Entre Marcos y Jose Afonso

25 de abril. San Marcos y las santas revoluciones. Mañana celebramos el recuerdo de por qué decidimos en 1984 llamar Marcos a nuestro hijo. Poner nombres. También recuerdo año a año aquella revolución portuguesa de 1974, diez años antes, donde Jose Zeca Afonso jugó un papel trascendental. Me hice con su canción de forma un poco artesanal, pero Grandola, vila morena me ha acompañado siempre en mis revoluciones interiores, donde estuviera o viviese, que ha sido en muchos puntos cardinales del mundo. Marcos y la revolución de Zeca, el cuadro del niño con el fusil y el clavel, las manos anónimas sujetándolo, que compré a un hijo imaginario en Roma, muy cerca de Rafael Alberti, en la Librería Rinascita, edificio emblemático de su casco antiguo, donde hoy vive gente adinerada por la contradicción del comunismo, en la calle de las bodegas oscuras, que tantas veces paseé en busca de la libertad no vigilada por la conciencia insolidaria.

En cada esquina un amigo, en cada rostro igualdad. Maravillosa letra para componer canciones para después de las guerras particulares. Y Marcos creciendo de la mano de soledades sonoras porque la revolución silenciosa seguía adelante en el primer mundo. Sigue el cuadro en su cuarto de sueños y trabajo, como mensaje subliminal de que hay que estar cerca de quienes aportan a la sociedad amistad e igualdad, con letra y música de José Afonso.

Porque el pueblo es quien más ordena, Marcos, a la sombra de una encina de la que yo no sabía su edad, juré tener por compañera a una persona, Marcos, su voluntad. Tu nombre fue un compromiso para el proyecto que mas ordena nuestras vidas, cuando solo tenías segundos de vida real, porque queríamos que fueras un programa de vida compartida en la cultura de Marcos, aquel cronista del siglo I después de Cristo, que nos contó de forma admirable cosas de Jesús de Nazareth, tan humano que a veces le vencía el cansancio y se dormía apoyado en el cabezal del barco, soñando que otro mundo era posible. De un ser que sigue dando que hablar a las multitudes que siguen creyendo en las revoluciones que permiten a cada persona ser feliz con sus proyectos particulares de vida sin estar mediatizados por el consumo de turno. El pueblo es quien más ordena, Marcos. Te lo recuerdo porque yo lo aprendí de Marcos del siglo I y de Jose Afonso en su pequeño rincón de Grándola.

Sevilla, 24/IV/2007

4 comentarios en “Entre Marcos y Jose Afonso

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