Inteligencia digital (carta)

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Hoy han publicado en el dominical “Magazine” la carta que les envié sobre un reportaje muy sugerente del androide inmóvil, Geminoid (Magazine, 29/IV/2007), réplica de su creador, Hiroshi Ishiguro, profesor de la Universidad de Osaka, que intenta introducirlo en sociedad, porque “lo importante es la presencia no la inteligencia, pues para lograr un humanoide inteligente perfecto aún nos faltan décadas o siglos, con la tecnología a nuestro alcance”. La adjunto en un enlace a su reproducción facsímil, para no sacarla del contexto de la publicación. Sigo interesado en la tarea de la conectividad digital (crecimiento de la Noosfera) y esta publicación puede ser una muestra de ello.

Sevilla, 20/V/2007

La sabiduría de Guatemala

He leído con atención y dolor el reportaje “Guatemala desentierra el silencio”, que comienza con una frase programática: llévate mis palabras. El libro fotográfico de Miquel Dewever-Plana, es una lección que hay que aprender de la historia reciente del siglo pasado, donde la riqueza de la tradición ha superado la tragedia del mal irredento, de una memoria que no quiere negar el sufrimiento popular por respeto a sus antepasados, a su sabiduría de la vida. El exterminio que causó cerca de 250.000 muertos en la década de los ochenta y que en nombre de causas espurias justificó muchas veces la lucha armada contra los desarmados de cuna, me lleva a recordar un cuento de Augusto Monterroso, El eclipse, que muestra de forma rotunda la sabiduría de sus ancestros, que permitió vivir a los antepasados con palabras de vida. Por mucho que el bendito fray Bartolomé Arrazola intentaba persuadir a los indígenas de una selva de Guatemala para que no le mataran: “si me matáis –les dijo- puedo hacer que el sol se oscurezca”, éstos lo tuvieron claro desde el principio ante un propagador de la fe y del más allá. Aquellos primeros pobladores de Guatemala, mucho antes que los conquistadores “españoles” hubieran llegado allí gracias al mar generoso, decidieron acabar con estas monsergas del fraile, sacrificándolo en la piedra  de los ritos, comenzando inmediatamente a recitar una por una por una las infinitas fechas en que se producirían eclipses lunares y solares, demostrando que eran excelentes astrónomos, tal y como “la comunidad maya había previsto y anotado en sus códices sin la ayuda de Aristóteles”.

Carta enviada desde Sevilla al suplemento dominical Magazine, el 12/XII/2006

El oro para quien lo quiera

Esta frase figura en la primera canción del álbum que presenta en estos días Alejandro Sanz. Hace muchos años aprendí del profesor de ética, Adolfo Sánchez Vázquez, que el oro solo tiene valor porque se lo dan las personas, dado que en sí mismo podría pasar desapercibido. Pero lo que califica el valor de las cosas, que no su precio, de acuerdo con la diferencia establecida de forma maravillosa por Antonio Machado, es la visión que las personas pueden llegar a tener de las cosas materiales. Ser o tener, en dialéctica permanente. Y una frase de Alejandro Sanz, recogida en el reportaje de Magazine de 5/XI/2006, puede ser la mejor clase de ética jamás contada.

Alejandro, subido a un episódico “Tren de los momentos”, reflexiona que “planeamos la vida como si fuéramos a ser eternos y luego, en realidad, te das cuenta de que no tienes nada salvo los recuerdos, la gente que te quiere y la gente a la que tú quieres”. Y quiere convencernos que en la terraza del restaurante Pizarro, en su Alcalá de los Gazules (Cádiz) de la niñez rediviva, las personas que le han rodeado siempre, son las que pueden recibir las pequeñas cosas de los amigos, las que siempre ensalzó Tagore en sus “Pájaros perdidos” y a las que hoy pone música y palabras.

Carta enviada a «Magazine» el 5/XI/2006

Rebeldes con causa

He leído atentamente todas las entrevistas que han publicado en Magazine a Premios Nobel de Literatura. Las he seguido con la pasión del niño que colecciona cosas queridas, en cajas que después se dejan en un trastero, por si algún día se pueden entregar al mundo, sin que se les falte el respeto. Las he conservado en mi memoria en sus mejores frases y experiencias. La entrevista a Naipaul (Magazine, 24/IX/2006), es sorprendente en fondo y forma. Las cartas a su padre no han sido revisadas por él tras la publicación autorizada en formato de libro. Para no sufrir. Son cosas que ocurren cuando guardamos la vida, las pequeñas cosas que has apreciado y que después han sido el futuro, en cajas de cartón piedra, en un trastero, como un símbolo, pero que no deben detener el tiempo de existir, en su caso, el tiempo de escribir. Además, para Naipaul es su religión, “lo más alto que puede existir”.

Las siete rebeldías hacen visible la persona de secreto que estas siete personas magníficas llevaban, llevan y llevarán dentro, explicando en primera persona qué les motiva para seguir viviendo a pesar de la literatura que las ha llenado de contrapuntos y por los cuales, un día, recibieron un premio.

Carta enviada a Magazine el 24/IX/2006

Cayucos

Nunca habíamos hablado tanto de los cayucos, esas embarcaciones de la esperanza, de la miseria, de las frustraciones. Han sido los auténticos protagonistas del verano, llegando a las Islas Afortunadas, las Canarias, por oleadas, en un viaje a lo vagamente conocido por las parabólicas de Senegal. Y lo cotidiano ha sido ver como saltaban a la teórica libertad de un puerto canario, desde el barco paradójico “Esperanza del Mar”, abrazándose a una cruz roja como misión imposible, en el silencio de los muertos y desaparecidos.

¿Qué son los cayucos?: dicen los expertos que son embarcaciones en las que durante la travesía de su vida aprenden a no hablar al llegar a España, a no mirarse a la cara, porque durante siete días, que es lo que dura el viaje descarnado, solo pueden mirar hacia adelante, siempre en la misma postura, todos juntos, hacinados, para ver si el Teide, España y Europa los acoge en su misteriosa holgura de riqueza y libertad. Ser ó tener, esa es su cuestión. Hasta que un día los encontramos en un semáforo, en nuestros viajes cotidianos, donde los pañuelos a un euro pueden servirnos para justificar sus lágrimas cuando nos miramos de frente, entonces sí, cara a cara.

Carta enviada a «Magazine» el 27/VIII/2006

Mozart, lloraría…

El artículo de Ángeles Caso contra la piratería (Magazine, 16/VII/2006), me ha traído un recuerdo de ayer, junto a unos grandes almacenes, donde el top-manta estaba presente a través de la mano de obra barata, probablemente de los que malviven en la idea buena de conocernos, personas de otros países que son carne de cañón para las redes mafiosas, a las que no vemos pero que se lucran con las ventas de piratería musical pura y dura, con compradores que se arremolinan paradójicamente alrededor de las sábanas blancas, que son recogidas con maestría absoluta, por las cuatro esquinas, cuando la policía está cerca.

Todos los vendedores son protagonistas de una canción triste, en este caso de Sevilla. Y ponen en sus manos la interpretación más dura del sinsentido del robo intelectual a mano armada, con la colaboración de aquellos que todo lo justifican, pero en la seguridad de que si alguien, alguna vez, les intentara copiar sus ocurrencias caería sobre ellos el insulto más procaz y el peso de la ciudad sin ley. ¡Hasta ahí podíamos llegar!

Y todavía no ha llegado este fenómeno a la música clásica, como consuelo de tontos. Mozart, desde donde quiera que esté, lloraría en su papel de Papageno, el protagonista por excelencia de “La Flauta mágica”, porque no sabría como encantar a pájaros que no hay por donde cogerlos…

Enviado a «Magazine» el 16/VII/2006

Superman vuelve

Cuando sabíamos todos que la Liga de la Justicia, a la que perteneció Superman, continuaba desactivada y que el terrorismo sigue campando por sus respetos,  hemos conocido a través de las Fuerzas Planetarias del Consumo que Superman vuelve para intentar salvarnos del peor enemigo (Magazine, 9/VII/2006). Creo que es una sabia estrategia americana, subliminal, ante el desastre de Irak, para intentar recuperar al reportero del Daily Planet, a ver si con sus poderes sobrenaturales, puede interpretar en claves periodísticas el libro de instrucciones de lo que pasa a nivel internacional para alcanzar una nueva estabilidad mundial.

Es curioso constatar cómo de forma recurrente necesitamos al héroe para que reinterprete la vida. No sé lo que ocurrirá con este Superman redivivo, pero todo apunta a que seguiremos intentando traducir los signos de los tiempos con la búsqueda de salvadores de la humanidad. Mientras, seguiremos huyendo de la auténtica pregunta interior que nos hace ser supermujeres y superhombres (en clave de superman) cuando la respondemos: ¿quién nos llevará de la mano, en el día a día, para agregar segundos de existencia mejor y más feliz? Si fuéramos más sensatos, no correríamos a las taquillas de “Superman vuelve”, porque allí no está la respuesta. Tampoco en el viento. Sólo, en el encuentro con la realidad de lo que somos, aunque los “supermanes” de nuevo cuño se asomen alguna vez por las ventanas de las dudas que todos llevamos dentro para intentar echarnos una mano.

Carta enviada a «Magazine el 9/VII/2006

Estrella, extraordinaria mujer

Hoy han publicado esta carta, bajo el título «Estrella Morente», en el suplemento dominical «Magazine» que edita «La Vanguardia» y que se entrega junto a varios periódicos que se publican en todo el territorio español. Como está cambiado el título y han suprimido la última frase del original, prefiero respetar el contenido exacto que envié el 18/VI/2006, sabiendo que lo publicado es fiel reflejo, prácticamente exacto, de lo que quería decir a quien lo quisiera leer. Esta es la gran maravilla del conocimiento compartido a través de Internet, como lección magistral de inteligencia digital aplicada, porque en tiempo real se puede conocer la verdad de lo sucedido…

Finalizaba su actuación en el teatro Maestranza, de Sevilla. De pronto dio un traspié por un escalón desagradecido y todo el teatro se sobrecogió por la posibilidad de caerse Estrella, porque todos la habríamos recogido en nuestros brazos para devolverla al escenario, a su firmamento, donde ella hace sentir rápido a los corazones, aunque no entiendas en toda su profundidad lo que quiere decir a cada uno al oído. Y Estrella, la hija de Enrique Morente, “la cantaora del nuevo siglo” (Magazine de 18/VI/206), continuó su cante, su baile, sin ayuda de nadie, como si no hubiera pasado nada, con la maestría aprendida de su madre, Aurora Carbonell, mujer que me pareció admirable en una entrevista entrañable de Jesús Quintero y que me permitió comprender mejor a Estrella, en su baile de tintes árabes, en su cante reivindicativo de mujer de etnia gitana que canta la dignidad de sus vidas difíciles hechas vibraciones de sentimientos y emociones de la experiencia diaria. ¡Qué gran lección!.

Teníamos una entrada de Paraíso, de un sitio muy lejano en el argot de los teatros, para comprender el compromiso que Estrella Morente, la de Aurora y Enrique, desea regalarnos -como metáfora de la vida- cada vez que se sube a un escenario, aunque una probable “caída”, sin llegar a serlo, como la de cualquiera en la vida, nos permitiera aquél día, a todos, recogerla mentalmente entre algodones.

Con mi agradecimiento a los responsables de «Magazine».

Sevilla, 9/VII/2006

Género y vida

Conocer al otro

He leído con atención el reportaje “Miedo al otro” (Magazine, 11/VI/2006) y creo que este país tiene que reconocer y encarar, definitivamente, la realidad que nos rodea y aceptar que somos curiosamente una referencia mundial por el bienestar que “disfrutamos”, que atrae a los más desfavorecidos y por la aparente integración que avanza de forma inexorable en los barrios más pobres de nuestras ciudades, porque quieren conocernos. Hace tres mil setecientos millones de años, algo pasó en el mundo que permitió también el comienzo de los desplazamientos de los primeros homínidos por territorios africanos y asiáticos hasta construir y tejer la gran malla humana. La razón única es que necesitaban comer y defenderse de los ataques de animales no conocidos. Y buscaban otro mundo mejor. Más o menos como los senegaleses de los cayucos que llegan a Canarias, cuyo silencio es un grito encubierto de rabia y desesperación por una situación insostenible. Son parte de una revolución silenciosa que grita a través de sus silencios que esto no puede continuar así. Algo está pasando en el mundo cercano, aunque lo queramos representar como lejano, que hace terriblemente injusta la realidad que nos cuentan en perfecto francés, para mayor escarnio. Con su dura travesía ya han hablado. Quieren salir y quitarnos el miedo al otro que nace de la desinformación de los injustos.

Carta publicada en “Magazine”, 2/VII/2006

Gracias, profesor Castells

Era algo obligado desde que descubrí la importancia de la sociedad red, agradecer al profesor Castells la aportación trascendental a la existencia humana (Magazine, 12/III/2006). A través de su teoría crítica se puede construir base científica y humana de la estrategia digital de los servicios públicos que presta la Administración, basados en la revolución científica de Kuhn. Una estrategia que debe integrar los sistemas y tecnologías de la información y comunicación al servicio del ciudadano, desarrollando un modelo nuevo de relación con los administradores públicos, digitalizando las posibilidades de uso racional de las tecnologías, siendo sensibles con aquellos que forman parte de los deheredados de la red, inmersos en la brecha digital por un analfabetismo de nuevo cuño.

Las preguntas que también nos aporta el profesor Castells nos hace pensar que a veces digitalizamos el desorden en una nueva interpretación de Larra, no dejándonos la sociedad actual volver mañana a aquellos lugares donde necesitamos ser y estar, porque quienes tienen que atenderte no están en ningún sitio. Solo te queda el servicio de atención al cliente y el fax, como nuevos eufemismos de ausencia de responsabilidad social al considerarse la vida como algo virtual donde, a veces, la soledad es lo único que suena bien a través del sintetizador de voz. Y Castells insiste: traigo malas noticias, estamos obligatoriamente obligados a vivir en red.

Carta enviada a «Magazine» el 12/III/2006