Georges de La Tour, El recién nacido(h. 1648, óleo sobre lienzo, 76 x 91 cm, Museo de Bellas Artes, Rennes)
Sevilla, 8/XII/2023
Una vez más y para intentar comprender la intrahistoria de este día, la Inmaculada Concepción, fiesta nacional en un país regido por una Constitución laica, donde en su artículo 16 dice textualmente algo que resalto en negrita: “Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos […] Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones”, vuelvo a contemplar el óleo de Georges de La Tour, El recién nacido, un pintor desconocido durante siglos para la historia del arte, porque busco entender la sorprendente concepción de María, más allá del dogma y de cómo nos lo ha contado la historia sagrada.
Sobrecoge el silencio y austeridad en este cuadro tan realista en los últimos años del pintor: “Sus célebres “noches”, de aparente simplicidad, silenciosas y conmovedoras, dan vida a personajes que surgen con magia en espacios sumidos en el silencio, de colorido casi monocromo y formas geometrizadas. La total inexistencia de halos u otros atributos sacros, así como los tipos populares empleados, justifican la lectura laica que a veces se ha hecho de sus nocturnos en obras como La Adoración de los pastores del Louvre o El recién nacido de Rennes“ (1). No hay vestigio alguno de collares o anillos, pedidos por José al platerillo de Alberti en un poema precioso, El platero, publicado en El alba del alhelí, que siempre he sentido como la gran paradoja de la creencia descreída en el dios que nos conmueve y en la Virgen María de mis mayores, una mujer muy sencilla y confundida que solo acepta el regalo de un beso a su Niño, mucho más allá de medallas, collares y anillos, porque como estampa familiar nos puede servir para comprender la quintaesencia de la religión bien entendida.
A la Virgen, un collar y al niño Dios, un anillo, Platerillo, no te los podré pagar, ¡Si yo no quiero dinero! ¿Y entonces qué? di. Besar al niño es lo que yo quiero. Besa, sí
En este cuadro, esta sencilla mujer no tiene casi nada, solo el regalo precioso del silencio sonoro de la noche y contemplando a su niño, fruto de una sorprendente concepción, en la que encontró, eso sí, a un gran compañero, José, al que también he reconocido siempre su difícil situación ante los demás descreídos y porque su papel en esta historia nunca ha pasado desapercibido en nuestras vidas y en nuestras fastuosas navidades blancas. José, el carpintero de Nazareth, siempre ocupó una segunda fila en una historia jamás contada bien. Era la pareja oficial de María, asunto que me ha emocionado en muchas ocasiones al describirse así, a pesar de que la historia lo ha encumbrado siempre a los altares. En el óleo de Georges de La Tour, no aparece José por ningún sitio porque realmente nunca fue protagonista de esta historia mágica, la sorprendente concepción de María. Todos comentaban siempre su silencio, aunque era un secreto a voces por la asunción de su papel en la historia difícil de María. Me gusta recordarlo despojado de su santidad, ocupando su sitio en la historia, básicamente como un hombre humilde, trabajador y bueno, con un profundo respeto a María, una persona que la historia ha colocado en un sitio muy especial difícilmente entendible si te falta la fe que nos enseñaron nuestros mayores, como le gustaba decir a Antonio Machado. Creo, sinceramente, que fue un buen compañero.
En este contexto de duda festiva, escucho de nuevo a un compositor francés, Michel Corrette (1709-1795), un perfecto desconocido que ha supuesto un descubrimiento extraordinario en mi aprendizaje diario para interpretar dignamente sus partituras en clave y violín. Todo surgió al localizar en su ingente obra seis sinfonías dedicadas a la Navidad, preciosas, de las que quiero destacar hoy un movimiento en concreto: José es un buen compañero (Sinfonía III, Allegro), porque me permite contextualizar una historia de una persona que ha supuesto mucho para el devenir de la sociedad creyente, una historia, entre otras, que habla siempre de soledad y silencio ante la libre elección para la difícil tarea de vivir dignamente. Escuchándola, comprendo mejor que nunca la categoría humana de José, ignorado hasta por el evangelista Marcos, porque sólo sabemos que en el capítulo 6, versículos 1 a 3 de su crónica de la muerte anunciada de Jesús (como buen periodista), dijo lo siguiente: “Se marchó [Jesús] de allí y vino a su tierra, y sus discípulos le acompañaban. Cuando llegó el sábado se puso a enseñar en la sinagoga. La multitud, al oírle, quedaba maravillada; y decía: “¿De dónde le viene esto? y qué sabiduría es ésta que le ha sido dada ¿Y esos milagros hechos por sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, de Josét, Judas y Simón? ¿Y no están sus hermanas aquí con nosotros? Y se escandalizaban a causa de él”. José ignorado en este relato de identidades y solo ante el peligro. No aparecía por ningún sitio en la noticia contada por Marcos pero, dueño de su soledad y de sus silencios, siempre tuvo el sentido de la medida que tanto aprecio.
Correttte sabía lo que componía. José fue un buen compañero y Marcos lo entendió así. Por esta razón es sugerente intentar comprender que José admiraba a este narrador de la época, que contó cómo el emperador César Augusto quiso acabar de una vez por todas con alternativas a su poder corrupto, a través de un niño-ciudadano de su imperio, no empadronado, llamado Jesús, rey de los judíos, un revolucionario que no quiso ser emperador, que contaba cosas muy interesantes, que formó un gran equipo y que quería atender sobre todo a los más desprotegidos, a los engañados por el poder, a los nadies y a los desheredados. Y era una persona corriente, lo que suele poner muy nerviosos a los malos gobernantes: cuando se cansaba, dormía sobre el cabezal del barco, como nos lo contó hace ya muchos años ese joven periodista ya citado, de nombre Marcos. Mientras, José, un carpintero humilde, seguía trabajando en silencio, como el de María, un momento mágico que pintó admirablemente George de la Tour.
Michel Corrette (1709-1795), José es un buen compañero (Seis sinfonías de Navidad, Sinfonía III, Allegro), interpretado por La Fantasía.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
Es verdad que se podría decir que soy como ´el rayo que no cesa´, al abordar en bastantes ocasiones´, en este cuaderno digital, la realidad de la pobreza infantil en España y, por cercanía, en mi Comunidad, Andalucía, pero creo que es una obligación ética acercarme a esta situación lacerante, que nos debería conmover y conturbar de forma directa, desde mi condición de ciudadano que hace ciudad (polis) y país, es decir, que hace política en su sentido más primigenio, con independencia de las obligaciones de Estado en este ámbito de responsabilidad pública, que son obvias, para buscar las mejores respuestas posibles a unos hechos irrefutables que afectan a un 28% de los niños y niñas de este país y, por proximidad física, de Andalucía. Escribo de nuevo con alma estas palabras, sobre lo que amo, la felicidad digna de los niños y niñas de este territorio en el que vivo, porque aprendí de Miguel Hernández su capacidad de amar, salvando lo que haya que salvar: Este rayo ni cesa ni se agota: / de mí mismo tomó su procedencia / y ejercita en mí mismo sus furores. / Esta obstinada piedra de mí brota / y sobre mí dirige la insistencia / de sus lluviosos rayos destructores.
En esta ocasión, traigo a colación un informe publicado recientemente por UNICEF, España: pobreza infantil en medio de la abundancia, para que se conozca, divulgue y podamos emitir los juicios pertinentes, bien informados siempre. Para comenzar, es importante señalar que este documento se emite por los Report Card de la Oficina de Investigación de UNICEF (Innocenti), como un “informe de investigación sobre la realidad del bienestar y los derechos de los niños y niñas en los países ricos que comenzó hace 23 años. Estos informes, con distintos enfoques temáticos, comparan la realidad y los datos en estos países respecto a distintos aspectos relacionados con la infancia (como la pobreza, la exclusión, la contaminación, la educación o la salud) y los clasifican según su mejor o peor desempeño. El Report Card nº18 (en adelante RC 18) está centrado en el análisis y la evolución de la pobreza infantil en los países ricos (Unión Europea y Unión Europea (UE) y de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Este RC 18 retoma la línea de anteriores informes como el RC 10 (sobre pobreza infantil) y el 12 (sobre los impactos en la infancia de la Gran Recesión). Los contenidos principales son el análisis de la situación actual de pobreza de ingreso y el progreso en los últimos siete años. Con estos indicadores elabora una tabla clasificatoria en la que se incluyen 39 países, incluida España. Además, el RC 18 hace un recorrido por otras dimensiones no monetarias de la pobreza como la privación material y la percepción subjetiva, por la repercusión de la pobreza en determinados colectivos, y por las distintas políticas de protección social de las familias y los niños y su impacto en la reducción de la pobreza. El informe contribuye a responder a preguntas clave como: ¿Cuál es la situación de la pobreza infantil en los países más ricos? ¿En qué medida han sido estos países capaces de reducir la pobreza infantil durante los años de bonanza desde la Gran Recesión? ¿Cuál ha sido el impacto de la crisis del COVID? ¿Qué políticas están siendo más o menos eficaces para la reducción de la pobreza de los niños, niñas y adolescentes? En este documento, elaborado por UNICEF España, se hace un repaso de los resultados, los datos y los contenidos del RC 18 con una especial atención a los resultados de España. Además, incorpora puntualmente algunos datos adicionales, no mencionados en el Report Card, que contribuyen a completar el panorama de la pobreza infantil en nuestro país (señalados con un asterisco) y unas propuestas de políticas públicas adaptadas a la realidad de España”.
Del contexto explicado anteriormente, extraigo hoy algunas consideraciones que reflejan la situación en nuestro país, con datos suficientemente explicativos en sí mismo, así como siete recomendaciones generales y cinco propuestas. En relación con la pobreza infantil monetaria en la infancia (basada en los ingresos de los hogares) de la UE y la OCDE, se analizan dos indicadores, en los que primero responde a la situación actual, basada en una media de las tasas de pobreza infantil entre los años 2019 y 2021 (para evitar los problemas de datos derivados de la epidemia del COVID), mientras que el segundo indicador refleja la evolución de esa tasa de pobreza desde la media de 2012-2014 hasta 2019-2021. Un puesto alto en la tabla significa un mejor desempeño en la lucha contra la pobreza infantil y donde se puede observar que España está entre los países peor clasificados, en el puesto 36 de 39:
Respecto de la situación actual de la pobreza infantil, el informe señala que “se pueden remarcar algunos aspectos relevantes en relación con España, que se sitúa en la parte final de la clasificación, solo por encima de Rumanía, Turquía y Colombia. En este apartado del RC se analiza no solo la pobreza monetaria (usada para la tabla clasificatoria) sino también la privación material y la pobreza subjetiva como parte del concepto de “pobreza multidimensional”, es decir, usando sólo el dato más reciente, de ingresos de 2021, España es el país de la UE con la tasa de pobreza infantil más alta, con un 27,8%:
Los hallazgos fundamentales en este indicador, que reproduzco literalmente, muestran que:
• La pobreza infantil no depende en exceso de los niveles de renta de los países: España y Eslovenia tienen similares niveles de renta por habitante, pero Eslovenia tiene una tasa de pobreza del 10% y España del 28%. También se da el caso de países con rentas per cápita muy dispares con niveles semejantes de pobreza infantil, como la República Checa y Suiza (ver gráfico superior).
• En España el porcentaje de niños y niñas en pobreza persistente (dos o más años en situación de pobreza) es el cuarto más alto de los países europeos analizados, por encima del 20% en el periodo 2027-2019. La pobreza crónica o persistente se asocia con mayores problemas de aprendizaje, de salud o problemas emocionales y de comportamiento respecto a aquellos niños que no sufren la pobreza o lo han hecho de manera puntual.
En relación con el indicador de privación material, este informe solo contempla la situación en los países de Unión Europea, los únicos para los que hay datos disponibles y comparables. Nuestro país se sitúa el sexto de la UE respecto a las tasas de privación material y social severa de niños, niñas y adolescentes, con un 10,3% en 2022 (cerca de 825.000) por detrás, entre otros, de Rumanía (30,8%), Bulgaria y Hungría. Los países con mejor desempeño (Finlandia, o Eslovenia) están por debajo del 2%. La evolución de la privación material y social severa de personas menores de 18 años en el conjunto de la UE, desde 2015 (el primer dato disponible de este nuevo indicador) hasta 2021, ha sido en general positiva, pasando del 11,8 al 7,5% en el conjunto de la Unión. La excepción son España y Suecia [la negrita es mía], con pequeños incrementos en ese periodo, pero partiendo de niveles de privación muy distintos. Suecia aumentó del 1,2 hasta el 1,7% y España del 10,5 al 10,8%. Respecto a los problemas de vivienda (presencia de goteras, humedades en las paredes, ventanas en mal estado…) la tasa de niños y niñas que se encuentra en esta situación en nuestro país es del 21,3% (uno de cada cinco) y sitúa a España en la cuarta peor posición de Europa junto a Francia. El informe también recoge una dimensión de la privación de la carencia material especialmente diseñada para los niños, niñas y adolescentes (en este caso menores de 16 años): La privación material infantil. El cálculo está basado en un listado de 17 artículos, especialmente pensados desde el punto de vista de los derechos de la infancia. La carencia de tres o más de ellos se considera privación. En este caso España, con un 19,7% de niños y niñas que están en esta situación, se coloca en la sexta peor posición de la UE, lejos de los datos de Rumanía (42,5%) o Bulgaria, pero también de los países en mejor situación: Eslovenia, Estonia, Finlandia o Suecia, todos ellos por debajo del 4%:
Cuando se aborda el indicador de desigualdad, es decir, situaciones en las que la pobreza infantil se agrava o se producen grandes inequidades en su impacto, se descubren inequidades flagrantes en las familias migrantes, como es el caso de España, donde la tasa de pobreza infantil se dispara al 70% cuando los dos progenitores son extranjeros, casi el triple que la tasa cuando ambos son españoles (24%). Respecto de los niños y niñas de la comunidad gitana, se aporta el dato facilitado por la Fundación Secretariado Gitano, al estimar que en 2018 existía un 89% como tasa de pobreza infantil en esta comunidad, triplicando la tasa general. El componente territorial también es importante, dando como resultado que en España se dan diferencias de tasas de pobreza infantil de más del doble entre distintas CCAA. También se aborda el indicador de ´tipo de familia´, donde “en Europa un niño o niña en un hogar con un solo adulto (mayormente una mujer) sitúa a ese hogar con el triple de posibilidades de estar en riesgo de pobreza respecto a hogares con dos adultos. En nueve países del RC (incluidos Bélgica, Canadá o Islandia) esta diferencia puede elevarse hasta cinco veces. Seis de estos países están entre los que mejores resultados alcanzan en la tabla clasificatoria, lo que demuestra que las tasas medias a veces esconden grandes diferencias. Según el RC 18 en España esta diferencia de pobreza entre hogares con uno y con dos adultos sería de algo más del doble”.
Cuando se aborda en el informe la evolución de la pobreza infantil en la última década, es decir, entre 2012-2014 y 2019-2021, se analizan dos periodos, “desde 2012 a 2018, años de crecimiento económico sostenido en la mayoría de los países y entre 2019 y 2021, periodo afectado por la crisis del COVID. Los años entre 2012 y 2018 fueron una excelente oportunidad para la reducción de la pobreza infantil. ¿Cuál fue el resultado?:
• 18 de los 32 países con datos disponibles, redujeron la pobreza, desde el 1% de la Republica Checa hasta más del 30% en Lituania y Polonia.
• España y Turquía permanecieron igual (en España comenzó la recuperación en 2014).
• 12 países incrementaron sus tasas de pobreza infantil, desde el 3% de Francia a más del 20% de Noruega Y Reino Unido.
• El promedio de pobreza infantil del conjunto de países pasó del 20,1% y 18,5% en esos seis años. Entre 2019 y 2021 las tendencias no son tan claras, en general se puede apreciar un limitado efecto del COVID en los ingresos de las familias, probablemente por las medidas de protección social que establecieron la mayoría de los países. El RC 18 se unen estos dos periodos en una tabla general de progreso desde el promedio 2012- 2014 y el de 2019-2021. Los países en verde han reducido su pobreza infantil en más de un 10%. En azul aquellos que han permanecido más o menos estables, con avances o retrocesos relativamente pequeños, entre los que se encuentra España. En naranja aquellos que han incrementado significativamente (más de un 10% sus cifras de pobreza de niños y niñas, con un destacado incremento en el Reino Unido”.
En la recta final del informe se aborda la protección social de la infancia, desde la Gran Recesión de 2008, que “mostró el devastador efecto de las crisis globales pueden tener en los niños y niñas”. Tiene un especial interés para nuestro país esta parte del informe cuando dice que “en los posteriores años de estabilidad económica muchos países, entre ellos España, perdieron la oportunidad de reducir la pobreza infantil. Sin embargo, la mayoría de los países fueron capaces de contener o, incluso, reducir la pobreza durante la crisis asociada al COVID 19”. Es por ello que “para lograr mejoras significativas y duraderas en los derechos y el bienestar de los niños, niñas y adolescentes, los gobiernos deben invertir y mejorar las políticas en diferentes ámbitos (por ejemplo, educación o sanidad). Sin embargo, la protección social es una herramienta fundamental de los gobiernos porque permite aliviar directamente la pobreza complementando los ingresos de los hogares. Esto tiene un impacto inmediato en la capacidad de los hogares para satisfacer sus necesidades y, además, este tipo de políticas también puede tener efectos positivos a largo plazo para la salud, la nutrición, el logro educativo y el desarrollo de los niños. Respecto a las políticas de protección social, (en este RC el análisis está especialmente centrado en políticas de ayudas y prestaciones monetarias) se pueden destacar algunos datos en clave nacional”, donde interesa conocer las referencias a España, fundamentalmente por su escaso impacto en relación con las soluciones a los problemas de pobreza infantil señalados :
• La capacidad para reducir la pobreza infantil mediante transferencias monetarias en España es la segunda más baja de los países europeos. Solo es capaz de hacerlo en un 21,5% (7,6 puntos porcentuales). Junto con Turquía, Rumanía y Grecia lo hace en menos de un 25%, mientras países como Alemania, Irlanda o Finlandia se acercan e incluso superan el 60%. Además, esta capacidad ha disminuido sustancialmente desde 2012 hasta 20217.
• Clasificando los países por tipo y cobertura de las ayudas a familias e infancia: (universales o casi universales/limitadas por nivel de renta/ambas) 10 de los 43 países cuentan con ayudas universales, 17 solo con ayudas condicionadas por nivel de renta (entre ellos España) y 16 con ambos tipos.
• Inversión: España redujo ligeramente la inversión por niño como porcentaje del PIB per cápita en ayudas monetarias a familias e infancia desde 2010 hasta 2019.
• Adecuación: España tiene un grado de adecuación de las ayudas medio/bajo para las familias en desempleo y nulo en las familias de ingreso medio. Esta adecuación ha crecido entre 2012 y 2022 en España para una familia vulnerable (en desempleo) en un 37,9%, mientras que decae en la mayoría de los países. En general el informe insiste en la necesidad de indexar las ayudas monetarias a los índices del coste de la vida para evitar, como sucede en muchos casos, que vayan perdiendo capacidad a lo largo de los años.
Por último y quizás la parte más importante por señalar acciones de presente y futuro, se exponen en el infirme siete recomendaciones y cinco propuestas de actuación para abordar la pobreza infantil en esta legislatura, a la luz de los datos expuestos:
En relación con las propuestas, recojo literalmente las cinco señaladas en el informe:
1. Expandir las políticas sociales orientadas a la infancia. Ampliar la deducción fiscal reembolsable por hijo menor de tres años de 1.200 € hasta los 18 años de forma progresiva. Incrementando su importe, universalizando su alcance, eliminando las condiciones relacionadas con la situación laboral o contributiva y estableciendo su efectiva complementariedad con el IMV y su complemento a la infancia. Se establecería así un nivel mínimo a nivel nacional de protección social y económica para la infancia semejante al de la mayoría de los países de nuestro entorno. Este nivel mínimo de protección social debería ser completado y apoyado por las políticas autonómicas y locales, por ejemplo, focalizando su esfuerzo en los grupos de niños y niñas más vulnerables en cada territorio.
2. Mejorar el acceso a servicios esenciales para todos los niños y niñas. Impulsar la efectiva implementación y financiación de la Garantía Infantil Europea y su Plan de Acción por parte de todas las administraciones públicas y con el foco en los niños y niñas más vulnerables. La Garantía Infantil Europea tiene como objetivo garantizar en 2030 el acceso a: educación y atención a la primera infancia gratuitas; educación y actividades escolares gratuitas; una comida sana diaria en la escuela; asistencia sanitaria gratuita; acceso efectivo a la vivienda y una alimentación adecuada.
3. Ampliar la cobertura de medidas de conciliación y garantizar la educación 0-3. Aprobar una Ley de familias. Universalizar la gratuidad de la educación de 0 a 3 años comenzando por las familias vulnerables y de menores ingresos, como plantea la Garantía Infantil Europea. Ampliar la prestación de pago único por nacimiento o adopción de un hijo a todos los nacimientos, adopciones y acogimientos de larga duración. Incluir las situaciones no cubiertas ni por la actual prestación (en este momento acceden familias numerosas, monoparentales, y con discapacidad) ni por la prestación por nacimiento y cuidado de menor. Incorporar en el diseño de los servicios un enfoque desde los derechos de los niños y niñas.
4. Avanzar en la garantía de acceso a una vivienda adecuada. Garantizar el acceso a la vivienda adecuada para todos los niños y niñas y sus familias, proporcionando apoyo en términos de coste económico (incluyendo los suministros básicos) como mejorando la calidad y accesibilidad de la misma. Prevenir las situaciones de desahucio, garantizar soluciones alternativas de alojamiento que no pasen por la tutela pública, y acabar con el chabolismo y la infravivienda.
5. Involucrar a los niños y las niñas en el debate. Asegurar la participación infantil en el desarrollo y la gobernanza de los planes y estrategias tanto nacionales como autonómicas y locales relacionados con la pobreza y la exclusión social de la infancia. Seguir potenciando los consejos de participación infantil y adolescente a todos los niveles territoriales. Incorporar estudios y datos de forma sistemática sobre la percepción subjetiva de la pobreza y la exclusión entre los niños, niñas y adolescentes.
Si ha llegado hasta aquí en la lectura de estas reflexiones objetivadas con datos, ¡enhorabuena!, porque es una demostración de que le interesa evaluar lo que acontece en estos momentos en el país en relación con la pobreza infantil. Estoy muy de acuerdo con las palabras pronunciadas por el actual presidente de UNICEF España, cuando ha manifestado en la presentación de este informe que la pobreza infantil en este país es un problema estructural, con unas tasas inaceptables, porque “detrás de estas cifras hay niños, niñas y adolescentes que no pueden permitirse comer carne, pollo o pescado al menos una vez cada dos días, ni fruta y verdura a diario, que viven en casas sin una temperatura adecuada, que no cuentan con ropa, calzado o libros adecuados, o que no pueden participar en actividades de ocio o irse de vacaciones una vez al año”. Por estas razones y otras de profunda entidad, no se debe “volver la vista a otro lado” ante cualquier menor que no disfrute de unas “condiciones de vida dignas” […] El problema de la pobreza infantil en España es estructural y debe ser abordado como tal. Su reducción es posible, pero es una decisión política. Es necesario hacer un esfuerzo mayor y más rápido”.
Personalmente, creo que estamos ante un reto que el nuevo Gobierno progresista puede abordar ya sin más dilación y una muestra de ello es la creación del nuevo Ministerio de Juventud e Infancia, que sustituye al Alto Comisionado para la lucha contra la pobreza infantil, elevando su rango político y decisorio, reforzando de esta forma las piedras angulares del Estado de Bienestar.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
Noray en el puerto de Punta Calero (Lanzarote), con la sombra imaginaria de La isla desconocida / JA COBEÑA
Te quiero como para leerte cada noche, como mi libro favorito quiero leerte, línea tras línea, letra por letra, espacio por espacio…
Mario Benedetti, Te quiero sin mirar atrás
Sevilla, 6 de diciembre de 2023, Día de la Constitución
El alma de la democracia en nuestro país está herida, como en otros lugares del mundo, ante su ocaso deliberado que llevan a cabo las fuerzas antidemocráticas, que no la aprecian y la manipulan a diario frente al interés general del pueblo español, fundamentalmente la derecha extrema y la ultraderecha, el soberanismo sin límites, el odio a los diferentes y migrantes, el populismo, la coerción a la libertad y al pensamiento a través de la digitalización a ultranza y la obsesión con la tecnología como gran hermano todopoderoso, artificial siempre y muy poco humano, el consumismo desbocado y los retos de nuestro entorno, en especial el capitalismo extremo, no solidario, las guerras y el cambio climático.
Para mí, como he afirmado en anteriores ocasiones, la Constitución promulgada en 1978 es como el noray para barcos anímicos, personas siempre, que se amarran a él para asegurar su permanencia en el puerto real de la Democracia, con todas las garantías, sobre todo para protegerlos de oleajes procelosos como los de la vida misma, con ejemplos muy claros en los primeros pasos de esta compleja legislatura. Es un símbolo que me emociona siempre y lo observo en mis incursiones en puertos seguros cada vez que recalo en ellos con mi «Isla Desconocida» que, un día ya lejano, me regaló José Saramago en un cuento inolvidable. Por ello y llegado este día conmemorativo, manifiesto de nuevo que quiero a la Constitución como para leerla cada noche, porque como mi libro favorito que es quiero leerla siempre, línea tras línea, letra por letra, espacio por espacio…
Hoy, cuando se cumple el 45 aniversario de nuestra Constitución, vuelvo a utilizar las palabras que me quedan en mi persona de secreto y en la de todos, escritas el año pasado en este cuaderno digital, también el anterior y… siempre, desde 1978, recordando un día muy especial para la salvaguarda de la convivencia en este país, en el que la Constitución se aprobó por las Cortes en sesiones plenarias del Congreso de los Diputados y del Senado celebradas el 31 de octubre de 1978, siendo ratificada por el pueblo español en referéndum de 6 de diciembre de 1978, y sancionada por S.M. el Rey ante las Cortes el 27 de diciembre de 1978. Antecedentes para no olvidarlos, ni siquiera un momento.
Constitución de España, 1978
La Constitución es la base de la identidad del Estado. Así lo vivo y así lo he expresado en varias ocasiones en este cuaderno digital. Es uno de mis principios políticos como ciudadano demócrata en tiempos muy modernos, de turbación, en los que siempre he creído que se pueden hacer mudanzas intelectuales. Además, si no gustan en la actualidad a muchos recién llegados a la política activa o a los pasados de rosca, que haberlos haylos, lo siento porque no tengo otros (a diferencia del gran aserto de Groucho Marx). Para ello, vuelvo a leer reflexiones mías elaboradas y dedicadas a Aristóteles en el rincón de pensar, que nos dejó un tratado de Política con mayúsculas, gran ausente en estos tiempos de cólera independentista y desconcierto por los evidentes desajustes territoriales en este país. He vuelto a leer el libro tercero de esta magna obra, que se refiere a la relación del Estado con los ciudadanos y, más en concreto, a la teoría de los gobiernos y de la soberanía, porque recordaba que en ese texto se encontraba una frase que habría que grabar en el Congreso con letras de oro: a la Constitución es a la que debe atenderse [siempre] para resolver sobre la identidad del Estado.
No hay que despreciar el contexto en la que lo escribe: “Pero admitamos que el mismo lugar continúa siendo habitado por los mismos individuos. Entonces ¿es posible sostener, en tanto que la raza de los habitantes sea la misma, que el Estado es idéntico, a pesar de la continua alternativa de muertes y de nacimientos, lo mismo que se reconoce la identidad de los ríos y de las fuentes por más que sus ondas se renueven y corran perpetuamente? ¿O más bien debe decirse que sólo los hombres subsisten y que el Estado cambia? Si el Estado es efectivamente una especie de asociación; si es una asociación de ciudadanos que obedecen a una misma constitución, mudando esta constitución y modificándose en su forma, se sigue necesariamente, al parecer, que el Estado no queda idéntico; es como el coro que, al tener lugar sucesivamente en la comedia y en la tragedia, cambia para nosotros, por más que se componga de los mismos cantores. Esta observación se aplica igualmente a toda asociación, a todo sistema que se supone cambiado cuando la especie de combinación cambia también; sucede lo que con la armonía, en la que los mismos sonidos pueden dar lugar, ya al tono dórico, ya al tono frigio. Si esto es cierto, a la constitución es a la que debe atenderse para resolver sobre la identidad del Estado. Puede suceder por otra parte, que reciba una denominación diferente, subsistiendo los mismos individuos que le componen, o que conserve su primera denominación a pesar del cambio radical de sus individuos” (1).
Salvando lo que haya que salvar, mutatis mutandis, es impecable el análisis. Todo cambia y nada permanece (panta rei), siguiendo el adagio de Heráclito de Éfeso. Es verdad. Quienes no se adaptan a los entornos cambiantes, sufren mucho porque pierden seguridad en el quehacer y quesentir (perdón por el neologismo) de todos los días. En España, ante la realidad de Cataluña, reaccionamos en su momento tarde y mal, agarrándonos a la Constitución como un clavo ardiendo, en lugar de entenderla como un noray al que se deben asegurar los cabos cuando llegamos de la alta mar de los conflictos o del que hay que quitarlos para poder navegar en mares abiertos de libertad. Y la historia demuestra que esta realidad viene de antiguo, desde la etapa presocrática, cuando Heráclito pretendió que las personas dignas nos acostumbráramos a pensar que todo fluye y que nada permanece, como actitud vital, incluso las Constituciones, porque solo hay que pensar en una imagen preciosa: nadie se baña dos veces en el mismo río o en el mismo mar. Porque no controlamos la perpetuidad de lo que hacemos, vivimos, somos, sentimos y conocemos. Es verdad, porque si comprendiéramos estas palabras excelentes de Aristóteles en su tratado más político, pueden cambiar las asociaciones de ciudadanos (el que quiera entender que entienda), las Comunidades, la Constitución, pero hay un magma que aglutina todo, la propia Constitución, que es a la que debe atenderse siempre para resolver sobre la identidad del Estado. Aunque haya un cambio, incluso radical, de los individuos y las organizaciones en las que se integran, que son los que componen el Estado.
Finalmente, vuelvo a analizar también unas palabras esclarecedoras de lo anteriormente expuesto, que se encuentran en el referido capítulo IV del libro tercero de Política: “todas las constituciones hechas en vista del interés general, son puras, porque practican rigurosamente la justicia; y todas las que sólo tienen en cuenta el interés personal de los gobernantes, están viciadas en su base, y no son más que una corrupción de las buenas constituciones; ellas se aproximan al poder del señor sobre el esclavo, siendo así que la ciudad no es más que una asociación de hombres libres”. Dicho queda por Aristóteles hace muchos siglos y por Baltasar Gracián después: lo breve, si bueno, dos veces bueno.
Es verdad, quiero a la Constitución como para seguir leyéndola cada noche, como mi libro favorito, línea tras línea, letra por letra, espacio por espacio. No la olvido en uno de los marcapáginas que utilizo en el libro de mi vida. El país, Cataluña, País Vasco y los brotes del nacionalismo en general, a lo que deben aspirar siempre es a ser asociaciones de personas libres articulada por la Constitución, una Asociación escrita y hecha en vista exclusiva del interés general. Ante esta finalidad tan obvia, recuerdo ahora, en este día, el artículo 13 de la Constitución de 1812, en la que se recogía algo esencial para el pueblo español y que tanta falta hace en las circunstancia actuales: «El objeto del gobierno es la felicidad de la Nación, puesto que el fin de toda sociedad política no es otro que el bien estar [así, la cursiva es mía] de los individuos que la componen». Para que no se olvide, constitucionalmente hablando, ni siquiera un momento.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
Si he perdido la vida, el tiempo, todo lo que tiré, como un anillo, al agua, si he perdido la voz en la maleza, me queda la palabra.
Blas de Otero, En el principio, 1955
Sevilla, 5/XII/2023
Desde hace bastantes años, utilizando la escritura circular en este blog, hago referencias constantes a la Constitución, la Carta Magna de este país que, afortunadamente, aún nos queda. Por esta razón, no cambio ni un punto, ni una coma, de planteamientos que he hecho cada año atrás al aproximarme a ella en este día, mucho más reforzado si cabe por el delicado momento territorial que estamos atravesando en este país. Aún así, urgen cambios constitucionales, comenzando por este entramado territorial del país, junto al electoral, que acusa el paso de los años. Se ha demostrado en días atrás que, afortunadamente, nos queda la Constitución para abordar el serio problema de ordenación y organización territorial que tenemos en el país, así como la palabra…, cuando se convierte en diálogo permanente.
En el contexto citado, guardo en mi caja de sueños el poema de Blas de Otero dedicado a la palabra. Hoy, lo recuerdo de forma especial, horas antes de la celebración del Día de la Constitución, que es de las pocas cosas que nos quedan como articulación garantista de la democracia en este país, aunque se haya convertido desgraciadamente en una fiesta más de guardar, sin relevancia alguna para millones de personas. Han pasado cuarenta y cinco años desde su proclamación y gracias a ella vamos sorteando con más éxitos que fracasos los ataques continuados a su esencia, en un país tan cainita y dual como el nuestro. A pesar de esta visión optimista, como pesimista bien informado que soy, creo que ha llegado el momento de tocarla, aunque hagamos lo contrario de lo que Juan Ramón Jiménez nos recomendaba hacer con la rosa, tan frágil como ella.
Desde hace años, hemos constatado que se ha hecho mayor y que necesita una revisión en artículos esenciales para garantizar la convivencia en un país tan alterado históricamente y que, de vez en cuando, se convierte al menos en dos. Podrían ser más, si no se actúa ya, helándonos el corazón a los que la defendemos con uñas y dientes desde la ética aplicada en momentos políticos tan transcendentales como los que estamos atravesando en la actualidad. Conocemos de sobra las razones para afrontar este reto y un día como el de mañana debería ser una plataforma de lanzamiento institucional para abordar esta aventura que se cuenta en tantos foros y a la que tenemos un miedo casi reverencial. Recuerdo en tal sentido un comentario de Aristóteles sobre una experiencia del modelo constitucional, muy atrevido, propuesto por Hipódamo de Mileto (siglo V a.C.), el creador de las calles tal y como las conocemos hoy, algo tan democrático y que entusiasmaba de forma especial a Jane Jacobs, concretamente por sus aceras, que nos permiten encontrarnos y hacer camino al andar: “[…] las recompensas que se conceden a los que hacen algunos descubrimientos útiles para la ciudad, es una ley seductora en la apariencia, pero peligrosa. Será origen de muchas intrigas y quizá causa de revoluciones. Hipódamo toca aquí una cuestión sobre un objeto bien diferente: ¿están o no interesados los Estados en cambiar sus instituciones antiguas en el caso de poderlas reemplazar con otras mejores? Si se decide que tienen interés en no cambiarlas, no podría admitirse sin un maduro examen el proyecto de Hipódamo, porque un ciudadano podría proponer el trastorno de las leyes y de la constitución como un beneficio público”. Es verdad, pero estamos asistiendo a un espectáculo de agotamiento político por las fórmulas encorsetadas en las que transcurren los debates y la forma de abordarlos en el Palacio de la verdad democrática, el Congreso, así como de la propia representación política con el sistema electoral actual, que urge introducir cambios electorales, territoriales y de derechos fundamentales, sobre todo y a marchas forzadas -maximis itineribus-, volviendo a utilizar la doctrina de un padre de la auténtica política, Aristóteles.
Cambiemos la Constitución entre todos a la hora de abordar el modelo electoral y territorial, para transitar hacia un Estado Federal, mediante un referéndum sosegado, sin preguntas trampa, con transparencia total, donde vuelva a tener todo su sentido democrático el interés general, que es su verdadera razón de ser, comparándolo con la verdad de la palabra, aunque cada día se convierta ya en un conjunto de signos que cada vez simbolizan menos, algo residual que les queda a algunos si han perdido la vida, el tiempo, todo lo que tiran, como un anillo, al agua (Blas de Otero). También, porque la Constitución, a través de sus palabras, es lo que les queda a algunos si han sufrido la sed, el hambre, todo lo que era propio y resultó ser nada, incluso si han segado las sombras en silencio; si abren los labios para ver el rostro puro y terrible de nuestra patria hoy, incluso hasta desgarrárselos.
En cualquier caso, es imprescindible que desde una visión estrictamente constitucional, que es “política” obviamente, se hable de futuro y de una forma diferente de hacer las cosas constitucionales, políticas, con arte. Es una delicia seguir leyendo a Aristóteles cuando analiza, eso sí sin emitir juicios personales sobre la experiencia que narra, el modelo político de Hipódamo de Mileto, anteriormente citado: “La innovación ha sido provechosa en todas las ciencias, en la medicina, que ha prescindido de sus viejas prácticas, en la gimnástica, y en general, en todas las artes en que se ejercitan las facultades humanas; y como la política debe ocupar también un lugar entre las ciencias, es claro que es necesariamente aplicable a ella el mismo principio. Podría añadirse que los hechos mismos vienen en apoyo de esta aserción. […] La humanidad en general debe ir en busca, no de lo que es antiguo, sino de lo que es bueno. Nuestros primeros padres, ya hayan salido del seno de la tierra, ya hayan sobrevivido a alguna gran catástrofe, se parecen probablemente al vulgo y a los ignorantes de nuestros días; por lo menos, esta es la idea que la tradición nos da de los gigantes hijos de la tierra; y sería un solemne absurdo atenerse a la opinión de semejantes gentes. Además la razón nos dice, que las leyes escritas no deben conservarse siempre inmutables. La política, y lo mismo pasa con las demás ciencias, no puede precisar todos los pormenores. La ley debe en absoluto disponer de un modo general, mientras que los actos humanos recaen todos sobre casos particulares. La consecuencia necesaria de esto es, que en ciertas épocas es preciso modificar determinadas leyes”.
Todo ello es verdad, aplicándolo a algo trascendental que nos queda…, la Constitución, esa gran palabra que nos transmite hoy, ¡ojalá lo haga también mañana y siempre!, que la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado. En el pueblo, solo en el pueblo, porque sabemos que todo cambia: cambia lo superficial, cambia también lo profundo, cambia el modo de pensar, cambia todo en este mundo; cambia el rumbo el caminante, aunque esto le cause daño y así como todo cambia, que yo cambie no es extraño (Julio Numhauser).
Julio Numhauser & Maciel Numhauser, Todo cambia
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
Hoy se celebra el Día de la Bandera de Andalucía, una insignia -como la llamaba Blas Infante, el andaluz ideal– que simboliza una parte de las señas de identidad de esta Comunidad Autónoma, junto al escudo oficial que fue diseñado también por él, tomando elementos del escudo de Cádiz, adaptándolos a Andalucía, con un mensaje especial: Andalucía por sí, para España y la Humanidad. Las banderas, al igual que la música militar, nunca me han sabido levantar, pero como demócrata empedernido la respeto y procuro comprenderla en el espíritu y la letra del llamado padre de la patria andaluza, cuando en la Asamblea andalucista celebrada en Ronda (Málaga) en 1918, reclamó la bandera verde y blanca como uno de los símbolos propios del pueblo andaluz, correspondiendo los colores elegidos a los primitivos pendones del Califato de Córdoba y del Imperio Almohade. El verde no es claro, brillante o vivo, sino oscuro, más bien Omeya: “sus colores eran los más apropiados para representar la empresa de la restauración de un Pueblo, nunca bélico, y siempre creador de culturas originales, directoras de la Humanidad, como lo fue Andalucía”. Un año más tarde, en un artículo publicado en la revista Córdoba (173, 1919), vuelve a reafirmar la identidad de la “bandera nacional” andaluza: “En la Asamblea Regionalista de Ronda, 1918, se votó para Andalucía como bandera nacional, la bandera blanca y verde. Fueron los colores preferidos por nuestros padres. Verde es la vestidura de nuestras sierras y campiñas, prendidas por los broches de las campesinas habitaciones blancas; limoneros en flor son los árboles preferidos por los andaluces y blancas son nuestras villas y antiguas ciudades de blancos caseríos con verdes rejerías orladas de jazmines. Pura y blanca como un niño, es la Andalucía renaciente que en nuestro regazo se calienta”. Pasados unos años, se llegó a la guerra civil, momento en el que Blas Infante se reafirmó en la identidad de la bandera “nacional” de Andalucía, antes de ser fusilado en 1936: “La Bandera Andaluza, símbolo de Esperanza y de Paz, que aquí hemos izado esta tarde, no nos traerá ni la paz ni la esperanza ni la libertad si cada uno de nosotros no la lleva ya plenamente izada en su corazón”. Para que hoy no se olvide, ni siquiera un momento.
Con este espíritu y estas letras se refrendó la bandera de Andalucía en el Estatuto de Autonomía de 1981, actualmente vigente, una bandera que tiene ideología en su historia más reciente y que debemos al empeño del Pueblo Andaluz representado en la figura de Blas Infante, cuando hace tan sólo un año y con motivo de la celebración de esta efeméride, el presidente actual afirmó que el 4 de diciembre de 1977, fecha que se conmemora hoy, “no estuvo presidido por las ideologías”, obviando de un plumazo su rica historia , no inocente, a lo largo de los siglos. Hoy, vuelvo a sentir vergüenza ajena al recordar estas palabras cuando se instrumentaliza y contamina todo, recordándolo en estos días tan especiales y críticos en el país, del que forma parte esta Comunidad, aunque solo sea para respetar lo que ocurrió en Málaga ese día y ese año, 4 de diciembre de 1977, en una manifestación inolvidable y cargada de ideologías de izquierdas, no inocentes, afortunadamente, en la que se pedía tierra y trabajo, donde un joven ilusionado con una nueva Andalucía blanca y verde, Manuel José García Caparrós, militante de Comisiones Obreras, murió por una bala, perdida pero certera, no se sabe bien, disparada por las llamadas fuerzas del orden público, asunto que todavía sigue “clasificado” y sin poderse investigar a fondo.
Expuesto lo anterior, prefiero abundar hoy en el color blanco actual de la bandera andaluza, que permanece, porque siempre ha significado a lo largo de los siglos un símbolo de paz, concordia y bondad humana, frente a los que instrumentalizan esta realidad simbólica sin compasión alguna, como ocurre aquí en Andalucía con esta bandera “nacional”, sobre las que se ponen manos no inocentes y que no respetan el auténtico sentido de nuestra “insignia” a lo largo de los siglos, desde la arbonaida andalusí hasta la de nuestros días, con una clara ideología detrás. Si insisto en el color blanco es porque estoy interesado en resaltar esta franja de la bandera andaluza que ocupa su centro, aunque sea el de gravedad permanente de esta Comunidad, salvando lo que haya que salvar del estribillo de una canción de Franco Battiato grabada en mi alma de secreto, que en este día debería repetir sin cesar, adaptado a la situación actual en esta sacrosanta tierra para algunos: busco un centro de gravedad permanente en Andalucía, que nunca cambie lo que ahora pienso de las cosas, de la gente andaluza, sabiendo como sé, siguiendo de cerca a Luis Cernuda, mi querido paisano, que esa bandera que se conmemora hoy, es un enigma al trasluz, como cada andaluz, sea o no de cuna, que habita en Andalucía: Sombra hecha de luz, / que templando repele, / es fuego con nieve / el andaluz. / Enigma al trasluz, / pues va entre gente solo, / es amor con odio / el andaluz. / Oh hermano mío, tú. / Dios, que te crea, / será quién comprenda / al andaluz. Es más, reforzando ese color, el blanco, como el mismo compositor y cantor italiano deletreaba en su conocida bandera blanca (bandiera bianca): “¡Ah, qué difícil es permanecer tranquilos e indiferentes / mientras en nuestro entorno hay tanto ruido! / En este tiempo de locos lo único que nos faltaba eran los idiotas del horror / He escuchado los disparos en una calle del centro // En el puente hay una bandera blanca”.
En el contexto de lo manifestado anteriormente, creo que va siendo hora de que planteemos en Andalucía salir de nuevo a la calle como en aquel 4 de diciembre de 1977, para reivindicar que 46 años después estamos viviendo momentos muy difíciles como Comunidad Autónoma, en relación con el Estado de Malestar de la Comunidad, que tantas veces he citado en este cuaderno digital, con datos y en proyecciones concretas, a modo de banderas de denuncia de la situación que atraviesa Andalucía en realidades tales como la pobreza severa y exclusión, hecho manifiesto en barrios archiconocidos por su extrema pobreza sostenida en el tiempo, en décadas de colas de hambre y localizados en la extensa geografía andaluza, desde Huelva hasta Almería; el paro en general, sobre todo juvenil y crónico de personas relativamente calificadas como “mayores”; los afectados por las ayudas a la dependencia, en todas sus manifestaciones posibles; el difícil acceso y sostenimiento de la educación pública en todos sus niveles; los problemas existentes en la atención integral a la sanidad pública y gratuita, con especial foco en la salud mental, pariente pobre del Sistema Sanitario Público de Andalucía, con serios problemas en la Atención Primaria, clave de la organización sanitaria, así como en las listas de espera quirúrgica y de consultas externas especializadas, vergonzantes e inadmisibles, que afectan a más de un millón, doscientas mil personas; las soluciones de urgencia que se deberían implementar para garantizar la equidad en el acceso inmediato y no burocrático al Ingreso Mínimo Vital y otras ayudas legítimas para los que menos tienen y así una lista de situaciones límite, a veces interminable, en nuestra Comunidad.
Por último y como resumen de lo manifestado anteriormente, en este día de la Bandera de Andalucía, quiero enarbolar humildemente una simbólica, izándola en mi corazón, como aprendí de Blas Infante, en favor de los nadies de Andalucía, a los que Eduardo Galeano definió de forma impecable: los hijos de nadie, los dueños de nada. Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos. Que no son, aunque sean. Que no hablan idiomas, sino dialectos. Que no profesan religiones, sino supersticiones. Que no hacen arte, sino artesanía. Que no practican cultura, sino folclore. Que no son seres humanos, sino recursos humanos. Que no tienen cara, sino brazos. Que no tienen nombre, sino número. Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
El Calendario Pirelli 2024, The Cal, cumple ya su 60 aniversario desde su lanzamiento en 1964 por la sección británica de Pirelli y el 50 como publicación anual real, por su ausencia desde 1975 a 1983 por la crisis del petróleo y en 2021 por la pandemia, se ha encargado este año “al artista visual Prince Gyasi, nacido y afincado en Ghana, que alcanzó la fama con sus vibrantes e impactantes imágenes, tomadas en su mayoría en Accra, su ciudad natal, fotografiará el Calendario Pirelli 2024. Este artista de 28 años, que ha alcanzado rápidamente la fama mundial, emplea colores vivos y contrastes en su arte. Sus imágenes narran historias visuales que captan la atmósfera y la vitalidad de su comunidad y su generación, al tiempo que pretenden cuestionar las narrativas tradicionales sobre África, el elitismo en el arte y los ideales de belleza centrados en Occidente. Aunque ahora utiliza cámaras de última generación, Gyasi empezó a fotografiar a los 16 años con un smartphone”.
El Manifiesto del calendario de 2924, no deja lugar a dudas al presentar su hilo conductor, “No nacemos atemporales. Nos convertimos en eternos”: «No buscamos la fama. No buscamos el éxito. No buscamos validación. Discípulos de nuestras propias capacidades. Desafiamos a quienes dicen que no podemos, que somos demasiado viejos, demasiado jóvenes, demasiado diferentes, demasiado, demasiado poco. Buscamos la opción de elegir el viaje y vivir bajo un firmamento de posibilidades de nuestra propia creación. No rompemos el techo. Quitamos el techo a todos porque el tiempo no es un camino solitario entre la vida y la muerte. Es un círculo de inspiración transmitido de generación en generación. Así que detén el reloj. No aceptes el evangelio de aquellos que no lo aceptan. Crea, inspira, presta. No prestes cuándo parar, sino cuándo ir, cuándo atacar, con miedo o sin miedo. Nuestra ayuda puede ser finita, pero el ejemplo puede ser infinito. No nacemos atemporales. Nos volvemos atemporales”.
La empresa Pirelli ha sabido evolucionar desde su primera etapa, finalizada en 2015, en la que publicaba calendarios con mujeres en posturas y formas de presentación hoy no admisibles, compaginándolo con auténticas obras de arte también, como el encargo que hizo en la edición de 1974 al fotógrafo británico Robert Freeman, famoso por sus retratos de The Beatles, en una nueva visión del tiempo a través de su afamado calendario, hasta llegar a este de 2024, atemporal, eterno. Siempre ha mantenido la constante de elegir mujeres que representan todo tipo de culturas y artes, siendo este año la tercera en la que los artistas y líderes escogidos son todos negros, la tercera vez que ocurre después de los calendarios de 1987 y 2018, con figuras tan destacadas como Naomi Campbell, Idris Elba, Ángela Bassett, Margot Lee Shetterly y Amanda Gorman, de la que me alegra su presencia en el calendario, poetisa a la que personalmente ensalcé en este cuaderno digital, en 2021, de tan sólo 22 años, por su intervención durante la toma de posesión del presidente Biden, leyendo un poema precioso, La colina que escalamos, porque se dirigió a mi también en su introducción porque formo parte del «mundo» que citó, Señor Presidente, Dr. Biden, señora vicepresidenta, Sr. Emhoff,Americanos y el mundo, poema del que reproduzco sólo los primeros versos muy significativos también en el momento actual, como nuevo homenaje a una persona imprescindible: Cuando llega el día nos preguntamos / ¿Dónde podemos encontrar la luz en esta sombra interminable? / La pérdida que llevamos / un mar que debemos atravesar / Hemos desafiado el vientre de la bestia / Hemos aprendido que la tranquilidad no siempre es paz / Y las normas y nociones / de lo que simplemente es / No siempre es justicia / Y sin embargo el amanecer es nuestro / antes de que lo supiéramos / De alguna manera lo hacemos / De alguna manera hemos / resistido y presenciado / una nación que no está rota / sino simplemente inacabada / Somos los sucesores de un país y un tiempo / Donde una delgada chica de raza negra / descendiente de esclavos y criada por una madre soltera / puede soñar con ser Presidente / y encontrarse hoy recitando para uno.
Hoy, muy cerca ya de 2024, deseo compartir el contenido del proyecto de Pirelli en su calendario, con una sinopsis oficial plagada de mensajes positivos para un año que comienza: “Gyasi hace referencia a su legado, su comunidad, sus inspiraciones –desde la mitología que leía de pequeño junto a su madre al rey histórico del histórico imperio asante de África Occidental, su Majestad Otumfo Osei Tutu II (también retratado en el Calendario). Y como él mismo describe en el texto introductorio del almanaque –impreso en una tipografía especial que reproduce su letra– entre las protagonistas del almanaque de 2024 se incluyen las figuras a las que admiraba como niño y algunas nuevas inspiraciones. A todas ellas las define como “intemporales”. “Me di cuenta de que lo importante no es ser joven o viejo, fresco o sabio. Lo que convierte a esos iconos en lo que son va mucho más allá. Está en su foco, su dedicación, su pasión. Nunca se detienen. Nunca se dan por vencidos”, escribe. “Quiero explicar una historia que explore el poder de cómo se experimentan nuestros logros en los ojos de aquellos que inspiran. Al final, este proyecto no va de mi viaje o el tuyo; es sobre el suyo, mi comunidad, la juventud. Se trata de dar esperanza a niños como yo que vean estas imágenes y se inspiren para convertirse en lo mejor de sí mismos”.
En este contexto, recuerdo que pertenezco a una generación que cuidaba el tiempo a través de los almanaques (del árabe المناخ al-manākh, «el clima») y calendarios de pared, sabiendo que ellos se iban, físicamente hablando, se agotaban con el año, se iban con ellos, aunque nuestra vida se quedaba, cambiando de río. Las hojas que quedaban o fueron arrancadas paso a paso al declinar las veinticuatro horas de cada día, que tenían un nombre desde mi infancia, los tacos «Myrga» (acrónimo de Talleres Gráficos Miguel y Ramón Gilabert, desde 1898), se las llevó el oleaje de la vida, en el inmenso mar de lo desconocido. El almanaque nos recordaba la posición del sol y la luna, el / los santos de cada jornada y la máxima adecuada para empezar la tarea con el telón de fondo de Goethe, Shakespeare, Schopenhauer, Tagore o Alberti (prohibido este último en épocas en los que descubría la libertad, sin ira, libertad), cómo si no debiéramos conocer su obra premiada e inmortal, como si estos autores no tuvieran clarividencia para ser norte y guía de muchos marineros en tierra adentro, en la que éramos y estábamos día a día.
No olvido tampoco que el al-manaque sirvió como medio de comunicación para muchas personas. Fueron los primeros calendarios anunciantes de la astrología, santoral y actividades del monarca reinante. Desde el siglo XV tenemos noticias de los almanaques españoles, siendo los más famosos los de Torres Villarroel, que en el siglo XVIII tenían grandes admiradores sobre todo entre los curiosos del porvenir. Los «piscatores», eran vehículo de cultura diaria y mensual. Los de hoy no cesan de recordar lo de siempre: «tempus fugit», el tiempo pasa, se va, para no volver más, en la búsqueda incesante del recuerdo en aquellos días que nunca hubiéramos arrancado del nuestro, ese al-manaque (estado de ánimo, clima) interior que sabe bien de esperas y esperanzas, sin tener que recurrir a la frase del sabio de turno que presumiblemente está muy lejos de la vida impresa a fuego vital El año 2023 se nos va. Nos vamos con él, en un viaje de madrugada festiva que intenta por todos los medios simbolizar la necesidad de paz y amor que tenemos todos. Aunque a veces, tengamos que rodeamos de paisajes maravillosos, perros que parecen de porcelana, mujeres que han posado por miles de euros y con mensajes como los del calendario Pirelli del próximo año, entre los que destaco su idea fuerza como hilo conductor, No nacemos atemporales, nos convertimos en eternos, demostrando que en pleno siglo XXI el calendario Pirelli es algo más que un al-manaque, porque refleja valores de una sociedad que sobrevive en un mundo al revés: «No buscamos la fama. No buscamos el éxito. No buscamos validación. Discípulos de nuestras propias capacidades. Desafiamos a quienes dicen que no podemos, que somos demasiado viejos, demasiado jóvenes, demasiado diferentes, demasiado, demasiado poco. Buscamos la opción de elegir el viaje y vivir bajo un firmamento de posibilidades de nuestra propia creación».
Una cosa mas, que diría Steve Jobs. El calendario Pirelli 2024 no está en el mercado, no es mercancía. La empresa lo distribuye según criterio propio.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
Herminia y Carlos en un fotograma del episodio final de Cuéntame / RTVE
Sevilla, 1/XII/2023
El pasado miércoles se emitió el capítulo final de la serie “Cuéntame como pasó”, que desde 2001 ha estado presente en la televisión pública de este país. Veintidós años cronológicos y veintitrés temporadas en total. No ha pasado desapercibido este hecho, que ha marcado un antes y después en este tipo de formatos que tanto se han enriquecido ahora, por el hecho de la concurrencia de múltiples plataformas que se han lanzado a una carrera desenfrenada de estrenos con variada temática, algunos con bastante éxito y que han permanecido también varias temporadas, aunque ninguno es comparable con el éxito obtenido por “Cuéntame”, como se denominaba a secas en sus comienzos de 2001.
Ahora, nos queda a cada espectador contar cómo han pasado los años de la serie, cómo hemos vivido 22 años de acontecimientos de la familia Alcántara, que reflejan muchos comportamientos personales, familiares, profesionales y sociales de las personas que entretejemos día a día la malla pensante de este país. Radio Televisión Española, presenta así su sinopsis, ya sin peligro de espóiler alguno: “Como tantos españoles, los Alcántara emigraron a Madrid desde su pueblo natal en la Mancha, Sagrillas, en los años 50. A través de la vida de la familia Alcántara, ‘Cuéntame’ refleja algunos de los acontecimientos más destacados de nuestra historia reciente y los cambios que experimentaron los españoles en su vida. Todo lo que es humano y nos emociona tiene cabida en la serie más premiada de la televisión española”.
Jacobo Delgado, coordinador de guion de la serie y de esta última temporada, creo que sintetiza bien el trabajo desarrollado a lo largo de los años: “Cuéntame nos ha contado nuestra historia, nos ha emocionado, durante muchísimos años. Está en el top de la ficción televisiva nacional sin ninguna duda. Haber participado en ella es un privilegio absoluto». Creo que tal y como describe las secuencias finales, nos ayuda a comprender qué han querido transmitir a través de imágenes muy reveladoras de la intrahistoria de la familia Alcántara: “Durante muchas temporadas se ha especulado con la posible muerte de Herminia, pero era complicado matar «a la abuela de España», como se conoce al personaje. Sin embargo, el equipo de guion ha sido valiente, dando el paso en esta temporada final para que su fallecimiento tuviera un propósito mayor: lograr unir de nuevo a toda la familia. «Le dimos muchas vueltas. Lo que teníamos clarísimo cuando nos sentamos a escribir esta temporada es que la serie iba a acabar con Cuéntame vista en la televisión, eso sí. Que el evento final familiar fuese la muerte de la abuela fue una idea que surgió y se discutió bastante», revela Jacobo Delgado, confesando que incluso se llegó a descartar la idea: «La medio desechamos, pero más tarde volvimos a pensar que era buena idea. Lo era porque, por un lado, era bastante lógico dada la edad de Herminia, y por otro, nos daba un evento familiar sobre el que construir tramas que cerrasen toda la serie. Fue una de las primeras ideas, pero le dimos varias vueltas y hubo muchas dudas, pero creo que al final tomamos la decisión correcta. La secuencia con Carlos, en la que se dicen tantas cosas, es de las más potentes de la temporada. La propia María Galiana cuenta que entró en trance rodando esa secuencia y no es para menos viendo la reacción de todos. Esa es de las que más nos hizo llorar a nosotros, y eso que hemos llorado mucha esta temporada. Pero lo bueno es que la escena acaba con una sonrisa. Herminia dobla la servilleta de su personaje, solo le quedaba hablar con Carlos y tras esa conversación muere, pero su recuerdo queda vivo en ese encargo que le hace a su nieto de mantener a la familia unida», explica el guionista, argumentando así el porqué de esa decisión tan dramática.
Tengo grabadas las frases de Herminia en su encuentro imborrable en su pueblo, Sagrillas, a la sombra de la encina que plantó su padre cuando ella nació, con Carlos, el nieto ausente pero muy querido por ella: “En los tiempos duros es cuando hay que reírse. Cuando la cosa va bien no tiene mérito”, “una cosa es que me queráis, que a mí eso me hace feliz y otra que me necesitéis …, pero eso es la vida, Carlos, unos nos vamos y otros vienen, es natural”. A la pregunta de Carlos de qué quiere decir con esas últimas palabras ella contesta con dos cosas: “no quiero que en mi entierro os vistáis de negro, porque es muy triste…; tampoco vais a ir de fiesta, normal, quiero que no haya coronas, porque los de las empresas de muertos las usan de serie, son feísimas…, un ramito de flores del campo, eso es lo que quiero”, “quiero que os echéis un baile, un pasodoble. No quiero cosas tristes”. En este momento, Carlos le pregunta a su abuela “por qué estamos hablando de esto”, a lo que ella responde. “¿Tú que crees? Ahora, la otra cosa que quiero: tus hermanos, tus hermanos no están unidos, […] yo quiero que tú te encargues de arreglar esto, […] se han dichos unas cosas…, ellos casi no se ven…, ya ni siquiera hacemos la paella los domingos, […] tú eres el que lo tienes que arreglar, porque tú conoces la historia de esta familia y tú eres el que puedes hacer que siga para adelante, […] tú eres escritor y has sabido contar muy bien las cosas que han pasado, tú debes conseguir ahora que pasen cosas buenas para luego escribirlas, […] ¡anda, dame un beso!
Lo que vino después lo dejo para que cada persona que vea estas escenas y las finales de esta última entrega, comprenda que la vida es así, pero que podemos aprender a través de estos mensajes que otro mundo es posible a pesar de las desavenencias personales y familiares en las que nos vemos enredados en bastantes ocasiones. Carlos cumplió con las peticiones de la abuela una vez que fallece bajo su árbol querido, curiosamente una encina, de la que yo aprendí en mis años jóvenes que su misión es dar corazón. Una fiesta de pueblo, una orquesta que ameniza la noche del 13 de septiembre de 2001, unas canciones, un pasodoble, pusieron el broche final de la serie, con las peticiones cumplidas por Carlos y que Herminia pudo contemplar desde su cielo particular, escuchando los compases de una familia que “quería bailar toda la noche”, sobre todo el “pasodoble” soñado por la abuela de todos, así como el “bolero” con la voz de Karina, la fiel compañera de Carlos desde la adolescencia, recordándonos cómo han pasado los años de Cuéntame, cómo cambian las cosas…, las vueltas que da la vida, aunque el amor sigue creciendo en quien lo encuentra, que acaba envolviéndonos, como dice la canción, porque es verdad que han pasado años y pasarán, pero el tiempo no ha podido hacer que pase esta serie de largo en nuestras vidas, porque al fin y al cabo nos ha contado la vida misma, lo nuestro. En este caso, cualquier parecido con la realidad de este país, contada a lo largo de 22 años, no ha sido pura coincidencia.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
Han pasado tan sólo 48 horas de la presentación, por parte de la Real Academia Española de la Lengua, de la actualización 23.7 del Diccionario de la lengua española (DLE), incorporando 4381 novedades, nuevos términos, nuevas acepciones de entradas recogidas con anterioridad, enmiendas a artículos ya existentes y supresiones, así como una novedad extraordinaria, la incorporación, por primera vez en los casi 300 años de historia del diccionario académico, de la consulta de sinónimos y antónimos. Siendo esta realidad “académica” algo incontestable, me encuentro hoy con un artículo en el diario El País, Qué es la filosofía ‘delulu’ y por qué se ha convertido en el concepto de moda entre la Generación Z, en el que se aborda una cuestión no baladí en torno a una palabra de raíces coreanas y anglosajonas, ´delulu´, sobre todo porque afecta a millones de jóvenes de la llamada Generación Z, los nacidos entre dos siglos, situados en la cohorte estadística de los años 1996 a 2006, aunque existen varias interpretaciones internacionales de esta denominación atribuida un rango de edad, que clamarán pronto para que se incluya como “nuevo término”, como novedad del diccionario de la RAE para el próximo año.
Si lo traigo a colación hoy es porque, una vez más, cooptamos de principio a fin un constructo más al uso, en esta ocasión difundido a los cuatro vientos por la red TikTok, lo afirma la entradilla del artículo citado, ´con seis mil millones de visualizaciones, el término ‘delulu’ ya es todo un fenómeno en la red social TikTok bajo la promesa de que fingir una realidad mejor puede acrecentar tus posibilidades tanto a nivel sentimental como profesional´, estando convencido de que no tardará en llegar al Diccionario citado, aunque ya existe un lema que viene a decir lo mismo, desde hace varios siglos, concretamente ´delusión´. Pero vayamos por partes. Para empezar, hay que asumir, que “Delulu is the solulu” [Delirar es la solución]. Este el nuevo mantra que consigue cada día mayor hegemonía tanto en las mentes de los jóvenes de la Generación Z como en sus apéndices habituales en forma de perfiles en redes sociales. No hay una traducción exacta para el término, pero podría decirse algo así como que “delirar es la solución”. Porque el predicamento de la expresión delulu, que procede del inglés delusional (delirante), ha tomado por asalto la jerga centennial hasta el punto de contar con cerca de seis mil millones de visualizaciones solo en TikTok. Esta versión irónica, hipertrofiada y algo paranoica del pensamiento positivo ha salido de la nada, pero ya está en todos lados, hasta el punto de que la prensa generalista anglosajona teoriza sobre sus potenciales aplicaciones en el entorno laboral o el sentimental. “Creo que estar delulu es una de las claves más importantes para la felicidad de esta generación”, argumenta el tiktoker Moses Wong en un vídeo con 5 millones y medio de ‘Me gusta’ hasta la fecha”.
Aplicando el llamado principio freudiano de realidad, uno de los dos principios que rigen el funcionamiento mental y que forma un par con el principio del placer, al cual modifica, en la medida en que logra imponerse como principio regulador, sabemos que la búsqueda legítima de la satisfacción ya no se efectúa por los caminos más cortos, sino mediante rodeos, y aplaza su resultado en función de las condiciones impuestas por el mundo exterior. Por tanto, me llama la atención que en la mentalidad “delulu” se recurra una vez más en nuestro país a las raíces anglosajonas, cuando en español podemos decir lo mismo y con sentido pleno, aunque el problema no está en el vocablo en sí, sino en el significado actual, ilusión (concepto o imagen sin verdadera realidad), con sinónimos que no hay que despreciar: ilusión, espejismo, burlería y fatamorgana, no digamos ya cuando deriva en el constructo de fondo y se une a la palabra ´solución´, lo que en roman paladino, que diría Gonzalo de Berceo, sería algo así como “Delusión es la solución”, traduciendo la expresión “Delulu is the solulu” . Ahí está el elemento diferencial del problema en cuestión, no en la forma de expresarlo, sino en el fondo de lo que quiere transmitir la Generación Z o Centennial cuando lo utiliza en millones de visualizaciones, en los manidos ´me gusta´ y comentarios al respecto. Además, es importante conocer que el origen de la palabra ´delulu´ se sitúa en Oriente, “[…] siendo acuñada por los seguidores de la música pop coreana (K-pop) para describir a los fans más obsesivos y apasionados con ciertos ídolos. Ahora, sin embargo, la narrativa cambia: tú, el empoderado fan de ti mismo, dándole una vuelta a aquel manido dicho paulocoehliano de que “si deseas algo con mucha fuerza, el universo conspira para que suceda”.
En este contexto, me gustaría aclarar que siempre ha existido la ´delusión´, aunque pocas veces como filosofía que debe regir una vida, mucho más cuando se la aproxima a una patología preocupante, el autoengaño que acaba en síndrome de delusión o delirio pleno, sin límites, lo que lleva, en su interpretación más amable, a una negación del principio de realidad, que Freud explicó como teoría científica, junto a su par, el principio del placer, entendido como el conjunto de la actividad psíquica que tiene por finalidad evitar el displacer y procurar el placer. Dado que el displacer va ligado al aumento de las cantidades de excitación, y el placer a la disminución de las mismas, el principio de placer constituye en sí mismo un principio económico, no inocente por cierto. Cada día que pasa toma más carta de naturaleza la necesidad de recurrir al principio de realidad a pesar de los esfuerzos por parte del capital de invadir nuestras conciencias con cosas y teorías pseudocientíficas que nos produzcan placer, tocando de cerca las emociones diarias, no los sentimientos, que son ámbitos psicológicos muy diferentes porque las primeras, las emociones, son estados pasajeros de bienestar, pero de usar y tirar, que es lo que interesa al poderoso caballero Don Dinero y sus secuaces, mientras que los sentimientos son estados afectivos permanentes que nos pueden acompañar toda la vida. De ahí a crear teoría de ficción sólo hay un paso y por eso en España la venta de libros e información de ficción sobrepasa de forma alarmante al de la realidad que se escribe en libros de ensayo.
Ante la realidad de la extensión millonaria del constructo “Delulu is the solulu”, que fonéticamente suena bien para recordarlo en campañas digitales no inocentes, unidas a mercadotecnia de todo tipo para divulgar este principio de no realidad, por ejemplo en libros de falsa autoayuda, camisetas y tazas de consumo diario, lo sigo de cerca desde hace algún tiempo a través del filósofo surcoreano y arraigado en Alemania desde su juventud, de nombre casi imposible, Byung-Chul Han, que desde hace años está publicando libros para ayudarnos a comprender el mundo desde el ensayo de divulgación, aplicando siempre el principio de realidad, muy patente en su última obra, No-cosas. Quiebras en el mundo de hoy, en el que deja claro en su prólogo que estamos en la era de la transición de las cosas a las no-cosas, entendido este trasvase como las informaciones que nos ofrecen las cosas, como el teléfono inteligente, por ejemplo, porque al final es lo que determinan el mundo que vivimos, siendo una de sus proyecciones ahora la filosofía ´delulu´. Y si hay un protagonista que gana por goleada en el top-star de las no-cosas, ese es el smartphone, que incluso ha desplazado como término a la traducción lógica para que lo entendamos todos, donde la brecha digital está garantizada. Se sitúa en vanguardia no porque sea una cosa, que también lo es, sino porque nos facilita no-cosas muy importantes, traducidas en información de todo tipo, incluso el mundo de la desinformación total garantizada, interesada y no inocente, incluyendo todo lo que rodea al principio vital de marca ´delulu´.
Vuelvo a leer páginas del libro citado de Byung-Chul Han, un filósofo que nació en el lugar donde nació el constructo ´delulu´, Corea, preocupado por interpretar la vida de la mejor forma posible, porque nos ayuda en su sinopsis oficial a comprender mejor el mantra que sobrevuela nuestro mundo, la filosofía de la delusión, buscando la solución de los problemas que nos rodean a diario en un mundo lleno de insatisfacciones: “Hoy en día, el mundo se vacía de cosas y se llena de información inquietante como voces sin cuerpo. La digitalización desmaterializa y descorporeíza el mundo. En lugar de guardar recuerdos, almacenamos inmensas cantidades de datos. Los medios digitales sustituyen así a la memoria, cuyo trabajo hacen sin violencia ni demasiado esfuerzo. La información falsea los acontecimientos. Se nutre del estímulo de la sorpresa. Pero este no dura mucho. Rápidamente sentimos la necesidad de nuevos estímulos, y nos acostumbramos a percibir la realidad como una fuente inagotable de estos. Como cazadores de información, nos volvemos ciegos ante las cosas silenciosas y discretas, incluso las habituales, las menudas y las comunes, que no nos estimulan, pero nos anclan en el ser”. Esto me lleva a pensar que la ´delusión no es la solución´ o, dicho en el lenguaje de las redes sociales, ´Delulu is not the solulu´.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
A mis 12 años de edad estuve a punto de ser atropellado por una bicicleta. Un señor cura que pasaba me salvó con un grito: “¡Cuidado!” El ciclista cayó a tierra. El señor cura, sin detenerse, me dijo: “¿Ya vio lo que es el poder de la palabra?” Ese día lo supe. Ahora sabemos, además, que los mayas lo sabían desde los tiempos de Cristo, y con tanto rigor que tenían un dios especial para las palabras.
Gabriel García Márquez, en Botella al mar para el Dios de las palabras. Zacatecas (México), 7 de abril de 1997.
Sevilla, 29/XI/2023
Cuido con esmero las palabras que escribo en este cuaderno digital, vinculándolas en numerosas ocasiones a su incorporación a la lengua española, a través de su huella histórica, teniendo una especial predilección por su aparición por primera vez en el Diccionario de Autoridades, publicado en el siglo XVIII. En este contexto, traigo a colación hoy una noticia importante para las personas que amamos las palabras, porque la Real Academia Española (RAE) presentó ayer la actualización 23.7 del Diccionario de la lengua española (DLE), incorporando 4381 novedades, nuevos términos, nuevas acepciones de entradas recogidas con anterioridad, enmiendas a artículos ya existentes y supresiones, así como una novedad extraordinaria, la incorporación, por primera vez en los casi 300 años de historia del diccionario académico, de la consulta de sinónimos y antónimos, 42 882 artículos “que contienen sinónimos o afines y 9790, que contienen antónimos u opuestos en algunas de sus acepciones. De todos estos artículos, sale un sumatorio de 260 188 sinónimos y 20 091 antónimos”.
Esta actualización incorpora como todos los años por esta época, “novedades de ámbitos tan diversos como la ciencia, las nuevas tecnologías, la gastronomía, el deporte o el derecho”. En la página oficial citada, se informa que “entre los nuevos artículos encontramos palabras como alien, chundachunda, georradar, oscarizar, regañá, supervillano, tecnociencia o videoarbitraje y el acrónimo VAR. También formas complejas, es decir, aquellas formadas por más de una palabra, como fila cero, línea roja, masa madre o pobreza energética. Se incorporan también extranjerismos que se han popularizado en nuestra lengua, como big data, cookie o banner, tan presentes en la era de la información, o como aquaplaning,bracketo bulldog. El medioambiente también suma nuevas entradas al Diccionario de la lengua española como biocapacidad, descarbonizar, corredor ecológico o las formas complejas huella de carbono, huella ecológicaohuella hídrica”. Igualmente, se agregan al diccionario en esta actualización, “nuevos términos en el ámbito de la sexualidad y el género, como no binario o disforia de género. En el campo de la salud, el DLE añade nuevas voces como cardiocirculatorio, hormonación, implantología o presoterapia”.
También considero de especial interés la incorporación de “nuevas acepciones a palabras que ya estaban recogidas, a las que se han sumado nuevos significados. El término porsiacaso, que hasta ahora solo se encontraba recogido como propio de Argentina y Venezuela para denominar un tipo de alforja, consigna ahora también el sentido «cualquier cosa que se tiene o se lleva en previsión de necesitarla». Algo parecido ocurre con el término tóxico, que ya no se aplica únicamente a una sustancia, también a aquello «que tiene una influencia nociva o perniciosa sobre alguien». En el ámbito de la gastronomía, viudo registra una acepción para referirse a un alimento «que se guisa o se toma sin ingredientes que le den sustancia». Asimismo, pico contiene una nueva acepción culinaria usada en el habla de España para referirse a un «colín de pan pequeño».
En 2022, más de 496 millones de personas tienen el español como lengua materna (el 6,3 % de la población mundial).
El grupo de usuarios potenciales de español en el mundo (cifra que aglutina al Grupo de Dominio Nativo, el Grupo de Competencia Limitada y el Grupo de Aprendices de Lengua Extranjera) supera los 595 millones (el 7,5 % de la población mundial).
El español es la segunda lengua materna del mundo por número de hablantes, tras el chino mandarín, y la cuarta lengua en un cómputo global de hablantes (dominio nativo + competencia limitada + estudiantes de español), después del inglés, el chino mandarín y el hindi.
El número de hispanohablantes seguirá creciendo en las próximas cinco décadas, pero su peso relativo disminuirá de manera progresiva de aquí a final de siglo. En 2100, solo el 6,3 % de la población mundial podrá comunicarse en español.
En 2060, Estados Unidos será el segundo país hispanohablante del mundo, después de México. El 27,5 % de la población estadounidense será de origen hispano.
Casi 24 millones de alumnos estudian español como lengua extranjera en 2022. En concreto, 23.748.298.
Son cifras impresionantes que demuestran la fortaleza de la lengua española. Nuestra obligación es tener siempre presente el lema de la Real Academia Española de la Lengua, Limpia, fija y y da esplendor, junto a un crisol en el fuego, que desde 1715 da sentido a su trabajo diario y que ayer se hizo patente en el acto de presentación de la actualización de este año. Aprendí de Cervantes un aforismo que no olvido en relación con las palabras: El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho (El Quijote, Segunda parte, cap. XXV), una acción personal y colectiva que sólo es posible a través de la palabra. Afortunadamente, porque aún nos queda, a pesar de la difícil situación mundial que estamos atravesando, leyendo en este momento palabras de Blas de Otero, que tengo fijadas en mi alma e intento que brillen limpias ante acontecimientos adversos diarios, procurando darles siempre el esplendor que merecen, desde una perspectiva de humildad histórica y laica, recordando con profundo respeto y gracias a Gabriel García Márquez, que los mayas «tenían un dios especial para las palabras«, antes de que España llegara a aquellas tierras con sus divinas palabras: Si he perdido la vida, el tiempo, todo / lo que tiré, como un anillo, al agua, / si he perdido la voz en la maleza, / me queda la palabra. // Si he sufrido la sed, el hambre, todo / lo que era mío y resultó ser nada, / si he segado las sombras en silencio, / me queda la palabra. // Si abrí los labios para ver el rostro / puro y terrible de mi patria, / si abrí los labios hasta desgarrármelos, / me queda la palabra.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
Ayer se cumplió el 25 aniversario del fallecimiento de la poetisa Gloria Fuertes. Sigue viva en esta ciudad, de forma sencilla, tal y como lo describí en 2017 en este cuaderno digital, en una reflexión para la Noosfera, la malla pensante de la Humanidad, que vuelvo a publicar hoy, como recuerdo imborrable de su buen hacer en el mundo, como persona imprescindible, ‘muy buena’, en el buen sentido de esa palabra, ‘buena’, que Antonio Machado ensalzó maravillosamente y para la posteridad.
Sé que sigue de guardia permanente entre las personas dignas. Siempre. En esta singladura de hoy, en La isla desconocida, la encuentro de nuevo a través de sus versos, con la garantía de que llevan cascadas de paz dentro.
A esta isla que soy, si alguien llega, que se encuentre con algo es mi deseo –manantiales de versos encendidos y cascadas de paz es lo que tengo–
Gloria Fuertes, Isla ignorada (1950)
Gloria fuertes, poetisa de guardia
Suelo volver, de vez en cuando, de mis asuntos a mi corazón. Hace tan solo unos días crucé mi mirada con la de Gloria Fuertes, en un dibujo troquelado en negro con fondo dorado y sobre una pared blanca, cubierta de cal, del Colegio Público “José María del Campo”, en el barrio de Triana, en Sevilla. Sentí una emoción especial, como si fuera una deuda moral hacia ella porque en el año del centenario de su nacimiento no la había recordado en este cuaderno digital en busca de islas desconocidas, quizá “ignoradas”, como ella las llamaba en su primera obra poética. Quien no la conozca bien puede recurrir a su propia autobiografía, en la que mediante sencillas palabras traza un hilo conductor vital, siempre buscando paz interior y exterior, incluso cuando quiso ir a la guerra civil para pararla, prestando un servicio especial a las niñas y niños de España y del Mundo, a las mujeres y hombres de España y del Mundo, porque ella era y sigue siendo nuestra poetisa de guardia:
Gloria Fuertes nació en Madrid a los dos días de edad, pues fue muy laborioso el parto de mi madre que si se descuida muere por vivirme. A los tres años ya sabía leer y a los seis ya sabía mis labores. Yo era buena y delgada, alta y algo enferma. A los nueve años me pilló un carro y a los catorce me pilló la guerra; A los quince se murió mi madre, se fue cuando más falta me hacía. Aprendí a regatear en las tiendas y a ir a los pueblos por zanahorias. Por entonces empecé con los amores, -no digo nombres-, gracias a eso, pude sobrellevar mi juventud de barrio. Quise ir a la guerra, para pararla, pero me detuvieron a mitad del camino. Luego me salió una oficina, donde trabajo como si fuera tonta, -pero Dios y el botones saben que no lo soy-. Escribo por las noches y voy al campo mucho. Todos los míos han muerto hace años y estoy más sola que yo misma. He publicado versos en todos los calendarios, escribo en un periódico de niños, y quiero comprarme a plazos una flor natural como las que le dan a Pemán algunas veces.
Es verdad, porque ella, en su isla ignorada, era gloria bendita…
Sevilla, 24/X/2017
NOTA: la fotografía se tomó por mí el 15 de octubre de 2017, en una pared pública de un Colegio Público de esta ciudad, donde ella estaba de guardia permanente…, sin descanso alguno para almas desconocidas e inquietas.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
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