obsesión. Los elogios dedicados a él los aplicaba a su tío, con quien de niño mezcló los primeros colores. Él era solamente un copiador, un aprendiz. No era tarea fácil sacarle de su juicio. Él pintaba, sí, pero el genio era su tío. Y su tío, el de Tomelloso, era realmente un talento natural, pero Antonio era el maestro”.

Antonio López es un pintor especial, refugiado siempre en su forma de comprender el tiempo. Así lo definí en alguna ocasión, en una carta que guardo con especial aprecio, refiriéndome también a otra obra inacabada por mi parte: “Como su nombre, todo es sencillo en él: su pintura realista, la escultura viva hasta la muerte, los dibujos en blanco y negro, gracias a su tío maestro de Tomelloso. Su forma de ver la vida a través del color del membrillo, paciente hasta la extenuación para que no se escape nada de lo rutinario, de lo cotidiano que verdaderamente es porque está ahí, pendiente de que alguien lo capte. Antonio López, trabajador del arte, ha dicho en esta etapa de su vida que ahora es más libre que cuando era joven, que le ha costado mucho llegar a algo parecido a la estima por la vida y por él mismo, que el camino ha sido complicado y que ha sido doloroso hacerse a sí mismo. Una persona de alma grande, en un modo de vivir y ser muy sencillo. Como una pintura inacabada para mí, que inicié en 2005, una copia de sus lirios, rosa y hojas verdes en un patio muy particular, que no pretenden decir nada más que sus pinceles pintan la vida con un realismo mágico que no te permiten perder detalle alguno de lo que pasa, de lo que ocurre, de lo que las personas sienten. Sencillez y maestría en estado puro».

A día de hoy, con unos retoques para perfeccionar el resultado final, el dibujo del tío de Antonio López ya está colgado en la casa de Marcos, sin finalizar, casi en borrador, aunque con los trazos ya definidos en la composición final. He preferido que sea así, porque el alma de este dibujo ya no es la misma que cuando se inició esta maravillosa aventura de copiar a un maestro. El cuadro de los lirios, siguen en trazos con apenas color. Antonio López, un pintor inacabado, me lo ha recordado en el silencio muchas veces. No es que seamos vagos, es que el tiempo huye irremediablemente a veces (tempus fugit), se lleva el alma de un determinado día y ya no podemos detenerlo para aprehenderlo y llevarlo a una paleta de colores.

Volviendo a Miguel Delibes, me ha fascinado siempre la anécdota sobre su busto en bronce que realizó Antonio López y le entregó en octubre de 2011, que él contó con el gracejo que siempre le acompañaba en recuerdos íntimos. Como también tardaba, estaba ávido de la última noticia sobre su busto. Encontrándose con un amigo común de Valladolid, Antonio Piedra, le sonsacó información, para que le informara de alguna forma cómo estaba en las manos de Antonio López, cuándo podría ver “su cabeza”, si se parecía, si era un trabajo importante para Antonio López, etc. y cuándo la podría ver finalizada. Ante tanta insistencia y después de varios rodeos, “Antonio Piedra, que mantenía una actitud reverencial, de respeto hacia el pintor-escultor, emitió un levísimo cloqueo y se diría, por sus ademanes y la exageración de su rostro, por la manera de abrir la boca, un poco exagerada, que iba a pronunciar un largo discurso, pero dijo simplemente:

-Estás hablando, la verdad”.

Hoy, en el artículo citado de El País, Antonio López, con su sencillez y maestría sempiternas, en estado puro, me ha hablado al alma y yo lo he contado.

(1) Cobeña Fernández, J.A. Antonio López

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA Y GAZA, ¡Paz y Libertad!

Romanza para un verano que entra hoy con música de fondo

Romanza, segundo movimiento del Concertino para guitarra y orquesta en La menor, Salvador Bacarisse, 1952 / Orquesta de la Universidad de Granada. Guitarra: Marcos Victora Wagner, 2011

Sevilla, 20/VI/2024

A tan sólo unas horas del solsticio (sol quieto) de verano, que tendrá lugar hoy, concretamente a las 20:51 (hora UTC o tiempo universal coordinado), que corresponde a las 22:51, hora peninsular española, según informa el Observatorio Astronómico Nacional, me acerco de nuevo a esta realidad temporal que se aproxima a nuestro país, puntual como siempre. Este largo y cálido verano durará, aproximadamente, 93 días y 16 horas, terminando el 22 de septiembre para dar paso al otoño.

Mañana, coincidiendo con la entrada en el verano, será también un día de celebración especial, dedicado al Día Europeo de la Música. Desde hace años tengo asociada esta fecha con el recuerdo de una obra memorable de Salvador Bacarisse, el Concertino en La mayor, sobre todo en su sobrecogedor segundo movimiento, Romanza (con un tempo Andante), partitura completa que forma parte del legado de su obra a la Fundación Juan March, porque siempre me transmite paz en medio de tanta turbación y mudanzas del alma, sentimiento que deseo compartir hoy, de nuevo, con la Noosfera.

Siempre he pensado que la conjunción de esta llegada del verano y la celebración del día europeo de la música, ofrecen la oportunidad de creer que otro mundo es posible, sobre todo cuando se aúnan esfuerzos y voluntades en torno a la música en un tiempo tan abierto a la vida como es la estación del verano y con un denominador común sobre la ciclópea tarea de reconstruir permanentemente la vida en otro mundo diferente, al revés casi siempre, como ocurre ahora con Ucrania y Gaza, sin ir más lejos. Como no podía ser de otra forma, he elegido hoy, de nuevo, una obra que conjugara estas realidades y que guardo en mi banda sonora vital: el Concertino citado, pero interpretado por primera vez por la Orquesta de la Radiotelevisión Francesa, actuando Narciso Yepes como solista a la guitarra y bajo la dirección de Ataúlfo Argenta. Lo he vuelto a escuchar con profundo respeto y admiración gracias al fondo que figura en la Fundación Juan March (1), como legado que su hijo cedió a la citada Fundación y al que se puede acceder para conocer en profundidad la vida en el exilio y la obra de Bacarisse. En concreto, en la página dedicada al fondo radiofónico en su etapa como productor en numerosos programas en lengua española de la RTF (Radiodiffusion-Télévision Française), A propósito de Salvador Bacarisse (1964). Programa-homenaje a Bacarisse con entrevistas a personalidades de la cultura. Presentador: Narcís Bonet”.

Como en aquella ocasión, reinterpreto hoy el título como Romanza para un verano que entra hoy con música de fondo, donde los sentimientos y emociones pueden volar muy alto, cambiando también lo que ya hay que cambiar. Eso espero en la esperanza de que creamos siempre en la forma de ser nuevas personas en España, acompañados por la música y cantando, como diría Alberti: Creemos el hombre nuevo cantando, / el hombre nuevo de España cantando, / el hombre nuevo del mundo cantando. / Canto esta noche de estrellas / en que estoy solo y desterrado. / Pero en la tierra no hay nadie / que esté solo si está cantando. […] Nada hay solitario en la tierra / creemos el hombre nuevo cantando. También, porque la música es compañera en la alegría y medicina para el dolor (Musica laetitiae comes, medicina dolorum).

La Romanza tiene un tempo de andante (ejecutado con dulzura, poco a poco), al que he dedicado palabras llenas de sentimiento en este cuaderno digital, fundamentalmente en una modesta operación rescate de un músico excelente que tuvo que salir de España en condiciones lamentables con motivo de la guerra civil. Esta obra completa de Bacarisse, el Concertino en La menor, a través de sus tres movimientos, Entrada (Allegro), Romanza (Andante lento) y Scherzo (Allegretto), en su particella original para clavecín y orquesta (que conservo), me entrega siempre paz interior y me permite viajar por sueños posibles. Hoy, más que nunca, necesitamos escuchar romanzas, porque son composiciones de aire tierno y sencillo, que solo quieren transmitir sentimientos y paz interior.

Cada vez que me aproximo a esta partitura busco comprender mejor qué quiso transmitir el autor en ella. Hace años dediqué unas palabras especiales a Ataúlfo Argenta, gran amigo de Bacarisse y creo que me acerqué a su verdadero sentido: “Buscando esta verdad de Ataúlfo Argenta, he seguido de cerca a Fernando Argenta en mi vida nómada, escuchándolo siempre con enorme respeto en la radio del coche, en viajes siempre hacia alguna parte. El mismo que él tenía hacia su padre cuando nos presentaba el Concertino para guitarra y orquesta en La menor, de Salvador Bacarisse (sobre todo su Romanza), nada apreciado por el Régimen franquista por su deriva republicana y que dirigió en un concierto memorable en París el día de su estreno [15-X-1953, París (Théátre des Champs-Élysées), interpretado por Narciso Yepes (guitarra) y L’Orchestre National, en un concierto público organizado por la Radio Televisión Francesa)], del que guardo un recuerdo entrañable en mi memoria de hipocampo, de secreto”. Recomendaba en aquella ocasión, como hago hoy de nuevo, que escuchen esta versión de la Romanza con la pasión de músicos muy jóvenes de la Orquesta de la Universidad de Granada, que recogen el testigo de lo que quiso transmitir Bacarisse desde el exilio en París. El Sur también existe en el Día Europeo de la Música a través de jóvenes intérpretes, el futuro musical y más amable de nuestra Comunidad y de nuestro País.

Guardo también en mi persona de secreto un tesoro musical: la obra compilada de Salvador Bacarisse en la Fundación Juan March, con un prólogo emocionante de su único hijo, Salvador Bacarisse Cuadrado, con quien tuve la oportunidad en 2018 de cruzar un mensaje en el que me autorizó a disponer de una copia del manuscrito original del Concertino para clavecín y orquesta, op. 72 bis (a través de la Fundación Juan March) y en los que me agradecía la cercanía a su padre: “Yo me fui a vivir a Inglaterra pero mis padres siguieron en París, en el pisito del 7 de la rue Cassette que ocuparon más de treinta años. Cuando murió mi madre en 1976, trece años después que mi padre, yo quité el piso de la rue Cassette, y me llevé a Escocia todos los papeles y libros de mi padre. Desde aquel día permanecieron a salvo, y yo creía olvidados, hasta la fecha memorable en que llamó a la puerta de mi casa Emilio Casares, quien venía a pedirme autógrafos y otros materiales para una exposición de “La música en la Generación del 27” que estaba organizando y que tuvo lugar en Granada en julio de 1986. Esa exposición y el magnífico catálogo que publicó el Ministerio de Cultura fue el primer reconocimiento de aquellos músicos olvidados durante el franquismo, entre los que figuraba mi padre. En Granada, durante la exposición y hablando con Rodolfo Halffter, que había venido de Méjico, y con otros, decidí hacer lo que en realidad ya sabía que tenía que hacer: mandar los manuscritos de Salvador Bacarisse a su tierra, a España. Por muy hijo de francés, emigrado a España, que fuera mi padre, nunca se sintió sino español. Vivió treinta años en París, desarraigado y triste lejos de su querido Madrid”.

Conocí su extensa y desconocida obra a través de esta publicación extraordinaria, que está al alcance de quien desee conocer de cerca a este gran compositor olvidado durante la dictadura franquista. Fue un hallazgo que me permitió acercarme a Bacarisse, a su vida y a su preciosa obra. En la Fundación está el legado completo del compositor, llevado a cabo por su hijo en 1987, que incluía todas las partituras que obraban en su poder.

Cuando escribo estas palabras, deseo compartir hoy, de nuevo, este sentimiento de respeto y agradecimiento a un autor muy desconocido en su querido país, pero que tuvo el reconocimiento mundial fuera de él alternando su labor de composición y de dirección de orquesta con el trabajo que desarrolló en el exilio en París, en la Radiodifusión-Televisión Francesa, como productor de programas en español para Hispanoamérica. Es la razón de por qué lo he buscado tantas veces en el fondo de programas de radio en los que trabajó Salvador Bacarisse.

Es necesario conocerlo y escucharlo, compartiéndolo de nuevo con el club virtual, con sede social en la Noosfera, de las personas dignas y libres. Disfruten de esta maravillosa composición a tan sólo unas horas de la celebración del Día Europeo de la Música, cuando entra el verano con el sol quieto (solsticio), que me sigue emocionando como la primera vez que decidí conservarla en mi memoria de secreto.

(1) El concierto fue emitido por la Radiodiffusion-Télévision Française en 1964, en un programa en homenaje a Bacarisse con el título “A propósito de Salvador Bacarisse (1964)”. Durante dos programas fue entrevistado Narciso Yepes y el Concertino en la menor fue emitido íntegro. Los dos programas completos están disponibles en la web de la Fundación en “Bacarisse y la radio”. No he podido localizar grabación alguna comercial de este evento y la referencia me ha sido proporcionada, amablemente, por la citada Fundación. De ahí la importancia de esta referencia, verdaderamente sobrecogedora, escuchando también a Narciso Yepes, su amigo e intérprete preferido y a quien dedicó Bacarisse esta obra excepcional.

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UCRANIA Y GAZA, ¡Paz y Libertad!

Rosario de Velasco, pintora de mujeres valientes, con su alma dentro

Rosario de Velasco, Adán y Eva, 1932 – Museo Nacional / Centro de Arte Reina Sofía

Sevilla, 18/VI/2024

Hoy se ha inaugurado en Madrid, en el Museo Thyssen-Bornemisza, una exposición temporal dedicada a la pintora figurativa Rosario de Velasco (Madrid, España, 1904 – Barcelona, España, 1991) que, como en otras ocasiones, pretende olvidar el olvido al que esta artista ha estado sometida en nuestro país, que ahora cobra toda su expresión en la presentación de esta muestra comisariada por Miguel Lusarreta y Toya Viudes de Velasco, sobrina nieta de la artista, en la que se han logrado reunir «treinta pinturas de los años 20 a los 40 del siglo pasado —los primeros y los más destacados de su trayectoria artística— y una sección dedicada a su trabajo como ilustradora gráfica. Junto a pinturas bien conocidas y conservadas en museos, como su famoso óleo Adán y Eva, del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, con el que obtuvo en 1932 la segunda medalla de pintura en la Exposición Nacional de Bellas Artes, o La matanza de los inocentes (1936), del Museo de Bellas Artes de Valencia». Este conjunto de obras, se expone por primera vez por un esfuerzo encomiable de su sobrina nieta, Toya Viudes de Velasco, tal y como narra en un podcast, que sigue a estas líneas, que recomiendo escuchar con atención plena para comprender el alcance de las obras de esta genial pintora, para sacarlas del olvido y devolverle el esplendor ético que merecen, guardadas en su mayor parte por la familia y en colecciones particulares, algunas hasta ahora en paradero desconocido y que se han ido localizando y recuperando en los últimos años a través de redes sociales.

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Según la sinopsis oficial de la exposición, «a través de esta selección de pinturas, dibujos e ilustraciones, y con un planeamiento que combina aspectos generales de la historia del arte y que explora también conceptos estéticos, sociales y políticos, la exposición pretende redescubrir y poner en valor el trabajo de una de las grandes artistas del arte español de la primera mitad del siglo XX». De la obra expuesta he escogido una pintura extraordinaria, “Adán y Eva», que el Museo Reina Sofía presenta como una obra representativa de Rosario de Velasco, «al haber obtenido en 1932 la segunda medalla de pintura en la Exposición Nacional de Bellas Artes con este lienzo, Adán y Eva, datado en ese año. De igual modo, presentará esta misma pintura en las muestras organizadas por la Sociedad de Artistas Ibéricos en Copenhague y en la galería Flechteim de Berlín, entre diciembre de 1932 y enero de 1933. Centrada en la representación de dos personajes –un hombre y una mujer, recostados en una pradera, sobre una tupida vegetación que recuerda la elaborada factura del aduanero Rousseau–, en esta composición se encuentran las principales constantes de la trayectoria plástica de su autora, una producción figurativa que en el período anterior al año 1936 se aproxima al realismo de los colectivos identificados con la corriente europea de recuperación del clasicismo, como la Nueva Objetividad alemana o los italianos Valori Plastici. Si bien la iconografía de Velasco se inspirará siempre en los motivos pictóricos tradicionales (naturalezas muertas y composiciones con figuras, como en el propio caso de Adán y Eva), la aproximación a esos mismos temas se caracteriza en estos momentos por un innovador tratamiento formal, que incluye los aspectos técnicos y el empleo del color (Paloma Esteban Leal)».

Es importante saber que la postal de Adán y Eva es la postal más vendida en la tienda del del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, obra que también se conoció durante bastante tiempo como Un hombre y una mujer en el campo, en un esfuerzo sacrosanto por salvar las interpretaciones dudosas de las creencias, presumiblemente del régimen franquista, a pesar de sus devaneos falangistas, reconociéndose por su trayectoria profesional y vital que fue una mujer muy avanzada para su tiempo, compartiendo también, por ejemplo, su obra iniciática como ilustradora en Cuentos para soñar, de una jovencísima María Teresa León. Es la razón de su pintura figurativa y su más allá, terrenal o celestial, dependiendo siempre del los ojos con los que se contemple su obra. Casi siempre, a través de mujeres representadas en la vida ordinaria, con su alma extraordinaria dentro.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

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