Balbino, un niño campesino, un ´neno labrego´, vuelve hoy a Galicia

Xosé Neira Vilas, Memorias dun neno labrego

Sevilla, 6/IX/2024

Un año y medio después vuelvo a escribir sobre una historia breve, real como la vida misma, que deseo compartir con la Noosfera, porque se ha repetido en una singladura reciente, personal, buscando islas desconocidas. En febrero de 2023 hice un viaje a Ibiza, siguiendo la estela del que hicieron Rafael Alberti y María Teresa León a esa isla en 1936 y donde vivieron de forma compleja los primeros días de la guerra civil. De forma fortuita, tuve un encuentro mágico con mi paisano Vicente Aleixandre, poeta al que admiro y al que he dedicado varias páginas en este cuaderno digital. Fue en un mercadillo hippie, muy conocido en la isla, en el que encontré una obra suya preciosa, Historia del corazón (1), editada en 1977, que conocía bien, porque en ella figura un poema, Mano entregada, al que dediqué un artículo en este cuaderno en 2015, Elogio de la mano, como pequeño homenaje a su obra y por una razón del corazón, como su historia: me apasiona la contemplación de la mano humana.

Al abrir el libro de Aleixandre, antes de comprarlo, descubrí que pertenecía al fondo de la “Casa de Cultura y Biblioteca Pública de Ibiza”, con páginas selladas y con el registro y signaturas oficiales de la citada Biblioteca. No me lo pensé dos veces y lo compré por una módica cantidad comparándola con el valor inmenso de lo que significaba para mí, no confundiendo la relación valor y precio que aprendí hace ya muchos años de otro paisano nuestro, Antonio Machado, con una finalidad clara: devolverlo a su legítima “dueña”, una Biblioteca Pública a la que le pertenece y, simbólicamente, a la ciudadanía de Ibiza, concretamente a la Biblioteca Pública Insular, con una denominación actual diferente a la de los registros y sellos que figuran en el libro, para que los niños y niñas, jóvenes y personas mayores, en Ibiza, puedan leer a este autor extraordinario a través de una obra simbólica y de una calidad excepcional, que vuelve a esa tierra preciosa desde la ciudad en que nació y para tener un sitio en sus estanterías de uso público. Vicente Aleixandre volvió a su casa, a Ibiza, a su Biblioteca Pública, lugar de donde nunca debía haber salido. Lo deposité en Correos para que volviera a esa Biblioteca Pública, un lugar en el que creí que volvería a estar a disposición de quien lo quisiera leer y comprender qué significa una historia preciosa del corazón. Nada más.

Un año y medio después, me ha ocurrido algo similar al regresar de mi último viaje a Galicia, donde visité un lugar emblemático, Sargadelos, fundamentalmente para conocer su paradigmático proyecto cultural, unido a la manufactura cerámica, con una dilatada historia de compromiso social desde 1963, a través del Laboratorio de Formas, con dos miembros fundadores de recuerdo obligado, Isaac Díaz Pardo y Luis Seoane. También conocí la creación de Ediciós do Castro, vinculada a este proyecto, “una editorial que pretendía recoger y difundir las distintas manifestaciones de la cultura gallega y recuperar la memoria histórica, sobre todo la de las décadas anteriores a la Guerra Civil y a la del exilio, silenciadas por la Dictadura franquista”, que facilitó la publicación de una obra, “Memorias de un niño campesino” (Memorias dun neno labrego), escrita por Xosé Neira Vilas y publicada por primera vez en Argentina en 1961, considerado como el libro más leído de la literatura gallega.

Lo que me ha vuelto a ocurrir ha sido algo similar a lo narrado anteriormente sobre el libro de Aleixandre en Ibiza. Habiéndome quedado con la idea de leer con profunda atención, en gallego, el libro de Xosé Neira, Memorias dun neno labrego (Memorias de un niño campesino), intenté localizarlo inmediatamente en su edición clásica de la citada editorial Do Castro, ejemplar que conseguí comprar, en la edición 21ª, de 2001, a través de una plataforma online de compraventa de libros. Lo recibí ayer y al abrirlo descubrí que tenía un sello oficial de un Colegio de Educación Infantil y Primaria (CEIP) situado en Covelo (Pontevedra), que me ha recordado la experiencia ibicenca, llevándome a “devolverlo” hoy a su legítimo dueño, ese Colegio, lugar de donde nunca debería haber salido, porque imagino que figuraría en su Biblioteca y porque estimo que, como dice el autor en su dedicatoria, a mí no me pertenece sino “a todos os nenos que falan galego”.

Puedo asegurar que me ha conmovido leerlo en la lengua galega, porque es una historia que refleja a la perfección una parte de la memoria histórica y democrática de esa Comunidad, de este país. Al devolverlo al Colegio Público de Covelo creo que he cumplido un deber ético de solidaridad y respeto con Galicia y con una obra emblemática de esa preciosa Comunidad, a la que tanto admiro. De ese lugar, nunca debió salir.

(1) Aleixandre, Vicente, Historia del corazón, 1977 (3ª ed.), Madrid: Espasa-Calpe.

(2) Neira Vilas, Xosé, Memorias dun neno labrego, 2001 (21ª ed.), Sada: A Coruña: Ediciós do Castro.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Quienes mienten la palabra, traicionan el alma humana (II)

Eduardo Galeano

Sevilla, 4/IX/2024

Me queda la palabra. Escribo hoy, de nuevo, sobre esta realidad existencial, gracias a Blas de Otero, que me acompaña desde que tengo uso de razón, frase que aprendí durante la etapa vivida en el discreto encanto de la burguesía madrileña, en el siglo pasado. En este cuaderno de escritura circular, me he referido en alguna ocasión a un hecho irrefutable: las palabras, a pesar de los esfuerzos encomiables de la Real Academia Española de la Lengua, al limpiarlas, fijarlas y darles esplendor, están atravesando momentos complicados, porque están sobrepasadas por las imágenes y los símbolos que se han atrincherado en las redes sociales y en los teléfonos móviles, reforzando a diario la expresión que conocemos bien: “una imagen (o un emoticono) vale más que mil palabras”. Además, están muy devaluadas en el contexto político actual en nuestro país, ante tanta mentira y fango que las envuelven, lanzado por máquinas perfectamente identificadas y financiadas por el poder de siempre, no democrático por cierto.

Personalmente, no creo que ocurra en todos los casos, porque pertenezco a una escuela vital que sigue defendiendo el poder de la palabra, al estar convencido de que lleva dentro el alma de cada uno, de cada una, como seña de identidad humana. No lo digo como una ocurrencia a título de salvavidas del momento, sino que sé que “en lengua guaraní ñe’e significa «palabra» y también «alma». Creen los indios guaraníes que quienes mienten la palabra, o la dilapidan, son traidores del alma”, tal y como lo conocí a través de Eduardo Galeano en una obra sugerente, Las palabras andantes (1), que recomiendo como manual de supervivencia en estos tiempos tan modernos, en los que se falta tanto a la palabra con alma, verdadera, en los que tanto se miente. Es un mal endémico, “un mundo sin alma, desalmado, que practica la superstición de las máquinas y la idolatría de las armas: un mundo al revés, con la izquierda a la derecha, el ombligo en la espalda y la cabeza en los pies”, en palabras suyas también.

Como casi todos los días, he entrado en mi clínica del alma, mi biblioteca, buscando desesperadamente este libro de Galeano, que publicó en 1993 como un conjunto de reflexiones personales -ventanas e historias las llamaba él-, que me recordó algo que aprendí cuando me acerqué hace ya muchos años a la filosofía presocrática y descubrí que los atenienses, que amaban las palabras quietas y andantes, corrían todos los días hacia el Areópago porque estaban “ávidos de las últimas noticias”, que “volaban” también, aunque su primer deseo, el de los emisores de aquellas palabras fugaces, fuera andar acompañando a la ciudadanía política, en su sentido primigenio, a las personas que a través de ellas conformaban con sus actos la Ciudad, la Polis. Era un círculo saludable y perfecto, que ha perdurado a lo largo de los siglos.

En este contexto, comprendo mejor que nunca lo que significa “mentir la palabra” y las traiciones que vivimos cada día tan cerca y en este aquí y ahora. Es lo que justifica que recuerde hoy la conceptualización doble de los guaraníes para expresar al mismo tiempo palabra y alma. Galeano lo explica también en este sentido, cuando abre su “ventana” del libro que quería escribir con palabras andantes, con alma, que, personalmente, me sobrecogió cuando lo leí por primera vez: “Una mesa remendada, unas viejas letritas móviles de plomo o madera, una prensa que quizás Gutenberg usó: el taller de José Francisco Borges en el pueblo de Bezerros, en los adentros del nordeste del Brasil. El aire huele a tinta, huele a madera. Las planchas de madera, en altas pilas, esperan que Borges las talle, mientras los grabados frescos, recién despegados, se secan colgados de los alambres. Con su cara tallada en madera, Borges me mira sin decir palabra. En plena era de la televisión, Borges sigue siendo un artista de la antigua tradición del cordel. En minúsculos folletos, cuenta sucedidos y leyendas: él escribe los versos, talla los grabados, los imprime, los carga al hombro y los ofrece en los mercados, pueblo por pueblo, cantando en letanías las hazañas de gentes y fantasmas. Yo he venido a su taller para invitarlo a que trabajemos juntos. Le explico mi proyecto: imágenes de él, sus artes de grabado, y palabras mías. Él calla. Y yo hablo y hablo, explicando. Y él, nada. Y así sigue siendo, hasta que de pronto me doy cuenta: mis palabras no tienen música. Estoy soplando en flauta quebrada. Lo no nacido no se explica, no se entiende: se siente, se palpa cuando se mueve. Y entonces dejo de explicar; y le cuento. Le cuento las historias de espantos y de encantos que yo quiero escribir, voces que he recogido en los caminos y sueños míos de andar despierto, realidades deliradas, delirios realizados, palabras andantes que encontré —o fui por ellas encontrado. Le cuento los cuentos; y este libro nace”.

Al final, las auténticas palabras deben ser cuentos, porque las palabras no se explican, son auténticas cuando se mueven y van a todas partes, así como las noticias decimos que “vuelan”, aunque nosotros “volemos” menos para escucharlas a diferencia de los atenienses en el Areópago. Es lo que le ocurrió a Galeano en su encuentro con José Francisco Borges y así lo transmito: “Le cuento las historias de espantos y de encantos que yo quiero escribir, voces que he recogido en los caminos y sueños míos de andar despierto, realidades deliradas, delirios realizados, palabras andantes que encontré —o fui por ellas encontrado. Le cuento los cuentos; y este libro nace”. O lo que es lo mismo, hoy, en este artículo: las palabras que lo integran nacen llevando el alma dentro, porque cuentan lo escuchado contando palabras, voces, que he recogido en los caminos y sueños míos de andar despierto. Lo que tengo claro es que al comunicarlas, no traiciono el alma humana, porque no las miento, son verdaderas. Las escribo hoy haciendo uso de la razón, aquellas palabras que me enseñaron cuando sólo era un niño.

(1) Galeano, Eduardo, Las palabras andantes. Madrid: Siglo XXI, 2003.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Confirmado el vuelo transoceánico de la mariposa Vanessa Cardui

Sevilla, 3/IX/2024

Cuando constatamos que el turismo se ha incrementado potencialmente en el mundo, alcanzando cifras extraordinarias de viajes imaginarios de personas que dan muchas veces la vuelta a este curioso mundo al revés, más acá o allá de los ochenta días de la novela homónima, se demuestra científicamente que una sencilla mariposa, de nombre científico Vanessa Cardui, con un cierto toque de diva cinematográfica y con el sobrenombre de «Dama pintada», acaba de batir un récord de su largo viaje por el mundo, tal y como se acaba de publicar en la revista Nature, en un artículo sorprendente con amplia participación de científicos españoles en su elaboración y redacción final.

El resumen del citado artículo, Un vuelo transoceánico de mariposas pintadas, más de 4.200 km, explica esta realidad científica en los siguientes términos: “La extensión de los flujos aéreos de insectos que circulan alrededor del planeta y su impacto en los ecosistemas y la biogeografía siguen siendo enigmáticos debido a los desafíos metodológicos. Aquí informamos sobre una travesía transatlántica de mariposas Vanessa Cardui que se extendió al menos 4200 km, desde África occidental hasta Sudamérica (Guayana Francesa) y duró entre 5 y 8 días. Aún más, inferimos un probable origen natal para estos individuos en Europa occidental, y el viaje Europa-África-Sudamérica podría expandirse a 7000 km o más. Este descubrimiento fue posible a través de un enfoque integrador, que incluyó estudios de campo costeros, modelado de trayectorias de viento, genómica, metacodificación de barras de polen, modelado de nichos ecológicos y geolocalización multiisótopos de orígenes natales. El viaje general, que fue energéticamente factible solo con la asistencia de los vientos, es uno de los más largos documentados para insectos individuales y potencialmente el primer cruce transatlántico verificado. Nuestros hallazgos sugieren que podemos estar subestimando la dispersión transoceánica de los insectos y resaltan la importancia de las autopistas aéreas que conectan los continentes mediante los vientos alisios”.

Conozco las aventuras viajeras de Vanessa Cardui desde 2016, cuando ya dije en este cuaderno digital que no era muy conocida en el mundo del arte, pero que desde hace millones de años viaja por el globo terráqueo desde que un día decidió abandonar África, como hicimos los primeros humanos hace más de 50.000 años, para asentarse en los cinco continentes posteriormente, aunque se caracteriza por algo especial: huye del frío constantemente y busca siempre calor, aunque tenga que hacer miles de kilómetros al año y pasar por una evolución continua de seis generaciones anuales. Esta mariposa, pintada como una dama, pertenece al género Vanessa, según la taxonomía de Linneo en 1758 y desde entonces se la conoce por este atractivo nombre, aunque su campo de asentamiento sea siempre algo no tan atractivo como los cardos, de ahí su denominación científica, Vanessa Cardui. En América se la conoce también con el sugerente nombre de “La dama pintada”, citado anteriormente. Hay que pensar también qué ha aportado África al mundo, cuando sabemos que, efectivamente y como decía anteriormente, los africanos, que brillaban por ser magníficos cazadores-recolectores, decidieron hace 50.000 años, aproximadamente, salir de su territorio y comenzar la aventura jamás contada. ¿Igual que Vanessa Cardui? Aprovechando, además, un salto cualitativo, neuronal, que permitía articular palabras y expresar sentimientos y emociones. Había nacido la corteza cerebral de los humanos modernos, de la que cada vez tenemos indicios más objetivos de su salto genético, a la luz de los últimos descubrimientos de genes diferenciadores de los primates, a través de una curiosa proteína denominada “reelin”. Empezó la aventura de una mente maravillosa que sigue siéndolo en nuestros días y que ya alcanza la cima de más de ocho mil millones de mentes pensantes.

Hablar hoy de esta elegante dama pintada, de nombre cinematográfico, Vanessa Cardui, es solo una metáfora de la vida. Los humanos buscamos continuamente calor para vivir mejor, porque el frío nos enmudece, no digamos la tibieza y deberíamos copiar sin rubor alguno la experiencia de esta mariposa que como pasa en la vida, se asienta en los cardos cuando no hay nada mejor donde estar. En un país que nos hiela el corazón con tanta frecuencia últimamente, es interesante saber que científicos catalanes, hace ya más de diez años y hasta hoy, han descubierto que estas mariposas “son capaces de recorrer 4.000 kilómetros hasta asentarse en la sabana tropical africana” y que gozan de unos recursos extraordinarios para llevar a cabo estas hazañas voladoras y de subsistencia, según manifiesta uno de sus principales investigadores de campo, Roger Vila: “Durante unos días migran hasta donde su instinto les dice […] detectan el norte magnético, perciben la temperatura y la presión atmosférica, son capaces de seleccionar los vientos adecuados y pueden guiarse por el sol” (1). Ahora, con la publicación citada anteriormente en este año, sabemos que gracias a la reconstrucción de los 10 años de investigaciones llevadas a cabo sobre esta asombrosa realidad de una mariposa alada y de colores elegantes, se demuestra el insólito vuelo transoceánico de tres ejemplares de Vanessa Cardui, desde África a la Guayana Francesa, en un viaje de 4.200 kilómetros, explicado con profundo detalle en un artículo reciente publicado en el diario El País, del pasado 26 de agosto (2), El autor finaliza con una reflexión muy actual, cuando estamos sobrecogidos por el llamado «virus del Nilo»: «Pasados 10 años, los científicos han podido resolver el gran misterio de las mariposas Vanessa Cardui aparecidas al otro lado del océano, aunque siguen siendo muchas las preguntas. ¿Hasta qué punto ha sido una casualidad? ¿Este tipo de viajes son más habituales de lo que pensamos? ¿Cómo puede afectar a un ecosistema la llegada de insectos migrantes transmisores de virus y bacterias?

La mariposa Vanessa Cardui nos muestra hoy que científicos españoles dignifican este país desde Barcelona y Harvard, y nos dan el calor que nos falta para comprender lo que en 2013 decía el eminente cardiólogo Valentín Fuster: “Yo puedo estar hablando todo el rato del desastre que hay en España. Pero igual podemos sacar unos minutos para saber si algo funciona…” o lo que es lo mismo, puedo estar hablando todo el rato de las cosas que se hacen mal en Andalucía, pero igual podemos sacar unos minutos para saber si algo funciona…. Y comprobaremos que es verdad, que funcionan muchas cosas en este controvertido país y en esta maravillosa región. Lo que ocurre es que no nos ponemos a ello, como lo hace siempre Vanessa Cardui, porque lo único que sabemos que nos pasa es que no sabemos a veces lo que nos pasa. Ella, sorprendentemente, sí y esa es su gran lección a lo largo de los siglos. Lección magistral, por cierto.

(1) Quinteros, Micaela (2016, 7 de octubre). La mariposa que recorre 4.000 kilómetros en busca del calor. El País.com.

(2) Sánchez, Diego, 2024, 26 de septiembre). El misterio de las mariposas que aparecieron al otro lado del Atlántico. El País.com.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Ojos que no ven, corazón que sí siente

Obra de Mercedes Rodriguez Elvira, (Santander, 1950), realizada en 2009

Sevilla, 31/VIII/2024

En mi reciente visita al Museo Provincial de Lugo, con un fondo histórico extraordinario, descubrí en una exposición temporal, Ver y tocar: escultoras en el Museo Tiflológico, con el patrocinio de la ONCE, un espacio que permite interactuar con 12 obras de artistas de forma diferente, a través del tacto, para todo tipo de visitantes, incluyendo aquellos que no tienen discapacidad visual grave, como era mi caso. Como se expone en el catálogo de la exposición, el Museo Tiflológico de la ONCE, de donde proceden las 12 obras elegidas, «fue inaugurado en Madrid en el año 1992 , con la misión de facilitar el acceso a la cultura a las personas con discapacidad visual, promocionar a artistas con discapacidad visual afiliados y afiliadas a la ONCE; y ofrecer a todas las personas que nos visitan una forma diferente de disfrutar de las colecciones, ya que se define como un Museo para ver y tocar».

Entre la selección de obras expuestas, me impresionó una de Mercedes Rodriguez Elvira (Santander, 1950), en la que la cabeza de la madre está realizada en cemento armado patinado, y la del niño en bronce, con un título conmovedor, Ojos que no ven, corazón que sí siente, que ella presenta con palabras que llevan su sentimiento dentro: “Concebí Ojos que no ven, corazón que sí siente, como homenaje a los sentimientos de las personas invidentes. La idea más concisa de la maternidad, me pareció la mejor para tal fin. Para ello adapté un retrato de uno de mis hijos pequeños e imaginé la caricia amorosa de una madre invidente, rozando su sien; para lo cual, vendé sus ojos y escribí en braille, el título en la parte inferior de la obra“.

Creo que esta exposición temporal ayuda a comprender que los Museos tienen que cambiar y cumplir una función de cercanía con quienes los visitan, permitiendo que interactúen con las obras expuestas siempre que técnicamente sea posible. La función museística tiene que cambiar radicalmente y esta exposición trifológica es una muestra de ello, entendiendo que la palabra trifología viene del griego τυφλός typhlós ‘ciego’ y logía ´ciencia´, como una parte de la medicina que estudia la ceguera y los medios de curarla. Si, además, se acompañan estas muestras de diversidad existencial con actividades culturales e integradoras de todo tipo, el éxito del interés público museístico estará garantizado. La ciudadanía pasará de visitarlos de forma pasiva, para interactuar plenamente. Ese es el giro copernicano que se debería producir ya en nuestro país, donde en el Directorio de Museos y Colecciones de España, publicado por el Ministerio de Cultura, aparecen registrados más de 1500 instituciones museísticas que «se caracterizan por presentar una gran diversidad tipológica, territorial, de colecciones o incluso de titularidad y gestión, destacando que en España la mayoría de ellas son públicas». Todas las posibilidades están abiertas y desde el Ministerio se deberían definir directrices en el ámbito de participación anteriormente expuesto, fijando políticas museísticas públicas en tal sentido.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Galicia, un filme de culto

Luar na Lubre, Romeiro ao lonxe

Sevilla, 30/VIII/2024

Decía Manuel Rivas en su libro Galicia, Galicia, que “Ni Otero Pedrayo ni Álvaro Cunqueiro tenían coche propio, como tampoco lo tiene Manuel María. He comentado muchas veces con Paco Martín la desgracia de tener coche e ir por la vida de volantista. Gentes como Novoneyra, Pepe de Nora y algún otro no conducen y por eso conocen tan bien Galicia y ven cosas que los demás no vemos. El carecer de coche, y renunciar al volante, tiene además la ventaja añadida de que puedes escoger quien te lleve. Allá van los pasajeros gozando en la ventana de ese filme de culto llamado Galicia. Y donde tú ves un tractor, ellos ven la comitiva de Merlín. Y cuando tú ves un ceda el paso, ellos contemplan una hermosa cruz de piedra, las espinas del Cristo también de piedra. Y mientras tú maniobras para esquivar una gallina, ellos van viendo el crepúsculo del Antiguo Reino en pancolor”.

He regresado de un viaje reciente a Galicia, como “volantista“ a ratos, acompañado por una pasajera esencial en mi peregrinar diario, contemplando en esta ocasión su territorio oriental y cantábrico, como si fuera un espectador o pasajero que ama los filmes de culto, que decía Rivas en la cita anterior, porque ese es el título que retengo de esta hermosa película, Galicia, que he vivido y sentido en primera persona, con escenas que no olvido y que retengo en mi memoria de hipocampo, en pancolor, por más señas.

Comencé el viaje en Ribadeo localizando a sus vecinos ilustrados e indianos, destacando dos, uno por cada lado: Antonio Raimundo Ibáñez Gastón de Isaba y Llano Valdés (1750-1809), conocido como Marqués de Sargadelos, y José María Alonso y Trelles Jarén (1857-1924), conocido como El Viejo Pancho. Aprendí del ilustrado Ibáñez lo que hizo por su tierra, incorporándome como “actor” de un teatro de calle que la Compañía Os Quinquillans, se esforzó en sintetizar en una representación teatral con ideología dentro, no inocente por cierto. Me emocionó tanto la historia del Marqués, que visité su primera obra industrial, las Reales Fábricas de Siderurgia integral y la primera fábrica de cerámica, ambas en Sargadelos (Cervo). Sobre El Viejo Pancho, descubrí su vida y obra en Uruguay, donde encumbró la presencia gallega en ese país, con su producción literaria. Gran lección.

En la fábrica actual de Sargadelos, pude conocer su proyecto cultural, unido a la manufactura cerámica, con una dilatada historia de compromiso social desde 1963, a través del Laboratorio de Formas, con dos miembros fundadores de recuerdo obligado, Isaac Díaz Pardo y Luis Seoane. Un ejemplo claro de su compromiso de respeto a la memoria democrática de Galicia fue la creación de Ediciós do Castro, vinculada a este proyecto, “una editorial que pretendía recoger y difundir las distintas manifestaciones de la cultura gallega y recuperar la memoria histórica, sobre todo la de las décadas anteriores a la Guerra Civil y a la del exilio, silenciadas por la Dictadura franquista”, que facilitó la publicación de una obra, “Memorias de un niño campesino” (Memorias dun neno labrego), publicada por primera vez en Argentina en 1961, de José Neira Vilas, considerado como el libro más leído de la literatura gallega. Sus primeras palabras nos llevan a comprender siempre el mundo de los nadies, a los que retrató perfectamente Eduardo Galeano y que nunca olvido: Yo soy Balbino. Un chico de aldea. Como quien dice, un nadie. Y, además, pobre. Fue una experiencia conmovedora e inolvidable.

El filme imaginario continuó con escenas en la Playa de las Catedrales, un entorno que sobrecoge, convertido hoy en fenómeno turístico que pierde su encanto por la masificación descontrolada que nos asola por tierra, aire y, en este caso, la mar, que cada día es la que da permiso para contemplarla de forma laica, únicamente cuando ella quiere. Creo que exige una reflexión pública, para salvar su interés general.

La película avanzaba por caminos sorprendentes en su capital oriental, Lugo (Locus Augusti), donde Roma se afincó durante siglos, hasta que la Iglesia capitalizó esta secuencia histórica a través de La Virgen de los Ojos Grandes, tal como suena. Así hasta hoy, sin olvidar el descubrimiento de la casa del centurión que adoraba, probablemente de forma oculta, al dios Mitra.

De allí era fácil avanzar en el filme imaginario, siempre de culto, de Galicia hasta Burela, puerto de identidad ballenera, hoy bonitero, que se refugia -¡como no!- en un barco bonitero construido con la madera de antes, Reina del Carmen, visitable y varado ya en puerto seguro, donde un capitán también imaginario, Lino, eleva el esfuerzo de hombres marineros y mujeres, las rederas, hasta los cielos, dejando bien patente que Sorolla tenía mucha razón cuando pintó como nadie una obra fresca siempre y no perecedera: ¡Aún dicen que el pescado es caro!.

Este filme, dedicado a Galicia, finalizó su rodaje en San Andrés de Teixidó. He ido vivo (fun de vivo) como mandan los cánones, he dejado una piedra en un milladoiro junto a la puerta principal de la ermita, bajé a la fuente para cumplir con el rito de beber allí, aunque una triste pintada, No potable, me desaconsejó hacerlo. Preparé mi deseo, como peregrino de la vida y contemplé el Cantábrico con mar fuerte ese día. Me regalaron unas herbiñas de enamorar y escuché a Luar na Lubre interpretando Romeiro ao lonxe, que sonó en aquel entorno de manera especial. Enamorados.

Finalizó ayer la película, Galicia, un filme de culto, contemplando el faro de la isla Pancha. Sólo me queda decirle algo a Manuel Rivas, siempre con saudade: “Ándele Don Manuel, cuénteme un poco cómo es Galicia”.

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UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Reina de la Noche, venerada y temida

Reina de la noche, c. 1750 a.C., arcilla pintada, Irak – British Museum

Sevilla, 19/VIII/2024

Ayer visité una exposición muy interesante en Caixaforum Sevilla, bajo el título Veneradas y temidas, con un subtítulo no inocente: El poder femenino en el arte y las creencias, preparada con la colaboración inestimable del British Museum, cuya sinopsis oficial deja entrever su objetivo en esta ocasión: “un viaje a través de 5.000 años de creencias del poder espiritual: desde la divinidad hinduista Shakti hasta Oshun, el orisha de la fertilidad en la cultura yoruba de Nigeria. Con esculturas, objetos sagrados y obras de arte de varios continentes y desde el mundo antiguo hasta la actualidad, esta exposición nos muestra cómo diosas, demonios, santas y otros seres espirituales han tenido un rol relevante para nuestra comprensión del mundo. Desde la sabiduría, la pasión y el deseo hasta la guerra, la justicia y la misericordia, se hace un recorrido transcultural por diferentes expresiones de los poderes espirituales femeninos en todo el mundo. La selección de 154 piezas del British Museum, en diálogo con una selección de artistas contemporáneos de renombre, nos invita a reflexionar alrededor del poder femenino y de la feminidad hoy”.

Algunas de las piezas expuestas llevan siglos de historia dentro. Es el caso del relieve protobabilónico conocido en la actualidad como Reina de la noche, datado con aproximación en el año 1750 a.C. y tallado durante el reinado de Hammurabi en Mesopotamia, en un lugar privilegiado entre los ríos Tigris y Eúfrates, tan cercanos en los relatos bíblicos del Génesis, obra que observé detenidamente por su profunda simbología, junto a la información detallada que nos ofrecía una guía, en la urna en la que mostraba, casi cuatro siglos después, todo su esplendor. En este proceso pude contemplar que el relieve representaba con una simetría perfecta como conjunto, una mujer desnuda, con alas invertidas, a modo de mensaje sobre una expresión de cercanía al mundo terrenal, con sus pies convertidos en garras sobre los lomos de dos leones en reposo, con un tocado ya presente en deidades mesopotámicas. También, que sostiene en sus manos una cuerda y un aro, símbolo de justicia, siendo sus pies unas garras similares a las de las lechuzas que la acompañan. La presencia finalmente de estas aves engrandece esta figura, al atribuírsele también poderes de sabiduría infinita, tal y como luego perduró el símbolo de estas aves en la historia de la filosofía griega. Creo que la descripción oficial que ofrece el Museo Británico sobre este relieve así lo atestigua también: “Placa rectangular de arcilla cocida, modelada en relieve en el frente que representa una figura femenina desnuda con alas y garras afiladas y emplumadas, de pie con las piernas juntas; mostrada de frente, con un tocado que consiste en cuatro pares de cuernos rematados por un disco; con un elaborado collar y brazaletes en cada muñeca; sosteniendo sus manos al nivel de sus hombros con una vara y un anillo en cada una; figura sostenida por un par de leones adornados sobre un patrón de escamas que representa montañas o terreno montañoso, y flanqueada por un par de búhos de pie; arcilla cocida, fuertemente templada con paja u otra materia orgánica; resaltada con pigmento rojo y negro y posiblemente yeso blanco; dorso plano; reparada”.

A lo largo de estos casi cuarenta siglos, muchas representaciones han intentado explicar el proceso de la creación del mundo. Lo que llama poderosamente la atención es que, en este caso, es una mujer la que detenta amplios poderes para explicar la historia de la humanidad. Cualquiera de las atribuciones que se le confían, nos lleva a reflexionar qué importancia ha tenido para nuestra historia multisecular la existencia de estas deidades, hasta llegar al relato del Génesis, que adquiere carta de naturaleza desde que tenemos noticias fehacientes del relato tal y como lo conocemos hoy. Cuando aparecen de nuevo en nuestras vidas, las preguntas son múltiples y podrían acabar en un nuevo libro de preguntas, a modo de nueva edición del que en su momento escribió Pablo Neruda, por no hablar de la dialéctica sempiterna entre creacionismo y evolucionismo, que tantas vidas se ha llevado por delante.

En 2005 publiqué una carta, El Génesis de Salgado, en una revista dominical de amplia difusión en el país, en la que decía que “Existe un versículo en el Génesis que ha marcado la existencia humana: el 1, 31. El narrador que recogió la tradición oral de la creación agregó un adverbio hebreo no inocente: muy (meod). Mientras que en el relato de la creación, las sucesivas creaciones eran “solo” buenas, los cielos, la tierra, las aguas, los animales, las semillas, cuando se creó al hombre y a la mujer el texto hebreo recoge literalmente: “y vio Dios que muy bueno”. La lectura del “viaje a las raíces del ser humano”, texto de Sebastião Salgado publicado en el Magazine de 5/VI/2005, me ha recordado este gran matiz, mucho más al fijar el objetivo principal de su proyecto “Génesis”: “volver a conectarnos con cómo era el mundo antes de que la humanidad lo dejase prácticamente irreconocible”. Sebastião Salgado ha iniciado una obra encomiable. Aun así, le pediría que hiciera un esfuerzo a sus 61 años por encontrar y fotografiar algún lugar o momento de la humanidad que siguiera engrandeciendo la lectura del Génesis. Aunque sólo fuera para creer, en el desconcierto actual, que el ser humano es lo mejor que le ha podido ocurrir al mundo en siete días mágicos: algo muy bueno”.

Salí de la exposición Veneradas y temidas en silencio, haciéndome de nuevo muchas preguntas ante la Reina de la Noche. Contemplándola ayer comprendí que desde hace “sólo” tres mil ochocientos años, hay vida en la Tierra y que también es posible que hubiera vida antes en otros planetas, sobre todo en el planeta rojo, Marte. Que la mujer siempre ha tendido un papel transcendental en la historia de la humanidad por el mero hecho de poder transmitir vida. También, que existe consenso sobre la datación de nuestros antepasados más próximos, en unos 50.000 años, cuando decidieron “salir de viaje” desde África a otros lugares desconocidos. Por ello es apasionante conocer cómo comenzó la vida y saber en un futuro próximo si ya hubo vida en otros planetas al margen o antes que en el planeta que actualmente habitamos. Descifrar al ser humano, mujer y hombre, hombre y mujer, también la diversidad de géneros, es probablemente el “código de vida” que puede dar parte de la solución, porque la vida ya estaba antes. Incluso los creacionistas más radicales y las revelaciones cosmogónicas más arraigadas aceptan el principio antecedente de la vida: los cielos, el suelo o tierra, la haz de las aguas, etcétera, fueron antes que el ser humano (berechit bará elohim at achamayim uet aarest, en perfecto hebreo, en las primeras palabras del Génesis: “en el principio creó Dios los cielos y la tierra”, tal y como lo decían los pueblos ribereños del Tigris y Éufrates, en el actual Irak, en la transmisión oral de abuelos a nietos). Llegar al Omega de la vida, es harina de otro costal existencial. Mesopotamia, Tigris y Eúfrates, Irak en definitiva, el lugar donde vivió y transmitió vida la Reina de la Noche, también su cara más amarga, siempre venerada y temida, hace tan sólo 1750 años antes de Cristo, aproximadamente.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Otro turismo es posible: el método para conocer Galicia

Luar Na Lubre – Romeiro Ao Lonxe (Con Diana Navarro)

Sevilla, 17/VIII/2024

Estamos asistiendo a una contestación generalizada al turismo que nos invade en toda la geografía española, sin excepción, porque se constata que morimos de éxito ante tantos desmanes y desbordamiento de situaciones que hacen la convivencia insoportable. Pronto lo veremos en las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), como una de las preocupaciones principales en nuestro país. El ejemplo de la proliferación descontrolada de las viviendas de uso turístico que, en algunas zonas como Baleares, hacen un desalojo salvaje de los que residían en ellas hasta ahora, ha alcanzado unos límites también insoportables, injustos y faltos de toda ética. Otra realidad es la gentrificación galopante de los cascos históricos de muchas ciudades importantes del país, con desalojos abusivos por el capital de fondos de inversión que todo lo pueden, a cualquier precio y sin compasión alguna.

Sé que es un asunto controvertido, pero en este contexto he recordado un texto precioso que leí hace ya algunos años en Galicia, Galicia (1), del escritor al que admiro tanto, Manuel Rivas, que recupero hoy por su calidad intrínseca y porque pone muchas cosas en su sitio. En este libro, un libelo de repudio al conservacionismo gallego de viejo cuño, político incluido, Rivas explica un método para conocer su tierra que cobra hoy una especial actualidad. Viajamos a partir de ahora con él, porque al final, caemos siempre en lo mismo: criticamos hasta la saciedad a este turismo que nos invade, a los otros, sin caer en la cuenta de que nosotros también hacemos a veces un turismo descontrolado, por imperativo del mundo actual, acabando como turistas al uso, a veces sin sentido y viajando hacia ninguna parte.

Comienza Manuel Rivas su exposición, con una referencia a un escritor autóctono, Ramón Otero Pedrayo, que escribió la afamada Guía de Galicia, que también he leído personalmente al recuperarla para mi biblioteca desde una librería de viejo, sobre todo porque no la escribió como “volantista” en un coche, sino viajando en un autobús público de la empresa Castromil: “Y nosotros [dice Rivas], con la miseria de tener coche propio, debemos contentarnos con leer lo que él vio o poner, de viaje, una de las grabaciones de este patriarca que rescató Alfonso Monxardín. Encendemos el radiocasete y, con la mirada puesta en el cambio de rasante, murmuramos con saudade: “Ándele Don Ramón, cuénteme un poco cómo es Galicia”.

A continuación recojo el texto completo de este método para conocer Galicia, a título de ejemplo de dignidad turística por mi parte, con saudade, intentando comprender qué significan las herbiñas de enamorar visitando una vez en la vida San Andrés de Teixidó, siguiendo las indicaciones de Luar na Lubre, recomendando que cada uno, cada una, al leerlo, cambie nombres, apellidos y situaciones, pero intentando quedarse con el fondo de lo expuesto. Comprenderán entonces qué significa el turismo digno y ético que tanto necesitamos recuperar en nuestro país, abandonando el rol de volantistas por un tiempo y escogiendo un libro como la mejor guía para iniciar el mejor viaje posible a nuestra persona de secreto.

Método para conocer Galicia

Ahora que se multiplican las ofertas de viaje, yo no sé lo que escoger. El año pasado por estas fechas me dirigí a la agencia Otero Pedrayo, pagué un billete en la aeronave ‘Os camiños da vida’, e hice un viaje inolvidable por el tiempo y el espacio. Todo muy económico y maravilloso. Tengo otra agencia de confianza que nunca me falla, la Compañía Álvaro Cunqueiro. Ofrece unos vuelos charter, que ni Halcón Viajes. Y unos programas alternativos, tipo ‘Tesouros novos e vellos’, que ya quisieran los de Port Aventura. A precio de bicoca, con asiento asegurado en ventanilla, y parada con siesta de primera clase debajo de un roble que te toca ‘Para Elisa’ mientras duermes. Incluye una vuelta al mundo de feria en feria y un masaje curandero con las hierbas de San Juan. Vuelves como del trinque.

Otra propuesta para conocer bien Galicia por su envés más hechizante es la de la agencia Hortas Vilanova Tours, de la que es acionista mayoritario el poeta Manuel María, con una abundancia de opciones recogidas en el ‘Andando a terra” (Ediciones ANT). Trekking literario, Surfing imaginativo. Parapente auténtico. Desde el robledal de San Xusto a Florencia y desde Florencia a la Ribeira Sacra en una cabriola de sofá y libro.

Yo no sé cómo la gente se complica tanto la vida a la hora de viajar. Te sientas en casa, al fresquito de los libros y pronto te sientes un comandante de jetgaviota tomando pista en la playa de Traba de Laxe. Hablas por megafonía y anuncias con voz de vocalista de verbena: “Amigos viajeros, primero vamos a Carcasona y luego a los Caneiros de Betanzos, con paradita en Cuba y en el Ribeiro”.

Hay un dato para la meditación en lo relativo a los mejores pasajeros que dio Galicia. Ni Otero Pedrayo ni Álvaro Cunqueiro tenían coche propio, como tampoco lo tiene Manuel María. He comentado muchas veces con Paco Martín la desgracia de tener coche e ir por la vida de volantista. Gentes como Novoneyra, Pepe de Nora y algún otro no conducen y por eso conocen tan bien Galicia y ven cosas que los demás no vemos. El carecer de coche, y renunciar al volante, tiene además la ventaja añadida de que puedes escoger quien te lleve. Allá van los pasajeros gozando en la ventana de ese filme de culto llamado Galicia. Y donde tú ves un tractor, ellos ven la comitiva de Merlín. Y cuando tú ves un ceda el paso, ellos contemplan una hermosa cruz de piedra, las espinas del Cristo también de piedra. Y mientras tú maniobras para esquivar una gallina, ellos van viendo el crepúsculo del Antiguo Reino en pancolor.

Ramón Otero Pedrayo fue capaz de escribir la magnífica ‘Guía de Galicia’ porque viajaba siempre en el autobús Castromil. Y nosotros, con la miseria de tener coche propio, debemos contentarnos con leer lo que él vio o poner, de viaje, una de las grabaciones de este patriarca que rescató Alfonso Monxardín. Encendemos el radiocasete y, con la mirada puesta en el cambio de rasante, murmuramos con saudade: “Ándele Don Ramón, cuénteme un poco cómo es Galicia«.

(1) Rivas, Manuel, Galicia, Galicia, 2002, Madrid: Santillana – Suma de Letras.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Sobre lápidas de la Colonia Julia Romula (Sevilla), se asienta la Giralda

Lápidas funerarias en la base de la Giralda / JA COBEÑA

Sevilla, 16/VIII/2024

En mi singladura imaginaria de ayer por esta sacrosanta ciudad, fotografié por primera vez lápidas funerarias que sustentan una zona de la base de la Giralda, recuperadas junto a otras en obras de mantenimiento de este grandioso monumento, pertenecientes a ciudadanos de la Bética, que murieron en esta ciudad en el siglo II d.C., conocida entonces como la Colonia Julia Romula – Hispalis, denominación que se atribuye a Julio César, que fue “el instaurador de Hispalis, a la cual dio el nombre de Julia Rómula haciéndolo derivar del suyo y del de Roma. Debe su denominación de Hispalis al lugar en que fue emplazada porque se levantó sobre un suelo palustre, sostenida por maderos fijos en el fondo de las aguas, para que no se hundiera en aquel terreno resbaladizo e inestable”, tal y como lo recogió San Isidoro de Sevilla en sus Etimologías. Se sabe desde hace siglos de la existencia de estas lápidas, pero probablemente pocas personas conozcan los textos de ambas en latín, que explican quienes fueron las personas a las que dedicaron palabras de reconocimiento a su trayectoria personal y profesional. 

Ambas lápidas, que los arquitectos almohades utilizaron junto a otras para la construcción de su gran alminar en el siglo XII d.C., por la consistencia que ofrecía el mármol para su sustentación, están situadas en la esquina del monumento, entre la Plaza Virgen de los Reyes y la calle Cardenal Carlos Amigo Vallejo. Respetando el orden de izquierda a derecha en la Giralda, en el enclave descrito, los textos que figuran en ellas son los siguientes:

Lápida funeraria en la base de la Giralda (detalle, en vertical, para facilitar la lectura) / JA COBEÑA

SEX. JULIO SEX. F. QUIR POSSESORI PRAEF. COH.III GALLOR, PRAEPOSITO NUMERI SYROR SAGITTARIOR. ITEM. ALAE. PRIMAE HISPANOR CURATORI CIVITATIS ROMULEMSIUM MAIUENSIUM TRIBUNO MILIrr. XII FULMINATAE CURATORI COLONIAE ARCENSIUM ADLECTO IN DECURIAS AB OPTIMIS MANISMISQUE IMP. ANTONINO ET VERO AUGG. ADIVTORI ULPH. SATURNINI PRAEFF. ANNON AD OLEUM A… UM ET HISPANUM RECENSENDUM. ITEM SOLAMINA TRANSFERENDA. ITEM VECTURAS NAUCULARIIS EXSOLVENDAS PROC. AUGG. AD RIPAM BAETISSCAPHARI HISPALENSIS OB INNOCENTIAM JUSTITIAM QUE EIUS SINGULAREM (C.A. 174 d.C.).

A Sexto Julio Posesor hijo de Sexto de la Tribu Quirina, prefecto de la tercera cohorte de los Galos, prepósito de número de los Flecheros de Siria, item de la primera ala de la Caballería Hispánica, curador de la ciudad de los romulenses maivenses, tribuno militar de la Legión XII Fulminata; curador de la Colonia de los Arcenses [Arcos de la Frontera], agregado a las decurias por los óptimos y máximos emperadores Antonino y Vero Augustos; adjunto de Ulpio Saturnino prefecto de los víveres para hacer la estadística del aceite de Africa y España; item para transportar los tributos en granos; item para pagar los fletes a los navieros; procurador de los Augustos en la ribera del Betis. Los navegantes hispalenses le consagran esta memoria por su probidad y singular justicia (traducción de Francisco Mateos Gago).

 

Lápida funeraria en la base de la Giralda (detalle, en vertical, para facilitar la lectura) / JA COBEÑA

 L. CASTRICIO Q. F. 

HONORATO P. P. HOMINI BONO

SCAPHARI
ROMUL. CONSISTOR;

INNOCENTIAM ET
SINGULAREM JUSTITIAM EIUS D. S. P. P. (siglo II d.C.).

A Lucio Castricio hijo de Quinto Honorato, primipilo [centurión] y hombre bueno, los navegantes del municipio de Rómula por su probidad y singular justicia dedicaron a su costa este recuerdo.

Las sensaciones experimentadas ayer simbolizan la necesidad de que respetemos la memoria histórica y democrática de nuestro país, de nuestras ciudades, asentadas sobre acontecimientos que no debemos olvidar. Lo que sucedió por ejemplo en el siglo XII en Sevilla, el siglo en el que se construyó e inauguró definitivamente el minarete (1195) que derivaría posteriormente en una Giralda, refleja también la acción pública de un emir, al-Muminin, a través de un ingeniero al-Hayy Ya´is, que se preocuparon, por ejemplo, de que la ciudad dispusiera de agua potable, respetando también lo que la cultura romana había dejado en la ciudad a través de huellas antiguas de un acueducto. Sobre esas huellas, construyeron e inauguraron un acueducto subterráneo y aéreo, lo que se denominaría posteriormente Caños de Carmona, una obra ciclópea que se mantuvo viva casi ocho siglos. Ayer, viendo de nuevo las lápidas que sustentan en parte la Giralda, me trajo a la memoria el valor de las obras públicas como bien común, gracias al esfuerzo de culturas anteriores, a las que hoy reconozco su probidad y singular justicia. Para que no se olvide.

NOTA: las traducciones de las lápidas se han recuperado de Arqueología de la Hispania romana: Lápidas romanas en la Giralda (arqueologiadelahispania.blogspot.com).

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

 

 

Palestina y su cultura sumud en Belén

Pintura mural de Banksy en Belén

Sevilla, 15/VIII/2024

En Belén, la «casa del pan» en hebreo que conocí en mi infancia cristiana, la población palestina vive ahora separada de los colonos judíos en Cisjordania, por un tramo que forma parte del muro de hormigón de 700 kilómetros de longitud y 8 metros de altura, que hace visible la terrible realidad territorial de la guerra entre Israel y Gaza. En esta realidad defensiva del muro, el pueblo palestino ha encontrado una forma de manifestar su resistencia, inspirada en lo que llaman en su vida ordinaria «sumud», entendido «como «firmeza» o «perseverancia constante», un valor cultural palestino, un tema ideológico y una estrategia política que surgió por primera vez entre el pueblo palestino al experimentar la opresión y organizar la resistencia ante la ocupación israelí tras la guerra de los Seis Días de 1967″.

En el citado muro y, concretamente, en la calle de la Caridad, hay una exposición permanente muy especial, al estar colmatado de pinturas y grafitis en los que se ensalza el sumud palestino en múltiples manifestaciones. Quizás sea una representación especial lo que se encuentra en esta calle, en su número 182, un hotel inaugurado en 2017, The Walled off Hotel, El Hotel Amurallado, bajo los auspicios del artista oculto Banksy, que se cerró temporalmente el 12 de octubre del año pasado, como consecuencia del asalto de Hamás, de infeliz memoria, el día 7 de ese mes. El hotel explica así su vinculación con el mundo artístico: «Si te alojas en el Walled Off, podrías dormir literalmente dentro de una obra de arte. Hasta ahora, Banksy, Sami Musa y Dominique Petrin han personalizado habitaciones para huéspedes y seguirán haciéndolo más», mostrando una galería de imágenes que así atestiguan esas palabras. Cuenta con una habitación nominada como Panorama, al contar «con vistas panorámicas al hormigón lleno de grafitis desde casi todas las habitaciones. Y para los más exhibicionistas, muchas de ellas se encuentran dentro del alcance de la torre de vigilancia del ejército. Todas las habitaciones panorámicas tienen baño privado y están equipadas con wifi, nevera, radio, caja fuerte personal y aire acondicionado». Asimismo, la habitación rotulada como, Presupuesto, que se presenta como «equipada con elementos sobrantes de un cuartel militar israelí, ofrece una cama desde 70 dólares la noche. No tiene lujos, incluye taquilla, caja fuerte personal, baño compartido y tapones para los oídos gratuitos». Por último, se dan detalles escalofriantes de la Suite Presidencial: «está equipada con todo lo que un jefe de estado corrupto necesitaría: un jacuzzi con capacidad para cuatro personas, obras de arte originales, biblioteca, cine en casa, jardín en la azotea, bar tiki y una fuente de agua hecha con un tanque de agua acribillado a balazos. Incluye un juego completo de minerales para el baño del Mar Muerto y servicio de comedor en la habitación disponible a petición expresa. Tiene capacidad para cuatro adultos».

La mezcla casi imposible de lo expuesto por Banksy, fundamentalmente, en la intencionalidad ética del hotel como mensaje para visitantes, junto a las múltiples obras expuestas en el museo al aire libre de las pinturas y grafitis en el muro, algunas también de Banksy, traducen una realidad muy dura para la población palestina, haciendo de su concepción de sumud una manifestación artística múltiple a través de sus expresiones fijadas en las paredes frías del hormigón ciclópeo que las rodea, para quien lo quiera comprender así. Es triste constatar la realidad actual en aquél lugar, porque el Hotel cuenta también con una Galería de Arte que «goza de total autonomía respecto del resto del hotel. Es la plataforma permanente más grande para que los artistas palestinos muestren su trabajo en Palestina. Se invita a los comisarios locales a organizar la lista de exposiciones, que cambia periódicamente. Aquí se exhiben muchas de las obras de los artistas palestinos más destacados, entre ellos Suliman Mansour y Nail Anani. Un espacio contiguo está dedicado a exposiciones temporales de artistas emergentes. La galería vende obras originales, grabados y postales». Desgraciadamente, esta realidad artística ya no es posible en estos momentos. La guerra ha acabado con casi todo para el pueblo palestino. Belén es testigo de ello. Sólo quedan ahora las pinturas murales y los grafitis, símbolo del sumud palestino, que aún les queda.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

La fotógrafa Lee Miller nos muestra de nuevo su deseo de libertad

Sevilla, 14/VIII/2024

Una vez más me aproximo a la vida y obra de la fotógrafa y polifacética en otras artes, Lee Miller (Poughkeepsie, Nueva York, 1907 – Chiddingly, Reino Unido, 1977), a la que he dedicado páginas especiales en este cuaderno digital por la admiración que la profeso. En esta ocasión, con motivo de la exposición que se inauguró el pasado 4 de agosto en Palafrugell, en la XIII Bienal de Fotografía Xavier Miserachs, cuya sinopsis oficial orienta bien sobre el objetivo de destacar la memoria histórica de la obra de Miller, con un hilo conductor como título: EL DESEO DE LIBERTAD: “Lee Miller es una de las fotógrafas imprescindibles del siglo XX. Modelo y fotógrafa de moda, fotógrafa surrealista, corresponsal y fotoperiodista de guerra, su vida se convirtió en una búsqueda y un ejercicio de libertad constantes que la han convertido en una personalidad vital y profesionalmente fascinante. Posó para importantes fotógrafos, convivió y aprendió con los representantes de las corrientes intelectuales y artísticas europeas más vanguardistas (Man Ray, André Breton, Jean Cocteau, Paul Éluard, Dalí, Picasso…) y se convirtió en una de las primeras mujeres fotógrafas y corresponsales de guerra que documentó, entre otros episodios bélicos, los bombardeos del ejército nazi sobre Londres, el desembarco de Normandía y la liberación de los campos de concentración de Buchenwald y Dachau. Pionera, precoz y creativa, con un importante bagaje de conocimientos técnicos y artísticos, imprimió en toda su obra un sello personal de gran fuerza expresiva y original composición. Esta exposición quiere ser un viaje a través de imágenes de cada uno de los ámbitos que abordó: la moda, el surrealismo, el retrato y la guerra, incidiendo especialmente en este último por su relevancia testimonial e histórica, así como por la mirada privilegiada que otorga en su obra a las mujeres en general y a las que participaron en la contienda en particular”.

¿Cómo descubrí la vida y obra de Lee Miller? Ocurrió al acercarme también a la obra de otro fotógrafo de talla internacional, Man Ray, en una imagen que no olvido, Le somneil, realizada en 1937 y en la que aparecen Consuelo de Saint-Exupéry (esposa-rosa del autor de El principito, tan de actualidad siempre) y Germaine Huguet, que figuraba en el programa oficial de una exposición sobre El surrealismo y el sueño, celebrada en Madrid, en 2014 en el Museo Thyssen-Bornemisza. Además, ese año se publicó un excelente artículo sobre la vida y obra de Lee Miller, Lee Miller: mucho más que la musa de Man Ray o la mujer en la bañera de Hitler, que sigo recomendando en una lectura atenta, en el que se reivindicaba el papel tan importante que jugó como mujer comprometida con su oficio de fotografiar la vida, reinterpretándola en determinados momentos de su carrera vital y profesional con toques surrealistas ante un mundo tan adverso con ella, sobre todo en su niñez americana. Con tan sólo 24 años saltó de América a París, un centro artístico mundial y en permanente ebullición para acercarse a Man Ray: “Pensé que la mejor forma era empezar estudiando con uno de los grandes maestros en la materia, Man Ray”, recordaba la propia Miller en una entrevista en In Town Tonight en 1946. “En aquel tiempo estaba en París, así que me acerqué a él y le dije: ‘Hola, soy tu nueva alumna y aprendiz’. Él respondió: ‘Yo no tengo alumnos ni aprendices’. Y yo le dije: ‘Ahora sí”. Aquel desparpajo le valió un puesto como ayudante en su estudio. Ella tenía 24 años y él, 40; pronto se hicieron amantes”. Gracias al trabajo desarrollado en el cuarto oscuro de Man, descubrió la técnica de la solarización, de la que se conservan imágenes extraordinarias realizadas en solitario por ella. Picasso y Dalí también estuvieron presentes en esta fase de reinterpretación de su azarosa vida.

Lee Miller, en su trágico mundo existencial se reinventó continuamente, dando un paso transcendental en su vida, olvidando el pasado en Vogue como modelo, para inmiscuirse en el difícil arte del fotoperiodismo de guerra, contribuyendo en las revistas Vogue (edición británica) y Life (edición mundial), con su testimonio gráfico, en mostrar al mundo su cara menos amable, terrible en ocasiones: “En abril de 1945, con unas ojeras inmensas, la bella Lee llega al campo de concentración de Dachau junto a los aliados. Así se lo contaba poco después a Withers [editora de la edición británica de Vogue] en un telegrama: “Te ruego que creas que esto es cierto. Generalmente no hago fotos de horrores, pero creo que abundan en cada pueblo y en cada zona. Espero que Vogue sienta que puede publicar estas fotos”. Acordaron sacarlas en las ediciones americana e inglesa, junto a un reportaje que titularon Believe It, Lee Miller cables from Germany. Por primera vez las brillantes páginas de la revista se abrieron a las atrocidades y el espanto. Las fotografías de Miller sin duda se encuentran entre los contenidos más cruentos que ha publicado la cabecera en más de 125 años de historia”.

Mi amor por la fotografía me lleva hoy a hacer un pequeño homenaje a la aportación profesional que Lee Miller hizo a la memoria histórica del mundo. Sigo creyendo que hay fotógrafos y fotógrafas que retratan almas especiales, en blanco y negro, como Man Ray, Lee Miller, Marc Riboud,  Robert Capa, Kati Horna, Sebastião Salgado o Ramón Masats en España, entre otras y otros grandes profesionales de la fotografía en todas y cada una de sus manifestaciones, que valoramos hoy de forma especial porque muchas veces estamos ciegos ante el color que dio al mundo la creación transcendental del hombre y la mujer, que tuvieron la oportunidad de ver durante un tiempo el paraíso de sus almas, como nos recuerda siempre y de forma magistral el fotógrafo brasileño Sebastião Salgado en su obra Génesis. Gracias, hoy, a ellos y a tantos profesionales anónimos que aun jugándose a diario la vida nos han aportado y entregan tanta verdad a través de sus enfoques de momentos transcendentales de la vida, de sus ojos en definitiva, como aprendimos un día de Machado, ya que no son ojos porque los veamos, sino que son ojos porque a través de sus fotografías, nos ayudan a contemplar y amar mejor la vida. Incluso la vida compleja y atormentada de Lee Miller. No olvido qué significa esta profesión, fotografiar instantes de la vida, por una frase de un especialista en los cuidados del ojo, del siglo XIII, Pietro Spanno, que llegó a ser Papa bajo el nombre de Juan XXI: “El ojo es un miembro noble, redondo y radiante. Ver es el paraíso del alma”. Ese es el secreto y la magia del ojo humano cuando ordena el clic que fija momentos especiales de la vida para la posteridad. Igual que cuando se fotografía el dolor o la muerte, muchas veces con alto riesgo personal de profesionales excelentes, comprometidos, facilitando imágenes recientes sobre la invasión de Ucrania o el sufrimiento insoportable de la población civil en Gaza a manos del ejército de Israel, que desgraciadamente ya son habituales para el procesamiento de nuestra retina y que tanto nos deberían obligar a pensar y actuar consecuentemente, cumpliendo su función.

Lo expuesto anteriormente justifica de forma sobrada estas palabras de recuerdo, reconocimiento y respeto a la vida y obra de Lee Miller. Que esta exposición en Palafrugell se haga en este país, en pleno mes de agosto, con la que está cayendo políticamente hablando, me reconforta anímicamente por el cuidado que necesita hoy más que nunca la cultura, respetándola a través de obras tan trascendentales como las que llevó a cabo Lee Miller, con una vida azarosa dentro. No la olvido. Sólo me queda hoy dar las gracias a la vida y a la cultura, que me han dado y siguen dando tanto. Dentro de muy pocos días se estrena un biopic dedicado a esta excelente artista, Lee, que ayudará a comprender mejor su trayectoria vital y artística.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!