¡Viva la música y la vida!, a pesar de todo

Pabellón de Alfonso XII, en la Isleta de los pájaros, Parque de María Luisa, Sevilla / JA COBEÑA

Sevilla, 25/V/2024

En tiempos de tanta turbación política, en nuestro país y en el mundo en general, es importante compartir momentos mágicos como los que hoy he vivido y sentido en un paseo por el Parque de María Luisa, en esta ciudad en la que el gran escritor Stefan Zweig dijo “que se podía ser feliz”.

Al contemplar la naturaleza en todo su esplendor, sentado en la glorieta de Rafael de León, el gran poeta y letrista del dolor humano llevado a las coplas de generaciones que las grabaron en su corazón, con su verdad dentro, cobraba todo el entorno una fuerza especial por el sonido de unas interpretaciones que venían de una zona próxima del parque. Lo busqué, como un regalo venido del cielo, encontrándolo en el Pabellón de Alfonso XII, a modo de templete, en la Isleta de los Pájaros, donde un músico de calle y de fiestas de guardar, interpretaba en ese momento una composición que no olvido, Viva la vida, creada por Coldplay, un título copiado de un cuadro homónimo de Frida Kahlo.

En este tiempo de turbación y sus inseparables mudanzas de ánimo, como decía al principio, deseo compartir lo allí vivido y sentido, porque sé que “el amor y el sufrimiento aúna voluntades”, que aprendí de la Cantata de Santa María de Iquique, en la interpretación especial de Quilapayún. Ahora, más que nunca, he comprendido parte de la letra de esta canción icónica de Coldplay, de título real mucho más largo, Viva la vida o muerte y todos sus amigos, mensaje que anunciaba de forma simbólica en la portada del disco que contenía esta bella composición publicada en 2008, la Revolución de Julio, en 1830, llamada La Libertad guiando al pueblo, del pintor francés Eugène Delacroix.

Para que no se olvide el gran papel de la libertad en nuestras vidas, cuando ante el ocaso de la democracia, esta canción nos recuerda que es necesario, ahora más que nunca, blindar las libertades que garanticen vivir con dignidad humana la vida propia y la de los demás, siempre que no estén sustentadas en sal o barro o en cantos de sirena de los mediocres con poder, el mayor peligro para la democracia.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA – ISRAEL/HAMÁS, ¡Paz y Libertad!

Donde hay música no puede haber cosa mala

Sevilla, 13/V/2024

En la octava de Eurovisión, espectáculo que cada vez se parece más a un gran circo mediático, salvando lo que haya que salvar, la música nos ha brindado la oportunidad de comprender y compartir su sentido más profundo, ser compañera en la alegría y medicina para el dolor (Musica laetitiae comes, medicina dolorum).

En este contexto recurro, una vez más, a Cervantes, porque nos dejó en su obra magna un mensaje esperanzador para sobrellevar la vida diaria con la música como protagonista, dando voz a Sancho Panza:

“[…] -Señora, donde hay música no puede haber cosa mala.

-Tampoco donde hay luces y claridad, respondió la duquesa. Menester será que se le ponga el laúd, que sin duda don Quijote quiere darnos música, y no será mala, siendo suya.

A lo que replicó Sancho:

-Luz da el fuego y claridad las hogueras, como lo vemos en las que nos cercan, y bien podría ser que nos abrasasen, pero la música siempre es indicio de regocijos y de fiestas […](El Quijote, II, XXXIV).

Es verdad. La música, bien entendida, proporciona a la humanidad grandes beneficios. De todas formas, un gran acontecimiento musical, como el de Eurovisión, con periodicidad anual, reproduce a su escala justa, la situación mundial en su dimensión más controvertida. La presencia de Israel, el éxito sin paliativos de Suiza con su denuncia expresa de la falta de visibilidad de la intrahistoria olvidada LGTBI+ en su dimensión no binaría y la derrota atemperada de España, con su mensaje no bien entendido en torno a la palabra “zorra”, es una tríada que, como variaciones sobre un mismo tema, el triunfo en Eurovisión, conlleva interpretaciones diversas, no inocentes por supuesto.

La participación de Israel, cuando menos, ha sido inoportuna. La organización oficial ha debido intervenir en el proceso de admisión, porque no debe ser ajena a lo que está ocurriendo en Gaza, donde no se debe permitir lavado alguno de imagen política, bajo ningún concepto, con miles de muertos en su haber, a pesar del denostado origen del conflicto. Además y en este contexto, sorprende que se haya denegado a los asistentes a la final, entrar con la bandera comunitaria, aludiendo a que hacerlo es un acto “político” y, por tanto, “no permitido”. Surge irremisiblemente la gran pregunta: ¿Cómo puede la Unión Europea de Radiodifusión prohibir la bandera de la UE en el evento más grande de Europa?, por razones políticas y ¿no es un “acto político” permitir a Israel cantar al mundo como si no pasara nada?

En relación con el triunfo de Nemo, le ganadore en lenguaje no binario, representando a Suiza con The Code, también fue un acto político, en el sentido más pleno del término. Él lo expresó en estos términos en la rueda de prensa que siguió a la entrega del ansiado micrófono de cristal: “Esta experiencia completa ha sido realmente intensa, y no ha sido agradable todo el tiempo. Han pasado muchas cosas que no daban la sensación de que todo giraba alrededor del amor y la música, y que me han hecho estar triste […] Al mismo tiempo ha habido mucho amor y unidad aquí, muchas culturas encontrándose. Gente llena de positivismo y amor por la música, que realmente me han dado esperanzas. Sé que esa gente existe y necesitamos trabajar para crear un buen entorno. Realmente deseo que Eurovisión continúe apostando por la paz y el amor en el futuro. Creo que todavía hay mucho trabajo por hacer”. Igualmente, también contó que en el acto previo de la final, le prohibieron mostrar la bandera no binaria que representa su vida, su colectivo y su participación en Eurovisión.

Por último, Zorra cumplió su objetivo principal, participar en un foro de alcance humano impresionante para reivindicar el auténtico significado de su mensaje, obteniendo un puesto nada relevante desde el ranking musical impuesto por la Unión Europea de Radiodifusión (UER), pero que no se justifica a tenor del éxito obtenido en las plataformas musicales de nuestro país.

Con lo expuesto anteriormente, creo que Sancho Panza tenía razón cuando quiso justificar ante el Quijote su verdadero mensaje: donde hay música no puede haber cosa mala, agregando algo rotundo a estas bellas palabras: luz da el fuego y claridad las hogueras, como lo vemos en las que nos cercan, y bien podría ser que nos abrasasen, pero la música siempre es indicio de regocijos y de fiestas. Sí Eurovisión supiera alejarse de los fuegos y hogueras que rodean el Festival, es seguro que la música nos llenaría siempre de alegría, convirtiéndose en compañera en la alegría, sin olvidar que también es medicina para el dolor. Es lo que Nemo, gran triunfador de Eurovisión, nos ha transmitido con El Código, su canción ganadora: ¿Quién decide qué está mal, qué está bien? // Fui al infierno y regresé / para encontrarme en el camino correcto. / Descifré el código.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA Y GAZA, ¡Paz y Libertad!

Los presidentes lloran también


Carta de Pedro Sánchez a la ciudadanía

Yo pensé también un día
que los hombres nunca lloran
porque es una cobardía
que ninguno debe hacer

que por mucho sufrimiento
que haya dentro de sus vidas
en los hombres hay heridas
que nunca se dejan ver

Raphael, Los hombres lloran también (1964)

Sevilla, 27/IV/2024

Hace 17 años publiqué en este cuaderno digital un artículo, Estereotipo machista 2: los hombres no lloran, tópico muy extendido en nuestro país y que a mí me marcó mucho en mi infancia. Lo he recordado especialmente, al verificar cómo han reaccionado muchos líderes políticos y tertulianos, las redes sociales y las derechas mediáticas también, a la “carta a la ciudadanía” enviada el pasado miércoles por Pedro Sánchez, ciudadano y presidente de este país, apoyados por el consabido mantra de que “de casa hay que salir llorados” (Puigdemont, dixit) o una variación sobre el mismo tema, “al trabajo hay que venir llorados”. Han agregado también, entre otras lindezas e improperios, que lo que ha hecho el presidente, al escribir esta carta, es hacer pública una rabieta propia de un adolescente (Feijóo, dixit). Nuestro mítico y universal cantante, Rafael, me ha recordado en pocas palabras que “yo pensé también un día / que los hombres nunca lloran / porque es una cobardía / que ninguno debe hacer”.

En fin, lo que viene a decir la derecha y su más allá ultramontano, es que un presidente “serio”, “de bien”, no llora, porque es de cobardes. En este contexto tan triste y desolador, vuelvo a publicar el artículo citado, porque creo que no ha perdido actualidad alguna y porque el presidente Sánchez, cuando está triste e incluso llora, merece nuestro respeto y comprensión. Sobretodo, porque en relación a lo que han hecho con las insidias contra su esposa, “aunque sea cobardía, cuando se ha querido bien, se diga lo que se diga”, demuestra con su carta que “los hombres [aunque sean presidentes] lloran también”.

Estereotipo machista 2: los hombres no lloran

Sabemos muy poco del llanto. Recuerdo, cuando era niño, que en mi casa sabían cómo provocar sentimientos contradictorios niño/niña para sentirme mal después de una caída en la calle, cuando llegaba a casa llorando porque el dolor era insoportable en las rodillas destrozadas, al grito unánime de varias mujeres que me rodeaban: «¡los hombres no lloran!». ¡Cuántas veces lo habré escuchado! Y así hemos crecido durante varias generaciones, desde una perspectiva de género muy confusa porque me lo decían las mujeres más queridas en mi vida, porque cuando lloraba mi hermana yo lo veía como lo más natural del mundo y porque cuando había que llorar en común en la clave del Padre Peyton: la familia que llora unida, permanece unida, todas las miradas de mi tía y abuela iban hacia mis ojos como espías impertérritas ante la radio “Philips” que presidía la repisa principal de la sala de estar, lanzando a los cuatro vientos a través de Radio Madrid las voces de las radionovelas, los seriales radiofónicos y los programas del tipo “Ustedes son formidables” y “Operación Clavel”, en los que tenía que reprimir mis emociones y sentimientos para no caer en el ridículo más espantoso. Además, si lloraba, era candidato seguro a ser “mariquita”, cuestión de la que ya estaba advertido por lo que pudiera pasar…, porque al único que se le permitía decir algo en tal sentido era al cantante Raphael, en la canción que abre este post: y aunque sea cobardía, cuando se ha querido bien, se diga lo que se diga, los hombres lloran también.

Y lo que puedo asegurar es que lloraba, tragándome las lágrimas de una represión colectiva que no me enseñaba a llorar adecuadamente, porque la preocupación estribaba más en la representación del llanto y casi nunca en su causa. Pesaban más los fárragos que las quintaesencias, en lenguaje casi arcano. Así hemos crecido. Por ello, en esta tarea de deconstrucción del cerebro, me encuentro con una realidad que voy a analizar desde la perspectiva de género. Y como siempre, voy a intentar explicar bien por qué llora el ser humano. Por qué lloramos todas y todos, sin excepción.

Lloramos, porque todos los seres humanos estamos preprogramados para ello. En palabras del Dr. Murube del Castillo, un gran experto en dacriología (dácrion en griego: lágrima), la ciencia que estudia la lágrima: “Hace 280-360 millones de años los peces crosopterigios comenzaron a salir frecuentemente de su medio acuático al terrestre, ya por la presión ecológica de otros animales, ya por vivir en charcas de desecación repetida. Así, surgieron los anfibios, uno de cuyos principales cambios fue la creación de un aparato lacrimal que mantuviese mojada permanentemente su córnea, ya que ésta necesita estar cubierta por una película lacrimal para su correcto metabolismo y para mantener una superficie ópticamente lisa. A lo largo de la evolución de las especies fueron apareciendo muchos cambios en el aparato lacrimal, entre los que están la aparición y perfeccionamiento de un sistema nervioso de conexión, que dio lugar a la lágrima refleja, y de un sistema nervioso de elaboración que dio lugar a la lágrima emocional”. Es decir, la evolución ha llevado a su expresión más desarrollada la estructura cerebral que controla también el llanto de los seres humanos y todos los procesos desencadenantes para su estudio e interpretación científica.

Tres tipologías de lágrima se estudian hoy en la investigación dacriológica: la basal, la refleja y la emocional. La lacrimación basal es la que el ojo produce en circunstancias normales, ejerciendo una función protectora en el globo ocular, de forma que lubrica su superficie, procurando a la córnea oxígeno y nutrientes para su metabolismo y finalmente mantiene en suspensión sustancias relacionadas con la defensa inmunitaria. La lágrima está compuesta en su mayor parte por agua, siendo los otros componentes lípidos y proteínas. La glándula lagrimal principal produce el 95% del componente acuoso de las lágrimas, siendo las glándulas lagrimales accesorias de Krause y Wolfring las encargadas de la producción del resto. La secreción lagrimal refleja es varios cientos de veces superior a la producción basal o de reposo, y está producida por la estimulación sensorial conjuntival y corneal superficial. El estímulo secretor que actúa sobre la glándula es parasimpático y produce secreción refleja en ambos ojos. También existe una lacrimación emocional que se produce siempre a través de una orden cerebral relacionada con determinados estados anímicos. 

De acuerdo con el Dr. Murube, “la lacrimación emocional es filogenéticamente muy reciente, y sólo existe en la especie humana. Hay 5 teorías para explicar su aparición, todas basadas en la transformación del lagrimeo en un reflejo condicionado asociado a la angustia del llanto: La compresión de las glándulas lacrimales al comprimir las glándulas con el blefarospasmo del llanto (Darwin 1872), la liberación catártica de un estímulo nervioso por vía parasimpático-lacrimal (Freud 1893, 1929), la humidificación del aparato fonatorio (Montagu 1969), el aclaramiento de productos biológicos liberados a la sangre por la emoción (Frey et al 1983), y la simbolización de la lágrima como manifestación de dolor, derivada de que el derramamiento de lágrima por lagrimeo reflejo se hace siempre asociado a dolor (Murube). La secreción emocional se admitía hasta el presente que se inicia a las pocas semanas o meses del nacimiento. Desde que se descompuso la lacrimal emocional en dos tipos, el de petición de ayuda y el de donación de ayuda (Murube et al 1990a), esta fecha queda asignada a la lacrimación de petición de ayuda, apareciendo la de donación de ayuda al acceso del uso de razón, es decir, entre los 5 y 7 años” (1). 

Daniel Goleman, en referencia a la lágrima emocional, sintetizó muy bien el proceso del llanto en su presentación mediática de la inteligencia emocional: “El llanto, un rasgo emocional típicamente humano, es activado por la amígdala y por una estructura próxima a ella, el gyrus cingulatus. Cuando uno se siente apoyado, consolado y confortado, esas mismas regiones cerebrales se ocupan de mitigar los sollozos pero, sin amígdala, ni siquiera es posible el desahogo que proporcionan las lágrimas” (2). Tal y como manifestaba en el post dedicado al gyrus cingulatus, “sus funciones básicas están centradas en proporcionar comunicación continua -es zona de paso y proceso continuo- desde el tálamo hasta el hipocampo, estructuras ya analizadas en la cartografía cerebral que estoy construyendo y que se puede volver a consultar para ir montando este puzle humano de cien mil millones de piezas, ninguna igual. El giro colabora con la memoria emocional, con reminiscencias muy primitivas cercanas al olor, al llanto y al dolor, es decir, esta realidad nos permite constatar que hace millones de años que el ser humano llora, sufre. Es también el lugar de control para el trabajo atencional ejecutivo y esta misma estructura cerebral recibe las aferencias desde las estructuras emocionales en red que se asocian con el malestar humano, procesan las respuestas al estrés y modulan la conciencia, expresión esta última a la que habría que dedicar muchas anotaciones en este cuaderno y que asumo como responsabilidad científica (3). En definitiva, existe una correlación causa-efecto, en el marco emocional de las personas, determinante para llorar. Además, al llorar hacemos una exhibición de lo que somos, siendo uno de los momentos estelares en la representación del llanto que alcanzan las actrices y los actores: “lloran como si fuera verdad lo que está pasando”, solemos decir.

A partir de estos planteamientos básicos, solo queda aceptar la realidad del llanto como patrón de conducta aprendido en la sociedad que rodea a cada persona. La investigación al respecto nació en la década de los años setenta del siglo pasado. En un estudio llevado a cabo en 2004 por el investigador y fisiólogo William Frey, autor del libro Llorar, el misterio de las lágrimas(4), ya se van acercando más hombres y mujeres al llanto común: 64 episodios de llanto como promedio anual para las mujeres y 17 para los hombres, lo que implica un volumen cuatro veces menor de lágrimas masculinas que femeninas. Asimismo, el informe señalaba que los hombres lloran un promedio de cuatro minutos por episodio, mientras las mujeres lo hacen durante seis o más. Pero, aunque, hoy, los hombres lloran sin pudor, los estereotipos de género siguen teniendo un peso decisivo. Al menos eso fue lo que manifestó otro estudio, que comprobó que las mujeres lloran más que los hombres si miran una película emotiva en compañía de alguien del sexo opuesto que cuando lo hacen con alguien del propio (5).

Las pocas veces que al fin pude llorar en mi infancia, recuerdos de Castilla, se interpretaban mis lágrimas con la dura expresión de “¡Lágrimas de cocodrilo!”, que nunca entendí en la razón última de su origen, porque precisamente nunca había podido vincular la firmeza del saurio con una debilidad tan extrema. Entre mujeres y cocodrilos crecíamos para ser personas. Luego supe que esta frase tenía una base cultural importante en nuestro país, porque según el propio Dr. Murube: “En el siglo XIII, Bartolomeu Angelicus escribió que cuando el cocodrilo encuentra a un hombre a la orilla del agua lo mata, si puede, después llora sobre él y, finalmente lo devora». De ahí nació la expresión de «lágrimas de cocodrilo», aquellas derramadas hipócritamente por quien hizo el daño. De todos modos, «hasta hace siglo y medio no se aclaró que la razón no es psicógena, sino de pura fisiología digestiva: el cocodrilo produce poca saliva, por lo que llora para que las lágrimas pasen a la cavidad orofaríngea y le sirvan para lubricar y deglutir el bolo alimenticio».

Siempre me ha impresionado cómo influyen los estereotipos sociales en estas manifestaciones machistas. Aquí en Andalucía tenemos un capítulo en la intrahistoria penosa de la erradicación de las culturas invasoras, cuando solo sabemos de las lágrimas de Boabdil en el «Suspiro del Moro» tal y como nos lo ha contado la historia hasta hoy en palabras de su madre: Llora como mujer lo que no supiste guardar y defender como un hombre. Sin embargo, poco han trascendido sus lágrimas del silencio, en una tumba del pueblo granadino llamado Mondújar. En esa tierra dejó Boabdil los restos mortales de la persona que amó tanto como a Granada, a su esposa Morayma, la mujer que se mantuvo fiel a su lado, que le dio dos hijos y que sufrió en silencio, tanto como él, su vida y reinado desdichado. Un ejemplo clarividente de aprendizaje y estereotipo injusto para la posteridad, de las niñas y niños que lloran en Andalucía.

Sevilla, 15/VII/2007

(1) Murube del Castillo, J. Mesa Redonda, 73 Congreso de la Sociedad Española de Oftalmología – Granada, 1997 (recuperado de http://www.anatomiahumana.ucv.cl/estructura/modulo8.html).
(2) Goleman, D. (1996). Inteligencia emocional. Barcelona: Kairós, p. 39.
(3) González, C., Carranza, J. A., Fuentes, L. J., Galián, M. D. y Estévez, A. F. (2001). Mecanismos atencionales y desarrollo de la autorregulación en la infancia. Anales de psicología, vol. 17, nº 2 (diciembre), 275-286.
(4) William H.F. and Muriel, L. (1985). Crying, the Mystery of Tears. Minneapolis: Winston Press.
(5) Diaz Prieto, M. (2004). Los hombres lloran 4 veces menos que las mujeres. Sin embargo, dice un estudio, antes lloraban aún menos. La moda del varón sensible (recuperado de http://www.unsl.edu.ar/~dospu/archivos/llora.htm, el 12 de julio de 2007).

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA Y GAZA, ¡Paz y Libertad!

Grándola, Vila Morena, cincuenta años después, como si fuese ayer

José Zeca Afonso, Grándola, Vila Morena

Sevilla, 25/IV/2024

Cuando llega el 25 de abril de cada año, no olvido estas palabras de Grândola, Vila Morena, cantada por Jose Zeca Afonso. Recuerdo como si fuese ayer la revolución de los claveles en Portugal. Es un día muy importante en mi agenda personal de asuntos importantes e inolvidables que, año tras año, he explicado en este cuaderno digital. Este año, de forma especial, al celebrarse su cincuenta aniversario, necesito leer con atención reverencial esta reflexión recurrente junto a otro hecho importante en mi vida, porque también se celebra hoy la festividad de San Marcos, aunque siempre he preferido bajarlo de la peana y hablar de él como un joven de nombre Marcos, muy atrevido en tiempos de cólera social ante un revolucionario muy próximo a él. Para mí, un excelente periodista que contaba lo que interesaba en aquel momento a la gente, en la clave que aprendí de Eugenio Scalfari, el fundador de La Repubblica de Roma, cuando decía que “periodista es gente que le dice a la gente lo que le pasa a la gente”. Igualmente, porque tal día del calendario como hoy, fue para mí un día mágico en la historia de Andalucía, cuando presenté en el año 2000 el proyecto Diraya por primera vez, en sus primeros pasos como historia de salud del ciudadano en Andalucía, de base digital, para que siempre estuviera disponible, para quien la necesitara recuperar, escribir o estudiar en ella, como ya ocurre en la actualidad. Ha sido un viaje digital muy largo, con muchas personas, profesionales extraordinarios, que han trabajado en este excelente proyecto para que sea una realidad casi mágica hoy día y con un claro beneficio propio y asociado con otros proyectos, como la receta electrónica o la gestión de la cita previa por Internet. Fue en un encuentro de directivos del Servicio Andaluz de Salud, en el Salón de Actos del recién inaugurado Hospital de Antequera, en el que se firmaba también el contrato-programa de aquél año, un formato nacido para la gestión que aún perdura como método incontestable en el Sistema Sanitario Público de Andalucía.

No voy a descubrir hoy nada nuevo que no haya dicho en páginas especiales de este cuaderno digital, cerca de Marcos y Jose Afonso, pero quiero compartir de nuevo la lectura de palabras llenas de compromiso activo en mi alma, dado que cada año vivo este día de forma especial. En primer lugar, porque celebramos el santo de nuestro hijo Marcos, no tanto por el olor de la santidad de su nombre sino porque su nombre programático, que ya he explicado otras veces en este cuaderno digital, me activa la memoria de hipocampo para recordar que poner el nombre no debe ser nunca una tarea inocente, sino un programa de vida que hay que cumplir. Marcos, un avezado “periodista” en tiempos de Jesús de Nazareth, hizo un trabajo encomiable: preparar las buenas noticias de un tal Jesús a pesar de hacer una maravillosa crónica de una muerte anunciada (lo que luego se llamó “evangelio”), de que el mundo podía cambiar, de que podemos ser diferentes, más siendo que teniendo: “Al apearlo de la peana santa, Marcos es hoy símbolo de revolución humana, de los que pensamos que todavía es posible ser personas en su real medida, la que cada uno desea a pesar de los pesares”. Marcos fue el intérprete directo y sincero de las historias que contaba Pedro sobre la amistad que tuvo con Jesús de Nazaret, y que le sobrecogió de tal forma que decidió grabarlas en su cerebro y transmitirlas boca a boca a toda aquella persona que quisiera escucharle, tal como lo ha confiado a la historia Eusebio de Cesarea: Porque todo su empeño lo puso en no olvidar nada de lo que escuchó y en no escribir nada falso (Eusebio, Hist. Ecl. iii. 39).

En segundo lugar, porque tal día como hoy, hace ya cincuenta años, aprendimos de la revolución de los claveles que era verdad, que la vida puede y debe ser más agradable para todos, sobre todo para los que menos tienen. Y que las revoluciones silenciosas o ruidosas existen, son necesarias y triunfan cuando compartimos ideologías, sentimientos y emociones: en 1974, tal día como hoy, 25 de abril, festividad de San Marcos, muchos portugueses pensaron en sus corazones que otro mundo era posible en su país y surgió la revolución de los claveles, con expresiones cantadas por Jose Zeca Afonso (Grândola, Vila Morena) de forma admirable:

“[…] en cada esquina, un amigo
en cada rostro, igualdad…

[…] El pueblo es quien más ordena”

No es una fecha inocente, como le ocurre siempre a las ideologías cuando son sinceras y comprometidas con las personas que nos acompañan a vivir juntos, con el tu quiero y mi puedo que cada uno, cada una, mejor conoce, se aplica a sí mismo y entrega a los demás. El pueblo es quien más ordena, es una estrofa preciosa de la canción cantada por Zeca. Lo recuerdo hoy porque lo aprendí de Marcos, del siglo I, en Galilea y de Jose Afonso, del siglo XX, en su pequeño rincón de Grândola.

En plena crisis mundial de guerras y de manifestaciones diarias de confusión de ideas y principios, siguen vivos hoy, cincuenta años después, los recuerdos de lo que nos enseñó Portugal en su revolución y nos sigue enseñando hoy día en su acción política democrática, tan cercana y ejemplar. También, de épocas en las que luchábamos como ellos por salir del túnel de la dictadura, sobre todo cuando escucho también una canción contemporánea de Luis Pastor, que me marcó desesperadamente, gracias a la composición de fondo creada por Mario Benedetti en su compromiso activo y porque ahora, más que nunca, ya no somos inocentes / ni en la mala ni en la buena / cada cual en su faena / porque en esto no hay suplentes:

Audio de Mario Benedetti recitando Vamos juntos

Vamos juntos (Letras de emergencia, 1969-1973, Versos para cantar)

Con tu puedo y con mi quiero
vamos juntos compañero

compañero te desvela
la misma suerte que a mí
prometiste y prometí
encender esta candela

con tu puedo y con mi quiero
vamos juntos compañero

la muerte mata y escucha
la vida viene después
la unidad que sirve es
la que nos une en la lucha

con tu puedo y con mi quiero
vamos juntos compañero

la historia tañe sonora
su lección como campana
para gozar el mañana
hay que pelear el ahora

con tu puedo y con mi quiero
vamos juntos compañero

ya no somos inocentes
ni en la mala ni en la buena
cada cual en su faena
porque en esto no hay suplentes

con tu puedo y con mi quiero
vamos juntos compañero

algunos cantan victoria
porque el pueblo paga vidas
pero esas muertes queridas
van escribiendo la historia

con tu puedo y con mi quiero
vamos juntos compañero

Luis Pastor, Vamos juntos

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA Y GAZA, ¡Paz y Libertad!

El Día Mundial del Libro nos recuerda que hay que contar viviendo, con alma

Sevilla, 23/IV/2024

Somos seres entretejidos de relatos, bordados con hilos de voces, de historia, de filosofía y de ciencia, de leyes y leyendas. Por eso, la lectura seguirá cuidándonos si cuidamos de ella. No puede desaparecer lo que nos salva.

Irene Vallejo, en Manifiesto por la lectura.

Hoy se celebra el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, celebración para la que el Ministerio de Cultura, a través de la Dirección General del Libro, del Cómic y de la Lectura, ha presentado un cartel conmemorativo, realizado por la ilustradora Luci Gutiérrez (Barcelona, 1977), que fue Premio Nacional de Ilustración 2023 “por su excepcional trayectoria y por ser una de las artistas más sobresalientes en el panorama actual, referente de la ilustración española dentro y fuera de nuestras fronteras”. El cartel ilustra una frase de Luis Mateo Díez, el último autor galardonado con el Premio de Literatura en Lengua Castellana ‘Miguel de Cervantes’ en 2023, que otorga el Ministerio de Cultura, cuyo proceso creativo se puede observar con detalle en la presentación de la autora que figura en el vídeo que encabeza estas palabras. De su extensa obra se ha escogido, para inspirar el diseño, la frase «vivo contando y cuento viviendo, la ficción es una parte imprescindible de la existencia».

En este año, además de llevarse a cabo esta celebración, culmina el Plan de Fomento de la Lectura 2021- 2024, con un lema, Lectura infinita, que tenía como principal objetivo, en su presentación oficial, “incrementar los índices de lectura en nuestro país y contribuir a resituar el hecho lector más allá de un instrumento de ocio, reconociendo la lectura como un vehículo fundamental para la salud, el aprendizaje, la cohesión social y la economía digital”. El documento, de 61 páginas, abordaba en su prólogo qué significa la necesidad de leer, con una frase de José Jiménez Lozano, ganador del Premio Cervantes 2002, en la que se explica en pocas palabras la urgencia de la lectura: “Se puede tener gusto por la lectura o no, pero leer no es una cuestión de gusto o afición, sino una necesidad verdadera y solo necesitamos percatarnos de ella”. Continúa expresando que la lectura “completa la vida de las personas por tratarse de un acto que proporciona un espacio personal para la evasión, la transformación y el enriquecimiento del individuo, aportándole paz mental y abriéndole la puerta a nuevos mundos, personas e ideas con los que poder crear un diálogo íntimo. La lectura agiliza además la actividad cerebral, puesto que requiere de una concentración y atención que estimula la capacidad cognitiva del individuo, creando nuevas conexiones neuronales y contribuyendo a prevenir enfermedades degenerativas. Lo defiende así Irene Vallejo, en su obra Manifiesto por la lectura  (1), que ya he comentado en este cuaderno digital y que tanto aprecio como regalo: “los libros ofrecen un gimnasio asequible y barato para la inteligencia en todas las edades, y tan solo por ese motivo sería aconsejable incluirlos desde la más temprana infancia y mantenerlos a lo largo de la vida” o cuando hace un canto precioso a la lectura: “Somos seres entretejidos de relatos, bordados con hilos de voces, de historia, de filosofía y de ciencia, de leyes y leyendas. Por eso, la lectura seguirá cuidándonos si cuidamos de ella. No puede desaparecer lo que nos salva. Los libros nos recuerdan, serenos y siempre dispuestos a desplegarse ante nuestros ojos, que la salud de las palabras enraíza en las editoriales, en las librerías, en los círculos de lecturas compartidas, en las bibliotecas, en las escuelas. Es allí donde imaginamos el futuro que nos une”.

Llegará la hora de evaluar este ambicioso Plan, que contemplaba 12 desafíos y 11 programas y líneas de actividades de sumo interés público, un examen final de lo acontecido que ya se asumía en su presentación oficial. Asimismo, en el Epílogo, ofrecía diez claves a modo de acróstico del Plan. PACTAS LEESPacto. El fomento de la lectura como un empeño colectivo que contribuya a resituar al hecho lector más allá de un instrumento de ocio; Aproximación a un nuevo concepto de lectura. Elaboración de una nueva narrativa sobre qué es lectura y su impacto en la vida de las personas y en la sociedad; Contamos con lectores en nuestro país. En España sí se lee. Fomentar la lectura en positivo; Toda lectura comienza en la creación. Estatuto del artista; Alianzas múltiples que vinculen a organizaciones y empresas que no estén especializadas en este campo y multipliquen el impacto de la actividad de fomento de la lectura; Sin fronteras en la lectura. Proyección internacional, con especial atención a América Latina; La investigación y el estudio generadores del capital de conocimiento sobre la lectura. Redefinición del Observatorio de la Lectura y el Libro; Especial apuesta por la innovación. Laboratorios ciudadanos; Extender la lectura en el campo. Afrontar el reto del fomento de la lectura en la España vaciada; Sostenibilidad y lectura. Leer para cumplir con 2030.

Siendo muy respetuoso con la frase que ha inspirado el cartel de este año, vivo contando y cuento viviendo, la ficción es una parte imprescindible de la existencia, expresada por Luis Mateo Díez, que hoy recoge el Premio de Literatura en Lengua Castellana ‘Miguel de Cervantes’ de 2023, «por ser uno de los grandes narradores de la lengua castellana, heredero del espíritu cervantino, escritor frente a toda adversidad, creador de mundos y territorios imaginarios”, creo que el acto literario de contar viviendo sólo se puede llevar a cabo cuando se escribe con alma. Esto es así, porque los libros tienen algo especial, porque estremecen el alma. Me lo recuerda siempre la escritora Irene Vallejo (anteriormente citada), en Manifiesto por la lectura, en uno de sus capítulos caligráficos dedicado al estremecimiento de agua, trayendo a colación unas palabras de Federico García Lorca en el contexto de la alocución al pueblo de Fuente Vaqueros, un discurso leído por la inauguración de la biblioteca pública de Fuente Vaqueros en el mes de septiembre de 1931, sobre el que ya he tratado algunos de sus párrafos, en varias ocasiones, en este cuaderno digital: “Nadie se da cuenta al tener un libro en las manos, el esfuerzo, el dolor, la vigilia, la sangre que ha costado. El libro es sin disputa la obra mayor de la humanidad. Muchas veces, un pueblo está dormido como el agua de un estanque en día sin viento. Ni el más leve temblor turba la ternura blanda del agua. Las ranas duermen en el fondo y los pájaros están inmóviles en las ramas que lo circundan. Pero arrojad de pronto una piedra. Veréis una explosión de círculos concéntricos, de ondas redondas que se dilatan atropellándose unas a las otras y se estrellan contra los bordes. Veréis un estremecimiento total del agua, un bullir de ranas en todas direcciones, una inquietud por todas las orillas y hasta los pájaros que dormían en las ramas umbrosas saltan disparados en bandadas por todo el aire azul. Muchas veces un pueblo duerme como el agua de un estanque un día sin viento, y un libro o unos libros pueden estremecerle e inquietarle y enseñarle nuevos horizontes de superación y concordia” (2).

Lectura infinita, libertad asegurada

(1) Vallejo, Irene, Manifiesto por la lectura, Madrid: Siruela, 2020.

(2) Alocución al pueblo de Fuente Vaqueros. Discurso leído por la inauguración de la biblioteca pública de Fuente Vaqueros (septiembre, 1931) / Federico Garcia Lorca | Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes (cervantesvirtual.com)

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA Y GAZA, ¡Paz y Libertad!

Orobroy, el pensamiento profundo de Dorantes

Sevilla, 20/IV/2024

Orobroy, en lenguaje caló, la obra maestra del pianista David Peña Dorantes  (Lebrija, Sevilla 1969), publicada en 1998, con un significado profundo en castellano, pensamiento, forma parte de mi memoria histórica por la relación que hace ya muchos años mantuve con la familia Peña, en Lebrija (Sevilla), una saga familiar gitana vinculada con los Perrate de Utrera, también en la provincia de Sevilla. La llevo en mi persona de secreto, fundamentalmente a Juan “El Lebrijano” y a su hermano Pedro, de los que estuve muy cerca por el fallecimiento repentino de su padre en el Hospital Universitario San Pablo, consolándolos y transmitiéndoles mi afecto. Ahora, Dorantes, hijo de Pedro, me recuerda a diario con ”Orobroy”, su maestría de composición e interpretación con el piano flamenco, en un fragmento incorporado como tono de llamada en un móvil familiar.

Hoy, he recordado también una entrevista en la que Dorantes contaba cómo nació Orobroy: “Pues el recuerdo que tengo es una fiesta que se formó en el salón de la casa de mi tío Juan El Lebrijano. No recuerdo qué se estaba celebrando, sólo que estaba toda la familia. Estaba mi abuela, todos mis tíos por parte de Lebrija, Fernanda y Bernarda que también vinieron de Utrera, y hasta La Turronera. Yo me quedé allí a dormir y recuerdo que me levanté por la mañana y, como mi tío Juan tenía un piano en la casa, me senté y di los primeros acordes de Orobroy esa misma mañana, intentando expresar lo que había sentido. Y ahí empezó. Cuando llegué a Sevilla, terminé de desarrollarla con aquella idea”.

Lo importante de esta composición es su extraordinaria partitura integral, que refuerza con su letra, cuyos autores son Pedro Peña Fernández y su hijo, David Peña Dorantes, para comprender mejor qué quiso transmitirnos Dorantes con esta bella obra, cantada por un coro de niños y niñas, reivindicando una historia dolorosa del pueblo gitano y su forma de devolver al mundo una muestra de su dignidad humana y asunción liberadora del castigo multisecular que ha sufrido y sufre esta etnia:

Bus junelo a purí golí e men arate

Cuando escucho la vieja voz de mi sangre

Sos guillabela duquelando palal gres e berrochí

Que canta y llora recordando pasados siglos de horror

Prejenelo a Undebé sos bué men orchí callí

Siento a Dios que perfuma mi alma

Ta andiar diñelo andoba suetí tujis pre alangarí

Y en el mundo voy sembrando rosas en vez de dolor

En este mundo al revés, sumido en guerras imposibles, me emociona hoy pensar que podemos sembrarlo de rosas en vez de tanto dolor. Y escucho como en bucle permanente el mensaje de las notas de esta preciosa composición, porque Dorantes, cuando la toca, nos arranca lágrimas, algo parecido a lo que Gabriel García Márquez dijo en una ocasión refiriéndose a su tío Juan: cuando Lebrijano canta, se moja el agua

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UCRANIA Y GAZA, ¡Paz y Libertad!

En Andalucía, somos ´escuchaores´ de la resurrección laica

A todos los que a través de su vida se han emocionado con la copla lejana que viene por el camino, a todos los que la paloma blanca del amor haya picado en su corazón maduro, a todos los amantes de la tradición engarzada con el porvenir, al que estudia en el libro como al que ara la tierra, les suplico respetuosamente que no dejen morir las apreciables joyas vivas de la raza, el inmenso tesoro milenario que cubre la superficie espiritual de Andalucía.

Federico García Lorca, en la presentación oficial en 1922, en Granada, del l Concurso de Cante Jondo.

Sevilla, 31/III/2024

Hoy se celebra en este país, según el calendario gregoriano, el Domingo de Resurrección. Convencido, como estoy, de que en la «superficie espiritual» de Andalucía somos “escuchaores” de su dolor y de su alegría, doy un sentido muy especial a esta palabra, vinculada al flamenco, porque una cosa es cantar y tocar la guitarra, cantaores y cantaoras, así como guitarristas y, otra, escuchar, por parte de los escuchaores o escuchaoras, como le gustaba decir a Antonio Mairena: ¨[…]  la actitud experimental, la búsqueda, la inquietud y la curiosidad, son cualidades imprescindibles para ser y hacer flamenco. La cantaora y el bailaor, la guitarrista o el fotógrafo que intenta captar el duende inaprensible, así como el oyente o escuchaor -que diría Antonio Mairena- buscan -o deberían buscar- no salir indemnes de la experiencia. Quiero decir con ello que el flamenco no resbala por la piel, sino que la modifica para siempre. Es un elogio de la caricia o, si quieren, una exaltación del impacto” (1). Por este motivo, he recurrido a la banda sonora de mi vida para rescatar una joya bastante desconocida en nuestra tierra, Ven y Sígueme. Un gitano llamado Mateo (1982), una obra discográfica llevada a cabo por Manolo Sanlúcar, Rocío Jurado y El Lebrijano, escogiendo hoy una canción de esta magna obra, Anunciación de la Pascua.

Lo he expresado en diversas ocasiones en este cuaderno digital: las personas que vivimos en Andalucía, que respetamos su identidad, es decir, su extraordinaria «superficie espiritual», que decía García Lorca, porque llevamos la luz con el tiempo dentro, como Juan Ramón Jiménez definía a Moguer, su pueblo y las personas que vivían en él, hemos aprendido a escuchar la vida de nuestro alrededor y llevarla al cante, al baile, al sentir cotidiano, el de todos los días. Luis Cernuda hizo también un retrato precioso del andaluz porque somos un enigma a pesar de la luz interior que el dolor de nuestra historia no olvida, siempre con el tiempo dentro, amor desbordante, pasión en nuestra música que acompaña siempre la alegría y calma el dolor, que compartimos hasta buscar la luz con el tiempo fuera, como escuchaores y escuchaoras de todo lo que se canta con el dolor de esta tierra. Nos tratamos como hermanos, cuando a veces no sabemos si somos amigos o seres lejanos, aunque lo único que sabemos, en tiempos políticos, es que unos de otros -no inocentes- lejos estamos.

Personalmente, sigo viviendo con la esperanza de que el dios que corresponda comprenda qué significa hoy ser andaluz o andaluza en Andalucía, más allá de los que nos llevan al diccionario de uso del andaluz corriente como una sola palabra, cuando lo que necesitamos es una definición urgente como personas con luz interior, pero con un enigma de fuego y nieve dentro, escuchaores y escuchaoras por definición cuando el pueblo canta y clama a través de sus “palos”, como palabras hilvanadas en la melodía del dolor diario, incluso cuando canta la “Anunciación de la Pascua”. Como lo soñó Luis Cernuda en un día ya lejano, esperando el alba de su tierra que, muchos años después, seguimos esperando para todos, sobre todo para los que menos tienen y no pueden salir a día de hoy de las jaulas de pobreza en que viven. Casi un millón de parados y otro millón de pensionistas en el umbral de pobreza, sin ir más lejos, que están entre los andaluces que llevan la soledad dentro, tal y como lo expresó nuestro paisano, sevillano y andaluz, que siempre soñó con el despertar del alba de la libertad y dignidad en Andalucía, su auténtica resurrección laica: “Sombra hecha de luz, / que templando repele, / es fuego con nieve / el andaluz. // Enigma al trasluz, / pues va entre gente solo, / es amor con odio / el andaluz. // Oh hermano mío, tú. / Dios, que te crea, / será quién comprenda / al andaluz. Con las letras de su cante jondo, desgarrado, que escucho siempre con atención reverencial para seguir luchando y viviendo en pleno siglo XXI: no te creas si te dicen que ya no sufre [Andalucía], mi pueblo, porque aunque los pobres reímos y algunas veces cantamos, la procesión va por dentro, que cantaba Ricardo Cantalapiedra en mis años jóvenes, porque el quejío del flamenco, como escuchaor, no resbala por mi piel, sino que la modifica para siempre. He comprendido bien que escuchar el dolor actual de esta tierra es un elogio de la caricia o, si quieren, una exaltación de su impacto en mi alma de secreto, para honra de Andalucía y sus gentes, tal y como lo aprendí de las palabras de García Lorca pronunciadas hace tan solo cien años, en el primer Concurso de Cante Jondo, “canto primitivo andaluz”, tal y como rezaba en el cartel promocional del evento, celebrado en Granada en los días 13 y 14 de junio de 1922.

Escuchen atentamente esta canción. La Anunciación de la Pascua, es un mensaje laico, alentador, en un Domingo de Resurrección de estos tiempos tan modernos, difíciles y rodeados de un mundo al revés, que busca la dignidad humana continuamente. No hacen falta más palabras, porque para Él, tos somos iguales, tos somos hermanos.

No temáis, ¡no!,
porque el que habéis 
matao
no está muerto, ¡no!,
que ha 
resucitao.

Y para Él, y para Él no hay judíos ni ciegos,
ni blancos ni negros,
ni payos ni gitanos.
Que para Él, 
tos somos iguales.
Que para Él, 
tos somos hermanos.

¡Cristo ha resucitao!
¡Cristo ha 
resucitao!
¡Victoria, victoria, victoria de la raza humana!

No miréis tristes al cielo —gitanos, gitanos—,
gitanos sin alegría,
lo que hoy parece duelo —gitanos, gitanos—
ya es 
vía y cercanía.

Venid, gitanos, venid,
gitanos venid, gitanos… venid,
que Cristo aquí nos aguarda.

Todos nosotros veremos
el gran día de la Pascua,
—¡ay, Jesús, ay, Jesús!—
el gran día de la Pascua.

Cantareis con alegría —gitanos, gitanos—,
decía todo el que crea,
que Cristo ha 
resucitao —gitanos, gitanos—,
comienza nuestra tarea.

Todos nosotros creemos
que en Él la muerte no manda,
—¡Jesús, ay, Jesús!—
que en Él la muerte no manda.

(1) Ordóñez Eslava, Pedro, Flamenco y vanguardia. En un instante, un quejío y un anhelo, en Andalucía en la historia, 74, 2022, p. 41.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA Y GAZA, ¡Paz y Libertad!

La primavera, según Luis Cernuda, llama a nuestro corazón e ilumina nuestra mente

Pero la primavera está ahí, loca y generosa. Llama a tus sentidos, y a través de ellos a tu corazón, adonde entra templando tu sangre e iluminando tu mente

Luis Cernuda, La Primavera, en Ócnos

Sevilla, 20/III/2024

Hoy ha comenzado la primavera a la 4:06 horas, con un tiempo definido de 92 días y 18 horas, para vivirla dignamente hasta el 20 de junio. Llega, silenciosa, ante el ruido externo de un mundo al revés, como una buena noticia que nunca falla. Por este motivo vuelvo a publicar, actualizado, el artículo que hace dos años escribí en este cuaderno digital sobre este regalo de la naturaleza, a la que tanto maltratamos, pero que ella vuelve una vez más a entregarnos su júbilo, que según Cernuda, vence la desesperanza y el miedo al iluminar nuestra mente. Al fin y al cabo, sentimiento circular en estado puro.

Pasé recientemente muy cerca de su casa natal en la calle Conde de Tójar, 6 (hoy, Acetres) de esta ciudad, la futura casa de los poetas y de la poesía, recordándole de nuevo, como siempre, ante la llegada de esta estación meteorológica tan especial en su fondo y forma, habiendo aprendido de él a valorarla en su justo sentido, con sus sentimientos e emociones. Cuando llega esta estación, la primavera en Sevilla, Cernuda me recuerda siempre cosas importantes con su prosa poética, porque lo único que sabemos es que no sabemos en realidad lo que nos pasa y él nos ayuda a entenderlo (1), fundamentalmente porque estamos atravesando una etapa histórica plagada de dificultades y sinsentidos en un mundo y un país al revés. En este caso, cuando en una obra suya preciosa canta a la primavera recordando a su tierra natal desde la tragedia del exilio, añorando cómo la naturaleza, a pesar de todo, cuida a Sevilla:

Este año no conoces el despertar de la primavera por aquellos campos, cuando bajo el cielo gris, bien temprano a la mañana, oías los silbos impacientes de los pájaros, extrañando en las ramas aún secas la hojosa espesura húmeda de rocío que ya debía cobijarles. En lugar de praderas sembradas por las corolas del azafrán, tienes el asfalto sucio de estas calles; y no es el aire marceño de tibieza prematura, sino el frío retrasado quien te asalta en tu deambular, helándote a cada esquina.

Abstraído en este imaginar, marchas con nostalgia por la avenida del parque, donde revuela espectral a ras de tierra y te precede, fugitiva ala terrosa, una hoja del otoño último. Tan reseca es y oscura, que se diría muerta años atrás; imposible su verdor y frescura idos, como la juventud de aquel viejo, inmóvil allá, traspuesta la reja, hombros encogidos, manos en los bolsillos, aguardando no sabes qué.

Al acercarte luego, hallas que el viejo tiene a sus pies manojos de flores tempranas, asfodelos, jacintos, tulipanes, de vívidos colores increíbles en esta atmósfera aterida. Casi da pena verlas así, expuestas en mercado norteño, como si ellas también sintieran su hermosura indefensa ante la hostilidad sombría del ambiente.

Pero la primavera está ahí, loca y generosa. Llama a tus sentidos, y a través de ellos a tu corazón, adonde entra templando tu sangre e iluminando tu mente; quienes a la invocación mágica, a pesar del frío, lo sórdido, la carencia de luz, no pueden contener el júbilo vernal que estas flores, como promesa suya, te han traído e infundido en tu miedo, tu desesperanza y tu apatía.

La primavera, con su luz y fragancia de azahar en Sevilla, llama a mis sentidos y se aloja en mi corazón, regalándome un júbilo de emociones y sentimientos, a modo de flores, que me ayudan a caminar en un mundo loco, al revés, que nos asola y nos da miedo, desesperanza y apatía, con una misión posible que necesitamos ahora más que nunca: iluminar la mente. También, para comprender qué significa la paz en tiempos de guerra, tan lejos, tan cerca.

En este contexto local y mundial, expreso a Luis Cernuda, mi paisano, el más sincero agradecimiento a su obra, porque siempre reconozco el trabajo que hizo con amor desde su alma exiliada, tan lejos de sus primaveras en Sevilla, cuando escribía estas palabras desde la sordidez de Escocia, que le llevaban a recordar entrañablemente su niñez y juventud en esta ciudad, en la que Stefan Zweig siempre pensó que se podía ser feliz. Aprendí de él algo muy importante que pidió a sus paisanos en esta sacrosanta ciudad: el reconocimiento a su trabajo bien hecho y envuelto en bellas palabras, que siempre lo merece ahora y en cualquier estación del año: «más el trabajo humano, con amor hecho, merece el reconocimiento de los otros». No lo olvido en este tiempo tan difícil y complejo, porque hoy día me duele todavía que su país y sus paisanos olvidemos algo simbólico que nos enseñó él a comprenderlo: el valor intrínseco de la poesía, de la prosa poética, porque la primavera, por ejemplo, llama a nuestros sentidos, y a través de ellos a nuestro corazón, adonde entra templando nuestra sangre e iluminando nuestra mente. ¿Existe algo más bello?

W. A. Mozart, Cuarteto de cuerda en sol mayor (Op. 14), K. 387, dedicado a Haydn, interpretado por el Hagen Quartet

Finalizo esta reflexión especial con un ejemplo del trabajo bien hecho de Mozart al ensalzar también la primavera, en una obra dedicada a Haydn en 1785, en un cuarteto recogido en su catálogo como No. 14 K. 387 in Sol mayor, fruto de un largo y laborioso trabajo, según sus palabras, del que he elegido el tercer movimiento (Andante cantabile), De la primavera, como homenaje al compositor salzburgués, interpretados por un cuarteto nacido en aquella ciudad, Hagen Quartet, que lo expresa de forma especial. Una delicia, en un día en el que la entrada de la nueva estación se celebra con una espera y esperanza sentidas. Para seguir viviendo y construyendo un mundo diferente, más amable, más cercano, más humano.

(1) Cernuda, Luis, La Primavera, en Ócnos (Poesía completa, vol. I), Madrid: Siruela, 1993.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA Y GAZA, ¡Paz y Libertad!

En el día de mi “santo”, solo sé que José fue un gran compañero

Georges de la Tour (1593- 1652), San José carpintero, hacia 1642 – 1644

Sevilla, 19 de marzo de 2024, festividad de San José

El calendario nos recuerda hoy la celebración de un santo importante para la creencia católica, apostólica y romana, San José, aunque hoy, en mi caso y por llevar su nombre, vuelve a ser una oportunidad para reflexionar sobre una historia inseparable, la de José, María y Jesús, que tiene más de dos mil años de antigüedad y que ha inspirado momentos transcendentales en la historia en general y de las artes en particular. Me refiero en esta ocasión a la música, que hoy quiero simbolizar a través de un compositor francés, Michel Corrette (1709-1795), un perfecto desconocido, pero que ha supuesto un descubrimiento extraordinario en mi aprendizaje diario para tocar el clave y el violín e interpretar dignamente sus partituras.

Todo surgió en 2019 al localizar en su ingente obra seis sinfonías dedicadas a la Navidad, preciosas, de las que quiero destacar hoy dos movimientos en concreto: Adán fue un pobre hombre (Sinfonía I, Allegro) y José es un buen compañero (Sinfonía III, Allegro), porque me permitió contextualizar una historia de hombres (en el genérico griego, hoy personas) que han supuesto mucho para el devenir de la humanidad, unas historias que hablan siempre de soledad y silencio ante la libre elección para la difícil tarea de vivir dignamente.

La historia de Adán, el pobre hombre de Corrette que lo lleva al cuarto y último movimiento de su primera Sinfonía, después de títulos sugerentes de los tres restantes movimientos, A la llegada de la Navidad (Moderato), El Rey de los Cielos acaba de nacer (Andante) y He aquí el día solemne (Moderato), por este orden, es una historia contradictoria que siempre me ha fascinado. Entre pobres hombres [sic] y buenos compañeros [sic] anda el juego. Veamos por qué.

Michel Corrette (1709-1795), Adán fue un pobre hombre (Seis sinfonías de Navidad, Sinfonía I, Allegro), interpretado por La Fantasía.

En relación con Adán, ¿un pobre hombre?, la historia nos lo ha recordado siempre como la causa de todos los males de la humanidad. Así lo he interpretado a lo largo de mi vida al analizar la reacción de Adán y Eva en el Paraíso: “Durante muchos siglos, la respuesta [ante la causa del Mal] solo la sabía Dios y cuando tuvimos la oportunidad de haberla conocido, eso sí, cuando Dios hubiera querido, a Adán y Eva no se les ocurrió mejor idea que mudarse de sitio, recordando unas palabras que escribí en este cuaderno de derrota (en argot marinero) en 2007: “Adán y Eva… no fueron expulsados. Se mudaron a otro Paraíso. Esta frase forma parte de una campaña publicitaria de una empresa que vende productos para exterior en el mundo. Rápidamente la he asociado a mi cultura clásica de creencias, en su primera fase de necesidad y no de azar (la persona necesita creer, de acuerdo con Ferrater Mora) y he imaginado -gracias a la inteligencia creadora- una vuelta atrás en la historia del ser humano donde las primeras narraciones bíblicas pudieran imputar la soberbia humana, el pecado, no a una manzana sino a una mudanza. Entonces entenderíamos bien por qué nuestros antepasados decidieron salir a pasear desde África, hace millones de años y darse una vuelta al mundo. Vamos, mudarse de sitio. Y al final de esta microhistoria, un representante de aquellos maravillosos viajeros decide escribir al revés, desde Sevilla, lo aprendido. Lo creído con tanto esfuerzo. Aunque siendo sincero, me entusiasma una parte del relato primero de la creación donde al crear Dios al hombre y a la mujer, la interpretación del traductor de la vida introdujo por primera vez un adverbio “muy” (meod, en hebreo) –no inocente- que marcó la diferencia con los demás seres vivos: y vio Dios que muy bueno. Seguro que ya se habían mudado de Paraíso”. Juzguemos todos lo ocurrido.

Hoy, nos agarramos como a un clavo ardiendo, a Dios, a la naturaleza, a la sociedad o a las personas (José Ferrater Mora, El hombre en la encrucijada), en cualquiera de sus múltiples manifestaciones, para justificar nuestras acciones, olvidando que nuestra gran máquina de la verdad, nuestro cerebro, guarda el secreto ancestral de por qué existe el bien o el mal y de por qué actuamos de una forma u otra. Maravillosa aventura para dejar de lado, definitivamente, el drama (¡con perdón!) de la serpiente malvada, tal como se recogió en las famosas diez líneas del libro del Génesis, en la tríada serpiente/Adán/Eva, que son la quintaesencia de una religión que ha dado vueltas al mundo y ha construido patrones de conducta personal y social. Y cuando crecemos en inteligencia y creencias, descubrimos que las serpientes no hablan, pero que su cerebro permanece en el ser humano como primer cerebro, “restos” de un ser anterior que conformó el cerebro actual. Convendría profundizar por qué nuestros antepasados utilizaron este relato “comprometiendo” al más astuto de los animales del campo [en un enfoque básicamente machista de la ética del cerebro humano]. Sabemos que el contexto en el que se escriben estos relatos era cananeo y que en esta cultura la serpiente reunía tres cualidades extraordinarias: “primero, la serpiente tenía fama de otorgar la inmortalidad, ya que el hecho de cambiar constantemente de piel parecía garantizarle el perpetuo rejuvenecimiento. Segundo, garantizaba la fecundidad, ya que vive arrastrándose sobre la tierra, que para los orientales representaba a la diosa Madre, fecunda y dadora de vida. Y tercero, transmitía sabiduría, pues la falta de párpados en sus ojos y su vista penetrante hacía de ella el prototipo de la sabiduría y las ciencias ocultas. (…) (1).

Michel Corrette (1709-1795), José es un buen compañero (Seis sinfonías de Navidad, Sinfonía III, Allegro), interpretado por La Fantasía.

Georges de La TourEl recién nacido (1648, óleo sobre lienzo, 76 x 91 cm, Museo de Bellas Artes, Rennes)

El caso de José, un buen compañero, es también un hecho que nunca ha pasado desapercibido en nuestras vidas y en nuestra celebración anual de la navidad y el día de su santo. José, el carpintero de Nazareth, siempre ocupó una segunda fila en la historia más maravillosa jamás contada bien. Era la pareja oficial de María, asunto que me ha emocionado en muchas ocasiones al describirlo así, a pesar de que la historia lo ha encumbrado siempre a los altares. Recuerdo en este momento el óleo de Georges de La Tour, El recién nacido, un pintor desconocido durante siglos para la historia del arte, donde no aparece José por ningún sitio porque realmente nunca fue protagonista de esta historia mágica. Sobrecoge el silencio y austeridad en este cuadro tan realista en los últimos años del pintor: “Sus célebres “noches”, de aparente simplicidad, silenciosas y conmovedoras, dan vida a personajes que surgen con magia en espacios sumidos en el silencio, de colorido casi monocromo y formas geometrizadas. La total inexistencia de halos u otros atributos sacros, así como los tipos populares empleados, justifican la lectura laica que a veces se ha hecho de sus nocturnos en obras como La Adoración de los pastores del Louvre o El recién nacido de Rennes. Sin medallas, sin atributos laicos ni sacros. Sin collares o anillos. Sin nada, solo con el regalo precioso del silencio sonoro de la noche y contemplando a su niño”.

El silencio permanente de José es un secreto a voces de la asunción de su papel en la historia difícil de María. Me gusta recordarlo despojado de su santidad, ocupando su sitio en la historia, básicamente como un hombre humilde, trabajador y bueno, con un profundo respeto a María, una persona que la historia ha colocado en un sitio muy especial difícilmente entendible si te falta la fe que nos enseñaron nuestros mayores, como le gustaba decir a Antonio Machado. Creo que fue un buen compañero.

Escucho ahora a Corrette y comprendo mejor que nunca el difícil papel de Adán en la historia de la humanidad y la categoría humana de José, ignorado hasta por el evangelista Marcos: “Solo sabemos que en el capítulo 6, versículos 1 a 3 de su crónica de la muerte anunciada de Jesús (como buen periodista), dijo lo siguiente: “Se marchó [Jesús] de allí y vino a su tierra, y sus discípulos le acompañaban. Cuando llegó el sábado se puso a enseñar en la sinagoga. La multitud, al oírle, quedaba maravillada; y decía: “¿De dónde le viene esto? y qué sabiduría es ésta que le ha sido dada ¿Y esos milagros hechos por sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, de Josét, Judas y Simón? ¿Y no están sus hermanas aquí con nosotros? Y se escandalizaban a causa de él”. José, solo ante el peligro.

Adán se mudó un buen día de Paraíso porque no entendió la pregunta del dios desconocido y José no aparecía por ningún sitio en la noticia contada por Marcos pero, dueño de su soledad y de sus silencios, siempre tuvo el sentido de la medida que tanto aprecio. En este día de mi «santo», me gusta pensar en estas personas, en su verdad verdadera, en su humanidad, porque me ayudan a comprender unas historias casi siempre muy mal contadas. Correttte sabía lo que componía.

(1) Cobeña Fernández, J.A. (2007). Estereotipo machista 4: “¡mujer tenías que ser!”

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA Y GAZA, ¡Paz y Libertad!

¡Galicia, abre España a la libertad y al progreso!

Banco de Loiba, Ortigueira (La Coruña)

Sevilla, 16/II/2024

Hoy finaliza la campaña electoral en Galicia, con atisbos de cambio de signo político si las urnas lo permiten el próximo domingo. En democracia éstas son las reglas del juego, aunque no ha sido demasiado limpio durante la campaña electoral por parte de la derecha ultramontana y el desembarco masivo de la división acorazada del PP centralista, desenterrando la terrible experiencia de ETA, para sembrar inquietud y miedo entre los votantes. Por esta razón electoral, rememoro mi experiencia en la visita que hice a esa Comunidad en 2017, a la que tanto aprecio y a la que dediqué una serie de artículos en este cuaderno digital bajo el título de Luar na Galiza o lo que es lo mismo, resplandor de la luna en Galicia. Destaco, concretamente, la reflexión que dediqué a mi recorrido por Santiago de Compostela, que creo nos sirve para dar justo sentido a una seña de identidad que tradicionalmente se ha presentado de forma torticera cuando decimos que Galicia es “conservadora”, en su acepción más trasnochada y reforzada por la perspectiva política, pero no entendida en la legítima lucha de sus habitantes más progresistas por conservar sus tradiciones, su cultura tan rica y variopinta, su amplio conocimiento del mundo, la de sus viajeros hacia muchas partes cuando atraviesan la línea del horizonte, esa separación de la tierra y el mar como decorado permanente en sus almas de exilio. Admiro en este contexto su palabra “luar”, el resplandor de la luna, que da continuidad a la vida, iluminándola en cualquier momento como si fuera el faro de Fisterra, perpetuo en el alma, para facilitar un viaje interior caminando siempre hacia adelante.

Fue en ese viaje a Santiago de Compostela cuando pensé muchas veces en una frase que a lo largo de su historia ha sufrido interpretaciones contrapuestas dependiendo de dónde se situaban las comas: Santiago, cierra, España, que casi siempre la hemos conocido tal y cómo lo escribieron e interpretaron Cervantes en Don Quijote de la Mancha o el mismo Valle-Inclán en Luces de Bohemia. La traducción correcta de la frase es la que justifica su origen, rememorando a Santiago Matamoros, en la Reconquista, como grito de guerra: Santiago (él ayuda a exterminar a los musulmanes), cierra (forma de interpretar que el ejército o las tropas están preparadas para atacar) y, por último, España, todas por separado, siendo la defensa e integridad de España la razón que justificaba la acción contra el mundo musulmán. Sinceramente, no me gusta nada esta versión que muchos dan por auténtica, aunque es verdad que la he simplificado mucho para que se entienda bien lo que quiere decir. Me quedo hoy día con la que nos ofreció Cervantes en Don Quijote de la Mancha y la que nos aportó Valle-Inclán en Luces de Bohemia. En primer lugar, porque el diálogo entre el bueno de Sancho Panza y el Quijote no tiene desperdicio:

—Yo así lo creo —respondió Sancho— y querría que vuestra merced me dijese qué es la causa porque dicen los españoles cuando quieren dar alguna batalla, invocando aquel San Diego Matamoros: «¡Santiago, y cierra España!». ¿Está por ventura España abierta y de modo que es menester cerrarla, o qué ceremonia es esta?

—Simplicísimo eres, Sancho —respondió don Quijote—, y mira que este gran caballero de la cruz bermeja háselo dado Dios a España por patrón y amparo suyo, especialmente en los rigurosos trances que con los moros los españoles han tenido, y, así, le invocan y llaman como a defensor suyo en todas las batallas que acometen, y muchas veces le han visto visiblemente en ellas derribando, atropellando, destruyendo y matando los agarenos escuadrones; y desta verdad te pudiera traer muchos ejemplos que en las verdaderas historias españolas se cuentan» (1).

En la segunda versión, porque la ideología estaba detrás de lo que quería decir un protagonista de la obra citada de don Ramón, Dório de Gádex (andaluz, por más señas), defendiendo el modernismo ante el integrismo del país: “Voy a escribir el artículo de fondo, glosando el discurso de nuestro jefe: «¡Todas las fuerzas vivas del país están muertas!», exclamaba aun ayer en un magnífico arranque oratorio nuestro amigo el ilustre Marqués de Alhucemas. Y la Cámara, completamente subyugada, aplaudía la profundidad del concepto, no más profundo que aquel otro: «Ya se van alejando los escollos». Todos los cuales se resumen en el supremo apostrofe: «Santiago y abre España, a la libertad y al progreso” o lo que hoy podría ser lo mismo pero pasando por el túnel de tiempo democrático, en un momento electoral crítico: ¡Galicia, abre España con tus votos a la libertad y al progreso!, ayudados por el resplandor de la luna (luar) que da continuidad a la vida, iluminándola en cualquier momento como si fuera el faro de Fisterra, perpetuo en el alma, omnipresente en el país, para facilitar a todos los que amamos esa tierra un viaje interior caminando siempre hacia adelante. Nosotros, desde Andalucía, junto a ellos también.

Unas horas antes de entrar en la jornada de reflexión en Galicia, me retiro a mi persona de secreto para escuchar una canción emblemática, Tú, gitana, que la relaciono inmediatamente con esta tierra: Tú, gitana que adivinas / dímelo, pues no lo sé / si saldré de esta aventura / o si en ella moriré. La canta Sara Vidal, acompañada por un conjunto al que admiro mucho, Luar na lubre (Resplandor de la luz en el bosque celta), grupo coruñés de música folk. Como casi nada es inocente en la vida, esta canción tampoco lo es, conociendo al autor de su música, Jose Zeca Afonso, el carismático líder de la revolución silenciosa de los claveles en Portugal, cantando como nadie Grándola, vila morena. Él recogió la letra de la canción, que pertenece al Cancioneiro popular de Vila Viçosa, de la que recojo una estrofa que no olvido: porque el pueblo es quien más ordena, a la sombra de una encina de la que yo no sabía su edad.

El domingo, el pueblo gallego, con sus votos, ordenará su vida política, a la sombra del resplandor (luar) de su tierra. No me cabe la menor duda.

(1) Cervantes, Miguel de, Don Quijote de la Mancha. Edición del IV Centenario, 2004. Madrid: Real Academia Española, 2ª Parte, Capítulo LVIII, pág. 988s.

NOTA: la imagen, el banco de Loiba, se ha recuperó el 25 de agosto de 2017 de: https://www.lavozdegalicia.es/noticia/sociedad/2015/06/17/famoso-banco-loiba-noche-verano/0003_201506G17P28993.htm

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA Y GAZA, ¡Paz y Libertad!